{"id":2297,"date":"2019-11-07T15:53:07","date_gmt":"2019-11-07T15:53:07","guid":{"rendered":"http:\/\/uninomadasur.net\/?p=2297"},"modified":"2019-11-07T15:53:07","modified_gmt":"2019-11-07T15:53:07","slug":"nuevos-retos-en-el-analisis-del-conflicto-capital-vida","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/uninomadasur.net\/?p=2297","title":{"rendered":"Nuevos retos en el an\u00e1lisis del conflicto Capital-Vida"},"content":{"rendered":"<div class=\"page\" title=\"Page 1\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<pre><strong>Reflexiones sobre la econom\u00eda colaborativa y el capitalismo de las emociones\r\n\r\n<\/strong><span style=\"font-family: Georgia, 'Times New Roman', 'Bitstream Charter', Times, serif;\">La irrupci\u00f3n de las nuevas (y no tan nuevas) tecnolog\u00edas de la comunicaci\u00f3n est\u00e1n transformando profundamente nuestros esquemas sociales, nuestras relaciones y los modelos de producci\u00f3n. El presente texto nace bajo el objetivo de una revisi\u00f3n feminista de estas transformaciones, insinuando interrelaci\u00f3n entre la econom\u00eda colaborativa y lanoci\u00f3n de Capitalismo de las emociones.\r\n\r\n<\/span><strong>Por Irati Mogoll\u00f3n Garc\u00eda\r\n<\/strong><span style=\"font-family: Georgia, 'Times New Roman', 'Bitstream Charter', Times, serif;\">\r\n<strong>1. Introducci\u00f3n<\/strong><\/span>\r\n<\/pre>\n<div class=\"page\" title=\"Page 2\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>Si torcemos la vista atr\u00e1s, viendo los cambios que en la \u00faltima d\u00e9cada hemos vivido, centrados en las sociedades occidentales conocidas como el norte global, el v\u00e9rtigo que podr\u00edamos sentir al principio del est\u00f3mago resulta, cuanto menos, considerable. Quiz\u00e1s, al igual que nuestros mayores con su distintiva frase de \u201cantes todo esto era campo\u201d, nosotras y nosotros tambi\u00e9n podr\u00edamos memorar aquellos a\u00f1os en los que nuestro mundo se desarrollaba sin internet y sin los Smartphone. Las diferencias entre el abismo de los cambios que vivieron nuestras generaciones pasadas frente a la nuestra, sin embargo, pudieran residir en un factor concreto: la intensa velocidad de los acontecimientos.<\/p>\n<p>Si echamos unas breves cuentas, podemos apreciar que los m\u00f3viles con pantallas t\u00e1ctiles llegaron a popularizarse en el 2011, aplicaciones como WhatsApp o Facebook llegaron en el 2009 y 2004 respectivamente y portales de video como YouTube, por su parte, en 2005. Si bien internet ya suma 40 a\u00f1os de edad con su creaci\u00f3n en 1972, lo verdaderamente impactante es c\u00f3mo estas tecnolog\u00edas o dispositivos han transformado las formas de relacionarnos, los procesos de producci\u00f3n, los modelos de empleo y las formas de sostener la vida que ten\u00edamos en cuesti\u00f3n de a\u00f1os. La velocidad de los acontecimientos es tal, que hoy d\u00eda nos vemos en la necesidad de relatar los sucesos en a\u00f1os y no en d\u00e9cadas. \u00c9stas transformaciones, junto con el estallido de la crisis global o lo que algunas denominan como reestructuraci\u00f3n capitalista global (Albarrac\u00edn, 2010) a mediados del 2007\/8 nos lleva a preguntarnos sobre cu\u00e1les son los retos de sostenibilidad de la vida a los que nos enfrentamos en el presente o futuro m\u00e1s inmediato.<\/p>\n<p>Si bien las siguientes l\u00edneas son escasas para relatar los m\u00faltiples procesos que toman parte en este archipi\u00e9lago de realidades, a continuaci\u00f3n, apostamos por introducir ciertos debates en la arena del an\u00e1lisis y coloquio social actual desde un enfoque de sostenibilidad de la vida en el centro. Para ello, se parte de un breve repaso te\u00f3rico a los conceptos de sostenibilidad de la vida, conflicto Capital-Vida y la acumulaci\u00f3n capitalista dentro de lo que se han denominado como nuevos cercamientos en el conflicto Capital- Vida. Despu\u00e9s, se abre el di\u00e1logo entre la econom\u00eda colaborativa y las emociones, situando ciertos matices de las relaciones entre esos dos elementos y observando c\u00f3mo se transforman las relaciones laborales desde esas pr\u00e1cticas emocionales. M\u00e1s adelante, se introduce un \u00faltimo aliciente en la ecuaci\u00f3n elaborada, el del pensamiento positivo como piedra angular para esta narrativa del alegato hacia lo colaborativo y lo emotivo de la escena social. En este \u00faltimo apartado se evidencia que no cualquier emoci\u00f3n vale en la nueva f\u00f3rmula de la(s) Econom\u00eda(s) Colaborativa(s)1 y los conflictos que \u00e9sta suscita. Finalmente, a modo de cierre presentaremos unas brev\u00edsimas conclusiones y reflexiones al aire para seguir alimentando y aportando en los debates colectivos actuales.<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 3\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p><strong>2. Nuevos cercamientos en el conflicto Capital-Vida<\/strong><\/p>\n<p>El enfoque desde el que se pretende trabajar nace gracias a las innumerables propuestas que feministas y ecofeministas llevaron a cabo (Carrasco, 2001; Orozco, 2006; Herrero, 2013; Federici, 2018) en una convergencia te\u00f3rica surgida desde los movimientos sociales y las afluencias acad\u00e9micas (Carrasco, Border\u00edas, Torns, 2011). \u00c9sta mirada parte de la cr\u00edtica a favor de descentralizar la referencia del marco de trabajo asalariado (Himmelweit, 1995) y el proceso de producci\u00f3n de mercanc\u00edas como \u00fanico indicador de bienestar social y riqueza. Se reivindica que en el centro del an\u00e1lisis socioecon\u00f3mico se deben situar las necesidades sociales y bienestares producidos, tanto como marco de an\u00e1lisis, como a modo de objetivo (Bener\u00eda, 1999; Picchio, 1999; Carrasco, Border\u00edas, Torns, 2011; Orozco, 2006).<\/p>\n<p>Por ello, se apuesta no solamente por el uso de la noci\u00f3n de cuidados (Thomas, 1993; Carrasco, 1991; Hochschild, 1995; Daly y Lewis, 2000; Bener\u00eda, 2008; Carrasquer, 2013) sino tambi\u00e9n por visibilizar el proceso de sostenibilidad de la vida y el conflicto existente entre el Capital y la Vida a la hora de sostenerla. Puesto que, como se\u00f1ala Amaia P\u00e9rez Orozco (2012) es \u201cel propio proyecto modernizador, la idea misma de desarrollo, progreso y crecimiento\u201d (Orozco, 2012) lo que est\u00e1 hoy en d\u00eda en crisis con su precariedad y vulnerabilidad (Carrasco, 2017; Picchio, 2009; Orozco 2014; Herrero, 2013) junto con la aparici\u00f3n de los nuevos riesgos sociales (Taylor-Gooby, 2004) y la profunda crisis de los cuidados (Izquierdo, 2003; Picchio, 2009; Dalla Costa, 2009; Carrasquer, 2013).<\/p>\n<p>En esta noci\u00f3n de conflicto entre el Capital y la Vida se ampl\u00eda el concepto de Vida, tambi\u00e9n haciendo referencia a la naturaleza, m\u00e1s all\u00e1 de la vida humana. Entre sus te\u00f3ricas ecofeministas conocidas encontramos a Vandana Shiva, Maria Mies, Ariel Salleh o Yayo Herrero, que subrayan las similitudes entre el trato existente con la naturaleza y el trato que se tiene con las mujeres. Dicho paralelismo no se constituir\u00e1 desde los discursos de la esencia femenina y su relaci\u00f3n con la naturaleza, por el contrario, en sus trabajos subrayan que a ambas se las constituye como recursos. Recursos que son extra\u00eddos y utilizados por y para el hombre en los ciclos de producci\u00f3n capitalistas, pero sin ninguna clase de agencia ni reconocimiento de valor propio. Esta omisi\u00f3n de la capacidad productiva y creativa de la naturaleza y de las mujeres, ser\u00e1 la clave de su expolio.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"page\" title=\"Page 4\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>Por ello, desde el ecofeminismo se denunci\u00f3 el modelo de econom\u00eda y desarrollo actual, pues en ellos quedan completamente excluidos el debate de la vida humana y los l\u00edmites ecol\u00f3gicos de este planeta que las doctrinas liberales se niegan a reconocer. Se\u00f1alan, junto con las economistas feministas, que el ecofeminismo \u201ctrastoca las bases fundamentales del paradigma econ\u00f3mico capitalista y desvela que su l\u00f3gica es incompatible con la de un mundo sostenible y justo\u201d (Herrero, 2016: 8).<\/p>\n<p>Para finalizar, otra arista m\u00e1s del conflicto Capital-Vida que quisi\u00e9ramos visibilizar a la hora de plantear esta reflexi\u00f3n colectiva sobre las Econom\u00edas Colaborativas y el papel de las emociones en la coyuntura actual es el de los nuevos cercamientos de los comunes (Ostrom, 1990) o los nuevos modelos de acumulaci\u00f3n primitva u originaria (Federici, 2010; Hartsock, 2011).<\/p>\n<p>Karl Marx (1867), en el primer volumen de su famosa obra de El Capital, nos plante\u00f3 el t\u00e9rmino de acumulaci\u00f3n originaria o acumulaci\u00f3n primitiva, para explicar c\u00f3mo se generaron las condiciones previas en la creaci\u00f3n del capitalismo actual. En este sentido, hac\u00eda referencia al ejercicio de privatizaci\u00f3n de los medios de producci\u00f3n desarrollado entre los siglos XIV y XVI. Este ejercicio de privatizaci\u00f3n y expropiaci\u00f3n, desemboc\u00f3 en lo que ser\u00edan futuros trabajadores y trabajadoras sin medios. Afect\u00f3 sobre todo a las grandes masas rurales, destruyendo de forma violenta y abusiva las formas tradicionales de derechos de acceso de la poblaci\u00f3n a los medios de producci\u00f3n y recursos naturales como son los derechos comunales, el expolio de Am\u00e9rica, la vinculaci\u00f3n de los siervos a la tierra, etc.<\/p>\n<p>Con su obra y posteriores aportaciones te\u00f3ricas, al hilo de la acumulaci\u00f3n originaria (Harvey, 2003; Federicci, 2018), se evidenci\u00f3 que la riqueza de las naciones europeas y estadounidenses no pod\u00eda comprenderse sin el expolio y la violencia ejercida hacia los territorios africanos, asi\u00e1ticos y latinoamericanos. Son los siglos de esclavismo, genocidios y expolios de los reg\u00edmenes coloniales, los que marcan los hitos en los que se fundamenta la riqueza de las naciones y el modelo de desarrollo capitalista actual.