{"id":1584,"date":"2019-05-23T15:05:01","date_gmt":"2019-05-23T15:05:01","guid":{"rendered":"http:\/\/uninomadasur.net\/?p=1584"},"modified":"2019-05-23T15:05:01","modified_gmt":"2019-05-23T15:05:01","slug":"entrevista-a-gilbert-achcar-la-larga-primavera-arabe","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/uninomadasur.net\/?p=1584","title":{"rendered":"Entrevista a Gilbert Achcar: La larga primavera \u00e1rabe"},"content":{"rendered":"<div class=\"soustitre\"><em><strong>Por Ashley Smith<\/strong><\/em><\/div>\n<div class=\"texte\">\n<p>Despu\u00e9s de a\u00f1os de contrarrevoluci\u00f3n y represi\u00f3n sangrienta, el mes pasado Oriente Medio comenz\u00f3 a ver alg\u00fan rayo de esperanza. En Argelia y Sud\u00e1n se han producido manifestaciones masivas que suponen un desaf\u00edo para los reg\u00edmenes autocr\u00e1ticos de los presidentes Abdelasis Buteflika y Omar al Bashir, respectivamente. En los dos casos han tenido \u00e9xito en este sentido: ambos l\u00edderes han sido relevados, poniendo fin a d\u00e9cadas de control del poder. No obstante, las manifestaciones no han cesado, porque al igual que en Egipto despu\u00e9s de la revoluci\u00f3n de 2011, la estructura de poder fundamental que respaldaba a estos l\u00edderes se mantiene intacta. Lo mismo sucede con las condiciones materiales que subyacen a las revueltas: salarios de miseria, paro masivo, inseguridad y ausencia de perspectivas de futuro para la juventud, fen\u00f3menos inherentes al modelo de ajuste estructural impuesto por el Fondo Monetario Internacional (FMI).<\/p>\n<p>De este modo, las fuerzas populares se hallan en Argelia y Sud\u00e1n en una posici\u00f3n precaria: el espectro de la contrarrevoluci\u00f3n lanzada contra los protagonistas de la primavera \u00e1rabe est\u00e1 al acecho. Ahora bien, los manifestantes de ahora han aprendido de las luchas recientes en la regi\u00f3n y pueden sacar provecho de esta visi\u00f3n retrospectiva. Para hablar de los peligros y las esperanzas que suscitan estos hechos, la colaboradora habitual de <i>Jacobin<\/i>, Ashley Smith, ha entrevistado a Gilbert Achcar, autor de numerosos an\u00e1lisis y comentarios sobre la primavera \u00e1rabe y la pol\u00edtica de Oriente Medio.<\/p>\n<p><b>Pregunta<\/b>: Las revueltas de Sud\u00e1n y Argelia han despertado nuevas esperanzas en Oriente Medio y el norte de \u00c1frica tras un largo periodo de contrarrevoluci\u00f3n. \u00bfQu\u00e9 est\u00e1 ocurriendo en estos dos pa\u00edses?<\/p>\n<p><b>Respuesta<\/b>: En Sud\u00e1n y Argelia estamos siendo testigos de dos oleadas de movilizaci\u00f3n de masas que equivalen en magnitud a las revueltas que se produjeron en 2011. Aquello se convino en llamar la primavera \u00e1rabe. Por esta raz\u00f3n, en los grandes medios de comunicaci\u00f3n se habla mucho de si nos hallamos en medio de una nueva primavera \u00e1rabe. En realidad, las revueltas en estos dos pa\u00edses son el producto de lo que he venido calificando de proceso revolucionario prolongado, que comenz\u00f3 en 2011 en toda la regi\u00f3n arab\u00f3fona. La causa principal del mismo es el bloqueo social y econ\u00f3mico creado por la combinaci\u00f3n del neoliberalismo patrocinado por el FMI y los podridos sistemas pol\u00edticos autoritarios que lo imponen en todo Oriente Medio y el norte de \u00c1frica. Este bloqueo genera problemas sociales sistem\u00e1ticos, de los que el m\u00e1s importante es el desempleo juvenil.