{"id":2617,"date":"2020-04-14T17:56:17","date_gmt":"2020-04-14T17:56:17","guid":{"rendered":"http:\/\/uninomadasur.net\/?p=2617"},"modified":"2020-04-14T17:56:17","modified_gmt":"2020-04-14T17:56:17","slug":"prefacio-de-huelga-de-masas-partido-y-sindicatos-de-rosa-luxemburg","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/uninomadasur.net\/?p=2617","title":{"rendered":"Prefacio de Huelga de masas, partido y sindicatos, de Rosa Luxemburg"},"content":{"rendered":"<p><em><strong>Por Gy\u00f6rgy Luk\u00e1cs<\/strong><\/em><\/p>\n<p><em>El 13 de abril de 1885 naci\u00f3 el gran pensador marxista h\u00fangaro Gy\u00f6rgy Luk\u00e1cs. Frente a la degradaci\u00f3n positivista del marxismo, Luk\u00e1cs siempre afirm\u00f3 su punto de vista subjetivo y voluntarista, necesario en los momentos decisivos de la lucha.<\/em><\/p>\n<p>Rosa Luxemburg no fue tan s\u00f3lo una m\u00e1rtir de la revoluci\u00f3n proletaria; toda su vida fue un gran combate para que el proletariado se hiciera revolucionario, para que la justa toma de conciencia de la situaci\u00f3n de la lucha de clase, oscurecida consciente o inconscientemente, a los ojos de la clase obrera, por los oportunistas socialdem\u00f3cratas, se introdujera en la conciencia del proletariado: para que la conciencia de clase as\u00ed desarrollada se transformara en acci\u00f3n revolucionaria. De modo que Rosa Luxemburg libr\u00f3 las batallas m\u00e1s dif\u00edciles de su vida, ante todo, contra las corrientes derechistas y centristas del movimiento obrero de hoy. No es sorprendente que finalmente fueran los mercenarios de Ebert y Scheidemann los que la mataron: toda su vida se bati\u00f3 contra ellos, con las nobles armas de la ciencia y de la justicia; mientras que ellos trataron de imposibilitar su influencia sobre la clase obrera por medio de calumnias, intrigas y mentiras. Hasta que, finalmente, cuando todo esto fracas\u00f3, cuando Luxemburg avanz\u00f3 en cabeza de las masas revolucionarias para ganar la lucha de la clase proletaria por la v\u00eda armada, la asesinaron.<\/p>\n<p>Rosa Luxemburg era una verdadera dirigente del proletariado. Quiz\u00e1, junto a Lenin, el \u00fanico sucesor digno de Marx y de Engels. Pero como la revoluci\u00f3n proletaria se diferencia fundamentalmente de la revoluci\u00f3n burguesa \u2014la del proletariado no es tan brillante como la de la burgues\u00eda, pero va m\u00e1s al fondo que ella, y, pese a que progresa m\u00e1s despacio, cambia m\u00e1s profundamente lo esencial de la sociedad\u2014, de ah\u00ed se desprende que el dirigente de la revoluci\u00f3n proletaria se diferencia profundamente del tipo de dirigente de la revoluci\u00f3n burguesa. Este dirigente no es ni un gran demagogo, ni un orador brillante y un agitador como Danton o como Lajos Kossuth; sino que ser\u00e1 aquel que cultive m\u00e1s a fondo el marxismo, la dial\u00e9ctica revolucionaria, la ciencia de la lucha de clases. Aquel que, con la ayuda del marxismo, sea capaz de analizar, de valorar y de juzgar correctamente todo acontecimiento de la vida cotidiana y sea, por consiguiente, capaz de mostrar la correcta v\u00eda de acci\u00f3n a la clase obrera.