{"id":1773,"date":"2019-06-22T09:56:48","date_gmt":"2019-06-22T09:56:48","guid":{"rendered":"http:\/\/uninomadasur.net\/?p=1773"},"modified":"2019-06-22T09:56:48","modified_gmt":"2019-06-22T09:56:48","slug":"el-primer-contrarrevolucionario","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/uninomadasur.net\/?p=1773","title":{"rendered":"El primer contrarrevolucionario"},"content":{"rendered":"<div class=\"subtitulo\">Cap\u00edtulo de \u2018La mente reaccionaria\u2019<\/div>\n<div><\/div>\n<div class=\"firma\"><em><strong>Por COREY ROBIN<\/strong><\/em><\/div>\n<div><\/div>\n<div>\n<div class=\"texto\">\n<p>La revoluci\u00f3n envi\u00f3 a Thomas Hobbes al exilio; la contrarrevoluci\u00f3n lo trajo de regreso. En 1640, los parlamentarios opuestos a Carlos I denunciaban a cualquiera que \u00abpredicara la monarqu\u00eda absoluta, donde el rey puede hacer lo que desee\u00bb. Hobbes hab\u00eda terminado poco antes\u00a0<em>The Elements of Law<\/em>, que predicaba precisamente eso. Despu\u00e9s de que arrestaran al principal consejero del rey y a un te\u00f3logo af\u00edn, Hobbes decidi\u00f3 que era hora de irse. Sin ni siquiera esperar a que empacaran sus maletas, huy\u00f3 de Inglaterra rumbo a Francia.<sup>1<\/sup><\/p>\n<p>Once a\u00f1os y una guerra civil m\u00e1s tarde, Hobbes huy\u00f3 de Francia y volvi\u00f3 a Inglaterra. Esta vez hu\u00eda de los mon\u00e1rquicos. Como antes, Hobbes acababa de terminar un libro.\u00a0<em>Leviat\u00e1n, como explicar\u00eda m\u00e1s tarde, \u00ablucha en nombre de todos los reyes y de todos aquellos que, bajo cualquier nombre, portan los derechos de los reyes\u00bb.<sup>2<\/sup> Era la segunda parte de esta afirmaci\u00f3n, con su aparente indiferencia hacia la identidad del soberano, lo que ahora le creaba problemas. En\u00a0Leviat\u00e1n\u00a0justificaba o, mejor dicho, demandaba que los hombres se sometieran a cualquier persona o personas capaces de protegerlos de un ataque extranjero o de los disturbios civiles. Con la monarqu\u00eda abolida y las fuerzas de Oliver Cromwell controlando Inglaterra y encarg\u00e1ndose de la seguridad de las personas,\u00a0Leviat\u00e1n\u00a0parec\u00eda recomendar que todo el mundo, incluidos los realistas derrotados, profesaran lealtad a la Commonwealth. Previamente hab\u00edan circulado versiones de ese mismo argumento, lo que hab\u00eda provocado el asesinato de Anthony Ascham, embajador de la Commonwealth, a manos de exiliados mon\u00e1rquicos en Espa\u00f1a. As\u00ed que cuando Hobbes se enter\u00f3 de que en Francia miembros del clero intentaban arrestarlo \u2014Leviat\u00e1nera tan vehementemente anticat\u00f3lico que ofendi\u00f3 a la reina madre\u2014 se march\u00f3 de Par\u00eds y regres\u00f3 a Londres.<sup>3<\/sup><\/em><\/p>\n<p>No es casual que Hobbes huyera de sus enemigos y luego de sus amigos, pues estaba configurando una teor\u00eda pol\u00edtica que destru\u00eda viejas alianzas. En vez de rechazar el argumento revolucionario, lo absorbi\u00f3 y lo transform\u00f3. De sus profundas categor\u00edas y su estilo se derivaba una defensa sin concesiones de la m\u00e1s r\u00edgida forma de gobierno. Le parec\u00eda que las formas centr\u00edfugas de comienzos de la Europa moderna \u2014el sacerdocio universal, los ej\u00e9rcitos democr\u00e1ticos que se congregaban bajo el estandarte de los antiguos ideales republicanos; la ciencia y el escepticismo\u2014 deb\u00edan ser canalizadas hacia un \u00fanico n\u00facleo: un soberano tan terrible y benigno que hiciera que cualquier desaf\u00edo a su autoridad fuera considerado inmoral e irracional. De manera similar a los futuristas italianos, Hobbes puso la disoluci\u00f3n al servicio de la resoluci\u00f3n. Fue el primer fil\u00f3sofo \u2014y el m\u00e1s grande junto con Nietzsche\u2014 de la contrarrevoluci\u00f3n, alguien que,\u00a0<em>avant la lettre,\u00a0<\/em>mezclaba la vanguardia cultural y la reacci\u00f3n pol\u00edtica y que entend\u00eda que para derrotar a una revoluci\u00f3n debes convertirte primero en revoluci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00bfY c\u00f3mo lo ha tratado la derecha? No muy bien. T. S. Eliot (que tambi\u00e9n sab\u00eda mezclar con destreza) llam\u00f3 a Hobbes \u00abuno de esos pocos y extraordinarios advenedizos a quienes los ca\u00f3ticos movimientos de la modernidad lanzaron a una eminencia que apenas merec\u00edan\u00bb.<sup>4<\/sup> De los cuatro te\u00f3ricos pol\u00edticos del siglo xx que Perry Anderson identific\u00f3 como \u00abla derecha intransigente\u00bb<sup>5<\/sup> \u2014Leo Strauss, Carl Schmitt, Michael Oakeshott y Friedrich Hayek\u2014 solo Oakeshott encontraba en Hobbes un esp\u00edritu af\u00edn.<sup>6<\/sup>Los dem\u00e1s lo ve\u00edan como fuente de un maligno liberalismo, jacobinismo o incluso bolchevismo.<sup>7<\/sup><\/p>\n<p>Los custodios ortodoxos del Antiguo R\u00e9gimen a menudo confunden al contrarrevolucionario con la oposici\u00f3n. No consiguen atrapar la alquimia de su argumento. Todo lo que detectan es lo que est\u00e1 ah\u00ed \u2014una nueva manera de pensar que se parece peligrosamente a la del revolucionario\u2014 y lo que no est\u00e1 ah\u00ed: la justificaci\u00f3n tradicional de la autoridad. Al ortodoxo el contrarrevolucionario le parece un revolucionario. A sus ojos eso hace del contrarrevolucionario un sospechoso, no un camarada. Y no est\u00e1n del todo equivocados. Tanto para la izquierda como, en rigor, para la derecha \u2014uno de los textos m\u00e1s conocidos de Hayek se titula \u00abPor qu\u00e9 no soy conservador\u00bb\u2014,<sup>8<\/sup> el contrarrevolucionario es un pastiche de incongruencias: alto y bajo, viejo y nuevo, iron\u00eda y fe. El contrarrevolucionario intenta nada menos que cuadrar el c\u00edrculo, estableciendo la prerrogativa popular y restableciendo un r\u00e9gimen que afirma que nunca fue construido por primera vez (el Antiguo R\u00e9gimen era, es y ser\u00e1; nunca se construye). No es que el contrarrevolucionario est\u00e9 dispuesto a la paradoja; simplemente, se ve obligado a cabalgar sobre las contradicciones hist\u00f3ricas por el bien del poder.