{"id":2692,"date":"2020-05-11T14:30:39","date_gmt":"2020-05-11T14:30:39","guid":{"rendered":"http:\/\/uninomadasur.net\/?p=2692"},"modified":"2020-05-11T14:30:59","modified_gmt":"2020-05-11T14:30:59","slug":"contra-el-trabajo-contra-la-supervivencia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/uninomadasur.net\/?p=2692","title":{"rendered":"Contra el trabajo, contra la supervivencia"},"content":{"rendered":"<p><strong><em>Por Ariel Pennisi*<\/em><\/strong><\/p>\n<p>1.<\/p>\n<p>Hace casi treinta a\u00f1os en Argentina se viene planteando (desde la CTA y otros sectores o actores) el problema del derecho a la existencia en un contexto de creciente derrumbe de la actividad laboral tal como se la conoci\u00f3 durante el apogeo del r\u00e9gimen fordista-taylorista y de los Estados de bienestar. Alternativamente, se pens\u00f3 en seguros de ingreso y formaci\u00f3n, renta b\u00e1sica universal o ingreso social garantizado. M\u00e1s all\u00e1 de las diferencias terminol\u00f3gicas y matices, est\u00e1 en juego la idea de que las formas de valorizaci\u00f3n del capital avanzaron y avanzan sobre dimensiones de la vida antes supuestamente ajenas a la actividad laboral reconocida y, en ese sentido, buena parte del tiempo con que contamos, trabajemos o no, participa de la producci\u00f3n de valor de diversas maneras, es decir, que el ingreso reclamado se corresponder\u00eda, entre otras cosas, con un trabajo social no reconocido.<\/p>\n<p>Es un rasgo estructural del capitalismo el hecho de que la actividad humana se aliena al tener que poner en venta su \u201cfuerza de trabajo\u201d como una mercanc\u00eda. Es, tambi\u00e9n, producto de la historicidad de unas relaciones de fuerza el hecho de que no es quien vende su actividad bajo la forma de fuerza de trabajo el que decide qu\u00e9 y c\u00f3mo se produce, c\u00f3mo se intercambia o distribuye. Al mismo tiempo, esa alienaci\u00f3n originaria \u2013correlativa de una acumulaci\u00f3n originaria\u2013 y esa jerarquizaci\u00f3n estructural se presentan, para quienes trabajan o quienes buscan trabajo, como la condici\u00f3n de una supervivencia siempre fr\u00e1gil, una precariedad que muerde la existencia desde los fundamentos mismos de la organizaci\u00f3n capitalista de la actividad humana como trabajo <em>obligado<\/em>.<\/p>\n<p>Todos los eufemismos sobre el progreso social, el desarrollo individual, el sentido de utilidad de lo que hacemos y otros berretines espiritualistas, no alcanzan para ocultar ese <em>real<\/em>: si no se trabaja como dicta el capital, bajo las condiciones y la cantidad de tiempo que este impone no hay derecho a la existencia que valga. Es el autoritarismo propio del capital, haciendo depender la oferta laboral de lo que considera rentable; pero tambi\u00e9n decide cuando no decide, haciendo pesar su desbocamiento o sus crisis sobre los menesterosos en permanente construcci\u00f3n. Y la desocupaci\u00f3n, la precarizaci\u00f3n y flexibilizaci\u00f3n extremas empujan a cualquiera a la b\u00fasqueda desesperada de un lugar en la maquinaria. En estas condiciones, la posici\u00f3n del explotado se vuelve una panacea moment\u00e1nea, un alivio sombr\u00edo que puede someter a cualquiera no solo a una relaci\u00f3n de explotaci\u00f3n, sino al deseo de esa explotaci\u00f3n en la b\u00fasqueda de un trabajo miserable para sobrevivir. Es la consumaci\u00f3n de la crueldad propiamente capitalista, la indistinci\u00f3n entre deseo y explotaci\u00f3n, por la homologaci\u00f3n de existencia y supervivencia.