{"id":2733,"date":"2020-06-12T19:39:24","date_gmt":"2020-06-12T19:39:24","guid":{"rendered":"http:\/\/uninomadasur.net\/?p=2733"},"modified":"2020-06-12T19:39:24","modified_gmt":"2020-06-12T19:39:24","slug":"virus-revueltas-capital","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/uninomadasur.net\/?p=2733","title":{"rendered":"Virus, revueltas, capital"},"content":{"rendered":"<p><em>por Sergio Villalobos-Ruminott <\/em><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Introducci\u00f3n <\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 tienen en com\u00fan la serie de revueltas que han explotado en diversos lugares del mundo durante los \u00faltimos a\u00f1os, y la pandemia decretada por el aumento masivo de casos de contagio del COVID-19 en los \u00faltimos meses? Por supuesto, no se trata solo de un parentesco metaf\u00f3rico, esto es, de una analog\u00eda basada en la descripci\u00f3n de las revueltas y su propagaci\u00f3n de acuerdo con las descripciones relativas a la proliferaci\u00f3n viral. Y no porque esa met\u00e1fora est\u00e9 errada o posea una carga po\u00e9tica restringida, pues ya lo advert\u00eda Deleuze atendiendo a la descodificaci\u00f3n del capitalismo cl\u00e1sico: el mundo actual est\u00e1 constituido m\u00e1s por la axiom\u00e1tica inanticipable de los derrames y las proliferaciones que por la econom\u00eda de los c\u00f3digos y las territorializaciones monumentales, haciendo posible formas del contagio y de la imitaci\u00f3n (Gabriel Tarde) que subvierten los modelos molares de las ciencias sociales tradicionales y sus teor\u00edas de la acci\u00f3n y del cambio social (Durkheim y las sociolog\u00edas normativas). Sin embargo, la convergencia del virus y las revueltas va m\u00e1s all\u00e1, pues alude a una cierta co-pertenencia, y a\u00fan m\u00e1s, a una co-emergencia de ambos fen\u00f3menos. En efecto, las condiciones socio-econ\u00f3micas que han generado la aparici\u00f3n y propagaci\u00f3n del virus son las mismas, en t\u00e9rminos generales, que aquellas que han obligado a miles de personas, en diversos lugares del mundo, a abandonar la inercia acostumbrada y ocupar las calles en se\u00f1al de descontento, saturaci\u00f3n, rabia o desesperaci\u00f3n frente a unas condiciones de injusticia, discriminaci\u00f3n, violencia y precarizaci\u00f3n estructurales o, incluso, tendencialmente progresivas. Problematizar esta co-emergencia es la tarea que me propongo en las siguientes p\u00e1ginas, aunque sea de manera todav\u00eda preliminar.<\/p>\n<p>Para esto, necesitamos primero poner en cuesti\u00f3n el car\u00e1cter eventual o accidental de la pandemia, apuntando a su profunda imbricaci\u00f3n con los procesos de acumulaci\u00f3n del capitalismo neoliberal contempor\u00e1neo. Luego, en una segunda instancia, debemos poner en cuesti\u00f3n la idea misma de \u201cnormalidad\u201d y las esperanzas en su recuperaci\u00f3n, para mostrar c\u00f3mo situaciones supuestamente excepcionales tales como las guerras, la proliferaci\u00f3n de enfermedades contagiosas, las sequ\u00edas e, incluso, los accidentes nucleares, son aspectos distintivos y constitutivos de la \u201cnormalidad\u201d capitalista hist\u00f3rica y contempor\u00e1nea. Finalmente, debemos explorar la relaci\u00f3n entre la sostenida precarizaci\u00f3n de la vida y la condici\u00f3n singular de las revueltas contempor\u00e1neas, las que ya no pueden ser inscritas en la concepci\u00f3n normativa, universal o necesaria del cambio social, seg\u00fan las perspectivas evolucionistas, emancipatorias y revolucionarias cl\u00e1sicas. Las revueltas, en su condici\u00f3n inminente, no pueden ser explicadas por los presupuestos de la teor\u00eda sociol\u00f3gica del cambio social, pues dicha teor\u00eda tiende a concebirlas como manifestaciones an\u00f3micas y desviadas de las pautas programadas de la evoluci\u00f3n social, pero tampoco pueden ser propiamente comprendidas desde la representaci\u00f3n monumental de la Revoluci\u00f3n, como ruptura y nuevo comienzo, o como acci\u00f3n pol\u00edtica antisistema, org\u00e1nicamente coordinada y regulada seg\u00fan una organizaci\u00f3n principial de la acci\u00f3n que descansa en una determinada postulaci\u00f3n de las relaciones entre teor\u00eda y praxis social, y en la integridad o \u201cidentidad para s\u00ed\u201d de una determinada subjetividad revolucionaria. En este sentido, la pregunta por las revueltas no se refiere solo a su singularidad situacional, sino que tambi\u00e9n a su historicidad, lo que nos demanda, a fin de cuentas, una problematizaci\u00f3n de la misma relaci\u00f3n entre existencia, temporalidad y pol\u00edtica. En esto contexto, me atrevo a sostener que le cabe a la infrapol\u00edtica la posibilidad de captar esta historicidad sin remitirla al esquema teor\u00eda-praxis que alimenta las concepciones habituales de la pol\u00edtica moderna.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Parto, entonces, por formular mi hip\u00f3tesis general:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La intensificaci\u00f3n actual de los procesos de acumulaci\u00f3n, explotaci\u00f3n y expropiaci\u00f3n capitalista, precipitada por la desregulaci\u00f3n neoliberal, lleva a la combinaci\u00f3n de formas primitivas y sofisticadas de extracci\u00f3n de plusval\u00eda, a la masificaci\u00f3n de pr\u00e1cticas expropiadoras y al desbalance del metabolismo entre sociedad y naturaleza del que hablaba Marx, hacia una forma de producci\u00f3n y de explotaci\u00f3n que atraviesa el umbral de sustentabilidad moderno, confront\u00e1ndonos con la amenaza de la devastaci\u00f3n. Dadas estas nuevas condiciones, que son el efecto de la intensificaci\u00f3n de los mecanismos distintivos del capitalismo cl\u00e1sico, la teor\u00eda pol\u00edtica del antagonismo moderno, pensado en t\u00e9rminos de clases (burgues\u00eda \/ proletariado); en t\u00e9rminos n\u00f3micos (imperialismo \/ colonias), o en t\u00e9rminos identitarios (todas las luchas territorializadas en la l\u00f3gica del nosotros \/ ellos), ya no parece dar cuenta de la singularidad de las revueltas sociales. En la medida en que el antagonismo pensado seg\u00fan la topolog\u00eda moderna de las luchas sigue remitiendo las revueltas a las directrices emanadas desde la divisi\u00f3n social o sexual del trabajo, o a la dial\u00e9ctica entre hegemon\u00eda y contra-hegemon\u00eda, circunscrita al Estado nacional, o, incluso, a las variantes de la soberan\u00eda moderna (estatal \/ popular), sigue sin captar su singularidad. Es este desfase entre la teor\u00eda pol\u00edtica de los antagonismos y las expresiones efectivas de las revueltas el que nos permite afirmar la pertinencia de la interrogaci\u00f3n infrapol\u00edtica, pues desde ella el mismo antagonismo se pluraliza en una diversidad de conflictos que no necesitan restituir la l\u00f3gica del conflicto central para marcar su supuesta racionalidad estrat\u00e9gica. Y, sin embargo, todav\u00eda ser\u00eda necesario advertir que el elemento com\u00fan de estos diferentes antagonismos, pensados infrapol\u00edticamente, yace en que son, de acuerdo con sus respectivas condiciones de emergencia y expresi\u00f3n, conflictos afirmativos de la existencia contra la fuerza devastadora del capital.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Explicitar y atender a las consecuencias de esta compleja hip\u00f3tesis es nuestro m\u00e1s inmediato cometido.<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>La pandemia como plus-valor <\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El capitalismo avanza mediante la universalizaci\u00f3n de sus condiciones de posibilidad, las que descansan en procesos de explotaci\u00f3n y expropiaci\u00f3n-apropiadora del uso colectivo de los bienes y recursos \u201cnaturalmente\u201d dados al hombre. En un art\u00edculo reciente sobre la cuesti\u00f3n de la naturaleza y el problema el valor en Marx<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a>, el destacado soci\u00f3logo marxista y ecologista, John Bellamy Foster, recuerda aquellos famosos escritos de juventud de Marx relacionados con el robo de le\u00f1a. Se trata de cinco intervenciones en las que el alem\u00e1n critica la nueva legislaci\u00f3n prusiana sobre la criminalizaci\u00f3n del llamado \u201crobo de madera en los bosques de Renania\u201d por parte de comunidades campesinas, cuesti\u00f3n que habr\u00eda marcado un cambio en las relaciones de apropiaci\u00f3n, en el concepto mismo de propiedad y en su relaci\u00f3n con el crimen de la expropiaci\u00f3n y del libre uso de los recursos naturales en esos a\u00f1os. Estos art\u00edculos, que aparecieron entre octubre y noviembre de 1842 en la <em>Rheinische Zeitung<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\"><strong>[2]<\/strong><\/a>, <\/em>ya han sido destacados por su centralidad en la g\u00e9nesis del pensamiento econ\u00f3mico marxista bastantes veces como para recalcar aqu\u00ed su importancia, pero talvez valga la pena referir el reciente libro de Peter Linebaugh, <em>Stop, Thief!, <\/em>quien, jugando con el t\u00edtulo, vincula ese momento cuasi \u201coriginario\u201d de la cr\u00edtica marxista y la situaci\u00f3n actual de expropiaci\u00f3n y explotaci\u00f3n capitalista, masificada a nivel planetario, como una actividad criminal de destrucci\u00f3n del com\u00fan mediante el sostenido avance de una cada vez m\u00e1s sofisticada divisi\u00f3n del trabajo orientada a la acumulaci\u00f3n, y una h\u00edper-explotaci\u00f3n de recursos, complementada, a su vez, por una tendencia a la privatizaci\u00f3n expropiadora y a la criminalizaci\u00f3n de la libre recolecci\u00f3n y del libre uso de los bienes comunes, tales como el agua de napas subterr\u00e1neas o la recolecci\u00f3n de aguas de lluvia, pr\u00e1cticas que caen, cada vez m\u00e1s, bajo la esfera jur\u00eddica-criminol\u00f3gica y propietarista del capital.<a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\">[3]<\/a><\/p>\n<p>Tanto Bellamy Foster como Linebaugh coinciden en sindicar aquella intervenci\u00f3n de Marx en los debates de la Dieta Renana como inaugurales de un desplazamiento que llevar\u00e1 al joven fil\u00f3sofo a profundizar en sus estudios de la econom\u00eda pol\u00edtica de su periodo, para entender la estructura profunda de las relaciones burguesas de producci\u00f3n, apropiaci\u00f3n y expropiaci\u00f3n junto a sus fundamentos te\u00f3ricos, jur\u00eddicos y criminol\u00f3gicos. El mismo Marx, a\u00f1os despu\u00e9s, en el famoso <em>Pr\u00f3logo de la Contribuci\u00f3n a la cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica <\/em>(1859), reconocer\u00e1 estos primeros textos como cruciales en su giro hacia la consideraci\u00f3n de los aspectos econ\u00f3mico-jur\u00eddicos que definen la reproducci\u00f3n material de la sociedad. Si, por un lado, la inteligente lectura de Bellamy Foster repara en esto, es porque gracias a la problematizaci\u00f3n marxista de la noci\u00f3n de propiedad y de las relaciones de apropiaci\u00f3n, se puede ahora pensar en las consecuencias del capitalismo actual relativas a la devastaci\u00f3n de la naturaleza, evitando caer en nociones substantivas y m\u00edsticas, gracias a la posibilidad de evaluar las relaciones hist\u00f3rico-concretas de apropiaci\u00f3n y de producci\u00f3n, que son las que explican de manera m\u00e1s satisfactoria los fen\u00f3menos derivados de la crisis del metabolismo cl\u00e1sico entre la actividad productiva humana y su entorno. Por otro lado, y en un sentido complementario, Linebaugh recurre a este momento central en el pensamiento marxista para cuestionar las ciencias sociales y jur\u00eddicas, en