{"id":2080,"date":"2019-08-29T11:22:06","date_gmt":"2019-08-29T11:22:06","guid":{"rendered":"http:\/\/uninomadasur.net\/?p=2080"},"modified":"2019-08-29T11:22:06","modified_gmt":"2019-08-29T11:22:06","slug":"max-horkheimer-a-henrik-grossman-nueva-york-extracto-de-una-carta","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/uninomadasur.net\/?p=2080","title":{"rendered":"Max Horkheimer a Henrik Grossman, Nueva York (Extracto de una carta)"},"content":{"rendered":"<div class=\"page\" title=\"Page 1\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>Max Horkheimer to Henryk Grossmann, New York [Excerpt From a letter]1<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"page\" title=\"Page 1\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\"><\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"page\" title=\"Page 2\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p style=\"text-align: right;\">[Pacific Palisades, 20.1.1943]<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"page\" title=\"Page 2\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>El inter\u00e9s que persigo aqu\u00ed es muy claro, a saber, el intento de lograr una verdadera explicaci\u00f3n y concreci\u00f3n de la teor\u00eda de clases de la que no tengo que decirle que de ninguna manera se encuentra acabada. En realidad, se trata de la dial\u00e9ctica de la legit[imidad], con todo lo que ella significa para las relaciones de propiedad. Explicar en qu\u00e9 medida la clase fue desde siempre una personificaci\u00f3n de los rackets* no significa otra cosa que aportar las pruebas de que en esta sociedad la universalidad del derecho desaparece cada vez m\u00e1s bajo la inmediatez de la dominaci\u00f3n, de la que dicha universalidad hab\u00eda funcionado desde siempre como su racionalizaci\u00f3n. Esta convicci\u00f3n extiende finalmente la cr\u00edtica de la efectividad real del intercambio libre y justo a todo ese \u00e1mbito que la ciencia burguesa denomina sociolog\u00eda, o sea, a todas las formas sociales bajo las cuales los seres humanos tienen que vivir. Hasta d\u00f3nde se puede llevar concretamente dicha convicci\u00f3n es algo que no me atrevo a anticipar, pero creo que merece ser considerado de modo preciso. Una cuesti\u00f3n como, por ejemplo, la de la \u201cinfluencia de los rackets\u201d en las viejas instituciones de la democracia europea, es frente a ella secundaria, puesto que los rackets no deben aparecer como un poder m\u00e1s all\u00e1 del sistema sino como la forma realmente determinante de la dominaci\u00f3n de clase misma. Solo en el sentido de esta consideraci\u00f3n he entendido lo que usted denomin\u00f3 inicialmente la investigaci\u00f3n de lo particular, pero no como una reflexi\u00f3n emp\u00edrico-sociol\u00f3gica de c\u00f3mo, por ejemplo, los poderes ilegales podr\u00edan \u201cinfluir\u201d en los legales. En aquel tiempo entend\u00ed que usted quer\u00eda explicar c\u00f3mo el concepto de acumulaci\u00f3n originaria no se refiere acaso \u00fanicamente a un per\u00edodo temprano sino a cada una de las fases de la econom\u00eda burguesa. El sujeto de esta acumulaci\u00f3n originaria eran los grupos dentro de las clases que, seg\u00fan el modelo de los rackets, luchaban entre s\u00ed por la plusval\u00eda extra\u00ed- da, tal como se manifiesta en el enfrentamiento de cada uno de los grupos dominantes, as\u00ed como en muchas guerras de la historia mundial.<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 3\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>Me hab\u00eda parecido especialmente prometedor un an\u00e1lisis semejante de la acumulaci\u00f3n originaria, tanto m\u00e1s cuanto en \u00e9l probablemente se habr\u00eda mostrado que, a pesar de toda legalidad, estos mismos grupos formados seg\u00fan el modelo de los rackets, que son determinantes en el reparto de la plusval\u00eda, tambi\u00e9n influyen en su extracci\u00f3n, en la producci\u00f3n. Pero con ello se habr\u00eda puesto el fundamento para un establecimiento de la unidad de producci\u00f3n y distribuci\u00f3n, subrayada con raz\u00f3n de forma repetida: mientras que la producci\u00f3n determina la distribuci\u00f3n, al mismo tiempo aquella es influenciada por esta. \u00bfNo tenemos que percibir detr\u00e1s de las formas que obstaculizan la producci\u00f3n de una determinada sociedad a partir de un momento hist\u00f3rico, a esas agrupaciones que se forman en la lucha por el reparto del bot\u00edn? No ignoro ni por un instante que al principio los grupos son determinados por los requisitos materiales de la producci\u00f3n en un modo de producci\u00f3n dado; los sectores I y II 2, as\u00ed como las secciones dentro de cada sector, constituyen en su forma objetiva el esbozo para las as\u00ed llamadas funciones sociol\u00f3gicas. Pero, por otro lado, los tecn\u00f3cratas, con todas sus limitaciones, han enfatiza- do una cosa con raz\u00f3n, que en la sociedad de clases la forma del valor de uso no puede ser efectiva racionalmente en ning\u00fan \u00e1mbito. Si se busca el fundamento para esta restricci\u00f3n, que se expresa directamente en los valores de cambio, en las relaciones de propiedad, entonces hay que ocuparse de su din\u00e1mica en la que, creo, el concepto de los rackets juega un papel decisivo. Tan correcto es deducir el concepto de clase, y todo lo que est\u00e1 relacionado con \u00e9l, en una \u00e9poca determinada de la estructura t\u00e9cnica de la producci\u00f3n en esa \u00e9poca, como resulta insuficiente una conceptualizaci\u00f3n semejante si no concede a la clase condicionada de esta manera ninguna tendencia propia inscrita en su esencia espec\u00edfica. De otro modo, la teor\u00eda se ver\u00eda ante la tarea imposible de tener que deducir de la forma inequ\u00edvoca y concluyente las diferenciaciones y luchas dentro de la clase a partir la forma objetiva de la producci\u00f3n, lo que, en mi opini\u00f3n, ser\u00eda una tarea imposible y mal planteada. La suposici\u00f3n ingenua de la licitud l\u00f3gica de una forma tan lineal y deductiva de la teor\u00eda, que se completa normalmente a trav\u00e9s de la introducci\u00f3n ingenua desde fuera de circunstancias no deducibles, es decir, como hechos ate\u00f3ricos, pertenece a aquellas suposiciones que todav\u00eda tenemos que superar. En Nueva York cre\u00ed que usted habr\u00eda entendido mis reflexiones sobre la teor\u00eda de clases como un paso en esta direcci\u00f3n y que quer\u00eda potenciarlas a trav\u00e9s de sus reflexiones sobre la acumulaci\u00f3n originaria. Me entristece haberme equivocado en eso.