<\/p>\n<p>Pero del hecho de que el juicio sobre la situaci\u00f3n actual y la v\u00eda designada para la acci\u00f3n que de \u00e9l se desprende sean correctos no se deduce que las grandes masas del proletariado puedan comprenderlos de inmediato ni que deban reaccionar en la direcci\u00f3n adecuada. Los oportunistas, al colocar en primer plano sus propios intereses, miopes y falseadores, han envenenado, durante d\u00e9cadas, las reflexiones y los sentimientos de la clase obrera. La han habituado a no mirar los acontecimientos desde el punto de vista de los intereses de clase generales del proletariado, y a que, en cambio, cada cual se preocupe ante todo de sus intereses personales, es decir, aquellos que conciernen al oficio o a la f\u00e1brica en un sentido restringido. Han conseguido, con ello, oscurecer la conciencia del proletariado, dirigir a la clase obrera en una direcci\u00f3n oportunista y peque\u00f1oburguesa, y educarla en este sentido.<\/p>\n<p>Fue contra este oportunismo peque\u00f1oburgu\u00e9s contra el que Rosa Luxemburg libr\u00f3 los combates m\u00e1s dif\u00edciles de su vida. Como agitadora, como organizadora, como periodista del diario y como te\u00f3rica, en las reuniones p\u00fablicas, en los diarios, en los congresos, con armas distintas, pero siempre con igual fuerza, se bati\u00f3 en defensa del verdadero sentido del marxismo: por la revolucionarizaci\u00f3n del proletariado. Fue en esta batalla en la que Rosa Luxemburg se hizo grande, se convirti\u00f3 en una verdadera m\u00e1rtir del proletariado; ella y sus compa\u00f1eros de lucha.<\/p>\n<p>La propia Rosa Luxemburg era un gigante del pensamiento porque no s\u00f3lo presentaba, con instinto certero, los peligros que encerraba el oportunismo, sino que tambi\u00e9n analiz\u00f3, con un profundo conocimiento marxista, todo acontecimiento del presente: ella fue la primera en ver, con una clarividencia prof\u00e9tica, lo esencial de la historia, y todo lo que se desprende de este conocimiento para las acciones del proletariado. Si hoy observamos la obra y la vida de Rosa Luxemburg, no podemos dejar de constatar que fue ella la primera que percibi\u00f3 correctamente el imperialismo como \u00faltima etapa del capitalismo, y las consecuencias necesarias de \u00e9ste: la guerra mundial y la revoluci\u00f3n mundial; ella fue la que descubri\u00f3 la primera y \u00fanica arma eficaz a emplear contra los peligros del imperialismo: los movimientos de masas revolucionarios.<\/p>\n<p>El ascenso de la lucha de clases final entre el proletariado y la burgues\u00eda, el c\u00f3mo, las condiciones, las posibilidades y las armas de esta lucha de clases, he ah\u00ed el contenido de la obra y la vida de Rosa Luxemburg. En los momentos en que el movimiento obrero europeo \u2014y sobre todo alem\u00e1n\u2014 se hab\u00eda hundido tan profundamente en el oportunismo que \u00e9ste no s\u00f3lo saboteaba las acciones de modo encubierto, sino que tambi\u00e9n pod\u00eda manifestarse abiertamente, y te\u00f3ricamente, Rosa Luxemburg fue la primera en imponer la teor\u00eda de la revoluci\u00f3n proletaria contra la teor\u00eda del oportunismo. Es verdad que, entonces, en contra del creador de la teor\u00eda reformista, Bernstein, tambi\u00e9n Kaustky libr\u00f3 una batalla te\u00f3rica. Pero esas dos especies de batalla estaban separadas una de otra como el cielo de la tierra. Kautsky puso en evidencia los errores te\u00f3ricos y pr\u00e1cticos de Bernstein, pero desconfiaba, con una prudencia inconsciente, de remover el fondo del problema. Calificaba, sin embargo, a la teor\u00eda de Bernstein en su conjunto de \u201cdesviaci\u00f3n te\u00f3rica\u201d, que no