{"id":1971,"date":"2019-07-23T22:49:25","date_gmt":"2019-07-23T22:49:25","guid":{"rendered":"http:\/\/uninomadasur.net\/?p=1971"},"modified":"2019-07-23T22:49:25","modified_gmt":"2019-07-23T22:49:25","slug":"la-via-muerta-de-ernesto-laclau","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/uninomadasur.net\/?p=1971","title":{"rendered":"La v\u00eda muerta de Ernesto Laclau"},"content":{"rendered":"<div class=\"surtitre\">Contra la raz\u00f3n populista<\/div>\n<div><\/div>\n<div>\n<div class=\"soustitre\"><em><strong>Por Stathis Kouvelakis<\/strong><\/em><\/div>\n<div class=\"texte\">\n<p>[Los trabajos de Ernesto Laclau y Chantal Mouffe, muy discutidos en el \u00e1mbito acad\u00e9mico desde hace varios a\u00f1os, se han extendido al \u00e1mbito pol\u00edtico y han generado debates en el seno de la izquierda latinoamericana y europea.<\/p>\n<p>En este texto, Stathis Kouvelakis se dedica a deconstruir la racionalidad de la pol\u00edtica teorizada por Laclau bajo el t\u00e9rmino <i>populismo<\/i>. Con ese objetivo, propone discutir tres tesis:<\/p>\n<p><i>*<\/i> La <i>democracia radical <\/i>propuesta por Laclau se base en el principio de una autolimitaci\u00f3n que excluye cualquier idea de ruptura con el orden socio-econ\u00f3mico capitalista y con los principios de la democracia liberal, que asimila a una empresa de tipo totalitario.<i>.<\/i><\/p>\n<p>* Contrariamente a lo que afirma Laclau es la lucha de clases la que act\u00faa como agente de dereificaci\u00f3n del sujeto pol\u00edtico y no la <i>raz\u00f3n populista<\/i>.<\/p>\n<p>* La l\u00f3gica hegem\u00f3nica que alienta la <i>raz\u00f3n populista <\/i>no se corresponde con el objeto de la misma por dos razones: a) dado su estricto formalismo, adolece de una indeterminaci\u00f3n de principio frente a cualquier movimiento real; b) No puede informar de sus propios efectos; por ej., de su transformaci\u00f3n en posici\u00f3n hegem\u00f3nica de poder. CT]<\/p>\n<p><b>*******<\/b><\/p>\n<p><b>La cr\u00edtica <i>postmarxista <\/i>del marxismo<\/b><\/p>\n<p>Influenciado por la experiencia pol\u00edtica de su pa\u00eds, Argentina, y por su compromiso en una corriente socialista del movimiento peronista, Laclau emerge en el \u00e1mbito intelectual como un marxista en la estela de Althusser y Poulantzas, planteando la cuesti\u00f3n de la ideolog\u00eda en el centro de la comprensi\u00f3n de la especificidad de los fen\u00f3menos pol\u00edticos<a href=\"https:\/\/vientosur.info\/spip.php?article14995#sdfootnote1sym\" name=\"sdfootnote1anc\"> <b>1\/<\/b><\/a>. En los a\u00f1os 1980, junto a Chantal Mouffe, pone en marcha su <i>aggiornamento <\/i>te\u00f3rico <i>postmarxista<\/i> como una contribuci\u00f3n a la <i>estrategia socialista<\/i>; aunque volveremos ampliamente sobre ello, sit\u00faan el socialismo como elemento de un proyecto de <i>democracia radical<\/i>. Esta toma de posici\u00f3n parece tanto m\u00e1s novedosa en la medida que despliega una densa terminolog\u00eda que Gramsci calificar\u00eda de <i>subversiva<\/i>, saturada de <i>antagonismos<\/i>, de <i>cadenas de equivalencia<\/i>, de <i>articulaciones contingentes <\/i>y otras <i>posiciones subjetivas<\/i> con una ostentosa <i>radicalidad<\/i>. Sin embargo, el sentido de esta radicalidad aparece de entrada como profundamente diferente al que la <i>estrategia socialista<\/i>, en sus diversas versiones, le ha atribuido; a saber: la ruptura con el capitalismo.<\/p>\n<p>A lo largo de los cap\u00edtulos de su libro, el fundamento te\u00f3rico en el que se basa esta tradici\u00f3n, es decir, el marxismo, es objeto de una demolici\u00f3n total, orientada a demostrar su deficiencia fundamental; deficiencia que portan el conjunto de intelectuales y dirigentes que se reclaman de ella, m\u00e1s all\u00e1 de la diversidad de sus puntos de vista. Enunciada de forma sint\u00e9tica, esta deficiencia ser\u00eda la siguiente: en tanto que proyecto, movimiento y teor\u00eda pol\u00edtica, el marxismo se basa en el presupuesto de un sujeto hist\u00f3rico-social unificado: la clase obrera encargada de una misi\u00f3n revolucionaria. Por otra parte, la unidad del sujeto en cuesti\u00f3n se basa en una visi\u00f3n determinista de las relaciones sociales, seg\u00fan la cual la centralidad de la lucha (y la consciencia) de clase est\u00e1 garantizada por la <i>determinaci\u00f3n en \u00faltima instancia de la econom\u00eda<\/i>, hip\u00f3tesis fundadora del materialismo hist\u00f3rico.<\/p>\n<p>A partir de esta determinaci\u00f3n, el marxismo pens\u00f3 poder deducir, como una consecuencia necesaria, la existencia de un sujeto dotado de una consciencia de clase orientado a poner fin al capitalismo. En una palabra, el marxismo adolecer\u00eda de <i>fundamentalismo<\/i>, t\u00e9rmino b\u00e1sico en la cr\u00edtica postmarxista del marxismo, y debido a ello cada vez ser\u00eda menos adecuado para comprender las formas de subjetivaci\u00f3n y las coyunturas pol\u00edticas contempor\u00e1neas. En otras palabras, el <i>fundamentalismo<\/i> no es m\u00e1s que un intento, ilusorio en el terreno anal\u00edtico y vano en el terreno pr\u00e1ctico, para superar la indeterminaci\u00f3n de lo social y la descentralizaci\u00f3n de las formas de subjetivaci\u00f3n. Frente a ello, el postmarxista pone por delante el papel constitutivo de las articulaciones discursivas, totalmente ajenas a lo social y las \u00fanicas susceptibles de superar, de un modo parcial, contingente y temporal, su estallido inherente y dar lugar a formas de subjetivaci\u00f3n.<\/p>\n<p>De este modo, el punto de vista postmarxista permite comprender la pluralidad irreductible de los sujetos pol\u00edticos que suceden a la difunta centralidad obrera. A saber, los <i>nuevos movimientos sociales<\/i> (feminismo, ecologismo, movimientos de minor\u00edas), contribuyendo positivamente a su emergencia. Por ello, de lo que se trata es de clarificar el horizonte que se desprende de estos movimientos en el marco te\u00f3rico enunciado. En otros t\u00e9rminos: \u00bfcu\u00e1l es el contenido preciso de la <i>democracia radical<\/i> que trata de integrar, pero sobre todo superar, la perspectiva del socialismo? Y, m\u00e1s en general, \u00bfc\u00f3mo estructurar la relaci\u00f3n entre ese social constitutivamente carente de unidad y la interpelaci\u00f3n discursiva exterior que parece concentrar en ella las energ\u00edas pol\u00edticas de lo que ya no tenemos derecho de nombrar: la totalidad social?<\/p>\n<p><b>Derrotar al capitalismo: entre el sinsentido y la tentaci\u00f3n totalitaria<\/b><\/p>\n<p>La publicaci\u00f3n de \u00abHegemon\u00eda y estrategia socialista\u00bb desencaden\u00f3 vivas pol\u00e9mica que se refer\u00edan tanto al car\u00e1cter discursivo de su <i>ontolog\u00eda social<\/i> como al abandono de la pol\u00edtica de clase en beneficio de los <i>nuevos movimientos sociales<\/i>. Algunos incluso vieron en ello la conclusi\u00f3n l\u00f3gica de la refundaci\u00f3n del marxismo emprendida en Francia por Althusser y que tuvo su prolongaci\u00f3n en los trabajos sobre las clases sociales de Poulantzas. Otros se focalizaron en la <i>extravagancia<\/i> conceptual del post-marxismo; es decir, su constructivismo integral en base a recordar de forma razonable las tesis marxistas sobre la determinaci\u00f3n de la econom\u00eda o la centralidad del conflicto de clases. La demostraci\u00f3n consiste entonces a exonerar a estos \u00faltimos de los reproches de reduccionismo y a sustraerlos al chantaje del todo o nada (el determinismo integral o la contingencia absoluta, la continuidad totalmente <i>fundamentalista<\/i> o la singularidad fluida de las construcciones hegem\u00f3nicas, etc.) al que les someten Laclau y Mouffe<a href=\"https:\/\/vientosur.info\/spip.php?article14995#sdfootnote2sym\" name=\"sdfootnote2anc\"> <b>2\/<\/b><\/a>. Con la perspectiva del tiempo, se puede decir que estos debates expresan m\u00e1s la falta de energ\u00eda te\u00f3rica y pol\u00edtica propia de los a\u00f1os 1980 que una confrontaci\u00f3n como la que pudo suscitar el <i>revisionismo <\/i>de finales del siglo XIX y principios del XX. De todos modos, el reflujo del movimiento obrero y, en sentido inverso, el auge de los <i>nuevos movimientos sociales<\/i>, desarroll\u00e1ndose sobre ejes distintos de la lucha de clases, incluso en ruptura con ella, parec\u00edan confirmar la validez del giro postmarxista. Por ello el debate se desplaz\u00f3 r\u00e1pidamente hacia el terreno definido por el propio Laclau y Mouffe: el del contenido del proyecto de <i>democracia radical<\/i> anunciado por su libro program\u00e1tico.<\/p>\n<p>A partir de los a\u00f1os 1990, Laclau reorient\u00f3 su posici\u00f3n para superar lo que percibi\u00f3 como un l\u00edmite de su punto de vista anterior. En efecto, la cr\u00edtica del <i>fundamentalismo<\/i> clasista apareci\u00f3 como una adhesi\u00f3n, t\u00edpicamente posmoderna, a la fragmentaci\u00f3n de las formas de subjetivaci\u00f3n que deriva de la explosi\u00f3n de los particularismos que act\u00faan en las l\u00f3gicas sociales dominantes. Por ello, el acento se desplaz\u00f3 hacia las formas de construcci\u00f3n de un nuevo sujeto pol\u00edtico, desconectado de cualquier presupuesto fundamentalista pero, al mismo tiempo, portador de un proyecto unificador, capaz de tomar el relevo al movimiento obrero. En sus grandes l\u00edneas, esta nueva articulaci\u00f3n de los universal y lo particular reposa sobre el despliegue de la l\u00f3gica hegem\u00f3nica en tanto que v\u00eda de acceso a lo global, definido como <i>espacio vac\u00edo<\/i>, i.e. desprovisto de un <i>contenido<\/i> predeterminado, que lo particular intenta llenar sin lograrlo jam\u00e1s<a href=\"https:\/\/vientosur.info\/spip.php?article14995#sdfootnote3sym\" name=\"sdfootnote3anc\"> <b>3\/<\/b><\/a>. Este intento totalmente necesario pero imposible es justo lo que impide cualquier <i>cierre<\/i> de la perspectiva de universalizaci\u00f3n en un sentido <i>fundamentalista<\/i>, como la noci\u00f3n del proletariado en tanto que encarnaci\u00f3n de la clase revolucionaria. El reconocimiento del car\u00e1cter limitado del sujeto pol\u00edtica implica tambi\u00e9n romper con el doble postulado del pensamiento de la emancipaci\u00f3n, entendido este en su sentido amplio, que engloba a la vez la ilustraci\u00f3n y la tradici\u00f3n socialista que vino despu\u00e9s: el de la ruptura dicot\u00f3mica