<\/p>\n<p>Creemos que, garantizando la existencia mediante una instituci\u00f3n de nuevo tipo, es posible crear una zona de tensi\u00f3n con los fundamentos mismos de la explotaci\u00f3n capitalista y su moral aleccionadora, que en nuestro pa\u00eds se expresa como odio de clase a quienes no tienen trabajo o prejuicio y sospecha ante los sectores populares, cada vez que, seg\u00fan el punto de vista de los explotadores (que habla en un banquero, en un mafioso de las finanzas o en un buen vecino de la clase media capitalina), \u201cviven por encima de sus posibilidades\u201d. Son esas \u201cposibilidades\u201d impuestas de antemano lo que cuestionamos de ra\u00edz. En nuestro pa\u00eds, se lleg\u00f3 a plantear desde el Estado, mientras se impon\u00eda un tarifazo absurdo, que protegerse del fr\u00edo o refrigerarse en verano forman parte del lujo que un trabajador no se pod\u00eda dar. Nuevamente, la existencia contrastada con un fondo mortuorio. En ese sentido, \u201cderecho a la existencia\u201d mediante un ingreso garantizado significa la instituci\u00f3n de una relaci\u00f3n diferente, en la que no hay voz de mando que pueda confinarnos a semejante miseria. Afirmamos que vivir no puede ser una condici\u00f3n miserable, sino que, como dijo un fil\u00f3sofo en los albores de la invenci\u00f3n de la democracia griega: \u201cexistir es algo dulce\u201d. Es decir, que el instrumento del derecho a la existencia solo se propone reponer esa apuesta, tal vez, desde una posible jurisprudencia del com\u00fan.<\/p>\n<p>Para Antonio Negri, el cuestionamiento de la actividad humana capturada por las formas hist\u00f3ricas de trabajo es indiscernible del estado de la relaci\u00f3n entre poder y potencia; es decir, de la cuesti\u00f3n pol\u00edtica. No hay dicotom\u00eda, en este caso, entre reformismo y revoluci\u00f3n; se trata de una radicalidad que produce reforma constitucional (poder constituyente), redefine los reg\u00edmenes de propiedad, los reg\u00edmenes monetarios, bancarios\u2026 financieros. La invenci\u00f3n del Com\u00fan es, simult\u00e1neamente, producci\u00f3n de cuidado y convivencia, y creaci\u00f3n de instituci\u00f3n y moneda del Com\u00fan. En ese sentido, es clave la b\u00fasqueda de mecanismos capaces de hacer estallar la forma trabajo. Cuando entrevistamos a Negri en noviembre de 2012, tras una explicaci\u00f3n elegante sobre la constituci\u00f3n pol\u00edtica del presente, sus ojos se encendieron y en una suerte de trance rabioso solt\u00f3: \u201cEl problema es siempre \u00e9ste, \u00bfcu\u00e1les son las condiciones de la lucha de clases? \u00bfcu\u00e1les son las condiciones por las cuales nos liberamos de estos patrones? Lo insoportable se da cuando toman el dinero de tu trabajo y se lo meten en el bolsillo, mientras vos te volv\u00e9s un miserable. Nosotros tenemos que hacer esta revoluci\u00f3n, tenemos que hacerla un d\u00eda, \u00bfno? Este es el problema al que hay que volcar la inteligencia, el resto son estupideces.\u201d Creemos que desasociar el ingreso de esa relaci\u00f3n de mando, en tanto no la reemplace por otra, aporta en la direcci\u00f3n de esa misma b\u00fasqueda.<\/p>\n<p>Como toda moral, la moral del capital es doble. El ataque permanente a los que supuestamente \u201cno quieren trabajar\u201d o no se abocan a lo que les corresponder\u00eda, es decir, vender sus capacidades y su energ\u00eda vital bajo la forma-trabajo, no hace m\u00e1s que proyectar hip\u00f3critamente el desprecio que la l\u00f3gica del capital supone en relaci\u00f3n al trabajo. Ya que el trabajo no es m\u00e1s que un medio para acumular \u201cmoneda por s\u00ed misma\u201d incrementando su poder de mando en base a la apropiaci\u00f3n de plusval\u00eda. Ese lugar de enunciaci\u00f3n artero que nos manda \u201ca trabajar\u201d es propio de quien