{"id":2034,"date":"2019-08-20T11:30:12","date_gmt":"2019-08-20T11:30:12","guid":{"rendered":"http:\/\/uninomadasur.net\/?p=2034"},"modified":"2019-08-20T11:30:12","modified_gmt":"2019-08-20T11:30:12","slug":"john-holloway-la-teoria-de-la-revolucion-intersticial","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/uninomadasur.net\/?p=2034","title":{"rendered":"John Holloway: La teor\u00eda de la revoluci\u00f3n intersticial"},"content":{"rendered":"<div class=\"page\" title=\"Page 1\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>John Holloway*: The Theory of Interstitial Revolution<\/p>\n<p><strong>Por ANA CECILIA DINERSTEIN**<\/strong><\/p>\n<p><strong>Resumen<\/strong><\/p>\n<p>La obra de John Holloway abarca cuatro d\u00e9cadas de desarrollo intelectual y compromiso con el cambio radical. Su trabajo se desarroll\u00f3 en el contexto de la Conferencia de los Economistas Socialistas y fue fundamental para la crea- ci\u00f3n del Marxismo Abierto. Este art\u00edculo presenta lo que voy a denominar la teor\u00eda de la revoluci\u00f3n intersticial la cual, parafraseando a Holloway, produjouna \u201cgrieta\u201d en las teor\u00edas y praxis marxistas, aut\u00f3nomas y radicales. Comien- zo con un relato de la vida y la trayectoria intelectual de John Holloway para marcar los caminos a trav\u00e9s de los cuales se comienza a articular esta teor\u00eda cr\u00edtica, a trav\u00e9s de un trabajo de a\u00f1os. Luego discuto su \u201cteor\u00eda de la revolu-ci\u00f3n intersticial\u201d. Concluyo que el trabajo de Holloway es pionero tanto para la teor\u00eda cr\u00edtica como para la praxis anticapitalista.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"page\" title=\"Page 2\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p><strong>1 VIDA Y TRAYECTORIA INTELECTUAL<\/strong><\/p>\n<p>John Holloway naci\u00f3 el 26 de julio de 1947 en Dubl\u00edn, Irlanda. Estudi\u00f3 Derecho, obtuvo su t\u00edtulo de grado en Estudios Superiores Europeos en el College of Europe y realiz\u00f3 su doctorado en Ciencias Pol\u00edticas en la Universidad de Edimburgo. Fue profesor de Ciencia Pol\u00edtica en dicha Universidad hasta su traslado a M\u00e9xico en 1991. Una vez en Puebla, una ciudad colonial espa\u00f1ola, se estableci\u00f3 como profesor en el Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades \u201cAlfonso V\u00e9lez Pliego\u201d de la Benem\u00e9rita Universidad Aut\u00f3noma de Puebla, donde actualmente (mayo de2019) imparte cursos de posgrado, y edita \u201cBajo el Volc\u00e1n\u201d, la revista del posgrado en sociolog\u00eda de la misma universidad.<\/p>\n<p>Holloway comenz\u00f3 su relaci\u00f3n intelectual con la Escuela de Frankfurt cuandoley\u00f3 \u201cEl Hombre Unidimensional\u201d de Herbert Marcuse, en 1967. Pero no fue hasta que ley\u00f3 la obra del fil\u00f3sofo Alem\u00e1n Ernst Bloch que entr\u00f3 en el dominio de la Teor\u00eda Cr\u00edtica y del marxismo. Holloway se top\u00f3 con la filosof\u00eda de Bloch en 1968, cuando un amigo que estudiaba en la Universidad de Tubinga, donde Bloch trabaj\u00f3 desde 1961 hasta su muerte en 1977, le recomend\u00f3 los textos de dicho pensador, de manera que los ley\u00f3 antes de leer \u201cEl Capital\u201d de Karl Marx. M\u00e1s tarde, estudi\u00f3 la teor\u00eda de Theodor W. Adorno en la d\u00e9cada de 1970 y continu\u00f3 trabajando con dicho entramado, alentado por Richard Gunn y Werner Bonefeld, fundadores del marxismo abierto, a finales de la d\u00e9cada de los 80\u201ds y principios de los 90\u201ds, para luego continuar la traves\u00eda junto con sus colegas de la Benem\u00e9rita Universidad Aut\u00f3noma de Puebla en las d\u00e9cadas de 1990 y del 2000.<\/p>\n<p>En 1974, Holloway se uni\u00f3 a la CSE, creada como foro internacional no sectario para el debate te\u00f3rico-pol\u00edtico marxista, y como respuesta a la necesidad de desarrollar una cr\u00edtica socialista de la ortodoxia marxista en el Reino Unido. Los a\u00f1os de Margaret Thatcher provocaron intensos debates sobre la globalizaci\u00f3n y la internacionalizaci\u00f3n del Estado-naci\u00f3n entre los diversos grupos de la izquierda brit\u00e1nica. La CSE buscaba comprender la relaci\u00f3n entre la pol\u00edtica interna nacional y los acontecimientos internacionales, y el car\u00e1cter del Estado capitalista, y potenciar la cr\u00edtica marxista del capital, en un contexto marcado por una econom\u00eda mundial crecientemente globalizada.1<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 3\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>En el contexto del debate sobre el estado al interior de la CSE, Holloway elabor\u00f3 la conceptualizaci\u00f3n del Estado como forma pol\u00edtica de relaciones sociales definidas, junto con otros y otras marxistas y en distinci\u00f3n con aquellos enfoques que tend\u00edan a considerarlo como una instituci\u00f3n pol\u00edtica y argument\u00f3 que \u201cla internacionalizaci\u00f3n del capital hab\u00eda socavado la capacidad del Estado para servir a los intereses del capital \u2018nacional\u2019.\u201d2 Holloway coincidi\u00f3 con otros miembros de la CSE (Hugo Radice, Sol Picciotto y Simon Clarke) en la importancia de plantear\u201cla cuesti\u00f3n de la relaci\u00f3n entre la lucha de clases y la reestructuraci\u00f3n del capital\u201d3 y la necesidad de reintroducir la lucha de clases como algo intr\u00ednseco \u2013m\u00e1s que externo\u2013 al an\u00e1lisis del Estado.<\/p>\n<p>El Grupo de Estudios sobre el Estado de la CSE fue influenciado por el debate alem\u00e1n sobre la Derivaci\u00f3n del Estado (DADS), cuyos miembros, como por ejemplo Joachim Hirsch y Heide Gerstenberger, concib\u00edan al Estado como \u201cforma\u201d pol\u00edtica de las relaciones sociales capitalistas, por lo que trat\u00f3 de desarrollar una cr\u00edtica materialista del Estado. El debate sobre la DEA aplic\u00f3 el concepto de \u201cforma\u201da su exploraci\u00f3n del Estado, concibiendo este \u00faltimo como un derivado l\u00f3gico ehist\u00f3rico del capital. El debate de la DADE interpret\u00f3 \u201cEl Capital\u201d de Marx como una \u201ccr\u00edtica materialista de la econom\u00eda capitalista\u201d, donde lo pol\u00edtico y lo econ\u00f3mico no eran esferas separadas, sino momentos distintos del capital como una totalidad social. Si bien este desarrollo fue vital para el Debate sobre el Estado de la CSE, esta \u00faltima rechazaron la afirmaci\u00f3n problem\u00e1tica de la DADE: la \u201cderivaci\u00f3n l\u00f3gica\u201d de la forma Estado del Capital. Como Holloway destaca:4 \u201chay una tendencia a ver la l\u00f3gica como el establecimiento del marco general del desarrollo, con los detalles reales que son tomados de la historia de la lucha de clases, de modo tal que al final se ve a la lucha de clases como Subordinada a la l\u00f3gica estructural del capitalismo.\u201d5<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 4\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>Al rechazar la idea de la derivaci\u00f3n \u201cl\u00f3gica\u201d y defender la existencia del Estado\u00a0como una necesidad hist\u00f3rica de la lucha de clases,6 el Grupo \u201cEstado\u201d de la CSE logr\u00f3 reintegrar la lucha de clases al an\u00e1lisis de las formas pol\u00edticas y econ\u00f3micas de las relaciones sociales capitalistas.7 En 1977, Holloway fue co-autor de un art\u00edculo con Sol Picciotto en el que impugnaban el an\u00e1lisis del Estado de Ralph Miliband y Nicos Poulantzas, y Antonio Gramsci, argumentando que sus\u00a0\u201caproximaciones se basan&#8230;. en un malentendido de la gran obra de Marx, que no es un an\u00e1lisis del \u201cnivel econ\u00f3mico\u201d sino una cr\u00edtica materialista de la econom\u00eda pol\u00edtica, es decir, precisamente una cr\u00edtica materialista de los intentos burgueses de analizar la econom\u00eda de forma aislada de las relaciones de explotaci\u00f3n de clase en las que se basa.\u201d8<\/p>\n<p>Seg\u00fan Holloway y Picciotto, para entender la crisis del capitalismo y el papel del Estado en \u00e9sta, era esencial abandonar la idea de crisis como \u201ccrisis econ\u00f3mica\u201d e interpretar la crisis como crisis de la relaci\u00f3n de capital. En esta teor\u00eda materialistadel Estado, el an\u00e1lisis no parte del Estado, sino del capital como forma de relaciones sociales. Una teor\u00eda \u201cpol\u00edtica\u201d del Estado (como la de Miliband o la de Poulantzas, o la de Gramsci), autonomiza al Estado como objeto de estudio, lo que conduce a la separaci\u00f3n \u201cmetodol\u00f3gica\u201d del estudio de la forma del Estado de las relaciones sociales capitalistas. Como lo hab\u00eda Hirsch previamente, la separaci\u00f3n entre lo pol\u00edtico y lo econ\u00f3mico impide que se entienda al Estado como la forma pol\u00edtica de la sociedad capitalista.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"page\" title=\"Page 5\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>Los desarrollos te\u00f3ricos del Grupo Estado de la CSE constituyeron un punto de inflexi\u00f3n en el debate sobre el estado marxista.9 Para Holloway, \u201centender lo pol\u00edtico y lo econ\u00f3mico como dos formas, como dos momentos, de la relaci\u00f3n entre capital y trabajo implica entender al Estado como un proceso que fetichiza las relaciones sociales.\u201d10 La cuesti\u00f3n no era qu\u00e9 es el Estado, sino qu\u00e9 es el capital y por qu\u00e9 en la sociedad capitalista el Estado se presenta como aut\u00f3nomo, existiendo por encima dela sociedad capitalista. Holloway y Picciotto discutieron la forma espec\u00edfica de dominaci\u00f3n en la sociedad capitalista utilizando la siguiente pregunta de Pashukanis:<\/p>\n<p>\u201c\u00bfPor qu\u00e9 el dominio de una clase no sigue siendo lo que es, es decir, la subordinaci\u00f3n de una parte de la poblaci\u00f3n a otra? \u00bfPor qu\u00e9 \u00e9sta adopta la forma de dominaci\u00f3n oficial del Estado? &#8230; \u00bfPor qu\u00e9 se desvincula de la clase dominante tomando la forma de un mecanismo impersonal de autoridad p\u00fablica, aislado de la sociedad?\u201d11<\/p>\n<p>Este an\u00e1lisis apunt\u00f3 entonces a se\u00f1alar la caracter\u00edstica distintiva del Estado capitalista: mientras que \u201caparece\u201d por encima de la sociedad como un <em>deux ex machina<\/em>, es decir, como instituci\u00f3n aut\u00f3noma por encima de la sociedad, no es m\u00e1s que la forma pol\u00edtica del capital. Para Holloway y Picciotto,12 \u201cla caracter\u00edstica distintiva importante de la dominaci\u00f3n de clase en la sociedad capitalista es que es mediada a trav\u00e9s del intercambio de mercanc\u00edas.\u201d En t\u00e9rminos pr\u00e1cticos, esto significa que \u201cel Estado tiene que derivarse del an\u00e1lisis de las luchas de clase que rodean la reproducci\u00f3n del capital, en lugar de derivarse de alguna manera de las formas superficiales de la apariencia del capital.