entre un <i>antes<\/i> y un <i>despu\u00e9s<\/i> separados por un \u00abacto fundacional plenamente revolucionario<i>\u00bb <\/i>de la sociedad, acto necesario para alcanzar una nueva sociedad \u00abplenamente transparente<i>\u00ab<\/i>, que eliminar\u00eda el conflicto y, m\u00e1s en general, la \u00abalteridad radical\u00bb. El primer aspecto se refuta en nombre de la antinomia entre, de una parte, la exigencia de <i>radicalidad<\/i> en la ruptura que presupone la existencia de un <i>terreno<\/i> (ground) com\u00fan, antes y despu\u00e9s de la revoluci\u00f3n, sobre el que se opera la transformaci\u00f3n <i>radical<\/i> en cuesti\u00f3n, y por otra, del cruce, de la discontinuidad que separa estos dos momentos y los hace inconmensurables<a href=\"https:\/\/vientosur.info\/spip.php?article14995#sdfootnote4sym\" name=\"sdfootnote4anc\"> <b>4\/<\/b><\/a>. El rechazo del segundo postulado parte de la necesidad de admitir \u00abincluso la posibilidad de la eliminaci\u00f3n de la alteridad radical\u00bb preconizada por la gran historia de la Salvaci\u00f3n emancipatoria y su sustituci\u00f3n por las \u00abdicotom\u00edas parciales y precarias constitutivas del tejido social (<i>the social fabric)<\/i>\u00bb de la que son portadores los \u00abnuevos movimientos sociales\u00bb<a href=\"https:\/\/vientosur.info\/spip.php?article14995#sdfootnote5sym\" name=\"sdfootnote5anc\"> <b>5\/<\/b><\/a>. As\u00ed pues, se trata de aceptar la \u00abnaturaleza plural y fragmentada de las sociedades contempor\u00e1neas\u00bb y de inscribirla, para la puesta en pie de la l\u00f3gica universalizadora esbozada previamente, en un espacio de equivalencia que \u00abhaga posible la construcci\u00f3n de una nueva esfera p\u00fablica\u00bb<a href=\"https:\/\/vientosur.info\/spip.php?article14995#sdfootnote6sym\" name=\"sdfootnote6anc\"> <b>6\/<\/b><\/a>.<\/p>\n<p>Ser\u00e1 preciso esperar a finales de los a\u00f1os 1990 y a la emergencia de las diferenciaciones cada vez m\u00e1s agudas del lado de los intelectuales inicialmente agrupados, err\u00f3nea o acertadamente, en el seno del <i>postmarxismo<\/i> y\/o del <i>postestructuralismo<\/i>para que se pueda desarrollar un verdadero debate sobre estas tesis. En ese sentido, los intercambios entre Laclau, \u017di\u017eek y Butler a finales de los a\u00f1os 1990 marcan un punto de inflexi\u00f3n<a href=\"https:\/\/vientosur.info\/spip.php?article14995#sdfootnote7sym\" name=\"sdfootnote7anc\"> <b>7\/<\/b><\/a>. A menudo, su dimensi\u00f3n pol\u00e9mica deja aparecer l\u00edneas de confrontaci\u00f3n en las que lo que est\u00e1 en juego va m\u00e1s all\u00e1 de las discusiones puramente especulativas sobre la ontolog\u00eda de lo social. Sin duda, por primera vez tras la pol\u00e9mica intramarxista de los a\u00f1os 1980 se cuestiona el significado de la puesta en cuesti\u00f3n del capitalismo.<\/p>\n<p>Es Laclau quien plantea los t\u00e9rminos del debate: hablar de ruptura con el capitalismo no es m\u00e1s que un significante carente de una referencia real; razonar de esa manera no es m\u00e1s que un residuo de la visi\u00f3n <i>clasista-fundamentalista<\/i> del mundo social. Para \u00e9l, la <i>cuesti\u00f3n crucial<\/i> se deber\u00eda formular de la siguiente manera: \u00ab\u00bfCu\u00e1n sistem\u00e1tico es el sistema?<a href=\"https:\/\/vientosur.info\/spip.php?article14995#sdfootnote8sym\" name=\"sdfootnote8anc\"> <b>8\/<\/b><\/a>. A partir de ah\u00ed presenta dos soluciones: de un lado, la creencia en \u00ableyes end\u00f3genas de desarrollo\u00bb que supuestamente garantizan la \u00abdestrucci\u00f3n del sistema\u00bb, bien mediante su propio hundimiento o como resultado de la no menos m\u00edtica misi\u00f3n revolucionaria del proletariado; de otra, la comprensi\u00f3n de la sistematicidad en tanto que \u00abconstrucci\u00f3n hegem\u00f3nica\u00bb, efecto totalmente contingente de dispositivos discursivos.<\/p>\n<p>Evidentemente, planteada en estos t\u00e9rminos, no cabe ninguna duda de cual debe ser la respuesta. \u00bfQui\u00e9n de entre nosotros osar\u00eda defender una mezcla (totalmente incoherente por lo dem\u00e1s) de ingenuo determinismo y de creencia mesi\u00e1nica sobre la misi\u00f3n del proletariado frente al encanto de la <i>apertura<\/i>, de la <i>contingencia<\/i> y de la <i>pluralidad de posiciones subjetivas?<\/i> Por ello, prosigue Laclau, la distinci\u00f3n que hace \u017di\u017eek entre \u00abluchas internas en el sistema\u00bb y \u00abluchas para cambiar el sistema\u00bb carece de pertinencia: \u00abesas afirmaciones no significan nada\u2026 su anticapitalismo [de \u017di\u017eek] no es mas que una ch\u00e1chara vac\u00eda\u2026 Sus llamamientos a derrocar el capitalismo y a terminar con la democracia liberal no tienen ning\u00fan sentido\u00bb<a href=\"https:\/\/vientosur.info\/spip.php?article14995#sdfootnote9sym\" name=\"sdfootnote9anc\"> <b>9\/<\/b><\/a>. La idea de una puesta en cuesti\u00f3n, al mismo tiempo, de la econom\u00eda capitalista y de la democracia liberal suscite en el te\u00f3rico argentino una verdadero estallido de ira. De ese modo, \u017di\u017eek se ve acusado de querer retornar a los \u00abreg\u00edmenes burocr\u00e1ticos comunistas de Europa del Este en los que vivi\u00f3\u00bb y, de ese modo, traicionar su propio pasado de disidente en la ex Yugoslavia titista.<\/p>\n<p>Si descartamos sus pol\u00e9micas formulaciones, \u00bfcu\u00e1les son las razones de fondo que le llevan a esta conclusi\u00f3n? Como hemos visto, Laclau rechaza por principio la idea \u00abdicot\u00f3mica\u00bb de la ruptura revolucionaria as\u00ed como la visi\u00f3n de una sociedad emancipada que haya superado la \u00abambig\u00fcedad inherente a todas las relaciones antag\u00f3nicas\u00bb. Rechazando toda idea de <i>cierre,<\/i>defiende mantener una. \u00abrelaci\u00f3n antag\u00f3nica\u00bb en la que se tratar\u00eda de \u00abhacer actuar a los dos partes [a fin de] producir resultados que impidan a uno de ellos acapararlos de forma exclusiva\u00bb<a href=\"https:\/\/vientosur.info\/spip.php?article14995#sdfootnote10sym\" name=\"sdfootnote10anc\"> <b>10\/<\/b><\/a>. Hacia delante, el cambio social se debe pensar como un \u00abdesplazamiento de las relaciones entre los elementos; algunos internos y otros externos a lo que es el sistema\u00bb. \u00bfC\u00f3mo interpretar estas alambicadas formulaciones? El resto de sus comentarios permite verlo m\u00e1s claro: \u00abCabr\u00eda hacerse las siguientes preguntas: \u00bfC\u00f3mo es posible <i>mantener <\/i>una econom\u00eda de mercado que sea compatible con un alto grado de control social del proceso de producci\u00f3n? \u00bfQu\u00e9 tipo de <i>reestructuraci\u00f3n<\/i> de las instituciones democr\u00e1ticas liberales se necesita para que el control democr\u00e1tico sea efectivo y no degenere en lo que podr\u00eda ser la regulaci\u00f3n de una burocracia todopoderosa? \u00bfC\u00f3mo debe concebirse la democratizaci\u00f3n para que tenga efectos pol\u00edticos globales que sean, no obstante, compatibles con el pluralismo social y cultural existente en una sociedad dada?\u00bb<a href=\"https:\/\/vientosur.info\/spip.php?article14995#sdfootnote11sym\" name=\"sdfootnote11anc\"> <b>11\/<\/b><\/a>.<\/p>\n<p>M\u00e1s a\u00fan que la necesidad de <i>preservar<\/i> la <i>econom\u00eda de mercado<\/i>, eufemismo habitual para designar el capitalismo, econom\u00eda en la que las \u00abinstituciones democr\u00e1ticas liberales\u00bb se presentan como complemento indisociable y (mediando alguna <i>restructuraci\u00f3n<\/i>) como \u00fanica modalidad posible de la democracia sin m\u00e1s, es sin duda la \u00faltima cuesti\u00f3n la m\u00e1s reveladora del contenido del proyecto intelectual de Laclau. En efecto, concibe la <i>democracia radical<\/i> como un proceso de extensi\u00f3n y de generalizaci\u00f3n de la l\u00f3gica liberal-democr\u00e1tica a un creciente n\u00famero de espacios sociopol\u00edticos. Pero, atenci\u00f3n: esta <i>radicalizaci\u00f3n<\/i> no <i>debe superar determinados l\u00edmites<\/i>; precisamente aquellos que condicionan, en palabras de Laclau, el \u00abpluralismo social y culturas <i>en una determinada sociedad<\/i>\u00ab; es decir, en buena l\u00f3gica liberal, la econom\u00eda de mercado y la propiedad privada.<\/p>\n<p>Ya en un libro de 1985, Laclau y Mouffe planteaban una tensi\u00f3n constitutiva entre igualdad y libertad y remarcaban la necesidad de \u00abequilibrar\u00bb la primera a trav\u00e9s de la segunda para garantizar el car\u00e1cter \u00abplural\u00bb de la democracia<a href=\"https:\/\/vientosur.info\/spip.php?article14995#sdfootnote12sym\" name=\"sdfootnote12anc\"> <b>12\/<\/b><\/a>. Lo que les llevaba a la posici\u00f3n bien conocida desde las diatribas lanzadas por Edmund Burke y los intelectuales liberales ante la Revoluci\u00f3n francesas, seg\u00fan la cual, la \u00abl\u00f3gica del totalitarismo\u00bb estar\u00eda en el <i>seno<\/i> de \u00abtodo intento de democracia radical\u00bb, en la medida que la l\u00f3gica expansiva de esa le empujar a \u00abinstaurar un centro que elimina radicalmente la l\u00f3gica de la autonom\u00eda y reconstituye alrededor del mismo la totalidad del cuerpo social\u00bb&lt;<a href=\"https:\/\/vientosur.info\/spip.php?article14995#sdfootnote13sym\" name=\"sdfootnote13anc\"> <b>13\/<\/b><\/a>.