{"id":1405,"date":"2019-04-18T17:31:53","date_gmt":"2019-04-18T17:31:53","guid":{"rendered":"http:\/\/uninomadasur.net\/?p=1405"},"modified":"2019-04-18T17:31:53","modified_gmt":"2019-04-18T17:31:53","slug":"resistencia-e-insurreccion-en-gilles-deleuze-una-respuesta-a-toni-negri","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/uninomadasur.net\/?p=1405","title":{"rendered":"Resistencia e insurrecci\u00f3n en Gilles Deleuze. Una respuesta  a Toni Negri"},"content":{"rendered":"<p><em><strong>Por Mar\u00eda Garc\u00eda P\u00e9rez<\/strong><\/em><\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 1\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>I. <strong>INTRODUCCI\u00d3N<\/strong><br \/>\n<strong>I.1. LA PREGUNTA DE NEGRI<\/strong><\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>En 1990 Toni Negri realiza una entrevista a Gilles Deleuze para el n\u00famero 1 de la revista Futur ant\u00e9rieur, fundada junto con Jean-Marie Vincent y Denis Berger, y que m\u00e1s tarde ser\u00e1 recogida en castellano en la obra recopilatoria Conversaciones 1972-1990, traducida por Jos\u00e9 Luis Pardo, bajo el t\u00edtulo \u201cControl y devenir\u201d. All\u00ed Negri lanza una pregunta clave en torno a la filosof\u00eda pol\u00edtica del pensador franc\u00e9s que, sin embargo, a primera vista es contestada de manera inconcluyente y escasa en relaci\u00f3n a su calado:<\/p>\n<p><em>\u201c\u00bfC\u00f3mo puede ser potente el devenir minoritario? \u00bfC\u00f3mo puede convertirse la resistencia en insurrecci\u00f3n? (&#8230;) \u00bfHay alg\u00fan medio para que la resistencia de los oprimidos pueda llegar a ser eficaz y lo intolerable se desvanezca definitivamente? \u00bfHay alg\u00fan medio de que esa masa de singularidades y \u00e1tomos que somos pueda presentarse como un poder constituyente? \u00bfO debemos, por el contrario, aceptar la paradoja jur\u00eddica de que el poder constituyente s\u00f3lo pueda ser definido por un poder ya constituido?\u201d<\/em>.1<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<p>Vamos a tratar de analizar pormenorizadamente su respuesta pero, tambi\u00e9n, a intentar desarrollarla a trav\u00e9s de algunos de los aspectos m\u00e1s relevantes de su pensamiento para descubrir los motivos de este aparente laconismo a la hora de abordar una cuesti\u00f3n que nos parece capital, m\u00e1s aun, quiz\u00e1, si tenemos en cuenta el contexto de crisis pol\u00edtica y econ\u00f3mica europea en que nos ha tocado vivir.<\/p>\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p><strong>I.2 UNA BREVE RESPUESTA<\/strong><\/p>\n<p>Pues bien, Deleuze alude en esta entrevista b\u00e1sicamente a dos nociones: la de minor\u00eda y la de creaci\u00f3n. De un lado, responde, la cuesti\u00f3n del ser de la minor\u00eda no se resuelve num\u00e9ricamente, pues su definici\u00f3n \u00faltima apelar\u00eda a algo m\u00e1s profundo: a la ausencia de \u201cmodelo\u201d al que aplicarse. As\u00ed por tanto, la potencia del \u201cdevenir minoritario\u201d no depende tanto de una cifra comparativa como de un fondo de heterogeneidad sin soluci\u00f3n, sin subsunci\u00f3n. En consecuencia, afirma el pensador franc\u00e9s, una minor\u00eda acaba por ser mayor\u00eda no cuando crece en cantidad (de adeptos, de militantes, simpatizantes, o lo que sea), sino cuando quiere asumir un modelo para ella, seguir una directriz determinada, homogeneizarse. Por otro lado, contin\u00faa, el rasgo fundamental de una minor\u00eda es su capacidad creativa, esto es, su aptitud intr\u00ednseca de ruptura con lo anterior y de emergencia en tanto que novedad. Estas son las dos caracter\u00edsticas que Deleuze otorga aqu\u00ed a lo que \u00e9l denomina \u201cpueblo\u201d: siempre una minor\u00eda, siempre creadora. Si entendemos bien, sucede que esta minor\u00eda de potencial revolucionario se agosta en su creatividad cuando se instituye en mayor\u00eda, cuando se ci\u00f1e a un modelo y, as\u00ed, cesa de devenir otra cosa que no sea s\u00ed misma. Por todo ello, nos dice Deleuze, la minor\u00eda, el pueblo, y el arte o el artista son instancias afines.<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 2\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>Hasta aqu\u00ed la respuesta de Deleuze, \u00bfquedar\u00eda satisfecho Negri con ella?, \u00bfqueda acaso satisfecho el lector? Da la sensaci\u00f3n de que el estrevistador busca algo m\u00e1s preciso, algo m\u00e1s rotundo y menos oscuro: una respuesta definitiva que al fin arroje luz sobre la posibilidad revolucionaria, sobre el fin de toda opresi\u00f3n y sobre la dif\u00edcil relaci\u00f3n entre el poder constituyente y el poder constituido. Pero tal vez la clave para encontrarla se encuentre en una explicaci\u00f3n en profundidad de lo que implican las palabras de Deleuze: toda una ontolog\u00eda que emerge rizom\u00e1ticamente tendiendo l\u00edneas de fuga ora en la filosof\u00eda, ora en la literatura, ora en el cine&#8230; S\u00f3lo as\u00ed entenderemos la importancia de sus conceptos de minor\u00eda y de creaci\u00f3n, de pueblo y de artista. Entonces quedar\u00e1 claro que, en Deleuze, las cuestiones pol\u00edticas s\u00f3lo son verdaderamente abordables con rigor si se las profundiza primero hacia una ontolog\u00eda de la intensio y de la diferencia. Ve\u00e1moslo.<\/p>\n<p><strong>II. ONTOLOG\u00cdA. AFIRMACI\u00d3N Y DIFERENCIA<\/strong><\/p>\n<p>En primer lugar hay que tener en cuenta que a lo largo de toda la obra de nuestro autor opera una misma insistencia: la realizaci\u00f3n de una inversi\u00f3n del platonismo que rescate a los \u201csimulacros\u201d de su condena hist\u00f3rica. \u201c<em>Lo que es com\u00fan a la metaf\u00edsica y a la filosof\u00eda trascendental es, en primer lugar, esta alternativa que nos imponen: o bien un fondo indiferenciado, sin-fondo, no-ser informe, abismo sin diferencias y sin propiedades; o bien un Ser soberanamente individuado, una Forma fuertemente personalizada. Fuera de ese Ser y de esa Forma, no queda sino el caos&#8230;<\/em>\u201d.2 La soluci\u00f3n deleuzeana para esta dicotom\u00eda excluyente que a su juicio ha atravesado toda la historia del pensamiento occidental ser\u00e1 la de transformar ese caos en un caosmos, esto es, la de rastrear en lo indiferenciado la g\u00e9nesis de la individuaci\u00f3n y del sujeto hasta hacer coexistir, no sin polemos, el \u00e1mbito de la representaci\u00f3n con el de lo sub-representativo.<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 3\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>En efecto, para Deleuze el ser de lo real se constituye como campo de fuerzas en continua relaci\u00f3n de interafecci\u00f3n. As\u00ed, todos los fen\u00f3menos encubren un juego movedizo y diferencial de fuerzas que al cabo los generan, de manera que \u00e9stas nunca pueden hallarse en solitario. Por esta raz\u00f3n nos dice Deleuze que \u201c<em>(e)l ser de la fuerza es el plural<\/em>\u201d,3 un plural de pujanzas donde lo que cuenta no es s\u00f3lo la capacidad afectante de una fuerza sobre otra sino, tambi\u00e9n, su capacidad de ser afectadas. Con ello tenemos que, la potencia de una fuerza, su poder de afirmaci\u00f3n sobre otra, reside en \u00faltima instancia en un doble movimiento: una ida y vuelta productiva de nuevas intensidades, ya que una fuerza no afecta sin ser afectada y viceversa. Es aqu\u00ed donde tiene lugar la interpretaci\u00f3n del franc\u00e9s de la nietzscheana voluntad de poder. Porque el incesante juego de las fuerzas entre s\u00ed es productor de nuevas potencias, de nuevos flujos de intensidad que a su vez vuelven a entrar en este campo en continuo movimiento relacional y comunicativo a trav\u00e9s de la (no) estructura de lo que \u00e9l denomina \u201c<em>s\u00edntesis disyunta<\/em>\u201d4 hasta conformar una (sub)realidad rizom\u00e1tica en continuo devenir.