{"id":2529,"date":"2020-02-07T22:14:29","date_gmt":"2020-02-07T22:14:29","guid":{"rendered":"http:\/\/uninomadasur.net\/?p=2529"},"modified":"2020-02-07T22:14:29","modified_gmt":"2020-02-07T22:14:29","slug":"figuras-de-la-antipolitica-en-carl-schmitt","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/uninomadasur.net\/?p=2529","title":{"rendered":"Figuras de la antipol\u00edtica en Carl Schmitt"},"content":{"rendered":"<p><strong>Por Rodrigo P\u00e1ez Canosa<\/strong><\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 2\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>Diferir es la operaci\u00f3n m\u00e1s propia de toda subjetividad antipol\u00edtica. Sin atender a las condiciones en las que se despliega, ella rechaza toda resoluci\u00f3n, a la que concibe como una afrenta o, m\u00e1s a\u00fan, como una amenaza. Porque la decisi\u00f3n no es una acci\u00f3n m\u00e1s, molesta y desagradable, sino que ella se constituye en esa dilaci\u00f3n y todo corte, en tanto punto final de la demora, la destruye. El car\u00e1cter antipol\u00edtico de la dilaci\u00f3n se expresa de un modo concreto en las situaciones de crisis,1 pues ah\u00ed se percibe claramente que el aplazamiento indefinido de la decisi\u00f3n conduce indefectiblemente a la simple disoluci\u00f3n del orden amenazado. Si frente a la crisis existe alg\u00fan gesto o la producci\u00f3n de un m\u00ednimo de forma, entonces ya oper\u00f3 all\u00ed alg\u00fan corte capaz de instituir coordenadas b\u00e1sicas para la acci\u00f3n. En estos casos se revela el n\u00facleo metaf\u00edsico de toda subjetividad antipol\u00edtica que, a trav\u00e9s de diversas operaciones, se constituye en oposici\u00f3n a toda acci\u00f3n formativa: ella es ante todo socavamiento de forma y representaci\u00f3n. No se trata en efecto de que toda subjetividad antipol\u00edtica sea destructiva de un modo militante ni de que pueda existir s\u00f3lo en un medio ca\u00f3tico. Por el contrario, tanto el liberal como el rom\u00e1ntico como figuras de la antipol\u00edtica s\u00f3lo pueden desplegarse al resguardo de un orden pol\u00edtico estable. Pero las operaciones que los constituyen se oponen a aquellas que producen orden pol\u00edtico, forma y representaci\u00f3n. Su acci\u00f3n no es pues destructiva de un modo directo, sino erosiva y deconstructiva.<\/p>\n<p>El pensamiento de Schmitt desarrolla esta subjetividad antipol\u00edtica a trav\u00e9s de distintas figuras que le permiten comprender las operaciones espec\u00edficas que la constituyen y el peligro pol\u00edtico que entra\u00f1a. Desde un punto de vista ligado a una situaci\u00f3n concreta de conflicto que precisa de una decisi\u00f3n, el rechazo de esta subjetividad a toda determinaci\u00f3n s\u00f3lo agudiza las dificultades presentes y conduce en \u00faltima instancia a la disoluci\u00f3n del orden amenazado. Las dificultades que afront\u00f3 la Rep\u00fablica de Weimar a lo largo de toda su existencia, sus causas y el modo en que se disolvi\u00f3 fueron para Schmitt expresiones claras de los efectos de la indeterminaci\u00f3n en el campo de la pol\u00edtica. Su participaci\u00f3n directa en las disputas te\u00f3ricas y pol\u00edticas de Weimar le permiti\u00f3 una comprensi\u00f3n amplia y profunda del modo en que la indeterminaci\u00f3n se expres\u00f3 en todas las instancias decisivas: tanto en la Constituci\u00f3n,2 como en las doctrinas prevalecientes que marcaban el rumbo,3 como tambi\u00e9n en las resoluciones concretas que (no) se tomaron.4 La Segunda Guerra y el orden mundial que se estableci\u00f3 tras ella mostraron sin matices los peligros que conten\u00eda. Es caracter\u00edstico del abordaje schmittiano apuntar directamente al n\u00facleo de la cuesti\u00f3n. No se pierde en rodeos, sino que piensa las operaciones que constituyen a la subjetividad antipol\u00edtica en su n\u00facleo metaf\u00edsico: bajo sus diversas formas, la dilaci\u00f3n que constituye a la subjetividad antipol\u00edtica se manifiesta en un tr\u00e1nsito perpetuo y una fuente inagotable de simple pluralidad indiferenciada. Esta fluidez y apertura la vuelve muy productiva en las esferas de la econom\u00eda y la est\u00e9tica, pero se constituye como un serio obst\u00e1culo para la construcci\u00f3n pol\u00edtica. Este rasgo nodal de la subjetividad antipol\u00edtica se manifiesta de diversas maneras. En primer lugar se desarrollar\u00e1 aqu\u00ed la figura del romanticismo, a partir de la cual Schmitt polemiza con una de las caras del yo moderno: aquella que asume la secularizaci\u00f3n de la omnipotencia divina como un modo de afirmaci\u00f3n de la propia omnipotencia, entendida como una inquieta y permanente autoproducci\u00f3n de s\u00ed. De all\u00ed que toda definici\u00f3n, toda forma y construcci\u00f3n que se objetive y estabilice de alguna manera en el mundo sea vista como un agravio a su productividad infinita. En segundo t\u00e9rmino se tratar\u00e1 las formas liberales de aparici\u00f3n de la subjetividad antipol\u00edtica. Si bien el liberalismo es un antagonista permanente del pensamiento de Schmitt, es posible distinguir algunos matices en su caracterizaci\u00f3n. En ese sentido, interesa aqu\u00ed destacar dos operaciones centrales de la subjetividad liberal que, aunque \u00edntimamente relacionadas, destacan en cada caso aspectos diversos. Esas operaciones son la discusi\u00f3n y el compromiso.<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 4\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>1. El principal desarrollo schmittiano del n\u00facleo metaf\u00edsico de la subjetividad antipol\u00edtica se encuentra en Romanticismo pol\u00edtico de 1919. En el pr\u00f3logo a la segunda edici\u00f3n de 1924 Schmitt hace una suerte de aclaraci\u00f3n metodol\u00f3gica central que no s\u00f3lo instituye la perspectiva de an\u00e1lisis que hab\u00eda seguido en el trabajo de 1919 sino que, adem\u00e1s, es posible extender como clave de lectura para el abordaje de la cuesti\u00f3n de la subjetividad a lo largo de toda su obra. Despu\u00e9s de se\u00f1alar como insuficientes las definiciones por tem\u00e1ticas o caracterizaciones dice:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">&#8230;la definici\u00f3n del romanticismo no puede partir de cualquier objeto o tema percibido como rom\u00e1ntico, de la Edad Media o de las ruinas, sino del sujeto rom\u00e1ntico. Siempre se dar\u00e1 con una determinada clase de personas, lo que en el plano intelectual es evidente. Se debe atender a la conducta particular del rom\u00e1ntico y a partir de la relaci\u00f3n espec\u00edficamente rom\u00e1ntica con el mundo, no del resultado de esta conducta ni de todas las cosas y circunstancias que aparecen en una colorida variedad como consecuencias o s\u00edntomas (Schmitt 1919: 43).<\/p>\n<p>Son las operaciones del sujeto rom\u00e1ntico, su modo de estar y relacionarse con el mundo lo que revela su n\u00facleo metaf\u00edsico. Desde esta perspectiva, el estudio del romanticismo se revela como un estudio de la subjetividad rom\u00e1ntica. Lo que Schmitt indaga no es una descripci\u00f3n emp\u00edrica ni una caracterizaci\u00f3n del sentido com\u00fan. Al investigar los modos de estar concretos, precisa las operaciones que constituyen un sujeto como sujeto rom\u00e1ntico. Como se ver\u00e1 m\u00e1s adelante, la misma perspectiva puede ser adoptada respecto del liberal como figura de la antipol\u00edtica: apunta fundamentalmente a definir las operaciones que constituyen al sujeto liberal. Es decir, antes que describir a aquellas personas, acontecimientos o movimientos llamados rom\u00e1nticos o liberales, Schmitt define pol\u00edticamente aquello que hace a un liberal, liberal y a un rom\u00e1ntico, rom\u00e1ntico.