<\/p>\n<p>En 2003, David Harvey plante\u00f3 la teor\u00eda de una nueva fase de esa acumulaci\u00f3n marxista conocida como acumulaci\u00f3n por desposesi\u00f3n. Haciendo referencia sobre todo a una fase de sobreacumulaci\u00f3n del capital, subraya la mercantilizaci\u00f3n de \u00e1mbitos hasta entonces cerrados al mercado. Nos relata c\u00f3mo en occidente, con el m\u00e9todo de acumulaci\u00f3n originaria y bajo el objetivo de mantener el capitalismo actual, se han ido sistem\u00e1ticamente aplicando ejercicios de acumulaci\u00f3n por desposesi\u00f3n como las privatizaciones de empresas p\u00fablicas, las trampas de la deuda, la redistribuci\u00f3n de la renta y las especulaciones financieras generadas a partir de las multitudinarias crisis desde 1970 hasta la m\u00e1s actual del 2008.<\/p>\n<p>Estas teor\u00edas sirven para comprender las bases sobre las cuales se escribe y reescribe el capitalismo en sus multitudinarias fases y su conflicto permanente con la vida. A esta idea de rapi\u00f1a capitalista de las esferas de la vida, se le da una vuelta de tuerca de la mano de multitud de feministas (Federici, 2010; Hartsock, 2011; Ezquerra, 2012), al construir una correlaci\u00f3n entre los conceptos de acumulaci\u00f3n originaria y acumulaci\u00f3n por desposesi\u00f3n, con el papel de las mujeres no asalariadas y el papel de producci\u00f3n\/reproducci\u00f3n de capitales en el espacio dom\u00e9stico. De este modo, Silvia Federici (2010), en su reconocido libro \u201cEl Calib\u00e1n y la Bruja. Mujeres, cuerpo y acumulaci\u00f3n originaria\u201d, hace visible lo que se denomina como un nuevo campo de acumulaci\u00f3n y de batalla: los cuerpos de las mujeres. Con esta idea, se plantea no solamente el expolio de los medios de producci\u00f3n materiales, sino tambi\u00e9n el expolio de los medios de reproducci\u00f3n materiales (cocinar, limpiar&#8230;) e inmateriales (afectos, atenciones, cuidados, educaci\u00f3n&#8230;) del \u00e1mbito de lo privado y lo femenino.<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 5\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>D\u00e1ndole una \u00faltima revisi\u00f3n cr\u00edtica al concepto, Nancy Hartsock (2011), en \u201cA New Moment of Primitive Accumulation\u201d, apunta que la actual acumulaci\u00f3n por desposesi\u00f3n es la de una ruptura del contrato social, o la reestructuraci\u00f3n de las relaciones entre Estado y Sociedad, que posibilita un nuevo cercamiento de los comunes y nuevas esferas de mercantilizaci\u00f3n. Esto nos permite realizar una lectura diferente y transversal de los procesos de reestructuraci\u00f3n del Estado de Bienestar que se est\u00e1n realizando a partir de la crisis mundial del 2007 y la multitud de recortes en salud, educaci\u00f3n, transportes&#8230; ejecutados en nombre de la austeridad en nuestros entornos m\u00e1s cercanos.<\/p>\n<p><strong>3. El di\u00e1logo entre la econom\u00eda colaborativa y las emociones<\/strong><\/p>\n<p>Nos encontramos ante un escenario de crisis estructural en el cual podemos afirmar que los alegatos hacia el discurso colaborativo van en aumento. Se palpa un estallido de los proyectos de \u201clo co-\u201d, entendiendo dicha abreviatura por resumen de movimientos y proyectos comunitarios, colaborativos y cooperativos. Los cambios e incertidumbres acaecidos junto con toda la respuesta movilizadora social activada ante ese descontento, han llevado a legitimar escenarios colaborativos como territorios de proximidad y sostenibilidad deseados por una parte amplia de la poblaci\u00f3n2. \u00c9stos movimientos han compartido escena, sin embargo, con la aparici\u00f3n de una nueva ola de emprendizaje encarnada en las famosas Start Ups que, apoyadas en el soporte tecnol\u00f3gico de las nuevas tecnolog\u00edas y plataformas de internet, ofrecen un modelo de producci\u00f3n y consumo casi instant\u00e1neo, con pocos mediadores y de alta adaptabilidad al consumidor que tambi\u00e9n ha recibido el nombre de Econom\u00eda Colaborativa y Consumo Colaborativo. Estos procesos coet\u00e1neos viven pol\u00e9micos e interesantes mestizajes, de los cuales destacaremos uno en concreto: el papel de las emociones en las econom\u00edas colaborativas.<\/p>\n<p>Una de las hip\u00f3tesis m\u00e1s pol\u00e9micas con las que abrimos el debate subyace en la propuesta de la autora estadounidense Eva Illouz (2011) que presenta las coincidencias no intencionales que han surgido entre el feminismo y la terapia positivista. Ejercicios que ha llevado seg\u00fan la autora, sobre todo a las clases medias, a comportamientos met\u00f3dicos y de control emocional ejercidos mediante el intelecto.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"page\" title=\"Page 6\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p style=\"padding-left: 30px;\">Estos diversos actores [feministas, terapeutas, compa\u00f1\u00edas farmac\u00e9uticas&#8230;], han convergido en la creaci\u00f3n de un \u00e1mbito de acci\u00f3n en el cual la salud mental y emocional es la principal mercanc\u00eda que circula, un \u00e1mbito que marca a su vez los l\u00edmites de un \u201ccampo emocional\u201d, esto es, una esfera de la vida social en la que el Estado, la academia, distintos segmentos de las industrias culturales, grupos de profesionales acreditados por el Estado y por las universidades y el gran mercado de los medicamentos y la cultura popular se han cruzado y han creado un dominio de acci\u00f3n con su propio lenguaje, sus propias reglas, sus propios objetos y sus propios l\u00edmites (Illouz, 2011: 219).<\/p>\n<p>En la nueva era del trabajo contempor\u00e1neo y lo que podemos considerar como subuque insignia (la Econom\u00eda Colaborativa), la flexibilidad, la adaptabilidad al consumidor y la rapidez de las demandas de mercado son elementos indispensables. El paradigma del \u201ctiempo es oro\u201d, difundido por Benjamin Frankling queda obsoleto y transformado en la idea de que todo aquello que no est\u00e1 en movimiento, es dinero perdido(Mogollon y Legarreta, 2015). En resumen, el mantra que la Econom\u00eda Colaborativa ha sabido recoger es el de que aquello que no se mueve, es un activo en desuso.<\/p>\n<p>Consideramos estos empleos novedosos de lo colaborativo como la punta de lanza de pr\u00e1cticas laborales que poco a poco se van extendiendo en el mercado-laboral global. \u00c9stos van, a su vez e indiscutiblemente, de la mano de lo que se denomina como Nuevas Econom\u00edas de la Comunicaci\u00f3n o Capitalismo Tecnol\u00f3gico como una de las facetas de este poliforme capitalismo que tambi\u00e9n se denomina financiero, deudocr\u00e1tico, ecocida etc., Centr\u00e1ndonos sin embargo en esta peque\u00f1a vertiente, una de las primeras referencias al respecto ser\u00e1n las de Joseph Pine y James Gilmore (1991), los cuales en su obra introdujeron el t\u00e9rmino econom\u00edas de la experiencia, siendo as\u00ed precursores de toda la ola de la econom\u00eda colaborativa y capitalismo de las emociones (Hochschild, 1995, Illouz, 2011) que acontecer\u00eda en las siguientes d\u00e9cadas. De este modo, en estas Econom\u00edas Colaborativas ser\u00e1n los beneficios intangibles que ofrecen los nuevos modelos laborales los que aportan un valor distintivo (Revista Opciones, 2013). Nos referimos a las experiencias, los tejidos sociales moment\u00e1neos y fugaces que emergen, las emociones que implican, la sensaci\u00f3n de exclusividad y novedad del consumo&#8230; Destacan los ejercicios de prosumici\u00f3n que ofrecen la capacidad de creaci\u00f3n del producto entre los productores y los consumidores del mismo (Gill, 2016) al instante, y la red que se teje entre los consumidores y los productores a ambos lados de la transacci\u00f3n (Diaz-foncea, Marcuello, y Monreal, 2015).<\/p>\n<p>Pareciera que, en estas \u00faltimas d\u00e9cadas de historia contempor\u00e1nea, el valor y significado de las emociones en la sociedad, se encuentra en un proceso de cambio de posicionamiento y estatus social. Las emociones han pasado de ser un tema tab\u00fa (nexo de uni\u00f3n del ser humano a su parte m\u00e1s irracional e instintiva que ha de ser reprimida), a uno de los temas de conversaci\u00f3n y teorizaci\u00f3n m\u00e1s demandados por la audiencia. Evidencian estas transformaciones, entre otros, el surgimiento de \u201clos nuevos modelos de liderazgos\u201d o \u201clas nuevas masculinidades\u201d, en los cuales emociones como la empat\u00eda, la calma, la amabilidad y el cuidado hacia las personas y los grupos, cobran relevancia frente a la severidad, racionalidad, autoritarismo, seriedad y arrogancia prevalentes de modelos anteriores.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"page\" title=\"Page 7\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>La masificaci\u00f3n de los libros de autoayuda, han llevado a algunos colectivos como Espai en Blanc3 (2007), a hablar de sociedad terap\u00e9utica. Elena Berberana (2018), arroja datos esclarecedores al respecto en la revista digital Libre Mercado al describirnos c\u00f3mo, en 2016, se llegaron a vender 9.9 millones de ejemplares registrados en la tem\u00e1tica de autoayuda y desarrollo personal, cuya facturaci\u00f3n ascendi\u00f3 a 119 millones de euros4. Mientras, los ejemplares dedicados a la divulgaci\u00f3n, psicolog\u00eda, salud mental y medicina, alcanzaron las cifras de 135, 5 millones de euros. En total, desde el 2012 hasta el 2017, se habla de un incremento anual del 2,6 % en dichas materias.<\/p>\n<p>Las hip\u00f3tesis sobre las causas de la emocionalizaci\u00f3n de la vida p\u00fablica var\u00edan; desde las teor\u00edas de la soci\u00f3loga Patricia Clough (2007), que sit\u00faa dicho fen\u00f3meno en la postguerra y sus efectos en la cultura, la pol\u00edtica y la econom\u00eda, pasando por autoras como Corinne Squire (2001), que hablan de sociedades afectivas, hasta referentes como Eva Illouz (2007:227-228), que definen como capitalismo emocional a esta nueva era social. Dentro de las ciencias sociales, por su parte, se hace referencia al Giro afectivo o affective turn, \u00e9ste viene a poner en relieve la cr\u00edtica propiciada por Brian Massumi (2002) y reivindica el ejercicio Spinozano de dejarse afectar y ser afectado en las ciencias sociales. Se podr\u00eda resumir como \u201cEl rescate de las emociones del secuestro biologicista, del uso y estudio exclusivo de las ciencias duras\u201d (Al\u00ed y Giazu, 2013: 104).