{"id":2150,"date":"2019-09-22T15:12:58","date_gmt":"2019-09-22T15:12:58","guid":{"rendered":"http:\/\/uninomadasur.net\/?p=2150"},"modified":"2019-09-22T15:12:58","modified_gmt":"2019-09-22T15:12:58","slug":"post-scriptum-sobre-las-sociedades-de-control-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/uninomadasur.net\/?p=2150","title":{"rendered":"Post-scriptum sobre las sociedades de control"},"content":{"rendered":"<div class=\"page\" title=\"Page 1\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p><em><strong>Por Gilles Deleuze<\/strong><\/em><\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 1\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p><strong>Historia<\/strong><\/p>\n<p>Foucault situ\u00f3 las sociedades disciplinarias en los siglos XVII y XIX, y estas sociedades alcanzan su apogeo a principios del siglo XX. Operan mediante la organizaci\u00f3n de grandes centros de encierro. El individuo pasa sucesivamente de un c\u00edrculo cerrado a otro, cada uno con sus propias leyes: primero la familia, despu\u00e9s la escuela (\u201cya no estas en la casa\u201d), despu\u00e9s el cuartel (\u201cya no estas en la escuela\u2019\u2019), a continuaci\u00f3n la f\u00e1brica, cada cierto tiempo el hospital, y a veces la c\u00e1rcel, el centro de encierro por excelencia. La c\u00e1rcel sirve como modelo anal\u00f3gico: la hero\u00edna de Europa 51 exclama, cuando ve a los obreros: \u00abcre\u00ed ver a unos condenados\u00bb. Foucault ha analizado a la perfecci\u00f3n el proyecto ideal de los centros de encierro, especialmente visible en las f\u00e1bricas: concentrar, repartir en el espacio, ordenar en el tiempo, componer en el espacio-tiempo una fuerza productiva cuyo efecto debe superar la suma de las fuerzas componentes. Pero Foucault conoc\u00eda tambi\u00e9n la escasa duraci\u00f3n de este modelo: fue el sucesor de las sociedades de soberan\u00eda, cuyos fines y funciones eran completamente distintos: gravar la producci\u00f3n m\u00e1s que organizarla, decidir la muerte m\u00e1s que administrar la vida; la transici\u00f3n fue progresiva. Napole\u00f3n parece ser quien realiz\u00f3 la transformaci\u00f3n de una sociedad en otra. Pero, tambi\u00e9n las disciplinas entraron en crisis en provecho de nuevas fuerzas que iban produciendo lentamente, y que se precipitaron despu\u00e9s de la segunda guerra mundial: las sociedades disciplinarias son nuestro pasado inmediato, lo que estamos dejando de ser.<\/p>\n<p>Todos los centros de encierro atraviesan una crisis generalizada: c\u00e1rcel, hospital, f\u00e1brica, escuela, familia. La familia es un (espacio) \u201cinterior\u201d en crisis, como lo son los dem\u00e1s (espacios) interiores (el escolar, el profesional, etc.). Los ministros competentes anuncian constantemente las supuestamente necesarias reformas. Reformar la escuela, reformar la industria, reformar el hospital, el ej\u00e9rcito, la c\u00e1rcel; pero todos saben que, a un plazo m\u00e1s o menos largo, estas instituciones est\u00e1n acabadas. Solamente se pretende gestionar su agon\u00eda y mantener a la gente ocupada mientras se instalan esas nuevas fuerzas que est\u00e1n llamando a nuestras puertas. Se trata de las sociedades de control, que est\u00e1n sustituyendo a las disciplinarias. \u201cControl\u201d es el nombre propuesto por Burroughs para designar al nuevo monstruo que Foucault reconoci\u00f3 como nuestro futuro inmediato. Tambi\u00e9n Paul Virilio ha analizado continuamente las formas ultrarr\u00e1pidas que adopta el control \u201cal aire libre\u201d y que reemplazan a las antiguas disciplinas que actuaban en el per\u00edodo de los sistemas cerrados. No cabe responsabilizar de ellas a la producci\u00f3n