<\/p>\n<p>Pero \u00bfpor qu\u00e9 retomar a Hobbes para hablar de conservadurismo, de la derecha y de la contrarrevoluci\u00f3n? Despu\u00e9s de todo, ninguno de esos t\u00e9rminos empez\u00f3 a circular hasta la Revoluci\u00f3n francesa o m\u00e1s tarde, y la mayor\u00eda de los historiadores ya no creen que la Guerra Civil Inglesa fuera una revoluci\u00f3n. Las fuerzas que derrocaron a la monarqu\u00eda podr\u00edan haber buscado tanto la Rep\u00fablica romana como la antigua constituci\u00f3n. Pod\u00edan haber deseado una reforma de las costumbres religiosas o que se limitara el poder real. En cualquier caso, lo que estaba en su horizonte no era una revoluci\u00f3n. \u00bfC\u00f3mo podr\u00eda haber sido Hobbes contrarrevolucionario si no hab\u00eda una revoluci\u00f3n a la que pudiera oponerse?<\/p>\n<p>Hobbes, para empezar, pensaba de otro modo. En\u00a0<em>Behemoth<\/em>, su tratamiento m\u00e1s acurado del tema, declar\u00f3 con firmeza que la Guerra Civil Inglesa era una revoluci\u00f3n.<sup>9<\/sup> Y aunque con ese t\u00e9rmino quer\u00eda decir algo como lo que quer\u00edan decir los antiguos \u2014un proceso c\u00edclico de cambio de r\u00e9gimen, m\u00e1s cercano a la \u00f3rbita de los planetas que a un gran salto adelante\u2014, Hobbes ve\u00eda en el derrocamiento de la monarqu\u00eda un entusiasta (y a su juicio t\u00f3xico) anhelo de democracia, un firme deseo de redistribuir el poder entre un mayor n\u00famero de hombres. Esa, para Hobbes, era la esencia del desaf\u00edo revolucionario; y as\u00ed ha sido desde entonces, ya sea en Rusia en 1917, en Flint en 1937 o en Selma en 1965. Que esta expansi\u00f3n democr\u00e1tica se inspirara en visiones m\u00e1s del pasado que del futuro no debe detenernos, al menos no m\u00e1s de lo que detuvo a Hobbes, Benjamin Constant o Karl Marx, que, por otro lado, vieron lo f\u00e1cil que les resultaba a los franceses hacer su revoluci\u00f3n mientras miraban hacia atr\u00e1s, o incluso gracias precisamente a ello.<sup>10<\/sup><\/p>\n<p>Hobbes se opon\u00eda claramente a los \u00abdemocr\u00e1ticos\u00bb, como \u00e9l llamaba a las fuerzas parlamentarias y a sus seguidores.<sup>11<\/sup> Una suma considerable de su energ\u00eda filos\u00f3fica se gast\u00f3 en esta oposici\u00f3n, y sus innovaciones m\u00e1s importantes se derivaban de ella.<sup>12<\/sup> Su objetivo a combatir era la concepci\u00f3n de libertad de los dem\u00f3cratas, su idea republicana de que la libertad individual implicaba que los hombres se gobernaran colectivamente. Hobbes buscaba desatar el v\u00ednculo republicano entre la libertad personal y la posesi\u00f3n de poder pol\u00edtico. Defend\u00eda que los hombres pod\u00edan ser libres en una monarqu\u00eda absoluta \u2014o como m\u00ednimo no menos libres de lo que lo ser\u00edan en una rep\u00fablica o una democracia. Fue uno \u00abde esos momentos que hacen \u00e9poca en la historia del pensamiento pol\u00edtico anglosaj\u00f3n\u00bb, dice Quentin Skinner. El resultado fue una nueva versi\u00f3n de la libertad con la que todav\u00eda hoy seguimos en deuda.<sup>13<\/sup><\/p>\n<p>Todo contrarrevolucionario afronta la misma cuesti\u00f3n: \u00bfc\u00f3mo defender un viejo r\u00e9gimen que ha sido o est\u00e1 siendo destruido? El primer impulso \u2014reiterar las viejas verdades del r\u00e9gimen\u2014 es normalmente el peor, porque a menudo son esas verdades las que pusieron al r\u00e9gimen en apuros en primer lugar. O el mundo ha cambiado tanto que esas verdades ya no generan asentimiento, o se han vuelto tan flexibles que se transforman en argumentos para la revoluci\u00f3n. De cualquier modo, el contrarrevolucionario debe buscar en otro sitio materiales con los que construir su defensa del Antiguo R\u00e9gimen. Esta necesidad puede llevarle al desacuerdo, como advirti\u00f3 Hobbes, no solo con la revoluci\u00f3n, sino tambi\u00e9n con el mismo r\u00e9gimen que define como su causa.<\/p>\n<p>Los defensores de la monarqu\u00eda en la primera mitad del siglo xvii ofrec\u00edan dos tipos de argumento, ninguno de los cuales Hobbes pod\u00eda asumir. El primero era el derecho divino de los reyes. La doctrina inclu\u00eda una innovaci\u00f3n reciente \u2014Jacobo I, el padre de Carlos, era el principal exponente en Gran Breta\u00f1a\u2014 que sosten\u00eda: que el rey era el representante de Dios en la tierra (y, de hecho, era un poco como Dios en la tierra), que solo deb\u00eda rendir cuentas ante Dios, que era el \u00fanico autorizado para gobernar y que no deber\u00eda verse limitado por la ley, las instituciones o el pueblo. Como supuestamente hab\u00eda dicho el consejero de Carlos, \u00abel dedo me\u00f1ique del rey debe ser m\u00e1s grueso que las entra\u00f1as de la ley\u00bb.<sup>14<\/sup><\/p>\n<p>Aunque ese absolutismo atra\u00eda a Hobbes, la base de la teor\u00eda era poco firme. La mayor parte de los te\u00f3ricos del derecho divino presum\u00edan que Hobbes y sus contempor\u00e1neos, especialmente en el continente, cre\u00edan que ya no exist\u00eda ese derecho: una teolog\u00eda de fines humanos que reflejaba la jerarqu\u00eda natural del universo y produc\u00eda definiciones irrefutables del bien y el mal, de lo justo e injusto. Despu\u00e9s de un siglo de matanzas provocadas por el significado de esos t\u00e9rminos y el escepticismo sobre la existencia de un orden natural o nuestra capacidad de conocerlo, las defensas del derecho divino no parec\u00edan cre\u00edbles ni fiables. Con sus dudosas premisas, ten\u00edan tantas posibilidades de provocar el conflicto como de calmarlo.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1 lo m\u00e1s perturbador era que la teor\u00eda presentaba un teatro pol\u00edtico en el que solo hab\u00eda dos actores de alguna importancia: Dios y el rey, cada uno operando para el otro. Aunque Hobbes cre\u00eda que el soberano nunca deber\u00eda compartir el escenario con nadie, ten\u00eda demasiada sinton\u00eda con el malestar democr\u00e1tico como para no darse cuenta de que la teor\u00eda rechazaba un tercer actor: el pueblo. Eso estaba muy bien cuando el pueblo andaba tranquilo y se mostraba deferente, pero durante la d\u00e9cada de 1640 un drama de c\u00e1mara entre Dios y el rey ya no resultaba viable. El pueblo estaba en el escenario y exig\u00eda un papel principal; no se le pod\u00eda ignorar o darle un papel de una sola frase.