<\/p>\n<p>De este modo, podemos concluir que las emociones est\u00e1n cada vez m\u00e1s presentes y que vienen, sin duda, para quedarse. El impacto de las emociones en el \u00e1mbito laboral, sin embargo, no ser\u00e1 del mismo calibre en todas las \u00e1reas, y es, una vez m\u00e1s, en la Econom\u00eda Colaborativa, donde observamos una mayor resiliencia a adoptar pr\u00e1cticas discursivas emocionales muy marcadas frente a otras instituciones como pueden ser, por ejemplo, las administraciones p\u00fablicas, entre otras.<\/p>\n<p>En este camino, las teor\u00edas sobre el valor de las emociones y los trabajos dom\u00e9sticos, la \u00e9tica de los cuidados y los afectos planteados por el feminismo que permitieron ampliar el imaginario social son en estos tiempos absorbidas y disputadas dentro de una cultura global en la cual todas las utop\u00edas sobre la felicidad se encuentran atravesadas por el consumo (Ehrenreich, 2011). El consumo, a su vez, pasa a ser entendido como experiencia, elemento que le dar\u00e1 un matiz inmaterial y emotivo diferenciador a las absorciones capitalistas. Se genera un cruce entre emoci\u00f3n y l\u00f3gica instrumental, se reorganizan las culturas emocionales, haciendo que \u201cel individuo econ\u00f3mico se volviera emocional y que las emociones se vincularan de manera m\u00e1s estrecha con la acci\u00f3n instrumental\u201d (Illouz, 2007; 43).<\/p>\n<p>Tal y como resumen Eudald Espluga, Berta G\u00f3mez y Santo Tom\u00e1s (2018) al calor de estas instrumentalizaciones emocionales en un art\u00edculo para el diario El Salto en su edici\u00f3n digital, el alineamiento entre la \u00e9tica de los cuidados y los nuevos discursos de la empresa que se generan en estas Econom\u00edas Colaborativas es profundo y trastoca de forma radical los significados y contenidos de la intimidad, las emociones y los cuidados:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\">no s\u00f3lo la comunicaci\u00f3n se ha transformado en un intercambio interesado de informaci\u00f3n; tambi\u00e9n el reconocimiento de la fragilidad y la dependencia ha dado paso a ideales m\u00e1s complejos de autosuficiencia; la imaginaci\u00f3n y el pensamiento narrativo se han convertido en formas de capital creativo; la atenci\u00f3n y la confianza son vistas como competencias para mejorar la eficiencia de un equipo y no como un espacio de resistencia a la l\u00f3gica del mercado; y la autonom\u00eda, lejos de ser entendida como la capacidad de tejer nuevas relaciones, se define como la posibilidad de aislarse de los dem\u00e1s.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"page\" title=\"Page 8\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>En nuestro marco de an\u00e1lisis, subrayamos el papel y disputa de emociones como elapego, la pasi\u00f3n y el deseo hacia el trabajo-empleo dentro del entramado de absorciones e instrumentalizaciones capitalistas propiciadas por el mundo de lo colaborativo, pues, como veremos a continuaci\u00f3n en el tercer apartado, no todas las emociones tendr\u00e1n el mismo peso o aceptaci\u00f3n social. As\u00ed mismo, en el marco de los empleos de las Econom\u00edas Colaborativas las actividades laborales rebosan el espacio laboral para introducirse de lleno en un aspecto de peso de la vida de sus participantes, no solamente a nivel de recursos materiales y poder adquisitivo, sino tambi\u00e9n a nivel psicol\u00f3gico-emocional. Son las energ\u00edas comunicativas, las capacidades creativas, la pasi\u00f3n, el humor, el ingenio, la empat\u00eda, lo m\u00e1s brillante de las capacidades intelectuales y vitales, lo que se pone a disposici\u00f3n de la empresa en todo el proceso productivo y laboral. Como consecuencia, \u201cla empresa (independientemente de la relaci\u00f3n jur\u00eddica entre propiedad y trabajo) tiende a ser el n\u00facleo en torno al cual se infiltra el deseo, el objeto de una inversi\u00f3n ya no solo econ\u00f3mica, sino tambi\u00e9n ps\u00edquica\u201d (Morini, 2014: 93). Uno de los alegatos o iconos m\u00e1s caracter\u00edsticos en este sentido abanderado por las Econom\u00edas Colaborativas son las famosas frases de Confucio sobre \u201cEscoge un trabajo que te guste, y nunca tendr\u00e1s que trabajar ni un solo d\u00eda m\u00e1s en tu vida\u201d o la de Winston Churchill de \u201cEsfuerzo continuo, no fuerza o inteligencia, es la clave para liberar nuestro potencial\u201d.<\/p>\n<p>Esta atenci\u00f3n en el control afectivo y las reglas emocionales (feeling rules), no es algo novedoso, aunque s\u00ed es destacable el incremento y expansi\u00f3n de su inter\u00e9s gracias al avance y fama de esta Econom\u00eda Colaborativa. Arlie Hochschild (2001), nos habla de c\u00f3mo cada situaci\u00f3n social induce a un conjunto de emociones en los actores sociales, pautadas y normativizadas, que especifican la intensidad, direcci\u00f3n y duraci\u00f3n del sentimiento. Evoca un sinf\u00edn de situaciones sociales (rupturas, embarazos, discusiones, situaciones dram\u00e1ticas&#8230;), en las cuales se encuentran social e impl\u00edcitamente marcados los plazos y sentimientos espec\u00edficos que ha de tener cada individuo. De este modo, visibiliza c\u00f3mo se encuentran estipulados los c\u00f3digos de la cultura emocional de cada sociedad como, por ejemplo, cu\u00e1nto es el plazo de \u201clamento\u201d por la ruptura de una relaci\u00f3n y cu\u00e1ndo se est\u00e1 siendo \u201cexagerado\/a\u201d, c\u00f3mo ha de sentirse una mujer que acaba de ser madre en los primeros a\u00f1os de su beb\u00e9 (emocionada, extasiada, agradecida, completada&#8230;) o c\u00f3mo no ha de sentirse (harta, depresiva, enojada, asqueada, arrepentida&#8230;). En este \u00faltimo caso, un libro altamente recomendable que refleja los mecanismos de control afectivo y reglas emocionales en el universo maternal, es el de \u201cMadres arrepentidas: una mirada radical a la maternidad y sus falacias sociales\u201d (Donath, 2016) y su estudio sobre la maternidad desafecta.<\/p>\n<p>En el marco de la Econom\u00eda Colaborativa el control social arremete de forma exquisita en materia sentimental y afectiva, apropi\u00e1ndose y contorneando dimensiones emocionales de la vida, pues no bastar\u00e1 con ser eficaz en el trabajo y respetuoso en las relaciones, habr\u00e1 de ser motivador, apasionado, cercano, carism\u00e1tica, efectiva, asertiva&#8230; Esta vinculaci\u00f3n entre emoci\u00f3n y ejercicio productivo, genera lo que diversas autoras definir\u00e1n como la reconquista del tiempo de vida por parte del capital (Valenzuela y Bruquetas, 2015; Berardi, 2016).<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"page\" title=\"Page 9\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>Permite ampliar el trabajo-empleo y la producci\u00f3n a cualquier hora del d\u00eda gracias al innegable apoyo de dos dispositivos decisivos: el tel\u00e9fono m\u00f3vil e internet. Estos abren en canal la intimidad y el tiempo libre de las personas trabajadoras, convirti\u00e9ndolas en localizables en todo momento y lugar, susceptibles a ser llamadas a desarrollar su funci\u00f3n productiva. De hecho, la instantaneidad del consumo y de la atenci\u00f3n individualizada hacia la demanda del cliente se convierte en estas Econom\u00edas Colaborativas en un rasgo distintivo y necesario de la relaci\u00f3n entre consumidora y productora. De este modo, se pavimenta la opci\u00f3n de \u201cabsorber cada \u00e1tomo posible de tiempo productivo en el momento exacto en que el ciclo productivo lo necesita, y as\u00ed disponer de la jornada entera del trabajador, remunerando tan solo los momentos en los que es celulizado\u201d (Berardi, 2016).<\/p>\n<p>Como consecuencia de esa invasi\u00f3n por parte del capital, observamos el fen\u00f3meno de la colonizaci\u00f3n del cliente (Gold y Mustafa, 2013), recogido sobre todo en las y los trabajadores freelance. Nos retratan a una trabajadora de lo colaborativo que no es capaz de controlar los ciclos de demanda de trabajos, completamente dualizada entre el estr\u00e9s de mantener la demanda y llegar a los plazos de forma \u00f3ptima y la auto-culpabilizaci\u00f3n cuando esta decrece y el trabajo comienza a no ir como necesita. Igualmente, junto con la competitividad extrema, tambi\u00e9n se narra la \u201crealizaci\u00f3n frecuente de trabajos \u00abpara comer\u00bb poco gratificantes y poco creativos\u201d (Ortega, 2018: 28)<\/p>\n<p>En estos empleos colaborativos se observa c\u00f3mo acontece la transformaci\u00f3n del tiempo de trabajo, que muta de ser un trabajo estipulado dentro de cierta jornada laboral (partida, continuada, a turnos, nocturna&#8230;) y su posibilidad de horas extra, a ser un tiempo de trabajo informe, basado en el ideal del sujeto de rendimiento total (Chul Han, 2012). Este modelo de trabajador o trabajadora BBVAh5 se caracteriza por tener una productividad siempre lineal, aut\u00f3noma y ascendente. Un tiempo de trabajo hecho a imagen y semejanza de una trabajadora que no enferma, que no tiene que cuidar a nadie, sin altibajos, inagotable, en constante formaci\u00f3n, motivaci\u00f3n y disponibilidad.