{"id":1740,"date":"2019-06-15T18:20:35","date_gmt":"2019-06-15T18:20:35","guid":{"rendered":"http:\/\/uninomadasur.net\/?p=1740"},"modified":"2019-06-15T18:20:35","modified_gmt":"2019-06-15T18:20:35","slug":"esferas-de-la-insurreccion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/uninomadasur.net\/?p=1740","title":{"rendered":"Esferas de la insurrecci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p><em><strong>Por\u00a0Suely Rolnik<\/strong><\/em><\/p>\n<p><b>Un fragmento del flamante libro de la psic\u00f3loga, docente y activista brasile\u00f1a Suely Rolnik, traducido por Damian Kraus y editado por Tinta Lim\u00f3n Ediciones. \u201cEs necesario resistir en el propio campo de la pol\u00edtica de producci\u00f3n de la subjetividad y del deseo dominante en el r\u00e9gimen en su versi\u00f3n contempor\u00e1nea \u2013es decir, resistir al r\u00e9gimen dominante en nosotros mismos\u2013, lo cual no cae del cielo ni se encuentra listo en alguna tierra prometida\u201d, dice la autora.<\/b><\/p>\n<p>Una atm\u00f3sfera siniestra envuelve el planeta. El aire del ambiente, saturado de las part\u00edculas t\u00f3xicas del r\u00e9gimen colonial-capital\u00edstico, nos sofoca.<\/p>\n<p>Con sucesivas transmutaciones, este r\u00e9gimen viene perdurando y sofistic\u00e1ndose desde finales del siglo XV, la \u00e9poca de su fundaci\u00f3n. Su versi\u00f3n contempor\u00e1nea \u2013financierizada, neoliberal y globalitaria\u2013 empieza a formarse en el paso del siglo XIX al siglo XX y se intensifica luego de la primera guerra mundial, cuando se internacionalizan los capitales. Pero a partir de mediados de la d\u00e9cada de 1970 llega a su poder pleno, al afirmarse contundentemente \u2013y no por casualidad\u2013 luego de los movimientos micropol\u00edticos que sacudieron el planeta durante las d\u00e9cadas de 1960 y 1970. Durante ese per\u00edodo \u2013mediados de la d\u00e9cada de 1970\u2013 se concretan los primeros pasos de un trabajo de desciframiento del actual rumbo de este r\u00e9gimen en su compleja naturaleza, es decir, de los principios que la rigen y de los factores que engendran las condiciones para su consolidaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Sin embargo, y tal como suele suceder en los momentos de transici\u00f3n radical, fundamentalmente a partir de mediados de la d\u00e9cada de 1990 \u2013cuando se empiezan a hacer sentir con mayor claridad sus efectos nefastos sobre la vida cotidiana\u2013 este desciframiento se expande y se densifica, dando lugar a un debate colectivo que viene despleg\u00e1ndose desde entonces. Dicho debate adquiere su impulso en la experiencia de los movimientos sociales que emergen en el transcurso de la d\u00e9cada anterior como reacci\u00f3n a la toma del poder mundial por parte del actual r\u00e9gimen. Como rayos, esos movimientos han venido irrumpiendo en los cielos del capitalismo globalitario cada vez que se forman nubes t\u00f3xicas debido a la densificaci\u00f3n de la atm\u00f3sfera en alguna de sus regiones, cuando su perversi\u00f3n supera el l\u00edmite de lo tolerable. La intensidad de irrupci\u00f3n de dichos movimientos \u2013equiparable a la de la violencia del r\u00e9gimen que los hab\u00eda desencadenado\u2013 tiende entonces a provocar una desestabilizaci\u00f3n temporal de su tir\u00e1nica omnipotencia. Y a la misma velocidad que surgen desaparecen para resurgir enseguida, de otro modo y en otros lugares, movilizados por nuevos acontecimientos que nos instalan en lo intolerable \u2013lo cual evidentemente los lleva a producir otras cartograf\u00edas, otros sentidos, distintos a los que los preceden. Esta serie de movimientos se extiende hasta comienzos de la d\u00e9cada del 2000, cuando se interrumpe, para volver a reaparecer luego de la crisis de 2008. La nueva serie de movimientos, que se encuentra actualmente a\u00fan en curso, emerge en diferentes puntos del planeta, fundamentalmente a partir del comienzo de la segunda d\u00e9cada de este siglo, y precede a la escritura de este ensayo.