{"id":1281,"date":"2019-03-28T01:10:23","date_gmt":"2019-03-28T01:10:23","guid":{"rendered":"http:\/\/uninomadasur.net\/?p=1281"},"modified":"2019-03-28T01:10:23","modified_gmt":"2019-03-28T01:10:23","slug":"los-nuevos-ropajes-del-capitalismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/uninomadasur.net\/?p=1281","title":{"rendered":"Los nuevos ropajes del capitalismo"},"content":{"rendered":"<div><em><strong>Por Evgeny Morozov<\/strong><\/em><\/div>\n<div class=\"space_transp\"><\/div>\n<div class=\"exc_artlh\">Morozov quita la m\u00e1scara a los te\u00f3ricos partidarios del capitalismo digital<\/div>\n<div><\/div>\n<div>\n<p><strong>I.<\/strong> En una serie de art\u00edculos notablemente premonitorios, el primero de los cuales fue publicado en el peri\u00f3dico alem\u00e1n &#8216;Frankfurter Allgemeine Zeitung&#8217; en el verano de 2013, Shoshana Zuboff se\u00f1al\u00f3 un fen\u00f3meno alarmante: la digitalizaci\u00f3n de todo otorgaba a las empresas tecnol\u00f3gicas un inmenso poder social.<\/p>\n<p>Desde las modestas puntas de lanza colocadas en el interior de nuestros navegadores, conquistaron, al estilo Blitzkrieg, nuestras casas, autom\u00f3viles, tostadoras e incluso colchones. Cepillos de dientes, zapatillas de deporte, aspiradoras: nuestros antiguos y mudos acompa\u00f1antes dom\u00e9sticos pasaron a ser nuestros jefes \u201cinteligentes\u201d. Estos modelos de negocio convirtieron los datos en oro y favorecieron su expansi\u00f3n.<\/p>\n<p>Google y Facebook estaban reestructurando el mundo, no s\u00f3lo resolviendo sus problemas. El p\u00fablico en general, seducido por j\u00f3venes con capucha que hac\u00edan de embajadores del mundo de la tecnolog\u00eda, y lobotomizado por las charlas TED, no ten\u00eda ni idea de todo ello. Zuboff observ\u00f3 una l\u00f3gica en este l\u00edo digital; las firmas tecnol\u00f3gicas segu\u00edan imperativos razonables \u2014y terror\u00edficos. Atacarlos por violaciones a la privacidad significaba perder la perspectiva sobre la escala de la transformaci\u00f3n \u2014un tr\u00e1gico error de c\u00e1lculo que ha afectado a buena parte del activismo en contra las Big Tech que observamos en la actualidad.<\/p>\n<p>Este error anal\u00edtico tambi\u00e9n ha llevado a muchas personas inteligentes y bien intencionadas a insistir en que Silicon Valley deber\u00eda \u2014y podr\u00eda\u2014 arrepentirse. Insistir, como hacen estos cr\u00edticos, en que Google debiera comenzar a proteger nuestra privacidad es, para Zuboff, \u201ccomo pedirle a Henry Ford que fabrique a mano cada Modelo T o pedirle a una jirafa que haga m\u00e1s corto su cuello\u201d. Los imperativos del capitalismo de vigilancia son casi siempre de tipo evolutivo: ninguna pol\u00edtica inteligente, ni siquiera en el Congreso, ha tenido \u00e9xito a la hora de acortar el cuello de la jirafa (sin embargo, ha hecho maravillas con Mitch McConnell).<\/p>\n<p>El sucinto t\u00e9rmino que ha empleado Zuboff para describir este r\u00e9gimen, \u201ccapitalismo de vigilancia\u201d, se ha popularizado. Que este t\u00e9rmino haya sido utilizado previamente \u2014y de una manera mucho m\u00e1s cr\u00edtica\u2014 por los marxistas en la Monthly Review es un peque\u00f1o inconveniente geneal\u00f3gico para Zuboff. Su nuevo y muy esperado libro The Age of Surveillance Capitalism documenta exhaustivamente sus siniestras operaciones.<\/p>\n<p>Desde Pokemon Go hasta las smart cities, desde Amazon Echo hasta las smart dolls, los imperativos del capitalismo de vigilancia, as\u00ed como sus m\u00e9todos \u2014caracterizados por la mentira constante, el ocultamiento y la manipulaci\u00f3n\u2014 se han vuelto omnipresentes. Los buenos viejos tiempos de solitaria ebriedad ya se han ido: incluso las botellas de vodka se han vuelto inteligentes y ofrecen conectividad a Internet. En cuanto a los term\u00f3metros rectales inteligentes que tambi\u00e9n se mencionan en el libro, probablemente no quieran saberlo. Solamente esperen que su cartera digital tenga suficientes Bitcoins para apaciguar a los hackers.Los imperativos del capitalismo de vigilancia, as\u00ed como sus m\u00e9todos \u2014caracterizados por la mentira constante, el ocultamiento y la manipulaci\u00f3n\u2014 se han vuelto omnipresentes.<\/p>\n<p>El libro de Zuboff deja claro que las promesas que realizan los \u201ccapitalistas de la vigilancia\u201d son tan dulces como su cabildeo es despiadado. Las compa\u00f1\u00edas tecnol\u00f3gicas, bajo la pomposa fachada de disrumpir todo para el beneficio de todos, han desarrollado una serie de trucos ret\u00f3ricos y pol\u00edticos que los a\u00edslan de cualquier presi\u00f3n desde abajo. Por supuesto, tambi\u00e9n ayuda que la \u00fanica presi\u00f3n proveniente de abajo sea la que se dirige hacia los botones y pantallas de sus dispositivos de succi\u00f3n de datos.<\/p>\n<p>Si Donald Trump no hubiera sido elegido presidente \u2013 supuestamente debido a ese mago accidental de los datos que es Steve Bannon, a sus desventurados colegas en Cambridge Analytica y a un grupo de rusos que lograron usar Facebook como siempre ha estado pensado para ser usado \u2013 el poder de Silicon Valley podr\u00eda haber permanecido como un tema aislado: apropiado para la ch\u00e1chara nerd de Twitter del renegado circuito think tank, pero bastante in\u00fatil para cualquier otra cuesti\u00f3n.<\/p>\n<p>Zuboff se incorpor\u00f3 en esta conversaci\u00f3n que estaba teniendo lugar en todo el globo hace cinco a\u00f1os, justo cuando comenzaban a borbotear los primeros signos de descontento sobre el poder de las Big Tech. Silicon Valley no era ajeno a las cr\u00edticas, pero la de Zuboff no era un cr\u00edtica corriente.<\/p>\n<p>Una de las primeras mujeres en ocupar el cargo de profesora en la Harvard Business School tambi\u00e9n hab\u00eda trabajado como columnista para &#8216;Fast Company&#8217; y &#8216;Businessweek&#8217;, dos bastiones del tecno-optimismo que no son conocidos precisamente por su sentimiento anti-capitalista. Si los miembros del establishment comenzaban a aporrear a Silicon Valley, al parecer, algo estaba realmente podrido en el reino digital. \u00bfQu\u00e9 era?<\/p>\n<p>Si bien el uso de Zuboff de la frase \u201ccapitalismo de vigilancia\u201d apareci\u00f3 por primera vez en 2014, los or\u00edgenes de su cr\u00edtica se remontan m\u00e1s atr\u00e1s. Se pueden rastrear hasta finales de 1970, cuando comenz\u00f3 a estudiar el impacto de la tecnolog\u00eda de la informaci\u00f3n en los lugares de trabajo -un proyecto de cuarenta a\u00f1os que, adem\u00e1s de desembocar en varios libros y art\u00edculos, la ha inundado de esperanzas ut\u00f3picas y amargas decepciones-.<\/p>\n<p>El desajuste entre lo posible y lo real ha enmarcado el contexto intelectual en el que Zuboff \u2014anteriormente una optimista cautelosa sobre el capitalismo y la tecnolog\u00eda\u2014 construy\u00f3 su teor\u00eda del capitalismo de vigilancia, la herramienta m\u00e1s oscura y dist\u00f3pica dentro de su arsenal intelectual hasta la fecha.<\/p>\n<p>Las deprimentes conclusiones de su \u00faltimo libro est\u00e1n muy lejos de lo que Zuboff sosten\u00eda hace apenas una d\u00e9cada. Tan atr\u00e1s como data el 2009 argument\u00f3 que empresas al estilo Amazon, eBay y Apple estaban \u201cliberando cantidades masivas de valor al darles a las personas lo que quer\u00edan en sus propios t\u00e9rminos y en su propio espacio\u201d. Zuboff lleg\u00f3 a este soleado diagn\u00f3stico a trav\u00e9s de su an\u00e1lisis global sobre c\u00f3mo la tecnolog\u00eda de la informaci\u00f3n estaba cambiando la sociedad; a este respecto, formaba parte de una cohorte de pensadores caracterizados por argumentar que una nueva era \u2014algunos la llamaron \u201cpost-industrial\u201d, otros \u201cpostfordista\u201d \u2014 estaba sobre nosotros.<\/p>\n<p>Es dentro de este an\u00e1lisis \u2014 y de las expectativas optimistas que engendr\u00f3 en sus inicios\u2014 donde surgi\u00f3 la cr\u00edtica actual de Zuboff hacia el capitalismo de vigilancia. Tambi\u00e9n esta es la raz\u00f3n por la que su \u00faltimo libro utiliza ( tanto en cuanto al contenido como al lenguaje) un tono melodram\u00e1tico: Zuboff, junto con todo el establishment empresarial estadounidense, enamorado de las promesas de la Nueva Econom\u00eda, hab\u00eda esperado que ese horizonte nos trajera algo muy diferente.<\/p>\n<p><strong>II.<\/strong> Su primer libro, &#8216;In the Age of the Smart Machine&#8217;, recibi\u00f3 una gran aclamaci\u00f3n en 1988. En \u00e9l, Zuboff despleg\u00f3 un aparato conceptual y formul\u00f3 un conjunto de preguntas que reaparecer\u00edan en todos sus escritos posteriores. Echando mano de a\u00f1os de trabajo etnogr\u00e1fico de entornos industriales y de oficina, el libro pintaba un futuro ambiguo.