{"id":155,"date":"2018-09-15T20:50:55","date_gmt":"2018-09-15T20:50:55","guid":{"rendered":"http:\/\/uninomadasur.net\/?p=155"},"modified":"2018-09-15T20:50:55","modified_gmt":"2018-09-15T20:50:55","slug":"la-filosofia-de-deleuze","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/uninomadasur.net\/?p=155","title":{"rendered":"La Filosof\u00eda de Deleuze"},"content":{"rendered":"<header class=\"entry-header\">\n<p class=\"p-meta\">Por LUIZ B. L. ORLANDI<\/p>\n<\/header>\n<div class=\"entry-content content\">\n<div class=\"wpInsert wpInsertInPostAd wpInsertAbove\"><\/div>\n<div id=\"attachment_7166\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-7166\" src=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/1..png\" sizes=\"(max-width: 519px) 100vw, 519px\" srcset=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/1..png 713w, http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/1.-236x300.png 236w, http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/1.-300x382.png 300w, http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/1.-100x127.png 100w\" alt=\"Gilles y su hermano Georges\" width=\"519\" height=\"660\" \/><\/p>\n<p class=\"wp-caption-text\">GILLES Y SU HERMANO GEORGES<\/p>\n<\/div>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<ol>\n<li><strong>El fil\u00f3sofo y su tiempo<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>Gilles Deleuze naci\u00f3 en Par\u00eds, el d\u00eda 18 de enero de 1925, a las 2:45. Al recordar su infancia,<a href=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/la-filosofia-de-deleuze\/#_edn2\" name=\"_ednref2\">[2]<\/a> dice que su madre era \u201cla mejor de las mujeres\u201d y que su padre, ingeniero, era un \u201chombre delicado, ben\u00e9volo y seductor\u201d. Por ser el propietario de una empresa de impermeabilizaci\u00f3n de tejas, se dice que la familia era burguesa y aterrorizada con la corrosi\u00f3n financiera de los a\u00f1os treinta: a la crisis econ\u00f3mica, se sumaban las medidas populares tomadas por el <em>Front Populaire<\/em> (1936-1937). Con su propio negocio debilitado, el padre fue a trabajar a otra empresa. Gilles Deleuze y su hermano Georges, un poco mayor que \u00e9l, vivieron su infancia en esa tensa atm\u00f3sfera marcada por luchas sociales, reacci\u00f3n, antisemitismo y guerra. Gilles se muestra muy discreto respecto a su hermano durante las entrevistas; pero, sin duda, la propagaci\u00f3n de la invasi\u00f3n nazi le trajo un dolor, puesto que Georges fue arrestado y muerto en el tren que lo llevaba al campo de concentraci\u00f3n de Auschwitz, por participar en el movimiento de Resistencia junto con otros j\u00f3venes, mientras cursaba la secundaria en el Liceo Carnot.<\/p>\n<p>La ocupaci\u00f3n nazi provoc\u00f3 un descubrimiento en el adolescente Gilles: \u201cdej\u00e9 de ser idiota\u201d, dice. Por el hecho de crecer en una familia \u201cinculta\u201d y ser un \u201cjoven extremadamente mediocre\u201d en los primeros a\u00f1os escolares, \u201csin ning\u00fan inter\u00e9s\u201d, su oportunidad de \u201cdespertar\u201d depend\u00eda de la complejidad de los encuentros, como m\u00e1s tarde conceptuar\u00e1 su filosof\u00eda. Ese despertar no qued\u00f3 solamente en la oposici\u00f3n a los intolerables. En Deauville, por ejemplo, a la orilla del mar, donde por un tiempo los ni\u00f1os se quedar\u00edan bajo los cuidados de la due\u00f1a de una pensi\u00f3n, le impresion\u00f3 ver a las personas que miraban el mar por primera vez, inmersas en la experiencia de lo \u201cprodigioso\u201d, de lo \u201cespl\u00e9ndido\u201d, de lo \u201cinimaginable\u201d, de lo \u201csublime y grandioso\u201d. Admir\u00f3 una \u201cjoven de Limousin\u201d que contemplaba el mar por horas. Tanto ese ver que ve Visiones, como ese o\u00edr que oye Audiciones necesita de los otros. \u201cCuando te despiertan, eres despertado por alguien\u201d, dice Gilles al recordar la bella voz con que Pierre Halbwachs, por entonces profesor en Deauville, le\u00eda con entusiasmo a los alumnos, y a \u00e9l en particular, textos de Baudelaire, de Anatole France, de Gide\u2026 encuentros que le abrieron el mundo de la literatura y le impactaron profundamente.<a href=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/la-filosofia-de-deleuze\/#_edn3\" name=\"_ednref3\">[3]<\/a><\/p>\n<p>Descubre la filosof\u00eda en las clases del profesor Vial, en 1943, en el Liceo Carnot, en aquella Paris invadida.<a href=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/la-filosofia-de-deleuze\/#_edn4\" name=\"_ednref4\">[4]<\/a> Escuch\u00f3 que hab\u00eda \u201ccosas extra\u00f1as\u201d, los conceptos, las ideas de Plat\u00f3n, y eso le pareci\u00f3 \u201cmuy vivo\u201d, \u201canimado\u201d, algo que era \u201cpara m\u00ed\u201d, dice. A partir de entonces, nunca m\u00e1s tuvo problemas escolares: en letras y filosof\u00eda, \u201cfui un alumno muy bueno\u201d. Entre 1944 y 1948, curs\u00f3 filosof\u00eda en la Sorbona; admiraba a sus profesores y ganaba nuevos amigos.<a href=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/la-filosofia-de-deleuze\/#_edn5\" name=\"_ednref5\">[5]<\/a> En aquella Par\u00eds de la Liberaci\u00f3n, a los 22 a\u00f1os, bajo la direcci\u00f3n de Hippolyte y Canguilhem, Deleuze obtiene su T\u00edtulo de Estudios Superiores sobre David Hume (1711-1776), estudio que ganar\u00e1 una excepcional acogida acad\u00e9mica.<a href=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/la-filosofia-de-deleuze\/#_edn6\" name=\"_ednref6\">[6]<\/a> En 1948, pasa por el concurso que le da el derecho de ense\u00f1ar historia de la filosof\u00eda en la preparatoria y en la universidad. En ese momento, Jean-Paul Sartre (1905-1980) le trae nuevos aires y nuevas maneras de pensar.<a href=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/la-filosofia-de-deleuze\/#_edn7\" name=\"_ednref7\">[7]<\/a> Entre 1948 y 1957, ense\u00f1\u00f3 en el Liceo de Amiens (una \u201cciudad libre\u201d), en el de Orl\u00e9ans (una \u201cciudad severa\u201d) y en el Louis-le-grand en Paris. Despu\u00e9s de haberse casado con Fanny (Denise Paule) Grandjouan en 1956,<a href=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/la-filosofia-de-deleuze\/#_edn8\" name=\"_ednref8\">[8]<\/a> asume como asistente en historia de la filosof\u00eda en la Sorbona entre 1957 y 1960, y como investigador del Centro Nacional de Investigaciones Cient\u00edficas (CNRS) hasta 1964; ense\u00f1a en la Facultad de Lyon entre 1964 y 1969.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-7167\" src=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/1.1.png\" sizes=\"(max-width: 920px) 100vw, 920px\" srcset=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/1.1.png 920w, http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/1.1-300x159.png 300w, http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/1.1-100x53.png 100w, http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/1.1-862x458.png 862w\" alt=\"1.1\" width=\"920\" height=\"489\" \/><\/p>\n<p>Su capacidad de trabajo en esos a\u00f1os es admirable.<a href=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/la-filosofia-de-deleuze\/#_edn9\" name=\"_ednref9\">[9]<\/a> En el intervalo de esas obras \u2013 1962 \u2013 fue su primer encuentro con Michel Foucault (1924-1984). Deleuze consideraba a Foucault como el mayor pensador contempor\u00e1neo, el mayor fil\u00f3sofo moderno; en 1986 le dedica el libro <em>Foucault<\/em>. Ambos reformularon el modo de pensar la relaci\u00f3n de los intelectuales y el poder. Les un\u00eda la fuerte admiraci\u00f3n mutua, rar\u00edsimo ejemplo de un fecundo enlazamiento de diferencias intelectuales entre pensadores vivos.<a href=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/la-filosofia-de-deleuze\/#_edn10\" name=\"_ednref10\">[10]<\/a> Desde 1969 hasta su jubilaci\u00f3n en 1987, Deleuze se sinti\u00f3 un profesor feliz al dirigir, en la Universidad de Paris VIII-Vincennes, cursos que se hicieron famosos, de los cuales muchos est\u00e1n disponibles en internet.<\/p>\n<p><iframe loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/videoseries?list=PLbTkWm1a8njnHQ01NKw9kmkCZvK4qwghm&amp;wmode=transparent\" width=\"742\" height=\"417\" frameborder=\"0\" allowfullscreen=\"allowfullscreen\" data-mce-fragment=\"1\"><\/iframe><\/p>\n<p>Tanto en las obras referidas como en los cursos, Deleuze ya impon\u00eda su propia manera de moverse en los estudios filos\u00f3ficos y literarios. La confirmaci\u00f3n de esto habr\u00eda de ser incuestionable en <em>Diferencia y repetici\u00f3n<\/em> (1968), obra que establece con exhaustivo rigor la problem\u00e1tica de una filosof\u00eda de la diferencia, y corrobora de manera disciplinada con <em>Spinoza y el problema de la expresi\u00f3n <\/em>(1968), y de un modo libre por <em>L\u00f3gica del sentido<\/em> (1969), adem\u00e1s del peque\u00f1o <em>Spinoza <\/em>(1970), ampliado en <em>Spinoza \u2013 Filosof\u00eda pr\u00e1ctica <\/em>(1981).<\/p>\n<p>Previo a esos alcances, pero posterior a los devenires recogidos en los encuentros de Mayo de 1968, tenemos la vehemente radicalizaci\u00f3n de esa filosof\u00eda en obras que contaron con la important\u00edsima colaboraci\u00f3n de F\u00e9lix Guattari (1930-1992). Tales obras resuenan en los m\u00e1s diferentes campos culturales: <em>El AntiEdipo<\/em> (1972), <em>Mil mesetas<\/em> (1980), dos grandes y distintos movimientos de la serie <em>Capitalismo y Esquizofrenia<\/em>, as\u00ed como <em>\u00bfQu\u00e9 es la filosof\u00eda? <\/em>(1991).<\/p>\n<p>Adem\u00e1s de eso debemos subrayar el conjunto de las obras que dan testimonio de los encuentros que Deleuze intensific\u00f3 entre filosof\u00eda y artes,<a href=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/la-filosofia-de-deleuze\/#_edn11\" name=\"_ednref11\">[11]<\/a> as\u00ed como el conjunto de las obras que colectan di\u00e1logos, entrevistas y art\u00edculos escritos a lo largo de <em>una<\/em> vida filos\u00f3fica y \u00e9ticamente atenta a su mundo.<a href=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/la-filosofia-de-deleuze\/#_edn12\" name=\"_ednref12\">[12]<\/a><\/p>\n<p>Pero cuando el cuerpo, enfermo, ya no es capaz de reiterar la vitalidad de los encuentros, una antigua tarea grita su urgencia: la de <em>concebir la propia muerte <\/em>y afirmar alguna potencia en un lance final. El suicidio de Deleuze tiene lugar en Paris, el 4 de noviembre de 1995.<a href=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/la-filosofia-de-deleuze\/#_edn13\" name=\"_ednref13\">[13]<\/a><\/p>\n<div id=\"attachment_7169\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-7169\" src=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/1.3.png\" sizes=\"(max-width: 463px) 100vw, 463px\" srcset=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/1.3.png 463w, http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/1.3-208x300.png 208w, http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/1.3-300x432.png 300w, http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/1.3-100x144.png 100w\" alt=\"Gato Teo\" width=\"463\" height=\"667\" \/><\/p>\n<p class=\"wp-caption-text\">GATO TEO<\/p>\n<\/div>\n<p>* * *<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<ol>\n<li><strong>La filosof\u00eda de Deleuze<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p><strong><em>\u00a0<\/em><\/strong><\/p>\n<p><strong><em>La experiencia de los encuentros<\/em><\/strong><\/p>\n<p>En el conjunto de sus escritos, entrevistas y clases, Deleuze consolid\u00f3 conceptualmente una determinada filosof\u00eda de la experiencia: la experiencia de la complejidad de los encuentros. Desde el abstracto punto de vista de los <em>ismos<\/em>, esa filosof\u00eda no se define como un \u201cempirismo\u201d vulgar ni como un \u201cdogmatismo\u201d: evita tanto el \u201cerror\u201d empirista de \u201cdejar exterior o separado\u201d como el error dogm\u00e1tico de \u201csiempre llenar lo que separa\u201d. Lo que ella trata de se\u00f1alar es \u201cel punto \u2018cr\u00edtico\u2019 en que la diferencia, en tanto diferencia en s\u00ed misma, ejerce la funci\u00f3n de reunir\u201d. Es en el sentido de un diferencial capaz de reunir heterog\u00e9neos que ella se define en tanto \u201cempirismo trascendental\u201d.<a href=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/la-filosofia-de-deleuze\/#_edn14\" name=\"_ednref14\">[14]<\/a> Si pens\u00e1ramos que dicha filosof\u00eda complica las cosas, nos responder\u00eda que la complicaci\u00f3n ya est\u00e1 dada en los encuentros. En nuestros estados de vida en com\u00fan, en esos estados de no-filosof\u00eda, sentimos que una admiraci\u00f3n, un espanto o un susto frente a<em> algo<\/em> es una experiencia compleja que nos lanza a dimensiones no contenidas en ese algo, aunque insisten en \u00e9l.<\/p>\n<p>Todo encuentro ordinario est\u00e1 expuesto a una transformaci\u00f3n instant\u00e1nea que puede poner todo fuera de sus cabales, como si la propia vida se sintiera sacudida por ese brinco en el que la experiencia ordinaria se pliega a otra, a la extraordinaria. Presentimos que la efectiva complejidad de la experiencia de los encuentros depende de lo que pasa en ese pliegue, motivo por el cual mantendremos nuestro \u00e1nimo abierto a su explicitaci\u00f3n. Cada quien siente y extrae a su manera esa ocurrencia simult\u00e1nea de l\u00edneas divergentes, el extra\u00f1o pliegue en el cual lo que est\u00e1 junto experimenta su propio v\u00ednculo como aquello que les lanza en un tiempo fuera de ellos: al revelar que su madre y su t\u00edo asesinaron a su padre, el fantasma que aparece en Hamlet es un lance que complica su situaci\u00f3n, es la sensaci\u00f3n de un yo dividido y de un tiempo que no se reconcilia consigo mismo. Es lo que quiere decir la singular expresi\u00f3n de Shakespeare: \u201cel tiempo est\u00e1 fuera de sus goznes\u201d.<a href=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/la-filosofia-de-deleuze\/#_edn15\" name=\"_ednref15\">[15]<\/a> Deleuze orienta esta y otras \u201cf\u00f3rmulas po\u00e9ticas\u201d al encuentro de subversiones kantianas. En este caso, la subversi\u00f3n consiste en pensar el tiempo como \u201cforma aut\u00f3noma\u201d, forma \u201cinmutable del cambio y del movimiento\u201d, la forma pura de la determinaci\u00f3n por la cual el <em>yo pienso<\/em> determina el <em>yo soy<\/em>. As\u00ed, ese \u201cyo\u201d gana la divisi\u00f3n que no se nota en la f\u00f3rmula cartesiana del cogito: \u201cpienso, luego existo\u201d.<a href=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/la-filosofia-de-deleuze\/#_edn16\" name=\"_ednref16\">[16]<\/a> Es la complejidad de la experiencia que pide paso.<\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 ese flirteo con una subversi\u00f3n kantiana? Cuando Deleuze crea o aprehende una resonancia como esa entre Hamlet y Kant, vemos que la complejidad de la experiencia de los encuentros se insin\u00faa tambi\u00e9n en la elaboraci\u00f3n conceptual. Esa resonancia \u201crom\u00e1ntica\u201d, creada entre el fil\u00f3sofo y el personaje literario, pasa por referencias a combinaciones de un nuevo <em>concepto <\/em>de tiempo. Esas combinaciones ocurren en un plano que se erige en la medida que un fil\u00f3sofo es tomado por la creaci\u00f3n de sus conceptos. Por ende, pensar conceptualmente los conceptos exige dedicaci\u00f3n a los propios encuentros conceptuales. Sin esa distinci\u00f3n, no se entra en filosof\u00eda alguna, dedicaci\u00f3n que es tambi\u00e9n la del \u201cempirismo\u201d, pues \u00e9l \u201ctrata el concepto como el objeto de un encuentro, como un aqu\u00ed-ahora\u201d.<a href=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/la-filosofia-de-deleuze\/#_edn17\" name=\"_ednref17\">[17]<\/a>Zourabichvili se encuentra en lo correcto al decir que \u201cla exposici\u00f3n de los conceptos es la \u00fanica garant\u00eda de un <em>encuentro<\/em> con un pensamiento\u201d.<a href=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/la-filosofia-de-deleuze\/#_edn18\" name=\"_ednref18\">[18]<\/a><\/p>\n<p>Para Deleuze y Guattari, al lado del arte y de la ciencia, el pensamiento filos\u00f3fico es una de las \u201ctres grandes formas\u201d o \u201cv\u00edas\u201d del pensar. Sin jerarqu\u00eda, ellas son b\u00e1sicamente definidas por la com\u00fan tarea de \u201cenfrentar el caos\u201d, siendo cada una de ellas responsable para erigir su propio y distinto plano de ejercicio del pensar. Mientras el arte piensa \u201cpor sensaciones\u201d, trazando un \u201cplano de coordenadas\u201d, la filosof\u00eda, al enfrentar la ca\u00f3tica de los encuentros, traza un \u201cplano de inmanencia\u201d que se erige en la medida que ella \u201cpiensa por conceptos\u201d.<a href=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/la-filosofia-de-deleuze\/#_edn19\" name=\"_ednref19\">[19]<\/a> De esta manera, el aprendizaje filos\u00f3fico de la complejidad de la experiencia nos expone a una doble impregnaci\u00f3n: por un lado, la de la propia ca\u00f3tica de los encuentros con lo que sea, y por otro, la del vaiv\u00e9n vertiginoso, \u201c<em>voltiginoso\u201d<\/em>,<a href=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/la-filosofia-de-deleuze\/#_edn20\" name=\"_ednref20\">[20]<\/a> que los conceptos \u2013 llevados por problemas a los cuales debe responder \u2013 exhiben en los m\u00faltiples encuentros mutuos.