\u201d13<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 6\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>Sin embargo, todav\u00eda no quedaba claro c\u00f3mo se experimentaba el estado en la vida cotidiana. En 1979, como miembro de la CSE London Edinburgh Weekend Return Group (LEWRG), Holloway colaboro en la publicaci\u00f3n de un folleto titulado \u201cIn and against the state\u201d (En y contra el Estado), en el que se criticaba a \u201cla ideolog\u00eda dominante, \u201cFabiana\u201d, del Partido Laborista Brit\u00e1nico, en la cual\u00a0\u201cla expansi\u00f3n del Estado de bienestar se identifica con la marcha hacia el xxx. A menudo la gente hace una distinci\u00f3n entre dos lados diferentes del Estado. Piensan que el Estado tiene un lado \u201cbueno\u201d (es decir, socialista), que incluir\u00edalos servicios sociales, la salud, la educaci\u00f3n y las industrias nacionalizadas; y unlado \u201cmalo\u201d (es decir, capitalista), que implica funciones tales como la defensa, el orden p\u00fablico y la ayuda a la industria privada. Desde este punto de vista, la lucha por el socialismo implica tratar de expandir el lado bueno y restringir el lado malo.\u201d14<\/p>\n<p>El problema para el grupo era el reformismo y la falta de reconocimiento del car\u00e1cter capitalista del Estado. El Estado no es un Estado en la sociedad capitalista, sino un \u201cEstado capitalista\u201d: \u201c\u00bfC\u00f3mo es el Estado un Estado capitalista?\u201d. El LEWRG sosten\u00eda que \u201clo que hace del Estado un Estado capitalista es la maneraest\u00e1 construido en toda la estructura de las relaciones sociales capitalistas\u201d.15 Ofrecieron as\u00ed la noci\u00f3n de \u201cen y contra el Estado\u201d para expresar la forma contradic- toria tanto del Estado como de la experiencia del Estado mismo, como una forma de relaciones sociales y como una instituci\u00f3n:<\/p>\n<p>\u201cLos dos sentidos est\u00e1n estrechamente entrelazados, pero la distinci\u00f3n es im- portante. El problema de trabajar en y contra el Estado es precisamente el problema de volver nuestro contacto rutinario con el aparato estatal contra la for- ma de relaciones sociales que el aparato est\u00e1 tratando de imponer a nuestras acciones.\u201d16<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 7\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>Pero si el Estado se conceb\u00eda como la forma pol\u00edtica del capital, \u00bfcu\u00e1l era la relaci\u00f3n entre el Estado naci\u00f3n y el capital global y c\u00f3mo mutaba la forma del Estado como resultado de grandes transformaciones en los modos de acumulaci\u00f3n de capital? Seg\u00fan Holloway, el Estado no es el punto de partida para el an\u00e1lisis del Estado. Si lo hacemos, el mundo \u201caparece como una suma de Estados-nacionales\u201d.17 Para Holloway, \u201cpara llegar a una comprensi\u00f3n satisfactoria de los cambios que est\u00e1n teniendo lugar [&#8230;] necesitamos ir m\u00e1s all\u00e1 de la categor\u00eda del \u201cEstado\u201d, om\u00e1s bien necesitamos ir m\u00e1s all\u00e1 de la suposici\u00f3n de la separaci\u00f3n de los diferentes Estados para encontrar una manera de discutir su unidad.\u201d18<\/p>\n<p>Holloway hace una distinci\u00f3n importante entre \u201clo pol\u00edtico\u201d y \u201cel Estado\u201d. Lo pol\u00edtico es un \u201cmomento de la totalidad de las relaciones sociales capitalistas\u201d 19queno existe como un Estado global, sino como una \u201cmultiplicidad de Estados nacionales aparentemente aut\u00f3nomos y territorialmente distintos.\u201d 20 Los Estados nacionales son \u201cformas pol\u00edticas de la totalidad global de las relaciones sociales.\u201d21 La relaci\u00f3n entre ambos \u2013los Estados pol\u00edticos y los Estados nacionales\u2013 es tal que lo pol\u00edtico est\u00e1\u00a0\u201cfracturado en unidades territorialmente definidas: esta fragmentaci\u00f3n es fundamental para entender lo pol\u00edtico&#8230; El mundo no es una suma de Estados nacionales, capitalismos nacionales o sociedades nacionales: m\u00e1s bien, la existencia fracturada de lo pol\u00edtico como Estados nacionales descompone el mundo en m\u00faltiples unidades aparentemente aut\u00f3nomas.22<\/p>\n<p>Los miembros del Grupo Estado de la CSE ya hab\u00edan llegado a la conclusi\u00f3n de que el problema no era que el capital global debilitara al Estado-naci\u00f3n, esto ilustrado por la imposibilidad de mantener el Estado de Bienestar Keynesiano debido a las crecientes presiones del capital global. El problema era que el Estado era la forma pol\u00edtica de las relaciones sociales de la capitalizaci\u00f3n como una relaci\u00f3n fundamental del mercado mundial. Con la transformaci\u00f3n del capital en dinero (financiarizaci\u00f3n), los Estados nacionales ahora compet\u00edan por una porci\u00f3n del capital global para sostener la reproducci\u00f3n social dom\u00e9stica. La forma neoliberal delEstado no era \u201cecon\u00f3mica\u201d ni \u201cpol\u00edtica\u201d, sino que indujo cambios de pareja producidos por la transformaci\u00f3n global del capital que fueron provocados por la lucha de clases. La crisis del keynesianismo y el surgimiento del monetarismo no pueden explicarse por el recurso a la racionalidad pol\u00edtica o econ\u00f3mica. M\u00e1s bien, manifestaron un proceso de reestructuraci\u00f3n de las relaciones sociales capitalistas a nivel del mercado mundial.23<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 8\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>La contribuci\u00f3n de Holloway a este debate espec\u00edfico se centr\u00f3 en el \u201ctrabajo\u201dcomo categor\u00eda central de la crisis capitalista. En este argumento, la crisis del Keynesianismo equival\u00eda a una crisis de la forma espec\u00edficamente keynesiana de reconocimiento del poder del trabajo. El Keynesianismo expres\u00f3 el poder del trabajo como \u201cmodo de dominaci\u00f3n.\u201d24 Es decir, el Estado keynesiano conten\u00eda el poder del trabajo a trav\u00e9s de la \u201cmonetizaci\u00f3n\u201d del conflicto de clases: \u201cFrente a la rigidez y la revuelta, el dinero era el gran lubricante. La negociaci\u00f3n salarial se convirti\u00f3 enel centro del cambio de direcci\u00f3n y del descontento de los trabajadores.\u201d25 As\u00ed pues, analiz\u00f3 la crisis del keynesianismo como una crisis de contenci\u00f3n del trabajo.<\/p>\n<p>En el enfoque de Holloway, la noci\u00f3n de \u201cforma\u201d se desarroll\u00f3 a partir de unrelato anterior del Estado como la forma pol\u00edtica de la sociedad capitalista en un argumento sobre el fetichismo como un proceso abierto de fetichizaci\u00f3n.26 Este cambio marca un segundo momento en la trayectoria de Holloway como un contribuyente clave al Marxismo Abierto. El t\u00e9rmino Marxismo Abierto fue empleado por Werner Bonefeld, Richard Gunn y el difunto Kosmas Psychopedis a principios de la d\u00e9cada de 1990 para desafiar la tradici\u00f3n marxista \u201ccerrada, cientificista y positivista\u201d. El Marxismo Abierto se inspir\u00f3 en la tradici\u00f3n de marxistas no ortodoxos y pensadores radicales cr\u00edticos como Adorno, Agnoli, Bloch, Luk\u00e1cs, Luxemburgo, Rubin, Pashukanis y Marx. 27 El t\u00e9rmino Marxismo Abierto se remonta al t\u00edtulo de un libro en el que Ernst Mandel y Johannes Agnoli (1980) \u201cdebatieron el significado de la cr\u00edtica de Marx\u201d y, en relaci\u00f3n con ella, si la econom\u00eda marxista es una contradicci\u00f3n de t\u00e9rminos. Mientras que Mandel argument\u00f3 que no lo es, el marxista abierto sigui\u00f3 a Agnoli, quien sostuvo que se deb\u00eda a que \u201cMarx neg\u00f3 principalmente el mundo del capital al revelar su contenido social humano.\u201d28<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 9\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>El Marxismo Abierto rechaza el cierre dogm\u00e1tico de las categor\u00edas de pensamiento: \u201cel Marxismo Abierto ofrece conceptualizar las contradicciones internas de la dominaci\u00f3n misma&#8230; la cr\u00edtica es abierta en la medida en que implica una interrelaci\u00f3n rec\u00edproca entre las categor\u00edas de teor\u00eda (que interroga la pr\u00e1ctica) y de pr\u00e1ctica (que constituye el marco para la cr\u00edtica)\u201d 29 Holloway describi\u00f3 al Marxismo Abierto como la \u201cliberaci\u00f3n de Marx\u201d de la teor\u00eda tradicional 30En su relato, implicaba una teor\u00eda de la lucha: \u201chablar de lucha es hablar de la apertura del desarrollo social; pensar en el marxismo como una teor\u00eda de la lucha es pensar en las categor\u00edas marxistas como categor\u00edas abiertas, categor\u00edas que conceptualizan la apertura de la sociedad.\u201d 31<\/p>\n<p>Una de las cuestiones en juego en el mencionado debate entre Mandel y Agnolifue que \u201cla cr\u00edtica de las formas sociales&#8230; equivale a una cr\u00edtica de las categor\u00edas econ\u00f3micas sobre una base humana y lo hace devolviendo las formas constituidas de las categor\u00edas econ\u00f3micas a las \u201crelaciones entre humanos\u201d (Marx, 1972: 147).\u201d32 Para el desarrollo te\u00f3rico de Holloway esta cr\u00edtica de la forma social es crucial. Lo desarroll\u00f3 diseccionando la categor\u00eda trabajo y su \u201crelaci\u00f3n con el capital\u201d, lo que le llev\u00f3 al argumento de que el capital y el trabajo forman una \u201cconexi\u00f3n interna\u201d.33 En la contribuci\u00f3n de Holloway, el argumento sobre la \u201cconexi\u00f3n interna\u201d estableci\u00f3 que la \u201ccr\u00edtica\u201d de Marx a la econom\u00eda pol\u00edtica conformaba una teor\u00eda cr\u00edtica del trabajo como poder constitutivo. Como \u00e9l dijo, \u201ces s\u00f3lo el trabajo lo que constituye la realidad social&#8230; nuestro propio poder no se enfrenta a nada m\u00e1s que a nuestro propio poder, aunque en forma alienada.\u201d 34 Como consecuencia, la resoluci\u00f3n de la teor\u00eda de la lucha de Marx no puede residir en la \u201cinversi\u00f3n de la polaridad entre capital y trabajo, sino en su disoluci\u00f3n.