{"id":1323,"date":"2019-04-06T18:45:53","date_gmt":"2019-04-06T18:45:53","guid":{"rendered":"http:\/\/uninomadasur.net\/?p=1323"},"modified":"2019-04-06T18:55:39","modified_gmt":"2019-04-06T18:55:39","slug":"la-actualidad-de-una-democracia-de-la-movilizacion-y-del-comun1","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/uninomadasur.net\/?p=1323","title":{"rendered":"LA ACTUALIDAD DE UNA DEMOCRACIA DE LA MOVILIZACI\u00d3N Y DEL COMUN[1]"},"content":{"rendered":"<p>Alexandre Mendes<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Introducci\u00f3n<\/p>\n<p>Escribir en el momento en que todo parece confuso y el campo de las posibilidades de acci\u00f3n se muestra, como m\u00ednimo, turbio es un desaf\u00edo. La tentaci\u00f3n es quedarse apenas observando, dejar los d\u00edas pasar, aguardar nuevas movilizaciones, a la espera de un instante de claridad y calma en el complejo campo de fuerzas que se estableci\u00f3 hace dos semanas. Con certeza, serian menos los errores y m\u00e1s \u00e1gil el pensamiento. La prudencia manda quedarse quieto y observar. En las propuestas de movilizaci\u00f3n y actividades callejeras, por un tiempo, gano terreno el mismo pensamiento. Ser\u00eda tiempo de dejar el mar tormentoso y amorfo pasar, para despu\u00e9s volver a remar en direcci\u00f3n a un lugar cierto y preciso.<\/p>\n<p>Debemos correr el riesgo de actuar en el sentido contrario, escribiendo, tomando decisiones y proponiendo nuevas acciones, a partir, exactamente, del coraz\u00f3n de esta combinaci\u00f3n ca\u00f3tica?<\/p>\n<p>Creo que s\u00ed. Y el retorno de los encuentros para organizar nuevas acciones camina en la misma direcci\u00f3n. El tiempo est\u00e1 m\u00e1s acelerado que nunca y no conviene abandonar nuestra capacidad de conducirlo de forma virtuosa. Abandonemos el rigor disciplinar de la \u201cbuena conducta y an\u00e1lisis revolucionario\u201d, dej\u00e9moslo de lado, en pro de una apertura a la experimentaci\u00f3n y a la tentativa de esbozar peque\u00f1os, inestables, precarios, pero permanentes mapas de lucha y reflexi\u00f3n. Nada nos impide, ma\u00f1ana, arrugar el papel y arrojarlo a la basura, volvernos a la frustraci\u00f3n de una acci\u00f3n no exitosa, hacia una nueva propuesta de acci\u00f3n. Ser\u00edamos imprudentes? Ahora bien, \u00bfno ser\u00eda la prudencia, desde los griegos, el mejor ant\u00eddoto para combatir el miedo y la cobard\u00eda al posibilitar la realizaci\u00f3n de conductas en medio de la sorpresa, el riesgo o lo contingente?<\/p>\n<p>La cuesti\u00f3n, entonces, no ser\u00eda \u201cactuar o no actuar\u201d, sino que como actuar en el interior del actual campo de disputas y acontecimientos. Este parece ser el tono de las discusiones que toman nuevamente las asambleas, plenarios, encuentros informales y eventos pol\u00edticos. Nuestro esfuerzo, esta direccionado hacia ese mismo desaf\u00edo. No pretendemos pontificar ninguna \u201csoluci\u00f3n\u201d final o esbozar un manual de conducta. Nuestra tarea es apenas lanzar algunos puntos de reflexi\u00f3n, lineas de un mapa, que espero, colabore con las recientes movilizaciones.<\/p>\n<p><strong>La situaci\u00f3n est\u00e1 mejor que antes. Salimos del consenso univoco y silencioso hacia el disenso generalizado y polif\u00f3nico. <\/strong><\/p>\n<p>En el momento en que vientos pesimistas se aproximan, es preciso declarar que, a pesar de todos los riesgos, la proliferaci\u00f3n veloz de las revueltas urbanas que tomaron el Pa\u00eds nos coloca en una situaci\u00f3n mejor que la anterior. El consenso que se hab\u00eda establecido a partir de la din\u00e1mica de los megaeventos, del neo desarrollismo economicista, del proyecto \u00fanico de gobierno definido \u201cde arriba hacia abajo\u201d, estall\u00f3. El Brasil Mayor qued\u00f3 destrozado en numerosos fragmentos lanzados en todas direcciones. En el campo pol\u00edtico, estaba formado por un tejido de alianzas que paulatinamente fue cerrando todos los canales democr\u00e1ticos de disenso y forzando a las m\u00faltiples visiones y realidades a reducirse al \u201cUno\u201d. No es por casualidad, que Rio de Janeiro fuera el laboratorio privilegiado de ese fen\u00f3meno. El poder pol\u00edtico, econ\u00f3mico y simb\u00f3lico intento hacernos creer que \u00e9ramos \u201cUn Rio\u201d, pero la ciudad implosion\u00f3-explot\u00f3 de rechazando de modo salvaje la operaci\u00f3n de reducci\u00f3n. La sumatoria de fuerzas, que fue presentada como soluci\u00f3n a la crisis de la ex capital, se convirti\u00f3 r\u00e1pidamente en un \u201caplanadora\u201d que atropellaba todo y a todos.