{"id":183,"date":"2018-09-17T18:49:45","date_gmt":"2018-09-17T18:49:45","guid":{"rendered":"http:\/\/uninomadasur.net\/?p=183"},"modified":"2018-09-17T18:49:45","modified_gmt":"2018-09-17T18:49:45","slug":"el-imaginario-social-instituyente","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/uninomadasur.net\/?p=183","title":{"rendered":"El imaginario social instituyente"},"content":{"rendered":"<p>Por Cornelius Castoriadis<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 1\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>La idea del imaginario social instituyente parece dif\u00edcil de aceptar, y esto es comprensible. La misma situaci\u00f3n se presenta cada vez que hablamos de una potencialidad , facultad , potencia . Porque nunca conocemos m\u00e1s que manifestaciones, efectos, productos -no aquello que son las manifestaciones. De all\u00ed las cr\u00edticas a las concepciones de las facultades del alma -pero, dejando de lado el vocabulario, no queda claro qu\u00e9 se gana al hablar de funciones .<\/p>\n<p>Evidentemente, lo mismo sucede con la imaginaci\u00f3n. No podemos aprehenderla con nuestras manos, ni colocarla bajo un microscopio. Sin embargo, todo el mundo acepta que se hable de ella. \u00bfPor qu\u00e9? \u00bfPorque podr\u00edamos indicarle un sustrato? \u00bfY ese sustrato, podr\u00edamos colocarlo bajo un microscopio? No, pero cualquiera tiene la ilusi\u00f3n de comprender, porque cree saber que hay un alma , y cree conocer sus actividades.<\/p>\n<p>Digamos que la imaginaci\u00f3n es una funci\u00f3n de este alma (e incluso del cerebro , aqu\u00ed no molesta). \u00bfEn qu\u00e9 consiste esa funci\u00f3n ? Entre otras cosas, como hemos visto, en transformar las masas y energ\u00edas en cualidades (de manera m\u00e1s general en hacer surgir un flujo de representaciones, y -en el seno de \u00e9ste- ligar rupturas, discontinuidades), en saltar del gallo al burro y de mediod\u00eda a las dos de la tarde. Nosotros reagrupamos estas determinaciones del flujo representativo (m\u00e1s com\u00fanmente, del flujo subjetivo, consciente o no consciente) en una potencia, una dunamis, dir\u00eda Arist\u00f3teles, un poder-hacer-ser adosado siempre sobre una reserva, una provisi\u00f3n, un plus posible. La familiaridad inmediata con este flujo suspende la sorpresa frente a su existencia misma y a su extra\u00f1a capacidad de crear discontinuidades al mismo tiempo que las ignora al enlazarlas.<\/p>\n<p>Es comprensible que sea este \u00faltimo aspecto, el salto, lo inesperado, lo discontinuo, el lugar por el cual se acu\u00f1a la potencia creadora de la imaginaci\u00f3n. Esta potencia resta inasible para Arist\u00f3teles y para Kant (tambi\u00e9n para Fichte, Heidegger y Merleau-Ponty). Y es exactamente este mismo aspecto -los saltos, las rupturas, las discontinuidades- el que durante milenios los hombres han imputado a la intervenci\u00f3n de un esp\u00edritu o de un dios (lo cual constituye a\u00fan claramente la disposici\u00f3n del hombre hom\u00e9rico y determina la reflexi\u00f3n de Plat\u00f3n sobre la poes\u00eda, cuando la atribuye a una furia divina ).<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 2\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>El grado de dificultad en lo referente al imaginario social instituyente es otro. Nos encogemos de hombros frente a la idea de un campo de creaci\u00f3n social hist\u00f3rica; pero haremos como que aceptamos -a pesar de que o justamente porque no entendemos nada- la explicaci\u00f3n de los f\u00edsicos de la luz como propagaci\u00f3n de una vibraci\u00f3n electromagn\u00e9tica en el vac\u00edo, vibraci\u00f3n de nada que vibra, propagaci\u00f3n de alguna cosa en la no-cosa. La idea de que existir\u00edan sedes de creaci\u00f3n en el todo colectivo humano, m\u00e1s exactamente: que todo colectivo humano ser\u00eda una sede tal, que se extender\u00eda en un campo de creaci\u00f3n englobador, que incluir\u00eda los contactos y las interacciones entre los campos particulares pero sin ser reducible a ellos, parece inaceptable o absurda.