{"id":1134,"date":"2019-02-14T12:39:26","date_gmt":"2019-02-14T12:39:26","guid":{"rendered":"http:\/\/uninomadasur.net\/?p=1134"},"modified":"2019-02-14T12:39:26","modified_gmt":"2019-02-14T12:39:26","slug":"como-ser-un-anticapitalista-hoy","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/uninomadasur.net\/?p=1134","title":{"rendered":"C\u00f3mo ser un anticapitalista hoy"},"content":{"rendered":"<div class=\"soustitre\"><em><strong>Por Erik Olin Wright<\/strong><\/em><\/div>\n<div class=\"texte\">\n<p><i>[Este art\u00edculo resultar\u00e1 a la vez \u00fatil y pol\u00e9mico para muchos de nuestros lectores. Por eso lo publicamos. <\/i><\/p>\n<p><i>Por un lado, su descripci\u00f3n de las cuatro l\u00f3gicas que han animado hist\u00f3ricamente el anticapitalismo (destruir, domar, escapar y erosionar) nos ayuda a entender las l\u00f3gicas que \u201cno son la nuestra\u201d, a abrir la mente a otras formas de anticapitalismo. En este sentido resulta particularmente interesante el an\u00e1lisis de las \u201cutop\u00edas reales\u201d.<\/i><\/p>\n<p><i>Por otro lado, el autor valora cada una de estas formas de anticapitalismo y hace una propuesta de c\u00f3mo pueden combinarse en una alternativa viable. Esta parte resultar\u00e1 pol\u00e9mica: \u201cAs\u00ed que, \u00bfc\u00f3mo ser un anticapitalista en el siglo XXI? Renunciar a la fantas\u00eda de aplastar el capitalismo. El capitalismo no es dinamitable, al menos si se quiere construir realmente un futuro de emancipaci\u00f3n&#8230; Domar y erosionar el capitalismo son las \u00fanicas opciones viables.\u201d<\/i><\/p>\n<p><i>Pero no es necesario compartir esta propuesta para sacar provecho del art\u00edculo. Quienes crean que sigue siendo necesario mantener la perspectiva de destruir el capitalismo pero consideren que no es un posibilidad cercana, seguramente ver\u00e1n la conveniencia de combinar esta perspectiva con el reconocimiento de la utilidad de la lucha por reformas (como hac\u00eda la socialdemocracia hist\u00f3rica) y de construir \u201cutop\u00edas reales\u201d (como hacen algunas corrientes anarquistas y aut\u00f3nomas) como formas de ganar batallas parciales en la guerra de posiciones que hay por delante. Y en todo caso tratar de entender otras l\u00f3gicas y experiencias es siempre un ejercicio saludable. Redacci\u00f3n.]<\/i><\/p>\n<p>El anticapitalismo no es simplemente una postura moral contra la injusticia, sino que se trata de construir una alternativa.<\/p>\n<p>Para muchas personas la idea de anticapitalismo parece rid\u00edcula. Despu\u00e9s de todo, las empresas capitalistas nos han tra\u00eddo fant\u00e1sticas innovaciones tecnol\u00f3gicas en los \u00faltimos a\u00f1os: los tel\u00e9fonos inteligentes y el <i>streaming<\/i> de pel\u00edculas; coches sin conductor y redes sociales; pantallas Jumbotron para los partidos de f\u00fatbol y juegos de v\u00eddeo que conectan miles de jugadores de todo el mundo; cada producto de consumo concebible est\u00e1 disponible en Internet para una entrega a domicilio r\u00e1pida; aumentos asombrosos de la productividad del trabajo gracias a las tecnolog\u00edas de automatizaci\u00f3n nuevas, etc.<\/p>\n<p>Y si bien es cierto que el ingreso se distribuye de manera desigual en las econom\u00edas capitalistas, tambi\u00e9n es cierto que el conjunto de los bienes de consumo disponibles y asequibles para la persona media, e incluso para los pobres, se ha incrementado dr\u00e1sticamente en casi todas partes. Basta con comparar los Estados Unidos en el medio siglo entre 1965 y 2015: el porcentaje de estadounidenses con aire acondicionado, coche, lavadora, lavavajillas, televisor y agua corriente ha aumentado enormemente. La esperanza de vida es m\u00e1s larga; la mortalidad infantil, m\u00e1s baja.<\/p>\n<p>En el siglo XXI, esta mejora de los niveles de vida b\u00e1sicos tambi\u00e9n se ha producido en las regiones m\u00e1s pobres del mundo: las condiciones materiales de millones de personas que viven en China desde que abraz\u00f3 el libre mercado han mejorado de forma muy significativa. Es m\u00e1s, miremos lo que pas\u00f3 cuando Rusia y China intentaron una alternativa al capitalismo. Aparte de la opresi\u00f3n pol\u00edtica y la brutalidad de esos reg\u00edmenes, fueron fracasos econ\u00f3micos. As\u00ed pues, si usted se preocupa por mejorar la vida de las personas, \u00bfc\u00f3mo se puede ser anticapitalista? Ese es un relato, el relato est\u00e1ndar.<\/p>\n<p>He aqu\u00ed otro relato: el sello distintivo del capitalismo es la pobreza en medio de la abundancia. Esta no es la \u00fanica cosa que va mal con el capitalismo, pero es su defecto m\u00e1s grave. La pobreza generalizada \u2013especialmente entre los ni\u00f1os, que claramente no tienen ninguna responsabilidad de su situaci\u00f3n\u2013 es moralmente reprobable en las sociedades ricas donde podr\u00eda ser eliminada f\u00e1cilmente. S\u00ed, hay crecimiento econ\u00f3mico, innovaci\u00f3n tecnol\u00f3gica, aumento de la productividad y una difusi\u00f3n hacia las clases bajas de los bienes de consumo, pero junto con el crecimiento econ\u00f3mico capitalista viene la miseria para muchos, cuyos medios de sustento han sido destruidos por el avance del capitalismo, la precariedad de los que est\u00e1n en la parte inferior del mercado de trabajo, y el trabajo alienante y tedioso para la mayor\u00eda.<\/p>\n<p>El capitalismo ha generado enormes aumentos en la productividad y una riqueza extravagante para algunos, pero muchas personas todav\u00eda luchan para llegar a fin de mes. El capitalismo es una m\u00e1quina de ampliaci\u00f3n de la desigualdad, adem\u00e1s de una m\u00e1quina de crecimiento. Por no hablar de que cada vez es m\u00e1s claro que el capitalismo, impulsado por la b\u00fasqueda incesante de ganancias, est\u00e1 destruyendo el medio ambiente. Ambas cosas est\u00e1n ancladas en las realidades del capitalismo. No es una ilusi\u00f3n que el capitalismo ha transformado las condiciones de vida materiales en el mundo y ha aumentado enormemente la productividad humana; muchas personas se han beneficiado de esto. Pero igualmente, no es una ilusi\u00f3n que el capitalismo genera grandes da\u00f1os y perpet\u00faa formas innecesarias de sufrimiento humano.