{"id":2516,"date":"2020-02-03T15:33:21","date_gmt":"2020-02-03T15:33:21","guid":{"rendered":"http:\/\/uninomadasur.net\/?p=2516"},"modified":"2020-02-03T15:33:21","modified_gmt":"2020-02-03T15:33:21","slug":"el-quinto-peronismo-a-la-luz-del-pasado","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/uninomadasur.net\/?p=2516","title":{"rendered":"El quinto peronismo a la luz del pasado"},"content":{"rendered":"<p><em><strong>Por Claudio Katz<\/strong><\/em><\/p>\n<div id=\"TextoNoticia\">Con la presidencia de Alberto Fern\u00e1ndez comienza el quinto gobierno peronista de la historia argentina. A\u00fan se desconoce la modalidad de justicialismo adoptar\u00e1 ese mandato y los cuatro antecedentes previos ofrecen pistas contradictorias. Ese movimiento transit\u00f3 por caminos contrapuestos que explican su permanencia.<b>VARIANTES DE JUSTICIALISMO <\/b><\/p>\n<p>El peronismo es la estructura pol\u00edtica dominante desde la mitad del siglo pasado. Mantiene gran primac\u00eda como cultura, fuerza electoral y red de poder.<\/p>\n<p>Su versi\u00f3n cl\u00e1sica (1945-55) se inspir\u00f3 en el nacionalismo militar y apuntal\u00f3 a la burgues\u00eda industrial, en conflicto con el capital extranjero y las elites locales. Las confrontaciones con las potencias imperiales nunca alcanzaron la intensidad de los procesos radicales antiimperialistas (Arbenz en Guatemala, Torrijos en Panam\u00e1). Pero incluyeron choques del mismo alcance que otras presidencias progresistas (C\u00e1rdenas en M\u00e9xico).<\/p>\n<p>El primer peronismo implement\u00f3 mejoras sociales de enorme envergadura. En ning\u00fan otro pa\u00eds de la regi\u00f3n se forj\u00f3 un estado de bienestar tan pr\u00f3ximo a la socialdemocracia europea. Por esa raz\u00f3n logr\u00f3 un in\u00e9dito sost\u00e9n en la clase obrera organizada. Resulta dif\u00edcil encontrar otro ejemplo internacional de identificaci\u00f3n tan estrecha del proletariado con un movimiento no comunista, socialista o anarquista.<\/p>\n<p>El segundo peronismo fue totalmente diferente (1973-76). Estuvo signado por la violenta ofensiva de las vertientes fascistas (L\u00f3pez Rega) contra las corrientes radicalizadas (JP, Montoneros). La derecha arremeti\u00f3 a los tiros contra la vasta red de militancia forjada durante la resistencia a la proscripci\u00f3n de Per\u00f3n. Actu\u00f3 con furia contrarrevolucionaria en el contexto insurgente de los a\u00f1os 70.<\/p>\n<p>La presencia de esos dos polos extremos al interior del mismo movimiento fue una peculiaridad de ese peronismo. Incluy\u00f3 corrientes antag\u00f3nicas, que en el resto de Am\u00e9rica Latina confrontaban en organizaciones opuestas. La convivencia de Argentina era inimaginable en otras latitudes como Chile, d\u00f3nde Pinochet y Allende nunca compartieron el mismo el espacio.<\/p>\n<p>El tercer peronismo fue neoliberal. En los a\u00f1os 90 Menem puso en pr\u00e1ctica las pol\u00edticas de privatizaci\u00f3n, apertura comercial y flexibilizaci\u00f3n laboral, que implementaban los thatcheristas de todo el mundo. No fue el \u00fanico converso de ese per\u00edodo (Cardoso en Brasil, PRI de M\u00e9xico), pero nadie corporiz\u00f3 una deserci\u00f3n tan imp\u00fadica del viejo nacionalismo.<\/p>\n<p>El riojano perpetr\u00f3 atropellos que superaron las tropel\u00edas del antiperonismo. Atac\u00f3 a los huelguistas de la telefon\u00eda, el petr\u00f3leo y los ferrocarriles que se opon\u00edan a las privatizaciones, desarticul\u00f3 los sindicatos combativos y domestic\u00f3 a la burocracia sindical. Menem aprovech\u00f3 el contexto internacional de euforia neoliberal y el agobio interno generado por la hiperinflaci\u00f3n, para imponer su terrible modelo de injusticia social.<\/p>\n<p>Sus agresiones demostraron hasta qu\u00e9 punto el peronismo puede encabezar procesos regresivos. Esa misma mutaci\u00f3n reaccionaria se verific\u00f3 en otros casos, como el MNR de Bolivia o el APRA de Per\u00fa. Pero esas formaciones se extinguieron o abandonaron definitivamente todo nexo con su base popular. Afrontaron la disoluci\u00f3n o el declive.<\/p>\n<p>En cambio el peronismo recompuso la fidelidad de su electorado, modificando el principal cimiento de ese sost\u00e9n (sindicatos, precarizados, funcionarios, capitalistas). Siempre mantuvo una relaci\u00f3n tensa con el establishment y nunca logr\u00f3 la adhesi\u00f3n perdurable de la clase media. El grueso de ese sector preserv\u00f3 su afinidad con otros partidos tradicionales.<\/p>\n<p>Los tres peronismos del siglo pasado ilustran la multiplicidad de variedades que asumi\u00f3 ese movimiento. Ha protagonizado grandes crisis y sorpresivas reconstituciones. De cada desplome emergi\u00f3 un nuevo proyecto amoldado a los tiempos.<\/p>\n<p><b>EL PROGRESISMO KIRCHNERISTA<\/b><\/p>\n<p>El kirchnerismo encabez\u00f3 un cuarto peronismo de \u00edndole progresista. Retom\u00f3 con otros fundamentos las mejoras del primer periodo. El viejo paternalismo conservador fue reemplazado por nuevos idearios pos-dictatoriales de participaci\u00f3n ciudadana. La confrontaci\u00f3n interna con la derecha no fue dram\u00e1tica y se zanj\u00f3 con un distanciamiento del duhaldismo.