{"id":1148,"date":"2019-02-22T12:33:33","date_gmt":"2019-02-22T12:33:33","guid":{"rendered":"http:\/\/uninomadasur.net\/?p=1148"},"modified":"2019-02-22T12:33:33","modified_gmt":"2019-02-22T12:33:33","slug":"maristella-svampael-feminismo-mas-que-un-movimiento-social-es-la-sociedad-en-movimiento","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/uninomadasur.net\/?p=1148","title":{"rendered":"Maristella Svampa:\u201cEl feminismo, m\u00e1s que un movimiento social, es la sociedad en movimiento\u201d"},"content":{"rendered":"<p><em><strong>Por Nazareth Castro Buzon<\/strong><\/em><\/p>\n<p>Intelectual anfibia y comprometida, la argentina Maristella Svampa es una de las mentes m\u00e1s l\u00facidas de la Am\u00e9rica Latina contempor\u00e1nea. Con ella repasamos su trayectoria, que la llev\u00f3 a investigar los movimientos sociales piqueteros en la convulsa Argentina de 2002, para m\u00e1s tarde prestar atenci\u00f3n a las luchas contra el extractivismo que, con un fuerte componente ecofeminista, emergen con fuerza en todo el continente. Acaba de publicar en Argentina una obra de no ficci\u00f3n y de car\u00e1cter autobiogr\u00e1fico titulada <i>Chacra 51<\/i>, en la que aborda el problema del <i>fracking<\/i>, y en noviembre llegar\u00e1 a las librer\u00edas mexicanas \u2013y en breve, estar\u00e1 disponible <i>on line<\/i>\u2013 <i>Las fronteras del neoextractivismo en Am\u00e9rica Latina.<\/i> Tambi\u00e9n hablamos con ella extensamente de su anterior ensayo, <i>Del cambio de \u00e9poca al fin de ciclo<\/i>, en el que hace un balance cr\u00edtico de los gobiernos autodenominados progresistas, que detentaron el poder en pa\u00edses como Ecuador, Bolivia, Venezuela, Brasil y Argentina.<\/p>\n<p><b>Nazaret: Querr\u00eda comenzar repasando brevemente tu trayectoria profesional y vital. Estudiaste Filosof\u00eda en C\u00f3rdoba y completaste tus estudios de doctorado en Sociolog\u00eda en Francia, en la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales (EHESS). \u00bfDe qu\u00e9 forma esas experiencias fueron determinando tu pensamiento?<\/b><\/p>\n<p>Maristella: En realidad, yo comenc\u00e9 estudiando Letras, carrera que abandon\u00e9 cuando me di cuenta de que era un fraude, en la medida en que no estudiaba la literatura que a m\u00ed me interesaba en aquella \u00e9poca, que era la literatura rusa, italiana y latinoamericana. Qued\u00e9 fascinada con los grandes sistemas de pensamiento y me fui a estudiar Filosof\u00eda a C\u00f3rdoba, en una \u00e9poca dif\u00edcil, porque eran los \u00faltimos a\u00f1os de la dictadura militar; por suerte, tambi\u00e9n viv\u00ed el primer a\u00f1o de la vuelta a la vida institucional, pero hice estudios en una universidad muy tradicional con profesores de extrema derecha. Entonces, cuando termin\u00e9, trat\u00e9 de orientarme del lado de la filosof\u00eda pol\u00edtica y la historia de las ideas, y ah\u00ed se me abri\u00f3 el panorama de la historia y la sociolog\u00eda. Con quien en aquel momento era mi pareja, decidimos ir a Francia porque \u00e9l era hijo de franceses y yo ten\u00eda la nacionalidad italiana, lo que facilitaba nuestra estad\u00eda como ciudadanos de primera y no de segunda clase; adem\u00e1s la educaci\u00f3n era p\u00fablica y gratuita. Ambos ingresamos f\u00e1cilmente en la EHESS. Hice una maestr\u00eda en filosof\u00eda y otra en historia, y cuando termin\u00e9, cambi\u00e9 de director de tesis, que era Claude Lefort, que se jubilaba; hice el doctorado en Sociolog\u00eda por las casualidades de la vida, y entonces me puse a leer los cl\u00e1sicos de la sociolog\u00eda. Escrib\u00ed una tesis que ten\u00eda un dif\u00edcil encaje en una disciplina: trabaj\u00e9 civilizaci\u00f3n o barbarie en el imaginario latinoamericano, primero, y despu\u00e9s, para el caso argentino. De ah\u00ed sali\u00f3 mi primer libro, <i>El dilema argentino: civilizaci\u00f3n o barbarie. <\/i><\/p>\n<p><b>Al volver a la Argentina, tu primer tema de investigaci\u00f3n gir\u00f3 en torno al peronismo\u2026<\/b><\/p>\n<p>Cuando regres\u00e9 a la Argentina, en el a\u00f1o 92, me encontr\u00e9 con que el neoliberalismo hab\u00eda permeado totalmente la sociedad argentina, y hab\u00eda transformado el peronismo; as\u00ed que me puse a analizar esas transformaciones. Para alguien que viene de las ciencias sociales, hacer un an\u00e1lisis del peronismo en Argentina es obligado. En mi caso, no me interesaba caer en la antinomia peronismo\/antiperonismo, sino m\u00e1s bien, hacer \u201cperonolog\u00eda\u201d. No es broma cuando digo \u00a0que hay que crear el posgrado de peronolog\u00eda! porque hay mucho por analizar sobre los peronismos realmente existentes. Yo ya hab\u00eda transitado el an\u00e1lisis del peronismo hist\u00f3rico, pero no hab\u00eda abordado las transformaciones del presente. As\u00ed me consolid\u00e9 como peron\u00f3loga, y en el 97 publicamos con Danilo Martuccelli, <i>La plaza vac\u00eda. Las transformaciones del peronismo<\/i>, que fue mi segundo libro, y me dio una inmersi\u00f3n en los sectores populares peronistas, sindicatos y villas miseria. Aprend\u00ed a hacer trabajo de campo, entrevistas en profundidad a diferentes actores sociales. Sin quererlo, devine soci\u00f3loga a trav\u00e9s de ese estudio, que tuvo como corolario otro estudio, <i>Desde abajo. La transformaci\u00f3n de las identidades sociales<\/i>, libro que coordin\u00e9, y en el que toda una nueva generaci\u00f3n de antrop\u00f3logos y soci\u00f3logos argentinos marc\u00e1bamos una distancia con los estudios m\u00e1s macro, y con una impronta m\u00e1s ligada a los estudios de tipo etnogr\u00e1fico y microsociol\u00f3gicos. Era la una apuesta epistemol\u00f3gica de toda una generaci\u00f3n, entre las que estaban Gabriel Kessler, Javier Auyero, Pablo Sem\u00e1n, Denis Merklen. Despu\u00e9s hice dos trabajos m\u00e1s ligados a las transformaciones de la sociedad argentina: <i>Los que ganaron. La vida en los countries y los barrios privados<\/i>, dedicado a la expansi\u00f3n de las urbanizaciones privadas en Argentina, que hice junto a estudiantes de la Universidad Nacional de General Sarmiento (UNGS). Ese fen\u00f3meno ilustraba la ampliaci\u00f3n de las desigualdades, la ruptura entre las clases medias que hab\u00edan escogido este tipo de vida segregacionista, y aquellos otros que hab\u00edan ca\u00eddo y terminaban desarrollando estrategias de supervivencias. Est\u00e1bamos en lo peor del neoliberalismo; corr\u00eda el a\u00f1o 2000.<\/p>\n<p><b>Es decir, el momento previo al mayor estallido social de la historia reciente de la Argentina\u2026<\/b><\/p>\n<p>En diciembre de 2001, yo decid\u00ed que iba a dejar la sociolog\u00eda. Acababa de escribir mi primera novela, <i>Los Reinos perdidos,<\/i> que publicar\u00eda a\u00f1os m\u00e1s tarde; por sobre todas las cosas, m\u00e1s que la vertiente literaria, que nunca dej\u00f3 de estar presente, el problema es que yo sent\u00eda que estaba haciendo una soci\u00f3loga de la descomposici\u00f3n social. Un gran soci\u00f3logo, el mayor peron\u00f3logo argentino, Juan Carlos Torres, calific\u00f3 con ese t\u00e9rmino mi trabajo en una presentaci\u00f3n del libro \u00a0<i>Los que ganaron. <\/i>Fue a la salida de esa presentaci\u00f3n que \u00a0yo me dije: hasta ac\u00e1 llego, no me voy a pasar la vida haciendo sociolog\u00eda de la descomposici\u00f3n social. En el medio, pas\u00f3 la revuelta de 2001; yo sal\u00ed a la calle y siento que nunca volv\u00ed. En ese proceso de movilizaci\u00f3n social, sent\u00ed que eso activaba dos cosas en m\u00ed: de un lado, la necesidad de pensar en t\u00e9rminos de compromiso p\u00fablico; de otro lado, la necesidad de dar cuenta de la reconfiguraci\u00f3n positiva de las identidades sociales. Fue as\u00ed que hice una apuesta por el estudio de los movimientos sociales desde una perspectiva que no apela a la neutralidad valorativa, sino desde una perspectiva anfibia, que recupera la idea de compromiso y reflexividad, de articulaci\u00f3n con sectores populares con vocaci\u00f3n contrahegem\u00f3nica. Fue as\u00ed que me puse a recorrer el pa\u00eds, a investigar y acompa\u00f1ar la experiencia de las organizaciones piqueteras.<\/p>\n<p><b>De ese inter\u00e9s nace tu siguiente libro, <\/b><b><i>Entre la ruta y el barrio. La experiencia de las organizaciones piqueteras. <\/i><\/b><b>\u00bfC\u00f3mo se gesta esa investigaci\u00f3n?<\/b><\/p>\n<p>En enero de 2002 decid\u00ed que ten\u00eda que investigar las organizaciones piqueteras. Le propuse a uno de mis exalumnos de maestr\u00eda \u2013hoy es un soci\u00f3logo de fuste, Sebast\u00edan Pereyra-que me acompa\u00f1ase y, sin financiaci\u00f3n, comenzamos a recorrer el pa\u00eds. Durante el 2002, ese a\u00f1o extraordinario por el nivel e intensidad de las movilizaciones sociales, hicimos un largo recorrido, unas cien entrevistas. En junio, mis colegas en la universidad me llamaron y me dijeron que como ellos cre\u00edan que era un trabajo importante, \u00a0iban a conseguir financiamiento. Todav\u00eda me emociono al recordarlo; no es com\u00fan tal generosidad en el campo acad\u00e9mico. Ese tipo de solidaridad exist\u00eda en la UNGS, en una \u00e9poca muy linda, de mucha producci\u00f3n. Pero 2001-2002 fue para m\u00ed el parteaguas: no abandon\u00e9 el hacer sociol\u00f3gico, pero si dej\u00e9 la sociolog\u00eda m\u00e1s convencional y academicista. La Universidad me resultaba insatisfactoria. Las movilizaciones hab\u00edan cambiado mi perspectiva: comenc\u00e9 a definirme m\u00e1s como intelectual que como acad\u00e9mica, y me posicion\u00e9 buscando v\u00ednculos con diferentes movimientos sociales.