<\/p>\n<p>Si el socialismo se inscribe en la continuidad de la radicalizaci\u00f3n del proyecto democr\u00e1tico que encarn\u00f3 la Revoluci\u00f3n francesa y, m\u00e1s en concreto, su ala jacobina, su presunto fracaso solo puede llevar a la exigencia de una autolimitaci\u00f3n de la democracia. Desde el punto de vista de Laclau y Mouffe, de la misma forma que Fran\u00e7ois Furet, el \u00abtotalitarismo jacobino\u00bb contin\u00faa siendo el riesgo inherente a todo proceso democr\u00e1tico, un riesgo del que nos puede proteger la creaci\u00f3n de una \u00abesfera p\u00fablica com\u00fan\u00bb<a href=\"https:\/\/vientosur.info\/spip.php?article14995#sdfootnote14sym\" name=\"sdfootnote14anc\"> <b>14\/<\/b><\/a>. As\u00ed pues, democracia <i>radical<\/i>, <i>ma non troppo\u2026<\/i><\/p>\n<p>Una vez superada la l\u00f3gica totalitaria del jacobinismo y de su heredero marxista, la \u00abprincipal cuesti\u00f3n pol\u00edtica\u00bb es la de elegir entre la \u00abproliferaci\u00f3n de los particularismos\u00bb (o su \u00abunificaci\u00f3n autoritaria\u00bb, que no es sino la otra cara de la moneda) y los \u00abnuevos proyectos emancipadores compatibles con la compleja multiplicidad de las diferencias que configurar la estructura (<i>the fabric<\/i>) interna de la sociedad actual\u00bb<a href=\"https:\/\/vientosur.info\/spip.php?article14995#sdfootnote15sym\" name=\"sdfootnote15anc\"> <b>15\/<\/b><\/a>. Esta insistencia en la \u00abcompatibilidad\u00bb del cambio social deseable con la estructura de las relaciones sociales existentes, definida a trav\u00e9s del eufemismo t\u00edpico del liberalismo como \u00abel pluralismo de intereses\u00bb, es muy sintom\u00e1tica. Los acentos \u00abtotalizantes\u00bb de la nueva problem\u00e1tica, que integra de forma selectiva elementos de la dial\u00e9ctica cl\u00e1sica de lo particular y lo universal, no modifica lo m\u00e1s m\u00ednimo la orientaci\u00f3n global, seg\u00fan la cual la cuesti\u00f3n reside en <i>preservar <\/i>como una riqueza esta \u00abcomplejizaci\u00f3n de lo social\u00bb<a href=\"https:\/\/vientosur.info\/spip.php?article14995#sdfootnote16sym\" name=\"sdfootnote16anc\"> <b>16\/<\/b><\/a> que caracteriza el <i>actual<\/i> orden social. Sobre todo, porque la plasticidad atribuida a este orden es casi ilimitada porque autoriza un despliegue continuo \u00absiempre precario e irreversible\u00bb del proceso hegem\u00f3nico que constituye \u00abel punto de partida de la democracia moderna\u00bb<a href=\"https:\/\/vientosur.info\/spip.php?article14995#sdfootnote17sym\" name=\"sdfootnote17anc\"> <b>17\/<\/b><\/a>. Dicho de otro modo, todo pasa como si ning\u00fan obst\u00e1culo de orden estructural, dependiente precisamente de esta \u00abheterogeneidad de lo social\u00bb no limitara la apertura al desaf\u00edo permanente de todo \u00abcontenido\u00bb fijo que supuestamente caracteriza a la \u00absociedad democr\u00e1tica\u00bb.<\/p>\n<p>Incluso podr\u00edamos decir que, en ese sentido, Laclau va a\u00fan m\u00e1s lejos en su reformulaci\u00f3n de la tem\u00e1tica \u00abantitotalitaria\u00bb en relaci\u00f3n a sus tesis anteriores. En los a\u00f1os 1980, se trataba, en buena l\u00f3gica liberal, de contrapesar y contener la l\u00f3gica igualitaria por la de la \u00ablibertad\u00bb. En la conclusi\u00f3n de un ensayo publicado inicialmente en 1992, llamaba a liberarse de la noci\u00f3n totalizante, dicot\u00f3mica y escatol\u00f3gica de \u00abemancipaci\u00f3n\u00bb en beneficio de la de \u00ablibertad\u00bb<a href=\"https:\/\/vientosur.info\/spip.php?article14995#sdfootnote18sym\" name=\"sdfootnote18anc\"> <b>18\/<\/b><\/a>. En adelante, <i>es la l\u00f3gica de la propia libertad la que se debe auto limitar para no obstaculizar el \u00abpluralismo\u00bb<\/i>: \u00abla completa realizaci\u00f3n de la libertad equivaldr\u00eda a la muerte de la libertad, porque se habr\u00eda eliminado en su seno toda posibilidad de disenso\u00bb. La conclusi\u00f3n sigue siendo fundamentalmente la misma: \u00abla divisi\u00f3n social, el antagonismo y su necesaria consecuencia \u2013el poder- son las verdaderas condiciones de una libertad que no elimina la particularidad\u00bb<a href=\"https:\/\/vientosur.info\/spip.php?article14995#sdfootnote19sym\" name=\"sdfootnote19anc\"> <b>19\/<\/b><\/a>. Es por ello que Laclau declara que \u00abincluso si mi preferencia es por una sociedad liberal-democr\u00e1tico-socialista, para m\u00ed est\u00e1 claro que si, en determinadas circunstancias, me veo obligado a elegir una de las tres, me inclinar\u00eda incontestablemente por la democracia\u00bb<a href=\"https:\/\/vientosur.info\/spip.php?article14995#sdfootnote20sym\" name=\"sdfootnote20anc\"> <b>20\/<\/b><\/a>. Una democracia que, como lo hemos visto, se plantea como inseparable de la \u00abcompetencia entre grupos\u00bb y del \u00abpluralismo de intereses\u00bb inherentes a la \u00abeconom\u00eda de mercado\u00bb. Subordinar la igualdad a la libertad y el socialismo a la democracia, eh ah\u00ed el fondo del argumento que concibe la relaci\u00f3n entre esos t\u00e9rminos como ineluctablemente antin\u00f3mica. El \u00abnuevo imaginario pol\u00edtico\u00bb de esta \u00abdemocracia radical\u00bb, constantemente sometida a autolimitarse, sigue siendo totalmente interna al del liberalismo. Nos encontramos pues, y es necesario remarcarlo, en las ant\u00edpodas de los permanentes intentos de los marxistas heterodoxos por repensar la relaci\u00f3n inmanente entre socialismo y democracia, bien sean el Luk\u00e1cs de <a href=\"file:\/\/\/Users\/josuegireun\/Desktop\/el-hombre-y-la-democracia.pdf\">El Hombre y la democracia<\/a>, que redefin\u00eda el proyecto socialista como una democratizaci\u00f3n de la vida cotidiana atacando el n\u00facleo de las relaciones de producci\u00f3n, o del \u00faltimo Poulantzas<a href=\"https:\/\/vientosur.info\/spip.php?article14995#sdfootnote21sym\" name=\"sdfootnote21anc\"> <b>21\/<\/b><\/a>, del que en un principio Laclau se pretend\u00eda su continuador, que disecaba el \u00abestatismo autoritario\u00bb impulsado por el neoliberalismo ascendente y planteaba el socialismo como el \u00fanico porvenir posible de las conquistas democr\u00e1ticas arrancadas a los de arriba por las clases subalternas.<\/p>\n<p><b>La <i>raz\u00f3n populista<\/i> o la hegemon\u00eda como formalismo vac\u00edo<\/b><\/p>\n<p>La reformulaci\u00f3n del proyecto de Laclau en t\u00e9rminos de \u00abraz\u00f3n populista\u00bb<a href=\"https:\/\/vientosur.info\/spip.php?article14995#sdfootnote22sym\" name=\"sdfootnote22anc\"> <b>22\/<\/b><\/a> se puede comprender como una profundizaci\u00f3n de su investigaci\u00f3n sobre las condiciones para llegar a la universalidad no-substancial de los sujetos de la pol\u00edtica. Si se le compara con el manifiesto postmarxista de 1985, el cambio de tono es grande. A partir de ahora, en el centro del debate se sit\u00faa la racionalidad propia de la pol\u00edtica como construcci\u00f3n de sujetos unificadores, de \u00abpueblos\u00bb o, de forma m\u00e1s exacta, de configuraciones siempre singulares, construidas en la contingencia de las coyunturas, del \u00abpueblo\u00bb. Por decirlo de otra forma, el \u00abpopulismo\u00bb tal como lo define Laclau no es un r\u00e9gimen, ni un movimiento pol\u00edtico particular, se reclame o no de esta denominaci\u00f3n. El populismo no nos remite a ning\u00fan contenido social o pol\u00edtico predeterminado; es la forma misma de constituci\u00f3n de lo pol\u00edtico; una forma vac\u00eda que una pluralidad de \u00abcontenidos\u00bb trataran de llenar y ocupar \u2013mediante una construcci\u00f3n hegem\u00f3nica- sin jam\u00e1s agotarla. Al contrario de lo que afirman sus detractores, esta forma es racional, muestra incluso una profunda racionalidad de la pol\u00edtica moderna. En su n\u00facleo se aloja un proceso de universalizaci\u00f3n provocado por el exceso irreprimible de \u00abexigencias democr\u00e1ticas\u00bb particulares que surgen de la heterogeneidad de una sociedad diferenciada, en cualquier sistema sociopol\u00edtico dado. Este exceso revela a su vez la imposibilidad irreductible de una totalidad a satisfacer el conjunto de exigencias que se le plantean: una de ellas, al menos, chocar\u00e1 con la inadmisibilidad. De esta forma se abre la posibilidad de una \u00abcadena de equivalencias\u00bb que permite a esta reivindicaci\u00f3n particular entrar en resonancia con otras y romper con la \u00abl\u00f3gica diferencial\u00bb, que consiste en tratar y satisfacer, cada una de las demandas tomadas por separado en forma de serie.<\/p>\n<p>El \u00abpueblo\u00bb se constituye en esta l\u00f3gica meton\u00edmica en la que la parte se convierte en el nombre de la totalidad. La nominaci\u00f3n se presenta as\u00ed como el acto constitutivo de la pol\u00edtica, que atestigua su car\u00e1cter fundamentalmente discursivo. Pero la tensi\u00f3n entre la l\u00f3gica diferencial y la de la equivalencia contin\u00faa irreductible: nada puede (\u00bfo no deber\u00eda?) eliminar la \u00abdiferencia\u00bb, la singularidad. El \u00abpueblo\u00bb sigue siendo una totalidad no completa, derivada de la imposibilidad de \u00abconcluir\u00bb en un modo de gesti\u00f3n la heterogeneidad constitutiva de lo social \u2013o, ser\u00eda necesario a\u00f1adir, del fracaso a abolirla en un modo \u00abtotalitario\u00bb. Se trata de una construcci\u00f3n regida por principio por la contingencia y la indefinici\u00f3n. La l\u00f3gica inmanente a esta forma de vac\u00edo de la pol\u00edtica no es otra cosa que la \u00abhegemon\u00eda\u00bb, que adquiere aqu\u00ed una extensi\u00f3n m\u00e1xima y se convierte en coextensiva de la racionalidad pol\u00edtica o, lo que es lo mismo, de la \u00abraz\u00f3n populista\u00bb.<\/p>\n<p>Deteng\u00e1monos un momento sobre la acci\u00f3n definitoria, acto fundacional como acabamos de ver, que erige al \u00abpueblo\u00bb como sujeto pol\u00edtico. Seg\u00fan Laclau, no ser\u00eda fruto de una operaci\u00f3n conceptual (de conocimiento) porque eso llevar\u00eda a presuponer la unidad a priori de ese sujeto, una unidad directamente derivada de la inmanencia del funcionamiento social; o sea, un <i>fundamentalismo<\/i>. La acci\u00f3n definitoria es a la vez integralmente constitutiva y radicalmente contingente: la \u00abheterogeneidad\u00bb de lo social significa que la reivindicaci\u00f3n en torno a la que se puede establecer la cadena de equivalencia puede surgir de una multiplicidad de espacios (de \u00abpuntos de antagonismo\u00bb), sin jerarqu\u00eda o posici\u00f3n privilegiada preestablecida: seg\u00fan las situaciones, se puede tratar de una lucha obrera, de una reivindicaci\u00f3n nacional o <i>social<\/i>, del antirracismo o de la actitud ante un conflicto armado. Dicho de otra manera, el punto nodal es en s\u00ed mismo un elemento de la lucha hegem\u00f3nica, de un discurso que le constituye \u00abontol\u00f3gicamente\u00bb, y no un derivado o la expresi\u00f3n de una l\u00f3gica de unificaci\u00f3n preexistente, de un contenido \u00ab\u00f3ntico\u00bb determinado y, muy particularmente, de una supuesta \u00abdeterminaci\u00f3n en \u00faltima instancia por la econom\u00eda\u00bb.