<\/p>\n<p>Kirchner reconstruy\u00f3 el aparato estatal demolido por el colapso del 2001. R estableci\u00f3 el funcionamiento de la estructura que garantiza los privilegios de las clases dominantes. Pero consum\u00f3 esa reconstituci\u00f3n ampliando la asistencia a los empobrecidos, extendiendo los derechos democr\u00e1ticos y facilitando la recuperaci\u00f3n del nivel de vida. Su gesti\u00f3n incluy\u00f3 alejamientos del justicialismo ortodoxo e intentos de refundaci\u00f3n \u201ctransversal\u201d. Hubo un infructuoso tanteo de confluencia con los herederos del alfonsinismo.<\/p>\n<p>Kirchner se amold\u00f3 al nuevo escenario de regresi\u00f3n industrial y fractura entre trabajadores formales y precarizados. M antuvo el soporte popular del peronismo, pero tom\u00f3 distancia de la clase obrera, buscando neutralizar el protagonismo sindical.<\/p>\n<p>Cristina introdujo una impronta m\u00e1s combativa, gestada en la confrontaci\u00f3n con la derecha (agro-sojeros, medios de comunicaci\u00f3n, fondos buitres). Esa polarizaci\u00f3n quebr\u00f3 el equilibrio que hab\u00eda mantenido N\u00e9stor con todos los grupos de poder.<\/p>\n<p>El cristinismo alumbr\u00f3 agrupaciones juveniles contestatarias y multiplic\u00f3 las enemistades con gobernadores, intendentes y jerarcas sindicales. El inesperado carisma de CFK resucit\u00f3 identificaciones populares y odios del liberalismo.<\/p>\n<p>Cristina reforz\u00f3 la autonom\u00eda de Estados Unidos inaugurada con el entierro del ALCA, la creaci\u00f3n de UNASUR y el acercamiento a Rusia y China. Esta distancia con Washington retom\u00f3 la tradicional lejan\u00eda del peronismo pre-menemista con el Departamento de Estado. Pero tambi\u00e9n hubo una gran afinidad con Israel que potenci\u00f3 el embrollo con Ir\u00e1n.<\/p>\n<p>El cuarto peronismo se ubic\u00f3 en la centroizquierda regional (junto a Lula, Correa y Tabar\u00e9), pero estableci\u00f3 nexos m\u00e1s estrechos con las vertientes radicales de Ch\u00e1vez y Evo.<\/p>\n<p>Esa flexibilidad de la diplomacia kirchnerista sintoniz\u00f3 con el viraje econ\u00f3mico neo-desarrollista. En un marco de rebote productivo interno y alta valorizaci\u00f3n internacional de las exportaciones se logr\u00f3 acelerar la recuperaci\u00f3n del PBI. La r egulaci\u00f3n estatal no modific\u00f3 la base exportadora primarizada, pero oxigen\u00f3 a la industria con alientos del consumo.<\/p>\n<p>El neo-desarrollismo kirchnerista incluy\u00f3 la renegociaci\u00f3n de deuda con una importante quita, la nacionalizaci\u00f3n del sistema privado de pensi\u00f3n y el control cambiario. Implic\u00f3 m\u00e1s intervencionismo que el auspiciado por Lula, pero no introdujo las medidas socialdesarollistas que propiciaba la heterodoxia radical. La auditoria de la deuda, la nacionalizaci\u00f3n comercio exterior y la regulaci\u00f3n de los bancos no fueron considerados. Tambi\u00e9n fue desechado el esquema boliviano de nacionalizar el petr\u00f3leo y el gas para reinvertir la renta energ\u00e9tica.<\/p>\n<p>N\u00e9stor y Cristina apostaron al virtuosismo de la demanda y confiaron en las promesas de los empresarios afines. Pero no consiguieron las inversiones prometidas por esos capitalistas, que prefirieron fugar gran parte del capital receptado a trav\u00e9s de los subsidios. La inflaci\u00f3n, el d\u00e9ficit fiscal y las devaluaciones reaparecieron, junto a la consolidaci\u00f3n del basamento extractivo agro-exportador, la estructura industrial dependiente y el sistema financiero ineficiente. El neo-desarrollismo n o pudo contrarrestar las adversidades estructurales que corroen a la econom\u00eda argentina.<\/p>\n<p>El kirchnerismo particip\u00f3 del ciclo progresista regional con una impronta peronista. No comparti\u00f3 la matriz socialdem\u00f3crata de endiosamiento institucional que imper\u00f3 en Brasil, Uruguay. Prevaleci\u00f3 la norma presidencialista, los mecanismos delegativos y los \u00f3rganos para-institucionales.<\/p>\n<p>Este rumbo fue conceptualizado a trav\u00e9s de elogiosas teor\u00edas del populismo, que impugnaron las fantas\u00edas republicanas, exaltando la gravitaci\u00f3n del liderazgo y la necesidad del conflicto.<\/p>\n<p>Esa mirada tambi\u00e9n confluy\u00f3 con la vieja animosidad peronista hacia el socialismo. El \u201cpos-marxismo\u201d pro-populista empalm\u00f3 con los prejuicios anticomunistas y contrast\u00f3 con el reencuentro de Evo y Ch\u00e1vez con la revoluci\u00f3n cubana. En su hostilidad al proyecto anticapitalista N\u00e9stor y Cristina mantuvieron su fidelidad a los tres peronismos precedentes.<\/p>\n<p><b>PRAGMATISMO SIN FRONTERAS <\/b><\/p>\n<p>El primero y el segundo peronismo gobernaron un pa\u00eds que conservaba la din\u00e1mica floreciente del pasado. La tercera y cuarta versi\u00f3n intentaron remedios contrapuestos a la monumental crisis de las \u00faltimas d\u00e9cadas. Ese retroceso econ\u00f3mico incluye agudos colapsos peri\u00f3dicos. En muy pocos pa\u00edses se observan oscilaciones tan abruptas del nivel de actividad, fugas de capital tan significativas y niveles tan persistentes de inflaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Ese tormentoso escenario es un efecto de las adversidades generadas por la globalizaci\u00f3n. El pa\u00eds alberg\u00f3 una industrializaci\u00f3n temprana, con gran desenvolvimiento del mercado interno e importantes conquistas sociales. Esa estructura no encaja con el capitalismo actual y por esa raz\u00f3n la sucesi\u00f3n de ajustes no tiene fin.