<\/p>\n<p>En este \u00faltimo caso, el abordaje de Schmitt interviene en distintos registros a la vez. Por un lado, intenta impugnar conceptualmente la inclusi\u00f3n de los contrarrevolucionarios y la Iglesia Cat\u00f3lica en el movimiento rom\u00e1ntico.5 La estrategia central para ello no consiste en la exposici\u00f3n de evidencias hist\u00f3ricas, sino en el se\u00f1alamiento de las diferencias sujetivas esenciales que los distinguen. En efecto, si no es posible dicha inclusi\u00f3n es porque la relaci\u00f3n que los reaccionarios y la Iglesia Cat\u00f3lica establecen con el mundo difiere de aquella de los rom\u00e1nticos en su n\u00facleo conceptual: mientras que estos \u00faltimos permanecen ajenos a todo posicionamiento que suponga una incursi\u00f3n en la realidad pol\u00edtica concreta, aquellos constituyen su pensamiento y su praxis como un modo de intervenci\u00f3n directo. Por otro lado, la comprensi\u00f3n de la subjetividad rom\u00e1ntica en su n\u00facleo metaf\u00edsico es una tarea de primer orden en la medida en que no refiere a una subjetividad extra\u00f1a, sino a un modo de darse del \u00abesp\u00edritu moderno\u00bb. El peligro que representa para todo orden pol\u00edtico no es un peligro que amenaza desde fuera. Como se\u00f1ala Carlo Galli, Schmitt y los rom\u00e1nticos \u2013 podr\u00eda decirse: el pensamiento moderno en general \u2013 tienen el mismo punto de partida: la desustancializaci\u00f3n de la realidad que ya no presenta una estructura esencialista.6 La actividad sint\u00e9tica del sujeto se vuelve as\u00ed una instancia fundamental en la constituci\u00f3n moderna del mundo. Pero, ante ese com\u00fan punto de partida los caminos se bifurcan ya que lo que constituye una u otra forma de subjetividad no es el reconocimiento de ese \u00abfondo abismal\u00bb sino el modo de habitar esa nueva realidad que surge en la modernidad. As\u00ed, mientras que la subjetividad rom\u00e1ntica exacerba la productividad del sujeto de modo tal que rechaza toda detenci\u00f3n de su actividad poi\u00e9tica auto-referencial y as\u00ed toda cristalizaci\u00f3n de la misma, Schmitt persigue una \u00abvoluntad de forma\u00bb7 que se expresa en una objetivaci\u00f3n visible de la actividad productiva del sujeto. Este es el punto decisivo que distingue hacia dentro del \u00abesp\u00edritu moderno\u00bb una y otra posici\u00f3n. Porque a\u00fan cuando ambos se encuentran inscriptos en el moderno proceso de secularizaci\u00f3n, las distintas formas en que se da ese proceso produce efectos filos\u00f3fico-pol\u00edticos muy distintos: una cosa es \u00abcuando se pone en el lugar de Dios a otra instancia objetiva absoluta, por ejemplo, el Estado, [en ese caso] a\u00fan es posible una cierta objetividad y sujeci\u00f3n\u00bb (Schmitt, 1919: 59). Pero,<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 5\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p style=\"padding-left: 40px;\">que la instancia \u00faltima se desplace de Dios al \u00abyo\u00bb genial cambia todo el primer plano y revela el ocasionalismo en forma aut\u00e9ntica y pura. [&#8230;]. Porque \u00e9sta [postura] hace posible tomar cualquier punto concreto como salida para vagar por lo ilimitado e inconcebible a partir de \u00e9l, seg\u00fan la individualidad del individuo rom\u00e1ntico [&#8230;]. A partir de oportunidades siempre nuevas se origina un mundo siempre nuevo, pero s\u00f3lo ocasional, un mundo sin sustancia, sin sujeci\u00f3n funcional, sin conducci\u00f3n firme, sin conclusi\u00f3n, sin definici\u00f3n, sin decisi\u00f3n, sin tribunal \u00faltimo, que sigue su curso infinitamente conducido por la mano m\u00e1gica del azar, the magic hand of chance (Schmitt 1919: 59-60).<\/p>\n<p>La pura productividad no puede someterse sin destruirse, de all\u00ed el car\u00e1cter esencial de su antipoliticidad.<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 6\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>Las distintas notas que Schmitt se\u00f1ala de la subjetividad rom\u00e1ntica remiten siempre al punto nodal que la distinguen de la propia posici\u00f3n del jurista: la imposibilidad de una representaci\u00f3n formativa. Seg\u00fan la definici\u00f3n distintiva de Schmitt el romanticismo es \u00abocasionalismo subjetivado\u00bb (Schmitt 1919: 58, 163-164). Con esta f\u00f3rmula expresa la relaci\u00f3n espec\u00edfica del sujeto rom\u00e1ntico con el mundo: \u00e9ste es s\u00f3lo una ocasi\u00f3n y una oportunidad para el despliegue poi\u00e9tico de aqu\u00e9l. Se vuelve as\u00ed creador del mundo, ya que para \u00e9l s\u00f3lo ser\u00e1 mundo lo que sirva de ocasi\u00f3n para una vivencia propia. Este endiosamiento del sujeto \u2013 propio de la sociedad burguesa \u2013 permite captar con claridad el efecto disolvente de su actividad: todo acontecimiento externo le es indiferente porque, m\u00e1s all\u00e1 de su gravedad o superficialidad, cualquiera puede servir de punto de partida para la actividad creadora del sujeto. Una guerra mundial, un desenga\u00f1o amoroso o el movimiento de un molino pueden ser todos por igual ocasi\u00f3n para la poetizaci\u00f3n rom\u00e1ntica. Esta indiferencia vuelve f\u00fatil toda intervenci\u00f3n en el mundo y se expresa, llevada al plano subjetivo, en una aversi\u00f3n hacia los conflictos externos caracter\u00edstica de los rom\u00e1nticos. El env\u00e9s antipol\u00edtico de esta actitud es la \u00abreserva subjetivista\u00bb (Schmitt 1919: 135) que no s\u00f3lo mantiene al rom\u00e1ntico apartado de la realidad, sino que lo conduce a rechazar toda concretizaci\u00f3n efectiva de la acci\u00f3n. Frente al yo productor de la realidad moderna, el yo rom\u00e1ntico prefiere el eterno errar sin direcci\u00f3n fija. En efecto, toda realizaci\u00f3n concreta es la destrucci\u00f3n del pleno infinito de posibilidades. Mientras que lo posible es un espacio f\u00e9rtil para aquel vagabundeo, transformar lo real es siempre una actividad mezquina. As\u00ed, con vistas a la preservaci\u00f3n de su excitada creatividad los rom\u00e1nticos convierten la posibilidad en una categor\u00eda m\u00e1s digna y m\u00e1s \u00abreal\u00bb que la realidad misma.<\/p>\n<p>Esta opci\u00f3n por la posibilidad sustrae a la subjetividad rom\u00e1ntica de toda definici\u00f3n y le constituye una l\u00ednea de escape, un refugio al cual retirarse si apremia la necesidad de actuar. Mediante operaciones espec\u00edficas evade siempre la responsabilidad de una resoluci\u00f3n. Pero \u00bfCu\u00e1les son esas operaciones que le permiten diferir indefinidamente la decisi\u00f3n? Schmitt se\u00f1ala la iron\u00eda y la intriga como los procedimientos propios de la subjetividad rom\u00e1ntica:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">El rom\u00e1ntico evita la realidad, pero ir\u00f3nicamente y con \u00e1nimo de intriga. Iron\u00eda e intriga no son disposiciones de \u00e1nimo de un hombre en fuga, sino la actividad de un hombre que, en lugar de crear nuevas realidades, hace jugar una contra otra para paralizar la realidad limitada que en cada caso se presenta. El rom\u00e1ntico se sustrae ir\u00f3nicamente a la objetividad opresiva y se guarda de comprometerse con cualquier cosa; en la iron\u00eda se encuentra la reserva de todas las posibilidades infinitas. As\u00ed preserva su genial libertad interior, la cual consiste en no renunciar a ninguna posibilidad (Schmitt 1919: 134).<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 7\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>Para Schmitt, en primer lugar, la iron\u00eda no es utop\u00eda. La operaci\u00f3n ut\u00f3pica consiste en crear una realidad abstracta que sirva de criterio para juzgar la realidad concreta, pero en s\u00ed misma carece de realidad. El rom\u00e1ntico, por el contrario, no crea realidades nuevas, sino que toma las existentes y las hace jugar de modo tal que se neutralicen y no haga falta intervenir en ellas. Frente a un conflicto concreto la iron\u00eda permite disolver la oposici\u00f3n de las partes en un \u00abtercero superior\u00bb en el que se armonizan. Puede ser el Estado, la Iglesia o cualquier otro. En el caso de que aquel tercero neutralizador entre en conflicto, siempre ser\u00e1 posible encontrar uno nuevo que neutralice al anterior. Es por ello que la decisi\u00f3n destruye la subjetividad rom\u00e1ntica. Lo que la mantiene en su ser es, por el contrario, la dilaci\u00f3n perpetua de la decisi\u00f3n que se sostiene en la operaci\u00f3n de disoluci\u00f3n de los conflictos a partir de la apelaci\u00f3n al \u00abtercero superior\u00bb que se constituye siempre como \u00abla escapatoria ante la disyuntiva radical\u00bb (Schmitt 1919: 183).