<\/p>\n<p>La cuesti\u00f3n fundamental no es si en promedio han mejorado las condiciones materiales en el largo plazo en las econom\u00edas capitalistas, sino m\u00e1s bien si, mirando hacia adelante desde este punto de la historia, las cosas ser\u00edan mejores para la mayor\u00eda de la gente en un tipo alternativo de econom\u00eda. Es cierto que las econom\u00edas centralizadas, autoritarias, estatales de Rusia y China del siglo XX fueron en muchos aspectos fracasos econ\u00f3micos, pero esas no son las \u00fanicas posibilidades. Donde radica el verdadero desacuerdo \u2013un desacuerdo fundamental\u2013 es en la cuesti\u00f3n de si es posible tener la productividad, la innovaci\u00f3n y el dinamismo que vemos en el capitalismo sin tener que sufrir los da\u00f1os que causa. Margaret Thatcher anunci\u00f3 a principios de la d\u00e9cada de 1980 su famosa consigna <i>\u201cno hay alternativa\u201d<\/i>, pero dos d\u00e9cadas despu\u00e9s, el Foro Social Mundial declar\u00f3 <i>\u201cotro mundo es posible\u201d<\/i>.<\/p>\n<p>Sostengo que otro mundo \u2013uno que mejorar\u00eda las condiciones del bienestar humano para la mayor\u00eda de la gente\u2013 es sin duda posible. De hecho, elementos de este nuevo mundo ya se est\u00e1n creando hoy en d\u00eda, y existen formas concretas para pasar de aqu\u00ed a all\u00ed. El anticapitalismo es posible, no simplemente como una postura moral ante los da\u00f1os y las injusticias del capitalismo global, sino como una actitud pr\u00e1ctica hacia la construcci\u00f3n de una alternativa de mayor bienestar humano.<\/p>\n<p><b>Los cuatro tipos de anticapitalismo<\/b><\/p>\n<p>El capitalismo engendra anticapitalistas. A veces, la resistencia al capitalismo cristaliza en ideolog\u00edas coherentes que ofrecen tanto diagn\u00f3sticos sistem\u00e1ticos de la fuente de los da\u00f1os como prescripciones claras sobre c\u00f3mo eliminarlas. En otras circunstancias, el anticapitalismo se impregna de motivaciones que a simple vista poco tienen que ver con el capitalismo, como las creencias religiosas que llevan a las personas a rechazar la modernidad y buscar refugio en comunidades aisladas. Pero siempre, siempre que exista el capitalismo, habr\u00e1 descontento y resistencia de una forma u otra.<\/p>\n<p>Hist\u00f3ricamente, el anticapitalismo ha estado animado por cuatro l\u00f3gicas diferentes de resistencia: destruir el capitalismo, mitigar el capitalismo, escapar del capitalismo y erosionar el capitalismo. Estas l\u00f3gicas a menudo coexisten y se entremezclan, pero cada una de ellas constituye una forma distinta de dar respuesta a los da\u00f1os causados por el capitalismo. Estas cuatro formas de anticapitalismo se pueden considerar como variables a lo largo de dos dimensiones. Una se refiere al objetivo de las estrategias anticapitalistas \u2013trascender las estructuras del capitalismo o simplemente neutralizar las peores lacras del capitalismo\u2013, mientras que la otra dimensi\u00f3n se refiere al objetivo principal de las estrategias: si el destino es el Estado y otras instituciones en el nivel macro del sistema o las actividades econ\u00f3micas de las personas, organizaciones y comunidades a nivel micro. Tomando estas dos dimensiones en conjunto obtenemos la tipolog\u00eda que se expone a continuaci\u00f3n.<\/p>\n<p><b>1. Destruir el capitalismo<\/b><\/p>\n<p>Dada la forma en que el capitalismo devasta las vidas de tanta gente y dado el poder de sus clases dominantes para proteger sus intereses y defender el status quo, es f\u00e1cil entender el atractivo de la idea de aplastar el capitalismo. El argumento viene a decir lo siguiente: el sistema est\u00e1 podrido. Todos los esfuerzos por hacer la vida tolerable dentro de \u00e9l fallar\u00e1n en el futuro. De vez en cuando puede que sean posibles peque\u00f1as reformas que mejoren la vida de las personas, cuando las fuerzas populares son fuertes, pero estas mejoras ser\u00e1n siempre fr\u00e1giles, vulnerables a los ataques y reversibles.<\/p>\n<p>La idea de que el capitalismo se puede convertir en un orden social benigno, en el que la gente com\u00fan puede vivir una vida floreciente, con sentido, en \u00faltima instancia es una ilusi\u00f3n, ya que, en su esencia, el capitalismo es irreformable. La \u00fanica esperanza es destruirlo, barrer los escombros y luego construir una alternativa. Como proclaman las palabras finales de la canci\u00f3n obrera <i>Solidaridad para siempre<\/i>: <i>\u201cPodemos crear un mundo nuevo a partir de las cenizas del viejo\u201d<\/i>.<\/p>\n<p>Pero, \u00bfc\u00f3mo hacerlo? \u00bfC\u00f3mo es posible para las fuerzas anticapitalistas acumular poder suficiente para destruir el capitalismo y reemplazarlo por una alternativa mejor? Esta es sin duda una tarea de enormes proporciones, porque el poder de las clases dominantes, que hace de la reforma una ilusi\u00f3n, tambi\u00e9n bloquea el objetivo revolucionario de una ruptura en el sistema. La teor\u00eda anticapitalista revolucionaria, inspirada por los escritos de Marx y ampliada por Lenin, Gramsci y otros, ofrece un argumento atractivo acerca de c\u00f3mo podr\u00eda tener lugar esto. Si bien es cierto que la mayor parte del tiempo el capitalismo parece inexpugnable, tambi\u00e9n es un sistema profundamente contradictorio, propenso a las disrupciones y crisis. A veces, esas crisis alcanzan una intensidad que hace que el sistema en su conjunto se vuelva fr\u00e1gil y vulnerable a los desaf\u00edos.<\/p>\n<p>Las versiones m\u00e1s fuertes de la teor\u00eda, consideran incluso que tendencias subyacentes en las \u201cleyes de movimiento\u201d del capitalismo que hacen que la intensidad de este tipo de crisis que debilitan el sistema aumenten con el tiempo, por lo que a largo plazo el capitalismo se vuelve insostenible; destruye sus propias condiciones de existencia. Pero incluso si no hay una tendencia sistem\u00e1tica de las crisis a volverse cada vez peores, lo que se puede predecir es que peri\u00f3dicamente habr\u00e1 intensas crisis econ\u00f3micas capitalistas en las cuales el sistema se vuelve vulnerable y las rupturas se hacen posibles.<\/p>\n<p>Esto proporciona el contexto en el que un partido revolucionario puede conducir una movilizaci\u00f3n de masas a tomar el poder del Estado, ya sea a trav\u00e9s de elecciones o a trav\u00e9s de un derrocamiento violento del r\u00e9gimen existente. Una vez con el control del Estado, la primera tarea consiste en remodelar el Estado en s\u00ed para que sea un arma adecuada de transformaci\u00f3n socialista, y luego usar ese poder para reprimir a la oposici\u00f3n de las clases dominantes y sus aliados, desmantelar las estructuras fundamentales del capitalismo y construir las instituciones necesarias para un sistema econ\u00f3mico alternativo.