<\/p>\n<p>Por m\u00e1s que, en el humo de los escombros, el \u201cUno\u201d est\u00e9 intentando reafirmarse a partir del rev\u00e9s \u2013la unidad del \u201cpueblo\u201d \u2013 la multiplicidad recuper\u00f3 su capacidad de afirmarse pol\u00edticamente y de constituirse como horizonte de lo posible. Nuestra tarea es evitar que ella sea nuevamente aplastada por un tr\u00e1gico encuentro entre el Brasil Mayor (en crisis) y el \u201cgigante que despert\u00f3\u201d. Urge la proliferaci\u00f3n de instancias que multipliquen continuamente diferentes formas de vida y de expresi\u00f3n. Afirmar una paleta de mil colores que rechaza una sola bandera, garantizarnos el derecho al disenso contra todas las tentativas de reconstruir, en bases a\u00fan peores, el consenso que el actual ciclo de luchas destrozo. Todo indica que, y al contrario de las previsiones m\u00e1s pesimistas, ese camino se ha mostrado m\u00e1s adherente a las movilizaciones que las amenazas fascistas realizadas en las protestas anteriores (ahora reducidas a los pat\u00e9ticos manifestantes\u00a0 que ocuparon una Av. Rio Branco vac\u00eda)<\/p>\n<p>Los riesgos son nuevos, pero las oportunidades tambi\u00e9n. Saber aprovecharlas es uno de los desaf\u00edos m\u00e1s complicados e instigadores del actual hacer-movimiento. Y debe comenzar ahora.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>El ciclo de luchas coloca en evidencia la centralidad del derecho a la ciudad. Estamos viviendo la primera huelga general metropolitana. <\/strong><\/p>\n<p>Que la insurgencia generalizada haya iniciado a partir de una lucha por el derecho a la movilidad no es mera coincidencia. Si antes la ciudad era el \u201csoporte\u201d para unidades de producci\u00f3n que determinaban diferentes usos del territorio seg\u00fan una l\u00f3gica disciplinar-fabril, comercial o administrativa, en las \u00faltimas d\u00e9cadas lo urbano se ha constituido como el propio terreno de la producci\u00f3n y de aquello que es producido. Una producci\u00f3n social, difusa y permanente que no puede ser m\u00e1s separada de la llamada esfera de la \u201creproducci\u00f3n\u201d, aquella que corresponde a la propia vida. Producci\u00f3n de lo urbano y de la vida urbana no solo coinciden en c\u00f3mo se alimentan mutuamente. Las luchas que tradicionalmente fueron (y aun son) realizadas bajo el signo de las \u201ccondiciones de trabajo\u201d, en lo urbano significan batallas a ser dadas en el campo de los servicios urbanos y sociales. La amplia aceptaci\u00f3n de la poblaci\u00f3n al movimiento de reducci\u00f3n de los pasajes y de las mejoras en el transporte p\u00fablico (inclusive \u201ccon disturbio\u201d, asustando al populismo televisivo) no traduce nada m\u00e1s que la constituci\u00f3n de un terreno com\u00fan de lucha, que es la \u201cf\u00e1brica difusa\u201d de la propia ciudad y sus servicios<\/p>\n<p>Est\u00e1 declarada la huelga general del trabajo metropolitano! Las metr\u00f3polis pararan lo mismo que aquellos que habitualmente son colocados por los media como \u201cvictima de los trastornos\u201d apoyaban enf\u00e1ticamente la lucha que se volvi\u00f3 incontrolable. Lo que ya aprendemos de esta revuelta es que, as\u00ed como los obreros de diversas \u201ccategor\u00edas\u201d, los habitantes de las metr\u00f3polis pueden unirse y articular produciendo una acci\u00f3n conjunta de efectos impresionantes. Con las redes sociales (por que no la llamamos el nuevo \u00e1mbito sindical, sin excluir el tradicional) eso puede ser realizado en coordinaci\u00f3n simult\u00e1nea con centenares de ciudades, en Brasil y en el mundo. Fue lo que nosotros hicimos y aun suena incre\u00edble.