\u201d35<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 10\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>Es decir, el trabajo aparece en el capital como su forma de existencia alienada.36 Como destaca Richard Gunn, 37 \u201c los roles sociales son mediaciones de la lucha de clases, es decir, son modos de existencia de la lucha de clases&#8230;: como mediados en t\u00e9rminos de roles, la lucha de clases existe en el modo de ser negada\u201d.38 La noci\u00f3n de\u201cforma\u201d apunta a la condici\u00f3n hist\u00f3rica de \u201ctransitoriedad\u201d de las formas en que el trabajo existe en y contra el capital. Las formas de existencia del trabajo no est\u00e1n \u201cconstituidas\u201d (cursivas en el original) por algunas fuerzas sociales abstractas.39 M\u00e1s bien, se constituyen a trav\u00e9s de la lucha de clases. Por lo tanto, \u201cintroducir el concepto de forma es pasar de la impresi\u00f3n fotogr\u00e1fica a su negativo&#8230; [las] diversas implicaciones de las formas (historicidad, negatividad, interioridad) son bien capturadas por el t\u00e9rmino \u201cmodo de existencia\u201d.40 La forma es \u201ccentral en la discusi\u00f3n de Marx en \u2018El Capital\u2019\u201d 41 y facilita la comprensi\u00f3n de las conexiones internas (y mediaciones) de la lucha de clases. La forma implica un concepto de totalidad.42 Pero una totalidad que no es tan impenetrable como sugiere la teor\u00eda tradicional marxista:<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 11\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>\u201clas formas fetichizadas en las que aparecen las relaciones capitalistas no son una cobertura totalmente opaca que oculta completamente la explotaci\u00f3n de clase a quienes est\u00e1n sometidos a ella&#8230;. Dinero, capital, inter\u00e9s, renta, beneficio, Estado \u2013todo ello son experiencias comunes como aspectos de un sistema general de opresi\u00f3n, aunque sus interconexiones precisas pueden no ser entendidas.43<\/p>\n<p>Lo que estaba en juego, como hoy, era c\u00f3mo teorizar la resistencia y la subjetividad del trabajo frente a esta totalidad.44 Holloway ofreci\u00f3 una cr\u00edtica del concepto de trabajo entendido como resistencia, como subjetividad pr\u00e1ctica y negatividad, y sustituy\u00f3 la noci\u00f3n de fetichismo por la de fetichizaci\u00f3n. Ambos ser\u00e1n centralesen su teor\u00eda de la revoluci\u00f3n. El trabajo \u201ces subjetividad \u2013 subjetividad pr\u00e1ctica, puesto que no existe otra; y el trabajo es negatividad, puesto que implica la negaci\u00f3n pr\u00e1ctica de lo que existe&#8230; El trabajo es todo constitutivo. La \u201cObjetividad\u201d no es m\u00e1s que subjetividad objetivada.\u201d45 La subjetividad existe entonces en una forma contradictoria basada en la existencia del trabajo \u201cen la forma de la doble naturaleza del trabajo\u201d46 como trabajo concreto y como trabajo abstracto. Como veremos m\u00e1s adelante, esta distinci\u00f3n es clave para la reconceptualizaci\u00f3n de la lucha de clases de Holloway. Aunque los marxistas reconocen el doble car\u00e1cter del trabajo,han descuidado el hecho de que la \u201csubordinaci\u00f3n del trabajo concreto al abstracto (la producci\u00f3n de valor)\u201d y la resistencia a \u00e9l son fundamentales en la lucha declases. El trabajo, sostiene, \u201cexiste en una forma que niega esa \u201cactividad consciente libre\u201d que es la \u201ccaracter\u00edstica de la especie humana\u201d. La cr\u00edtica central de Marx al capitalismo es que deshumaniza a las personas al privarlas de aquello que las hace humanas.\u201d47<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 12\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>El enfoque sobre el efecto deshumanizador del trabajo en el capitalismo marcaun tercer \u201cmomento\u201d en la trayectoria intelectual de Holloway, lo que coincidi\u00f3con el levantamiento Zapatista en enero de 1994. El levantamiento inspir\u00f3 una discusi\u00f3n mundial sobre la lucha de clases como una lucha por la dignidad, la cual no puede lograrse en la sociedad capitalista. Holloway encontr\u00f3 en el zapatismo la inspiraci\u00f3n para producir una revoluci\u00f3n te\u00f3rica. La revuelta ind\u00edgena desafi\u00f3 las tradiciones revolucionarias existentes, ya que el movimiento puso la \u201cdignidad humana\u201d en lugar de la clase en el centro de su revoluci\u00f3n. Siguiendo las tradiciones ind\u00edgenas de autodeterminaci\u00f3n y autogobierno, los Zapatistas no est\u00e1n interesados en tomar el poder, m\u00e1s bien se rebelaron contra las formas tradicionales de concebir un cambio radical y problematizaron el concepto tradicional de clase. Holloway se interes\u00f3 en la forma en que los zapatistas desaf\u00edan el pensamiento binario del an\u00e1lisis de clase con su noci\u00f3n de \u201cnosotros\u201d o \u201cnosotros revolucionario\u201d y el antipoder.<\/p>\n<p>El discurso zapatista, mediado por las declaraciones, poemas y prosa del Subcomandante Insurgente Marcos, y las Declaraciones de la Selva Lacandona, resonaron con la cr\u00edtica de Holloway al leninismo, al Socialismo Real y al Marxismo Cient\u00edfico. Y lo que es m\u00e1s importante, Holloway se conect\u00f3 con el rechazo del zapatismo al Estado como el lugar principal para el cambio revolucionario. Y se convirti\u00f3 en uno de los referentes intelectuales para la diseminaci\u00f3n del mensaje y la resistencia zapatista, m\u00e1s all\u00e1 de Chiapas. Durante este tiempo, adem\u00e1s de sus breves art\u00edculos sobre el zapatismo en Common Sense, Holloway coedit\u00f3 un libro con Elo\u00edna Pel\u00e1ez, el cual presentaba varias dimensiones del levantamiento y movimiento zapatista, incluyendo sus propias reflexiones sobre la noci\u00f3n de poder que articulaba el movimiento, el significado de la revoluci\u00f3n y su concepto de dignidad.48<\/p>\n<p>Change the World without Taking Power (CTWWTP) fue publicado en 2002, y puede considerarse como la culminaci\u00f3n de las valent\u00edas te\u00f3ricas de Holloway para comprender un mundo cambiante y la revoluci\u00f3n. Seg\u00fan Holloway, \u201cel objetivo del libro es promover la discusi\u00f3n, una discusi\u00f3n que avanza, que reconoce que todos queremos desesperadamente cambiar el mundo pero que ninguno de nosotros sabe c\u00f3mo hacerlo.\u201d49 Holloway caracteriz\u00f3 su libro como de doble faz (<em>Janus-faced<\/em>): por un lado es \u201cun intento de decir a los activistas que, para tomar en serio su activismo, deben leer a Marx y teorizar austeramente; y [por el otro] decir a los te\u00f3ricos marxistas sobrios que deben romper con su austeridad y pensar pol\u00edticamente, y por lo tanto transformar su propia teor\u00eda.\u201d50<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 13\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>Los a\u00f1os que siguieron a la revuelta zapatista fueron pol\u00edticamente estimulantes. En 1999, la masiva protesta callejera de dos frente al State Convention and Trade Centre de Seattle, impidi\u00f3 la celebraci\u00f3n de la Conferencia Ministerial de la Organizaci\u00f3n Mundial del Comercio (OMC), fue un punto de inflexi\u00f3n en el activismo social.51 La insurrecci\u00f3n zapatista junto a la \u201cBatalla de Seattle\u201d se convirtieron en los s\u00edmbolos m\u00e1s conocidos del nacimiento del Movimiento por la Justicia Global (GJM por sus siglas en ingl\u00e9s). Este incluy\u00f3 nuevas formas de activismo social aut\u00f3nomo, y movilizaci\u00f3n ciudadana por la dignidad, ya no lideradas por el movimiento obrero \u00fanicamente, ni con el objetivo de participar en una pol\u00edtica partidaria hacia la toma del poder del Estado y que, adem\u00e1s, dejaba atr\u00e1s el discurso tradicional de la izquierda basado en la lucha de clases.<\/p>\n<p>El surgimiento del activismo transnacional y la intensificaci\u00f3n de la resistencia local a la globalizaci\u00f3n neoliberal pusieron a John Holloway en el centro de apasionados debates y discusiones entre acad\u00e9micos y activistas sobre el significado de las acciones colectivas, los movimientos sociales, la pol\u00edtica y la antipol\u00edtica y la relaci\u00f3n del anticapitalismo con el Estado y el dinero. Si bien el argumento de su libro reson\u00f3 entre quienes celebraban la autonom\u00eda como una herramienta para el cambio radical, la propuesta de Holloway tambi\u00e9n produjo adversarios intelectuales, es decir, aquellos que se aferran a las lecturas tradicionales de Marx y de la pol\u00edtica de la izquierda marxista institucional. Estos \u00faltimos no perdonaron su irreverencia hacia la clase obrera como sujeto de la revoluci\u00f3n y, sobre todo, su desd\u00e9n por el Estado.52 La experiencia del autor en el transcurso de los dos a\u00f1os posteriores a la publicaci\u00f3n de CTWWTP fue como \u201cjugar en el borde del mar y ser golpeado por grandes olas de entusiasmo y cr\u00edtica que me hacen girar una y otra vez: una experiencia estimulante y a veces confusa en la que ocasionalmente pierdo el hilo de la discusi\u00f3n.\u201d53<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 14\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>Holloway continu\u00f3 trabajando en el Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades de la Benem\u00e9rita Universidad Aut\u00f3noma de Puebla. Coedit\u00f3 con Sergio Tischler y Fernando Matamoros un libro, \u201cNegatividad y Revoluci\u00f3n\u201d, sobre la importancia de la dial\u00e9ctica negativa de Adorno para entender la resistencia y el activismo pol\u00edtico hoy en d\u00eda (Holloway et al., 2009). El resultado de la publicaci\u00f3n fue el seminario \u201cSubjetividad y Teor\u00eda Cr\u00edtica\u201d que continua vigente sobre, impartido por los tres editores del libro, entre otros profesores, para los programas del posgrado en sociolog\u00eda.<\/p>\n<p>A pesar del subt\u00edtulo del libro CTWWTP es \u201cEl significado de la revoluci\u00f3n hoy\u201d, este no ofrece una teor\u00eda de la revoluci\u00f3n. Fueron necesarios seis a\u00f1os m\u00e1s para que esta teor\u00eda surgiera en un contexto marcado por la crisis financiera capitalista de 2008 y la expansi\u00f3n de la pol\u00edtica de austeridad en el Norte global. Crack Capitalism ofrece una discusi\u00f3n m\u00e1s sofisticada sobre la crisis, el trabajo, la resistencia y la revoluci\u00f3n. Es aqu\u00ed donde Holloway ofrece la idea de \u201cagrietar\u201d (crack en ingl\u00e9s) como una forma de pensar sobre las luchas revolucionarias. Afirma que \u201cla revoluci\u00f3n no puede ser otra sino intersticial\u201d.54 Desde entonces, John Holloway ha continuado incansablemente dando ponencias y conferencias magistrales, participando en talleres, eventos y congresos alrededor del mundo, as\u00ed como tambi\u00e9n ha continuado escribiendo breves intervenciones y art\u00edculos sobre la crisis del trabajo abstracto, sobre la lectura de \u201cEl Capital\u201d de Marx, la comunizaci\u00f3n, la esperanza, la crisis griega, entre otras cuestiones, tanto en ingl\u00e9s como en otros idiomas.<\/p>\n<p><strong>2 LA TEOR\u00cdA DE LA REVOLUCI\u00d3N INTERSTICIAL<\/strong><\/p>\n<p>El marxismo como una teor\u00eda de lucha<\/p>\n<p>La propuesta de Holloway de que el marxismo es una \u201cteor\u00eda de lucha\u201d se origin\u00f3 en una breve \u201cNota sobre el Fordismo y el neofordismo\u201d en la que afirmaba: \u201cSi el marxismo no tiene que ver con el \u201clatido del coraz\u00f3n\u201d, no es nada. Si no es \u201cempujar contra la pared\u201d, no tiene sentido\u201d.55 En CTWWWTP, Holloway dedica un cap\u00edtulo entero a criticar la tradici\u00f3n del Marxismo Cient\u00edfico, un marxismo que se ve a s\u00ed mismo como una \u201cteor\u00eda de\u201d por ejemplo, la opresi\u00f3n capitalista, pero no de las contradicciones de esa opresi\u00f3n.56. Haciendo eco en la cr\u00edtica de Horkheimer sobre la teor\u00eda tradicional en contraposici\u00f3n a la teor\u00eda social cr\u00edtica, Holloway argumenta que el marxismo no puede ser \u201cMarxismo Cient\u00edfico\u201d, es decir, la positivizaci\u00f3n de una teor\u00eda o un paradigma:<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 15\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>\u201cEn la medida en que el marxismo enfatiza las regularidades del desarrollo social y las interconexiones entre los fen\u00f3menos como parte de una totalidad social, se presta muy f\u00e1cilmente a una visi\u00f3n del capitalismo como una relativamente ligera sociedad que se autorreproduce&#8230;. El marxismo, de ser una teor\u00eda de la destrucci\u00f3n de la sociedad capitalista, se convierte en una teor\u00eda de su reproducci\u00f3n.