{"id":177,"date":"2018-09-16T23:28:44","date_gmt":"2018-09-16T23:28:44","guid":{"rendered":"http:\/\/uninomadasur.net\/?p=177"},"modified":"2023-08-14T15:22:13","modified_gmt":"2023-08-14T15:22:13","slug":"subjetividad-y-lucha-en-chile","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/uninomadasur.net\/?p=177","title":{"rendered":"Subjetividad y Lucha en Chile"},"content":{"rendered":"<p><strong><em>por Santiago Arcos-Halyburton (PhD) y <\/em><\/strong><strong><em>Sergio Fiedler (PhD)\u00a0<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Cada aniversario del 11 Septiembre y los discursos que se generan en torno a \u00e9l sin duda epitomizan la cultura nacional de hoy hasta su nivel m\u00e1s corporeal. Es el omnipresente y especular aniversario de un evento que se ha hecho parte permanente de nuestra subjetividad; una subjetividad que es a su vez el resultado consumado del evento mismo.<\/p>\n<p>La preocupaci\u00f3n central de esta ponencia no es criticar esta subjetividad, menos a\u00fan describirla, sino m\u00e1s bien rastrear sus posibilidades como base de nuevas alternativas de transformaci\u00f3n pol\u00edtica, tratar de develar de qu\u00e9 manera esta es capaz de potenciar una cr\u00edtica radical y colectiva al estado de cosas existente y crear las condiciones para su superaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En otras palabras nos referimos a la posibilidad de una nueva ontolog\u00eda revolucionaria, entendiendo por \u00e9sta como la condici\u00f3n social del ser que hace posible la transformaci\u00f3n radical del mundo. Una condici\u00f3n social que busca su verdad en la autonom\u00eda del sujeto frente al Estado, al capital, a las jerarqu\u00edas partidarias y cualquier otra forma de poder que nos oprima.<\/p>\n<p>Una ontolog\u00eda de la protesta, la resistencia, la organizaci\u00f3n y el pasamonta\u00f1as, donde lo central no sea la gran narrativa pol\u00edtica por muy revolucionaria que esta sea, sino las m\u00faltiples practicas colectivas que permitan a las multitudes desde la molecularidad de lo cotidiano tomar control de sus propias vidas y producir un entendimiento del mundo acorde a sus propias necesidades y deseos. \u00bfNo es \u00e9sta la definici\u00f3n original de comunismo, que el capitalismo y el estalinismo han llenado de oprobio? S\u00ed, es la noci\u00f3n de comunismo que Marx y Engels hacen en su obra La Ideolog\u00eda Alemana: \u00abLlamamos comunismo al movimiento real que destruye el estado de cosas presente\u00bb.<\/p>\n<p>Desde este \u00e1ngulo, no cabe duda afirmar que el 11 de Septiembre del 73 fue una derrota pol\u00edtica, pero sobre todo fue tambi\u00e9n un punto de ruptura que marc\u00f3 el comienzo del Chile de hoy. La real transici\u00f3n en realidad no empez\u00f3 con la llegada al poder de la Concertaci\u00f3n en 1989, sino con el golpe militar.<\/p>\n<p>\u00bfDe qu\u00e9 manera el golpe inici\u00f3 el tr\u00e1nsito y se constituy\u00f3 a s\u00ed mismo en el momento de violencia originaria que establece un nuevo orden de poder corporeal y discursivo?<\/p>\n<p>La respuesta reaccionaria del 11 no puede verse sino en el contexto de la situaci\u00f3n de la pol\u00edtica mundial desde fines de los sesenta. En realidad, la derrota que signific\u00f3 la dictadura fue quiz\u00e1s uno de los comienzos de la derrota global de la clase obrera de la post-guerra, derrota que hubo de expresarse de diferentes maneras en diferentes pa\u00edses. En el curso de los a\u00f1os 70, la subjetividad del obrero masa, en la lucha por su liberaci\u00f3n seria destruida, despu\u00e9s del impresionante ciclo de enfrentamientos que durante los 60&#8242; y 70&#8242; conmocionaron al sistema capitalista mundial en su totalidad. Hasta ese momento el r\u00e9gimen capitalista se hab\u00eda caracterizado por adherir el axioma obrero a su l\u00f3gica de dominaci\u00f3n. Es decir, producto de las luchas obreras de d\u00e9cadas, el modo de acumulaci\u00f3n tuvo que reconocer el poder del proletariado dentro de los marcos institucionales de lo que se conocer\u00eda como el Estado de bienestar, planificado y desarrollista. En el caso chileno como en otros, este reconocimiento que el Estado capitalista hac\u00eda del poder de los trabajadores apuntaba sin duda a integrarlos al mercado dom\u00e9stico por medio de la legalidad de las organizaciones sindicales, y del compromiso de clase entre el capital y el trabajo. Por medio de este compromiso los patronos le daban garant\u00edas sal\u00e1riales y derechos a los trabajadores y estos a su vez se compromet\u00edan a no levantar demandas revolucionarias.