especial la criminolog\u00eda, pues estas han sido instrumentos serviciales a la l\u00f3gica de apropiaci\u00f3n capitalista, definiendo desde sus presupuestos el alcance y la naturaleza del crimen asociado con el libre uso de los recursos naturales. Linebaugh no solo nos muestra la apropiaci\u00f3n capitalista como un \u201ccrimen\u201d astutamente legitimado por estos saberes instrumentales, sino que tambi\u00e9n rehabilita las formas colectivas e improductivas de apropiaci\u00f3n, aquellas que se resisten a la l\u00f3gica individualista del capital, poniendo en cuesti\u00f3n, de paso, los usos normativos de la noci\u00f3n del lumpen-proletariado que sigue estando presente en una serie de discursos moralistas (desarrollistas) contempor\u00e1neos, interesados en deslegitimar formas de vida com\u00fan marginales o resistentes a la l\u00f3gica progresiva e h\u00edper-productiva del capital. En este sentido, Linebaugh apela, en una l\u00ednea clara de parentesco con la econom\u00eda moral de la multitud de E. P. Thompson, a formas de lo com\u00fan que no se inscriben en el formato determinado por la actual divisi\u00f3n del trabajo, y que no solo subsisten como reservas infinitas de mano de obra para la demanda global, sino que desarrollan pr\u00e1cticas de empoderamiento colectivas que resisten la ley del valor capitalista.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Gracias a todo esto, tambi\u00e9n se hace claro el v\u00ednculo entre el avance de los procesos de acumulaci\u00f3n, explotaci\u00f3n y expropiaci\u00f3n capitalista y la permanente criminalizaci\u00f3n de las formas comunes de resistencia, basadas en l\u00f3gicas no individuales de la propiedad y en usos colectivos y no necesariamente productivos. Si Brecht ya hab\u00eda enunciado la misma sospecha, al preguntarse por la relaci\u00f3n entre el crimen de fundar un banco y el de robarlo, hoy, seg\u00fan la interrogaci\u00f3n de Linebaugh, nos encontramos frente a un avance sostenido de estos procesos de criminalizaci\u00f3n que tienen como objetivo ya no solo la privaci\u00f3n y privatizaci\u00f3n del libre uso de los bienes, sino a las mismas expresiones sociales de resistencia. En efecto, el neoliberalismo es la \u00faltima instancia, hasta hoy, de desmontaje y criminalizaci\u00f3n del com\u00fan, a partir de su privatizaci\u00f3n o criminalizaci\u00f3n permanente.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Traigo a colaci\u00f3n a ambos autores porque me interesa mostrar c\u00f3mo, en los tempranos escritos de Marx, existe una cierta complementariedad entre la cr\u00edtica del derecho burgu\u00e9s y la cr\u00edtica del capitalismo que va mucho m\u00e1s all\u00e1 de la simple determinaci\u00f3n del derecho como forma de ideolog\u00eda dominante. Ser\u00eda gracias a esta situaci\u00f3n relativa al robo de le\u00f1a que Marx comienza a problematizar la misma cuesti\u00f3n de la propiedad, la que vuelve a expresarse en sus diferencias con <em>La filosof\u00eda de la miseria <\/em>de Pierre Joseph Proudhon, diferencias que motivan, a su vez, ese famoso texto pol\u00e9mico titulado <em>La miseria de la filosof\u00eda<\/em>, escrito por Marx en 1847. La cuesti\u00f3n de fondo, para ir r\u00e1pido al punto que nos concierne, es que Marx considera que la formulaci\u00f3n generalizante de Proudhon no logra captar la singularidad hist\u00f3rica del capitalismo, en la medida en que tiende a operar con categor\u00edas pre-cr\u00edticas, homog\u00e9neas o des-historizadas. El caso paradigm\u00e1tico est\u00e1 dado, precisamente, por aquella declaraci\u00f3n de Proudhon que considera la propiedad, toda la propiedad o la propiedad en general, como un robo, precisamente porque dicha sentencia, que rememora el car\u00e1cter hipot\u00e9tico de la imaginaci\u00f3n contractualista cl\u00e1sica (Rousseau ya hab\u00eda postulado a la propiedad privada como el origen efectivo de la desigualdad entre los hombres, a\u00f1os antes), no logra captar la especificidad de las relaciones burguesas de apropiaci\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En efecto, frente a la frase \u201cla propiedad es un robo\u201d, Marx, quien hab\u00eda observado el complejo entramado de la criminalizaci\u00f3n del robo de madera a\u00f1os antes, se resiste a tal generalizaci\u00f3n y apunta, mediante un proceso de historizaci\u00f3n radical, a pensar en la singularidad no solo de las formas de la propiedad moderna, en oposici\u00f3n a formas anteriores o pre-capitalistas, sino tambi\u00e9n, en las relaciones sociales y jur\u00eddicas de apropiaci\u00f3n y expropiaci\u00f3n; es decir, para Marx el problema no es la propiedad en general sino las relaciones sociales de apropiaci\u00f3n y expropiaci\u00f3n que fundamentan la noci\u00f3n moderna, burguesa, de propiedad privada, la que a su vez, no se remite \u00fanica y exclusivamente a la dimensi\u00f3n jur\u00eddica y econ\u00f3mica, sino que determina al ser social del hombre en t\u00e9rminos productivistas y propietaristas. En otras palabras, la cr\u00edtica de las relaciones de apropiaci\u00f3n y expropiaci\u00f3n devela no solo los l\u00edmites jur\u00eddicos sino tambi\u00e9n el presupuesto onto-antropol\u00f3gico en el que se funda el modo de producci\u00f3n capitalista. La cr\u00edtica de las relaciones de apropiaci\u00f3n burguesas es, entonces, una cr\u00edtica de la antropolog\u00eda productivista y de su delicado equilibrio metab\u00f3lico, siempre que Marx entiende que tal equilibrio ser\u00e1 roto, tarde o temprano, dadas las mismas disposiciones que regulan los procesos de acumulaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Para los estudiosos marxistas, este tipo de desplazamientos desde las categor\u00edas pre-cr\u00edticas de las ciencias humanas y sociales de su tiempo hacia nociones hist\u00f3rico-concretas deber\u00eda