<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 4\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>Su manuscrito sobre el concepto de desarrollo 3 contiene alg\u00fan que otro detalle hist\u00f3rico de cuya comunicaci\u00f3n le estoy agradecido. El planteamiento del problema puede parecer sugestivo y productivo, especialmente en este pa\u00eds. Creo, y le deseo, que el estudio ser\u00e1 valorado como una aportaci\u00f3n hist\u00f3rica valiosa. Mi objeci\u00f3n, sin duda bastante m\u00e1s seria, consiste en el fondo en que all\u00ed donde no se trata de su configuraci\u00f3n sumamente detallada de las diferentes teor\u00edas econ\u00f3micas sino de las cuestiones que normalmente reciben el t\u00edtulo de interpretaci\u00f3n de la historia materialista, usted cae v\u00edctima de un primitivismo que convierte a Marx en un \u201ccient\u00edfico social\u201d hasta que realmente no se diferencia en absoluto del positivismo progresista, de los empiristas estrechos de miras. Para m\u00ed es simplemente imposible entender de cualquier otra forma diferente la reverencia ante Jones 4 a costa de Hegel. Tan solo que usted sea capaz de hablar de \u201csociologizaci\u00f3n\u201d5 de la econom\u00eda sin estremecerse de horror, si no ya ante la palabra, por lo menos ante la compa\u00f1\u00eda a la que se asocia, y que usted mismo incluso cita, es para m\u00ed incomprensible. Usted sabe mejor que yo que los cr\u00edticos de la econom\u00eda pol\u00edtica han mirado con desprecio a la obra de los fundadores de la sociolog\u00eda como el intento absolutamente impotente de una s\u00edntesis cient\u00edfica que no se podr\u00eda poner al lado de Hegel; en esto Comte y Spencer ten\u00edan por lo menos otro calibre que Sombart 6 y Troeltsch. Una s\u00edntesis es lo que parece importarle tambi\u00e9n a usted mismo y es capaz de realizarla verdaderamente despu\u00e9s de una n\u00edtida distinci\u00f3n de los m\u00e9ritos que hay que poner en la cuenta personal de Marx, quien por lo dem\u00e1s resulta de la uni\u00f3n de Saint-Simon, de Sismondi, de Jones, adem\u00e1s naturalmente de la econom\u00eda pol\u00edtica cl\u00e1sica y de una dosis sospechosa de Hegel, de forma parecida a como se incluye a los fil\u00f3sofos en los libros de texto tradicionales. Creo que este punto de vista propio de la historia del pensamiento, que hace de Marx un eslab\u00f3n en la larga cadena de economistas cada vez mejores, con o sin \u201csociologizaci\u00f3n\u201d, sigue resultando poco adecuado al nivel al que \u00e9l ha elevado la teor\u00eda, aun cuando en aquella carta a Weydemeyer 7 se\u00f1alara una vez de modo ocasional los nuevos puntos de su doctrina en oposici\u00f3n a los heredados. \u00bfQu\u00e9 cree usted que hubiera dicho \u00e9l del empe\u00f1o bienintencionado de ver su principal contribuci\u00f3n en la\u201csociologizaci\u00f3n\u201d e \u201chistorizaci\u00f3n\u201d 8, cuando en realidad por todas partes es lo m\u00e1s antisociol\u00f3gica posible: insistir en la pregunta \u201c\u00bfqui\u00e9n tuvo un pensamiento en primer lugar?\u201d o \u201c\u00bfqu\u00e9 novedad muestra esta investigaci\u00f3n?\u201d, o sea, el problema de la prioridad que usted, por lo que se refiere al \u201cevolucionismo\u201d, resuelve en perjuicio de Hegel, se dejar\u00eda aplicar evidentemente en una forma tan vergonzosa tambi\u00e9n a Marx. Basta con desmontar un razonamiento te\u00f3rico solo el tiempo suficiente para descubrir que cada elemento aparece ya en alg\u00fan otro sitio diferente. Yo mismo en su lugar en todo caso no me habr\u00eda detenido en Saint-Simon y Condorcet sino que, por lo menos, habr\u00eda retrocedido hasta el apreciado Vico 9, que por lo menos ha llevado hasta una claridad notable no s\u00f3lo el concepto de desarrollo en la historia sino tambi\u00e9n el papel que juega la relaci\u00f3n de clases en el proceso hist\u00f3rico, y dif\u00edcilmente habr\u00eda confundido los \u201cdirectores t\u00e9cnicos y comerciales de la industria\u201d 10 con los proletarios, como St. Simon. Ya s\u00f3lo el principio de Vico en el que caracteriza \u201cel desarrollo de las cosas humanas\u201d: \u201cprimero fueron los bosques, luego las caba\u00f1as, luego las ciudades y, por \u00faltimo, las academias\u201d 11, sugiere una idea m\u00e1s profunda del entrelazamiento de los momentos econ\u00f3mico, social e ideol\u00f3gico a como puede encontrarse por ejemplo en Condorcet, sin mencionar las grandes intuiciones sobre la historicidad de la sociedad que Vico ha inaugurado a pesar de su aferrarse a la vieja doctrina de los ciclos y a pesar de su popularidad entre los estudiantes de sociolog\u00eda. Le suplico, por lo me- nos, cambiar o borrar la frase sobre el \u201cpunto fundamental en el cual Marx se une con Sismondi y Jones contra Hegel, un punto que no debe ser ignorado al adscribir influencia hegeliana a la \u2018historizaci\u00f3n\u2019 de la econom\u00eda\u201d12, una frase que, de hecho, por desgracia es m\u00e1s adecuada al esp\u00edritu de su estudio de lo que me gustar\u00eda reconocer. Aqu\u00ed usted hace una concesi\u00f3n completamente indigna por su parte al aparato oficial de la historia de las ideas, que hace d\u00e9cadas hizo desaparecer lo\u201cfundamental\u201d en un ciego c\u00e1lculo de la superficie.<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 6\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>Es completamente superfluo, y una aberraci\u00f3n dentro del terreno de los des- cubrimientos de la ciencia natural, buscar nuevos \u201celementos\u201d en la filosof\u00eda de la historia burguesa. Si las teor\u00edas sobre la plusval\u00eda, en el contexto de una considera- ci\u00f3n te\u00f3rica objetiva, conceden a Jones y Sismondi que estos, a diferencia del resto de los economistas, destacan \u201cla determinaci\u00f3n de la forma social del capital como lo esencial\u201d13 y atribuyen las diferencias entre el modo de producci\u00f3n capitalista y otros a esta determinaci\u00f3n, de ello no se deber\u00eda hacer una l\u00ednea divisoria de la his- toria de la filosof\u00eda de la historia. El intento que usted emprende en esta direcci\u00f3n me podr\u00eda inducir casi a la tesis contraria: es sorprendente c\u00f3mo, en realidad, los fil\u00f3sofos de la sociedad burgueses desde Arist\u00f3teles, el cual era un aut\u00e9ntico bur- gu\u00e9s si no se entiende al burgu\u00e9s de una forma tozudamente economicista, han dicho lo mismo una y otra vez, y precisamente la doctrina del desarrollo y del progreso continuo pertenece a las verdaderas invariantes burguesas, a las ideolog\u00edas que deber\u00edamos examinar de cerca y no saludar con fanfarrias como fases previas hacia la verdad finalmente conquistada. Si usted hubiera estudiado mis trabajos de los \u00faltimos a\u00f1os con una mirada a estas cosas, tal vez habr\u00eda dudado de su creencia en un progreso ininterrumpido en la historia de las ideas. De acuerdo con la defensa de un pensamiento din\u00e1mico en general, su texto parece presuponer un concepto de Ilustraci\u00f3n, el cual trae a la memoria las f\u00f3rmulas del