<\/p>\n<p>En el siglo XX, varias versiones de esta l\u00ednea general de razonamiento animaron la imaginaci\u00f3n de los revolucionarios de todo el mundo. El marxismo revolucionario infundi\u00f3 esperanza y optimismo a las luchas, ya que no solo significaba una condena poderosa al mundo tal como exist\u00eda, sino que tambi\u00e9n proporcionaba un escenario plausible de c\u00f3mo podr\u00eda realizarse una alternativa emancipadora. Esto dio a la gente coraje, manteniendo la creencia de que estaban del lado de la historia y que el enorme compromiso y los sacrificios que tuvo que hacer en sus luchas contra el capitalismo ofrec\u00eda perspectivas reales de \u00e9xito. Y a veces, en raras ocasiones, estas luchas culminaron en la toma revolucionaria del poder del Estado.<\/p>\n<p>Los resultados de esas revoluciones, sin embargo, nunca dieron lugar a la creaci\u00f3n de una alternativa igualitaria, emancipadora y democr\u00e1tica al capitalismo. Mientras que las revoluciones realizadas en nombre del socialismo y del comunismo demostraron que era posible <i>\u201cconstruir un mundo nuevo sobre las cenizas del viejo\u201d<\/i>, y que en ciertas formas espec\u00edficas mejoraban las condiciones de vida materiales de la mayor\u00eda de las personas por un per\u00edodo de tiempo, lo que evidencian los intentos heroicos de ruptura en el siglo XX es que no producen el tipo de nuevo mundo imaginado en la ideolog\u00eda revolucionaria. Una cosa es acabar con las viejas instituciones; y otra muy distinta construir nuevas instituciones de emancipaci\u00f3n a partir de las cenizas.<\/p>\n<p>El motivo de que las revoluciones del siglo XX nunca dieron lugar a una emancipaci\u00f3n humana robusta y sostenible es, por supuesto, una cuesti\u00f3n muy debatida. Algunas personas argumentan que el fracaso de los movimientos revolucionarios se debi\u00f3 a unas circunstancias desfavorables, hist\u00f3ricamente espec\u00edficas, de los intentos de ruptura de todo el sistema: revoluciones ocurridas en sociedades econ\u00f3micamente atrasadas, rodeadas de enemigos poderosos. Algunos sostienen que los l\u00edderes revolucionarios cometieron errores estrat\u00e9gicos, mientras que otros dan la culpa a las motivaciones de los dirigentes: los l\u00edderes que triunfaron en el curso de las revoluciones estuvieron motivados por deseos de estatus social y poder en lugar del empoderamiento y el bienestar de las masas.<\/p>\n<p>Otros sostienen que el fracaso es intr\u00ednseco a cualquier intento de ruptura radical en un sistema social, porque hay demasiadas partes m\u00f3viles, demasiada complejidad, y demasiadas consecuencias no deseadas. A resultas de ello, los intentos de ruptura del sistema tender\u00e1n inevitablemente a originar tal caos, que las \u00e9lites revolucionarias, independientemente de sus motivos, se ver\u00e1n obligadas a recurrir a la violencia generalizada y la represi\u00f3n para mantener el orden social. Este tipo de violencia, a su vez, destruye la posibilidad de un proceso genuinamente democr\u00e1tico y participativo de construcci\u00f3n de una nueva sociedad.<\/p>\n<p>Independientemente de qu\u00e9 explicaci\u00f3n es la correcta (si es que alguna lo es), la evidencia de las tragedias revolucionarias del siglo XX muestra que destruir el capitalismo no funciona como una estrategia para la emancipaci\u00f3n social por s\u00ed sola. Sin embargo, la idea de una ruptura revolucionaria con el capitalismo no ha desaparecido por completo. Incluso si ya no constituye una estrategia coherente de ninguna fuerza pol\u00edtica significativa, se nutre de la frustraci\u00f3n y la rabia de vivir en un mundo de tales desigualdades agudas y potencialidades no realizadas del bienestar humano y en un sistema pol\u00edtico que parece cada vez m\u00e1s antidemocr\u00e1tico y e irresponsable. Para transformar realmente el capitalismo, las visiones que se basan en la ira no son suficientes; en cambio, se necesita una l\u00f3gica estrat\u00e9gica que tenga alguna posibilidad real de alcanzar sus objetivos.<\/p>\n<p><b>2. Domar el capitalismo<\/b><\/p>\n<p>En el siglo XX, la principal alternativa a la idea de destruir el capitalismo fue la domesticaci\u00f3n del mismo. Esta es la idea central que inspira a las corrientes anticapitalistas dentro de la izquierda de los partidos socialdem\u00f3cratas. Este es su argumento b\u00e1sico; el capitalismo, cuando se le da rienda suelta, causa grandes da\u00f1os. Genera niveles de desigualdad que son destructivas para la cohesi\u00f3n social; destruye puestos de trabajo tradicionales y abandona a la gente a su suerte; crea incertidumbre y riesgo para las personas y comunidades enteras; da\u00f1a el medio ambiente. Estas son todas las consecuencias de las din\u00e1micas inherentes a una econom\u00eda capitalista.<\/p>\n<p>Sin embargo, es posible construir instituciones paliativas capaces de neutralizar significativamente estos da\u00f1os. No hay que dar rienda suelta al capitalismo; puede ser domesticado mediante pol\u00edticas estatales bien elaboradas. Sin duda, esto puede implicar fuertes luchas, ya que implica la reducci\u00f3n de la autonom\u00eda y el poder de la clase capitalista, y no hay garant\u00edas de \u00e9xito en este tipo de luchas. La clase capitalista y sus aliados pol\u00edticos afirman que los reglamentos y la redistribuci\u00f3n concebidos para neutralizar estas presuntas lacras del capitalismo va a destruir su dinamismo, paralizar la competitividad y socavar los incentivos. Estos argumentos, sin embargo, son simplemente racionalizaciones ego\u00edstas del privilegio y del poder.<\/p>\n<p>El capitalismo puede ser objeto de regulaci\u00f3n y redistribuci\u00f3n significativa para contrarrestar sus efectos nocivos y aun as\u00ed proporcionar beneficios adecuados para que funcione. Lograr esto requiere movilizaci\u00f3n popular y voluntad pol\u00edtica; nunca se puede confiar en la benevolencia ilustrada de las \u00e9lites. Pero en las circunstancias adecuadas, es posible ganar estas batallas e imponer las restricciones necesarias para una forma m\u00e1s benigna del capitalismo. La idea de domesticar el capitalismo no elimina la tendencia subyacente del capitalismo a generar da\u00f1os; simplemente contrarresta sus efectos. Esto es como una medicina que se ocupa de manera efectiva de los s\u00edntomas en lugar de las causas subyacentes de un problema de salud. A veces eso es suficiente. Los padres de los beb\u00e9s reci\u00e9n nacidos se ven a menudo privados del sue\u00f1o y suelen tener dolor de cabeza. Una soluci\u00f3n es tomar una aspirina y afrontar la situaci\u00f3n; otra es deshacerse del beb\u00e9. A veces, neutralizar el s\u00edntoma es mejor que tratar de deshacerse de la causa subyacente.