resultar habitual, pues constituye el procedimiento distintivo de la anal\u00edtica implementada por \u00e9l, no solo a la sociedad capitalista de su tiempo, sino tambi\u00e9n a los discursos de \u201cnaturalizaci\u00f3n\u201d producidos por dicha sociedad. Es decir, la llamada \u201ccr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica\u201d no es, principalmente, una restituci\u00f3n o correcci\u00f3n de la econom\u00eda, no constituye un discurso ni econ\u00f3mico ni disciplinario, sino que funciona como una destrucci\u00f3n de dicho discurso, mediante una historizaci\u00f3n permanente de sus categor\u00edas de an\u00e1lisis. Y esto es central para evitar tantas lecturas err\u00f3neas que insisten en inscribir la anal\u00edtica marxista en dominios disciplinarios universitarios, remiti\u00e9ndola a la l\u00f3gica de la prueba y la refutaci\u00f3n con la que burdamente los saberes modernos se arrogan importancia y autoridad.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>A su vez, el momento de mayor auto-explicitaci\u00f3n de este procedimiento de historizaci\u00f3n lo encontremos en el famoso apartado titulado <em>El m\u00e9todo de la econom\u00eda pol\u00edtica<\/em>, generalmente publicado con los <em>Grundrisse <\/em>de 1858-59. All\u00ed, la historizaci\u00f3n constante implica una serie de precisiones que van desde la diferencia entre el concepto tradicional y el concepto marxista de ideolog\u00eda, la formaci\u00f3n del concepto \u201cmodo de producci\u00f3n\u201d, las cr\u00edticas a nociones generales como riqueza o poblaci\u00f3n, hasta las diferenciaciones espec\u00edficas, pero llenas de consecuencias, entre \u201cbienes\u201d y mercanc\u00eda, riqueza y ganancia, trabajo y fuerza de trabajo, precio y valor, incluyendo la misma cr\u00edtica de los presupuestos historicistas que determinan el capitalismo como el desenlace l\u00f3gico de la historia y que perpet\u00faan una imagen inm\u00f3vil y fetichizada de la naturaleza. En el fondo, mediante una cr\u00edtica de las generalizaciones inherentes a las categor\u00edas pre-cr\u00edticas de los discursos de su tiempo, Marx propone a una serie de nociones capaces de captar el complejo conjunto de variables hist\u00f3rico-concretas que mueven lo real, sin someterlo a esquemas evolutivos aprior\u00edsticos. A\u00fan cuando no tengo inter\u00e9s en identificar este proceso de historizaci\u00f3n con el llamado materialismo hist\u00f3rico y\/o el materialismo dial\u00e9ctico<a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\">[4]<\/a>, lo que me parece relevante de esta historizaci\u00f3n es la forma en que ella hace posible un an\u00e1lisis, en cada caso, no sobre la imagen invertida o ideal de los procesos sociales, sino sobre los procesos sociales mismos y su respectiva producci\u00f3n de im\u00e1genes.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>He tra\u00eddo a colaci\u00f3n este procedimiento de historizaci\u00f3n anal\u00edtica porque es el que alimenta los desarrollos actuales del discurso eco-marxista, el que debe confrontar hoy m\u00faltiples generalizaciones e imprecisiones equivalentes a aquellas que Marx enfrent\u00f3 en la econom\u00eda pol\u00edtica cl\u00e1sica<a href=\"#_ftn5\" name=\"_ftnref5\">[5]<\/a>. La relevancia de esto radica en que nos permite no solo acceder al innegable problema ecol\u00f3gico contempor\u00e1neo, sino hacerlo m\u00e1s all\u00e1 de las generalizaciones que abundan en los discursos humanistas sobre la destrucci\u00f3n del medio ambiente, el conservacionismo homog\u00e9neo e incluso, las pr\u00e1cticas h\u00edper-normativas relacionas con el cuidado de s\u00ed, las diet\u00e9ticas y est\u00e9ticas de un nuevo hombre de consumo sofisticado o \u2018sustentable\u2019, que se juntan, en el imaginario progresista contempor\u00e1neo, con las demandas identitarias y comunales de un \u201cbuen vivir\u201d distintivo de culturas no occidentales, que estar\u00eda incontaminado por la modernidad, el capitalismo y la colonizaci\u00f3n, y por tanto, cohabitar\u00eda en el pluriverso epistemol\u00f3gico actual como una alternativa efectiva al capitalismo en la medida en que conserva el secreto de una forma de vida natural, reponiendo con tales aspiraciones, un cierto <em>logocentrismo sustituto <\/em>de clara filiaci\u00f3n rousseauniana. No se trata, por supuesto, de negar la relevancia hist\u00f3rica de las luchas anti-coloniales, ni mucho menos restarles estatus epistemol\u00f3gico a los saberes \u201cnativos\u201d o no occidentales, sino de mostrar que sus condiciones de posibilidad vienen dadas, en cuanto discursos y alternativas, por un entramado material que sigue rigiendo la orientaci\u00f3n general de los procesos hist\u00f3ricos en la actualidad; entramado desde el cu\u00e1l, como prueba el progresismo pol\u00edtico latinoamericano reciente, es muy dif\u00edcil substraerse.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Hoy m\u00e1s que nunca, gracias a la flexibilidad del mismo proceso de acumulaci\u00f3n, esto es, a su capacidad de combinar, sin problemas, procesos de extracci\u00f3n absoluta y relativa de plusval\u00eda, y de organizarse en t\u00e9rminos de subsunci\u00f3n formal y real del trabajo al capital, adem\u00e1s de la expansi\u00f3n e intensificaci\u00f3n de los procesos de expropiaci\u00f3n que complementan a los de explotaci\u00f3n y expoliaci\u00f3n, resulta una \u201crobinsonada\u201d desconocer la compleja dependencia de los modos de vida comunitarios respecto a la divisi\u00f3n internacional del trabajo y sus demandas de bienes, recursos naturales y\/o mano de obra barata. Esto no solo marcar\u00eda el l\u00edmite de los discursos naturalistas que confunden riqueza y capital, olvidando la g\u00e9nesis hist\u00f3rica del valor, sino tambi\u00e9n de los discursos decolonialistas y progresistas que no atienden a la composici\u00f3n org\u00e1nica del capital ni a la estructura de la renta en la actualidad. A la vez, historizar las categor\u00edas de an\u00e1lisis nos permite entender el fen\u00f3meno de la pandemia seg\u00fan una serie de procesos relativos al cambio en el patr\u00f3n de acumulaci\u00f3n derivado de la desregulaci\u00f3n y neoliberalizaci\u00f3n de la econom\u00eda, desde las \u00faltimas d\u00e9cadas del siglo XX.