Romanticismo contra el pensamiento sin conciencia hist\u00f3rica del siglo dieciocho y su supuesto \u201cracionalismo\u201d. Todo ilustrado respetable, sobre todo Helvetius, sab\u00eda exactamente que lo negativo en la historia no es un asunto de mero error sino de relaciones reales, y la filosof\u00eda acad\u00e9mica alemana en realidad no ha atacado al as\u00ed llamado racionalismo de la Ilustraci\u00f3n porque carec\u00eda de profundidad hist\u00f3rica, sino porque los alemanes sintieron en la posici\u00f3n de la Ilustraci\u00f3n hacia la historia un elemento de resistencia que cre\u00edan poder vencer solo a trav\u00e9s del culto a lo meramente existente, es decir, a los hechos hist\u00f3ricos, hasta que finalmente, en la figura del positivismo, la Ilustraci\u00f3n y ese tipo de filosof\u00eda de la historia hist\u00f3rica llegaron a un acuerdo en el culto de lo dado. Tanto en Roscher 14 como en Savigny 15 usted ya encuentra estos dos momentos, la glorificaci\u00f3n de lo hist\u00f3rico y el endurecimiento del conocimiento en los hechos, el uno cerca del otro. Me equivocar\u00eda mucho si esto fuera de otra manera en Jones, el amigo y seguidor de Malthus. Si Marx se sirve de \u00e9l contra Ricardo, eso hay que entenderlo en parte en el sentido ir\u00f3nico de que para el dial\u00e9ctico el reaccionario tambi\u00e9n tiene siempre raz\u00f3n contra el hombre de progreso, y si usted se remite al hecho de que Marx ha dedicado a Jones 70 p\u00e1ginas, tambi\u00e9n deber\u00eda mencionar al mismo tiempo que a esto precede un libro sobre Ricardo de por lo menos 350. Si usted le concede a mi juicio lo m\u00e1s m\u00ednimo, suprima la frase en la que usted le reconoce al reverendo y funcionario ingl\u00e9s, por el hecho de haber escrito contra los especuladores de bolsa jud\u00edos, un \u201ccoraje\u201d16 especial, solo porque sus propios colegas lucharon en aquel tiempo contra la explicaci\u00f3n cient\u00edfica de la creaci\u00f3n.<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 7\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>El momento hegeliano decisivo en la cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica no es el de la din\u00e1mica o el desarrollo. Justo en esto lo ha querido convertir la historiograf\u00eda burguesa. M\u00e1s bien, la experiencia hegeliana en Marx consiste realmente en pensar juntas esa violencia de lo puramente f\u00e1ctico y la posibilidad de su superaci\u00f3n mediante su propio principio. Me parece que su pol\u00e9mica contra la idea de un Marx hegeliano se remonta a una idea falsa de Hegel. Por ello, si \u201cla introducci\u00f3n de la idea de evoluci\u00f3n se llev\u00f3 a cabo bajo el influjo de Hegel\u201d 17, de lo cual quiero ocuparme m\u00e1s tarde, no es en absoluto importante, sino m\u00e1s bien que [esta] se obtuvo del concepto hegeliano de la idea que se despliega y determinada como contradicci\u00f3n. El idealismo objetivo de Hegel, que entiende justamente la idea como la totalidad y no como la esfera especial de la conciencia, tiene como consecuencia que, en Hegel, algo as\u00ed como una oposici\u00f3n entre la teor\u00eda y la realidad de la historia no juega ning\u00fan papel en absoluto. Su imagen de Hegel es ya la que se ha producido precisamente bajo la presi\u00f3n del positivismo, en la reducci\u00f3n de la dial\u00e9ctica hegeliana al esp\u00edritu como la esfera de la superestructura cultural: usted polemiza contra Hegel como si fuera Dilthey. La amplificaci\u00f3n de la idea como totalidad en Hegel, que ya Feuerbach someti\u00f3 con raz\u00f3n a cr\u00edtica, era por otro lado el motor para el conocimiento dial\u00e9ctico de la realidad: la historia real no est\u00e1 como una masa de hechos frente a la conciencia, la cual contendr\u00eda solamente estructura l\u00f3gica, tendencia, raz\u00f3n e irracionalidad, contradicci\u00f3n, s\u00edntesis y otras cosas parecidas, mientras que la realidad ser\u00eda una suma de hechos en la que esas determinaciones, as\u00ed como todo orden en general, ser\u00edan introducidas con posterioridad. Superar el car\u00e1cter absoluto de esta oposici\u00f3n, en que se basaba toda la filosof\u00eda m\u00e1s reciente, pero especialmente la inglesa, fue la tarea de la obra de Hegel, sin la cual no se entiende ni el m\u00e9todo de Marx ni ninguna de sus categor\u00edas decisivas. Este momento hegeliano hace tambi\u00e9n que los cr\u00edticos de \u201cEl Capital\u201dno solo se escandalicen por este o aquel elemento hist\u00f3rico-dogm\u00e1tico sino por el estilo y la estructura de su teor\u00eda. Si M., en las diferencias entre valor de uso y valor, intercambio justo e intercambio de la mercanc\u00eda fuerza de trabajo, fuerzas y formas de la producci\u00f3n, plan en la f\u00e1brica y plan en la sociedad, etc., hubiera reconocido \u00fanicamente diferencias o exclusivamente \u201ctensiones\u201d y no contradicciones m\u00e1s o menos objetivas que se despliegan como irreconciliables, que empujan hacia su superaci\u00f3n en formas superiores (de lo cual se deriva la idea de tendencia) y se comportan en general como conceptos, entonces en ning\u00fan caso habr\u00eda sido tan escandaloso. Toda esta concepci\u00f3n seg\u00fan la cual los antagonismos, negaciones, superaciones deben ser objetivas en lugar de meras formas de hablar metaf\u00f3ricas, que trasladar\u00edan algo espiritual en forma figurada a la cosa, es una atrocidad para los te\u00f3ricos oficiales por las razones m\u00e1s profundas y ellos interpretan de forma completamente sincera al materialista Marx y al idealista Hegel como unos mit\u00f3logos animistas que proyectar\u00edan en la materia las representaciones de la conciencia como los primitivos proyectan los demonios en la naturaleza. Estos se\u00f1ores querr\u00edan tener los mayores reconocimientos como cient\u00edficos. Sin embargo, como es sabido, llevan las anteojeras filos\u00f3ficas que el estudiante ya debe llevar puestas si, a fin de cuentas, quiere hacer el doctorado; reprochan a la metaf\u00edsica un antropomorfismo totalmente desinhibido y olvidan con ello que el anthropos, del que debe provenir el orden l\u00f3gico junto con todas las diferenciaciones conceptuales, opera al mismo tiempo como el sujeto burgu\u00e9s hipostasiado en el absoluto. \u00a1Y esto no deber\u00eda ser un principio dogm\u00e1tico \u2013 solo porque est\u00e9 oculto en lugar de estar admitido sinceramente! La hipostatizaci\u00f3n consiste aqu\u00ed precisamente en que toda pregunta por la relaci\u00f3n es conducida en \u00faltimo lugar siempre hasta el individuo cient\u00edfico, como si este justamente fuera el \u00faltimo, el famoso comienzo absoluto que Kant procur\u00f3 combatir en la dial\u00e9ctica trascendental18. La falsa creencia en este principio absoluto se encuentra todav\u00eda al parecer en ideas tan avanzadas como la