<\/p>\n<p>El mismo desacople padecen otras econom\u00edas medianas como Brasil y M\u00e9xico. Pero Argentina no tiene las compensaciones del enorme mercado vigente en el primer caso. Tampoco cuenta con la proximidad de negocios en Estados Unidos que atempera la crisis azteca. Pa\u00edses como Chile o Per\u00fa carecen de parques industriales significativos y est\u00e1n menos afectados por la regresi\u00f3n fabril de Sudam\u00e9rica. La crisis argentina supera, adem\u00e1s, a todos sus vecinos por la p\u00e9rdida de la tradicional primac\u00eda de las exportaciones agropecuarias.<\/p>\n<p>Las dos respuestas sim\u00e9tricas ensayadas para lidiar con esas desventuras tuvieron n\u00edtidos exponentes en el peronismo. La salida neoliberal -que propicia una mayor reprimarizaci\u00f3n- fue motorizada por el menemismo y la opci\u00f3n neo-desarrollista -que intenta preservar la estructura industrial- fue promovida por el kirchnerismo. Ninguno pudo encarrilar su proyecto y ambos quedaron a mitad de camino. En los dos intentos se corrobor\u00f3 c\u00f3mo la obsolescencia econ\u00f3mica perpet\u00faa la inestabilidad pol\u00edtica.<\/p>\n<p>Las versiones antit\u00e9ticas del peronismo contempor\u00e1neo buscaron resoluciones tambi\u00e9n contrapuestas, al deterioro del aparato represivo que incomoda a las clases dominantes. El uso corriente de la coerci\u00f3n ha quedado muy afectado en Argentina por el repliegue del poder militar. El viejo protagonismo pol\u00edtico del ej\u00e9rcito fue socavado por los cr\u00edmenes de la dictadura, la aventura de Malvinas y la derrota de los levantamientos de <i>carapintadas<\/i>. Por eso las Fuerzas Armadas no ejercen el control expl\u00edcito que exhiben en Colombia, M\u00e9xico o Brasil o el rol subyacente que juegan en Chile o Per\u00fa.<\/p>\n<p>El menemismo intent\u00f3 restaurar esa gravitaci\u00f3n, creando una nueva fuente de negocios en el submundo del tr\u00e1fico de armas. Pero esa peligrosa incursi\u00f3n naufrag\u00f3 entre grandes esc\u00e1ndalos (venta de armas a Ecuador y Croacia), enigm\u00e1ticos atentados (embajada de Israel, AMIA, Rio Tercero) y dudosos accidentes (Carlitos Menem).<\/p>\n<p>Por el contrario Kirchner profundiz\u00f3 la desarticulaci\u00f3n del poder militar, para afianzar una institucionalidad plenamente civil. Por eso reinici\u00f3 los juicios a los genocidas y adopt\u00f3 la agenda democr\u00e1tica de las <i>Madres<\/i> (conmemoraciones del 24 de marzo, recuperaci\u00f3n de los nietos, rescate de la memoria de los desaparecidos).<\/p>\n<p>Menem y Kichner transitaron por senderos muy opuestos en el terreno de la econom\u00eda, la pol\u00edtica y las instituciones. Ese contraste ilustr\u00f3 c\u00f3mo el peronismo gestiona pragm\u00e1ticamente el poder, seleccionando la opci\u00f3n que mejor se amolda a cada escenario.<\/p>\n<p><b>CONTENCION DE LA BELIGERANCIA <\/b><\/p>\n<p>La continuada presencia del peronismo obedece tambi\u00e9n al sostenido nivel de movilizaciones populares. Esa disposici\u00f3n de lucha condujo desde el fin de la dictadura a 40 huelgas generales. La sindicalizaci\u00f3n se ubica en el tope de los promedios internacionales y su incidencia es notoria en los momentos de gran conflicto. Por esa gravitaci\u00f3n de la intervenci\u00f3n popular, Argentina ocupa en Am\u00e9rica Latina un lugar equiparable a Francia en Europa. Define una t\u00f3nica de resistencia que impacta sobre el resto de la regi\u00f3n.<\/p>\n<p>Los dos primeros peronismos utilizaron el aparato del PJ (y su extensi\u00f3n en la CGT) para lidiar con esa beligerancia. Pero desde los a\u00f1os 80 debieron actuar tambi\u00e9n frente a movimientos sociales surgidos de la pauperizaci\u00f3n que afecta al pa\u00eds.<\/p>\n<p>Como un tercio de la poblaci\u00f3n ha sido empujada a la miseria, todos los gobiernos han incorporado el asistencialismo en gran escala. Los planes de auxilio se han convertido en un gasto indispensable para la reproducci\u00f3n del tejido social. El empobrecimiento argentino es un efecto de la regresi\u00f3n econ\u00f3mica contempor\u00e1nea y no del subdesarrollo hist\u00f3rico de Am\u00e9rica Latina. Esa degradaci\u00f3n ha producido formas de resistencia muy enlazadas con la belicosidad precedente .<\/p>\n<p>Los movimientos sociales ocupan un lugar protag\u00f3nico en la protesta actual. Irrumpieron en los piquetes callejeros contra el desempleo y descollaron durante la alianza con las cacerolas de la clase media expropiada por los banqueros.<\/p>\n<p>Su gravitaci\u00f3n obedece al cambio registrado en el entramado social. La regresi\u00f3n fabril ha desplazado gran parte de las demandas en las f\u00e1bricas a exigencias en las calles. Los precarizados peticionan al Estado sin detentar los resortes de la producci\u00f3n. Esa combatividad de los movimientos permiti\u00f3 conquistar la asignaci\u00f3n universal, cuando la extensi\u00f3n de las marchas asust\u00f3 a las clases dominantes.