<\/p>\n<p>No hay que olvidar que las nuevas luchas en torno a la dignidad de la vida urbana incluyen el propio derecho de producir lo urbano, en la cl\u00e1sica y anticipada visi\u00f3n de Henri Lefevre. Poseemos instituciones que democr\u00e1ticamente permiten esa producci\u00f3n? Sin duda este desaf\u00edo esta puesto, pero una cosa ya est\u00e1 determinada: la huelga metropolitana funcion\u00f3 como un verdadero proceso \u201cdestituyente\u201d de formas de governance de las metr\u00f3polis que monopolizan la prerrogativa de producci\u00f3n de lo urbano. La conquista de los veinte centavos represent\u00f3 una victoria inconmensurable porque arranco de las manos del gobierno y de las empresas el poder determinar, a partir de contratos sospechosos y gastos sigilosos, el precio de la tarifa. La demora y el rechazo de los gobiernos para anunciar la medida, as\u00ed como de aquellos que deber\u00edan ser progresistas, comprob\u00f3 que el movimiento se adentr\u00f3 en el \u00e1rea del avispero. Una grieta se abri\u00f3 en las estructuras antes impenetrables de lo p\u00fablico-privado.<\/p>\n<p>El desarrollo del proceso de lucha acus\u00f3 a otro movimiento \u00abdestituyente\u00bb, ahora referente a la urbanizaci\u00f3n VIP estimulada por la din\u00e1mica de los grandes eventos, pero tambi\u00e9n por la especulaci\u00f3n inmobiliaria con sus arquitecturas falsamente exuberantes (que esconden en verdad una terrible miseria). La aceleraci\u00f3n del proceso de expropiaci\u00f3n de los bienes comunes, la imposici\u00f3n de una est\u00e9tica y de formas de vida elaboradas por el marketing previsible de las empresas, el cerco y la mutilaci\u00f3n de espacios de alegr\u00eda, de convivencia y de encuentro de los habitantes de la ciudad, la segmentaci\u00f3n basada en la propiedad y la renta de los lugares de enriquecimiento despertaron paulatinamente un rechazo radical del modelo. El \u00abest\u00e1ndar-FIFA\u00bb, con sus zonas exclusivas y mayordom\u00edas selectivas, ostentadas al lado de servicios sociales degradados (salud y educaci\u00f3n), est\u00e1 siendo severamente cuestionado hasta el punto de hablar que \u00bb n\u00e3o vai ter Copa\u00bb. Y la calle, que, en la propaganda, deber\u00eda ser la mayor grada de Brasil, justamente para albergar a todos aquellos que se volvieron s\u00fabitamente \u00absin-estadio\u00bb, se transform\u00f3 en el lugar de los nuevos enfrentados por otra forma de producir lo urbano. No sabemos, ahora, si las grandes movilizaciones callejeras, con cientos de miles de personas seguir\u00e1n paralizando las ciudades y las mentalidades. El hecho es que estamos viviendo una desterritorializaci\u00f3n del movimiento, con peque\u00f1as protestas estallando en varios lugares al mismo tiempo. Las periferias y favelas, cuya participaci\u00f3n muchos dudaban, fueron a la calle y abrieron la desigualdad del tratamiento policial entre clase media blanca y poblaci\u00f3n negra y favelada. Es al mismo tiempo fabuloso y aterrador acompa\u00f1ar la movilizaci\u00f3n de las favelas. Una juventud valiente y virtuosa va a la calle pero las balas no son de goma. Posiblemente, en R\u00edo, esas protestas servir\u00e1n para desnudar la violencia policial extrema, de una polic\u00eda que estaba vendiendo al mundo la idea de \u00abhumanizaci\u00f3n\u00bb, \u00abpacificaci\u00f3n\u00bb y aproximaci\u00f3n comunitaria. Sea en lugares \u00abpacificados\u00bb o no, la total incompatibilidad de la polic\u00eda con la democracia se torna evidente. La continuidad de los movimientos nos colocar\u00e1, por cierto, en una oportunidad \u00fanica de desactivar esa m\u00e1quina de matar. No podemos perder esa oportunidad.<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<ol start=\"3\">\n<li><strong> La huelga general tiene clase. Su nueva composici\u00f3n no est\u00e1 domesticada por la noci\u00f3n de \u201cClase C\u201d <\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>En los \u00faltimos a\u00f1os, varios analistas han comentado la urgencia veloz y significativa de una \u00abnueva clase media\u00bb, representada por la capa de la poblaci\u00f3n que conquist\u00f3 renta y nuevos espacios sociales en el contexto del Gobierno de Lula. R\u00e1pidamente, economistas, empresas y gobiernos comenzaron a dise\u00f1ar nuevos moldes para ajustar a los nuevos consumidores en estrategias de venta y est\u00edmulo al \u00abemprendedurismo\u00bb. La periferia, y sus mediadores, adquieren una nueva centralidad, denominada por Marcelo Neri como \u00abel lado brillante de los pobres\u00bb. Como la met\u00e1fora indica, se imagin\u00f3 que