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>De ah\u00ed entonces que presentar la pandemia como un evento inesperado o imponderable es solo el fruto de una ignorancia mayor o de una mala voluntad pol\u00edtica. Es decir, tenemos que ser capaces de entender la complejidad de los procesos de expropiaci\u00f3n y de acumulaci\u00f3n del capitalismo contempor\u00e1neo no solo a nivel las consecuencias relativas a la diseminaci\u00f3n del virus y las respectivas fallas en la infra-estructura y en los recursos para producir efectos paliativos, sino tambi\u00e9n en relaci\u00f3n con su misma aparici\u00f3n. Es esto, precisamente, lo que caracteriza la condici\u00f3n capitalista del virus, el hecho de constituir una forma inesperada de plusval\u00eda \u2018negativa\u2019, que, sin embargo, puede ser perfectamente re-capitalizada. Nociones tales como capitalismo del desastre y narco-acumulaci\u00f3n, no hacen sino mostrar como la l\u00f3gica flexible o axiom\u00e1tica del capitalismo actual, alejado de la representaci\u00f3n monumental del capitalismo decimon\u00f3nico, permite convertir acontecimientos negativos (desastres naturales, crisis financieras, crimen organizado, etc.) en oportunidades de emprendimiento que siguen e intensifican la misma extracci\u00f3n de plusval\u00eda.<a href=\"#_ftn6\" name=\"_ftnref6\">[6]<\/a> En este sentido, el COVID-19 es tanto un plusvalor inesperado, o efecto involuntario pero determinado por la misma l\u00f3gica de acumulaci\u00f3n, explotaci\u00f3n y expropiaci\u00f3n del capitalismo contempor\u00e1neo, como una instancia apropiada para reiniciar procesos de acumulaci\u00f3n a partir de sus mismos efectos. Suponer entonces que estamos ante un accidente imponderable es no entender (o pretender no entender) las consecuencias de la desregulaci\u00f3n econ\u00f3mica, jur\u00eddica y financiera relacionada con la emergencia del neoliberalismo y con la conversi\u00f3n del cl\u00e1sico horizonte industrial en el actual horizonte financiero-especulativo regulado por los complejos militar-bancario-corporativo-medi\u00e1tico que mueven al mundo m\u00e1s all\u00e1 de la cl\u00e1sica contenci\u00f3n soberana del Estado nacional.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Zoonosis y derrame <\/strong><\/p>\n<p>En efecto, el llamado COVID-19, cuyos primeros casos se registraron en la ciudad de Wuhan, en la provincia de Hubei, China, corresponde a la enfermedad respiratoria causada por el coronavirus SARS-CoV-2, el segundo s\u00edndrome respiratorio severo desde el a\u00f1o 2002, a\u00f1o en que se registr\u00f3 el primero de estos SARS (<em>Severe Acute Respiratory Syndrome<\/em>) en China, y una de las m\u00faltiples enfermedades agrupadas bajo la categor\u00eda de enfermedades zoon\u00f3ticas, es decir, derivadas del contacto inusual entre humanos y animales.<a href=\"#_ftn7\" name=\"_ftnref7\">[7]<\/a> Entre estas enfermedades zoon\u00f3ticas hay que distinguir, a su vez, las comunes (rabia, lombrices, salmonelosis, etc.) de las nuevas (entre las que est\u00e1n los SARS), pues en los \u00faltimos a\u00f1os ha habido un crecimiento exponencial de este tipo de s\u00edndromes derivado de la expansi\u00f3n de los procesos de acumulaci\u00f3n relacionados con la agro-industria y la acuicultura masiva, intensificando el contacto entre humanos y animales salvajes y alterando el circuito urbano-rural de manera dram\u00e1tica.<a href=\"#_ftn8\" name=\"_ftnref8\">[8]<\/a> De hecho, se estima que m\u00e1s del 60 % de los nuevos agentes pat\u00f3genos que afectan a los humanos provienen del contacto, directo o indirecto, con animales salvajes en comunidades rurales o marginalizadas, mono-productivas y extractivas.<a href=\"#_ftn9\" name=\"_ftnref9\">[9]<\/a> Y esta co-implicaci\u00f3n de pobreza, marginaci\u00f3n y enfermedad no es, en absoluto, una casualidad, sino un s\u00edntoma que expresa la intensificaci\u00f3n de las pr\u00e1cticas productivas y extractivas de la econom\u00eda contempor\u00e1nea.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En tal caso, lejos de concebir el COVID-19 como un accidente natural imprevisible, habr\u00eda que pensarlo como resultado de una serie de procesos relativos a la acumulaci\u00f3n flexible del capitalismo contempor\u00e1neo, procesos que van desde el desmontaje del Estado nacional y sus infra-estructuras no productivas (hospitales, bibliotecas, parques, etc.), mediante su privatizaci\u00f3n y tercerizaci\u00f3n, hasta la creciente incorporaci\u00f3n de espacios y territorios selv\u00e1ticos, alejados de las ciudades y del contacto humano, a las pr\u00e1cticas de la agro-industria, de la miner\u00eda y del <em>animal-farming<\/em>, desbaratando el metabolismo burgu\u00e9s cl\u00e1sico (relaci\u00f3n entre producci\u00f3n y recursos naturales) relativo a la destrucci\u00f3n-productiva capitalista y empujando los niveles de expropiaci\u00f3n y acumulaci\u00f3n hacia umbrales de devastaci\u00f3n. En otras palabras, necesitamos inscribir el an\u00e1lisis de la pandemia en el contexto de una cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica contempor\u00e1nea, es decir, inscribirla en los procesos de h\u00edper-explotaci\u00f3n del trabajo y de los recursos naturales, o, si se prefiere, habr\u00eda que pensar la pandemia y lo que esta devela desde lo que ser\u00eda una nueva teor\u00eda de los procesos de valoraci\u00f3n del capitalismo neoliberal.