<\/p>\n<p>El kirchnerismo se amold\u00f3 al nuevo escenario, pero supuso que la reactivaci\u00f3n econ\u00f3mica absorber\u00eda paulatinamente el desempleo y diluir\u00eda la incidencia de los movimientos sociales. Esa reducci\u00f3n significativa de la desocupaci\u00f3n no se efectiviz\u00f3 y la pobreza se mantuvo en un invariable piso del 30% de la poblaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Frente a este resultado el cuarto peronismo ampli\u00f3 el n\u00famero de los planes sociales. La bancarizaci\u00f3n de ese derecho -mediante una tarjeta asignada a cada beneficiario de la AUH- no alter\u00f3 la gravitaci\u00f3n de las nuevas organizaciones populares.<\/p>\n<p>Estos agrupamientos superaron con mayor implantaci\u00f3n territorial su status inicial de resistentes. La denominaci\u00f3n de \u201cpiqueteros\u201d -que alud\u00eda a una forma de lucha- fue reemplazada por el t\u00e9rmino m\u00e1s apropiado de movimientos sociales. En cada pa\u00eds esa denominaci\u00f3n alude organizaciones de distinto tipo. En Argentina involucra agrupamientos de precarios y desocupados y no de pueblos originarios (Bolivia) o de campesinos (Brasil).<\/p>\n<p>Los movimientos tantean actualmente un proceso de sindicalizaci\u00f3n. Por el volumen de sus afiliados, esa agremiaci\u00f3n los convertir\u00eda en el segundo conglomerado del pa\u00eds. La c\u00fapula de la CGT resiste esa incorporaci\u00f3n masiva de nuevos cotizantes, que romper\u00eda todos los equilibrios del universo sindical.<\/p>\n<p>La relaci\u00f3n del kirchnerismo con los movimientos sociales atraves\u00f3 por todas las alternativas imaginables. Hubo afinidad, tensi\u00f3n, alejamiento y ruptura. La pesadilla vivida recientemente con el macrismo condujo al reencuentro. Esa cambiante sucesi\u00f3n de aproximaciones y distanciamientos reproduce la relaci\u00f3n del justicialismo cl\u00e1sico con el sindicalismo. Amortiguar y disciplinar la belicosidad popular es una persistente necesidad del peronismo.<\/p>\n<p><b>LOS FRACASOS DE LA DERECHA <\/b><\/p>\n<p>La renovaci\u00f3n peri\u00f3dica de la principal fuerza pol\u00edtica del pa\u00eds es tambi\u00e9n consecuencia de la probada impotencia de sus adversarios. Desde el golpe gorila del 55\u00b4 ning\u00fan gobierno de la derecha liberal logr\u00f3 estabilizar su gesti\u00f3n. Fallaron las dictaduras y las vertientes civiles que timone\u00f3 el radicalismo.<\/p>\n<p>El peronismo implementa un manejo flexible del Estado, con favoritismos cambiantes amoldados a la movilidad social que propicia. Por eso ha lidiado mejor con una crisis estructural que nadie logra resolver.<\/p>\n<p>La derecha tuvo su mayor oportunidad con Macri, al conseguir el primer acceso a la presidencia por v\u00eda electoral. <i>\u00a0<\/i> Pero esa apuesta del antiperonismo termin\u00f3 en un fulminante naufragio. Los CEOs del PRO exhibieron una incapacidad may\u00fascula para remontar las adversidades de la econom\u00eda. Tampoco lograron doblegar la resistencia popular que mantuvo las movilizaciones y los piquetes.<\/p>\n<p>Esa doble incapacidad del macrismo socav\u00f3 la consolidaci\u00f3n de la \u201cnueva hegemon\u00eda derechista\u201d, que algunos analistas entreve\u00edan como el gran logro de <i>Cambiemos <\/i>. En muy poco tiempo se verific\u00f3 el car\u00e1cter ef\u00edmero de una supremac\u00eda asentada en coyunturas electorales y atontamientos medi\u00e1ticos.<\/p>\n<p>El macrismo intent\u00f3 disfrazar su conservadurismo con mensajes de neoliberalismo modernizado, publicidad de emprendedores y exhibici\u00f3n de individualismo mercantil. Pero gobern\u00f3 con demagogia electoral, gasto p\u00fablico y recreaci\u00f3n de las viejas ma\u00f1as de la partidocracia.<\/p>\n<p>La coalici\u00f3n encabezada por el PRO ni siquiera pudo repetir el corto escenario de calma que gener\u00f3 el espejismo de la <i>Convertibilidad. <\/i>En la competencia entre gobiernos reaccionarios, el peronismo menemista exhibi\u00f3 mayor eficacia que<i> Cambiemos<\/i>.<\/p>\n<p>El fracaso del \u00faltimo cuatrienio confirma la notoria incapacidad gubernamental de la derecha argentina, en comparaci\u00f3n a sus pares de Colombia, Per\u00fa o Bolivia. Tambi\u00e9n ratifica su dificultad para instalar exponentes extremos en el terreno pol\u00edtico (Olmedo) o econ\u00f3mico (Espert).<\/p>\n<p>Lo mismo ocurre con las modalidades ultra-derechistas que se expanden con disfraces evang\u00e9licos y mensajes de xenofobia. No han logrado la penetraci\u00f3n conseguida en otros lugares. Se mantienen agazapadas en el pa\u00eds, sin avizorar irrupciones virulentas ( Bolivia), incursiones sistem\u00e1ticas ( Venezuela) o despliegues de terror (Colombia). No cuentan tampoco con la raigambre pinochetista que tuvieron en Chile.<\/p>\n<p>Por estas diferencias no se afianz\u00f3 un personaje como Bolsonaro, que en Brasil rememora a la dictadura desarrollista y a sus militares impunes. All\u00ed consagra las tradiciones regresivas de una historia nacional signada por el orden. Esa trayectoria contrasta con la convulsi\u00f3n que ha primado en Argentina.<\/p>\n<p>El peronismo obedece tambi\u00e9n a esos contrastes, que lo inducen a incorporar a todas las opciones posibles a su juego interno. No es casual que el \u00fanico aspirante a emular a un Bolsonaro sea un experimentado oportunista del justicialismo (Pichetto).