<\/p>\n<p>De este modo, la voluntad de poder no responder\u00eda, tal y como se la ha querido interpretar en ocasiones, a una voluntad de dominio sino, por el contrario, a una voluntad que, en \u00faltimo t\u00e9rmino, tiene que ver con la sensibilidad y con la fructificaci\u00f3n de las diferencias. Por ello se debe observar una importante distinci\u00f3n en lo que respecta a la cualidad de estas fuerzas: ellas pueden ser activas o reactivas, seg\u00fan una voluntad de poder afirmativa o negativa respectivamente. Una voluntad afirmativa que tiene como consecuencia una interafecci\u00f3n activa es aquella capaz de afirmar justamente la diferencia entre las fuerzas; en cambio, una voluntad de poder negativa que torna a la relaci\u00f3n diferencial en reactiva consiste en la b\u00fasqueda de nivelaci\u00f3n, de igualdad o identidad, de dichas fuerzas. De ambas habl\u00f3 Nietzsche en clave de amos y esclavos como denuncia del nihilismo decadentista: la condici\u00f3n de esclavitud se define, desde esta perspectiva, como voluntad de igualaci\u00f3n; la condici\u00f3n verdaderamente soberana, por el contrario, reside en la afirmaci\u00f3n de lo que difiere. S\u00f3lo desde \u00e9sta \u00faltima puede tener lugar la verdadera creaci\u00f3n, el cambio, la novedad, esto es, la producci\u00f3n de m\u00e1s y m\u00e1s diferencia. Por eso la voluntad de poder negativa es siempre conservadora en tanto que busca un mundo ordenado siempre igual a s\u00ed mismo. Y, Occidente, diagnostic\u00f3 Nietzsche, supone la historia de una enfermedad: la de la victoria de estas fuerzas reactivas.5<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 4\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>Hasta aqu\u00ed hemos resumido el doble aspecto de la voluntad de poder de Deleuze- Nietzsche: ella es geneal\u00f3gica, esto es, a un tiempo gen\u00e9tica (afirmativa o negativa en su origen), y, por su car\u00e1cter de nexo diferencial, determinante y determinada, ella misma diferencia diferenciante que emerge en el encuentro de las fuerzas y que por mor de \u00e9l es modificada: d\u00factil y gestante de m\u00e1s y m\u00e1s diferencia.6<\/p>\n<p>Pero vayamos poco a poco. \u00bfPorqu\u00e9 supone esta concepci\u00f3n, como dijimos, una inversi\u00f3n del platonismo y una reivindicaci\u00f3n del simulacro? Si se ha entendido bien lo explicado hasta ahora, lo que obtenemos es una radical puesta en cuesti\u00f3n del principio que ha venido operando debajo de todas las filosof\u00edas desde Plat\u00f3n hasta la Modernidad: el principio de Identidad. Seg\u00fan \u00e9ste, la condici\u00f3n de posibilidad de nuestro conocimiento de los fen\u00f3menos reside en el factum de que el mundo es, de una parte, siempre igual a s\u00ed mismo en tanto que sujeto a leyes y, de otra, poseedor de una relaci\u00f3n de afinidad homol\u00f3gica con el propio pensamiento, con el sujeto. Pero para Deleuze a este postulado subyace la ra\u00edz de una voluntad de poder negativa, de una fuerza reactiva incapaz de afirmar el fondo diferencial que hace y deshace el mundo y que nos hace y nos deshace como sujetos. La conciencia, por tanto, es para nuestro autor siempre una instancia conservadora que niega su propio potencial creador e inconsciente, sub-representativo y a-l\u00f3gico, esto es, situado a extramuros del concepto. Es as\u00ed que la historia occidental ha generando lo que \u00e9l denomina \u201c<em>imagen dogm\u00e1tica del pensamiento<\/em>\u201d7. Ella, por tanto, s\u00f3lo puede situarse en un spatium extenso, medible y representable, esto es, en el lugar desde el que poder observar los fen\u00f3menos ya corporeizados, separados del in-sistir de las fuerzas que los (des)componen soterradamente. Pero m\u00e1s all\u00e1 de \u00e9l se encuentra ese otro spatium intensivo que, como una natura naturans, se constituye como g\u00e9nesis efervescente de lo representado. Aqu\u00ed el principio de identidad queda absolutamente destituido porque la relaci\u00f3n de las fuerzas entre s\u00ed s\u00f3lo es gobernada por la diferencia misma. Por eso Deleuze establece la noci\u00f3n de \u201c<em>diferenciante<\/em>\u201d, un \u201c<em>precursor oscuro<\/em>\u201d o \u201c<em>instancia parad\u00f3jica<\/em>\u201d que, an\u00e1logo a la voluntad de poder, se coloca como nexo diferencial recorriendo el spatium intensivo en que se generan los fen\u00f3menos como fen\u00f3menos-fuerza, a los que Deleuze denomina \u201cseries\u201d, y que procura la emergencia de nuevas intensidades diferenciales. As\u00ed, este \u201cdiferenciante\u201d se desplaza entre las series conectando los puntos singulares de intensio, haciendo emerger nuevas diferencias y, as\u00ed, diferenci\u00e1ndose \u00e9l mismo. Por eso insufla este movimiento forzado pero se oculta siempre en \u00e9l, por eso es un &#8216;precursor&#8217; y es &#8216;sombr\u00edo&#8217;: ni tiene lugar (atopon), porque su ir y venir no cesa haciendo comunicar las series, y tampoco identidad, pues nunca es igual a s\u00ed mismo.<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 5\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>\u201c<em>Estos sistemas diferenciales de series dispares y resonantes, con precursor sombr\u00edo y movimiento forzado, se llaman simulacros o fantasmas<\/em>\u201d.8 As\u00ed es, Deleuze est\u00e1 tematizando lo que el platonismo estigmatiz\u00f3 inaugurando la filosof\u00eda occidental: los simulacros que no guardaban ninguna semejanza con alg\u00fan original del que ser copia, aquellos que est\u00e1n en perpetuo movimiento y que son pura diferencia pensada s\u00f3lo desde s\u00ed. Por consiguiente, con esta concepci\u00f3n Deleuze rebasa la vieja dicotom\u00eda propuesta tradicionalmente por la filosof\u00eda que ofrece la elecci\u00f3n excluyente entre lo inhaprensible por ser pura multiplicidad que no se pliega a la Identidad, el caos a conjurar, y lo que es ordenado seg\u00fan el concepto, esto es, dentro de los l\u00edmites de la raz\u00f3n, de la representaci\u00f3n, de un Yo bien constituido. Tenemos entonces que, bajo la efectuaci\u00f3n fenom\u00e9nica, reside una contra-efectuaci\u00f3n siempre en liza agon\u00edstica con aqu\u00e9lla.<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 6\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>Al cabo, como dijimos, la realidad se conforma como caosmos intensivo, esto es, como un orden inmanente en que no rige principio trascendente alguno que le imprima un movimiento predeterminado. El ser de lo real es esa multiplicidad intensiva y productiva, compuesta de fuerzas que en su encuentro se interafectan produciendo nuevas relaciones diferenciales por mor \u00fanicamente de su endoconsistencia, all\u00ed donde ya no es posible diferenciar d\u00f3nde comienza una fuerza y d\u00f3nde termina la otra, donde todo es un constante ajetreo de encuentros disyuntivos germinadores de series dispares que de nuevo se entrecruzan&#8230; As\u00ed, los fen\u00f3menos de la representaci\u00f3n no son otra cosa que la soluci\u00f3n moment\u00e1nea a una realidad problem\u00e1tica9 que subyace oculta a la conciencia y que no obstante persiste sin tregua por m\u00e1s que ella se obceque en negarla.<\/p>\n<p>La tarea, el reto del pensamiento, consiste en conectar con ese spatium originante que es su impensado, conectar con su otro: con el Ello inconsciente del que en \u00faltima instancia \u00e9l\u00a0mismo emerge. Por eso para Deleuze el verdadero pensamiento, el pensamiento soberano no\u00a0sometido a los rigores de la Identidad, es siempre creativo, afirmador de la diferencia y de los simulacros, en tanto que es el resultado de un encuentro azaroso con lo que difiere respecto de \u00e9l, con el Afuera intensivo. Inversi\u00f3n del platonismo, pues, que da voz y derecho de existencia a los simulacros: \u201c<em>el enemigo gru\u00f1e, insinuado por doquier en el cosmos plat\u00f3nico, la diferencia se resiste a su yugo, Her\u00e1clito y los sofistas arman un estr\u00e9pito infernal<\/em>\u201d10. Deleuze traduce este gru\u00f1ido para la filosof\u00eda y, as\u00ed, como ya hiciera Nietzsche, rescata el fuego de Her\u00e1clito.