{"id":2108,"date":"2019-09-07T17:10:02","date_gmt":"2019-09-07T17:10:02","guid":{"rendered":"http:\/\/uninomadasur.net\/?p=2108"},"modified":"2019-09-07T17:10:02","modified_gmt":"2019-09-07T17:10:02","slug":"una-guerra-vieja-que-sigue-matando","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/uninomadasur.net\/?p=2108","title":{"rendered":"Una guerra vieja que sigue matando"},"content":{"rendered":"<div class=\"contene_sub_title\"><span class=\"title-sub\">La vuelta a las armas de las FARC disidentes.<\/span><\/div>\n<div><\/div>\n<div><\/div>\n<div><em><strong>Por Decio Machado<\/strong><\/em><\/div>\n<div>\n<article>\n<div id=\"article\">\n<div class=\"br-post-body\">\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Con los acuerdos de paz de 2016 incumplidos por el gobierno y el exterminio de l\u00edderes sociales en ascenso, Colombia no logra cerrar la fase final de un conflicto que la mayor\u00eda de su poblaci\u00f3n quiere dejar atr\u00e1s. Aunque la casi totalidad de la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc) permanece desmovilizada, un pu\u00f1ado de dirigentes de rango medio encabezados por Iv\u00e1n M\u00e1rquez anunci\u00f3 la \u00faltima semana su vuelta a la lucha armada, en lo que parece una salida individual para algunos de ellos, apremiados por la justicia.<\/strong><\/p>\n<p>En junio de 2016 el entonces a\u00fan presidente de Colombia Juan Manuel Santos indicar\u00eda en el Foro Econ\u00f3mico Mundial realizado en la ciudad de Medell\u00edn: <em>\u201cTenemos informaci\u00f3n ampl\u00edsima de que ellos <\/em>(las Farc)<em> est\u00e1n preparados para volver a la guerra y la guerra urbana, que es m\u00e1s demoledora que la guerra rural\u201d.<\/em> Eran los momentos previos al plebiscito por los acuerdos de paz que se realizaron el 2 de octubre de ese mismo a\u00f1o y en el que el No se impondr\u00eda por medio punto porcentual sobre los partidarios de terminar con la guerra.<\/p>\n<p>Tras la victoria uribista en aquella consulta popular que puso en vilo estos acuerdos alcanzados entre el gobierno de Santos y el mayor de los grupos insurgentes levantado en armas desde 1964, la primera reacci\u00f3n de las Farc fue la aparici\u00f3n en La Habana de sus dos principales dirigentes, Rodrigo Londo\u00f1o \u2013alias Timochenko\u2013 e Iv\u00e1n M\u00e1rquez, quienes indicaron: <em>\u201cLas Farc mantienen su voluntad de paz y reiteran su disposici\u00f3n de usar solamente la palabra como arma de construcci\u00f3n hacia el futuro\u201d<\/em>. Tres a\u00f1os despu\u00e9s de aquellos episodios, el pasado 30 de agosto, varios comandantes acompa\u00f1ados por una veintena de disidentes de la guerrilla desmovilizada hac\u00edan despertar a Colombia con un video emitido en la madrugada que confirmaba las sospechas de muchos durante los \u00faltimos meses: un sector de las Farc vuelve a la guerra.<\/p>\n<p>En el centro del video, Iv\u00e1n M\u00e1rquez, tras de \u00e9l, un cartel de fondo que dice <em>\u201cMientras haya voluntad de lucha, habr\u00e1 esperanza de vencer\u201d<\/em>, y a su alrededor otros comandantes de rango medio, como Jes\u00fas Santrich, Aldinever Morantes, Iv\u00e1n Merch\u00e1n \u2013alias Iv\u00e1n el Loco\u2013, Henry Castellanos \u2013alias Roma\u00f1a\u2013, Enrique Marulanda y Hern\u00e1n Dar\u00edo Vel\u00e1squez \u2013alias el Paisa\u2013. M\u00e1rquez, con pistola al cinto y leyendo un largo y grandilocuente comunicado en el que se marca una l\u00ednea de tiempo desde Sim\u00f3n Bol\u00edvar hasta nuestros d\u00edas, indica: <em>\u201cAnunciamos al mundo que ha comenzado la segunda Marquetalia<\/em> (lugar de fundaci\u00f3n de las Farc) <em>bajo el amparo del derecho universal que asiste a todos los pueblos del mundo de levantarse en armas contra la opresi\u00f3n<\/em> (\u2026). <em>Es la continuaci\u00f3n de la lucha guerrillera en respuesta a la traici\u00f3n del Estado al acuerdo de paz de La Habana\u201d<\/em>.