<\/p>\n<p>El reformismo fue siempre el resultado directo de la movilizaci\u00f3n de los trabajadores, jam\u00e1s de la buena voluntad de los caudillos y los capitalistas. Sin embargo, la axiom\u00e1tica reformista en la versi\u00f3n chilena del desarrollismo estatal signific\u00f3 que no toda la poblaci\u00f3n del pa\u00eds fuese integrada, dejando a importantes sectores de la multitud proletaria sin garant\u00edas pol\u00edticas y sociales, como los campesinos, los ind\u00edgenas, los pobladores y las mujeres. A pesar de los derechos sociales reconocidos por el Estado de bienestar, \u00e9ste \u00faltimo ocupaba una posici\u00f3n perif\u00e9rica en relaci\u00f3n a los Estados de bienestar que comandaban el sistema capitalista mundial.<\/p>\n<p>Al buscar la integraci\u00f3n de toda la poblaci\u00f3n a un nuevo proyecto de capitalismo de Estado, la Unidad Popular se convierte en el Estado planificador de bienestar en su apogeo m\u00e1ximo. La crisis de este proyecto no fue resultado del Golpe de Estado, sino de la radicalizaci\u00f3n del proletariado mismo, cuyas demandas y practicas colectivas autogestionarias \u2014en la forma de los cordones industriales y las tomas de fundos y terrenos\u2014 tend\u00edan a rebasar el marco institucional de transformaciones establecido por la Unidad Popular (UP) y anunciaban un posible nuevo mundo por venir. Era precisamente esta posibilidad la que se\u00f1ala la saturaci\u00f3n m\u00e1xima de las relaciones de clase existentes en el marco desarrollista. El Golpe de Estado marca de manera definitiva el fin de la axiom\u00e1tica capitalista del compromiso de clase, y la llegada de la axiom\u00e1tica de guerra y exclusi\u00f3n con el objetivo estrat\u00e9gico de detener el derrumbe del sistema de acumulaci\u00f3n por cualquier medio necesario. Tanto a nivel nacional como internacional, el capitalismo confronta los l\u00edmites que el mismo hab\u00eda establecido por la v\u00eda del Estado de bienestar, y no ve otra salida que destruir al actor social que le dio a este Estado su dinamismo fundamental: la clase obrera industrial y sus organizaciones. Se trata de desmantelar de una vez por todas la rigidez que el poder obrero le hab\u00eda impuesto al capital durante la previa etapa desarrollista. De aqu\u00ed que en Chile la violencia represiva de las fuerzas armadas sea acompa\u00f1ada por la violencia desestructuradora del neo-liberalismo en un solo agenciamiento maqu\u00ednico de terror. La violencia del golpe se convierte en la condici\u00f3n esencial para que el capital inicie en el pa\u00eds una segunda acumulaci\u00f3n originaria que posteriormente ser\u00eda sancionada legalmente por la Constituci\u00f3n del 80 y por las posteriores reformas llevadas a cabo por la Concertaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Se puede decir entonces que la derrota del imaginario pol\u00edtico obrero que lleg\u00f3 a la c\u00faspide a comienzos de los 70&#8242;, fue ante todo tambi\u00e9n una derrota ontol\u00f3gica, en la que toda una concepci\u00f3n del ser, de la realidad cotidiana que viene de las bases, de las formas de hacer pol\u00edtica revolucionaria. La identidad obrera se derrumb\u00f3 de manera tan profunda que se hace imposible hoy seguir hablando como antes en los t\u00e9rminos de los grandes discursos obreros teleol\u00f3gicos, tanto revolucionarios como reformistas, orientados a un fin ut\u00f3pico pre-establecido de antemano sin consideraci\u00f3n a las pr\u00e1cticas cotidianas de los sujetos en la lucha.