teor\u00eda axiom\u00e1tica de las ciencias naturales, en tanto que no se presenta \u00fanicamente como una informaci\u00f3n sobre los modos de actuaci\u00f3n intelectuales de algunos investigadores de la naturaleza, sino que, al mismo tiempo, quiere eliminar el pensamiento filos\u00f3fico o, m\u00e1s bien, ponerse en su lugar. Esta superstici\u00f3n se encuentra ante todo en cualquier establecimiento de un par de principios de la l\u00f3gica tradicional como si se tratara de principios superiores, definitivos, incondicionales, tras los cuales no ser\u00eda posible volver a plantear ninguna cuesti\u00f3n. Bien entendido, que esto no impide en absoluto que los sabios en cuesti\u00f3n, en tanto cient\u00edficos emp\u00edricos, puedan proporcionar contribuciones importantes sobre la dependencia del individuo de las relaciones materiales, sociales y psicol\u00f3gicas; esto solo muestra que el sentido de sus principios, de hecho, de todas sus categor\u00edas y m\u00e1s aun naturalmente de sus as\u00ed llamadas convicciones ideol\u00f3gicas, golpea a su ciencia en la cara.<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 9\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>En lo que respecta a la idea de desarrollo, se deduce de todo esto que el despliegue del concepto no es en absoluto, tal y como usted piensa, lo simplemente contrario de un acontecer objetivo. Para Hegel, en efecto, el concepto es lo \u201cinterno\u201dde las cosas, esto es, aquello como lo que las reconocemos en la teor\u00eda. Pero la l\u00ednea divisoria inalterable entre el conocer y la naturaleza, entre ser y concepto, que incluso Spinoza, a trav\u00e9s de una unificaci\u00f3n sin mediaciones, no ha superado, es solo una expresi\u00f3n del hecho de que los burgueses despreciaron profundamente, a pesar de toda exaltaci\u00f3n, tanto el esp\u00edritu como la naturaleza, en tanto que, en el fondo de su coraz\u00f3n, vieron en esta solamente el material sin sentido e indiferente del que sacar beneficio, y en aquel el medio para ello. Con el desarrollo de la comprensi\u00f3n de que precisamente lo que llamamos concepto y esencia no es ninguna fantasmagor\u00eda sino, en cada caso, la cosa misma, Hegel le dio a la teor\u00eda la seriedad que convirti\u00f3 a los m\u00e1s grandes en sus disc\u00edpulos. El concepto de desarrollo, no importa los descubrimientos que puedan haber sido hechos en su nombre, filos\u00f3ficamente contin\u00faa siendo una simple met\u00e1fora, una ficci\u00f3n intelectual inofensiva, mientras se mantenga en pie la separaci\u00f3n pre-hegeliana de concepto y realidad: en ese caso el concepto de desarrollo es simplemente un concepto en sentido subjetivo, una especie de plan de producci\u00f3n de la ciencia por medio del cual los hechos en s\u00ed mismos desconectados son conectados con una finalidad ad majorem negotii gloriam. Precisamente por el hecho de que la doctrina del desarrollo solo en determinadas figuras filos\u00f3ficas se vuelve m\u00e1s inc\u00f3moda que muchas otras teor\u00edas cient\u00edficas, los ataques contra ella en cuanto hip\u00f3tesis cient\u00edfica fueron llevados a cabo en su mayor\u00eda por los cl\u00e9rigos m\u00e1s ignorantes, mientras que los m\u00e1s inteligentes sab\u00edan que no ten\u00edan nada que temer de los descubrimientos cient\u00edficos mientras estos se mantuvieran dentro de una filosof\u00eda que separaba diligentemente el cono- cimiento y la cosa. Entre los inteligentes se cuenta tambi\u00e9n el propio Darwin, que como pensador burgu\u00e9s se sent\u00eda respaldado m\u00e1s all\u00e1 de toda contradicci\u00f3n religiosa por \u201cdistinguidos naturalistas y fil\u00f3sofos\u201d, entre ellos [Karl] Vogt y B\u00fcchner 19,\u201cy especialmente por Haeckel\u201d20 (ver su introducci\u00f3n a Descent of Man21). Pero la broma se termina una vez que, con Hegel, el concepto es trasladado a la cosa misma, y con ello se pone en cuesti\u00f3n la licencia que se toman tanto la religi\u00f3n como otras opiniones privadas al hacer pasar sus mitolog\u00edas por objetivas. Es decir, que solo entonces el proceso hist\u00f3rico objetivo se convierte en aquella interacci\u00f3n de necesidad y libertad en la que la escisi\u00f3n, solo en apariencia puramente rom\u00e1ntica, de la naturaleza consigo misma, sobre la que aquellos se\u00f1ores cre\u00edan f\u00e1cilmente consolarse, se revela en la civilizaci\u00f3n tan racional y en la irremediable contradicci\u00f3n de la realidad social como su figura m\u00e1s desarrolla. En esta el mundo del concepto se convierte en aquella totalidad negativa que se mantiene viva a s\u00ed misma con una perpetua destrucci\u00f3n, en la totalidad que solo es ella misma en su destrucci\u00f3n. Por muy metaf\u00edsica que suene esta interpretaci\u00f3n en Hegel, ella es la que, aunque modificada y precisada, pervive en Marx \u2013y, en efecto, el fascismo es el capitalismo total, que existe en su negaci\u00f3n. Aunque las categor\u00edas de la econom\u00eda se pueden, de hecho, acomodar y acercar hasta tal punto a las de la ciencia establecida que resulte de ello al final una especie de econom\u00eda nacional absoluta, es una competencia que solo puede ser absorbida gracias a su mediaci\u00f3n, si se exorciza de ellas el esp\u00edritu. Fue la dial\u00e9ctica la que super\u00f3 la concepci\u00f3n narcisista de la naturaleza sobrenatural del ser humano junto con la noci\u00f3n agn\u00f3stico-masoquista de la impotencia del conocimiento. Ella ha roto, en su forma idealista, pero especialmente en la materialista, con aquella filosof\u00eda que trata como invariantes la conciencia y el ser, el concepto y la realidad, la esencia y la apariencia, el esp\u00edritu y la naturaleza, el pensamiento y el acontecer, en pocas palabras, todas las categor\u00edas decisivas, situ\u00e1ndolas antin\u00f3micamente unas junto a otras y poni\u00e9ndolas en relaci\u00f3n de forma externa y mec\u00e1nica. Pero tambi\u00e9n para los marxistas alemanes siempre fue mucho m\u00e1s c\u00f3modo depurar a Marx del veneno hegeliano para situarlo en la l\u00ednea de los cient\u00edficos sociales serios que indigestarse con ello. Solo que cr\u00e9ame: con la desintoxicaci\u00f3n del veneno termina la vida de la teor\u00eda misma.