<\/p>\n<p><strong>UNA RUPTURA ANUNCIADA<\/strong><\/p>\n<p>La lentitud en su aplicaci\u00f3n y el escaso cumplimiento de los acuerdos de paz firmados en la capital cubana han sido una constante durante todo este per\u00edodo posguerra. Las Farc enfocaron su negociaci\u00f3n en la creaci\u00f3n de lo que llaman \u201cTerritorios Campesinos\u201d, zonas que ser\u00edan territorios de propiedad de la colectividad manejados por l\u00edderes comunales. Sin embargo, hasta el momento, la reincorporaci\u00f3n econ\u00f3mica, social y pol\u00edtica de los miles de militantes de la guerrilla fariana avanza extremadamente despacio. En paralelo, y seg\u00fan el Instituto Kroc, una de las instituciones encargadas de verificar el cumplimiento de lo acordado en La Habana, el acceso al uso de la tierra mediante la formalizaci\u00f3n masiva de peque\u00f1as y medianas propiedades rurales no supera el 3 por ciento; los programas de desarrollo con enfoque territorial tienen una aplicaci\u00f3n estimada del 9 por ciento; los planes nacionales para la reforma rural integral se han consolidado tan solo en un 4 por ciento, y los programas de sustituci\u00f3n de cultivos il\u00edcitos con tratamiento penal diferencial llegan a no m\u00e1s de 12 por ciento.<\/p>\n<p>En lo referente a la participaci\u00f3n pol\u00edtica, las Farc pactaron que, en 16 de las zonas m\u00e1s afectadas por el conflicto, el Estado crear\u00eda circunscripciones transitorias de paz donde regir\u00edan condiciones especiales. En la actualidad, la aplicaci\u00f3n de la ley de garant\u00edas y promoci\u00f3n de la participaci\u00f3n ciudadana para movimientos y organizaciones sociales se estima implementada en un 13 por ciento; la implementaci\u00f3n de consejos territoriales para la reconciliaci\u00f3n y la convivencia apenas llega al 17 por ciento; la formulaci\u00f3n de planes de atenci\u00f3n inmediata no supera el 10 por ciento, y la participaci\u00f3n ciudadana a trav\u00e9s de medios de comunicaci\u00f3n comunitarios mediante la promoci\u00f3n de la democratizaci\u00f3n del uso del espectro electromagn\u00e9tico no se ha realizado.<\/p>\n<p>Si a lo anterior se le suma las dram\u00e1ticas cifras, validadas por la Defensor\u00eda del Pueblo, sobre los 480 l\u00edderes sociales y 150 guerrilleros desmovilizados que han sido asesinados desde enero de 2016 \u2013momento del alto el fuego\u2013, no queda otra que reconocer que Iv\u00e1n M\u00e1rquez tiene raz\u00f3n a la hora de denunciar que en Colombia los acuerdos de paz est\u00e1n siendo incumplidos y que se repite un proceso similar al que ya ocurri\u00f3 con la Uni\u00f3n Patri\u00f3tica. Esa formaci\u00f3n legal de izquierda, tras su fundaci\u00f3n en 1985 por miembros desmovilizados de las Farc y el Partido Comunista de Colombia tras los acuerdos de paz negociados con el gobierno de Belisario Betancur, sufri\u00f3 un proceso de exterminio que implic\u00f3 el asesinato a manos de paramilitares y de fuerzas de seguridad de entre 3 mil y 5 mil de sus integrantes.<\/p>\n<p>Ahora bien, viendo la composici\u00f3n de la comandancia disidente congregada en torno a M\u00e1rquez, la vuelta a las armas de este reducto fariano \u2013el 90 por ciento de los desmovilizados se mantiene, hasta el momento, fiel al acuerdo de paz\u2013 bien parecer\u00eda una salida individual para algunos de sus protagonistas. Ese es, en primer lugar, el caso del propio Iv\u00e1n M\u00e1rquez. Este comandante lleva enredado en las Farc cerca de medio siglo y en los a\u00f1os ochenta se someti\u00f3 a los mencionados acuerdos de paz con Betancur, dejando las armas y siendo investido como congresista de la Rep\u00fablica. Tras el intento fallido de la Uni\u00f3n Patri\u00f3tica por democratizar Colombia, M\u00e1rquez volver\u00eda al monte y participar\u00eda en diferentes procesos de paz, y ser\u00eda el jefe negociador en La Habana. Tras la muerte del comandante en jefe guerrillero Alfonso Cano, en 2011, disput\u00f3 internamente su direcci\u00f3n frente a Rodrigo Londo\u00f1o, Timochenko, y qued\u00f3 definitivamente relegado al segundo puesto de la estructura de mando.