<\/p>\n<p>Cuando esta operaci\u00f3n de fuga se despliega sobre la actividad pol\u00edtica se constituye como irresponsabilidad. Por un lado porque su car\u00e1cter pasivo y prescindente la pone al servicio de cualquier fuerza externa a s\u00ed misma. Si ella no decide, otros decidir\u00e1n por ella y la sumar\u00e1n como parte de una intervenci\u00f3n concreta, m\u00e1s all\u00e1 de las reservas y excusas que interponga. Pero sobre todo porque en el campo pol\u00edtico la dilaci\u00f3n de la decisi\u00f3n produce caos y disoluci\u00f3n. Schmitt insiste en el final de Romanticismo pol\u00edtico en la oposici\u00f3n extrema entre la subjetividad rom\u00e1ntica y la pol\u00edtica. Pero esta oposici\u00f3n no refiere fundamentalmente a que el rom\u00e1ntico pol\u00edtico no sea un personaje efectivo en la pol\u00edtica, sino al hecho de que, en su l\u00edmite, una destruye a la otra. Si s\u00f3lo afirmase la ineficacia pol\u00edtica del rom\u00e1ntico, no habr\u00eda mayor problema: los rom\u00e1nticos pol\u00edticos ser\u00edan unos personajes pintorescos que pasar\u00edan de una fuerza pol\u00edtica a otra, redactando con alto estilo distintos programas sin importar su contenido. Pero la cuesti\u00f3n es m\u00e1s profunda y ata\u00f1e al n\u00facleo metaf\u00edsico. La actividad pol\u00edtica destruye al romanticismo porque lo determina y la neutralizaci\u00f3n rom\u00e1ntica de la decisi\u00f3n socava todo orden en la medida en que impide la instituci\u00f3n de una forma representativa, siempre fundada para Schmitt en un corte decisivo. De hecho, el romanticismo pol\u00edtico como tal no existe; Schmitt llama as\u00ed al \u00abacompa\u00f1amiento emotivo del rom\u00e1ntico a un suceso pol\u00edtico, que provoca ocasionalmente una productividad rom\u00e1ntica\u00bb (Schmitt 1919: 239). Al se\u00f1alar esta incompatibilidad, Schmitt indica el peligro que entra\u00f1a para todo orden pol\u00edtico el giro subjetivista de la secularizaci\u00f3n moderna que desplaza la omnipotencia divina hacia el yo. En ese sentido, la subjetividad rom\u00e1ntica realiza en clave est\u00e9tica la operaci\u00f3n burguesa de elevar la dimensi\u00f3n privada a fundamento \u00faltimo. El yo cerrado en s\u00ed mismo sirve ahora como criterio de acci\u00f3n y de pensamiento. Constituido a partir de una exaltada productividad art\u00edstica, la subjetividad rom\u00e1ntica lleva su operaci\u00f3n de neutralizaci\u00f3n est\u00e9tica tambi\u00e9n a todas las dimensiones de la vida pr\u00e1ctica:<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 8\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p style=\"padding-left: 40px;\">La estetizaci\u00f3n general \u2013 considerada sociol\u00f3gicamente \u2013 s\u00f3lo sirvi\u00f3 para privatizar por la v\u00eda de lo est\u00e9tico tambi\u00e9n los otros campos de la vida espiritual. Si se disuelve la jerarqu\u00eda de la esfera espiritual, todo puede convertirse en centro de la vida espiritual. Pero todo lo relacionado con el esp\u00edritu, incluso tambi\u00e9n el arte, se transforma en su esencia, y hasta se falsea, cuando lo est\u00e9tico es absolutizado y puesto como centro. [&#8230;]. Ni las decisiones religiosas, ni las morales, ni las pol\u00edticas, ni los conceptos cient\u00edficos son posibles en el terreno de lo puramente est\u00e9tico. Pero ciertamente, todas las contradicciones y diferencias objetivas, bien y mal, amigo y enemigo, Cristo y Anticristo, pueden convertirse en contrastes est\u00e9ticos&#8230; (Schmitt 1919: 57).<\/p>\n<p>Esto es lo que hace el rom\u00e1ntico y lo que lo vuelve destructivo para la pol\u00edtica, s\u00f3lo posible a partir de tales decisiones. Como pensador de la autonom\u00eda de lo pol\u00edtico, Schmitt no impugna la actividad rom\u00e1ntica en s\u00ed, sino el desplazamiento de lo est\u00e9tico a lo pol\u00edtico y el debilitamiento de los criterios espec\u00edficos de este \u00faltimo \u00e1mbito que trae consigo. Schmitt no se opone, sin embargo, a la estetizaci\u00f3n de lo pol\u00edtico desde una exigencia abstracta de pureza. Por el contrario, lo que el jurista se\u00f1ala es el peligro pol\u00edtico que entra\u00f1a la irresponsabilidad rom\u00e1ntica. Al situarse en una posici\u00f3n pasiva que observa y acompa\u00f1a, el romanticismo se pone \u00abal servicio de otras energ\u00edas no rom\u00e1nticas y la elevaci\u00f3n sublime por sobre la definici\u00f3n y la decisi\u00f3n se transforma en una compa\u00f1\u00eda servil de fuerzas ajenas y de decisiones ajenas\u00bb (Schmitt 1919: 242).<\/p>\n<p>2. La cr\u00edtica de Schmitt al liberalismo no es una cr\u00edtica, se trata m\u00e1s bien de una oposici\u00f3n pol\u00e9mica. Sobre todo por las implicancias subjetivas de la cr\u00edtica: ella es una operaci\u00f3n con una fuerte impronta liberal. En efecto, Schmitt no busca develar las injusticias que el liberalismo oculta, ni discutir indefinidamente al respecto, sino posicionarse frente a \u00e9l como cat\u00f3lico en el plano teol\u00f3gico, como decisionista en el plano jur\u00eddico y como estatalista en el plano pol\u00edtico; es decir, no cr\u00edtica, sino existencialmente.8 Esta oposici\u00f3n sin embargo no impide cierta oscilaci\u00f3n en sus planteos. Muchas veces de hecho parece no quedar claro cu\u00e1l es precisamente el objeto de la pol\u00e9mica ni la oposici\u00f3n misma: \u00bfEs el parlamentarismo de Weimar lo mismo que el liberalismo? \u00bfSon antiliberales las dictaduras comisariales y las presidencias fuertes o son m\u00e1s bien medidas extremas que permiten el resguardo de un orden liberal? \u00bfPor qu\u00e9 la cuesti\u00f3n de la propiedad privada \u2013 uno de sus aspectos fundamentales \u2013 no es un punto central en la oposici\u00f3n schmittinana al liberalismo?9 En verdad, en concordancia con la perspectiva tomada en su estudio sobre el romanticismo, gran parte de su abordaje pol\u00e9mico del liberalismo apunta a desentra\u00f1ar el \u00abesp\u00edritu\u00bb del liberalismo, es decir, el n\u00facleo metaf\u00edsico de la subjetividad liberal. Antes que ver las medidas que tomaron o toman los gobiernos llamados liberales, Schmitt busca delimitar las operaciones constitutivas del sujeto liberal para luego reconocer los aspectos liberales o no de los distintos acontecimientos y movimientos pol\u00edticos (\u00abliberales\u00bb o no) que aborda. En ese sentido no son incoherentes con su antiliberalismo ni su participaci\u00f3n en la defensa del Reich (supuestamente liberal) contra Prusia,10 ni el intento de sostener la Constituci\u00f3n de Weimar a partir de su interpretaci\u00f3n del art. 48,11 ni sus elogios o acercamientos te\u00f3ricos a grandes nombres de la tradici\u00f3n liberal como Jacob Burckhardt o Bejamin Constant.12 En todos los casos lo que rescata son los elementos no-liberales de todos esos compromisos \u2013 intelectuales y pol\u00edticos \u2013 que asume. Es parte de su perspectiva antiliberal, justamente, no reducir toda explicaci\u00f3n al individuo. En ese sentido, no todo lo que dice un hombre liberal como el pensador franc\u00e9s es liberal, por el contrario, un mismo hombre porta siempre diversas m\u00e1scaras. As\u00ed, la teor\u00eda del pouvoir neutre parece situarse, al menos en su interpretaci\u00f3n, del lado de un pensamiento pol\u00edtico no liberal y cubre al nombre Constant con una m\u00e1scara estatalista. Por otra parte, es propio del antiliberalismo de Schmitt sostener (en toda la amplitud del t\u00e9rmino) las concepciones e instituciones que en una situaci\u00f3n pol\u00edtica conflictiva conduzcan al mantenimiento del orden pol\u00edtico. En ese sentido, m\u00e1s all\u00e1 de las insuficiencias que encuentra en la Constituci\u00f3n de Weimar, es coherente que haya tomado partido por ella hasta el momento mismo de su derrumbe y que lo haya hecho subrayando insistentemente sus elementos no liberales. Porque, sin descuidar en nada la rigurosidad de sus ideas, Schmitt no desconoce el car\u00e1cter pol\u00edtico \u2013 i.e. pol\u00e9mico \u2013 de las mismas y las particularidades que se siguen de este reconocimiento: en primer lugar, que no se trata de realizar una descripci\u00f3n emp\u00edrica de los gobiernos y las teor\u00edas liberales, sino de conceptualizar su principio existencial. En segundo lugar, que esa conceptualizaci\u00f3n no es neutral, sino que supone un posicionamiento pol\u00edtico. No es lo mismo, en efecto, entender que el liberalismo es ante todo neutralizaci\u00f3n de la decisi\u00f3n que defensa de la propiedad privada; y la elecci\u00f3n de una u otra definici\u00f3n no nace de un an\u00e1lisis pretendidamente objetivo de cierto corpus liberal (\u00a1\u00bfC\u00f3mo se delimita el corpus si no se ha tomado ya partido?!), sino de una decisi\u00f3n respecto de los actores e ideas concretas que intervienen en una situaci\u00f3n pol\u00edtica concreta.