{"id":216,"date":"2018-09-26T20:22:34","date_gmt":"2018-09-26T20:22:34","guid":{"rendered":"http:\/\/uninomadasur.net\/?p=216"},"modified":"2018-09-27T01:20:17","modified_gmt":"2018-09-27T01:20:17","slug":"el-cuerpo-utopico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/uninomadasur.net\/?p=216","title":{"rendered":"El cuerpo ut\u00f3pico"},"content":{"rendered":"<p><em><strong>Por\u00a0Michel Foucault<\/strong><\/em><\/p>\n<p class=\"margen0\">Apenas abro los ojos, ya no puedo escapar a ese lugar que Proust, dulcemente, ansiosamente, viene a ocupar una vez m\u00e1s en cada despertar1. No es que me clave en el lugar \u2013porque despu\u00e9s de todo puedo no s\u00f3lo moverme y removerme, sino que puedo moverlo a \u00e9l, removerlo, cambiarlo de lugar\u2013, sino que hay un problema: no puedo desplazarme sin \u00e9l; no puedo dejarlo all\u00ed donde est\u00e1 para irme yo a otra parte. Puedo ir hasta el fin del mundo, puedo esconderme, de ma\u00f1ana, bajo mis mantas, hacerme tan peque\u00f1o como pueda, puedo dejarme fundir al sol sobre la playa, pero siempre estar\u00e1 all\u00ed donde yo estoy. El est\u00e1 aqu\u00ed, irreparablemente, nunca en otra parte. Mi cuerpo es lo contrario de una utop\u00eda, es lo que nunca est\u00e1 bajo otro cielo, es el lugar absoluto, el peque\u00f1o fragmento de espacio con el cual, en sentido estricto, yo me corporizo.<\/p>\n<p>Mi cuerpo, top\u00eda despiadada. \u00bfY si, por fortuna, yo viviera con \u00e9l en una suerte de familiaridad gastada, como con una sombra, como con esas cosas de todos los d\u00edas que finalmente he dejado de ver y que la vida pas\u00f3 a segundo plano, como esas chimeneas, esos techos que se amontonan cada tarde ante mi ventana? Pero todas las ma\u00f1anas, la misma herida; bajo mis ojos se dibuja la inevitable imagen que impone el espejo: cara delgada, hombros arqueados, mirada miope, ausencia de pelo, nada lindo, en verdad. Y es en esta fea c\u00e1scara de mi cabeza, en esta jaula que no me gusta, en la que tendr\u00e9 que mostrarme y pasearme; a trav\u00e9s de esta celos\u00eda tendr\u00e9 que hablar, mirar, ser mirado; bajo esta piel tendr\u00e9 que reventar. Mi cuerpo es el lugar irremediable al que estoy condenado. Despu\u00e9s de todo, creo que es contra \u00e9l y como para borrarlo por lo que se hicieron nacer todas esas utop\u00edas. El prestigio de la utop\u00eda, la belleza, la maravilla de la utop\u00eda, \u00bfa qu\u00e9 se deben? La utop\u00eda es un lugar fuera de todos los lugares, pero es un lugar donde tendr\u00e9 un cuerpo sin cuerpo, un cuerpo que ser\u00e1 bello, l\u00edmpido, transparente, luminoso, veloz, colosal en su potencia, infinito en su duraci\u00f3n, desligado, invisible, protegido, siempre transfigurado; y es bien posible que la utop\u00eda primera, aquella que es la m\u00e1s inextirpable en el coraz\u00f3n de los hombres, sea precisamente la utop\u00eda de un cuerpo incorp\u00f3reo. El pa\u00eds de las hadas, el pa\u00eds de los duendes, de los genios, de los magos, y bien, es el pa\u00eds donde los cuerpos se transportan tan r\u00e1pido como la luz, es el pa\u00eds donde las heridas se curan con un b\u00e1lsamo maravilloso en el tiempo de un rayo, es el pa\u00eds donde uno puede caer de una monta\u00f1a y levantarse vivo, es el pa\u00eds donde se es visible cuando se quiere, invisible cuando se lo desea. Si hay un pa\u00eds m\u00e1gico es realmente para que en \u00e9l yo sea un pr\u00edncipe encantado y todos los lindos lechuguinos se vuelvan peludos y feos como osos.