\u201d57<\/p>\n<p>El marxismo de Holloway como teor\u00eda de la lucha es decisivamente blochiano. Ernst Bloch argument\u00f3 que \u201cel marxismo en general no es absolutamente nada m\u00e1s que la lucha contra la deshumanizaci\u00f3n que culmina en el capitalismo hasta que se cancela completamente.\u201d58 Para Bloch, el humanitarismo de Marx no es un concepto abstracto. M\u00e1s bien, invoca la lucha para crear otra forma de sociedad humana. El marxismo de Holloway es tambi\u00e9n similar al marxismo de Bloch en otro sentido. Al igual que Bloch, Holloway ve al marxismo como una teorizaci\u00f3n que abre un espacio al \u201ctodav\u00eda-no\u201d.59 La filosof\u00eda de Bloch atrae a los que pretenden escapar de las caricaturas de una utop\u00eda marxista ya dada y desean \u2013como Holloway\u2013 reformular la resistencia, el antagonismo y la revoluci\u00f3n hoy.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"page\" title=\"Page 16\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p><strong>Fetichizaci\u00f3n, Forma y Totalidad<\/strong><\/p>\n<p>Como teor\u00eda de lucha, el marxismo rechaza la tradicional concepci\u00f3n marxistade la \u201ctotalidad\u201d. Para Holloway, la distinci\u00f3n entre fetichismo y fetichizaci\u00f3n y la sustituci\u00f3n del primero por la segunda \u201ces crucial para una discusi\u00f3n de la teor\u00eda marxista.\u201d60 Para reincorporar la lucha de clases en la discusi\u00f3n del fetichismo de la mercanc\u00eda, el \u201cfetichismo\u201d debe ser visto \u201ccomo un proceso de \u201cdes-fetichizaci\u00f3n\/re-fetichizaci\u00f3n\u201d para que podamos enfatizar en la \u201cfragilidad inherente de las relaciones sociales capitalistas.\u201d61 La principal diferencia, sostiene Holloway, es que, mientras el fetichismo ve el mundo como dominaci\u00f3n, la fetichizaci\u00f3n lo veen t\u00e9rminos de lucha. Esta distinci\u00f3n entre fetichismo y fetichizaci\u00f3n es un \u201chilo conductor\u201d de CTWWTP: \u201cque la lucha contra el capital es una lucha contra el fetichismo y que el fetichismo debe ser entendido como un proceso de fetichizaci\u00f3n\u201d.62 La noci\u00f3n de fetichizaci\u00f3n tiene sus ra\u00edces en el trabajo antes mencionado del Grupo de Estudio del Estado de la CSE y su teor\u00eda de la relaci\u00f3n del capital con el Estado, que concibe a este \u00faltimo \u201ccomo una forma de la relaci\u00f3n del capital, un aspecto de la fetichizaci\u00f3n de las relaciones sociales bajo el capitalismo.\u201d63\u201cPara m\u00ed, el punto de inflexi\u00f3n m\u00e1s importante de esta discusi\u00f3n fue el argumento de que el fetichismo tiene que entenderse no como un hecho consumado, sino como un proceso, como una forma-proceso o proceso de formaci\u00f3n, como una lucha\u201d.64 La fetichizaci\u00f3n implica una totalidad que est\u00e1 abierta.<\/p>\n<p>Para Holloway, la totalidad se refiere a las conexiones internas entre formas derelaciones sociales fragmentadas en lugar de una completitud. La noci\u00f3n de \u201cforma\u201d es mucho m\u00e1s crucial en este sentido. Seg\u00fan Holloway, \u201cel concepto de \u201cforma\u201d (&#8230;) implica un concepto de \u201ctotalidad.\u201d65 Usar la noci\u00f3n de forma significaver a la sociedad \u201cdesde el punto de vista de su superaci\u00f3n.\u201d66 Holloway ve en el concepto de fetichismo la posibilidad de \u201cenfatizar la fragilidad inherente de las relaciones sociales capitalistas. La desfetichizaci\u00f3n\/refetichizaci\u00f3n conforma una lucha constante.\u201d67 En CTWWWTP, Holloway se involucra cr\u00edticamente con la noci\u00f3n de reificaci\u00f3n de Luk\u00e1cs desarrollada en \u201cHistoria y Conciencia de Clase\u201d(1923). Para Luk\u00e1cs, la reificaci\u00f3n afecta la totalidad de las relaciones sociales y no s\u00f3lo al proceso del trabajo; en otras palabras, como cita Holloway: \u201cEl destino del trabajador se convierte en el destino de la sociedad en su conjunto.\u201d68 En el mundo pervertido en el que vivimos, \u201clas relaciones entre las personas existen en la forma de relaciones entre cosas. Las relaciones sociales son \u201ccosificadas\u201d o \u201creificadas\u201d69. El argumento de Luk\u00e1cs, indica Holloway, \u201cse\u00f1ala la incompleta o, mejor dicho, contradictoria naturaleza del fetichismo. El proceso de objetivaci\u00f3n induce a una divisi\u00f3n entre la subjetividad y la objetividad del trabajador, entre la humanidad del trabajador y su deshumanizaci\u00f3n. La experiencia del trabajador es a la vez fetichizante y desfetichizante. En este momento, Luk\u00e1cs parece estar sentando las bases para una teor\u00eda de la revoluci\u00f3n como la autoemancipaci\u00f3n de los trabajadores.\u201d 70<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 17\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>Sin embargo, aunque esto parece apuntar en direcci\u00f3n a una teor\u00eda de la revoluci\u00f3n, escribe Holloway, el movimiento final de Luk\u00e1cs es hacia la intervenci\u00f3n externa. Las tensiones no se resuelven con y por el proletariado, sino por el partido: \u201cA pesar del car\u00e1cter radical de sus ensayos, Luk\u00e1cs opera en un contexto te\u00f3rico y pol\u00edtico que ya est\u00e1 preconstituido. Su enfoque est\u00e1 lejos del crudo \u201cMarxismo Cient\u00edfico\u201d de la tradici\u00f3n Engeliano-Leninista, pero su mundo te\u00f3rico-pol\u00edtico esel mismo.\u201d71<\/p>\n<p>Holloway tambi\u00e9n problematiza la idea de la totalidad de Adorno (y de la Escuela de Frankfurt). Seg\u00fan \u00e9l, est\u00e1 desvinculada de la idea de la revoluci\u00f3n y no pod\u00eda asociar la reificaci\u00f3n o el fetichismo con el antifetichismo.72 A pesar de las diferencias, Holloway sugiere que todos los acad\u00e9micos de la Escuela de Frankfurt enfatizan \u201cel car\u00e1cter omnipresente del fetichismo en el capitalismo moderno [el cual] lleva a la conclusi\u00f3n de que la \u00fanica fuente posible de anti-fetichismo se encuentra fuera de lo ordinario \u2013ya sea el Partido (Luk\u00e1cs), los intelectuales privilegiados (Horkheimer y Adorno) o el \u201csubstrato de los marginados y los forasteros\u201d (Marcuse).\u201d73 Holloway rechaza esta comprensi\u00f3n elitista de la teor\u00eda y se\u00f1ala sus profundas implicaciones pol\u00edticas:<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 18\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>\u201cla visi\u00f3n de que la revoluci\u00f3n es imposible, o que debe ser dirigida por una vanguardia emancipada que act\u00fae en nombre de la clase obrera: conduce a un enfoque en el Estado, que es precisamente una forma de organizaci\u00f3n en nombre de, es decir, una forma de exclusi\u00f3n y represi\u00f3n.\u201d74<\/p>\n<p>En cambio, la fetichizaci\u00f3n comienza \u201cdesde un sujeto autodividido&#8230; contra su\/nuestra propia alienaci\u00f3n o fetichizaci\u00f3n, conduciendo hacia la autodeterminaci\u00f3n social&#8230; no hay salvador posible, no hay vanguardia emancipada posible.\u201d75 La\u201ctotalidad\u201d es un proceso abierto lleno de tensiones, ya que la lucha de lo que exis- te en el modo de ser negado se mueve en y contra las formas reificadas de las relaciones sociales capitalistas.<\/p>\n<p><strong>Clasificaci\u00f3n, Lucha de Clases y el Sujeto Revolucionario<\/strong><\/p>\n<p>La teor\u00eda de la revoluci\u00f3n de Holloway deconstruye las categor\u00edas de clase y lucha de clases y replantea al sujeto revolucionario. Como argumenta Richard Gunn,\u201cno es que las clases, como entidades preconcebidas socialmente (o estructuralmente), entren en lucha. M\u00e1s bien, aferr\u00e1ndonos a la concepci\u00f3n de las relaciones de clase como relaciones de lucha, deber\u00edamos pensar en la \u2018lucha de clases\u2019 como lapremisa fundamental de la \u2018clase.\u2019\u201d76 Holloway rechaza la \u201cclase\u201d como un descriptor sociol\u00f3gico o como una entidad pre constituida. En lugar de clase habla de\u201cclasificaci\u00f3n.\u201d77 Es decir, un proceso a trav\u00e9s del cual nos transformamos en otracosa, que se \u201cclasifica\u201d como clase obrera.78 Si la clase es entendida como una entidad fija, inevitablemente conduce al pensamiento identitario. Pero para Holloway, el pensamiento identitario no comprende ni a la sociedad ni a la clase. En cambio, clasifica lo que percibe y, al hacerlo, fragmenta la actividad humana como un todo en el pensamiento. La praxis revolucionaria es necesariamente anti-identitaria. En lugar de negar la importancia de las luchas obreras (como muchos cr\u00edticos le han acusado), Holloway rechaza a la \u201cclase obrera\u201d como sujeto de la revoluci\u00f3n. Para \u00e9l, el sujeto radical es el \u201cnosotros\u201d. Nosotros somos la clase obrera; y sin embargo \u201cnosotros no somos\u201d la clase obrera. Vivimos en contradicci\u00f3n: \u201cNosotros luchamos como clase obrera \u201cy\u201d en contra de ser la clase obrera:<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 19\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>\u201cNosotros somos\/no somos la clase obrera&#8230; Nos clasificamos en la medida enque producimos capital, en la medida en que respetamos el dinero, en la medida en que participamos, a trav\u00e9s de nuestra pr\u00e1ctica, nuestra teor\u00eda, nuestro lenguaje (nuestra definici\u00f3n de la clase obrera), en la separaci\u00f3n del sujeto y el objeto.\u201d79<\/p>\n<p>El problema principal de una teor\u00eda de la revoluci\u00f3n basada en el poder de la clase obrera es que la clase obrera es una subjetividad \u201cdefinida sobre la base de su subordinaci\u00f3n al capital: es porque est\u00e1 subordinada al capital (como trabajadores asalariados&#8230;) que se define como clase obrera&#8230; al ser \u201cdefinida\u201d, la clase obrera se \u201cidentifica\u201d como un grupo particular de personas.\u201d80 La definici\u00f3n y clasificaci\u00f3nde la clase obrera \u201csobre la base de su subordinaci\u00f3n al capital,\u201d81 plantea la cuesti\u00f3n err\u00f3nea de la pertenencia, es decir, qui\u00e9n pertenece y qui\u00e9n no pertenece a la clase obrera. Esta pregunta oscurece el complejo problema del antagonismo social, pues limita la lucha a una identidad espec\u00edfica. Las luchas de hoy no pueden tipificar la lucha de la \u201cclase obrera\u201d ni de ning\u00fan otro \u201csujeto\u201d debido a que \u201cel sujeto de la lucha anticapitalista es&#8230; un sujeto anti-identitario.