<\/p>\n<p>En el contexto de estos movimientos y del debate a ellos asociado se inserta el presente ensayo. Su punto de partida es uno de los temas del orden del d\u00eda en esta construcci\u00f3n colectiva: el modo de relaci\u00f3n entre el capital y la fuerza vital, propio del r\u00e9gimen en su actual versi\u00f3n, y por entero distinto a su modo fordista. En esta nueva versi\u00f3n, el \u00e1mbito de la fuerza vital de la cual se alimenta el capitalismo ya no se reduce a su expresi\u00f3n como fuerza de trabajo, lo que implica una metamorfosis radical de la propia noci\u00f3n de trabajo. Eso se acompa\u00f1a de una paulatina diluci\u00f3n de la forma del Estado democr\u00e1tico de derecho, de la cual depend\u00edan las leyes laborales propias del r\u00e9gimen en su versi\u00f3n anterior.<\/p>\n<p><b>El abuso de la vida<\/b><\/p>\n<p>Si bien la base de la econom\u00eda capitalista es la explotaci\u00f3n de la fuerza de trabajo y de la cooperaci\u00f3n inherente a la producci\u00f3n para extraer plusval\u00eda de ellas, dicha operaci\u00f3n \u2013a la que podemos denominar \u201cproxenetizaci\u00f3n\u201d o \u201ccafisheo\u201d para asignarle un nombre que diga m\u00e1s precisamente la frecuencia vibratoria de sus efectos en nuestros cuerpos\u2013 fue cambiando de figura con las transfiguraciones del r\u00e9gimen en el transcurso de los cinco siglos que nos separan de su origen. En su nueva versi\u00f3n, es de la propia vida que el capital se apropia; m\u00e1s precisamente, de su potencia de creaci\u00f3n y transformaci\u00f3n en la emergencia misma de su impulso \u2013es decir, en su esencia germinal\u2013, como as\u00ed tambi\u00e9n de la cooperaci\u00f3n de la cual dicha potencia depende para efectuarse en su singularidad. La fuerza vital de creaci\u00f3n y de cooperaci\u00f3n es as\u00ed canalizada por el r\u00e9gimen para construir un mundo acorde con sus designios. En otras palabras, en su nueva versi\u00f3n, es la propia pulsi\u00f3n de creaci\u00f3n individual y colectiva de nuevas formas de existencia, y sus funciones, sus c\u00f3digos y sus representaciones lo que el capital explota, haciendo de ella su motor. Por eso la fuente de la cual el r\u00e9gimen extrae su fuerza deja de ser exclusivamente econ\u00f3mica para serlo tambi\u00e9n intr\u00ednseca e indisociablemente cultural y subjetiva \u2013por no decir ontol\u00f3gica\u2013, lo cual la dota de un poder perverso m\u00e1s amplio, m\u00e1s sutil y m\u00e1s dif\u00edcil de combatir.<\/p>\n<p>Frente a este cuadro, se hace evidente que no basta con actuar en la esfera macropol\u00edtica, en donde act\u00faan tradicionalmente las izquierdas, sobre todo las institucionales. Esto explicar\u00eda incluso su impotencia ante los rumbos actuales del r\u00e9gimen colonial-capital\u00edstico. De acuerdo con la visi\u00f3n introducida por autores que pensaron la nueva relaci\u00f3n entre el capital y el trabajo, con su enfoque en la apropiaci\u00f3n por el capital de la potencia de creaci\u00f3n \u2013especialmente Toni Negri y Michael Hardt, \u00a0quienes denominaron al nuevo pliegue