<\/p>\n<p>En la que a veces se llama la <i>\u201cedad de oro del capitalismo\u201d<\/i> \u2013m\u00e1s o menos las tres d\u00e9cadas posteriores a la Segunda Guerra Mundial\u2013, las pol\u00edticas socialdem\u00f3cratas, sobre todo en aquellos lugares en los que se implementaron m\u00e1s a fondo, hicieron un buen trabajo movi\u00e9ndose en direcci\u00f3n a un sistema econ\u00f3mico m\u00e1s humano. Fueron tres grupos de pol\u00edticas de Estado, en particular, las que contrarrestaron de manera significativa los da\u00f1os del capitalismo: los riesgos graves \u2013especialmente en torno a la salud, el empleo y los ingresos\u2013 se redujeron a trav\u00e9s de un sistema bastante completo de la seguridad social obligatoria y financiada con fondos p\u00fablicos. El Estado proporcionaba un conjunto amplio de bienes p\u00fablicos (financiados por un sistema fiscal robusto) que inclu\u00eda la educaci\u00f3n b\u00e1sica y superior, la formaci\u00f3n de habilidades profesionales, el transporte p\u00fablico, actividades culturales, instalaciones de esparcimiento, la investigaci\u00f3n y el desarrollo y la estabilidad macroecon\u00f3mica. Y, por \u00faltimo, el Estado cre\u00f3 un r\u00e9gimen de regulaci\u00f3n para frenar las m\u00e1s graves externalidades negativas del comportamiento de los inversores y las empresas en los mercados capitalistas: la contaminaci\u00f3n, los peligros de los productos y los riesgos laborales, el comportamiento depredador del mercado, etc.<\/p>\n<p>Estas pol\u00edticas no significaban que la econom\u00eda dej\u00f3 de ser capitalista: los capitalistas eran b\u00e1sicamente libres de asignar capital sobre la base de las oportunidades lucrativas del mercado, y aparte de los impuestos, se apropiaron de los beneficios generados por esas inversiones para utilizarlos como desearan. Lo que hab\u00eda cambiado era que el Estado asumi\u00f3 la responsabilidad de la correcci\u00f3n de las tres fallas principales de los mercados capitalistas: la vulnerabilidad individual a los riesgos, la baja provisi\u00f3n de bienes p\u00fablicos y las externalidades negativas de la actividad econ\u00f3mica privada que maximiza el beneficio. El resultado fue una forma de funcionamiento razonablemente buena del capitalismo con las desigualdades mitigadas y conflictos apagados. Los capitalistas pueden no haber preferido esto, pero funcion\u00f3 bastante bien. El capitalismo hab\u00eda sido, al menos en parte, domado.<\/p>\n<p>Esa fue la edad de oro, un vago recuerdo en las duras primeras d\u00e9cadas del siglo XXI. En todas partes, hoy en d\u00eda, incluso en los bastiones de la socialdemocracia de Europa del Norte, ha habido llamamientos para hacer retroceder los derechos asociados a la seguridad social, reducir los impuestos y los bienes p\u00fablicos, desregular la producci\u00f3n y los mercados capitalistas y privatizar los servicios p\u00fablicos. En su conjunto, estas transformaciones se engloban en el llamado <i>\u201cneoliberalismo\u201d<\/i>. Diversos factores han contribuido a la disminuci\u00f3n de la voluntad y la aparente capacidad del Estado para neutralizar los da\u00f1os del capitalismo.<\/p>\n<p>La globalizaci\u00f3n ha hecho que sea mucho m\u00e1s f\u00e1cil para las empresas capitalistas destinar las inversiones a lugares del mundo con menos regulaci\u00f3n y mano de obra m\u00e1s barata, mientras que la amenaza de la fuga de capitales, junto con una variedad de cambios tecnol\u00f3gicos, ha fragmentado y debilitado el movimiento obrero, mermando su capacidad de resistencia y movilizaci\u00f3n pol\u00edtica. Combinada con la globalizaci\u00f3n, la creciente financiarizaci\u00f3n del capital ha llevado a un aumento masivo de la desigualdad de riqueza y de los ingresos, lo que a su vez ha aumentado la influencia pol\u00edtica de los opositores al Estado socialdem\u00f3crata. En lugar de estar domado, el capitalismo se ha desatado.<\/p>\n<p>Tal vez las tres d\u00e9cadas de la <i>\u201cedad de oro\u201d<\/i> fueran tan solo una anomal\u00eda hist\u00f3rica, un breve periodo en el que las condiciones estructurales favorables y un poder popular robusto abrieron la posibilidad de instaurar un modelo relativamente igualitario. Antes de ese periodo, el capitalismo era un sistema voraz, y bajo el neoliberalismo se ha convertido una vez m\u00e1s en rapaz, volviendo al estado de cosas normal para los sistemas capitalistas. Tal vez a largo plazo el capitalismo no es domesticable. Los defensores de la idea de rupturas revolucionarias con el capitalismo siempre han afirmado que domar el capitalismo era una ilusi\u00f3n, una distracci\u00f3n de la tarea de construir un movimiento pol\u00edtico para derrocar el capitalismo.<\/p>\n<p>Pero tal vez las cosas no son tan graves. La afirmaci\u00f3n de que la globalizaci\u00f3n impone fuertes restricciones a la capacidad de los Estados para recaudar impuestos, regular el capitalismo y redistribuir la renta es un reclamo pol\u00edtico eficaz porque la gente se lo cree, no porque las restricciones son realmente tan limitadas. En pol\u00edtica, los l\u00edmites de lo posible siempre son fruto, en parte, de la creencia en los l\u00edmites de lo posible. El neoliberalismo es una ideolog\u00eda, respaldada por poderosas fuerzas pol\u00edticas, m\u00e1s que un teorema cient\u00edficamente exacto de los l\u00edmites reales a que nos enfrentamos a la hora de hacer del mundo un lugar mejor. Si bien puede suceder que las pol\u00edticas espec\u00edficas que constitu\u00edan el men\u00fa de la socialdemocracia en la <i>\u201cedad de oro\u201d<\/i> se han vuelto menos eficaces y necesitan repensarse, domesticar el capitalismo sigue siendo una expresi\u00f3n viable del anticapitalismo.<\/p>\n<p><b>3. Escapar del capitalismo <\/b><\/p>\n<p>Una de las respuestas m\u00e1s antiguas a la expansi\u00f3n del capitalismo consiste en escapar de su dominio. Escapar del capitalismo puede no haber cristalizado en ideolog\u00edas anticapitalistas sistem\u00e1ticas, pero tiene una l\u00f3gica coherente: el capitalismo es un sistema demasiado poderoso para destruirlo. Domesticar verdaderamente el capitalismo requerir\u00eda un nivel de acci\u00f3n colectiva sostenida que no es realista y, de todos modos, el sistema en su conjunto es demasiado grande y complejo para controlarlo eficazmente. Los poderes f\u00e1cticos son demasiado fuertes para desalojarlos, y siempre organizar\u00e1n la oposici\u00f3n y defender\u00e1n sus privilegios. No se puede luchar contra el ayuntamiento. Cuanto m\u00e1s cambian las cosas, m\u00e1s permanecen igual.