se arroga el poder suficiente como para pedirle al resto lo que no es por s\u00ed mismo capaz de hacer o sostener: \u00bfalguien vio alguna vez trabajar a un oligarca? Pero la moral no es un problema moral, sino de disposiciones de deseo y de relaciones materiales de poder. Por eso, la respuesta progresista que soltamos como reacci\u00f3n es fallida, ya que se trata de una respuesta moral por izquierda: \u201clos que no trabajan son ustedes\u201d, decimos. El problema sigue siendo pol\u00edtico: autonomizar y democratizar el trabajo, es decir, poder formar parte de las decisiones sobre qu\u00e9 y para qu\u00e9 lo necesitamos, sobre el deseo de no trabajar, y sobre los modos posibles de organizaci\u00f3n en el seno de la cooperaci\u00f3n social, donde nadie apropia de manera privativa (privada) el valor creado.<\/p>\n<p>2.<\/p>\n<p>Vercellone, Baronian y Fumagalli establecen una relaci\u00f3n directa entre la necesidad de una \u201cmoneda del com\u00fan\u201d y el proyecto de un ingreso social garantizado como \u201cnueva etapa de la socializaci\u00f3n de la econom\u00eda\u201d (del <em>welfare state<\/em> al <em>commonfare<\/em>). Si bien, en un primer momento este proyecto se nos podr\u00eda aparecer como una extensi\u00f3n de las bondades del Estado bienestarista, como una radicalizaci\u00f3n del <em>welfare<\/em> en condiciones de emergencia (a partir de la pandemia del coronavirus), el horizonte de una apuesta que articula moneda del com\u00fan e ingreso social garantizado, es otro. Se trata de un proceso instituyente, es decir, de una imaginaci\u00f3n pol\u00edtica al servicio de nuevas instituciones del com\u00fan fundadas en formas de cooperaci\u00f3n social para las cuales no tiene sentido separar <em>econom\u00eda<\/em> de <em>forma de vida<\/em> o de apuesta a la producci\u00f3n de habitabilidad, cuidados colectivos, invenci\u00f3n art\u00edstica, convivencia, etc. De ah\u00ed que los economistas italianos plantean un horizonte de m\u00e1xima en el que el ingreso garantizado no hace parte de un gesto redistributivo, sino que resultar\u00eda directamente del y para el nuevo modo de producci\u00f3n \u2013lo que los postoperaistas llaman la \u201cproducci\u00f3n de lo humano por el humano\u201d.<\/p>\n<p>La ampliaci\u00f3n del tiempo de trabajo es un hecho que se superpone con la vulneraci\u00f3n de los convenios colectivos y del l\u00edmite de las ocho horas de la jornada laboral. Si, en el caso de la jornada laboral, la lucha sindical pierde fuerza por mor de la precarizaci\u00f3n e informalidad laboral estructural creciente, el caso del trabajo social no reconocido supone otro tipo de problematizaci\u00f3n e incluso de lucha. Se trata de actividad que, en cooperaci\u00f3n, produce valor que, contra la cooperaci\u00f3n del com\u00fan, apropian empresas privadas o instancias burocr\u00e1ticas separadas (Estado y sindicato que se vuelven contra sus trabajadores y ciudadanos). Es decir, que <em>alguien<\/em> captura un valor socialmente producido: por un lado, porque esta actividad no es reconocida como trabajo (desde lo realizado en Internet, hasta distintos modos de gesti\u00f3n de la vida y la subjetividad, pasando por tercerizaciones tareas a\u00f1adidas al acto de consumir); por otro, porque la organizaci\u00f3n de los circuitos econ\u00f3micos le da a toda la actividad laboral la forma de una explotaci\u00f3n generadora de plusval\u00eda en beneficio de un inter\u00e9s privado o, en el mejor de los casos, de utilidad para el Estado, lejos del poder de decisi\u00f3n de los protagonistas de esa producci\u00f3n. \u201cEn ese sentido, el Ingreso Social Garantizado corresponder\u00eda, en parte, a la