<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 7\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>Tanto es as\u00ed que nuestro autor traer\u00e1 una y otra vez a lo largo de su obra una cita de Spinoza, \u201c<em>No sabemos lo que puede un cuerpo&#8230;<\/em>\u201d11, siempre para resaltar la condici\u00f3n de nuestra consciencia como mero epifen\u00f3meno resultante de aqu\u00e9l juego de fuerzas acaeciente en profundidad entre un inconsciente, \u00e9l mismo diferencial y en movimiento, y un afuera o mundo poblado de fen\u00f3menos-fuerza o \u201cseries\u201d dispares. Lo que cuenta entonces es la conexi\u00f3n de puntos singulares de intensio, la sensibilidad o poder de ser afectado del pensamiento por un exterior absolutamente heterog\u00e9neo a \u00e9l. Entendido as\u00ed el propio cuerpo deviene entonces \u201ccuerpo sin \u00f3rganos\u201d, imagen deleuzeana de aquel Ello anidado de intensidades, distinto del organismo y sus funcionalidades presa de la representaci\u00f3n: \u201c<em>El CsO grita: \u00a1me han hecho un organismo! \u00a1me han plegado indebidamente! \u00a1me han robado mi cuerpo! El juicio de Dios lo arranca de su inmanencia y le hace un organismo, una significaci\u00f3n, un sujeto<\/em>\u201d.12<\/p>\n<p>Pero hay m\u00e1s, porque Deleuze no se detiene en esta dimensi\u00f3n productiva de lo real sino que trata de dar cuenta tambi\u00e9n de una temporalidad adecuada a las exigencias de este pensamiento de la diferencia qua diferencia.<\/p>\n<p><strong>II.1 TEMPORALIDAD. CRONOS Y AION<\/strong><\/p>\n<\/div>\n<div class=\"column\">\n<p>Si como hemos visto Deleuze distingue entre un spatium extenso de fen\u00f3menos observables en que se da la representaci\u00f3n y el conocimiento tal y como se ha tematizado tradicionalmente, y otro inextenso o intensivo poblado de fuerzas en relaci\u00f3n diferencial, y gen\u00e9tico respecto de esos fen\u00f3menos y de ese conocimiento, tambi\u00e9n hemos de se\u00f1alar su distinci\u00f3n entre dos tipos de temporalidad: Cronos y Ai\u00f3n.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>Comenzando por el primero de ellos, podemos decir que a Cronos le corresponde el tiempo entendido como sucesi\u00f3n de presentes. Un tiempo horizontal que transcurre en una l\u00ednea compuesta de instantes que, desde un presente establecido como punto de vista privilegiado, se resuelven en un \u201cantes\u201d y un \u201cdespu\u00e9s\u201d homog\u00e9neos, sucesivos e id\u00e9nticos y en el que los cuerpos realizar\u00edan sus movimientos. Tiempo cronol\u00f3gico pues, medible, calculable. All\u00ed donde es posible la previsi\u00f3n para el ulterior establecimiento de leyes cient\u00edficas o de constantes hist\u00f3ricas. Tiempo de las causas y los efectos que explica los fen\u00f3menos de la representaci\u00f3n. Ahora bien, como suced\u00eda antes, a este tiempo subyace otro: Aion como tiempo intenso, vertical, productor de diferencias, de novedades. Un tiempo no calculable, no medible. El tiempo del Acontecimiento. Pero Deleuze no llega a esta concepci\u00f3n del tiempo s\u00f3lo para obtener una temporalidad ajustada a su filosof\u00eda de la diferencia. Una necesaria pregunta acucia esta compleja conclusi\u00f3n: \u00bfC\u00f3mo es posible que el presente pase si, por definici\u00f3n, el presente es siempre tal? Esta pregunta indica que a la concepci\u00f3n usual del tiempo entendido \u00e9ste como mera sucesi\u00f3n se le escapa algo: el sucederse mismo. \u00bfQu\u00e9 es lo que hace que el tiempo pase, esto es, que acabe por dividirse en pasado y en futuro? La respuesta dada en Nietzsche y la filosof\u00eda es extra\u00f1a y s\u00f3lo obtendr\u00e1 su forma m\u00e1s acabada en L\u00f3gica del sentido: \u201c<em>Jam\u00e1s el instante que pasa podr\u00eda pasar, si no fuera ya pasado al mismo tiempo que presente, todav\u00eda futuro al mismo tiempo que presente. (&#8230;) Es preciso que el presente coexista consigo como pasado y como futuro. Su relaci\u00f3n con los otros instantes se funda en la relaci\u00f3n sint\u00e9tica del instante que pasa consigo mismo como presente, pasado y futuro. El eterno retorno es pues la respuesta al problema del pasaje<\/em>\u201d13<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 8\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>En efecto, Deleuze propone una concepci\u00f3n sint\u00e9tica del tiempo en que sus tres dimensiones, pasado, presente y futuro, se dan simult\u00e1neamente: el pasado se coloca como fundamento del pasaje, como condici\u00f3n de posibilidad del mismo en tanto que todo presente es siempre, al mismo tiempo, un presente que pasa, un presente-pasado; el futuro por su parte es condici\u00f3n de novedades, de un presente o un \u201ces\u201d que se destruye al mismo tiempo que se genera por su abocarse constante a lo que \u00e9l no es ya: un presente-futuro. El resultado parad\u00f3jico de este hallazgo es el de un presente que por doquier se nos escamotea dividido hasta en infinito en un pasado-futuro, esto es, el de un Cronos, dios del presente actual y existente, siempre moribundo en brazos de Aion, dios del pasado y el futuro virtuales e in- sistentes, dios del devenir. S\u00ed, porque lo actual no es lo \u00fanico real. El tiempo en que los seres emergen actualizados, efectuados, no es m\u00e1s que, como vimos, la consecuencia de una realidad intensiva y caosm\u00f3tica que opera subterr\u00e1neamente. Una realidad virtual en tanto que, siendo como decimos real, escapa no obstante a la representaci\u00f3n. En suma, Cronos es entonces aqu\u00e9l que detiene el \u201cmovimiento forzado\u201d y sin cese de Aion.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"page\" title=\"Page 9\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>Por todo ello, Deleuze interepreta el nietzscheano eterno retorno: esta noci\u00f3n no apela, nos dice el franc\u00e9s, a un continuo retorno de lo Mismo. No, porque lo que vuelve siempre es la Diferencia, el juego diferencial de las fuerzas que generan sin parar nuevas relaciones intensivas que, al cabo, se efect\u00faan en los fen\u00f3menos como fen\u00f3menos-fuerza. El eterno retorno es as\u00ed la imagen m\u00e1s acabada que ha dado la filosof\u00eda del Aion y, por ende, de la afirmaci\u00f3n de la diferencia. Por eso, nos dice Deleuze, \u201csi el eterno retorno est\u00e1 en relaci\u00f3n esencial con la muerte, es porque promueve e implica &#8216;una vez por todas&#8217; la muerte de lo que es uno. Si est\u00e1 en relaci\u00f3n esencial con el porvenir, es porque el porvenir es el despliegue y la explicaci\u00f3n de lo m\u00faltiple, de lo diferente, de lo fortuito por s\u00ed mismos y &#8216;por todas las veces&#8217;\u201d14. Retengamos esto, porque, una vez m\u00e1s, el sujeto queda destituido, deshecho en este magma diferencial sin reposo ahora dado en un tiempo que ya no puede ser cronol\u00f3gico sino que, por el contrario, se alza ai\u00f3nico.