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<figure id=\"attachment_1880\" class=\"wp-caption alignnone\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-1880\" src=\"https:\/\/www.revistaamazonas.com\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/Maristella1-1024x739.jpg\" sizes=\"(max-width: 700px) 100vw, 700px\" srcset=\"https:\/\/www.revistaamazonas.com\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/Maristella1-1024x739.jpg 1024w, https:\/\/www.revistaamazonas.com\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/Maristella1-300x217.jpg 300w, https:\/\/www.revistaamazonas.com\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/Maristella1-768x554.jpg 768w\" alt=\"Foto:\u00a0Dafne Gentinetta\" width=\"700\" height=\"505\" \/><figcaption class=\"wp-caption-text\"><em>Foto:\u00a0Dafne Gentinetta<\/em><\/figcaption><\/figure>\n<p><b>Hablas de una apuesta por la investigaci\u00f3n anfibia, comprometida social e ideol\u00f3gicamente. Desde entonces, \u00bfse ha avanzado en la b\u00fasqueda de una producci\u00f3n de conocimiento que salga de la torre de marfil academicista?<\/b><\/p>\n<p>Creo que s\u00ed, 2002 fue un quiebre en las ciencias sociales argentinas; yo no fui la \u00fanica que recuper\u00e9 esa idea de compromiso pol\u00edtico e ideol\u00f3gico. Algunos hac\u00edan una lectura muy dogm\u00e1tica entre el compromiso militante y la perspectiva acad\u00e9mico-cient\u00edfica. En mi caso, quer\u00eda armonizar esas dos vertientes, no me parec\u00eda imposible. Junto con otros colegas dimos la discusi\u00f3n en el campo acad\u00e9mico-militante. Pero al inicio me sent\u00eda un poco como Marco Polo. Cada vez que ven\u00eda de hacer trabajo de campo, sent\u00eda \u00a0que tra\u00eda noticias de otros mundos\u2026 Luego hubo muchos otros, m\u00e1s j\u00f3venes \u2013 yo para entonces ya ten\u00eda 40 a\u00f1os \u2013, que hicieron ese tr\u00e1nsito sin el dramatismo que tuvo para una generaci\u00f3n como la m\u00eda; porque no hay que olvidar que yo era producto de una extrema profesionalizaci\u00f3n y academicismo. En cambio, para los m\u00e1s j\u00f3venes de ese entonces no fue una ruptura tan fuerte, sino m\u00e1s bien una oportunidad que abri\u00f3 a puntos de vista epistemol\u00f3gico. Hubo una profusi\u00f3n de trabajos de antrop\u00f3logos, soci\u00f3logos y polit\u00f3logos sobre las organizaciones piqueteras; en un momento se puso de moda el tema y, durante a\u00f1os, fueron muchos los que acompa\u00f1aron las movilizaciones. Luego baj\u00f3 la espuma, y m\u00e1s tarde, el kirchnerismo redefini\u00f3 la situaci\u00f3n pol\u00edtica y hubo un contingente que hizo la apuesta por la institucionalidad y tendi\u00f3 a ver 2001 como un quiebre pol\u00edtico, pero menos en t\u00e9rminos de reconfiguraci\u00f3n positiva y m\u00e1s de caos y desorden. Esa lectura reduccionista de aquel per\u00edodo tan rico, fue otro de los grandes debates: para m\u00ed, 2001 no fue \u00fanicamente la expresi\u00f3n de la descomposici\u00f3n, del caos o de la peor crisis econ\u00f3mica y social que vivi\u00f3 la Argentina, sino tambi\u00e9n de procesos de reconfiguraci\u00f3n de las identidades sociales y pol\u00edticas, una expresi\u00f3n del empoderamiento desde abajo.<\/p>\n<p><b>De hecho, una de las cr\u00edticas m\u00e1s fuertes que se han hecho tanto al kirchnerismo como a otros gobiernos progresistas latinoamericanos ha sido su actitud frente al movimiento social: pareciera que tratan de estabilizarlo o reprimirlo, pero carecen de la voluntad de compartir la escena pol\u00edtica con movimientos que se articulan auton\u00f3mamente y desde abajo\u2026<\/b><\/p>\n<p>Creo que hay que aclarar, en primer lugar, que <i>el cambio de \u00e9poca<\/i> \u2013 la irrupci\u00f3n de los gobiernos autodenominados progresistas \u2013 est\u00e1 muy ligado al rol de los movimientos sociales. Fueron los movimientos sociales lo que cuestionaron con sus movilizaciones las pol\u00edticas neoliberales, las que condujeron a un quiebre de ese orden neoliberal, abriendo as\u00ed \u00a0a la posibilidad de la emergencia de los gobiernos progresistas. En segundo lugar, el espacio contestatario ya daba cuenta de la tensi\u00f3n entre varias narrativas: por un lado, la matriz de izquierda tradicional, clasista, que conf\u00eda en el partido y cree en la necesidad de apoderarse del aparato estatal; segundo, la narrativa campesina-ind\u00edgena, que en Argentina no est\u00e1 muy presente, pero tuvo una gran centralidad en pa\u00edses como Ecuador y Bolivia; tercero, la narrativa populista o nacional-popular, que yo creo que es m\u00e1s bien nacional-estatal, que se articula a trav\u00e9s de la idea de pueblo y del l\u00edder carism\u00e1tico; y cuarto, la narrativa auton\u00f3mica o autonomista, con gran protagonismo de colectivos culturales y movimientos que tendr\u00e1 una expresi\u00f3n m\u00e1s cabal en los ecologismos y los feminismos. Estas cuatro narrativas estaban en tensi\u00f3n, no solo aqu\u00ed en Argentina sino tambi\u00e9n en Bolivia. En Argentina, en el 2002 hubo una colisi\u00f3n entre diferentes matrices narrativas y contestatarias; 2003 ya marca el triunfo de la narrativa populista estatal, con el ascenso del peronismo por la v\u00eda del kirchnerismo. El caso contrario es Bolivia, donde 2003 es un momento de convergencia de esas cuatro narrativas, que se sintetiza en la llamada \u201cagenda de octubre\u201d, esto es el proyecto de la asamblea constituyente y la nacionalizaci\u00f3n de los recursos naturales \u2013 fundamentalmente, del gas \u2013. De todas maneras, con la ascensi\u00f3n de Evo [Morales] en 2006, se consolidar\u00e1 la matriz nacional-estatal.<\/p>\n<p><b>\u00bfSon populismos los progresismos?<\/b><\/p>\n<p>Yo hago una lectura de los progresismos como populismos, pero en clave de complejidad. La m\u00eda es una lectura que busca dar cuenta de los matices, m\u00e1s a\u00fan, de la incomodidad que generan los populismos, al sintetizar una matriz que combina elementos democr\u00e1ticos y no democr\u00e1ticos. Incomodidad, porque esa ambivalencia propia de los populismos hace que uno no se sienta c\u00f3modo al tratar de asir la caracter\u00edstica misma de los populismos, porque algunos tienden a ver s\u00f3lo el costado democr\u00e1tico, mientras otros tienden a ver s\u00f3lo el costado autoritario y poco pluralista. Asirlo en su complejidad es el desaf\u00edo te\u00f3rico y epistem\u00f3logo; aunque desde un punto de vista pol\u00edtico, esto siempre genera incomodidad.<\/p>\n<p><b>De hecho, en Argentina y en otros pa\u00edses se lleg\u00f3 a un momento de enorme polarizaci\u00f3n de las posturas, como si hacer cualquier tipo de cr\u00edtica a estos gobiernos significara negar cualquier avance\u2026<\/b><\/p>\n<p>Hay que analizar la cuesti\u00f3n de la polarizaci\u00f3n en t\u00e9rminos recursivos, de din\u00e1micas pol\u00edticas. En Argentina, el proceso a partir del cual se va actualizando la matriz populista se acelera despu\u00e9s de 2008, con el conflicto entre Cristina Fern\u00e1ndez de Kirchner y los llamados sectores del campo. Anteriormente, en los dos primeros a\u00f1os del gobierno de N\u00e9stor Kirchner hubo un intento t\u00edmido de transversalidad pol\u00edtica e ideol\u00f3gica, en que se trat\u00f3 de converger con otras tradiciones y narrativas pol\u00edticas, tratando de construir un espacio de izquierda\/centro izquierda pluralista; pero ese proceso se dio por finalizado en 2005, cuando Kirchner negocia con el peronismo hist\u00f3rico, con el llamado \u201cpejotismo\u201d, en el del conurbano bonaerense. Ese pacto implica la actualizaci\u00f3n de los elementos m\u00e1s tradicionales del populismo. En esa l\u00ednea, hablo para referirme a los progresismos, de <i>populismos de alta intensidad<\/i>, porque no s\u00f3lo hay est\u00e1 presente el estilo pol\u00edtico populista que se expresa en los liderazgos personalistas y\/o carism\u00e1ticos, y un tipo de relaci\u00f3n con las masas, sino tambi\u00e9n hay un programa social, econ\u00f3mico y una relaci\u00f3n con el Estado t\u00edpicamente populista, con pol\u00edticas econ\u00f3micas heterodoxas y de inclusi\u00f3n de los sectores populares m\u00e1s vulnerables. Hay tambi\u00e9n \u00a0un proceso de personalizaci\u00f3n del liderazgo y de fetichizaci\u00f3n del Estado a trav\u00e9s de la figura del l\u00edder: eso se\u00f1ala la captura de lo nacional-popular por lo nacional-estatal, como se\u00f1alaban hace a\u00f1os Emilio de Ipola y Juan Carlos Portantiero. Estas son las caracter\u00edsticas t\u00edpicas de los populismos que Am\u00e9rica Latina conoci\u00f3 en los a\u00f1os 50 y que, con rasgos propios, se actualizan en el ciclo progresista. No s\u00f3lo los Kirchner sino tambi\u00e9n Evo, [Rafael] Correa o [Hugo] Ch\u00e1vez, por supuesto. En mi caso, trato de analizar c\u00f3mo se da ese pasaje, c\u00f3mo esos progresismos que al principio alentaron grandes expectativas, de pensarlos como nuevas izquierdas, en t\u00e9rminos de giro posneoliberal, se fueron \u00a0transformando en populismos de alta intensidad, lo cual implica reconocer que derivaron en procesos de dominaci\u00f3n m\u00e1s tradicionales. Al final de ciclo progresista, lo que vemos son reg\u00edmenes populistas t\u00edpicos; es impactante ver eso. Esto nos obliga a volver a la historia latinoamericana, a transitar aquellas lecturas sobre los l\u00edmites y d\u00e9ficits de los populismos hist\u00f3ricos, que no son muy diferentes a los de estos progresismos realmente existentes.