<\/p>\n<p>En resumen, los cambios en Inglaterra hab\u00edan hecho que el derecho divino se volviera insostenible. El reto que afrontaba Hobbes era intrincado: c\u00f3mo preservar el sentido del argumento (sumisi\u00f3n incondicional a un poder absoluto y no dividido) y a la vez eliminar sus premisas anacr\u00f3nicas. Con su teor\u00eda del consentimiento, en la que los individuos pactan unos con otros para crear un soberano con poder absoluto sobre ellos, y su teor\u00eda de la representaci\u00f3n, en la que el pueblo es personificado por el soberano sin que eso le suponga al segundo ninguna obligaci\u00f3n, Hobbes encontr\u00f3 la soluci\u00f3n.<\/p>\n<p>La teor\u00eda del consentimiento no hac\u00eda suposiciones sobre la definici\u00f3n del bien y el mal ni depend\u00eda de una jerarqu\u00eda natural del universo, cuyo sentido debe ser aparente para todos. Por el contrario, presum\u00eda que los hombres estaban en desacuerdo sobre esas cosas, y que el desacuerdo era tan violento que la \u00fanica forma en que pod\u00edan perseguir objetivos contradictorios y sobrevivir era ceder todos sus poderes al Estado y someterse a \u00e9l sin protesta o desaf\u00edo. Protegiendo a los hombres unos de otros, el Estado les garantizaba el espacio y la seguridad para continuar con sus vidas. Cuando esto se combinaba con la versi\u00f3n que Hobbes da de la representaci\u00f3n, la teor\u00eda del consentimiento adquir\u00eda una ventaja a\u00f1adida: aunque daba todo el poder al soberano, el pueblo todav\u00eda pod\u00eda imaginarse a s\u00ed mismo en su cuerpo en cada golpe de su espada. El pueblo lo creaba, \u00e9l los representaba; a fin de cuentas, eran \u00e9l. Solo que no lo eran: el pueblo puede haber sido el creador de Leviat\u00e1n \u2014el infame nombre que Hobbes daba al Estado, tomado del\u00a0<em>Libro de Job<\/em>\u2014, pero, como cualquier otro creador, no ten\u00eda control sobre su creaci\u00f3n. Fue un movimiento inspirado, algo caracter\u00edstico de todas las grandes teor\u00edas contrarrevolucionarias, donde el pueblo se convierte en un actor sin papel, una audiencia que cree estar en el escenario.<\/p>\n<p>El segundo argumento que se ofrece a favor de la monarqu\u00eda, la posici\u00f3n constitucional mon\u00e1rquica, ten\u00eda ra\u00edces m\u00e1s profundas en el pensamiento ingl\u00e9s y era por tanto m\u00e1s dif\u00edcil de rebatir. Sosten\u00eda que Inglaterra era una sociedad libre porque el poder real estaba limitado por el derecho com\u00fan o se compart\u00eda con el parlamento. Esa combinaci\u00f3n de imperio de la ley y soberan\u00eda compartida, afirmaba sir Walter Raleigh, era lo que distingu\u00eda a los s\u00fabditos libres del rey de los ignorantes esclavos de los d\u00e9spotas del Este.<sup>15<\/sup>Fue este argumento, y sus ramificaciones radicales, lo que impuls\u00f3 las reflexiones m\u00e1s profundas y osadas de Hobbes sobre la libertad.<sup>16<\/sup><\/p>\n<p>Bajo la concepci\u00f3n constitucionalista de la libertad pol\u00edtica descansa una distinci\u00f3n entre actuar por el bien de la raz\u00f3n y actuar al dictado de la pasi\u00f3n. El primero es un acto libre; el segundo no lo es. \u00abActuar por pasi\u00f3n\u00bb, escribe Skinner en su descripci\u00f3n del argumento contra el que se posicion\u00f3 Hobbes, \u00abno es actuar como un hombre libre, ni siquiera es algo distintivo del ser humano; esas acciones no son una expresi\u00f3n de libertad verdadera, sino de mera licencia o de brutalidad animal\u00bb. La libertad implica actuar en funci\u00f3n de nuestro deseo, pero no deber\u00edamos confundir eso con el apetito o la aversi\u00f3n. Como dec\u00eda el obispo Bramhall, el gran antagonista de Hobbes: \u00abUn acto libre es solo el que procede de la elecci\u00f3n libre de la voluntad racional. Y \u00abdonde no hay consideraci\u00f3n ni uso de raz\u00f3n, no hay libertad en absoluto\u00bb.<sup>17<\/sup> Ser libre entra\u00f1a actuar de acuerdo con la raz\u00f3n o, en t\u00e9rminos pol\u00edticos, vivir bajo leyes que se oponen al poder arbitrario.<\/p>\n<p>Como el derecho divino de los reyes, el argumento constitucional se hab\u00eda vuelto anacr\u00f3nico a causa de los acontecimientos recientes, y especialmente por el hecho de que ning\u00fan monarca ingl\u00e9s de la primera mitad del siglo xvii hubiese afirmado que se lo cre\u00eda. Empe\u00f1ados en convertir Inglaterra en un Estado moderno, Jacobo y Carlos se vieron obligados a impulsar reivindicaciones mucho m\u00e1s absolutistas sobre la naturaleza del poder de lo que permit\u00eda el argumento constitucional.<\/p>\n<div class=\"pb-ads megabanner\">\n<div class=\"content\">\n<div id=\"Bottom\" data-google-query-id=\"CKX55Mbo_OICFTfJ4Qodg28Pag\">\n<div id=\"google_ads_iframe_\/34616581\/publico.es\/especiales_noticia_Bottom_0__container__\"><iframe id=\"google_ads_iframe_\/34616581\/publico.es\/especiales_noticia_Bottom_0\" title=\"3rd party ad content\" name=\"google_ads_iframe_\/34616581\/publico.es\/especiales_noticia_Bottom_0\" width=\"728\" height=\"90\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\" data-google-container-id=\"4\" data-load-complete=\"true\"><\/iframe><\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<p>Algo que resultaba m\u00e1s preocupante para el r\u00e9gimen, sin embargo, era la facilidad con que el argumento constitucional pod\u00eda virar hacia un argumento republicano que se utilizara contra el rey. Los abogados de derecho consuetudinario y los\u00a0<em>parliamentary supplicants\u00a0<\/em>sosten\u00edan que, al despreciar la ley com\u00fan y el parlamento, Carlos amenazaba con convertir Inglaterra en una tiran\u00eda; por su lado, los radicales insist\u00edan en que cualquier cosa por debajo de una rep\u00fablica o una democracia, donde los hombres viven bajo leyes a las que han consentido, era una tiran\u00eda. Toda monarqu\u00eda, a ojos de los radicales, era despotismo.<\/p>\n<p>Hobbes pensaba que este \u00faltimo argumento derivaba de los libros de \u00abhistoria y filosof\u00eda de los antiguos griegos y romanos\u00bb, tan influyentes entre los cultos opositores al rey.