la nueva \u00abSierra Pelada\u00bb podr\u00eda ser excavada pac\u00edficamente dando buenos frutos a todos los que hubieran le\u00eddo el libro Misterios del Capital de Hernando de Soto y colocado en la cabecera. Pero no s\u00f3lo el capital, tambi\u00e9n la \u00abclase\u00bb tiene sus misterios. Uno de ellos es que la clase, lejos de ser definida por rasgos sociol\u00f3gicos, es engendrada continuamente por las luchas. La actual huelga metropolitana, as\u00ed, funciona como un dispositivo que, al mismo tiempo, es resultado de esa nueva composici\u00f3n de clase y funciona produciendo esa clase. Esta producci\u00f3n es aquella correlata a la propia producci\u00f3n del urbano y sus m\u00faltiples centrales. No es por casualidad que al principio de las movilizaciones encontr\u00e1bamos la expresi\u00f3n m\u00e1s potente de los nuevos personajes que entraron en escena: los j\u00f3venes que conquistaron nuevos espacios sociales (entre ellos la universidad), nuevas condiciones de desear y luchar, y que tambi\u00e9n atraviesan y componen diversas formas de organizaci\u00f3n pol\u00edtica. El terreno de disputa de ellos es la ciudad, sus usos y sus posibilidades. Una fina y casi invisible articulaci\u00f3n, con el tiempo, fue siendo tejida hasta que la reducci\u00f3n de la tarifa se colocara como punto de encuentro de las muchas y variadas dimensiones de esa nueva composici\u00f3n. Los j\u00f3venes gritaban consignas, los se\u00f1ores de edad, los padres y las madres, aplaud\u00edan. La clase C que estaba para ser domesticada por el consumo, la polic\u00eda de pacificaci\u00f3n y la formalizaci\u00f3n autoritaria, entr\u00f3 en un proceso r\u00e1pido, intenso e insurgente de hacer-multitud.<\/p>\n<p>La huelga metropolitana, entonces, puede servirnos para una amplia revoluci\u00f3n y reflexi\u00f3n sobre las pol\u00edticas destinadas a la domesticaci\u00f3n de la clase que se instituye en el proceso de lucha. En los procesos de \u00abintegraci\u00f3n\u00bb so\u00f1ados por los ide\u00f3logos del Ayuntamiento de R\u00edo, por ejemplo, se imagin\u00f3 que la \u00abnueva clase media\u00bb adentrar en el sector de servicios de manera pac\u00edfica y ordenada, incluso con su prestaci\u00f3n p\u00e9sima y sus tarifas alt\u00edsimas. Se pens\u00f3 que los j\u00f3venes (y antiguos comerciantes) desear\u00edan ser nuevos emprendedores de la ciudad-empresa. Que los habitantes de la favela deber\u00edan ser removidos para emprendimientos de Mi Casa, Mi Vida, para tener una vivienda digna. Que para trabajar, los ambulantes necesitaban ser regularizados y disciplinados a partir de puntuaciones est\u00fapidas y determinaciones serviles. Que los j\u00f3venes que producen cultura, nuevos medios, tecnolog\u00edas y lenguajes, deber\u00edan ser controlados por los recientes museos de la Fundaci\u00f3n Roberto Marinho y por las baboser\u00edas de la \u00abciudad creativa\u00bb. Pero ellos no quieren nada de eso. Quieren producir lo urbano a partir de formas de sociabilidad aut\u00f3nomas, horizontales y democr\u00e1ticas. Y, para ello, hay que conquistar m\u00e1s derechos, servicios urbanos, espacios, libertades y apropiarse de mucho m\u00e1s riqueza de lo que la promesa de crecimiento gradual ofrece.<\/p>\n<p>Mucho m\u00e1s que una sociol\u00f3gica nueva clase media lo que estamos viendo es la constituci\u00f3n de la clase como producci\u00f3n de subjetividad: una construcci\u00f3n pol\u00edtica que resiste a todas las estad\u00edsticas. La intensidad de la producci\u00f3n explica c\u00f3mo puede haber un extraordinario levantamiento insurreccional en un ambiente que era visto como consensual pol\u00edticamente y estable econ\u00f3micamente. Los determinantes objetivos se demuestran inofensivos precisamente porque no percibieron la dimensi\u00f3n ontol\u00f3gica, radical y productiva de la nueva subjetividad. Los tecn\u00f3cratas neoliberales, cada vez m\u00e1s adulados por los gobiernos del PT, no s\u00f3lo no entienden ese fen\u00f3meno, como insisten en pol\u00edticas que, si no son in\u00fatiles e ineficaces, son verdaderamente anti-democr\u00e1ticas. Una economista carioca, que ocupa un lugar destacado, lleg\u00f3 a imaginar que la combinaci\u00f3n entre el mercado financiero y el tercer sector podr\u00eda presentar proyectos dichos