{"id":255,"date":"2018-10-18T09:06:24","date_gmt":"2018-10-18T09:06:24","guid":{"rendered":"http:\/\/uninomadasur.net\/?p=255"},"modified":"2018-10-18T09:06:24","modified_gmt":"2018-10-18T09:06:24","slug":"el-antiedipo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/uninomadasur.net\/?p=255","title":{"rendered":"El Antiedipo"},"content":{"rendered":"<p><strong>Entrevista a Gilles Deleuze y Felix Guattari<\/strong><\/p>\n<p><i>L&#8217;Arc, n.\u00ba 49, 1972. Entrevista con Catherine Backes-Cl\u00e9ment <\/i><\/p>\n<p>&#8211; Ustedes oponen constantemente un inconsciente esquizoanal\u00edtico, compuesto de m\u00e1quinas deseantes, al inconsciente psicoanal\u00edtico, al que dirigen toda clase de cr\u00edticas. Utilizan la esquizofrenia como patr\u00f3n de referencia. Pero, \u00bfdir\u00edan ustedes sinceramente que Freud ignoraba el dominio de las m\u00e1quinas o, al menos, de los aparatos? \u00bfDir\u00edan que no comprendi\u00f3 el campo de la psicosis?<\/p>\n<p>&#8211; F.G.- Es complejo. En ciertos aspectos, Freud ten\u00eda plena conciencia de que su verdadero material cl\u00ednico, su base cl\u00ednica proced\u00eda de la psicosis, de Bleuler y Jung. Y esto es as\u00ed hasta el final: todas las novedades del psicoan\u00e1lisis, desde Melanie Klein hasta Lacan, proceden de la psicosis. Por otra parte, est\u00e1 el caso de Tausk: es posible que Freud temiese una confrontaci\u00f3n de los conceptos anal\u00edticos con la psicosis. El comentario sobre Schreber revela todo tipo de ambig\u00fcedades. En cuanto a los esquizofr\u00e9nicos, se tiene la impresi\u00f3n de que a Freud no le gustan en absoluto, dice sobre ellos cosas horribles, extremadamente desagradables&#8230; Ahora bien, es cierto, como usted dice, que Freud no ignoraba la maquinaria del deseo. El deseo, las maquinarias del deseo son incluso el descubrimiento propio del psicoan\u00e1lisis. Nunca en el psicoan\u00e1lisis dejan de zumbar, de chirriar, de producir. Y los psicoanalistas no dejan nunca de alimentar o de realimentar las m\u00e1quinas, sobre un fondo esquizofr\u00e9nico. Pero quiz\u00e1 hacen o desencadenan cosas de las que no tienen clara conciencia. Quiz\u00e1s su pr\u00e1ctica implica operaciones incipientes que no aparecen con claridad en la teor\u00eda. No hay duda de que el psicoan\u00e1lisis ha perturbado toda la medicina mental, como una especie de m\u00e1quina infernal.<\/p>\n<p>Aunque ya desde el principio estuviese sometido a compromisos, causaba perturbaciones, impon\u00eda nuevas articulaciones, revelaba el deseo. Usted acaba de invocar los aparatos ps\u00edquicos tal y como son analizados por Freud: aparece ah\u00ed todo un aspecto de maquinaria, de producci\u00f3n de deseo y de unidades de producci\u00f3n. Pero hay otro aspecto: la personificaci\u00f3n de estos aparatos (el super-yo, el yo, el ello), una escenograf\u00eda teatral que sustituye las verdaderas fuerzas productivas del inconsciente por simples valores representativos. As\u00ed es como las m\u00e1quinas del deseo se convierten progresivamente en maquinarias teatrales: el super-yo, la pulsi\u00f3n de muerte como deus ex machina. Tienden progresivamente a funcionar fuera de la escena, entre bastidores. O bien como m\u00e1quinas de ilusi\u00f3n, de producci\u00f3n de efectos. Toda la producci\u00f3n de-seante queda anonadada. Nosotros decimos estas dos cosas al mismo tiempo: Freud descubre el deseo como libido, como