farmac\u00e9utica, a los enclaves nucleares o a las manipulaciones gen\u00e9ticas, aunque tales cosas est\u00e9n destinadas a intervenir en el nuevo proceso. No cabe comparar para decidir cu\u00e1l de los dos reg\u00edmenes es m\u00e1s duro o m\u00e1s tolerable, ya que tanto las liberaciones como las sumisiones han de ser afrontadas en cada uno de ellos a su modo. As\u00ed, por ejemplo, en la crisis del hospital como medio de encierro, es posible que la sectorializaci\u00f3n, los hospitales de d\u00eda o la asistencia domiciliaria hayan supuesto en un principio nuevas libertades; no obstante, participan igualmente de mecanismos de control que no tienen nada que envidiar a los m\u00e1s terribles encierros. No hay lugar para el temor ni para la esperanza, s\u00f3lo cabe buscar nuevas armas.<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 2\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p><strong>L\u00f3gica<\/strong><\/p>\n<p>Los diferentes internados o centros de encierro por los que va pasando el individuo son variables independientes: se sobreentiende en cada ocasi\u00f3n un comienzo desde cero, y, aunque existiese un lenguaje com\u00fan a todos los centros de encierro, es un lenguaje anal\u00f3gico. En cambio, los diferentes \u201ccontroladores\u201d son variantes inseparables que constituyen un sistema de geometr\u00eda variable cuyo lenguaje es num\u00e9rico (lo que no siempre significa que sea binario). Los encierros son moldes o moldeados diferentes, mientras que los controles constituyen una modulaci\u00f3n, como una suerte de molde autodeformante que cambia constantemente y a cada instante, como un tamiz cuya malla var\u00eda en cada punto. Se puede apreciar sin dificultad en los problemas de los salarios: la f\u00e1brica era un cuerpo cuyas fuerzas interiores deb\u00edan alcanzar un punto de equilibrio, lo m\u00e1s alto posible para la producci\u00f3n, lo m\u00e1s bajo posible para los salarios; en una sociedad de control, la f\u00e1brica es sustituida por la empresa, y la empresa es un alma, es et\u00e9rea.<\/p>\n<p>Es cierto que ya la f\u00e1brica utilizaba el sistema de las primas y los incentivos, pero la empresa se esfuerza con mayor profundidad en imponer una modulaci\u00f3n de cada salario, en estados siempre metaestables que admiten confrontaciones, concursos y premios extremadamente c\u00f3micos. El \u00e9xito de los concursos televisivos m\u00e1s est\u00fapidos se debe a que expresan adecuadamente la situaci\u00f3n de las empresas. La f\u00e1brica hac\u00eda de los individuos un cuerpo, con la doble ventaje de que, de este modo, el patrono pod\u00eda vigilar cada uno de los elementos que formaban la masa y los sindicatos pod\u00edan movilizar a toda una masa de resistentes. La empresa, en cambio, instituye entre los individuos una rivalidad interminable a modo de sana competici\u00f3n, como una motivaci\u00f3n excelente que contrapone unos individuos a otros y atraviesa a cada uno de ellos, dividi\u00e9ndole interiormente. El principio modulador de que los salarios deben corresponderse con los m\u00e9ritos tienta incluso a la ense\u00f1anza p\u00fablica: de hecho, igual que la empresa toma el relevo de la f\u00e1brica, la formaci\u00f3n permanente tiende a sustituir al examen. Lo que es el medio m\u00e1s seguro para poner la escuela en manos de la empresa.