<\/p>\n<p>Pero hay tambi\u00e9n una utop\u00eda que est\u00e1 hecha para borrar los cuerpos. Esa utop\u00eda es el pa\u00eds de los muertos, son las grandes ciudades ut\u00f3picas que nos dej\u00f3 la civilizaci\u00f3n egipcia. Despu\u00e9s de todo, las momias, \u00bfqu\u00e9 son? Es la utop\u00eda del cuerpo negado y transfigurado. La momia es el gran cuerpo ut\u00f3pico que persiste a trav\u00e9s del tiempo. Tambi\u00e9n existieron las m\u00e1scaras de oro que la civilizaci\u00f3n mic\u00e9nica pon\u00eda sobre las caras de los reyes difuntos: utop\u00eda de sus cuerpos gloriosos, poderosos, solares, terror de los ej\u00e9rcitos. Existieron las pinturas y las esculturas de las tumbas; los yacientes, que desde la Edad Media prolongan en la inmovilidad una juventud que ya no tendr\u00e1 fin. Existen ahora, en nuestros d\u00edas, esos simples cubos de m\u00e1rmol, cuerpos geometrizados por la piedra, figuras regulares y blancas sobre el gran cuadro negro de los cementerios. Y en esa ciudad de utop\u00eda de los muertos, hete aqu\u00ed que mi cuerpo se vuelve s\u00f3lido como una cosa, eterno como un dios.<\/p>\n<p>Pero tal vez la m\u00e1s obstinada, la m\u00e1s poderosa de esas utop\u00edas por las cuales borramos la triste topolog\u00eda del cuerpo nos la suministra el gran mito del alma, desde el fondo de la historia occidental. El alma funciona en mi cuerpo de una manera muy maravillosa. En \u00e9l se aloja, por supuesto, pero bien que sabe escaparse de \u00e9l: se escapa para ver las cosas, a trav\u00e9s de las ventanas de mis ojos, se escapa para so\u00f1ar cuando duermo, para sobrevivir cuando muero. Mi alma es bella, es pura, es blanca; y si mi cuerpo barroso \u2013en todo caso no muy limpio\u2013 viene a ensuciarla, seguro que habr\u00e1 una virtud, seguro que habr\u00e1 un poder, seguro que habr\u00e1 mil gestos sagrados que la restablecer\u00e1n en su pureza primigenia. Mi alma durar\u00e1 largo tiempo, y m\u00e1s que largo tiempo, cuando mi viejo cuerpo vaya a pudrirse. \u00a1Viva mi alma! Es mi cuerpo luminoso, purificado, virtuoso, \u00e1gil, m\u00f3vil, tibio, fresco; es mi cuerpo liso, castrado, redondeado como una burbuja de jab\u00f3n.<\/p>\n<p>Y hete aqu\u00ed que mi cuerpo, por la virtud de todas esas utop\u00edas, ha desaparecido. Ha desaparecido como la llama de una vela que alguien sopla. El alma, las tumbas, los genios y las hadas se apropiaron por la fuerza de \u00e9l, lo hicieron desaparecer en un abrir y cerrar de ojos, soplaron sobre su pesadez, sobre su fealdad, y me lo restituyeron resplandeciente y perpetuo.<\/p>\n<p>Pero mi cuerpo, a decir verdad, no se deja someter con tanta facilidad. Despu\u00e9s de todo, \u00e9l mismo tiene sus recursos propios de lo fant\u00e1stico; tambi\u00e9n \u00e9l posee lugares sin lugar y lugares m\u00e1s profundos, m\u00e1s obstinados todav\u00eda que el alma, que la tumba, que el encanto de los magos. Tiene sus bodegas y sus desvanes, tiene sus estad\u00edas oscuras, sus playas luminosas. Mi cabeza, por ejemplo, mi cabeza: qu\u00e9 extra\u00f1a caverna abierta sobre el mundo exterior por dos ventanas, dos aberturas, bien seguro estoy de eso, puesto que las veo en el espejo; y adem\u00e1s, puedo cerrar una u otra por separado. Y sin embargo no hay m\u00e1s que una sola de esas aberturas, porque delante de m\u00ed no veo m\u00e1s que un solo paisaje, continuo, sin tabiques ni cortes. Y en esa cabeza, \u00bfc\u00f3mo ocurren las cosas? Y bien, las cosas vienen a alojarse en ella. Entran all\u00ed \u2013y de eso estoy muy seguro, de que las cosas entran en mi cabeza cuando miro, porque el sol, cuando es demasiado fuerte y me deslumbra, va a desgarrar hasta el fondo de mi cerebro\u2013, y sin embargo esas cosas que entran en mi cabeza siguen estando realmente en el exterior, puesto que las veo delante de m\u00ed y, para alcanzarlas, a mi vez debo avanzar.