<\/p>\n<p>Pese a distinguirse dentro de la guerrilla como un l\u00edder m\u00e1s pol\u00edtico que militar, M\u00e1rquez tiene 73 procesos pendientes. Entre ellos, la masacre de La Chinita, en la que el 23 de enero de 1994 el V Frente de las Farc asesin\u00f3 a 35 civiles durante una fiesta popular en Apartad\u00f3, en el Urab\u00e1 antioque\u00f1o. En paralelo, el gobierno de Estados Unidos lo acusa de <em>\u201cestablecer las pol\u00edticas de las Farc\u201d<\/em>para <em>\u201cdirigir y controlar la producci\u00f3n, manufactura y distribuci\u00f3n de cientos de toneladas de coca\u00edna\u201d<\/em>. Seg\u00fan evolucionen esos procesos, en caso de detenci\u00f3n podr\u00eda ser extraditado.<\/p>\n<p>Algo similar sucede con Jes\u00fas Santrich, quien protagonizara el m\u00e1s grande entuerto judicial pos acuerdos de paz. Por sus condiciones f\u00edsicas y su p\u00e9rdida de visi\u00f3n casi completa, su aporte a la guerrilla es m\u00e1s ideol\u00f3gico que militar, aunque fue impulsor de la radio clandestina de las Farc y dirigente del Bloque Caribe, subdivisi\u00f3n militar de la insurgencia que operaba en el norte del pa\u00eds. Tuvo un papel destacado como negociador en La Habana y fue detenido en abril de 2018, acusado de narcotr\u00e1fico, de forma muy discutible y controvertida, por Estados Unidos. Consciente del riesgo de ser extraditado, pas\u00f3 a la clandestinidad a comienzos de julio pasado y sobre \u00e9l existe una orden de captura internacional (v\u00e9ase \u201cSin \u00e1nimo de cumplir\u201d, <strong>Brecha<\/strong>, 26-VII-19).<\/p>\n<p>Otros comandantes en discordia son Hern\u00e1n Dar\u00edo Vel\u00e1squez, alias el Paisa, y Henry Castellanos, alias Roma\u00f1a. El Paisa comand\u00f3 durante m\u00e1s de dos d\u00e9cadas la principal fuerza de elite del grupo insurgente y fue uno de los hombres de confianza del Mono Jojoy, l\u00edder del Bloque Oriental de las Farc. Tiene una decena de condenas por homicidios y terrorismo, adem\u00e1s de 27 condenas por secuestro. Se le acusa, entre otros, del asesinato en el a\u00f1o 2000 de quien fuera presidente de la Comisi\u00f3n de Paz de la C\u00e1mara de Representantes de Colombia y miembro del Partido Liberal, Diego Turbay Cote, y de su familia; del secuestro en 2002 de la ex congresista Gloria Polanco y sus hijos, cuyos esposo y padre fueron asesinados en 2005 tras no poder pagar el rescate; del secuestro y asesinato en 2009 del gobernador del departamento de Caquet\u00e1, Luis Francisco Cu\u00e9llar, o de atentados como el coche bomba en el club El Nogal, en 2003, en Bogot\u00e1, en el que fallecieron 36 personas y 200 quedaron heridas. En paralelo, Roma\u00f1a tiene abiertos m\u00e1s de 70 procesos en su contra por delitos relacionados con secuestro, terrorismo, narcotr\u00e1fico y homicidios.<\/p>\n<p>Ni el Paisa ni Roma\u00f1a apoyaron inicialmente el proceso de paz, y se incorporaron a las negaciones de La Habana cuando estaban ya bastante avanzadas. De igual manera y pese a los acuerdos establecidos en funci\u00f3n de la justicia especial para la paz, ambos podr\u00edan terminar declarando en el Palacio de Justicia, seg\u00fan c\u00f3mo evolucione cada uno de sus procesos judiciales.<\/p>\n<p><strong>LA VIABILIDAD DE LA VUELTA A LAS ARMAS\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>Pese a que est\u00e1 todav\u00eda por verse la capacidad de convocatoria de Iv\u00e1n M\u00e1rquez y su grupo entre los guerrilleros desmovilizados, pocos son en Colombia quienes piensan que sea viable rearticular a las Farc al d\u00eda de hoy. La vuelta a las armas del grupo disidente encabezado por M\u00e1rquez aparece como un proyecto llamado al fracaso y desfasado respecto a la realidad actual del pa\u00eds. Colombia, a pesar de la violencia que emana de su oligarqu\u00eda rural y que se ceba sobre dirigentes sociales comunitarios e insurgentes desmovilizados, vive la fase final de una historia que la ha acompa\u00f1ado durante m\u00e1s de medio siglo. Si para algo vali\u00f3 el acuerdo de paz fue para concienciar a gran parte del pa\u00eds de que la guerra, sea impulsada desde un bando o desde el otro, no es una salida. De acuerdo con datos de la reciente Encuesta Mundial de Valores, a m\u00e1s del 70 por ciento de los colombianos le preocupa que contin\u00fae la guerra interna.