<\/p>\n<p>A este fen\u00f3meno de flexibilidad total de la jornada laboral y su expansi\u00f3n a cualquier hora del d\u00eda de la vida de sus trabajadoras se lo conocer\u00e1 bajo el modelo 24\/7: 24 horas al d\u00eda, 7 d\u00edas a la semana proclamado desde un movimiento difundido por los hackers de Silicon Valley en los a\u00f1os noventa bajo su lema de \u201c24 hours a week and I love it\u201d (Crary, 2014). Dicho modelo ser\u00e1 sin lugar a dudas el del trabajo ic\u00f3nico dentro de la Econom\u00eda Colaborativa y el Capitalismo Tecnol\u00f3gico, aquel caracterizado por una pasi\u00f3n y amor hacia la jornada laboral total, el trabajo esclavo bajo sumisi\u00f3n voluntaria en nombre de la pasi\u00f3n y la ilusi\u00f3n de un proyecto de vida mercantilizado. El 24\/7 ha sido un modelo laboral pol\u00e9mico desde sus inicios, pues en ciertos sectores liberales se ha presentado como la medida de conciliaci\u00f3n ideal, mientras que otros lo situaban como modelo de explotaci\u00f3n absoluta. En cualquiera de las posiciones, se evidencia que este representa una interesante paradoja para los empleos colaborativos, de autopromoci\u00f3n y emprendizaje social, que rodean las capas m\u00e1s j\u00f3venes de la sociedad. Puesto que, \u00bfc\u00f3mo no extender la jornada laboral si estos trabajos se encuentran vinculados a emociones tan positivas y expansivas como la pasi\u00f3n, la auto-realizaci\u00f3n, la solidaridad, el deseo o el apego? \u00bfC\u00f3mo dejar de hacer algo que no considero mi empleo, sino mi pasi\u00f3n, mi hobbie? \u00bfC\u00f3mo poner l\u00edmites si mis compa\u00f1eros de trabajo son casi m\u00e1s que amigos, sonmi tribu, mi familia?6<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 10\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>Una de las consecuencias detectadas ante esta expansi\u00f3n de la jornada laboralapasionante y que busca ser intencionalmente apasionada, se percibe en la tendencia que torna el tiempo de vida (ocio, cuidados, amores, amistades, tiempo libre&#8230;), en din\u00e1micas de producci\u00f3n y adquisici\u00f3n de conocimientos y experiencias relacionadas directamente con el \u00e1mbito laboral (Capacitaci\u00f3n, 24\/7). As\u00ed mismo, las agendas de las personas que participan en estos modelos de trabajos novedosos de la Econom\u00eda Colaborativa rebosan congresos, encuentros, memes, charlas, pel\u00edculas, cenas, teatros, art\u00edculos, incluso conciertos y talk shows insertos dentro de las tem\u00e1ticas laborales pertinentes. Contenidos que no est\u00e1n intr\u00ednsecamente unidos a las actividades empresariales, pero que forman parte del universo laboral que rodea a dichas actividades productivas. Todo ello desemboca en un proceso en el cual la empresa acaba definiendo la vida de la trabajadora, desdibujando la diferencia entre la creatividad laboral y personal (Ross, 2003). Como apunta Stefano Harney y Fred Moten (2013), se trata del plusvalor total de la vida y la reconquista capitalista del tiempo de vida. As\u00ed mismo, \u201cLa puesta a producir de emociones, sentimientos, toda la vida extra-laboral, las redes territoriales y sociales, significa en la pr\u00e1ctica que a la persona se la hace productiva por su mera existencia.\u201d (Hoschild, 2008; 93).<\/p>\n<p>Inspirada en la tesis de Charles Wright Mills que all\u00e1 por 1951 hablaba delalienamiento que sufr\u00edan las clases medias trabajadoras estadounidenses con el fen\u00f3meno de alienaci\u00f3n- burocr\u00e1tica generada en los trabajadores de \u201ccuello blanco\u201d, Arlie Hochschild (1983), nos hablar\u00e1 de una nueva paradoja de alienaci\u00f3n. En \u00e9sta, al vender mediante nuestro trabajo y consumo nuestra personalidad, nos implicamos en un proceso de auto-extra\u00f1amiento cada vez m\u00e1s com\u00fan en los sistemas del capitalismo avanzado.<\/p>\n<p>Sin embargo, \u00bfqu\u00e9 sucede cuando el extra\u00f1amiento o la alienaci\u00f3n no es completada? \u00bfQu\u00e9 es lo que sucede cuando no se obtienen los comportamientos emocionales exigidos? \u00bfCu\u00e1ndo sentimos algo que supuestamente no nos est\u00e1 permitido o no es acertado sentir? \u00bfCu\u00e1ndo las emociones consideradas como negativas (el mal humor, los nervios, el estr\u00e9s, la pena&#8230;) invaden nuestras relaciones sociales? \u00bfCu\u00e1ndo surgen brechas de disconformidad en ese pensamiento positivo apasionado y proactivo?<\/p>\n<p>La autora, una vez m\u00e1s, analiza esos casos para definirlos como momentos dedisonancias o desviaciones emocionales (Hochschild, 1983). Momentos en los que la rabia, el enfado, el cansancio, la tristeza, los nervios, la ansiedad, etc. desbordan las situaciones pautadas. Es justamente en ese hito, ante estas desviaciones, donde surgen nuevas formas de disciplinamiento emocional de la esfera humana que hasta la fecha no hab\u00edan sido capturados por los manuales de empresa y recursos humanos: la gesti\u00f3n emocional o el emotion management dentro del marco de la ret\u00f3rica positivista.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"page\" title=\"Page 11\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>Un positivismo arrollador, que empapa desde frases decorativas del hogar (cuadros, cojines, tazas de caf\u00e9&#8230;) vendidas por grandes superficies como Ikea, hasta frases de tatuajes-mainstream con los que la gente marca su cuerpo de por vida, pasando por publicaciones de fotograf\u00edas en las redes sociales llenas de mensajes motivacionales adscritos a alguna eminencia p\u00fablica (escritores, actrices, poetas, f\u00edsicos&#8230;).<\/p>\n<p>Como trabajaremos en las siguientes l\u00edneas, el mensaje de estos procesos de gesti\u00f3n emocional es contundente: no basta con hacer algo, hay que sentirlo y, si no es as\u00ed, \u201c\u00abtratamos de sentir algo\u00bb, hacemos esfuerzos por modificar nuestros estados emocionales\u201d (Bericat, 2000:161-162). Es justamente en ese momento donde la creciente demanda de manuales de autoayuda, el mind fullness, las metodolog\u00edas participativas y colaborativas, las terapias gestl\u00e1lquicas, las gestiones grupales, las inteligencias colectivas, los facilitadores grupales o coach-es, cobran relevancia dentro del proceso productivo capitalista.<\/p>\n<p><strong>4. Un \u00faltimo aliciente: El pensamiento positivo<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">La psicopol\u00edtica neoliberal es una pol\u00edtica inteligente que busca agradar en lugar de someter<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">(Han, 2014: 57).<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">el poder se legitima siendo afectivo y efectivo<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">(Espluga, G\u00f3mez y Tom\u00e1s, 2018).<\/p>\n<p>El pensamiento positivo como corriente dominante que se filtra en una infinidad de corrientes psicoterap\u00e9uticas masificadas (mindfullness, coaching, PNL, Gestalt&#8230;), presenta conceptos en contraposici\u00f3n como, por ejemplo, mirar a las abundancias en vez de a las carencias, promover la positividad en vez de la negatividad, buscar el aprendizaje en vez del fracaso etc.<\/p>\n<p>Si bien las emociones toman un papel central para la producci\u00f3n de capitales sobre todo en las Econom\u00edas Colaborativas y los mercados dibujados bajo el Capitalismo Tecnol\u00f3gico, como ya se ha comentado, no todas las emociones tendr\u00e1n el mismo peso y reconocimiento en el marco actual de los modelos laborales de lo co-. Ser\u00e1n emociones como la pasi\u00f3n, el apego, la felicidad, la confianza, la ilusi\u00f3n, la empat\u00eda o la dulzura, las que primar\u00e1n frente a la tristeza, el dolor, la frustraci\u00f3n, el enfado o la rabia. Para poder sostener esta jerarqu\u00eda emocional, la gesti\u00f3n emocional o el emotion managment, cobrar\u00e1 un papel central, destacando la corriente te\u00f3rica del Pensamiento Positivo (Ehrenreich, 2011) como aparato de control y doma emocional.<\/p>\n<p>Esta corriente de pensamiento ha popularizado tanto los discursos de austeridad y positividad, como los del c\u00e1lculo racional de las emociones. En consecuencia, el espacio p\u00fablico y laboral de estas Econom\u00edas Colaborativas se encuentra repleto de discursos semejantes a \u201csolo con sacrificios se consiguen los sue\u00f1os\u201d, \u201cEs dif\u00edcil, pero caminando juntas lo conseguiremos\u201d, \u201ccreo que esa persona es t\u00f3xica para ti\u201d, \u201crenovarse o morir\u201d, \u201cdespr\u00e9ndete de la gente con actitud negativa pues son agujeros emocionales\u201d, \u201csalir de la zona de confort\u201d, \u201ces duro, pero no cambiar\u00eda nada de mi trabajo porque me aporta mucho\u201d o \u201clos retos y las ca\u00eddas te har\u00e1n crecer como persona, desde la comodidad no se construye nada nuevo\u201d.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"page\" title=\"Page 12\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>De la mano de estos discursos, las j\u00f3venes y no tan j\u00f3venes trabajadoras y trabajadores colaborativos, se introducen en la mara\u00f1a de pr\u00e1cticas de autopromoci\u00f3n y consumo, invirtiendo en promesas de mejores futuros y convirtiendo en trabajo laproducci\u00f3n de s\u00ed mismos (Morini, 2014). Uno de los mantras m\u00e1s consolidado al respecto en la Econom\u00eda Colaborativa es el de \u201cyo soy mi propia marca\u201d o \u201cyo soy la mejor publicidad de m\u00ed mismo\u201d. As\u00ed mismo, las plataformas digitales se convierten en centrales en la autopromoci\u00f3n del trabajo de cada uno y el estatus social pasa por abrir los focos de la escena digital a cierta parte de lo que hasta el momento se consideraba intimidad; desde las vacaciones con los amigos en un festival, hasta la foto de la comida de hoy pasando por \u201cmarcas deportivas\u201d propias como son el mapa del recorrido y cu\u00e1ntos kil\u00f3metros se ha corrido en su hora de deporte, todo se transforma en \u201cpublicable\u201d. Boltanski y Chiapello (2002) al respecto afirman que este tipo de corrientes generan lo que definen como sumisi\u00f3n voluntaria, dado que en la actualidad el individuo, bajo una sobre- estimulaci\u00f3n constante, comparte y produce informaci\u00f3n en torno a s\u00ed mismo sin necesidad de tener que extraerla a la fuerza o comprar dicha mercanc\u00eda. Como recog\u00edamos en l\u00edneas anteriores, estas l\u00f3gicas positivistas, apoyadas en los novedosos dispositivos tecnol\u00f3gicos de Internet y los Smartphone-s permiten abrir en canal la intimidad y el tiempo libre de las personas trabajadoras, transformando todo momento vital en susceptible a desarrollar su funci\u00f3n productiva. De este modo, en la Econom\u00eda Colaborativa ya no ser\u00e1 necesario ni siquiera el uso de una p\u00e1gina web, bastar\u00e1 con tener una bonita cuenta de Instagram, Twitter o Facebook siempre activa y disponible para cualquier demanda de consumo.