del r\u00e9gimen como \u201ccapitalismo cognitivo\u201d\u2013, la resistencia actualmente pasar\u00eda por un esfuerzo de reapropiaci\u00f3n colectiva de esa potencia para construir con ella aquello a lo que estos autores designan como \u201clo com\u00fan\u201d. \u00a0En di\u00e1logo con ellos, podemos definir a lo com\u00fan como el campo inmanente de la pulsi\u00f3n vital de un cuerpo social cuando este la toma en sus manos, de manera tal de direccionarla hacia la creaci\u00f3n de modos de existencia para aquello que pide paso. Tambi\u00e9n seg\u00fan Hardt y Negri, de esta construcci\u00f3n de lo com\u00fan resultan cambios en las formas de la realidad. Su argumento indica que si en el capitalismo industrial las formas de la fuerza de trabajo y su cooperaci\u00f3n \u2013en este caso organizadas como producci\u00f3n en cadena\u2013 estaban predefinidas por el capital, en el modo de expropiaci\u00f3n de esta fuerza propio de la nueva versi\u00f3n del r\u00e9gimen, sus formas no est\u00e1n predeterminadas, pues es de la propia potencia de su construcci\u00f3n que se constituye el capital fijo. Esto abrir\u00eda una posibilidad de autonom\u00eda en la orientaci\u00f3n del destino de la fuerza vital. Sin embargo, dicha fuerza es desviada a favor de la producci\u00f3n de escenarios destinados a la acumulaci\u00f3n de capital.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n seg\u00fan estos autores, y partiendo del principio de que la potencia vital pertenece a quien trabaja, es precisamente la experiencia de su relativa autonom\u00eda la que genera las condiciones favorables para su reapropiaci\u00f3n. Retomando el di\u00e1logo con ellos, podemos a\u00f1adir que de la reapropiaci\u00f3n deseante, individual y cooperativa, del destino \u00e9tico de la pulsi\u00f3n vital \u2013en s\u00edntesis, de su reapropiaci\u00f3n ontol\u00f3gica\u2013, puede resultar un desv\u00edo colectivo de su abuso a manos del r\u00e9gimen en direcci\u00f3n hacia una \u00e9tica de la existencia. Sin embargo, y tal como los autores mencionados lo se\u00f1alan, su reapropiaci\u00f3n por parte de la sociedad es virtual mientras no encuentra formas de actualizaci\u00f3n, lo cual depende de una voluntad colectiva de actuar con miras a la construcci\u00f3n de lo com\u00fan, que no est\u00e1 dado <i>a priori<\/i>.<\/p>\n<p>Es exactamente en esta direcci\u00f3n que vienen actuando algunos de los mencionados movimientos colectivos que irrumpen a mediados de la d\u00e9cada de 1990 y vuelven a irrumpir en distintos momentos desde entonces, en el activismo propiamente dicho y, no por casualidad, tambi\u00e9n en el arte, con sus fronteras cada vez m\u00e1s indiscernibles. En esa transterritorialidad se crean las condiciones m\u00e1s favorables para la movilizaci\u00f3n de la potencia de creaci\u00f3n de las pr\u00e1cticas activistas, como as\u00ed tambi\u00e9n de la potencia micropol\u00edtica en las pr\u00e1cticas art\u00edsticas que, aunque su esencia reside en dicha potencia, se encuentran hoy en d\u00eda desprovistas de ella en favor de su proxenetizaci\u00f3n por el capital, que encuentra en ese dominio una fuente privilegiada para su expropiaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Una inquietud mueve la escritura de este ensayo: si bien ya constituye un paso importante reconocer que no basta con resistir macropol\u00edticamente al actual r\u00e9gimen, y que urge tambi\u00e9n e igualmente obrar para reapropiarse de la fuerza de creaci\u00f3n y cooperaci\u00f3n \u2013es decir, actuar micropol\u00edticamente\u2013, reconocer