<\/p>\n<p>El bloqueo causa muchos otros agravios profundos entre las poblaciones de la regi\u00f3n, que siguen dando origen a nuevas revueltas. En Sud\u00e1n, la gota que colm\u00f3 el vaso fue el aumento del precio del pan despu\u00e9s de que el Estado cortara los subsidios a instancias del FMI. En Argelia, la causa inmediata fue de car\u00e1cter pol\u00edtico; el r\u00e9gimen argelino intent\u00f3 imponer un quinto mandato de Buteflika a pesar del hecho de que este est\u00e1 paralizado de medio cuerpo debido a un ictus que sufri\u00f3 hace seis a\u00f1os. Esto choc\u00f3 con las aspiraciones democr\u00e1ticas de la gente.<\/p>\n<p>As\u00ed, de nuevo son los agravios econ\u00f3micos y pol\u00edticos los que impulsan una nueva oleada de revueltas populares, tal como sucedi\u00f3 en T\u00fanez, Egipto, Libia, Yemen, Bahr\u00e9in y Siria en 2011. Esto confirma que fue un error pensar que esas revueltas eran fruto de una<i> primavera<\/i> que, al igual que la estaci\u00f3n, durar\u00eda pocos meses y llegar\u00eda a su fin con meros cambios constitucionales o acabar\u00eda en fracaso. En realidad, todav\u00eda nos hallamos en medio de un proceso revolucionario prolongado que tiene sus ra\u00edces en la profunda crisis estructural de la regi\u00f3n. Esto significa que no habr\u00e1 ning\u00fan tipo de estabilizaci\u00f3n de la regi\u00f3n arab\u00f3fona a menos que se produzca un cambio radical de las condiciones sociales, econ\u00f3micas y pol\u00edticas que han dado lugar a este bloqueo del desarrollo. Hasta que esto ocurra, la crisis seguir\u00e1 su curso y veremos m\u00e1s explosiones de lucha y m\u00e1s ofensivas contrarrevolucionarias.<\/p>\n<p>Si contemplamos el periodo posterior a la primera ola de revueltas de 2011 a 2013, hemos tenido seis a\u00f1os dominados por la contrarrevoluci\u00f3n. Esta \u00faltima adopt\u00f3 diversas formas, pero supuso bien la consolidaci\u00f3n de los antiguos reg\u00edmenes, bien la degeneraci\u00f3n en guerras civiles y caos. Las monarqu\u00edas del Golfo sofocaron la revuelta de Bahr\u00e9in desde primera hora. El r\u00e9gimen sirio ha triunfado de momento con su brutal campa\u00f1a contrarrevolucionaria, apoyado por Ir\u00e1n y Rusia. El antiguo r\u00e9gimen recuper\u00f3 el poder en Egipto con ganas. Y han estallado sendas guerras civiles en Libia y Yemen entre fuerzas igualmente reaccionarias y con la intervenci\u00f3n criminal del reino de Arabia Saud\u00ed y los Emiratos \u00c1rabes Unidos (EAU).<\/p>\n<p>Al mismo tiempo, siguen haciendo erupci\u00f3n diversos volcanes sociales en toda la regi\u00f3n, puesto que los antiguos reg\u00edmenes son incapaces de ofrecer una soluci\u00f3n a las injusticias que sufre la poblaci\u00f3n. As\u00ed, ha habido importantes movilizaciones sociales, a lo largo de los \u00faltimos a\u00f1os, en T\u00fanez, donde se hab\u00eda iniciado todo el proceso de revueltas en diciembre de 2010, y despu\u00e9s varios levantamientos sociales desde Marruecos hasta Iraq, pasando por Sud\u00e1n y Jordania y, m\u00e1s all\u00e1 de los pa\u00edses \u00e1rabes, en Ir\u00e1n. Esto no tiene nada de extra\u00f1o. Como han demostrado todos los procesos revolucionarios prolongados en la historia, habr\u00e1 una dial\u00e9ctica entre revoluci\u00f3n y contrarrevoluci\u00f3n mientras no se resuelvan los grandes problemas pol\u00edticos y econ\u00f3micos. A falta de soluci\u00f3n, corremos el riesgo de sufrir m\u00e1s caos y tragedias.