<sup>18<\/sup> Esa antigua herencia cobr\u00f3 nueva vida gracias a los\u00a0<em>Discursos\u00a0<\/em>de Maquiavelo, traducidos al ingl\u00e9s en 1636, que quiz\u00e1 fueran el objetivo final de Hobbes en su admonici\u00f3n contra el gobierno popular. Pero, como se\u00f1ala Skinner, la premisa principal del argumento republicano \u2014que lo que distingue a un hombre libre de un esclavo es que el primero est\u00e1 sometido a su propia voluntad mientras que el segundo est\u00e1 sometido a la voluntad de otro\u2014 tambi\u00e9n se pod\u00eda encontrar en la\u00a0<em>common law\u00a0<\/em>inglesa, en una reproducci\u00f3n \u00abpalabra por palabra\u00bb del\u00a0<em>\u00abDigest\u00a0<\/em>de la ley romana\u00bb, en una fecha tan temprana como el siglo xiii. De manera similar, la distinci\u00f3n entre voluntad y apetito, libertad y licencia, estaba \u00abprofundamente inscrita\u00bb en la tradici\u00f3n escol\u00e1stica de la Edad Media y en la cultura humanista del Renacimiento. Esta filosof\u00eda de la voluntad, por tanto, encontr\u00f3 expresi\u00f3n no solo en las posiciones mon\u00e1rquicas de Bramhall y los suyos, sino tambi\u00e9n entre los radicales y los regicidas que derrocaron al rey. Tras el abismo que separaba al mon\u00e1rquico y al republicano hab\u00eda una base de supuestos compartidos sobre la naturaleza de la libertad.<sup>19<\/sup> El genio de Hobbes fue reconocer esos supuestos; su ambici\u00f3n era aplastarlos.<\/p>\n<p>Si bien la noci\u00f3n de que la libertad implica vivir bajo leyes prestaba apoyo a los partidarios de la monarqu\u00eda constitucional (que daban mucha importancia a la distinci\u00f3n entre monarcas leg\u00edtimos y tiranos desp\u00f3ticos), no conduc\u00eda necesariamente a la conclusi\u00f3n de que un r\u00e9gimen ten\u00eda que ser una rep\u00fablica o una democracia. Para impulsar este argumento, los radicales ten\u00edan que hacer dos reivindicaciones adicionales: primero, igualar la arbitrariedad o la falta de ley con una voluntad que no es propia, una voluntad que es externa o ajena, como las pasiones; y en segundo lugar, equiparar las decisiones de un gobierno popular con una voluntad propia, como la raz\u00f3n. Estar sometido a una voluntad que es m\u00eda \u2014las leyes de la rep\u00fablica o de la democracia\u2014 es ser libre; estar sometido a una voluntad que no es m\u00eda \u2014los edictos de un rey o de un pa\u00eds extranjero\u2014 es ser un esclavo.<\/p>\n<p>Al hacer esas afirmaciones, los radicales encontraban apoyo en una idea peculiar, aunque popular, de la esclavitud. Lo que hac\u00eda de alguien un esclavo, a los ojos de muchos, no era que estuviera encadenado o que su propietario le impidiera o forzara sus movimientos. Era que viv\u00eda y se mov\u00eda bajo una red, la de la voluntad siempre cambiante y arbitraria de su amo, que pod\u00eda caer sobre \u00e9l en cualquier momento. Aunque esta red nunca cayera \u2014el amo nunca le dec\u00eda qu\u00e9 hacer ni lo castigaba por no hacerlo, o \u00e9l nunca dese\u00f3 hacer algo distinto a lo que le dijo su amo\u2014 el esclavo segu\u00eda esclavizado. El hecho de que \u00abviviera en total dependencia\u00bb de la voluntad de otro, de que estuviera bajo la jurisdicci\u00f3n de su amo, \u00abera en s\u00ed suficiente para garantizar la servidumbre\u00bb, que el amo \u00abesperaba y despreciaba\u00bb.<sup>20<\/sup><\/p>\n<p>La mera presencia de relaciones de dominaci\u00f3n y dependencia [&#8230;] se mantiene para reconducirnos del estatus de [&#8230;] \u00abhombres libres\u00bb al de esclavos. No es suficiente, en otras palabras, disfrutar de nuestros derechos civiles y libertades sin darles importancia; si queremos contar como hombres libres, es necesario disfrutarlos de una forma particular. Nunca debemos obtenerlos simplemente por la gracia o buena voluntad de otro; siempre debemos considerarlos independientes del poder arbitrario de cualquiera que pretenda arrebat\u00e1rnoslos.<sup>21<\/sup><\/p>\n<p>A nivel individual, la libertad significa ser tu propio amo; a nivel pol\u00edtico, requiere una rep\u00fablica o una democracia. Solo una completa participaci\u00f3n en el poder p\u00fablico garantiza nuestra libertad en la \u00abmanera particular\u00bb que la libertad requiere; sin una participaci\u00f3n pol\u00edtica completa, la libertad ser\u00e1 fatalmente recortada. Este doble movimiento, personal y pol\u00edtico, es probablemente el elemento m\u00e1s radical de la teor\u00eda del gobierno popular, y, desde el punto de vista de Hobbes, el m\u00e1s peligroso.<\/p>\n<p>Hobbes decide destruir el argumento desde el principio. Rompiendo con las concepciones tradicionales, defiende una versi\u00f3n materialista de la voluntad. La voluntad, dice, no es una decisi\u00f3n que resulta de nuestra deliberaci\u00f3n razonada sobre nuestros deseos y aversiones; simplemente es el \u00faltimo apetito o aversi\u00f3n que sentimos antes de actuar, algo que a continuaci\u00f3n impulsa al acto. La deliberaci\u00f3n es como la vara oscilante de un metr\u00f3nomo \u2014nuestra inclinaci\u00f3n va hacia delante y hacia atr\u00e1s, alternando entre el apetito y la aversi\u00f3n\u2014, pero menos constante. Cada vez que la vara se detiene, produciendo una acci\u00f3n o, por el contrario, ninguna acci\u00f3n en absoluto, resulta ser nuestra voluntad. Si esta concepci\u00f3n parece arbitraria y mecanicista se debe a que lo es: la voluntad no act\u00faa de manera libre y aut\u00f3noma ante nuestros apetitos y aversiones, juzgando y escogiendo entre ellos; la voluntad es nuestro \u00ab\u00faltimo apetito o aversi\u00f3n, que se adhiere inmediatamente a la acci\u00f3n, o a la omisi\u00f3n de esta\u00bb.