<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 10\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>En el contexto de una profunda inestabilidad pol\u00edtica como la del per\u00edodo de entreguerras en Alemania, cuestiones como la libertad o la divisi\u00f3n de poderes, ambas constitutivas del liberalismo, eran a los ojos de Schmitt secundarias respecto de la cuesti\u00f3n nodal de la \u00e9poca.13 \u00c9sta era la continuidad o no de la unidad pol\u00edtica del pueblo alem\u00e1n, que se defin\u00eda en la capacidad o incapacidad de decisi\u00f3n del pueblo como un todo.14 La amplitud de la libertad de prensa o las facultades del poder legislativo son cuestiones que vienen a continuaci\u00f3n de una decisi\u00f3n concreta acerca de la propia existencia como unidad pol\u00edtica. En esa situaci\u00f3n, Schmitt aboga por reforzar las instancias institucionales con competencias para tomar resoluciones extraordinarias como v\u00eda para frenar los continuos actos de desestabilizaci\u00f3n de los partidos situados en los extremos, posici\u00f3n que tiene su correspondencia en el plano te\u00f3rico con sus desarrollos de conceptos como \u00abestado de excepci\u00f3n\u00bb, \u00absoberan\u00eda\u00bb y \u00abdictadura\u00bb entre otros. La posici\u00f3n contraria, el liberalismo, se empecina en cambio con una serie de dispositivos que, con independencia de las intenciones de los actores involucrados, conducen indefectiblemente, seg\u00fan Schmitt, hacia un proceso de disoluci\u00f3n.15 En el plano pol\u00edtico es \u00e9ste el principal motivo de su antiliberalismo: \u00abliberal\u00bb es un modo de actuar y pensar pol\u00edtica y jur\u00eddicamente que en el contexto de la crisis de Weimar conduce a la destrucci\u00f3n de la unidad pol\u00edtica del pueblo alem\u00e1n.<\/p>\n<p>Este modo de pensar y de estar se mueve para Schmitt entre dos perspectivas cercanas y complementarias, pero que revelan cada una de ellas aspectos diferentes de la subjetividad liberal. En primer lugar, centradas en los textos escritos hasta la primera mitad de la d\u00e9cada del \u201920, las ideas de Schmitt sobre el liberalismo se desarrollan con una fuerte presencia de los pensadores contrarrevolucionarios y ofrecen la imagen que ellos construyeron de la burgues\u00eda en el siglo XIX. La influencia de \u00e9stos, particularmente de Donoso Cort\u00e9s, se percibe sobre todo en el lugar fundamental que ocupa el concepto de \u00abdiscusi\u00f3n\u00bb como operaci\u00f3n fundamental que constituye a la subjetividad liberal. En segundo lugar, aparece una caracterizaci\u00f3n del liberalismo que se construye a partir de la oposici\u00f3n a la teor\u00eda pluralista del Estado y al concepto de \u00abcompromiso\u00bb como operaci\u00f3n fundamental del liberalismo en el contexto del fin de la distinci\u00f3n entre sociedad y Estado. En ambos casos, sin embargo, se mantiene el mismo sentido de las operaciones centrales de la subjetividad liberal: la dilaci\u00f3n y su env\u00e9s (anti)institucional, la negaci\u00f3n del Estado como unidad soberana.<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 11\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>2.1 Schmitt retoma la caracterizaci\u00f3n que Donoso Cort\u00e9s hace de la burgues\u00eda francesa durante la Monarqu\u00eda de Julio como \u00abclase discutidora\u00bb para situar a la discusi\u00f3n como operaci\u00f3n constitutiva de la subjetividad liberal. Define as\u00ed un criterio para comprender el liberalismo en su fundamento, que se construye sobre la imagen del liberalismo franc\u00e9s del siglo XIX acu\u00f1ada por los contrarrevolucionarios. Esta caracterizaci\u00f3n no constituye para Schmitt un anacronismo ni aparece como insuficiente.16 En sus escritos de la primera mitad del \u201920, por el contrario, se\u00f1ala con claridad que aquella imagen de los contrarrevolucionarios es la m\u00e1s adecuada para comprender el liberalismo imperante en la Alemania de Weimar. Lo anacr\u00f3nico no es para \u00e9l la lectura del liberalismo con criterios del siglo XIX, sino el liberalismo mismo, tanto en su modo de actuar como en sus instituciones, empezando por la misma Constituci\u00f3n de Weimar.17 Al igual que el romanticismo, la subjetividad liberal se constituye a partir de la dilaci\u00f3n indefinida de la decisi\u00f3n; de all\u00ed su incapacidad para pensar y actuar en el contexto conflictivo de la entreguerra que para Schmitt demanda una decisi\u00f3n capaz de poner fin al caos pol\u00edtico y establecer un orden. Seg\u00fan su parecer, la vigencia del pensamiento contrarrevolucionario se encuentra precisamente en esta apelaci\u00f3n a la decisi\u00f3n como \u00fanica v\u00eda de resoluci\u00f3n de una situaci\u00f3n de conflicto pol\u00edtico extremo, incluso con cierta indiferencia respecto del contenido de la decisi\u00f3n:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">El significado actual de aquellos fil\u00f3sofos contrarrevolucionarios del Estado reside empero en su consecuente opci\u00f3n por la decisi\u00f3n. Ellos elevaron el momento de la decisi\u00f3n a tal punto que finalmente suprimieron el pensamiento de la legitimidad, desde el cual hab\u00edan partido. (Schmitt 1922: 69).<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 12\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>Schmitt remite al Ensayo sobre el catolicismo, el liberalismo y el socialismo de Donoso Cort\u00e9s18 para mostrar el modo en que el liberalismo disuelve la necesidad de decidir en una eterna discusi\u00f3n. All\u00ed el espa\u00f1ol se\u00f1ala al catolicismo y al socialismo como fuerzas pol\u00edticas en pugna, una que sostiene la soberan\u00eda de Dios, otra la del Pueblo, en medio de las cuales se encuentra, sin decidirse, el liberalismo \u00abque nunca dice afirmo ni niego y que a todo dice distingo\u00bb (Donoso Cort\u00e9s 1851: 446). Con esta caracterizaci\u00f3n busca se\u00f1alar el car\u00e1cter inadecuado de la posici\u00f3n liberal frente a una situaci\u00f3n de crisis pol\u00edtica extrema (Donoso Cort\u00e9s 1851: 449). As\u00ed lo expresa Schmitt:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">En la esencia del liberalismo burgu\u00e9s se encuentra, seg\u00fan Donoso, el no decidirse respecto de esta lucha [entre catolicismo y socialismo], sino intentar entablar en su lugar una discusi\u00f3n. Define a la burgues\u00eda directamente como una \u00abclase discutidora\u00bb [en esp. en el original]. Con lo cual queda juzgada, pues en ello reside su voluntad de evadir la decisi\u00f3n. Una clase que desplaza toda su actividad pol\u00edtica a los discursos, la prensa y el parlamento no puede enfrentar una \u00e9poca de luchas sociales (Schmitt 1922: 64).<\/p>\n<p>Esta \u00faltima es la conclusi\u00f3n de Donoso Cort\u00e9s que Schmitt aplica a su presente. No porque la \u00abclase media\u00bb alemana del \u201920 sea id\u00e9ntica a la burgues\u00eda francesa del siglo XIX en su composici\u00f3n social, sino porque, m\u00e1s all\u00e1 de las inmensas diferencias que pueden encontrarse entre ambas, se constituyen para su intervenci\u00f3n pol\u00edtica a partir de la misma operaci\u00f3n: la dilaci\u00f3n de la decisi\u00f3n bajo la forma de la discusi\u00f3n. Si Schmitt llama \u00abburgues\u00eda\u00bb al actor que pone en acto el dispositivo dilatorio de la discusi\u00f3n, no lo hace tanto como un recurso ret\u00f3rico o por la influencia de von Stein, Marx y Cort\u00e9s19; tal nombre posee una fuerte carga pol\u00e9mica y apunta a indicar el n\u00facleo antipol\u00edtico de tal actor. En efecto, la caracterizaci\u00f3n schmittiana es pol\u00edtica antes que sociol\u00f3gica y se orienta a la comprensi\u00f3n de la subjetividad liberal y sus efectos para la situaci\u00f3n pol\u00edtica de Alemania, y no a un pretendido conocimiento \u00abobjetivo\u00bb de una determinada clase social.