pod\u00eda ni deb\u00eda analizarse m\u00e1s que dentro del partido. Rosa Luxemburg demostr\u00f3, con una l\u00f3gica decisiva y despiadada, que hab\u00eda que elegir. Hab\u00eda que elegir entre seguir siendo o dejar de ser socialista. Aquel que, como Bernstein, ense\u00f1a que en el capitalismo la capacidad de adaptaci\u00f3n aumenta cada vez m\u00e1s, paralelamente al desarrollo de la sociedad; y que, por consiguiente, la posibilidad de crisis econ\u00f3micas \u2014si es que llegan a estallar\u2014, as\u00ed como su intensidad y su significaci\u00f3n, decae cada vez m\u00e1s; aquel que pretende que la clase obrera no tiene posibilidad de tomar en sus manos el poder organizativo de la producci\u00f3n como no sea por medio de la lucha sindical y sin revoluci\u00f3n; aquel que dice que la sociedad \u201cse fusiona\u201d pac\u00edficamente con el socialismo, \u00e9se ha dejado de ser socialista, y ha abandonado el terreno te\u00f3rico del socialismo revolucionario.<\/p>\n<p>Rosa libr\u00f3 esta batalla todav\u00eda \u2014en apariencia\u2014 junto a Kautsky y a otros; \u00e9stos criticaban \u201csu tono\u201d y no se identificaban con \u201csus exageraciones\u201d, pero, \u201cen el fondo\u201d, seg\u00fan dec\u00edan, estaban de acuerdo con ella. En efecto, la toma de posici\u00f3n oficial del partido significaba la condena del oportunismo abierto de Bernstein y otros. Pero aquello que Bernstein y otros perd\u00edan ah\u00ed, lo ganaban en la pr\u00e1ctica. En vano declaraba el partido alem\u00e1n que estaba en las posiciones del marxismo revolucionario. En la pr\u00e1ctica, cuanto m\u00e1s se acercaba la crisis final del capitalismo, tanto m\u00e1s \u00e9l se aproximaba a la posici\u00f3n de Bernstein, tanto m\u00e1s oportunista se hac\u00eda.<\/p>\n<p>Contra este oportunismo, Rosa Luxemburg dio batalla en todos los terrenos \u2014ahora ya sola, apoyada por unos pocos camaradas comprensivos y revolucionarios (Liebknecht, Mehring, Radek, Zetkin, etc.; algunos de ellos, como, por ejemplo, Pannekoek, no comprend\u00edan su toma de posici\u00f3n profunda). Al comienzo, Kautsky y los dem\u00e1s observaban los esfuerzos de Rosa Luxemburg con una objetividad \u201ccient\u00edfica\u201d elegante y \u201cneutra\u201d, y, luego, pasaron a serle abiertamente hostiles. El contenido de la principal obra de su vida (La acumulaci\u00f3n del capital, publicada en 1913) es el an\u00e1lisis del imperialismo como etapa \u00faltima y nueva del desarrollo capitalista; supone un retorno al verdadero m\u00e9todo de Marx, y un intento de comprender, apoy\u00e1ndose en su esp\u00edritu, el problema de los nuevos tiempos, que los oportunistas, bas\u00e1ndose en la letra de Marx, no pod\u00edan ni quer\u00edan comprender. El problema de la acumulaci\u00f3n del capital es, en efecto, un problema vital del desarrollo capitalista. Acumular significa acrecentar la producci\u00f3n capitalista gracias a una parte de la ganancia producida anualmente. Esta parte es igual a aquella que queda si, de la ganancia global de un a\u00f1o de la clase capitalista, se resta la parte consumida en las necesidades propias de esta clase. Con este resto, ampl\u00eda y desarrolla sus f\u00e1bricas. La acumulaci\u00f3n es, pues, una cuesti\u00f3n de valorizaci\u00f3n econ\u00f3mica de la ganancia que supera el consumo capitalista. La cuesti\u00f3n est\u00e1 en: \u00bfQui\u00e9n comprar\u00e1 estas mercanc\u00edas