remuneraci\u00f3n social de la dimensi\u00f3n cada vez m\u00e1s colectiva de una actividad creadora de valor\u201d no reconocida, que toma el tiempo y la energ\u00eda de nuevas mayor\u00edas. (Vercellone, Baronian, 2010)<\/p>\n<p>Al mismo tiempo, el ingreso social obrar\u00eda como financiaci\u00f3n de actividades relacionales, creativas, fundamentalmente no mercantiles e inmensamente necesarias para lo que alguna vez Marx llam\u00f3 el \u201ctrabajo del esp\u00edritu\u201d. \u201cEn otras palabras, se trata de afirmar que el trabajo puede ser improductivo para el capital, aun siendo productor de riqueza\u2026\u201d (<em>Idem<\/em>), de modo que la retribuci\u00f3n orientada a sostener esa posibilidad se articular\u00eda como una nueva instituci\u00f3n en la medida en que el reconocimiento extendido de esa productividad cooperativa de la vida social alimentar\u00eda la producci\u00f3n de sentido necesaria para su sostenimiento subjetivo. El \u201creconocimiento\u201d es una operaci\u00f3n de la subjetividad inmediatamente pol\u00edtica, en tanto pone de relieve la invenci\u00f3n de un com\u00fan que, gracias a ese mismo reconocimiento, existe como un valor, unas razones, una vida deseable a defender y disputar.<\/p>\n<p>Todo lo que se agrega como riqueza de lenguaje, formas de coordinaci\u00f3n, ideas, sostenimiento afectivo y subjetivo de situaciones y producciones, modos de organizaci\u00f3n del intercambio, aun atravesando la esfera de reproducci\u00f3n privada o las l\u00f3gicas administrativas p\u00fablicas, pertenece al com\u00fan. Pero esa forma de \u201cpertenecer\u201d es distinta a la de la posesi\u00f3n caracter\u00edstica de la propiedad privada. Es el com\u00fan reconoci\u00e9ndose como tal y creando las mediaciones necesarias para que esa valoraci\u00f3n se sostenga de un modo din\u00e1mico y no alienado, de ah\u00ed la necesidad de nuevas instituciones del com\u00fan. La pregunta por el fortalecimiento de la autonom\u00eda de la productividad no mercantil del com\u00fan y su condici\u00f3n liberadora incluye, como una de sus instancias, la posibilidad de un ingreso que garantice el desarrollo de una apuesta pol\u00edtica para la cual la ausencia de garant\u00edas ya no tiene que ver con una incertidumbre padecida por unos y capitalizada por otros, sino con la garant\u00eda de poder apostar aut\u00f3nomamente, es decir, ning\u00fan hombre nuevo, ninguna gran certeza, sino errar por cuenta propia y volver a reinventarse. La potencia de saber lo que no queremos y reservarnos zonas de no saber en relaci\u00f3n a lo deseable.<\/p>\n<p>El ingreso garantizado no se justifica por una moral del trabajo ni por una meritocracia \u2013esta vez m\u00e1s justa\u2013 a la que, en realidad, contesta; sino que aportar\u00eda a la recuperaci\u00f3n de nuestro propio tiempo (social, colectivo, individual\u2026 singular), nuestra capacidad de perder el tiempo, es decir, experimentar de diversos modos el hecho de que la vida no sirve para otra cosa que ser vivida. No se trata, tampoco, de ajustar cuentas con la enorme acumulaci\u00f3n de formas de explotaci\u00f3n en nombre de una humanidad liberada de manera definitiva, de una pureza finalmente expresada en un mejor sistema; sino de la instituci\u00f3n parcial de experiencias capaces de relanzar como en un eterno retorno una vida para la vida. \u00bfAlguien puede acaso decirnos que no tiene sentido financiar esa necesidad? Adem\u00e1s, \u00bfa qui\u00e9n corresponder\u00eda gestionar esos recursos, sino a los \u201ccomunes\u201d, es decir, tadas nosotras y nosotros en tanto trabajadores sociales? Lo que se abre con este modo de inscribir la \u201crenta b\u00e1sica\u201d, ingreso universal\u201d o \u201cingreso social garantizado\u201d es una exploraci\u00f3n sobre nuevas articulaciones entre lo privado, lo p\u00fablico y lo com\u00fan, partiendo de un criterio de defensa de la vida como tiempo propio, liberada en la medida en que se pueda (seg\u00fan se diriman las fuerzas hist\u00f3ricas reales) de la obligaci\u00f3n de venderse para tenerse como se tiene una mercanc\u00eda.