deseo que produce; pero no cesa de enajenar la libido en la representaci\u00f3n familiar (Edipo). Sucede con el psicoan\u00e1lisis igual que con la econom\u00eda pol\u00edtica tal y como la ve\u00eda Marx: Adam Smith y Ricardo descubren la esencia de la riqueza como trabajo que produce, pero no cesan de enajenarla en la representaci\u00f3n de la propiedad. El deseo se proyecta sobre una escena de familia que obliga al psicoan\u00e1lisis a ignorar la psicosis, a no reconocerse sino en la neurosis, y a dar una interpretaci\u00f3n de la propia neurosis que desfigura las fuerzas del inconsciente.<\/p>\n<p>&#8211; \u00bfEs esto lo que quieren decir cuando hablan de un \u201cgiro idealista\u201d en psicoan\u00e1lisis, asociado a Edipo, y cuando se esfuerzan en oponer al idealismo psiqui\u00e1trico un nuevo materialismo? \u00bfC\u00f3mo se articulan el materialismo y el idealismo en el dominio del psicoan\u00e1lisis?<\/p>\n<p>G. D.- El objeto de nuestros ataques no es la ideolog\u00eda del psicoan\u00e1lisis sino el psicoan\u00e1lisis en cuanto tal, tanto en su pr\u00e1ctica como en su teor\u00eda. Y no hay, en este aspecto, contradicci\u00f3n alguna en sostener que el psicoan\u00e1lisis es algo extraordinario y, al mismo tiempo, que desde el principio marcha en una direcci\u00f3n err\u00f3nea. El giro idealista est\u00e1 presente desde el comienzo. Pero no as contradictorio: aunque la putrefacci\u00f3n ya est\u00e1 en el origen, en ella crecen espl\u00e9ndidas flores. Lo que nosotros llamamos idealismo en el psicoan\u00e1lisis es todo un sistema de proyecciones y reducciones propias de la teor\u00eda y de la pr\u00e1ctica del an\u00e1lisis: reducci\u00f3n de la producci\u00f3n deseante a un sistema de representaciones llamadas inconscientes, y a las formas de motivaci\u00f3n, de expresi\u00f3n y de comprensi\u00f3n correspondientes; reducci\u00f3n de la f\u00e1brica del inconsciente a un escenario dram\u00e1tico, Edipo o Hamlet; reducci\u00f3n de las catexis sociales de la libido a catexis familiares, desviaci\u00f3n del deseo hacia coordenadas familiaristas. Edipo, una vez m\u00e1s. No queremos decir que el psicoan\u00e1lisis haya inventado a Edipo. Se limita a responder a la demanda, cada cual se presenta con su Edipo. El psicoan\u00e1lisis no hace m\u00e1s que elevar Edipo al cuadrado -un Edipo de transferencia, un Edipo de Edipo- en la ci\u00e9naga del div\u00e1n. Pues, ya sea familiar o anal\u00edtico, Edipo es fundamentalmente un aparato de represi\u00f3n de las m\u00e1quinas deseantes, en absoluto una formaci\u00f3n propia del inconsciente en cuanto tal. Tampoco deseamos sostener que Edipo, o sus equivalentes, var\u00eden seg\u00fan las formaciones sociales consideradas. Estamos m\u00e1s inclinados a creer, como los estructuralistas, que se trata de una constante. Pero es la constante de una desviaci\u00f3n de las fuerzas del inconsciente. Por eso atacamos a Edipo: no en nombre de unas sociedades que no implicar\u00edan a Edipo, sino debido a la sociedad que lo implica de un modo eminente, la nuestra, la capitalista, No atacamos a Edipo en nombre de ideales pretendidamente superiores a la sexualidad, sino en nombre de la propia sexualidad, que no se reduce al \u201csucio secretito de familia\u201d. No establecemos diferencia alguna entre las variaciones imaginarias de Edipo y la constante estructural, puesto que se trata en ambos extremos del mismo atolladero, del mismo avasallamiento de las m\u00e1quinas deseantes. Lo que el psicoan\u00e1lisis llama a soluci\u00f3n o la disoluci\u00f3n de Edipo es en extremo c\u00f3mico, ya que se trata precisamente de la puesta en marcha de la deuda infinita, el an\u00e1lisis interminable, la epidemia ed\u00edpica, su transmisi\u00f3n de padres a hijos. Cu\u00e1nto desatino, cu\u00e1ntas estupideces han podido decirse en nombre de Edipo, especialmente a prop\u00f3sito de los ni\u00f1os.