<\/p>\n<p>De acuerdo al argumento de Zuboff, la tecnolog\u00eda de la informaci\u00f3n podr\u00eda exacerbar las peores caracter\u00edsticas de la automatizaci\u00f3n, despojar a los trabajadores de su autonom\u00eda y condenarlos a tareas indignas. Pero, si se usan sabiamente, podr\u00edan tener el efecto contrario: aumentar las capacidades de los trabajadores para el pensamiento abstracto e imaginativo y revertir ese proceso de descualificaci\u00f3n que los marxistas han criticado con sus escritos sobre el trabajo bajo el capitalismo.<\/p>\n<p>Estructuradas en torno a la tecnolog\u00eda de la informaci\u00f3n, las empresas modernas, en el juicio de Zuboff, deb\u00edan que elegir entre \u201cautomatizar\u201d o \u201cinformatizar\u201d. Este \u00faltimo fue el t\u00e9rmino que emple\u00f3 para describir la innovadora capacidad para recopilar datos relacionados con el trabajo intermediado por una computadora (el \u201ctexto electr\u00f3nico\u201d).<\/p>\n<p>Durante la era previa de la administraci\u00f3n cient\u00edfica de Frederick W. Taylor, dichos datos se recopilaban manualmente a trav\u00e9s de la observaci\u00f3n o los estudios de tiempos y movimientos. Al extraer el conocimiento t\u00e1cito de los trabajadores sobre el proceso de trabajo, los gerentes, instigados por los ingenieros, podr\u00edan racionalizarlo, reducir dram\u00e1ticamente los costos y elevar los est\u00e1ndares de vida.<\/p>\n<p>Gracias a los avances en la tecnolog\u00eda de la informaci\u00f3n, la creaci\u00f3n del texto electr\u00f3nico se volv\u00eda barata y ubicua. Si este texto se pusiera a disposici\u00f3n de los trabajadores podr\u00eda incluso socavar la base del control gerencial: la suposici\u00f3n de que el gerente sabe m\u00e1s. El texto electr\u00f3nico engendr\u00f3 lo que Zuboff, siguiendo a Michel Foucault, describi\u00f3 como \u201cpoder pan\u00f3ptico\u201d.<\/p>\n<p>Acoplado a las pr\u00e1cticas autoritarias del lugar de trabajo anterior, altamente centralizado, este poder afianzar\u00eda con toda probabilidad las jerarqu\u00edas existentes; los gerentes se esconder\u00edan detr\u00e1s de los n\u00fameros y gobernar\u00edan de forma remota en lugar de arriesgarse a la ambig\u00fcedad de la comunicaci\u00f3n personal. Intensificado por la democracia en el lugar de trabajo y reglas igualitarias de acceso al texto electr\u00f3nico, sin embargo, este poder podr\u00eda permitir a los trabajadores cuestionar las interpretaciones de los gerentes sobre sus propias actividades y hacerse con un poco de poder institucional.<\/p>\n<p>In the Age of the Smart Machine, un libro sobre el futuro del trabajo e, inevitablemente, sobre su pasado, guardaba un enorme silencio sobre el capitalismo. Dejando de lado su extensa bibliograf\u00eda, este ambicioso tomo de casi quinientas p\u00e1ginas menciona la palabra \u201ccapitalismo\u201d solo una vez \u2014en una cita de Max Weber\u2014. Esto resultaba extra\u00f1o, pues Zuboff se resist\u00eda a defender a las empresas que estudiaba. Tampoco se hac\u00eda ilusiones sobre la naturaleza autoritaria del lugar de trabajo moderno, rara vez presentado como un lugar para la autorrealizaci\u00f3n de los trabajadores, o se deleitaba vituperando a los gerentes obsesionados consigo mismos y hambrientos de poder.<\/p>\n<p>Aunque a pesar de comentarios cr\u00edticos como estos, Zuboff entren\u00f3 su lente anal\u00edtica con los conflictos institucionales que ten\u00edan lugar en torno al conocimiento y su papel a la hora de perpetuar o socavar las jerarqu\u00edas organizacionales. La propiedad privada, la clase, la propiedad de los medios de producci\u00f3n \u2014la fuente de los conflictos m\u00e1s tempranos con el trabajo\u2014 fueron en su mayor\u00eda excluidos de su marco de an\u00e1lisis. Y esto respond\u00eda m\u00e1s a un prop\u00f3sito que al mero descuido.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de todo, el objeto de estudio era comprender el futuro del lugar de trabajo mediado por la tecnolog\u00eda de la informaci\u00f3n. El enfoque etnogr\u00e1fico de Zuboff fue adaptado meramente para entrevistar a los gerentes y trabajadores acerca de los motivos que separaba a los unos de los otros en lugar de esbozar los imperativos econ\u00f3micos que conectaban a cada empresa con la econom\u00eda global. As\u00ed es que la m\u00e1quina inteligente figurada por Zuboff operaba en buena medida fuera de las restricciones invisibles que el capitalismo impon\u00eda a los gerentes y propietarios.<\/p>\n<p>Si bien la palabra \u201ccapital\u201d lograba mejores resultados \u2014el libro la menciona una docena de veces\u2014, Zuboff no lo ve, como suelen hacer muchos en la izquierda marxista, como una relaci\u00f3n social o un elemento eternamente antag\u00f3nico al trabajo. En su lugar, emul\u00f3 a los economistas neocl\u00e1sicos al entenderlo como maquinaria o dinero depositado en inversiones; el \u201ctrabajo\u201d, a su vez, era tratado principalmente como una actividad f\u00edsica.<\/p>\n<p>Aunque Zuboff tambi\u00e9n mencionaba el papel hist\u00f3rico de los sindicatos, sus lectores no necesariamente captaron el car\u00e1cter antag\u00f3nico del \u201ctrabajo\u201d y el \u201ccapital\u201d \u2014en lugar de eso, escucharon todo tipo de historias acerca de conflictos circunstanciales entre trabajadores y gerentes dentro de los lugares de trabajo individuales\u2014.<\/p>\n<p>Apenas resulta sorprendente este hecho: Zuboff no era marxista. Adem\u00e1s, era una aspirante a profesora en la Escuela de Negocios de Harvard. Sin embargo, su defensa de lugares de trabajo m\u00e1s equitativos y dignos suger\u00eda que ella podr\u00eda ser, al menos en algunos temas, una compa\u00f1era de viaje para la causa de izquierdas. Lo que la diferenci\u00f3 de las voces m\u00e1s radicales en estos debates fue su insistencia continua en los efectos ambiguos de la tecnolog\u00eda de la informaci\u00f3n. La elecci\u00f3n entre \u201cautomatizar\u201d e \u201cinformatizar\u201d no era s\u00f3lo un subproducto anal\u00edtico de su marco o una mera propuesta ret\u00f3rica. M\u00e1s bien, lo present\u00f3 como una elecci\u00f3n real y existencial que afrontan las empresas modernas a la hora de lidiar con la tecnolog\u00eda de la informaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Tales elecciones binarias \u2014entre el \u201ccapitalismo distribuido\u201d y el \u201ccapitalismo gerencial\u201d, y entre el \u201ccapitalismo orientado a la ayuda: capitalismo de \u2018bienestar\u2019 o de \u2018reparto de limosna\u2019 que defiende a aquellos que tradicionalmente han estado m\u00e1s desprotegidos]\u201d y el \u201ccapitalismo de vigilancia\u201d\u2014 tambi\u00e9n motivar\u00edan los libros posteriores de Zuboff. Pero incluso en su etapa temprana no quedaba claro si estaba acreditada para dar el salto anal\u00edtico a partir de la observaci\u00f3n, basada en el trabajo etnogr\u00e1fico, apuntando que algunas de las empresas estudiadas se enfrentaron a la opci\u00f3n entre \u201cautomatizar\u201d y \u201cinformatizar\u201d, y concluir de manera general que las condiciones externas del capitalismo moderno, y cada vez m\u00e1s el capitalismo de la alta tecnol\u00f3gica, universalizaron esa elecci\u00f3n para todas las empresas y representaron un nuevo punto cr\u00edtico en el desarrollo capitalista.<\/p>\n<p>Aceptada sin miramientos, la posibilidad de una elecci\u00f3n real, en lugar de un postulado entre \u201cautomatizar\u201d e \u201cinformatizar\u201d, socav\u00f3 las cr\u00edticas tradicionales del capitalismo como un sistema estructural y, por ende, fuente inevitable de explotaci\u00f3n o descualificaci\u00f3n. En la nueva era digital observada por Zuboff, una alianza astuta y armoniosa entre trabajadores y gerentes podr\u00eda permitir a las empresas inteligentes e ilustradas desbloquear el poder emancipador de \u201cinformatizar\u201d.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed podr\u00edamos vislumbrar a grandes rasgos los contornos del enfoque de Zuboff sobre el capitalismo: sus males, algunos de los cuales reconoc\u00eda alegremente, no eran el subproducto inevitable de fuerzas sist\u00e9micas, como la b\u00fasqueda de rentabilidad. M\u00e1s bien, eran la consecuencia evitable de arreglos organizacionales particulares, los cuales, aunque ten\u00edan cierto sentido en \u00e9pocas anteriores, pod\u00edan quedar obsoletos debido a la tecnolog\u00eda de la informaci\u00f3n. Esta esperanzadora conclusi\u00f3n se derivaba casi en su totalidad de la observaci\u00f3n de las empresas capitalistas, ya que el capitalismo mismo \u2014considerado como una estructura hist\u00f3rica, no como una mera agregaci\u00f3n de actores econ\u00f3micos\u2014 se encontraba casi ausente del an\u00e1lisis.