<\/p>\n<p>El \u00abpopulismo\u00bb, entendido como el proceso gen\u00e9rico de constituci\u00f3n del sujeto-pueblo de la pol\u00edtica, comporta por consiguiente una triple dimensi\u00f3n:<\/p>\n<p>&#8211; La unificaci\u00f3n de una pluralidad de demandas en una cadena de equivalencias que hace de la particularidad el nombre mismo de la totalidad perforada, sin por ello anular su particularidad, impidiendo con ello toda fijaci\u00f3n definitiva, o substancial, de esta identidad unificada. Para decirlo con otras palabras, las particularidades no se suprimen en una unidad confusa, sino que se articulan en una cadena que produce, ella misma, una lucha contingente.<\/p>\n<p>&#8211; Trazar una l\u00ednea de demarcaci\u00f3n que separa dos campos, el \u00abpueblo\u00bb y su \u00abadversario\u00bb, dejando claro que ah\u00ed tampoco es inmutable esta l\u00ednea, porque depende tanto de la modalidad sobre la que se establecer la hegemon\u00eda popular y el principio de exclusi\u00f3n que se deriva de ella, como de la capacidad del sistema para integrar las reivindicaciones que se le exigen, separ\u00e1ndolas de la cadena en la que se articulan.<\/p>\n<p>&#8211; La consolidaci\u00f3n de la cadena de equivalencia en una identidad que es a la vez ruptura, el surgimiento de una singularidad in\u00e9dita a trav\u00e9s del acto de nominaci\u00f3n y el establecimiento de una nueva disposici\u00f3n. En efecto, la din\u00e1mica hegem\u00f3nica de la que es portador este sujeto reacciona a una dislocaci\u00f3n sist\u00e9mica e inscribe la pluralidad de las reivindicaciones en una misma superficie discursiva y simb\u00f3lica. Se supone que esta consolidaci\u00f3n supera el seudodilema del cambio gradual (\u00abreforma\u00bb)-revoluci\u00f3n en beneficio de una exigencia fundamental, pero de tipo estrictamente transcendental-formal, irreductible a un contenido determinado: el de una opci\u00f3n a favor de un orden, de un \u00abconjunto discursivo\/institucional que asegure su propia supervivencia a largo plazo\u00bb<a href=\"https:\/\/vientosur.info\/spip.php?article14995#sdfootnote23sym\" name=\"sdfootnote23anc\"> <b>23\/<\/b><\/a>.<\/p>\n<p>Seguramente, en la \u00abraz\u00f3n populista\u00bb del \u00faltimo Laclau se puede reconocer una fenomenolog\u00eda general de la constituci\u00f3n pol\u00edtica de identidades de grupos que emergen, al son de las coyunturas, a la escena hist\u00f3rica. Pero, justamente, el car\u00e1cter descriptivo y formal asumido de este punto de vista plantea una cuesti\u00f3n fundamental: el de su estatus cr\u00edtico; es decir, de su capacidad para orientar hacia alguna opci\u00f3n determinada, sea la que fuera. Rechazando la categor\u00eda dial\u00e9ctica hegeiana de \u00abnegaci\u00f3n determinada\u00bb<a href=\"https:\/\/vientosur.info\/spip.php?article14995#sdfootnote24sym\" name=\"sdfootnote24anc\"> <b>24\/<\/b><\/a>, Laclau propone expl\u00edcitamente un marco transcendental, deducible a priori, de la forma de la l\u00f3gica pol\u00edtica como tal.<\/p>\n<p>Autorreferencial, la construcci\u00f3n discursiva de la hegemon\u00eda se convierte as\u00ed en la instancia constitutiva de todo movimiento pol\u00edtico, independientemente de su orientaci\u00f3n. E incluso si la mayor\u00eda de los \u00abpopulismos\u00bb que analiza, desde los reformadores estadounidenses de finales del siglo XIX al comunismo italiano de la \u00e9poca de Togliatti y de la Larga Marcha de las tropas de Mao, al peronismo de su pa\u00eds de origen, son m\u00e1s bien de izquierdas, no por ello deja de ser cierto que se sit\u00faan en el mismo continuum que los fascismos, los movimientos autoritarios y xen\u00f3fobos: en sentido estricto, muestras una misma tipolog\u00eda<a href=\"https:\/\/vientosur.info\/spip.php?article14995#sdfootnote25sym\" name=\"sdfootnote25anc\"> <b>25\/<\/b><\/a>. M\u00e1s en concreto, la reivindicaci\u00f3n espec\u00edfica que permita articular una cadena de equivalencia puede consistir tanto en la exigencia del fin de las discriminaciones racionales como en el antisemitismo, en la liberaci\u00f3n nacional como en el expansionismo colonial, en la reivindicaci\u00f3n de un Estado social o en el populismo autoritario de Thatcher y de sus seguidores. La \u00fanica salvaguardia, la distancia de lo social que es preservar negativamente la \u00abapertura\u00bb y la \u00abindeterminaci\u00f3n\u00bb: para ser compatible con la democracia, la l\u00f3gica hegem\u00f3nica se debe autolimitar para embridar cualquier voluntad de \u00absutura de lo social\u00bb que no puede conducir mas que a los totalitarismos.<\/p>\n<p>M\u00e1s all\u00e1 de esta delimitaci\u00f3n negativa, t\u00edpicamente liberal, de la democracia, \u00bfen qu\u00e9 consiste la aportaci\u00f3n del proceso hegem\u00f3nico? El mismo reposa en la construcci\u00f3n de una fractura entre el \u00absujeto popular\u00bb y el \u00abenemigo\u00bb, que le hace propenso a consideraciones de \u00abcontenido\u00bb, siempre susceptibles de desbordes totalitarios, fascistas o comunistas. Seg\u00fan Laclau, la \u00abreivindicaci\u00f3n democr\u00e1tica\u00bb que conduce a una cadena de equivalencias se define como tal de forma \u00abestrictamente descriptiva\u00bb; es decir, formal, sin prejuzgar en nada su contenido y, en concreto, su contenido social. Es democr\u00e1tica en la medida que se plantea al sistema por una \u00abespecie u otra de gente sin recursos\u00bb, lo que le confiere una \u00abdimensi\u00f3n igualitaria\u00bb o, m\u00e1s exactamente, \u00abigualitaria\u00bb. As\u00ed, por ejemplo, el enunciado antisemita \u00aben tanto que no-jud\u00edos todos somos iguales\u00bb es tan \u00abdemocr\u00e1tico\u00bb como el enunciado totalmente contrario: \u00abnosotros somos todos jud\u00edos alemanes\u00bb (excluyendo por tanto a los nazis y sus semejantes). Ambas cumplen la misma funci\u00f3n reveladora de la imposible completitud de la totalidad social<a href=\"https:\/\/vientosur.info\/spip.php?article14995#sdfootnote26sym\" name=\"sdfootnote26anc\"> <b>26\/<\/b><\/a>. Esta definici\u00f3n puramente formal trata de expurgar de todo rastro de fundamentalismo, es decir de determinaci\u00f3n socio-econ\u00f3mica, la l\u00f3gica pol\u00edtica, de la que el \u00abpopulismo\u00bb es el nombre. Sin embargo, m\u00e1s all\u00e1 de rechazo de cualquier objetivo anticapitalista, esta concepci\u00f3n no logra captar la especificidad de la l\u00f3gica \u00abpopulista\u00bb que consiste en, como bien lo se\u00f1al\u00f3 Slavoj \u017di\u017eek en la<i> externalizaci\u00f3n del antagonismo social<\/i><a href=\"https:\/\/vientosur.info\/spip.php?article14995#sdfootnote27sym\" name=\"sdfootnote27anc\"> <b>27\/<\/b><\/a>: la fractura que divide al \u00abpueblo-sujeto\u00bb de su \u00abadversario\u00bb se concibe de entrada como una frontera que opone un \u00abelemento externo\u00bb, patol\u00f3gico e intrusivo, a un \u00abpueblo\u00bb cosificado, exigiendo la vuelta a un funcionamiento \u00abnormal\u00bb de la totalidad social. Retomando los ejemplos que cita el propio Laclau, lo que hace del discurso cartistas un discurso populista es el hecho de que opone al cuerpo de los \u00abverdaderos productores\u00bb (obreros, artesanos, independientes) una minor\u00eda de \u00abvagos y par\u00e1sitos\u00bb, que acaparan la riqueza y se apropian del Estado gracias al sufragio censitario<a href=\"https:\/\/vientosur.info\/spip.php?article14995#sdfootnote28sym\" name=\"sdfootnote28anc\"> <b>28\/<\/b><\/a>. Del mismo modo, el discurso de los \u00abprogresistas\u00bb estadounidenses de finales del siglo XIX, o del movimiento peronista, opone un pueblo de gente ordinaria y humilde a minor\u00edas de \u00abacaparadores\u00bb, \u00aboligarcas\u00bb vistos como monstruosas excrecencias del cuerpo, que ante todo es un cuerpo <i>nacional<\/i>, fundamentalmente sano<a href=\"https:\/\/vientosur.info\/spip.php?article14995#sdfootnote29sym\" name=\"sdfootnote29anc\"><b>29\/<\/b><\/a>. Las consignas de los populistas contempor\u00e1neos no innovan nada, opongan el \u00abpueblo\u00bb a la \u00abcasta\u00bb o a la \u00aboligarqu\u00eda\u00bb; incluso en las versiones contempor\u00e1neas del fascismo, a las \u00ab\u00e9lites mundializadas\u00bb y a la \u00absumersi\u00f3n migratoria\u00bb.<\/p>\n<p>Vayamos m\u00e1s lejos: lo que es espec\u00edfico de los movimientos \u00abrevolucionarios\u00bb (en su sentido concreto: portadores de una puesta en cuesti\u00f3n del conjunto del orden social existente) es que, justamente, no se constituyen en torno a \u00abreivindicaciones\u00bb, presuponiendo el Otro de un sistema apto o no para satisfacerlas<a href=\"https:\/\/vientosur.info\/spip.php?article14995#sdfootnote30sym\" name=\"sdfootnote30anc\"> <b>30\/<\/b><\/a>, sino en torno a \u00abconsignas\u00bb que apuntan al sistema condensando los puntos de ruptura de su l\u00f3gica de conjunto tal y como emergen en la coyuntura<a href=\"https:\/\/vientosur.info\/spip.php?article14995#sdfootnote31sym\" name=\"sdfootnote31anc\"> <b>31\/<\/b><\/a>. Y esta condensaci\u00f3n es algo muy distinto a la simple \u00abtransparencia\u00bb de un supuesto principio unificador, interno a lo social, como lo sugiere Laclau cuando polemiza con el marxismo<a href=\"https:\/\/vientosur.info\/spip.php?article14995#sdfootnote32sym\" name=\"sdfootnote32anc\"> <b>32\/<\/b><\/a>: unifica el conocimiento de la situaci\u00f3n con la definici\u00f3n de la tarea pol\u00edtica que corresponde a la singularidad de la coyuntura. La consigna cristaliza \u00abel an\u00e1lisis concreto de la situaci\u00f3n concreta\u00bb, para decirlo como Lenin, en la medida en que interviene para transformarla, produciendo efectos in\u00e9ditos de subjetivaci\u00f3n (de \u00abcuerpos pol\u00edticos\u00bb) y modificando las l\u00edneas de demarcaci\u00f3n. En otras palabras, cuando los actores implicados act\u00faan se hacen cargo de la misma para actuar y modificar la relaci\u00f3n de fuerzas y el curso de los acontecimientos. El \u00abefecto-consigna\u00bb indica de ese modo la materialidad del discurso, que hace de ella un principio activo y no el \u00abreflejo\u00bb pasivo de una substrato preconstituido, supera la fractura entre el nombre y el concepto, la acci\u00f3n y el conocimiento. Se refiere a su inscripci\u00f3n en una situaci\u00f3n concreta, su articulaci\u00f3n a una cadena de pr\u00e1cticas hechas de cuerpos en movimiento, de instituciones, de actos de lenguaje, de modalidades de acci\u00f3n; en resumen, de pr\u00e1cticas <i>materiales<\/i> que no podr\u00edan reducirse a una \u00abmultiplicidad\u00bb informe, no estructurada.