<\/p>\n<p><strong>II.2 SOBRE EL SENTIDO Y EL ACONTECIMIENTO<\/strong><\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>Pero Aion tambi\u00e9n tiene que ver con el sentido y con el Acontecimiento: como hemos ido adelantando, la ontolog\u00eda lleva a una teor\u00eda del conocimiento que, a su vez, se engarza con una teor\u00eda del lenguaje. Veamos, para Deleuze el sentido, lejos de pertenecer al sujeto o al mundo de manera exclusiva, pertenece a ambos y a ninguno, y, as\u00ed, no se encuentra ni en las proposiciones ni en las cosas sino en su \u201centre\u201d. Por tanto, es efecto de posici\u00f3n o de superficie que emerge entre el pensamiento y lo real entendidos intensivamente. El sentido no se encuentra en un fen\u00f3meno detenido por la representaci\u00f3n, sometido a la Identidad (identidad del objeto consigo mismo) y a la relaci\u00f3n sujeto-objeto, sino en una multiplicidad errante, m\u00f3vil, dada por el desplazamiento del diferenciante que se mueve ora aqu\u00ed, ora all\u00e1, conectando los puntos singulares de intensio: instancia x, nihil productor de sentido. Y esto queda ejemplificado a trav\u00e9s del infinitivo de los verbos, el \u00fanico modo del lenguaje a su juicio capaz de captar esa realidad pl\u00e1stica y en devenir. Porque, si como dijimos, el tiempo del Aion se entiende como aquella simultaneidad de los tres modos temporales, entonces hemos de encontrar algo que d\u00e9 cuenta de este movimiento sin tregua que deshace al presente y lo divide hasta el infinito en pasado-futuro si queremos mostrarlo. La palabra elegida por Deleuze para esta tarea explicativa ser\u00e1 \u201cverdear\u201d15: infinitivo que sintentiza lo que est\u00e1 verdeando, lo que fue verde y sigue siendo verde pero que esconde el movimiento de lo que verdea, de lo que <em>multimplica ad infinitum<\/em> sus grados de verde. En cambio, justamente \u201cverde\u201d, en tanto que sustantivo, cristaliza y detiene aquel movimiento priv\u00e1ndolo de su potencia. De este modo tenemos \u201c<em>(p)or una parte, los nombres propios singulares, los sustantivos y adjetivos generales que se\u00f1alan medidas, paradas, descensos, presencias; por otra parte, los verbos que arrastran con ellos al devenir y su tren de acontecimientos reversibles, y cuyo presente se divide hasta el infinito en pasado y futuro<\/em>\u201d16. Una vez m\u00e1s, Cronos y Ai\u00f3n, el primero agonizando por la in-sistencia del otro, y el segundo detenido en la existencia actual de aqu\u00e9l. Una vez m\u00e1s, efectuaci\u00f3n y contra-efectuaci\u00f3n donde se descubre la parad\u00f3jica relaci\u00f3n entre el sentido, como efecto de superficie, y el sinsentido, en tanto que circulaci\u00f3n del diferenciante entre las series pobladas de intensio, donde, entonces, \u201c<em>(e)l sinsentido opera una donaci\u00f3n de sentido<\/em>\u201d17.<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 10\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>En resumen, Aion es acontecimiento del que depende la emergencia del sentido en el encuentro disyunto entre el mundo y el pensamiento, las proposiciones y las cosas, y, por su parte, el sentido es efecto de posici\u00f3n de los movimientos en el Aion, del desplazamiento del diferenciante entre las series descritas. Fijemos esta cuesti\u00f3n porque tambi\u00e9n nos ser\u00e1 capital en lo sucesivo.<\/p>\n<p><strong>III. CONCLUSIONES ONTOL\u00d3GICAS FUNDAMENTALES PARA EL AN\u00c1LISIS SOCIO-POL\u00cdTICO<\/strong><\/p>\n<p>Vamos a tratar ahora de hilar todas estas cuestiones con el an\u00e1lisis pol\u00edtico deleuzeano para por fin desarrollar la respuesta del franc\u00e9s a la pregunta de Toni Negri con la que hemos comenzado el presente estudio. Brevemente, no obstante, recopilemos los aspectos fundamentales a modo de conclusiones que luego nos permitir\u00e1n conectar con el \u00e1mbito socio-pol\u00edtico al que nos dirigimos:<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 11\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>En primer lugar, como hemos indicado, Deleuze elabora una filosof\u00eda que pone en cuesti\u00f3n absolutamente la primac\u00eda y la centralidad de la unicidad del sujeto y con ello, tambi\u00e9n, a la dicotom\u00eda cl\u00e1sica de la teor\u00eda del conocimiento entre \u00e9ste y el objeto: el Yo y el mundo quedan arrasados en una multiplicidad gen\u00e9tica, vers\u00e1til y productiva mostr\u00e1ndose absolutamente heterog\u00e9neos entre s\u00ed. Efectivamente, el franc\u00e9s hace al sujeto deudor, en cuanto efecto, de una actividad proteica e intensiva que lo devuelve sin concesiones al terreno de lo m\u00faltiple. Y esto porque una y otra vez lo que Deleuze se propone es acudir a la g\u00e9nesis, al proceso por el cual \u201csomos\u201d18, un proceso que le hace descubrir, de un lado, a ese inconsciente que es pura multiplicidad errante y, de otro, al \u201cser\u201d mismo como Acontecimiento.<\/p>\n<p>En segundo lugar, si el \u201cser\u201d no es m\u00e1s que esta confluencia de flujos intensivos del que emergen tanto los fen\u00f3menos como el propio sujeto en su actualizada efectuaci\u00f3n, por su parte, el \u201csentido\u201d ser\u00e1 el resultado de la s\u00edntesis disyunta entre \u00e9ste y aquellos pero justamente en el nivel virtual de su g\u00e9nesis. He ah\u00ed el v\u00ednculo \u00faltimo que Deleuze acaba por establecer entre sentido y sin-sentido y que ahora habremos de aplicar a lo pol\u00edtico.<\/p>\n<p>Pero aun debemos sacar dos consecuencias m\u00e1s de lo explicado hasta ahora: el ser as\u00ed descrito es afirmaci\u00f3n de la diferencia, bien, pero hay procesos de negaci\u00f3n de la misma que Deleuze se esfuerza por analizar. El m\u00e1s evidente en su filosof\u00eda es aquel por el cual el torbellino caosmol\u00f3gico de s\u00edntesis disyuntas entre puntos singulares de fuerzas en relaci\u00f3n que conforma in actu el spatium intensivo, es detenido y llevado a homogeneizaci\u00f3n en elspatium extenso, all\u00ed donde se da la dicotom\u00eda cognoscitiva cl\u00e1sica entre sujeto y objeto, entre el Yo bien constituido y el fen\u00f3meno que \u00e9ste aprehende bajo el presupuesto de una homolog\u00eda entre ambos. Como hemos explicado, en este nivel que es el de la representaci\u00f3n, se est\u00e1 negando la diferencia, esto es, la heterogeneidad de un encuentro azaroso que se produce en un nivel pre-subjetivo y que tiene que ver con la sensibilidad, con la capacidad inter-afectiva entre ambos polos. Cuando esto sucede lo que acaba por ser anulado es la posibilidad de toda novedad, de toda creaci\u00f3n: de la producci\u00f3n de m\u00e1s diferencia. El resultado es aqu\u00ed una voluntad de dominio, de fijaci\u00f3n conservadora, sobre lo que sea el mundo y el propio Yo: voluntad de poder negativa, reactiva. Pero hay algo m\u00e1s porque el origen de esta voluntad, de este ser reactivo de la fuerza, se encuentra en el propio spatium intensivo pues, si estamos en lo cierto, \u00e9l es el precursor \u00faltimo del segundo con todo lo que esto conlleva. En efecto, como vimos al principio, la relaci\u00f3n entre las fuerzas puede ser de signo reactivo o negativo de manera que todo el esquema de la representaci\u00f3n y del conocimiento queda sumergido en un caosmos que per se, en este caso, pide ser ordenado hasta la nivelaci\u00f3n, hasta la anulaci\u00f3n misma de la diferencia que lo ha engendrado volvi\u00e9ndose, pues, contra s\u00ed mismo. Hay entonces una posibilidad negativa en la propia relaci\u00f3n intensiva, se efect\u00fae o no ulteriormente en el plano de la extensio. Por tanto, no se trata tan s\u00f3lo de diferenciar entre las dos caras del mundo o del ser, la una activa, positiva y creativa y la otra reactiva, negadora de aquella potencia creadora: intensio y extensio. La relaci\u00f3n es tan compleja, la g\u00e9nesis es tan profunda, que incluso la segunda tiene su origen en la primera: sigue siendo su efectuaci\u00f3n.<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 12\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>Sucede entonces que encontramos una doble necesidad en la existencia de lo actual fenom\u00e9nico, en el acaecimiento de la representaci\u00f3n misma19: de un lado el destino de laintensio es el de efectuarse, corporeizarse, y alcanzar el plano de realidad de la extensio,cumpli\u00e9ndose as\u00ed la coexistencia de ambos reinos; de otro este destino puede ser reforzado hasta el paroxismo por una voluntad de poder negativa. En los dos casos sobreviene la negaci\u00f3n de la diferencia, pero en el primero la negaci\u00f3n es siempre segunda y depende de una afirmaci\u00f3n m\u00e1s profunda; en el segundo en cambio la negaci\u00f3n adquiere la primac\u00eda de manera que el motor \u00faltimo de toda realidad representada pasar\u00e1 a ser el de la negaci\u00f3n20: justamente ah\u00ed es donde se pretende anular con m\u00e1s ah\u00ednco al devenir productivo del eterno retorno en pos de la mera conservaci\u00f3n, de la identidad en la igualdad y la nivelaci\u00f3n de la diferencia.