<\/p>\n<p>Por supuesto, la derrota pol\u00edtica y ontol\u00f3gica del 11 de Septiembre y de la revoluci\u00f3n mundial, no significa como muchos argumentan, la desaparici\u00f3n de los antagonismos, sino m\u00e1s bien la entrada en escena de una nueva constituci\u00f3n social, de una nueva ontolog\u00eda que se desprende de las condiciones sociales mismas que el golpe desencadeno hace cuatro d\u00e9cadas atr\u00e1s. Si el sujeto portador de los antagonismos de clase del periodo desarrollista hab\u00eda sido derrotado, no significaba que otro no estuviera tomando su puesto portando nuevas luchas y alternativas pol\u00edticas.<\/p>\n<p>Toda contra-revoluci\u00f3n es una revoluci\u00f3n pero al rev\u00e9s, queriendo decir con esto que el objetivo central de todo proceso contra-revolucionario no es destruir los valores y las energ\u00edas populares operando en el proceso revolucionario, sino m\u00e1s bien re-apropiarlas para darle otra direcci\u00f3n y volverlas en contra de los revolucionarios mismos.<\/p>\n<p>El periodo revolucionario entre 1970 y 1973, fue caracterizado en primer lugar por la organizaci\u00f3n social cooperativa de amplios sectores obreros de manera aut\u00f3noma del capital y el Estado; en segundo lugar por un masivo y concreto rechazo obrero a continuar sometido al yugo del trabajo asalariado, rechazo expresado en la masiva ca\u00edda de la productividad del trabajo durante este periodo; en tercer lugar por un rol m\u00e1s protag\u00f3nico de actores sociales considerados como marginales dentro de la estructura productiva como los pobladores y campesinos; y finalmente por el aumento r\u00e1pido y espectacular de un consumo de masa que excedi\u00f3 la disciplina productiva de los trabajadores. En este contexto, la lucha de clases estaba no solo caracterizada por la confrontaci\u00f3n entre dos campos irreconciliables, sino tambi\u00e9n por m\u00faltiples espacios de \u00e9xodo, en que la multitud hac\u00eda del proceso revolucionario una comuni\u00f3n festiva aut\u00f3noma del poder establecido, y en la que el sistema de dominaci\u00f3n existente dejaba de operar y la experiencia de una sociedad diversa, sin clases y solidaria se viv\u00eda en el aqu\u00ed y en el ahora de las relaciones cotidianas.<\/p>\n<p>La dictadura y su plan de refundaci\u00f3n capitalista, no destruye estas tendencias, m\u00e1s bien las desterritorializa, las mercantiliza, porque ve en ellas su poder ontol\u00f3gico creativo y transformador que es preciso canalizar para renovar la extracci\u00f3n de plusvalor. Las tareas de socializaci\u00f3n de la producci\u00f3n que no pudo llevar a cabo la clase obrera por medio de la autogesti\u00f3n, las llevo a cabo el capital a trav\u00e9s del mercantilismo neo-liberal. La contra-revoluci\u00f3n invirti\u00f3 las relaciones de clase de tal manera que estas tendencias subsistieran en la forma de su propia aberraci\u00f3n. Consideremos, por ejemplo, el proceso de desindustrializaci\u00f3n en los a\u00f1os posteriores al golpe. Este destruy\u00f3 un agenciamiento productivo que hasta el 73 era central al proceso de desarrollismo capitalista: la f\u00e1brica. Por medio de la ca\u00edda del sector industrial, el rechazo obrero al trabajo asalariado durante el periodo revolucionario fue transformado en desempleo masivo como arma pol\u00edtica para destruir el poder de la clase obrera en esfera de la producci\u00f3n. En la l\u00f3gica del neo-liberalismo, era darle a los trabajadores lo que ellos quer\u00edan, pero de una manera que fueran ellos mismos los perdedores. En virtud de la misma inversi\u00f3n neo-liberal de la autonom\u00eda obrera, los sectores \u00abmarginales\u00bb al proceso productivo dejan de ser tales y se hacen centrales a \u00e9ste en la medida que la flexibilizaci\u00f3n y temporalizaci\u00f3n del trabajo incrementa y la econom\u00eda informal se desarrolla. El consumo de masas es por otra parte es disociado de sus pr\u00e1cticas colectivas de contestaci\u00f3n revolucionaria por medio del consumismo competitivo y atomizante del mercado y la expansi\u00f3n masiva del cr\u00e9dito como instrumento de control financiero de la poblaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La comuni\u00f3n festiva de la revoluci\u00f3n es remplazada por la comuni\u00f3n festiva del mercado.