sostenibles para la favela. Pero est\u00e1n todos quietos y asustados ahora. Y hay que aprovechar la ola de protestas para ajustar las cuentas y sustituir a los te\u00f3ricos de la domesticaci\u00f3n por nuevos cuadros que comprendan en su dimensi\u00f3n virtuosa y salvaje el trabajo y el deseo de la multitud. Lo que parece claro es que neoliberales y neo desarrollistas han sido desafiados por una doble negaci\u00f3n: la del Brasil Mayor que gradualmente transformar\u00eda a la clase que lucha en \u00abclase media\u00bb a trav\u00e9s de un programa de est\u00edmulo al crecimiento y pleno empleo y con la homogeneizaci\u00f3n del cr\u00e9dito y del consumo; la de la ciudad-empresa que la integrar\u00eda a partir de la din\u00e1mica de los servicios (ineficientes y caros), del emprendimiento cultural, terciario y creativo. Los megaeventos deber\u00edan pavimentar ese puente y conectar los nudos de las metr\u00f3polis-empresas en la gran red de Brasil Grande. Pero todo eso est\u00e1 colapsando&#8230; Y lo que aparece ahora en contornos reales es tan s\u00f3lo la crudeza de la violencia de la pol\u00edtica y de los gobiernos.<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<ol start=\"4\">\n<li><strong> Evitar las identidades, hacer crujir la forma-partido <\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>En el \u00faltimo fin de semana (22 de junio de 2013), el que recorri\u00f3 las reuniones del campo progresista, percibi\u00f3 que en algunos militantes hab\u00eda una voluntad subliminal o expresa, tal vez justificada por el miedo y la incertidumbre, de que todo volviera a lo que era antes. \u00abAl menos no ten\u00edamos el riesgo del fascismo y nuestras banderas no eran atacadas\u00bb. Algunas propuestas eran bastante reactivas, como la formaci\u00f3n de un \u00abfrente\u00bb para defender los colores, tradiciones, banderas y protocolos del movimiento de izquierda. Si el fascismo aparece como una situaci\u00f3n tan problem\u00e1tica como minoritaria (espero!), Lo que, de hecho, llama la atenci\u00f3n es la base social amplia que apoy\u00f3 y transmiti\u00f3 las cr\u00edticas a los mecanismos internos y externos de los partidos pol\u00edticos<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">[2]<\/a>. La extrema derecha intent\u00f3 surfear en esa ola, pero el hecho es que, aun\u00a0cuando las protestas eran peque\u00f1as, muchos militantes presentaban la preocupaci\u00f3n por mantener la autonom\u00eda del movimiento y evitar una perjudicial cooptaci\u00f3n. Y despu\u00e9s de haber sufrido una injusta violencia (en los actos mayores), que fue apoyada por una intensa y sonora silbatina, los partidos pol\u00edticos o se quedaron reactivos-identitarios o nunca m\u00e1s ser\u00e1n los mismos. La segunda opci\u00f3n parece ser la m\u00e1s prometedora, en el sentido de aprovechar nuevos agenciamientos colectivos que puedan atravesar virtuosamente en la llamada crisis de la representaci\u00f3n, multiplicando \u00e1mbitos innovadores de organizaci\u00f3n y producci\u00f3n de lucha. El desaf\u00edo parece ser, al mismo tiempo, evitar el desgastado vanguardismo, que irrita a tantas personas, y la cooptaci\u00f3n oportunista de los flujos de movilizaci\u00f3n joven, como bien registr\u00f3 Giuseppe Cocco en el art\u00edculo \u00abNo existe amor en Brasil Mayor\u00bb (Le Monde Brasil, 2013 ), que precedi\u00f3, en d\u00edas, al poderoso levantamiento democr\u00e1tico que estamos viviendo. Ni el partido-f\u00e1brica, con sus gerentes, cuadernos de orden y disciplina, ni el partido-finanzas, con la cooptaci\u00f3n m\u00f3vil y flexible de los flujos producidos aut\u00f3nomamente por la lucha. \u00bfSer\u00e1 posible reinventar a los partidos de izquierda en la direcci\u00f3n de una especie de tela rizom\u00e1tica, que permitir\u00eda la libre y potente expresi\u00f3n de varios puntos o nudos articulados e insurgentes? Esta es una cuesti\u00f3n que, en mi opini\u00f3n, est\u00e1 planteada por el actual ciclo de luchas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol start=\"5\">\n<li><strong> Mantener el poder constituyente de la movilizaci\u00f3n: producir el comum <\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>De la misma forma que, en quince d\u00edas, salimos del consenso silencioso hacia el