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-7171\" src=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/1.5.png\" sizes=\"(max-width: 873px) 100vw, 873px\" srcset=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/1.5.png 873w, http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/1.5-300x169.png 300w, http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/1.5-100x56.png 100w, http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/1.5-862x486.png 862w\" alt=\"1.5\" width=\"873\" height=\"492\" \/><\/p>\n<p>Esos problemas no son, como los eternos problemas de la filosof\u00eda, verborragias para una posible sanaci\u00f3n mediante una higienizaci\u00f3n del lenguaje. Son problemas que ganan su verdad objetiva en una pragm\u00e1tica de los encuentros.<a href=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/la-filosofia-de-deleuze\/#_edn21\" name=\"_ednref21\">[21]<\/a>En efecto, en <em>\u00bfQu\u00e9 es la filosof\u00eda?, <\/em>los conceptos ganan sentido al corresponderse din\u00e1micamente con problemas que les transfieren una fuerza de <em>autoposici\u00f3n<\/em>, de manera que ellos, irreductibles a la arbitrariedad subjetiva o al simple compromiso discursivo del fil\u00f3sofo, implican un modo de invenci\u00f3n sensible al car\u00e1cter problem\u00e1tico de los encuentros. Desde el primer libro de Deleuze, ese car\u00e1cter efectivamente problem\u00e1tico est\u00e1 en una relaci\u00f3n de inmanencia con la circunstancialidad de los encuentros y, a partir de entonces, se insin\u00faa en la idea de que los encuentros constitutivos del propio sujeto implican <em>relaciones exteriores<\/em> a los t\u00e9rminos relacionados.<a href=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/la-filosofia-de-deleuze\/#_edn22\" name=\"_ednref22\">[22]<\/a> En otro de sus escritos, Deleuze hace ver que la propia \u201cvoz\u201d incide en la \u201cdin\u00e1mica\u201d de los encuentros conceptuales:<\/p>\n<blockquote><p>la filosof\u00eda es el arte de inventar los propios conceptos, de crear nuevos conceptos de los cuales tenemos necesidad para pensar nuestro mundo y nuestra vida. Desde este punto de vista, los conceptos tienen velocidades y lentitudes, movimientos, din\u00e1micas que se extienden o se contraen a trav\u00e9s del texto: ellos no remiten a personajes, sino que son ellos los propios personajes, personajes r\u00edtmicos que se completan o se separan, se confrontan y se estrechan como luchadores o como enamorados. <a href=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/la-filosofia-de-deleuze\/#_edn23\" name=\"_ednref23\">[23]<\/a><\/p><\/blockquote>\n<p><strong><em><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-7172\" src=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/1.6.png\" sizes=\"(max-width: 579px) 100vw, 579px\" srcset=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/1.6.png 579w, http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/1.6-277x300.png 277w, http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/1.6-300x325.png 300w, http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/1.6-100x108.png 100w\" alt=\"1.6\" width=\"579\" height=\"627\" \/>\u00a0<\/em><\/strong><\/p>\n<p><strong><em>Sentir y pensar en los encuentros<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Somos incitados a preguntar por los conceptos deleuzeanos que nos ayuden a pensar lo que pasa en el pliegue de complicaci\u00f3n de los encuentros, a pensar en aquello que nos enlaza a la experiencia de los encuentros, a las circunstancias de sus ocurrencias, a lo que nos abre a su juego de fuerzas, a lo que nos absorbe en su tensi\u00f3n, etc. Recordemos una de las frases dichas por Deleuze sobre su infancia: <em>al despertar en un cierto momento, somos despertados por alguien.<\/em> A cada instante, un problem\u00e1tico alboroto de encuentros golpea el medio de nuestra inmersi\u00f3n vital. El encuentro con alguien o algo de afuera propicia y hasta impone, a veces muy violentamente, la experiencia de variaciones no simplemente autodeterminadas. El encuentro no s\u00f3lo es importante para que despertemos, para hacernos sentir nuestra situaci\u00f3n de otro modo, ya que \u00e9l tambi\u00e9n ocurre en la experiencia de los otros verbos del vivir, como imaginar, memorizar, hablar\u2026 y tambi\u00e9n pensar, caso este de nuestro inter\u00e9s en particular, pues el propio encuentro con el pensamiento de un fil\u00f3sofo termina por dar qu\u00e9 pensar, termina forz\u00e1ndonos a pensar la propia diferencia que le atrae y que nos contamina.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-7173\" src=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/1.7.png\" sizes=\"(max-width: 873px) 100vw, 873px\" srcset=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/1.7.png 873w, http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/1.7-300x75.png 300w, http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/1.7-100x25.png 100w, http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/1.7-862x214.png 862w\" alt=\"1.7\" width=\"873\" height=\"217\" \/><\/p>\n<p>De las l\u00edneas que nos enlazan a la experiencia de los encuentros, dos gozan de un privilegio que es reiterado desde hace siglos; sentir y pensar. Cuando Deleuze retoma conceptualmente los encuentros, notamos que elabora una singular relaci\u00f3n entre sentir y pensar. \u00bfQu\u00e9 es lo que le atrae en esa nueva elaboraci\u00f3n? Lo que le atrae es aquello que determina su destino, su fortuna, su suerte en la historia de la filosof\u00eda: la problem\u00e1tica de la diferencia embutida en los encuentros. La relaci\u00f3n entre sentir y pensar fue reelaborada gracias a esa nueva problem\u00e1tica, precisamente porque fue posible notar en qu\u00e9 medida, <em>en los<\/em> encuentros, <em>algo<\/em> impon\u00eda a cada una de esas l\u00edneas una fisura hasta el momento insuficientemente tematizada. La mera pluralidad de los sentidos no capta el drama que ocurre cuando, al romper la propia tejedura del sentir, una fisura se propaga como un rayo y viene a rasgar el pensar, el imaginar, etc. Esto impone a Deleuze la tarea de corresponder conceptualmente a esa dramaturgia. La f\u00f3rmula que resume esto es: \u201cestamos forzados a sentir y a pensar la diferencia\u201d.<a href=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/la-filosofia-de-deleuze\/#_edn24\" name=\"_ednref24\">[24]<\/a> Luego, la pregunta por lo que pasa en el pliegue de complicaci\u00f3n de los encuentros debe ahora aproximarse a otra pregunta: aquella interesada en el modo por el cual determinada idea de diferencia act\u00faa en esa dramaturgia en que sentir y pensar son supuestamente afectados por una fisura que, al duplicarlos, impone una revisi\u00f3n de sus relaciones.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-7174\" src=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/1.8.png\" sizes=\"(max-width: 862px) 100vw, 862px\" srcset=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/1.8.png 862w, http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/1.8-300x105.png 300w, http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/1.8-100x35.png 100w\" alt=\"1.8\" width=\"862\" height=\"303\" \/><\/p>\n<p>En efecto, Deleuze contraria toda la tradici\u00f3n que, seg\u00fan \u00e9l, erigi\u00f3 una imagen \u201cdogm\u00e1tica\u201d de lo que significa pensar. Como \u201cforma de la representaci\u00f3n\u201d, esa imagen simplifica el problema: algo impresiona nuestros sentidos, nuestra percepci\u00f3n lo aprehende, y nuestro pensar lo representa a partir del esfuerzo voluntario, del \u201cejercicio natural de una facultad\u201d. Esa facultad de pensar estar\u00eda, por s\u00ed misma, desde su intimidad, dotada de una \u201cafinidad con lo verdadero\u201d, de modo que el pensador, en tanto tal, se caracterizar\u00eda por una \u201cbuena voluntad\u201d, as\u00ed como su pensamiento se caracterizar\u00eda por una \u201cnaturaleza recta\u201d, atribuy\u00e9ndose los errores y desaciertos a pasiones, a una carencia de m\u00e9todos etc.<a href=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/la-filosofia-de-deleuze\/#_edn25\" name=\"_ednref25\">[25]<\/a> El objetivo era subvertir esa forma, esa imagen representativa o recognitiva que escamotea lo que efectivamente ocurre cuando soy llevado a sentir, a pensar etc. \u00bfDe qu\u00e9 manera lo hace Deleuze? Llamando la atenci\u00f3n a la propia experiencia de los encuentros, los cuales, al <em>disparar<a href=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/la-filosofia-de-deleuze\/#_edn26\" name=\"_ednref26\"><strong>[26]<\/strong><\/a><\/em> la sensibilidad, <em>disparan<\/em> el pensar. En alianza con Proust, \u00e9l dec\u00eda que \u201cel pensamiento no es nada sin algo que le fuerce a pensar, que haga violencia al pensamiento\u201d.<a href=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/la-filosofia-de-deleuze\/#_edn27\" name=\"_ednref27\">[27]<\/a><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-7175\" src=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/1.9.png\" sizes=\"(max-width: 607px) 100vw, 607px\" srcset=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/1.9.png 607w, http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/1.9-215x300.png 215w, http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/1.9-300x418.png 300w, http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/1.9-100x139.png 100w\" alt=\"1.9\" width=\"607\" height=\"846\" \/><\/p>\n<p>Esto no significa que, en el encuentro, no exista la consciencia de <em>algo<\/em> encontrado: puede ser fulano, que reconozco por el semblante o por la voz, puede ser determinado barrio, que reconozco por haber vivido en su laberinto, etc. De igual manera, en el encuentro, aqu\u00e9l que percibe ese algo tiene la consciencia de estarlo aprehendiendo con alegr\u00eda o con dolor. Sin embargo, si el encuentro solamente se limitara a esto, a este nivel de la consciencia de algo y en la consciencia de los sentimientos personales, entonces no se podr\u00eda, rigurosamente, llamarlo<em> fundamental<\/em>, desde el punto de vista de la problem\u00e1tica que nos ocupa. Podemos decir que un encuentro de este tipo, es decir, en este nivel, no solamente es inevitable, sino necesario, \u00fatil, etc. Desde el punto de vista de la sobrevivencia, de los paseos, de la vida en general. \u00c9l est\u00e1 presente en cualquier circunstancia y funciona en la com\u00fan aprehensi\u00f3n de las situaciones. Se trata de los encuentros extensivos.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-7176\" src=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/1.10.png\" sizes=\"(max-width: 873px) 100vw, 873px\" srcset=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/1.10.png 873w, http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/1.10-300x200.png 300w, http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/1.10-100x67.png 100w, http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/1.10-862x575.png 862w, http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/1.10-120x80.png 120w\" alt=\"1.10\" width=\"873\" height=\"582\" \/><\/p>\n<p><strong><em>Sentir y pensar de otro modo <\/em><\/strong><\/p>\n<p>Debido a que el plano de organizaci\u00f3n de los encuentros extensivos no agota la problem\u00e1tica de los encuentros, necesitamos retomar la pregunta: concretamente, \u00bfqu\u00e9 es lo que ocurre en los encuentros que Deleuze considera fundamentales, encuentros que ponen en juego otra experiencia de ejercicio de las facultades del sentir, del memorar, del imaginar, del pensar etc.? En un encuentro llamado<em> fundamental<\/em>, lo que pasa es un proceso complejo: supongamos, por ejemplo, que yo, en este aqu\u00ed y ahora, en este actual presente en que vivo, est\u00e9 saboreando la cualidad sensible de este rico y ligero pastelito llamado magdalena, como aquella de Proust; y supongamos que, como Proust, ese encuentro gustativo con la magdalena desencadene en m\u00ed una alegr\u00eda tan singularmente intensa que no puedo atribuirla solamente a esto que me fue <em>dado<\/em> en este encuentro, a esta cualidad sensible del pastelito en mi boca; as\u00ed como no puedo explicarla recurriendo a los recuerdos de lo vivido por m\u00ed en el pasado. \u00bfPor qu\u00e9? Porque esa intensa alegr\u00eda, que solamente puede ser sentida, me abre a estados a los cuales soy involuntariamente lanzado; me impone atmosferas que transbordan situaciones vividas; me abre a virtualidades que insisten en aquello que me fue <em>dado<\/em> en el encuentro, pero que no aparecen en el propio <em>dado<\/em>.<\/p>\n<p>Ahora, un encuentro de ese tipo no es un encuentro cualquiera. Analicemos. Es correcto que tambi\u00e9n en este caso, como en los encuentros extensivos, tenemos consciencia de los part\u00edcipes: nos quedamos alegres o llevamos un susto cuando encontramos \u201cS\u00f3crates, el templo o el demonio\u201d; y tenemos consciencia de estar aprehendiendo la presencia de esas compa\u00f1\u00edas \u201cbajo tonalidades afectivas diversas, admiraci\u00f3n, amor, odio, dolor\u201d. El encuentro fundamental comporta las series de diferencias extensivas que, en un encuentro marcadamente extensivo, son aparentemente las \u00fanicas; cabe decir: nunca estamos totalmente libres del \u201csentido com\u00fan\u201d, de modo que nos reconocemos contentos al saborear la magdalena, que ella es un \u201csensible en la recognici\u00f3n\u201d, es decir, que cuenta con el acuerdo por el cual los sentidos (visi\u00f3n, paladar etc.), en su ejercicio emp\u00edrico, se reportan a un \u201cobjeto\u201d (la magdalena) \u201cque puede ser recordado, imaginado, concebido\u201d. Empero, de repente, la intensidad de la alegr\u00eda fisura la l\u00ednea del sentir y escapa de los enlaces recognitivos comandados por el sentido. Consecuentemente, la l\u00ednea del pensar tambi\u00e9n es desgarrada, dando un golpe al voluntarismo y a la buena voluntad del pensador. Incluso puede saltar una l\u00e1grima, lo que nos fuerza a preguntar por lo que pasa en ese extra\u00f1o instante que arroja simult\u00e1neamente pasado y futuro.<\/p>\n<p>La paradoja: la filosof\u00eda es un modo de pensar conceptos, pero el pensamiento no ser\u00eda suficiente, por s\u00ed, para llegar a la necesidad de lo que es pensado o a la propia necesidad de pensar. \u00bfQu\u00e9 es necesario que pase para que exista esa doble necesidad? He aqu\u00ed como Deleuze encamina la respuesta en una frase que abre su filosof\u00eda a la intromisi\u00f3n del afuera, es decir, a lo fortuito del encuentro: \u201cno contemos con el pensamiento para asentar la necesidad relativa de lo que \u00e9l piensa; contemos, al contrario, con la contingencia de un encuentro con aquello que fuerza a pensar, a fin de realzar y erigir la necesidad absoluta de un acto de pensar, de una pasi\u00f3n de pensar\u201d. El cuidado con esa apertura a los encuentros es lo que justifica el combate por la \u201cdestrucci\u00f3n de la imagen de un pensamiento que se presupone a s\u00ed mismo\u201d y que se juzga capaz de fijar un fundamento de las cosas. Y otra afirmaci\u00f3n agrega un punto en ese combate: \u201cen el mundo hay alguna cosa que fuerza a pensar. Este algo es el objeto de un encuentro fundamental y no de una recognici\u00f3n\u201d.<\/p>\n<div id=\"attachment_7177\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-7177\" src=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/1.11.png\" sizes=\"(max-width: 873px) 100vw, 873px\" srcset=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/1.11.png 873w, http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/1.11-300x200.png 300w, http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/1.11-100x67.png 100w, http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/1.11-862x574.png 862w, http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/1.11-120x80.png 120w\" alt=\"El Anatsui\" width=\"873\" height=\"581\" \/><\/p>\n<p class=\"wp-caption-text\">EL ANATSUI<\/p>\n<\/div>\n<p>En primer lugar, no sabemos todav\u00eda c\u00f3mo operar ese <em>algo.<\/em> Por esto, no anticipamos su nombre. Pero, por la frase, desconfiamos que esa <em>alguna cosa <\/em>no se agota como objeto para el pensamiento de un sujeto acabado y recognitivo, una vez que ella es puesta como <em>objeto de un encuentro fundamental<\/em>. \u00bfPor qu\u00e9<em> fundamental<\/em>? Porque, en primer lugar, ese extra\u00f1o <em>objeto <\/em>centella en la fisura de la l\u00ednea sentir. Esa fisura es tal que el vector determinante en esa l\u00ednea deja de ser aquel dominado por el sentido com\u00fan, es decir, no es m\u00e1s aquello de su ejercicio emp\u00edrico \u2013 ejercicio ordinario, aunque importante; aqu\u00e9l por el cual la cualidad sensible del dado es recibida por el sentido (la simple dulzura de la magdalena presente al paladar). El vector ahora determinante es el de la \u201csensibilidad\u201d elevada a la \u201cen\u00e9sima potencia\u201d, sensibilidad que nace moment\u00e1neamente en la l\u00ednea del sentir, que nace por la fuerza de lo que provoc\u00f3 la fisura y de aquello que en ella centella; centello que insiste en lo dado, aunque no aparezca como lo dado (la intensidad de la alegr\u00eda, en el ejemplo de la magdalena de Proust). Es a ese extra\u00f1o objeto de un encuentro fundamental que Deleuze da el nombre de \u201csigno\u201d.