<sup>22<\/sup><\/p>\n<p>Imaginemos a un hombre con el m\u00e1s agudo apetito por el vino entrando en un edificio en llamas para rescatar una caja de esa bebida; ahora imaginemos a un hombre con una feroz aversi\u00f3n hacia los perros entrando en el mismo edificio para escapar de una jaur\u00eda. Los contrarios a Hobbes ver\u00edan en esos ejemplos la fuerza de la compulsi\u00f3n irracional; Hobbes ve la voluntad en acci\u00f3n. Puede que no sean los actos m\u00e1s cuerdos o prudentes, concede Hobbes, pero la cordura o la prudencia no tienen ning\u00fan papel en la volici\u00f3n. Ambos actos pueden venir obligados, pero lo mismo sucede con los actos del hombre que, a bordo de un nav\u00edo que se hunde, arroja las maletas al mar para aligerar el peso y salvarse. Las elecciones dif\u00edciles, las acciones que se realizan bajo presi\u00f3n, son expresiones de mi voluntad, igual que las decisiones que tomo en la tranquilidad de mi estudio. Extendiendo la analog\u00eda, Hobbes defender\u00eda que, si entrego mi cartera a alguien que me pone una pistola en la cabeza, tambi\u00e9n se trata de un acto de voluntad: he escogido mi vida por encima de mi cartera.<\/p>\n<p>En respuesta a sus detractores, Hobbes sugiere que no se puede actuar voluntariamente contra la propia voluntad; toda acci\u00f3n voluntaria es una expresi\u00f3n de la voluntad. Los l\u00edmites externos, como quedar encerrado en una habitaci\u00f3n, pueden evitar que act\u00fae siguiendo mi voluntad; estar encadenado a otros puede obligarme a actuar de maneras que no he querido (cuando mi vecino da un paso hacia delante o levanta su herramienta, debo seguirle, a menos que tenga suficiente fuerza f\u00edsica como para resistir ante \u00e9l y ante el tipo que viene detr\u00e1s de m\u00ed). Pero no puedo actuar voluntariamente contra mi voluntad. En el caso del atracador, Hobbes dir\u00eda que su arma cambi\u00f3 mi voluntad: pas\u00e9 de querer guardar el dinero en la cartera a querer proteger mi vida.<\/p>\n<p>Si no puedo actuar voluntariamente contra mi voluntad, tampoco puedo actuar voluntariamente seg\u00fan una voluntad que no es la m\u00eda. Si obedezco a un rey porque temo que me mate o encarcele, eso no significa la ausencia, la renuncia, la traici\u00f3n o el sometimiento de mi voluntad; es mi voluntad. Podr\u00eda haber deseado otra cosa \u2014cientos de miles de personas lo hac\u00edan durante la vida de Hobbes\u2014, pero mi supervivencia o mi libertad me resultaban m\u00e1s importantes que lo que hubiera podido obtener con mi desobediencia.<\/p>\n<p>La definici\u00f3n de libertad de Hobbes sigue esta idea de la voluntad. La libertad, dice \u00e9l, es \u00abla ausencia de [&#8230;] impedimentos externos al movimiento\u00bb, y un hombre libre \u00abes aquel que, en todas las cosas que es capaz de hacer por su fuerza e ingenio, no encuentra obst\u00e1culos para hacer lo que tiene voluntad de hacer\u00bb.<sup>23<\/sup> Puede quedarse sin libertad, insiste Hobbes, solo por obst\u00e1culos externos al movimiento. Cadenas y muros son obst\u00e1culos de ese tipo; las leyes y las obligaciones tambi\u00e9n, aunque tengan un sentido m\u00e1s metaf\u00f3rico. Si el obst\u00e1culo est\u00e1 en mi interior \u2014no tengo la capacidad de hacer algo; tengo demasiado miedo de hacerlo\u2014, carezco del poder o de la voluntad, no de la libertad. Hobbes, en una carta al conde de Newcastle, atribuye estas deficiencias a \u00abla naturaleza y las cualidades intr\u00ednsecas del agente\u00bb, no a las condiciones del ambiente pol\u00edtico del mismo.<sup>24<\/sup><\/p>\n<p>Y ese es el prop\u00f3sito del esfuerzo de Hobbes: separar el estatus de nuestra libertad personal del estado de los asuntos p\u00fablicos. La libertad depende de la presencia del gobierno, pero no de la forma que asuma ese gobierno; que vivamos bajo un rey, una rep\u00fablica o una democracia no cambia la cantidad o calidad de la libertad que disfrutamos. La separaci\u00f3n entre libertad personal y pol\u00edtica ten\u00eda el efecto dram\u00e1tico de hacer que la libertad pareciera al mismo tiempo menos y m\u00e1s presente bajo un rey de lo que los antagonistas republicanos y mon\u00e1rquicos de Hobbes hab\u00edan previsto.<\/p>\n<p>Por un lado, Hobbes insiste en que no hay forma de ser libre y s\u00fabdito a la vez. La sumisi\u00f3n al gobierno entra\u00f1a una p\u00e9rdida absoluta de libertad: cada vez que me veo constre\u00f1ido por la ley, no soy libre de moverme. Hobbes reivindica que cuando los republicanos argumentan que los ciudadanos son libres porque hacen las leyes, confunden la soberan\u00eda con la libertad: lo que tiene el ciudadano es poder pol\u00edtico, no libertad. Se siente igual de obligado (quiz\u00e1 m\u00e1s obligado, sugerir\u00eda m\u00e1s tarde Rousseau) a someterse a la ley, y por tanto igual de no-libre a como estar\u00eda en una monarqu\u00eda. Y cuando los que apoyan la monarqu\u00eda constitucional defienden que los s\u00fabditos del rey son libres porque la ley limita los poderes del rey, Hobbes dice que se confunden.<\/p>\n<p>Por otro lado, Hobbes piensa que si la libertad es un movimiento sin obst\u00e1culos, parece razonable que seamos mucho m\u00e1s libres bajo un monarca, incluso bajo un monarca absoluto, de lo que un mon\u00e1rquico o un republicano cree o estar\u00eda dispuesto a admitir.<sup>25<\/sup> Ante todo porque, incluso cuando actuamos por miedo, actuamos libremente. \u00abEl miedo y la libertad son consistentes\u00bb, dice Hobbes, porque el miedo expresa nuestras inclinaciones negativas; estas inclinaciones pueden ser negativas, pero eso no niega el hecho de que son\u00a0<em>nuestras\u00a0<\/em>inclinaciones. As\u00ed que, mientras no se nos impida poderlas seguir, somos libres. Incluso cuando nos sentimos aterrados por los castigos del rey, somos libres: \u00abTodas las acciones que hacen los hombres en las comunidades por temor de la ley son acciones que quienes las hacen tienen\u00a0<em>libertad\u00a0<\/em>de omitir\u00bb.<sup>26<\/sup><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Lo que es m\u00e1s importante: si la ley no dice nada, si no ordena ni proh\u00edbe, somos libres. Solo hay que contemplar todas las \u00abformas en que un hombre puede moverse\u00bb, dice Hobbes en\u00a0<em>De Cive,\u00a0<\/em>para ver todas las formas en que puede ser libre en una monarqu\u00eda.<\/p>\n<p>Estas libertades, explica Hobbes en\u00a0<em>Leviat\u00e1n,\u00a0<\/em>incluyen \u00abla libertad de comprar y vender, y de hacer contratos unos con otros; de escoger su propia morada, su propia dieta, su propio oficio, e instruir a sus hijos como a ellos les parezca adecuado; y todo lo dem\u00e1s\u00bb.