<\/p>\n<p><b>Pregunta<\/b>: \u00bfQu\u00e9 lecciones han aprendido los activistas que impulsan las nuevas revueltas de Sud\u00e1n y Argelia de la anterior oleada de luchas?<\/p>\n<p><b>Respuesta<\/b>: Hay dos lecciones principales que han aprendido las fuerzas pol\u00edticas de las experiencias del pasado. Una se refleja en su insistencia en el car\u00e1cter no violento del movimiento. Tienen mucho cuidado de evitar cualquier acto que pudiera brindar al Estado la oportunidad de hacer uso de todo el abanico de medios represivos contra ellas. La primera ola de revueltas, en realidad, tambi\u00e9n insisti\u00f3 en lo mismo. En todas se escuch\u00f3 el grito de \u201csilmiyya, silmiyya\u201d, que significa <i>pac\u00edficamente, pac\u00edficamente<\/i>, incluso en Siria. Todas intentaron recurrir exclusivamente a medios no violentos. La violencia comenz\u00f3 en todas partes, sin excepci\u00f3n, por iniciativa de los propios reg\u00edmenes. Por supuesto, enfrentado a una escalada cualitativa de la violencia estatal, el movimiento de masas no tiene m\u00e1s que dos opciones: una es abandonar la lucha, y la otra, defenderse.<\/p>\n<p>Las guerras civiles atrajeron diversas modalidades de intervenci\u00f3n extranjera. En Libia, la intervenci\u00f3n de EE UU y sus aliados favoreci\u00f3 a los insurgentes, en un intento de apadrinar su lucha. A ra\u00edz de ello, ahora es el \u00fanico Estado \u00e1rabe que se ha colapsado a causa de la victoria de los insurgentes. No en vano el conjunto de la maquinaria estatal estaba vinculada org\u00e1nicamente a Muamar Gadafi y su camarilla.<\/p>\n<p>Por otro lado, en Siria, la intervenci\u00f3n extranjera, sobre todo por parte de Ir\u00e1n, sus intermediarios y Rusia, acudi\u00f3 en apoyo del r\u00e9gimen. Ha permitido sobrevivir al r\u00e9gimen de Bachar el Assad, cometer terribles masacres y destruir zonas enteras del pa\u00eds. La escala de atrocidades ha sido mucho peor en Siria que en ning\u00fan otro pa\u00eds, de momento, e incluso Yemen ocupa el segundo lugar en cuanto a magnitud de la tragedia. All\u00ed, la intervenci\u00f3n extranjera corre a cargo del reino saud\u00ed y los EAU al lado de uno de los bandos contrarrevolucionarios, frente a la alianza de otras dos fuerzas contrarrevolucionarias.<\/p>\n<p>A la luz de estas tragedias, los nuevos movimientos de masas se han vuelto muy conscientes del riesgo de violencia y de una guerra civil apoyada desde el extranjero, y lo tienen muy en cuenta. En cierto modo, lo m\u00e1s sorprendente es que argelinos y sudaneses iniciaran su revuelta despu\u00e9s de haber visto los tr\u00e1gicos resultados habidos en otros pa\u00edses. Todos los reg\u00edmenes de la regi\u00f3n han utilizado esos resultados como un potente argumento contrarrevolucionario nuevo para disuadir a sus respectivos pueblos de todo intento de rebeli\u00f3n. El r\u00e9gimen argelino advirti\u00f3 expl\u00edcitamente al movimiento de masas de que corr\u00eda el riesgo de repetir la experiencia siria. Sin embargo, esto no ha bastado para convencer a la gente de no salir a la calle y luchar por sus aspiraciones y reivindicaciones.