<\/p>\n<p><b>A menudo, se ha definido a los populismos como pactos sociales, entre clases. Sin embargo, no pudieron evitar un rechazo creciente por parte de ciertos sectores. \u00bfC\u00f3mo se da este proceso?<\/b><\/p>\n<p>La gran ambivalencia de los populismos es que, m\u00e1s all\u00e1 del lenguaje de guerra y la ret\u00f3rica anti-olig\u00e1rquica que lo caracteriza, por un lado desarrolla la incorporaci\u00f3n de sectores vulnerables, pero por otro, hace el pacto con el gran capital. En Am\u00e9rica Latina los progresismos del siglo XXI hicieron el pacto con el capital extractivo, de manera m\u00e1s bien callada al principio, no abiertamente reconocida; pero al calor de lo que llamo el \u201cConsenso de los Commodities\u201d, se fueron multiplicando los proyectos extractivos, tal como puede verse plasmado en los Programas Nacionales de Desarrollo de los distintos gobiernos. \u00a0As\u00ed, se ve claramente la articulaci\u00f3n entre progresismo y neoextractivismo, desarrollismo y pacto con el gran capital. En algunos casos, como en Brasil, no s\u00f3lo fue con el capital extractivo, sino tambi\u00e9n con el capital financiero. En fin, esto hace a la ambivalencia del populismo: su comprensi\u00f3n conlleva un gran esfuerzo para no caer en las dicotom\u00edas. Por un lado, para no caer en la visi\u00f3n de [Ernesto] Laclau, que s\u00f3lo ve los rasgos democr\u00e1ticos de los populismos \u2013 si bien me parece acertado su an\u00e1lisis de la hegemon\u00eda \u2013 y nos devuelve una imagen incompleta y sesgada; por otro lado, para no reducir a los populismos al \u00a0autoritarismo, el despilfarro o una pura matriz de corrupci\u00f3n; \u00e9sta tambi\u00e9n es una visi\u00f3n incompleta e interesada, ya que tiende a negar que los populismos tambi\u00e9n promovieron un lenguaje de derechos, que cal\u00f3 hondo en los sectores populares. A\u00fan as\u00ed, y con eso cierro la tipolog\u00eda, yo distingo entre los populismos plebeyos y los de clase media. No todos los populismos realmente existentes son lo mismo: no es lo mismo el populismo plebeyo de Ch\u00e1vez o de Evo, que implicaron procesos de democratizaci\u00f3n social, que aquellos populismos que arraigaron en Ecuador y en Argentina, donde fueron las clases medias las que tuvieron el rol central e inclusive se arrogaron la capacidad de hablar en nombre de las clases populares. El rol de La C\u00e1mpora, creado desde el Estado por Cristina, y la centralidad que adquirieron estos j\u00f3venes de clase media en los \u00faltimos a\u00f1os del kirchnerismo, muestra a las claras un proceso de achicamiento en el arco de alianzas populistas, as\u00ed como muestra el proceso de resubalternizaci\u00f3n de los sectores populares, habladas desde las clases medias, con capital cultural. No es que los sectores populares eran convidados de piedra, pero no ten\u00edan el rol protag\u00f3nico que tuvieron con Ch\u00e1vez y en los primeros a\u00f1os del gobierno de Evo. Respecto de Evo, los \u00a0niveles de concentraci\u00f3n del poder que hay son tales, que \u00e9ste no vacil\u00f3 en desconocer el refer\u00e9ndum de 2015 \u2013que le neg\u00f3 la posibilidad de re-reelegirse-, para poder perpetuarse en el gobierno .<\/p>\n<p><b>Esa es otra de las cr\u00edticas que se han hecho a estos gobiernos. Pareciera que los progresismos no lograron salir de la inercia a perpetuarse en el poder\u2026<\/b><\/p>\n<p>Todos los progresismos latinoamericanos tuvieron ese techo. En Venezuela, el l\u00edmite fue la muerte de Ch\u00e1vez, que en un segundo intento de reforma constitucional hab\u00eda logrado la reelecci\u00f3n indefinida. Pero no es un caso \u00fanico; en alg\u00fan momento, casi todos los gobernantes hicieron el intento, tantearon a la sociedad para ver hasta d\u00f3nde pod\u00edan llegar, y se les pusieron l\u00edmites. Ante la imposibilidad de sucederse a s\u00ed mismos, tuvieron que nombrar sucesores; en caso de la Argentina, el kirchnerismo no s\u00f3lo nombra a un candidato d\u00e9bil para suceder a Cristina, sino que adem\u00e1s es quien construye como gran adversario a Mauricio Macri, el le otorga ese lugar de centralidad. En otros pa\u00edses, se eligieron a s sucesores supuestamente m\u00e1s leales: en Ecuador, Rafael Correa dej\u00f3 como sucesor a Len\u00edn Moreno; Correa no quer\u00eda nombrarlo como sucesor, pero era el que med\u00eda mejor en las encuestas; y Moreno apenas subi\u00f3 al poder, se distanci\u00f3 de Correa, y a estas horas, uno afirmar\u00eda que est\u00e1 m\u00e1s cerca de los conservadurismos que se afianzan en Am\u00e9rica Latina que de los progresismos de anta\u00f1o. Pero en todo caso, ante la imposibilidad de sucederse a s\u00ed mismos, todos ellos buscaron la posibilidad de perpetuarse en el poder, como clave para salvar el proceso de cambio. Este es un dilema al que siempre nos enfrenta el populismo. En el origen del ciclo progresista, la din\u00e1mica social estaba sostenida por la acci\u00f3n de los movimientos sociales, ellos defin\u00edan las relaciones de poder a trav\u00e9s de las manifestaciones; al final del ciclo, todo depende del l\u00edder, y la din\u00e1mica de cambio depende de si \u00e9ste se puede sostener en el poder. Y esto deber\u00eda hacernos reflexionar desde las izquierdas realmente existentes. Siempre pongo el ejemplo de Bolivia en 2007, \u00e9poca en la cual tuve un breve pasaje por CLACSO, y llamamos a un concurso de documentales, y el que gan\u00f3 era <i>Hartos Evos Hay<\/i>: la hip\u00f3tesis era que hab\u00eda muchos l\u00edderes como Evo, que surgen desde abajo. En 2018, pocos podr\u00edan afirmar que hay muchos Evos; Evo Morales hay uno solo y \u00e9ste se quiere perpetuar en el poder. Creo que esa par\u00e1bola pinta el proceso: Evo rechazando el referendum de 2015, un instrumento democr\u00e1tico que le niega la posibilidad de volver a ser reelegido presidente, y que por esa raz\u00f3n, desconoce la voluntad popular y presiona sobre el Tribunal Constitucional para obtener la habilitaci\u00f3n.<\/p>\n<p><b>En el caso de Bolivia, pareciera que hubo dos momentos del gobierno de Evo, y que al comienzo de su mandato hubo una participaci\u00f3n mayor del movimiento social. \u00bfQu\u00e9 pas\u00f3?<\/b><\/p>\n<p>Hasta 2009, el gobierno de Evo todav\u00eda apelaba al capital \u00e9tico, si acaso de desataba un esc\u00e1ndalo econ\u00f3mico que compromet\u00eda a alg\u00fan funcionario gubernamental. Y Evo lo apartaba de inmediato. Todav\u00eda hab\u00eda un protagonismo de los movimientos sociales. Es cierto que el proceso de la asamblea constituyente en Bolivia, a diferencia de Ecuador, fue muy complicado. Fue un espacio en el que los actores subalternos, sobre todo campesinos e ind\u00edgenas, pudieron hacer catarsis frente al hist\u00f3rico racismo de esa sociedad; pero, por otro lado, fue un espacio de legitimaci\u00f3n de las derechas. Tambi\u00e9n fue un espacio en el que intervino Evo de modo decisivo \u00a0para limitar los alcances de la asamblea constituyente. Hay un libro muy interesante de Salvador Schavelzon, que tambi\u00e9n lo sigui\u00f3 muy de cerca, que compara el proceso boliviano y ecuatoriano. Pero no son pocos los que se\u00f1alan que la institucionalizaci\u00f3n funcion\u00f3 tambi\u00e9n como un proceso de expropiaci\u00f3n del poder social, que estaba asentado en organizaciones sociales y que progresivamente fue pasando al MAS (Movimiento al Socialismo) como partido de gobierno. No olvidemos que el MAS era un partido campesino y que al llegar al gobierno y consolidarse comenz\u00f3 a incluir otros sectores, incluso aquellos que ven\u00edan del Oriente boliviano, y representaban lo peor de la oligarqu\u00eda racista. Muchos dirigentes de movimientos sociales pasaron a tener responsabilidades como funcionarios; esto implic\u00f3 un lento proceso de distanciamiento de las \u00a0demandas colectivas de autonom\u00eda, y luego, un tema no menor, es la consolidaci\u00f3n del liderazgo de Evo, la concentraci\u00f3n de atribuciones y el culto a la personalidad, algo que es sencillamente desalentador para pensar en t\u00e9rminos de horizonte democr\u00e1tico.<\/p>\n<p><b>\u00bfHasta qu\u00e9 punto estas situaciones revelan los l\u00edmites que tiene el Estado para la transformaci\u00f3n social?