<\/p>\n<p>Una psiquiatr\u00eda materialista es aquella que introduce la producci\u00f3n en el deseo y viceversa, la que introduce al deseo en la producci\u00f3n. El delirio no remite al padre, ni siquiera al nombre del padre, sino a todos los nombres de la Historia. Es algo as\u00ed como la inmanencia de las m\u00e1quinas deseantes en las grandes m\u00e1quinas sociales, Es la ocupaci\u00f3n del campo social hist\u00f3rico por parte de las m\u00e1quinas deseantes. Lo \u00fanico que el psicoan\u00e1lisis ha comprendido de la psicosis es su l\u00ednea \u00abparanoica\u201d, la que conduce a Edipo, a la castraci\u00f3n y a todos esos aparato. represivos que se han inyectado en el inconsciente. Pero el fondo esquizofr\u00e9nico del delirio, la l\u00ednea \u201cesquizofr\u00e9nica\u00bb que dise\u00f1a un campo ajeno a la familia, se le ha escapado por completo. Foucault dec\u00eda que el psicoan\u00e1lisis segu\u00eda siendo sordo a la voz de la sinraz\u00f3n. Y, efectivamente, d psicoan\u00e1lisis lo neurotiza todo y, mediante tal neurotizaci\u00f3n, no contribuye \u00fanicamente a producir esa neurosis cuya curaci\u00f3n es interminable, sino al mismo tiempo a reproducir al psic\u00f3tico como aquel que se resiste a la edipizaci\u00f3n. Carece por completo de una posibilidad de acceso directo a la esquizofrenia. Y pierde igualmente la naturaleza inconsciente de la sexualidad debido a su idealismo, al idealismo familiarista y teatral.<\/p>\n<p>&#8211; Su libro tiene un aspecto psiqui\u00e1trico o psicoanal\u00edtico, pero tambi\u00e9n un aspecto pol\u00edtico y econ\u00f3mico, \u00bfC\u00f3mo conciben ustedes la unidad de estos dos aspectos? \u00bfIntentan ustedes recuperar de alg\u00fan modo la tentativa de Reich? Hablan ustedes de catexis fascistas, tanto al nivel del deseo como al del campo social. Se trata en tal caso de algo que claramente concierne al mismo tiempo a la pol\u00edtica y al psicoan\u00e1lisis. Pero no se comprende bien qu\u00e9 es lo que ustedes opondr\u00edan a esas catexis fascistas. \u00bfQu\u00e9 es lo que se puede contraponer al fascismo? Se trata de una cuesti\u00f3n que no concierne \u00fanicamente a la unidad de este libro, sino tambi\u00e9n a sus consecuencias pr\u00e1cticas: y estas consecuencias son de una enorme importancia, porque si nada impide esas \u201ccatexis fascistas\u201d, si ninguna fuerza las contiene, si lo \u00fanico que puede hacerse es constatar su existencia, \u00bfcu\u00e1l es el significado de su reflexi\u00f3n pol\u00edtica y de su intervenci\u00f3n en la realidad?<\/p>\n<p>F. G.