<\/p>\n<p>Si bien el abordaje schmittiano del liberalismo se orienta a partir de una caracterizaci\u00f3n pol\u00edtico-filos\u00f3fica del mismo, no se agota en ella. Por el contrario, la definici\u00f3n del n\u00facleo metaf\u00edsico sirve como criterio ordenador que permite comprender desde un posicionamiento claro los distintos fen\u00f3menos que trata. En ese marco se inscriben sus ideas sobre el parlamentarismo. Schmitt no hace una mera descripci\u00f3n emp\u00edrica del mismo, sino que lo aborda mu\u00f1ido de una clave interpretativa a partir de la cual podr\u00e1 distinguir su sentido espec\u00edfico y distinguir qu\u00e9 le es propio y qu\u00e9 no, a\u00fan cuando en las opiniones al respecto e inclusive en la pr\u00e1ctica concreta se mezclen los tantos. Al respecto Schmitt es particularmente claro: \u00abLa forma t\u00edpica de aparici\u00f3n [typische Erscheinungsform] del liberalismo pol\u00edtico- jur\u00eddico es el sistema parlamentario\u00bb (Schmitt 1928b: 46). El parlamento es pues, desde esta perspectiva, la instituci\u00f3n de gobierno que se articula sobre principios liberales. En efecto, para Schmitt, \u00abtodos los \u00f3rganos y normas espec\u00edficamente parlamentarios cobran su sentido s\u00f3lo por la discusi\u00f3n y la publicidad\u00bb (Schmitt 1923a: 5). Ambas hab\u00edan sido recursos esenciales para la lucha contra el absolutismo en el siglo XIX y revelan, al igual que la divisi\u00f3n de poderes, el sentido espec\u00edfico del parlamento: es una instituci\u00f3n orientada fundamentalmente al control del gobierno. La discusi\u00f3n como principio parlamentario se erige sobre la confianza en que el libre intercambio de opiniones produce espont\u00e1neamente la armon\u00eda (Schmitt 1923a: 46). De all\u00ed el retorno inevitable al principio antipol\u00edtico de la dilaci\u00f3n: si la verdad es el resultado de un debate honesto, todo corte o interrupci\u00f3n ser\u00e1 ileg\u00edtimo por principio. El tiempo no constituye una variable relevante al momento de la discusi\u00f3n y todo resultado de una determinaci\u00f3n alcanzado antes del acuerdo armonioso de las partes ser\u00e1 espurio. Como din\u00e1mica de gobierno, el parlamentarismo tiende entonces a la postergaci\u00f3n indefinida de la decisi\u00f3n y sit\u00faa al parlamento como principal contrapeso al car\u00e1cter resolutivo del ejecutivo. La publicidad, por su parte, nace como una exigencia frente a los arcana rei publicae como principio de gobierno (Schmitt 1923a: 47-48). Se liga con el principio de la discusi\u00f3n en el punto en que la libre competencia de opiniones precisa que las mismas sean p\u00fablicas y visibles para que cualquier ser dotado de raz\u00f3n pueda emitir su voz al respecto. En su desarrollo hist\u00f3rico la publicidad se desprende del conflicto concreto que le dio lugar y se vuelve una exigencia absoluta, v\u00e1lida por s\u00ed misma. En verdad, para mantener su intensidad pol\u00e9mica siempre se encontrar\u00e1 un resquicio al que oponerse. Eliminados los arcana del poder, se desconf\u00eda ahora de los hombres que traman secretos planes para beneficiar sus propios intereses, o de las instituciones pol\u00edticas que por su propia din\u00e1mica corrompen a las personas y ocultan la verdad. En todo caso, la publicidad aparece para el parlamentarismo como un \u00abcorrectivo absoluto\u00bb (Schmitt 1923a: 49) capaz de hacer frente a las arbitrariedades del poder.<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 13\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>Esta caracterizaci\u00f3n le permite a Schmitt distinguir el parlamentarismo de la democracia, en torno a lo cual gira el texto de 1923 (y sobre todo el pr\u00f3logo de la edici\u00f3n de 1926) sobre el parlamentarismo. Esta distinci\u00f3n es fundamental porque permite comprender el mayor d\u00e9ficit de \u00e9ste \u00faltimo, a saber, la falta de reconocimiento de la nueva situaci\u00f3n pol\u00edtica causada por el advenimiento de las masas como actor central y casi exclusivo de la vida pol\u00edtica en Europa. La identificaci\u00f3n de democracia y parlamentarismo es, en verdad, a los ojos de Schmitt, una simple remisi\u00f3n de los principios liberales al nombre democracia: se llama democr\u00e1ticos a aquellos gobiernos parlamentarios que sostienen la divisi\u00f3n de poderes y la necesidad del debate p\u00fablico. De ese modo, queda impensado lo espec\u00edfico de la democracia que, en su exacerbaci\u00f3n a partir de la masificaci\u00f3n de la pol\u00edtica, precisa de nuevas formas de acci\u00f3n pol\u00edtica. El parlamentarismo naci\u00f3 con relaci\u00f3n a una disputa espec\u00edfica y un enemigo espec\u00edfico: la monarqu\u00eda absoluta. Al intentar trasladarlo autom\u00e1ticamente a la situaci\u00f3n alemana de la entreguerra, pierde su efectividad y se vuelve un recurso est\u00e9ril para afrontar los desaf\u00edos de la democracia de masas. El motivo lo refiere Schmitt, nuevamente, a la operaci\u00f3n espec\u00edfica del liberalismo parlamentario: la discusi\u00f3n. Sus presupuestos y condiciones de posibilidad han variado; y si esa fue una operaci\u00f3n efectiva contra el absolutismo, nada puede hacer frente a los dispositivos de control y direcci\u00f3n de masas. La primera condici\u00f3n para que la discusi\u00f3n sea efectiva es que sea tomada en serio y no aparezca como una puesta en escena para conservar las formas. El soporte de la discusi\u00f3n es la confianza en la raz\u00f3n, en la verdad y, de all\u00ed, en la posibilidad de convencer al otro o de que el otro me convenza mediante argumentos racionales. Pero esta condici\u00f3n se ha visto avasallada por la democracia de masas que se impone mediante dispositivos de sugesti\u00f3n y producci\u00f3n de verdad muy diversos. En la mezcolanza de recursos audiovisuales, t\u00e9cnicos, psicol\u00f3gicos orientados a producir efectos en las masas, la discusi\u00f3n pierde su especificidad y deviene un recurso m\u00e1s sin especificidad alguna:<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 14\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p style=\"padding-left: 40px;\">La situaci\u00f3n del parlamentarismo es hoy tan cr\u00edtica porque la evoluci\u00f3n de la moderna democracia de masas ha convertido la discusi\u00f3n p\u00fablica que argumenta en una formalidad vac\u00eda (Schmitt 1923a: 9).<\/p>\n<p>En las pr\u00e1cticas de gobierno la discusi\u00f3n se vuelve negociaci\u00f3n. Pero entonces ya no persigue ni la verdad ni la justicia, sino la conveniencia y el acuerdo de intereses (Schmitt 1923a: 8). Esto no constituye para Schmitt una impugnaci\u00f3n de la negociaci\u00f3n y exigencia de discusi\u00f3n, sino que da cuenta de la insuficiencia de \u00e9sta y de la necesidad de impulsar otras formas de gobierno espec\u00edficas para la democracia de masas.<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 15\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>2.2. Schmitt encuentra en la teor\u00eda pluralista del Estado una de expresiones m\u00e1s claras del liberalismo como \u00abuna teor\u00eda de la disoluci\u00f3n o refutaci\u00f3n del Estado\u00bb (Schmitt 1932a: 73). De acuerdo con ella, el Estado es una instituci\u00f3n social m\u00e1s del complejo constituido por partidos pol\u00edticos, sindicatos, agrupaciones de intereses, asociaciones civiles, la familia, las iglesias y dem\u00e1s organizaciones de la sociedad; no se encuentra ya por encima, sino junto a ellas (Schmitt 1930: 152). De ese modo pierde su n\u00facleo pol\u00edtico y se subsume en la heterog\u00e9nea dimensi\u00f3n de lo social. Al hacerlo, el Estado queda equiparado a las restantes organizaciones sociales y pierde as\u00ed el monopolio de la decisi\u00f3n. Frente a un conflicto ya no arbitra, sino que queda \u00e9l tambi\u00e9n sujeto a la resoluci\u00f3n que surja espont\u00e1neamente del libre juego social. Porque, desde el punto de vista de la teor\u00eda pluralista, ya no existe una instancia \u00faltima de decisi\u00f3n, sino que ahora es cada individuo el que decide de acuerdo a sus relaciones de fidelidad y lealtad (a la familia, la empresa, la iglesia e incluso al Estado, pero puesto ahora al mismo nivel). Este desplazamiento de la decisi\u00f3n al individuo es, en verdad, una negaci\u00f3n de la decisi\u00f3n en el sentido schmittiano de la palabra y en ello radica el car\u00e1cter eminentemente liberal de esta teor\u00eda: ante la necesidad del trazado de directivas con relaci\u00f3n a la vida pol\u00edtica de un pueblo (en pol\u00edtica exterior, econom\u00eda, cultura, etc.) no hay una resoluci\u00f3n posible; la direcci\u00f3n de la \u00absociedad\u00bb como un todo no puede ser determinada porque la decisi\u00f3n del conjunto se disuelve en una pluralidad inorg\u00e1nica de voces. Al imposibilitarse de ese modo la decisi\u00f3n pol\u00edtica, aquella que no s\u00f3lo resuelve una situaci\u00f3n de conflicto extremo, sino que configura y constituye la unidad de un pueblo, se pone en peligro, a los ojos de Schmitt, la continuidad del orden pol\u00edtico existente. En los \u00faltimos a\u00f1os de la Rep\u00fablica de Weimar este peligro estaba representado fundamentalmente por el Partido Comunista y el Partido Nacional Socialista cuyos representantes insistieron, frente a un evidente (al menos para Schmitt) riesgo de disoluci\u00f3n del Estado y la Constituci\u00f3n, en la defensa de los intereses particulares de sus partidos correspondientes sin atender al inter\u00e9s general del pueblo alem\u00e1n como un todo.