<\/p>\n<p>Es por ello que lo propio de los movimientos <i>revolucionarios<\/i> que se referencias en la lucha de clases y no en la simple oposici\u00f3n entre el \u00abpueblo\u00bb y sus \u00abenemigos\u00bb, reside precisamente en su concepci\u00f3n del sujeto de la pol\u00edtica como entidad contradictoria, no cosificada. Hay \u00abcontradicciones en el seno del pueblo\u00bb, para hablar como Mao, lo que puede significar tambi\u00e9n: el \u00abpueblo\u00bb no es otra cosa que el conjunto (estructurado) de sus contradicciones<a href=\"https:\/\/vientosur.info\/spip.php?article14995#sdfootnote33sym\" name=\"sdfootnote33anc\"> <b>33\/<\/b><\/a>. Para decirlo de otra manera, si cualquier movilizaci\u00f3n pol\u00edtica es, a un grado u otro, inevitablemente interclasista, lo propio de un movimiento \u00abpopulista\u00bb ser\u00e1 de negar las contradicciones inherentes a esa diferenciaci\u00f3n interna. La referencia al \u00abpueblo\u00bb deja entonces de operar como un operador de unificaci\u00f3n pol\u00edtica de los grupos subalternos y se convierte en un vector de neutralizaci\u00f3n ideol\u00f3gica del antagonismo fundamental. De ah\u00ed el papel decisivo, en los movimientos propiamente \u00abpopulistas\u00bb, del jefe carism\u00e1tico, que a menudo le confiere al movimiento su nombre (peronismo, kemalismo, etc.). Contrariamente a lo que afirma Laclau, es la referencia a las contradicciones de clase lo que act\u00faa como operador de la deconstrucci\u00f3n de la unidad reificada de la \u00abgente\u00bb proyectada por la \u00abraz\u00f3n populista\u00bb, sin plegarla por lo dem\u00e1s a la perdida \u00abpureza\u00bb de las oposiciones de clase, que no tiene sentido m\u00e1s que a un alto nivel de abstracci\u00f3n anal\u00edtica. Tambi\u00e9n es ella la que permite analizar la naturaleza compuesta de estas fuerzas, identificar sus polaridades y contradicciones y, finalmente, decidir sobre su potencial anticapitalista. Un potencial que se refiere a la complejidad de las configuraciones de clase que act\u00faan en cada situaci\u00f3n y no solo al resultado contingente de una lucha alrededor de un significante flotante.<\/p>\n<p><b>\u00bfHegemon\u00eda sin poder?<\/b><\/p>\n<p>En las elaboraciones marxistas originales, las de Lenin y Gramsci, la noci\u00f3n de hegemon\u00eda se pensable de entrada en la perspectiva de la conquista (y el ejercicio) del poder por el bloque hist\u00f3rico de los subalternos portadores de una idea nueva de organizaci\u00f3n de la sociedad y de la civilizaci\u00f3n. Desde este punto de vista, la \u00abl\u00f3gica hegem\u00f3nica\u00bb de Laclau procede mediante una doble inversi\u00f3n. Por una parte, como lo hemos visto, para evitar caer en la trampa totalitaria, rechaza toda idea de transformar la estructura de las relaciones socio-econ\u00f3micas; por otro, y es a este aspecto al que tenemos que prestar atenci\u00f3n, elude la cuesti\u00f3n de la conquista del poder del Estado para preservar el juego flexible y perpetuamente \u00abreversible\u00bb de los poderes difusos en el seno de la \u00absociedad civil\u00bb. Ahora bien, en una perspectiva de construcci\u00f3n hegem\u00f3nica, parece dif\u00edcil contentarse con construir discursivamente al adversario en el campo aislado de la confrontaci\u00f3n pol\u00edtica. En un momento u otro, la propia din\u00e1mica de la hegemon\u00eda plantear\u00e1 inevitablemente, si es que las palabras tienes a\u00fan un sentido, la cuesti\u00f3n de desplazarle del poder; es decir, de reemplazar una forma de hegemon\u00eda por otra. Dicho de otra manera, desencadenando una din\u00e1mica de hegemon\u00eda, el [sujeto] desfavorecido no puede permanecer eternamente como tal; llega un momento en el que, si logra adquirir la hegemon\u00eda, sale de su condici\u00f3n subalterna para acceder a una posici\u00f3n hegem\u00f3nica de poder.<\/p>\n<p>Es cierto que, en ocasiones, Laclau se refiere favorablemente al punto de vista de Sorel (o del Sorel le\u00eddo por el joven Walter Benjamin) sobre la \u00abhuelga general revolucionaria\u00bb distinta de la \u00abhuelga general pol\u00edtica\u00bb en el sentido que su objetivo no es \u00abun cambio del sistema de poder\u00bb sino \u00abla destrucci\u00f3n del poder como tal\u00bb<a href=\"https:\/\/vientosur.info\/spip.php?article14995#sdfootnote34sym\" name=\"sdfootnote34anc\"> <b>34\/<\/b><\/a>. Enfrent\u00e1ndose a la \u00abpropia forma del poder\u00bb se convierte en portadora de un objetivo propiamente universal. Ahora bien, los movimientos populistas que cita Laclau son, en su totalidad, movimientos orientados hacia la conquista del poder pol\u00edtico, habi\u00e9ndolo ejercido de forma concreta en ocasiones, y en ning\u00fan caso a experiencias libertarias orientadas a \u00abdestruir el poder\u00bb o a construir relaciones sociales alternativas en el seno de espacios aut\u00f3nomos liberados del estado. El peronismo, en cuyo seno inicio su militancia y que ha estado siempre en el centro de su reflexi\u00f3n, constituye su hip\u00f3tesis. As\u00ed pues surge la sospecha: \u00bflas categor\u00edas de Laclau no son inadecuadas al objetivo que se plantea, es decir, a la comprensi\u00f3n de las din\u00e1micas que permiten (o no) tener \u00e9xito a un \u00abpopulismo opositor\u00bb, o sea, transformarse en \u00abpopulismo en el poder\u00bb?<\/p>\n<p>Sigamos; la discusi\u00f3n propuesta en <i>La raz\u00f3n populista<\/i> del caso turco, es sin duda el ejemplo m\u00e1s revelador al respecto. Seg\u00fan Laclau, \u00abel populismo de Ataturk presupone una comunidad unificada, desprovista de fisuras internas\u00bb<a href=\"https:\/\/vientosur.info\/spip.php?article14995#sdfootnote35sym\" name=\"sdfootnote35anc\"> <b>35\/<\/b><\/a> en la medida en que se basa en la congruencia entre una concepci\u00f3n \u00absolidaria\u00bb, corporativa de la estructura social, y un nacionalismo que \u00abpone el acento en una identidad homog\u00e9nea y la supresi\u00f3n de cualquier particularismo diferencial\u00bb. Este nacionalismo da forma al \u00abestatismo\u00bb del proyecto kemalista, que extiende el \u00e1rea de intervenci\u00f3n leg\u00edtima del Estado al conjunto de las esferas sociales. No obstante la conclusi\u00f3n que se extrae de este an\u00e1lisis no puede sino sorprendernos. Ataturk habr\u00eda sido \u00abincapaz de seguir una v\u00eda populista\u00bb porque \u00absu homogeneizaci\u00f3n de la <i>naci\u00f3n<\/i> realiz\u00f3 no a trav\u00e9s de las cadenas de equivalencia entre las exigencias democr\u00e1ticas efectivas, sino a trav\u00e9s de una imposici\u00f3n autoritaria\u00bb<a href=\"https:\/\/vientosur.info\/spip.php?article14995#sdfootnote36sym\" name=\"sdfootnote36anc\"> <b>36\/<\/b><\/a>. No fue sino \u00abdurante la guerra de la independencia que se dio tras la primera guerra mundial que el kemalismo se apoy\u00f3, en cierta medida, en la movilizaci\u00f3n de masas\u00bb<a href=\"https:\/\/vientosur.info\/spip.php?article14995#sdfootnote37sym\" name=\"sdfootnote37anc\"> <b>37\/<\/b><\/a>. La debilidad de estas distinciones salta a la vista: \u00bfpodemos imaginar una \u00abhomogeneizaci\u00f3n de la naci\u00f3n\u00bb que se realice sin la intervenci\u00f3n \u00abdesde arriba\u00bb, es decir del Estado, y que se base en la articulaci\u00f3n de demandas que vienen de \u00ababajo\u00bb? \u00bfExiste una discontinuidad total entre el kemalismo previo a la toma del poder y el que lleg\u00f3 a tomar las riendas del Estado, o m\u00e1s bien, por el contrario, no habr\u00eda que ver en esta trayectoria un caso ejemplar de la din\u00e1mica de los movimientos nacional-populistas? En definitiva, \u00bfrepresenta Ataturk una desviaci\u00f3n de la \u00abraz\u00f3n populista\u00bb o, por el contrario, una excelente ilustraci\u00f3n de su profundad verdad?<\/p>\n<p>Esta incapacidad para dar cuenta de un verdadero cambio de la hegemon\u00eda, en el sentido gramsciano de un bloque en el poder que sucede a otro, resulta a\u00fan m\u00e1s chocante cuando Laclau se inventa una oposici\u00f3n totalmente ajena al intelectual comunista italiano, entre el \u00abconvertirse en Estado\u00bb de un grupo subalterno y la \u00abconquista del poder\u00bb<a href=\"https:\/\/vientosur.info\/spip.php?article14995#sdfootnote38sym\" name=\"sdfootnote38anc\"> <b>38\/<\/b><\/a>.<\/p>\n<p>La apor\u00eda de \u00abconvertirse en Estado\u00bb de la \u00abraz\u00f3n populista\u00bb reducida a una gram\u00e1tica formal de la constituci\u00f3n de las subjetividades encuentra su contraparte en la incapacidad a explicar el movimiento opuesto; es decir, la l\u00f3gica de la desintegraci\u00f3n del bloque populista. Seg\u00fan \u00e9l, la configuraci\u00f3n populista deja de ser operativa cuando se impone la l\u00f3gica diferenciadora, mostr\u00e1ndose capaz de quebrar la cadena de equivalencia, extrayendo de la cadena de equivalencia un o, por interacci\u00f3n sucesiva, varias de las exigencias que integra en su actividad de gesti\u00f3n. Es en estos t\u00e9rminos en los que analiza, a partir de los trabajos de Gareth Stedman Jones, el fracaso del cartismo: la transformaci\u00f3n de las pol\u00edticas estatales a partir de finales de los a\u00f1os 1840, en el sentido de la adopci\u00f3n de una legislaci\u00f3n social y de una regulaci\u00f3n de las fuerzas del mercado, hizo inoperante el discurso cartista cl\u00e1sico, que politizaba las demandas particulares a trav\u00e9s de la oposici\u00f3n frontal al Estado asimilado en bloque al enemigo. \u00abDando satisfacci\u00f3n a demandas sociales <i>individuales<\/i>\u00ab<a href=\"https:\/\/vientosur.info\/spip.php?article14995#sdfootnote39sym\" name=\"sdfootnote39anc\"> <b>39\/<\/b><\/a>, el Estado quebr\u00f3 las cadenas de equivalencia, los lazos creados entre la clase trabajadora y las clases medias y las modalidades de construcci\u00f3n discursiva de una articulaci\u00f3n hegem\u00f3nica. A partir de ah\u00ed, las demandas obreras estar\u00e1n formuladas por el sindicalismo moderno, en tanto que demandas <i>sectoriales<\/i>, con el objetivo de llegar a una negociaci\u00f3n en el marco delimitado por la acci\u00f3n del Estado. La \u00abhegemon\u00eda burguesa\u00bb se construye as\u00ed, \u00abinfaliblemente\u00bb, a trav\u00e9s de la \u00abprimac\u00eda de la l\u00f3gica de la diferenciaci\u00f3n frente a la l\u00f3gica de la equivalencia\u00bb<a href=\"https:\/\/vientosur.info\/spip.php?article14995#sdfootnote40sym\" name=\"sdfootnote40anc\"> <b>40\/<\/b><\/a>. No habr\u00eda mucho que objetar a este an\u00e1lisis, nada origina por otra parte, si no fuera porque lo propio dela hegemon\u00eda burguesa basada en la \u00abnegociaci\u00f3n diferencial de las demandas en el seno de un Estado social amplio\u00bb<a href=\"https:\/\/vientosur.info\/spip.php?article14995#sdfootnote41sym\" name=\"sdfootnote41anc\"> <b>41\/<\/b><\/a>, consiste en que no integra, como lo desear\u00eda Laclau, de forma discreta \u00abdemandas individuales\u00bb sino cadenas de equivalencia, l\u00f3gicas sociales coherentes y expansivas, en la medida que sean compatibles con las bases de las relaciones capitalistas. Lo que distingue la forma pol\u00edtica del \u00abEstado social\u00bb keynesiano de una simple suma de concesiones puntuales a las reivindicaciones de las clases populares reside precisamente en la coherencia, es verdad que relativa y no desprovista de limitaciones internas, de un compromiso social que durante d\u00e9cadas garantiz\u00f3 la estabilidad del \u00abEstado social\u00bb.