<\/p>\n<p><strong>III.<\/strong> Una de las claves para comprender la \u00faltima teor\u00eda de Zuboff sobre el capitalismo de vigilancia es la noci\u00f3n \u201cexcedente conductual\u201d, un t\u00e9rmino m\u00e1s sofisticado que el vulgar \u201cagotamiento de datos\u201d, utilizado por muchos en la industria tecnol\u00f3gica. Esta se remonta a la distinci\u00f3n entre informatizar y automatizar expuesta en su primer libro. Recordemos que el texto electr\u00f3nico, que reaparece en su \u00faltimo libro como el \u201ctexto en la sombra\u201d, tiene un inmenso valor para los diferentes actores a menudo antag\u00f3nicos.<\/p>\n<p>Cuando las \u201cfirmas orientadas hacia la ayuda\u201d lo implementan para empoderar a los clientes \u2014como hace Amazon, por ejemplo, con las recomendaciones de libros extra\u00eddas de las compras de millones de clientes\u2014, el texto electr\u00f3nico sigue el camino ut\u00f3pico de \u201cinformatizar\u201d, alimentando lo que Zuboff denomina \u201cciclo de reinversi\u00f3n conductual\u201d. Por el contrario, cuando las empresas de tecnolog\u00eda utilizan los datos extra\u00eddos para dirigir anuncios y modificar el comportamiento, crean un excedente conductual \u2014y este avance fundamental crea el \u201ccapital de vigilancia\u201d\u2014.<\/p>\n<p>Google es el archi-ejemplo de la teor\u00eda de Zuboff. En sus primeros a\u00f1os, cuando necesitaba un modelo de negocio \u2014la concesi\u00f3n de su tecnolog\u00eda de b\u00fasqueda a otros sitios fue uno de sus primeros, pero insuficientes, generadores de ingresos\u2014 Google ten\u00eda el potencial de convertirse en la empresa \u201corientada a la ayuda\u201d favorita de Zuboff: su \u00fanico incentivo para recopilar datos era la mejora del servicio. Una vez que abraz\u00f3 la publicidad personalizada, las cosas cambiaron. Google quer\u00eda m\u00e1s datos de usuarios para vender anuncios, no solo para mejorar los servicios. Los datos que recopila como excedente de la necesidad objetivamente determinada de servir a los usuarios \u2014un umbral importante que &#8216;The Age of Surveillance Capitalism&#8217; introduce, pero nunca teoriza expl\u00edcitamente,\u2014 el excedente conductual de Zuboff. Como firma capitalista, Google quiere maximizar esa plusval\u00eda expandi\u00e9ndose en profundidad \u2014perforando cada vez m\u00e1s en nuestras almas de datos y hogares\u2014, pero tambi\u00e9n en amplitud, ofreciendo nuevos servicios en nuevas esferas y diversificando sus \u201cactivos de vigilancia\u201d.<\/p>\n<p>A lo largo de m\u00e1s de setecientas p\u00e1ginas, Zuboff describe este \u201cciclo de desposesi\u00f3n\u201d en toda su ignominia: nos roban regularmente, secuestran y expropian nuestras experiencias, nuestras emociones son saqueadas por \u201cmercenarios de la personalidad\u201d. Ella retrata v\u00edvidamente el insoportable \u201centumecimiento ps\u00edquico\u201d inducido por los capitalistas de la vigilancia. \u201cOlvida el clich\u00e9 de que si es gratis, \u2018T\u00fa eres el producto\u2019\u201d, exhorta. \u201cT\u00fa no eres el producto; t\u00fa eres el cad\u00e1ver abandonado. El \u2018producto\u2019 se deriva del excedente que se le arrebata a tu vida\u201d. Sin embargo, lo peor est\u00e1 por llegar, argumenta, a medida que los gigantes tecnol\u00f3gicos dejan de predecir el comportamiento y pasan a dise\u00f1arlo. \u201cYa no es suficiente automatizar los flujos de informaci\u00f3n sobre nosotros,\u201d advierte; \u201cel objetivo ahora es automatizarnos a nosotros\u201d.<\/p>\n<p>Esta nueva infraestructura global dise\u00f1ada para dirigir el comportamiento produce \u201cpoder instrumentario,\u201d ya que el \u201cpoder pan\u00f3ptico\u201d del primer libro de Zuboff trasciende las paredes de la f\u00e1brica y penetra en toda la sociedad. A diferencia del poder totalitario, este evita la violencia f\u00edsica; inspirado por las brutales percepciones sobre el conductismo de B.F. Skinner, en cambio, nos lleva hacia los resultados deseados (piensen en las compa\u00f1\u00edas de seguros que cobran primas m\u00e1s altas a los clientes con mayores riesgos). \u201cPor consiguiente, la computaci\u00f3n reemplaza la vida pol\u00edtica de la comunidad como base para la gobernanza\u201d, concluye Zuboff. En lugar de fundar un peri\u00f3dico fascista, probablemente hoy en d\u00eda Benito Mussolini abrazar\u00eda el capital riesgo, lanzar\u00eda aplicaciones y dominar\u00eda el arte marcial del growth hacking.<\/p>\n<p>Zuboff se enzarza en muchas peleas culpando a la emergente \u201ctiran\u00eda\u201d de los auxiliares intelectuales de Silicon Valley, un grupo extra\u00f1o de idiotas \u00fatiles y empresarios malintencionados colocados en instituciones cuasi acad\u00e9micas como el Media Lab del MIT. Nombrar este sistema de destrucci\u00f3n de almas como lo que es, argumenta, es el requisito previo para una estrategia de contraataque efectiva, ya que su \u201cnormalizaci\u00f3n nos aboca a cantar sobre nuestras cadenas\u201d. No es una tarea f\u00e1cil, ya que el poder ideol\u00f3gico ejercido por las Big Tech \u2014con sus think tanks, lobistas, conferencias tecnol\u00f3gicas\u2014 es inmenso.<\/p>\n<p>Sin embargo, los debates actuales sobre pol\u00edticas no logran comprender la dimensi\u00f3n sist\u00e9mica del problema. \u00bfImporta si nuestro comportamiento es modificado por diez o dos \u201ccapitalistas de la vigilancia\u201d? Insistir en \u201cel cifrado avanzado, el anonimato mejorado de los datos, o la propiedad de estos\u201d es err\u00f3neo, argumenta Zuboff, ya que \u201ctales estrategias solo reconocen la inevitabilidad de la vigilancia comercial\u201d.<\/p>\n<p>Ahora bien, Zuboff propone algunas intervenciones, aunque repitiendo la demanda de su libro anterior de un derecho al refugio e insistiendo en el derecho al \u201ctiempo futuro\u201d. En Europa, el derecho al olvido \u2014que permite a los usuarios solicitar que cierta informaci\u00f3n obsoleta o err\u00f3nea desaparezca de los resultados de b\u00fasqueda\u2014 se mueve en esa direcci\u00f3n.<\/p>\n<p>Aunque Zuboff tambi\u00e9n espera que un nuevo movimiento social promueva instituciones democr\u00e1ticas m\u00e1s fuertes y garantice que la experiencia humana no se reduzca a un \u201cmercanc\u00eda ficticia\u201d \u2014de manera muy parecido a los tempranos \u201cmovimientos dobles\u201d, descritos por Karl Polanyi en La Gran Transformaci\u00f3n, que desafiaron la mercantilizaci\u00f3n del trabajo, la tierra y el dinero\u2014. Los capitalistas ilustrados, como Apple, se encargar\u00edan de hacer el resto.<\/p>\n<p><strong>IV.<\/strong> M\u00e1s que pasar lista a las v\u00edctimas del capitalismo de vigilancia, el nuevo libro de Zuboff busca descifrar su significado hist\u00f3rico de una manera m\u00e1s amplia. En una sola frase: \u201cGoogle invent\u00f3 y perfeccion\u00f3 el capitalismo de vigilancia de la misma manera que hace un siglo General Motors invent\u00f3 y perfeccion\u00f3 el capitalismo gerencial\u201d. Esta frase no trata de sugerir que lo que es bueno para Google tambi\u00e9n es bueno para Am\u00e9rica \u2014a pesar de que esa propuesta hubiera generado un amplio consenso entre muchas personas designadas por el gobierno de Obama\u2014.<\/p>\n<p>M\u00e1s bien, Zuboff sostiene que el capitalismo de vigilancia no es el mismo capitalismo de siempre pero con una mayor vigilancia; m\u00e1s bien, es un nuevo \u201corden econ\u00f3mico,\u201d una \u201cforma de mercado,\u201d una \u201cl\u00f3gica de acumulaci\u00f3n.\u201d<\/p>\n<p>Para comprender el funcionamiento interno de este nuevo r\u00e9gimen, tambi\u00e9n debemos entender el del que lo precedi\u00f3. Alfred Chandler, el bardo de Harvard del \u201ccapitalismo gerencial\u201d, fue un interlocutor importante y frecuente en el temprano trabajo de Zuboff. Si bien apenas le otorga una menci\u00f3n en su \u00faltimo libro, su marco, que plantea una ruptura entre el capitalismo empresarial y su sucesor basado en la vigilancia, es inequ\u00edvocamente chandleriano.<\/p>\n<p>Profesor de historia de los negocios, Chandel sostuvo que, a partir de mediados del siglo diecinueve, la \u201cmano invisible\u201d del mercado, entonces compuesta por empresas peque\u00f1as y predominantemente de gesti\u00f3n familiar, estaba siendo dominada cada vez m\u00e1s por la \u201cmano visible\u201d de profesionales y gerentes contratados que trabajaban para grandes corporaciones.