<\/p>\n<p>La dispersi\u00f3n de las instancias de decisi\u00f3n vuelve imposible la comprensi\u00f3n del Estado como expresi\u00f3n de una voluntad unitaria. Frente a esto, la teor\u00eda pluralista concibe la instituci\u00f3n del Estado como producto de un compromiso (Kompromiss). Con respecto a esta cuesti\u00f3n, Schmitt se\u00f1ala en primer lugar el v\u00ednculo de esta idea de compromiso como fundamento del Estado con la teor\u00eda dualista del Estado. Cuando no se comprende al Estado como una unidad cerrada en s\u00ed misma, s\u00f3lo resta pensarlo como un compromiso entre partes que determinan el modo y forma de su existencia a trav\u00e9s de contratos y acuerdos (Schmitt 1931: 60). Este punto de vista se manifestaba durante el siglo XIX en Alemania en la comprensi\u00f3n de la Constituci\u00f3n como un contrato cuyas partes eran el pr\u00edncipe y el pueblo, el rey y las c\u00e1maras, el gobierno y el parlamento. Con el advenimiento de la democracia de masas, empero, se rompe aquella clara distinci\u00f3n y hace su entrada un concepto m\u00e1s amplio de compromiso que no se limita ya a aquellas figuras que permanec\u00edan dentro de la esfera del Estado. El compromiso en el que se sostiene la Constituci\u00f3n involucra ahora una pluralidad de partes entre las que se encuentran partidos pol\u00edticos y asociaciones sociales con intereses de distinto tipo (econ\u00f3micos, religiosos, culturales). La construcci\u00f3n de la voluntad estatal ya no remite a una dimensi\u00f3n pol\u00edtica-unitaria, sino justamente al compromiso de los distintos portadores del pluralismo estatal y las coaliciones que se constituyen de acuerdo al \u00e1mbito en el que se debe llegar a una resoluci\u00f3n (pol\u00edtica exterior, pol\u00edtica econ\u00f3mica, social o cultural). No se trata ya de las indefiniciones que se plasman en la Constituci\u00f3n en virtud de la concurrencia de diversos principios pol\u00edticos y de la falta de definici\u00f3n por uno de ellos, sino del desplazamiento de la decisi\u00f3n hacia actores sociales no pol\u00edticos (fundamentalmente econ\u00f3micos)20 que se produce en virtud de aquella indefinici\u00f3n. Cuando las posiciones e instancias constitucionales y pol\u00edticas no son capaces de una resoluci\u00f3n, entonces \u00abotros poderes, sean legales o ap\u00f3crifos, sea consciente o inconscientemente, se hacen cargo del rol del Estado y gobiernan por lo bajo, para decirlo de alg\u00fan modo\u00bb (Schmitt 1931: 101). En la renuncia a decidir, el espacio de poder vacante nunca queda vac\u00edo. De este modo, sin embargo, se disuelve la unidad pol\u00edtica del pueblo y se allana el camino para el advenimiento de otro tipo de orden en que el Estado ha sido colonizado enteramente por la sociedad. A este fen\u00f3meno, que para Schmitt no era ya una proyecci\u00f3n, sino la situaci\u00f3n efectiva de la gran mayor\u00eda de los Estados industriales, lo llam\u00f3 \u00abEstado total\u00bb.21 El Estado como compromiso entonces conduce al aplazamiento indefinido de la decisi\u00f3n mediante la multiplicaci\u00f3n indeterminada de las instancias de decisi\u00f3n: si todos deciden por s\u00ed mismos, entonces no hay decisi\u00f3n com\u00fan.<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 16\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>La negaci\u00f3n de la decisi\u00f3n pol\u00edtica inscripta en el concepto de compromiso es referida tambi\u00e9n por Schmitt en su Teor\u00eda de la Constituci\u00f3n para referirse a la Constituci\u00f3n de Weimar. Le asigna all\u00ed \u00abcar\u00e1cter de compromiso\u00bb en la medida en que, respecto de diversas cuestiones centrales, hace del aplazamiento de la decisi\u00f3n su procedimiento m\u00e1s caracter\u00edstico. El compromiso consiste en ese contexto en la b\u00fasqueda de una \u00abformula que satisfaga todas las exigencias contradictorias y deje indecisa en una expresi\u00f3n anfibol\u00f3gica la cuesti\u00f3n litigiosa misma\u00bb (Schmitt 1928a: 54). As\u00ed, si bien en \u00faltima instancia Weimar se constituye como una democracia constitucional burguesa y rechaza la alternativa socialista (que se presentaba en ese entonces bajo la forma sovi\u00e9tica), no excluye la introducci\u00f3n de diversos principios de distinto corte, relativos a las \u00ableyes constitucionales\u00bb, que la vuelven una Constituci\u00f3n \u00abmixta\u00bb.22 En ella conviven aspectos liberales con otros socialdem\u00f3cratas o de antiguo cu\u00f1o que no siempre son compatibles entre s\u00ed. Frente a esta convivencia de elementos dif\u00edcilmente conciliables, el aplazamiento indefinido de una decisi\u00f3n que resuelva la cuesti\u00f3n en favor de uno u otro se vuelve as\u00ed el dispositivo m\u00e1s corriente. En el contexto de la Teor\u00eda de la Constituci\u00f3n, Schmitt refiere a esta idea de compromiso para se\u00f1alar que en la ley no hay contenida voluntad alguna y que toda la mezcolanza de principios jur\u00eddicos y pol\u00edticos contenidos en la Constituci\u00f3n de Weimar s\u00f3lo tiene sentido sobre la base de una decisi\u00f3n del pueblo alem\u00e1n en su conjunto a favor de la democracia constitucional y, lo que para Schmitt es m\u00e1s fundamental, en contra de una Rep\u00fablica socialista de Consejos como la que impulsaban los espartaquistas (Schmitt 1928a: 57). Si la de Weimar es una Constituci\u00f3n, lo es porque hay una voluntad pol\u00edtica unitaria que la sostiene, \u00e9ste es su supuesto, a\u00fan cuando se encuentre repleta de formulas dilatorias.<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 17\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>En este punto se visualiza el car\u00e1cter de compromiso de la Constituci\u00f3n de Weimar no ya respecto de cuestiones puntales, sino tomada en su conjunto: ella est\u00e1 partida en dos. La primera parte, que delinea los rasgos fundamentales de un sistema parlamentarista, formalista y liberal, y la segunda que es, en realidad, \u00abuna segunda parte contrapuesta a la primera, heterog\u00e9nea respecto a la que organiza un Estado legislativo parlamentario; en suma, una segunda Constituci\u00f3n\u00bb (Schmitt 1932c: 58). En efecto, la segunda parte se ordena como un sistema jur\u00eddico con principios no s\u00f3lo diversos, sino incluso contradictorios con los que ordenan la primera parte. De hecho, la segunda parte introduce una serie de principios materiales sustantivos que rompen con la neutralidad axiol\u00f3gica de la primera. Sin embargo, el antagonismo m\u00e1s fuerte no se encuentra all\u00ed, sino en los principios ordenadores de cada parte, que da nombre al libro donde se abordan estas cuestiones con mayor profundidad: por un lado el principio de legalidad, por el otro, el de legitimidad.23 De all\u00ed que la Constituci\u00f3n de Weimar, a\u00fan cuando contenga importantes determinaciones pol\u00edticas, lleva inscripta la postergaci\u00f3n liberal de la decisi\u00f3n en su estructura misma, ya que elude definirse respecto del sistema que la ordena (legalidad parlamentaria o legitimidad plebiscitaria). Esta indefinici\u00f3n nodal es lo que la vuelve fuente de inestabilidad pol\u00edtica y del debilitamiento de la unidad pol\u00edtica del pueblo alem\u00e1n. Porque, en el contexto del pluralismo estatal, la falta de decisi\u00f3n respecto de estos principios los vuelve a ambos obsoletos como principios ordenadores y los reduce a una funci\u00f3n meramente instrumental al servicio de los intereses en pugna:<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 18\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p style=\"padding-left: 40px;\">La legalidad y la legitimidad se convierten entonces en instrumentos t\u00e1cticos, de los que cada cual se sirve conforme le resulte ventajoso en el momento, arroj\u00e1ndolos a un lado cuando se dirijan contra \u00e9l mismo, y tratando cada una constantemente de arranc\u00e1rselos de la mano al otro. Ni la legalidad parlamentaria, ni la legitimidad plebiscitaria, ni ning\u00fan sistema concebible de justificaci\u00f3n, pueden sobrevivir a semejante degradaci\u00f3n en herramienta t\u00e9cnico-funcionalista. Tambi\u00e9n la Constituci\u00f3n se disuelve en sus elementos y en sus posibilidades de interpretaci\u00f3n contradictorios, y ninguna ficci\u00f3n normativista de \u00abunidad\u00bb impedir\u00e1 que cada uno de los grupos en pugna se apodere de aquel fragmento o palabra de la Constituci\u00f3n que le parezca m\u00e1s apropiado para derribar al partido contrario, tambi\u00e9n en nombre de la Constituci\u00f3n. La legalidad, la legitimidad y la Constituci\u00f3n, en vez de impedir la guerra civil, s\u00f3lo contribuyen a exacerbarla (Schmitt 1932c: 116).