<\/p>\n<p>Esta realidad incontestable muestra la dimensi\u00f3n profundamente problem\u00e1tica de la categor\u00eda de \u00abexigencia democr\u00e1tica\u00bb: en tanto que demanda dirig\u00eda a Otro (el sistema, el poder, el grupo dominante, etc.) no puede imaginar su propia transformaci\u00f3n hegem\u00f3nica, su superaci\u00f3n\/abolici\u00f3n al \u00abconvertirse en Estado\u00bb. Adem\u00e1s, no puede concebir las demandas en cuesti\u00f3n mas que como forma de singularidades diferenciadas, desprovistas de relaciones internas, sin encontrar un principio de puesta en relaci\u00f3n y de unificaci\u00f3n mas que a trav\u00e9s de un discurso exterior a ellas mismas, que es el \u00fanico que permite superar la supuesta \u00abheterogeneidad radical de lo social\u00bb. Dicho de otro modo, no permite pensar los fundamentos de las demandas en cuesti\u00f3n en las relaciones sociales y, por consiguiente, la relaci\u00f3n entre la pol\u00edtica y las condiciones socio-econ\u00f3micas, que Laclau aglomera en la expresi\u00f3n comod\u00edn \u00abheterogeneidad de lo social\u00bb. Esta heterogeneidad se presenta como un dato casi-natural, que no se puede transformar materialmente, sino solamente rearticular en un plano simb\u00f3lico, es decir, <i>definido<\/i> de forma diferente a trav\u00e9s de un significante vac\u00edo, susceptible de representar la incompletitud de la totalidad social. La distancia entre esa posici\u00f3n y la reducci\u00f3n de la empresa hegem\u00f3nica a una cuesti\u00f3n fundamentalmente ret\u00f3rica se reduce a poco, y parece que Laclau la atraviesa cuando convierte la capacidad de los discursos a suscitar cierto tipo de \u00abimaginario pol\u00edtico\u00bb en el factor determinante para el resultado de una lucha pol\u00edtica<a href=\"https:\/\/vientosur.info\/spip.php?article14995#sdfootnote42sym\" name=\"sdfootnote42anc\"> <b>42\/<\/b><\/a>. De ese modo resulta impensable no solo una intervenci\u00f3n pol\u00edtica \u00abrevolucionaria\u00bb orientada a revertir el sistema, sino tambi\u00e9n un aut\u00e9ntico proyecto reformista\/social-dem\u00f3crata en el que el potencial hegem\u00f3nico se base ante todo en su capacidad para modificar los aspectos fundamentales de la relaci\u00f3n capital\/trabajo en un sentido favorable a las clases dominadas.<\/p>\n<p><b>La artima\u00f1a de la raz\u00f3n postmarxista<\/b><\/p>\n<p>En el fondo del problema encontramos la posici\u00f3n \u00abontol\u00f3gica\u00bb fundamental de Laclau, que simboliza su giro postmarxista, seg\u00fan el cual todo pensamiento de la objetividad social, que le confiera una estructura interna contradictoria (por consiguiente, transformable) ser\u00eda sin\u00f3nimo de postulados \u00abfundamentalistas\u00bb, incompatibles con la dimensi\u00f3n constitutiva de las articulaciones simb\u00f3licas y pol\u00edticas. A esta concepci\u00f3n, que se supone que el marxismo comparte con otras corrientes de pensamiento, se opone la tesis seg\u00fan la cual \u00abel antagonismo no es inherente a las relaciones de producci\u00f3n sino que se establece <i>entre<\/i> las relaciones de producci\u00f3n y una identidad que le es <i>exterior<\/i>\u00ab<a href=\"https:\/\/vientosur.info\/spip.php?article14995#sdfootnote43sym\" name=\"sdfootnote43anc\"> <b>43\/<\/b><\/a>. Curiosamente, esta concepci\u00f3n de las relaciones de producci\u00f3n como ajenas al antagonismo lleva a Laclau a acusa al marxismo de querer \u00abderivar[la coherencia del capitalismo en tanto que formaci\u00f3n social] de su propia l\u00f3gica end\u00f3gena\u00bb, ella misma \u00abfruto del an\u00e1lisis l\u00f3gico de las contradicciones impl\u00edcitas de la forma-mercanc\u00eda\u00bb<a href=\"https:\/\/vientosur.info\/spip.php?article14995#sdfootnote44sym\" name=\"sdfootnote44anc\"> <b>44\/<\/b><\/a>. Esta extravagante acusaci\u00f3n \u2013ser\u00eda muy dif\u00edcil encontrar un solo an\u00e1lisis <i>marxista<\/i>, incluso los m\u00e1s economicistas vulgares, que pretenda derivar la dominaci\u00f3n de clase en el seno de una formaci\u00f3n social de un simple an\u00e1lisis l\u00f3gico-dial\u00e9ctico de las formas m\u00e1s abstractas del modo de producci\u00f3n- sirve aqu\u00ed de cortafuegos a una apor\u00eda interna a su propia construcci\u00f3n: su incapacidad para pensar los movimientos hegem\u00f3nicos enfrent\u00e1ndose a lo que Laclau reconoce sin embargo como una \u00abevidencia\u00bb; a saber, que la \u00abcentralidad de la econom\u00eda\u2026 es el resultado del hecho evidente de que la reproducci\u00f3n material de la sociedad repercute m\u00e1s que otras instancias sobre los procesos sociales\u00bb<a href=\"https:\/\/vientosur.info\/spip.php?article14995#sdfootnote45sym\" name=\"sdfootnote45anc\"> <b>45\/<\/b><\/a>. \u00abHecho evidente\u00bb pero sin embargo impensado. Sin duda, he aqu\u00ed por qu\u00e9 el \u00abnombre de los nombres\u00bb que deb\u00eda otorgar la clave de la racionalidad pol\u00edtica, es decir el \u00abpueblo\u00bb, a fin de cuentas no tiene ninguna justificaci\u00f3n. Porque, una de dos: o bien el pueblo marca un tipo de positividad proteiforme, garantizando un tipo de permanencia a el mismo de la substancia \u00abpopular\u00bb, soluci\u00f3n rechazada por Laclau \u2013a pesar de sus repetidos gui\u00f1os a t\u00e9rminos como el de \u00abplebe\u00bb o \u00abdespose\u00eddos\u00bb- porque contraviene al \u00abanti-fundamentalismo\u00bb de principio; o bien, como lo afirma expl\u00edcitamente, estamos ante una discontinuidad entre configuraciones subjetivas absolutamente singular<a href=\"https:\/\/vientosur.info\/spip.php?article14995#sdfootnote46sym\" name=\"sdfootnote46anc\"> <b>46\/<\/b><\/a>, cuyo \u00fanico elemento com\u00fan est\u00e1 en la continuidad del nombre que se le otorga por el hecho de constituirlos en sujetos de la pol\u00edtica. Lo que significar\u00eda que el nombre de \u00abpueblo\u00bb constituye un elemento com\u00fan, el \u00fanico pero en un sentido puramente formal, de la subjetivaci\u00f3n pol\u00edtica moderna tal como emerge de la Revoluci\u00f3n francesa a la Gran Marcha, de Octubre del 17 al peronismo, del comunismo occidental del per\u00edodo de los \u00abTreinta Gloriosos\u00bb a los movimientos de extrema derecha actuales. Afirmaci\u00f3n de la que lo menos que se puede decir es que resulta dif\u00edcil a demostrar\u2026 Por lo tanto, no es por azar que el libro que teoriza la \u00abraz\u00f3n populista\u00bb se contente de enumerar con premuera \u00abejemplos\u00bb concretos, r\u00e1pidamente yuxtapuestos, sin detenerse demasiado en el an\u00e1lisis de situaciones espec\u00edficas y de las verdaderas secuencias hist\u00f3ricas.<\/p>\n<p>La dificultad de esta elaboraci\u00f3n para dar cuenta de su propia posici\u00f3n, en otros t\u00e9rminos, su d\u00e9ficit reflexivo y de contenido cr\u00edtico, se muestra de forma clara. En efecto, unas veces Laclau pretende que lo \u00fanico que hace \u00e9l es \u00abdescribir\u00bb las demandas, proponer una \u00abtipolog\u00eda\u00bb de los procesos pol\u00edticos autorreferenciales, contingentes y singulares; otras, recurre lo que se habr\u00eda que calificar de intento de determinaci\u00f3n de los procesos en cuesti\u00f3n por tendencias atribuidas a la evoluci\u00f3n social; es decir, a una forma de objetividad preexistente a las operaciones discursivas de constituci\u00f3n de lo social<a href=\"https:\/\/vientosur.info\/spip.php?article14995#sdfootnote47sym\" name=\"sdfootnote47anc\"> <b>47\/<\/b><\/a>. As\u00ed pues, se plantea la cuesti\u00f3n de la coherencia de las cr\u00edticas dirigidas al marxismo. Porque una de dos: o el marxismo est\u00e1 superado, sin m\u00e1s, en tanto que teorizaci\u00f3n correcta de un momento hist\u00f3rico ya superado, el de una sociedad \u00abm\u00e1s homog\u00e9nea\u00bb que la que vivimos actualmente<a href=\"https:\/\/vientosur.info\/spip.php?article14995#sdfootnote48sym\" name=\"sdfootnote48anc\"> <b>48\/<\/b><\/a>, o est\u00e1 viciado de \u00abfundamentalismo\u00bb desde el principio, porque se basa en una ontolog\u00eda social err\u00f3nea (reductora, determinista, teleol\u00f3gica, etc.).<\/p>\n<p>Cierto, se puede decir que Laclau jam\u00e1s ha negado \u00abuna efectividad hist\u00f3rica a la l\u00f3gica de las posiciones estructurales diferenciadas\u00bb content\u00e1ndose con diferenciarla de la idea de una \u00abinfraestructura que puede determinar, por ella misma, las leyes del movimiento de la sociedad\u00bb<a href=\"https:\/\/vientosur.info\/spip.php?article14995#sdfootnote49sym\" name=\"sdfootnote49anc\"> <b>49\/<\/b><\/a>. Pero, en ese caso \u00bfc\u00f3mo relacionamos la \u00abontolog\u00eda social\u00bb centrada en el discurso que sirve de base para todo el enfoque de este bosquejo alusivo a la teor\u00eda del cambio hist\u00f3rico? En efecto, Laclau parece admitir que es el \u00abcapitalismo globalizado\u00bb la \u00abetiqueta sobre la que se pueden subsumir\u2026 las condiciones interdependiente\u00bb que son \u00abla causa del desplazamiento del equilibrio creciente a favor de la heterogeneidad [social]\u00bb<a href=\"https:\/\/vientosur.info\/spip.php?article14995#sdfootnote50sym\" name=\"sdfootnote50anc\"> <b>50\/<\/b><\/a>. Y contin\u00faa se\u00f1alando que \u00abno podemos comprender el capitalismo como una realidad puramente econ\u00f3mica, sino como un complejo en el que las determinaciones pol\u00edticas, militares, tecnol\u00f3gicas y otras, cada una de ellas con su propia l\u00f3gica y una cierta autonom\u00eda, forman parte del movimiento de conjunto. En otros t\u00e9rminos, la heterogeneidad forma parte fundamental del capitalismo\u00bb<a href=\"https:\/\/vientosur.info\/spip.php?article14995#sdfootnote51sym\" name=\"sdfootnote51anc\"><b>51\/<\/b><\/a>. Una tesis nada original y que lleva, para citar un comentario hecho por Marc Saint-Upery a \u00abplantearse si realmente ten\u00edamos necesidad de toda esta maquinaria te\u00f3rica para llega a conclusiones tan poco impresionantes\u00bb<a href=\"https:\/\/vientosur.info\/spip.php?article14995#sdfootnote52sym\" name=\"sdfootnote52anc\"> <b>52\/<\/b><\/a>.