producidas de un modo acelerado? Para todo obrero sensato, la teor\u00eda de Rosa Luxemburg resulta clara de inmediato: de la acumulaci\u00f3n del capital se deriva necesariamente la tentativa del capital de extender el mercado de modo continuo e ininterrumpido. Dado que la capacidad de absorci\u00f3n del mercado interior es limitada, el capital se ve obligado a expandirse a escala internacional (de ah\u00ed el imperialismo). Pero como tarde o temprano tiene que llegarse a una situaci\u00f3n en que todas las colonias y esferas de inter\u00e9s sean propiedad garantizada de determinados grupos de inter\u00e9s imperialistas-capitalistas, ser\u00e1 inevitable el estallido de una batalla a vida o muerte entre estos grupos: la guerra mundial. La causa \u00faltima de esta guerra est\u00e1 en el hecho de que todo grupo imperialista-capitalista quiere evitar la crisis definitiva a costa de otro; puesto que, para la producci\u00f3n capitalista creciente, no existe mercado lo bastante amplio. Dado que la guerra mundial no puede ser otra cosa que una tentativa de evitar la crisis final, y que no resuelve en absoluto la crisis en s\u00ed misma, sino que siembra los g\u00e9rmenes de nuevas guerras mundiales, resulta que la guerra mundial es, necesariamente, la crisis \u00faltima del capitalismo y que, por lo tanto, tiene que conducir a la revoluci\u00f3n mundial.<\/p>\n<p>En contra de esta determinaci\u00f3n extremadamente clara, la \u201cciencia\u201d del oportunismo dio una batalla tan encarnizada que no encontramos otra igual en toda la historia del pensamiento socialista. La flor y nata de la \u201cciencia\u201d del oportunismo, con Otto Bauer y Hilferding a la cabeza, trat\u00f3 de demostrar, con argumentos, con burlas y con datos estad\u00edsticos, no tan s\u00f3lo que Rosa Luxemburg se equivocaba, sino tambi\u00e9n que ve\u00eda un problema all\u00ed donde no hab\u00eda ninguno. El problema de la acumulaci\u00f3n del capital, seg\u00fan ellos, no es tal problema: el capital crea por s\u00ed mismo su propio mercado. El imperialismo es un \u201cfen\u00f3meno ef\u00edmero\u201d, las crisis tienen un car\u00e1cter \u201ctransitorio\u201d, y, por lo tanto, el capitalismo \u2014desde el punto de vista econ\u00f3mico\u2014 puede incluso ser eterno. Por lo menos, es seguro que no ser\u00e1 \u00e9l mismo el que cave su propia fosa a trav\u00e9s de su desarrollo ilimitado y t\u00e9cnico.<\/p>\n<p>Toda teor\u00eda de la lucha de clases tiene a su pr\u00e1ctica por criterio verdadero. As\u00ed como los oportunistas, durante largos a\u00f1os, no quisieron reconocer la existencia del imperialismo y la necesaria aproximaci\u00f3n de la guerra mundial consecuente a \u00e9l, del mismo modo, cuando estall\u00f3 la guerra mundial, no quisieron tampoco ver en ella el desencadenamiento de la crisis mundial, y a\u00fan menos extraer consecuencias relativas a su acci\u00f3n. Igual que en el caso del imperialismo, tomaron la guerra por un episodio, de tal car\u00e1cter que, con la desaparici\u00f3n de \u00e9ste, volver\u00eda una vez m\u00e1s la situaci\u00f3n \u201cnormal\u201d: el tiempo de la lucha sindical, de las elecciones parlamentarias, de los congresos internacionales. Evidentemente, en estas condiciones, la Internacional de los oportunistas se hundi\u00f3. Cosa que, por lo dem\u00e1s, ellos consideraron como un episodio. \u201cLa Internacional es un medio de paz, no de guerra\u201d, dec\u00eda el m\u00e1s sensato de ellos, Kautsky.