<\/p>\n<p><b>EXTINCI\u00d3N VERSUS ETERNIDAD<\/b><\/p>\n<p>Dos tesis contrapuestas sobre el futuro del peronismo han disputado preeminencia desde la mitad del siglo pasado. Los te\u00f3ricos de la eternidad confrontan con los previsores de la desaparici\u00f3n. En los per\u00edodos de auge justicialista prevalece el primer diagn\u00f3stico y en las etapas de crisis el segundo.<\/p>\n<p>El postulado de invariable perdurabilidad se basa en la probada recreaci\u00f3n que ha logrado el peronismo. Las versiones m\u00e1s extremas identifican esa regeneraci\u00f3n con la propia naturaleza del pa\u00eds. Estiman que se ha forjado una uni\u00f3n indisoluble entre el justicialismo y la argentinidad.<\/p>\n<p>Pero si existi\u00f3 un pa\u00eds pre-peronista, cabe imaginar tambi\u00e9n otro pos-peronista. Ning\u00fan movimiento hist\u00f3rico tiene garantizada su continuidad hasta el fin de los tiempos. La permanencia que logr\u00f3 el justicialismo no implica duraci\u00f3n infinita.<\/p>\n<p>Ha subsistido por la peculiar irresoluci\u00f3n de una prolongada crisis que degrada al pa\u00eds sin transformarlo. La persistencia de las mismas tradiciones pol\u00edticas en ese escenario constituye un singular desarreglo hist\u00f3rico. Lo m\u00e1s corriente en otros pa\u00edses ha sido el proceso opuesto de fuerte declive de las estructuras pol\u00edticas que pierden sus cimientos. Esa erosi\u00f3n desintegr\u00f3 arraigados partidos (conservadores, democratacristianos, socialdem\u00f3cratas, comunistas) durante las \u00faltimas d\u00e9cadas. El peronismo no est\u00e1 intr\u00ednsecamente inmunizado contra ese ocaso.<\/p>\n<p>La tesis opuesta ha previsto una y otra vez la desaparici\u00f3n de ese movimiento. En los \u00faltimos a\u00f1os ese pron\u00f3stico fue enf\u00e1ticamente retomado por los intelectuales del macrismo. Estimaron que la gran mutaci\u00f3n social padecida por Argentina, conducir\u00eda a la sustituci\u00f3n de la columna vertebral del justicialismo (clase obrera) por nuevos trabajadores informales, carentes de identificaciones y lealtades.<\/p>\n<p>Ese diagn\u00f3stico qued\u00f3 refutado por la fulminante victoria del <i>Frente de Todos <\/i>. El peronismo no s\u00f3lo derrot\u00f3 a <i>Cambiemos <\/i>. Conquist\u00f3 nuevas gobernaciones, qu\u00f3rum propio en el senado y mayor\u00eda total en diputados.<\/p>\n<p>La hip\u00f3tesis del fin del peronismo por expansi\u00f3n de los precarizados, omiti\u00f3 que esa transformaci\u00f3n social no tiene correlato autom\u00e1tico en la esfera pol\u00edtica. Es cierto que los movimientos sociales recientes surgieron fuera del peronismo, pero mantienen una ambigua relaci\u00f3n con esa estructura y lo votaron mayoritariamente para desembarazarse de Macri.<\/p>\n<p>Los pensadores de la derecha supusieron que la fractura social creaba un vac\u00edo disponible para cualquier modalidad de oficialismo. Por eso combinaron el padrinazgo estatal con una esquizofr\u00e9nica andanada de agresiones y d\u00e1divas . Por un lado, propagaron infamias contra los empobrecidos (\u201cplaneros\u201d, \u201cvagos\u201d, \u201c mujeres que se embarazan para cobrar la asignaci\u00f3n\u201d) y por otra parte p ropiciaron la despolitizaci\u00f3n, con la expectativa de erosionar las viejas fidelidades electorales.<\/p>\n<p>Los dos operativos fallaron. Los movimientos sociales consolidaron su presencia con acciones que contuvieron la degradaci\u00f3n social y preservaron el legado pol\u00edtico previo. Los intelectuales del liberalismo confundieron por en\u00e9sima vez su deseo con la realidad y el esperado declive de su rival desemboc\u00f3 en un proceso inverso de resurgimiento.<\/p>\n<p>La experiencia de los \u00faltimos cuatro a\u00f1os confirma la intr\u00ednseca irresoluci\u00f3n del debate entre los previsores del entierro y la perpetuaci\u00f3n del justicialismo. Por eso resulta m\u00e1s \u00fatil indagar las causas del pasaje de un peronismo a otro, en medio de crisis may\u00fasculas. Esas convulsiones han amenazado efectivamente la supervivencia de ese movimiento. Pero hasta ahora el justicialismo evit\u00f3 su extinci\u00f3n encontrando nuevos formatos de gobierno. El quinto peronismo encarna un nuevo intento de esa remodelaci\u00f3n.<\/p>\n<p><b>DESACIERTOS Y DECEPCIONES<\/b><\/p>\n<p>Desde su irrupci\u00f3n el peronismo suscit\u00f3 reacciones contradictorias en la izquierda. Hubo per\u00edodos de cr\u00edtica furibunda y momentos de resignada subordinaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Las diferencias ideol\u00f3gicas que separan a ambas formaciones son may\u00fasculas. El peronismo propugna la humanizaci\u00f3n del capitalismo suponiendo que ese sistema permite la equidad, si se compatibilizan los intereses de los patrones y los asalariados. Por eso propone el arbitraje del estado para armonizar ambas partes, en una \u201ccomunidad organizada\u201d y rectora de los destinos de la naci\u00f3n.<\/p>\n<p>La izquierda resalta, por el contrario, que los capitalistas lucran con la explotaci\u00f3n de los asalariados y utilizan los recursos p\u00fablicos para garantizar sus privilegios. Recuerda que suelen ampliar esos beneficios erosionando la soberan\u00eda nacional.