<\/p>\n<p>Este nuevo orden biopol\u00edtico, se impulsa por \u201cel nacimiento y consolidaci\u00f3n de la psicolog\u00eda, cuya principal caracter\u00edstica es gobernar la vida por medio del discurso terap\u00e9utico\u201d (Zapata, 2019; 87). Como consecuencia, lo que desde este orden discursivo positivista y colaborativo se nos transmite es la idea de que ser\u00e1 el individuo o la persona (el hiper-protagonismo del yo), la \u00fanica responsable de las acciones para emprender y cambiar las situaciones de sufrimiento que la rodean. A su vez, al generarse esa individualizaci\u00f3n de la responsabilidad social, la patologizaci\u00f3n de cada situaci\u00f3n resultar\u00e1 m\u00e1s sencilla, dado que comenzar\u00e1 a interpretarse la desigualdad social y econ\u00f3mica y todos \u201cesos malestares sociales encarnados como una mala salud emocional de individuos concretos\u201d (Zapata, 2019: 88), y es que no hay m\u00e1s contabilizar las escasas posibilidades que tienen los sindicatos tradicionales para articularse en estas cooperativas e incluso grandes empresas como Uber, AIRBNB, Cabify o Amazon de lo \u201cColaborativo\u201d.<\/p>\n<p>Esta idea de que es la trabajadora la \u00fanica responsable de su situaci\u00f3n laboral y vital conectar\u00e1 con lo que para nosotras es la cara oculta del artefacto emocional de las pr\u00e1cticas discursivas del pensamiento positivo: la culpa. Una culpa que asume la narrativa de \u201cno haber cre\u00eddo lo suficiente en el proyecto\u201d, \u201cno haberse esforzado cuando tocaba\u201d, \u201cno haber tenido esa genial idea\u201d o \u201cno ser lo suficientemente genuina en lo tuyo\u201d.<\/p>\n<p>Volviendo a las palabras referentes de Arlie Hochschild (2001), cuando entra en juego la gesti\u00f3n emocional tan caracter\u00edstica de las pr\u00e1cticas de la Econom\u00eda Colaborativa, \u00e9sta deja de ser considerada un acto privado para convertirse en Trabajos emocionales que cada individuo deber\u00e1 realizar, comprendido dentro del orden de habilidades laborales y de capacitaci\u00f3n. Los sindicatos de trabajadoras y trabajadores quedan relegados frente a los grupos de trabajo tipo comunicaci\u00f3n grupal, charlas motivacionales como las famosas Charlas Ted, los talleres con terapeutas o coaches grupales, etc. De este modo, los conflictos laborales y las situaciones materiales son atajados, modificando \u201cdirectamente el sentimiento por medio de cambios en nuestro foco perceptivo sobre la situaci\u00f3n, o por acciones fisiol\u00f3gicas, como puede ser respirar profundamente para calmarse\u201d (Bericay, 2000: 163). En resumidas cuentas, dado que la estructura social y sus condiciones materiales se convierten en innegociables en estas Econom\u00edas Colaborativas y ante la crisis estructural actual, el planteamiento transmitido insta a transformar la manera que tenemos de ver dichas situaciones (pensamientos) o la forma en que tenemos de sostenerla en el momento (pr\u00e1cticas).<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 13\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>Las corrientes del pensamiento positivo se pavimentan en la idea de que cada cualobtiene en la medida en la que emana. Bajo esta idea de acci\u00f3n-reacci\u00f3n racional tan b\u00e1sica, se recoge el argumento de que el beneficio del usuario se sit\u00faa en el centro, incluso por encima de, en ciertos casos, los ingresos de la propia empresa. Todo ello, bajo la promesa de que \u201c&#8230; si el usuario est\u00e1 contento, la demanda crecer\u00e1 y la rentabilidad llegar\u00e1 antes o despu\u00e9s.\u201d (C.Otto, extraido de El Confidencial el 23\/07\/2018). De este modo, es el trabajador o empresaria la que \u201catrae\u201d lo que quiere en su negocio y no espera a que llegue \u201cfortuitamente\u201d.<\/p>\n<p>Ciertamente, esta promesa rememora la teor\u00eda de la filtraci\u00f3n defendida por los economistas neoliberales, que postula que la riqueza acumulada de los grandes capitales es positiva para toda la sociedad, puesto que finalmente estas grandes fortunas terminan filtr\u00e1ndose, \u201cde alguna forma\u201d, a todas las clases sociales. Con esta hip\u00f3tesis se pavimenta la idea de que las grandes riquezas terminan \u201cequilibr\u00e1ndose\u201d en una riqueza colectiva. Esta teor\u00eda fue ampliamente rebatida por diversos economistas, entre los que se encontraba Joseph Stiglitz, que afirm\u00f3 justamente que \u201cel crecimiento no beneficia necesariamente a todos\u201d (Sitglitz, 2002;108). Puesto que la equidad y la igualdad, son postulados que recorren otros caminos pol\u00edtico-econ\u00f3micos que se alejan del laissez faire, laissez passer econ\u00f3mico liberal.<\/p>\n<p>Otra idea latente que recoge el pensamiento positivo es la de austeridad y sacrificio.Gracias a lo que hemos denominado como \u201cel cuento colaborativo de la lechera\u201d, se permite abrir las puertas de par en par a la normalizaci\u00f3n de la precarizaci\u00f3n de las condiciones laborales. Se alcanza mediante el ejercicio constante de relativizaci\u00f3n de los sueldos percibidos y los horarios de trabajo. Ejercicio encumbrado gracias a los discursos que enarbolan otros tipos de remuneraci\u00f3n, como pueden ser el reconocimiento social, las experiencias curriculares, el capital simb\u00f3lico, o el enriquecimiento vital del trabajo (Florida, 2010). Se encarna en el que podr\u00edamos denominar como el s\u00edndrome del eterno becario, esa figura laboral cuyo sueldo o condiciones laborales son precarias, pero son justificadas bajo el argumento de que al fin y al cabo se est\u00e1 obteniendo experiencia, conocimientos, habilidades y curr\u00edculum para el trabajo estable del futuro.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed podemos observar c\u00f3mo se rozan las paradojas de los modelos econ\u00f3micos m\u00e1s salvajes de la Econom\u00eda Colaborativa con las teor\u00edas de los movimientos feministas. Mientras estas \u00faltimas proclaman la valorizaci\u00f3n de otros elementos m\u00e1s all\u00e1 del dinero, como puede ser el reconocimiento social, el crecimiento personal, las vivencias, las compatibilidades temporales y conocimientos adquiridos etc. el Capitalismo Tecnol\u00f3gico se los apropia para justificar y perpetuar la pauperizaci\u00f3n laboral de sus trabajadoras.<\/p>\n<p>La otra moneda de la precarizaci\u00f3n ser\u00e1n las nuevas v\u00edas de estigmatizaci\u00f3n de los cuerpos (L\u00f3pez, 2016). Siendo afectados los cuerpos m\u00e1s vulnerables e inadaptables a jornadas laborales infinitas o con responsabilidades familiares7 que les impiden incurrir en la disponibilidad total hacia la empresa. Disponibilidad indispensable en el ejercicio de colaborar, de cercan\u00eda, de predisposici\u00f3n que presentan estos empleos, que llevan a poder responder, por ejemplo, una r\u00e1faga de e-mail de \u00faltima hora a las 00:30 de la noche desde nuestro Smart-Watch o a poder tomarse unas ca\u00f1as post-reuni\u00f3n de trabajo a las 20:00 de la tarde en la que se debate sobre asuntos laborales y promociones. Dicha estigmatizaci\u00f3n de los cuerpos, profundiza los privilegios de los sujetos de rendimiento total (BBVAh), pues no todo el mundo puede estar con una disponibilidad 24\/7 hacia el empleo, sobre todo en caso de responsabilidades de cuidados en primera persona o a terceras personas (familiares con enfermedades cr\u00f3nicas, criaturas etc.). Esto provoca, por una parte, que tanto las personas con responsabilidades de cuidado como los cuerpos predecibles de culturas laborales antiguas y menos eficientes, sean \u201cpol\u00edticamente neutralizados, por su escasa posibilidad de \u00abreutilizaci\u00f3n\u00bb y su incapacidad para producir \u00abciclos cortos de rendimiento m\u00e1ximo\u00bb\u201d (Landa y Marengo, 2010; 82).<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 14\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>La precarizaci\u00f3n de las condiciones laborales en esta Econom\u00eda Colaborativa cambia el tablero de la estabilidad deseada y las proclamas de derechos. As\u00ed, lo que a principios de siglo era una queja, como puede ser el mileurismo, hoy en d\u00eda torna a ser un escenario deseado. El salario se desestructura, y el impacto en las condiciones de vida de este cambio es total. A diferencia de los \u201ccaros y tradicionales puestos de trabajo\u201d (Pi\u00f1eiro, Suri\u00f1ach y Fern\u00e1ndez, 2017: 106), la responsabilidad de la cobertura asistencial de la jubilaci\u00f3n, vacaciones pagadas o enfermedad, se desdibuja de los denominadoscostos indirectos del trabajo, generando as\u00ed una individualizaci\u00f3n de los costes y los riesgos de ser empleada y empleado. Como resultado tenemos un proceso que abarca territorios m\u00e1s amplios que los colaborativos, pero que sin duda los empapa, puesto que:<\/p>\n<p>Corremos el riesgo de pasar del autoritarismo financiero, a la nueva tiran\u00eda de los algoritmos y las plataformas, que bajo la apariencia de la econom\u00eda de la colaboraci\u00f3n y de la ilusi\u00f3n de la promesa de la libertad digital, monopolizan y priorizan la informaci\u00f3n seg\u00fan sus intereses, adem\u00e1s de precarizar los mercados laborales (Solanilla, 21\/11\/2018).<\/p>\n<p>Como ya se ha apuntado, los riesgos que encarnan estas precarizaciones de las condiciones de trabajo de las Econom\u00edas Colaborativas tan icretumban en la creciente despolitizaci\u00f3n de los espacios laborales y la constante \u201comisi\u00f3n de la capacidad de hacer pensable la conexi\u00f3n entre la vulnerabilidad en el trabajo y relaciones pol\u00edticas de desigualdad\u201d (Serrano y Fern\u00e1ndez: 2018, 207). La atomizaci\u00f3n pol\u00edtica del entorno laboral va en aumento y los conflictos colectivos se ven cada vez reducidos, en mayor medida, a v\u00edas judiciales individuales, con la consecutiva p\u00e9rdida de m\u00fasculo sociopol\u00edtico de las y los trabajadores de cada sector. Encontramos cada vez una mayor deriva de la lucha sindical por la mejora de los convenios colectivos a la v\u00eda judicial privada para la resoluci\u00f3n puntual de una problem\u00e1tica laboral concreta8.