<\/p>\n<p>Lo mejor que podemos hacer es tratar de aislarnos de los efectos da\u00f1inos del capitalismo y tal vez escapar por completo de sus estragos en alg\u00fan entorno protegido. Puede que no seamos capaces de cambiar el mundo en general, pero podemos librarnos de su red de dominaci\u00f3n y crear nuestra propia microalternativa en la que vivir y realizarnos. Este impulso de escapar se refleja en muchas respuestas conocidas a los da\u00f1os del capitalismo. El movimiento de los agricultores hacia la frontera oeste en Estados Unidos en el siglo XIX fue, para muchos, una aspiraci\u00f3n a una agricultura de subsistencia estable y autosuficiente en lugar de la producci\u00f3n para el mercado. Escapar el capitalismo est\u00e1 impl\u00edcito en el lema hippie de la d\u00e9cada de 1960, <i>\u201cturn on, tune in, drop out\u201d<\/i> [conecta, sintoniza, lib\u00e9rate]. Los esfuerzos realizados por ciertas comunidades religiosas, como los Amish, para crear fuertes barreras entre ellos y el resto de la sociedad, implicaban zafarse a s\u00ed mismos en la medida de lo posible de las presiones del mercado.<\/p>\n<p>La caracterizaci\u00f3n de la familia como un <i>\u00abrefugio en un mundo sin coraz\u00f3n\u00bb<\/i> expresa el ideal de la familia como un espacio social no competitivo de la reciprocidad y el cuidado en el que uno puede encontrar refugio del mundo competitivo y descorazonado del capitalismo. Y, en formas limitadas en el tiempo, escapar del capitalismo a\u00fan se encarna en caminatas de larga distancia en la naturaleza salvaje. Escapar del capitalismo normalmente implica evitar el compromiso pol\u00edtico y sin duda los esfuerzos organizados de forma colectiva por cambiar el mundo. Especialmente en el mundo de hoy, el escape es sobre todo una estrategia de estilo de vida individualista. Y a veces es una estrategia individualista dependiente de una riqueza capitalista, como en el estereotipo del exitoso banquero de Wall Street que decide <i>\u201crenunciar a la carrera de ratas\u201d<\/i> y trasladarse a Vermont para abrazar una vida de simplicidad voluntaria mientras vive de un fondo fiduciario amasado a base de inversiones capitalistas.<\/p>\n<p>Debido a la ausencia de actividad pol\u00edtica, es f\u00e1cil descartar la estrategia de escapar del capitalismo, sobre todo cuando refleja privilegios alcanzados dentro del propio capitalismo. Es dif\u00edcil ver en el senderista que camina a una regi\u00f3n remota con su costoso equipo de senderismo para \u201calejarse de todo\u201d como una expresi\u00f3n significativa de oposici\u00f3n al capitalismo. Aun as\u00ed, hay ejemplos de esta actitud que tienen relaci\u00f3n con el problema m\u00e1s amplio del anticapitalismo. Comunidades intencionales pueden estar motivadas por el deseo de escapar de las presiones del capitalismo, pero a veces tambi\u00e9n pueden servir de modelos para formas m\u00e1s colectivas, igualitarias y democr\u00e1ticas de la vida. Sin duda, las cooperativas, que pueden estar motivadas principalmente por el deseo de escapar de los lugares de trabajo autoritarios y de la explotaci\u00f3n de las empresas capitalistas, tambi\u00e9n pueden convertirse en elementos de un desaf\u00edo m\u00e1s amplio al capitalismo. El movimiento <i>\u201cDo It Yourself\u201d<\/i> [hazlo t\u00fa mismo] y la \u201ceconom\u00eda del compartir\u201d pueden estar motivados por los el estancamiento de las rentas individuales durante un periodo de austeridad econ\u00f3mica, pero tambi\u00e9n pueden apuntar a formas de organizaci\u00f3n de la actividad econ\u00f3mica que son menos dependientes del intercambio en el mercado. Y m\u00e1s en general, el estilo de vida voluntariamente simple puede contribuir al rechazo m\u00e1s amplio del consumismo y la preocupaci\u00f3n por el crecimiento econ\u00f3mico en el capitalismo.<\/p>\n<p><b>4. Erosionar el capitalismo<\/b><\/p>\n<p>La cuarta forma de anticapitalismo es el menos conocida. Se basa en la siguiente idea: todos los sistemas socioecon\u00f3micos son mezclas complejas de muchos tipos diferentes de estructuras econ\u00f3micas, relaciones y actividades. Ninguna econom\u00eda ha sido \u2013ni nunca podr\u00eda ser\u2013 puramente capitalista. El capitalismo como una forma de organizar la actividad econ\u00f3mica tiene tres componentes fundamentales: la propiedad privada del capital; la producci\u00f3n para el mercado con el fin de obtener beneficios; y el empleo de trabajadores que no poseen los medios de producci\u00f3n. Los sistemas econ\u00f3micos existentes combinan el capitalismo con toda una serie de otras formas de organizar la producci\u00f3n y distribuci\u00f3n de bienes y servicios: directamente por los Estados; dentro de las relaciones \u00edntimas de las familias para satisfacer las necesidades de sus miembros; a trav\u00e9s de redes y organizaciones de base comunitaria; mediante cooperativas que pertenecen a sus miembros y son gestionadas democr\u00e1ticamente por ellos; a trav\u00e9s de organizaciones no lucrativas orientadas al mercado; a trav\u00e9s de redes <i>peer-to-peer<\/i> [de igual a igual] que participan en procesos de producci\u00f3n colaborativos; y muchas otras posibilidades. Algunas de estas formas de organizaci\u00f3n de las actividades econ\u00f3micas pueden considerarse h\u00edbridas, al combinar elementos capitalistas y elementos no capitalistas; algunas son totalmente no capitalistas y algunas son anticapitalistas. Calificamos un sistema econ\u00f3mico complejo como este de \u201ccapitalista\u201d cuando la din\u00e1mica capitalista es dominante en la determinaci\u00f3n de las condiciones econ\u00f3micas de la vida y el acceso a los medios de sustento para la mayor\u00eda de la gente. Esa dominancia es inmensamente destructiva.