<\/p>\n<p>Esos principios contrapuestos -que separan a los marxistas de los peronistas- no definen la pol\u00edtica de la izquierda, hacia el movimiento que conserva la adhesi\u00f3n mayoritaria de la poblaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Ese continuado predominio indujo a diferentes estrategias para transformar, eludir o erradicar al peronismo. Con distintas opciones se intent\u00f3 revertir el gran pecado de origen, que convirti\u00f3 al justicialismo en un partido de masas. En los a\u00f1os 40 los socialistas y comunistas coincidieron con la derecha liberal, en el hostigamiento com\u00fan a Per\u00f3n.<\/p>\n<p>Esa convergencia comparti\u00f3 la falsa acusaci\u00f3n de \u201cfascista\u201d, esgrimida contra el nuevo l\u00edder por el bloque anti-alem\u00e1n de la URSS y los Aliados. La subordinaci\u00f3n a ese alineamiento geopol\u00edtico encegueci\u00f3 a la izquierda, impidi\u00e9ndole registrar el car\u00e1cter nacionalista y reformista del naciente peronismo. Esa miop\u00eda permiti\u00f3 que el justicialismo surgiera con el sost\u00e9n de sectores provenientes del anarco-sindicalismo y del socialismo.<\/p>\n<p>Para enmendar ese descomunal desacierto, muchas corrientes familiarizadas con la izquierda propugnaron el posterior ingreso al peronismo. Imaginaron distintos caminos para inducir su conversi\u00f3n en una fuerza pro-socialista. Esa expectativa incluy\u00f3 la asunci\u00f3n total o parcial de la identidad peronista. En el cenit de ese proyecto se batall\u00f3 por forjar la \u201cpatria socialista\u201d que imaginaban sectores de la JP, el Peronismo de Base y los Montoneros.<\/p>\n<p>La c\u00fapula del PJ cerr\u00f3 violentamente el tr\u00e1nsito por ese rumbo. Bajo directivas del propio Per\u00f3n se desencaden\u00f3 un ba\u00f1o de sangre para eliminar a todas las vertientes radicalizadas (\u201cinfiltrados\u201d).<\/p>\n<p>El f\u00e9rreo verticalismo que el conductor introdujo en su primer mandato (para restringir huelgas y limitar la autonom\u00eda de los l\u00edderes sindicales) fue reforzado en el segundo per\u00edodo, para perpetrar una contrarrevoluci\u00f3n. Los cr\u00edmenes de Isabelita y la Triple A pavimentaron el camino de Videla y sepultaron las ilusiones de transformaci\u00f3n socialista del peronismo.<\/p>\n<p>Ese proyecto se extingui\u00f3 por completo, pero dej\u00f3 una vertiente m\u00e1s moderada que propugna la conversi\u00f3n del peronismo en una fuerza acabadamente progresista. Ya no esperan una evoluci\u00f3n anticapitalista, pero s\u00ed la consolidaci\u00f3n de un movimiento desembarazado de sus viejos vestigios derechistas. Hasta ahora, no hay indicios de concreci\u00f3n de esa esperanza.<\/p>\n<p>Los conservadores como Massa, los oportunistas como Gioja y los cavern\u00edcolas como Pichetto se alternan en el control de los aparatos peronistas, que operan con bur\u00f3cratas asociados con la derecha. Por esa raz\u00f3n, la recreaci\u00f3n del menemismo es una posibilidad siempre abierta en el universo del justicialismo.<\/p>\n<p>Como el peronismo est\u00e1 intr\u00ednsecamente consustanciado con el orden capitalista, su performance derechista depende de las circunstancias. El justicialismo apuntal\u00f3 en su origen a la burgues\u00eda nacional, favoreci\u00f3 a los neoliberales con Menem y sostuvo a grupos locales industrialistas y financiarizados con Kirchner. El cortocircuito estructural del peronismo con la izquierda deriva de esa defensa sostenida de los privilegios de las clases dominantes.<\/p>\n<p><b>INGENUAS NEGACIONES <\/b><\/p>\n<p>La rebeli\u00f3n del 2001 provoc\u00f3 una crisis may\u00fascula en el peronismo, que fue responsabilizado por el despojo menemista y por la bomba monetaria sembrada con la <i>Convertibilidad <\/i>. La indignaci\u00f3n popular contra todo el sistema pol\u00edtico (\u201cQue se vayan todos\u201d) afect\u00f3 a los derivados de la UCR y del PJ. En el pico de la cat\u00e1strofe econ\u00f3mica fueron convocadas las elecciones de emergencia, que llevaron a Kirchner a la presidencia.<\/p>\n<p>Durante ese convulsivo interregno floreci\u00f3 el autonomismo. Sus propulsores exaltaron las asambleas barriales, elogiaron la democracia directa y promovieron la organizaci\u00f3n cooperativa. Imaginaron que el propio movimiento de piquetes y cacerolas alumbrar\u00eda un sistema de representaci\u00f3n desprovisto de partidos, elecciones, parlamentos y liderazgos. Propusieron desconocer al estado para \u201ccambiar el mundo sin tomar el poder\u201d, creando una nueva econom\u00eda asentada en las empresas recuperadas.<\/p>\n<p>Ese proyecto se diluy\u00f3 vertiginosamente cuando Kirchner consolid\u00f3 su comando del cuarto peronismo. El autonomismo no tuvo respuesta frente al nuevo oficialismo progresista. Ni siquiera registr\u00f3 c\u00f3mo numerosos l\u00edderes de revuelta eran atra\u00eddos por la Casa Rosada.<\/p>\n<p>El kirchnerismo reintrodujo par\u00e1metros de politizaci\u00f3n que desconcertaron a las corrientes libertarias. No supieron distinguir a N\u00e9stor y Cristina de sus antecesores neoliberales. La pretensi\u00f3n autonomista de soslayar cualquier contaminaci\u00f3n con el universo institucional naufrag\u00f3 en forma vertiginosa.<\/p>\n<p>Las nuevas referencias que estableci\u00f3 Kirchner impusieron definiciones desconocidas por los libertarios. Esa orfandad ilustr\u00f3 c\u00f3mo tambalea esa corriente frente a un desaf\u00edo pol\u00edtico significativo. Todas las inconsistencias heredadas del viejo anarquismo reaparecieron s\u00fabitamente. El enflaquecimiento autonomista ante el progresismo K recre\u00f3 el declive final de los derivados de la FORA frente al primer peronismo.