\u201d82<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 20\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>Holloway se\u00f1ala el doble car\u00e1cter del trabajo en el capitalismo como concreto y abstracto, y argumenta que las lecturas tradicionales de Marx han descuidado hist\u00f3ricamente el antagonismo entre el \u201chacer\u201d \u00fatil y el trabajo abstracto. De esta manera mueve el eje del antagonismo de clase del trabajo contra el capital al hacer contra el trabajo. Sostiene que la clave para entender las luchas es verlas no como la lucha entre el trabajo y el capital (la visi\u00f3n marxista ortodoxa), sino como \u201cla lucha del hacer contra el trabajo (y por ende contra el capital).\u201d83 Al exponer el doble car\u00e1cter del trabajo, Holloway se\u00f1ala la fet\u00edchizaci\u00f3n de la actividad humana (llamada \u201chacer\u201d) como trabajo abstracto. Este proceso de fetichizaci\u00f3n produce una constante \u201cruptura del flujo social del hacer\u201d 84 El trabajo abstracto, argumenta, equivale al \u201ctejido del capitalismo\u201d85 es decir, la abstracci\u00f3n de la actividad humana constituye la forma a trav\u00e9s de la cual el capitalismo teje su red de cohesi\u00f3n social. Traduce su lectura de la cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica a un nuevo lenguaje donde el trabajo se convierte en el \u201chacer\u201d contra el trabajo abstracto, por ejemplo, donde el antagonismo de clase se afirma a s\u00ed mismo en forma de lucha contra la clasificaci\u00f3n, concibe al hacer como el rechazo del trabajo abstracto. Seg\u00fan Holloway, el movimiento obrero, un movimiento que representa y defiende el trabajo asalariado, por lo tanto, no puede ser revolucionario As\u00ed, concibe al hacer como una crisis del trabajo abstracto que, seg\u00fan Holloway, 86 es evidente en el declive del movimiento sindical, la crisis de la socialdemocracia, el colapso del socialismo real, etc.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"page\" title=\"Page 20\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p><strong>Hacer, Negatividad Pr\u00e1ctica y Anti-Poder<\/strong><\/p>\n<p>La dificultad hist\u00f3rica para las luchas del otro movimiento obrero es c\u00f3mo construir una cr\u00edtica m\u00e1s all\u00e1 de la idea de trabajo, cuando el trabajo capitalista sigue siendo el principio que define la organizaci\u00f3n de la vida social. Holloway sustituye el t\u00e9rmino trabajo con la noci\u00f3n anteriormente mencionada del \u201chacer\u201d:<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"page\" title=\"Page 21\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>\u201cHay dos tipos diferentes de actividades: una que es impuesta externamente y experimentada como directamente desagradable o parte de un sistema que rechazamos, y otra que empuja hacia la autodeterminaci\u00f3n. Realmente necesitamos dos palabras diferentes para estos dos tipos diferentes de actividades. Seguiremos la sugerencia de Engels en una nota al pie de p\u00e1gina en El Capital (Marx 1965 [1867]: 47) al referirse a la primera actividad como trabajo y a la segunda simplemente como hacer.\u201d 87<\/p>\n<p>El \u201chacer\u201d no solo es trabajo. El \u201chacer\u201d es el movimiento de la \u201cnegatividad pr\u00e1ctica\u201d: \u201cel hacer cambia, niega un estado de cosas existente. El hacer va m\u00e1s all\u00e1, trasciende\u201d 88El hacer existe en un \u201cmodo de ser negado\u201d89 porque se transforma constantemente en trabajo abstracto (valor, dinero).90 Por lo tanto, a los hacedores se les \u201cniega su hacer.\u201d91 \u201cEl hacer de los hacedores se ve privado de validaci\u00f3n social: ellos y sus haceres se vuelven invisibles.\u201d92<\/p>\n<p>El argumento de que la lucha de clases es una lucha del \u201chacer contra el trabajo abstracto\u201d apunta a la existencia de dos tipos de antagonismos que, seg\u00fan Holloway, emanan del car\u00e1cter dual del trabajo en el capitalismo: el antagonismo de la explotaci\u00f3n y el antagonismo de la abstracci\u00f3n. Mientras que el antagonismo de la explotaci\u00f3n es la lucha del trabajo en el lugar del trabajo, el antagonismo de la abstracci\u00f3n es una lucha \u201ccontra\u201d el trabajo, es decir:<\/p>\n<p>\u201cla lucha contra la constituci\u00f3n del trabajo como una actividad distinta del flujo general del hacer&#8230; [esto es] la lucha de lo que a veces es llamado el otro movimiento obrero, pero no se limita en ning\u00fan sentido al lugar de trabajo&#8230;[\u00e9stos est\u00e1n en un] nivel m\u00e1s profundo de la lucha anticapitalista, la lucha contra el trabajo que produce el capital.\u201d93<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"page\" title=\"Page 1\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<div class=\"page\" title=\"Page 22\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>La idea de la lucha de clases como una lucha del hacer contra el trabajo abstracto es coherente con el rechazo de Holloway a dos sujetos antag\u00f3nicos de la lucha, pues en \u00faltima instancia es el trabajo el \u00fanico que se enfrenta a su propia existencia como capital 94 y es la continuaci\u00f3n de la conclusi\u00f3n de la CSE alcanzada en 1980 que hace hincapi\u00e9 en la subordinaci\u00f3n de la pr\u00e1ctica humana al poder del dinero:<\/p>\n<p>\u201cEl valor de Marx no correspond\u00eda al trabajo material de Ricardo, sino al trabajo abstracto que aparec\u00eda en forma de dinero&#8230; el car\u00e1cter distintivo de la teor\u00eda de Marx no resid\u00eda tanto en la idea de trabajo como en la fuente de valor y de plusval\u00eda, sino en la idea del dinero como la forma m\u00e1s abstracta de propiedad capitalista y como el poder social supremo a trav\u00e9s del cual la reproducci\u00f3n social est\u00e1 subordinada al poder del capital.\u201d95<\/p>\n<p>Para Holloway, el hacer es la lucha \u201ccontra\u201d la transformaci\u00f3n de toda pr\u00e1cticahumana en una medida abstracta del tiempo de trabajo. De esta manera, enfatiza la subjetividad como negatividad. Esta concepci\u00f3n del hacer es un principio fundamental de su teor\u00eda de la revoluci\u00f3n intersticial. Para Adorno, dial\u00e9ctica significa imposibilidad de cierre. La negaci\u00f3n de la negaci\u00f3n no puede ser resuelta positivamente. Si este fuera el caso, \u201cla negaci\u00f3n de la negaci\u00f3n ser\u00eda otra identidad, una nueva ilusi\u00f3n, una proyecci\u00f3n de l\u00f3gica consecuente \u2013y, en \u00faltima instancia, el principio de subjetividad\u2013 sobre lo absoluto.\u201d96 Holloway se aferra a esta concepci\u00f3n de lo negativo y la desarrolla hasta su conclusi\u00f3n m\u00e1s radical.<\/p>\n<p>A diferencia de Adorno y parafraseando a Luk\u00e1cs, Holloway es un hu\u00e9sped inc\u00f3modo en el Grand Hotel Abyss. Su apreciaci\u00f3n de la dial\u00e9ctica negativa de Adorno se combina con el argumento de Bloch sobre la necesidad de una utop\u00eda concreta y la funci\u00f3n ut\u00f3pica de la esperanza. La \u201cfusi\u00f3n entre negatividad y esperanza\u201d que ofrece Holloway se fundamenta en el \u201ctodav\u00eda-no\u201d de Bloch.97 \u00a0Sin embargo, el rechazo de Adorno al activismo no excluye la esperanza como una categor\u00eda cr\u00edtica negativa. Como nos recuerda Amsler, Adorno defiende la \u201cesperanza como una pr\u00e1ctica cr\u00edtica.\u201d 98<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 23\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>\u201cAl final, la esperanza, arrancada de la realidad al negarla, es la \u00fanica forma en la que aparece la verdad. Sin esperanza, la idea de verdad ser\u00eda apenas pensable, y es la falsedad cardinal, habiendo reconocido que la existencia es mala, presentarla como verdad simplemente porque ha sido reconocida.\u201d99<\/p>\n<p>La utop\u00eda es \u201cel rayo de luz que revela que el todo es falso en todos sus momentos&#8230; la utop\u00eda de toda la verdad, que est\u00e1 todav\u00eda por realizarse.100 As\u00ed, la negatividad contiene la \u201cposibilidad\u201d de \u201cafirmar\u201d otra praxis, una praxis que fue negada y que, al ser decretada, niega la imposibilidad de la existencia de una alternativa. De esta manera, Holloway escribe:<\/p>\n<p>\u201cLa lucha de lo que existe en la forma de ser negado es inevitablemente tanto negativa como positiva, tanto grito como hacer: negativa porque su afirmaci\u00f3n s\u00f3lo puede tener lugar contra su propia negaci\u00f3n, y positiva porque es la afirmaci\u00f3n de lo que existe, aunque sea en la forma de ser negada.\u201d101<\/p>\n<p>La esperanza constituye una llamada a la negatividad para entender la realidad como llena de posibilidades improbables: \u201clos humanos son sujetos, mientras que los animales no lo son. La subjetividad se refiere a la proyecci\u00f3n consciente m\u00e1s all\u00e1 de lo que existe, la capacidad de negar lo que existe y crear algo que todav\u00eda no existe.\u201d102 Por lo tanto, \u201cla pol\u00edtica revolucionaria (o mejor dicho la antipol\u00edtica) es la afirmaci\u00f3n expl\u00edcita en toda su infinita riqueza de lo que se niega. \u201cDignidad\u201d es la palabra que usan los zapatistas para hablar de esta afirmaci\u00f3n.\u201d103<\/p>\n<p><strong>Poder, Anti-Poder y el Estado<\/strong><\/p>\n<p>Una de las tesis m\u00e1s llamativas de la teor\u00eda de la revoluci\u00f3n de Holloway es que precisamente la revoluci\u00f3n trata de destruir las relaciones de poder. El objetivo es \u201ccrear una sociedad basada en el reconocimiento mutuo de la dignidad de las personas\u201d104 Como hemos visto en esta secci\u00f3n, Holloway concibi\u00f3 al Estado como una forma pol\u00edtica de las relaciones sociales capitalistas, argumentando que el Estado no es una cosa sino un proceso de lucha de clases. Por esta raz\u00f3n, \u201ces crucial entender el car\u00e1cter de clase del Estado como una forma de relaciones sociales y desarrollar nuestras propias formas distintivas, formas asim\u00e9tricas, formas que se mueven en contra y m\u00e1s all\u00e1 de la caracter\u00edstica de fetichizaci\u00f3n de las formas capitalistas.\u201d105<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 24\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>El problema no es el Estado, sino c\u00f3mo entendemos el poder en relaci\u00f3n con el Estado. El poder suele estar \u201casociado al control del dinero o del Estado\u201d. La izquierda, la corriente dominante, los leninistas o los socialdem\u00f3cratas se han centrado todos en el Estado como el lugar principal del cambio social.106 Pero esta estrategia ha fracasado. No s\u00f3lo fracas\u00f3 en la consecuci\u00f3n de sus objetivos, sino que tambi\u00e9n \u201cha tendido a destruir los movimientos que presionan a favor de un cambio radical.\u201d107 Por lo tanto, Holloway sugiere que los experimentos revolucionarios del siglo XX no \u201capuntaban demasiado alto, sino demasiado bajo.\u201d108 Es decir, no pretend\u00edan disolver las relaciones de poder. Por lo tanto, lo que se necesita es un \u201cdesaf\u00edo revolucionario\u201d que cambie \u201cel mundo sin tomar el poder.