<\/p>\n<p>Barbara Ehrenreich (2011), en \u201cSonr\u00ede o muere: la trampa del pensamiento positivo\u201d, nos narra c\u00f3mo la nueva gram\u00e1tica del pensamiento positivo anglosaj\u00f3n y, sobre todo, estadounidense desenfoca el desempleo hasta plantearlo como unaoportunidad de crecimiento personal. Se trata, ni m\u00e1s ni menos, de la narrativa y justificaci\u00f3n de situaciones dolorosas en nombre del crecimiento personal. Hace especial hincapi\u00e9 en los discursos que discurren sobre que \u201cesto me ha pasado porque ten\u00eda que aprender algo de esta situaci\u00f3n\u201d, para subrayar la idea de la individualizaci\u00f3n de las responsabilidades que acabamos de trabajar, atribuyendo a las corrientes de Pensamiento Positivo, por ejemplo, que planteen el encontrar trabajo como \u201cuna cuesti\u00f3n de actitud\u201d. Este optimismo obligatorio o alegr\u00eda obligatoria de la que nos hablar\u00e1 es la que presenta la total capacidad del mundo de los pensamientos para cambiar la realidad material (Ehrenreich, 2011). La autora realiza una dura cr\u00edtica a este modelo, sobre todo en t\u00e9rminos morales, al plantear que individualizar la totalidad de los sucesos sociales a espaldas de cada una de las personas que sufren consecuencias estructurales es mezquino y cruel. Propone, como contraparte, un realismo profundo (Radical Suggestion Realism) basado en un an\u00e1lisis desde las condiciones de realidad y capacidades propias, que impulse, pero no asfixie la capacidad y voluntad individual y colectiva.<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 15\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p><strong>5. Algunas conclusiones<\/strong><\/p>\n<p>Dado que a lo largo del texto se han querido dar m\u00faltiples brochazos para poder ampliar los elementos del debate en torno al conflicto Capital-Vida, enumeraremos algunas conclusiones al respecto, pero, sobre todo, cerramos el presente art\u00edculo lanzando a la arena del debate inc\u00f3gnitas que consideramos interesantes.<\/p>\n<p>Primero, concluimos que la Econom\u00eda Colaborativa, con sus modelos laborales y econ\u00f3micos, es el ejemplo m\u00e1s marcado del proceso de capitalizaci\u00f3n del mundo de la vida. Se trata del buque insignia, la punta de lanza de un proceso global de diferentes ritmos, pero cuya representaci\u00f3n y su divulgaci\u00f3n ha venido de la mano del que puede considerarse como \u201ccaj\u00f3n de sastre de lo colaborativo\u201d. A este respecto, intuimos, al igual que apuntan diversas autoras, que se est\u00e1 produciendo una nueva oleada de acumulaci\u00f3n por desposesi\u00f3n, generada por un desplazamiento de la relaci\u00f3n capital\/trabajo hacia unarelaci\u00f3n capital\/vida (Corsani, 2002) con caracter\u00edsticas muy espec\u00edficas e \u00edntimamente relacionada con el sector de vanguardia de la Econom\u00eda Colaborativa.<\/p>\n<p>En resumen, dentro de la maquinaria de absorci\u00f3n del capitalismo tecnol\u00f3gico, el trabajo-empleo resulta insuficiente para el capital, \u00e9ste necesita nuevos territorios de absorci\u00f3n, y escoge la vida, con sus relaciones de mayor intimidad, creatividad y cuidados, como nueva relaci\u00f3n econ\u00f3mica de captura. Estos espacios de vida se extienden como ap\u00e9ndices de la jornada laboral continuada 24\/7, apoy\u00e1ndose en emociones tan pegajosas y positivas como la pasi\u00f3n y la felicidad como elementos de sumisi\u00f3n voluntaria hacia una producci\u00f3n y sujetos de rendimiento total. Consideramos que, desde el feminismo y la econom\u00eda feminista, deber\u00edamos plantear estos escenarios como nuevos retos para el debate sobre los l\u00edmites de la vida; \u00bfcu\u00e1les son los l\u00edmites temporales, l\u00edmites emocionales, l\u00edmites relacionales&#8230; que nos permitir\u00e1n dibujar unas l\u00edneas rojas necesarias para la sostenibilidad de la vida? \u00bfC\u00f3mo identificarlos y consensuarlos? \u00bfMediante qu\u00e9 sujetos (sindicatos, estado, trabajadoras, consumidoras&#8230;)?<\/p>\n<p>En un mundo donde cada vez con mayor impunidad \u201ctodo vale\u201d en el ejercicio de la producci\u00f3n de mercanc\u00edas, consideramos que se debe reivindicar una negativa profunda y unas necesarias divisiones entre lo que es mercantilizable y lo que no a la hora de hablar de la vida. Y es que, si queremos vidas vivibles y sostenibles con condiciones laborales dignas, vamos a tener que ir sentando precedentes en lo que a la digitalizaci\u00f3n de las relaciones sociales y laborales se refiere. Este proceso, sin embargo, presenta m\u00faltiples dificultades, pues podr\u00eda concluirse en una primera lectura superficial de los hechos, que las emociones o los empleos colaborativos son, de por s\u00ed, los \u201cdemonios\u201d de nuestra sociedad contempor\u00e1nea. Por el contrario, consideramos que es el acento, o la pregunta de \u00bfal servicio de qu\u00e9 disponemos nuestras emociones y nuestra \u00e9tica colaborativa? lo que debe situarse en el centro del debate social.<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 16\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>Destacamos, por ejemplo, dentro del debate sobre la digitalizaci\u00f3n de las condiciones laborales la pol\u00e9mica en torno a las horas extra, pues en la econom\u00eda colaborativa se extiende el universo laboral hacia actividades como el networking, la capacitaci\u00f3n-formaci\u00f3n e innovaci\u00f3n constante, el valor de la inmediatez&#8230; uno de los riesgos adscritos a estas caracter\u00edsticas reside en la ingente cantidad de horas extra no pagadas que acarrea. En tal caso, el debate sobre los l\u00edmites se dirigir\u00eda hacia \u00bfpuede ser el o la trabajadora en todo momento celulizable? \u00bftiene el o la trabajadora derecho a tener una jornada laboral definida y pautada? \u00bfc\u00f3mo establecer en la era de las nuevas tecnolog\u00edas horarios laborales sostenibles? \u00bftiene la trabajadora derecho a ser ap\u00e1tica, distante, correcta o ha de ser siempre cercana, alegre, afectuosa?<\/p>\n<p>La segunda conclusi\u00f3n remarcable ser\u00e1 la de la individualizaci\u00f3n de la responsabilidad social, que consideramos piedra angular en la precarizaci\u00f3n de la vida y las condiciones laborales en este modelo de Econom\u00edas Colaborativas. La lectura de los acontecimientos vira, y nuestras condiciones laborales y vitales no concuerdan con las narrativas sobre la explotaci\u00f3n, ya no tenemos conflictos laborales derivados, entre otros, del roce del proceso de producci\u00f3n, intereses de extracci\u00f3n y los ritmos del mercado. Por el contrario, lo que tendremos en estas econom\u00edas digitales es gente t\u00f3xica o gusanos emocionales, personas que no se han trabajado sus emociones y que necesitan cambiar el foco para poder avanzar en la vida, para verla de una forma m\u00e1s positiva. Una vez m\u00e1s, no quisi\u00e9ramos caer en falsas dicotom\u00edas al respecto y queremos ser muy contundentes en este matiz: consideramos que trabajar las emociones individual y colectivamente es un ejercicio necesario y positivo para el crecimiento personal y colectivo en el proceso de generar espacios y vidas m\u00e1s vivibles e inteligencias colectivas saludables. Sin embargo, este proceso no puede pasar por negar las condiciones materiales y simb\u00f3licas en las que se desarrollan los trabajos y las vidas en general. Se debe interpelar, de este modo, no solo al individuo y sus actitudes como factores necesarios del cambio, sino tambi\u00e9n se ha de apostar por transformar o mejorar las condiciones de vida en el proceso desde una politizaci\u00f3n de lo cotidiano y lo personal. Si no actuamos en estos par\u00e1metros, cabe el riesgo de terminar normalizando e individualizando condiciones laborales precarias y llenas de dominaci\u00f3n, extracci\u00f3n y expolio.<\/p>\n<p>Para destacar nuestra tercera conclusi\u00f3n, nos gustar\u00eda visibilizar una disputa o lucha que hay entre el sujeto de esta nueva econom\u00eda colaborativa y el sujeto trabajador cl\u00e1sico, contraposici\u00f3n pol\u00e9mica propuesta por ciertos autores (Ortega, 2018). La figura del emprendedor se propone, en esta l\u00ednea, cual actualizaci\u00f3n del sujeto hecho a s\u00ed mismo (self made man) o BBVAh, despuntando como nuevo modelo laboral, dispuesto a derrocar a lo que considera la lacra del empleado asalariado (Ortega, 2018). Presenta a este empleado asalariado como enjambre de bur\u00f3cratas, ineficientes, ralentizadores del progreso, corporativistas y descuidados. Pareciera que, en los discursos emprendedores, incluso se acusa al trabajador\/a asalariada de la crisis econ\u00f3mica actual, pues vivieron por encima de sus posibilidades, siendo los y las emprendedoras la \u00fanica soluci\u00f3n a la crisis de las sociedades del empleo (Prieto, 2000). Se concluye que en el discurso emprendedor que inunda la actualidad, el asalariado\/a se enfrenta con su m\u00e1ximo representante de la ret\u00f3rica parasitaria: el viejo bur\u00f3crata.<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 17\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>Ante estos imaginarios, surge la idea del empleo emprendedor, colaborativo, cooperativo, participativo y digitalizado. Fresco, din\u00e1mico, joven, atrevido, adaptado, fluido, innovador, valiente, so\u00f1ador, con el palet de madera como icono de esta era y la est\u00e9tica denominada vintage de colores pastel&#8230; Nos gustar\u00eda proponer el debate sobre \u00bfqu\u00e9 hay detr\u00e1s de este discurso de contraposici\u00f3n? \u00bfCu\u00e1les son las caracter\u00edsticas de esta nueva era de capitalismo tecnol\u00f3gico que marida con el capitalismo de las emociones y las teor\u00edas del new age terap\u00e9utico como el pensamiento positivo? Y, sobre todo, \u00bfqu\u00e9 consecuencias trae el modelo de emprendizaje en las condiciones de vida de las personas que lo llevan a cabo?