<sup>27<\/sup> Sea cual sea el grado de libertad de movimiento que el soberano pueda garantizar, la capacidad de seguir nuestros asuntos sin el obst\u00e1culo de otros hombres es libre. La sumisi\u00f3n a este poder, en otras palabras, aumenta nuestra libertad. Cuanto m\u00e1s absoluta sea nuestra sumisi\u00f3n, m\u00e1s poderosos y libres seremos.\u00a0La subyugaci\u00f3n es emancipaci\u00f3n.<\/p>\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;-<\/p>\n<p><sup>1<\/sup> Noel Malcolm,\u00a0<em>Aspects of Hobbes\u00a0<\/em>(NuevaYork: Oxford University Press,2002), 15\u201316; Richard Tuck,\u00a0<em>Hobbes\u00a0<\/em>(Nueva York: Oxford University Press, 1989), 24; Quentin Skinner,\u00a0<em>Visions of Politics,\u00a0<\/em>vol. 3,\u00a0<em>Hobbes and Civil Sciences\u00a0<\/em>(Nueva York: Cambridge University Press, 2002), 8\u20139; A. P. Martinich,\u00a0<em>Hobbes\u00a0<\/em>(Nueva York: Cambridge University Press, 1999), 161\u2013162.<\/p>\n<p><sup>2<\/sup> Skinner,\u00a0<em>Visions<\/em>, 16.<\/p>\n<p><sup>3<\/sup> Malcolm,\u00a0<em>Aspects of Hobbes,\u00a0<\/em>20\u201321;Skinner,<em>Visions<\/em>,22\u201323; Martinich,\u00a0<em>Hobbes<\/em>, 209-210.<\/p>\n<p><sup>4<\/sup> T. S. Eliot, \u00abJohn Bramhall\u00bb, in\u00a0<em>Selected Essays 1917<\/em>\u2013<em>1932\u00a0<\/em>(Nueva York: Harcourt, Brace, 1932), 302.<\/p>\n<p><sup>5<\/sup> Perry Anderson, \u00abThe Intransigent Right\u00bb, en\u00a0<em>Spectrum: From Right to Left in the World of Ideas\u00a0<\/em>(Nueva York: Verso, 2005), 3\u201328.<\/p>\n<p><sup>6<\/sup> Michael Oakeshott, \u00abOn Being Conservative\u00bb, en\u00a0<em>Rationalism in Politics and Other Essays\u00a0<\/em>(Indian\u00e1polis: Liberty Press, 1991), 435. Ver tambi\u00e9n las \u00fatiles observaciones de Paul Franco en su pr\u00f3logo a Michael Oakeshott,\u00a0<em>Hobbes on Civil Association\u00a0<\/em>(Indian\u00e1polis: Liberty Fund, 2000), v\u2013vii; Paul Franco,\u00a0<em>Michael Oakeshott: An Introduction\u00a0<\/em>(New Haven, Conn.: Yale University Press, 2004), 10, 103, 106.<\/p>\n<p><sup>7<\/sup> Friedrich A. Hayek,\u00a0<em>The Constitution of Liberty\u00a0<\/em>(Chicago: University of Chicago Press, 1960), 56; Carl Schmitt,\u00a0<em>The Leviathan in the State Theory of Thomas Hobbes: Meaning and Failure of a Political Symbol\u00a0<\/em>(Chicago: University of Chicago Press, 2008), 42, 68\u201369; Leo Strauss,\u00a0<em>Natural Right and History\u00a0<\/em>(Chicago: University of Chicago Press, 1953), 165\u2013202; Leo Strauss, \u00abComments on Carl Schmitt\u2019s\u00a0<em>Der Begri des Politischen<\/em>\u00bb, en Carl Schmitt,\u00a0<em>The Concept of the Political\u00a0<\/em>(New Brunswick, N.J.: Rutgers University Press, 1967), 89.<\/p>\n<p><sup>8<\/sup> Hayek,\u00a0<em>Constitution of Liberty<\/em>, 397\u2013411.<\/p>\n<p><sup>9<\/sup> Hobbes,\u00a0<em>Behemoth<\/em>, ed. Ferdinand T\u00f6nnies (Chicago: University of Chicago Press, 1990), 204.<\/p>\n<p><sup>10<\/sup> Benjamin Constant,\u00a0<em>The Liberty of the Ancients Compared with That of the Moderns,\u00a0<\/em>en\u00a0<em>Political Writings<\/em>, ed. Biancamaria Fontana (Nueva York: Cambridge University Press, 1988), 307\u2013328; Karl Marx,\u00a0<em>The Eighteenth Brumaire of Louis Bonaparte<\/em>, en\u00a0<em>The Marx-Engels Reader<\/em>, ed. Robert C. Tucker (Nueva York: Norton, 1978), 595. Hay traducciones al castellano.<\/p>\n<p><sup>11<\/sup> Hobbes,\u00a0<em>Behemoth<\/em>, 28.<\/p>\n<p><sup>12<\/sup> Quentin Skinner,\u00a0<em>Hobbes and Republican Liberty\u00a0<\/em>(Nueva York: Cambridge University Press, 2008).<\/p>\n<p><sup>13<\/sup> Skinner,\u00a0<em>Hobbes<\/em>, xiv.<\/p>\n<p><sup>14<\/sup> David Wootton,\u00a0<em>Divine Rightand Democracy\u00a0<\/em>(Nueva York: Penguin, 1986), 28.<\/p>\n<p><sup>15<\/sup> Ibid., 25\u201326.<\/p>\n<p><sup>16<\/sup> Skinner,\u00a0<em>Hobbes<\/em>, 57.<\/p>\n<p><sup>17<\/sup> Ibid., 27.<\/p>\n<p><sup>18<\/sup> Hobbes,\u00a0<em>Leviathan<\/em>, ved. Richard Tuck (Nueva York: Cambridge, 1996),149.Hay traducci\u00f3n al castellano:\u00a0<em>Leviat\u00e1n\u00a0<\/em>(Madrid: Alianza, 2018).<\/p>\n<p><sup>19<\/sup> Skinner,\u00a0<em>Hobbes<\/em>, x\u2013xi, 25\u201333, 68\u201372.<\/p>\n<p><sup>20<\/sup>\u00a0Ibid., xi, 215.<\/p>\n<p>21 \u00a0Ibid., 211\u2013212.<\/p>\n<p><sup>22<\/sup> Hobbes,\u00a0<em>Leviathan<\/em>, 44.<\/p>\n<p><sup>23<\/sup>\u00a0Ibid., 145\u2013146.<\/p>\n<p><sup>24<\/sup>\u00a0Citado en Skinner,\u00a0<em>Hobbes<\/em>, 130.<\/p>\n<p><sup>25<\/sup>\u00a0Ibid., 116\u2013123, 157, 162, 173.<\/p>\n<p><sup>26<\/sup> Ibid., 116\u2013123, 157, 162, 173.<\/p>\n<p><sup>27\u00a0<\/sup>Hobbes,\u00a0<em>De Cive<\/em>, en\u00a0<em>Man and Citizen<\/em>, ed. Bernard Gert (Indian\u00e1polis: Hackett, 1991), 216; Hobbes,\u00a0<em>Leviathan<\/em>, 148.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"firma\">\n<div class=\"modulo_autores\">Fuente:\u00a0https:\/\/ctxt.es\/es\/20190619\/Politica\/26806\/Corey-Robin-lectura-La-mente-reaccionaria-Trump-Hobbes-Skinner-contrarrevolucion-extrema-derecha.htm<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cap\u00edtulo de \u2018La mente reaccionaria\u2019 Por COREY ROBIN La revoluci\u00f3n envi\u00f3 a Thomas Hobbes al exilio; la contrarrevoluci\u00f3n lo trajo de regreso. En 1640, los parlamentarios opuestos a Carlos I denunciaban a cualquiera que \u00abpredicara la monarqu\u00eda absoluta, donde el rey puede hacer lo que desee\u00bb. Hobbes hab\u00eda terminado poco antes\u00a0The Elements of Law, que [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":1774,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","enabled":false},"version":2}},"categories":[2],"tags":[],"class_list":["post-1773","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-blog"],"jetpack_publicize_connections":[],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v23.4 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>El primer contrarrevolucionario - UninomadaSUR<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/uninomadasur.net\/?p=1773\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"El primer contrarrevolucionario - UninomadaSUR\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Cap\u00edtulo