<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 11\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>Si la clave en el proceso de la objetividad ha de buscarse en el movimiento del concepto, entonces, de entre las obras de Hegel, es la L\u00f3gica, mucho m\u00e1s que la Filosof\u00eda de la Historia o de la Naturaleza, la que los economistas tendr\u00edan que estudiar en primer lugar. Las definiciones de Hegel se acercan tanto m\u00e1s a la dial\u00e9ctica materialista cuanto m\u00e1s estrictamente se mantienen en el \u00e1mbito del pensa- miento puro, y esto porque precisamente su pureza expresa de la forma m\u00e1s perfecta la esencia del mundo burgu\u00e9s como sistema, porque es la que m\u00e1s revela de \u00e9l. No es casualidad que el pensador materialista que m\u00e1s seriamente reflexion\u00f3 sobre estas cuestiones le hiciera a la L\u00f3gica, y no a la Filosof\u00eda de la Historia, aquellas anotaciones al margen22. Fue \u00e9l quien quiso hacer obligatorio el estudio de la L\u00f3gica, y el que, si bien no con la fineza propia del especialista, s\u00ed con la mayor decisi\u00f3n, fue en busca de las consecuencias del positivismo de tipo machtiano 23. Es en este sentido leninista en el que tuvo lugar el ataque a la inclinaci\u00f3n luk\u00e1csiana a aplicar la dial\u00e9ctica no a la objetividad en su totalidad, sino solo a la del esp\u00edritu24, tal y como se sol\u00eda escuchar por Heidelberg. \u00a1Sin embargo usted entiende la doctrina hegeliana seg\u00fan la cual el desarrollo ser\u00eda el desarrollo del concepto como si \u00e9l hubiese negado lo objetivo del mismo, y en especial incluso lo hist\u00f3rico! Cuando usted, en su esfuerzo por fundamentar todo esto, presupone como algo obvio el significado vulgar del t\u00e9rmino \u201cconcepto\u201d, entonces eso es como cuando se le quisiera hacer a Marx el reproche de que \u00e9l habr\u00eda negado la naturaleza econ\u00f3mica de las relaciones de clases porque, despu\u00e9s de todo, la explotaci\u00f3n significa algo moral o psicol\u00f3gico o a cualquier otra cosa \u2013en lugar de deducir el significado a partir de su propia obra. Usted escribe que ten\u00eda por falsas las opiniones de Marcuse sobre la doctrina hegeliana de la historia, y que \u201cno hab\u00eda encontrado para una opini\u00f3n semejante ninguna prueba en Hegel\u201d25. Probablemente sea tambi\u00e9n por eso que usted, en una publicaci\u00f3n dedicada entre otros a Hegel, no cita ninguno de los libros de Marcuse sobre \u00e9l 26, ni tampoco cualquier otro trabajo procedente de nuestro c\u00edrculo, sino que se remite al p\u00e1rroco reaccionario Lasson 27, bajo cuya \u00e9gida los rusos fueron excluidos de los congresos sobre Hegel. Usted lo presenta al p\u00fablico americano \u201ccomo un moderno estudioso de Hegel\u201d 28, mientras que, sin embargo, ya desde hace veinte a\u00f1os era bien sabido tanto en las universidades ale- manas como en las otras que la mayor preocupaci\u00f3n del se\u00f1or Lasson era desbara- tar toda idea progresista en Hegel, reconcili\u00e1ndolo con la Iglesia y con todo lo de- m\u00e1s que segu\u00eda siendo reaccionario en Alemania. De \u00e9l toma usted tambi\u00e9n el par\u00e1grafo 249 de la Filosof\u00eda de la Naturaleza, tan citado por todos los hegelianos reaccionarios, el cual, precisamente porque en su rotundidad presupone la comprensi\u00f3n de todo lo precedente y un \u00edntimo conocimiento del lenguaje hegeliano, puede ser tergiversado de manera especialmente sencilla en el sentido ya indicado. En realidad, esto significa que aquellos que desean reducir el desarrollo de manera positivista a una sucesi\u00f3n de hechos, ignoran por completo su naturaleza radical, ya que el desarrollo no se traduce en que una cosa se siga meramente de otra, sino que ata\u00f1e a la esencia m\u00e1s \u00edntima de las cosas, a trav\u00e9s de la cual ellas se convierten en algo distinto mientras contin\u00faan siendo, a pesar de todo, las mismas. De esta forma, por ejemplo, unos per\u00edodos econ\u00f3micos no sustituyen simplemente a otros\u2013tal y como opinan los economistas no dial\u00e9cticos\u2013, lo mismo el capitalismo se modifica permaneciendo el mismo, id\u00e9ntico, va m\u00e1s all\u00e1 de s\u00ed mismo y, con todo, en el fascismo contin\u00faa siendo a\u00fan el mismo, y en verdad solo entonces es \u00e9l mismo. Este es el cambio \u201cen s\u00ed\u201d, el cambio interno, conceptual, que Hegel siempre sostiene contra aquella interpretaci\u00f3n del desarrollo que simplemente a\u00edsla esta- dios que se siguen cronol\u00f3gicamente para despu\u00e9s conectarlos a trav\u00e9s de la palabra \u201cderivan\u201d, en la medida en que pone de relieve algunos aspectos de la Fase A que deben ser la causa de la Fase B.<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 13\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>Usted se lo pone demasiado f\u00e1cil a s\u00ed mismo cuando, por una parte, caracteriza el \u201cnuevo y din\u00e1mico enfoque\u201d cuyo \u201cportavoz\u201d 29 ser\u00eda Marx, con palabras del pro- pio Marx en el sentido de que los fen\u00f3menos sociales no contendr\u00edan elementos fijos y eternos, y que su \u201cconcepto\u201d, su esencia, debe ser captada por ello en su movimiento, y por otra parte quiere sustituir a Hegel, cuya doctrina consiste en la explicaci\u00f3n de este punto de vista, por Jones, el cual con toda probabilidad habr\u00eda condenado la pol\u00e9mica presentada por usted contra la definici\u00f3n30. No se puede dar por sentado, en la p\u00e1gina 2631, que el concepto sea algo subjetivo, algo del pensamiento, y por ello separar con esmero la l\u00f3gica de la doctrina de la historia\u201cobjetiva\u201d, y despu\u00e9s, en la p\u00e1gina 3432, elogiar a Marx por su m\u00e9todo, seg\u00fan el cual la esencia del concepto tiene que ser descubierta en los acontecimientos sociales objetivos, donde usted, dicho sea de paso, como resultado de su proceder exclusivamente interpretativo, parece entender la oposici\u00f3n entre los atributos transitorios y las esencias tan r\u00edgidamente como firme y fijable por medio de definiciones ser\u00eda, seg\u00fan su parecer, la oposici\u00f3n entre la l\u00f3gica y la teor\u00eda de la historia. Cuando usted dice que el \u201chistoricismo\u201d de Marx consistir\u00eda en la realizaci\u00f3n de una \u201cteor\u00eda del cambio social\u201d33, algo que yo sin embargo tomo por un lapsus linguae sociologista, que, sin que usted sea consciente de ello, adapta Marx a Ogburn 34, lo que s\u00ed deber\u00eda en cambio saber es que la l\u00f3gica de Hegel representa, en efecto, una teor\u00eda del cambio, tanto de las transformaciones objetivas como subjetivas, la m\u00e1s profunda que ha conocido la historia del pensamiento hasta hoy. Hegel recoge la opini\u00f3n popular de que \u201cel entendimiento, la raz\u00f3n, se encuentra en el mundo objetivo, que el esp\u00edritu y la naturaleza tienen leyes universales seg\u00fan las cuales se realizan su vida y sus cambios\u201d35, y luego busca presentar las determinaciones de ese acontecer de forma abstracta, es decir, sin la inclusi\u00f3n del material emp\u00edrico diferenciado seg\u00fan los distintos campos. La l\u00f3gica (no la correspondiente obra de Hegel, que por supuesto es mucho m\u00e1s rica, sino la disciplina a la que \u00e9l se refiere), se relaciona con la disciplina de la filosof\u00eda del