<a href=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/la-filosofia-de-deleuze\/#_edn28\" name=\"_ednref28\">[28]<\/a><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-7178\" src=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/1.12.png\" sizes=\"(max-width: 873px) 100vw, 873px\" srcset=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/1.12.png 873w, http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/1.12-300x225.png 300w, http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/1.12-100x75.png 100w, http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/1.12-862x647.png 862w, http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/1.12-160x120.png 160w\" alt=\"1.12\" width=\"873\" height=\"655\" \/><\/p>\n<p><strong><em>\u00a0<\/em><\/strong><\/p>\n<p><strong><em>La intensificaci\u00f3n en los encuentros<\/em><\/strong><\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 dijimos que ese objeto, el signo, es extra\u00f1o? Por una raz\u00f3n aparentemente simple, pero que demuestra la preocupaci\u00f3n nietzscheana de Deleuze de poner sus conceptos al servicio de la situaci\u00f3n: as\u00ed, si algo no suscitara alguna extra\u00f1eza en la propia experiencia del encuentro, ya no puedo conceptuarlo como signo. En efecto, si yo consigo someter ese algo a una <em>identificaci\u00f3n<\/em> en la situaci\u00f3n del encuentro, si puedo tomarlo como<em> semejante <\/em>a lo que sea, si consigo confrontarlo con otra cosa que pienso como opuesta o si encontrara una <em>analog\u00eda<\/em> entre \u00e9l y otro fen\u00f3meno, ese algo estar\u00e1 de antemano intrincado por macro-operaciones que le someten a mi sentido com\u00fan, a mi poder (ilusorio o no) de representarlo. Yo le someto a la imagen representativa del pensamiento, al gran juego de esa \u201ccu\u00e1drupla sujeci\u00f3n\u201d, como dice Deleuze, \u201cen que solamente puede ser pensado como diferente lo que es id\u00e9ntico, semejante, an\u00e1logo y opuesto\u201d, esos cuatro guardianes de la representaci\u00f3n.<a href=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/la-filosofia-de-deleuze\/#_edn29\" name=\"_ednref29\">[29]<\/a> Pero cuando soy tocado por la extra\u00f1eza de algo, siento sin esoterismos la fragilidad de ese poder de sujetar y de hacer de cada cosa una diversidad en el medio de otras, o de tomarla como parte de un funcionamiento extensivo cualquiera, etc. Luego, la siento como signo, provocando variaciones en mi poder de ser afectado, forz\u00e1ndome a sentir, a memorar, a imaginar\u2026 a pensar de otro modo, es decir, sin el apoyo de los dispositivos de simplificaci\u00f3n de mis encuentros, dispositivos de fijaci\u00f3n de identidades, de oposiciones y de analog\u00edas.<\/p>\n<p>En la reconstrucci\u00f3n conceptual deleuzeana, el propio encuentro est\u00e1 pensado como una relaci\u00f3n compleja, una relaci\u00f3n que comporta l\u00edneas heterog\u00e9neas. Conforme a lo que pasa en esas l\u00edneas, el propio encuentro var\u00eda: es marcado como extensivo, cuando las diferencias emp\u00edricas son dadas a afecciones y percepciones que el pensamiento representa por medio de categor\u00edas sobrepuestas; pero puede ser marcado como encuentro intensivo, cuando \u201cflujos de intensidades\u201d pasan por las l\u00edneas. Experimentados como vibraciones de \u201ccuerpos sin \u00f3rganos\u201d,<a href=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/la-filosofia-de-deleuze\/#_edn30\" name=\"_ednref30\">[30]<\/a> tales flujos abren afectos y perceptos, es decir, otros modos de sentir y percibir. Disparan en el propio pensar un \u201cpensamiento demasiado intenso\u201d,<a href=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/la-filosofia-de-deleuze\/#_edn31\" name=\"_ednref31\">[31]<\/a> lanzado en un \u201ctrabajo rizom\u00e1tico\u201d en medio de \u201cpercepciones de cosas, de deseos\u201d, en medio de \u201cpercepciones moleculares\u201d, \u201cmicro-fen\u00f3menos\u201d, \u201cmicro-operaciones\u201d\u2026 un \u201cmundo de velocidades y lentitudes sin forma, sin sujeto, sin rostro\u201d, movilizado por el \u201czigzag de una l\u00ednea\u201d o por la \u201ccorrea de un l\u00e1tigo de un carruaje en furia\u201d.<a href=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/la-filosofia-de-deleuze\/#_edn32\" name=\"_ednref32\">[32]<\/a><\/p>\n<div id=\"attachment_7179\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-7179\" src=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/1.13.png\" sizes=\"(max-width: 873px) 100vw, 873px\" srcset=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/1.13.png 873w, http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/1.13-300x177.png 300w, http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/1.13-100x59.png 100w, http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/1.13-862x508.png 862w\" alt=\"Larry Rivers\" width=\"873\" height=\"514\" \/><\/p>\n<p class=\"wp-caption-text\">LARRY RIVERS<\/p>\n<\/div>\n<p>Como veremos, es desde un punto de vista \u00e9tico que los autores valorizan extremadamente los encuentros intensivos. Pero es tambi\u00e9n a partir del punto de vista del ejercicio del pensamiento. En efecto, a la vez que afirman que lo \u201cesencial\u201d est\u00e1 en las \u201cfuerzas, en las densidades y en las intensidades\u201d, y no \u201cen las formas y en las materias\u201d, es necesario entender que la selecci\u00f3n valorativa de lo intensivo resuena con una tendencia filos\u00f3fica \u201cmoderna\u201d, como dicen ellos, esta \u201cedad de lo c\u00f3smico\u201d. Pues bien, en Deleuze y Guattari, esa tendencia quiere exigir m\u00e1s del propio acto de pensar. \u00bfPor qu\u00e9? Porque se trata de \u201celaborar material de pensamiento\u201d para captar \u201cfuerzas no pensables en s\u00ed mismas\u201d. El \u201cproblema\u201d filos\u00f3fico de esa tendencia no pasa por un \u201ccomienzo\u201d, menos a\u00fan por una \u201cfundaci\u00f3n-fundamento\u201d. Se trata, esto s\u00ed, de un problema de consistencia o de consolidaci\u00f3n: \u00bfC\u00f3mo consolidar el material, hacerlo consistente, para que \u00e9l pueda captar\u201d, en el plano de inmanencia que \u00e9l erige en la medida que traza sus conceptos, \u201cesas fuerzas no sonoras, no visibles, no pensables?\u201d En este punto, esta filosof\u00eda retoma sus encuentros dionis\u00edacos con las artes. dionis\u00edacos, porque no se trata simplemente de una comunicaci\u00f3n extensiva entre ideas, o conceptos dominadores, y fragmentos de arte puestos al servicio de tesis filos\u00f3ficas. Se trata de una comunicaci\u00f3n por encuentros intensivos.<a href=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/la-filosofia-de-deleuze\/#_edn33\" name=\"_ednref33\">[33]<\/a><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-7180\" src=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/1.14.png\" sizes=\"(max-width: 873px) 100vw, 873px\" srcset=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/1.14.png 873w, http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/1.14-300x200.png 300w, http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/1.14-100x67.png 100w, http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/1.14-862x575.png 862w, http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/1.14-120x80.png 120w\" alt=\"1.14\" width=\"873\" height=\"582\" \/><\/p>\n<p><strong><em>La disparaci\u00f3n intensiva en los encuentros<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Usamos la palabra intensidad presuponiendo que ella extraiga un concepto, pero todav\u00eda no sabemos qu\u00e9 concepto es este. Sabemos que \u00e9l opera en la determinaci\u00f3n del signo como aquello que, <em>intensificando el sentir, nos fuerza a pensar<\/em>. Ahora, hay que destacar un detalle. Decir que \u00e9l nos fuerza a pensar es decirlo portador de una \u201crelaci\u00f3n de la fuerza con la fuerza\u201d. Esa relaci\u00f3n, o cruzamiento de fuerzas, implica \u201cel elemento diferencial de la fuerza\u201d (fuerza dominante \u2215 fuerza dominada) que Deleuze, en sus encuentros con Nietzsche, une a la idea de \u201cvoluntad de potencia\u201d.<a href=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/la-filosofia-de-deleuze\/#_edn34\" name=\"_ednref34\">[34]<\/a>Afirmar que ese elemento diferencial es la nietzscheana <em>voluntad de potencia<\/em> quiere decir lo siguiente: es como elemento diferencial que esa voluntad est\u00e1 \u201cen su m\u00e1s elevado grado\u201d, en \u201csu forma intensa o intensiva\u201d.<a href=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/la-filosofia-de-deleuze\/#_edn35\" name=\"_ednref35\">[35]<\/a> En este momento, destaquemos que es como \u201cprincipio \u2018intensivo\u2019\u201d, como \u201cprincipio de intensidad pura\u201d, que la idea de voluntad de potencia se desprende del \u201cgusto\u201d nietzscheano por la energ\u00e9tica, del inter\u00e9s por la f\u00edsica de las \u201ccantidades intensivas\u201d. Tal idea se abre a otras, la de un diferenciador de la diferencia y de un criterio de selecci\u00f3n de los encuentros, selecci\u00f3n doblemente orientada: tanto en la direcci\u00f3n de una \u00e9tica, como veremos, cuanto en pro de un pensar m\u00e1s exigente, una vez que, coligado al esfuerzo por \u201cdesprender la <em>forma superior<\/em> de todo lo que es\u201d, es decir, la forma de intensidad\u201d.<a href=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/la-filosofia-de-deleuze\/#_edn36\" name=\"_ednref36\">[36]<\/a><\/p>\n<p>En el caso del signo, su forma superior \u2013que no se reduce a las cualidades sensibles de una de sus caras\u2013 es aquella por la cual la intensificaci\u00f3n del sentir fuerza el acto de pensar. \u00bfPor qu\u00e9 ocurre esto? \u00bfPor qu\u00e9 se desprende esa forma intensiva superior? En esa filosof\u00eda, no podemos buscar la causa de esa superioridad en un transcendente externo o interno al sujeto pensante. Por tanto, tenemos que buscar en la propia inmanencia de los encuentros la operaci\u00f3n por la cual las diferencias disparan por intensificaci\u00f3n. En esa inmanencia de los encuentros, cualquier cosa puede ser signo, desde que sea portadora de un sistema de diferencias o de diferenciaciones complejas en que haya una <em>disparaci\u00f3n<\/em> intensiva. Algo es signo cuando ocurre por disparaci\u00f3n en un \u201csistema dotado de disimetr\u00eda\u201d, en un sistema en que hay \u201cdisparatadas \u00f3rdenes de grandeza\u201d. Deleuze dice, a\u00fan m\u00e1s, que el signo (o el fen\u00f3meno) \u201cfulgura en el intervalo de los disparates\u201d, poniendo a vibrar ah\u00ed una extra\u00f1a \u201ccomunicaci\u00f3n\u201d. Propiamente hablando, el \u201csigno es un efecto\u201d de series divergentes, efecto compuesto de \u201cdos aspectos: uno por el cual, en tanto signo\u201d (propiamente dicho) \u201c\u00e9l extrae la disimetr\u00eda productora; el otro\u201d (su aspecto de dado actual) \u201cpor el cual \u00e9l tiende a anular\u201d la propia disimetr\u00eda productora.<a href=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/la-filosofia-de-deleuze\/#_edn37\" name=\"_ednref37\">[37]<\/a> Es bajo este \u00faltimo aspecto que \u00e9l todav\u00eda deja un flanco abierto a macro-apropiaciones reductoras de su impacto, como cuando se dice que aquella intensa alegr\u00eda proustiana, en el ejemplo ya referido, remit\u00eda tan-s\u00f3lo a encuentros extensivos ocurridos en el pasado vivido. En los encuentros extensivos, lo vivido quiere decir solamente \u201ccualidades sensibles\u201d. Pero, cuando disparado, lo vivido quiere decir \u201clo \u2018intensivo\u2019\u201d en una procesualidad en que priman los devenires, \u201cpasajes de intensidad\u201d<a href=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/la-filosofia-de-deleuze\/#_edn38\" name=\"_ednref38\">[38]<\/a>. Por implicar intensificaciones y pasajes de intensidad en flujos y cortes de flujos -\u201cya que cada intensidad est\u00e1 necesariamente en relaci\u00f3n con otra, de tal modo que alguna cosa pase\u201d-, el \u201cestado vivido\u201d no es necesariamente \u201csubjetivo\u201d, ni \u201cindividual\u201d, pero pleno de ese \u201cmovimiento\u201d o \u201clance\u201d de las \u201cintensidades, de las cantidades intensivas\u201d, como otros tambi\u00e9n \u201cvendr\u00e1n\u201d.<a href=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/la-filosofia-de-deleuze\/#_edn39\" name=\"_ednref39\">[39]<\/a><\/p>\n<div id=\"attachment_7181\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-7181\" src=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/1.15.png\" sizes=\"(max-width: 884px) 100vw, 884px\" srcset=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/1.15.png 884w, http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/1.15-300x116.png 300w, http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/1.15-100x39.png 100w, http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/1.15-862x333.png 862w\" alt=\"Rosalie Gascoigne\" width=\"884\" height=\"342\" \/><\/p>\n<p class=\"wp-caption-text\">ROSALIE GASCOIGNE<\/p>\n<\/div>\n<p><strong><em>\u00a0<\/em><\/strong><\/p>\n<p><strong><em>La proliferaci\u00f3n intensiva \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/em><\/strong><\/p>\n<p>Despu\u00e9s de ese breve pasaje por algunos puntos de la teor\u00eda deleuzeana del signo, en que se ha subrayado el juego de los encuentros, retendremos lo siguiente: en cada caso pensado, Deleuze encuentra la necesidad y los medios de su creaci\u00f3n filos\u00f3fica en la disparaci\u00f3n de los encuentros intensivos. El parad\u00f3jico centro nervioso de esa disparaci\u00f3n es una s\u00edntesis de l\u00edneas heterog\u00e9neas, es una s\u00edntesis disyuntiva. Parad\u00f3jico, pues en cada caso la articulaci\u00f3n discordante es amenazada por bordes pegados a la propia s\u00edntesis: de un lado, son bordes que llenan los encuentros extensivos con un exceso de opiniones y de aspectos comunicativos irrisorio; de otro, son bordes que aproximan la ca\u00f3tica de las intensidades, que, no obstante, no pueden ser simplemente suprimidas, bajo pena de no estar a la altura de la problem\u00e1tica de la diferencia. Por eso, para Deleuze, \u201chablar de la creaci\u00f3n\u201d es estar \u201ctrazando su camino entre dos imposibilidades\u201d.<a href=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/la-filosofia-de-deleuze\/#_edn40\" name=\"_ednref40\">[40]<\/a> Por un lado, no es posible establecer una cr\u00edtica de la representaci\u00f3n al punto de simplemente suprimir lo extensivo. Por otro lado, si el azar es lo m\u00e1s necesario, luego, en los encuentros, las articulaciones creativas necesitan de las intensidades, incluso con la amenaza de su ca\u00f3tica: \u201cSe dir\u00eda que la lucha contra el caos\u201d es inseparable de cierta \u201cafinidad\u201d con este \u201cenemigo\u201d, pues, quedar en la monoton\u00eda, ya es perder la lucha.<a href=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/la-filosofia-de-deleuze\/#_edn41\" name=\"_ednref41\">[41]<\/a><\/p>\n<div id=\"attachment_7182\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-7182\" src=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/1.16.png\" sizes=\"(max-width: 870px) 100vw, 870px\" srcset=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/1.16.png 870w, http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/1.16-300x202.png 300w, http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/1.16-100x67.png 100w, http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/1.16-862x580.png 862w, http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/1.16-120x80.png 120w\" alt=\"Saul Leiter\" width=\"870\" height=\"585\" \/><\/p>\n<p class=\"wp-caption-text\">SAUL LEITER<\/p>\n<\/div>\n<p>\u00bfQu\u00e9 nombre dar al extra\u00f1o acto que dispara todas las articulaciones cuidadas por esa filosof\u00eda en sus encuentros? Es el mismo del cual los signos son efectos. Es tambi\u00e9n el que encontramos en la construcci\u00f3n de todos los conceptos deleuzeanos. Por ende, nada existir\u00eda o aparecer\u00eda sin el parad\u00f3jico contagio mutuo de los heterog\u00e9neos, sin esa relaci\u00f3n llamada <em>s\u00edntesis disyuntiva,<\/em> sin ese impalpable <em>dispar<\/em>. Desde el buen encuentro te\u00f3rico de Deleuze con la renovaci\u00f3n del problema de la individuaci\u00f3n por Gilbert Simondon, el concepto de <em>dispar<\/em> aparece en su filosof\u00eda, pero \u201csin la condici\u00f3n de un m\u00ednimo de semejanza entre las series\u201d. Aparece como \u201cprecursor sombr\u00edo\u201d, estableciendo una \u201ccomunicaci\u00f3n\u201d <em>intensiva<\/em> entre \u201cseries disparates\u201d, desencadenando \u201cacoplamientos, resonancias internas\u201d, \u201cmovimientos forzados\u201d; produce la \u201cconstituci\u00f3n de yos pasivos y de sujetos larvales en el sistema, as\u00ed como la formaci\u00f3n de puros dinamismos espacio-temporales\u201d etc.<a href=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/la-filosofia-de-deleuze\/#_edn42\" name=\"_ednref42\">[42]<\/a> Los <em>dispares<\/em> tambi\u00e9n act\u00faan como \u201celementos \u00faltimos del inconsciente\u201d.<a href=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/la-filosofia-de-deleuze\/#_edn43\" name=\"_ednref43\">[43]<\/a> <em>Dispar<\/em> es el \u201celemento parad\u00f3jico que recurre las series\u201d divergentes haci\u00e9ndolas \u201cresonar, comunicar y ramificar\u201d, y todav\u00eda comandando \u201ctodas las retomadas y transformaciones, todas las redistribuciones\u201d. Tal definici\u00f3n hace que Deleuze la piense, en ese momento, como el \u201clugar de una cuesti\u00f3n\u201d en una conexi\u00f3n especial con la idea de problema: \u201cel <em>problema<\/em> es determinado por los <em>puntos singulares<\/em> que corresponden a las series, pero la cuesti\u00f3n [es determinada] \u201cpor un <em>punto aleatorio<\/em> que corresponde a la casa vac\u00eda, al elemento m\u00f3vil\u201d. As\u00ed, el complejo <em>cuesti\u00f3n-problema<\/em> (que est\u00e1 en el paradigma del par <em>virtual-actual<\/em>) caracteriza el \u201cmodo del acontecimiento\u201d como \u201cproblem\u00e1tico\u201d.