<\/p>\n<p>La lucha te\u00f3rica y pr\u00e1ctica de Rosa Luxemburg contra los oportunistas cosechaba en este terreno sus m\u00e1s dif\u00edciles y brillantes victorias. Pese a que se pas\u00f3 en la c\u00e1rcel la mayor parte de la guerra, fue ella la que, junto con Mehring, Liebknecht y Jogiches organiz\u00f3 la lucha ilegal contra la guerra. Crearon, con Mehring, la revista Internacional, y, m\u00e1s tarde, al ampliarse el grupo, publicaron ilegalmente las c\u00e9lebres cartas de Espartaco, y crearon la Liga de Espartaco. Ella fue la que, durante los primeros d\u00edas, condujo a Liebknecht, que dudaba, por el buen camino; fue gracias a su clarividencia te\u00f3rica que las dudas del m\u00e1s grande de los h\u00e9roes de la lucha contra la guerra no duraron m\u00e1s que unos pocos d\u00edas. Ella fue la que sent\u00f3 las bases te\u00f3ricas de toda la lucha. En su magn\u00edfico folleto titulado La crisis de la socialdemocracia, esboza una vez m\u00e1s un cuadro grandioso del desarrollo del imperialismo, de la significaci\u00f3n hist\u00f3rica y mundial de la guerra, de la tarea del proletariado respecto a su propia misi\u00f3n; tarea que la socialdemocracia no hab\u00eda podido ni querido cumplir. Y exigi\u00f3 la creaci\u00f3n de un arma necesaria para la lucha del proletariado contra el capitalismo mundial: la formaci\u00f3n de una Internacional nueva y revolucionaria.<\/p>\n<p>Porque Rosa Luxemburg no olvid\u00f3 nunca la pr\u00e1ctica al lado de la teor\u00eda. Para ella, la m\u00e1s profunda y cierta de las teor\u00edas tan s\u00f3lo era v\u00e1lida en la medida en que mostraba una nueva v\u00eda para la acci\u00f3n del proletariado, del mismo modo que la cr\u00edtica no fue para ella m\u00e1s que un medio para el descubrimiento de medios de lucha positivos. Rosa Luxemburg observaba la aproximaci\u00f3n de la revoluci\u00f3n mundial con la misma clarividencia prof\u00e9tica que el pr\u00f3ximo peligro de la guerra mundial. La revoluci\u00f3n rusa de 1905-1907 despert\u00f3 por un momento a la socialdemocracia europea de la pereza te\u00f3rica. Bajo la influencia de la revoluci\u00f3n rusa, incluso Kautsky y los dem\u00e1s creyeron que hab\u00eda llegado la \u00e9poca de la revoluci\u00f3n, y tomaron por objeto de an\u00e1lisis el medio de lucha que se hab\u00eda manifestado all\u00ed, por primera vez y de modo brillante: la huelga de masas.<\/p>\n<p>Sin embargo, entonces, como toda teor\u00eda oportunista abierta o enmascarada, \u00e9sta parti\u00f3 de bases falsas, llegando a resultados igualmente falsos y a la inacci\u00f3n. Tambi\u00e9n ah\u00ed descubri\u00f3 de modo decisivo la falsedad del punto de partida. Las dos corrientes oportunistas polemizaban en tomo a si era correcto (y cu\u00e1ndo lo era) utilizar la huelga de masas como medio de lucha. Rosa Luxemburg, en cambio, constat\u00f3 que la cuesti\u00f3n estaba incorrectamente planteada. Ya que no se trata de si se quiere o no, o para cu\u00e1ndo se quiere, la huelga de masas (en \u00faltimo an\u00e1lisis, la revoluci\u00f3n), sino de qu\u00e9 posici\u00f3n adoptar ante la huelga de masas, que se desarrolla necesariamente como consecuencia del desarrollo econ\u00f3mico: \u00bfC\u00f3mo conduciremos esta huelga de masas en la direcci\u00f3n de la revoluci\u00f3n proletaria?