<\/p>\n<p>Chandler se mostr\u00f3 muy interesado en esta transformaci\u00f3n: una coordinaci\u00f3n administrativa desde arriba en el interior de la enormemente expandida corporaci\u00f3n moderna redujo dr\u00e1sticamente los costos de coordinaci\u00f3n, lo que permiti\u00f3 el tipo de actividad econ\u00f3mica que era dif\u00edcil de lograr en un mercado ca\u00f3tico de peque\u00f1os productores que en su mayor\u00eda ten\u00edan que negociar entre s\u00ed.<\/p>\n<p>La narrativa de Chandler conten\u00eda un poder explicativo de enorme amplitud. Sostuvo que, desde de la d\u00e9cada de 1850 en adelante, las compa\u00f1\u00edas presentes en industrias intensivas en capital aprovecharon el poder del r\u00e1pido desarrollo de las tecnolog\u00edas de transporte y comunicaci\u00f3n para aumentar dr\u00e1sticamente la escala de sus operaciones.<\/p>\n<p>La revoluci\u00f3n tecnol\u00f3gica les permiti\u00f3 acceder a mercados nuevos y cada vez m\u00e1s homog\u00e9neos, asegurar un suministro mayor y continuo de materias primas, as\u00ed como automatizar parte del proceso de producci\u00f3n. Esta mayor escala, a su vez, condujo a dram\u00e1ticas reducciones en los costos, lo que dio lugar a precios m\u00e1s bajos, en buena medida para el deleite de las nuevas generaciones de consumidores.<\/p>\n<p>Una expansi\u00f3n corporativa tal requiri\u00f3 de una administraci\u00f3n cuidadosa y activa, especialmente a medida que quedaba claro que muchas funciones anta\u00f1o externas a la empresa \u2014desde la distribuci\u00f3n hasta la comercializaci\u00f3n, una vez que estaban a cargo de proveedores independientes de servicios de nicho\u2014 se podr\u00edan realizar de manera m\u00e1s efectiva y segura si se llevaban a cabo en el interior de la empresa bajo un proceso conocido como \u201cintegraci\u00f3n vertical\u201d. Los propietarios capitalistas, si esperaban continuar en el juego, no ten\u00edan otra opci\u00f3n que contratar ayuda externa.<\/p>\n<p>As\u00ed naci\u00f3 la clase gerencial de EEUU. El supuesto de su funcionamiento fue, desde el principio, simple pero poderoso: lograr una mayor eficiencia significaba hacerse m\u00e1s grande. Aquellos inc\u00f3modos marxistas, siempre aferrados a algo llamado \u201ccapitalismo monopolista\u201d, simplemente no hab\u00edan conocido nunca al tipo de l\u00edderes encantadores y concienzudos que pasaban por las clases de estrategia de Chandler en la Escuela de Negocios de Harvard. El poder de mercado de estos era una ganancia para la sociedad. Mientras Marx, afirma que la clase obrera representaba los intereses universales de la humanidad, para Chandler era la clase gerencial.<\/p>\n<p>Chandler fue alumno del gran soci\u00f3logo estadounidense Talcott Parsons, quien promovi\u00f3 el enfoque funcionalista en la sociolog\u00eda. De acuerdo a sus presunciones, los sistemas sociales ten\u00edan ciertas necesidades, y su cumplimiento \u2014asumido por las diversas partes constituyentes\u2014 era parte integral del funcionamiento continuo de dicho sistemas.<\/p>\n<p>A medida que se produce un cambio hist\u00f3rico m\u00e1s amplio, las necesidades de los sistemas sociales tambi\u00e9n cambian \u2014y tambi\u00e9n lo hacen las funciones y operaciones de sus partes constituyentes\u2014. As\u00ed es que comienza un proceso de adaptaci\u00f3n. Los historiadores que trabajan dentro del marco parsoniano suelen estudiar este proceso registrando los muchos \u00e9xitos o fracasos de la adaptaci\u00f3n en el contexto de un entorno externo cambiante.<\/p>\n<p>Como buen parsoniano, Chandler hizo precisamente eso al postular que el capitalismo gerencial \u2014la respuesta evolutiva correcta al entorno cambiante de mediados del siglo diecinueve\u2014 emergi\u00f3 cuando las empresas siguieron los imperativos del cambio tecnol\u00f3gico. Lo hicieron redefiniendo la frontera entre el mercado y la empresa (a trav\u00e9s de la integraci\u00f3n vertical) e inventando nuevas estructuras organizativas (como la empresa multidivisional) con el objetivo de alcanzar una mayor eficacia.<\/p>\n<p>En el caso estadounidense, esta adaptaci\u00f3n s\u00f3lo tuvo lugar en las empresas que pudieron lograr lo que Chandler denomin\u00f3 \u201ceconom\u00edas de velocidad\u201d. Estas empresas podr\u00edan hacer un mejor uso de la capacidad de producci\u00f3n existente simplemente asegurando un suministro continuo de materias primas y una distribuci\u00f3n m\u00e1s r\u00e1pida de productos finales. Los mercados eran menos eficaces en estas dos tareas; por lo tanto, estas funciones deb\u00edan ser incorporadas internamente \u2014es decir, bajo el control de los gerentes<\/p>\n<p>Sin embargo, como Chandler descubri\u00f3, otros pa\u00edses desarrollaron sus propias formas de capitalismo gerencial, las cuales no requer\u00edan de \u201ceconom\u00edas de velocidad\u201d. Su teor\u00eda se expandi\u00f3 al marco convencional de las \u201ceconom\u00edas de escala\u201d y \u201calcance\u201d (donde, por ejemplo, una empresa pod\u00eda hacer un mejor uso de sus \u201ccapacidades organizativas\u201d existentes expandiendo constantemente su l\u00ednea de productos). Las empresas que explotaron por completo estas econom\u00edas obtuvieron las ventajas de ser las primeras y dominaron sus industrias, lo que, seg\u00fan Chandler, impuls\u00f3 la eficiencia y la innovaci\u00f3n general.<\/p>\n<p>Es importante comprender el vector general presente en el argumento de Chandler antes de regresar al de Zuboff. Chandler comienza dirigiendo su atenci\u00f3n hacia lo que parece ser un fen\u00f3meno innegable: la existencia de grandes empresas comerciales con estructuras organizativas similares \u2014la sustancia del \u201ccapitalismo gerencial\u201d\u2014. Se presume que esta disposici\u00f3n social es m\u00e1s eficiente que aquella que la precedi\u00f3 \u2014el capitalismo familiar\u2014. Esta efectividad, a su vez, se puede explicar por el importante tama\u00f1o de las empresas estudiadas, mientras que el tama\u00f1o en s\u00ed mismo se explica por la capacidad de los gerentes para coordinar las cosas mejor que los mercados.<\/p>\n<p>Visti\u00e9ndose con el manto de historiador, el te\u00f3rico empresarial chandleriano se adentra en los archivos a fin de ilustrar el modelo anal\u00edtico elaborado en otros lugares. Pero la historia empresarial escrita de esta forma es en realidad una sociolog\u00eda funcionalista disfrazada \u2014y de una forma un tanto vulgar\u2014. Emplea vastas cantidades de evidencia hist\u00f3rica simplemente para encontrar pruebas de la validez de los modelos anal\u00edticos preseleccionados y nunca cuestionados, agrupando estos bajo r\u00fabricas como la de capitalismo gerencial.<\/p>\n<p>M\u00e1s que historia, esto es una expedici\u00f3n de pesca [intento por descubrir evidencias all\u00ed donde pudiera haberlas]. \u00bfQu\u00e9 otra cosa podr\u00edas ser cuando no se permite que ninguna evidencia hist\u00f3rica socave el mecanismo causal original detr\u00e1s del modelo anal\u00edtico \u2014el que postula que el cambio es impulsado por la adaptaci\u00f3n y la evoluci\u00f3n, no por las luchas de poder y la revoluci\u00f3n\u2014?<\/p>\n<p>Como resultado de esta desventaja anal\u00edtica autoimpuesta, las relaciones de poder casi siempre desaparecen de vista. El escalofriante empuje formalista en la versi\u00f3n de Chandler-Parsons de la historia nos lleva a una especie de extra\u00f1a democracia, una en la que todos se ven obligados a adaptarse y no surge ning\u00fan esfuerzo colectivo organizado para conseguir que algunos actores hist\u00f3ricos se adapten m\u00e1s o mejor que otros.<\/p>\n<p>La historia de los negocios chandlerianos es solo historia en la medida en que se basa en datos hist\u00f3ricos para probar lo que postula, a saber, que el capitalismo gerencial est\u00e1 impulsado por los imperativos del capitalismo gerencial y que sobrevive quien los comprende y se adapta a ellos. Por supuesto, podemos encontrar muchas evidencias hist\u00f3ricas para ilustrar esta tesis.<\/p>\n<p>Sin embargo, si las grandes empresas y sus gerentes no se ven arrastrados al marco del capitalismo gerencial desde el principio, entonces podr\u00edamos descubrir muchas otras narraciones hist\u00f3ricas y modelos anal\u00edticos para explicar su existencia. Los historiadores habit\u00faan a probar estos modelos entre s\u00ed y se conforman con el que explica m\u00e1s con menos. Pero los chandlerianos generalmente omiten este paso \u2014una omisi\u00f3n crucial que a menudo se vuelve invisible a medida que colocan una sarta de datos, gr\u00e1ficos, tablas y definiciones para describir el funcionamiento interno del \u00fanico r\u00e9gimen que han elegido analizar\u2014.