- S\u00ed, como tantos otros, nosotros anunciamos el desarrollo de un fascismo generalizado. A\u00fan no ha hecho m\u00e1s que empezar, no hay razones para que el fascismo no siga creciendo. Mejor dicho: o bien se construye una m\u00e1quina revolucionaria capaz de hacerse cargo del deseo y de los fen\u00f3menos del deseo, o bien el deseo seguir\u00e1 siendo manipulado por las fuerzas de opresi\u00f3n y represi\u00f3n y terminar\u00e1 amenazando, incluso desde el interior, a las propias m\u00e1quinas revolucionarias. Distinguimos dos clases de catexis en el campo social: las catexis preconscientes de inter\u00e9s y las catexis inconscientes de deseo. Las catexis de inter\u00e9s pueden ser realmente revolucionarias y, no obstante, permitir la subsistencia de catexis inconscientes de deseo que no lo son o que incluso son fascistas. En cierto sentido, lo que llamamos esquizoan\u00e1lisis tendr\u00eda su punto ideal de aplicaci\u00f3n en los grupos, y especialmente en los grupos militantes: es en ellos en donde se dispone de modo m\u00e1s inmediato de un material ajeno a la familia, donde aparece el funcionamiento a veces contradictorio de las catexis. El esquizoan\u00e1lisis es un an\u00e1lisis militante, libidinal-econ\u00f3mico, libidinal-pol\u00edtico. Al contraponer esos dos tipos de catexis sociales, no estamos contraponiendo el deseo, como fen\u00f3meno suntuario o rom\u00e1ntico, a los intereses, que ser\u00edan econ\u00f3micos y pol\u00edticos; al contrar\u00edo, pensamos que los intereses se encuentran siempre emplazados all\u00ed donde el deseo ha predeterminado su lugar. Igualmente, no hay revoluci\u00f3n conforme a los intereses de las clases oprimidas a menos que el deseo haya adoptado una posici\u00f3n revolucionaria que comprometa a las propias formaciones del inconsciente. Porque el deseo, en todos los sentidos, forma parto de la infraestructura (no creemos en absoluto en conceptos como el de ideolog\u00eda, que no sirve de nada a la hora de analizar los problemas: no hay ideolog\u00edas). La amenaza permanente contra los aparatos revolucionarios estriba en hacerse una idea puritana de los intereses, que nunca se realizan m\u00e1s que en provecho de una franja de la clase oprimida que realimenta una casta y una jerarqu\u00eda por completo opresiva. Cuanto m\u00e1s se asciende en una jerarqu\u00eda, incluso aunque se trate de una jerarqu\u00eda seudo-revolucinaria, menos posible ser\u00e1 la expresi\u00f3n del deseo (por contra. tal expresi\u00f3n aparece en las organizaciones de base, aunque sea muy deformada). A este fascismo del poder nosotros contraponemos las l\u00edneas de fuga activas y positivas, porque tales l\u00edneas conducen al deseo, a las m\u00e1quinas del deseo y a la organizaci\u00f3n de un campo social de deseo: no se trata de que cada uno escape \u00abpersonalmente\u201d, sino de provocar una fuga, como cuando se revienta una ca\u00f1er\u00eda o cuando se abre un absceso. Dejar que pasen los fluidos por debajo de los c\u00f3digos sociales que pretenden canalizarlos o cortarles el paso. Toda posici\u00f3n de deseo contra la opresi\u00f3n, por muy local y min\u00fascula que sea, termina por cuestionar el conjunto del sistema capitalista, y contribuye a abrir en \u00e9l una fuga. Denunciamos toda la tem\u00e1tica de la oposici\u00f3n hombre-m\u00e1quina, el hombre alienado por la m\u00e1quina, etc. Desde el movimiento de Mayo, el poder, apoyado por las seudo-organizaciones de izquierda, ha intentado hacer creer que s\u00f3lo se trat\u00f3 de unos cuantos ni\u00f1os mimados que luchaban contra la sociedad de consumo, mientras que los obreros de verdad sab\u00edan perfectamente d\u00f3nde estaban sus intereses&#8230; Pero jam\u00e1s hubo lucha contra la sociedad de consumo (noci\u00f3n imb\u00e9cil