<a href=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/la-filosofia-de-deleuze\/#_edn44\" name=\"_ednref44\">[44]<\/a><\/p>\n<p>En <em>Mil mesetas<\/em> es retomada la f\u00f3rmula pensar lo <em>dispar<\/em> como lugar de una cuesti\u00f3n. Se trata de una incidencia decisiva en el sistema conceptual deleuzeano: no acentuar la <em>disparidad<\/em> solamente en funci\u00f3n de resonancia. En la meseta denominada \u201cTratado de nomadolog\u00eda: la m\u00e1quina de guerra\u201d, Deleuze distingue las ciencias \u201cteorem\u00e1ticas\u201d (geometr\u00eda euclidiana, por ejemplo, dirigida hacia las \u201cconstantes\u201d) de las ciencias \u201cproblem\u00e1ticas\u201d o \u201cn\u00f3madas\u201d (como la geometr\u00eda arquimediana). <em>Dispar<\/em> act\u00faa fuertemente en esa distinci\u00f3n.<a href=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/la-filosofia-de-deleuze\/#_edn45\" name=\"_ednref45\">[45]<\/a> Podemos notar ah\u00ed un despliegue de <em>dispar <\/em>como operador de liberaciones, como disparaci\u00f3n de estados intensivos, estados que aguzan en el aprendiz el <em>estar al acecho<\/em> de la disparada de <em>l\u00edneas de fuga<\/em>. Ese despliegue era un tanto previsible desde el empleo de una \u201ctautolog\u00eda\u201d que defin\u00eda <em>dispar<\/em> como \u201cdiferencia de intensidad\u201d. Tautolog\u00eda, pues \u201ctoda intensidad es diferencial, es diferencia en s\u00ed misma\u201d. Hay un diferenciar \u201cinfinitamente desplegado\u201d en cambios de fases o estados que, citando a Rosny, Deleuze reconoce como secuencias de proliferaci\u00f3n quebradizas: \u201ctoda intensidad es <em>E-E\u2019<\/em>, en que el propio E remite a <em>e-e\u2019<\/em>, y<em> e\u2019<\/em> remite a e-e\u2019 \u201d.<a href=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/la-filosofia-de-deleuze\/#_edn46\" name=\"_ednref46\">[46]<\/a><\/p>\n<p>Como <em>paciente<\/em> de los encuentros intensivos, como <em>sujeto larval de su propio sistema<\/em>, manteni\u00e9ndose al acecho de los <em>dispares<\/em>, es que el pensador puede llegar a pensar y a crear en sus nuevos conceptos las variaciones que correspondan a los problem\u00e1ticos dinamismos espacio-temporales no sometidos a una forma previa. Se puede decir que esa intensificaci\u00f3n del pensar implica una \u201c<em>involuci\u00f3n<\/em>\u201d a <em>s\u00edntesis pasivas. <\/em>Implicar\u00eda una \u201c<em>regresi\u00f3n<\/em>\u201d que no remontara \u201ca un principio\u201d.<a href=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/la-filosofia-de-deleuze\/#_edn47\" name=\"_ednref47\">[47]<\/a> Es que \u201cla \u2018regresi\u00f3n\u2019 es mal comprendida en tanto no se ve en ella la activaci\u00f3n de un sujeto larval, \u00fanico paciente capaz de sostener las exigencias de un dinamismo sistem\u00e1tico\u201d.<a href=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/la-filosofia-de-deleuze\/#_edn48\" name=\"_ednref48\">[48]<\/a> Implicando disparaciones, ese doble movimiento corresponde a un problema que circula por el sistema deleuzeano, problema fecundado justamente por la complejidad de los encuentros, pero que tambi\u00e9n percute en la propia elaboraci\u00f3n de los conceptos.<a href=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/la-filosofia-de-deleuze\/#_edn49\" name=\"_ednref49\">[49]<\/a><\/p>\n<p>Un problema de ese tipo crea una buena relaci\u00f3n entre el fil\u00f3sofo Deleuze y el animal no edipizado. La idea de marcar un \u201cterritorio\u201d, este \u201cdominio del tener\u201d que nos dice al respecto, ya concern\u00eda a los animales. Marcar un territorio no se reduce a funcionalidades. Es por medio de \u201cposturas, cantos y colores\u201d que son atingidas l\u00edneas de un \u201carte en estado puro\u201d. Adem\u00e1s de eso, un \u201cterritorio s\u00f3lo vale en relaci\u00f3n a un movimiento por medio del cual se sale de \u00e9l\u201d. Es decir, no hay un territorio sin \u201cdesterritorializaci\u00f3n\u201d, \u201csin un vector de salida del territorio; y no hay salida del territorio, es decir, desterritorializaci\u00f3n, sin, a la vez, un esfuerzo para reterritorializarse en otra parte\u201d. Y los animales participan de eso, porque \u201cemiten signos\u201d, \u201creaccionan a signos\u201d, y \u201cproducen signos\u201d. Al igual que el \u201cescritor\u201d y el \u201cfil\u00f3sofo\u201d, el animal \u201ces el ser, fundamentalmente, al acecho\u201d.<a href=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/la-filosofia-de-deleuze\/#_edn50\" name=\"_ednref50\">[50]<\/a><\/p>\n<p><strong><em>\u00bfC\u00f3mo recorrer los encuentros conceptuales deleuzeanos?<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Esta no es una pregunta meramente did\u00e1ctica y solamente dirigida a los que nunca leyeron alg\u00fan escrito de este fil\u00f3sofo. Ella siempre retorna a cada texto le\u00eddo por alguien que inicia, o rele\u00eddo por un experimentado investigador. No presentamos una gu\u00eda tur\u00edstica que le d\u00e9 una respuesta. Apuntamos a aquello que pulsa en cualquier detalle de esa filosof\u00eda de la experiencia que comprende la complejidad de los encuentros: la <em>pulsaci\u00f3n dispar<\/em> como operaci\u00f3n amortecida o proliferada en los encuentros e implicada en la creaci\u00f3n de los propios conceptos deleuzeanos. Como elemento sin identidad, la <em>pulsaci\u00f3n dispar<\/em> dispara tambi\u00e9n en nosotros, aprendices, la sensaci\u00f3n de que el sistema deleuziano es un laberinto. Y la pregunta regresa: \u00bfno encontrar\u00edamos por ah\u00ed una especie de hilo de Ariadna, como aqu\u00e9l que gui\u00f3 a Teseo en la laber\u00edntica aventura en que venci\u00f3 el monstruo?<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-7183\" src=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/1.17.png\" sizes=\"(max-width: 873px) 100vw, 873px\" srcset=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/1.17.png 873w, http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/1.17-300x224.png 300w, http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/1.17-100x75.png 100w, http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/1.17-862x644.png 862w, http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/1.17-160x120.png 160w\" alt=\"1.17\" width=\"873\" height=\"652\" \/><\/p>\n<p>En filosof\u00eda, dir\u00edamos que el monstruo es el pensamiento del fil\u00f3sofo\u2026 monstruo, s\u00ed, por razones que \u00e9l recrea a su manera\u2026 que no nos confirman en nuestras opiniones, incluso en aquellas basadas en otros fil\u00f3sofos. La monstruosidad aparece en la forma de veloces e intempestivos encuentros de nociones, ideas afiladas en un af\u00e1n de diferenciarse unas de las otras, pero que se dedican, a la vez, a ayudarse mutuamente en extra\u00f1as concatenaciones. Solamente cuando la lectura se siente afirmativamente afectada por una fuerza nacida de su encuentro con el texto, es que el estudioso percibe que no necesita matar al monstruo, sino impregnarse de \u00e9l, aliarse con sus travesuras y, con eso, vencer en s\u00ed mismo su inevitable estado de lentitud. Esto quiere decir que el hilo de Ariadna no nos espera a la puerta del laberinto deleuzeano. \u00bfPor qu\u00e9?<\/p>\n<p>Refiri\u00e9ndose a la literatura, Deleuze conecta la \u201cobra de arte moderna\u201d \u2013esas \u201cobras problem\u00e1ticas\u201d- al \u201cabandono de la representaci\u00f3n\u201d, haciendo decisiva una importante cuesti\u00f3n presente en su filosof\u00eda: la de la construcci\u00f3n de un sistema de diferencias irreductibles a un centro o una convergencia. En este momento, entabla una alianza con Umberto Eco en torno al \u201cproblema de la Obra Abierta\u201d.<a href=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/la-filosofia-de-deleuze\/#_edn51\" name=\"_ednref51\">[51]<\/a> La alianza se encuentra en la idea de que \u201cla obra de arte \u00b4cl\u00e1sica\u2019 es vista bajo varias perspectivas y est\u00e1 sujeta a interpretaciones; pero cada punto de vista o interpretaci\u00f3n no corresponde todav\u00eda a una obra aut\u00f3noma, comprendida en el caos de una gran-obra. La caracter\u00edstica de la obra de arte \u2018moderna\u2019 aparece como la ausencia de centro o de convergencia\u201d.<a href=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/la-filosofia-de-deleuze\/#_edn52\" name=\"_ednref52\">[52]<\/a> Creemos que la filosof\u00eda deleuzeana tambi\u00e9n est\u00e1 en resonancia con la modernidad de las obras de arte as\u00ed caracterizadas: implica un principio de proliferaci\u00f3n intensiva de lecturas, proliferaci\u00f3n que termina corroyendo centros y convergencias en pro de una coexistencia intensiva que nos <em>zigzaguea<a href=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/la-filosofia-de-deleuze\/#_edn53\" name=\"_ednref53\"><strong>[53]<\/strong><\/a><\/em>.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 tiene eso que ver con el t\u00e9rmino laberinto? Pues bien, es a uno de los operadores de esa proliferaci\u00f3n que Umberto Eco se refiere al escribir el <em>Pos-Escrito<\/em> a su romance <em>El Nombre de la Rosa<\/em>. \u00c9l determina tres tipos: el \u201claberinto cl\u00e1sico\u201d, de Teseo, pero que es tambi\u00e9n el de Sherlock Holmes, recorrido con el auxilio de un \u201chilo de Ariadna\u201d, trae consigo una \u201centrada para el centro\u201d y un camino del \u201ccentro hacia la salida\u201d; hay el \u201claberinto manierista\u201d, estructurado como \u00e1rbol, en \u201cforma de ra\u00edces con muchos callejones sin salida\u201d, con \u201cuna sola salida\u201d, carece del socorro de un hilo conductor. Finalmente, dice, hay \u201caquello que Deleuze y Guattari llaman rizoma\u201d. En este laberinto \u201ccada camino puede enlazarse con cualquier otro\u201d, no existiendo \u201ccentro\u201d, \u201cperiferia\u201d o \u201csalida\u201d, por ser \u00e9l \u201cpotencialmente infinito\u201d. [Dir\u00edamos que la pulsaci\u00f3n dispar dispara en \u00e9l una limitaci\u00f3n]. Eco rizomatiza el \u201cmundo en que Guillermo\u201d -uno de los personajes- \u201cpiensa vivir\u201d, mundo \u00e9ste \u201cestructurado en forma de rizoma, o mejor, estructurable, pero nunca definitivamente estructurado\u201d.<a href=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/la-filosofia-de-deleuze\/#_edn54\" name=\"_ednref54\">[54]<\/a><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-7184\" src=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/1.18.png\" sizes=\"(max-width: 873px) 100vw, 873px\" srcset=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/1.18.png 873w, http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/1.18-300x169.png 300w, http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/1.18-100x56.png 100w, http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/1.18-862x485.png 862w\" alt=\"1.18\" width=\"873\" height=\"491\" \/><\/p>\n<p>Sin la l\u00f3gica de Sherlock Holmes, Guillermo \u2013investigador de asesinatos en un monasterio medieval\u2013 es la apertura acogedora de una serie de elecciones posibles, a tal punto que su b\u00fasqueda se complica en una pr\u00e1ctica rizom\u00e1tica resuelta \u00fanicamente en el azar de los encuentros. El problema consiste en que \u201cel rizoma\u201d, tal como la conjunci\u00f3n \u201cy\u201d, no es exactamente una cosa, sino un \u201cinter-ser\u201d, una movilidad entre-cosas que \u201crelaciona un punto cualquiera con cualquier otro punto, sus trazos no son de la misma naturaleza\u201d, haciendo posible un \u201cjuego de reg\u00edmenes de signos muy distintos, incluso estados de no-signos\u201d. Al contrario del \u201c\u00e1rbol\u201d, el rizoma es irreductible al Uno y al m\u00faltiple; \u00e9l \u201cno est\u00e1 hecho de unidades, sino de dimensiones, o antes, de direcciones movedizas\u201d. Rizomatizar implica tanto las disparaciones como la tarea de \u201cmapear\u201d multiplicidades sustantivas. Luego, para que el rizoma sea \u201cmodelo\u201d din\u00e1mico de \u00e9stas, es necesario que el hecho de rizomatizar acarree consigo operaciones de disparaci\u00f3n que lleven el mapeo a aliarse a aquellos componentes que, presentes en las multiplicidades, puedan romper los procesos que concurren para el bloqueo de ellas, procesos que son tambi\u00e9n producidos en ellas mismas. Por sobrellevar este tipo de operaci\u00f3n, es que los autores pueden decir que el rizoma \u201cno tiene comienzo ni fin, pero siempre un medio, por el cual \u00e9l crece y transborda\u201d.<a href=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/la-filosofia-de-deleuze\/#_edn55\" name=\"_ednref55\">[55]<\/a> Ah\u00ed se encuentra el productivo y parad\u00f3jico funcionamiento te\u00f3rico-pr\u00e1ctico del rizoma: el modelo que mapea se pliega en operaciones que cambian la naturaliza de lo mapeado.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-7185\" src=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/1.19.png\" sizes=\"(max-width: 871px) 100vw, 871px\" srcset=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/1.19.png 871w, http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/1.19-300x169.png 300w, http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/1.19-100x56.png 100w, http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/1.19-862x486.png 862w\" alt=\"1.19\" width=\"871\" height=\"491\" \/><\/p>\n<p>Y si el deseo, como quieren Deleuze y Guattari, es la potencia de ese medio, es porque \u00e9l mismo se define, no por la carencia de algo, sino como \u201cprincipio inmanente\u201d de una productividad compleja. Esa productividad, tan natural cuanto artificial, es la de un producir que se reitera diferentemente, una sorprendente maquinaci\u00f3n del afuera, un \u201cproducir siempre el producir\u201d, que viene a ser precisamente la \u201cregla\u201d inmanente de las \u201cm\u00e1quinas deseantes\u201d.<a href=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/la-filosofia-de-deleuze\/#_edn56\" name=\"_ednref56\">[56]<\/a> El punto de vista que buscamos para vislumbrar esa filosof\u00eda, el punto <em>dispar<\/em>, no puede ser indiferente al modo como esa regla opera en la propia escritura deleuze-guattariana, <em>regla<\/em> que no deja de invadir tambi\u00e9n la proliferaci\u00f3n de textos involucrados con esa filosof\u00eda.<\/p>\n<p><strong><em>\u00a0<\/em><\/strong><\/p>\n<p><strong><em>\u00c9tica en los encuentros<\/em><\/strong><\/p>\n<p>La filosof\u00eda deleuzeana propende a una proliferaci\u00f3n intensiva de <em>buenos<\/em> encuentros. As\u00ed lo quiere, pues cree que no hay \u201cobra que no indique una salida para la vida, que no trace un camino entre las piedras\u201d.<a href=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/la-filosofia-de-deleuze\/#_edn57\" name=\"_ednref57\">[57]<\/a> Deleuze entiende lo que un buen encuentro es, a partir de sus buenos encuentros con Nietzsche y Spinoza.<\/p>\n<p>En efecto, la nietzscheana <em>voluntad de potencia<\/em> es dispar, es elemento diferencial en una relaci\u00f3n de fuerzas cuando est\u00e1 en su m\u00e1s elevado grado, en su \u201cforma intensa o intensiva\u201d. En ese estado intensivo, que la distingue de una voluntad de poder, ella fuerza el pensar a \u201cdesprender la <em>forma superior <\/em>de todo lo que es\u201d, es decir, la \u201cforma de intensidad\u201d. No obstante, ella tambi\u00e9n act\u00faa como criterio de selecci\u00f3n de los encuentros al promover una postura \u00e9tica que \u201cno consiste en codiciar, ni en tomar, sino en dar y en crear\u201d; es para ella que Zaratustra encuentra el \u201cverdadero nombre\u201d en su forma intensa, la voluntad de potencia \u201ces la virtud que da\u201d.<a href=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/la-filosofia-de-deleuze\/#_edn58\" name=\"_ednref58\">[58]<\/a> Se espera que pulse en esa virtud lo que sugiere el imperativo \u00e9tico nietzscheano: \u201celevar lo que se quiere a la \u00faltima potencia, a la <em>en\u00e9sima potencia<\/em>\u201d. El problema \u00e9tico se repone en el movimiento, imponi\u00e9ndose un cuidado con el \u201cjuego de las intensidades bajas e intensidades elevadas, la manera por la cual una intensidad baja puede minar la m\u00e1s elevada e incluso ser tan elevada cuanto la m\u00e1s elevada, e inversamente\u201d.<a href=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/la-filosofia-de-deleuze\/#_edn59\" name=\"_ednref59\">[59]<\/a><\/p>\n<p>De la <em>\u00c9tica<\/em> de Spinoza \u2013 este caso de amor extremado \u2013 Deleuze recoge una <em>etolog\u00eda<\/em>. Esto quiere decir, <em>a grandes rasgos<\/em>, que la distinci\u00f3n de los buenos y de los malos encuentros, dispensando las prescripciones transcendentes de la moral, depende de lo que pasa en dos \u00f3rdenes de dimensiones: aquella en la cual los entes viven la experiencia de acuerdo con sus respectivas relaciones constitutivas de composici\u00f3n \u2013o no\u2013 en movimientos y reposos o en sus velocidades y lentitudes (<em>longitud<\/em>); y aquella en la cual, en sus mutuas relaciones, viven la experiencia del aumento o disminuci\u00f3n de su \u201cfuerza de existir\u201d y de su \u201cpoder de ser afectado\u201d (<em>latitud<\/em>); la experiencia de lo que pasa, por lo tanto, en sus \u201cestados intensivos\u201d, experiencias que les lanza en pasiones alegres o tristes,<a href=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/la-filosofia-de-deleuze\/#_edn60\" name=\"_ednref60\">[60]<\/a> estos signos que la vida va cogiendo en sus encuentros.