<\/b><\/p>\n<p>Creo que hubiese sido diferente si los movimientos con potencial transformador hubiesen ocupado otro lugar, no optar por la institucionalizaci\u00f3n completa, no ser capturados o integrados por el Estado, sino entender que el Estado es una relaci\u00f3n de fuerzas como dec\u00eda [Nicos] Poulantzas, y que la relaci\u00f3n implica una tensi\u00f3n constante pero irrenunciable entre autonom\u00eda y heteronom\u00eda. Ese desaf\u00edo que se plantearon los movimientos bolivianos no fue posible; hubo algunas organizaciones que quisieron ponerse en ese espacio de tensi\u00f3n, con un pie adentro y otro afuera del Estado; pero el poder de absorci\u00f3n del populismo es muy grande. Desde Am\u00e9rica Latina, creo que es imposible pensar alternativas sin un Estado fuerte; pero es necesario reforzar la autonom\u00eda de los movimientos, algo que no se logr\u00f3, salvo en el caso de los movimientos sociales de car\u00e1cter antiextractivo, ind\u00edgenas y no-ind\u00edgenas, porque los populismos no ten\u00edan capacidad para interlocutar con ellos, debido a la colisi\u00f3n clara en t\u00e9rminos de proyectos. El populismo de corte neoextractivo no pod\u00eda capturar a estos movimientos, por eso la primera grieta de los progresismos latinoamericanos emerge ah\u00ed, en ese costado, en ese margen en el que se cuestiona el modelo de desarrollo y luego de democracia, en la medida en que se inicia un nuevo ciclo de violaci\u00f3n de los derechos humanos. Pero en el caso del resto de los movimientos sociales, fueron capturados. En Bolivia, movimientos campesinos e ind\u00edgenas fueron absorbidos por el estado. Evo desplaz\u00f3 a las c\u00fapulas d\u00edscolas, o cre\u00f3 una estructura paralela, una organizaci\u00f3n af\u00edn y leal; esto es t\u00edpico de los populismos de los a\u00f1os 50. Donde hay resistencia y proyecto de autonom\u00eda, se crea una estructura paralela que los desplaza; que fue lo que hizo Per\u00f3n con el Partido Laborista. La l\u00f3gica populista se construye en este espacio; es la tentaci\u00f3n hegemonista. No s\u00e9 si es estructural o contingente, si la propia din\u00e1mica de estos procesos lleva a que se exacerbe esta dimensi\u00f3n; pero al final del ciclo populista vemos un panorama muy similar en t\u00e9rminos de concentraci\u00f3n del poder, de subordinaci\u00f3n de los actores sociales al l\u00edder, de modelo de tutela respecto de los movimientos sociales, que dejan de tener agenda propia. A\u00fan as\u00ed, si uno mira el proceso argentino y se pregunta qu\u00e9 ocurri\u00f3 con los movimientos, se ve que el kirchnerismo tuvo una gran capacidad de incoporaci\u00f3n de los mismos, ya que coloc\u00f3 en el centro una agenda de derechos humanos, una agenda ligada a la condena del terrorismo de Estado de los a\u00f1os 70 y a la reactivaci\u00f3n de los sindicatos con sus demandas. Esta agenda \u00a0no contemplaba las demandas de los movimientos antiextractivos ni tampoco la de las organizaciones ind\u00edgenas. El caso es que se divorcian estas dos agendas de derechos humanos.<\/p>\n<p><b>Y de hecho, el kirchnerismo se autodefini\u00f3 como el gobierno de los derechos humanos\u2026<\/b><\/p>\n<p>Minimizando y obturando otras demandas, como las de los movimientos contra la megaminer\u00eda a cielo abierto, la denuncia del impacto de los agrot\u00f3xicos y despu\u00e9s el fracking. El kirchnerismo no pod\u00eda asumir estas demandas, porque estaba alineado con ese modelo neoextractivista. Entonces, hubo ah\u00ed una desconexi\u00f3n muy clara de dos agendas de derechos humanos. Lo que se vio entonces es que el kirchnerismo tuvo una gran capacidad de integraci\u00f3n: incorpor\u00f3 a gran parte de los sectores piqueteros, de las organizaciones de derechos humanos, \u00a0de los sectores sindicales. Tres l\u00edneas de acumulaci\u00f3n de lucha; la cuarta, ligada al neoextractivismo y las luchas ind\u00edgenas irrump\u00eda con un matriz mucho m\u00e1s autonomista, y mucho m\u00e1s localizada tambi\u00e9n, sin inmediato impacto nacional. Cuando en 2007, inclusive en 2010 cuando gana Cristina por segunda vez, el kirchnerismo todav\u00eda ten\u00eda las espaldas anchas; era una articulaci\u00f3n de movimientos, partidos y amplios sectores sociales, un proceso que fue obra sobre todo N\u00e9stor Kirchner, que fue el gran arquitecto del populismo en Argentina, y que despu\u00e9s fue consumado por Cristina Fern\u00e1ndez de Kirchner, por la dimensi\u00f3n carism\u00e1tica de su liderazgo. Pero despu\u00e9s de 2010, el kircherismo comienza a perder aliados, por ejemplo, dentro del sindicalismo, que siempre fue un aliado del peronismo, el gobierno de Cristina rompe con [Hugo] Moyano [dirigente sindical de los camioneros], que en aquel momento ten\u00eda la capacidad de parar el pa\u00eds desde La Quiaca a Tierra del Fuego. Cristina pasa a apoyarse sobre todo en La C\u00e1mpora, grupo de j\u00f3venes advenedizos que irrumpieron de forma masiva despu\u00e9s de la muerte de N\u00e9stor Kirchner. El proceso de concentraci\u00f3n del poder en Cristina y su grupo m\u00e1s peque\u00f1o fue fabuloso.<\/p>\n<p><b>\u00bfC\u00f3mo se modifica esa situaci\u00f3n tras la victoria de Macri a fines de 2015?<\/b><\/p>\n<p>Al final de ciclo, en 2015, \u00a0antes del el triunfo de Mauricio Macri, son los movimientos socioterritoriales se forma la CTEP (Confederaci\u00f3n de Trabajadores de la Econom\u00eda Popular). Esas organizaciones irrumpen de modo masivo en el escenario p\u00fablico, en julio o agosto de 2016, cuando se da la primera marcha de Liniers a Plaza de Mayo. Fue una irrupci\u00f3n plebeya, con una \u00a0gran fuerza expresiva y nuevas demandas, con una propuesta de reorganizaci\u00f3n a trav\u00e9s de la econom\u00eda social. Tambien denuncian de cuales son los nuevos problemas de los sectores populares: adem\u00e1s de la pobreza y la falta de trabajo, est\u00e1 el narcotr\u00e1fico. LA CTEP, la CCC (Corrriente Clasista y Combativa) y otras organizaciones sociales buscar\u00e1n poner en agenda un problema que fue negado e invisibilizado por el kirchnerismo; denuncian c\u00f3mo los actores del narcotr\u00e1fico los expulsan de los barrios y compiten con ellos en t\u00e9rminos de reconstrucci\u00f3n de la identidad, por el control de las subjetividades. Se trata de una competencia en t\u00e9rminos de biopol\u00edtica, porque el narcotr\u00e1fico tambi\u00e9n tiene esa capacidad de reorganizar \u00a0y controla la vida y muerte de los sectores populares. Y ellos colocan esto en la agenda p\u00fablica, de la mano del Papa Francisco y los curas villeros. Es muy interesante como proceso: de un lado, esas organizaciones que hab\u00edan sido integradas por el kirchnerismo, sobrevivieron a \u00e9l; y creo que sobrevivieron porque no fueron el actor fundamental, m\u00e1s bien un actor de reparto. Porque en \u00faltima instancia siempre fueron menospreciados por el kirchnerismo: nunca fueron el actor para pensar la pol\u00edtica, como si lo eran los sindicatos y las organizaciones de derechos humanos. Segundo, porque el empeoramiento de la situaci\u00f3n social y econ\u00f3mica hizo que salieran a la calle a demandar trabajo, pero tambi\u00e9n seguridad en los barrios. Muchos pensamos que los tiempos de los piqueteros hab\u00edan pasado, y en realidad no son los mismos piqueteros de hace quince a\u00f1os. Hoy se autodenominan organizaciones sociales, pero la ra\u00edz piquetera est\u00e1 presente, m\u00e1s all\u00e1 del proceso de institucionalizaci\u00f3n. El Frente Dar\u00edo Santill\u00e1n, organizaci\u00f3n con la cual tuve m\u00e1s v\u00ednculos y afinidades, implosion\u00f3 al final del gobierno kirchnerismo. Desde mi perspectiva, fue \u00a0la experiencia m\u00e1s interesante del autonomismo, lo cual se expresaba en una gama de experiencias que iban de los bachilleratos populares a las organizaciones culturales; y penosamente estall\u00f3 por cuestiones de protagonismo individual. Para m\u00ed fue la experiencia radical m\u00e1s interesante e innovadora por fuera del kirchnerismo, y ver que \u00e9sta se hab\u00eda quebrado por una cuesti\u00f3n de competencia de liderazgo y no por diferencias en t\u00e9rminos de posicionamientos pol\u00edticos, me dio mucha tristeza, y peor a\u00fan, me dio tambi\u00e9n indignaci\u00f3n ver c\u00f3mo la izquierda ligada al trotskismo se tom\u00f3 una revancha con ellos, mostrando a trav\u00e9s de esa ruptura que el autonomismo en s\u00ed mismo era un fracaso y que entonces ellos pasaban por ser los \u00fanicos representantes de la izquierda organizada.<\/p>\n<p><b>En los \u00faltimos a\u00f1os, los movimientos de mujeres han ganado protagonismo en las calles. \u00bfCrees que los feminismos pueden tener la \u00a0capacidad de abanderar o estructurar el conflicto para hacerle frente al nuevo embate del neoliberalismo?