<\/p>\n<p>La segunda lecci\u00f3n que han aprendido los activistas sudaneses y argelinos es la de que el mando militar no es un aliado. Lo han aprendido de la experiencia en Egipto, cuyo tipo de Estado es el que m\u00e1s se parece al de ellos. Estos Estados tienen en com\u00fan el hecho de que los militares controlan el poder pol\u00edtico. Las fuerzas armadas no son simplemente la columna dorsal represiva del r\u00e9gimen, cosa que es com\u00fan a todos los Estados, sino el centro de gravedad del poder pol\u00edtico.<\/p>\n<p>Los sudaneses y argelinos hab\u00edan observado c\u00f3mo el ej\u00e9rcito egipcio destituy\u00f3 al presidente Hosni Mubarak en 2011 a ra\u00edz del levantamiento popular, solo para restaurar el antiguo orden a la primera oportunidad. As\u00ed, cuando los militares depusieron a Buteflika en Argelia y a Bashir en Sud\u00e1n, el movimiento popular sab\u00eda que eso no era suficiente. Comprendi\u00f3 que la destituci\u00f3n del presidente y sus camarillas no supon\u00eda m\u00e1s que eliminar la punta del iceberg, y que el grueso de este \u2013lo que la gente llama Estado profundo\u2013, formado especialmente por el complejo militar y de seguridad, se mantiene intacto y que mientras el poder siga en sus manos, el r\u00e9gimen no estar\u00e1 acabado.<\/p>\n<p>Incluso cuando el ej\u00e9rcito cedi\u00f3 el control de la jefatura del Estado durante un a\u00f1o en Egipto, se dedic\u00f3 activamente a preparar su retorno. Y a la primera oportunidad que se les brind\u00f3, lanzaron un golpe de Estado contra el presidente electo de los Hermanos Musulmanes, Mohamed Morsi, y recuperaron el pleno poder pol\u00edtico con la coronaci\u00f3n de Abdelfatah el Sisi. El r\u00e9gimen es tan autoritario ahora que hace que los egipcios a\u00f1oren al anterior dictador, Mubarak.<\/p>\n<p>As\u00ed, los movimientos en Sud\u00e1n y Argelia han aprendido la lecci\u00f3n de que hay que acabar con el Estado profundo. Podemos ver la diferencia entre la reacci\u00f3n de la revuelta egipcia a la destituci\u00f3n de Mubarak por los militares y la respuesta de sudaneses y argelinos a las mismas medidas con respecto a sus propios dictadores. El Egipto, la gente pens\u00f3 que hab\u00eda triunfado y dej\u00f3 de acudir a las plazas despu\u00e9s de las celebraciones, pero en Argelia y Sud\u00e1n ha dicho que no es suficiente y contin\u00faa manifest\u00e1ndose. Quiere acabar con todo el r\u00e9gimen, no solo deshacerse de algunos pocos que lo encabezan. Acabar con el r\u00e9gimen implica devolver el poder pol\u00edtico a la sociedad civil por medios democr\u00e1ticos, que incluyen elecciones y derechos. La plena renuncia al poder por parte de los militares: esto es lo que reclama con insistencia el movimiento popular en ambos pa\u00edses.<\/p>\n<p><b>Pregunta<\/b>: Libia parece contrastar profundamente con los signos esperanzadores que vemos en Argelia y Sud\u00e1n. All\u00ed asistimos a una batalla encarnizada entre distintas facciones por reconstruir el poder del Estado. \u00bfC\u00f3mo valoras lo que est\u00e1 sucediendo all\u00ed?<\/p>\n<p><b>Respuesta<\/b> :Libia vivi\u00f3, inmediatamente despu\u00e9s de la ca\u00edda de Gadafi, tras d\u00e9cadas de gobierno totalitario, un periodo de florecimiento democr\u00e1tico con el surgimiento de numerosos grupos pol\u00edticos y oeneg\u00e9s, el desarrollo de la prensa y la convocatoria de elecciones, que fueron las primeras elecciones libres en el pa\u00eds y una de las m\u00e1s libres que ha conocido la regi\u00f3n, con una notable tasa de participaci\u00f3n. Las gan\u00f3 una alianza liberal laica, que derrot\u00f3 a los fundamentalistas isl\u00e1micos. Entonces comenz\u00f3 la contrarrevoluci\u00f3n, al rebelarse los fundamentalistas contra el gobierno electo.