<\/p>\n<p>M\u00e1s aun, los lazos de cooperaci\u00f3n social y autonom\u00eda obrera establecidos durante el periodo 70-73 entre diferentes unidades de producci\u00f3n sirven ir\u00f3nica y trastocadamente para modelar la pol\u00edtica neo-liberal a nivel macro-econ\u00f3mico, donde la f\u00e1brica en el sentido amplio de la palabra deja de ser el lugar hegem\u00f3nico del modelo de acumulaci\u00f3n solo para que la sociedad devenga en su totalidad productiva, donde no haya ninguna esfera de trabajo, ni el dom\u00e9stico, ni el estudiantil, ni el informal, ni el inform\u00e1tico, que no est\u00e9 sometido al dominio directo del capital. El capital todo lo invade, todo lo coloniza. En la f\u00e1brica social postfordista que es el Chile de hoy, el proceso productivo ha dejado de estar concentrado en ciertas \u00e1reas de producci\u00f3n \u2014el cobre por ejemplo\u2014 y se hace cada vez m\u00e1s disperso, m\u00e1s diverso y m\u00e1s globalizado, ya que hasta el internacionalismo proletario devino en globalizaci\u00f3n capitalista despu\u00e9s de la contra-revoluci\u00f3n de los 70&#8242;.<\/p>\n<p>Como resultado de la globalizaci\u00f3n, todas las polaridades nacionales del viejo sistema imperialista han sido fragmentadas, intercept\u00e1ndose y fusion\u00e1ndose la una con la otra en combinaciones complejas que ya no pueden ser reducidas a categor\u00edas como las de periferia y metr\u00f3polis, o primer y tercer mundo. M\u00e1s bien las configuraciones de control capitalista se han multiplicado. El capital no tiene un solo centro de conducci\u00f3n, sino que se ha hecho poli-c\u00e9ntrico por medio \u2014como dir\u00eda Foucault\u2014 de una micro-pol\u00edtica de poderes, los cuales se distribuyen con sus tent\u00e1culos cibern\u00e9ticos y medi\u00e1ticos por todo el planeta hasta afectar la m\u00e1s \u00edntima fibra de la sensibilidad humana. El capitalismo ha dejado de ser un modo de producci\u00f3n para convertirse en un modo de existencia.<\/p>\n<p>Sin duda, Marx esboz\u00f3 la posibilidad de este tr\u00e1nsito en la estructura del capitalismo, donde el sistema de acumulaci\u00f3n transita de la subsunci\u00f3n formal del trabajo a la subsunci\u00f3n real. Bajo la subsunci\u00f3n real, el capital invade todas las esferas de la actividad humana, pero al mismo tiempo se hace a\u00fan m\u00e1s parasitario ya que ejerce un comando \u00fanicamente pol\u00edtico que no escatima ning\u00fan medio para conseguir sus objetivos. En esta transici\u00f3n, la naturaleza del trabajo explotado cambia radicalmente.<\/p>\n<p>La informalizaci\u00f3n del trabajo esta simult\u00e1neamente ligada a la creciente hegemon\u00eda del trabajo inmaterial donde el proceso de comunicaci\u00f3n como cooperaci\u00f3n social constituye el n\u00facleo central de la nueva red productiva como as\u00ed lo demuestra el desarrollo de la inform\u00e1tica, la publicidad, la universidad como empresa privada y la expansi\u00f3n de las actividades asociadas con el sector servicios. Como consecuencia se desarrolla una nueva pobreza que no es ya la de los marginados excluidos de la producci\u00f3n, sino la de una mano de obra altamente cualificada pero completamente desprotegida y con poca capacidad de asegurar un ingreso digno en un mercado laboral absolutamente flexibilizado.<\/p>\n<p>\u00bfHay salida de esta situaci\u00f3n en la que el capitalismo postmoderno parece dejar no salidas posibles? Es posible reconocer en las nuevas condiciones una nueva ontolog\u00eda de resistencia y rebeli\u00f3n? Creemos absolutamente que s\u00ed. Como dec\u00eda el anarquista Mark Lagasse: \u00abEl viento de la derrota transporta la semilla de la subversi\u00f3n\u00bb. El capital ha suturado el cuerpo social de tal manera que tan solo ha abierto nuevas heridas. La desestructuraci\u00f3n del sujeto obrero fordista-desarrollista por la violencia dictatorial y neo-liberal generada desde el 1973 en adelante no ha acabado con el antagonismo de clases sino que, a trav\u00e9s de la dispersi\u00f3n del proceso productivo, lo ha reproducido a todas las esferas del trabajo.