<\/p>\n<p>En este rechazo irreflexivo juegan principalmente dos factores: por un lado, la limitaci\u00f3n de la ontolog\u00eda heredada a tres tipos de seres -la cosa, la persona, la idea. A partir de all\u00ed nos volvemos ciegos frente a la imposibilidad de reducir lo social hist\u00f3rico a una colecci\u00f3n o combinaci\u00f3n de estos tres tipos de seres. Por otra parte, la idea de creaci\u00f3n. Esta -que sin embargo forma parte de la experiencia de cada uno, si prestamos atenci\u00f3n al flujo de nuestras representaciones- parece incre\u00edble. Y, en efecto, cuanto m\u00e1s cre\u00edbles son las explicaciones de la historia universal a partir de la econom\u00eda de la salud, del nacimiento de la democracia griega por la geograf\u00eda del pa\u00eds, de la m\u00fasica de Wagner por el estado de la sociedad burguesa hacia 1850! No emprender\u00e9 aqu\u00ed la refutaci\u00f3n de estos absurdos porque ya he hablado mucho de ello en otras ocasiones.<\/p>\n<p>Ya he consagrado un libro y muchos textos a la cuesti\u00f3n del imaginario social instituyente. Recuerdo para comenzar aquello que hace que sea imposible no tomar en cuenta lo social hist\u00f3rico, tanto para la filosof\u00eda como para el psicoan\u00e1lisis.<\/p>\n<p>Por el lado de la filosof\u00eda, la discusi\u00f3n puede ser breve. Comienzo por un aspecto al parecer espec\u00edfico: el del lenguaje. La filosof\u00eda, y el pensamiento en general, no pueden existir sin el lenguaje -o al menos, sin fuertes lazos con \u00e9ste. Pero toda producci\u00f3n primordial, individual o contractual , del lenguaje es un absurdo hist\u00f3rico y l\u00f3gi- co. El lenguaje no puede ser otra cosa que la creaci\u00f3n espont\u00e1nea de un colectivo humano. Lo mismo es cierto para todas las instituciones primordiales, sin las cuales no hay vida social, por lo tanto tampoco seres humanos.<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 3\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>Pero la cosa va m\u00e1s all\u00e1 del hecho de que el pensamiento presupone al lenguaje y que el lenguaje es imposible fuera de la sociedad. El pensamiento es esencialmente hist\u00f3rico, cada manifestaci\u00f3n del pensamiento es un momento en un encadenamiento hist\u00f3rico y es tambi\u00e9n -si bien no exclusivamente- su expresi\u00f3n. De la misma manera, el pensamiento es esencialmente social, cada una de sus manifestaciones es un momento del medio social; procede, act\u00faa sobre \u00e9l, lo expresa, sin ser reducible a ese hecho.<\/p>\n<p>Lo que nos obliga a tomar en cuenta lo social hist\u00f3rico es el hecho de que constituye la condici\u00f3n esencial de la existencia del pensamiento y la reflexi\u00f3n. Esta condici\u00f3n no es de ninguna manera exterior , no pertenece a la infinidad de condiciones necesarias pero no suficientes que subyacen a la existencia de la humanidad. Es una condici\u00f3n intr\u00ednseca , una condici\u00f3n que participa activamente de la existencia de aquello que condiciona. Es para el pensamiento del mismo orden que la existencia de la psique singular. La psique no alcanza para que haya pensamiento y reflexi\u00f3n, pero es parte de ambos; mientras que la gravedad, por ejemplo, condiciona de mil y una maneras la existencia humana, pero no es parte de ella. En otras palabras, lo que llam\u00e9 condici\u00f3n intr\u00ednseca pertenece a lo que est\u00e1 tambi\u00e9n expresado por lo condicionado.<\/p>\n<p>La investigaci\u00f3n acerca del engendramiento de la reflexi\u00f3n en y por lo social hist\u00f3rico es exigible entonces a la filosof\u00eda, del mismo modo que la investigaci\u00f3n del engendramiento del pensamiento en el ser humano singular.