<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 13\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>\u00bfCabe entonces un tipo de efectuaci\u00f3n, en el plano de la extensio, que tenga su origen en la relaci\u00f3n afirmativa de la diferencia, en una voluntad de poder afirmativa? \u00danicamente a condici\u00f3n de que ocurra ese dejarse afectar por lo otro heterog\u00e9neo afirmando la relaci\u00f3n diferencial. Entonces el sujeto mismo ser\u00e1 asumido como un devenir, un Yo nunca id\u00e9ntico a s\u00ed mismo, un Ello o un \u201cYo (que siempre) es otro\u201d21. Esto es, parad\u00f3jicamente, s\u00f3lo a condici\u00f3n de hacer descender de su altar a la representaci\u00f3n. Y este (A)contecimiento lo localiza Deleuze en fen\u00f3menos como el arte, la propia filosof\u00eda o la revoluci\u00f3n&#8230; Entremos entonces ya en el \u00e1mbito de las consecuencias pol\u00edticas de esta ontolog\u00eda:<\/p>\n<p><strong>VI. CONSECUENCIAS SOCIO-POL\u00cdTICAS. DEVENIR \u201cM\u00c1QUINA DE GUERRA\u201d<\/strong><\/p>\n<p>Con todo esto, en profundidad, \u00bfqu\u00e9 debemos entender por \u201cminor\u00eda\u201d y por \u201ccreaci\u00f3n\u201d?, \u00bfqu\u00e9 hay, como inquiere Negri, de la relaci\u00f3n entre el momento constituyente y el momento constituido?, \u00bfy de la posibilidad de acabar con lo intolerable? Aun m\u00e1s \u00bfqu\u00e9 es lo intolerable, aquello que es causa de verg\u00fcenza seg\u00fan Deleuze? y \u00bfqu\u00e9 entiende pues por resistencia?<\/p>\n<p>Vamos paso a paso. A nuestro juicio la relaci\u00f3n entre el momento constituyente y el momento constituido por la que pregunta Negri en su entrevista puede ser considerada an\u00e1loga a la relaci\u00f3n que se da entre el spatium intensivo y el de la extensio, una relaci\u00f3n compleja de ag\u00f3n, de continuo p\u00f3lemos entre una dimensi\u00f3n originante y otra originada respectivamente. Aun m\u00e1s, se podr\u00eda concluir que la soberan\u00eda emerge entonces de modo similar a la ocurrencia del sentido. Seg\u00fan esta tesis lo constituyente ostentar\u00eda estatus de realidad en tanto que morada de lo intensivo, de la diferencia afirm\u00e1ndose qua diferencia. Se trata por tanto de una instancia de flujos sin tregua que insertan la novedad en el mundo pol\u00edtico-social y que, en consecuencia, esconde un potencial siempre revolucionario: la diferencia es siempre, en tanto que tal, insurrecta y su re-sistencia consiste en su eterno volver, en su repetici\u00f3n: el eterno volver de la diferencia. Este potencial se cumple de facto en el momento en que esta diferencia se actualiza, se efect\u00faa y da lugar a nuevas instituciones y a nuevas formas de gobierno y de organizaci\u00f3n social, esto es, cuando se corpore\u00edza en el plano de la extensio. S\u00f3lo desde ese plano, adem\u00e1s, puede ser explicada, llevada al nivel de las causas y los efectos, de las condiciones hist\u00f3ricas para un determinado suceso. Ah\u00ed es justamente donde se da la representaci\u00f3n, pero en este caso no entendida desde una teor\u00eda del conocimiento, sino desde su acepci\u00f3n pol\u00edtica: momento constituido en que la diferencia queda subsumida, apropiada, homogeneizada y llevada a una nueva forma estatal. Ahora bien, ocurre parad\u00f3jicamente que este cumplimiento consiste justamente en el agostamiento del potencial creador de la diferencia afirmativa que, al cabo, queda suspendida en el nuevo plano del que es germen.<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 14\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>Es a esto a lo que se refiere Deleuze cuando establece las nociones de molar y molecular, pero, tambi\u00e9n, de minor\u00eda y mayor\u00eda: lo molar se refiere, pues, al \u00e1mbito de las instituciones y a su funcionamiento ordinario en el momento constituido que, per se, procuran conservarse habitando en Cronos, en la previsi\u00f3n y el c\u00e1lculo; lo molecular, en cambio, es aquello capaz de desbordarlas y transformarlas en mayor o menor medida en la temporalidad del Aion, y, as\u00ed, de tender l\u00edneas de fuga o desterritorializar lo territorializado. Lo primero tiene que ver con la representaci\u00f3n (pol\u00edtica y cognoscitiva); lo segundo con el deseo. En efecto, la materia \u00faltima de este oculto universo molecular es para Deleuze el deseo: \u201c<em>flujos expresados en cuantos, que se crean, se agotan o mutan, que se suman, se substraen o se combinan<\/em>\u201d22. La fuerza aqu\u00ed, la intensio, es puro deseo, pero un deseo aun sin codificar, aun sin la carga de las representaciones sociales, un deseo molecular sin objeto: simplemente flujo. Como consecuencia se entiende que este deseo molecular no pertenece en Deleuze a los individuos y menos aun a los colectivos ya que anida en la multiplicidad vers\u00e1til y gen\u00e9tica que vimos: infinidad de m\u00e1quinas deseantes agit\u00e1ndose en el cuerpo -sin \u00f3rganos- de lo social. El deseo es m\u00faltiple, no sigue una l\u00ednea prefijada, sino que es presa de entrecruzamientos, de encuentros a nivel pre-subjetivo y preindividual. De ah\u00ed su capacidad de vislumbrar tierra nueva, de crear caminos no preestablecidos y fugarse, as\u00ed, de lo codificado molarmente: un deseo n\u00f3mada&#8230; m\u00e1quina de guerra: \u201c<em>la m\u00e1quina de guerra en s\u00ed misma, parece claramente irreductible al aparato de Estado, exterior a su soberan\u00eda, previa a su derecho (&#8230;) ser\u00eda como la multiplicidad pura y sin medida, la manada, la irrupci\u00f3n de lo ef\u00edmero y potencia de la metamorfosis<\/em>\u201d23<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 15\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>Sin embargo, esta distinci\u00f3n se vuelve compleja, y no hemos de asociar en modo alguno lo molecular, lo revolucionario, la m\u00e1quina de guerra, con algo bueno en s\u00ed mismo, con algo que s\u00f3lo puede ser de signo activo y positivo. Como ya vimos en relaci\u00f3n a la ontolog\u00eda, Deleuze advierte a cerca de la posibilidad de una voluntad de poder negativa, de un diferenciante vuelto contra s\u00ed mismo, contra su afirmaci\u00f3n. Es as\u00ed que, ya en el plano de la discusi\u00f3n pol\u00edtica y, en concreto, en el cap\u00edtulo de Mil Mesetas titulado \u201cMicropol\u00edtica y segmentaridad\u201d, analiza de forma magistral arrojando luz a este respecto sobre la distinci\u00f3n entre totalitarismo y fascismo: el totalitarismo, nos dice, pertenece exclusivamente al \u00e1mbito estatal, esto es, molar; en cambio, el fascismo puede in-sistir en el plano molecular sin corporeizarse o efectuarse en un Estado. En definitiva, el fascismo tiene un componente revolucionario en tanto que puede ocupar el momento constituyente aun sin llegar a efectuarse. \u00c9ste es el mayor de los peligros se\u00f1alados por Deleuze: \u201c<em>Uno se desterritorializa, se hace masa, pero precisamente para ahogar y anular los movimientos de masas y de desterritorializaci\u00f3n, para inventar todas las reterritorializaciones marginales todav\u00eda peores que las otras (&#8230;) la especificidad de los microfascismos consiste en que pueden cristalizar en un macrofascismo, pero tambi\u00e9n puede perfectamente flotar por su cuenta en la l\u00ednea flexible y ba\u00f1ar cada c\u00e9lula peque\u00f1a<\/em>\u201d.24 En efecto, lo molecular puede devenir tambi\u00e9n reactivo.