<\/p>\n<p>Una forma de desafiar al capitalismo es la construcci\u00f3n de relaciones econ\u00f3micas m\u00e1s democr\u00e1ticas, igualitarias y participativas en los espacios y grietas de este complejo sistema, siempre que sea posible, y luchar para ampliar y defender esos espacios. La idea de erosionar el capitalismo imagina que estas alternativas tienen el potencial, a largo plazo, de expandirse hasta el punto en que el capitalismo se ve desplazado de este papel dominante. Una analog\u00eda con un ecosistema natural podr\u00eda ayudar a aclarar esta idea. Pensemos en un lago. Un lago consiste en una masa de agua dentro de un paisaje, con determinados tipos de suelo, manantiales y el clima. Una gran variedad de peces y otras criaturas viven en sus aguas, y varios tipos de plantas crecen en y alrededor de ella. En conjunto, todos estos elementos constituyen el ecosistema natural del lago. (Se trata de un \u00absistema\u00bb en el que todo afecta a todo lo dem\u00e1s en su interior, pero no es como el sistema de un solo organismo en el que todas las partes est\u00e1n conectadas funcionalmente en un todo coherente, estrechamente integradas.) En este ecosistema, es posible introducir una especie ex\u00f3tica de peces que no se encuentra \u00abnaturalmente\u00bb en el lago. Algunas especies ex\u00f3ticas son engullidas de inmediato. Otras pueden sobrevivir en un peque\u00f1o nicho en el lago, pero no cambian gran cosa en la vida diaria del ecosistema. Sin embargo, ocasionalmente una especie ex\u00f3tica puede prosperar y finalmente desplazar a las especies dominantes.<\/p>\n<p>La visi\u00f3n estrat\u00e9gica de la erosi\u00f3n del capitalismo imagina la introducci\u00f3n de las variedades m\u00e1s vigorosas de especies emancipadoras de actividad econ\u00f3mica no capitalista en el ecosistema del capitalismo, consolidando su desarrollo mediante la protecci\u00f3n de sus nichos y encontrando la forma de ampliar sus h\u00e1bitats. La esperanza es que con el tiempo estas especies ex\u00f3ticas puedan extenderse fuera de sus estrechos nichos y transformar el car\u00e1cter del ecosistema en su conjunto. Esta forma de pensar sobre el proceso de trascender el capitalismo es similar a la historia popular, estilizada, que se cuenta sobre la transici\u00f3n de las sociedades feudales precapitalistas al capitalismo en Europa. Dentro de las econom\u00edas feudales, en el \u00faltimo per\u00edodo medieval, surgieron relaciones y pr\u00e1cticas protocapitalistas, especialmente en las ciudades. Inicialmente esto implicaba una actividad comercial, la producci\u00f3n artesanal regulada por los gremios y la actividad bancaria. Estas formas de actividad econ\u00f3mica llenaban nichos y eran a menudo muy \u00fatiles para las \u00e9lites feudales. A medida que se ampliaba el alcance de estas actividades en el mercado, adquirieron gradualmente un car\u00e1cter m\u00e1s capitalistas y, en algunos lugares, erosionaron progresivamente la dominaci\u00f3n feudal establecida en la econom\u00eda en su conjunto. A trav\u00e9s de un proceso largo, sinuoso, de varios siglos, las estructuras feudales dejaron de dominar la vida econ\u00f3mica de algunos rincones de Europa; el feudalismo hab\u00eda sido erosionado. Este proceso puede haberse visto salpicado por convulsiones pol\u00edticas e incluso revoluciones, pero en lugar de constituir una ruptura de las estructuras econ\u00f3micas, estos acontecimientos pol\u00edticos han servido m\u00e1s para ratificar y racionalizar los cambios que ya hab\u00edan tenido lugar dentro de la estructura socioecon\u00f3mica.<\/p>\n<p>La visi\u00f3n estrat\u00e9gica de la erosi\u00f3n del capitalismo ve el proceso de desplazamiento del capitalismo de su papel dominante en la econom\u00eda de una manera similar: actividades econ\u00f3micas no capitalistas alternativas surgen en los nichos en los que sea posible dentro de una econom\u00eda dominada por el capitalismo; estas actividades crecen con el tiempo, tanto de forma espont\u00e1nea y, sobre todo, a resultas de una estrategia deliberada; luchas que implican reemplazar al Estado, a veces para proteger estos espacios, otras veces para facilitar nuevas posibilidades; y, finalmente, estas relaciones y actividades no capitalistas se vuelven lo suficientemente prominente en la vida de los individuos y las comunidades que el capitalismo ya no puede decirse que domina el sistema en su conjunto. Esta visi\u00f3n estrat\u00e9gica est\u00e1 impl\u00edcita en algunas corrientes del anarquismo contempor\u00e1neo. Si el socialismo revolucionario propone que hay que utilizar el poder del Estado para destruir el capitalismo, y la socialdemocracia sostiene que el Estado capitalista puede servir para domar el capitalismo, los anarquistas en general han argumentado que es preciso evitar el Estado \u2013tal vez incluso darle la espalda\u2013 porque al final solo puede servir de aparato de dominaci\u00f3n, no de liberaci\u00f3n. La \u00fanica esperanza para una alternativa emancipadora al capitalismo \u2013una alternativa que encarne los ideales de igualdad, democracia y solidaridad\u2013 es construirla desde los cimientos y trabajar para ampliar su \u00e1mbito de influencia.<\/p>\n<p>Como visi\u00f3n estrat\u00e9gica, la erosi\u00f3n del capitalismo es a la vez atractiva y descabellada. Es atractiva porque sugiere que aun cuando el Estado parece muy poco propicio para el avance de la justicia social y el cambio social emancipatorio, todav\u00eda que se puede hacer mucho. Podemos seguir con la idea de construir un mundo nuevo, pero no sobre las cenizas del viejo, sino dentro de los intersticios del viejo. Es inveros\u00edmil porque parece tremendamente improbable que la acumulaci\u00f3n de espacios econ\u00f3micos emancipatorios, dentro de una econom\u00eda dominada por el capitalismo, podr\u00eda desplazar alguna vez realmente el capitalismo, dado el inmenso poder y la riqueza de las grandes empresas capitalistas y la dependencia de los medios de sustento de muchas personas con respecto al buen funcionamiento del mercado capitalista. Seguramente si las formas no capitalistas de emancipaci\u00f3n de las actividades y las relaciones econ\u00f3micas crecieran alguna vez hasta el punto de amenazar el dominio del capitalismo, simplemente ser\u00edan aplastadas.<\/p>\n<p>Erosionar el capitalismo no es una fantas\u00eda. Pero solo es plausible si se combina con la idea socialdem\u00f3crata de domar el capitalismo. Necesitamos una manera de vincular la visi\u00f3n de abajo arriba, la visi\u00f3n estrat\u00e9gica centrada en la sociedad del anarquismo, con la visi\u00f3n de arriba abajo, la l\u00f3gica estrat\u00e9gica estatalista de la socialdemocracia. Tenemos que domar el capitalismo de manera que lo haga m\u00e1s erosionable, y erosionar el capitalismo de manera que lo haga m\u00e1s domable. Un concepto que nos ayudar\u00e1 a vincular estas dos corrientes de pensamiento anticapitalista es el de las utop\u00edas reales.