disenso generalizado, tambi\u00e9n realizamos una profunda mutaci\u00f3n en la pauta pol\u00edtica oficial. En un gobierno tecn\u00f3crata y fr\u00edo, que nunca o muy poco escuchaba a los movimientos, y que s\u00f3lo entonaba los t\u00e9rminos modernizaci\u00f3n, enfrentamiento de los cuellos de botella, exportaci\u00f3n, crecimiento del PIB, grandes emprendimientos, etc., conseguimos introducir una nueva gram\u00e1tica y el retorno de la palabra pol\u00edtica, anunciada como objeto de reforma. La centralidad de los derechos sociales y la relaci\u00f3n entre movimientos\/movilizaciones sociales y gobierno volvieron a la agenda de la Presidencia, aunque todo sigue siendo una inc\u00f3gnita. La reforma pol\u00edtica anunciada por la v\u00eda de la constituyente exclusiva, ahora s\u00f3lo por plebiscito, est\u00e1 lejos de ensayar cualquier soluci\u00f3n para el impasse, pero tampoco debe descartarse como apertura para nuevas reflexiones y acciones. El problema jur\u00eddico era esperado y el constitucionalismo revela su principal y c\u00f3mico l\u00edmite: la incapacidad de lidiar con las transformaciones sociales y el poder constituyente de las calles, siempre relegados (y pesimamente estudiados) al momento pre-constitucional e institucional. De ah\u00ed el vaiv\u00e9n de las opiniones jur\u00eddicas y los l\u00edmites de la t\u00e9cnica constitucional moderna. Si es f\u00e1cil afirmar que el constitucionalismo es el triunfo contra las mayor\u00edas para que los derechos fundamentales no sean violados, mucho m\u00e1s dif\u00edcil es concebir una constituci\u00f3n abierta a las movilizaciones radicalmente democr\u00e1ticas y que no se presenta como una piedra en nuestro camino. Esta es otra tarea de las luchas, y que debe sacar a los juristas de su confort repetitivo y solemne.<\/p>\n<p>La cuesti\u00f3n central, por otro lado, no parece ser promover un aggiornamento institucional de sesgo democr\u00e1tico (aunque esto es recomendable e importante) que simplemente responda a la movilizaci\u00f3n. Algo pensado como una especie de remedio para curar nuestra voluntad de ir a la calle. Cualquier respuesta planteada en estos t\u00e9rminos presupone un deseo de cerrar el proceso, concluir las insurrecciones. Pero, por el contrario, el tormentoso, emocionante y necesario desaf\u00edo parece ser pensar la propia democracia como una apertura permanente a la movilizaci\u00f3n y a los procesos instituyentes. No operar respuestas reactivas, sino promover espacios pol\u00edticos permanentes que puedan mantener la relaci\u00f3n entre movilizaci\u00f3n y gobierno como un proceso de textura abierta. En este sentido, la mejor \u00absoluci\u00f3n\u00bb que el gobierno puede tener ante las protestas, es tomarlos como un verdadero arte de gobernar: forzar el aprendizaje, dejarlos penetrar, dejarse afectar constantemente, permitir el atravesamiento, crear una pedagog\u00eda de la insurgencia que pueda calentar la m\u00e1quina que gobierna, fr\u00edamente, los asuntos p\u00fablicos. Se sabe que militantes, intelectuales y pol\u00edticos se dedicaron desde los a\u00f1os 1980 a pensar, en general, una democracia participativa y descentralizada, de bases locales o no, que privilegiase el acompa\u00f1amiento de la poblaci\u00f3n interesada y afectada en las pol\u00edticas implementadas por el Poder P\u00fablico . Y as\u00ed se imaginaron algunos importantes cap\u00edtulos de la Constituci\u00f3n Federal y legislaciones que tratan de la salud (SUS), de la ciudad (Pol\u00edtica Urbana, art. 182, y el Estatuto de la Ciudad), de la cultura (la reciente \u00abPEC de la cultura\u00bb) y de la cultura, (LDB y FUNDEB). Esta partitura de \u00e1mbitos institucionales expresa, sin duda, el resultado de las movilizaciones que ayudaron a democratizar a Brasil y lucharon contra el estado centralizado y burocr\u00e1tico de la dictadura militar.