<\/p>\n<p>Cuerpo incomprensible, cuerpo penetrable y opaco, cuerpo abierto y cerrado: cuerpo ut\u00f3pico. Cuerpo absolutamente visible, en un sentido: muy bien s\u00e9 lo que es ser mirado por alg\u00fan otro de la cabeza a los pies, s\u00e9 lo que es ser espiado por detr\u00e1s, vigilado por encima del hombro, sorprendido cuando menos me lo espero, s\u00e9 lo que es estar desnudo; sin embargo, ese mismo cuerpo que es tan visible, es retirado, es captado por una suerte de invisibilidad de la que jam\u00e1s puedo separarlo. Ese cr\u00e1neo, ese detr\u00e1s de mi cr\u00e1neo que puedo tantear, all\u00ed, con mis dedos, pero jam\u00e1s ver; esa espalda, que siento apoyada contra el empuje del colch\u00f3n sobre el div\u00e1n, cuando estoy acostado, pero que s\u00f3lo sorprender\u00e9 mediante la astucia de un espejo; y qu\u00e9 es ese hombro, cuyos movimientos y posiciones conozco con precisi\u00f3n pero que jam\u00e1s podr\u00e9 ver sin retorcerme espantosamente. El cuerpo, fantasma que no aparece sino en el espejismo de los espejos y, todav\u00eda, de una manera fragmentaria. \u00bfAcaso realmente necesito a los genios y a las hadas, y a la muerte y al alma, para ser a la vez indisociablemente visible e invisible? Y adem\u00e1s ese cuerpo es ligero, es transparente, es imponderable; nada es menos cosa que \u00e9l: corre, act\u00faa, vive, desea, se deja atravesar sin resistencia por todas mis intenciones. S\u00ed. Pero hasta el d\u00eda en que siento dolor, en que se profundiza la caverna de mi vientre, en que se bloquean, en que se atascan, en que se llenan de estopa mi pecho y mi garganta. Hasta el d\u00eda en que se estrella en el fondo de mi boca el dolor de muelas. Entonces, entonces ah\u00ed dejo de ser ligero, imponderable, etc.; me vuelvo cosa, arquitectura fant\u00e1stica y arruinada.<\/p>\n<p>No, realmente, no se necesita sortilegio ni magia, no se necesita un alma ni una muerte para que sea a la vez opaco y transparente, visible e invisible, vida y cosa; para que sea utop\u00eda basta que sea un cuerpo. Todas esas utop\u00edas por las cuales esquivaba mi cuerpo, simplemente ten\u00edan su modelo y su punto primero de aplicaci\u00f3n, ten\u00edan su lugar de origen en mi propio cuerpo. Estaba muy equivocado hace un rato al decir que las utop\u00edas estaban vueltas contra el cuerpo y destinadas a borrarlo: ellas nacieron del propio cuerpo y tal vez luego se volvieron contra \u00e9l.<\/p>\n<p>En todo caso, una cosa es segura, y es que el cuerpo humano es el actor principal de todas las utop\u00edas. Despu\u00e9s de todo, una de las m\u00e1s viejas utop\u00edas que los hombres se contaron a ellos mismos, \u00bfno es el sue\u00f1o de cuerpos inmensos, desmesurados, que devorar\u00edan el espacio y dominar\u00edan el mundo? Es la vieja utop\u00eda de los gigantes, que se encuentra en el coraz\u00f3n de tantas leyendas, en Europa, en Africa, en Ocean\u00eda, en Asia; esa vieja leyenda que durante tanto tiempo aliment\u00f3 la imaginaci\u00f3n occidental, de Prometeo a Gulliver.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n el cuerpo es un gran actor ut\u00f3pico, cuando se trata de las m\u00e1scaras, del maquillaje y del tatuaje. Enmascararse, maquillarse, tatuarse, no es exactamente, como uno podr\u00eda imagin\u00e1rselo, adquirir otro cuerpo, simplemente un poco m\u00e1s bello, mejor decorado, m\u00e1s f\u00e1cilmente reconocible; tatuarse, maquillarse, enmascararse, es sin duda algo muy distinto, es hacer entrar al cuerpo en comunicaci\u00f3n con poderes secretos y fuerzas invisibles. La m\u00e1scara, el signo tatuado, el afeite depositan sobre el cuerpo todo un lenguaje: todo un lenguaje enigm\u00e1tico, todo un lenguaje cifrado, secreto, sagrado, que llama sobre ese mismo cuerpo la violencia del dios, el poder sordo de lo sagrado o la vivacidad del deseo. La m\u00e1scara, el tatuaje, el afeite colocan al cuerpo en otro espacio, lo hacen entrar en un lugar que no tiene lugar directamente en el mundo, hacen de ese cuerpo un fragmento de espacio imaginario que va a comunicar con el universo de las divinidades o con el universo del otro. Uno ser\u00e1 pose\u00eddo por los dioses o por la persona que uno acaba de seducir. En todo caso la m\u00e1scara, el tatuaje, el afeite son operaciones por las cuales el cuerpo es arrancado a su espacio propio y proyectado a otro espacio.