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Es esto lo que las investigaciones en la industria alimenticia, antropolog\u00eda biol\u00f3gica, demograf\u00eda econ\u00f3mica, y muchas otras, nos se\u00f1alan cuando apuntan a las consecuencias del <em>animal-farming<a href=\"#_ftn10\" name=\"_ftnref10\"><strong>[10]<\/strong><\/a><\/em>, a las transformaciones de la agro-industria<a href=\"#_ftn11\" name=\"_ftnref11\">[11]<\/a> y la multiplicaci\u00f3n de cultivos acu\u00edcolas convertidos en verdaderas <em>plantaciones acu\u00e1ticas<a href=\"#_ftn12\" name=\"_ftnref12\"><strong>[12]<\/strong><\/a><\/em>; pero tambi\u00e9n cuando analizamos las tendencias generales de la industria alimenticia contempor\u00e1nea, la creciente demanda de especies llevadas hasta el umbral de extinci\u00f3n, el desarrollo paralelo de la industria qu\u00edmica relativa al procesamiento y conservaci\u00f3n de alimentos, la explotaci\u00f3n de especies ex\u00f3ticas o protegidas, junto a los procesos generales de desregulaci\u00f3n de la econom\u00eda que, por un lado, hacen que las instancias de control de \u201ccalidad\u201d carezcan de verdaderos criterios y procedimientos de control, mientras que, por otro lado, favorezcan la pr\u00e1ctica de diversificaci\u00f3n de la inversi\u00f3n de grandes conglomerados que, en busca de ventajas comparativas, realizan inversiones de capital en pa\u00edses y comunidades econ\u00f3micamente d\u00e9biles (<em>off-shoring<\/em>), produciendo procesos flexibles de sub-proletarizaci\u00f3n y expropiaci\u00f3n de tierras y recursos naturales.<a href=\"#_ftn13\" name=\"_ftnref13\">[13]<\/a><\/p>\n<p>Todas estas pr\u00e1cticas, potenciadas por la desregulaci\u00f3n general de la econom\u00eda, generan, como consecuencia no anticipada, la emergencia y diseminaci\u00f3n de enfermedades zoon\u00f3ticas (<em>Zoonotic Diseases<\/em>), cuyas consecuencias reci\u00e9n comenzamos a ponderar. Wallace et al., lo dicen as\u00ed:<\/p>\n<p>Si nos refiri\u00e9ramos solo a su expansi\u00f3n global, los bienes agr\u00edcolas sirven como propulsores y como nexos a trav\u00e9s de los cuales los pat\u00f3genos de origen diverso migran desde las localidades m\u00e1s remotas a los centros internacionales m\u00e1s poblados. Es aqu\u00ed, y en este sentido, como nuevos agentes pat\u00f3genos se infiltran en comunidades agr\u00edcolas cerradas. Mientras m\u00e1s larga es la cadena de abastecimiento y m\u00e1s amplia es la correlativa deforestaci\u00f3n, m\u00e1s diversos (y ex\u00f3ticos) son los agentes pat\u00f3genos que ingresan en la cadena alimenticia. Entre los recientes agentes pat\u00f3genos que emergen o re-emergen relacionados con las granjas animales o con la industria alimenticia, originados en el dominio antropog\u00e9nico, est\u00e1n la swine fever africana, Campylobacter, Cryptosporidium, Cyclospora, Ebola Reston, E. coli O157:H7, Hepatitis E, Listeria, Nipah virus, Q fever, Salmonella, Vibrio, Yersinia, y una variedad de nuevas variantes de la gripe, incluyendo H1N1 (2009), H1N2v, H3N2v, H5N1, H5N2, H5Nx, H6N1, H7N1, H7N3, H7N7, H7N9, and H9N2.<a href=\"#_ftn14\" name=\"_ftnref14\">[14]<\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, habr\u00eda que considerar que del total de enfermedades zoon\u00f3ticas hoy en d\u00eda, m\u00e1s del 60% son nuevas y est\u00e1n relacionadas con esta intensificaci\u00f3n desregulada de la expropiaci\u00f3n, explotaci\u00f3n y expoliaci\u00f3n capitalista relativa a la agro-industria, el <em>animal-farming <\/em>y las plantaciones acu\u00e1ticas. A esta cifra, que parece ir en un crecimiento sostenido debido a la persistencia de las pr\u00e1cticas que las producen, en primer lugar, y que las difuminan, en segundo lugar, se suman diversos procesos de precarizaci\u00f3n asociados con la desregulaci\u00f3n neoliberal de la econom\u00eda y con la expropiaci\u00f3n de derechos sociales para amplios sectores poblacionales, condenados a convertirse en poblaciones desechables, migrantes forzados o v\u00edctimas de pr\u00e1cticas de sub- proletarizaci\u00f3n y h\u00edper-explotaci\u00f3n. Junto a esto, desde el punto de vista biol\u00f3gico, estos procesos de producci\u00f3n intensiva, de acortamiento de los ciclos vitales y reproductivos de diversas especies para acelerar su comercializaci\u00f3n (pollos, peces y cerdos), junto a los fen\u00f3menos de inestabilidad derivada del cambio clim\u00e1tico, favorecen y estimulan procesos migratorios virales en busca de nuevos anfitriones con ciclos de vida m\u00e1s largos, es decir, tambi\u00e9n producen una mutaci\u00f3n acelerada de los virus, convirti\u00e9ndolos en agentes pat\u00f3genos cada vez m\u00e1s peligrosos.<a href=\"#_ftn15\" name=\"_ftnref15\">[15]<\/a> Las respuestas neoliberales m\u00e1s frecuentes pasan por apostar a dos alternativas en s\u00ed mismas ineficientes: por un lado, a la industria farmac\u00e9utica y al complejo medico-industrial, que en una espiral de privatizaci\u00f3n y corporativizaci\u00f3n, se orienta a la acumulaci\u00f3n desvergonzada y a la especulaci\u00f3n con los precios de los medicamentes, en un mundo donde las regulaciones son pr\u00e1cticamente inexistentes (siendo Estados Unidos unos de los casos m\u00e1s lamentables). Por otro lado, a la secreta creencia en la llamada inmunidad de especie o inmunidad grupal, cuyo fundamento neo-darwinista es f\u00e1cilmente visible.