<\/p>\n<p>Sin embargo, los mismos sujetos citados arriba son, hoy, aquellos que m\u00e1s critican e identifican una crisis o un impasse en la efectividad y la eficacia de esos instrumentos de democracia participativa. \u00bfDe qu\u00e9 forma las recientes movilizaciones pueden ayudarnos a romper esa crisis? \u00bfEs posible pensar en una democracia basada, no s\u00f3lo en la participaci\u00f3n, sino sobre todo en la movilizaci\u00f3n? Una democracia que animar\u00e1 o transformar\u00e1 las instancias participativas en verdaderas movilizaciones institucionales de car\u00e1cter permanente? Ser\u00eda, sin duda, presuntuoso querer dar una respuesta a esta cuesti\u00f3n. Si bien es cierto que la proliferaci\u00f3n de instancias sin el instituyente, o sea, de \u00e1mbitos que se han vuelto falsamente democr\u00e1ticos, forma parte de las innumerables razones de las luchas actuales, la posibilidad de mantener una transformaci\u00f3n constituyente, que no se confunde con la reforma , s\u00f3lo puede ser dada por el propio movimiento. Entre las numerosas trampas montadas para vaciarlo, existe la de la dicotom\u00eda entre p\u00fablico y privado. Si la crisis del Estado Social lleva consigo progresivamente la existencia de los servicios estatales, que eran movidos por grandes bloques de representaci\u00f3n pol\u00edtica y por fuertes inversiones e instrumentos fiscales, el reajuste neoliberal que, en Brasil, a partir, principalmente, de 1995, coloc\u00f3 en la agenda el llamado \u00abEstado regulador\u00bb, basado en la expansi\u00f3n de las concesiones y permisos al sector privado, arroj\u00f3 las pol\u00edticas p\u00fablicas en un agujero negro de negociaciones cerradas, escasas y antidemocr\u00e1ticas. La regulaci\u00f3n p\u00fablica aut\u00f3noma, la prometida eficiencia y regularidad de los servicios, la modicidad de las tarifas y la seguridad del usuario no s\u00f3lo se convirtieron en mitos, sino que comenzaron a generar un sentimiento justificado de revuelta e indignaci\u00f3n en la poblaci\u00f3n. De ah\u00ed que la doble crisis exige no s\u00f3lo la apuesta en la participaci\u00f3n, sino la imaginaci\u00f3n de servicios que, adem\u00e1s de los estatales o privados, sean servicios comunes. Es la hora de romper las subordinaciones que los usos y los bienes comunes poseen con respecto al Estado y al Mercado y afirmar nuestra capacidad de gestionar los servicios a partir de formas compartidas y radicalmente democr\u00e1ticas que caminan paso a paso con la producci\u00f3n social y com\u00fan de lo urbano. Lo que el movimiento por la Tarifa Cero muestra de interesante es que los costos para viabilizar la cobranza p\u00fablica o privada de las tarifas son alt\u00edsimos y acaban por bloquear la producci\u00f3n del com\u00fan urbano por la inmovilidad. \u00bfNo ser\u00eda esa la discusi\u00f3n que se da en diversos campos que plantean la expropiaci\u00f3n de lo com\u00fan como uno de los problemas centrales del capitalismo contempor\u00e1neo? El saqueo realizado en las redes de la cibercultura, en la producci\u00f3n de saberes, en las tierras y bosques, en los recursos ambientales, en el propio lenguaje, en las formas contempor\u00e1neas de trabajo y en nuestros modos de vida. El patr\u00f3n-FIFA es una aut\u00e9ntica m\u00e1quina de expropiaci\u00f3n de las pasiones, del deporte, de la cultura y de los comunes urbanos. Que hayamos vivido un poderoso levantamiento, uno de los m\u00e1s grandes del mundo, contra esas formas de apropiaci\u00f3n es de hecho incre\u00edble.<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo realizar pol\u00edticas comunes? Sabemos que para hacer efectivo de manera justa la tarifa cero necesitar\u00edamos suponer que todo el presupuesto p\u00fablico y toda la facturaci\u00f3n privada, es decir, toda la riqueza producida de forma com\u00fan, pueda abrirse hacia un amplio debate de opciones, elecciones y decisiones compartidas . \u00abQueremos las planillas y queremos decidir ahora sobre ellas\u00bb. Vean que todas las instancias de decisi\u00f3n y todo el resultado de la producci\u00f3n deben abrirse en el mismo movimiento. Lo que se denomina caja negra de los transportes es exactamente el punto neur\u00e1lgico de la relaci\u00f3n p\u00fablico-privada que alimenta la expropiaci\u00f3n de la producci\u00f3n urbana. Se puede imaginar una implosi\u00f3n de todas las cajas negras que est\u00e1n plantadas y que funcionan como saqueadoras de la producci\u00f3n del com\u00fan urbano (en la salud, la educaci\u00f3n, las obras p\u00fablicas, la construcci\u00f3n civil, los emprendimientos inmobiliarios, los servicios, las empresas tercerizadas, las relaciones de trabajo, el ocio, el turismo, etc.)