<\/p>\n<p>La llegada del capitalismo neo-liberal no significa la muerte de la clase obrera, sino su reconstituci\u00f3n en una nueva base. Una f\u00e1brica difusa invade lo social, y con ella emerge una nueva composici\u00f3n de clase y una nueva ontolog\u00eda revolucionaria: la de la multitud y lo com\u00fan.<\/p>\n<p>Mientras que el obrero fordista-desarrollista estaba concentrado en un solo lugar, la multitud es parte de un sistema m\u00e1s variado de reproducci\u00f3n del valor. Su subjetividad se desarrolla en diferentes puntos de producci\u00f3n integrados por la circulaci\u00f3n de capitales y est\u00e1 hecha no tan solo de trabajadores de f\u00e1brica, sino de toda esa multitud trabajadora que una vez fue caracterizada como capas medias o sectores populares por la sociolog\u00eda nacional, tales como los profesores, los empleados en sector terciario, los vendedores de tienda, los bancarios, los temporeros de la fruta, los vendedores callejeros, las due\u00f1as de casa, el trabajador inform\u00e1tico, los estudiantes y los desempleados, dando vida al cognitariado.<\/p>\n<p>Por supuesto muchos dir\u00e1n que todos estos sectores siempre han existido y que siempre han participado de la lucha social. Eso es innegable, pero nunca han jugado el mismo rol dentro del proceso productivo como el de ahora. Los micro-empresa familiares en las poblaciones son un buen ejemplo. Ellas pueden funcionar con tecnolog\u00edas que no son de punta o inspirarse en la cultura popular o tradiciones ind\u00edgenas, pero tambi\u00e9n operan en muchas \u00e1reas con un m\u00e1s alto nivel de productividad que la de industrias con mayor inversi\u00f3n en infraestructura, y proveen a grandes casas comerciales y compa\u00f1\u00edas con servicios de subcontrataci\u00f3n que reducen la dependencia del capital en el trabajo asalariado.<\/p>\n<p>Es importante resaltar sobre todo la nueva naturaleza de la lucha de clases que estos sectores dinamizan y que marca un quiebre con las demandas productivistas de la vieja subjetividad obrera. En la medida que el proletariado se diversifica y se amplia, tambi\u00e9n lo hace la lucha de clases. La multitud profesa nuevas demandas, nuevas necesidades, nuevos deseos. Estos no est\u00e1n solamente ligados a mejores salarios y condiciones de trabajo, sino a cuestiones de calidad de vida tales como la salud, la educaci\u00f3n, el ocio, la sexualidad, los medios de comunicaci\u00f3n, la ecolog\u00eda, la comunidad, el control del conocimiento, etc.<\/p>\n<p>El conflicto de clase no est\u00e1 confinado a la lucha entre obreros y patrones, sino m\u00e1s bien es el enfrentamiento entre comunidades enteras y el nuevo orden empresarial del capitalismo globalizado. Los antagonismos se manifiestan en la formaci\u00f3n de movimientos de protesta abrazando un espectro variado de tem\u00e1ticas; ya no localizados en el punto inmediato de producci\u00f3n, sino que tambi\u00e9n la reproducci\u00f3n de la fuerza laboral; no solo en los puestos de trabajo asalariado, sino que tambi\u00e9n en colegios y universidades, la familia, colectivos culturales, etc.<\/p>\n<p>Ya que en realidad nos encontramos frente a un proceso atravesado por m\u00faltiples procesos de singularizaci\u00f3n productiva, el antagonismo proletario en la era de la f\u00e1brica difusa carece de una sola identidad deviniendo permanentemente en un crisol de subjetividades. Aqu\u00ed no podemos sino recordar eso a\u00f1os vivos de protesta popular contra la dictadura donde la multitud libro sus primeras batallas macrosc\u00f3picas, pero aun entendi\u00e9ndose as\u00ed mismo con el lenguaje del obrero fordista-desarrollista.