<\/p>\n<p>En cuanto al psicoan\u00e1lisis, el individuo que \u00e9ste encuentra es siempre un individuo socializado (al igual, por supuesto, que el individuo que lo practica). No encontramos nunca individuos psicosom\u00e1ticos en estado puro ; no encontramos m\u00e1s que individuos socializados. El n\u00facleo ps\u00edquico se manifiesta raramente, e incluso entonces indirectamente. En s\u00ed mismo, constituye el l\u00edmite perpetuamente inalcanzable del trabajo psicoanal\u00edtico. Yo (moi), superyo, ideal del yo, son impensables, salvo en tanto productos (a lo sumo, co-producidos) del proceso de socializaci\u00f3n. Los individuos socializados son fragmentos hablantes y caminantes de una sociedad dada; y son fragmentos totales; es decir que encarnan -en parte efectivamente, en parte potencialmente- el n\u00facleo esencial de las instituciones y de las significaciones de su sociedad. No hay oposici\u00f3n entre el individuo y la sociedad, el individuo es una creaci\u00f3n social, al vez en tanto tal y en su forma social hist\u00f3rica dada cada vez. La verdadera polaridad es la polaridad sociedad\/psique (la psique-soma en el sentido dado m\u00e1s arriba). Sociedad y psique son a su vez irreductibles una a la otra, y realmente inseparables. La sociedad como tal no puede producir almas, la idea no tiene sentido. Una asamblea de almas no producir\u00eda una sociedad, sino una pesadilla de J\u00e9r\u00f4me Bosch. Una asamblea de individuos, por el contrario, puede producir una sociedad (por ejemplo, los pasajeros del Mayflower) ya que esos individuos ya est\u00e1n socializados (de otro modo, no existir\u00edan, incluso biol\u00f3gicamente).<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 4\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>La socializaci\u00f3n no es una simple adjunci\u00f3n de elementos exteriores a un n\u00facleo ps\u00edquico que quedar\u00eda inalterado; sus efectos est\u00e1n inextricablemente entramados con la psique que s\u00ed existe en la realidad efectiva. Esto vuelve incomprensible la ignorancia de los psicoanalistas contempor\u00e1neos respecto de la dimensi\u00f3n social de la existencia humana.<\/p>\n<p>La cuesti\u00f3n de la sociedad -e indisociablemente de la historia- es evidentemente inmensa, y yo no intentar\u00eda resumir aqu\u00ed lo que ya he expuesto en otros lugares. Me limito a algunos puntos, ya sea directamente pertinentes al tema que discutimos (el imaginario social instituyente), o bien relativos a las restricciones a las que est\u00e1 sometida la constituci\u00f3n imaginaria de la sociedad, que no tuve ocasi\u00f3n de tratar hasta ahora.<\/p>\n<p>La sociedad es creaci\u00f3n, y creaci\u00f3n de s\u00ed misma autocreaci\u00f3n. Es la emergencia de una nueva forma ontol\u00f3gica -un nuevo eidos- y de un nuevo nivel y modo de ser. Es una cuasi totalidad cohesionada por las instituciones (lenguaje, normas, familia, modos de producci\u00f3n) y por las significaciones que estas instituciones encarnan (t\u00f3tems, tab\u00faes, dioses, Dios, polis, mercanc\u00eda, riqueza, patria, etc.). Ambas -instituciones y significaciones- representan creaciones ontol\u00f3gicas. En ning\u00fan otro lado encontramos instituciones como modo de relaci\u00f3n que mantengan la cohesi\u00f3n de los componentes de una totalidad; y no podemos explicar -producir causalmente o deducir racionalmente- ni la forma instituci\u00f3n como tal, ni el hecho de la instituci\u00f3n, ni las instituciones primarias espec\u00edficas de cada sociedad. Y en ning\u00fan otro lado encontramos significaci\u00f3n, es decir, el modo de ser de una idealidad efectiva y actuante , de un inmanente imperceptible -as\u00ed como no podemos explicar la emergencia de las significaciones primarias (el Dios hebreo, la polis griega, etc.).<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 5\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>Hablo de autocreaci\u00f3n, no de autorganizaci\u00f3n. En el caso de la sociedad, no encontramos un ensamblado de elementos preexistentes, cuya combinaci\u00f3n podr\u00eda haber producido cualidades nuevas o adicionales del todo. Los cuasi (o pseudo) elementos de una sociedad son creados por la sociedad misma. Porque Atenas existe, son necesarios atenienses y no humanos en general; pero los atenienses son creados solamente en y por Atenas. De este modo, la sociedad es siempre autoinstituci\u00f3n -pero para la casi totalidad de la historia humana, el hecho de esta autoinstituci\u00f3n ha sido ocultada por la instituci\u00f3n misma de la sociedad.