<\/p>\n<p><strong>V.<\/strong> El m\u00e9todo de Zuboff, tanto en su \u00faltimo libro como en los dos que lo precedieron, es chandleriano hasta la m\u00e9dula. El capitalismo de vigilancia, al igual que su antecesor, el capitalismo gerencial, tiene imperativos que los exitosos capitalistas de la vigilancia deben seguir. Estos son: extraer datos y predecir el comportamiento. Aquellos que lo hacen correctamente \u2014Google y Facebook\u2014 aprovechan las econom\u00edas de escala (extraen la mayor cantidad de datos posible), el alcance (los obtienen de diversas fuentes) y la acci\u00f3n (producen los resultados deseados, como hacer que los usuarios hagan clic en un anuncio o se sometan a rastreadores cuando hacen fitness). Gran parte de The Age of Surveillance Capitalism est\u00e1 dedicado a explorar detalladamente estos imperativos y econom\u00edas. Zuboff elabora sus din\u00e1micas con gr\u00e1ficos reveladores y modelos l\u00facidos que muestran c\u00f3mo se desarrollan las estrategias de estas empresas.<\/p>\n<p>La explicaci\u00f3n hist\u00f3rica que ofrece Zuboff al surgimiento y la consolidaci\u00f3n del capitalismo de vigilancia tambi\u00e9n es de esp\u00edritu chandleriano. Al igual que las compa\u00f1\u00edas del siglo diecinueve se enfrentaron a la elecci\u00f3n entre el capitalismo familiar y el capitalismo gerencial, la \u201ccivilizaci\u00f3n de la informaci\u00f3n\u201d de principios del siglo veintiuno se enfrent\u00f3 a una elecci\u00f3n entre el capitalismo orientado a la ayuda y el capitalismo de vigilancia. Este \u00faltimo ha triunfado debido a las afinidades selectivas entre los imperativos de los capitalistas de vigilancia, las necesidades de informaci\u00f3n del Pent\u00e1gono posteriores al 11 de septiembre y al entorno propiciado por la desregulaci\u00f3n neoliberal. Los partidarios del capitalismo de ayuda ,mientras tanto, no fueron capaces de iniciar una lucha pol\u00edtica para fundamentar su r\u00e9gimen en instituciones pol\u00edticas y sociales.<\/p>\n<p>La novedosa elecci\u00f3n surgida entre el capitalismo de ayuda y el capitalismo de vigilancia no fue producto del cambio tecnol\u00f3gico o de la competencia empresarial. En cambio, argumenta Zuboff, surgi\u00f3 de las necesidades cambiantes de los consumidores. Apoy\u00e1ndose en el trabajo de Joseph Schumpeter, otro de los mentores de Chandler, propone colocar al consumidor en el lugar de los cambios hist\u00f3ricos: las cambiantes necesidades de los consumidores desencadenan nuevas estrategias de adaptaci\u00f3n entre las empresas. Sin embargo, tales estrategias s\u00f3lo ser\u00e1n sostenibles \u2014convirti\u00e9ndose en una nueva forma de mercado\u2014 si se encuentran respaldadas por nuevas leyes e instituciones.<\/p>\n<p>Parad\u00f3jicamente, esta presi\u00f3n para institucionalizar nuevas formas de mercado no siempre ha procedido de los consumidores; m\u00e1s bien, de los \u201cmovimientos dobles\u201d de aquellos afectados negativamente por el proceso de adaptaci\u00f3n. (Son los trabajadores quienes tradicionalmente han estado en la vanguardia de tales luchas).<\/p>\n<p>Sin embargo, esta paradoja es resuelta f\u00e1cilmente dando por hecho que los intereses de los consumidores est\u00e1n siempre alineados con los de aquellos trabajadores que trabajan en f\u00e1bricas grandes que propulsan la eficiencia; estos \u00faltimos crean productos de consumo m\u00e1s baratos que tambi\u00e9n son consumidos por estos mismos trabajadores. Zuboff respalda plenamente la conclusi\u00f3n de Schumpeter de que \u201cel proceso capitalista, no por coincidencia sino por su mecanismo, aumenta progresivamente el nivel de vida de las masas\u201d. Marx se resiente una vez m\u00e1s: los gerentes ya no representan los intereses universales de la humanidad, ahora estos tiene que ceder su rol a los consumidores.<\/p>\n<p>Curiosamente, Zuboff no acepta la predicci\u00f3n de Schumpeter por la cual la combinaci\u00f3n de la industria a gran escala chandleriana y la democracia de masas provocar\u00e1n el colapso del capitalismo debido a que el esp\u00edritu empresarial se ver\u00e1 dominado por la burocracia excesiva y las demandas constantes de un mayor bienestar social. M\u00e1s bien, ella ve los diversos tipos de emancipaci\u00f3n social logrados por los movimientos dobles como una fuerza estabilizadora que permitir\u00e1 a cada nueva forma de mercado, pre\u00f1ada de potencial revolucionario, cumplir sus promesas iniciales.<\/p>\n<p>De hecho, ella sostiene que esto es lo que sucedi\u00f3 exactamente con el capitalismo gerencial. Ese r\u00e9gimen se basaba en las reciprocidades mutuas entre los capitalistas y la sociedad: los trabajadores recib\u00edan salarios decentes, cerraban la boca y a cambio obten\u00edan productos relativamente baratos. Sin embargo, ese r\u00e9gimen no estaba escrito en una piedra y Zuboff cre\u00eda en la posibilidad de cambio y mejora dentro del capitalismo, siempre y cuando estuviera guiado por las necesidades de los consumidores.<\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 renegociar algo que ha sido tan eficaz? Seg\u00fan Zuboff, el secreto m\u00e1s oscuro detr\u00e1s del capitalismo gerencial era su uso agresivo del marketing. Los dioses de las ventas y la mercadotecnia hicieron productos estandarizados, como el Modelo T de Ford, atrayendo a los consumidores, quienes ten\u00edan que estandarizarse a s\u00ed mismos. Pero la revoluci\u00f3n de la informaci\u00f3n desencadenada en la d\u00e9cada de 1990 presagi\u00f3 el fin de dicha estandarizaci\u00f3n forzosa, especialmente cuando los consumidores emancipados posteriores a 1968 se volvieron m\u00e1s sofisticados y exigieron nuevas experiencias.<\/p>\n<p>La decepci\u00f3n de Zuboff respecto al capitalismo de vigilancia procede de la esperanza depositando anteriormente en un r\u00e9gimen que sucediera iba a mejorar el capitalismo gerencial. Su libro publicado en 2002, The Support Economy, escrito con su esposo James Maxmin, se asentaba sobre el argumento de que un orden econ\u00f3mico emergente muy diferente, el \u201ccapitalismo distribuido\u201d, ser\u00eda justamente ese sucesor. Y los r\u00e1pidos cambios en la tecnolog\u00eda de la informaci\u00f3n lo hac\u00edan a\u00fan m\u00e1s inminente.<\/p>\n<p>En tanto que el ferrocarril nos trajo la \u201csociedad totalmente administrada\u201d de Adorno, la red web nos dar\u00eda una econom\u00eda que respalda, no administra. Esta podr\u00eda incluso resucitar federaciones de empresas similares a gremios, a los cuales Chandler hab\u00eda condenado al basurero de la historia, cuyas funciones fueron superadas por corporaciones centralizadas y verticalmente integradas.<\/p>\n<p>El futuro del capitalismo distribuido auguraba la desintegraci\u00f3n vertical: las empresas ya no ejecutar\u00edan sus propios sistemas de contabilidad, n\u00f3mina o log\u00edstica, sino que simplemente los agrupar\u00edan en una \u00fanica plataforma web compartida y accesible a todos los miembros de la federaci\u00f3n. La desintegraci\u00f3n vertical tambi\u00e9n significaba que los conflictos acerca del conocimiento que se avecinaban en el primer libro de Zuboff se desvanecer\u00edan pronto: las grandes empresas centralizadas que dieron lugar a tales conflictos se disolver\u00edan gradualmente, transform\u00e1ndose en entidades delgadas y horizontales desprovistas de la clase gerencial, siempre hambrienta de poder.<\/p>\n<p>La mayor\u00eda de las empresas, argumentaban Zuboff y Maxmin, a\u00fan pensaban en los t\u00e9rminos obsoletos de la producci\u00f3n en masa; utilizaban la tecnolog\u00eda de la informaci\u00f3n para secuestrar la autonom\u00eda de sus clientes y tratarlos con condescendencia.<\/p>\n<p>En cambio, estas empresas deb\u00edan adoptar el \u201ccapitalismo distribuido\u201d y cultivar consumidores sofisticados y multidimensionales. Esto era de gran inter\u00e9s para la compa\u00f1\u00eda, pues las acercaba a donde estaba el valor. Bajo el capitalismo gerencial, el valor era producido en en el \u201cespacio de organizaci\u00f3n\u201d de la empresa; bajo el capitalismo distribuido se encontraba afuera, en el \u201cespacio individual.\u201d La tarea de la empresa era capturarlo:<\/p>\n<p>Una vez que se considera que el valor reside en los individuos, todo cambia. Las empresas ya no \u201ccrean\u201d valor; s\u00f3lo pueden esforzarse para darse cuenta del valor que ya existe en el espacio individual. De esta manera, el capitalismo distribuido expande a\u00fan m\u00e1s el concepto de propiedad. No solo se dispersa la propiedad de las participaciones, sino que el valor mismo se dispersa.