derecho o de la historia como el principio se relaciona con su cumplimiento, el tema con su implementaci\u00f3n en un material concreto, como las etapas hist\u00f3ricas se relacionan con la idea, como la cosa con su n\u00facleo \u2013de forma totalmente an\u00e1loga a como el proceso social emp\u00edrico infinitamente diverso se ha relacionado con los momentos centrales que, seg\u00fan su propia exposici\u00f3n, Marx caracteriz\u00f3 a trav\u00e9s de teor\u00edas especiales en \u00e9l. As\u00ed al menos se presenta la relaci\u00f3n cuando se prescinde de las conexiones propiamente dial\u00e9cticas entre los diferentes \u00e1mbitos. La L\u00f3gica hegeliana, as\u00ed como la Fenomenolog\u00eda y los trabajos tard\u00edos, contienen toda una pl\u00e9tora de teor\u00edas sobre el desarrollo objetivo en todos los campos de la naturaleza humana y no-humana, e incluso aquellas que nos negamos a reconocer me parece que pueden compararse en originalidad y fuerza a las de sus evolucionistas. No es que yo quiera hacer de Hegel un marxista y atribuirle el famoso poner del rev\u00e9s 36. Solo quiero prevenirlo de malinterpretar la diferencia, con la ayuda de Lasson y un par de citas fr\u00edvolas, de tal forma que Hegel termine en la filosof\u00eda de la historia materialista como un elemento m\u00e1s al lado de Jones y Sismondi.<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 15\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>Mis sentimientos en contra de su trabajo se basan en que encuentro que la con- vencionalidad de lo que usted dice en este texto entra en manifiesta contradicci\u00f3n no solo con su pretensi\u00f3n te\u00f3rica, sino tambi\u00e9n con todo lo que es necesario hacer si no queremos repetir simplemente clich\u00e9s te\u00f3ricos y darnos de bruces contra eventuales descubrimientos hist\u00f3ricos. Ser radical, tal y como m\u00e1s o menos le\u00ed una vez en un escritor bien conocido por ambos, significa pensar las cosas desde la ra\u00edz 37: encuentro, sin embargo, que en ninguna de las cuestiones que en usted se refieren al concepto de din\u00e1mica hist\u00f3rica puede hablarse en absoluto de un radi- calismo as\u00ed, sino que se ha limitado a asumirlas tal y como es habitual entre aquellos progresistas que llaman m\u00edstico 38 a Hegel y a Nietzsche rom\u00e1ntico. Creo, en todo caso, que mientras esto contin\u00fae as\u00ed, con otras palabras, que mientras el marxismo no se distinga te\u00f3ricamente de una manera expl\u00edcita del positivismo (y para lograrlo la praxis y las metas no son suficientes, sino que la separaci\u00f3n afecta a la entera estructura de la teor\u00eda), el marxismo sucumbe realmente al positivismo tambi\u00e9n en el sentido de que no ser\u00e1 otra cosa que una rama del anticuado aparato cient\u00edfico. Si uno lee su texto con detenimiento, encuentra que la entusiasta degradaci\u00f3n del autor de El capital a cient\u00edfico social que usted lleva a cabo tiene una parte apolog\u00e9tica en lo que respecta a la historia, que es apenas refrenada por el contenido de la tesis. El concepto de tendencia objetiva se pervierte en sus manos en un medio para darle la raz\u00f3n a los victoriosos e ignorar as\u00ed lo decisivo, que la teor\u00eda y la praxis no solo est\u00e1n en contra de la m\u00e1s reciente injusticia, sino en contra de la injusticia que es la historia misma. De Sismondi, cuya atroz teor\u00eda de la literatura usted por lo dem\u00e1s presenta sin encontrar tiempo para una sola palabra cr\u00edtica, dice: \u201cDejando de lado la cl\u00e1sica evaluaci\u00f3n de esas tempranas econo- m\u00edas como irracionales, \u00e9l mostr\u00f3 la justificaci\u00f3n hist\u00f3rica de su existencia\u201d39. Pero es precisamente en la confusi\u00f3n de la teor\u00eda con la justificaci\u00f3n donde reside el error capital de Hegel \u2013y es exactamente aqu\u00ed donde es usted un hegeliano. \u00bfO piensa acaso que, por ejemplo, la prueba de la necesidad objetiva del fascismo, que como un v\u00f3rtice atrae hacia s\u00ed todas las corrientes del capitalismo tard\u00edo, no podr\u00eda aducirse igual de bien en todas las fases previas, y quiz\u00e1 incluso mejor? Marx combati\u00f3 el utopismo no porque se hubiera comprometido en su lugar con la tendencia objetiva, sino porque la utop\u00eda le parec\u00eda al alcance de la mano sobre la base de esa tendencia.<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 16\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p style=\"text-align: right;\"><em>Traducci\u00f3n del alem\u00e1n de Dailos de Armas y Cristopher Morales<\/em><\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<p><strong>Notas:<\/strong><\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 1\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>1 La carta se conserva en el archivo de Max Horkheimer [M.H.] solo en la forma de una copia con papel carb\u00f3n de un escrito a m\u00e1quina. Esta lleva por t\u00edtulo \u201cCarta a H. Grossmann \/ 20 de enero de 1943 \/ extracto\u201d. Se trata solo de una transcripci\u00f3n parcial \u2013claramente de las partes te\u00f3ricamente relevantes de la carta, con la omisi\u00f3n de las observaciones introductorias y conclusivas\u2013, como se indica a trav\u00e9s de puntos suspensivos al principio y al final.<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 1\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>En lo que respecta al contenido de la carta, se inscribe en la teor\u00eda de los rackets en la que M. H. estuvo trabajando desde principios de los a\u00f1os cuarenta; cf. la carta escrita a L\u00f6wenthal del 16.10.1942, as\u00ed como, en especial, la primera versi\u00f3n del art\u00edculo terminado en 1943 \u201cZur Soziologie der Klassenverh\u00e4ltnisse\u201d [Para una sociolog\u00eda de las relaciones de clase] (HGS 12, 1985, p\u00e1gs. 75 y ss.). En la esperanza de encontrar un apoyo decisivo para esto en los estudios de Grossmann sobre Marx y el marxismo, M. H. se vio aparentemente decepcionado. En \u00faltimo t\u00e9rmino, atribuy\u00f3 esto a reduccionismos de especialista que achacaba a la interpretaci\u00f3n que Grossmann ten\u00eda de Marx. Este reproche fue desarrollado en la presente carta bas\u00e1ndose en su art\u00edculo \u201cThe Evolutionist Revolt against Classical Economics\u201d, que parece haber le\u00eddo en forma de manuscrito (este aparecer\u00eda solo nueve meses m\u00e1s tarde en The Journal of Political Economy, Chicago, 1943, Bd. LI, Nr. 5, octubre de 1943, p\u00e1gs. 381-396, y Nr. 6, diciembre de 1943, p\u00e1gs. 506-522; en alem\u00e1n:\u201cDie evolutionistische Revolte gegen die klassische \u00d6konomie\u201d, en Henryk GROSSMANN, Aufs\u00e4tze zur Krisentheorie, Frankfurt a.M.: Neue Kritik, 1971, p\u00e1gs. 165ss.). En \u00faltimo t\u00e9rmino, de lo que trataba la cr\u00edtica a Grossmann \u2013y lo que hace de esta carta algo tan especialmente significativo\u2013 era la defensa de la orientaci\u00f3n filos\u00f3fica de la Teor\u00eda Cr\u00edtica de la sociedad (vinculada a Hegel) frente a la tendencia a su sociologizaci\u00f3n en una perspectiva espec\u00edfica en esa disciplina.