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-7186\" src=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/1.20.png\" sizes=\"(max-width: 920px) 100vw, 920px\" srcset=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/1.20.png 920w, http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/1.20-300x241.png 300w, http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/1.20-100x80.png 100w, http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/1.20-862x692.png 862w\" alt=\"1.20\" width=\"920\" height=\"739\" \/><\/p>\n<p>* * *<\/p>\n<p><strong>III. Diez Conceptos <\/strong><\/p>\n<p>En orden alfab\u00e9tico presentamos la selecci\u00f3n de algunos pocos conceptos deleuzeanos, apropi\u00e1ndonos de sus usos en textos del propio Deleuze.<a href=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/la-filosofia-de-deleuze\/#_edn61\" name=\"_ednref61\">[61]<\/a><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Actual y virtual:<\/strong> \u201cToda multiplicidad implica elementos actuales y elementos virtuales. No hay objeto puramente actual. Todo actual se confunde con una niebla de im\u00e1genes virtuales\u201d. \u201cLa relaci\u00f3n del actual y del virtual constituye siempre un circuito, pero de dos maneras: ora el actual remite a virtuales como las otras cosas en vastos circuitos, en donde el virtual se actualiza; ora el actual remite al virtual como a su propio virtual, en los menores circuitos en donde lo virtual cristaliza con lo actual. El plano de inmanencia contiene, en un s\u00f3lo tiempo, la actualizaci\u00f3n como relaci\u00f3n del virtual con otros t\u00e9rminos, e incluso el actual como t\u00e9rminos con el cual el virtual permutase. En todos los casos, la relaci\u00f3n del actual y del virtual no es la que se puede establecer entre dos actuales. Los actuales implican individuos constituidos, y determinaciones por puntos ordinarios, mientras la relaci\u00f3n del actual y del virtual forma una individuaci\u00f3n en acto o una singularizaci\u00f3n por puntos notables a ser determinados en cada caso.\u201d<a href=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/la-filosofia-de-deleuze\/#_edn62\" name=\"_ednref62\">[62]<\/a><\/p>\n<p><strong>Complicaci\u00f3n<\/strong>: \u201cMundo de diferencias implicadas unas en las otras\u201d. \u201cMundo complicado, sin identidad, propiamente ca\u00f3tico\u201d. \u201cLa caos-errancia se opone a la coherencia de la representaci\u00f3n; ella excluye la coherencia de un sujeto que se representa, bien como de un objeto representado\u201d. \u201cEl mundo intenso de las diferencias, en el cual las cualidades encuentran su raz\u00f3n y lo sensible encuentra su ser, es precisamente el objeto de un empirismo superior\u201d. \u201cEs necesario se\u00f1alar la diferencia <em>difiriendo\u201d<\/em>. \u201cEste caos es el m\u00e1s positivo\u201d y \u201cla divergencia es objeto de afirmaci\u00f3n\u201d. \u201cLa trinidad complicaci\u00f3n-explicaci\u00f3n-implicaci\u00f3n aprehende el conjunto del sistema, esto es, del caos que mantiene todo, de las series divergentes que de \u00e9l salen y en \u00e9l entran y del diferenciador\u201d, el dispar \u201cque las relaciona unas a las otras\u201d.<a href=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/la-filosofia-de-deleuze\/#_edn63\" name=\"_ednref63\">[63]<\/a><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Cuerpo:<\/strong> \u201cUn cuerpo no se define por la forma que le determina, ni como sustancia o sujeto determinados, ni por los \u00f3rganos que \u00e9l posee o por las funciones que ejerce. En el plano de consistencia, un cuerpo se define solamente por una longitud y una latitud: por el conjunto de los elementos materiales que le pertenecen bajo tales relaciones de movimiento y de reposo, de velocidad y de lentitud (longitud); por el conjunto de afectos intensivos de que \u00e9l es capaz bajo tal poder o grado de potencia (latitud). Solamente afectos y movimientos locales, velocidades diferenciales. Fue Spinoza quien destac\u00f3 esas dos dimensiones del Cuerpo y de haber definido el plano de la Naturaleza como longitud y latitud puras. Latitud y longitud son los dos elementos de una cartograf\u00eda\u201d.<a href=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/la-filosofia-de-deleuze\/#_edn64\" name=\"_ednref64\">[64]<\/a><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Cuerpo sin \u00f3rganos<\/strong>: \u201cEl cuerpo sin \u00f3rganos no se opone tanto a los \u00f3rganos cuanto se opone a esa organizaci\u00f3n de los \u00f3rganos llamada organismo. Es un cuerpo intenso, intensivo. Es recorrido por una onda que traza en el cuerpo niveles o umbrales seg\u00fan las variaciones de su amplitud. De este modo, el cuerpo no tiene \u00f3rganos sino umbrales o niveles\u201d. \u201cNo es el testigo de una nada original, ni el residuo de una totalidad perdida\u201d. \u201cNo es la proyecci\u00f3n: nada tiene que ver con el cuerpo propio o con una imagen del cuerpo. El cuerpo sin imagen\u201d. \u201c\u00c9l es perpetuamente reinyectado en la producci\u00f3n\u201d. \u201c<em>Es el campo de inmanencia del deseo, el plano de consistencia propio del deseo\u201d.<\/em> \u201cEl cuerpo sin \u00f3rganos es deseo, es \u00e9l y por \u00e9l que se desea\u201d.<a href=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/la-filosofia-de-deleuze\/#_edn65\" name=\"_ednref65\">[65]<\/a><\/p>\n<p><strong>Devenir<\/strong>: \u201cLos devenires no son fen\u00f3menos de imitaci\u00f3n, ni de asimilaci\u00f3n, sino de doble captura, de evoluci\u00f3n paralela, de nupcias entre dos reinos\u201d. \u201cLa avispa y la orqu\u00eddea son el ejemplo. La orqu\u00eddea parece formar una imagen de la avispa, pero, de hecho, hay un devenir-avispa de la orqu\u00eddea, un devenir-orqu\u00eddea de la avispa, una doble captura; \u2018aquello que\u2019 cada quien deviene no cambia menos que \u2018aquel que\u2019 deviene. La avispa deviene parte del aparato de reproducci\u00f3n de la orqu\u00eddea, en el mismo instante que la orqu\u00eddea deviene \u00f3rgano sexual para la avispa. Un \u00fanico y mismo devenir, un \u00fanico bloque de devenir\u201d.<a href=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/la-filosofia-de-deleuze\/#_edn66\" name=\"_ednref66\">[66]<\/a><\/p>\n<p><strong>Haecceidad:<\/strong> \u201cHay un modo de individuaci\u00f3n muy distinto de aquel que corresponde a una persona, un sujeto, una cosa o una sustancia. Nosotros le reservamos el nombre de haecceidad. Pasa de escribirse \u2018ecceidad\u2019, derivando la palabra ecce, he aqu\u00ed un error, ya que Duns Scoto crea la palabra y el concepto a partir de Haec, \u2018esta cosa\u2019. Pero es un error fecundo, ya que sugiere un modo de individuaci\u00f3n que no se confunde precisamente con el de una cosa o de un sujeto. Una estaci\u00f3n, un invierno, un verano, una hora, una fecha tiene una individualidad perfecta que nada le falta, aunque ella no se confunda con la individualidad de una cosa o de un sujeto. Son haecceidades, en el sentido de que todo ah\u00ed es relaci\u00f3n de movimiento y de reposo entre mol\u00e9culas o part\u00edculas, poder de afectar y de ser afectado. Cuando la demonolog\u00eda expone el arte diab\u00f3lico de los movimientos locales y de los transportes de afectos, ella marca simult\u00e1neamente la importancia de las lluvias, granizos, vientos, favorables a estos transportes\u201d.<a href=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/la-filosofia-de-deleuze\/#_edn67\" name=\"_ednref67\">[67]<\/a><\/p>\n<p><strong>L\u00ednea de fuga<\/strong>: \u201cUna fuga es una especie de delirio. Delirar es exactamente salir del trazado\u201d. \u201cHay algo de demon\u00edaco en una l\u00ednea de fuga.\u201d \u201cEs propio de los demonios saltar los intervalos, y de un intervalo a otro\u201d. \u201cLa l\u00ednea de fuga es una desterritorializaci\u00f3n\u201d. \u201cHuir no es de ninguna manera renunciar a las acciones, no hay nada m\u00e1s activo que una fuga. Es lo contrario de lo imaginario. Es igualmente hacer huir, no forzosamente los otros, sino hacer huir algo, hacer huir un sistema como se rompe un tubo\u201d. \u201cNo hay solamente extra\u00f1os viajes en la ciudad, sino viajes en el mismo lugar; no estamos pensando en los drogadictos, cuya experiencia es demasiado ambigua, sino, m\u00e1s bien, en los verdaderos n\u00f3madas\u201d. \u201cViaje en el mismo lugar, este es el nombre de todas las intensidades, viaje en el que ellas se desarrollan tambi\u00e9n en su extensi\u00f3n\u201d.<a href=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/la-filosofia-de-deleuze\/#_edn68\" name=\"_ednref68\">[68]<\/a><\/p>\n<p><strong>Multiplicidad<\/strong>: \u201cLas multiplicidades son la realidad misma, no suponen ninguna unidad, no entran en ninguna totalidad y tampoco remiten a un sujeto. Las subjetivaciones, las totalizaciones, las unificaciones son, al contrario, procesos que se producen y que aparecen en las multiplicidades. Los principios caracter\u00edsticos de las multiplicidades conciernen a sus elementos, que son <em>singularidades<\/em>; a sus relaciones, que son <em>devenires<\/em>; a sus acontecimientos, que son<em> haecceidades<\/em>(es decir, individuaciones sin sujeto); a sus espacios-tiempos, que son espacios y tiempos <em>libres<\/em>; a su modelo de realizaci\u00f3n, que es el <em>rizoma<\/em> (por oposici\u00f3n al modelo); a su plano de composici\u00f3n, que constituye <em>mesetas<\/em> (zonas de intensidad continua); a los vectores que las atraviesan, y que constituyen <em>territorios<\/em> y grados de <em>desterritorializaci\u00f3n<\/em>\u201d.<a href=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/la-filosofia-de-deleuze\/#_edn69\" name=\"_ednref69\">[69]<\/a> \u201cNo se trata de oponer los dos tipos de multiplicidad, las m\u00e1quinas molares y moleculares, seg\u00fan un dualismo que no ser\u00eda mejor que el del Uno y del m\u00faltiple. Hay solamente multiplicidades de multiplicidades\u201d. \u201cLa distinci\u00f3n no es absolutamente la del exterior y del interior, siempre relativos y cambiantes, inter-vertibles, sino la de los tipos de multiplicidades\u201d [extensivas e intensivas] \u201cque coexisten, se penetran y cambian de lugar\u201d. \u201cLas relaciones, las determinaciones espacios-temporales no son predicados de la cosa sino dimensiones de multiplicidades\u201d.<a href=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/la-filosofia-de-deleuze\/#_edn70\" name=\"_ednref70\">[70]<\/a><\/p>\n<p><strong>Plano de inmanencia<\/strong>: \u201cEse plano que conoce solamente las longitudes y latitudes, las velocidades y las haecceidades, nosotros le llamamos plano de consistencia o de composici\u00f3n (por oposici\u00f3n al plano de organizaci\u00f3n y de desarrollo). Es necesariamente un plano de inmanencia y de univocidad\u201d. \u201cEs un plano de proliferaci\u00f3n de poblamiento, de contagio\u201d. \u201cEs todav\u00eda menos que una regresi\u00f3n que remontar\u00eda a un principio. Es, al contrario,<em> involuci\u00f3n<\/em>, en que la forma no para de ser diluida para liberar tiempos y velocidades\u201d. \u201cLa inmanencia no se remite a Algo como una unidad superior a cualquier cosa, ni a un Sujeto como acto que opera la s\u00edntesis de las cosas: es cuando la inmanencia no es inmanencia a otra cosa sino a s\u00ed misma que se puede hablar de un plano de inmanencia\u201d.<a href=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/la-filosofia-de-deleuze\/#_edn71\" name=\"_ednref71\">[71]<\/a><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>S\u00edntesis disyuntiva<\/strong>: \u201cLa cuesti\u00f3n es saber en cu\u00e1les condiciones la disyunci\u00f3n es una verdadera s\u00edntesis, y no un procedimiento de an\u00e1lisis que se contenta con excluir los predicados de una cosa en virtud de la identidad de su concepto (uso negativo, limitativo o exclusivo de la distinci\u00f3n). La respuesta es dada en la medida en que la divergencia o el descentramiento determinados por la disyunci\u00f3n se tornan objetos de afirmaci\u00f3n como tales\u201d. \u201cLas disyunciones subsisten\u201d. \u201cLa disyunci\u00f3n incluso devino, todo se divide, pero en s\u00ed mismo\u201d.<a href=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/la-filosofia-de-deleuze\/#_edn72\" name=\"_ednref72\">[72]<\/a><\/p>\n<p>***<\/p>\n<ol>\n<li><strong>Recorridos e influencias<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>La filosof\u00eda de Deleuze traza caminos que justifican la variaci\u00f3n de sus est\u00edmulos en estudios filos\u00f3ficos y en el campo de las ciencias humanas, de la educaci\u00f3n y del arte, as\u00ed como en los combates por la dignificaci\u00f3n del vivir. En relaci\u00f3n al modo como \u00e9l practic\u00f3 una historia quebradiza de la filosof\u00eda, seleccionando los encuentros propicios a sus creaciones, es suficiente una frase de un contempor\u00e1neo suyo, Jean Fran\u00e7ois Lyotard, en ocasi\u00f3n de la muerte de Deleuze: \u201ctodos sus libros fueron hechos para que cojamos en ellos todo lo que necesitamos. Principalmente aquello que no necesitamos por no tener ni idea de su existencia. \u00bfPor qu\u00e9? Porque, con Deleuze, \u201ccomentar\u201d es \u201cinventar\u201d. Pues, completa Lyotard: \u201cla utilidad se mide por el aumento de la potencia de inventar\u201d.<a href=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/la-filosofia-de-deleuze\/#_edn73\" name=\"_ednref73\">[73]<\/a><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-7187\" src=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/1.21.png\" sizes=\"(max-width: 920px) 100vw, 920px\" srcset=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/1.21.png 920w, http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/1.21-300x175.png 300w, http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/1.21-100x58.png 100w, http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/1.21-862x503.png 862w\" alt=\"1.21\" width=\"920\" height=\"537\" \/><\/p>\n<p>Ahora nos compete recorrer la manera sorprendente por la cual Deleuze se relacion\u00f3 con fil\u00f3sofos del pasado y de la contemporaneidad. El medio de sus escritos, adem\u00e1s de placentero, es un lugar de sorpresas, de aprendizaje constante. Ah\u00ed paseamos con una nueva mirada por paisajes conceptuales que juzg\u00e1bamos fijados en estudios seguramente relevantes, pero no \u00fanicos. As\u00ed, ganamos un nuevo Hume, el del empirismo superior, con <em>Empirismo y subjetividad<\/em>. Un nuevo Proust con <em>Proust y los signos<\/em> -en vez del apego al pasado emp\u00edrico, los signos enredan el aprendizaje de un hombre de las letras. Los libros que enlazan Nietzsche y Spinoza justifican esa junci\u00f3n de guerreros afirmativos, de esos que combaten en la inmanencia por una vida \u00e9ticamente valorizada y no moralmente despreciada.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-7188\" src=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/1.22.png\" sizes=\"(max-width: 921px) 100vw, 921px\" srcset=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/1.22.png 921w, http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/1.22-300x200.png 300w, http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/1.22-100x67.png 100w, http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/1.22-862x575.png 862w, http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/1.22-120x80.png 120w\" alt=\"1.22\" width=\"921\" height=\"614\" \/><\/p>\n<p>En <em>L\u00f3gica del sentido<\/em>, los incorporales de los estoicos ayudan a dimensionar la idea de acontecimiento. Incluso nos reanimamos con Epicuro, Lucrecio y otros. Con <em>El bergsonismo<\/em>, entendemos mejor los matices bergsonianos del h\u00e1bitat deleuzeano. En resonancia con la cr\u00edtica bergsoniana a los mixtos mal planteados, encontramos un importante desmontaje de la mistura denominada sado-masoquista en <em>Presentaci\u00f3n de Sacher-Masoch<\/em>. En otro cruce, ganamos una nueva explicitaci\u00f3n conceptual del pliegue barroco en <em>El pliegue<\/em> \u2013 <em>Leibniz y el Barroco<\/em>. Reencontramos ah\u00ed el concepto de ocasi\u00f3n actual, de Whitehead. Poco antes, Deleuze hab\u00eda publicado su bien recibido y conocido <em>Foucault<\/em>; con esa obra, obtenemos una variaci\u00f3n de perspectivas sobre la cuesti\u00f3n de las combinaciones de las fuerzas actuantes en el hombre y de las fuerzas del afuera. Si, con Leibniz, nuestras fuerzas se combinan con aquellas de elevaci\u00f3n al infinito bajo la forma-Dios, el problema parece cambiar: tampoco es el de someter a la forma-Hombre las relaciones entre nuestras fuerzas y las que determinan nuestra finitud en vida, trabajo y lenguaje. Otra combinaci\u00f3n nos impone el problema de la disoluci\u00f3n de la forma-Hombre; las fuerzas actuantes en el hombre se combinan con fuerzas de ilimitaci\u00f3n del finito, desencadenando combinaciones quiz\u00e1s ilimitadas de conglomerados finitos de componentes. Se duplican los cuidados, ya que eso resuena en las actuales investigaciones de punta en varias ciencias, pero tambi\u00e9n en la proliferaci\u00f3n de los controles en la sociedad.