<\/p>\n<p>Los individuos \u201cposeen\u201d las fuentes de valor, ya que todo el valor se origina en sus necesidades y todo el efectivo procede del cumplimiento de esas necesidades\u2026 Como los or\u00edgenes del valor y la fuente de todo flujo de caja, los individuos ya no pueden ser descritos como \u201cconsumidores\u201d an\u00f3nimos colocados en el extremo m\u00e1s alejado de la cadena de valor, devorando el valor creado por los gerentes y cubierto por los accionistas. En cambio, son partes interesadas importantes en las nuevas estructuras colaborativas, pues se encuentran alineadas con los requisitos de la realizaci\u00f3n del valor que tiene esta relaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Traducido al lenguaje de hoy, la premisa central de The Support Economy era que las empresas inteligentes deber\u00edan aprovechar la oportunidad de ofrecer \u201cLaaS\u201d: \u201cLife as a Service\u201d [La vida como servicio]. Esta era una respuesta racional a los individuos modernos que abr\u00edan sus talonarios de cheques y pasaban sus tarjetas de cr\u00e9dito, no porque hayan sido enga\u00f1ados por los imperativos de la producci\u00f3n en masa, sino porque, alentados por el aparato de apoyo de los capitalistas ilustrados, finalmente \u201cfueron pioneros en abrazar las experiencias de consumo con la esperanza de encontrar lo que buscan\u201d.<\/p>\n<p>\u201cQuienes hoy en d\u00eda sue\u00f1an con la libre determinaci\u00f3n psicol\u00f3gica\u201d, argumentaban Zuboff y Maxmin, \u201cquieren comprar algo que nunca ha estado a la venta\u201d \u2014el apoyo al ingenio y el sustento de una vida \u00fanica\u2014. Las virtudes del capitalismo distribuido y su superioridad sobre el capitalismo gerencial eran bastante claros: \u201cUna vez ha dejado de ser una abstracci\u00f3n an\u00f3nima, el individuo como creador de todo valor y fuente de todo efectivo disfruta de oportunidades estructurales para expresar su voz y participar en el gobierno\u201d.<\/p>\n<p>Sirvi\u00e9ndose de esa misma ret\u00f3rica contracultural del poder individual y la libre determinaci\u00f3n, una compa\u00f1\u00eda gan\u00f3 miles de millones de d\u00f3lares exhort\u00e1ndonos a todos a \u201cpensar de forma diferente\u201d \u2014preferiblemente mientras pag\u00e1bamos por sus caros productos. En su famoso anuncio de 1984, Apple hizo todo lo posible para convencer al p\u00fablico de que sus productos eran las armas m\u00e1s efectivas en la rebeli\u00f3n mundial contra la rigidez de la sociedad de masas. Zuboff cree que su marketing era aut\u00e9ntico y que exist\u00eda algo genuinamente real en la propuesta de Apple de lanzar una nueva modernidad. Ya en The Support Economy, ella se mostraba ansiosa por \u201cuna Federaci\u00f3n Apple\u201d, la cual podr\u00eda \u201catraer a personas y grupos interesados por su estilo tan inteligente como extravagante y sus valores potenciadores de la creatividad procedentes de la alta tecnolog\u00eda\u201d.<\/p>\n<p>Semejante Apple-philia tambi\u00e9n impregna su \u00faltimo libro. Una vez la compa\u00f1\u00eda hubo cumplido su promesa, escribe Zuboff, \u201cfue llamado a compadecer un capitalismo propio de la tercera modernidad que estaba guiado por las aspiraciones de libre determinaci\u00f3n de los individuos aut\u00f3ctonos del entorno digital\u201d. Lamentablemente, no surgi\u00f3 ning\u00fan Apple-ismo correspondiente al Fordismo de Ford \u2014la verdadera tragedia de los a\u00f1os 2000\u2014. En cambio, el modelo de Google gan\u00f3; al capitalismo gerencial le sigui\u00f3 el capitalismo de vigilancia, no el capitalismo distribuido.<\/p>\n<p><strong>VI.<\/strong> Las presuposiciones de fondo presentes en el argumento de Zuboff ahora se muestran de manera m\u00e1s expl\u00edcita: el \u201ccapitalismo gerencial\u201d, cimentado por un pacto social entre los capitalistas y la sociedad, fue \u00fatil en un momento determinado, pero a principios de la d\u00e9cada de los 2000 lleg\u00f3 el momento de probar algo nuevo.<\/p>\n<p>El capitalismo distribuido \u2014re-imaginado como capitalismo \u201corientado a la ayuda\u201d en su \u00faltimo libro\u2014 fue su heredero natural. Apple podr\u00eda haber encabezado un nuevo pacto social, pero fracas\u00f3 en dicha misi\u00f3n. Como contrapartida, Google se benefici\u00f3 de las preocupaciones en torno a los datos posteriores al 11 de septiembre al tiempo que d\u00e9cadas de victoriosas pol\u00edticas de firma neoliberal facilit\u00f3 evitar cualquier regulaci\u00f3n. Dado que el capitalismo de vigilancia triunfo sobre el tipo \u201corientado a la ayuda\u201d, un doble movimiento debiera surgir para crear las condiciones institucionales que permitir\u00edan al Apple-ismo llenar los espacios pol\u00edticos y econ\u00f3micos desocupados por el Fordismo.<\/p>\n<p>Antes de evaluar la validez y la importancia de estos argumentos es importante recordar cu\u00e1nto le deben al armaz\u00f3n te\u00f3rico chandleriano. La narrativa de Zuboff se sostiene porque puede postular la existencia de tres reg\u00edmenes diferentes, cada uno con su propio conjunto de imperativos y econom\u00edas diferentes. Estos reg\u00edmenes describen las operaciones de grandes actores econ\u00f3micos: General Motors y Ford, en el caso del capitalismo gerencial; Google y Facebook, si hablamos del capitalismo de vigilancia; y Apple o las primeras pruebas de Amazon Alexa en el contexto del capitalismo orientado a la ayuda.<\/p>\n<p>Por s\u00ed mismas, sin embargo, estas descripciones tienen poco peso, ya que podemos encontrar muchas formas alternativas de trocear la realidad econ\u00f3mica y pol\u00edtica. Enfoques alternativos semejantes podr\u00edan invocar diferentes conjuntos de imperativos, y a\u00fan as\u00ed ofrecer mejores explicaciones de los motivos que impulsan a estos mismos actores econ\u00f3micos.<\/p>\n<p>El marco chandleriano, basado en explicaciones funcionalistas, rara vez admite la existencia de narrativas alternativas. Su fuerte poder explicativo se deriva en parte de su postura autoimpuesta de funcionalismo omnisciente; a menudo, los chandlerianos no se molestan en introducir ning\u00fan tipo de explicaciones alternativas, aunque solo sea para descartarlas por ser inexactas. Como resultado, los tipos de preguntas relevantes que normalmente configuran la elecci\u00f3n de esquemas explicativos \u2014\u00bfel marco anal\u00edtico elegido explica la realidad mejor que las alternativas?, \u00bftiene este el suficiente poder predictivo? \u2014 rara vez son formuladas.<\/p>\n<p>Por lo tanto, los lectores de &#8216;The Age of Surveillance Capitalism&#8217; buscar\u00e1n, aunque en vano, la opini\u00f3n de Zuboff sobre el \u201ccapitalismo de plataforma,\u201d el \u201ccapitalismo cognitivo\u201d o el \u201cbiocapitalismo\u201d \u2014algunas de las formas alternativas y s\u00f3lidas de encuadrar el mismo conjunto hist\u00f3rico y cultural de problemas pol\u00edticos.<\/p>\n<p>Que estos otros esquemas rivales no expliquen el \u201ccapitalismo de vigilancia\u201d como lo define Zuboff es obvio; el hecho de que no describan los mismos fen\u00f3menos que ella agrupa bajo esa etiqueta no es para nada obvio. Y a\u00fan as\u00ed, el debate de Zuboff sobre explicaciones alternativas a la suya nunca llega. Tal vez, setecientas p\u00e1ginas no eran suficientes.<\/p>\n<p>Un problema que tambi\u00e9n afectaba a sus libros anteriores. The Support Economy no hace menci\u00f3n alguna a los largos debates sobre el postfordismo (un t\u00e9rmino que nunca aparece como tal en el libro). De una manera similar, en In the Age of the Smart Machine se ignoran las cr\u00edticas a la automatizaci\u00f3n, as\u00ed como las numerosas sugerencias para utilizar la tecnolog\u00eda de la informaci\u00f3n de una manera m\u00e1s humana y no automatizada \u2014sugerencias que, para entonces, ya hab\u00edan sido elevadas por la ahora olvidada disciplina de la cibern\u00e9tica de gesti\u00f3n\u2014. Zuboff trabaja de una manera muy diferente: bosqueja lo que cree que es un fen\u00f3meno \u00fanico describi\u00e9ndolo en profundidad, pero sin construir puentes (aunque solo sea para quemarlos) con las ideas alternativas sobre ese mismo fen\u00f3meno.