<\/p>\n<p>La sociedad como tal es autocreaci\u00f3n; y cada sociedad particular es una creaci\u00f3n espec\u00edfica, la emergencia de otro eidos en el seno del eidos gen\u00e9rico sociedad .<\/p>\n<p>La sociedad es siempre hist\u00f3rica en sentido amplio, pero propio, del t\u00e9rmino: atraviesa siempre un proceso de autoalteraci\u00f3n, es un proceso de autoalteraci\u00f3n. Este proceso puede ser, y ha sido casi siempre, lo suficientemente lento como para ser imperceptible. Pero en nuestra peque\u00f1a provincia sociohist\u00f3rica ha sido, durante los \u00faltimos 400 a\u00f1os, m\u00e1s r\u00e1pido y violento. La pregunta acerca de la identidad diacr\u00f3nica de una sociedad, la cuesti\u00f3n de saber cuando una sociedad deja de ser la misma y deviene otra es una pregunta hist\u00f3rica concreta a la cual la l\u00f3gica habitual no puede ofrecer respuesta (son la Roma de la primera Rep\u00fablica, la de Marius y Sylla, etc., la misma Roma ?).<\/p>\n<p>Como no son producibles causalmente, ni deductibles racionalmente, las instituciones y las significaciones imaginarias sociales de cada sociedad son creaciones libres e inmotivadas del colectivo an\u00f3nimo concernido. Son creaciones ex nihilo, no cum nihilo. Esto quiere decir que son creaciones con restricciones. Menciono las m\u00e1s importantes de estas restricciones<\/p>\n<p>Existen restricciones externas -especialmente las impuestas por el primer estrato natural el estrato de lo vivo y lo que le es accesible), incluida la constituci\u00f3n biol\u00f3gica del ser humano. Estas restricciones son esencialmente triviales (lo cual no quiere decir que no tengan importancia): la sociedad es, cada vez, condicionada por su h\u00e1bitat natural, por ejemplo, pero no est\u00e1 causada por \u00e9ste. En la medida en que el primer estrato natural contiene, en un grado decisivo, una dimensi\u00f3n conjuntista-identitaria (dos piedras y dos piedras hacen cuatro piedras, un toro y una vaca engendrar\u00e1n siempre terneros y vaquitas, y nunca pollos, etc.) la instituci\u00f3n social debe recrear esta dimensi\u00f3n en su representaci\u00f3n del mundo y de s\u00ed misma, es decir en su mundo propio, su Eigenwelt. Dicho de otro modo, la instituci\u00f3n de la sociedad recrea, siempre y obligatoriamente, una l\u00f3gica suficientemente correspondiente a esta l\u00f3gica ens\u00eddica (lo cual le permite sobrevivir como sociedad) bajo la \u00e9gida de las significaciones imaginarias sociales instituidas cada vez. Esto le permite crear un mundo dotado de sentido (diferente cada vez). Esta l\u00f3gica ens\u00eddica social (como las significaciones imaginarias instituidas cada vez) le son impuestas a la psique durante el largo y penoso proceso de la fabricaci\u00f3n del individuo social. La dimensi\u00f3n ens\u00eddica est\u00e1 presente, de manera evidente, tambi\u00e9n en el lenguaje; corresponde al lenguaje en tanto c\u00f3digo, es decir en tanto instrumento cuasi un\u00edvoco del hacer, del contar y del razonar elementales. El aspecto de c\u00f3digo del lenguaje (un gato es un gato) se opone a -pero est\u00e1 inextricablemente unido a- su aspecto po\u00e9tico portador de significaciones imaginarias propiamente dichas (Dios es una persona en tres, etc.). A estas restricciones externas corresponde la funcionalidad de las instituciones, en particular aquellas que conciernen a la producci\u00f3n de la vida material y la reproducci\u00f3n sexual.<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 6\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>Existen restricciones internas , que provienen de la materia primera a partir de la cual la sociedad se crea a s\u00ed misma, es decir, la psique. La psique debe ser socializada, y para ello debe abandonarse m\u00e1s o menos a su mundo propio, sus objetos de investidura, aquello que para ella hace sentido, a investir objetos, orientaciones, acciones, roles, etc., socialmente creados y valorados. Debe abandonar su tiempo propio a insertarse en un tiempo y un mundo p\u00fablicos (tanto naturales como humanos ). Cuando consideramos la incre\u00edble variedad de sociedades que conocemos (y que sin duda no son m\u00e1s que una \u00ednfima parte de las sociedades que hubo y habr\u00e1) nos vemos casi obligados a pensar que la sociedad puede hacer de la psique lo que quiera-volverla polig\u00e1mica, poli\u00e1ndrica, mon\u00f3gama, fetichista, pagana, monote\u00edsta, pac\u00edfica, belicosa, etc. Mirando m\u00e1s de cerca, constatamos que esto efectivamente es cierto, siempre que se cumpla una condici\u00f3n: que la instituci\u00f3n ofrezca a la psique un sentido -un sentido para su vida, y para su muerte. Esto se cumple para las significaciones imaginarias sociales, casi siempre religiosas, que entretejen juntas el sentido de la vida y la muerte del individuo, el sentido de la existencia y de las maneras de hacer de la sociedad considerada el sentido del mundo como totalidad.<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 7\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>Hay restricciones hist\u00f3ricas . No podemos sondear el origen de las sociedades, pero ninguna sociedad de la cual podamos hablar emerge in vacuo. Existen siempre, aunque sea fragmentarios, un pasado y una tradici\u00f3n. Pero la relaci\u00f3n con este pasado forma parte ella misma, en sus modalidades y en su contenido, de la instituci\u00f3n de la sociedad. De este modo, las sociedades arcaicas o tradicionales intentan reproducir y repetir el pasado casi literalmente. En otros casos, la recepci\u00f3n del pasado y la tradici\u00f3n es, al menos en parte, fuertemente consciente; pero esta recepci\u00f3n es, de hecho, recreaci\u00f3n (la moda actual la llamar\u00eda reinterpretaci\u00f3n ). La tragedia ateniense recibe a la mitolog\u00eda griega, y la recrea. La historia del cristianismo no es m\u00e1s que la historia de las reinterpretaciones continuas de los mismos textos sagrados, con resultados -cada vez- violentamente diferentes. Los Griegos cl\u00e1sicos son objeto de un reinterpretaci\u00f3n incesante en occidente desde al menos el siglo XIII. Esta recreaci\u00f3n est\u00e1 hecha siempre, evidentemente, seg\u00fan las significaciones imaginarias del presente -pero evidentemente tambi\u00e9n lo reinterpretado es material dado y no indeterminado. Es instructivo, sin embargo, comparar lo que hacen con la misma herencia griega los bizantinos, los \u00e1rabes y los europeos occidentales. Los bizantinos se contentaron con conservar los manuscritos, agregando comentarios y notas aqu\u00ed y all\u00ed. Los \u00e1rabes utilizaron solamente los textos cient\u00edficos y filos\u00f3ficos, ignorando el resto -tanto los escritos pol\u00edticos como la poes\u00eda. Los europeos occidentales lucharon con los restos de esa herencia durante ocho siglos, y no parece que esto est\u00e9 por terminar.<\/p>\n<p>Finalmente, hay restricciones intr\u00ednsecas , las m\u00e1s interesantes de todas. No puedo evocar m\u00e1s que dos:<\/p>\n<p>Las instituciones y las significaciones imaginarias sociales deben ser coherentes. La coherencia tiene que ser estimada desde un punto de vista inmanente, es decir, en relaci\u00f3n a las caracter\u00edsticas y a los principales impulsos de la sociedad considerada; teniendo en cuenta el comportamiento conforme a los individuos socializados, etc. La construcci\u00f3n de pir\u00e1mides mientras gente mor\u00eda de hambre es coherente cuando se la remite al conjunto de la organizaci\u00f3n social y de las significaciones sociales imaginarias del Egipto fara\u00f3nico o de la Mesoam\u00e9rica maya.<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 8\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>La coherencia no excluye de ning\u00fan modo las divisiones, las oposiciones y las luchas internas. Las sociedades esclavistas o feudales son totalmente coherentes. Las cosas cambian con las sociedades capitalistas, en particular las maduras. Pero en este caso hay una novedad hist\u00f3rica que surge de otra discusi\u00f3n. La coherencia no est\u00e1, en general, puesta en peligro por contradicciones entre la dimensi\u00f3n estrictamente imaginaria y la dimensi\u00f3n conjuntista-identitaria de la instituci\u00f3n, porque -como regla general- la primera est\u00e1 por sobre la segunda. De este modo, la aritm\u00e9tica y el comercio no han sido perturbados en las sociedades cristianas por la ecuaci\u00f3n fundamental (mucho m\u00e1s importante que la aritm\u00e9tica) del 1=3 impl\u00edcita en el dogma de la Santa Trinidad.