<\/p>\n<p>Pero hay m\u00e1s, porque si seg\u00fan este esquema a cada uno de estos momentos, constituyente y constituido, molar y molecular, tambi\u00e9n le corresponde un tipo de temporalidad, la de Cronos y la de Aion respectivamente, podemos entonces entender nuestra aseveraci\u00f3n respecto de la emergencia de la soberan\u00eda: ella no se encuentra ni en las instituciones ni en los sujetos que participan de ellas (sea como gobernantes o como gobernados, como representantes o representados, al cabo, como sujetos o como objetos), sino en el \u201centre\u201d intensivo y molecular que, de nuevo, hace y deshace a ambos. El plano constituido oculta, por tanto, un continuo infinitivo, un \u201cconstituir\u201d sin cese que lo amenaza y lo forja a un tiempo. La relaci\u00f3n pues entre estas dos caras de la realidad pol\u00edtico-social es de in-sistencia mutante de una en la actualidad con pretensi\u00f3n de permanencia de la otra. Desde esta perspectiva, la soberan\u00eda no pertenecer\u00eda a un sujeto bien constituido (al Estado), tal y como se ha venido tematizando tradicionalmente en la filosof\u00eda pol\u00edtica, sobre todo en lo que respecta a la teolog\u00eda pol\u00edtica desde Hobbes a Carl Schmitt, sino que tiene m\u00e1s que ver con sus procesos gen\u00e9ticos y con los de su realidad, ambos entendidos como relaciones de fuerzas en s\u00edntesis disyuntivas. Pertenece entonces m\u00e1s bien a lo que Deleuze denomina como \u201cpueblo\u201d en su acepci\u00f3n intensiva: pueblo de la intensio en tanto que minor\u00eda creativa y constituyente, pura potencia afirmativa de su ser diferencial, que no obstante, simult\u00e1neamente se efect\u00faa despotenci\u00e1ndose como pueblo de la extensio, esto es, como mayor\u00eda constituida por la representaci\u00f3n: \u201c<em>(e)l pueblo siempre es una minor\u00eda creadora que permanece como tal aun cuando alcance una mayor\u00eda: las dos cosas pueden coexistir, ya que no se experimentan en el mismo plano<\/em>\u201d25<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 16\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>Bajo esta conclusi\u00f3n, si estamos en lo cierto, podr\u00edamos adscribir a Deleuze en una reciente l\u00ednea de pensamiento denominado impol\u00edtico en la que se encontrar\u00edan Jean-Luc Nancy, Roberto Esposito o Giorgio Agamben, pero bajo la condici\u00f3n de entender ahora esta impol\u00edtca como impol\u00edtica de la intensio derivada de una ontolog\u00eda de la fuerza cuya consecuencia efectivamente es colocarse en el \u201cafuera\u201d de lo instituido como forma estatal. En cualquier caso lo que s\u00ed podemos colegir siguiendo esta l\u00ednea argumentativa es que el momento constituyente y el momento constituido no son dos realidades alternantes dadas en una relaci\u00f3n de sucesi\u00f3n, sino dos realidades simult\u00e1neas en que la segunda de continuo re- siste, en su retornar sin cese de la diferencia insurrecta que la organiza, afirmativa de s\u00ed, y de este modo, puja por transgreder a la primera siendo su exceso. Y esto porque en \u00faltimo t\u00e9rmino la \u00fanica legitimidad que podr\u00eda pensarse deleuzeanamente es la legitimidad de esa afirmaci\u00f3n rotunda, de ese s\u00ed de la diferencia para con la diferencia. Lo contrario, una soberan\u00eda asentada ileg\u00edtimamente responder\u00eda a esa voluntad de poder negativa que s\u00f3lo busca el dominio y la homogeneizaci\u00f3n: nuevas seguridades, nuevas formas de conservarse, hasta, parad\u00f3jicamente, autodestruirse. Esto es el fascismo \u201c<em>una m\u00e1quina de guerra (que) se apodera del Estado (&#8230;) En el fascismo hay un nihilismo realizado. Pues, a diferencia del Estado totalitario que se esfuerza en obstruir todas las posibles l\u00edneas de fuga, el fascismo se construye en una l\u00ednea de fuga intensa, que \u00e9l mismo transforma en l\u00ednea de destrucci\u00f3n y abolici\u00f3n puras (&#8230;) que no tendr\u00e1 otra salida que el suicidio del propio Estado<\/em>\u201d.26<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 17\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p><strong>VII. CONCLUSI\u00d3N<\/strong><\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>Por todo lo anterior, cuando Negri habla de \u201clos oprimidos\u201d en su pregunta, deleuzeanamente no podemos entenderlos como \u201cclase\u201d27, esto es, como sujeto pol\u00edtico capaz de convertirse en el nuevo detentador de la soberan\u00eda. No, para Deleuze lo oprimido es siempre esa diferencia molecular, intensiva. Oprimido desde el plano molar, desde la representaci\u00f3n pol\u00edtica y gnoseol\u00f3gica, desde la extensio y desde Cronos. La opresi\u00f3n econ\u00f3mica: el yugo de los pobres; la racial: la xenofobia y el racismo frente al extranjero; la sexual: el machismo y la homofobia contra mujeres y homosexuales; etc., es opresi\u00f3n segunda dada en el plano molar desde el que, adem\u00e1s se considera a \u00e9stos como grupos homog\u00e9neos que entran en contradicci\u00f3n o en relaci\u00f3n de oposici\u00f3n respecto de un otro que se les opone y los niega: el rico, el hombre, el blanco o el nacional, o todo ello a la vez. Pero lo que verdaderamente se est\u00e1 negando con esta operaci\u00f3n es la diferencia interna que mora en estos colectivos, lo m\u00faltiple de su deseo, su ser ellos mismos un devenir afirmativo y disyunto, su nomadismo y por tanto, su verdadera capacidad revolucionaria que va m\u00e1s all\u00e1 de estos nombres que los detienen y los encapsulan.<\/p>\n<p>Ahora bien, como se ha se\u00f1alado insistentemente, la precisi\u00f3n de Deleuze aqu\u00ed es la del escalpelo: si, como ocurr\u00eda en Nietzsche, podemos advertir ontol\u00f3gicamente dos tipos de nihilismo28, uno negativo, el de los esclavos, y otro positivo o productivo, el del ni\u00f1o y el artista, tambi\u00e9n podemos distinguir \u00e9ste en t\u00e9rminos pol\u00edticos: el negativo, reino de lo ileg\u00edtimo, es el que da de s\u00ed al fascismo; y el positivo, donde mora la legitimidad \u00faltima de toda instituci\u00f3n, aquel capaz de afirmar la diferencia. El resultado de \u00e9ste \u00faltimo ha de ser la consecuci\u00f3n de instituciones que, en palabras de Nietzsche cabalguen a lomos de un tigre, el tigre de lo constituyente virtual, insistente y afirmativo en el tiempo del Aion porque, como afirma nuestro autor, \u201cla \u00fanica oportunidad de los hombres est\u00e1 en el devenir revolucionario, es lo \u00fanico que puede exorcizar la verg\u00fcenza o responder a lo intolerable\u201d29<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 18\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>Por tanto, de fondo lo que tenemos es una diferencia que afirm\u00e1ndose batalla por crear y, as\u00ed, se torna \u201cpueblo\u201d. \u201cCrear\u201d como infinitivo que, ulteriormente, dar\u00e1 lugar a nuevas instituciones, nuevas leyes, nuevas formas de gobierno, nuevas condiciones sociales, etc. \u201cCrear\u201d como devenir lo que no se es todav\u00eda. Aqu\u00ed se encuentra la diferencia entre mayor\u00eda y minor\u00eda: bien lo dice Deleuze, esto no es una cuesti\u00f3n cuantitativa o num\u00e9rica, antes bien es una cuesti\u00f3n de intensio, de interafecci\u00f3n y producci\u00f3n de nuevas diferencias. Y esto supone que el poder constituyente no desaparece nunca en la historia. Incluso en aquellos momentos en que pareciera que no hay resistencia ni insurrecci\u00f3n alguna, todo un mundo rizom\u00e1tico bulle por debajo, gru\u00f1endo como los simulacros bajo el sistema plat\u00f3nico y su Rep\u00fablica ideal. Podemos entender incluso que, al cabo, este es el motor \u00faltimo de la historia, un motor sin telos y que nada tiene que ver con la ilustrada idea de progreso, para una historia ai\u00f3nica de exuberancia caosmol\u00f3gica y organizaci\u00f3n