<\/p>\n<p>En las sociedades disciplinarias siempre hab\u00eda que volver a empezar (terminada la escuela, empieza el cuartel, despu\u00e9s de \u00e9ste viene la f\u00e1brica), mientras que en las sociedades de control nunca se termina nada: la empresa, la formaci\u00f3n o el servicio son los estados metaestables y coexistentes de una misma modulaci\u00f3n, una especie de deformador universal. Kafka, que se hallaba a caballo entre estos dos tipos de sociedad, describi\u00f3 en El proceso sus formas jur\u00eddicas m\u00e1s temibles: la absoluci\u00f3n aparente (entre dos encierros), t\u00edpica de las sociedades disciplinarias, y el aplazamiento ilimitado (en continua variaci\u00f3n) de las sociedades de control son dos formas de vida jur\u00eddicamente muy distintas, y si el derecho actual es un derecho en crisis, vacilante, ello sucede porque estamos abandonando unas formas y transitando hacia otras. Las sociedades disciplinarias presentan dos polos: la marca que identifica al individuo y el n\u00famero o la matr\u00edcula que \u00edndica su posici\u00f3n en la masa. Para las disciplinas, nunca hubo incompatibilidad entre ambos, el poder es al mismo tiempo masificador e individuante, es decir, forma un cuerpo con aquellos sobre quienes se ejerce al mismo tiempo que moldea la individualidad de cada uno de los miembros (Foucault, encontraba el origen de este doble objetivo en el poder pastoral del sacerdote -el reba\u00f1o y cada una de las ovejas-, si bien el poder civil se habr\u00eda convertido, por su parte y con otros medios, en un \u201cpastor\u201d laico).<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 3\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>En cambio, en las sociedades de control, lo esencial ya no es una marca ni un n\u00famero, sino una cifra: la cifra es una contrase\u00f1a [mot de passe], en tanto que las sociedades disciplinarias est\u00e1n reguladas mediante consignas [mots et ordre), tanto desde el punto de vista de la integraci\u00f3n como desde el punto de vista de la resistencia a la integraci\u00f3n. El lenguaje num\u00e9rico de control se compone de cifras que marcan o proh\u00edben el acceso a la informaci\u00f3n. Ya no estamos ante el dualismo \u00abindividuo-masa\u00bb. Los individuos han devenido \u201cdividuales\u201d y las masas se han convertido en indicadores, datos, mercados o \u201cbancos\u2019\u2019. Quiz\u00e1 es el dinero lo que mejor expresa la distinci\u00f3n entre estos dos tipos de sociedad, ya que la disciplina se ha remitido siempre a monedas acu\u00f1adas que conten\u00edan una cantidad del patr\u00f3n oro, mientras que el control remite a intercambios fluctuantes, modulaciones en las que interviene una cifra: un porcentaje de diferentes monedas tomadas como muestras. El viejo topo monetario es el animal de los centros de encierro, mientras que la serpiente monetaria lo es de las sociedades de control. Hemos pasado de un animal a otro, del topo a la serpiente, tanto el r\u00e9gimen en el que vivimos como en nuestra manera de vivir y en nuestras relaciones con los dem\u00e1s. El hombre de la disciplina era un productor discontinuo de energ\u00eda, pero el hombre de control es m\u00e1s bien ondulatorio, permanece en \u00f3rbita, suspendido sobre una onda continua. El surf desplaza en todo lugar a los antiguos deportes.<\/p>\n<p>Es sencillo buscar correspondencias entre tipos de sociedad y tipos de m\u00e1quinas, no porque las m\u00e1quinas sean determinantes, sino porque expresan las formaciones sociales que las han originado y que las utilizan. Las antiguas sociedades de soberan\u00eda operaban con m\u00e1quinas simples, palancas, poleas, relojes; las sociedades disciplinarias posteriores se equiparon con m\u00e1quinas energ\u00e9ticas, con el riesgo pasivo de la entrop\u00eda y el riesgo activo del sabotaje; las sociedades de control act\u00faan mediante m\u00e1quinas de un tercer tipo, m\u00e1quinas inform\u00e1ticas y ordenadores cuyo riesgo pasivo son las interferencias y cuyo riesgo activo son la pirater\u00eda y la