<\/p>\n<p>A modo de cuarta conclusi\u00f3n, apuntamos a toda la ret\u00f3rica sobre el emotional managment como potencial herramienta disciplinadora, contenedor emocional y social de situaciones de profunda precariedad. No quisi\u00e9ramos plantear una visi\u00f3n catastrofista en la que hablar de las emociones sea per se un ejercicio de alienaci\u00f3n y absorci\u00f3n capitalista de nuestras capacidades y emotividades, m\u00e1s s\u00ed reivindicamos el necesario ejercicio de perdida de la inocencia ante estos escenarios. Dado que la maquinaria de absorci\u00f3n capitalista tiene el potencial de abastecerse de ret\u00f3ricas feministas en torno a los cuidados, la conciliaci\u00f3n, la igualdad, la pasi\u00f3n, el trabajo colectivo e incluso la responsabilidad con el medio ambiente y transformarlas para su capitalizaci\u00f3n. Un ejemplo bastante ic\u00f3nico de este tipo de estrategias son los denominados Washing-s o procesos de lavado, pinkwashing, greenwashing, blackwashing, entre otros, o los sistemas de ocultaci\u00f3n de malas pr\u00e1cticas y estrategias retr\u00f3gradas bajo rostros amigables hacia ciertos movimientos sociales como el ecologismo, el movimiento LGTB etc. En este sentido, si nuestro objetivo es poner la sostenibilidad de la vida en el centro de la actividad social, uno de los caminos por recorrer reside en convertir nuestras empresas y espacios laborales profundamente en entornos m\u00e1s vivibles, y no, por el contrario, nuestras vidas y luchas personales y colectivas m\u00e1s laborables, empresarializables o consumibles.<\/p>\n<p>Entendemos por vivibles el desarrollo de espacios m\u00e1s humanos y resilientes ante las vulnerabilidades y necesidades colectivas e individuales que nos acompa\u00f1an a lo largo de toda la vida en diferente medida. Destacamos, en este punto, la desprotecci\u00f3n y falta de recursos colectivos que identificamos para leer estas relaciones peligrosas de doma emocional y manipulaci\u00f3n en el entorno laboral y en el consumo. No es un debate menor, pues el nivel de fidelizaci\u00f3n y sumisi\u00f3n voluntaria que generan tanto las empresas como las marcas al atravesar todo el proceso con una estrategia emocional de alta intensidad es considerable. Volvemos a lanzar preguntas al aire al respecto \u00bfC\u00f3mo tomar conciencia y empoderarse en este tipo de din\u00e1micas de ret\u00f3ricas tan seductoras?, \u00bfC\u00f3mo analizar las consecuencias de vendernos experiencias en vez de productos?<\/p>\n<p>Finalmente, reflexionando sobre las posibles estrategias de sostenibilidad de la vida a recorrer en estas novedosas etapas del conflicto Capital-Vida, quisi\u00e9ramos traer la provocadora tesis planteada por Alfredo Mac\u00edas (2017): en esta fase del capitalismo, las personas se encuentran condicionadas por categor\u00edas abstractas y cotidianas que pautan su comportamiento, por lo tanto, mirar a los partidos pol\u00edticos a la hora de buscar soluciones ser\u00e1 un ejercicio inacabado. Se defiende, de este modo, que solamente bas\u00e1ndonos en un an\u00e1lisis profundo de las tendencias y comportamientos actuales (l\u00f3gicas relacionales, de consumo y ejercicios emocionales, entre otras) podremos plantear soluciones integrales.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<pre><strong>NOTAS:\r\n<\/strong><span style=\"font-family: Georgia, 'Times New Roman', 'Bitstream Charter', Times, serif;\">\r\n1 El t\u00e9rmino de Econom\u00eda Colaborativa es una noci\u00f3n de reciente producci\u00f3n ciertamente abstracta, pero con caracter\u00edsticas espec\u00edficas a su vez. Por ello, aun sabiendo que no hay una sola Econom\u00eda Colaborativa, que no existe una definici\u00f3n monol\u00edtica respecto a la misma, utilizaremos en pos de la fluidez narrativa el singular de este t\u00e9rmino que se entiende abstracto y ciertamente plural, pero que comparte una amplia amalgama de caracter\u00edsticas las cuales nos permiten hablar en par\u00e1metros individuales.\r\n<\/span><\/pre>\n<div class=\"page\" title=\"Page 5\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>2 Estas din\u00e1micas hacia lo co- se reflejan en los proyectos como Los Movimientos colectivos de Repoblaci\u00f3n Rural como la Red Ib\u00e9rica de Ecoaldeas (RIE) en su labor para acabar con la despoblaci\u00f3n rural planteando proyectos de vida sostenibles y colectivos. Sindicatos de inquilinas, movimientos pro- viviendas comunitarias o cohousings que plantean la vida en comunidad imbricando arquitectura y comunidad vecinal. Las cooperativas de consumidores de energ\u00eda (SomEnergia, Goiener) o la alianza contra la pobreza energ\u00e9tica, en lo referente a la colectivizaci\u00f3n y aprovisionamiento del derecho a la energ\u00eda. El surgimiento de sindicatos de manteros, sindicatos de trabajadoras del hogar (SindiHogar, Territorio Dom\u00e9stico) y sindicatos de prostitutas que abren nuevos debates sobre el concepto trabajo y la regularizaci\u00f3n\/protecci\u00f3n de los derechos laborales. Las redes de soberan\u00eda alimentaria y soberan\u00eda ling\u00fc\u00edstica (Errigora), redes de consumo de proximidad (Km0) y cestas ecol\u00f3gicas (Bajo el Asfalto Est\u00e1 la Huerta, Me Planto, Berton Bertokoa&#8230;) que plantean el abastecimiento de pueblos y ciudades desde la sostenibilidad ecol\u00f3gica y el compromiso colectivo.<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 7\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>3 Colectivo de pensamiento cr\u00edtico, colectivo y experimental creado en Les Naus (Barcelona) en el 2002. Se autodefine como brecha entre el activismo y la academia, la teor\u00eda y la pr\u00e1ctica (ver Spainblanc.net).<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>4 Datos del jefe de prensa de la Federaci\u00f3n de Gremios de Editores de Espa\u00f1a (FGEE) Gerardo de Miguel, en 2016.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"page\" title=\"Page 9\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>5 Este t\u00e9rmino resume los privilegios que en nuestras sociedades patriarcales actuales destilan algunas categor\u00edas sociales frente a otras. Es un eje central de la literatura de la econom\u00eda feminista pues permite identificar al sujeto-ideal portador de privilegios de la econom\u00eda actual centrada en los sujetos Blancos, Burgueses, Varones, Adultos y heterosexuales y bebe de numerosos debates de los Congresos de Econom\u00eda Feminista, aunque su popularizaci\u00f3n se debe a Amaia P\u00e9rez Orozco (2014). Este tipo ideal se presenta incluso en cuerpos le\u00eddos hegem\u00f3nicamente como mujeres, pues es una estrategia central la de adoptar posiciones y actitudes masculinizadas (aplazar la maternidad o negarla, utilizar una voz m\u00e1s grave, vestimenta andr\u00f3gina o neutra etc.) para obtener los privilegios de poder que ofrece el acercarse a ese sujeto- ideal androc\u00e9ntrico tan ic\u00f3nico en nuestras sociedades del empleo (Prieto, 2000).<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"page\" title=\"Page 10\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>6 Los nudos o debates formulados en materia de inc\u00f3gnitas han sido extra\u00eddos en ciertas ocasiones y deducidos en otras tantas gracias al trabajo de campo realizado en el marco de la Tesis Doctoral que se est\u00e1llevando a cabo \u201cEstrategias Colectivas de Sostenibilidad de la Vida en Tiempos de Crisis\u201d por la autora a cargo de la tutorizaci\u00f3n de Matxalen Legarreta Iza y Mertxe Larra\u00f1aga Sarriegi.<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 14\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>7 Queremos hacer consciente la decisi\u00f3n de la no utilizaci\u00f3n del t\u00e9rmino \u201ccarga familiar\u201d pues consideramos que implica una significaci\u00f3n que no compartimos ideol\u00f3gicamente. Si a las responsabilidades del trabajo- empleo no se les llama \u201ccargas laborales\u201d por muy forzosas en tiempo, energ\u00eda y dedicaci\u00f3n que sean, consideramos que el ejercicio de las diferentes dependencias y cuidados merece compartir la misma categor\u00eda semi\u00f3tica.<\/p>\n<p>8 Esta reflexi\u00f3n corresponde es fruto de un debate colectivo mantenido con Arritxu Larra\u00f1aga, abogada laboralista y sindicalista del sindicato LAB.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"page\" title=\"Page 11\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\"><strong>Bibliograf\u00eda<\/strong><\/div>\n<div class=\"column\"><\/div>\n<div class=\"column\">Albarrac\u00edn, Jes\u00fas (2010): \u201cLa extracci\u00f3n del excedente y el proceso de acumulaci\u00f3n\u201d en Miren Etxezarreta (coord..) La reestructuraci\u00f3n del capitalismo en Espa\u00f1a, pp: 331-332.<\/div>\n<div>\n<div class=\"page\" title=\"Page 18\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>Al\u00ed, Lara, Giaz\u00fa, Enciso Dom\u00ednguez (2013): \u201cEl Giro Afectivo\u201d. Athenea Digital, 13(3), 101-119. http:\/\/dx.doi.org \/ 10.5565\/rev\/athenead\/v13n3.1060<\/p>\n<p>Bener\u00eda, Lourdes (1999): \u201cEl debate inconcluso sobre el trabajo no remunerado\u201d Revista Internacional del Trabajo, vol. 118, n.o 3, 321-346.<\/p>\n<p>_____________ (2008): \u201cThe Crisis of Care, International Migration, and Public Policy\u201d, Feminist Economics, 14 (3), 1-21.<\/p>\n<p>Berardi, Franco (2016): Almas al trabajo: alienaci\u00f3n, extra\u00f1amiento, autonom\u00eda. Madrid: Enclave.<\/p>\n<p>Berberena, Elena (2016): \u201cLa libertad tambi\u00e9n se vende: los libros de autoayuda mueven cientos de millones de euros\u201d, Libre Mercado, extra\u00eddo el 10\/01\/2017 enhttps:\/\/www.libremercado.com\/2018-04-11\/la-felicidad-tambien-se-vende-los- libros-de-autoayuda-mueven-cientos-de-millones-de-euros-1276616836\/<\/p>\n<p>Boltanski, Luke, Chiapello, \u00c9ve (2002): El nuevo esp\u00edritu del capitalismo. Buenos Aires: Akal.<\/p>\n<p>Border\u00edas, Cristina, Carrasco, Cristina y Alemany, Carmen (comp.) (1994): Las mujeres y el trabajo. Rupturas conceptuales. Barcelona: Icaria.