<\/p>\n<p><b>Utop\u00edas reales<\/b><\/p>\n<p><i>\u201cUtop\u00eda real\u201d<\/i> es una expresi\u00f3n contradictoria en s\u00ed misma. La palabra <i>\u201cutop\u00eda\u201d<\/i> fue acu\u00f1ada por primera vez por Tom\u00e1s Moro en 1516 mediante la fusi\u00f3n de dos prefijos griegos \u2013<i>eu<\/i>, que significa bueno, y <i>ou<\/i>, que significa no\u2013 en una \u00fanica vocal, la <i>u,<\/i> y la coloc\u00e1ndola delante de la palabra griega que designa el lugar, <i>topos<\/i>. Utop\u00eda es as\u00ed el buen lugar que no existe en ning\u00fan lugar. Es una fantas\u00eda de la perfecci\u00f3n. Entonces, \u00bfc\u00f3mo puede ser <i>\u201creal\u201d<\/i>? Puede ser realista para buscar mejoras en el mundo, pero no la perfecci\u00f3n. De hecho, la b\u00fasqueda de la perfecci\u00f3n puede socavar la tarea pr\u00e1ctica de hacer del mundo un lugar mejor. Como dice el refr\u00e1n, <i>\u201clo mejor es enemigo de lo bueno\u201d<\/i>. Existe, pues, una tensi\u00f3n inherente entre lo real y lo ut\u00f3pico. Es precisamente esta tensi\u00f3n lo que intenta a capturar la idea de una <i>\u201cutop\u00eda real\u201d.<\/i> El punto es mantener nuestras aspiraciones m\u00e1s profundas de un mundo justo y humano que no existe, y a la vez participar en la tarea pr\u00e1ctica de construir alternativas reales posibles en el mundo tal como es, que tambi\u00e9n prefigura el mundo como podr\u00eda ser y que nos ayude a avanzar en esa direcci\u00f3n. Por tanto, las utop\u00edas reales transforman el \u201cning\u00fan lugar\u201d de la utop\u00eda en el \u201caqu\u00ed y ahora\u201d de crear alternativas emancipatorias del mundo que podr\u00eda ser en el mundo tal como es.<\/p>\n<p>Utop\u00edas reales se pueden encontrar all\u00ed donde los ideales emancipatorios se encarnan en instituciones existentes y en las propuestas de nuevos dise\u00f1os institucionales. Ambos son elementos constitutivos de un destino y una estrategia. He aqu\u00ed algunos ejemplos.<\/p>\n<p>Las cooperativas de trabajadores son una utop\u00eda real que surgi\u00f3 paralelamente al desarrollo del capitalismo. Tres ideales emancipatorios importantes son la igualdad, la democracia y la solidaridad. Todos ellos est\u00e1n obstruidos en las empresas capitalistas, donde el poder se concentra en manos de los propietarios y sus delegados, los recursos internos y las oportunidades se distribuyen de manera extremadamente desigual, y la competencia socava continuamente la solidaridad. En una cooperativa de trabajadores, todos los activos de la empresa son propiedad conjunta de los propios empleados, que tambi\u00e9n gestionan la firma seg\u00fan el principio de una persona, un voto, de manera democr\u00e1tica. En una peque\u00f1a cooperativa, esta gobernanza democr\u00e1tica puede ser organizada en forma de asambleas generales de todos los miembros; en las cooperativas m\u00e1s grandes, los trabajadores eligen delegados a los consejos de administraci\u00f3n para supervisar la gesti\u00f3n.<\/p>\n<p>Las cooperativas de trabajadores tambi\u00e9n pueden encarnar caracter\u00edsticas m\u00e1s capitalistas: pueden, por ejemplo, contratar a trabajadores temporales o ser inh\u00f3spitas para los posibles miembros de determinados grupos \u00e9tnicos o raciales. Las cooperativas, por lo tanto, encarnan a menudo valores bastante contradictorios. Sin embargo, tienen el potencial de contribuir a erosionar el predominio del capitalismo cuando expanden el espacio econ\u00f3mico en el que pueden operar los ideales emancipatorios anticapitalistas. Las agrupaciones de cooperativas de trabajadores podr\u00edan constituir redes; con formas adecuadas de apoyo p\u00fablico, esas redes podr\u00edan ampliarse y profundizarse para constituir un sector de mercado cooperativo; ese sector podr\u00eda \u2013en ciertas circunstancias\u2013 ampliarse hasta poner en tela de juicio el predominio del capitalismo.<\/p>\n<p>Las bibliotecas p\u00fablicas son otro tipo de utop\u00eda real. Esto podr\u00eda parecer a primera vista un ejemplo raro. Las bibliotecas son, despu\u00e9s de todo, una instituci\u00f3n duradera que se encuentra en todas las sociedades capitalistas. En Estados Unidos, el vasto sistema de bibliotecas p\u00fablicas fue obra en gran medida de Andrew Carnegie, uno de los despiadados <i>\u201cbarones ladrones\u201d<\/i> de la Edad Dorada. Sin duda no era anticapitalista y, en todo caso, vio su filantr\u00f3pico apoyo a las bibliotecas como una manera de fortalecer el capitalismo como sistema. Sin embargo, las bibliotecas encarnan principios de acceso y distribuci\u00f3n que son profundamente anticapitalistas. Existe una gran diferencia entre las formas en que una persona adquiere el acceso a un libro en una librer\u00eda y una biblioteca.<\/p>\n<p>En una librer\u00eda, uno busca el libro que desea en un estante y comprueba el precio, y si se lo puede permitir y lo desea suficientemente, va a la caja, entrega la cantidad necesaria de dinero y se va con el libro. En una biblioteca, uno va al mostrador (o, m\u00e1s probablemente en estos d\u00edas, a un terminal de ordenador) para ver si el libro est\u00e1 disponible, encuentra el libro, va al mostrador de registro, muestra su tarjeta de la biblioteca y se va con el libro. Si el libro ya est\u00e1 prestado, se inscribe en la lista de espera. En una librer\u00eda, el principio de distribuci\u00f3n es <i>\u201ca cada cual seg\u00fan su capacidad de pago\u201d<\/i>; en una biblioteca p\u00fablica, el principio de distribuci\u00f3n es <i>\u201ca cada uno seg\u00fan su necesidad\u201d<\/i>. Es m\u00e1s, en la biblioteca, si hay un desequilibrio entre la oferta y la demanda, aumenta la cantidad de tiempo que uno tiene que esperar hasta obtener el libro; los libros que escasean se racionan por tiempo, no por precio. Una lista de espera es un dispositivo profundamente igualitario: un d\u00eda en la vida de todo el mundo se considera moralmente equivalente. Una biblioteca bien dotada de recursos tratar\u00e1 la longitud de la lista de espera como una se\u00f1al de que se deben solicitar m\u00e1s ejemplares de un libro en particular.