inmanente.30<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 18\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>Sin embargo la tragedia es inevitable y el propio Deleuze parece reconocerlo expl\u00edcitamente en la entrevista que analizamos: no, no sabemos lo que puede un cuerpo y nunca lo sabremos, la representaci\u00f3n no llega hasta ah\u00ed, esa ca\u00f3smosis es una instancia imposible de controlar por el ser humano y su consciencia. El nihilismo decadentista, la voluntad de poder negativa siempre ser\u00e1 una amenaza: \u201c<em>Lo que nos averg\u00fcenza es no tener ning\u00fan medio seguro para preservar y, a fortiori para liberar los devenires, incluso en nosotros mismos. Lo que nos condena a una perpetua &#8216;inquietud&#8217; es que no sabemos c\u00f3mo puede cambiar tal grupo, c\u00f3mo puede recaer en lo hist\u00f3rico&#8230; No disponemos de la imagen de un proletariado al que le bastar\u00eda con tomar conciencia<\/em>\u201d.31 La pugna decisiva contra lo intolerable ocurre a nuestras espaldas&#8230;<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<p>Nota:<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 1\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>1 Deleuze, G., \u201cControl y devenir\u201d en Conversaciones 1972-1990, Valencia, Pre-textos, 2014, p. 270.<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 3\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>2 Deleuze, G., L\u00f3gica del sentido, trad. Miguel Morey y Victor Molina, Madrid, Paid\u00f3s Surcos 10, 1990, p. 139.<br \/>\n3 Deleuze, G., Nietzsche y la Filosof\u00eda, trad. Carmen Artal, Barcelona, Anagrama, 2000, p. 14.<br \/>\n4 \u201c(N)os referimos (&#8230;) a una operaci\u00f3n seg\u00fan la cual dos cosas o dos determinaciones son afirmadas por su diferencia, es decir, no son objetos de afirmaci\u00f3n simult\u00e1nea sino en la medida en que su diferencia es tambi\u00e9n afirmada, es tambi\u00e9n afirmativa. No se trata en absoluto de una identidad de los contrarios, todav\u00eda inseparable en tanto que tal de un movimiento negativo y de la exclusi\u00f3n. Se trata de una distancia positiva de los diferentes: no ya identificar dos contrarios a lo mismo, sino afirmar su distancia como aquello que los remite uno a otro en tanto que &#8216;diferentes&#8217;\u201d. (Deleuze, G., L\u00f3gica del sentido, op.cit., p. 207).<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 4\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>5 Para Nietzsche, como sabemos, la historia de Occidente es una historia decadentista, de agostamiento de las fuerzas vitales por mor de su negaci\u00f3n y ella se traduce en \u201cla rebeli\u00f3n de los esclavos: esa rebeli\u00f3n que tiene tras s\u00ed una historia bimilenaria y que nosotros hemos perdido de vista tan s\u00f3lo porque -ha resultado vencedora&#8230;\u201d (Nietzsche, F., La genealog\u00eda de la moral, \u201cTratado primero: &#8216;Bueno y malvado&#8217;, &#8216;bueno y malo&#8217;\u201d, Madrid, Alianza, 1981, p. 40). Y a este respecto nos recuerda Deleuze que \u201cel esclavo no deja de ser esclavo porque triunfe; cuando los d\u00e9biles triunfan no es formando una fuerza mayor, sino separando a la fuerza de lo que \u00e9sta puede\u201d, (Deleuze, G., Nietzsche y la filosof\u00eda, op.cit. p. 86).<\/p>\n<p>6 \u201cNietzsche llama voluntad de poder al elemento geneal\u00f3gico de la fuerza. Geneal\u00f3gico quiere decir diferencial y gen\u00e9tico. La voluntad de poder es el elemento diferencial de las fuerzas, es decir, el elemento de producci\u00f3n de la diferencia de cantidad entre dos o varias fuerzas supuestas en relaci\u00f3n. La voluntad de poder es el elemento gen\u00e9tico de la fuerza, es decir, el elemento de producci\u00f3n de la cualidad que pertenece a cada fuerza en esta relaci\u00f3n\u201d, (Deleuze, G., Ibidem., p. 77).<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 5\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>7 Bajo este tipo de pensamiento se encuentra, pues, \u201cel presupuesto de un pensamiento natural dotado para lo verdadero, en afinidad con lo verdadero, bajo el doble aspecto de una buena voluntad del pensador y de una recta naturaleza del pensamiento\u201d (Deleuze, G., Diferencia y repetici\u00f3n, Buenos Aires, Amorrotu editores, 2002, p. 204).<\/p>\n<p>8 Deleuze, G., Ibidem p. 196<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 6\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>9 Esta cuesti\u00f3n es de suma importancia en Deleuze: la realidad intensiva se configura como realidad problem\u00e1tica en tanto que el diferenciante se desplaza sin cesar entre las series conectando puntos de intensio en una historia embrollada: conecta ora &#8216;x&#8217; e &#8216;y&#8217;, ora &#8216;x1&#8217; e &#8216;y1&#8217;, ora &#8216;x2&#8217; e &#8216;y2&#8217;&#8230;. Este movimiento sin tregua es el movimiento de un devenir que nunca se detiene y que s\u00f3lo cesa para la representaci\u00f3n que fija su ajetreo configurando esa &#8216;imagen dogm\u00e1tica del pensamiento&#8217; de la que hemos hablado en el presente estudio. Este tipo de pensamiento, el de la representaci\u00f3n, que s\u00f3lo acude a las soluciones y que, por tanto, no se deja impactar por el afuera heterog\u00e9neo al nivel de su g\u00e9nesis, es a lo que Deleuze denominar\u00e1 necedad. A ella se opone el concepto de Idea-problema, es decir, el de un pensamiento cuya sensibilidad es capaz de dejarse afectar por las fuerzas del afuera y recoger as\u00ed su problematicidad: \u201cMientras nuestro pensamiento est\u00e1 ocupado por fuerzas reactivas, mientras halla su sentido en las fuerzas reactivas, hay que confesar que todav\u00eda no pensamos\u201d (Deleuze, G., Nietzsche y la filosof\u00eda, op.cit., p. 152) Por eso no se puede decir que el sujeto pasee intacta su subjetividad cuando piensa: deviene otro en liza contra su propia necedad, contra el plano inerme de la representaci\u00f3n.<\/p>\n<p>10 Deleuze, G., Diferencia y repetici\u00f3n, op.cit., p. 197.<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 7\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>11 \u201cSpinoza abr\u00eda a las ciencias y a la filosof\u00eda un nuevo camino: ni siquiera sabemos lo que puede un cuerpo (&#8230;) Llamar a la conciencia a la necesaria modestia, es tomarla por lo que es: un s\u00edntoma, nada m\u00e1s que el s\u00edntoma de una transformaci\u00f3n m\u00e1s profunda y de la actividad de unas fuerzas que no tienen nada que ver con lo espiritual\u201d (Deleuze, G., Nietzsche y la filosof\u00eda, op.cit., p. 59)<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<p>12 Deleuze, G. y Guattari, F., Mil mesetas, capitalismo y esquizofrenia, Valencia, Pre-textos, 2002, p. 164.<\/p><\/div>\n<div title=\"Page 7\">\n<div class=\"page\" title=\"Page 8\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>13 Deleuze, G., Nietzsche y la Filosof\u00eda, op.cit., p. 73.<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 9\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>14 Deleuze, G., Diferencia y repetici\u00f3n, op. cit., p. 181<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 10\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<ol start=\"15\">\n<li>Cfr. Deleuze, G., L\u00f3gica del sentido, op.cit., p. 49<\/li>\n<li>Deleuze G., Ib\u00eddem, p. 53<\/li>\n<li>Deleuze G., Ib\u00eddem, p. 100<\/li>\n<li>\n<div class=\"page\" title=\"Page 11\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>En este sentido es fundamental en Deleuze la influencia de G. Simondon, sobre todo en lo que se refiere a su obra titulada La individuaci\u00f3n a la luz de las nociones de forma y de informaci\u00f3n, (en Buenos Aires, Cactus, 2009). Se pueden encontrar las referencias m\u00e1s expl\u00edcitas de nuestro autor a Simondon en Deleuze, G., \u201cGilbert Simondon. El individuo y su g\u00e9nesis f\u00edsico-biol\u00f3gica\u201d en La isla secreta y otros textos. Textos y entrevistas 1953-1974, Valencia, Pre-textos, 2005, pps. 115-120.