<\/b><\/p>\n<p>Subrayo dos puntos. El primero es que, si analizas el ciclo progresista latinoamericano, \u00e9ste emerge de la mano del protagonismo indianista, con conceptos-horizonte como Autonom\u00eda, Plurinacionalidad, Buen Vivir, derechos de la naturaleza. Es el movimiento indigenista el que marca el cambio de \u00e9poca. Despu\u00e9s se dar\u00e1 el conflicto por el lugar que tienen esos conceptos en el proceso de cambio, como sucedi\u00f3 en Ecuador y Bolivia. Al final del ciclo, lo que se observa es el creciente protagonismo femenino en toda Am\u00e9rica Latina. Creo que podemos hablar de un proceso que marca el pasaje del momento indianista al momento feminista, que se expresa, en primer lugar, en el protagonismo de las mujeres en las luchas contra el neoextractivismo; en la emergencia de diferentes formas de feminismos populares, algunos de los cuales se combinan con un ecofeminismo de la supervivencia, como dir\u00eda Vandana Shiva, o un ecofeminismo con elementos espiritualistas. En estas experiencias de politizaci\u00f3n de las mujeres, \u00a0hay un proceso muy interesantes de descubrimiento de la voz propia, como dir\u00eda Carol Gilligan, que es posible ver en las mujeres que luchan en contra de la expansi\u00f3n de la frontera petrolera, en contra de la megaminer\u00eda o denunciando los impactos sociosanitarios del modelo sojero. Mujeres que est\u00e1n ah\u00ed, al pie del ca\u00f1\u00f3n, que se van empoderando en ese vaiv\u00e9n, del espacio p\u00fablico al espacio privado. Estamos hablando de un feminismo de los m\u00e1rgenes, no s\u00f3lo geogr\u00e1ficos, sino vinculado a mujeres de sectores populares, muchas veces campesinas e ind\u00edgenas. En esa din\u00e1mica no pocas se reconocen como feministas, no pocas van verbalizando no s\u00f3lo la dominaci\u00f3n de las empresas, sino tambi\u00e9n la opresi\u00f3n patriarcal. No se da en todos los casos, pero es una tendencia. Hace poco me toc\u00f3 prologar un libro sobre luchas antiextractivistas en Colombia, y descubr\u00ed di\u00e1logos muy similares que tuve con mujeres que luchan en otros pa\u00edses contra el neoextractivismo. En general, las mujeres de or\u00edgenes populares reniegan primero del t\u00e9rmino feminista, pero en la din\u00e1mica misma de las luchas se van identificando como tales. Por otro lado, es sobre el triple eje mujer-cuerpo-territorio, que \u00e9stas van reescribiendo el v\u00ednculo con la naturaleza, desde un enfoque relacional. \u00a0Van recreando temas que en el feminismo tradicional no aparecen; van retomando la dimensi\u00f3n del cuidado y la relaci\u00f3n de interdependencia con la naturaleza. Esta dimensi\u00f3n ecofeminista est\u00e1 muy presente en feminismos populares y comunitarios que luchan contra el neoextractivismo, pero que extienden su discurso en un sentido u horizonte descolonizador. Pienso en la Red de Sanadoras en Guatemala, con Lorena Cabnal; pienso en la noci\u00f3n de Julieta Paredes, de la Asamblea Feminista de Bolivia, sobre el \u201centronque patriarcal\u201d, que conecta los dos patriarcados, el de las comunidades ind\u00edgenas, con el moderno-occidental.<\/p>\n<p><b>\u00bfQu\u00e9 papel ha jugado Ni Una Menos en ese proceso?<\/b><\/p>\n<p>La movilizaci\u00f3n ha sido y es \u00a0sobre todo plurigeneracional y tan masiva que, en ese sentido, yo sostengo que tenemos enfrente algo m\u00e1s que un movimiento social; en realidad, se trata de \u201cla sociedad en movimiento\u201d. Claro que en esta gran movilizaci\u00f3n convergieron dos olas: la primera, representada por aquellas mujeres y colectivos feministas que desde d\u00e9cadas vienen luchando por la ampliaci\u00f3n de derechos; la segunda, ilustrada por la flamante vitalidad antipatriarcal de las j\u00f3venes, jovenc\u00edsimas de hoy, que est\u00e1 ligada a la lucha contra los feminicidios y la violencia de g\u00e9nero. Esa gran ola arranc\u00f3 con el movimiento \u201cNi una menos\u201d, contra los feminicidios, hace tres a\u00f1os, en la cual se manifestaron abierta y masivamente muchas mujeres, y sobre todo ingresaron al campo de lucha las m\u00e1s j\u00f3venes, jovenc\u00edsimas, muchas de las cuales tienen entre 12 y 15 a\u00f1os. El 8 de marzo pasado, en el festejo del d\u00eda internacional de la mujer, la gran ola reapareci\u00f3, fortalecida, convertida en una imparable marea verde, frente al Congreso Nacional, y todo eso coagul\u00f3 en la demanda masiva por el aborto legal, seguro y gratuito. Lo propio de la marea verde actual es que las nuevas camadas, adolescentes, traen una gran potencia y tienen mucho m\u00e1s desnaturalizado el poder patriarcal. Para las m\u00e1s j\u00f3venes, el hecho de que los que deciden nuestro destino sean hombres, blancos, heterosexuales y mayores de 50 o 60 a\u00f1os, es entendido como un acto de violencia simb\u00f3lica insoportable. Ellas hacen ver que hoy el rey est\u00e1 desnudo. Para decirlo de otro modo, aquello que las mujeres de mi generaci\u00f3n ten\u00edamos naturalizado, hoy aparece completamente desnaturalizado en las m\u00e1s j\u00f3venes, que son desenfadadas, hipercr\u00edticas y esto lo exhiben con una alegr\u00eda inocultable en sus c\u00e1nticos antipatriarcales. Y esto lo hacen en medio de la peor ola femininicida que hayamos conocido en toda la historia\u2026<\/p>\n<p>Tambien creo que este movimiento abre la posibilidad de un nuevo <i>ethos<\/i> feminista, en el que la cr\u00edtica al patriarcado puede confluir con la idea de interdependencia y ecodependencia, la articulaci\u00f3n entre raz\u00f3n y emoci\u00f3n, con valores del cuidado, cooperaci\u00f3n, bienes comunes; que son temas de la agenda feminista que tienen que ver con la liberaci\u00f3n de la humanidad, no de las mujeres \u00fanicamente. Tambien considero que el gran reto es articular el feminismo de Ni Una Menos que sale masivamente a las calles por el aborto legal; y por otro lado, los feminismos populares que nace al calor de las luchas contra el neoextractivismo donde las mujeres ponen los cuerpos en peligro, como tambi\u00e9n son cuerpos en peligro ante la repetici\u00f3n de los feminicidios. Si no hay articulaci\u00f3n entre esos dos feminismos, veo dif\u00edcil que se avance en la generaci\u00f3n de un nuevo <i>ethos<\/i>; pero s\u00ed creo que estamos ante un momento feminista y todav\u00eda no se han desarrollado todas esas potencialidades.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.revistaamazonas.com\/2018\/05\/29\/yayo-herrero-corremos-el-riesgo-de-una-suerte-de-ecofascismo-se-garantiza-la-continuidad-de-la-vida-de-ciertos-sectores-pero-se-expulsa-a-otros\/\"><b>En su di\u00e1logo con<\/b><b><i> Amazonas<\/i><\/b><\/a><b>, la ecofeminista espa\u00f1ola Yayo Herrero plantea el riesgo de ir hacia una sociedad ecofascista, si la discusi\u00f3n sobre la sotenibilidad ambiental no va de la mano de un cuestionamiento sobre la justicia social\u2026<\/b><\/p>\n<p>Uno de los desaf\u00edos es articular justicia ambiental con justicia social. Algo que interpela directamente al ecologismo y hace imposible cualquier deriva de ecofascismo; eso puede darse en sociedades donde est\u00e1n mucho m\u00e1s satisfechas las necesidades primarias. En Am\u00e9rica Latina el ecologismo viene desde abajo, y est\u00e1 muy vinculado a las luchas contra el neoextractivismo. Tambi\u00e9n se est\u00e1 conectando con el cuestionamiento de los modelos de consumo. Por ejemplo, hay experiencias de agroecolog\u00eda m\u00e1s importantes de lo que se cree, incluso en Argentina, en medio del continente sojero hay islas de agroecolog\u00eda, que impulsan otro modelo. \u00a0Pero est\u00e1n desconectadas de las luchas contra el neoextractivismo. En realidad, apenas se est\u00e1 comenzando a hablar de la conexi\u00f3n entre el modelo de consumo y el modelo de apropiaci\u00f3n de la naturaleza. Por eso yo insisto en utilizar la categor\u00eda de Antropoceno, que como concepto-s\u00edntesis nos obliga a pensar de forma hol\u00edstica e integral; y esto hace referencia a la matriz de apropiaci\u00f3n y producci\u00f3n, a la matriz de consumo y de circulaci\u00f3n de los bienes. En Argentina, como en otros pa\u00edses de Am\u00e9rica Latina, se pone m\u00e1s \u00e9nfasis en el modelo de apropiaci\u00f3n; en Europa, en el consumo \u2013 salvo ahora, con el<i> fracking,<\/i> que los europeos est\u00e1n confrontados a ese dilema. Hay cuestiones inherentes, de orden geopol\u00edtico, que hacen a \u00a0la geograf\u00eda del consumo y a la geograf\u00eda de la extracci\u00f3n.<\/p>\n<p><b>Pareciera, adem\u00e1s, que la mayor parte de la sociedad sigue siendo incapaz de pensar alternativas por fuera del paradigma hegem\u00f3nico del desarrollo\u2026<\/b><\/p>\n<p>Estos tiempos de Antropoceno nos hacen conscientes de que uno de los grandes problemas tiene que ver con que la modernidad implic\u00f3 la consolidaci\u00f3n de paradigmas binarios que est\u00e1n en la base del modelo hegem\u00f3nico. Ese paradigma moderno que separa sociedad y naturaleza, que considera el ser humano como algo independiente de la naturaleza, viene de la mano de otros paradigmas binarios, \u00a0como hombre-mujer, raz\u00f3n-emoci\u00f3n, civilizaci\u00f3n-barbarie, p\u00fablico-privado o humano-no humano. El paradigma binario de la modernidad es el que est\u00e1 siendo cuestionado. El Antropoceno implica el acoplamiento dram\u00e1tico entre orden cosmol\u00f3gico y orden social: la humanidad ve la posibilidad de que estemos ante la inminencia del fin. Eso nos obliga a un cuestionamiento filos\u00f3fico y epistemol\u00f3gico, que est\u00e1 en el origen de la revalorizaci\u00f3n de los enfoques relacionales. Desde la antropolog\u00eda cr\u00edtica, lo han venido trabajando autores como [Phillipe] Descola y [Eduardo] Viveiros de Castro. Esta revalorizaci\u00f3n de los enfoques relacionales de pueblos amaz\u00f3nicos, por ejemplo, est\u00e1 muy ligado a la crisis \u00a0ecol\u00f3gica. Pero, fuera de eso, la crisis interroga nuestra perspectiva epistemol\u00f3gica, nuestra forma de concebir la realidad. Y en esa l\u00ednea, el momento indianista y feminista posibilita pensar de otro modo.