de \u2018La mente reaccionaria\u2019 Por COREY ROBIN La revoluci\u00f3n envi\u00f3 a Thomas Hobbes al exilio; la contrarrevoluci\u00f3n lo trajo de regreso. En 1640, los parlamentarios opuestos a Carlos I denunciaban a cualquiera que \u00abpredicara la monarqu\u00eda absoluta, donde el rey puede hacer lo que desee\u00bb. Hobbes hab\u00eda terminado poco antes\u00a0The Elements of Law, que [&hellip;]\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/uninomadasur.net\/?p=1773\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"UninomadaSUR\" \/>\n<meta property=\"article:published_time\" content=\"2019-06-22T09:56:48+00:00\" \/>\n<meta property=\"og:image\" content=\"https:\/\/uninomadasur.net\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/author-photo.jpg\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:width\" content=\"299\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:height\" content=\"378\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:type\" content=\"image\/jpeg\" \/>\n<meta name=\"author\" content=\"admin\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Escrito por\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"admin\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:label2\" content=\"Tiempo de lectura\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data2\" content=\"26 minutos\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\/\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"Article\",\"@id\":\"https:\/\/uninomadasur.net\/?p=1773#article\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\/\/uninomadasur.net\/?p=1773\"},\"author\":{\"name\":\"admin\",\"@id\":\"https:\/\/uninomadasur.net\/#\/schema\/person\/c7a35ca2374cf2966d7c68ad81604c21\"},\"headline\":\"El primer contrarrevolucionario\",\"datePublished\":\"2019-06-22T09:56:48+00:00\",\"dateModified\":\"2019-06-22T09:56:48+00:00\",\"mainEntityOfPage\":{\"@id\":\"https:\/\/uninomadasur.net\/?p=1773\"},\"wordCount\":5108,\"commentCount\":0,\"publisher\":{\"@id\":\"https:\/\/uninomadasur.net\/#organization\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\/\/uninomadasur.net\/?p=1773#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"https:\/\/uninomadasur.net\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/author-photo.jpg\",\"articleSection\":[\"Blog\"],\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"CommentAction\",\"name\":\"Comment\",\"target\":[\"https:\/\/uninomadasur.net\/?p=1773#respond\"]}]},{\"@type\":\"WebPage\",\"@id\":\"https:\/\/uninomadasur.net\/?p=1773\",\"url\":\"https:\/\/uninomadasur.net\/?p=1773\",\"name\":\"El primer contrarrevolucionario - UninomadaSUR\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\/\/uninomadasur.net\/#website\"},\"primaryImageOfPage\":{\"@id\":\"https:\/\/uninomadasur.net\/?p=1773#primaryimage\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\/\/uninomadasur.net\/?p=1773#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"https:\/\/uninomadasur.net\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/author-photo.jpg\",\"datePublished\":\"2019-06-22T09:56:48+00:00\",\"dateModified\":\"2019-06-22T09:56:48+00:00\",\"breadcrumb\":{\"@id\":\"https:\/\/uninomadasur.net\/?p=1773#breadcrumb\"},\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"ReadAction\",\"target\":[\"https:\/\/uninomadasur.net\/?p=1773\"]}]},{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\/\/uninomadasur.net\/?p=1773#primaryimage\",\"url\":\"https:\/\/uninomadasur.net\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/author-photo.jpg\",\"contentUrl\":\"https:\/\/uninomadasur.net\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/author-photo.jpg\",\"width\":299,\"height\":378},{\"@type\":\"BreadcrumbList\",\"@id\":\"https:\/\/uninomadasur.net\/?p=1773#breadcrumb\",\"itemListElement\":[{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":1,\"name\":\"Inicio\",\"item\":\"https:\/\/uninomadasur.net\/\"},{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":2,\"name\":\"El primer contrarrevolucionario\"}]},{\"@type\":\"WebSite\",\"@id\":\"https:\/\/uninomadasur.net\/#website\",\"url\":\"https:\/\/uninomadasur.net\/\",\"name\":\"UninomadaSUR\",\"description\":\"UninomadaSUR\",\"publisher\":{\"@id\":\"https:\/\/uninomadasur.net\/#organization\"},\"potentialAction\":[{\"@type\":\"SearchAction\",\"target\":{\"@type\":\"EntryPoint\",\"urlTemplate\":\"https:\/\/uninomadasur.net\/?s={search_term_string}\"},\"query-input\":{\"@type\":\"PropertyValueSpecification\",\"valueRequired\":true,\"valueName\":\"search_term_string\"}}],\"inLanguage\":\"es\"},{\"@type\":\"Organization\",\"@id\":\"https:\/\/uninomadasur.net\/#organization\",\"name\":\"UninomadaSUR\",\"url\":\"https:\/\/uninomadasur.net\/\",\"logo\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\/\/uninomadasur.net\/#\/schema\/logo\/image\/\",\"url\":\"https:\/\/uninomadasur.net\/wp-content\/uploads\/2018\/09\/uni-logo.png\",\"contentUrl\":\"https:\/\/uninomadasur.net\/wp-content\/uploads\/2018\/09\/uni-logo.png\",\"width\":260,\"height\":94,\"caption\":\"UninomadaSUR\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\/\/uninomadasur.net\/#\/schema\/logo\/image\/\"}},{\"@type\":\"Person\",\"@id\":\"https:\/\/uninomadasur.net\/#\/schema\/person\/c7a35ca2374cf2966d7c68ad81604c21\",\"name\":\"admin\",\"image\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\/\/uninomadasur.net\/#\/schema\/person\/image\/\",\"url\":\"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/36436a50c876208a9dab2a6cf1785c4f?s=96&d=mm&r=g\",\"contentUrl\":\"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/36436a50c876208a9dab2a6cf1785c4f?s=96&d=mm&r=g\",\"caption\":\"admin\"},\"url\":\"https:\/\/uninomadasur.net\/?author=1\"}]}<\/script>\n<!