<\/p>\n<p>Ese retroceso ha confirmado la imposibilidad de encarar un proyecto de transformaci\u00f3n popular omitiendo el manejo del Estado. La captura y modificaci\u00f3n de esa estructura es indispensable para encarar un cambio radical. No hay otra forma de reducir la desigualdad y mejorar el nivel de vida.<\/p>\n<p>Qued\u00f3 confirmado que ninguna multiplicaci\u00f3n de \u201ccontrapoderes\u201d en los territorios, sindicatos o cooperativas reemplaza el control del Estado. La idealizaci\u00f3n autonomista de los movimientos sociales le impide forjar un proyecto de superaci\u00f3n del peronismo.<\/p>\n<p><b>CONTRAPOSICIONES SIMPLIFICADAS<\/b><\/p>\n<p>La gran hostilidad inicial de comunistas y socialistas hacia el peronismo dej\u00f3 un vac\u00edo cubierto por otras tradiciones marxistas. El trotskismo ocup\u00f3 parte de ese espacio, compartiendo la ponderaci\u00f3n justicialista del proletariado industrial. Sus diversas organizaciones evitaron las crisis posteriores del PC (ambigua postura frente la dictadura), los vaivenes del mao\u00edsmo y las derrotas de la guerrilla.<\/p>\n<p>Ese trasfondo explica la irrupci\u00f3n del MAS, el despunte del PO y la gestaci\u00f3n del FIT. Consolidaron fuerzas militantes con j\u00f3venes predispuestos a la acci\u00f3n. El pragmatismo de algunas corrientes (MST) ha coexistido con emprendimientos medi\u00e1ticos e incursiones intelectuales de otras vertientes (PTS). La mayor\u00eda mantuvo un frente que super\u00f3 las viejas fracturas por minucias. Han logrado que la propia denominaci\u00f3n de \u201cizquierda\u201d sea identificada con sus actividades.<\/p>\n<p>Esas agrupaciones prosperan en las crisis del peronismo y retroceden en las recomposiciones de ese movimiento. Ese vaiv\u00e9n se ha repetido de sde que el retorno de Per\u00f3n opac\u00f3 la expansi\u00f3n del clasismo. La llegada del kirchnerismo neutraliz\u00f3 a la izquierda, que recobr\u00f3 fuerza con la erosi\u00f3n del cristinismo y volvi\u00f3 a decaer con el debut del albertismo.<\/p>\n<p>La l\u00f3gica de ese vaiv\u00e9n es frecuentemente ignorada por sus propios afectados. En lugar de analizar esas oscilaciones, suelen proclamar el invariable \u201cagotamiento del nacionalismo burgu\u00e9s\u201d. Ese enunciado choca con la cruda realidad y afronta los mismos problemas del diagn\u00f3stico liberal de extinci\u00f3n del justicialismo.<\/p>\n<p>Los reiterados se\u00f1alamientos del fin del peronismo no registran las variedades de ese movimiento. El kirchnerismo, por ejemplo, nunca fue diferenciado de sus adversarios derechistas y por esa raz\u00f3n, en los conflictos entre ambos prevaleci\u00f3 la neutralidad. Reiteradamente se igual\u00f3 a los dos campos, reduciendo esos choques a una simple disputa inter-burguesa. Esa mirada predomin\u00f3 frente a la puja con los agro-sojeros, la ley de medios y la expropiaci\u00f3n de YPF.<\/p>\n<p>En lugar de reconocer los ingredientes progresistas de esas iniciativas se remarc\u00f3 la naturaleza capitalista del kirchnerismo. Pero como ese cimiento es compartido por casi todos gobiernos del pa\u00eds y del mundo, su constataci\u00f3n no esclarece ninguna especificidad del cuarto peronismo.<\/p>\n<p>El bonapartismo es otra noci\u00f3n utilizada para caracterizar al kirchnerismo. Pero ese t\u00e9rmino alud\u00eda en el pasado a un arbitraje extraparlamentario, en coyunturas de crisis militar, cat\u00e1strofe econ\u00f3mica o disgregaci\u00f3n pol\u00edtica. Su extensi\u00f3n a N\u00e9stor y Cristina es forzada y no define el posicionamiento de esos mandatarios. Los bonapartismos pueden tener implicancias progresivas o regresivas. Si se soslaya esa valoraci\u00f3n el diagn\u00f3stico carece de relevancia.<\/p>\n<p>La simple presentaci\u00f3n del kirchnerismo como una fuerza burguesa condujo a descartar alianzas durante los cuatro a\u00f1os de resistencia al macrismo. Tampoco se construyeron puentes con la gran expectativa que despert\u00f3 la f\u00f3rmula de los Fern\u00e1ndez. Varios integrantes del FIT incluso sugirieron el voto en blanco, en la eventualidad de un balotaje entre el peronismo y <i>Cambiemos <\/i>.<\/p>\n<p>Ese frente difunde meritorios programas anticapitalistas e impulsa candidatos comprometidos con la lucha popular. Pero esas iniciativas afrontan un invariable techo, ante la ausencia de estrategias viables de transformaci\u00f3n de la sociedad. La emulaci\u00f3n del modelo bolchevique no ofrece esos cursos.<\/p>\n<p>La disputa de la izquierda con el peronismo requiere exponer caminos, referencias y experiencias alternativas. La despreocupaci\u00f3n por la viabilidad de la propuesta conduce al mismo divorcio de la realidad que afecta al utopismo libertario. Esa desconexi\u00f3n es acentuada por una proclamada enemistad con todas las variantes de la izquierda mundial.<\/p>\n<p>Particularmente chocantes son las cr\u00edticas a Cuba o Venezuela en plena agresi\u00f3n imperial. Los medios de comunicaci\u00f3n derechistas suelen difundir esos mensajes por su notoria sinton\u00eda con los prejuicios del sentido com\u00fan. Esa pr\u00e9dica obstruye la potencial integraci\u00f3n de las tradiciones revolucionarias latinoamericanas al desarrollo de una izquierda efectiva. El encierro realimenta la preeminencia del peronismo.