<\/p>\n<p>En pleno caos resultante, un antiguo jefe militar, Jalifa Haftar, lanz\u00f3 una iniciativa contrarrevolucionaria para tomar el poder, respaldado por Egipto y los EAU. Sus tropas chocaron con las fuerzas fundamentalistas. En Libia ocurri\u00f3 exactamente lo mismo que en Egipto, Siria y otros pa\u00edses en que hubo revueltas en 2011: se produjo una din\u00e1mica triangular, con un polo revolucionario enfrentado a dos rivales contrarrevolucionarios, el antiguo r\u00e9gimen y sus adversarios fundamentalistas isl\u00e1micos. En todas partes, los progresistas quedaron marginados y la situaci\u00f3n se embarranc\u00f3 en el choque entre los dos polos contrarrevolucionarios.<\/p>\n<p><b>Pregunta<\/b>: Esta din\u00e1mica triangular que describes no parece encajar en la situaci\u00f3n de Sud\u00e1n. \u00bfPor qu\u00e9 es diferente?<\/p>\n<p><b>Respuesta<\/b>: En Sud\u00e1n, el r\u00e9gimen de Bashir reun\u00eda en s\u00ed a ambos polos contrarrevolucionarios. Gobern\u00f3 por medio del ej\u00e9rcito, al igual que las dictaduras de Egipto o Argelia, pero al mismo tiempo lo hizo en estrecha colaboraci\u00f3n con los fundamentalistas isl\u00e1micos. Estos tambi\u00e9n formaban parte del r\u00e9gimen. Por eso me he referido a Bashir como una combinaci\u00f3n de Morsi y Sisi, llam\u00e1ndole <i>Morsisi<\/i>.<\/p>\n<p>El hecho de que los fundamentalistas isl\u00e1micos formaran parte del r\u00e9gimen impidi\u00f3 que desempe\u00f1aran papel alguno en la revuelta; de hecho, la gente se rebel\u00f3 en contra de ellos. Por tanto, no estaban en condiciones de apropiarse de la revuelta, tal como hicieron en Egipto, T\u00fanez, Libia, Yemen y Siria. Esta diferencia es muy importante y ha condicionado la propia revuelta, que ha tenido que enfrentarse a los dos polos de la contrarrevoluci\u00f3n juntos.<\/p>\n<p>Esto ha ayudado a que la protesta sudanesa sea la m\u00e1s progresista de todas las revueltas que hemos visto hasta ahora en la regi\u00f3n. Es la m\u00e1s avanzada desde el punto de vista organizativo y pol\u00edtico. La coalici\u00f3n de grupos que la dirigen se denomina Fuerzas de la Declaraci\u00f3n de Libertad y Cambio (FDLC) e incluye asociaciones profesionales y obreras que antes actuaban en la clandestinidad y partidos pol\u00edticos, desde el Partido Comunista en la izquierda hasta otros musulmanes liberales, movimientos armados que combaten la opresi\u00f3n \u00e9tnica y grupos feministas.<\/p>\n<p>Estas fuerzas progresistas han definido la pol\u00edtica de la revuelta. En particular, las organizaciones de mujeres y feministas, que han desempe\u00f1ado un papel protagonista, han batallado para que las demandas feministas se incluyeran en el programa de las FDLC. Este estipula ahora, por ejemplo, que el nuevo consejo legislativo deba estar formado por un 40\u00a0% de mujeres.