<\/p>\n<p>Esa rebeli\u00f3n de hombres, mujeres y ni\u00f1os en nueva comuni\u00f3n festiva en contra el autoritarismo y el mercado, genero sobre s\u00ed misma una nueva posibilidad de autonom\u00eda, sospechosa de todas las formas de poder. Esta es un tipo de autonom\u00eda que demarco el futuro de las luchas que se libran hoy. Una autonom\u00eda que deviene Mapuche defendiendo sus tierras, que deviene estudiante luchando por el derecho a conocer libremente, que deviene poblacional y juvenil en las esquinas libertarias de Santiago. Una autonom\u00eda que deviene Queer reclamando su derecho a amar libremente. Una autonom\u00eda que deviene feminista. El movimiento de protesta contra la dictadura no muri\u00f3 con Los Prisioneros y la generaci\u00f3n de los 80. Como Mayo del 68, en Francia, no llego a triunfar como hubiese deseado, pero genero una revoluci\u00f3n molecular, una revoluci\u00f3n de sensibilidades, de diversidades y autonom\u00edas que aun no se detiene, que es irreversible. Todos los no concertados, los desconcertados que no estaban ni ah\u00ed son parte de ella.<\/p>\n<p>La autonom\u00eda proletaria en el periodo de subsunci\u00f3n real es entonces m\u00e1s que nunca la realizaci\u00f3n y el respeto de la singularidad y, como dir\u00edan los zapatistas, de la dignidad. Las luchas de la multitud son luchas particulares que buscan reconocer y abrazar la diversidad interna de la multitud trabajadora contra la subordinaci\u00f3n de esta diversidad al proyecto unidimensional del capital: la ganancia. Cada lucha representa una resistencia aut\u00f3noma, especifica, pero cuyo \u00e9xito final depende en su capacidad de establecer conexiones mutuas y alianzas con otras resistencias. Su fortaleza, sin embargo, esta en su car\u00e1cter diferenciado. Esta diferenciaci\u00f3n no solamente entra en conflicto con el intento del sistema de acumulaci\u00f3n de reducir la pluralidad del trabajo a la funci\u00f3n de valorizar el capital, sino que tambi\u00e9n presupone que ni un solo acto de represi\u00f3n puede destruir el nuevo movimiento social. Mientras la rebeli\u00f3n puede ser aplastada en un lugar, siempre habr\u00e1 m\u00e1s rebeliones en desarrollo en otras partes.<\/p>\n<p>Las luchas han cambiado y demandan nuevos m\u00e9todos de organizaci\u00f3n y nuevos revolucionarios. La contra-violencia de diversidad y autonom\u00eda que se opone a la violencia del capital globalizado, no puede reproducir las mismas formas jer\u00e1rquicas y totalizantes de este \u00faltimo si espera conseguir su victoria. Quedan descartadas la lucha armada terrorista y la forma partido como las disposiciones estrat\u00e9gicas de los nuevos antagonismos. La multitud ha inventado nuevas formas de hacer pol\u00edtica, haciendo actuar la nueva ontolog\u00eda existente como el proyecto pol\u00edtico que necesitamos. Despu\u00e9s de todo, el antagonismo de hoy no abraza la representaci\u00f3n pol\u00edtica donde lo m\u00faltiple es subordinado a lo Uno. M\u00e1s bien, el antagonismo de hoy busca ante todo experimentar con formas democr\u00e1ticas de participaci\u00f3n y acci\u00f3n directa, experimentaci\u00f3n que presupone la multiplicidad en su seno, sustray\u00e9ndose a la unidad de una ideolog\u00eda impuesta desde arriba por muy revolucionaria que esta sea.<\/p>\n<p>No es que todas las categor\u00edas de pasado deban ser remplazadas. La tarea m\u00e1s bien es que cada concepto sea repensado y revivido como un devenir n\u00f3mada y se escape del control del logos trascendental presente en el Estado, el mercado o el partido. No se trata de encontrar un nuevo c\u00f3digo para la revoluci\u00f3n. Se trata de encaramarse sobre las potencias y energ\u00edas subterr\u00e1neas que la multitud genera desde su creatividad productiva. No se trata de un discurso pol\u00edtico solamente, sino de una l\u00ednea de barricadas trazadas al interior de nuestras ciudades como puntos de fuga permanente.