<\/p>\n<p><b>INSOSLAYABLES DISTINCIONES <\/b><\/p>\n<p>La experiencia ha demostrado que el peronismo no es el \u00e1mbito de construcci\u00f3n de un proyecto de la izquierda. La esperada transformaci\u00f3n de ese movimiento en una fuerza radicalizada ha sido reiteradamente desmentida por la impronta conservadora, que invariablemente retoma el justicialismo.<\/p>\n<p>Ese desenlace no elimina la eventual reaparici\u00f3n de modalidades progresistas, como ocurri\u00f3 con el kirchnerismo. Desconocer esos momentos reformistas (y los consiguientes logros populares) conduce a la auto-inmolaci\u00f3n de la izquierda. El diagn\u00f3stico inicial de \u201cfascismo\u201d durante el primer peronismo no fue el \u00fanico desatino. Los proveedores de banderas rojas a las marchas de la Sociedad Rural contra el kirchnerismo padecieron una desubicaci\u00f3n semejante.<\/p>\n<p>Los virajes del peronismo explican su perdurabilidad y las dificultades para erigir una alternativa. Esa obstrucci\u00f3n no se resuelve con resignadas disoluciones, ciegas confrontaciones o ingenuas omisiones. La opci\u00f3n se construye sin denostar al peronismo y sin aceptar su inexorable primac\u00eda.<\/p>\n<p>La simple presencia de un gobierno peronista no esclarece su performance. Hay que evaluar si navega por los torrentes de la reacci\u00f3n o del progresismo, recordando su potencial familiaridad con ambos universos.<\/p>\n<p>Las posturas de cada peronismo frente a los escenarios regionales brindan pistas para esclarecer su modalidad. El cariz centroizquierdista del kirchnerismo qued\u00f3 muy definido por su empalme con el ciclo progresista sudamericano. Tambi\u00e9n el perfil derechista de Menem estuvo signado por las \u201crelaciones carnales\u201d con Estados Unidos.<\/p>\n<p>Todo el recorrido expuesto de la historia del peronismo apunta a facilitar la evaluaci\u00f3n del contexto actual. \u00bfQu\u00e9 modalidad de justicialismo est\u00e1 forjando Alberto Fern\u00e1ndez? \u00bfC\u00f3mo ser\u00e1 su quinta versi\u00f3n de ese movimiento? \u00bfCu\u00e1les ser\u00e1n los antecesores privilegiados y desechados? \u00bfQu\u00e9 orientaci\u00f3n sugieren las primeras medidas de su gobierno? Las respuestas a estos interrogantes exigen otro texto.<\/p>\n<p><b>RESUMEN<\/b><\/p>\n<p>A\u00fan se desconoce el tipo de justicialismo que prevalecer\u00e1 con Alberto Fern\u00e1ndez. En el pasado hubo nacionalismo con reformas sociales, virulencia derechista, virajes neoliberales y cursos progresistas. Menem y Kirchner fueron los extremos de ese pragmatismo.<\/p>\n<p>El peronismo contuvo al sindicalismo y amortigua a los movimientos sociales. Se recicla frente a crisis may\u00fasculas y fracasos de sus adversarios liberales. Su extinci\u00f3n o eternidad no est\u00e1 predeterminada. No converge con el proyecto socialista, ni ha podido extirpar a sus vertientes reaccionarias. Es imposible forjar una alternativa de izquierda desechando el manejo del estado y desconociendo los virajes progresistas del peronismo.<\/p>\n<p><b>BIBLIOGRAFIA DE CONSULTA<\/b><\/p>\n<p>-Altamira, Jorge.<i> El ascenso de la izquierda<\/i>, Rumbos, 2012.<\/p>\n<p>-Camarero, Hern\u00e1n. <i>De la Revoluci\u00f3n Libertadora al menemismo <\/i>Imago Mundi, 2003.<\/p>\n<p>-Cooke, John William. <i>Peronismo y revoluci\u00f3n<\/i>, Punto de Encuentro, 2019<\/p>\n<p>-Del Ca\u00f1o, Nicol\u00e1s. <i>Rebelde precarizada<\/i>, Ariel, 2019.<\/p>\n<p>-Horowicz, Alejando.<i> Los cuatro peronismos,<\/i> Edhasa, 2015.<\/p>\n<p>-Iglesias, Fernando. <i>Es el peronismo, est\u00fapido<\/i>, Galerna, 2015.<\/p>\n<p>-Katz, Claudio.<i> Las disyuntivas de la izquierda en Am\u00e9rica Latina,<\/i> Ediciones Luxemburg, Buenos Aires, 2008<\/p>\n<p>-Laclau, Ernesto.<i> La raz\u00f3n populista<\/i>, Fondo de Cultura Econ\u00f3mica, 2005<\/p>\n<p>-Luna, F\u00e9lix. <i>El 45<\/i>, Sudamericana, 2012.<\/p>\n<p>-Murmis, Miguel; Portantiero, Juan Carlos. <i>Estudios sobre los or\u00edgenes del peronismo<\/i>, Siglo XXI, 2018.<\/p>\n<p>-Natanson, Jos\u00e9. <i>\u00bfPor qu\u00e9 La r\u00e1pida agon\u00eda de la argentina kirchnerista y la brutal eficacia de una nueva derecha<\/i>, Siglo XXI, 2018<\/p>\n<p>-Rougier, Marcelo. <i>La econom\u00eda peronista. Una perspectiva hist\u00f3rica<\/i>, Sudamericana, 2012<\/p>\n<p>-Rouquie, Alain. <i>El siglo de Peron<\/i>, Edhasa 2017<\/p>\n<p>-Torre, Juan Carlos.<i> Ensayos Sobre Movimiento Obrero y Peronismo<\/i>, Siglo XXI, 2012.<\/p>\n<p>-Zibechi, Ra\u00fal.<i> Genealog\u00eda de la revuelta<\/i>, Traficantes de sue\u00f1os, 2005.<\/p>\n<p><b>Claudio Katz. Economista, investigador del CONICET, profesor de la UBA, miembro del EDI.<\/b> Su p\u00e1gina web es: <u><a href=\"http:\/\/www.lahaine.org\/katz\">www.lahaine.org\/katz<\/a><\/u><\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Claudio Katz Con la presidencia de Alberto Fern\u00e1ndez comienza el quinto gobierno peronista de la historia argentina. A\u00fan se desconoce la modalidad de justicialismo adoptar\u00e1 ese mandato y los cuatro antecedentes previos ofrecen pistas contradictorias. 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