<\/p>\n<p><b>\u00bfQu\u00e9 aportan, en ese sentido, los feminismos?<\/b><\/p>\n<p>Mientras que la perspectiva indianista coloca el \u00e9nfasis en una visi\u00f3n m\u00e1s bioc\u00e9ntrica donde el buen vivir viene asociado a los derechos de la naturaleza, y por ende la armon\u00eda entre lo humano y lo no humano es central; en la feminista tambi\u00e9n est\u00e1 la vocaci\u00f3n por desarrollar un enfoque relacional basado en las ideas de interdependencia y cuidado. Y vuelvo ah\u00ed a Carol Gilligan, para pensar el hecho de que lo que nos caracteriza como seres humanos es la empat\u00eda, \u00a0nuestra capacidad relacional. Sin el cuidado del otro, no podemos sobrevivir como especie; y lo que ha hecho el patriarcado ha sido disociar al hombre de esa dimensi\u00f3n relacional, muy vinculada al cuidado, y esencializarla respecto de la mujer. El patriarcado nos ha desconectado de algo esencial para vivir con los otros y con nosotros mismos. La desnaturalizaci\u00f3n del patriarcado y la valoraci\u00f3n de la interdependencia y el cuidado, nos lleva a descubrir la voz propia, como una dimensi\u00f3n relacional central en la humanidad. Es un punto de partida interesante para pensar que las mujeres, a trav\u00e9s de la afirmaci\u00f3n del cuidado, la cooperaci\u00f3n y la interdependencia, entendido como ecodependencia, pueden hacer un aporte fundamental no s\u00f3lo en la cr\u00edtica contra el patriarcado sino tambi\u00e9n contra el capitalismo. El enfoque relacional es esencial entonces para repensar nuestra relaci\u00f3n con lo no humano; es la base para una \u00e9tica ambiental, para un Antropoceno realmente vivible. Y es importante subrayar que la posibilidad de desarrollar otra racionalidad social y ambiental, viene de la mano de los movimientos de mujeres. A \u00a0veces en Am\u00e9rica Latina tendemos a vincularlo \u00fanicamente con los pueblos ind\u00edgenas. Creo que hay que apostar a una sociedad intercultural, pensar en un horizonte plurinacional; pero al mismo tiempo, como mujeres, nosotras tenemos capacidad para colocar en la escena otro tipo de v\u00ednculo entre sociedad y naturaleza. En las mujeres est\u00e1 esta capacidad relacional, esta articulaci\u00f3n entre raz\u00f3n y emoci\u00f3n; finalmente el ecofeminismo resignific\u00f3 de manera positiva lo que el patriarcado signific\u00f3 peyorativamente.<\/p>\n<p><b>En este momento pol\u00edtico tan complejo, pareciera que tenemos muchos frentes abiertos, que es dif\u00edcil, o imposible, enfrentar lo macro, y surge la pregunta, \u00a0\u00bfqu\u00e9 hacer?<\/b><\/p>\n<p>En t\u00e9rminos personales, a m\u00ed la perspectiva de seguir una ruta anfibia me ha resultado muy enriquecedora; navegar por diferentes aguas, transitar diferentes mundos, tratar de influir en la agenda p\u00fablica, poniendo temas que no estaban presentes, ligados por ejemplo al neoextractivismo; sin embargo, no es mi momento m\u00e1s optimista. Inclusive, yo he estado en la creaci\u00f3n de <i>Plataforma 2012<\/i>, un colectivo de intelectuales que apost\u00f3 a \u00a0romper esa din\u00e1mica perversa que se hab\u00eda forjado entre kirchnerismo y antikirchnerismo, a romper con la idea de que el kircherismo hegemonizaba lo popular, o la izquierda posible; pero el actual es un momento muy delicado. Los populismos generaron gran incomodidad en nosotros, todav\u00eda hay que hacer el balance de los progresismos populistas en Am\u00e9rica Latina para repensar las izquierdas. Pero ahora estamos en una situaci\u00f3n diferente en que el giro conservador y neoliberal se advierte cada vez m\u00e1s radical, m\u00e1s vertiginoso y acelerado; y el escenario es muy preocupante, hay muy pocos atisbos de emergencia de nuevos espacios. Todav\u00eda estamos con la inercia, con los resultados del fracaso en Argentina, y por otro lado no se ha tocado el l\u00edmite del neoliberalismo. Es un momento de mucha oscuridad. Basta ver lo que sucede en Brasil con el triunfo de Bolsonaro. Antes hab\u00eda incomodidad, ahora hay oscuridad. En t\u00e9rminos pol\u00edticos ser\u00eda un retroceso que volviera el kircherismo, y ser\u00eda un suicidio que la gente siguiera apostando por Macri y el neoliberalismo; sin embargo, pese a la existencia de l\u00edneas de acumulaci\u00f3n \u2013 territorial, feminista, sindical \u2013 no hay un campo pol\u00edtico diferente que emerja como alternativa; y eso se nota.<\/p>\n<p><b>Pareciera adem\u00e1s que, con el gobierno macrista, asistimos a un aumento de la represi\u00f3n a la protesta social.<\/b><\/p>\n<p>El gobierno de Macri ha supuesto una consolidaci\u00f3n y profundizaci\u00f3n del modelo extractivo; y por otro lado, ha traido enormes rupturas. Se ha buscado avanzar de manera muy violenta en la flexibilizaci\u00f3n ambiental: por ejemplo, se avanza en la modificaci\u00f3n de la Ley de Glaciares y no se respeta la Ley de Bosques; que son las dos leyes marco a nivel nacional, que colocan un l\u00edmite al avance de la deforestaci\u00f3n y de la miner\u00eda. Hay provincias como en Chubut, donde quieren avanzar con la megaminer\u00eda, pese a que existe una ley que lo proh\u00edbe; en Mendoza se avanz\u00f3 con el fracking, que ya se hace en Neuqu\u00e9n y en R\u00edo Negro, entre plantas de peras y manzanas. El sindicato de petroleros firm\u00f3 un convenio en el cual blinda la explotaci\u00f3n de no convencionales, prohibiendo el derecho de huelga\u2026 En el medio, sabemos que las poblaciones ind\u00edgenas, que en Argentina no s\u00f3lo sufrieron el genocidio originario sino que fueron arrinconadas en la estepa cordillerana, en territorios que no eran valorizados por el capital. Pero ahora est\u00e1n siendo expulsadas ante el avance de la frontera petrolera, minera, sojera, los emprendimientos tur\u00edsticos. Es un panorama muy sombr\u00edo, que ya con el kircherismo hab\u00eda emergido pero en un marco en el cual todav\u00eda hab\u00eda un lenguaje de derechos, todav\u00eda pod\u00edamos disputar la agenda de los derechos humanos. El kirchnerismo ten\u00eda mala fe, sab\u00eda que lo que ocurr\u00eda con los pueblos originarios era un grave problema. Para el macrismo los derechos no son un problema; hay que avanzar con la frontera del capital; la disputa est\u00e1 saldada. De ah\u00ed la construcci\u00f3n del enemigo \u00a0interno que ha sido muy gr\u00e1fica con respecto a las organizaciones del pueblo mapuche. Lo que hay detr\u00e1s de la demonizaci\u00f3n del pueblo mapuche es una disputa por la tierra. Y quienes est\u00e1n abogando por el respeto de las leyes nacionales e internacionales, ligada a los derechos ind\u00edgenas, son denunciados como usurpadores y terroristas. Para terminar de blindar la explotaci\u00f3n de hidrocarburos no convencionales, el fiscal general de Neuqu\u00e9n, est\u00e1 promoviendo incorporar a la legislaci\u00f3n penal la figura del \u201cconflicto ileg\u00edtimo\u201d. El diario que publica esto acompa\u00f1a el texto con una foto de un reclamo mapuche\u2026<\/p>\n<p>La expansi\u00f3n de la frontera sojera es tambi\u00e9n una frontera de muerte: durante el kirchnerismo hubo unos quince muertos en situaciones difusas y otros que fueron asesinatos abiertos. El avance de la represi\u00f3n se ha dado en todos los campos. La foto de [el dirigente de la CTEP Juan] Grabois encarcelado con los senegaleses es una postal de \u00e9poca. Los senegales son hostigados sistem\u00e1ticamente desde hace a\u00f1os, producto de un racismo inveterado de la polic\u00eda; son considerados una poblaci\u00f3n peligrosa y sin derechos, pero de eso no se habla. Cuando uno ve esa foto, se pregunta acerca de la intencionalidad pol\u00edtica de encarcelar a un dirigente de la talla de Grabois, si no se estar\u00e1 haciendo un ensayo para ver hasta d\u00f3nde puede avanzar con la represi\u00f3n. Creo que se est\u00e1n tanteando los l\u00edmites, impulsando el corrimiento de la represi\u00f3n estatal<\/p>\n<p><b>Ese racismo inveterado del que hablas nos devuelve al binomio civilizaci\u00f3n o barbarie\u2026<\/b><\/p>\n<p>Exacto. En la barbarie ca\u00edan indios, montoneros y mestizos; mientras que por otro lado se abr\u00eda la puerta a la migraci\u00f3n blanca. Es el dispositivo originario y fundacional de la Argentina, el mismo que instal\u00f3 la idea de que \u00e9ste es un pa\u00eds blanco y de clases medias, de que en efecto se hab\u00edan eliminado a los indios. Y en realidad, pese a la campa\u00f1a genocida, muchos ind\u00edgenas sobrevivieron y fueron reclasificados como trabajadores y peones rurales. Pasaron a ser vistos como