<\/p>\n<p>El hoy se abre ante una posibilidad, que la movilizaci\u00f3n estudiantil, con sus ocupaciones, con sus asambleas, con la pr\u00e1ctica de un territorio y movimiento com\u00fan, plantea el despliegue de la imaginaci\u00f3n, de la innovaci\u00f3n, de la colaboraci\u00f3n en torno a las luchas, acallando los sectarismos. Tenemos entonces entre los estudiantes, y en la sociedad chilena en su conjunto (basta mirar los movimientos de pobladores de Aysen, Freirina, los pescadores artesanales, las comunidades que se oponen a la mega miner\u00eda, a las termoel\u00e9ctricas y a la destrucci\u00f3n del medio ambiente) una enorme potencia que no puede ser reducidas y limitadas al accionar de una vanguardia. Corresponde a una multitud que ya no teme sublevarse, dispuesta a gestionar desde s\u00ed misma, desde su deseo, y proyectar junto al colectivo de los que luchan su potencial constituyente. El poder-sobre es el fin de la autonom\u00eda e instala la interdicci\u00f3n del deseo, la producci\u00f3n de reglas por fuera del sujeto. En nuestro concepto somos nosotros, sujetos productores y producidos del com\u00fan, quienes organizamos la potencia y la proyectamos en la colaboraci\u00f3n del hacer para transformar. Y en ese despliegue nos reconocernos como sujetos. En el estudiantado chileno, as\u00ed como en ciertos sectores de la sociedad que han iniciado su proceso de constituci\u00f3n hay, hoy en d\u00eda, la riqueza del com\u00fan, de la potencia que rompe con todo lo viejo buscando destruir el orden de cosas actuales, constituyendo las nuevas instituciones del com\u00fan en la pr\u00e1ctica cotidiana. Los estudiantes chilenos, as\u00ed como los canadienses, mexicanos, o las multitudes que pueblan Tahrir, Syntagma, Gezi, las calles del Brasil durante el Junho de 2013, y que pululan por los barrios de sus ciudades como esporas de subversi\u00f3n, nos proponen que busquemos en esta potencia de la multitud las herramientas para trazar los mapas de las luchas, y las asociaciones que el com\u00fan construye en torno a ellas, haciendo, porque nada est\u00e1 hecho, ni preconcebido.<\/p>\n<p>Vemos como d\u00eda a d\u00eda se hace el com\u00fan buscando la apertura y destrucci\u00f3n de la propiedad privada, explorando la posibilidad de transformaci\u00f3n en com\u00fan de la propiedad estatal o p\u00fablica, todo esto experimentando en medio de las luchas los mecanismos de gesti\u00f3n y desarrollo de esa riqueza, son las asambleas barriales, de colectivos, estudiantiles quienes en su democracia han ido conformando estas nuevas instituciones creando las condiciones para poder sostener y garantizar la libertad de intercambio del conocimiento. Esta potencia es la que funda la capacidad de constitucion de una nueva sociedad que se basa en el compartir los bienes comunes.<\/p>\n<p>La ontolog\u00eda de una comunidad que no se gesta en sus determinaciones de poder, sino en su \u00e9xodo del poder.<\/p>\n<p>El viento de la derrota transporta la semilla de la subversi\u00f3n. El 11 de Septiembre fue el inici\u00f3 de una transici\u00f3n la cual a\u00fan vivimos. Un evento, que arrasando con las posibilidades hist\u00f3ricas de un sujeto de clase, nos dej\u00f3 perplejos, sin referentes ni pol\u00edticos ni simb\u00f3licos. Pero la constituci\u00f3n de una nueva subjetividad antag\u00f3nica reaparece en la figura del com\u00fan, ni siquiera el capitalismo terrorista que aun vivimos puede subsistir sin ella. Despu\u00e9s de todo el horror, no cabe duda que cada sutura siempre abrir\u00e1 una nueva herida, una herida que no es nuestra sino la de ellos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Notas:<\/strong><\/p>\n<ol>\n<li>Banda de rock de los a\u00f1os 80\u2019s que viene a romper el esquema cultural manejado por la burocracia partidaria.<\/li>\n<\/ol>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por Santiago Arcos-Halyburton (PhD) y Sergio Fiedler (PhD)\u00a0 Cada aniversario del 11 Septiembre y los discursos que se generan en torno a \u00e9l sin duda epitomizan la cultura nacional de hoy hasta su nivel m\u00e1s corporeal. 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