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-7189\" src=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/1.23.png\" sizes=\"(max-width: 920px) 100vw, 920px\" srcset=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/1.23.png 920w, http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/1.23-300x169.png 300w, http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/1.23-100x56.png 100w, http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/1.23-862x486.png 862w\" alt=\"1.23\" width=\"920\" height=\"519\" \/><\/p>\n<p><em>Superposiciones <\/em>trata de las operaciones con las que Carmelo Bene crea su teatro menor. <em>El agotado<\/em>, a su vez, nos dirige al encuentro de Samuel Beckett y a distinguir el agotado (que se desplaza por disyunciones inclusivas) del fatigado (que practica disyunciones exclusivas); mientras el fatigado agot\u00f3 la realizaci\u00f3n y ya no puede realizar nada, el agotado agota todo el posible y nada m\u00e1s puede posibilitar, cosa que le ocurre de muchas maneras. Hay intensidad en el agotamiento, as\u00ed como, en la pintura de Francis Bacon, hay intensidad en la disipaci\u00f3n de la imagen. <em>L\u00f3gica de la sensaci\u00f3n<\/em>, que acompa\u00f1a esa pintura, tematiza el paso de la materia-forma a la materia-fuerza. Con Deleuze, tambi\u00e9n visitamos el cine y la literatura. Pero no es para hablar sobre pel\u00edculas, sobre novelas. Con la ayuda de las pel\u00edculas, de estudios de este arte, \u00e9l crea conceptos del cine en <em>Imagen-movimiento<\/em> y en <em>Imagen-tiempo,<\/em> discriminando sus signos, pensando relaciones constitutivas de este arte en sus variaciones.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-7190\" src=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/1.24.png\" sizes=\"(max-width: 624px) 100vw, 624px\" srcset=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/1.24.png 624w, http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/1.24-235x300.png 235w, http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/1.24-300x383.png 300w, http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/1.24-100x128.png 100w\" alt=\"1.24\" width=\"624\" height=\"796\" \/><\/p>\n<p>Adem\u00e1s del cine, hay mucha literatura pensada en ese medio deleuzeano. Es lo que ocurre en el libro escrito por Deleuze y Guattari, <em>Kafka \u2013Por una literatura menor<\/em>. En este libro, determinadas nociones ganan una duradera consistencia \u2013 como la de agenciamiento, la de devenir imperceptible, la de m\u00e1quina social, etc. Es en \u00e9l tambi\u00e9n que aprendemos que <em>hacer huir<\/em> es mucho m\u00e1s que <em>criticar<\/em>. Esa auto-exigencia deleuzeana es practicada precisamente en <em>Cr\u00edtica y cl\u00ednica<\/em>, una reuni\u00f3n de textos dedicados a la escritura literaria: <em>cr\u00edtica<\/em>, como el trazado del plano de consistencia de la obra, y <em>cl\u00ednica<\/em> como trazado de l\u00edneas sobre ese plano \u2013 la delineaci\u00f3n del beb\u00e9 como combate, o de una l\u00f3gica extrema sin racionalidad, o de evaluaci\u00f3n inmanente, o de los cristales del inconsciente, etc.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-7191\" src=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/1.25.png\" sizes=\"(max-width: 920px) 100vw, 920px\" srcset=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/1.25.png 920w, http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/1.25-300x180.png 300w, http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/1.25-100x60.png 100w, http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/1.25-862x517.png 862w\" alt=\"1.25\" width=\"920\" height=\"552\" \/><\/p>\n<p>Proliferan otros rec\u00f3nditos en esos recorridos: <em>Di\u00e1logos, Conversaciones, La Isla desierta y Dos reg\u00edmenes de locos,<\/em>recopilaciones importantes para quien tenga inter\u00e9s en la pluralidad de las facetas te\u00f3ricas y pr\u00e1cticas de los debates culturales y pol\u00edticos contempor\u00e1neos. La colaboraci\u00f3n entre Deleuze y Guattari propici\u00f3 otros tres libros de gran alcance: una nueva teor\u00eda del deseo en <em>El AntiEdipo<\/em>, deseo que ya no est\u00e1 marcado por la carencia, sino por una productividad coextensiva al medio natural-social-hist\u00f3rico; un vasto y complejo inconsciente spinozista distribuido en planos intensivos en <em>Mil mesetas<\/em>; y una nueva concepci\u00f3n de lo que sea o deba ser la propia filosof\u00eda en <em>\u00bfQu\u00e9 es la filosof\u00eda?<\/em> Esos caminos son multiplicables. \u00bfSer\u00eda una dispersi\u00f3n de temas yuxtapuestos carentes de un modelo interpretativo? No es nada de eso. En \u00e9l, cualquier cosa puede forzar el pensamiento filos\u00f3fico a cumplir su \u00fanica tarea: sentir y pensar el juego problem\u00e1tico de los encuentros, el juego que involucra la diferencia y el problema en pauta en cada casa, como tematiza <em>Diferencia y repetici\u00f3n<\/em>. Para no hacer el juego de los guardianes de la representaci\u00f3n, se impone que el propio juego de la diferencia huya sin recetarios metodol\u00f3gicos: en la experiencia real de los encuentros, toda y cualquier X se dice un\u00edvocamente como correspondencias problem\u00e1ticas de heterogeneidades que azotan el pensar.<\/p>\n<p>Los paisajes y los operadores conceptuales de esa filosof\u00eda favorecen e desplazamiento por ella y se ajustan a variados intereses: viabiliza instrumentalizaciones culturales, sean las propulsoras de modismos o las que operan como intercesoras junto a creaciones en las m\u00e1s variadas actividades intelectuales; como cualquier filosof\u00eda, propicia tambi\u00e9n innumerables monograf\u00edas acad\u00e9micas, tesis de maestr\u00eda y de doctorado; a la vez, esa filosof\u00eda es multifac\u00e9tica por las publicaciones de recopilaciones de comentarios inter o transdisciplinares.<a href=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/la-filosofia-de-deleuze\/#_edn74\" name=\"_ednref74\">[74]<\/a> Adem\u00e1s, la multiplicidad conceptual deleuzeana hace posible el advenimiento de densos comentarios util\u00edsimos como auxiliares de lectura.<a href=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/la-filosofia-de-deleuze\/#_edn75\" name=\"_ednref75\">[75]<\/a> Obviamente que esa multiplicidad tambi\u00e9n suscita la voluntad de pensar su conjunto en funci\u00f3n de esta o aquella estrategia interpretativa. Tal estrategia puede buscar someter el pensamiento ajeno por medio de una astuta puesta en relieve de un concepto operado bajo determinadas condiciones en la obra, condiciones que son, sin embargo, minimizadas por el ardid interpretativo.<a href=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/la-filosofia-de-deleuze\/#_edn76\" name=\"_ednref76\">[76]<\/a> O puede que tal estrategia busque pensar Deleuze en relaci\u00f3n a otros fil\u00f3sofos;<a href=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/la-filosofia-de-deleuze\/#_edn77\" name=\"_ednref77\">[77]<\/a> o la que hace de \u00e9l un pensamiento que destroza las \u201cburocracias intelectuales\u201d;<a href=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/la-filosofia-de-deleuze\/#_edn78\" name=\"_ednref78\">[78]<\/a> o incluso la estrategia que elabora determinados t\u00f3picos, abriendo horizontes en otros campos.<a href=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/la-filosofia-de-deleuze\/#_edn79\" name=\"_ednref79\">[79]<\/a> En resumen, aunque limitadas, estas referencias bibliogr\u00e1ficas dan una se\u00f1al de cu\u00e1nto los encuentros con la escritura deleuzeana, que esparcen visiones y audiciones por toda parte, favorecen retomarlas, diferentes y diferenciadoras, en dicciones de los m\u00e1s variados matices.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-7192\" src=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/1.26.png\" sizes=\"(max-width: 923px) 100vw, 923px\" srcset=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/1.26.png 923w, http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/1.26-300x217.png 300w, http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/1.26-100x72.png 100w, http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/1.26-862x623.png 862w\" alt=\"1.26\" width=\"923\" height=\"667\" \/><\/p>\n<p><strong>Bibliografia <\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/strong><\/p>\n<p>Os escritos de Deleuze, cuja publica\u00e7\u00e3o ele autorizou, est\u00e3o reunidos em cerca de trinta e duas obras. Anotamos abaixo uma sele\u00e7\u00e3o delas.<\/p>\n<ol>\n<li><em>Empirisme et subjectivit\u00e9,<\/em> Paris,\u00a0P.U.F., 1953. [<em>Empirismo y Subjectividad<\/em>, trad. Hugo Acevedo, Pr\u00f3logo de Oscar Masotta, Madrid, Gedisa, 1981.]<\/li>\n<\/ol>\n<ol start=\"2\">\n<li><em>Nietzsche et la philosophie<\/em>, Paris, P.U.F., 1962. [<em>Nietzsche y la filosofia<\/em>, trad. Carmen Artal, Barcelona, Anagrama, 2012]<\/li>\n<\/ol>\n<ol start=\"3\">\n<li><em>Proust et les signes<\/em>, Paris, P.U.F., 1976. [<em>Proust y los signos,<\/em> Francisco Monge, Barcelona, Anagrama, 1972]<\/li>\n<\/ol>\n<ol start=\"4\">\n<li><em>Le bergsonisme<\/em>, Paris, P.U.F., 1966. [<em>El Bergsonismo<\/em>, trad. Luis Ferrero Carracedo, Madrid, Ediciones Cat\u00e9dra, 1987]<\/li>\n<\/ol>\n<ol start=\"5\">\n<li><em>Diff\u00e9rence et r\u00e9p\u00e9tition<\/em>, Paris, P.U.F., 1968. [<em>Diferencia y repetici\u00f3n<\/em>, trad. Mar\u00eda Silvia Delpy y Hugo Beccacece, Buenos Aires, Amorrortu, 2002.]<\/li>\n<\/ol>\n<ol start=\"6\">\n<li><em>Spinoza et le probl\u00e8me de l\u2019expression<\/em>, Paris, Minuit, 1968. [<em>Spinoza y el problema de la expresi\u00f3n<\/em>, trad. Horst Vogel, Barcelona, Muchnik Ed., 1996.]<\/li>\n<\/ol>\n<ol start=\"7\">\n<li><em>Logique du sens<\/em>, Paris, Minuit, 1969. [<em>L\u00f3gica del sentido<\/em>, trad. Miguel Morey y Victor Molina, Barcelona, Paid\u00f3s, 2005.]<\/li>\n<\/ol>\n<ol start=\"8\">\n<li><em>L\u2019anti-Oedipe<\/em> (c\/ F\u00e9lix Guattari), Paris, Minuit, 1972. [<em>El AntiEdipo<\/em>, trad. Francisco Monge, Buenos Aires, Paid\u00f3s, 2010.]<\/li>\n<\/ol>\n<ol start=\"9\">\n<li><em>Dialogues<\/em> (c\/ Claire Parnet), Paris, Flammarion, 2\u00aa ed. 1996. [<em>Di\u00e1logos <\/em>(con Claire Parnet), trad. Jos\u00e9 V\u00e1zquez P\u00e9rez, Valencia, Pretextos, 2004.]<\/li>\n<\/ol>\n<ol start=\"10\">\n<li><em>Mille Plateaux<\/em> (c\/ F. Guattari), Paris, Minuit, 1980. [<em>Mil mesetas<\/em>, trad. Jos\u00e9 V\u00e1zquez P\u00e9rez, Valencia, Pretextos, 2010]<\/li>\n<\/ol>\n<ol start=\"11\">\n<li><em>Philosophie pratique<\/em>, Paris, Minuit, 1981. [<em>Spinoza: Filosof\u00eda pr\u00e1ctica<\/em>, trad. Antonio Escohotado, Barcelona, Tusquets Editores, 2009]<\/li>\n<\/ol>\n<ol start=\"12\">\n<li><em>Francis Bacon \u2013 Logique de la sensation<\/em>, Paris, Seuil, 1981. [Francis Bacon \u2013 L\u00f3gica de la sensaci\u00f3n, Madrid, Arena libros, 2013.]<\/li>\n<\/ol>\n<ol start=\"13\">\n<li><em>Cin\u00e9ma 1. L\u2019image-mouvement<\/em>, Paris, Minuit, 1983. [<em>La imagen-movimiento: Estudios sobre cine 1<\/em>, trad. Irene Agoff, Barcelona, Paid\u00f3s, 1984.]<\/li>\n<\/ol>\n<ol start=\"14\">\n<li><em>Cin\u00e9ma 2. L\u2019image-temps<\/em>, Paris, Minuit, 1985. [<em>La imagen-tiempo: Estudios sobre cine 2<\/em>), trad. Irene Agoff, Barcelona, Paid\u00f3s, 1986]<\/li>\n<\/ol>\n<ol start=\"15\">\n<li><em>Foucault<\/em>, Paris, Minuit, 1986. [<em>Foucault<\/em>, trad. Jos\u00e9 V\u00e1zquez P\u00e9rez, Prefacio de Miguel Morey, Barcelona, Paid\u00f3s Studio, 1987.]<\/li>\n<\/ol>\n<ol start=\"16\">\n<li><em>Le pli. Leibniz et le baroque<\/em>, Paris, Minuit, 1988. [<em>El Pliegue: Leibniz y el barroco<\/em>, trad. Jos\u00e9 V\u00e1zquez P\u00e9rez y Umbelena Larraceleta, Barcelona, Paid\u00f3s, 1989]<\/li>\n<\/ol>\n<ol start=\"17\">\n<li><em>Pourparlers (1972-1990)<\/em>, Paris, Minuit, 1990. [<em>Conversaciones<\/em>, trad. Jos\u00e9 Luis Pardo, Valencia, Pre-Textos, 1995]<\/li>\n<\/ol>\n<ol start=\"18\">\n<li><em>Qu\u2019est-ce que la philosophie?<\/em>, (c\/ F. Guattari), Paris, Minuit, 1991.[<em>\u00bfQu\u00e9 es la filosof\u00eda?,<\/em> Thomas Kauf, Barcelona, Editorial Anagrama, 1993]<\/li>\n<\/ol>\n<ol start=\"19\">\n<li><em>Critique et clinique<\/em>, Paris, Minuit, 1993. [<em>Cr\u00edtica y cl\u00ednica<\/em>, Trad. Thomas Kauf, Barcelona, Anagrama, 2009.<\/li>\n<\/ol>\n<ol start=\"20\">\n<li><em>L\u2019\u00eele d\u00e9serte et autres textes<\/em> (<em>textes et entretiens 1953-1974), <\/em>\u00e9d. pr\u00e9par\u00e9e par David Lapoujade, Paris, Minuit, 2002. [<em>La isla desierta y otros textos (1953-1974)<\/em>, David Lapoujade (org.), Valencia, pre-textos, 2005.]<\/li>\n<\/ol>\n<ol start=\"21\">\n<li><em>Deux r\u00e9gimes de fous ( textes et entretiens 1975-1995)<\/em>, \u00e9d. Pr\u00e9par\u00e9e par David Lapoujade, Paris, Minuit, 2003. [<em>Dos reg\u00edmenes de locos. Textos y entrevistas (1975-1995<\/em>), David Lapoujade (org.), Valencia, pre-textos, 2007.]<\/li>\n<\/ol>\n<p><strong>Notas<\/strong><\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/la-filosofia-de-deleuze\/#_ednref1\" name=\"_edn1\">[1]<\/a> Con el t\u00edtulo \u201cDeleuze\u201d, este texto fue publicado como cap\u00edtulo de libro en Rossano Pecoraro (Org.), <em>Os Fil\u00f3sofos \u2013 Cl\u00e1ssicos da Filosofia<\/em>, Editora Puc-Rio e Editora Vozes, Petr\u00f3polis, 2009, Vol. III, pp. 256-279.<br \/>\n<a href=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/la-filosofia-de-deleuze\/#_ednref2\" name=\"_edn2\">[2]<\/a> Las anotaciones entre comillas son extra\u00eddas de las letras E (<em>Enfance<\/em> \u2013 Infancia), F <em>(Fid\u00e9lit\u00e9<\/em> \u2013 Fidelidad) y P (<em>Professeur <\/em>\u2013 Profesor) de \u201c<em>L\u2019Ab\u00e9c\u00e9daire de Gilles Deleuze\u201d, <\/em>entrevista dada a Claire Parnet realizada por P. A. Boutang en 1988 y transmitida en serie televisiva a partir de 1995 por la TV-ART, Paris, V\u00eddeo Edition Montparnasse, 1996. Sobre el izquierdismo de Deleuze, ver la letra G (<em>Gauche<\/em> \u2013 Izquierda). Para muchas otras informaciones, ver Fran\u00e7ois Dosse, <em>Gilles Deleuze, F\u00e9lix Guattari \u2013 Biographie crois\u00e9e<\/em>, Paris, \u00c9d. La D\u00e9couverte, 2008, 480 pp.<br \/>\n<a href=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/la-filosofia-de-deleuze\/#_ednref3\" name=\"_edn3\">[3]<\/a> Dos a\u00f1os antes de su muerte, Deleuze dice que la literatura, atravesada por una vida, puede llevar el lenguaje a una \u201ctransformaci\u00f3n\u201d, a un \u201cl\u00edmite\u201d, a un \u201cafuera o un rev\u00e9s que consiste en Visiones y Audiciones que no pertenecen a lengua alguna\u201d y que \u201cno son fantasmas sino Ideas que el escritor ve y escucha en los intersticios, en los desv\u00edos del lenguaje.\u201d Cf. Gilles Deleuze, \u201cLa literatura y la vida\u201d, in <em>Cr\u00edtica y cl\u00ednica<\/em>, trad. Thomas Kauf, Barcelona, Anagrama, 1996.<br \/>\n<a href=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/la-filosofia-de-deleuze\/#_ednref4\" name=\"_edn4\">[4]<\/a> \u00c9l sabe de la existencia de los indiferentes a la situaci\u00f3n pol\u00edtica, de aquellos que fueron partidarios del gobierno que se rindi\u00f3 a la Alemania nazista en 1940; pero \u00e9l tambi\u00e9n siente la presencia de los \u201cj\u00f3venes resistentes\u201d, los rumores que diseminan la historia de Guy Moquet, fusilado en 1941 por los ocupantes. En el a\u00f1o siguiente, en 1944, sentir\u00e1 los rumores que comunican la masacre practicada por los nazis en la ciudad de Oradour-sur-Glane que dej\u00f3 m\u00e1s de 600 v\u00edctimas \u2013 entre mujeres y ni\u00f1os \u2013 en el d\u00eda 10\/06\/1944.<br \/>\n<a href=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/la-filosofia-de-deleuze\/#_ednref5\" name=\"_edn5\">[5]<\/a> Profesores como Jean Wahal, Ferdinand Alqui\u00e9, Georges Canguilhem, Maurice de Gandillac, Jean Hippolyte. Adem\u00e1s de los amigos que ya ten\u00eda (Michel Tournier y los hermanos Claude e Jacques Lanzmann), gana otros, como Michel Butor, Olivier Revault d\u2019Allones, Jean-Pierre Bamberger y Fran\u00e7ois Ch\u00e2telet \u2013 a qui\u00e9n homenajear\u00e1 con el libro <em>P\u00e9ricles y Verdi \u2013 La filosof\u00eda de Fran\u00e7ois Ch\u00e2telet<\/em> (1988).<br \/>\n<a href=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/la-filosofia-de-deleuze\/#_ednref6\" name=\"_edn6\">[6]<\/a> Gilles Deleuze, <em>Empirismo y Subjectividad<\/em>, Trad. Hugo Acevedo, Prefacio de Oscar Masotta, Madrid, Gedisa, 1981.<br \/>\n<a href=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/la-filosofia-de-deleuze\/#_ednref7\" name=\"_edn7\">[7]<\/a> Ver Gilles Deleuze, \u201cIl a \u00e9t\u00e9 mon ma\u00eetre\u201d, in <em>La isla desierta y otros textos (1953-1974)<\/em>, Valencia, Pre-textos, 2005.<br \/>\n<a href=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/la-filosofia-de-deleuze\/#_ednref8\" name=\"_edn8\">[8]<\/a> Los hijos Julien Deleuze y Emilie Deleuze nacen, respectivamente, en 1960 y 1964.<br \/>\n<a href=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/la-filosofia-de-deleuze\/#_ednref9\" name=\"_edn9\">[9]<\/a> Adem\u00e1s de dos art\u00edculos importantes sobre Bergson, publicados en la d\u00e9cada de 50, publica <em>Nietzsche y la filosof\u00eda<\/em>(1962), La filosofia<em> cr\u00edtica de Kant<\/em> (1963), la primera edici\u00f3n de <em>Proust y los signos<\/em> (1964; la 2\u00aa ed. vendr\u00e1 en 1976), el peque\u00f1o <em>Nietzsche<\/em> (1965), <em>El Bergsonismo<\/em> (1966) y <em>Presentaci\u00f3n de Sacher-Masoch<\/em> (1967).