donde las haya. Al contrario, lo que decimos es que a\u00fan no hay suficiente consumo, a\u00fan no ha suficiente artificio, los intereses no estar\u00e1n jam\u00e1s de parte de a revoluci\u00f3n hasta que las l\u00edneas d\u00e9 deseo no alcancen el punto en el que e deseo y la maquina, el deseo y el artificio, sean una sola cosa, el punto en el que se rebelen por ejemplo contra los llamados \u201cdatos naturales\u201d de la sociedad capitalista. Nada m\u00e1s f\u00e1cil que alcanzar ese punto, pues el m\u00e1s min\u00fasculo de los deseos se eleva hasta \u00e9l, y al mismo tiempo nada m\u00e1s dif\u00edcil, porque comporta todas las catexis del inconsciente.<\/p>\n<p>G. D.- En este sentido. la cuesti\u00f3n de la unidad del libro est\u00e1 fuera de lugar. Hay, ciertamente, dos aspectos: el primero es una cr\u00edtica de Edipo y del psicoan\u00e1lisis; el segundo, un estudio acerca del capitalismo y de sus relaciones con la esquizofrenia. Pero el primer aspecto depende estrechamente del segundo. Atacamos al psicoan\u00e1lisis en los siguientes puntos (que conciernen tanto a su teor\u00eda como a su pr\u00e1ctica): su culto a Edipo, su reducci\u00f3n de la libido a catexis familiaristas, incluso bajo las formas encubiertas y generalizadas del estructuralismo o del simbolismo. Decimos que la libido act\u00faa mediante catexis inconscientes que difieren de las catexis preconscientes de inter\u00e9s, pero que, como estas \u00faltimas, conciernen al campo social. Sea una vez m\u00e1s el caso del delirio: nos preguntan si hemos visto alguna vez un esquizofr\u00e9nico, pero nosotros preguntamos a los psicoanalistas si ellos han escuchado alguna vez un delirio. El delirio no es familiar, sino hist\u00f3rico-mundial. Se delira a prop\u00f3sito de los chinos de los alemanes, de Juana de Arco y del Gran Mongol acerca de los arios y los jud\u00edos, del dinero, del poder y de la producci\u00f3n, y no en absoluto sobre pap\u00e1 y mam\u00e1. A\u00fan m\u00e1s: la famosa \u201cnovela familiar\u201d depende estrechamente de las catexis sociales inconscientes que aparecen en el delirio, y no a la inversa. Intentamos mostrar en qu\u00e9 sentido esto es ya cierto en la infancia. Proponemos un esquizoan\u00e1lisis que se contrapone al psicoan\u00e1lisis. Basta con atenerse a los dos escollos principales con los que tropieza el psicoan\u00e1lisis: es incapaz de llegar a las m\u00e1quinas deseantes de cualquiera porque se mantiene en las figuras o estructuras ed\u00edpicas; es incapaz de llegar a las catexis sociales de la libido porque se queda en las catexis familiaristas. Esto se observa a la perfecci\u00f3n en el ejemplar psicoan\u00e1lisis in vitro del Presidente Schreber. Lo que a nosotros nos interesa (y que, en cambio, no interesa en absoluto a los psicoanalistas) es esto: \u00bfCu\u00e1les son tus m\u00e1quinas deseantes? \u00bfCu\u00e1l es tu manera de delirar el campo social? La unidad de nuestro libro consiste en que entendemos que las insuficiencias del psicoan\u00e1lisis, as\u00ed como su ignorancia del fondo esquizofr\u00e9nico, est\u00e1n vinculadas a su profunda pertenencia a la sociedad capitalista El psicoan\u00e1lisis es como el capitalismo: la esquizofrenia es su l\u00edmite, pero no deja de desplazar el l\u00edmite ni de intentar conjurarlo.