<\/p>\n<p>Este recurso, en apariencia parad\u00f3jico, a una \u00abontolog\u00eda\u00bb de lo social tan trivial como incompatible con la raz\u00f3n (de ser) populista no se puede comprender mas que como un intento de dar contenido, una apariencia de concreci\u00f3n, a categor\u00edas que han naufragado en una mala abstracci\u00f3n. Por una inversi\u00f3n ir\u00f3nica final, es una especie de \u00abmarxismo espectral\u00bb, de una variante particularmente evolucionistas e historicista; en dos palabras: un marxismo \u00abvulgar\u00bb en el preciso sentido que Marx calificaba de \u00abvulgar\u00bb la econom\u00eda pol\u00edtica que sucedi\u00f3 a los \u00abcl\u00e1sicos\u00bb, que vienen a abrazar un \u00abpostmarxismo\u00bb empe\u00f1\u00e1ndose en liquidar la idea misma de la revoluci\u00f3n.<\/p>\n<p>24\/06\/2019<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.contretemps.eu\/raison-populiste-impasses-laclau\/\">http:\/\/www.contretemps.eu\/raison-populiste-impasses-laclau\/<\/a><\/p>\n<p>Traducci\u00f3n: <b><i>viento<\/i> sur<\/b><\/p>\n<p><strong>Notas<\/strong>:<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/vientosur.info\/spip.php?article14995#sdfootnote1anc\" name=\"sdfootnote1sym\">1\/ <\/a>Cf. Su primer libro fue publicado en ingl\u00e9s: <i>Politics and Ideology in Marxist Theory<\/i>, New Left Books, Londres, 1977 \u2013 reedici\u00f3n Verso, Londres &amp; New York, 2011.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/vientosur.info\/spip.php?article14995#sdfootnote2anc\" name=\"sdfootnote2sym\">2\/ <\/a>Cf. respectivamente Ellen Meiksins-Wood, <i>The Retreat from Class. A New \u00ab True \u00bb Socialism<\/i>, Verso, Londres &amp; New York, 1986 y Norman Geras, <i>Discourses of Extremity. Radical Ethics and Post-Marxist Extravagances<\/i>, Verso, Londres &amp; New York, 1990. Cf. Tambi\u00e9n la respuesta de Laclau y Mouffe, \u00abPost-Marxism Without Apologies\u00bb, <i>New Left Review<\/i>, I\/166, noviembre-diciembre 1987, p. 79-106.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/vientosur.info\/spip.php?article14995#sdfootnote3anc\" name=\"sdfootnote3sym\">3\/ <\/a>Cf. Sobre todo, Ernesto Laclau, <i>Emancipation(s)<\/i>, Verso, Londres &amp; New York, 2007 (1\u00aa edici\u00f3n 1996).<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/vientosur.info\/spip.php?article14995#sdfootnote4anc\" name=\"sdfootnote4sym\">4\/ <\/a><i>Ibid<\/i>. p. 4.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/vientosur.info\/spip.php?article14995#sdfootnote5anc\" name=\"sdfootnote5sym\">5\/ <\/a><i>Ibid<\/i>. P. 17.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/vientosur.info\/spip.php?article14995#sdfootnote6anc\" name=\"sdfootnote6sym\">6\/ <\/a><i>Ibid<\/i>. p. 65.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/vientosur.info\/spip.php?article14995#sdfootnote7anc\" name=\"sdfootnote7sym\">7\/ <\/a>Judith Butler, Ernesto Laclau, Slavoj \u017di\u017eek, en <i><a href=\"https:\/\/archive.org\/details\/ContingenciaHegemoniaUniversalidad\/page\/n289\">Contingencia, Hegemon\u00eda, Universalidad<\/a><\/i>. Recordemos que los primeros trabajos de Slavoj \u017di\u017eek en lengua inglesa fueron publicado en la colecci\u00f3n dirigida por Laclau en ediciones Verso y \u00e9l mismo era citado asiduamente como lacaniano idiosincr\u00e1tico por las figuras de proa del postmarxismo.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/vientosur.info\/spip.php?article14995#sdfootnote8anc\" name=\"sdfootnote8sym\">8\/ <\/a>Ernesto Laclau, \u00abConstruyendo la universalidad\u00bb, en <i><a href=\"https:\/\/archive.org\/details\/ContingenciaHegemoniaUniversalidad\/page\/n289\">Contingencia, Hegemon\u00eda, Universalidad<\/a><\/i>, <i>op. cit.<\/i>, p. 292.<\/p>\n<p>&lt;<a href=\"https:\/\/vientosur.info\/spip.php?article14995#sdfootnote9anc\" name=\"sdfootnote9sym\">9\/ <\/a>Cf. respectivamente, Ernesto Laclau, \u00abStructure, History and the Political\u00bb, en <i><a href=\"https:\/\/archive.org\/details\/ContingenciaHegemoniaUniversalidad\/page\/n289\">Contingencia, Hegemon\u00eda, Universalidad<\/a><\/i>, <i>op. cit.<\/i>, p. 206 y \u00abConstruyendo Universalidad\u00bb, <i>ibid<\/i>., p. 290.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/vientosur.info\/spip.php?article14995#sdfootnote10anc\" name=\"sdfootnote10sym\">10\/ <\/a>en <i><a href=\"https:\/\/archive.org\/details\/ContingenciaHegemoniaUniversalidad\/page\/n289\">Contingencia, Hegemon\u00eda, Universalidad<\/a><\/i>. 28 : \u00abla ambig\u00fcedad, en tanto tal, jam\u00e1s puede ser resuelta\u00bb.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/vientosur.info\/spip.php?article14995#sdfootnote11anc\" name=\"sdfootnote11sym\">11\/ <\/a>Laclau, \u00abConstruyendo la universalidad\u00bb, en en <i><a href=\"https:\/\/archive.org\/details\/ContingenciaHegemoniaUniversalidad\/page\/n289\">Contingencia, Hegemon\u00eda, Universalidad<\/a>\u2026<\/i>, <i>op. cit.<\/i>, p. 293 \u2013 subrayados m\u00edos.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/vientosur.info\/spip.php?article14995#sdfootnote12anc\" name=\"sdfootnote12sym\">12\/ <\/a>Ernesto Laclau, Chantal Mouffe, <i><a href=\"https:\/\/www.perio.unlp.edu.ar\/catedras\/system\/files\/laclau_ernesto_-_hegemonia_y_estrategia_socialista_pdf.pdf\">Hegemon\u00eda y estrategia socialista<\/a><\/i>, , p. 184.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/vientosur.info\/spip.php?article14995#sdfootnote13anc\" name=\"sdfootnote13sym\">13\/ <\/a>Ernesto Laclau, \u00abStructure, History and the Political\u00bb, <i>op. cit.<\/i>, p. 186.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/vientosur.info\/spip.php?article14995#sdfootnote14anc\" name=\"sdfootnote14sym\">14\/ <\/a><i>Op. cit.<\/i>, p. 65.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/vientosur.info\/spip.php?article14995#sdfootnote15anc\" name=\"sdfootnote15sym\">15\/ <\/a>Ernesto Laclau, \u00abIdentidad y Hegemon\u00eda\u00bb, en <i><a href=\"https:\/\/archive.org\/details\/ContingenciaHegemoniaUniversalidad\/page\/n289\">Contingencia, Hegemon\u00eda, Universalidad<\/a>\u2026<\/i>, <i>op. cit.<\/i>, p. 86.<\/p>\n<p>&lt;<a href=\"https:\/\/vientosur.info\/spip.php?article14995#sdfootnote16anc\" name=\"sdfootnote16sym\">16\/ <\/a>\u00abUna sociedad democr\u00e1tica no es aquella en la que el <i>mejor<\/i> contenido domina de forma sin ser cuestionada, sino m\u00e1s bien, una sociedad en la que nada est\u00e1 definitivamente asentado y donde siempre existe la posibilidad del reto\u00bb, <i>Emancipation(s)<\/i>, op. cit., p. 100.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/vientosur.info\/spip.php?article14995#sdfootnote17anc\" name=\"sdfootnote17sym\">17\/ <\/a>\u00abComo la sociedad cambia con el paso del tiempo, este proceso de identificaci\u00f3n [del significante vac\u00edo] siempre ser\u00e1 precario y reversible, diversos proyectos o voluntades tratar\u00e1n de hegemonizar los significantes vac\u00edos de la comunidad ausente. El reconocimiento de la naturaleza constitutiva de esta brecha y su institucionalizaci\u00f3n constituyen el punto de partida de la democracia moderna\u00bb, p. 46.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/vientosur.info\/spip.php?article14995#sdfootnote18anc\" name=\"sdfootnote18sym\">18\/ <\/a>\u00abQuiz\u00e1s podamos decir que actualmente estamos el cabo de la emancipaci\u00f3n y al inicio de la libertad\u00bb, <i>ibid<\/i>., p. 18<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/vientosur.info\/spip.php?article14995#sdfootnote19anc\" name=\"sdfootnote19sym\">19\/ <\/a>Laclau, \u00abEstructura, Historia y Pol\u00edtica\u00bb, <i>op. cit.<\/i>, p. 208. \u017di\u017eek ha puesto de relieve el estricto paralelismo con la posici\u00f3n kantiana de la necesaria limitaci\u00f3n de las capacidades humanas en tanto que condici\u00f3n positiva de la libertad. Cf. Slavoj \u017di\u017eek, \u00abMantener el lugar\u00bb, en <i><a href=\"https:\/\/archive.org\/details\/ContingenciaHegemoniaUniversalidad\/page\/n289\">Contingencia, Hegemon\u00eda, Universalidad<\/a>\u2026<\/i> , op. cit. p. 320.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/vientosur.info\/spip.php?article14995#sdfootnote20anc\" name=\"sdfootnote20sym\">20\/ <\/a><i>Emancipation(s)<\/i>, <i>op. cit<\/i>., p. 121<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/vientosur.info\/spip.php?article14995#sdfootnote21anc\" name=\"sdfootnote21sym\">21\/ <\/a>&gt; Nicos Poulantzas, <i><a href=\"https:\/\/www.laondadigital.uy\/wp-content\/uploads\/2015\/08\/Nicos-Poulantzas-Estado-Poder-y-Socialismo.pdf\">El Estado, el poder y el socialismo<\/a><\/i>,.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/vientosur.info\/spip.php?article14995#sdfootnote22anc\" name=\"sdfootnote22sym\">22\/ <\/a>Ernesto Laclau, <i><a href=\"https:\/\/arditiesp.files.wordpress.com\/2014\/01\/laclau_razon_populista_html_2005.pdf\">La raz\u00f3n populista<\/a><\/i>.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/vientosur.info\/spip.php?article14995#sdfootnote23anc\" name=\"sdfootnote23sym\">23\/ <\/a><i>Ibid<\/i>., p. 89.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/vientosur.info\/spip.php?article14995#sdfootnote24anc\" name=\"sdfootnote24sym\">24\/ <\/a>\u00abAqu\u00ed no estamos frente a la \u00abnegaci\u00f3n determinada\u00bb en el sentido hegeliano: mientas que \u00e9sta es producto de la positividad aparente de los <i>concreto<\/i> y que <i>circula <\/i>a trav\u00e9s de contenidos siempre determinados, nuestra noci\u00f3n de la negatividad depende del fracaso en la constituci\u00f3n de cualquier determinaci\u00f3n\u00bb, <i>Emancipation(s)<\/i>, <i>op. cit<\/i>., p. 14. En este retorcido juego de manos todo sucede como si este <i>fracaso<\/i> pudiera prescindir de un t\u00e9rmino en relaci\u00f3n al cual se presenta como un fracaso y que le <i>determina<\/i>.