<a href=\"#_ftn16\" name=\"_ftnref16\">[16]<\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Para entender la naturaleza de la pandemia es necesario entender entonces la condici\u00f3n flexible de la acumulaci\u00f3n y la expropiaci\u00f3n en el contexto desregulado del neoliberalismo, mientras que tambi\u00e9n es necesario entender el neoliberalismo como una mutaci\u00f3n hist\u00f3rica del modo de producci\u00f3n capitalista que termina por deshacer su organizaci\u00f3n molar o monumental en una serie de redes diversificadas inscritas en el proceso de valoraci\u00f3n. No deja de ser sintom\u00e1tico que <em>Derrames <\/em>sea el t\u00edtulo en espa\u00f1ol elegido para la compilaci\u00f3n, en dos peque\u00f1os vol\u00famenes, de las clases de Gilles Deleuze, en el contexto en que este, junto a F\u00e9lix Guattari, escrib\u00edan los famosos libros <em>El Anti-Edipo <\/em>y <em>Mil mesetas<\/em>.<a href=\"#_ftn17\" name=\"_ftnref17\">[17]<\/a> En estas clases se aprecia, de manera notoria, la serie de elaboraciones que llevaron a la publicaci\u00f3n de los dos tomos de <em>Capitalismo y esquizofrenia<\/em>, cuesti\u00f3n que, m\u00e1s all\u00e1 del esc\u00e1ndalo editorial, constituye una de las primeras elaboraciones atentas a la transformaci\u00f3n del capitalismo gracias a los procesos de desregulaci\u00f3n que comenzaban a implementarse en la sociedad europea de ese entonces y, por supuesto, en Estados Unidos. El punto de partida de este an\u00e1lisis era la naturaleza radical del proceso de transformaci\u00f3n del modo de producci\u00f3n capitalista, que perec\u00eda reemplazar los reg\u00edmenes disciplinarios y de codificaci\u00f3n, por una nueva l\u00f3gica axiom\u00e1tica, descentralizada y desterritorializada. Esa desterritorializaci\u00f3n estaba programada, pero no calculada, por la nueva l\u00f3gica del capital, lo que permit\u00eda hablar ahora m\u00e1s all\u00e1 del modo de producci\u00f3n como sistema, monumental y universal, de una serie de derrames capitalistas, que desbordaban la misma relaci\u00f3n entre capital y trabajo; derrames coordinados laxamente por una ley del valor flexible, la que se adaptaba sin mayores problemas a las diversas formaciones econ\u00f3mico-sociales y sistemas pol\u00edticos existente en el planeta. En pocas palabras, la l\u00f3gica axiom\u00e1tica de los derrames hab\u00eda logrado globalizar el sistema capitalista, como el mismo Marx anticipaba en su \u00e9poca, pero no mediante una subsunci\u00f3n homog\u00e9nea del trabajo al capital, seg\u00fan el modelo cl\u00e1sico, sino mediante la combinatoria de diversos mecanismos de expropiaci\u00f3n, explotaci\u00f3n, expoliaci\u00f3n, acumulaci\u00f3n y valoraci\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Es en este sentido que la proliferaci\u00f3n del virus y su configuraci\u00f3n pand\u00e9mica est\u00e1 ya inscrita en la misma l\u00f3gica de los derrames capitalistas, pues esta figura utilizada tempranamente por Deleuze, nos permite pensar la misma desregulaci\u00f3n precipitada por la instauraci\u00f3n del neoliberalismo y sus pol\u00edticas monetaristas, anti-estatistas, librecambistas, financieras, anti-impositivas y especulativas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Normalidad y normalizaci\u00f3n <\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Ser\u00eda una ilusi\u00f3n, sin embargo, pensar que esta l\u00f3gica axiom\u00e1tica anuncia una novedad en el modo de producci\u00f3n capitalista, como si el capitalismo hist\u00f3rico hubiese sido una forma de vida definida por la democracia y el progreso, cuyas crisis fueron siempre de crecimiento y cuya capacidad de superaci\u00f3n asegurara un futuro relativamente alcanzable. Lo que el neoliberalismo y sus procesos de desregulaci\u00f3n produjeron, m\u00e1s bien, fue un agotamiento radical de esa imagen ideol\u00f3gica del capitalismo, mostrando su supuesta normalidad como un proceso de normalizaci\u00f3n, disciplinario y represivo, permanente. En efecto, el neoliberalismo termina por desechar la narrativa b\u00e1sica de la modernidad capitalista que consisti\u00f3, en los siglos 18 y 19, y m\u00e1s notoriamente a\u00fan, durante la Guerra Fr\u00eda, en defender la relaci\u00f3n \u2018natural\u2019 entre capitalismo y democracia, organizando la historicidad de las sociedades seg\u00fan este relato providencial. La desregulaci\u00f3n neoliberal muestra, de manera radical y c\u00ednica, que el capitalismo no s\u00f3lo ha convivido y ha dependido de la esclavitud, del colonialismo, de las guerras y de la explotaci\u00f3n de la mano de obra, sino que lo ha hecho y lo sigue haciendo sin necesidad de suturar la brutalidad de sus procesos mediante la producci\u00f3n de una imagen de redenci\u00f3n o de salvaci\u00f3n para tanto sufrimiento. <em>Business are business<\/em>, equivale entonces a decir que el predominio de la racionalidad utilitaria del <em>homo economicus <\/em>neoliberal constituye el v\u00ednculo social definitorio de la sociedad contempor\u00e1nea, sin regulaci\u00f3n y sin contrapesos. Sin embargo, la misma flexibilidad de la acumulaci\u00f3n contempor\u00e1nea no deber\u00eda inducirnos a pensar que habitamos un mundo post-normativo de libertades sin l\u00edmites, pues la libertad neoliberal es, quiz\u00e1s, la forma de normalizaci\u00f3n m\u00e1s acabada que hayamos experimentado hist\u00f3ricamente, en cuanto sanciona toda resistencia como \u201cil\u00f3gica\u201d, \u201cretrograda\u201d e \u201cirracional\u201d, inscribiendo sus criterios en un sentido com\u00fan epocal.