<\/p>\n<p>En otro pasaje similar de El custodio de la Constituci\u00f3n, parece afirmar (Schmitt emplea en este caso el potencial) no ya la posibilidad de una guerra civil, sino su efectividad, al menos en estado larvado:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">Si el Estado no fuese nada m\u00e1s que este sistema pluralista, entonces ser\u00eda en verdad s\u00f3lo un compromiso continuo; su constituci\u00f3n ser\u00eda un contrato entre complejos sociales de poder que construyen y basan el sistema pluralista sobre la base de la frase pacta sunt servanda; los contrayentes retendr\u00edan su obra, la Constituci\u00f3n, en sus manos, permanecer\u00edan como amos del contrato constitucional, el cual podr\u00edan modificar tal como lo hab\u00edan constituido y persistir\u00edan entre s\u00ed como magnitudes pol\u00edticas aut\u00f3nomas. Lo que quedar\u00eda de unidad estatal ser\u00eda entonces (como en toda alianza y contrato) el resultado de una alianza acordada con reservas existenciales. \u00abEl contrato entonces s\u00f3lo tiene el sentido de un acuerdo de paz entre los grupos pactantes, y un acuerdo de paz posee siempre, qui\u00e9ranlo as\u00ed o no los partidos, una relaci\u00f3n con la posibilidad de la guerra, por m\u00e1s lejana que sea.\u00bb24 Eso ser\u00eda, cuando las agrupaciones decisivas entre amigo y enemigo se determinan internamente en vez de externamente, una guerra civil. \u00bfQu\u00e9 ser\u00eda en una situaci\u00f3n tal \u00abEstado\u00bb y qu\u00e9 el \u00abtodo\u00bb de la unidad pol\u00edtica de un pueblo? (Schmitt 1931: 141-142).<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 19\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>En efecto, que el Estado y la Constituci\u00f3n sean compromisos, supone que no hay una subjetividad com\u00fan, sino que los que pactan mantienen una \u00abreserva existencial\u00bb respecto de todo lo que pueda ser decidido estatalmente. En ese sentido, todos los pactantes son, potencialmente, enemigos. Si el liberalismo pluralista conduce a esta posibilidad es justamente porque posterga indefinidamente la decisi\u00f3n pol\u00edtica a partir de la cual se destruye aquella reserva mediante la instituci\u00f3n de una relaci\u00f3n de representaci\u00f3n. Para Schmitt el liberalismo es, en su n\u00facleo mismo, desestabilizador. Porque no se trata solamente de su escasez de recursos para hacer frente a situaciones excepcionales, sino que, al preservar lo particular frente al Estado, no puede dejar de afirmar, al mismo tiempo, la posibilidad real de la guerra civil. Sobre todo en el contexto de la sociedad de masas en el que ha desaparecido la distinci\u00f3n entre Estado y sociedad y, en consecuencia, los antagonismos sociales y econ\u00f3micos ya no tienen sobre s\u00ed un criterio superior capaz de limitarlos. Desde esta perspectiva, no hay orden sin pol\u00edtica y cuando reina la paz, ello se debe al Estado y la pol\u00edtica, y nunca a los diversos mecanismos liberales de control del poder. Lo que Schmitt percibe cada vez m\u00e1s claramente es que los actores sociales desligados de una articulaci\u00f3n pol\u00edtica, pero activos en su intervenci\u00f3n a trav\u00e9s de acuerdos y compromisos, s\u00f3lo ven en la pol\u00edtica un recurso para proteger y fomentar sus propios intereses. El hecho de pensarla de ese modo revela la aspiraci\u00f3n \u00edntima de estos actores a disponer de todas las ventajas del poder pol\u00edtico sin asumir ninguno de sus peligros.25 Pero, si nada se debe a la pol\u00edtica y s\u00f3lo es posible pensar la responsabilidad con relaci\u00f3n a los propios intereses privados-econ\u00f3micos, entonces no hay ya unidad, sino s\u00f3lo fragmentaci\u00f3n y guerra civil latente.<\/p>\n<p>&#8230;<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 20\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>La negativa a reconocer un criterio aut\u00f3nomo de lo pol\u00edtico une en lo m\u00e1s \u00edntimo al romanticismo y al liberalismo en su com\u00fan antipoliticidad. Pero mientras que el romanticismo articula dicha negativa mediante una estetizaci\u00f3n general de la realidad, el liberalismo lo hace mediante la resignificaci\u00f3n de conceptos pol\u00edticos mediante otros de orden \u00e9tico o econ\u00f3mico. As\u00ed, por ejemplo, la lucha se vuelve ahora competencia o discusi\u00f3n, el Estado se torna sociedad, el pueblo es ahora masa de consumidores, y el dominio y el poder se convierten en propaganda y manipulaci\u00f3n de masas (Schmitt 1932a: 100). El dispositivo es el mismo: desconocer la especificidad de lo pol\u00edtico y su subsunci\u00f3n bajo otras esferas que permiten la neutralizaci\u00f3n \u2013 conceptual \u2013 de la conflictividad como presupuesto y de la necesidad de decisi\u00f3n y forma representativa que se sigue de ella. Es en este sentido que no puede haber una \u00abpol\u00edtica liberal, sino siempre \u00fanicamente una cr\u00edtica liberal a la pol\u00edtica\u00bb (Schmitt 1932a: 98). As\u00ed como el rom\u00e1ntico no pod\u00eda intervenir pol\u00edticamente, sino s\u00f3lo acompa\u00f1ar emotivamente un suceso pol\u00edtico, la cr\u00edtica es el modo liberal de ese acompa\u00f1amiento. Los liberales \u00abyo discuto\u00bb y \u00abyo contrato\u00bb, por un lado, y el rom\u00e1ntico \u00abyo poetizo\u00bb, por otro, son distintas formas de aparici\u00f3n del \u00abyo difiero\u00bb constitutivo de la subjetividad antipol\u00edtica. La l\u00facida comprensi\u00f3n de estas figuras por parte de Schmitt no se desarrolla a partir de un mero inter\u00e9s cient\u00edfico por el conocimiento, sino por motivos pol\u00edticos. A trav\u00e9s de ellas Schmitt puede comprender y posicionarse en la conflictiva situaci\u00f3n alemana del per\u00edodo de entreguerras. Su voz en ese contexto no tiene matices: frente a la crisis nada pueden hacer las discusiones y compromisos, es la pol\u00edtica la que debe ponerse al frente. Cuando una \u00e9poca demanda una decisi\u00f3n, su dilaci\u00f3n s\u00f3lo puede conducir a la fragmentaci\u00f3n y disoluci\u00f3n.<\/p>\n<p>NOTAS:<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 2\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<ol>\n<li>La fuerza explicativa del momento excepcional es una de las premisas del abordaje schmittiano de los conceptos pol\u00edticos. En efecto, \u00abLo normal no prueba nada, la excepci\u00f3n prueba todo; no s\u00f3lo confirma la regla, la regla vive en verdad s\u00f3lo de la excepci\u00f3n\u00bb (Schmitt 1922: 21).<\/li>\n<li>Para Schmitt la Constituci\u00f3n de Weimar no era expresi\u00f3n de una decisi\u00f3n unitaria, sino el fruto de un acuerdo. De all\u00ed la mezcolanza de principios (socialistas, liberales, cat\u00f3licos, etc.) que contiene y la escisi\u00f3n profunda entre la primera y la segunda parte. Ver Schmitt 1928a: 52-57; Schmitt 1932c: 57-79.<\/li>\n<li>Fundamentalmente el parlamentarismo de corte liberal. Ver Schmitt 1923a.<\/li>\n<li>La referencia es aqu\u00ed a la negativa del presidente Hindenburg a establecer una dictadura en defensa de la Constituci\u00f3n y la consiguiente designaci\u00f3n de Adolf Hitler como Canciller en 1933.<\/li>\n<li>Ver Galli 1996: 216.Schmitt 1919: 82, 126.<\/li>\n<li>Ver tambi\u00e9n Schmitt 1923b: 10-12. Schmitt 1922: 59.<\/li>\n<li>Ver Galli 1996: 215.<\/li>\n<li>Maschke 1988: 73. El contraste con la perspectiva liberal es bien clara: mientras que el libro que contiene el art\u00edculo de Maschke, cuyos compiladores se reconocen liberales ellos mismos, refiere en su t\u00edtulo a la \u00abcr\u00edtica del liberalismo\u00bb de Schmitt, Maschke, que se denomina a s\u00ed mismo anti-liberal, entiende la posici\u00f3n de Schmitt frente al liberalismo como una oposici\u00f3n y no como una cr\u00edtica.<\/li>\n<li>Sobre la cuesti\u00f3n de la propiedad como principio del liberalismo ver Schmitt 1928a: 299; Schmitt 1932a: 99.<\/li>\n<li>Sobre esta cuesti\u00f3n v\u00e9ase Schmitt 1932b; Bendersky 1983: 154-167.<\/li>\n<li>V\u00e9ase, entre otros, Schmitt 1925; Schmitt 1931: 132-159.