<\/p>\n<p>Escuchen, por ejemplo, este cuento japon\u00e9s y la manera en que un tatuador hace pasar a un universo que no es el nuestro el cuerpo de la joven que \u00e9l desea:<\/p>\n<p>\u201cEl sol disparaba sus rayos sobre el r\u00edo e incendiaba el cuarto de las siete esteras. Sus rayos reflejados sobre la superficie del agua formaban un dibujo de olas doradas sobre el papel de los biombos y sobre la cara de la joven profundamente dormida. Seikichi, tras haber corrido los tabiques, tom\u00f3 entre sus manos sus herramientas de tatuaje. Durante algunos instantes permaneci\u00f3 sumido en una suerte de \u00e9xtasis. Precisamente ahora saboreaba plenamente la extra\u00f1a belleza de la joven. Le parec\u00eda que pod\u00eda permanecer sentado ante ese rostro inm\u00f3vil durante decenas y centenas de a\u00f1os sin jam\u00e1s experimentar ni fatiga ni aburrimiento. As\u00ed como el pueblo de Menfis embellec\u00eda anta\u00f1o la tierra magn\u00edfica de Egipto de pir\u00e1mides y de esfinges, as\u00ed Seikichi con todo su amor quiso embellecer con su dibujo la piel fresca de la joven. Le aplic\u00f3 de inmediato la punta de sus pinceles de color sostenidos entre el pulgar, el anular y el dedo peque\u00f1o de la mano izquierda, y a medida que las l\u00edneas eran dibujadas, las pinchaba con su aguja sostenida en la mano derecha\u201d.<\/p>\n<p>Y si se piensa que la vestimenta sagrada, o profana, religiosa o civil hace entrar al individuo en el espacio cerrado de lo religioso o en la red invisible de la sociedad, entonces se ve que todo cuanto toca al cuerpo \u2013-dibujo, color, diadema, tiara, vestimenta, uniforme\u2013, todo eso hace alcanzar su pleno desarrollo, bajo una forma sensible y abigarrada, las utop\u00edas selladas en el cuerpo.<\/p>\n<p>Pero acaso habr\u00eda que descender una vez m\u00e1s por debajo de la vestimenta, acaso habr\u00eda que alcanzar la misma carne, y entonces se ver\u00eda que en algunos casos, en su punto l\u00edmite, es el propio cuerpo el que vuelve contra s\u00ed su poder ut\u00f3pico y hace entrar todo el espacio de lo religioso y lo sagrado, todo el espacio del otro mundo, todo el espacio del contramundo, en el interior mismo del espacio que le est\u00e1 reservado. Entonces, el cuerpo, en su materialidad, en su carne, ser\u00eda como el producto de sus propias fantas\u00edas. Despu\u00e9s de todo, \u00bfacaso el cuerpo del bailar\u00edn no es justamente un cuerpo dilatado seg\u00fan todo un espacio que le es interior y exterior a la vez? Y tambi\u00e9n los drogados, y los pose\u00eddos; los pose\u00eddos, cuyo cuerpo se vuelve infierno; los estigmatizados, cuyo cuerpo se vuelve sufrimiento, redenci\u00f3n y salvaci\u00f3n, sangrante para\u00edso.<\/p>\n<p>Realmente era necio, hace un rato, de creer que el cuerpo nunca estaba en otra parte, que era un aqu\u00ed irremediable y que se opon\u00eda a toda utop\u00eda.<\/p>\n<p>Mi cuerpo, de hecho, est\u00e1 siempre en otra parte, est\u00e1 ligado a todas las otras partes del mundo, y a decir verdad est\u00e1 en otra parte que en el mundo. Porque es a su alrededor donde est\u00e1n dispuestas las cosas, es con respecto a \u00e9l \u2013y con respecto a \u00e9l como con respecto a un soberano\u2013 como hay un encima, un debajo, una derecha, una izquierda, un adelante, un atr\u00e1s, un cercano, un lejano. El cuerpo es el punto cero del mundo, all\u00ed donde los caminos y los espacios vienen a cruzarse, el cuerpo no est\u00e1 en ninguna parte: en el coraz\u00f3n del mundo es ese peque\u00f1o n\u00facleo ut\u00f3pico a partir del cual sue\u00f1o, hablo, expreso, imagino, percibo las cosas en su lugar y tambi\u00e9n las niego por el poder indefinido de las utop\u00edas que imagino. Mi cuerpo es como la Ciudad del Sol, no tiene un lugar pero de \u00e9l salen e irradian todos los lugares posibles, reales o ut\u00f3picos.