esto racionalmente no asegura acciones eficaces en esta direcci\u00f3n. Sucede que la reapropiaci\u00f3n del impulso de creaci\u00f3n depende de que esta incida sobre las acciones del deseo, de modo tal de imprimirle su direcci\u00f3n y su modo de relaci\u00f3n con el otro. Sin embargo, tales acciones tienden a chocar contra la barrera de la pol\u00edtica de producci\u00f3n de la subjetividad y del deseo inherente al r\u00e9gimen vigente. Al igual que en cualquier otro r\u00e9gimen, es el modo de subjetivaci\u00f3n que en \u00e9l se produce lo que le imprime su consistencia existencial, sin la cual no se sostendr\u00eda; uno no existe sin el otro. En el caso del nuevo pliegue del r\u00e9gimen colonial-capital\u00edstico, el cafisheo de la pulsi\u00f3n vital nos impide reconocerla como nuestra, lo que hace que su reapropiaci\u00f3n no sea tan obvia como lo pretender\u00eda nuestra vana raz\u00f3n.<\/p>\n<p>Si se tiene esto en cuenta, resulta evidente que no se logra retomar las riendas de esa potencia mediante un sencillo decreto de la voluntad, por m\u00e1s imperiosa que esta sea, ni tampoco a trav\u00e9s de la conciencia, por m\u00e1s l\u00facida y bienintencionada que la misma sea. Ni mucho menos se logra reapropiarse de ella colectivamente como un solo cuerpo supuestamente natural que estar\u00eda dado <i>a priori <\/i>y, por si fuera poco, en sinergia absoluta entre todos los elementos que lo componen, tal como lo pretenden los heraldos mesi\u00e1nicos de un para\u00edso terrenal. Es necesario resistir en el propio campo de la pol\u00edtica de producci\u00f3n de la subjetividad y del deseo dominante en el r\u00e9gimen en su versi\u00f3n contempor\u00e1nea \u2013es decir, resistir al r\u00e9gimen dominante en nosotros mismos\u2013, lo cual no cae del cielo ni se encuentra listo en alguna tierra prometida. Al contrario, es un territorio al cual debe conquist\u00e1rselo y constru\u00edrselo incansablemente en cada existencia humana que compone una sociedad, y esto incluye intr\u00ednsecamente a su universo relacional. De dichas conexiones se originan comunidades temporales que aspiran a actuar en esa direcci\u00f3n en la construcci\u00f3n de lo com\u00fan. Con todo, tales comunidades jam\u00e1s ocupan el cuerpo de la sociedad como un todo, pues este se hace y se rehace en el inexorable embate entre distintos tipos de fuerzas.<\/p>\n<p><b>Pero, \u00bfc\u00f3mo liberar la vida de su proxenetizaci\u00f3n?<\/b><\/p>\n<p>Insurgir o sublevarse en este terreno implica diagnosticar el modo de subjetivaci\u00f3n vigente y el r\u00e9gimen de inconsciente que le es propio; y que se investigue c\u00f3mo y por d\u00f3nde se viabiliza un desplazamiento cualitativo del principio que lo rige. Sin ello, la tan aclamada propuesta de reapropiaci\u00f3n colectiva de la fuerza creadora como profilaxis de la patolog\u00eda del presente no saldr\u00e1 del laboratorio de las ideas, y corre el riesgo de permanecer confinada en el plano imaginario, con sus hermosas ilusiones alentadoras.<\/p>\n<p>Propongo designar como \u201cinconsciente colonial-capital\u00edstico\u201d a la pol\u00edtica del inconsciente dominante en este r\u00e9gimen y que atraviesa toda su historia, pues lo \u00fanico que var\u00edan son sus modalidades junto con sus transmutaciones y sus formas de abuso de la fuerza vital de creaci\u00f3n y cooperaci\u00f3n. En tal sentido, podemos tambi\u00e9n denominarlo \u201cinconsciente colonial-cafishe\u00edstico\u201d, por las razones antes evocadas. Es probablemente a la resistencia contra este r\u00e9gimen del inconsciente que se refieren Deleuze y Guattari cuando claman por una protesta de los inconscientes en el a\u00f1o 1972, cuando apenas si se esbozaba el trabajo de elaboraci\u00f3n colectiva de la audaz experiencia de mayo de 1968 y, simult\u00e1neamente, la toma del poder por el nuevo r\u00e9gimen manifestaba entonces sus primeras se\u00f1ales, aun nebulosas.