\u201d109<\/p>\n<p>\u201cCon\u201d los zapatistas, Holloway se atrevi\u00f3 a abordar expl\u00edcitamente el papel insignificante del Estado para el cambio revolucionario: en lugar de apoyar \u201cel paradigma que ha dominado el pensamiento de izquierda durante al menos un siglo\u201d, es decir, \u201cla ilusi\u00f3n de Estado [que] coloca al Estado en el centro del concepto de cambio radical\u201d110, el rechazo de los zapatistas al poder estatal debe ser visto como un principio de lucha por la libre determinaci\u00f3n. Para los zapatistas, la gente ya tiene dignidad, tal dignidad existe como la negaci\u00f3n del poder, la negaci\u00f3n de la degradaci\u00f3n.111 La noci\u00f3n zapatista de sociedad civil no es la noci\u00f3n dominante de sociedad civil, definida como una esfera establecida, regulada o complementaria al Estado. A trav\u00e9s de la lucha por la autodeterminaci\u00f3n, la noci\u00f3n zapatista de sociedad civil no debe ser interpretada como una \u201cactualizaci\u00f3n del t\u00e9rmino cl\u00e1sico\u201d, porque, siguiendo a Esteva, \u201calude a una mutaci\u00f3n en el cuerpo pol\u00edtico\u201d en laque la sociedad civil no contrarrestar\u00eda (ni sustituir\u00eda) el poder del Estado, sino que\u201clo hace superfluo\u201d. Los zapatistas activaron el poder que ya tienen (112 El punto de Esteva es central para la conclusi\u00f3n de la negatividad de Holloway: \u201cLuchamos en y contra y m\u00e1s all\u00e1 de las formas (fetichizadas)\u201d.<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 25\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p><strong>3 AGRIETAR EL CAPITALISMO: LA REVOLUCI\u00d3N COMO UN PROCESO INTERSTICIAL<\/strong><\/p>\n<p>En Crack Capitalism, Holloway reformula la pregunta revolucionaria tradicional de c\u00f3mo \u201cdejar de hacer capitalismo.\u201d113 La revoluci\u00f3n, argumenta Holloway, comienza con el \u201cgrito\u201d 114 aqu\u00ed y ahora, y constituye un proceso continuo (presente) de rechazo al poder y construcci\u00f3n del anti-poder a trav\u00e9s de la negatividad pr\u00e1ctica. La negatividad pr\u00e1ctica significa una multiplicidad de actos de rechazo del mundo capitalista y la lucha contra la transformaci\u00f3n de la capacidad humana en trabajo abstracto, es decir, el dinero. Dejar de hacer capitalismo es romperlo, lo que, en lugar de intentar lograr la transformaci\u00f3n total de la sociedad mediante la toma del poder del Estado, apunta a una apertura continua del mundo. Concebida como grietas, la resistencia rompe la \u201cs\u00edntesis social de la sociedad capitalista\u201d:<\/p>\n<p>\u201cToda sociedad se basa en alg\u00fan tipo de cohesi\u00f3n social, en alguna forma de relaci\u00f3n entre las actividades de muchas personas diferentes. En la sociedad capitalista, esta cohesi\u00f3n tiene una l\u00f3gica particular que a menudo se describe en t\u00e9rminos de las leyes del desarrollo capitalista. Hay un cierre sist\u00e9mico que da a la cohesi\u00f3n social una fuerza particular y hace que sea muy dif\u00edcil de romper. Para subrayar el car\u00e1cter denso de la cohesi\u00f3n social en la sociedad capitalista, me refiero a ella como una \u2018s\u00edntesis social\u2019.\u201d115<\/p>\n<p>Las grietas son \u201cfisuras\u201d que ofrecen \u201cmil respuestas a la cuesti\u00f3n de la revoluci\u00f3n.\u201d116 As\u00ed pues, \u201cla \u00fanica manera de pensar en cambiar radicalmente el mundo es como una multiplicidad de movimientos intersticiales que parten de lo particular.\u201d117 Las grietas chocan con la l\u00f3gica del Estado, perturban la homogeneizaci\u00f3n del tiempo, se enfrentan al fetichismo de las mercanc\u00edas y del dinero. El impacto de la grieta no debe medirse en t\u00e9rminos de una ganancia futura, sino en el \u201caqu\u00ed y ahora.\u201d118 Las grietas siempre interrumpen el proceso de abstracci\u00f3n, de hacer en el trabajo, que forma la \u201cs\u00edntesis social\u201d capitalista.119<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 26\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>El sujeto de la revoluci\u00f3n intersticial no es \u201cla clase obrera\u201d. M\u00e1s bien, es untema indefinido compuesto por los hacedores, es decir, \u201cnosotros\u201d. No hay ninguna organizaci\u00f3n en particular que dirija el proceso.120 Nuestras acciones est\u00e1n unidas por la experiencia com\u00fan de una variedad de formas de opresi\u00f3n que obligan a nuestro \u201chacer\u201d a existir como trabajo abstracto (dinero). Las grietas son inevitablemente \u201cvulnerables a la succi\u00f3n gelatinosa de la s\u00edntesis capitalista.\u201d121 Siempre corren el riesgo de ayudar al Estado capitalista a reformular sus pol\u00edticas en la l\u00ednea del liberalismo de mercado. Pero esto no es una suma cero. La subordinaci\u00f3n totales imposible: \u201cel hacer concreto no es, y no puede ser, totalmente subordinado al trabajo abstracto. Hay una no-identidad entre ellos\u201d, una asimetr\u00eda: \u201cel hacer no encaja en el trabajo abstracto sin un resto\u201d. Las grietas apuntan a la aparici\u00f3n de otro tipo de actividad: el \u201chacer\u201d. Por lo tanto, \u201csiempre hay un excedente, un desbordamiento. Siempre hay un empuje en diferentes direcciones.\u201d122 La asimetr\u00eda es la premisa oculta de las relaciones sociales capitalistas.<\/p>\n<p><strong>4 CONCLUSIONES: HAY UN ANTES Y UN DESPU\u00c9S<\/strong><\/p>\n<p>John Holloway ha pasado la p\u00e1gina hacia un nuevo marxismo y un nuevo pensa- miento sobre la revoluci\u00f3n. Ambos tienen sus ra\u00edces en un largo proceso de desarrollo te\u00f3rico en el que Holloway encontr\u00f3 su propia voz colaborando con otros te\u00f3ricos cr\u00edticos de la CSE, el Marxismo Abierto y la Benem\u00e9rita Universidad Aut\u00f3noma de Puebla. Contribuy\u00f3 al proceso de desmitificaci\u00f3n del Estado, a la liberaci\u00f3n de Marx y a la revitalizaci\u00f3n del marxismo como teor\u00eda de lucha. Holloway se comprometi\u00f3 a la tarea de comunicar e interpretar el marxismo de una manera que se acerque m\u00e1s a las luchas cotidianas. Al igual que la primera generaci\u00f3n de estudiosos de Frankfurt, Holloway critica la separaci\u00f3n entre teor\u00eda y pr\u00e1ctica y pide la creaci\u00f3n de un \u201cnosotros\u201d que unifique a ambas. Al hacerlo, ha logrado algo que Richard Gunn sugiri\u00f3 hace alg\u00fan tiempo: \u201clo que es necesario demostrar es que el marxismo requiere una llamada al sentido com\u00fan; que puede hacer esta llamada; y que puede lograr su s\u00edntesis de teor\u00eda y pr\u00e1ctica una vez que se hace esta llamada.\u201d123 El rechazo de Holloway al capital como forma de sociedad es inflexible. Sin embargo, se\u00f1ala la apertura de la realidad. El capital no es una cosa sino una relaci\u00f3n social. Es poroso y puede agrietarse. Holloway le ha dado a la palabra\u201crevoluci\u00f3n\u201d un nuevo significado: intersticial. Reformul\u00f3 tambi\u00e9n la lucha de clases como una lucha en, contra y m\u00e1s all\u00e1 de las formas reificadas a trav\u00e9s de las cuales existen tanto el capital como \u201cnosotros\u201d.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>NOTAS:<\/strong><\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 1\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>* Originalmente publicado como Ana Cecilia Dinerstein, \u201cJohn Holloway: The Theory of Interstitial Revolution\u201d, en B. Best, W. Bonefeld and Ch. O\u201d Kane (eds.) The SAGE Handbook of Frankfurt School Critical Theory, Vol I, Chapter 32, Londres: SAGE, 2018, p\u00e1gs 533-549. Traducci\u00f3n: Rogelio Mujica Regalado. Correo electr\u00f3nico: rogelio-mujica@hotmail.com. Revisi\u00f3n t\u00e9cnica: Ana C. Dinerstein. Derechos de autora y traducci\u00f3n del cap\u00edtulo adquiridos por la autora. Copyright Clearance Centre, SAGE, Orden Nro. 11782120, 14\/1\/19.<\/p>\n<p>** Professor of Sociology in the Department of Social and Policy Sciences, University of Bath.<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 3\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>1 En la Conferencia CSE de 1976 en Londres, los miembros de la CSE lanzaron la revista Capital &amp; Clas, la cual ese inici\u00f3 con un Bolet\u00edn (Bulletin de la CSE). Tanto C&amp;C como Common Sense, la revista de la CSE en Edimburgo creada por Richard Gunn y Werner Bonefeld en 1987, se convertir\u00edan en los espacios de publicaci\u00f3n y difusi\u00f3n de las ideas de Holloway. Todas los n\u00fameros de Common Sense pueden encontrarse en la siguiente pagina de internet: https:\/\/commonsensejournal.org.uk. Sobre la CSE, v\u00e9ase Sol PICCIOTTO, \u201cTen years of Capital &amp; Class\u201d, Capital &amp; ClassNro. 10, Vol. 3, 1986, p\u00e1gs. 7\u201315; Hugo RADICE, \u201cA short history of the CSE\u201d, Capital &amp; Class,Nro. 4, Vol. 1, 1989, p\u00e1gs. 43\u201349.<\/p>\n<p>2 Simon CLARKE, \u201cThe state debate\u201d, en S. Clarke, ed, The State Debate, Basingstoke: Macmillan, 1991, p\u00e1g. 22.<\/p>\n<p>3 Ibid., p\u00e1g. 23.<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 4\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>4 Todas las citas se encuentran originalmente en ingl\u00e9s, tanto en el texto de la autora como en las obras a las que se hace referencia (N. del T.).<\/p>\n<p>5 John HOLLOWAY, \u201cOpen Marxism, history and class struggle\u201d, Common Sense, Nro. 13, 1993, p\u00e1g. 78. Para una cr\u00edtica de la DADE y la reformulaci\u00f3n de la Teor\u00eda del Estado y del Estado Fordista de Hirsch, cf. Werner BONEFELD and John HOLLOWAY, eds., Post-Fordism and Social Form, Londres: Macmillan, 1991.<\/p>\n<p>6 Simon CLARKE, Marx, Marginalism and Modern Sociology: From Adam Smith to Max Weber, Londres: Macmillan, 1992.<\/p>\n<p>7 Para una rese\u00f1a del debate sobre el estado por la CSE, v\u00e9ase Simon CLARKE, \u201cThe state debate\u201d,op. cit., p\u00e1gs. 1\u201369.<\/p>\n<p>8 John HOLLOWAY y Sol PICCIOTTO, \u201cCapital, crisis and the state\u201d, CAPITAL &amp; CLASS Nro. 1, Vol. 2, 1977, p\u00e1g. 82.<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 5\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>9 Llegaron a la conclusi\u00f3n de que \u201ctenemos que mirar detr\u00e1s de la separaci\u00f3n institucional de la econom\u00eda, el derecho y la pol\u00edtica, para ver el dinero, el derecho y el estado como formas econ\u00f3micas, legales y pol\u00edticas complementarias del poder del capital\u201d (Simon CLARKE, Keynesianism, Monetarism and the Crisis of the State, Aldershot: E. Elgar, 1988, p\u00e1g.15).<\/p>\n<p>10 Holloway en Mabel THWAITES REY y Ana Cecilia DINERSTEIN, \u201cAn Interview with John Holloway: The circulation of capital and global class struggle: Doxa. Cuadernos de Ciencias Sociales, Nro.13, 1994, p\u00e1g. 14. En otra entrevista realizada por la autora esta vez a Sol Picciotto, este \u00faltimo destaca que la verdadera pregunta es cu\u00e1l es la forma que adoptan las relaciones sociales, y cu\u00e1l es la rela- ci\u00f3n entre las formas institucionales \u2013a trav\u00e9s de las cuales tiene lugar la actividad econ\u00f3mica\u2013 y las formas pol\u00edticas, la esfera p\u00fablica \u2013a trav\u00e9s de las cuales tiene lugar la actividad pol\u00edtica\u2013, y c\u00f3mo sesintetizan en la reproducci\u00f3n de la sociedad en su conjunto\u201d(A. C. DINERSTEIN y S. PICCIOTTO,\u201cConversaci\u00f3n con Sol Picciotto: las formas pol\u00edticas y econ\u00f3micas de la nueva fase de internaciona- lization the new phase of the internationalizaci\u00f3n del capital, Entrevista\u2019, Doxa Cuadernos de Ciencias Sociales, Nro. 8, 1998, p\u00e1gs. 87\u201393.