<\/p>\n<p>Las propias Farc hab\u00edan negociado la paz en 2016 forzadas por su debilitamiento paulatino, que mucho tiene que ver tambi\u00e9n con la colaboraci\u00f3n de la inteligencia estadounidense en el conflicto. Desde los sucesos de Angostura de 2008 (cuando un bombardeo militar colombiano a un campamento de retaguardia en Ecuador asesin\u00f3 al comandante guerrillero Ra\u00fal Reyes), la detecci\u00f3n de computadoras conectadas y dispositivos electr\u00f3nicos m\u00f3viles permiti\u00f3 localizar a los escuadrones de la guerrilla, modalidad con la que se la golpe\u00f3 notablemente.<\/p>\n<p>Ahora, se estima que los liderados por M\u00e1rquez podr\u00edan movilizar inicialmente a entre 1500 y 2 mil insurgentes de los 13 mil desmovilizados de las Farc contabilizados por el Alto Comisionado de Paz. Buena parte de esa minor\u00eda propensa a volver a las armas estar\u00eda a\u00fan en los espacios territoriales de capacitaci\u00f3n y reincorporaci\u00f3n, donde fueron acogidos los guerrilleros al comenzar el proceso de desmovilizaci\u00f3n. La mayor\u00eda de los farianos, sin embargo, ocupa ya nuevas \u00e1reas de agrupamiento, a las que se han ido con sus familias en busca de asegurar su subsistencia econ\u00f3mica. Esas cifras coinciden con diversos informes internacionales auspiciados por Naciones Unidas que establecen que, en los procesos de desmovilizaci\u00f3n de grupos insurgentes, entre el 10 y el 15 por ciento de sus miembros termina volviendo a las armas.<\/p>\n<p>Por otro lado, M\u00e1rquez anunci\u00f3 en su grabaci\u00f3n que las restituidas Farc guerrilleras buscar\u00e1n aunar esfuerzos con el Ej\u00e9rcito de Liberaci\u00f3n Nacional (Eln), otro grupo armado de orientaci\u00f3n marxista-leninista que a\u00fan mantiene su actividad militar en determinadas zonas selv\u00e1ticas de Colombia, especialmente en territorios aleda\u00f1os a la frontera con Venezuela. Dado el cierto apoyo que durante los \u00faltimos a\u00f1os ambos grupos guerrilleros han recibido desde Caracas, cabe pensar que desde el Palacio de Miraflores se les ve como posibles aliados estrat\u00e9gicos en caso de que la Rep\u00fablica Bolivariana sufra alg\u00fan tipo de intervenci\u00f3n militar extranjera.<\/p>\n<p>Al mismo tiempo, el mensaje de Iv\u00e1n M\u00e1rquez busca cambiar algunas formas farianas cl\u00e1sicas, aunque sin por ello modernizarse. M\u00e1rquez dice, por ejemplo, que el objetivo de las nuevas Farc no es atentar contra la polic\u00eda o las fuerzas armadas, sino contra la mafiosa oligarqu\u00eda colombiana. Tal cual se dec\u00eda en un comunicado del M-19 \u2013grupo insurgente adscripto al socialismo democr\u00e1tico y desaparecido en marzo de 1990\u2013 a finales de 1987: <em>\u201cGuerra a la oligarqu\u00eda, paz a las fuerzas armadas\u201d<\/em>. Nada nuevo bajo el sol.<\/p>\n<p>La negociaci\u00f3n de los \u00faltimos acuerdos de paz en Colombia dur\u00f3 m\u00e1s de seis a\u00f1os y conllev\u00f3 la redacci\u00f3n de un documento de m\u00e1s de 300 p\u00e1ginas, que en la pr\u00e1ctica se ha incumplido. El propio presidente Iv\u00e1n Duque ha manifestado en m\u00faltiples declaraciones su escasa voluntad por darle vigor al proceso de paz. Pese a los incumplimientos gubernamentales, el paso dado ahora por el reducto de comandantes disidentes liderados por M\u00e1rquez beneficia precisamente a los opositores a los acuerdos de 2016, encabezados por el ex presidente \u00c1lvaro Uribe. El pasado jueves 29, apenas conocido el regreso a las armas de M\u00e1rquez, Uribe hizo un llamado inmediato a derogar todos los pactos en materia de justicia transicional y a la quita del rango constitucional al acuerdo de paz.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"clear\">Fuente: brecha.com.uy<\/div>\n<\/div>\n<\/article>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La vuelta a las armas de las FARC disidentes. Por Decio Machado &nbsp; Con los acuerdos de paz de 2016 incumplidos por el gobierno y el exterminio de l\u00edderes sociales en ascenso, Colombia no logra cerrar la fase final de un conflicto que la mayor\u00eda de su poblaci\u00f3n quiere dejar atr\u00e1s. 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