<\/p>\n<p>El contexto en el que se encuentra esta carta no se hace evidente a partir de la correspondencia que se conserva entre M. H. y Grossmann, sino, m\u00e1s bien, a partir del intercambio epistolar de M. H. con Pollock, L\u00f6wenthal y Kirchheimer. En la primera recopilaci\u00f3n de la correspondencia ambas cartas de referencia se han perdido. El legado de Grossmann, en el que se supone que deber\u00edan en- contrarse, hasta el momento se considera perdido. Como se desprende de los otros intercambios epistolares citados, M. H. no envi\u00f3 la carta en primer lugar a Grossmann, sino en forma de copia, tanto a Pollock como a L\u00f6wenthal, a los que ped\u00eda una opini\u00f3n sobre el tema, as\u00ed como sobre si deb\u00eda mandarla o no.<\/p>\n<p>En la carta del 21.1.1943 a L\u00f6wenthal se lee: \u201cAdjunta encontrar\u00e1 una carta a Grossmann. Se trata de la respuesta a su segunda carta en la cual \u00e9l se queja de nuevo sobre Pollock en los t\u00e9rminos m\u00e1s insoportables. Como recordar\u00e1, respond\u00ed a su primera carta con mucha m\u00e1s paciencia y educaci\u00f3n, pero considero que ahora merece una respuesta m\u00e1s franca. Dado que \u00e9l ha incluido su art\u00edculo sobre el concepto de desarrollo, que es el trabajo m\u00e1s corrompido que puede imaginarse, he pensado que podr\u00eda ser una buena idea darle mi opini\u00f3n sincera sobre \u00e9l. De otro modo, volver\u00e1 a decir que solo nos preocupamos y ayudamos a nuestros propios estudios, gastando dinero en secretarias, ediciones mimeografiadas, etc., mientras que \u00e9l debe escribir sus obras maestras en las condiciones m\u00e1s dif\u00edciles. Tuve que sacarle de dudas sobre mi opini\u00f3n en relaci\u00f3n con lo que ha estado haciendo en los \u00faltimos a\u00f1os. \/ Por favor [&#8230;] d\u00edgame si piensa que hay formulaciones particularmente arriesgadas con respecto a la izquierda o la derecha. Una de las p\u00e1ginas sobre la que tengo dudas es la menci\u00f3n de Nietzsche en la p\u00e1gina 9, l\u00ednea 7 contando desde abajo [aqu\u00ed, tras la nota al pie n\u00famero 30], ya que \u00e9l es el anatema para todos los bandos. Por otra parte, creo que deber\u00edamos ser francos y admitir que no se puede escribir sobre problemas filos\u00f3ficos sin no saber otra cosa de Nietzsche salvo que era un rom\u00e1ntico\u201d (Max Horkheimer Archiv [MHA]: VI 16.105).<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 2\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>En la carta del 22.1.1943 a Pollock M. H. a\u00f1ad\u00eda sobre esto: \u201cEst\u00e1 claro que esta carta no ha sido escrita solo para Grossmann, sino con el fin de definir ciertas ideas b\u00e1sicas sobre la dial\u00e9ctica que a menudo se olvidan entre gente como \u00e9l\u201d (MHA: VI 33.334).<\/p>\n<p>Una vez m\u00e1s, M. H mencionaba el asunto en una carta a Kirchheimer del 8.2.1943: \u201cEntretanto, Grossmann me ha escrito una larga carta con los viejos e infundados ataques a Pollock y con algunas dudas sobre la teor\u00eda de los rackets. Tambi\u00e9n me ha mandado su art\u00edculo sobre el concepto de desarrollo. Me parece que le deb\u00eda una exposici\u00f3n franca de c\u00f3mo me siento, no solo en lo que respecta a los ataques, sino antes que nada en relaci\u00f3n a su punto de vista te\u00f3rico actual, el cual, pienso, es la ra\u00edz de los malentendidos\u201d (MHA: VI 11.316).<\/p>\n<p>El 28 y el 29.1.1943 Pollock y L\u00f6wenthal ya hab\u00edan comunicado respectivamente que no ten\u00edan ninguna objeci\u00f3n contra el env\u00edo de la carta a Grossmann. Que este efectivamente recibi\u00f3 la carta es algo que se infiere de la carta de Kirchheimer a M. H. del 15.2.1943, en la que en realidad no se describe la reacci\u00f3n de Grossmann, sino la valoraci\u00f3n que hace Kirchheimer de la misma: \u201cHe le\u00eddo con gran inter\u00e9s y satisfacci\u00f3n la copia de su carta a Grossmann. \u00c9l no me mostr\u00f3 su manuscrito [\u201cThe Evolutionist Revolt against Classical Economics\u201d], pero, a juzgar por sus reacciones a su carta, me temo que ya no tiene capacidad para comprender el desplazamiento de nivel de su enfoque\u201d(MHA: VI 11.314).<\/p>\n<p>Sobre la respuesta de Grossmann escribe finalmente M. H. en una carta a L\u00f6wenthal el 19.2.1943: \u201cHoy he recibido una carta de 22 p\u00e1ginas de Grossmann. Su reacci\u00f3n a mi carta, aunque tan desquiciada como siempre, no fue indecente. Deja entrever una inteligencia rota, pero todav\u00eda relativamente honesta. Por supuesto \u00e9l no acepta mis cr\u00edticas, pero al menos intenta llevar a cabo una discusi\u00f3n te\u00f3rica. No voy a responder, al menos no hasta que usted est\u00e9 aqu\u00ed\u201d (MHA: VI 16.64).<\/p>\n<p>En efecto, en la versi\u00f3n impresa se encuentran todas las formulaciones incriminadas por M. H. (con una \u00fanica excepci\u00f3n; cf. nota 20), lo que debe ser atribuido a la rigidez de Grossmann cono- cida a partir de otras fuentes.<br \/>\n* La palabra racket se usaba en EEUU para referirse a una actividad deshonesta o ilegal, por ejemplo, el chantaje o la estafa, y tiene aqu\u00ed la connotaci\u00f3n de grupo que act\u00faa con m\u00e9todos gansteriles [Nota de los coord. del n\u00famero].<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 3\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>2 Ver la carta del 6.11.1936, nota 2, en HGS 15, 1995, p\u00e1g. 716 [Marx caracteriza la producci\u00f3n de medios de producci\u00f3n como sector I y la producci\u00f3n de medios de consumo como sector II de la reproducci\u00f3n del capital; cf. Karl MARX, El capital, T. 2, cap\u00edtulo 21].<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 4\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>3 Enryk GROSSMANN, \u201cThe Evolutionist Revolt against Classical Economics\u201d, op. cit. (ver nota 1).<\/p>\n<p>4 Richard Jones (1790-1855), economista pol\u00edtico ingl\u00e9s, profesor en Londres en 1832, entre 1835- 1855 en Haileybury, funcionario de tributos entre 1836-1851.<\/p>\n<p>5 Enryk GROSSMANN, op. cit., ed. ing., p\u00e1gs. 381s.; ed. alem., p\u00e1gs. 168s.; el mismo Grossmann era all\u00ed parcialmente cr\u00edtico, sin embargo, con c\u00f3mo hab\u00eda sido utilizado el concepto de \u201csociologizaci\u00f3n\u201d de la econom\u00eda nacional en la recepci\u00f3n marxista de entonces.