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed corresponde citar tambi\u00e9n la implicaci\u00f3n imaginaria rec\u00edproca de las partes de la instituci\u00f3n y de las significaciones imaginarias sociales. No se trata s\u00f3lo de sus dependencias rec\u00edprocas pseudo- funcionales , sino m\u00e1s bien de la unidad y el parentesco sustantivo y enigm\u00e1tico entre los artefactos, los reg\u00edmenes pol\u00edticos las obras de arte y -por supuesto- los tipos humanos de una misma sociedad y un mismo per\u00edodo hist\u00f3rico. Es in\u00fatil recordar que toda idea de explicaci\u00f3n causal o l\u00f3gica de esta unidad est\u00e1 privada de sentido.<\/p>\n<p>Por otra parte, las instituciones y las significaciones imaginarias sociales deben ser completas. Esto es clara y totalmente as\u00ed en las sociedades heter\u00f3nomas, determinadas por el cierre de la significaci\u00f3n. El t\u00e9rmino cierre debe ser tomado aqu\u00ed en su sentido estricto, matem\u00e1tico. Las matem\u00e1ticas dicen de un cuerpo algebraico que est\u00e1 cerrado si para toda ecuaci\u00f3n escrita con los elementos del cuerpo las soluciones son tambi\u00e9n elementos del cuerpo. Toda interrogaci\u00f3n que tenga un sentido en el interior de un campo cerrado reconduce a trav\u00e9s de su respuesta al mismo campo. Del mismo modo, en una sociedad cerrada, toda pregunta que pueda ser formulada en el lenguaje de la sociedad tiene que poder encontrar una respuesta en el interior del magma de significaciones imaginarias sociales de esa sociedad. Esto implica que las preguntas que con- ciernen a la validez de las instituciones y de las significaciones sociales no pueden, simplemente, ser planteadas. La exclusi\u00f3n de estas preguntas est\u00e1 asegurada por la posici\u00f3n de una fuente trascendente, extra-social de las instituciones y las significaciones: es decir, de una religi\u00f3n.<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 9\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>Algunos comentarios adicionales en relaci\u00f3n al t\u00e9rmino significaciones imaginarias sociales ayudar\u00e1n a evitar malentendidos. Eleg\u00ed el t\u00e9rmino significaciones porque me parece el menos inapto para expresar lo que quiero. Pero no debe ser tomado de ning\u00fan modo en un sentido mentalista . Las significaciones imaginarias sociales crean un mundo propio para la sociedad considerada, son en realidad ese mundo: conforman la psique de los individuos. Crean as\u00ed una representaci\u00f3n del mundo, incluida la sociedad misma y su lugar en ese mundo: pero esto no es un constructum intelectual; va parejo con la creaci\u00f3n del impulso de la sociedad considerada (una intenci\u00f3n global, por as\u00ed decir) y un humor o Stimmung espec\u00edfico -un afecto o una nebulosa de afectos que embeben la totalidad de la vida social. Por ejemplo, la fe cristiana es una pura creaci\u00f3n hist\u00f3rica, totalmente espec\u00edfica, que implica visiones particulares (ser amado por Dios, salvado por \u00e9l, etc.) y sobre todo afectos particulares y extra\u00f1os, que hubieran sido totalmente incomprensibles (y aberrantes -moria, dice, de manera caracter\u00edstica, San Pablo) para todo griego o romano cl\u00e1sico (y tambi\u00e9n para todo chino o japon\u00e9s). Y esto es comprensible, si recordamos que la sociedad es un ser por s\u00ed misma.<\/p>\n<p>Traducci\u00f3n del franc\u00e9s: <em>LUCIANA VOLCO<\/em><\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Cornelius Castoriadis La idea del imaginario social instituyente parece dif\u00edcil de aceptar, y esto es comprensible. La misma situaci\u00f3n se presenta cada vez que hablamos de una potencialidad , facultad , potencia . Porque nunca conocemos m\u00e1s que manifestaciones, efectos, productos -no aquello que son las manifestaciones. 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