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de todo, los ni\u00f1os tardan mucho tiempo en saber que tienen un cuerpo. Durante meses, durante m\u00e1s de un a\u00f1o, no tienen m\u00e1s que un cuerpo disperso, miembros, cavidades, orificios, y todo esto no se organiza, todo esto no se corporiza literalmente sino en la imagen del espejo. De una manera m\u00e1s extra\u00f1a todav\u00eda, los griegos de Homero no ten\u00edan una palabra para designar la unidad del cuerpo. Por parad\u00f3jico que sea, delante de Troya, bajo los muros defendidos por H\u00e9ctor y sus compa\u00f1eros, no hab\u00eda cuerpo, hab\u00eda brazos alzados, hab\u00eda pechos valerosos, hab\u00eda piernas \u00e1giles, hab\u00eda cascos brillantes por encima de las cabezas: no hab\u00eda un cuerpo. La palabra griega que significa cuerpo no aparece en Homero sino para designar el cad\u00e1ver. Es ese cad\u00e1ver, por consiguiente, es el cad\u00e1ver y es el espejo quienes nos ense\u00f1an (en fin, quienes ense\u00f1aron a los griegos y quienes ense\u00f1an ahora a los ni\u00f1os) que tenemos un cuerpo, que ese cuerpo tiene una forma, que esa forma tiene un contorno, que en ese contorno hay un espesor, un peso, en una palabra, que el cuerpo ocupa un lugar. Es el espejo y es el cad\u00e1ver los que asignan un espacio a la experiencia profunda y originariamente ut\u00f3pica del cuerpo; es el espejo y es el cad\u00e1ver los que hacen callar y apaciguan y cierran sobre un cierre \u2013-que ahora est\u00e1 para nosotros sellado\u2013 esa gran rabia ut\u00f3pica que hace trizas y volatiliza a cada instante nuestro cuerpo. Es gracias a ellos, es gracias al espejo y al cad\u00e1ver por lo que nuestro cuerpo no es lisa y llana utop\u00eda. Si se piensa, empero, que la imagen del espejo est\u00e1 alojada para nosotros en un espacio inaccesible, y que jam\u00e1s podremos estar all\u00ed donde estar\u00e1 nuestro cad\u00e1ver, si se piensa que el espejo y el cad\u00e1ver est\u00e1n ellos mismos en un invencible otra parte, entonces se descubre que s\u00f3lo unas utop\u00edas pueden encerrarse sobre ellas mismas y ocultar un instante la utop\u00eda profunda y soberana de nuestro cuerpo.<\/p>\n<p>Tal vez habr\u00eda que decir tambi\u00e9n que hacer el amor es sentir su cuerpo que se cierra sobre s\u00ed, es finalmente existir fuera de toda utop\u00eda, con toda su densidad, entre las manos del otro. Bajo los dedos del otro que te recorren, todas las partes invisibles de tu cuerpo se ponen a existir, contra los labios del otro los tuyos se vuelven sensibles, delante de sus ojos semicerrados tu cara adquiere una certidumbre, hay una mirada finalmente para ver tus p\u00e1rpados cerrados. Tambi\u00e9n el amor, como el espejo y como la muerte, apacigua la utop\u00eda de tu cuerpo, la hace callar, la calma, y la encierra como en una caja, la clausura y la sella. Por eso es un pariente tan pr\u00f3ximo de la ilusi\u00f3n del espejo y de la amenaza de la muerte; y si a pesar de esas dos figuras peligrosas que lo rodean a uno le gusta tanto hacer el amor es porque, en el amor, el cuerpo est\u00e1 aqu\u00ed.<\/p>\n<p><em><strong>1<\/strong>\u00a0La recuperaci\u00f3n del cuerpo en el proceso del despertar es un tema recurrente en la obra de Marcel Proust. (N. de la R.)<\/em><\/p>\n<p><em>* La conferencia \u201cEl cuerpo ut\u00f3pico\u201d, de 1966, integra el libro El cuerpo ut\u00f3pico. Las heterotop\u00edas, de reciente aparici\u00f3n (ed. Nueva Visi\u00f3n).<\/em><\/p>\n<p>Publicado en lobosuelto.com<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por\u00a0Michel Foucault Apenas abro los ojos, ya no puedo escapar a ese lugar que Proust, dulcemente, ansiosamente, viene a ocupar una vez m\u00e1s en cada despertar1. 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