<\/p>\n<p>&#8211; Su libro est\u00e1 lleno de referencias, de textos que se utilizan generosamente, tanto en su propio sentido cuanto a veces contra \u00e9l, pero se trata, en cualquier caso, de un libro cuyo subsuelo es una \u201ccultura\u00bb precisa. Reconocen ustedes una gran importancia a la etnolog\u00eda, y sin embargo poca a la ling\u00fc\u00edstica; otorgan gran relevancia a ciertos novelistas ingleses y americanos, pero apenas a las teor\u00edas contempor\u00e1neas de la escritura. M\u00e1s concretamente, \u00bfpor qu\u00e9 ese ataque a la noci\u00f3n de significante, y cu\u00e1les son las razones que les hacen rechazar su sistema?<\/p>\n<p>F. G.- No tenemos nada que ver con el significante. No somos los \u00fanicos ni los primeros. Puede verse el caso de Foucault, o el reciente libro de Lyotard. La oscuridad de nuestra cr\u00edtica del significante se debe a que se trata de una entidad difusa que todo lo reduce a una m\u00e1quina obsoleta de escritura. La oposici\u00f3n exclusiva y coercitiva entre significante y significado est\u00e1 obsesionada por el imperialismo del Significante, tal y como emerge con las m\u00e1quinas de escritura. Todo remite directamente a la letra. Tal es la propia ley de la hipercodificaci\u00f3n desp\u00f3tica. Nuestra hip\u00f3tesis es \u00e9sta: el Significante es el signo del gran D\u00e9spota que, al retirarse, libera una regi\u00f3n que puede descomponerse en elementos m\u00ednimos entre los que existen relaciones regladas. Esta hip\u00f3tesis tiene la ventaja de explicar el car\u00e1cter tir\u00e1nico, terrorista y castra-dor d\u00e9l significante. Se trata de un enorme arca\u00edsmo que remite a los grandes imperios. Ni siquiera estamos seguros de que el significante pueda servir en el terreno del lenguaje. Por ello, nos hemos vuelto hacia Hjelmslev hace tiempo que \u00e9l ha erigido una especie de teor\u00eda spinozista del lenguaje en el cual los flujos de contenido y de expresi\u00f3n prescinden del significante. El lenguaje como sistema de flujos continuos de contenido y expresi\u00f3n, troquelado mediante constructos maqu\u00ednicos de figuras discretas y discontinuas. En este libro a\u00fan no hemos desarrollado nuestra concepci\u00f3n de los agentes colectivos de enunciaci\u00f3n, una noci\u00f3n que pretende superar la escisi\u00f3n entre el sujeto del enunciado y el sujeto de la enunciaci\u00f3n. Somos estrictamente funcionalistas: lo que nos interesa es c\u00f3mo funcionan las cosas, c\u00f3mo se disponen, c\u00f3mo maquinan.<\/p>\n<p>El significante pertenece a\u00fan al dominio de la pregunta: \u201c\u00bfQu\u00e9 quiere decir esto incluso es esta misma cuesti\u00f3n en cuanto borrada. Para nosotros el inconsciente no quiere decir nada, ni tampoco el lenguaje. El fracaso del funcionalismo se debe a que se ha intentado aplicar a dominios que le son extra\u00f1os, a grandes conjuntos estructurados que, por serlo, no pueden estar formados de la manera en que funcionan. El funcionalismo, al contrario, no tiene rival en el dominio de las micro-multiplicidades, de las micro-m\u00e1quinas, de las m\u00e1quinas deseantes, de las formaciones moleculares. Y, a este nivel, no hay en absoluto m\u00e1quinas cualificadas de tal o cual manera, como por ejemplo una m\u00e1quina ling\u00fc\u00edstica, porque hay elementos ling\u00fc\u00edsticos en toda m\u00e1quina, en convivencia con elementos de otro tipo, El inconsciente es un micro-inconsciente, es molecular, y el esquizoan\u00e1lisis es un micro-an\u00e1lisis, La \u00fanica cuesti\u00f3n es c\u00f3mo funciona, con qu\u00e9 intenciones, qu\u00e9 flujos, qu\u00e9 procesos, qu\u00e9 objetos parciales, cosas todas ellas que no quieren decir nada.