<br \/>\n<a href=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/la-filosofia-de-deleuze\/#_ednref10\" name=\"_edn10\">[10]<\/a> Para evaluar el alcance de ese respecto mutuo, cf. Michel Foucault, \u201cTheatrum philosophicum\u201d, Paris, <em>Critique<\/em>, noviembre de 1970, n\u00ba 282, republicado, primeramente, en Michel Foucault, <em>Dits et \u00c9crits<\/em>, Paris, Gallimard, 1994, tomo II, texto 80, pp. 75-99, y, despu\u00e9s, en el cincuentenario de aquella revista: <em>Critique, <\/em>agosto-septiembre de 1996, n\u00ba 591-592, pp. 703-726.<br \/>\n<a href=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/la-filosofia-de-deleuze\/#_ednref11\" name=\"_edn11\">[11]<\/a> Adem\u00e1s de los referidos <em>Proust<\/em> y <em>Sacher-Masoch<\/em>, tenemos: <em>Kafka \u2013 Por una literatura menor<\/em> (con Guattari \u2013 1975), <em>Superpositions<\/em> (com Carmelo Bene \u2013 1979), <em>Francis Bacon: L\u00f3gica de la sensaci\u00f3n<\/em> (1984), <em>Cinema 1. La<\/em> <em>imagen-movimiento<\/em>(1983), <em>Cinema 2. La imagen-tiempo<\/em> (1985). \u00bfPor qu\u00e9 no incluir <em>El Pliegue. Leibniz y el<\/em> <em>Barroco<\/em> (1988)? \u00bfY por qu\u00e9 no <em>P\u00e9ricles y Verdi<\/em> (1988)? Incluyo <em>El agotado<\/em> (1992) y <em>Cr\u00edtica y clinica<\/em> (1993).<br \/>\n<a href=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/la-filosofia-de-deleuze\/#_ednref12\" name=\"_edn12\">[12]<\/a> <em>Di\u00e1logos<\/em> (con Claire Parnet \u2013 1977 e 2\u00aa ed. 1996), <em>Conversaciones \u2013 1972-1990<\/em> (1990), La Isla desierta y<em> otros textos 1953-1974<\/em> (2002) y <em>Dos reg\u00edmenes de locos \u2013 1975-1995<\/em> (2003).<br \/>\n<a href=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/la-filosofia-de-deleuze\/#_ednref13\" name=\"_edn13\">[13]<\/a> Sobre homenajes p\u00f3stumos, ver <em>Cadernos de Subjetividade<\/em>, S\u00e3o Paulo, Educ, n\u00ba especial, <em>Gilles Deleuze<\/em> (Org. por Peter P\u00e1l Pelbart y Suely Rolnik), junio de 1996.<br \/>\n<a href=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/la-filosofia-de-deleuze\/#_ednref14\" name=\"_edn14\">[14]<\/a> Gilles Deleuze<em>, Diff\u00e9rence et r\u00e9p\u00e9tition<\/em>, Paris, P.U.F., 1968, pp. 221 y 187. [<em>Diferencia y repetici\u00f3n<\/em>, trad. Mar\u00eda Silvia Delpy y Hugo Beccacece, Buenos Aires, Amorrortu, 2002, pp. 260-261, 221-222]<br \/>\n<a href=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/la-filosofia-de-deleuze\/#_ednref15\" name=\"_edn15\">[15]<\/a> Willian Shakespeare, <em>Hamlet<\/em>, I, 5 (\u201cThe time is out of joint\u201d).<br \/>\n<a href=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/la-filosofia-de-deleuze\/#_ednref16\" name=\"_edn16\">[16]<\/a> Gilles Deleuze, \u201cSur quatre formules po\u00e9tiques qui pourraient r\u00e9sumer la philosophie kantienne\u201d, in <em>Critique et clinique<\/em>, Paris, Minuit, 1993, pp. 40-49. [<em>Cr\u00edtica y cl\u00ednica<\/em>, Trad. Thomas Kauf, Barcelona, Anagrama, 2009, pp. 44-54] Ver tambi\u00e9n Gilles Deleuze, F\u00e9lix Guattari, <em>Qu\u2019est-ce que la philosophie?<\/em>, Paris, Minuit, 1991, Ejemplo 1, pp 29-31. [<em>\u00bfQu\u00e9 es la filosof\u00eda?,<\/em> trad. Thomas Kauf, Barcelona, Editorial Anagrama, 1993, pp. 30-34]<br \/>\n<a href=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/la-filosofia-de-deleuze\/#_ednref17\" name=\"_edn17\">[17]<\/a> Gilles Deleuze<em>, Diff\u00e9rence et r\u00e9p\u00e9tition<\/em>, Paris, P.U.F., 1968, p. 3. [<em>Diferencia y repetici\u00f3n<\/em>, trad. Mar\u00eda Silvia Delpy y Hugo Beccacece, Buenos Aires, Amorrortu, 2002, pp 17-18.]<br \/>\n<a href=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/la-filosofia-de-deleuze\/#_ednref18\" name=\"_edn18\">[18]<\/a> Fran\u00e7ois Zourabichvili, <em>Le vocabulaire de Deleuze<\/em>, Paris, Ellipses, 2003, Introducci\u00f3n, apartado 2.<br \/>\n<a href=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/la-filosofia-de-deleuze\/#_ednref19\" name=\"_edn19\">[19]<\/a> Gilles Deleuze, F\u00e9lix Guattari<em>, <\/em><em>Qu\u2019est-ce que la philosophie?<\/em>, Paris, Minuit, 1991, pp 186-187. [<em>\u00bfQu\u00e9 es la filosof\u00eda?,<\/em>trad. Thomas Kauf, Barcelona, Editorial Anagrama, 1993, pp. 199-201]<br \/>\n<a href=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/la-filosofia-de-deleuze\/#_ednref20\" name=\"_edn20\">[20]<\/a> En <em>Ave, Palavra (12\/20), <\/em>[del autor brasile\u00f1o Guimar\u00e3es Rosa] <em>voltiginoso<\/em> es un intensificador que acompa\u00f1a <em>peresperto<\/em>, ambos son aplicados en una expresi\u00f3n que habla de la visi\u00f3n de los colibr\u00eds: \u201cdespu\u00e9s, cambian con la luz, brujos negros, unos sacis [personaje folcl\u00f3rico de las historias brasile\u00f1as, representado por un ni\u00f1o negro de una pierna s\u00f3la que vive en la floresta; es conocido por su comportamiento travieso] de peresperto, voltiginosos, el\u00e9ctricos, con valores instant\u00e1neos.\u201d Cf. Nilce Sant\u2019Ana Martins, <em>O L\u00e9xico de Guimar\u00e3es Rosa<\/em>, S\u00e3o Paulo, Edusp, 2001.<br \/>\n<a href=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/la-filosofia-de-deleuze\/#_ednref21\" name=\"_edn21\">[21]<\/a> He aqu\u00ed la primera regla que Deleuze extrae de Henri-Louis Bergson (1859-1941): \u201c<em>Aplicar la prueba del verdadero y del falso a los propios problemas, denunciar los falsos problemas, reconciliar verdad y creaci\u00f3n al nivel de los problemas.\u201d Gilles Deleuze, <\/em><em>Le bergsonisme<\/em>, Paris, P.U.F., 1966, p. 3. [<em>El Bergsonismo<\/em>, trad. Luis Ferrero Carracedo, Madrid, Ediciones Cat\u00e9dra, 1987, pp. 11-13]<br \/>\n<a href=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/la-filosofia-de-deleuze\/#_ednref22\" name=\"_edn22\">[22]<\/a> Gilles Deleuze<em>, <\/em><em>Empirisme et subjectivit\u00e9,<\/em> Paris,\u00a0P.U.F., 1953, pp. 109-110. [<em>Empirismo y Subjectividad<\/em>, trad. Hugo Acevedo, Pr\u00f3logo de Oscar Masotta, Madrid, Gedisa, 1981, pp. 107-109.]<br \/>\n<a href=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/la-filosofia-de-deleuze\/#_ednref23\" name=\"_edn23\">[23]<\/a> Gilles Deleuze, \u201cCe que la voix apporte au texte\u201d, in <em>Deux r\u00e9gimes de fous<\/em>, Paris, Minuit, 2003, p. 303. [\u201cLo que la voz aporta al texto\u2026\u201d, in <em>Dos reg\u00edmenes de locos. Textos y entrevistas (1975-1995<\/em>), David Lapoujade (org.), Valencia, pre-textos, 2007, p. 291.<br \/>\n<a href=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/la-filosofia-de-deleuze\/#_ednref24\" name=\"_edn24\">[24]<\/a> Gilles Deleuze<em>, Diff\u00e9rence et r\u00e9p\u00e9tition<\/em>, Paris, P.U.F., 1968, p. 293. [<em>Diferencia y repetici\u00f3n<\/em>, trad. Mar\u00eda Silvia Delpy y Hugo Beccacece, Buenos Aires, Amorrortu, 2002, pp. 340-341.]<br \/>\n<a href=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/la-filosofia-de-deleuze\/#_ednref25\" name=\"_edn25\">[25]<\/a> Ibid<em>.<\/em>, (franc\u00e9s) p. 171, (espa\u00f1ol) pp. 203-204.<br \/>\n<a href=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/la-filosofia-de-deleuze\/#_ednref26\" name=\"_edn26\">[26]<\/a> N.T: En una traducci\u00f3n al espa\u00f1ol hecha por Gonzalo Montenegro de un otro texto de Luiz Orlandi, titulado Deseo y problema encontramos una nota del traductor respecto a la traducci\u00f3n al espa\u00f1ol de los t\u00e9rminos dispar y disparaci\u00f3n: \u201cPt.: <em>dispara\u00e7\u00f5es<\/em>, fr.: <em>disparations<\/em>. Neologismo introducido por Gilbert Simondon (en <em>L\u2019individuation \u00e0 la lumi\u00e8re des notions de forme et d\u2019information<\/em>, Grenoble, J\u00e9r\u00f4me Millon, 1958) para caracterizar la situaci\u00f3n problem\u00e1tica, asim\u00e9trica e inequitativa (dispar) de un sistema metaestable que antecede, rige y rebasa a la individuaci\u00f3n. Deleuze la utiliza, a partir de <em>Diff\u00e9rence et r\u00e9p\u00e9tition<\/em>, para caracterizar la disparidad propia del \u00e1mbito virtual. Hemos preferido introducir un neologismo, como hacen en portugu\u00e9s Orlandi y Machado al traducir dicha obra (<em>Diferen\u00e7a e repeti\u00e7\u00e3o<\/em>, Rio de Janeiro, Graal, 1988), en vez de optar por seguir el ejemplo de Mar\u00eda Silvia Delpy y Hugo Beccacece, <em>Diferencia y repetici\u00f3n<\/em>, Buenos Aires, Amorrortu, 2002) quienes traducen por <em>proyecci\u00f3n<\/em>. Con este t\u00e9rmino, creemos, se pierde casi del todo la alusi\u00f3n a la disparidad de la que depende el proceso de <em>disparation<\/em> (o <em>dispara\u00e7\u00e3o<\/em> en portugu\u00e9s).\u201d Luiz B. L. Orlandi, <em>Deseo y problema. Articulaci\u00f3n por reciprocidad de apertura<\/em>, p. 1. Este texto es una traducci\u00f3n de manuscrito original <em>\u201cDesejo e problema. Articula\u00e7\u00e3o por reciprocidade de aberturas\u201d<\/em> por Gonzalo Montenegro. Revisi\u00f3n t\u00e9cnica de Dami\u00e1n Kraus. Propuesta de \u2018Abstract\u2019 de Carolina Bravo. Este texto se encuentra publicado en portugu\u00e9s por la revista Hist\u00f3ria e Perspectivas de Uberl\u00e2ndia, Minas Gerais, Brasil.<br \/>\n<a href=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/la-filosofia-de-deleuze\/#_ednref27\" name=\"_edn27\">[27]<\/a>Gilles Deleuze, <em>Proust et les signes<\/em>, Paris, P.U.F., 1976, p. 117. [<em>Proust y los signos,<\/em> trad. Francisco Monge, Barcelona, Anagrama, 1972, pp. 127-128.]<br \/>\n<a href=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/la-filosofia-de-deleuze\/#_ednref28\" name=\"_edn28\">[28]<\/a> Gilles Deleuze<em>, Diff\u00e9rence et r\u00e9p\u00e9tition<\/em>, Paris, P.U.F., 1968, p. 182. [<em>Diferencia y repetici\u00f3n<\/em>, trad. Mar\u00eda Silvia Delpy y Hugo Beccacece, Buenos Aires, Amorrortu, 2002, pp.215-216.]<br \/>\n<a href=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/la-filosofia-de-deleuze\/#_ednref29\" name=\"_edn29\">[29]<\/a> El Yo [Je] pienso es el principio m\u00e1s general de la representaci\u00f3n, es decir, la fuente de esos elementos y la unidad de todas esas facultades: yo concibo, yo juzgo, yo imagino, yo me acuerdo, yo percibo; como los cuatro brazos del Cogito. Y precisamente, sobre esos brazos se crucifica la diferencia. Cu\u00e1druple grillete donde s\u00f3lo puede ser pensado como diferente lo que es id\u00e9ntico, parecido, an\u00e1logo y opuesto; siempre es en relaci\u00f3n a una identidad concebida, con una analog\u00eda juzgada, con una oposici\u00f3n imaginada, con una similitud percibida que la diferencia llega a ser objeto de representaci\u00f3n.\u201d Ver Gilles Deleuze<em>, Diff\u00e9rence et r\u00e9p\u00e9tition<\/em>, Paris, P.U.F., 1968, p. 180. [<em>Diferencia y repetici\u00f3n<\/em>, trad. Mar\u00eda Silvia Delpy y Hugo Beccacece, Buenos Aires, Amorrortu, 2002, pp.213-214.]<br \/>\n<a href=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/la-filosofia-de-deleuze\/#_ednref30\" name=\"_edn30\">[30]<\/a> Gilles Deleuze, F\u00e9lix Guattari<em>, <\/em><em>Mille Plateaux<\/em>, Paris, Minuit, 1980, p. 200. [<em>Mil mesetas<\/em>, trad. Jos\u00e9 V\u00e1zquez P\u00e9rez, Valencia, Pretextos, 2010, pp.166-167]<br \/>\n<a href=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/la-filosofia-de-deleuze\/#_ednref31\" name=\"_edn31\">[31]<\/a> Ibid., (franc\u00e9s) p. 164\/ (espa\u00f1ol) p. 135.<br \/>\n<a href=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/la-filosofia-de-deleuze\/#_ednref32\" name=\"_edn32\">[32]<\/a> En este punto, los autores pasan por <em>Mis\u00e9rable miracle<\/em>, obra de Henri Michaux (1899-1984). Ibid., (franc\u00e9s) p. 347\/ (espa\u00f1ol) p. 206-207.<br \/>\n<a href=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/la-filosofia-de-deleuze\/#_ednref33\" name=\"_edn33\">[33]<\/a> \u201cIncluso el ritornelo deviene a la vez molecular y c\u00f3smico, Debussy\u2026la m\u00fasica moleculariza la materia sonora, pero de esa forma deviene capaz de captar fuerzas sonoras como la Duraci\u00f3n, la Intensidad. Hacer la Duraci\u00f3n sonora. Recordemos la idea de Nietzsche: el eterno retorno como cantinela, como ritornelo, pero que captura las fuerzas mudas e impensables del Cosmos. Se sale, pues, de los agenciamientos para entrar en la edad de la M\u00e1quina, inmensa mecanosfera, plan de cosmizaci\u00f3n de las fuerzas a captar.\u201d Ibid., (franc\u00e9s) pp. 422, 423\/ (espa\u00f1ol) p. 347.<br \/>\n<a href=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/la-filosofia-de-deleuze\/#_ednref34\" name=\"_edn34\">[34]<\/a> Esa relaci\u00f3n o cruce de fuerzas implica \u201cel elemento diferencial de la fuerza\u201d (fuerza dominante\/fuerza dominada) que Deleuze relaciona a la idea de \u201cvoluntad de potencia\u201d. In Gilles Deleuze, <em>Nietzsche et la philosophie<\/em>, Paris, P.U.F., 1962, p. 7. [<em>Nietzsche y la filosofia<\/em>, trad. Carmen Artal, Barcelona, Anagrama, 2012, pp. 14-15]<br \/>\n<a href=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/la-filosofia-de-deleuze\/#_ednref35\" name=\"_edn35\">[35]<\/a> Gilles Deleuze, \u201cConclusions sur la volont\u00e9 de puissance et l\u2019\u00e9ternel retour\u201d (1967), in <em>L\u2019\u00eele d\u00e9serte et autres textes<\/em>(<em>textes et entretiens 1953-1974). <\/em>\u00c9d. pr\u00e9par\u00e9e par David Lapoujade, Paris, Minuit, 2002, 166-167. [<em>La isla desierta y otros textos (1953-1974)<\/em>, David Lapoujade (org.), Valencia, pre-textos, 2005, p. 158.]<br \/>\n<a href=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/la-filosofia-de-deleuze\/#_ednref36\" name=\"_edn36\">[36]<\/a> Ibid., (franc\u00e9s) p. 171\/ (espa\u00f1ol) p. 161.<br \/>\n<a href=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/la-filosofia-de-deleuze\/#_ednref37\" name=\"_edn37\">[37]<\/a> Gilles Deleuze<em>, Diff\u00e9rence et r\u00e9p\u00e9tition<\/em>, Paris, P.U.F., 1968, p. 31. [<em>Diferencia y repetici\u00f3n<\/em>, trad. Mar\u00eda Silvia Delpy y Hugo Beccacece, Buenos Aires, Amorrortu, 2002, pp. 47-48.]<br \/>\n<a href=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/la-filosofia-de-deleuze\/#_ednref38\" name=\"_edn38\">[38]<\/a> Gilles Deleuze, \u201cCapitalisme et schizophr\u00e9nie\u201d (1972), in <em>L\u2019\u00eele d\u00e9serte et autres textes<\/em> (<em>textes et entretiens 1953-1974), <\/em>\u00c9d. pr\u00e9par\u00e9e par David Lapoujade, Paris, Minuit, 2002, p. 331 [<em>La isla desierta y otros textos (1953-1974)<\/em>, David Lapoujade (org.), Valencia, pre-textos, 2005, p. 297].<br \/>\n<a href=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/la-filosofia-de-deleuze\/#_ednref39\" name=\"_edn39\">[39]<\/a> Como Klossowski e Lyotard. Ver \u201cPens\u00e9e n\u00f4made\u201d, ibid. (franc\u00e9s) p. 358-360\/ (espa\u00f1ol) 326-329.<br \/>\n<a href=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/la-filosofia-de-deleuze\/#_ednref40\" name=\"_edn40\">[40]<\/a>Gilles Deleuze, <em>Pourparlers (1972-1990)<\/em>, Paris, Minuit, 1990, p. 182. [<em>Conversaciones<\/em>, trad. Jos\u00e9 Luis Pardo, Valencia, Pre-Textos, 1995, p. 212.] y<br \/>\n<a href=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/la-filosofia-de-deleuze\/#_ednref41\" name=\"_edn41\">[41]<\/a> Gilles Deleuze, F\u00e9lix Guattari, <em>Qu\u2019est-ce que la philosophie?<\/em>, Paris, Minuit, 1991, p. 191.[<em>\u00bfQu\u00e9 es la filosof\u00eda?,<\/em> trad. Thomas Kauf, Barcelona, Editorial Anagrama, 1993, p. 204.]<br \/>\n<a href=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/la-filosofia-de-deleuze\/#_ednref42\" name=\"_edn42\">[42]<\/a> Gilles Deleuze<em>, Diff\u00e9rence et r\u00e9p\u00e9tition<\/em>, Paris, P.U.F., 1968, pp. 156, 356. [<em>Diferencia y repetici\u00f3n<\/em>, trad. Mar\u00eda Silvia Delpy y Hugo Beccacece, Buenos Aires, Amorrortu, 2002, pp. 185-186, 410-411.]<br \/>\n<a href=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/la-filosofia-de-deleuze\/#_ednref43\" name=\"_edn43\">[43]<\/a> Gilles Deleuze, F\u00e9lix Guattari, <em>L\u2019anti-Oedipe<\/em>, Paris, Minuit, 1972, p. 386. [<em>El AntiEdipo<\/em>, trad. Francisco Monge, Buenos Aires, Paid\u00f3s, 2010, p. 334]<br \/>\n<a href=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/la-filosofia-de-deleuze\/#_ednref44\" name=\"_edn44\">[44]<\/a> Gilles Deleuze, <em>Logique du sens<\/em>, Paris, Minuit, 1969, pp. 72, 69. [<em>L\u00f3gica del sentido<\/em>, trad. Miguel Morey y Victor Molina, Barcelona, Paid\u00f3s, 2005, pp. 87-88, 84-85.]<br \/>\n<a href=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/la-filosofia-de-deleuze\/#_ednref45\" name=\"_edn45\">[45]<\/a> \u201c(\u2026) el dispars como elemento de la ciencia n\u00f3mada remite a material-fuerzas m\u00e1s bien que a materia-forma. Ya no se trata exactamente de extraer constantes a partir de variables, sino de poner las variables en estado de variaci\u00f3n cont\u00ednua. Si todav\u00eda hay ecuaciones, son adecuaciones, inadecuaciones, ecuaciones diferenciales irreductibles a la forma algebraica, e inseparables de por s\u00ed de una intuicion sensible dela variaci\u00f3n. Captan o determinan singularidades de la materia en lugar de constituir una forma general. Realizan individuaciones por acontecimientos o haecceidades,y no por \u201cobjeto\u201d como compuesto de materia y forma; las esencias difusas s\u00f3lo son haecceidades. In Gilles Deleuze, F\u00e9lix Guattari<em>, <\/em><em>Mille Plateaux<\/em>, Paris, Minuit, 1980, p. 458. [<em>Mil mesetas<\/em>, trad. Jos\u00e9 V\u00e1zquez P\u00e9rez, Valencia, Pretextos, 2010, p. 375]<br \/>\n<a href=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/la-filosofia-de-deleuze\/#_ednref46\" name=\"_edn46\">[46]<\/a><em>Gilles Deleuze, Diff\u00e9rence et r\u00e9p\u00e9tition<\/em>, Paris, P.U.F., 1968, p. 387. [<em>Diferencia y repetici\u00f3n<\/em>, trad. Mar\u00eda Silvia Delpy y Hugo Beccacece, Buenos Aires, Amorrortu, 2002, pp. 444-446.]