<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 5\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>6 Werner Sombart (1863-1941), economista, soci\u00f3logo y fil\u00f3sofo de la cultura, profesor en 1890 en Breslau, entre 1906-1931 en Berl\u00edn. En un primer momento Sombart estuvo cerca del marxismo, rechaz\u00e1ndolo m\u00e1s tarde de manera absoluta por la impresi\u00f3n causada por la Revoluci\u00f3n Rusa.<\/p>\n<p>7 Karl MARX, carta a Joseph Weydemeyer del 5.3.1852, en Karl MARX y Friedrich ENGELS, Werke, Tomo 28, Berlin: Dietz, 1963, p\u00e1g. 508.<\/p>\n<p>8 Henryk GROSSMANN, op. cit., p\u00e1g. 382; en ed. alem. p\u00e1g. 169.<\/p>\n<p>9 Giovanni Battista Vico (1668-1744), fil\u00f3sofo italiano, profesor de ret\u00f3rica en N\u00e1poles en 1698, historiador de la corte en 1734.<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 6\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>10 Henryk GROSSMANN, op. cit., p\u00e1g. 393; en ed. alem. p\u00e1g. 184.<\/p>\n<p>11 Giovanni Battista VICO, Die neue Wissenschaft \u00fcber die gemeinschaftliche Natur der V\u00f6lker (1744), traducci\u00f3n al alem\u00e1n por Erich Auerbach (1924), Berl\u00edn, sin fecha, p\u00e1g. 100.<\/p>\n<p>12 Henryk GROSSMANN, op. cit., p\u00e1g. 514; en ed. alem. p\u00e1g. 202.<\/p>\n<p>13 Karl MARX, Theorien \u00fcber den Mehrwert, vol. III, Stuttgart: J.H.W. Dietz, 31919, p\u00e1g. 484, citado por Henryk GROSSMANN, op. cit., p\u00e1g. 513, en ed. alem. p\u00e1g. 200.<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 7\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>14 Wilhelm Georg Friedrich Roscher (1817-1894), economista pol\u00edtico, profesor en G\u00f6ttingen en 1843, en 1848 en Leipzig.<\/p>\n<p>15 Friedrich Karl von Savigny (1779-1861), abogado y hombre de estado prusiano, fundador de la\u201cEscuela hist\u00f3rica del derecho\u201d, profesor en 1800 en Marburg, en 1808 en Landshut, entre 1810-42 en Berl\u00edn.<\/p>\n<p>16 Henryk GROSSMANN, op. cit., p\u00e1g. 513; en ed. alem., p\u00e1g. 201.<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 8\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>17 Esta cita probablemente se refiera a una carta anterior de Grossmann que no se conserva. Esto es lo que sugiere otra cita en alem\u00e1n, se\u00f1alada en la nota 18.<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 9\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>18 Immanuel KANT, Kritik der reinen Vernunft, I., Zweiter Teil, Zweite Abteilung.<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 10\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>19 Ludwig B\u00fcchner (1824-1889), m\u00e9dico y escritor, de los m\u00e1s populares defensores del materialismo de su \u00e9poca.<\/p>\n<p>20 Ernst Haeckel (1834-1919), m\u00e9dico y bi\u00f3logo, representante popular del materialismo metaf\u00edsico- filos\u00f3fico.<\/p>\n<p>21 Charles DARWIN, Die Abstammung des Menschen und die geschlechtliche Zuchtwahl, traducci\u00f3n de J. Victor Carus, 6a ed., Stuttgart: E. Schweizerbart\u2019sche Verlagshandlung, 61902, p\u00e1g. 3.<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 11\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>22 Vladimir Ilich LENIN, Konspekt zu Hegels \u201cWissenschaft der Logik\u201d (t\u00edtulo a\u00f1adido posteriormente por los editores del Instituto para el marxismo-leninismo; publicado partir del legado in\u00e9dito en 1929); en Vladimir Ilich LENIN, Werke, Tomo 28, Berlin: Dietz, 1971, p\u00e1gs. 77 y ss.<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 12\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>23 Vladimir Ilich LENIN, Materialismus und Empiriocritizismus, (1908, ed. alemana de 1927).<\/p>\n<p>24 Cf. Georg LUK\u00c1CS, Geschichte und Klassenbewu\u00dftsein, Berlin: Malik-Verlag, 1923, p\u00e1gs. 156 y ss.<\/p>\n<p>25 Cf. nota 12.<\/p>\n<p>26 Henryk Grossmann se hab\u00eda referido efectivamente a Raz\u00f3n y revoluci\u00f3n de Marcuse, aunque solo de una manera preliminar y marginal, con la frase: \u201cHegel, en cambio, defend\u00eda la posici\u00f3n de que la historia hab\u00eda alcanzado su culminaci\u00f3n en aquella \u00e9poca, y que la idea y la realidad hab\u00edan encontrado un suelo com\u00fan\u201d (op. cit., p\u00e1g. 383, nota 13; en ed. alem., p\u00e1g. 169).<\/p>\n<p>27 Georg Lasson (1862-1932). Hijo del fil\u00f3sofo Adolf Lasson, p\u00e1rroco evang\u00e9lico en Berl\u00edn, editor de las S\u00e4mtliche Werken de Hegel (1905 y ss.).<\/p>\n<p>28 Esta formulaci\u00f3n se encuentra ausente en la versi\u00f3n impresa.<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 13\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>29 Henryk GROSSMANN, op. cit., p\u00e1g. 517; ed. alem., p\u00e1g. 206.<\/p>\n<p>30 Lo que se menciona aqu\u00ed es el rechazo de las definiciones hegelianas por parte de Marx en cuanto fijaciones inapropiadas de constelaciones meramente parciales o variables; cf. Henry GROSSMANN, ibid.<\/p>\n<p>31 Ibid., p\u00e1g. 515; ed. alem., p\u00e1g. 203.<\/p>\n<p>32 Ibid., p\u00e1g. 517; ed. alem., p\u00e1g. 206.<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 14\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>33 Ibid., p\u00e1g. 518; ed. alem., p\u00e1g. 207.<\/p>\n<p>34 William F. Ogburn (1886-1959, soci\u00f3logo, en 1914 profesor en Nueva York, en 1927 en Chicago), que fundamentalmente intent\u00f3 ofrecer una explicaci\u00f3n del cambio social (teor\u00eda del \u201clag cultural\u201d).<\/p>\n<p>35 Georg Wilhelm Friedrich HEGEL, Wissenschaft der Logik, Hamburg: Meiner, 1934, Tomo I, Intro- ducci\u00f3n, p\u00e1g. 32.<\/p>\n<p>36 \u201cLa mistificaci\u00f3n que sufre la dial\u00e9ctica en manos de Hegel no le impidi\u00f3 de ning\u00fan modo ser el primero en presentar sus formas generales de una forma consciente y comprehensiva. En \u00e9l la dial\u00e9ctica se encuentra, sin embargo, cabeza abajo. Se le debe dar la vuelta para encontrar el n\u00facleo racional dentro de ese envoltorio m\u00edstico.\u201d (Karl MARX, Das Kapital, Tomo I, Ep\u00edlogo a la segunda edici\u00f3n, en: Karl MARX y Friedrich ENGELS, Werke, Tomo 23, Berlin: Dietz, 1962, p\u00e1g. 27).<\/p>\n<p>37 Karl MARX, \u201cZur Kritik der Hegelschen Rechtsphilosophie\u201d, en: Id., Die Fr\u00fchschriften, Stuttgart: Kr\u00e4ner, 1964, p\u00e1g. 216.<\/p>\n<p>38 Sin embargo, el propio Marx utiliza este t\u00e9rmino (en el sentido del mistificador): cf. nota 36.<\/p>\n<p>39 Henryk GROSSMANN, op. cit., p\u00e1g. 396; ed. alem., p\u00e1g. 188.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Max Horkheimer to Henryk Grossmann, New York [Excerpt From a letter]1 [Pacific Palisades, 20.1.1943] El inter\u00e9s que persigo aqu\u00ed es muy claro, a saber, el intento de lograr una verdadera explicaci\u00f3n y concreci\u00f3n de la teor\u00eda de clases de la que no tengo que decirle que de ninguna manera se encuentra acabada. 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