<\/p>\n<p>Sin embargo, no debemos subestimar los retos a que se enfrentan las FDLC. La coalici\u00f3n est\u00e1 enfrascada en un tira y afloja con el ej\u00e9rcito, que desea mantener el poder en sus manos y no conceder m\u00e1s que funciones subordinadas a los civiles. En cambio, las FDLC exigen que el poder soberano resida plenamente en una mayor\u00eda civil y que las fuerzas armadas se limiten a desempe\u00f1ar un papel de defensa apol\u00edtico, como deber\u00eda ser normal en cualquier Estado civil. De este modo, los revolucionarios sudaneses se enfrentan a los militares, que cuentan con el respaldo de todas las fuerzas regionales e internacionales de la contrarrevoluci\u00f3n. Catar, Arabia Saud\u00ed, los EAU, Rusia y EE UU apoyan todos a los militares en este tira y afloja. A\u00f1adamos a esto a los fundamentalistas isl\u00e1micos, que naturalmente apoyan al ej\u00e9rcito.<\/p>\n<p>En esta situaci\u00f3n, la baza principal del movimiento reside en su capacidad de ganarse la simpat\u00eda de la tropa y de algunos de los suboficiales de las fuerzas armadas. Esto ha disuadido hasta ahora al ej\u00e9rcito de sofocar la revoluci\u00f3n a sangre y fuego. Bashir quer\u00eda que el ej\u00e9rcito aplastase la revuelta, pero sus generales se negaron, no porque sean dem\u00f3cratas o humanistas, desde luego, sino porque no confiaban en que la tropa seguir\u00eda sus \u00f3rdenes. El mando militar sab\u00eda que una parte de los soldados y suboficiales simpatizaban con la revuelta hasta el punto de utilizar incluso sus armas para defender a los manifestantes de los ataques de matones del r\u00e9gimen y de la polic\u00eda pol\u00edtica. La simpat\u00eda de la tropa con el movimiento popular fue el factor determinante para que los militares se deshicieran de Bashir. Ahora, lo m\u00e1s importante para el movimiento es consolidar su base de apoyo en el seno de la tropa y de los suboficiales de las fuerzas armadas. El \u00e9xito o fracaso de este esfuerzo ser\u00e1 decisivo para el devenir de la revoluci\u00f3n.<\/p>\n<p><b>Pregunta<\/b>: \u00bfPor qu\u00e9 las fuerzas progresistas sudanesas han conseguido esta baza tan importante, a diferencia del resto de la regi\u00f3n?<\/p>\n<p><b>Respuesta<\/b>: Las FDLC no son muy diferentes, en cuanto a su composici\u00f3n pol\u00edtica, de las fuerzas progresistas de cualquier lugar de la regi\u00f3n. Sin embargo, en esos otros lugares las fuerzas progresistas se han desacreditado al colocarse del lado de uno de los dos polos contrarrevolucionarios. All\u00ed donde los fundamentalistas isl\u00e1micos estaban en la oposici\u00f3n, lograron subirse al tren de la revuelta y secuestrar el movimiento gracias a su enorme superioridad de medios de que dispon\u00edan en cuanto a organizaci\u00f3n, fondos y recursos medi\u00e1ticos. Tenemos el ejemplo de Egipto. All\u00ed, los Hermanos Musulmanes se pusieron a la cabeza de la revuelta popular. Propagaron ilusiones sobre el ej\u00e9rcito en 2011. Cuando cay\u00f3 Mubarak y en el periodo inmediatamente posterior, los Hermanos trabajaban mano a mano con el ej\u00e9rcito. Esto fue de gran ayuda para el ej\u00e9rcito a la hora de desactivar el movimiento popular.<\/p>\n<p>Dado que los dos polos contrarrevolucionarios estaban unidos en Sud\u00e1n, se abri\u00f3 una brecha por la que pudieron irrumpir las fuerzas progresistas por s\u00ed solas. Este no es exactamente el caso en Argelia, donde las fuerzas fundamentalistas no desempe\u00f1an ning\u00fan papel visible, pero conservan una poderosa red y por tanto todav\u00eda pueden ejercer una funci\u00f3n contrarrevolucionaria si se da la ocasi\u00f3n. Adem\u00e1s, a diferencia de Sud\u00e1n, en Argelia no existe un liderazgo visible de la revuelta, lo que hace que el movimiento sea tan vulnerable a la manipulaci\u00f3n pol\u00edtica.