<\/p>\n<p>Las bibliotecas tambi\u00e9n pueden convertirse en servicios p\u00fablicos de usos m\u00faltiples, dejando de ser simples dep\u00f3sitos de libros. Las buenas bibliotecas proporcionan espacio p\u00fablico para las reuniones, a veces lugares para conciertos y otros espect\u00e1culos, y un lugar de encuentro agradable para la gente. Por supuesto, las bibliotecas tambi\u00e9n pueden ser zonas de exclusi\u00f3n, inh\u00f3spitas para cierto tipo de personas. Pueden ser elitistas en sus prioridades presupuestarias y en sus reglas. Las bibliotecas reales pueden reflejar por lo tanto valores bastante contradictorios. Pero en la medida en que encarnan los ideales emancipatorios de la igualdad, democracia y comunidad, las bibliotecas son una utop\u00eda real.<\/p>\n<p>Un \u00faltimo ejemplo de una utop\u00eda real existente son las nuevas formas de producci\u00f3n colaborativa <i>peer-to-peer<\/i> que han surgido en la era digital. Tal vez el ejemplo m\u00e1s conocido es la Wikipedia. Una d\u00e9cada despu\u00e9s de su fundaci\u00f3n, Wikipedia hab\u00eda destruido un mercado de trescientos a\u00f1os de edad, el de las enciclopedias; ahora es imposible producir una enciclopedia generalista comercialmente viable. Wikipedia se produce de una manera completamente no capitalista por un par de cientos de miles de editores no pagados de todo el mundo, que contribuyen al bien com\u00fan global y lo ponen a la libre disposici\u00f3n de todos. Se financia a trav\u00e9s de un tipo de econom\u00eda de donaciones que ofrece los recursos de infraestructura necesarios. Wikipedia est\u00e1 llena de problemas \u2013 algunas entradas son maravillosas, otras terribles\u2013, pero es un ejemplo extraordinario de cooperaci\u00f3n y colaboraci\u00f3n a muy gran escala que es altamente productiva y organizada sobre una base no capitalista. Hay muchos otros ejemplos en el mundo digital. Si imaginamos este modelo de colaboraci\u00f3n que se extendiera al mundo de la producci\u00f3n de bienes, no s\u00f3lo de informaci\u00f3n, entonces es posible imaginar una producci\u00f3n colaborativa P2P [peer to peer] invadiendo el dominio del capitalismo.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n se pueden encontrar utop\u00edas reales en las propuestas de pol\u00edticas de cambio social y p\u00fablicas, no solo en las instituciones realmente existentes. Este es el papel fundamental de las utop\u00edas reales en estrategias pol\u00edticas a largo plazo para la justicia social y la emancipaci\u00f3n humana. Un ejemplo es una renta b\u00e1sica incondicional (RBI). Una RBI proporciona simplemente a todas las personas, sin condiciones, un flujo de ingresos suficiente para cubrir las necesidades b\u00e1sicas. Permite un nivel de vida modesto, pero culturalmente respetable, sin lujos. De paso tambi\u00e9n resuelve el problema del hambre entre los pobres, pero lo hace de una manera que aporta un bloque de construcci\u00f3n de una alternativa emancipadora.<\/p>\n<p>La RBI doma directamente uno de los males del capitalismo: la pobreza en medio de la abundancia. Pero tambi\u00e9n expande el potencial de erosi\u00f3n a largo plazo de la dominaci\u00f3n del capitalismo mediante la canalizaci\u00f3n de recursos hacia formas no capitalistas de la actividad econ\u00f3mica. Consideremos los efectos de una renta b\u00e1sica en las cooperativas de trabajadores. Una de las razones por las que las cooperativas de trabajadores son a menudo fr\u00e1giles es que tienen que generar ingresos suficientes no solo para cubrir los costes de las materias de producci\u00f3n, sino tambi\u00e9n para proporcionar una renta b\u00e1sica para sus miembros.<\/p>\n<p>Si se garantiza una renta b\u00e1sica con independencia del \u00e9xito en el mercado de la cooperativa, las cooperativas de trabajo ser\u00edan mucho m\u00e1s robustas. Esto tambi\u00e9n significar\u00eda que supondr\u00edan menos riesgo para los pr\u00e9stamos de los bancos. Por lo tanto, con cierta iron\u00eda, una renta b\u00e1sica incondicional ayudar\u00eda a resolver un problema del mercado de cr\u00e9dito para las cooperativas. Tambi\u00e9n potenciar\u00eda un aumento masivo de la participaci\u00f3n en la producci\u00f3n colaborativa P2P y muchas otras actividades productivas que no generan ingresos propios del mercado para los participantes.<\/p>\n<p><b>Doma y erosi\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>As\u00ed que, \u00bfc\u00f3mo ser un anticapitalista en el siglo XXI?<\/p>\n<p>Renunciar a la fantas\u00eda de aplastar el capitalismo. El capitalismo no es dinamitable, al menos si se quiere construir realmente un futuro de emancipaci\u00f3n. Uno personalmente puede ser capaz de escapar del capitalismo sali\u00e9ndose fuera de la red y reducir al m\u00ednimo su participaci\u00f3n en la econom\u00eda monetaria y el mercado, pero esto no es una opci\u00f3n atractiva para la mayor\u00eda de las personas, especialmente las que tienen hijos, y sin duda tiene poco potencial para fomentar un proceso de emancipaci\u00f3n social m\u00e1s amplio.<\/p>\n<p>Si uso se preocupa por la vida de los dem\u00e1s, de una manera u otra tiene que hacer frente a las estructuras e instituciones capitalistas. Domar y erosionar el capitalismo son las \u00fanicas opciones viables. Es necesario participar tanto en los movimientos pol\u00edticos para domar al capitalismo a trav\u00e9s de pol\u00edticas p\u00fablicas como en los proyectos socioecon\u00f3micos de erosionar el capitalismo a trav\u00e9s de la expansi\u00f3n de formas emancipatorias de la actividad econ\u00f3mica. Debemos renovar una democracia social progresista fuerte que no solo neutralice los da\u00f1os del capitalismo, sino que tambi\u00e9n facilite iniciativas para construir utop\u00edas reales con el potencial de erosionar el predominio del capitalismo.<\/p>\n<p>2\/12\/2015<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.jacobinmag.com\/2015\/12\/erik-olin-wright-real-utopias-anticapitalism-democracy\/\"><i>https:\/\/www.jacobinmag.com\/2015\/12\/erik-olin-wright-real-utopias-anticapitalism-democracy\/<\/i><\/a><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Erik_Olin_Wright\"><i>Erik Olin Wright<\/i><\/a><i> es profesor de sociolog\u00eda en la Universidad de Wisconsin, Madison, adscrito al marxismo anal\u00edtico, investigador de las relaciones de clase en el capitalismo contempor\u00e1neo y autor de muchos libros. Su \u00faltimo t\u00edtulo es <\/i><cite>Alternatives to Capitalism: Proposals for a Democratic Economy<\/cite><i>.<\/i><\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Erik Olin Wright [Este art\u00edculo resultar\u00e1 a la vez \u00fatil y pol\u00e9mico para muchos de nuestros lectores. Por eso lo publicamos. 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