<\/p>\n<p>Con esta concepci\u00f3n, cambia radicalmente la posici\u00f3n relativa al problema de la organizaci\u00f3n. De acuerdo con la vieja concepci\u00f3n de la socialdemocracia, la organizaci\u00f3n es una premisa de la revoluci\u00f3n: tan s\u00f3lo se puede pensar en la revoluci\u00f3n cuando la clase obrera est\u00e1 ya organizada de tal modo que puede realizarla con \u00e9xito. En contra de esta toma de posici\u00f3n, es totalmente correcta la cr\u00edtica de Engels de la teor\u00eda anarquista de la huelga, seg\u00fan la cual o bien las coyunturas pol\u00edticas no permiten la evoluci\u00f3n de la organizaci\u00f3n perfecta, y entonces la huelga general es imposible, o bien s\u00ed la permiten, y entonces el poder del proletariado es ya tal que la huelga general es ya in\u00fatil. Rosa Luxemburg rompe, ante todo, con el concepto estricto y mec\u00e1nico de la huelga general, de acuerdo con el cual \u00e9sta es una acci\u00f3n moment\u00e1nea, bien preparada y putschista, cuyo objeto es la toma voluntaria del poder pol\u00edtico o el de alcanzar otro objetivo pol\u00edtico cualquiera. Demuestra, con abundante documentaci\u00f3n hist\u00f3rica, que la huelga general es un proceso. La huelga no es un medio de la revoluci\u00f3n, sino que es la revoluci\u00f3n misma. No es la simple utilizaci\u00f3n del poder econ\u00f3mico de la clase obrera para lograr determinados objetivos pol\u00edticos, sino que la huelga general es la unidad indivisible de la lucha econ\u00f3mica y pol\u00edtica. Los movimientos de reivindicaciones salariales se convierten inevitablemente en luchas pol\u00edticas. Adem\u00e1s, las \u00e9pocas revolucionarias se caracterizan precisamente por esta unidad indivisible. Por consiguiente, la organizaci\u00f3n no es una premisa (una condici\u00f3n), sino la consecuencia de la huelga general, y, por lo tanto, de la revoluci\u00f3n. La consigna del Manifiesto comunista seg\u00fan la cual el proletariado se organiza como clase por la revoluci\u00f3n ha sido claramente confirmada por la revoluci\u00f3n rusa. Y con mayor raz\u00f3n cuanto que el proletariado como clase est\u00e1 lejos de ser id\u00e9ntico a esas capas de la aristocracia obrera cuya organizaci\u00f3n es el \u00fanico, o, mejor dicho, el principal objetivo del oportunismo. En cada pa\u00eds \u2014y no tan s\u00f3lo en la Rusia \u201catrasada\u201d\u2014 hay amplias capas del proletariado (respecto a Alemania, Luxemburg enumera a los mineros, los obreros del textil, los obreros del campo) cuya organizaci\u00f3n no es posible m\u00e1s que por la revoluci\u00f3n, por una v\u00eda revolucionaria. Y entonces esas capas \u201catrasadas\u201d, infinitamente explotadas \u2014precisamente porque no tienen por perder m\u00e1s que sus cadenas\u2014 se convierten, en la revoluci\u00f3n, en combatientes, tan dignos de confianza, al menos, como los antiguos miembros de los sindicatos.<\/p>\n<p>De este modo, puede verse bajo una nueva luz el papel del partido en la revoluci\u00f3n. Rosa Luxemburg rechaza la toma de posici\u00f3n seg\u00fan la cual el papel del partido consiste en \u201chacer\u201d la revoluci\u00f3n, y que es id\u00e9ntica en los oportunistas y en los putschistas, con un objetivo distinto, por lo menos. No por describir la huelga general revolucionaria como una explosi\u00f3n elemental que resulta del desarrollo econ\u00f3mico viene a negar la significaci\u00f3n del partido. Al contrario. Fue ella la primera \u2014exceptuando a los rusos\u2014 en descubrir y situar en su lugar correcto el verdadero papel del partido en la revoluci\u00f3n: la direcci\u00f3n de los movimientos de masas desarrollados espont\u00e1neamente.