<\/p>\n<p>11 PASHUKANIS, citado en J. Holloway y S. Piccioto , \u201cCapital, crisis and the state\u201d, op. cit., p\u00e1g. 79.<\/p>\n<p>12 Ibid., p\u00e1g. 79.<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 6\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>13 Simon CLARKE, \u201cState, class struggle, and the reproduction of capital\u201d en S. Clarke, ed., The State Debate, op. cit., p\u00e1g. 185.<\/p>\n<p>14 LONDON EDINBURGH WEEKEND RETURN GROUP, LEWRG, In and Against the State,Londres: Pluto Press, 1980, p\u00e1g. 56. Los autores de este libro son Cynthia Cockburn, John Hollo- way, Donald Mackenzie, John McDonald, Neil McInnes, Jeanette Mitchell, Nicola Murray y Kathy Polanshek.<\/p>\n<p>15 Ibid., p\u00e1g. 56.16 Ibid., p\u00e1g. 59.<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 7\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>17 John HOLLOWAY, \u201cGlobal capital and the national state\u201d, en W. Bonefeld y J. Holloway, eds.,Global Capital, National State and the Politics of Money, Londres: Macmillan, 1996, p\u00e1g. 117.<\/p>\n<p>18 Ibid., p\u00e1g. 118.<\/p>\n<p>19 Ibid., p\u00e1g 123.<\/p>\n<p>20 Ibid., p\u00e1g 124.<\/p>\n<p>21 Ibid., p\u00e1g 122.<\/p>\n<p>22 John HOLLOWAY, \u201cThe abyss opens: The rise and fall of Keynesianism\u201d, en W. Bonefeld y J. Holloway, eds., Global Capital, National State and the Politics of Money. London: Macmillan, 1996, p\u00e1g. 24.<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 8\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>23 S. CLARKE, Keynesianism, Monetarism and the Crisis of the State, op. cit., p\u00e1g. 11.<\/p>\n<p>24 John HOLLOWAY, \u201cThe abyss opens\u201d, op. cit., p\u00e1g. 8.<\/p>\n<p>25 Ibid., p\u00e1g. 23.<\/p>\n<p>26 John H HOLLOWAY, \u201cCrisis, fetishism, class composition\u201d, en W. Bonefeld, R. Gunn y K. Psy- chopedis, eds., Open Marxism, Vol. 2, London: Pluto, 1992, p\u00e1gs. 145\u2013169.<\/p>\n<p>27 John HOLLOWAY, \u201cOpen Marxism, history and class struggle\u201d, COMMON SENSE, Nro. 13, p\u00e1g.<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 9\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>28 Wener BONEFELD citado en A. Bieler, W. Bonefeld, P. Burnham y A. Morton, Global Restruc- turing, State, Capital and Labour: Contesting Neo-Gramscian, Basingstoke: Palgrave, 2006, p\u00e1g. 178.<\/p>\n<p>29 Werner BONEFELD, Richard GUNN, and Kosmas PSYCHOPEDIS, eds., Open Marxism, Vol. 2., Londres: Pluto Press, 1992, p\u00e1g. xi. V\u00e9ase tambi\u00e9n Werner BONEFELD, Richard GUNN y Kosmas PSYCHOPEDIS, eds., Open Marxism, Vol. 1. Londres: Pluto Press, 1992; Werner BONEFELD, Richard GUNN, John HOLLOWAY y Kosmas PSYCHOPEDIS (eds.) Open Marxism, Vol. 3, Londres: Pluto Press, 1995; y Ana Cecilia DINERSTEIN, Alfonso GARC\u00cdA VELA, Edith GONZ\u00c1LEZ y John HOLLOWAY,Open Marxism: Against a Closing World, Vol. 4, Londres: Pluto Press, 2019.<\/p>\n<p>30 John HOLLOWAY, \u2018The freeing of Marx\u2019, Common Sense, Nro 4, 1993, p\u00e1gs 17\u201321.<\/p>\n<p>31 John HOLLOWAY, \u201cOpen Marxism, history and class struggle\u201d, op. cit., p\u00e1g. 76.<\/p>\n<p>32 Op cit. Werner BONEFELD citado en A. Bieler, W. Bonefeld, P. A. Burnham, Morton, (2006)Global Restructuring, State, Capital and Labour, op. cit, p\u00e1g, 178.<\/p>\n<p>33 En un art\u00edculo de fundamental importancia, Bonefeld eval\u00faa tanto el enfoque autonomista como el estructuralista de la lucha de clases. Ambos no logran captar la conexi\u00f3n interna entre capital ytrabajo: \u201cla inversi\u00f3n de la perspectiva de clase depende de dos \u201csujetos\u201d (Werner BONEFELD, \u201cHu-man practice and perversion: Beyond autonomy and structure\u201d, Common Sense, Nro 5, 1994, p\u00e1g. 44. El problema del autonomismo y\/o del estructuralismo surge de una conceptualizaci\u00f3n que ve el trabajo como algo existente, ya sea meramente en contra del capital (autonomismo) o meramente en el capital (estructuralismo). Los enfoques estructuralista y autonomista son complementarios porque ambos dependen de la noci\u00f3n de \u201ccapital\u201d como entidad l\u00f3gica. Mientras que los enfoques estructuralistas enfatizan el capital como un sujeto aut\u00f3nomo, los enfoques autonomistas enfatizan\u00a0el capital como algo parecido a una m\u00e1quina. Ambos enfoques dependen de una visi\u00f3n determinista de la capitalizaci\u00f3n en la medida en que el capital se percibe fetichista como algo extrahumano. La noci\u00f3n de trabajo como existente en el capital y contra el capital&#8230; subraya la relaci\u00f3n interna entre la sustancia y la forma social\u201d (Werner BONEFELD, \u201cHuman practice and perversion\u201d, op. cit., p\u00e1gs. 49-50.<\/p>\n<p>34 John HOLLOWAY, \u201cThe freeing of Marx\u201d, op.cit, p\u00e1g. 19.<\/p>\n<p>35 John HOLLOWAY, \u201cFrom scream of refusal to scream of power: The centrality of work\u201d, en W. Bonefeld, R. Gunn, J. Holloway y Kosmas Psychopedis, eds., Open Marxism, Vol. 3. London: Pluto Press, 1995, p\u00e1g. 164<\/p>\n<p>36 Ana Cecilia DINERSTEIN y Michael NEARY, \u201cFrom here to Utopia: Finding inspiration for the labour debate\u201den A. C. DINERSTEIN y M. NEARY, eds., The Labour Debate. An Investigation into the Theory and Reality of Capitalist work, Aldergate: Ashgate.<\/p>\n<p>37 Richard GUNN, \u2018Notes on \u201cclass\u201d\u2019, Common Sense, Nro. 2, 1987, p\u00e1g. 16.<\/p>\n<p>38 Acu\u00f1ado por Richard Gunn, el t\u00e9rmino \u201cmediaci\u00f3n\u201d explica la \u201cposibilidad de que A exista como no A, es decir, como existente en el modo de ser negado\u201d (Richard GUNN, \u201cMarxism and contra- diciton\u201d, Common Sense, Nro 15, 1994, p\u00e1g. 54, cursivas en el original). Para Gunn, el concepto temprano de Marx de \u201cenajenaci\u00f3n\u201d (Ibid.) significa que estar enajenado es \u201cexistir como otro m\u00e1s que uno mismo\u201d (ibid., cursivas en el original).<\/p>\n<p>39 Werner BONEFELD, \u2018Capital as subject and the existence of labour\u2019, en W. Bonefeld, R. Gunn, J. Holloway y K. Psychopedis eds., Open Marxism, Vol. 3. London: Pluto Press, 1995, p\u00e1g. 183.<\/p>\n<p>40 J. HOLLOWAY, \u201cFrom scream of refusal to scream of power\u201d, op. cit., p\u00e1g 165.<\/p>\n<p>41 Ibid., p\u00e1g. 164.<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 11\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>42 Martin JAY, Marxism and Totality: The Adventures of a Concept from Luk\u00e1cs to Habermas, Berkeley, CA: University of California Press, 1984<\/p>\n<p>43 John HOLLOWAY, \u201cCrisis, fetishism, class composition\u201d, op. cit, p\u00e1g. 157.<\/p>\n<p>44 Ver Ana Cecilia DINERSTEIN, \u201cSujeto y Globalizaci\u00f3n: la experiencia de la Abstracci\u00f3n\u201d, Doxa: Cuadernos de Ciencias Sociales, Nro. 20, 2000, p\u00e1gs. 87-106; Ana Cecilia DINERSTEIN, \u201cSubjetividad:capital y la materialidad abstracta del poder (Foucault y el Marxismo Abierto)\u201d, en Atilio BOR\u00d3N, ed., Teor\u00eda y Filosof\u00eda Pol\u00edtica. La Tradici\u00f3n Cl\u00e1sica y las Nuevas Fronteras, Buenos Aires: CLACSO-Eu- deba, 2000 (2nda edici\u00f3n), p\u00e1gs. 251-272; Ana Cecilia DINERSTEIN, \u201cEntre el \u00e9xtasis y el desencuentro. Los desaf\u00edos de la rebeli\u00f3n\u201d, en John HOLLOWAY, Wener BONEFELD y Sergio TISCHLER, eds., Marxismo Abierto. Una visi\u00f3n Europea y Latinoamericana. Buenos Aires: Herramienta Ediciones, 2005, p\u00e1gs. 147-186.<\/p>\n<p>45 John HOLLOWAY, \u201cFrom scream of refusal to scream of power: op. cit., p\u00e1g. 172.46 Ibid., p\u00e1g. 172.<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 12\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>47 Ibid., p\u00e1g. 172.<\/p>\n<p>48 John HOLLOWAY, y Elo\u00edna PEL\u00c1EZ, eds., Zapatista! Reinventing Revolution in Mexico, Londres: Pluto Press, 1998. John HOLLOWAY, \u201cDignity and the Zapatistas\u201d, Common Sense, Nro.2, 1997, p\u00e1gs. 38\u201342.<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 13\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>49 John HOLLOWAY, \u201cNo\u201d, Historical Materialism, Nro. 13, Vol 4, 2005, p\u00e1g. 284.<\/p>\n<p>50 Ibid., p\u00e1gs. 283-284.<\/p>\n<p>51 La \u201cBatalla de Seattle\u201d impidi\u00f3 con \u00e9xito que se iniciaran las negociaciones del milenio despu\u00e9sde soportar una cruda represi\u00f3n policial. Las protestas se repitieron en varios de los lugares donde se reunieron los miembros de la OMC y condujeron a la creaci\u00f3n del Foro Social Mundial (FSM) en Porto Alegre, Brasil, y a la rebeli\u00f3n argentina del 19 y 20 de diciembre de 2001.<\/p>\n<p>52 Cf. Alex CALLINICOS, \u201cSympathy for the devil? John Holloway\u2019s Mephisthelian Marxism\u201d, Capital &amp; Class, Nro 29, Vol. 1, 2005, p\u00e1gs. 17\u201319; Daniel BENSA\u00cfD, \u201cOn a recent book by John Hollo-way\u201d, Historical Materialism, Nro 13, Vol 4, 2005, p\u00e1gs. 169\u201392.<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 14\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<div class=\"page\" title=\"Page 14\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>53 John HOLLOWAY, \u201cChange the world without taking power\u201d, Capital &amp; Class, Nro. 85, 2005, p\u00e1g. 39.<\/p>\n<p>54 John HOLLOWAY, Crack Capitalism, Londres: Pluto Press, 2010.<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 15\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>55 John HOLLOWAY, \u201cA Note on Fordism and Neo-Fordism\u201d, Common Sense, Vol.1, 1987, p\u00e1g. 52. Se refiere al poema \u201cBass Culture\u201d de Linton Kwesi Johnson, publicado en Dread Beat an\u201d Blood, Bo- gle-L\u201dOuverture Publications, Londres, 1975.<\/p>\n<p>56 Richard GUNN, \u201cAgainst historical materialism: Marxism as first-order discourse\u201d en W. Bonefeld, R. Gunn, y K. Psychopedis, eds., Open Marxism Vol. 2., op. cit., 1992, p\u00e1gs 1\u201345.<\/p>\n<p>57 John HOLLOWAY, Change the World without Taking Power, op. cit., p\u00e1g. 136. Un ejemplo de ello es\u201cImperio\u201d de Hardt y Negri, donde los autores abogan por una transici\u00f3n del Imperialismo al Imperio, cayendo as\u00ed en la \u201ctradici\u00f3n paradigm\u00e1tica\u201d que busca la identificaci\u00f3n y la regularidad y conduce a la positivizaci\u00f3n de la teor\u00eda y el sujeto o el cambio radical. Seg\u00fan Holloway, su idea de \u201cSan Francisco de As\u00eds como ejemplo de militancia comunista es la culminaci\u00f3n repugnante del pensamiento positivista\u201d (John HOLLOWAY, \u201cGoing in the wrong direction or Mephistopheles: Not Saint Francis of Assisi\u2019, Libcom.org, 16, diciembre 2005, https:\/\/libcom.org\/library\/going-in-the-wrong- direction-or-mephistopheles-not-saint-francis-of-assisi, [consulta: 26 mayo 2019]<\/p>\n<p>58 Ernst BLOCH, The Principle of Hope, Cambridge, MA: MIT Press, 1986 [1959], p\u00e1g. 1358.