<br \/>\n<a href=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/la-filosofia-de-deleuze\/#_ednref47\" name=\"_edn47\">[47]<\/a> Gilles Deleuze, F\u00e9lix Guattari<em>, <\/em><em>Mille Plateaux<\/em>, Paris, Minuit, 1980, p. 326. [<em>Mil mesetas<\/em>, trad. Jos\u00e9 V\u00e1zquez P\u00e9rez, Valencia, Pretextos, 2010, p. 270]<br \/>\n<a href=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/la-filosofia-de-deleuze\/#_ednref48\" name=\"_edn48\">[48]<\/a> Gilles Deleuze,<em> L\u2019\u00eele d\u00e9serte et autres textes<\/em> (<em>textes et entretiens 1953-1974). <\/em>\u00c9d. pr\u00e9par\u00e9e par David Lapoujade, Paris, Minuit, 2002, p. 136. [<em>La isla desierta y otros textos (1953-1974)<\/em>, David Lapoujade (org.), Valencia, pre-textos, 2005, 131.]<br \/>\nVer tambi\u00e9n Gilles Deleuze<em>, Diff\u00e9rence et r\u00e9p\u00e9tition<\/em>, Paris, P.U.F., 1968, p. 128-140. [<em>Diferencia y repetici\u00f3n<\/em>, trad. Mar\u00eda Silvia Delpy y Hugo Beccacece, Buenos Aires, Amorrortu, 2002, pp.154-168.]<br \/>\n<a href=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/la-filosofia-de-deleuze\/#_ednref49\" name=\"_edn49\">[49]<\/a> Fran\u00e7ois Zourabichvili enuncia ese problema de la siguiente manera: \u201c\u00bfc\u00f3mo, m\u00e1s all\u00e1 de Bergson, articular las dos din\u00e1micas inversas y no obstante complementares de la exist\u00e9ncia, de un lado la actualizaci\u00f3n de formas y de otro la involuci\u00f3n que destina el mundo la redistribuciones incesantes?\u201d. Ver <em>Le Vocabulaire de Deleuze<\/em>, Verbete \u201cCuerpo sin \u00f3rganos\u201d.<br \/>\n<a href=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/la-filosofia-de-deleuze\/#_ednref50\" name=\"_edn50\">[50]<\/a> <em>L\u2019ab\u00e9c\u00e9daire de Gilles Deleuze<\/em>, Letra A como Animal.<br \/>\n<a href=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/la-filosofia-de-deleuze\/#_ednref51\" name=\"_edn51\">[51]<\/a> Umberto Eco, <em>Obra Abierta<\/em>, trad. Roser Berdagu\u00e9, Barcelona, Planeta-Agostini, 1992.<br \/>\n<a href=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/la-filosofia-de-deleuze\/#_ednref52\" name=\"_edn52\">[52]<\/a> Gilles Deleuze<em>, Diff\u00e9rence et r\u00e9p\u00e9tition<\/em>, Paris, P.U.F., 1968, p. 94. [<em>Diferencia y repetici\u00f3n<\/em>, trad. Mar\u00eda Silvia Delpy y Hugo Beccacece, Buenos Aires, Amorrortu, 2002, pp. 117-118.]<br \/>\n<a href=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/la-filosofia-de-deleuze\/#_ednref53\" name=\"_edn53\">[53]<\/a> \u201cCuando invoco el zigzag, la cuesti\u00f3n es de poner em relaci\u00f3n singularidades d\u00edspares\u201d, dice Deleuze en <em>L\u2019Ab\u00e9c\u00e9daire<\/em>. Esto es la Idea, pero es tambi\u00e9n el \u201cva para all\u00e1 que yo voy para ac\u00e1\u201d de Robinho [N.T\u00a0: jugador de futbol brasile\u00f1o]<br \/>\n<a href=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/la-filosofia-de-deleuze\/#_ednref54\" name=\"_edn54\">[54]<\/a> Umberto Eco, <em>Apostillas a el nombre de la rosa<\/em>, trad. Ricardo Pochtar, Ed. Lumen, 1983, pp. 60-62.<br \/>\n<a href=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/la-filosofia-de-deleuze\/#_ednref55\" name=\"_edn55\">[55]<\/a> Gilles Deleuze, F\u00e9lix Guattari<em>, <\/em><em>Mille Plateaux<\/em>, Paris, Minuit, 1980, p. 31. [<em>Mil mesetas<\/em>, trad. Jos\u00e9 V\u00e1zquez P\u00e9rez, Valencia, Pretextos, 2010, p. 25]<br \/>\n<a href=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/la-filosofia-de-deleuze\/#_ednref56\" name=\"_edn56\">[56]<\/a> \u201cLa producci\u00f3n como proceso desborda todas las categor\u00edas ideales y forma un ciclo que remite al deseo en tanto que principio inmanente.\u201d. \u201cLa regla de producir siempre el producir, de incorporar el producir en al producto, es la caracter\u00edstica de las m\u00e1quinas deseantes o de la producci\u00f3n primaria: producci\u00f3n de producci\u00f3n\u201d Gilles Deleuze, F\u00e9lix Guattari, <em>L\u2019anti-Oedipe<\/em>, Paris, Minuit, 1972, p. 10-11, 13. [<em>El AntiEdipo<\/em>, trad. Francisco Monge, Buenos Aires, Paid\u00f3s, 2010, p. 14, 16]<br \/>\n<a href=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/la-filosofia-de-deleuze\/#_ednref57\" name=\"_edn57\">[57]<\/a> Gilles Deleuze, <em>Pourparlers (1972-1990)<\/em>, Paris, Minuit, 1990, p. 196 [<em>Conversaciones<\/em>, trad. Jos\u00e9 Luis Pardo, Valencia, Pre-Textos, 1995, p. 228]<br \/>\n<a href=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/la-filosofia-de-deleuze\/#_ednref58\" name=\"_edn58\">[58]<\/a> Gilles Deleuze, \u201cConclusions sur la volont\u00e9 de puissance et l\u2019\u00e9ternel retour\u201d, in <em>L\u2019\u00eele d\u00e9serte et autres textes<\/em> (<em>textes et entretiens 1953-1974). <\/em>\u00c9d. pr\u00e9par\u00e9e par David Lapoujade, Paris, Minuit, 2002, pp. 166-167; 171. [<em>La isla desierta y otros textos (1953-1974)<\/em>, David Lapoujade (org.), Valencia, pre-textos, 2005, p. 158.]<br \/>\n<a href=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/la-filosofia-de-deleuze\/#_ednref59\" name=\"_edn59\">[59]<\/a> \u201cPens\u00e9e n\u00f4made\u201d (1973), in Ibid., (franc\u00e9s) pp<em>. <\/em>358-360\/ (espa\u00f1ol) pp<em>. <\/em>326-329.<br \/>\n<a href=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/la-filosofia-de-deleuze\/#_ednref60\" name=\"_edn60\">[60]<\/a> Gilles Deleuze, \u201cSpinoza et nous\u201d (1981), in <em>Spinoza. Philosophie pratique<\/em>, Paris, Minuit, 1981, p 171. [<em>Spinoza: Filosof\u00eda pr\u00e1ctica<\/em>, trad. Antonio Escohotado, Barcelona, Tusquets Editores, 2009, p. 149]. Ver tambi\u00e9n \u00ab\u00a0Sur la diff\u00e9rence de l\u2019Ethique avec une morale\u00a0\u00bb, in Ibid., (franc\u00e9s) p. 27\/ (espa\u00f1ol) p. 27.<br \/>\n<a href=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/la-filosofia-de-deleuze\/#_ednref61\" name=\"_edn61\">[61]<\/a> No presentaremos los conceptos que ya fueron trabajados en este libro. Adem\u00e1s, hay series m\u00e1s extensas y detalladas en dos <em>Vocabularios<\/em>: Fran\u00e7ois Zourabichvili, <em>Le vocabulaire de Deleuze<\/em>, Paris, Ellipses, 2003; Sasso et Villani (Dir.), <em>Le Vocabulaire de Gilles Deleuze<\/em>, Paris, Vrin, 2003.<br \/>\n<a href=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/la-filosofia-de-deleuze\/#_ednref62\" name=\"_edn62\">[62]<\/a> Gilles Deleuze, Claire Parnet, <em>Dialogues<\/em>, Paris, Flammarion, 2\u00aa ed. 1996, 179, 184.<br \/>\n<a href=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/la-filosofia-de-deleuze\/#_ednref63\" name=\"_edn63\">[63]<\/a> Gilles, Deleuze<em>, Diff\u00e9rence et r\u00e9p\u00e9tition<\/em>, Paris, P.U.F., 1968, p. 80.<br \/>\n<a href=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/la-filosofia-de-deleuze\/#_ednref64\" name=\"_edn64\">[64]<\/a> Gilles Deleuze, F\u00e9lix Guattari<em>, <\/em><em>Mille Plateaux<\/em>, Paris, Minuit, 1980, p. 318.<br \/>\n<a href=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/la-filosofia-de-deleuze\/#_ednref65\" name=\"_edn65\">[65]<\/a> Gilles Deleuze,<em> Francis Bacon \u2013 Logique de la sensation<\/em>, Paris, Seuil, 1981, p. 33; Gilles Deleuze, F\u00e9lix Guattari, <em>L\u2019anti-Oedipe<\/em>, Paris, Minuit, 1972, p. 386. pp. 14-15; y Gilles Deleuze, F\u00e9lix Guattari<em>, <\/em><em>Mille Plateaux<\/em>, Paris, Minuit, 1980, pp. 203, 191.<br \/>\n<a href=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/la-filosofia-de-deleuze\/#_ednref66\" name=\"_edn66\">[66]<\/a> Gilles Deleuze, Claire Parnet,<em> Dialogues<\/em>, Paris, Flammarion, 2\u00aa ed. 1996, p. 8-9.<br \/>\n<a href=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/la-filosofia-de-deleuze\/#_ednref67\" name=\"_edn67\">[67]<\/a> Gilles Deleuze, F\u00e9lix Guattari<em>, <\/em><em>Mille Plateaux<\/em>, Paris, Minuit, 1980, p. 318-319.<br \/>\n<a href=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/la-filosofia-de-deleuze\/#_ednref68\" name=\"_edn68\">[68]<\/a> Gilles Deleuze, Claire Parnet,<em> Dialogues<\/em>, Paris, Flammarion, 2\u00aa ed. 1996, pp. 47, 49-50; y Gilles Deleuze, F\u00e9lix Guattari<em>, <\/em><em>Mille Plateaux<\/em>, Paris, Minuit, 1980, 602.<br \/>\n<a href=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/la-filosofia-de-deleuze\/#_ednref69\" name=\"_edn69\">[69]<\/a> Gilles Deleuze, <em>Deux r\u00e9gimes de fous ( textes et entretiens 1975-1995)<\/em>, \u00e9d. Pr\u00e9par\u00e9e par David Lapoujade, Paris, Minuit, 2003, pp. 289-290.<br \/>\n<a href=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/la-filosofia-de-deleuze\/#_ednref70\" name=\"_edn70\">[70]<\/a> Gilles Deleuze, F\u00e9lix Guattari<em>, <\/em><em>Mille Plateaux<\/em>, Paris, Minuit, 1980, pp.48, 49, 321.<br \/>\n<a href=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/la-filosofia-de-deleuze\/#_ednref71\" name=\"_edn71\">[71]<\/a> Ibid., p. 326; Gilles Deleuze, <em>Deux r\u00e9gimes de fous ( textes et entretiens 1975-1995)<\/em>, \u00e9d. Pr\u00e9par\u00e9e par David Lapoujade, Paris, Minuit, 2003, p. 260.<br \/>\n<a href=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/la-filosofia-de-deleuze\/#_ednref72\" name=\"_edn72\">[72]<\/a> Gilles Deleuze, <em>Logique du sens<\/em>, Paris, Minuit, 1969, p. 204\u00a0; y Gilles Deleuze, <em>L\u2019\u00c9puis\u00e9<\/em>, Paris, Minuit, 1992, pp. 59-60.<br \/>\n<a href=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/la-filosofia-de-deleuze\/#_ednref73\" name=\"_edn73\">[73]<\/a> Jean-Fran\u00e7ois Lyotard, \u201cEle era a biblioteca de Babel\u201d, Trad. Lia Marcondes, Fortaleza, <em>O Povo<\/em>, 18\/11\/1995, p. 4.<br \/>\n<a href=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/la-filosofia-de-deleuze\/#_ednref74\" name=\"_edn74\">[74]<\/a> Voy a hacer una primera referencia a dos conjuntos de art\u00edculos distintivos a ese respecto: <em>Deleuze<\/em>, en L\u2019Arc, n\u00ba 49, Paris, 1972 (y nueva edici\u00f3n en 1980) y <em>Gilles Deleuze<\/em> en Philosophie n\u00ba 47, Paris, Minuit, 1995. Cf. tambi\u00e9n Paul Patton, <em>Deleuze: a critical reader<\/em>, Oxford, Blackwell, 1996. Adem\u00e1s de otros conjuntos como <em>Gilles Deleuze \u2013 Immanence et vie<\/em>, Paris, P.U.F., 1998, subrayo la reuni\u00f3n de 40 art\u00edculos en: Bruno Gelas e Herv\u00e9 Micolet (Dir.), <em>Deleuze et les \u00e9crivains: Litt\u00e9rature et philosophie<\/em>, Nantes, \u00c9d. Cecile Defaut, 2007. Sobre encuentros en Brasil, cf., por ex., Eric Alliez (Dir.), <em>Gilles Deleuze \u2013 une vie philosophique<\/em> \u2013 Rencontres Internationales RJ-SP 14-14 junio de 1996, Paris, Institut Synth\u00e9labo, 1998, traducci\u00f3n brasileira coordenada por Ana L\u00facia de Oliveira: <em>Gilles Deleuze: uma vida filos\u00f3fica<\/em>, S\u00e3o Paulo, Editora 34, 2000. Tenemos la serie \u201cDeleuze e Nietzsche\u201d: son comunicaciones presentadas en los \u201cSimposios Internacionales de Filosof\u00eda\u201d organizados en Fortaleza por Daniel Lins y colaboradores: <em>Intensidade e paix\u00e3o<\/em>, Rio de Janeiro, Relume Dumar\u00e1, 2000; <em>Pensamento n\u00f4made<\/em>, Idem, 2001; <em>Que pode o corpo<\/em>, Idem, 2002; <em>B\u00e1rbaros, Civilizados<\/em>, S\u00e3o Paulo, Anablume, 2004; <em>Arte,Resist\u00eancia<\/em>, Rio de Janeiro, Forense Universit\u00e1ria, 2007; <em>Imagem, Literatura, Educa\u00e7\u00e3o<\/em>, Idem, 2007. Margareth Rago (Org.), <em>Imagens de Foucault e Deleuze<\/em>, Rio de Janeiro, Ed. DP&amp;A, 2002. V\u00e1rios Autores, <em>A diferen\u00e7a<\/em>, Campinas, Ed. Unicamp, 2005.<br \/>\n<a href=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/la-filosofia-de-deleuze\/#_ednref75\" name=\"_edn75\">[75]<\/a> Es un \u201cejercicio l\u00f3gico adyacente\u201d que encontramos literalmente en Fran\u00e7ois Zourabichvili, <em>Deleuze. Une philosophie de l\u2019\u00e9v\u00e9nement<\/em>, 1\u00aa ed., Paris, P.U.F, 1994, p. 5\u00a0; 2\u00aa ed. revista y ampliada, Paris, Quadrige \/ P.U.F, 2004, p. 13. En el a\u00f1o anterior, ya encontr\u00e1bamos numerosas explicitaciones en Jean-Clet Martin, <em>Variations \u2013 la philosophie de Gilles Deleuze<\/em>, Paris, Payot, 1993. A su vez, Philippe Mengue, <em>Gilles Deleuze ou le syst\u00e8me du multiple<\/em>, Paris, \u00c9d. Kim\u00e9, 1994, hace un sondeo extenso de m\u00faltiples puntos de la inserci\u00f3n filos\u00f3fica de Deleuze. El procedimiento de una lectura auxiliar reaparece en Eric Alliez, <em>La Signature du monde<\/em>, Paris, Ed. du Cerf, 1995, Trad. Maria Helena Rouanet, <em>A assinatura do mundo<\/em> <em>\u2013 O que \u00e9 a filosofia de Deleuze e Guattari<\/em>?, Rio de Janeiro, 1995. Ver tambi\u00e9n Eric Alliez, <em>Deleuze. Filosofia virtual<\/em>, Trad. Heloisa B. S. Rocha, S\u00e3o Paulo, Editora 34, 1996. Arnaud Villani da indicaciones metodol\u00f3gicas preciosas en \u201cM\u00e9thode et th\u00e9orie dans l\u2019oeuvre de Gilles Deleuze\u201d, en <em>Les Temps Modernes<\/em> n\u00ba 586<em>, <\/em>Paris, ene.-feb. de 1996. Hay un minucioso recorrido por la noci\u00f3n deleuzeana de tiempo en Peter P\u00e1l Pelbart, <em>O tempo n\u00e3o-reconciliado<\/em>, S\u00e3o Paulo, Ed. Perspectiva, 1998; adem\u00e1s de muchos otros libros que podr\u00edan ser referidos ac\u00e1.<br \/>\n<a href=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/la-filosofia-de-deleuze\/#_ednref76\" name=\"_edn76\">[76]<\/a> Tal es la estrategia que observo en Alain Badiou, <em>Deleuze, la clameur de l\u2019\u00catre<\/em>, Paris, Hachette, 1997 o en Alberto Gualandi, <em>Deleuze<\/em>, Paris, Les Belles Lettres, 1998. No procuro movilizar lectores en contra este tipo de ardil, sino apenas estar atento a su modo de retener el flujo alejo, de encuadrar el \u201cflufluxo [fluflujo]\u201d del otro, como dir\u00eda Guimar\u00e3es Rosa, <em>Ave, Palavra<\/em>, 28\/38, cf. Nilce Santana Martins, <em>O l\u00e9xico de Guimar\u00e3es Rosa<\/em>, S\u00e3o Paulo: Edusp, 2001.<br \/>\n<a href=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/la-filosofia-de-deleuze\/#_ednref77\" name=\"_edn77\">[77]<\/a> Este es uno de los trazos, no el \u00fanico, obviamente, del libro pionero de Roberto Machado, <em>Deleuze e a filosofia<\/em>, Rio de Janeiro, Graal, 1990, as\u00ed como del libro de Michael Hardt, <em>Gilles Deleuze \u2013 an apprenticeship in philosophy, <\/em>Regents of the University of Minnesota, 1993. Cf. tambi\u00e9n Manola Antonioli, <em>Deleuze et l\u2019histoire de la philosophie<\/em>, Paris, Kim\u00e9, 1999.<br \/>\n<a href=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/la-filosofia-de-deleuze\/#_ednref78\" name=\"_edn78\">[78]<\/a> Jos\u00e9 Luis Pardo, <em>Deleuze: violentar el pensamiento<\/em>, Madrid, Ed. Cincel, 1990, p. 7.<br \/>\n<a href=\"http:\/\/reflexionesmarginales.com\/3.0\/la-filosofia-de-deleuze\/#_ednref79\" name=\"_edn79\">[79]<\/a> Por ejemplo, la b\u00fasqueda de una \u201cest\u00e9tica\u201d de Deleuze en Mireille Buydens, <em>Sahara \u2013 L\u2019Esth\u00e9tique de Gilles Deleuze<\/em>, Paris, Vrin, 1990; o la relaci\u00f3n de \u00e9l con el tema del \u201clenguaje\u201d en Jean-Jacques Lecercle, <em>Deleuze and Language<\/em>, Palgrave Macmillan, 2002 e en J\u00falia Almeida, <em>Estudos deleuzeanos da linguagem<\/em>, Campinas: Ed. Unicamp, 2003; o la exploraci\u00f3n del tema de la geofilosof\u00eda en Manola Antonioli, <em>Geophilosophie de Deleuze et Guattari<\/em>, Paris, L\u2019Harmattan, 2003; la presencia deleuzeana en educaci\u00f3n pode ser notada em Sylvio de Sousa Gadelha, <em>Subjetividade e menor-idade<\/em>, S\u00e3o Paulo, Anablume, 1998, en Tomaz Tadeu, Sandra Corazza e Paola Zordan, <em>Linhas de escrita<\/em>, Belo Horizonte, Ed. Aut\u00eantica, 2004, preocupaci\u00f3n que es tambi\u00e9n la de Silvio Gallo, <em>Deleuze e a educa\u00e7\u00e3o<\/em>, Belo Horizonte, Ed. Aut\u00eantica, 2005. Se puede acompa\u00f1ar la presencia sutil de Deleuze en m\u00fasica, leyendo Silvio Ferraz, <em>M\u00fasica e repeti\u00e7\u00e3o \u2013 a diferen\u00e7a na composi\u00e7\u00e3o contempor\u00e2nea<\/em>, S\u00e3o Paulo, Educ, 1998 e <em>Livro das sonoridades<\/em>, Rio de Janeiro, 7 Letras, 2005. La b\u00fasqueda de uma ontologia reaparece en V\u00e9ronique Berger, <em>L\u2019ontologie de Gilles Deleuze<\/em>, Paris, L\u2019Harmattan, 2001. Respecto a la relaci\u00f3n de Deleuze con el Cine, cf. el libro de Jorge Vasconcelos, <em>Deleuze e o Cinema<\/em>, Rio de Janeiro, Ed. Ci\u00eancia Moderna, 2006, e la bibliograf\u00eda referida en \u00e9l; en estudios literarios, Paulo Tarso Cabral de Medeiros, ejercita un delicado enlace entre Rosa [Guimara\u1ebds Rosa] y algunos conceptos de Deleuze y Guattari en<em> Travessuras do desejo em Grande Sert\u00e3o: Veredas <\/em>(en prensa); en psicolog\u00eda cl\u00ednica, entre muchos otros estudios, encontramos el de Aragon, L.E.P., <em>O impens\u00e1vel na Cl\u00ednica: virtualidades nos encontros cl\u00ednicos<\/em>, Porto Alegre, Sulina, Ed. da UFRGS, 2007.<\/p>\n<div class=\"wpInsert wpInsertInPostAd wpInsertBelow\"><\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por LUIZ B. L. ORLANDI GILLES Y SU HERMANO GEORGES \u00a0 El fil\u00f3sofo y su tiempo Gilles Deleuze naci\u00f3 en Par\u00eds, el d\u00eda 18 de enero de 1925, a las 2:45. 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