<\/p>\n<p>Con este descubrimiento, Rosa Luxemburg regresa a la fuente inicial de la ciencia de la lucha de clases, ocultada durante tanto tiempo por la falsa ciencia del oportunismo: Marx. Marx define claramente, ya a comienzos de los a\u00f1os cincuenta, lo esencial de la revoluci\u00f3n proletaria, en oposici\u00f3n a la revoluci\u00f3n burguesa. Y entonces Rosa Luxemburg, su disc\u00edpula aut\u00f3noma, genial y fiel, le sigue en esta definici\u00f3n: la revoluci\u00f3n proletaria no puede terminar con la toma del poder de estado, moment\u00e1nea y lograda, sino que es un proceso largo y doloroso, lleno de altibajos. En contra de las preocupaciones oportunistas en cuanto a que la revoluci\u00f3n proletaria llegue demasiado pronto y no encuentre \u201cmaduras\u201d ni las condiciones econ\u00f3micas ni las del proletariado, Rosa Luxemburg demuestra, ya en los a\u00f1os noventa, que la revoluci\u00f3n no puede llegar demasiado pronto, puesto que la simple existencia de las fuerzas revolucionarias del proletariado es ya consecuencia de la maduraci\u00f3n de las condiciones econ\u00f3micas. Desde el punto de vista de la conservaci\u00f3n del poder, en cambio, la revoluci\u00f3n llega y tiene que llegar demasiado pronto. Y ello porque la madurez revolucionaria no puede adquirirla el proletariado m\u00e1s que por la acci\u00f3n revolucionaria, m\u00e1s que en la revoluci\u00f3n misma.<\/p>\n<p>Rosa Luxemburg, la fan\u00e1tica de la revoluci\u00f3n, era una revolucionaria de mirada fan\u00e1ticamente clara, liberada de toda ilusi\u00f3n. Cuando en noviembre de 1918 se abrieron ante ella las puertas de la c\u00e1rcel, cuando las masas rebeladas empezaron a organizarse bajo la bandera de Espartaco, Rosa Luxemburg no sobrestim\u00f3 en ning\u00fan momento la evoluci\u00f3n de la revoluci\u00f3n alemana. Sab\u00eda perfectamente que las grandes masas del proletariado alem\u00e1n no estaban verdaderamente revolucionarizadas, que la revoluci\u00f3n pol\u00edtica (burguesa) empieza apenas a transformarse en revoluci\u00f3n econ\u00f3mica (proletaria). Sab\u00eda perfectamente que la insurrecci\u00f3n de enero provocada por Noske ten\u00eda que terminar en un fracaso, y que aquel enfrentamiento representaba tan s\u00f3lo una batalla preparatoria para la revoluci\u00f3n alemana. En el momento en que los proletarios conscientes entraron en lucha, Rosa Luxemburg ten\u00eda perfecta conciencia de que la lucha no ten\u00eda salida, pero sab\u00eda conscientemente que la victoria final se acercaba; y cay\u00f3 bajo los golpes de los mercenarios de Noske como m\u00e1rtir y hero\u00edna verdadera.<\/p>\n<p>Fuente: <a href=\"https:\/\/www.elviejotopo.com\/topoexpress\/prefacio-a-huelga-de-masas-partido-y-sindicatos\/\">https:\/\/www.elviejotopo.com\/topoexpress\/prefacio-a-huelga-de-masas-partido-y-sindicatos\/<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Gy\u00f6rgy Luk\u00e1cs El 13 de abril de 1885 naci\u00f3 el gran pensador marxista h\u00fangaro Gy\u00f6rgy Luk\u00e1cs. Frente a la degradaci\u00f3n positivista del marxismo, Luk\u00e1cs siempre afirm\u00f3 su punto de vista subjetivo y voluntarista, necesario en los momentos decisivos de la lucha. 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