<\/p>\n<p>Este tipo de ingreso incondicional supone, entonces, una apuesta profundamente democr\u00e1tica, en tanto paga capacidades comunes sin imponerles el sesgo de la utilidad, ni de lo que el mercado valora como rentable; apoya, de ese modo, la autonom\u00eda pol\u00edtica de la producci\u00f3n de un com\u00fan. La capacidad de decidir, no como capacidad de capacidades ni racionalidad ordenadora, sino como espacio de experimentaci\u00f3n com\u00fan, es decir, como conexi\u00f3n con el propio deseo (cuerpo, inconsciente\u2026 como guste llamarse) y como entrega \u2013confianza\u2013 a las apuestas comunes.<\/p>\n<p>3.<\/p>\n<p>Seg\u00fan el lenguaje de los organismos internacionales, como, por ejemplo, la OMS, hay estr\u00e9s por incertidumbre y enfermedad por trastornos de ansiedad y depresi\u00f3n. Es todo lo que pueden enunciar: lo que el capitalismo en su estado actual hace padecer a las personas, cada vez m\u00e1s lejos de un trabajo digno o incluso cada vez m\u00e1s lejos de una vida digna aun trabajando. El diagn\u00f3stico no es desacertado, pero la enunciaci\u00f3n es pol\u00edticamente inocua. Si lo \u00fanico que nos queda por hacer es intentar comprender en qu\u00e9 estad\u00edstica o en qu\u00e9 parte del diagn\u00f3stico cabemos\u2026 \u00a1eso s\u00ed que es realmente deprimente!<\/p>\n<p>El arte de conversar con nuestras amistadas, con los no necesariamente amigos, pero cercanos de todos modos, o incluso con un alma que nos cruzamos por casualidad, alcanza para advertir la preocupaci\u00f3n ambiente en torno al sostenimiento de la vida. La vida entendida como sentido que vale la pena ser sostenido, es decir, no la vida biol\u00f3gica \u2013el ser de necesidad en que nos convierte la reducci\u00f3n biologicista\u2013, sino la existencia que es y que puede ser, la experiencia de una exposici\u00f3n a la mordedura de lo real que no es menos expectativa de caricia, deseo de caricia, hasta que no logremos diferenciar expectativa de deseo, para abandonar las \u201cexpectativas\u201d por la certeza de la muerte y aferrarnos al deseo aceptando la incerteza de vivir. Es decir, que si nos interesa sobrevivir no es para ser sobrevivientes, sino para vivir de acuerdo a alguna astucia o insistir locamente en una direcci\u00f3n, aunque \u00e9sta no fuera m\u00e1s que un quedarse ah\u00ed\u2026 Los m\u00e9dicos nos recomiendan conseguir estar de buen \u00e1nimo para generar condiciones de salud. Pero, desgraciada y afortunadamente, no funcionamos de ese modo, sino que, en todo, caso la salud que nos sabemos conseguir solo tiene sentido en funci\u00f3n de una <em>an\u00edmica<\/em>.<\/p>\n<p>El ingreso social garantizado o renta b\u00e1sica que agitamos tiene que ver con la disputa por lo an\u00edmico \u2013disputa, a su vez, an\u00edmica. \u00bfEs el monto a percibir lo que alterar\u00eda nuestro estado de \u00e1nimo? No. Es el movimiento completo: tomar registro de que nos estamos generando, como comunidad pol\u00edtica, condiciones de alivio ante incertidumbres impuestas desde l\u00f3gicas y espacios llenos de certidumbres que nos oprimen; apropiarnos de un principio de serenidad para reorientar nuestra econom\u00eda an\u00edmica m\u00e1s all\u00e1 de la supervivencia, no para despreocuparse, sino