<\/p>\n<p>59 El \u00e9nfasis es m\u00edo (N. del T.)<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 16\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>60 John HOLLOWAY, \u201cClass and classification: Against, in and beyond labour\u201d, en A. C. Dinerstein y M. Neary, eds., The Labour Debate. An Investigation into the Theory and Reality of Capitalist work, Aldergate: Ashgate, 2002, p\u00e1gs. 27\u201340. Edici\u00f3n en castellano: El trabajo en debate. Investigaci\u00f3n te\u00f3rica y emp\u00edrica del trabajo capitalista, Buenos Aires: Herramienta<\/p>\n<p>61 John HOLLOWAY, \u201cCrisis, fetishism, class composition\u201d, op. cit., p\u00e1g.157.<\/p>\n<p>62 John HOLLOWAY, \u2018Change the world without taking power\u201d, 2005, op. cit., p\u00e1g. 38.63 Ibid.<\/p>\n<p>64 Ibid., p\u00e1g. 39.<\/p>\n<p>65 John HOLLOWAY, \u201cFrom scream of refusal to scream of power\u201d, op. cit., p\u00e1g. 166<\/p>\n<p>66 John HOLLOWAY, \u201cCrisis, fetishism, class composition\u201d, op. cit., p\u00e1g. 166<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 17\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>67 Ibid., p\u00e1g. 157<\/p>\n<p>68 Luk\u00e1cs, citado en J. HOLLOWAY, Change the World without Taking Power, op. cit., p\u00e1g. 56.<\/p>\n<p>69 Ibid.<\/p>\n<p>70 Ibid., p\u00e1g. 35.<\/p>\n<p>71 Ibid., p\u00e1g. 84.<\/p>\n<p>72 Ibid., p\u00e1g. 87<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 18\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>73 Ibid., p\u00e1g. 88.<\/p>\n<p>74 John HOLLOWAY, \u201cChange the world without taking power\u2019, 2005, op. cit., p\u00e1g. 39.<\/p>\n<p>75 Ibid., p\u00e1g. 39<\/p>\n<p>76 Richard GUNN, \u2018Notes on \u201cclass\u201d\u2019, op. cit., p\u00e1g. 16, \u00e9nfasis en el original). Para Gunn, \u201calgo muy parecido a la clase en su significado sociol\u00f3gico \u201cde hecho existe\u201d en la sociedad capitalista, pero s\u00f3lo como \u201capariencia\u201d o, en otras palabras, como un aspecto del fetichismo al que se opone el marxismo. Al igual que la econom\u00eda pol\u00edtica vulgar, el marxismo sociol\u00f3gico toma las apariencias a su valor nominal y se arroja sobre la misericordia del orden de las cosas existente\u201d (Ibid., pag., 20). Para Gunn, \u201cpodemos decir que la clase es la \u201crelaci\u00f3n misma\u201d (por ejemplo, la relaci\u00f3n capital-trabajo) y, m\u00e1s espec\u00edficamente, una \u201crelaci\u00f3n de lucha\u201d. Los t\u00e9rminos \u201cclase\u201d y \u201crelaci\u00f3n de clase\u201d son intercambiables, y \u201cuna\u201d clase es una relaci\u00f3n de clases de alg\u00fan tipo hist\u00f3ricamente particular\u201d (R.GUNN, Ibid., p\u00e1g. 15).<\/p>\n<p>77 J. HOLLOWAY, \u201cClass and classification. Against, in and beyond labour\u201d, en A. C. DINERSTEIN y M. NEARY, eds., The Labour Debate, op. cit., p\u00e1gs. 27-40.<\/p>\n<p>78 En febrero de 1999, Holloway present\u00f3 un documento titulado \u201cClass and Classification\u201d en la Conferencia Internacional \u201cThe Labour Debate: The Theory and Reality of Labour in a World of Increa-sing Unemployment and Poverty\u201d, convocada por Ana C. Dinerstein y Mike Neary en el Centro de Estudios Laborales, del Departamento de Sociolog\u00eda, Universidad de Warwick. La contribuci\u00f3n de Holloway se centra en lo que \u00e9l ve\u00eda como el fracaso del concepto de la clase obrera y el movimiento obrero para una comprensi\u00f3n del activismo y la subjetividad en la actualidad. Abord\u00f3 el problema del tema del trabajo no afirmando a la clase obrera, sino abogando por su abolici\u00f3n. La clave de su relato es la teor\u00eda de Marx sobre el fetichismo de las mercanc\u00edas, que Holloway transform\u00f3 en un proceso continuo de fetichizaci\u00f3n. Para \u00e9l, el fetichismo de la mercanc\u00eda era un proceso abierto por el cual el sujeto se separa del objeto de su capacidad productiva, y la actividad humana se clasifica como trabajo o clase obrera. Su principal oponente en el debate sobre el fetichismo fue su compa\u00f1ero de la CSE, Simon Clarke (ver A.C. DINERSTEIN y M. NEARY, eds., The Labour Debate,op. cit., p\u00e1gs. 27-61).<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 19\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>79 J. HOLLOWAY, \u201cChange the World with- out Taking Power: The Meaning of Revolution Today\u201d, 2005, op. cit., p\u00e1gs. 36-7.<\/p>\n<p>80 J. HOLLOWAY, \u201cChange the World with- out Taking Power: The Meaning of Revolution Today\u201d,op. cit., p\u00e1gs. 140-141, \u00e9nfasis en el original).<\/p>\n<p>81 J. HOLLOWAY, \u201cChange the World with- out Taking Power: The Meaning of Revolution Today\u201d,op. cit., 2002, p\u00e1g. 140.<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 20\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>82 John HOLLOWAY, \u201cNegative and positive autonomism. Or, Why Adorno? Part 2\u201d, en J. Holloway, F. Matamoros y S. Tischer, eds., Negativity and Revolution: Adorno and Political Activism, Londres: Pluto Press, 2009, p\u00e1g. 98<\/p>\n<p>83 John HOLLOWAY, Crack Capitalism, op. cit. p\u00e1g. 157, \u00e9nfasis en el original.<\/p>\n<p>84 Ibid., p\u00e1g. 115.<\/p>\n<p>85 Ibid., p\u00e1g. 87.<\/p>\n<p>86 John HOLLOWAY, \u201cCracks and the crisis of abstract labour\u201d, op. cit., p\u00e1g 917.<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 21\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>87 Ibid., p\u00e1gs. 910-911.<\/p>\n<p>88 J. HOLLOWAY, \u201cChange the World with- out Taking Power: The Meaning of Revolution Today\u201d,op. cit., p\u00e1g 23<\/p>\n<p>89 R. GUNN, \u2018Notes on \u201cclass\u201d, op. cit., p\u00e1g 20.<\/p>\n<p>90 Para una cr\u00edtica del concepto \u201chacer\u201d, v\u00e9ase Marcel STOETZLER, \u201cOn how to make Adorno scream: Some notes on John Holloway\u2019s Change the World without Taking Power\u201d, Historical Materialism, Nro.13, Vol. 4, 2005, p\u00e1gs. 193\u2013215. Stoetzler sostiene que Holloway confunde tres formas de resistenciaen el concepto de hacer: \u201chacer humano\u201d, \u201cgritar\u201d y \u201cresistencia efectiva\u201d, lo que tiene importantesimplicaciones te\u00f3ricas y pol\u00edticas.<\/p>\n<p>91 Ana Cecilia DINERSTEIN, \u201cInterstitial revolution: On the explosive fusion of negativity and hope\u201d, Capital &amp; Class, Nro. 36, Vol. 3, 2012, p\u00e1g. 525.<\/p>\n<p>92 John HOLLOWAY, \u201cChange the World without Taking Power, 2005, op. cit., p\u00e1gs. 29-30.<\/p>\n<p>93 John HOLLOWAY, \u201cCracks and the crisis of abstract labour\u201d, op. cit., p\u00e1g 915.<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 22\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>94 Ana Cecilia DINERSTEIN y Michael NEARY, eds., \u201cFrom here to Utopia: Finding inspiration forthe labour debate: en A.C. Dinerstein y M. Neary, eds., The Labour Debate, Aldershot: Ashgate, 2002, p\u00e1gs 1\u201326.<\/p>\n<p>95 S. CLARKE, Keynesianism, Monetarism and the Crisis of the State, op. cit., p\u00e1gs. 13-14.<\/p>\n<p>96 Theodor W. ADORNO, Negative Dialectics, New York: Continuum, 1995, pag. 160.<\/p>\n<p>97 Ana Cecilia DINERSTEIN, The Politics of Autonomy in Latin America: The Art of Organising Hope, Ba- singstoke: Palgrave, 2015; Ana Cecilia DINERSTEIN, \u201cIntroduction: The radical subject and its criti-cal theory\u201d, en A.C. Dinerstein, ed., Social Science for an Other Politics: Women Theorizing without Para- chutes, Basingstoke: Palgrave, p\u00e1gs. 1\u201315.<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 23\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>98 Sarah AMSLER, \u201cLearning hope: An epistemology of possibility for advanced capitalist society\u201d, en A.C. Dinerstein, ed. Social Science for an Other Politics: Women Theorizing without Parachutes, op. cit.,2016, p\u00e1g. 20<\/p>\n<p>99 Theodor W. ADORNO, Minima Moralia: Reflections from Damaged Life. London: Verso, 2005 [1974], p\u00e1g. 98.<\/p>\n<p>100 Adorno citado por Ivan BOLDYREV, Ernst Bloch and his Contemporaries: Locating Utopian Messianism, Londres: Bloomsbury, 2015, p\u00e1g. 173.<\/p>\n<p>101 John HOLLOWAY, \u201cChange the World with-out Taking Power: The Meaning of RevolutionToday\u201d, 2002 op. cit., p\u00e1g. 213.<\/p>\n<p>102 Ibid., p\u00e1g. 212<\/p>\n<p>103 Sobre la noci\u00f3n de afirmaci\u00f3n como negaci\u00f3n ver Ana Cecilia DINERSTEIN, \u201cA Critical Theoryof Hope. Critical Affirmations, beyond fear\u201d, en A. C. Dinerstein, A. Garc\u00eda Vela, E. Gonz\u00e1lez y J. Holloway eds., Open Marxism Against a Closing World, Londres: Pluto Press, 2019.<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 24\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>104 John HOLLOWAY, \u201cChange the World without Taking Power: The Meaning of Revolution Today\u201d, 2005, op. cit., p\u00e1g. 20.<\/p>\n<p>105 Ibid., p\u00e1g. 20.<\/p>\n<p>106 John HOLLOWAY, \u201cThe concept of power and the Zapatistas\u201d, COMMON SENSE, Nro. 19, 1996, p\u00e1g. 21.<\/p>\n<p>107 Ibid.<\/p>\n<p>108 Ibid.<\/p>\n<p>109 Ibid.<\/p>\n<p>110 Ibid.<\/p>\n<p>111 Ibid., p\u00e1g. 25.<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 25\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>112 Gustavo ESTEVA, \u201cThe Zapatistas and people\u2019s power\u201d, Capital &amp; Class, Nro. 32, Vol. 2, 1999, p\u00e1g. 159.<\/p>\n<p>113 John HOLLOWAY, Crack Capitalism, op. cit., p\u00e1g. 255<\/p>\n<p>114 Holloway utiliz\u00f3 este t\u00e9rmino por primera vez en el t\u00edtulo de un art\u00edculo en el que hablaba de la importancia del marxismo como teor\u00eda de la lucha y de la conexi\u00f3n interna entre capital y trabajo (John HOLLOWAY, \u2018In the beginning was the scream\u2019, Common Sense 11, 1991, p\u00e1gs. 69\u201378).<\/p>\n<p>115 John HOLLOWAY, Crack Capitalism, op. cit., p\u00e1g. 52, \u00e9nfasis en el original.<\/p>\n<p>116 Ibid., p\u00e1g. 4.<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 26\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>117 Ibid., p\u00e1g. 11.<\/p>\n<p>118 Ibid.<\/p>\n<p>119 Ibid., p\u00e1g 52.<\/p>\n<p>120 Sobre esto, v\u00e9ase tambi\u00e9n Michael HARDT y John HOLLOWAY \u2018Creating common wealth andcracking capitalism: A cross-reading\u2019, Herramienta, Nro 49, 2012, &lt;https:\/\/www.herramien- ta.com.ar\/articulo.php?id=1649&gt;. Consulta: 25 mayo 2019.<\/p>\n<p>121 Ibid., p\u00e1g. 51.122 Ibid., pag.173.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>John Holloway*: The Theory of Interstitial Revolution Por ANA CECILIA DINERSTEIN** Resumen La obra de John Holloway abarca cuatro d\u00e9cadas de desarrollo intelectual y compromiso con el cambio radical. 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