mestizos, como \u201ccabecitas negras\u201d. Hoy en d\u00eda, esos descendientes de pueblos originarios, est\u00e1n revalorizando la cultura ind\u00edgena, reconstruyendo su identidad en t\u00e9rminos de ind\u00edgenas. Ese proceso de indianizaci\u00f3n ha hecho que en Argentina \u00e9stos emerjan como sujeto pol\u00edtico, y eso es emblem\u00e1tico en el caso de los mapuche, como espejo tambi\u00e9n del proceso que se ha dado en Chile. Hoy, la sombra del genocidio viene de la mano de los megaproyectos extractivos, de nuevo en nombre del progreso, del desarrollo. Nuevamente se busca arrinconar a esa poblaci\u00f3n, se los impulsa \u00a0a que acepten compensaciones econ\u00f3micas o que simplemente se subordinen a los nuevos modelos de desarrollo. La continuidad del modelo colonial respecto a los pueblos originarios es clara, y el racismo inveterado a\u00fan persiste. En el 2017, cuando se gener\u00f3 toda una discusi\u00f3n tras la desaparici\u00f3n de Santiago Maldonado y la muerte de Rafael Nahuel en Bariloche, eso qued\u00f3 muy en evidencia. Yo vengo del sur, soy de la Patagonia, vengo de un lugar que fue el n\u00facleo duro de la llamada \u201ccampa\u00f1a del Desierto\u201d, que es el Alto Valle de R\u00edo Negro en Neuqu\u00e9n. En fin, hay sectores conservadores y de derecha que hablan de \u201cfalsos indios\u201d. Por eso mi temor mayor es que en estos tiempos tan oscuros se consolide un consenso anti-ind\u00edgena, asoci\u00e1ndolos al terrorismo y a la violencia. Es dif\u00edcil luchar contra esos prejuicios de las clases medias y altas; el desprecio al ind\u00edgena est\u00e1 metido en la narrativa misma de la naci\u00f3n, la idea de que la naci\u00f3n se construy\u00f3 sin los ind\u00edgenas.<\/p>\n<p><b>Lo de que \u201cvenimos de los barcos\u201d\u2026<\/b><\/p>\n<p>Exactamente.<\/p>\n<p><b>Quisiera terminar con una pregunta sobre tu nuevo libro, <\/b><b><i>Chacra 51<\/i><\/b><b>, que aborda los riesgos que implica el<\/b><b><i> fracking<\/i><\/b><b> o fractura hidr\u00e1ulica como forma extrema de extracci\u00f3n de combustibles f\u00f3siles. El libro lo aborda desde una perspectiva muy personal, porque el<\/b><b><i> fracking <\/i><\/b><b>lleg\u00f3 a tu ciudad, Allen, en la Patagonia, y m\u00e1s a\u00fan: a la chacra de tu abuelo, la Chacra 51. \u00bfC\u00f3mo fue ese proceso?<\/b><\/p>\n<p>Fue algo inesperado, que ni el peor de mis enemigos me hubiera deseado. Yo ya hac\u00eda a\u00f1os que investigaba y combat\u00eda el modelo extractivo; encontrarme con una torre de perforaci\u00f3n petrolera en la chacra de mi abuelo fue un gran impacto. Era 2011 y no se sab\u00eda mucho sobre el <i>fracking<\/i> y los no convencionales; esos primeros a\u00f1os fui una suerte de Casandra que trataba de advertir a los otros de lo que implicaba la fractura hidr\u00e1ulica. Despu\u00e9s vino una etapa de lucha; se instal\u00f3 YPF y en 2013 se dio la pelea en los territorios para poner la cuesti\u00f3n a debate p\u00fablico, tanto en Neuqu\u00e9n como en Allen. Implic\u00f3 volver al lugar donde nac\u00ed pero al que ya no pertenec\u00eda; fue doloroso, porque perdimos en todos los frentes. Fue muy dif\u00edcil tomar la decisi\u00f3n de contar aquella experiencia; el golpe fue tan duro que dej\u00e9 de hacer intervenciones concretas locales en Argentina, aunque segu\u00ed en otros pa\u00edses, como Colombia. El libro ayud\u00f3 a procesar y elaborar todo aquello. La editora, Ana Laura P\u00e9rez, me lo propuso hace a\u00f1os pero en 2017 decid\u00ed que era tiempo de hacer algo con eso, de unir los pedazos: lo familiar, lo local, lo nacional y una perspectiva m\u00e1s global de la crisis socioecol\u00f3gica a la que nos enfrentamos. Es el libro m\u00e1s personal que he escrito, sin duda; escrito en primera persona, est\u00e1 entre la literatura, la sociolog\u00eda y la pol\u00edtica.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Nazareth Castro Buzon Intelectual anfibia y comprometida, la argentina Maristella Svampa es una de las mentes m\u00e1s l\u00facidas de la Am\u00e9rica Latina contempor\u00e1nea. Con ella repasamos su trayectoria, que la llev\u00f3 a investigar los movimientos sociales piqueteros en la convulsa Argentina de 2002, para m\u00e1s tarde prestar atenci\u00f3n a las luchas contra el extractivismo [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":1149,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","enabled":false},"version":2}},"categories":[2],"tags":[],"class_list":["post-1148","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-blog"],"jetpack_publicize_connections":[],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v23.4 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Maristella Svampa:\u201cEl feminismo, m\u00e1s que un movimiento social, es la sociedad en movimiento\u201d - UninomadaSUR<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/uninomadasur.net\/?p=1148\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Maristella Svampa:\u201cEl feminismo, m\u00e1s que un movimiento social, es la sociedad en movimiento\u201d - UninomadaSUR\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Por Nazareth Castro Buzon Intelectual anfibia y comprometida, la argentina Maristella Svampa es una de las mentes m\u00e1s l\u00facidas de la Am\u00e9rica Latina contempor\u00e1nea. Con ella repasamos su trayectoria, que la llev\u00f3 a investigar los movimientos sociales piqueteros en la convulsa Argentina de 2002, para m\u00e1s tarde prestar atenci\u00f3n a las luchas contra el extractivismo [&hellip;]\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/uninomadasur.net\/?p=1148\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"UninomadaSUR\" \/>\n<meta property=\"article:published_time\" content=\"2019-02-22T12:33:33+00:00\" \/>\n<meta property=\"og:image\" content=\"https:\/\/uninomadasur.net\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/maristellasvampa-e1550705147885.jpg\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:width\" content=\"2884\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:height\" content=\"2198\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:type\" content=\"image\/jpeg\" \/>\n<meta name=\"author\" content=\"admin\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Escrito por\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"admin\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:label2\" content=\"Tiempo de lectura\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data2\" content=\"45 minutos\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\/\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"Article\",\"@id\":\"https:\/\/uninomadasur.net\/?p=1148#article\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\/\/uninomadasur.net\/?p=1148\"},\"author\":{\"name\":\"admin\",\"@id\":\"https:\/\/uninomadasur.net\/#\/schema\/person\/c7a35ca2374cf2966d7c68ad81604c21\"},\"headline\":\"Maristella Svampa:\u201cEl feminismo, m\u00e1s que un movimiento social, es la sociedad en movimiento\u201d\",\"datePublished\":\"2019-02-22T12:33:33+00:00\",\"dateModified\":\"2019-02-22T12:33:33+00:00\",\"mainEntityOfPage\":{\"@id\":\"https:\/\/uninomadasur.net\/?p=1148\"},\"wordCount\":8926,\"commentCount\":0,\"publisher\":{\"@id\":\"https:\/\/uninomadasur.net\/#organization\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\/\/uninomadasur.net\/?p=1148#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"https:\/\/uninomadasur.net\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/maristellasvampa-e1550705147885.jpg\",\"articleSection\":[\"Blog\"],\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"CommentAction\",\"name\":\"Comment\",\"target\":[\"https:\/\/uninomadasur.net\/?p=1148#respond\"]}]},{\"@type\":\"WebPage\",\"@id\":\"https:\/\/uninomadasur.net\/?p=1148\",\"url\":\"https:\/\/uninomadasur.net\/?p=1148\",\"name\":\"Maristella Svampa:\u201cEl feminismo, m\u00e1s que un movimiento social, es la sociedad en movimiento\u201d - UninomadaSUR\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\/\/uninomadasur.net\/#website\"},\"primaryImageOfPage\":{\"@id\":\"https:\/\/uninomadasur.net\/?p=1148#primaryimage\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\/\/uninomadasur.net\/?p=1148#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"https:\/\/uninomadasur.net\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/maristellasvampa-e1550705147885.jpg\",\"datePublished\":\"2019-02-22T12:33:33+00:00\",\"dateModified\":\"2019-02-22T12:33:33+00:00\",\"breadcrumb\":{\"@id\":\"https:\/\/uninomadasur.net\/?p=1148#breadcrumb\"},\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"ReadAction\",\"target\":[\"https:\/\/uninomadasur.net\/?p=1148\"]}]},{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\/\/uninomadasur.net\/?p=1148#primaryimage\",\"url\":\"https:\/\/uninomadasur.net\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/maristellasvampa-e1550705147885.jpg\",\"contentUrl\":\"https:\/\/uninomadasur.net\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/maristellasvampa-e1550705147885.jpg\",\"width\":2884,\"height\":2198},{\"@type\":\"BreadcrumbList\",\"@id\":\"https:\/\/uninomadasur.net\/?p=1148#breadcrumb\",\"itemListElement\":[{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":1,\"name\":\"Inicio\",\"item\":\"https:\/\/uninomadasur.net\/\"},{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":2,\"name\":\"Maristella