inoculaci\u00f3n de virus. No es solamente una evoluci\u00f3n tecnol\u00f3gica, es una profunda mutaci\u00f3n del capitalismo. Una mutaci\u00f3n ya bien conocida y que puede resumirse de este modo: el capitalismo del siglo XIX es un capitalismo de concentraci\u00f3n, tanto en cuanto a la producci\u00f3n como en cuanto a la propiedad. Erige, pues, la f\u00e1brica como centro de encierro, ya que el capitalista no es s\u00f3lo propietario de los medios de producci\u00f3n, sino tambi\u00e9n, en algunos casos, el propietario de otros centros concebidos anal\u00f3gicamente (las casas donde viven los obreros, las escuelas). En cuanto al mercado, su conquista procede tanto por especializaci\u00f3n como por colonizaci\u00f3n, o bien mediante al abaratamiento de los costos de producci\u00f3n.<\/p>\n<p>Sin embargo, en la actual situaci\u00f3n, el capitalismo ya no se concentra en la producci\u00f3n, a menudo relegada a la periferia tercermundista, incluso en la compleja forma de producci\u00f3n textil, metal\u00fargica o petrol\u00edfera. Es un capitalismo de superproducci\u00f3n. Ya no compra materias primas ni vende productos terminados o procede al montaje de piezas sueltas. Lo que intenta vender son servicios, lo que quiere comprar son acciones. No es un capitalismo de producci\u00f3n sino de productos, es decir de ventas o de mercados. Por eso es especialmente disperso, por eso la empresa ha ocupado el lugar de la f\u00e1brica. La familia, la escuela, el ej\u00e9rcito, la f\u00e1brica ya no son medios anal\u00f3gicos distintos que convergen en un mismo propietario, ya sea el Estado o la iniciativa privada, sino que se han convertido en figuras cifradas, deformables y transformables, de una misma empresa que s\u00f3lo tiene administradores. Incluso el arte ha abandonado los c\u00edrculos cerrados para introducirse en los circuitos abiertos de la banca.<\/p>\n<p>Un mercado se conquista cuando se adquiere su control, no mediante la formaci\u00f3n de una disciplina; se conquista cuando se puede fijar los precios, no cuando se abaratan los costos de producci\u00f3n; se conquista mediante la transformaci\u00f3n de los productos, no mediante la especializaci\u00f3n de la producci\u00f3n. La corrupci\u00f3n se eleva entonces a una nueva potencia. El departamento de ventas se ha convertido en el centro, en el \u201calma\u201d, lo que supone una de las noticias m\u00e1s terribles del mundo. Ahora, el instrumento de control social es el marketing, y en \u00e9l se forma la raza descarada de nuestros due\u00f1os. El control se ejerce a corto plazo y mediante una rotaci\u00f3n r\u00e1pida, aunque tambi\u00e9n de forma continua e ilimitada, mientras que la disciplina ten\u00eda una larga duraci\u00f3n, infinita y discontinua. El hombre ya no est\u00e1 encerrado sino endeudado. Sin duda, una constante del capitalismo sigue siendo la extrema miseria de las tres cuartes partes de la humanidad, demasiado pobres para endeudarlas, demasiado numerosas para encerrarlas: el control no tendr\u00e1 que afrontar \u00fanicamente la cuesti\u00f3n de la difuminaci\u00f3n de las fronteras, sino tambi\u00e9n la de !os disturbios en los suburbios y guetos.<\/p>\n<p><strong>Programa<\/strong><\/p>\n<p>No es preciso apelar a la ficci\u00f3n cient\u00edfica para concebir un mecanismo de control capaz de proporcionar a cada instante la posici\u00f3n de un elemento en un medio abierto, ya sea un animal dentro de una reserva o un hombre en una empresa (collares electr\u00f3nicos). F\u00e9lix Guattari imaginaba una ciudad en la que cada uno pod\u00eda salir de su apartamento, de su casa o de su barrio gracias a su tarjeta electr\u00f3nica (dividual) mediante la que iba levantando barreras; pero podr\u00eda haber d\u00edas u horas en los que la tarjeta fuera rechazada; lo que importa no es la barrera, sino el ordenador que se\u00f1ala la posici\u00f3n, l\u00edcita o il\u00edcita, y produce una modulaci\u00f3n universal.