<\/li>\n<li>Para la figura de Jacob Burkchardt v\u00e9ase Schmitt 1932a: 54; Schmitt 1928a: 103. Sobre Constant v\u00e9ase Schmitt 1925: 26, Schmitt 1931: 132 y ss. V\u00e9ase tambi\u00e9n Dotti: 2005.<\/li>\n<li>V\u00e9ase Schmitt 1923a: 47-50.<\/li>\n<li>V\u00e9ase Schmitt 1931: 110.<\/li>\n<li>Uno de los ejemplos m\u00e1s significativos es el referente al desplazamiento liberal de la legitimidad por la legalidad. En la introducci\u00f3n a la segunda edici\u00f3n de 1968 de Legalidad y Legitimidad, Schmitt se\u00f1ala c\u00f3mo la legalidad fue el \u00abarma m\u00e1s poderosa\u00bb de Hitler para llegar al poder. V\u00e9ase Schmitt 1931: 16-18.<\/li>\n<li>En su an\u00e1lisis de La situaci\u00f3n espiritual-hist\u00f3rica del parlamentarismo actual, Eugenia Parise sostiene que una de las deficiencias del planteo schmittiano consiste en reducir la complejidad de los actores sociales que conforman la \u00abclase media\u00bb a la burgues\u00eda del siglo XIX. Pero al afirmar esto pierde de vista la perspectiva schmittiana, ya que \u00e9sta no busca una descripci\u00f3n emp\u00edrica del sujeto del liberalismo, sino la caracterizaci\u00f3n de su n\u00facleo metaf\u00edsico. V\u00e9ase Parise 1995: 30-32.<\/li>\n<li>\u00abLa constituci\u00f3n de Weimar es en cierto sentido algo p\u00f3stumo. Ella realiza reivindicaciones, ideales y programas que fueron de actualidad en 1848\u00bb (Schmitt 1928b: 44).<\/li>\n<li>Donoso Cort\u00e9s 1851: 441 y ss.<\/li>\n<li>\u00c9sta es la posici\u00f3n de Parise, v\u00e9ase nota 16.<\/li>\n<li>Sobre el devenir del Estado pluralista en un Estado econ\u00f3mico y en una policracia donde domina lo econ\u00f3mico sobre lo pol\u00edtico, v\u00e9ase Schmitt 1931: 91-94.<\/li>\n<li>Sobre el \u00abEstado total\u00bb Schmitt 1931: 73-91. Sobre el car\u00e1cter \u00abtotalitario\u00bb del pluralismo Schmitt 1932c: 115.<\/li>\n<li>\u00c9ste es el sentido de \u00abmixto\u00bb en el contexto de la Teor\u00eda de la Constituci\u00f3n (Schmitt 1928a: 53). En \u00abEl Estado de derecho burgu\u00e9s\u00bb refiere esta idea de status mixto a todo Estado burgu\u00e9s y avanza un paso m\u00e1s al se\u00f1alar el sentido de la \u00abmixtura\u00bb: los principios opuestos contenidos entre s\u00ed se neutralizan mutuamente a favor de la libertad individual del burgu\u00e9s. V\u00e9ase Schmitt 1928b: 46.<\/li>\n<li>La referencia es, por supuesto, a Legalidad y legitimidad.<\/li>\n<li>Cita de Schmitt al texto de su autor\u00eda \u00ab\u00c9tica estatal y Estado pluralista\u00bb. V\u00e9ase Schmitt 1930: 164.<\/li>\n<li>Los actores de este uso meramente instrumental de lo pol\u00edtico que busca sustraerse al elemento de riesgo que porta son llamados por Schmitt \u00abpoderes indirectos\u00bb y surgen junto con sus reflexiones acerca del Estado pluralista. V\u00e9ase por ejemplo Schmitt 1931: 64. Pero esta figura tiene un desarrollo posterior en su texto de 1938, sobre la figura del Leviat\u00e1n en Hobbes. All\u00ed tambi\u00e9n se encuentran relacionados con la idea de pluralismo y de evasi\u00f3n del riesgo pol\u00edtico, pero con vistas a pensar el fracaso del Leviat\u00e1n como s\u00edmbolo pol\u00edtico capaz de contenerlos y la consiguiente decadencia de la estatalidad moderna. V\u00e9ase Schmitt 1938: 123-141. Sobre este tema ver Dotti 2002. All\u00ed el autor se\u00f1ala c\u00f3mo en el contexto de 1938 Schmitt tambi\u00e9n incluye entre los poderes indirectos a los organismos paraestatales del nacionalsocialismo. El texto sobre el Leviat\u00e1n expresar\u00eda as\u00ed una forma de compromiso (quiz\u00e1s tenue, pero real) contra el nazismo.<\/li>\n<\/ol>\n<p>REFERENCIAS:<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 20\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>Joseph W. Bendersky (1983), Carl Schmitt. Theorist for the Reich, Princeton, Princeton University Press, 1983.<br \/>\nJuan Donoso Cort\u00e9s (1851), Ensayo sobre el catolicismo, el liberalismo y el socialismo. Citado seg\u00fan la edici\u00f3n de las Obras Completas, editadas por J. Juretschke, Madrid, B.A.C., 1946, pp. 347-551.<\/p>\n<p>Jorge E. Dotti (2002), \u00ab\u00bfQui\u00e9n mat\u00f3 al Leviat\u00e1n? Schmitt interprete de Hobbes en el contexto del nacionalsocialismo\u00bb, Deus Mortalis, n\u00b01, 2002, pp. 93-190.<br \/>\nJorge E. Dotti (2005), \u00abM\u00e9nage \u00e0 trois sobre la decisi\u00f3n excepcional. Kierkegaard, Constant y Schmitt\u00bb, Deus Mortalis, n\u00b04, 2005, pp. 303-379.<\/p>\n<p>Carlo Galli (1996), Genealog\u00eda della politica. Carl Schmitt e la crisi del pensiero politico moderno, Bologna, Il Mulino, 1996.<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 21\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>G\u00fcnter Maschke, \u00abDrei Motive im Anti-Liberalismus Carl Schmitts\u00bb, Carl Schmitt und die Liberalismuskritik, K. Hansen\/H. Lietzmann (Hrsg.), Opladen, Leske + Budrich, 1988, pp 55-79.<br \/>\nEugenia Parise, Carl Schmitt. La difficile critica del liberalismo, Napoli, Liguori Editore, 1995.<\/p>\n<p>Carl Schmitt (1919), Politische Romantik, M\u00fcnchen\/Leipzig, Duncker &amp; Humblot, 1919. Se cita seg\u00fan la traducci\u00f3n al espa\u00f1ol de L. A. Rossi y S. Schwarzb\u00f6ck, Romanticismo pol\u00edtico, Quilmes, UNQ Ediciones, 2001.<br \/>\nCarl Schmitt (1922), Politische Theologie. Vier Kapitel zur Lehre von der Souveranit\u00e4t, M\u00fcnchen\/Lepzig, Duncker &amp; Humblot, 1922. Se cita seg\u00fan la s\u00e9ptima edici\u00f3n de 1996.<\/p>\n<p>Carl Schmitt (1923a), Die geistesgeschichtliche Lage des heutigen Parlamentarismus, M\u00fcnchen\/Leipzig, Duncker &amp; Humblot, 1923. Se cita seg\u00fan la traducci\u00f3n al espa\u00f1ol de T. Nelson y R. Grueso, Sobre el parlamentarismo, Madrid, Tecnos, 1996. Esta edici\u00f3n incluye el importante prefacio a la edici\u00f3n de 1926.<\/p>\n<p>Carl Schmitt (1923b), R\u00f6mischer Katholizismus und politische Form, Hellerrau, Jakob Hegner, 1923. Se cita seg\u00fan la traducci\u00f3n al espa\u00f1ol de C. Ruiz Miguel, Catolicismo y forma pol\u00edtica, Madrid, Tecnos, 2000.<br \/>\nCarl Schmitt (1928a), Verfassungslehre, M\u00fcnchen\/Lepzig, Duncker &amp; Humblot, 1928. Se cita seg\u00fan la traducci\u00f3n al espa\u00f1ol de F. Ayala, Teor\u00eda de la Constituci\u00f3n, Madrid, Alianza, 1996.<\/p>\n<p>Carl Schmitt (1928b), \u00abDer b\u00fcrgerliche Rechtstaat\u00bb, Die Schildgenossen, Jg. 1928 (pp. 127-133). Se cita seg\u00fan la edici\u00f3n de G\u00fcnter Maschke, Staat, Gro\u00dfraum, Nomos. Arbeiten asu den Jahren 1916-1969, Berlin, Duncker &amp; Humblot, 1995, pp. 44-54.<\/p>\n<p>Carl Schmitt (1930), \u00abStaatsethik und Pluralistischer Staat\u00bb, Kantstudien, Band 35, Heft 1 (pp. 28-42). Se cita seg\u00fan la tercera edici\u00f3n de Carl Schmitt, Positionen und Begriffe im kampf mit Weimar \u2013 Genf \u2013 Versailles 1923-1939, Berlin, Duncker &amp; Humblot, 1994.<\/p>\n<p>Carl Schmitt (1931), Der H\u00fcter der Verfassung, T\u00fcbingen, J.C.B. Mohr (Paul Siebeck), 1931. Se cita seg\u00fan la cuarta aparecida por la editorial Duncker &amp; Humblot en el a\u00f1o 1996.<br \/>\nCarl Schmitt (1932a), Der Begriff des Politischen, M\u00fcnchen\/Lepzig, Duncker &amp; Humblot, 1932. Se cita seg\u00fan la traducci\u00f3n al espa\u00f1ol de R. Agapito, El concepto de lo pol\u00edtico, Madrid, Alianza, 1999<\/p>\n<p>Carl Schmitt (1932b), \u00abSchu\u00dfrede vor dem Staatsgerichthof in Leipzig in dem Proze\u00df Preu\u00dfen contra Reich\u00bb. Se cita seg\u00fan la tercera edici\u00f3n de Carl Schmitt, Positionen und Begriffe im kampf mit Weimar \u2013 Genf \u2013 Versailles 1923-1939, Berlin, Duncker &amp; Humblot, 1994.<\/p>\n<p>Carl Schmitt (1932c), Legalit\u00e4t und Legitimit\u00e4t, M\u00fcnchen\/Lepzig, Duncker &amp; Humblot, 1932. Se cita seg\u00fan la traducci\u00f3n al espa\u00f1ol de J. D\u00edaz Garc\u00eda, Legalidad y legitimidad, Buenos Aires, Struhart &amp; C\u00eda., 1994.<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 22\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>Carl Schmitt (1938), Der Leviathan in der Staatslehre der Thomas Hobbes. Sinn und Fehlschlag eines politischen Symbols, Hamburg, Hanseatische Verlaganstalt, 1928. Se cita seg\u00fan la traducci\u00f3n al espa\u00f1ol de A Attili, El Leviat\u00e1n en la doctrina del Estado de Thomas Hobbes, M\u00e9xico D.F., Universidad Aut\u00f3noma Metropolitana, 1997.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Rodrigo P\u00e1ez Canosa Diferir es la operaci\u00f3n m\u00e1s propia de toda subjetividad antipol\u00edtica. 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