<\/p>\n<p><b>Pregunta<\/b>: Durante todo este proceso revolucionario, diversas potencias imperiales y regionales han intervenido de alguna manera en las revueltas, especialmente a ra\u00edz del declive relativo de EE UU debido a su derrota en Iraq, que brind\u00f3 a los dem\u00e1s Estados un margen m\u00e1s amplio para defender sus propios intereses. Ahora, Donald Trump parece intentar reafirmar el poder de EE UU respaldando a aliados como Israel y Arabia Saud\u00ed y desplegando buques de guerra y bombarderos alrededor del golfo P\u00e9rsico frente a Ir\u00e1n. \u00bfQu\u00e9 pretende Trump?<\/p>\n<p><b>Respuesta<\/b>: Bueno, como ocurre con todo lo que hace Trump, su pol\u00edtica es bastante <i>cruda<\/i>, en el sentido de primitiva. El t\u00e9rmino <i>crudo<\/i> me parece especialmente adecuado en este caso, porque toda su estrategia, si es que puede llamarse as\u00ed, viene determinada por el petr\u00f3leo <i>crudo<\/i>. As\u00ed, se retira de Siria porque no le interesa apoyar a las guerrillas izquierdistas kurdas y porque el pa\u00eds apenas tiene petr\u00f3leo, pero no preconiza la retirada de las tropas estadounidenses de Iraq. De hecho, cuando Trump visit\u00f3 la base militar de EE UU en este pa\u00eds, se declar\u00f3 decidido a permanecer all\u00ed. La excusa era la supuesta necesidad de vigilar a Ir\u00e1n, pero esto no es m\u00e1s que un pretexto, ya que EE UU cuenta con un mont\u00f3n de bases en toda la regi\u00f3n del Golfo y con una tecnolog\u00eda muy sofisticada para no perder de vista a Ir\u00e1n.<\/p>\n<p>Sin embargo, con su t\u00edpico estilo nada diplom\u00e1tico, Trump admiti\u00f3 el motivo real por el que desea tener tropas en Iraq: el crudo. Declar\u00f3, efectivamente, que el petr\u00f3leo era el precio que EE UU deber\u00eda haber cobrado como recompensa por la invasi\u00f3n y la ocupaci\u00f3n del pa\u00eds. Sin pelos en la lengua, dijo que \u201cdeber\u00edamos haber tomado el petr\u00f3leo de Iraq\u201d. As\u00ed que es extremadamente <i>crudo<\/i> en este doble sentido. Por eso respalda al reino saud\u00ed y a los dem\u00e1s Estados clientes de Washington entre las monarqu\u00edas petroleras del Golfo. Los trata como si fueran galgos y ellos lo aceptan. Ni siquiera se atreven a protestar cuando Trump los insulta abiertamente, como hizo recientemente en Wisconsin. Son meros vasallos de EE UU, que dependen del manto protector de su se\u00f1or.<\/p>\n<p>El mismo criterio del petr\u00f3leo subyace al s\u00fabito cambio de bando de Trump en Libia. Ha revertido la que era la pol\u00edtica estadounidense, consistente en apoyar al gobierno de Tr\u00edpoli, respaldado por Naciones Unidas, declar\u00e1ndose de golpe y porrazo partidario de Haftar. \u00bfPor qu\u00e9? Porque Haftar controla ahora los pozos petroleros libios. Esta es la l\u00f3gica de lo que hace Trump: un imperialismo muy <i>crudo<\/i>, basado en el inter\u00e9s econ\u00f3mico por encima de todo y sin ninguna clase de pretensi\u00f3n ideol\u00f3gica en t\u00e9rminos de democracia o derechos humanos. En este sentido, y tal como declara abiertamente, envidia realmente a los gobernantes autoritarios.