para insistir en la b\u00fasqueda de preocupaciones florecidas de nuestros propios experimentos que, claro, bien podr\u00edan ser desastrosos. \u00bfQu\u00e9 haremos cuando no tengamos m\u00e1s ganas de trabajar o, mejor a\u00fan, cuando las ganas de no trabajar se transformen en el sentimiento preponderante? Una nueva instituci\u00f3n que garantice que la ausencia de garant\u00edas pase por otro lugar que la supervivencia. Porque nadie quiere una vida \u201cgarantizada\u201d, sino un ingreso garantizado para estar en condiciones de experimentar la falta de garant\u00edas de diversos modos, seg\u00fan apuestas, proyectos o incluso renuncias y retiradas.<\/p>\n<p>Nos volver\u00e1n a hablar de m\u00e9rito\u2026 Pero, \u00bfacaso puede entregarse al tramposo m\u00e9rito el amor por las cosas, el deseo de hacer algo con las cosas mientras \u00e9stas y otras cosas hacen algo con nosotros? \u00bfDesde qu\u00e9 hip\u00f3crita podio, desde que sombra codiciosa, se murmura el m\u00e9rito? Patrones que no quieren trabajar, evaluadores que no quieren ser evaluados, gobernantes devenidos en comentaristas, y sus polic\u00edas que no quieren ser controladas. No hay caso, a la culpa se la derroca como a la peor de las tiran\u00edas, o ser\u00e1 ella misma la encargada de carcomer lentamente nuestro \u00e1nimo, hasta presentarnos una intemperie que es nuestra potestad descubrir. Ya lo dijo el fil\u00f3sofo, \u201cnacimos inocentes\u201d. Ni deudas ni m\u00e9ritos. Ya es bastante lo que requiere de nosotros la fresca amargura de la existencia; descubrir el sinsentido para reinventarnos sentido, encontrar en los rostros de las amistades una comunidad posible para encontrar en la comunidad una convivencia, en lo posible, amistosa.<\/p>\n<p>No es para sobrevivir que nos interesa este instrumento\u2026 una Renta del Com\u00fan; es m\u00e1s bien para darnos \u00e1nimo, largo aliento para un periplo corto. Es un gesto pol\u00edtico y un acto de ternura para con esta fiera desamparada que a fuerza de pretenderse conocedora del mundo y del destino, no sabe qu\u00e9 hacer consigo misma. Para sobrevivir a la supervivencia no necesitamos otra cosa que disponibilidad an\u00edmica (lo singular) y disposici\u00f3n amistosa (lo com\u00fan). La seguridad (social, policial, sanitaria) es un asunto organizativo y reiterativo con raigambre antropol\u00f3gica, pero el cuidado es la <em>dynamis<\/em> vuelta forma de vita, lo que nos llama y nos mueve \u2013porque vale, tiene sentido\u2013 a un nuevo tipo de organizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>*Ensayista, docente, editor. Ense\u00f1a Historia Social Argentina en la Universidad Nacional de Avellaneda y Comunicaci\u00f3n Social y Psicolog\u00eda Institucional en la Universidad Nacional de Jos\u00e9 C. Paz. Codirige Red Editorial junto a Rub\u00e9n Mira. Public\u00f3 <em>Filosof\u00eda para perros perdidos. Variaciones sobre Max Stirner<\/em> (Junto a Adri\u00e1n Cangi, 2018), <em>Papa negra<\/em> (2011), <em>Globalizaci\u00f3n. Sacralizaci\u00f3n del mercado<\/em> (2001), <em>Linchamientos. La polic\u00eda que llevamos dentro<\/em> (comp. Junto a Adri\u00e1n Cangi, 2015). Conduce y coproduce \u201cPensando la cosa\u201d (Canal Abierto).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Ariel Pennisi* 1. Hace casi treinta a\u00f1os en Argentina se viene planteando (desde la CTA y otros sectores o actores) el problema del derecho a la existencia en un contexto de creciente derrumbe de la actividad laboral tal como se la conoci\u00f3 durante el apogeo del r\u00e9gimen fordista-taylorista y de los Estados de bienestar. 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