<\/p>\n<p>G. D.- Eso mismo es lo que pensamos de nuestro libro. De lo que se trata es de saber si funciona, y c\u00f3mo y para qui\u00e9n. Es una m\u00e1quina. No se trata de releer, habr\u00e1 que hacer otras cosas. Es un libro hecho gozosamente, No nos dirigimos a quienes piensan que el psicoan\u00e1lisis sigue el camino correcto y tiene una visi\u00f3n apropiada del inconsciente. Nos dirigimos a quienes piensan que es mon\u00f3tono, triste, como un runr\u00fan (Edipo, la castraci\u00f3n, la pulsi\u00f3n de muerte, etc.). Nos dirigimos a los inconscientes que protestan. Buscamos aliados. Tenemos gran necesidad de aliados, Tenemos la impresi\u00f3n de que nuestros aliados est\u00e1n ya por ah\u00ed, que se nos han adelantado, que hay mucha gente que est\u00e1 harta, que piensan, sienten y trabajan en una direcci\u00f3n an\u00e1loga a la nuestra. no se trata de una moda, sino de algo m\u00e1s profundo, una especie de atm\u00f3sfera que se respira y en la que se llevan a cabo investigaciones convergentes en dominios muy diferentes. Por ejemplo, en etnolog\u00eda. O en psiquiatr\u00eda. O el trabajo de Foucault: aunque no practicamos el mismo m\u00e9todo, tenemos la impresi\u00f3n de coincidir con \u00e9l en multitud de puntos, esenciales a nuestro modo de ver, del camino que \u00e9l traz\u00f3 antes que nosotros. Es verdad que hemos le\u00eddo mucho, pero un poco al azar. Nuestro problema no estriba en un retorno a Freud o a Marx. No es una teor\u00eda de la lectura. Lo que buscamos en un libro es el modo en que abre el paso a algo que escapa a los c\u00f3digos: flujos, l\u00edneas activas de fuga revolucionaria, l\u00edneas de descodificaci\u00f3n absoluta que se oponen a la cultura. Incluso para los libros existen estructuras, c\u00f3digos y ataduras ed\u00edpicas, tanto m\u00e1s solapadas por cuanto no son figurativas sino abstractas. Lo que nos ha llamado la atenci\u00f3n de los grandes novelistas ingleses y americanos es ese don del que los franceses casi siempre carecen, las intensidades, los flujos, libros-m\u00e1quinas, libros para ser usados, esquizolibros. Tenemos a Artaud, y la mitad de Beckett. Quiz\u00e1 se reproche a nuestro libro el ser demasiado literario. pero estamos seguros de que este reproche proceder\u00e1 de profesores de literatura. Acaso tenemos la culpa de que Lawrence, Miller, Kerouac, Burroughs, Artaud o Beckett sepan m\u00e1s acerca de la esqui-zofrenia que los psiquiatras y los psicoanalistas?<\/p>\n<p>&#8211; Pero \u00bfno se arriesgan ustedes a un reproche m\u00e1s serio? El esquizoan\u00e1lisis que proponen es, de hecho, un anti-an\u00e1lisis; en consecuencia, se les podr\u00eda reprochar que valoran la esquizofrenia de manera rom\u00e1nt1ca e irresponsable; e incluso que tienen tendencia a confundir al revolucionario con el esquizo. \u00bfCu\u00e1l ser\u00eda su actitud ante estas posibles cr\u00edticas?<\/p>\n<p>G. D.- F. G.