<\/p>\n<p>\u00bfNecesita el mundo una nueva Chandler para comprender la transformaci\u00f3n del capitalismo en la era digital? Si es as\u00ed, Zuboff es la aspirante principal a ese cargo. Ahora bien, las grandes corrientes del cambio hist\u00f3rico nos indican claramente que necesitamos menos Chandler, no m\u00e1s. El marco chandleriano, a pesar de todas sus ideas anal\u00edticas, muestra una ceguera cr\u00f3nica sobre las relaciones de poder \u2014un resultado de su innata falta de curiosidad por las explicaciones no funcionalistas\u2014.<\/p>\n<p>Por lo tanto, esto limita las posibilidades de que los chandlerianos detecten los imperativos a menudo t\u00e1citos pero inevitables que impone el sistema capitalista. Como resultado, todas estas teor\u00edas \u2014\u201ccapitalismo gerencial\u201d, \u201ccapitalismo orientado a la ayuda\u201d, \u201ccapitalismo de vigilancia\u201d \u2014 tienen mucho que decir sobre los adjetivos empleados para clasificarlas, pero guardan silencio sobre los asuntos del capitalismo en s\u00ed y generalmente lo reducen a algo relativamente banal, como el hecho de que existen mercados, productos y pactos sociales ocasionales entre los capitalistas y el resto de la sociedad.<\/p>\n<p>El marco chandleriano, a pesar de todas sus ideas anal\u00edticas, muestra una ceguera cr\u00f3nica sobre las relaciones de poder y esto limita las posibilidades de que detecten los imperativos a menudo t\u00e1citos pero inevitables que impone el sistema capitalista<\/p>\n<p>La recepci\u00f3n de la obra de Chandler es un buen ejemplo a destacar. Para sus cr\u00edticos, el relato de Chandler sobre el capitalismo gerencial era solo un cuento de hadas bien elaborado, uno que permiti\u00f3 a las \u00e9lites estadounidenses legitimar sus normas mediante mitos que rivalizan con los que ahora brotan de Silicon Valley. Chandler elogi\u00f3 a los cuadros gerenciales de EEUU, los presuntos campeones de la eficiencia, por servir, no los intereses del capital, sino a los de la sociedad. Zuboff ha comprado muchos de estos cuentos de Chandler, refutando solo la durabilidad del capitalismo gerencial ante el cambio tecnol\u00f3gico, sus estragos en el mundo oculto de los consumidores y su cultura organizacional jer\u00e1rquica y altamente sexista.<\/p>\n<p>Quienes criticaron a Chandler lo acusaron del delito metodol\u00f3gico de revertir la causalidad de la explicaci\u00f3n hist\u00f3rica. Ciertamente, lo que impuls\u00f3 la expansi\u00f3n de la industria estadounidense fue la b\u00fasqueda de ganancias y poder, no una b\u00fasqueda de eficiencia; esto \u00faltimo, donde surgiera, fue un subproducto de lo primero.<\/p>\n<p>Centradas en la rentabilidad a largo plazo, las empresas intentaron incrementar su participaci\u00f3n en el mercado mediante pr\u00e1cticas anticompetitivas, como devoluciones, sobornos y contratos exclusivos. Los bajos precios no se lograron, o no principalmente, a trav\u00e9s de la eficacia , sino tambi\u00e9n mediante la externalizaci\u00f3n de los costos de producci\u00f3n en la sociedad (por ejemplo, la contaminaci\u00f3n), la supresi\u00f3n de los derechos laborales y la obstrucci\u00f3n de modelos alternativos y no comerciales de organizaci\u00f3n social.<\/p>\n<p>Estas nuevas actividades, en ocasiones subversivas, requirieron de una nueva clase gerencial. Sin embargo, el cabildeo, el sabotaje y el activismo contra los trabajadores fuera de la empresa importaban tanto como lo hac\u00eda la administraci\u00f3n inteligente dentro de esta.<\/p>\n<p>Tales acciones apenas fueron impulsadas por consideraciones de eficiencia, incluso cuando lograron incrementar el tama\u00f1o de las empresas. Muchas de las fusiones horizontales celebradas por Chandler fueron, tambi\u00e9n, impulsadas \u00fanicamente por la necesidad de consolidar el poder, o simplemente sobrevivir; en realidad, a menudo redujeron la eficiencia. Los grandes negocios deben ser evaluados no solo en t\u00e9rminos de las eficiencias producidas, sino tambi\u00e9n en t\u00e9rminos de las eficiencias que bloquean.<\/p>\n<p>Para los cr\u00edticos, la pregunta principal no era si las manos que coordinaban la sociedad eran visibles (\u00e0 la Chandler) o invisibles (\u00e0 la Adam Smith) sino, m\u00e1s bien, si estaban sucias. Y, en su mayor parte, lo estaban \u2014especialmente cuando se trataba de obtener un suministro continuo de materias primas del exterior\u2014.<\/p>\n<p>En ese contexto, las odas de Chandler al capitalismo gerencial fueron solo la otra cara de las teor\u00edas sobre el subdesarrollo promovidas por los economistas cr\u00edticos de Am\u00e9rica Latina: el buen funcionamiento del capitalismo gerencial estadounidense se produjo en detrimento de muchas econom\u00edas extranjeras, quienes fueron altamente disfuncionales y tardaron en desarrollarse. Dichas econom\u00edas se hab\u00edan convertido en meros ap\u00e9ndices del sistema de producci\u00f3n estadounidense y fueron incapaces de desarrollar su propia industria.<\/p>\n<p>El desacuerdo m\u00e1s importante emerge entonces en relaci\u00f3n a qui\u00e9n \u201cconstruy\u00f3\u201d el capitalismo gerencial. Para Chandler, el impulso ex\u00f3geno del desarrollo tecnol\u00f3gico y los imperativos de la sociedad de masas. Para sus cr\u00edticos, quienes prefer\u00edan t\u00e9rminos como \u201cliberalismo corporativo\u201d, fueron los capitalistas, quienes al encontrar aliados en el aparato del Estado se apropiaron de tecnolog\u00edas abiertas a distintas finalidades y las emplearon para dise\u00f1ar su estrechas agendas corporativas. Los gerentes fueron la consecuencia, no la causa, de tales desarrollos.<\/p>\n<p>Dado que Zuboff, al igual que Chandler, no tuvo que lidiar con estas cr\u00edticas, en su anterior trabajo pudo darse el lujo de adentrarse nost\u00e1lgicamente en las \u201ccorrespondencias constructivas entre productor-consumidor\u201d del capitalismo gerencial. No le eran ajenas las tesis del \u201cliberalismo corporativo,\u201d pues lleg\u00f3 a citar a Martin Sklar, uno de sus principales defensores, en The Support Economy.<\/p>\n<p>Ahora bien, no hizo uso de tales cr\u00edticas. En cambio, el capitalismo gerencial continu\u00f3 siendo para ella un compromiso entre consumidores, trabajadores y productores donde todos ganan; uno cimentado mediante instituciones democr\u00e1ticas, pero, desafortunadamente, carente de oportunidades para la autorrealizaci\u00f3n individual<\/p>\n<p>De manera contraria, una explicaci\u00f3n completa de los m\u00e9todos y costes del capitalismo gerencial debe mirar m\u00e1s all\u00e1 del eje consumidor-productor-trabajador. \u00bfQu\u00e9 significaba para las relaciones de raza, la estructura familiar, el medio ambiente o el resto del mundo? \u00bfQu\u00e9 ocurre con la libre determinaci\u00f3n de las personas fuera del mercado? \u00bfNo deber\u00eda evaluarse el supuesto r\u00e9gimen que lo sucedi\u00f3, ya sea enraizado en la defensa o la vigilancia, en una escala mucho mayor que contemple sus costos potenciales?<\/p>\n<p>Sin embargo, estas consideraciones adicionales nunca entran en escena, ya que el tono general funcionalista del argumento dicta los criterios bajo los que debe evaluarse el atractivo del nuevo r\u00e9gimen.<\/p>\n<p><strong>VII.<\/strong> Es bastante m\u00e1s sencillo familiarizarse con las paradojas presentes en el pensamiento de Zuboff consider\u00e1ndola una hom\u00f3loga estadounidense del marxismo aut\u00f3nomo italiano. Si Toni Negri ense\u00f1ara en la Escuela de Negocios de Harvard, probablemente sonar\u00eda como Shoshana Zuboff. Al estudiar las ruinas de la sociedad industrial a fines de la d\u00e9cada de 1970, los italianos \u2014 conocidos por el trabajo de Negri, pero con otros muchos pensadores interesantes\u2014 llegaron a conclusiones muy similares a las suyas.<\/p>\n<p>Al igual que Zuboff, entendieron la tecnolog\u00eda de la informaci\u00f3n como una fuerza potencialmente liberadora que podr\u00eda ayudar a desatar las habilidades cognitivas y comunicativas de los trabajadores despu\u00e9s del largo per\u00edodo de supresi\u00f3n al que se expusieron bajo el r\u00e9gimen f\u00edsico-laboral del taylorismo.<\/p>\n<p>Del mismo modo en que el estandarizado consumidor de masas de Zuboff fue reemplazado por el idiosincr\u00e1sico consumidor individual que crea valor fuera de la f\u00e1brica, tambi\u00e9n al \u201ctrabajador de masas\u201d taylorizado del autonomismo le ocurri\u00f3 lo propio con el \u201ctrabajador social\u201d.<\/p>\n<p>Esta figura de nueva creaci\u00f3n tambi\u00e9n creaba valor fuera de la empresa, pero bajo lo que los autonomistas denominaron la \u201cf\u00e1brica social\u201d. Esta suposici\u00f3n aparentemente inocua desafi\u00f3 las teor\u00edas ortodoxas de izquierda que reduc\u00edan la clase trabajadora a los obreros de la f\u00e1brica mientras ignoraban el inmenso esfuerzo que ten\u00eda lugar en los m\u00e1rgenes invisibles de la f\u00e1brica social \u2014por ejemplo, el trabajo dom\u00e9stico de las mujeres\u2014, esencial para asegurar que la producci\u00f3n continuara.