<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 12\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>19 Hay que recalcar que el \u00e1mbito de la extensio no es eliminable para Deleuze sino que configura lo que \u00e9l denomina como una &#8216;ilusi\u00f3n&#8217;: \u201cLa ilusi\u00f3n l\u00edmite, la ilusi\u00f3n exterior de la representaci\u00f3n, que resulta de todas las ilusiones internas, es que el sin fondo no tenga diferencia, cuando, en verdad, ella hormiguea en \u00e9l. \u00bfY qu\u00e9 son las Ideas, con su multiplicidad constitutiva, sino esas hormigas que entran y salen por la fisura del Yo?\u201d (Deleuze, G., Diferencia y repetici\u00f3n, op.cit., p. 409). Una ilusi\u00f3n no obstante inevitable, tal y como lo recoge en su estudio L. S\u00e1ez: \u201cEste ser diferencial intenso-extenso no puede ser captado en cuanto tal por la representaci\u00f3n. (&#8230;) la representaci\u00f3n, de la que no podemos escapar, detiene el devenir y superpone una identidad, investidura de la diferencia. Sin embargo, el mundo representado no es un mundo inexistente. Es real, en cuanto &#8216;ilusi\u00f3n necesaria&#8217;.\u201d (S\u00e1ez, L., \u00abSer, nada y diferencia. El nihilismo n\u00f3mada de G. Deleuze, m\u00e1s all\u00e1 de Nietzsche y Heidegger\u00bb, en S\u00e1ez Rueda\/De la Higuera (eds.), Pensar la nada. Ensayos sobre filosof\u00eda y nihilismo, Madrid, Biblioteca Nueva, 2007, p. 442)<\/p>\n<p>20 Quiz\u00e1 quien mejor ha sabido identificar y explicar esta cuesti\u00f3n deleuzeana a cerca de la negaci\u00f3n y su (re)acci\u00f3n conservadora es F. Zourabichvili (en Deleuze, Una filosof\u00eda del Acontecimiento, Buenos Aires, Amorrotu, 2004, pps 71-79). que, si bien queda contextualizada en la rivalidad entre el pensamiento nietzscheano-pluralista y el hegeliano -dial\u00e9ctico, entendemos que rebasa ese l\u00edmite circunscrito a la mera Historia de la Filosof\u00eda para acabar ejerci\u00e9ndose como una tesis soterrada en el propio Deleuze y que avanza del \u00e1mbito de la ontolog\u00eda al de la teor\u00eda pol\u00edtica.<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 13\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>21 Deleuze, G., Diferencia y repetici\u00f3n, op.cit., p. 142<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 14\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>22 Deleuze G. y Guattari, F., \u201cMicropol\u00edtica y segmentaridad\u201d en Mil Mesetas, capitalismo y esquizofrenia, op.cit., p. 223.<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 15\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<ol start=\"23\">\n<li>Deleuze, G. y Guattari, F., \u201cTratado de nomadolog\u00eda, la m\u00e1quina de guerra\u201d, Ib\u00eddem, p. 361.<\/li>\n<li>Deleuze, G. y Guattari, F., \u201cMicropol\u00edtica y segmentaridad\u201d, Ib\u00eddem, p. 231.<\/li>\n<li>\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<ol start=\"26\">\n<li>Ibidem, pps. 233-234.<\/li>\n<li>\u201cSe dice equivocadamente (sobre todo en el marxismo) que una sociedad se define por sus<\/li>\n<\/ol>\n<p>contradicciones. Pero eso s\u00f3lo es cierto a gran escala. Desde el punto de vista de la micropol\u00edtica, una sociedad se define por sus l\u00edneas de fuga, que son moleculares. Siempre fluye o huye algo, que escapa a las organizaciones binarias, al aparato de resonancia, a la m\u00e1quina de sobrecodificaci\u00f3n\u201d Ibidem, p. 220. Tambi\u00e9n en la entrevista a Negri que aqu\u00ed utilizamos: \u201cuna sociedad no se define tanto por sus contradicciones como por sus l\u00edneas de fuga (&#8230;) Y hay otra indicaci\u00f3n en Mil Mesetas: no ya considerar las l\u00edneas de fuga en lugar de las contradicciones, sino las minor\u00edas en lugar de las clases\u201d (Deleuze, G., \u201cControl y devenir\u201d, en Conversaciones1979-1990, op.cit., p. 269).<\/p>\n<p>28 Quiz\u00e1 uno de los mejores estudios sobre el tema del nihilismo en Deleuze se encuentre en S\u00e1ez, L.,\u00abSer, nada y diferencia. El nihilismo n\u00f3mada de G. Deleuze, m\u00e1s all\u00e1 de Nietzsche y Heidegger\u00bb, en S\u00e1ez Rueda\/De la Higuera (eds.), Pensar la nada. Ensayos sobre filosof\u00eda y nihilismo, Madrid, Biblioteca Nueva, 2007, pps. 417-4<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 18\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<ol start=\"29\">\n<li>Deleuze, G., \u201cControl y devenir\u201d en Conversaciones, op.cit., p. 268.<\/li>\n<li>\u201cLa diferencia entre una macrohistoria y una microhistoria no tiene nada que ver con la longitud de las<\/li>\n<\/ol>\n<p>duraciones consideradas, lo grande y lo peque\u00f1o, sino con sistemas de referencia distintos, seg\u00fan se considere una l\u00ednea sobrecodificada de segmentos, o bien un flujo mutante de cuantos. Y el sistema duro no detiene el otro; el flujo continua bajo la l\u00ednea, eternamente mutante, mientras que la l\u00ednea totaliza\u201d (Deleuze, G. y Guattari, F., \u201cMicropol\u00edtica y segmentaridad\u201d en Mil Mesetas, capitalismo y esquizofrenia, op.cit., p. 225). Tambi\u00e9n en la propia entrevista de Negri que analizamos en el presente art\u00edculo: \u201cLo que la historia capta del acontecimiento son sus efectuaciones en estados de cosas, pero el acontecimiento en su devenir, escapa a la historia (&#8230;) El devenir no es la historia, la historia designa \u00fanicamente el conjunto de condiciones (por muy recientes que sean) de las que hay que desprenderse para \u201cdevenir\u201d, es decir, para crear algo nuevo. Exactamente lo que Nietzsche llama lo Intempestivo\u201d. (Deleuze, G., \u201cControl y devenir\u201d en Conversaciones 1972-1990, op.cit, p. 26<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 19\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>31 Deleuze, G., Ib\u00eddem., p. 270.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"page\" title=\"Page 19\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p><strong>BIBLIOGRAF\u00cdA PRINCIPAL<\/strong><\/p>\n<p>-Deleuze, Guilles (2014) Conversaciones 1972-1990, Valencia, Pre-textos. -Deleuze, Guilles (2002) Diferencia y repetici\u00f3n, Buenos Aires, Amorrotu editores.<\/p>\n<p>-Deleuze, Guilles, (2005) La isla secreta y otros textos. Textos y entrevistas 1953-1974, Valencia, Pre-textos.<\/p>\n<p>-Deleuze, Guilles (1990) L\u00f3gica del sentido, Madrid, Paid\u00f3s Surcos 10. -Deleuze, Guilles (2000) Nietzsche y la filosof\u00eda, Barcelona, Anagrama.<\/p>\n<p>-Deleuze, Guilles y Guattari, Felix (2002) Mil Mesetas, capitalismo y esquizofrenia, Valencia, Pre-textos.<\/p>\n<p><strong>BIBLIOGRAF\u00cdA SECUNDARIA<\/strong><\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>-Galvan Rodr\u00edguez, Gustavo (2007) Gilles Deleuze. Ontolog\u00eda, pensamiento y lenguaje, Granada, Editorial Universidad de Granada.<\/p>\n<p>-Nietzsche, Friedrich (1981) La genealog\u00eda de la moral, Madrid, Alianza.<\/p>\n<p>-S\u00e1ez, Luis (2007) \u00abSer, nada y diferencia. El nihilismo n\u00f3mada de G. Deleuze, m\u00e1s all\u00e1 de Nietzsche y Heidegger\u00bb, en S\u00e1ez Rueda\/De la Higuera (eds.), Pensar la nada. Ensayos sobre filosof\u00eda y nihilismo, Madrid, Biblioteca Nueva.<\/p>\n<p>-Simondon, Gilbert (2009) La individuaci\u00f3n a la luz de las nociones de forma y de informaci\u00f3n, Buenos Aires, Cactus.<\/p>\n<p>-Zourabichvili, Fran\u00e7ois (2004) Deleuze, Una filosof\u00eda del Acontecimiento, Buenos Aires, Amorrotu.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/li>\n<\/ol>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/li>\n<\/ol>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Mar\u00eda Garc\u00eda P\u00e9rez I. INTRODUCCI\u00d3N I.1. 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