<\/p>\n<p>Castells, Manuel (2006): La sociedad Red: Una visi\u00f3n global. Editorial: Alianza. Carrasco, Cristina (1991): El trabajo dom\u00e9stico. Un an\u00e1lisis econ\u00f3mico. Ministerio de<\/p>\n<p>Trabajo y Seguridad Social. Madrid.<br \/>\n________(2017): \u201cLa econom\u00eda feminista. Un recorrido a trav\u00e9s del concepto de<\/p>\n<p>reproducci\u00f3n\u201d, Ekonomiaz, no91, 1-26.<\/p>\n<p>Carrasquer, Pilar (2013): \u201cEl redescubrimiento del trabajo de cuidados: algunas reflexiones desde la sociolog\u00eda\u201d, Cuadernos de Relaciones Laborales, 31 (1), 91- 113.<\/p>\n<p>Chul, Han-Byung (2012): La sociedad del cansancio. Editorial: Herder.<br \/>\nClough, Patricia, Halley, Jean (eds.) (2007): The Affective Turn: Theorizing the Social.<\/p>\n<p>New York: Duke University Press Books.<br \/>\nCrary, Jonathan (2015): 24\/7: Capitalismo tard\u00edo y el fin del sue\u00f1o. Madrid: Ariel.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"page\" title=\"Page 19\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>Dalla Costa, Maria Rosa (2009): Dinero, perlas y flores en la reproducci\u00f3n feminista. Madrid: Akal.<\/p>\n<p>Daly, Mary, Lewis, Jane (2000): \u201cEl concepto de Social Care y el an\u00e1lisis de los Estados de Bienestar\u201d en Cristina Carrasco, Cristina Border\u00edas y Teresa Torns (eds.) El Trabajo de Cuidados. Historia, teor\u00eda y pol\u00edticas, Madrid: Catarata, 223-250.<\/p>\n<p>Diaz-foncea, Mill\u00e1n, Marcuello, Carmen, Monreal, Manuel (2015): \u201cEconom\u00eda social y econom\u00eda colaborativa: Encaje y potencialidades\u201d, Econom\u00eda Industrial, no402, 27- 35.<\/p>\n<p>Donath, Orna (2016): Madres arrepentidas: una mirada radical a la maternidad y sus falacias sociales. New York: Penguin Random House.<\/p>\n<p>Ehrenreich, Barbara (2009): Sonr\u00ede o muere: la trampa del pensamiento positivo. Madrid: Turner NOEMA.<\/p>\n<p>Espluga, Eudald, G\u00f3mez, Berta G\u00f3mez, Santo, Tom\u00e1s (2018): \u201cDel feminismo al infierno: c\u00f3mo el capitalismo puso la \u00e9tica del cuidado al servicio del mercado\u201d, El Salto edici\u00f3n Digital, Extra\u00eddo el 2018\/05\/30 dehttps:\/\/www.elsaltodiario.com\/laplaza\/del-feminismo-al-infierno-como-el- capitalismo-puso-la-etica-del-cuidado-al-servicio-del-mercado-<\/p>\n<p>Ezquerra, Sandra (2012): \u201cAcumulaci\u00f3n por desposesi\u00f3n, g\u00e9nero y crisis en el Estado Espa\u00f1ol\u201d, Revista de Econom\u00eda Cr\u00edtica, no14, pp: 124-147.<\/p>\n<p>Federici, Silvia (2018): El patriarcado del salario. Cr\u00edticas feministas al marxismo.Madrid: Traficantes de Sue\u00f1os.<\/p>\n<p>______ (2010): Calib\u00e1n y la bruja. Madrid: Traficantes de Sue\u00f1os.<br \/>\nFlorida, Richard (2010). La clase creativa. La transformaci\u00f3n de la cultura del trabajo y<\/p>\n<p>el ocio en el Siglo XXI. Madrid: Paid\u00f3s.<\/p>\n<p>Gil, Javier (2016): \u201cCiberpol\u00edtica: Gobierno abierto, redes, deliberaci\u00f3n, democracia, Un an\u00e1lisis a trav\u00e9s de la prosumici\u00f3n\u201d, por Ram\u00f3n Cortarelo Garc\u00eda, Javier Gil (comp.), 167-188<\/p>\n<p>Gold, Michael and Mustafa, Mona (2013): \u2018Work always wins\u2019: client colonisation, time management and the anxieties of connected freelancers\u201d, from New Technology, Work and Employment No 28:3. pp: 197-211.<\/p>\n<p>Harney, Stefano, Moten, Fred (2013): Los abajocomunes. Planear fugitivo y estudio negro. Edici\u00f3n Online: https:\/\/transversal.at\/books\/los-abajocomunes<\/p>\n<p>Hartsock, Nancy (2011):\u201cA New Moment of Primitive Accumulation\u201d en Inkrit Conference.<\/p>\n<p>Harvey, David (2003): The new Imperialism. Nueva York: Oxford University Press. Herrero, Yayo (2013): \u201cMiradas ecofeministas para transitar a un mundo justo y sostenible\u201d, Revista de Econom\u00eda Cr\u00edtica, no16, 278-306.<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 20\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>Himmelweit, Susan (1995): \u201cThe Discorvery of \u201cUnfaid Work\u201d: The Social Consecuences of the Expansion of \u201cWork\u201d, Feminist Economics, 1 (2), 1-19.<\/p>\n<p>Hochschild, Arlie R. (1983). The managed heart: Commercialization of human feeling.Berkeley: University of California Press.<\/p>\n<p>______ (1995): \u201cThe Culture of Politics: Traditional, Postmodern, Cold-modern, and Warm-modern Ideals of Care\u201d, Social Politics: International Studies in Gender, State &amp; Society, Vol. 331\u2013346.<\/p>\n<p>___ (2001): \u201cLas cadenas mundiales de afecto y asistencia y plusval\u00eda emocional\u201d en Hutton, Will, Giddens, Anthony (coord.) En el l\u00edmite, Barcelona: Tusquets,187- 208.<\/p>\n<p>____ (2008): La mercantilizaci\u00f3n de la vida \u00edntima. Apuntes de la casa y el trabajo. Argentina: Akal.<\/p>\n<p>Illouz, Eva (2011): La salvaci\u00f3n del alma moderna. Terapia, emociones y la cultura de la autoayuda. Madrid: Katz.<\/p>\n<p>Izquierdo, Maria Jes\u00fas (2003): \u201cDel sexismo y la mercantilizaci\u00f3n del cuidado a su socializaci\u00f3n: Hacia una pol\u00edtica democr\u00e1tica del cuidado\u201d, Cuidar Cuesta: costes y beneficios del cuidado, Bilbao: Sare.<\/p>\n<p>Landa, In\u00e9s, Marengo, Leonardo (2010): \u201cDevenir cuerpo empresa. El nuevo capitalismo y sus tramas de sujeci\u00f3n\u201d, Actuel Marx \/ Intervenciones, vol 9.<\/p>\n<p>L\u00f3pez, Pablo (2016): \u201cLa plasticidad forzada. Cuerpo y trabajo\u201d, Daimon. Revista Internacional de Filosof\u00eda, Suplemento 5, 679-688<\/p>\n<p>Mac\u00edas, Alfredo (2017): El colapso del capitalismo tecnol\u00f3gico. Editorial: Escolar &amp; Mayo.<\/p>\n<p>Marx, Karl (1867) (2008): El Capital. Cr\u00edtica de la Econom\u00eda Pol\u00edtica. Nueva York: Editors<\/p>\n<p>Massumi, Brian (2002): Parables for the Virtual: Movement, Affect, Sensation. Durham, NC: Duke University Press Books.<\/p>\n<p>Mogoll\u00f3n, Irati, Legarreta, Matxalen (2015): \u201cEstrategias colectivas para la sostenibilidad de la vida en tiempos de crisis. El caso de Calafou\u201d, Encrucijadas, Revista Cr\u00edtica de Ciencias Sociales, no9, 1-21.<\/p>\n<p>Morini, Cristina (2017): Por amor o a la fuerza: Feminizaci\u00f3n del trabajo y biopol\u00edtica del cuerpo. Madrid: Traficantes de Sue\u00f1os.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"page\" title=\"Page 21\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>Ortega, A. Santos (2018): \u201cLa revoluci\u00f3n emprendedora como pol\u00edtica de activaci\u00f3n y creaci\u00f3n de nuevas subjetividades entre los j\u00f3venes\u201d, Ciencias Laborales y emprendimiento. Valencia; Neopatria.<\/p>\n<p>Ostrom, Elinor (1990):Governing the commons: The evolution of institutions for collective action. Political economy of institution and decision. Indiana University: Cambridge University Press.<\/p>\n<p>Otto. C (2018): \u201cLa gran mentira de la nueva econom\u00eda: prometieron innovaci\u00f3n y trajeron miseria\u201d extraido de El Confidencial el 23\/07\/2018 dehttps:\/\/blogs.elconfidencial.com\/tecnologia\/emprendedorfurioso\/2018-07- 23\/mentira-economia-colaborativa-precariedad-uber-airbnb-deliveroo- glovo_1575843\/<\/p>\n<p>Perez-Orozco, Amaia (2006): Perspectivas feministas en torno a la econom\u00eda: el caso de los cuidados. Madrid: Consejo Econ\u00f3mico y Social.<\/p>\n<p>_______ (2014): Subversi\u00f3n feminista de la econom\u00eda. Aportes para un debate sobre el conflicto capital-vida. Madrid: Traficantes de Sue\u00f1os.<\/p>\n<p>Picchio, Antonella (1992): \u201cEl trabajo de reproducci\u00f3n, tema central en el an\u00e1lisis del mercado laboral\u201d, en Cristina Carrasco, Cristina Border\u00edas y Teresa Torns (eds.)Las mujeres y el trabajo. Rupturas conceptuales. Barcelona: Icaria.<\/p>\n<p>_____________ (2009): \u201cCondiciones de vida: perspectivas, an\u00e1lisis econ\u00f3mico y pol\u00edticas p\u00fablicas\u201d en Revista de Econom\u00eda Cr\u00edtica, 7, pp: 27-54.<\/p>\n<p>Pine, Joseph, Gilmore, James (1991): The Experience Economy. Massachusetts: Harvard Bussines Review Press.<\/p>\n<p>Pi\u00f1eiro, Concepci\u00f3n, Suri\u00f1ach Rub\u00e9n, Fern\u00e1ndez, Jose Luis (2017): \u201cEntre el mercado y la cooperaci\u00f3n social. Luces y sombras de las pr\u00e1cticas de consumo colaborativo\u201d, Revista Espa\u00f1ola de Sociolog\u00eda, 26 (1), 97-108.<\/p>\n<p>Solanilla, Paul (2018): \u201cDel capitalismo financiero al capitalismo tecnol\u00f3gico\u201d, en Nuevatribuna, extraido el 21\/11\/2018, enhttps:\/\/www.nuevatribuna.es\/articulo\/economia\/capitalismo-financiero- capitalismo-tecnologico\/20180911103538155545.html<\/p>\n<p>Squire, Corinne (2001): \u201cThe public life of emotions\u201d, International Journal of Critical Psychology, 1, 27-38.<\/p>\n<p>Stiglitz, Joseph (2002): El malestar en la globalizaci\u00f3n. Madrid: Taurus.<br \/>\nTaylor-Gooby, Peter (ed.) (2004): New Risks, New Welfare: The Transformation of the<\/p>\n<p>European Welfare State, Oxford University Press.<\/p>\n<p>Thomas, Carole (1993): \u201cDeconstruyendo los conceptos de cuidado\u201d, en Cristina Carrasco, Cristina Border\u00edas y Teresa Torns (eds.) El trabajo de cuidados. Historia, teor\u00eda y pol\u00edticas, 143-174. Madrid: Fuhem ecosocial y Catarata.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"page\" title=\"Page 22\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>Valenzuela, Hugo, Reygadas Luis, Cruces, Francisco (2015): \u201cMi trabajo es mi vida. La incrustaci\u00f3n de los mundos de la vida y del trabajo en empresas espa\u00f1olas\u201d, Reis &#8211; Revista Espa\u00f1ola de Investigaciones Sociol\u00f3gicas, 150, 191-210.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<pre><\/pre>\n<pre><strong>\u00a0<\/strong><\/pre>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Reflexiones sobre la econom\u00eda colaborativa y el capitalismo de las emociones La irrupci\u00f3n de las nuevas (y no tan nuevas) tecnolog\u00edas de la comunicaci\u00f3n est\u00e1n transformando profundamente nuestros esquemas sociales, nuestras relaciones y los modelos de producci\u00f3n. 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