<\/p>\n<p>Cuando los trabajadores asalariados comenzaron a rebelarse en 1970, los capitalistas fueron expulsados de las f\u00e1bricas. No sufrieron mucho, pues pronto aprendieron a apropiarse del valor escondido en los m\u00e1rgenes de la \u201cf\u00e1brica social\u201d mercantilizando muchas de las actividades que anteriormente eran provistas por el estado de bienestar o mediante acuerdos informales. As\u00ed se produjo el nacimiento de la \u201ceconom\u00eda de servicios\u201d.<\/p>\n<p>Cuando los capitalistas fueron expulsados de las f\u00e1bricas aprendieron a apropiarse del valor escondido en los m\u00e1rgenes de la \u201cf\u00e1brica social\u201d mercantilizando muchas de las actividades que anteriormente eran provistas por el estado de bienestar o mediante acuerdos informales<\/p>\n<p>Pero aqu\u00ed los programas normativos divergen. Anteriormente, Zuboff esperaba que los m\u00e1s ilustrados entre aquellos capitalistas pudieran marcar el inicio de la siguiente etapa humana \u2014aquella de la \u201ceconom\u00eda del apoyo\u201d\u2014. Los autonomistas, por entonces marginados o exiliados tras d\u00e9cadas de tumultos, vieron la extracci\u00f3n de valor de la f\u00e1brica social como otra forma de renta: un impuesto innecesario sobre la actividad social de la aut\u00f3noma y desobediente \u201cmultitud,\u201d su sujeto pol\u00edtico colectivo preferido.<\/p>\n<p>Tuvieron algunos otros problemas. Dado que el trabajo era cada vez m\u00e1s colaborativo e intangible, ya no era posible pagar a los trabajadores \u2014y mucho menos a los que se encontraban en los m\u00e1rgenes de la f\u00e1brica social que rara vez recib\u00edan compensaci\u00f3n alguna\u2014 por su contribuci\u00f3n individual y f\u00e1cilmente visible a la producci\u00f3n. Para restablecer la justicia, los autonomistas italianos demandaron rentas b\u00e1sicas universales (RBU).<\/p>\n<p>No postularon los mismos imperativos que Zuboff, pero la suposici\u00f3n de la que part\u00eda su teor\u00eda era tan funcionalista como la de Chandler o Parsons: lo que impulsaba al capitalismo no era tanto su necesidad de expandirse, sino la capacidad del trabajo para colocarse un paso por delante del capital, amenazando su dominio con cada movimiento. Donde Zuboff presupon\u00eda que los consumidores desean y los capitalistas se adaptan, los autonomistas sostuvieron que los trabajadores avanzan y los capitalistas se adaptan \u2014generalmente retrocediendo\u2014.<\/p>\n<p>Esta explicaci\u00f3n de las cosas ten\u00eda un gran poder ret\u00f3rico, pero fue de poca ayuda a la hora de trazar estrategias pol\u00edticas: entender el per\u00edodo comprendido entre 1970 y 2010 como un retroceso del capitalismo desorganizado a manos de una multitud bien organizada requiere de mucha imaginaci\u00f3n creativa. Los autonomistas ten\u00edan una gran tesis, con imperativos y dem\u00e1s, y recurrieron a la historia y a los acontecimientos de actualidad para encontrar pruebas suficientes que la demostrara.<br \/>\nPero, como en el caso de los funcionalistas chandlerianos, su forcejeo con explicaciones alternativas a menudo dejaba mucho que desear.<\/p>\n<p>A medida que las f\u00e1bricas comenzaron a cerrar y a trasladarse al Este, los italianos tambi\u00e9n cambiaron de enfoque. Tras cierto tiempo produjeron la teor\u00eda del \u201ccapitalismo cognitivo,\u201d que predicaba la emancipaci\u00f3n inminente de los trabajadores cognitivos e inmateriales de las ariscas y viejas cadenas del taylorismo. Ya no exist\u00eda ning\u00fan puerto seguro hacia el que los capitalistas pudieran retirarse: la digitalizaci\u00f3n de todo significaba que la multitud hab\u00eda ganado la guerra. Y, como los residentes de la f\u00e1brica social estaban esperando sus reparaciones, \u00bfpor qu\u00e9 no abogar por medidas de transici\u00f3n como un ingreso b\u00e1sico universal?<\/p>\n<p>En su segundo libro, Zuboff tambi\u00e9n parec\u00eda haber perdido todo inter\u00e9s en la producci\u00f3n. Aunque dedic\u00f3 largas p\u00e1ginas al poder de las federaciones de empresa, The Support Economy hac\u00eda invisible la producci\u00f3n. \u00bfSignificaba una admisi\u00f3n t\u00e1cita de que la ambig\u00fcedad presente en su primer libro se hab\u00eda resuelto, y no a favor de los trabajadores? Quiz\u00e1s. Ni el trabajo de oficina ni la producci\u00f3n industrial hab\u00edan adoptado la \u201cinformatizaci\u00f3n\u201d. Los trabajadores de otros sectores pronto se vieron atrapados en los nuevos templos del \u201cpoder pan\u00f3ptico,\u201d como los almacenes de Amazon.<\/p>\n<p>A los trabajadores de oficina no les fue mucho mejor, encadenados digitalmente algunos de ellos a \u201cescritorios inteligentes\u201d que monitorizaban cada uno de sus movimientos. La Industria 4.0 de Alemania \u2014la iniciativa de producci\u00f3n digitalizada m\u00e1s avanzada del mundo\u2014 es la culminaci\u00f3n del Taylorismo, no de la democracia en el lugar de trabajo.<\/p>\n<p>Con la producci\u00f3n fuera de la imagen, la cambiante naturaleza del consumo fue la encargada de justificar el optimismo inicial de los numerosos profetas de la sociedad postindustrial. Es posible que nuestra vida laboral no haya desembocado en un aumento del empoderamiento, pero quiz\u00e1s podamos recuperar cierta dignidad a trav\u00e9s del \u201cconsumo individual\u201d, uno de los conceptos clave en The Support Economy. No era necesario encontrarse en la Escuela de Negocios de Harvard para apreciar estos cambios.<\/p>\n<p>De hecho, muchos en la izquierda se subieron al carro. Marxism Today, una publicaci\u00f3n te\u00f3rica ahora extinta del Partido Comunista de Gran Breta\u00f1a, fue el m\u00e1s exuberante de todos abriendo finalmente el camino hacia la \u201cTercera V\u00eda\u201d de Tony Blair y profesando el compasivo neoliberalismo anti-thatcherista y el comunitarianismo amable amigo del consumismo.<\/p>\n<p>Con la producci\u00f3n fuera de la imagen, la cambiante naturaleza del consumo fue la encargada de justificar el optimismo inicial de los numerosos profetas de la sociedad postindustrial. Los italianos no llegaron tan lejos, pero ampliaron el concepto de la f\u00e1brica social para incluir el consumo: en su esquema, los consumidores eran en realidad \u201cprosumidores\u201d comprometidos con el \u201ctrabajo inmaterial\u201d por ejemplo, produciendo involuntariamente el valor intangible de las marcas.<\/p>\n<p>Sin embargo, el \u201cprosumo\u201d no fue la \u00fanica funci\u00f3n social asignada a los miembros de la \u201cmultitud\u201d; mucho menos algo que celebrar. Diagnosticar el prosumo como una fuente de extracci\u00f3n de valor no era respaldarlo, sino argumentar que las formas est\u00e1ndar de contabilizar el valor, incluidas las predilectas de muchos marxistas ortodoxos, eran inadecuadas.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed afloran una vez m\u00e1s las diferencias normativas. Para Zuboff, una profesora de negocios, una reorientaci\u00f3n de la \u00e9tica corporativa era lo correcto; el desd\u00e9n propio de la producci\u00f3n en masa deb\u00eda ser reemplazado por el apoyo y la defensa de los propios intereses de los consumidores. Los emancipados consumidores pagar\u00edan para satisfacer sus necesidades mientras los capitalistas ilustrados ajustan sus modelos de negocios en consecuencia: no exist\u00edan alusiones al conflicto social porque, en la teor\u00eda de Zuboff, el \u201cprosumo\u201d y sus equivalentes (The Support Economy nunca usa ese t\u00e9rmino) es lo que los consumidores quisieron en todo momento.<\/p>\n<p>Los italianos se mostraron en desacuerdo e insistieron en buscar formas de redistribuir parte del valor hacia aquellos que trabajaban en la f\u00e1brica social. Adem\u00e1s de una (RBU), quer\u00edan un mayor bienestar (la condici\u00f3n previa para un desarrollo social sano), pero re-invent\u00e1ndolo como una \u201cCommonwealth\u201d y un modelo administrativo radicalmente democratizado en el que los ciudadanos \u2014no los bur\u00f3cratas\u2014 estar\u00edan a cargo.<\/p>\n<p><em>* Evgeny Morozov, investigador marxista bielorruso de las nuevas tecnolog\u00edas<br \/>\nkritica.info<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Evgeny Morozov Morozov quita la m\u00e1scara a los te\u00f3ricos partidarios del capitalismo digital I. 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