<\/p>\n<p>El estudio socio-t\u00e9cnico de los mecanismos de control que ahora est\u00e1n en sus comienzos deber\u00eda ser un estudio categorial capaz de describir eso que ahora se est\u00e1 instalando en el lugar de los centros de encierro disciplinario, cuya crisis est\u00e1 en boca de todos. Es posible que, tras las adaptaciones correspondientes, reaparezcan algunos mecanismos tomados de las antiguas sociedades de soberan\u00eda. Lo importante es que nos hallamos en el inicio de algo. En el r\u00e9gimen carcelario, la b\u00fasqueda de \u201cpenas sustitutivas\u201d, al menos para los delitos menores, y la utilizaci\u00f3n de collares electr\u00f3nicos que imponen al condenado la permanencia en su domicilio durante ciertas horas. En el r\u00e9gimen escolar, las formas de control continuo y la acci\u00f3n de la formaci\u00f3n permanente sobre la escuela, el correspondiente abandono de toda investigaci\u00f3n en el seno de la Universidad, la introducci\u00f3n de la empresa en todos los niveles de escolaridad. En el r\u00e9gimen hospitalario, la nueva medicina \u00absin m\u00e9dicos ni enfermos\u00bb que localiza enfermos potenciales y grupos de riesgo, y que en absoluto indica un progreso en la individuaci\u00f3n como a menudo se dice, sino que sustituye el cuerpo individual o num\u00e9rico por una materia \u201cdividual\u201d cifrada que es preciso controlar.<\/p>\n<p>Asimismo, en el r\u00e9gimen empresarial, los nuevos modos de tratar el dinero, de tratar los productos y de tratar a los hombres ya no pasa por la antigua forma de la f\u00e1brica. Son ejemplos m\u00ednimos, pero que nos permiten comprender mejor lo que hay que entender por \u00abcrisis de las instituciones\u00bb, es decir, la instalaci\u00f3n progresiva y dispersa de un nuevo r\u00e9gimen de dominaci\u00f3n. Una de las cuestiones m\u00e1s importantes es la inadaptaci\u00f3n de los sindicatos a esta situaci\u00f3n: ligados hist\u00f3ricamente a la lucha contra las disciplinas y a los centros de encierro, \u00bfc\u00f3mo podr\u00edan adaptarse o dejar paso a nuevas formas de resistencia contra las sociedades de control? \u00bfPuede hallarse ya un esbozo de estas formas futuras, capaces de contrarrestar las delicias del marketing? \u00bfNo es extra\u00f1o que tantos j\u00f3venes reclamen una \u201cmotivaci\u00f3n\u201d, que exijan cursillos y formaci\u00f3n permanente? Son ellos quienes tienen que descubrir para qu\u00e9 les servir\u00e1n tales cosas, como sus antepasados descubrieron, penosamente, la finalidad de las disciplinas. Los anillos de las serpientes son a\u00fan m\u00e1s complicados que los orificios de una madriguera de topo.<\/p>\n<p>Notas<\/p>\n<p>*Traducci\u00f3n del texto franc\u00e9s que apareci\u00f3 en L \u2018Autre Joumal No 1, mayo de 1990 y fue reproducido en el libro Qu\u2019est-ce que la\u00a0philosophie ? Ed. Minuit. Par\u00eds. 1991.<\/p>\n<p>** Fue uno de los m\u00e1s importantes fil\u00f3sofos cr\u00edticos franceses del siglo XX (1925-1994). Sus principales obras son : Diff\u00e9rence et R\u00e9p\u00e9tition, Foucault, Spinoza: Philosophie pratique Capitalisme et schizophr\u00e9nie, L\u2019anti-\u0152dipe y Nietzsche et la philosophie.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Gilles Deleuze Historia Foucault situ\u00f3 las sociedades disciplinarias en los siglos XVII y XIX, y estas sociedades alcanzan su apogeo a principios del siglo XX. 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