-- \/ Yoast SEO plugin. -->","yoast_head_json":{"title":"El primer contrarrevolucionario - UninomadaSUR","robots":{"index":"index","follow":"follow","max-snippet":"max-snippet:-1","max-image-preview":"max-image-preview:large","max-video-preview":"max-video-preview:-1"},"canonical":"https:\/\/uninomadasur.net\/?p=1773","og_locale":"es_ES","og_type":"article","og_title":"El primer contrarrevolucionario - UninomadaSUR","og_description":"Cap\u00edtulo de \u2018La mente reaccionaria\u2019 Por COREY ROBIN La revoluci\u00f3n envi\u00f3 a Thomas Hobbes al exilio; la contrarrevoluci\u00f3n lo trajo de regreso. En 1640, los parlamentarios opuestos a Carlos I denunciaban a cualquiera que \u00abpredicara la monarqu\u00eda absoluta, donde el rey puede hacer lo que desee\u00bb. Hobbes hab\u00eda terminado poco antes\u00a0The Elements of Law, que [&hellip;]","og_url":"https:\/\/uninomadasur.net\/?p=1773","og_site_name":"UninomadaSUR","article_published_time":"2019-06-22T09:56:48+00:00","og_image":[{"width":299,"height":378,"url":"https:\/\/uninomadasur.net\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/author-photo.jpg","type":"image\/jpeg"}],"author":"admin","twitter_card":"summary_large_image","twitter_misc":{"Escrito por":"admin","Tiempo de lectura":"26 minutos"},"schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"Article","@id":"https:\/\/uninomadasur.net\/?p=1773#article","isPartOf":{"@id":"https:\/\/uninomadasur.net\/?p=1773"},"author":{"name":"admin","@id":"https:\/\/uninomadasur.net\/#\/schema\/person\/c7a35ca2374cf2966d7c68ad81604c21"},"headline":"El primer contrarrevolucionario","datePublished":"2019-06-22T09:56:48+00:00","dateModified":"2019-06-22T09:56:48+00:00","mainEntityOfPage":{"@id":"https:\/\/uninomadasur.net\/?p=1773"},"wordCount":5108,"commentCount":0,"publisher":{"@id":"https:\/\/uninomadasur.net\/#organization"},"image":{"@id":"https:\/\/uninomadasur.net\/?p=1773#primaryimage"},"thumbnailUrl":"https:\/\/uninomadasur.net\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/author-photo.jpg","articleSection":["Blog"],"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"CommentAction","name":"Comment","target":["https:\/\/uninomadasur.net\/?p=1773#respond"]}]},{"@type":"WebPage","@id":"https:\/\/uninomadasur.net\/?p=1773","url":"https:\/\/uninomadasur.net\/?p=1773","name":"El primer contrarrevolucionario - UninomadaSUR","isPartOf":{"@id":"https:\/\/uninomadasur.net\/#website"},"primaryImageOfPage":{"@id":"https:\/\/uninomadasur.net\/?p=1773#primaryimage"},"image":{"@id":"https:\/\/uninomadasur.net\/?p=1773#primaryimage"},"thumbnailUrl":"https:\/\/uninomadasur.net\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/author-photo.jpg","datePublished":"2019-06-22T09:56:48+00:00","dateModified":"2019-06-22T09:56:48+00:00","breadcrumb":{"@id":"https:\/\/uninomadasur.net\/?p=1773#breadcrumb"},"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"ReadAction","target":["https:\/\/uninomadasur.net\/?p=1773"]}]},{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/uninomadasur.net\/?p=1773#primaryimage","url":"https:\/\/uninomadasur.net\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/author-photo.jpg","contentUrl":"https:\/\/uninomadasur.net\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/author-photo.jpg","width":299,"height":378},{"@type":"BreadcrumbList","@id":"https:\/\/uninomadasur.net\/?p=1773#breadcrumb","itemListElement":[{"@type":"ListItem","position":1,"name":"Inicio","item":"https:\/\/uninomadasur.net\/"},{"@type":"ListItem","position":2,"name":"El primer contrarrevolucionario"}]},{"@type":"WebSite","@id":"https:\/\/uninomadasur.net\/#website","url":"https:\/\/uninomadasur.net\/","name":"UninomadaSUR","description":"UninomadaSUR","publisher":{"@id":"https:\/\/uninomadasur.net\/#organization"},"potentialAction":[{"@type":"SearchAction","target":{"@type":"EntryPoint","urlTemplate":"https:\/\/uninomadasur.net\/?s={search_term_string}"},"query-input":{"@type":"PropertyValueSpecification","valueRequired":true,"valueName":"search_term_string"}}],"inLanguage":"es"},{"@type":"Organization","@id":"https:\/\/uninomadasur.net\/#organization","name":"UninomadaSUR","url":"https:\/\/uninomadasur.net\/","logo":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/uninomadasur.net\/#\/schema\/logo\/image\/","url":"https:\/\/uninomadasur.net\/wp-content\/uploads\/2018\/09\/uni-logo.png","contentUrl":"https:\/\/uninomadasur.net\/wp-content\/uploads\/2018\/09\/uni-logo.png","width":260,"height":94,"caption":"UninomadaSUR"},"image":{"@id":"https:\/\/uninomadasur.net\/#\/schema\/logo\/image\/"}},{"@type":"Person","@id":"https:\/\/uninomadasur.net\/#\/schema\/person\/c7a35ca2374cf2966d7c68ad81604c21","name":"admin","image":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/uninomadasur.net\/#\/schema\/person\/image\/","url":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/36436a50c876208a9dab2a6cf1785c4f?s=96&d=mm&r=g","contentUrl":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/36436a50c876208a9dab2a6cf1785c4f?s=96&d=mm&r=g","caption":"admin"},"url":"https:\/\/uninomadasur.net\/?author=1"}]}},"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/uninomadasur.net\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/author-photo.jpg","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/paDeUS-sB","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/uninomadasur.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1773"}],"collection":[{"href":"https:\/\/uninomadasur.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/uninomadasur.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/uninomadasur.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/uninomadasur.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1773"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/uninomadasur.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1773\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1775,"href":"https:\/\/uninomadasur.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1773\/revisions\/1775"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/uninomadasur.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/1774"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/uninomadasur.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1773"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/uninomadasur.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1773"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/uninomadasur.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1773"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}