? Podr\u00edamos pensar su sustituci\u00f3n por cajas del com\u00fan, por las cuales la multitud retoma la capacidad de decidir sobre las pol\u00edticas p\u00fablicas y retoma la riqueza producida en com\u00fan. De hecho, no estamos hablando de un \u00abgrado cero\u00bb de la pol\u00edtica. El com\u00fan ya est\u00e1 dado y ya existe en la producci\u00f3n de una gama infinita de organizaciones urbanas, movimientos sociales, compromisos comunitarios, informales, redes metropolitanas, \u00e1mbitos de discusi\u00f3n, proposici\u00f3n y reflexi\u00f3n, institucionalidades abiertas, foros p\u00fablicos y expresi\u00f3n singulares de los habitantes de la metr\u00f3polis. Lo com\u00fan no es s\u00f3lo el resultado de la producci\u00f3n de lo urbano, sino tambi\u00e9n su propia producci\u00f3n. Adoptar la pedagog\u00eda insurgente y la fuerza de las movilizaciones como arte de gobernar es abrir la esfera de decisi\u00f3n para ese repertorio sin fin de actividades e iniciativas difusas y entrelazadas. Los proyectos alternativos de la Vila Aut\u00f3dromo, del Horto, de la Providencia, la contra-agenda que las favelas ponen a las UPPs, las discusiones sobre la l\u00ednea 04 del metro y el modelo de transportes, las formas democr\u00e1ticas existentes de prevenci\u00f3n del riesgo en las laderas, el trabajo de los ambulantes y precarios, las alternativas pedag\u00f3gicas en la educaci\u00f3n, la producci\u00f3n de nuevas redes de cuidado y de control democr\u00e1tico en la salud, los foros que buscan una apertura en el mon\u00e1rquico sistema de justicia, las redes de comunicaci\u00f3n aut\u00f3nomas y de medios libres, son algunas expresiones colectivas y singulares de esa producci\u00f3n que busca incesantemente nuevas instituciones democr\u00e1ticas. En este sentido, la movilizaci\u00f3n de junio de 2013 puede considerarse una movilizaci\u00f3n de lo com\u00fan. Los reclamos por una pauta \u00fanica no tienen m\u00e1s sentido aqu\u00ed. Y tambi\u00e9n perdieron el sentido aquellas pautas espec\u00edficas que presuponen que la vida urbana sea separada en cajones distintos e incomunicables. Lo que tenemos de especial es una multiplicidad de pautas, de exigencias y de posibilidades que afirman la dimensi\u00f3n com\u00fan de lo urbano, aquella que no se reduce ni a los fragmentos de las pol\u00edticas sectoriales, ni a la unidad de las pol\u00edticas prioritarias. \u00abQueremos todo y ahora\u00bb, afirman los j\u00f3venes que est\u00e1n violentamente pac\u00edficos en las calles y que han sido aplaudidos por la poblaci\u00f3n. Conectando ese deseo de transformaci\u00f3n a nuevas instituciones del com\u00fan, encontrar una democracia de las movilizaciones que invierte radicalmente las estructuras pol\u00edticas existentes, son desaf\u00edos riqu\u00edsimos que, a mi ver, el movimiento tiene por delante. Y no estamos hablando de una utop\u00eda distante por la que debemos so\u00f1ar y dirigir c\u00e1ndidamente la mirada. Se trata simplemente de producir nuevos \u00e1mbitos pol\u00edticos adecuados a las formas de vida que ya estamos viviendo. Por eso, la alternativa no est\u00e1 ni m\u00e1s all\u00e1, ni menor, de la actualidad. Romper las limitaciones, irrumpir lo que ya somos y producir la actualidad de lo real, he aqu\u00ed una agenda vibrante para los pr\u00f3ximos d\u00edas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Traducci\u00f3n del portugu\u00e9s: Santiago De Arcos-Halyburton<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> Publicado originalmente en la web de la \u00a0Universidade N\u00f4made el 26 de Junio de 2013. Disponible en: http:\/\/uninomade.net\/tenda\/a-atualidade-de-uma-democracia-das-obilizacoes-e-do-comum\/<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a> [N.A] Podemos concluir, entonces, que en esta reuni\u00f3n, realizada despu\u00e9s del acto del dia 20 de Junio de 2018, ya estaban dadas las lineas de restauraci\u00f3n de parte de la izquierda que se fortalecer\u00edan en los a\u00f1os siguientes.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Alexandre Mendes &nbsp; Introducci\u00f3n Escribir en el momento en que todo parece confuso y el campo de las posibilidades de acci\u00f3n se muestra, como m\u00ednimo, turbio es un desaf\u00edo. 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