<\/p>\n<p>Asimismo, su agresividad frente a Ir\u00e1n no solo se explica por el deseo de complacer a su compinche de extrema derecha, Benjamin Netanyahu, ni por alguna pretensi\u00f3n democr\u00e1tica, por supuesto, del mismo modo que su agresividad frente a Venezuela. El inter\u00e9s de Trump por estos dos pa\u00edses no puede separarse del hecho de que ambos disponen de importantes reservas de petr\u00f3leo. Al margen de lo que uno piense sobre los reg\u00edmenes de ambos pa\u00edses, hacer frente a las amenazas y gesticulaciones del gobierno de Trump es crucial, especialmente en el caso de Ir\u00e1n, donde el riesgo de guerra es bastante elevado.<\/p>\n<p><b>Pregunta<\/b>: Esto est\u00e1 claro, pero \u00bfqu\u00e9 deber\u00eda hacer la izquierda internacional con respecto a Sud\u00e1n?<\/p>\n<p><b>Respuesta<\/b>: Lo m\u00e1s urgente es la solidaridad con la revuelta, que hoy por hoy est\u00e1 peligrosamente aislada. Se enfrenta a un bando contrarrevolucionario unido y respaldado por todas las potencias imperiales y regionales. En esta situaci\u00f3n, la solidaridad internacional es sumamente importante. Todo gesto de solidaridad significativo reforzar\u00e1 al movimiento sudan\u00e9s y le infundir\u00e1 \u00e1nimos. En EE UU, la clave est\u00e1 en denunciar el apoyo de Trump al ej\u00e9rcito sudan\u00e9s, junto con sus compinches de las monarqu\u00edas petroleras. Ser\u00eda importante lograr que los Dem\u00f3cratas, aunque solo sea por motivos electorales, cuestionaran esta pol\u00edtica. Esto es urgente porque podr\u00eda ser de gran ayuda a las FDLC en su tira y afloja con el ej\u00e9rcito en el proceso de transici\u00f3n democr\u00e1tica del pa\u00eds.<\/p>\n<p>El Departamento de Estado de EE UU propugna ahora un periodo de transici\u00f3n breve, mientras que los revolucionarios sudaneses reclaman un periodo m\u00e1s largo, durante el cual se establecieran instituciones civiles transitorias antes de convocar elecciones en el pa\u00eds. Necesitan tiempo para desarrollar sus partidos despu\u00e9s de d\u00e9cadas de sufrir una intensa represi\u00f3n. Saben por la experiencia de Egipto y T\u00fanez que cuanto antes se celebran elecciones, tanto m\u00e1s probable es que las ganen quienes cuentan con la mejor organizaci\u00f3n, mayores recursos y el respaldo internacional. En estos dos pa\u00edses fueron los fundamentalistas isl\u00e1micos, y en Sud\u00e1n es probable que sean fuerzas pol\u00edticas surgidas del antiguo r\u00e9gimen, incluidos los Hermanos Musulmanes y los Salafistas. Cuentan con medios materiales muy superiores a los de las FDLC.<\/p>\n<p>As\u00ed, es muy importante que las fuerzas pol\u00edticas de izquierda en EE UU apoyen conjuntamente la revuelta sudanesa y respalden las demandas de su direcci\u00f3n. Esto es esencial para reconstruir una tradici\u00f3n de solidaridad de la izquierda internacionalista con el movimiento global de los pueblos explotados y oprimidos.<\/p>\n<p>18\/05\/2019<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/jacobinmag.com\/2019\/05\/sudan-algeria-uprising-bouteflika-al-bashir\">https:\/\/jacobinmag.com\/2019\/05\/Sud\u00e1n-Argelia-uprising-bouteflika-al-bashir<\/a><\/p>\n<p>Traducci\u00f3n: <b><i>viento<\/i>sur.info<\/b><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Ashley Smith Despu\u00e9s de a\u00f1os de contrarrevoluci\u00f3n y represi\u00f3n sangrienta, el mes pasado Oriente Medio comenz\u00f3 a ver alg\u00fan rayo de esperanza. En Argelia y Sud\u00e1n se han producido manifestaciones masivas que suponen un desaf\u00edo para los reg\u00edmenes autocr\u00e1ticos de los presidentes Abdelasis Buteflika y Omar al Bashir, respectivamente. 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