- S\u00ed, una escuela de esquizofrenia ser\u00eda una buena idea. Liberar los flujos, ir siempre un poco m\u00e1s lejos en el artificio: el esquizo es el que est\u00e1 descodificado, desterritorializado. Dicho esto, no se nos puede responsabilizar de los disparates: siempre hay gente dispuesta a esgrimirlos (v\u00e9anse los ataque contra Laing y la anti-psiquiatr\u00eda), Hace poco se public\u00f3 en el Observateur un art\u00edculo cuyo autor (un psiquiatra) dec\u00eda: doy muestras de mi valor al denunciar las corrientes modernas de la psiquiatr\u00eda y la antipsiquiatr\u00eda. Nada de eso. Lo que \u00e9l hac\u00eda m\u00e1s bien era escoger el momento adecuado en el que la reacci\u00f3n pol\u00edtica se atrinchera contra toda tentativa de cambio en el hospital psiqui\u00e1trico y la industria del medicamento, Siempre hay una pol\u00edtica tras los disparates. Nosotros planteamos un problema muy sencillo, similar al de Burroughs frente a la droga: \u00bfse puede alcanzar la potencia de las drogas sin drogarse, sin autoproducirse como un loco drogado? Con la esquizofrenia pasa lo mismo. Por nuestra parte, diferenciamos, de un lado, la esquizofrenia como proceso y, de otro, la producci\u00f3n del esquizofr\u00e9nico como entidad cl\u00ednica apropiada al hospital: ambos est\u00e1n en proporci\u00f3n inversa, El esquizofr\u00e9nico del hospital es alguien que ha intentado algo y ha fracasado, que se ha derrumbado. No decimos que el revolucionario sea esquizofr\u00e9nico. Decimos que hay un proceso esquizofr\u00e9nico de descodificaci\u00f3n y desterritorializaci\u00f3n cuya conversi\u00f3n en producci\u00f3n de esquizofrenia cl\u00ednica s\u00f3lo puede ser evitada por la actividad revolucionaria, Planteamos un problema que concierne a la estrecha relaci\u00f3n que existe entre el capitalismo y el psicoan\u00e1lisis, por una parte, y entre los movimientos revolucionarios y el esquizoan\u00e1lisis, por otra. Paranoia capitalista y esquizofrenia revolucionaria, por as\u00ed decirlo, pero no en el sentido psiqui\u00e1trico de estos t\u00e9rminos sino, al contrario, a partir de sus determinaciones sociales y pol\u00edticas, de las que s\u00f3lo bajo ciertas condiciones se deriva su aplicaci\u00f3n psiqui\u00e1trica. El esquizoan\u00e1lisis tiene un solo objetivo, que la m\u00e1quina revolucionaria, la m\u00e1quina art\u00edstica y la m\u00e1quina anal\u00edtica se conviertan en piezas y engranajes unas de otras. Si, una vez m\u00e1s, consideramos el caso del delirio, nos parece que tiene dos polos, un polo paranoico fascista y un polo esquizo-revolucionario. No deja de oscilar entre ambos polos. Esto es lo que nos interesa: la esquizia revolucionaria por contraposici\u00f3n al significante desp\u00f3tico. Por otra parte, no merece la pena contestar de antemano a los disparates, ya que son imprevisibles, como tampoco la merece luchar contra ellos cuando se producen. Es mejor hacer otras cosas, trabajar con quienes van en el mismo sentido. En cuanto a la responsabilidad o la irresponsabilidad, nada. Sabemos de tales nociones: se las dejamos a la polic\u00eda y a los psiquiatras de los tribunales.<\/p>\n<p>Publicado por Jeannine Zambrano y en Buenos Aires por la poeta Leonor Silvestri en pasionerotismoypoesiaantigua@gruposyahoo.com.ar<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Entrevista a Gilles Deleuze y Felix Guattari L&#8217;Arc, n.\u00ba 49, 1972. Entrevista con Catherine Backes-Cl\u00e9ment &#8211; Ustedes oponen constantemente un inconsciente esquizoanal\u00edtico, compuesto de m\u00e1quinas deseantes, al inconsciente psicoanal\u00edtico, al que dirigen toda clase de cr\u00edticas. Utilizan la esquizofrenia como patr\u00f3n de referencia. 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