<\/p>\n<p>La intenci\u00f3n que mueve el presente texto es la de escrutar la modalidad actual del inconsciente colonial-cafishe\u00edstico introducida por el capitalismo financierizado y neoliberal, la cual se define, insisto, por el secuestro de esa fuerza en el propio nacimiento de su impulso germinador de mundos. Pero, \u00bfc\u00f3mo esquivar ese r\u00e9gimen del inconsciente en nosotros mismos y en nuestro entorno? En otras palabras, \u00bfen qu\u00e9 consistir\u00eda la mentada protesta de los inconscientes?<\/p>\n<p>La respuesta a esta pregunta requiere de un trabajo de investigaci\u00f3n que solo puede efectuarse en el terreno de la propia experiencia subjetiva. Habr\u00e1 que buscar v\u00edas de acceso a la potencia de la creaci\u00f3n en nosotros mismos: la naciente del movimiento pulsional que mueve las acciones del deseo en sus distintos destinos. Un trabajo de experimentaci\u00f3n sobre uno mismo que demanda una atenci\u00f3n constante. En su ejercicio, la formulaci\u00f3n de ideas es inseparable de un proceso de subjetivaci\u00f3n en el cual esa reapropiaci\u00f3n se vuelve posible durante breves y fugaces momentos, y cuya consistencia, su frecuencia y su duraci\u00f3n se ampl\u00edan paulatinamente, a medida que ese trabajo avanza.<\/p>\n<p>De este modo, el trabajo necesario para contestar esta pregunta nos exige que, junto con el desplazamiento de la pol\u00edtica de producci\u00f3n de la subjetividad y del deseo dominante en la nueva versi\u00f3n de la cultura moderna occidental colonial-capital\u00edstica, desplacemos igualmente la pol\u00edtica de producci\u00f3n de pensamiento, propia de esa cultura, activando su m\u00e9dula vital y su habilidad para desarmar las configuraciones del poder. Sin ello, nuestra intenci\u00f3n se ahoga en la orilla. Desde la perspectiva de esos desplazamientos, pensar y sublevarse se convierten en una sola y la misma pr\u00e1ctica: una no avanza sin la otra. Corrobora esta indisociabilidad el hecho de que, si bien tal pr\u00e1ctica solo puede plasmarse por principio en el \u00e1mbito de cada existencia, la misma no transcurre aisladamente. En primer lugar, porque su propio motor no empieza ni termina en el individuo, ya que su origen reside en los efectos de las fuerzas del mundo que habitan en cada uno de los cuerpos que lo componen, y su producto lo constituyen las formas de expresi\u00f3n de esas fuerzas, procesos de singularizaci\u00f3n en cada uno de ellos, los cuales se plasman en un terreno com\u00fan a todos, y lo transfiguran. Nada que ver con la autorreflexividad, la interioridad o los temas privados. La segunda raz\u00f3n, que resulta inseparable de la primera, consiste en que tal pr\u00e1ctica se alimenta de resonancias de otros esfuerzos que van en la misma direcci\u00f3n y de la fuerza colectiva que promueven, no solamente a causa de su poder de polinizaci\u00f3n sino tambi\u00e9n y fundamentalmente por la sinergia que producen.