Svampa:\u201cEl feminismo, m\u00e1s que un movimiento social, es la sociedad en movimiento\u201d\"}]},{\"@type\":\"WebSite\",\"@id\":\"https:\/\/uninomadasur.net\/#website\",\"url\":\"https:\/\/uninomadasur.net\/\",\"name\":\"UninomadaSUR\",\"description\":\"UninomadaSUR\",\"publisher\":{\"@id\":\"https:\/\/uninomadasur.net\/#organization\"},\"potentialAction\":[{\"@type\":\"SearchAction\",\"target\":{\"@type\":\"EntryPoint\",\"urlTemplate\":\"https:\/\/uninomadasur.net\/?s={search_term_string}\"},\"query-input\":{\"@type\":\"PropertyValueSpecification\",\"valueRequired\":true,\"valueName\":\"search_term_string\"}}],\"inLanguage\":\"es\"},{\"@type\":\"Organization\",\"@id\":\"https:\/\/uninomadasur.net\/#organization\",\"name\":\"UninomadaSUR\",\"url\":\"https:\/\/uninomadasur.net\/\",\"logo\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\/\/uninomadasur.net\/#\/schema\/logo\/image\/\",\"url\":\"https:\/\/uninomadasur.net\/wp-content\/uploads\/2018\/09\/uni-logo.png\",\"contentUrl\":\"https:\/\/uninomadasur.net\/wp-content\/uploads\/2018\/09\/uni-logo.png\",\"width\":260,\"height\":94,\"caption\":\"UninomadaSUR\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\/\/uninomadasur.net\/#\/schema\/logo\/image\/\"}},{\"@type\":\"Person\",\"@id\":\"https:\/\/uninomadasur.net\/#\/schema\/person\/c7a35ca2374cf2966d7c68ad81604c21\",\"name\":\"admin\",\"image\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\/\/uninomadasur.net\/#\/schema\/person\/image\/\",\"url\":\"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/36436a50c876208a9dab2a6cf1785c4f?s=96&d=mm&r=g\",\"contentUrl\":\"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/36436a50c876208a9dab2a6cf1785c4f?s=96&d=mm&r=g\",\"caption\":\"admin\"},\"url\":\"https:\/\/uninomadasur.net\/?author=1\"}]}<\/script>\n<!-- \/ Yoast SEO plugin. -->","yoast_head_json":{"title":"Maristella Svampa:\u201cEl feminismo, m\u00e1s que un movimiento social, es la sociedad en movimiento\u201d - UninomadaSUR","robots":{"index":"index","follow":"follow","max-snippet":"max-snippet:-1","max-image-preview":"max-image-preview:large","max-video-preview":"max-video-preview:-1"},"canonical":"https:\/\/uninomadasur.net\/?p=1148","og_locale":"es_ES","og_type":"article","og_title":"Maristella Svampa:\u201cEl feminismo, m\u00e1s que un movimiento social, es la sociedad en movimiento\u201d - UninomadaSUR","og_description":"Por Nazareth Castro Buzon Intelectual anfibia y comprometida, la argentina Maristella Svampa es una de las mentes m\u00e1s l\u00facidas de la Am\u00e9rica Latina contempor\u00e1nea. Con ella repasamos su trayectoria, que la llev\u00f3 a investigar los movimientos sociales piqueteros en la convulsa Argentina de 2002, para m\u00e1s tarde prestar atenci\u00f3n a las luchas contra el extractivismo [&hellip;]","og_url":"https:\/\/uninomadasur.net\/?p=1148","og_site_name":"UninomadaSUR","article_published_time":"2019-02-22T12:33:33+00:00","og_image":[{"width":2884,"height":2198,"url":"https:\/\/uninomadasur.net\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/maristellasvampa-e1550705147885.jpg","type":"image\/jpeg"}],"author":"admin","twitter_card":"summary_large_image","twitter_misc":{"Escrito por":"admin","Tiempo de lectura":"45 minutos"},"schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"Article","@id":"https:\/\/uninomadasur.net\/?p=1148#article","isPartOf":{"@id":"https:\/\/uninomadasur.net\/?p=1148"},"author":{"name":"admin","@id":"https:\/\/uninomadasur.net\/#\/schema\/person\/c7a35ca2374cf2966d7c68ad81604c21"},"headline":"Maristella Svampa:\u201cEl feminismo, m\u00e1s que un movimiento social, es la sociedad en movimiento\u201d","datePublished":"2019-02-22T12:33:33+00:00","dateModified":"2019-02-22T12:33:33+00:00","mainEntityOfPage":{"@id":"https:\/\/uninomadasur.net\/?p=1148"},"wordCount":8926,"commentCount":0,"publisher":{"@id":"https:\/\/uninomadasur.net\/#organization"},"image":{"@id":"https:\/\/uninomadasur.net\/?p=1148#primaryimage"},"thumbnailUrl":"https:\/\/uninomadasur.net\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/maristellasvampa-e1550705147885.jpg","articleSection":["Blog"],"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"CommentAction","name":"Comment","target":["https:\/\/uninomadasur.net\/?p=1148#respond"]}]},{"@type":"WebPage","@id":"https:\/\/uninomadasur.net\/?p=1148","url":"https:\/\/uninomadasur.net\/?p=1148","name":"Maristella Svampa:\u201cEl feminismo, m\u00e1s que un movimiento social, es la sociedad en movimiento\u201d - UninomadaSUR","isPartOf":{"@id":"https:\/\/uninomadasur.net\/#website"},"primaryImageOfPage":{"@id":"https:\/\/uninomadasur.net\/?p=1148#primaryimage"},"image":{"@id":"https:\/\/uninomadasur.net\/?p=1148#primaryimage"},"thumbnailUrl":"https:\/\/uninomadasur.net\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/maristellasvampa-e1550705147885.jpg","datePublished":"2019-02-22T12:33:33+00:00","dateModified":"2019-02-22T12:33:33+00:00","breadcrumb":{"@id":"https:\/\/uninomadasur.net\/?p=1148#breadcrumb"},"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"ReadAction","target":["https:\/\/uninomadasur.net\/?p=1148"]}]},{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/uninomadasur.net\/?p=1148#primaryimage","url":"https:\/\/uninomadasur.net\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/maristellasvampa-e1550705147885.jpg","contentUrl":"https:\/\/uninomadasur.net\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/maristellasvampa-e1550705147885.jpg","width":2884,"height":2198},{"@type":"BreadcrumbList","@id":"https:\/\/uninomadasur.net\/?p=1148#breadcrumb","itemListElement":[{"@type":"ListItem","position":1,"name":"Inicio","item":"https:\/\/uninomadasur.net\/"},{"@type":"ListItem","position":2,"name":"Maristella Svampa:\u201cEl feminismo, m\u00e1s que un movimiento social, es la sociedad en movimiento\u201d"}]},{"@type":"WebSite","@id":"https:\/\/uninomadasur.net\/#website","url":"https:\/\/uninomadasur.net\/","name":"UninomadaSUR","description":"UninomadaSUR","publisher":{"@id":"https:\/\/uninomadasur.net\/#organization"},"potentialAction":[{"@type":"SearchAction","target":{"@type":"EntryPoint","urlTemplate":"https:\/\/uninomadasur.net\/?s={search_term_string}"},"query-input":{"@type":"PropertyValueSpecification","valueRequired":true,"valueName":"search_term_string"}}],"inLanguage":"es"},{"@type":"Organization","@id":"https:\/\/uninomadasur.net\/#organization","name":"UninomadaSUR","url":"https:\/\/uninomadasur.net\/","logo":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/uninomadasur.net\/#\/schema\/logo\/image\/","url":"https:\/\/uninomadasur.net\/wp-content\/uploads\/2018\/09\/uni-logo.png","contentUrl":"https:\/\/uninomadasur.net\/wp-content\/uploads\/2018\/09\/uni-logo.png","width":260,"height":94,"caption":"UninomadaSUR"},"image":{"@id":"https:\/\/uninomadasur.net\/#\/schema\/logo\/image\/"}},{"@type":"Person","@id":"https:\/\/uninomadasur.net\/#\/schema\/person\/c7a35ca2374cf2966d7c68ad81604c21","name":"admin","image":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/uninomadasur.net\/#\/schema\/person\/image\/","url":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/36436a50c876208a9dab2a6cf1785c4f?s=96&d=mm&r=g","contentUrl":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/36436a50c876208a9dab2a6cf1785c4f?s=96&d=mm&r=g","caption":"admin"},"url":"https:\/\/uninomadasur.net\/?author=1"}]}},"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/uninomadasur.net\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/maristellasvampa-e1550705147885.jpg","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/paDeUS-iw","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/uninomadasur.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1148"}],"collection":[{"href":"https:\/\/uninomadasur.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/uninomadasur.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/uninomadasur.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/uninomadasur.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1148"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/uninomadasur.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1148\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1150,"href":"https:\/\/uninomadasur.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1148\/revisions\/1150"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/uninomadasur.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/1149"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/uninomadasur.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1148"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/uninomadasur.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1148"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/uninomadasur.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1148"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}