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/vientosur.info\/spip.php?article14995#sdfootnote25anc\" name=\"sdfootnote25sym\">25\/ <\/a>\u00abNo existe intervenci\u00f3n pol\u00edtica que, en cierta medida, no sea populista\u2026 voy a se\u00f1alar fen\u00f3menos aparentemente dispares en el marco de un continuum que permitir\u00e1 hacer la compasi\u00f3n entre ellos\u2026\u00bb<i>ibid<\/i>., p. 154 et p. 175. \u00abHay que se\u00f1alar que el nivel de populismo de una intervenci\u00f3n no tiene nada que ver con su contenido o su orientaci\u00f3n, sino s\u00f3lo con la \u00abextensi\u00f3n [alcanzada] por la cadena de equivalencias que unifica las demandas sociales\u00bb, <i>ibid<\/i>., p. 154.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/vientosur.info\/spip.php?article14995#sdfootnote26anc\" name=\"sdfootnote26sym\">26\/ <\/a>\u00abEstas demandas est\u00e1n dirigidas al sistema por desfavorecidos de un espacio u otro y en ellas existe impl\u00edcita una dimensi\u00f3n igualitaria; su emergencia presupone una forma de exclusi\u00f3n o falta\u00bb, <i>ibid<\/i>. p. 125.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/vientosur.info\/spip.php?article14995#sdfootnote27anc\" name=\"sdfootnote27sym\">27\/ <\/a>Cf. Slavoj \u017di\u017eek, \u00abA Leninist Gesture Today. Against the Populist Temptation\u00bb, en Sebastian Budgen, Stathis Kouvelakis, Slavoj \u017di\u017eek (dir.), <i>Lenin Reloaded. Toward a Politics of Truth<\/i>, Duke University Press, Durham, 2007, p. 81 y ss.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/vientosur.info\/spip.php?article14995#sdfootnote28anc\" name=\"sdfootnote28sym\">28\/ <\/a>&gt; <i><a href=\"https:\/\/arditiesp.files.wordpress.com\/2014\/01\/laclau_razon_populista_html_2005.pdf\">La raz\u00f3n populisa<\/a><\/i>,.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/vientosur.info\/spip.php?article14995#sdfootnote29anc\" name=\"sdfootnote29sym\">29\/ <\/a><i>Ibid<\/i>., p. 201-208 et p. 214-222. La forma de insertar el significante <i>nacional<\/i> en los discursos pol\u00edticos sirve incontestablemente como revelador de la divisi\u00f3n m\u00e1s profunda de lo que da a entender el espectro de variaciones internas de una matriz <i>populista<\/i>\u00ab.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/vientosur.info\/spip.php?article14995#sdfootnote30anc\" name=\"sdfootnote30sym\">30\/ <\/a>\u00abSin embargo, esta experiencia inicial no es simplemente la de una falta. La falta, como lo hemos visto, est\u00e1 relacionada a una demanda no satisfecha. Pero ello implica incluir en la explicaci\u00f3n al poder que no ha satisfecha la demanda. Una demanda se dirige siempre a alguien\u00bbibid., p. 85-86.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/vientosur.info\/spip.php?article14995#sdfootnote31anc\" name=\"sdfootnote31sym\">31\/ <\/a>Cf. El c\u00e9lebre texto de Lenin, \u00abA prop\u00f3sito de las consignas\u00bb en <i>\u0152uvres compl\u00e8tes<\/i>, t. 25, Editions Progreso, Moscou,1971, p. 198-206,y el comentario indispensable de Jean-Jacques Lecercle, <i>Une philosophie marxiste du langage<\/i>, Paris, PUF, 2004, p. 94-100.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/vientosur.info\/spip.php?article14995#sdfootnote32anc\" name=\"sdfootnote32sym\">32\/ <\/a><i><a href=\"https:\/\/arditiesp.files.wordpress.com\/2014\/01\/laclau_razon_populista_html_2005.pdf\">La raz\u00f3n populista<\/a><\/i>.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/vientosur.info\/spip.php?article14995#sdfootnote33anc\" name=\"sdfootnote33sym\">33\/ <\/a>Lo que, dicho sea de paso, permite trazar una l\u00ednea demarcatoria entre el marxista que, sin duda, ha utilizado de forma m\u00e1s emp\u00e1tica el t\u00e9rmino <i>pueblo<\/i>, Stalin, inventor del sintagma-clave del discurso soci\u00e9tico. \u00abtodo el pueblo\u00bb (se supon\u00eda que el Estado sovi\u00e9tico era el de <i>todo el pueblo<\/i> y no s\u00f3lo la <i>dictadura del proletariado<\/i>), y que el <i>pueblo<\/i> de Lenin, de Gramsci o de Mao, que designa formas pol\u00edticas de unificaci\u00f3n tendencial (y s\u00f3lo tendencial) subalternas en una configuraci\u00f3n dada de contradicciones de clase; p. ej, en una coyuntura.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/vientosur.info\/spip.php?article14995#sdfootnote34anc\" name=\"sdfootnote34sym\">34\/ <\/a><i>Emancipation(s)<\/i>, <i>op. cit.<\/i>, p. 31-32.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/vientosur.info\/spip.php?article14995#sdfootnote35anc\" name=\"sdfootnote35sym\">35\/ <\/a><i>La raz\u00f3n populista<\/i><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/vientosur.info\/spip.php?article14995#sdfootnote36anc\" name=\"sdfootnote36sym\">36\/ <\/a><i>Ibid<\/i>.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/vientosur.info\/spip.php?article14995#sdfootnote37anc\" name=\"sdfootnote37sym\">37\/ <\/a><i>Ibid<\/i>.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/vientosur.info\/spip.php?article14995#sdfootnote38anc\" name=\"sdfootnote38sym\">38\/ <\/a><i>Ibid<\/i>.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/vientosur.info\/spip.php?article14995#sdfootnote39anc\" name=\"sdfootnote39sym\">39\/ <\/a><i>Ibid<\/i>.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/vientosur.info\/spip.php?article14995#sdfootnote40anc\" name=\"sdfootnote40sym\">40\/ <\/a>&gt; <i>Ibid<\/i>., p. 93.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/vientosur.info\/spip.php?article14995#sdfootnote41anc\" name=\"sdfootnote41sym\">41\/ <\/a><i>Ibid<\/i>., p. 92.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/vientosur.info\/spip.php?article14995#sdfootnote42anc\" name=\"sdfootnote42sym\">42\/ <\/a>Laclau afirma, por ejemplo, que la ventaja que actualmente detentan las fuerzas de la derecha sobre las de la izquierda se debe a que las primeras se mueven a nivel de un <i>determinado imaginario pol\u00edtico<\/i>, mientras que las segundas est\u00e1n replegadas en un discurso moral sobre derechos, o que la derrota duradera de los Republicanos en EE UU depende de una \u00abreacticulaci\u00f3n dr\u00e1stic del imaginario pol\u00edtico\u00bb, <i>ibid<\/i>. p. 138.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/vientosur.info\/spip.php?article14995#sdfootnote43anc\" name=\"sdfootnote43sym\">43\/ <\/a><i>Ibid<\/i>., p. 149. Subrayado m\u00edo.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/vientosur.info\/spip.php?article14995#sdfootnote44anc\" name=\"sdfootnote44sym\">44\/ <\/a><i>Ibid<\/i>., p. 235.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/vientosur.info\/spip.php?article14995#sdfootnote45anc\" name=\"sdfootnote45sym\">45\/ <\/a><i>Ibid<\/i>. p. 237.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/vientosur.info\/spip.php?article14995#sdfootnote46anc\" name=\"sdfootnote46sym\">46\/ <\/a>\u00abLa historia es m\u00e1s bien una sucesi\u00f3n discontinua de formaciones hegem\u00f3nicas que no se pueden ordenar mas que mediante un relato que transcienda su historicidad contingente\u00bb, <i>ibid.<\/i>, p. 226.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/vientosur.info\/spip.php?article14995#sdfootnote47anc\" name=\"sdfootnote47sym\">47\/ <\/a>Cf. Por ejemplo: \u00abvivimos en un terreno hist\u00f3rico en el que la proliferaci\u00f3n de puntor de ruptura y de antagonismos exige de <i>manera creciente<\/i> formas pol\u00edticas de reagregaci\u00f3n\u00bb, <i>ibid<\/i>. p. 230 \u2013 subrayado m\u00edo. Ciertamente, Laclau se apresura a subrayar que no se trata de \u00abl\u00f3gicas sociales subjacentes sino de actos en el sentido previamente descrito\u00bb (<i>ibid<\/i>.). No es menos cierto que esta tendencia crciente no se puede reducir a la contingencia indeterminadas de actos discontinuos y singulares; de ah\u00ed la necesidad de referirse a la categor\u00eda \u00abcapitalismo\u00bb (Cf. Tambi\u00e9n: \u00abel capitalismo mundializado <i>crea <\/i>una mir\u00edada de puntos de r uptura y antagonismo\u00bb <i>ibid<\/i>., p. 150 \u2013 subrayado m\u00edo) e incluso concluir con esta sorprendente afirmaci\u00f3n <i>fundamentalista<\/i> : \u00abla heterogeneidad pertenece al fundamento del capitalismo\u00bb (<i>ibid<\/i>., p. 230) !<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/vientosur.info\/spip.php?article14995#sdfootnote48anc\" name=\"sdfootnote48sym\">48\/ <\/a>Por ejemplo, en esta formulaci\u00f3n: Nuestras sociedades son menos homog\u00e9neas que las que fueron formuladas en los modelos marxistas\u2026 la disoluci\u00f3n de la metaf\u00edsica de la presencia no es una solo una operaci\u00f3n intelectual. Se inscribe profundamente en la experiencia del las \u00faltimas d\u00e9cadas\u00bb <i>Emancipation(s)<\/i>, <i>op. cit<\/i>., p. 82.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/vientosur.info\/spip.php?article14995#sdfootnote49anc\" name=\"sdfootnote49sym\">49\/ <\/a><i>Ibid<\/i>.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/vientosur.info\/spip.php?article14995#sdfootnote50anc\" name=\"sdfootnote50sym\">50\/ <\/a><i>La raz\u00f3n populista<\/i>.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/vientosur.info\/spip.php?article14995#sdfootnote51anc\" name=\"sdfootnote51sym\">51\/ <\/a><i>Ibid<\/i>.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/vientosur.info\/spip.php?article14995#sdfootnote52anc\" name=\"sdfootnote52sym\">52\/ <\/a>Marc Saint-Upery, \u00abY a-t-il une vie apr\u00e8s le postmarxisme ?\u00bb, <i>Revue Internationale des Livres et des Id\u00e9es<\/i>, n\u00b0 12, juillet 2009, disponible sur <a href=\"http:\/\/www.revuedeslivres.fr\/y-a-t-il-une-vie-apres-le-postmarxisme-marc-saint-upery\/\">http:\/\/www.revuedeslivres.fr\/y-a-t-il-une-vie-apres-le-postmarxisme-marc-saint-upery\/<\/a><\/p>\n<p>Fuente: vientos.info<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Contra la raz\u00f3n populista Por Stathis Kouvelakis [Los trabajos de Ernesto Laclau y Chantal Mouffe, muy discutidos en el \u00e1mbito acad\u00e9mico desde hace varios a\u00f1os, se han extendido al \u00e1mbito pol\u00edtico y han generado debates en el seno de la izquierda latinoamericana y europea. 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