<\/p>\n<p>Resonancias de este tipo no son \u00fanicamente hallables en un campo determinado del saber que tendr\u00eda el presunto monopolio de la <i>expertise <\/i>en el tema, tal como el de los estudios culturales, poscoloniales o <i>queer<\/i>, por ejemplo, que ser\u00edan los m\u00e1s obvios. Podemos encontrarlas en diversos campos de la pr\u00e1ctica te\u00f3rica y, m\u00e1s a\u00fan, pueden surgir a partir de la producci\u00f3n de pensamiento en cualquier esfera de la vida colectiva: desde la as\u00ed llamada \u201calta cultura\u201d hasta la canci\u00f3n popular, pasando por las experimentaciones que se llevan a cabo \u2013entre otras esferas\u2013 en la sexualidad, en la relaci\u00f3n con el otro, en la agricultura o en aquello que los pueblos ind\u00edgenas han venido insistiendo en decirnos desde que osaron tomar la palabra p\u00fablicamente en alto y buen tono. Tales resonancias y las sinergias que producen crean las condiciones para la formaci\u00f3n de un cuerpo colectivo com\u00fan cuya potencia de invenci\u00f3n, al actuar en direcciones singulares y variables, pueda llegar a tener la fuerza suficiente como para contener el poder de las fuerzas que prevalecen en otras constelaciones, aquellas que se componen de cuerpos que intentan cafishear la pulsi\u00f3n vital ajena o que se entregan a su proxenetizaci\u00f3n. Con esas sinergias se abren caminos para desviar tal potencia de su destino destructor.<\/p>\n<p>Es esta precisamente la perspectiva que rige el pensamiento en la elaboraci\u00f3n de este ensayo; y es, por ende, y por principio, no solo transdisciplinaria sino tambi\u00e9n indisociable de una pragm\u00e1tica cl\u00ednicopol\u00edtica. Al ser este necesariamente el trabajo de muchos y de cada uno, que nunca se agota, las ideas que aqu\u00ed se compartir\u00e1n constituyen tan solo algunas herramientas conceptuales entre las que est\u00e1n hoy en d\u00eda invent\u00e1ndose en m\u00faltiples direcciones para abordar la pregunta anteriormente formulada: \u201c\u00bfC\u00f3mo liberar la vida de su proxenetizaci\u00f3n?\u201d. Este proceso de invenci\u00f3n resulta de la inteligencia colectiva que viene activ\u00e1ndose a una velocidad exponencial, movilizada por la urgencia de enfrentar el alto grado de perversi\u00f3n del r\u00e9gimen en su nueva versi\u00f3n. Las herramientas aqu\u00ed sugeridas nos ayudar\u00e1n a examinar tanto la pol\u00edtica de producci\u00f3n de la subjetividad, del deseo, del pensamiento y de la relaci\u00f3n con el otro que nos lleva a una entrega ciega a la apropiaci\u00f3n de la fuerza de creaci\u00f3n como a aquella en la cual se viabiliza su reapropiaci\u00f3n. Contaremos as\u00ed con un criterio para establecer la distinci\u00f3n entre esas micropol\u00edticas y el tipo de formaciones del inconsciente que resulta de cada una de las mismas en el campo social.<\/p>\n<p>Fuente:\u00a0http:\/\/lobosuelto.com\/esferas-de-la-insurreccion-suely-rolnik\/<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por\u00a0Suely Rolnik Un fragmento del flamante libro de la psic\u00f3loga, docente y activista brasile\u00f1a Suely Rolnik, traducido por Damian Kraus y editado por Tinta Lim\u00f3n Ediciones. \u201cEs necesario resistir en el propio campo de la pol\u00edtica de producci\u00f3n de la subjetividad y del deseo dominante en el r\u00e9gimen en su versi\u00f3n contempor\u00e1nea \u2013es decir, resistir [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":1741,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","enabled":false},"version":2}},"categories":[2],"tags":[],"class_list":["post-1740","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-blog"],"jetpack_publicize_connections":[],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v23.4 - 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