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Gracias a este predominio sin contrapesos, sin contenci\u00f3n, de la racionalidad utilitaria y de la flexibilidad de los procesos de acumulaci\u00f3n, el precario equilibrio al que refer\u00edamos bajo la figura del metabolismo entre producci\u00f3n y recursos naturales, metabolismo que estaba organizado en t\u00e9rminos de la llamada <em>destrucci\u00f3n productiva capitalista <\/em>(la que destru\u00eda recursos naturales para la producci\u00f3n de mercanc\u00edas), ha llegado a un umbral de extinci\u00f3n en que, no habiendo nuevos territorios que conquistar, comienza a devastar los recursos m\u00e1s all\u00e1 del equilibrio antes se\u00f1alado. Esta alteraci\u00f3n del metabolismo implica entonces que las pr\u00e1cticas econ\u00f3micas neoliberales, derramadas sobre el planeta, ya no se sosiegan ni se limitan con alg\u00fan tipo de contenci\u00f3n, y en su misma intensificaci\u00f3n, est\u00e1n produciendo un agotamiento del umbral de sustentabilidad de la vida para m\u00faltiples especies y recursos. Desde la axiom\u00e1tica capitalista, ese agotamiento se enfrenta mediante el reemplazo de los recursos agotados por otros recursos nuevos, que pronto correr\u00e1n la misma suerte, lo que nos lleva a una situaci\u00f3n mucho mas compleja que la brutal explotaci\u00f3n capitalista cl\u00e1sica. De ah\u00ed, por ejemplo, que en los actuales debates sobre las consecuencias del r\u00e9gimen de producci\u00f3n capitalista, algunos prefieran hablar de capitaloceno, m\u00e1s que de antropoceno, para explicar esta intensificaci\u00f3n de la devastaci\u00f3n planetaria por parte del sistema capitalista.<a href=\"#_ftn18\" name=\"_ftnref18\">[18]<\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En este contexto, interesa mostrar la co-emergencia y la copertenencia de las enfermedades zoon\u00f3ticas, los procesos de h\u00edper-explotaci\u00f3n de recursos naturales, el <em>animal farming <\/em>y las plantaciones acu\u00e1ticas, los procesos integrales de deforestaci\u00f3n y apropiaci\u00f3n de territorios y \u201crecursos naturales (aguas subterr\u00e1neas, por ejemplo), la maquilaci\u00f3n de la econom\u00eda del <em>off-shoring <\/em>(el caso Ju\u00e1rez es ejemplar al respecto), los femicidios y la pauperizaci\u00f3n general de la poblaci\u00f3n vinculada a la econom\u00eda mediante la demanda de mano de obra no cualificada, sometida a reg\u00edmenes de trabajo intensivo y extendido; a lo que habr\u00eda que sumar los proceso de acumulaci\u00f3n derivados de la guerra y del crimen, asociados con la oferta de seguridad y con los conglomerados militares y con las corporaciones de seguridad (mercenarios) que se benefician (<em>profitan<\/em>) de los conflictos b\u00e9licos, m\u00e1s all\u00e1 de sus consecuencias para la poblaci\u00f3n en general, la que afectada en sus mismas condiciones de existencia, abastece el ciclo de las migraciones forzadas en la actualidad.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Es decir, a la ruptura del metabolismo cl\u00e1sico, hay que agregar la intensificaci\u00f3n de la explotaci\u00f3n del trabajo, la masificaci\u00f3n de los procesos de expropiaci\u00f3n territorial y analizar la composici\u00f3n variable del capital, que combina h\u00e1bilmente formas de plusval\u00eda absoluta y relativa, intensificaci\u00f3n tecnol\u00f3gica de la producci\u00f3n y formas de explotaci\u00f3n del trabajo propias de la llamada acumulaci\u00f3n primitiva u originaria del capital.<a href=\"#_ftn19\" name=\"_ftnref19\">[19]<\/a> En este sentido, nociones tales como acumulaci\u00f3n por desposesi\u00f3n, maldesarrollo y neo-extractivismo<a href=\"#_ftn20\" name=\"_ftnref20\">[20]<\/a>, responden, precisamente, a esta l\u00f3gica en que la acumulaci\u00f3n primitiva lejos de constituir una instancia originaria y superada al interior del modo de producci\u00f3n capitalista, se muestra como una forma de acumulaci\u00f3n permanente, inscrita en el horizonte de sus posibilidades. Todo esto nos indica dos cosas fundamentales, primero, nunca hubo algo as\u00ed como una normalidad capitalista que no estuviese constituida por la combinatoria de diversos patrones de acumulaci\u00f3n, explotaci\u00f3n y expropiaci\u00f3n. Segundo, que el derrame neoliberal produce un agotamiento final de la imagen normal del capitalismo mostr\u00e1ndolo como un proceso permanente de represi\u00f3n, devastaci\u00f3n y normalizaci\u00f3n. Esto equivale a sostener que las guerras, la miseria, la precarizaci\u00f3n de la vida, los femicidios, las dictaduras, etc., no son ni accidentes ni interrupciones del modo de producci\u00f3n capitalista, el que tender\u00eda al progreso y la democracia, sino que son mecanismos inherentes a sus din\u00e1micas flexibles de acumulaci\u00f3n y expropiaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Sin embargo, lo que estamos viviendo en estos \u00faltimos a\u00f1os se debe tambi\u00e9n a la intensificaci\u00f3n de esas din\u00e1micas de acumulaci\u00f3n y expropiaci\u00f3n, las que est\u00e1n atravesando el umbral de sustentabilidad y desbaratando el precario equilibrio metab\u00f3lico moderno, llev\u00e1ndonos a un horizonte de devastaci\u00f3n generalizada de las diversas formas de vida que habitan el planeta. Una de las consecuencias m\u00e1s delicadas de esta devastaci\u00f3n es la transformaci\u00f3n radical del car\u00e1cter de las luchas pol\u00edticas contempor\u00e1neas, las que no pueden ser remitidas a las agendas reivindicativas, identitarias y emancipatorias cl\u00e1sicas, ni reducidas a una reorganizaci\u00f3n, simb\u00f3lica o real, de la distribuci\u00f3n de la riqueza. Hoy estamos presenciando la emergencia de <em>luchas existenciales <\/em>que no apuntan a una agenda econ\u00f3mica o reformista cl\u00e1sica, sino a la posibilidad de la sobrevivencia en un mundo estructurado por una onto-antropolog\u00eda especista, heteronormativa, patriarcal, capacitista y productivista cuyas consecuencias son devastadoras. Pero esta sobrevivencia ya no puede ser pensada ni romantizada como una vida marginal o refractaria con respecto al sistema capitalista, pues el mismo sistema capitalista, en su condici\u00f3n ubicua y derramada, ocupa el espacio total de la existencia, oblig\u00e1ndonos a restituir, mediante la afirmaci\u00f3n de la vida, un conflicto sin sutura con la l\u00f3gica del capital.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La condici\u00f3n existencial de las revueltas, entonces, nada tiene que ver con las concepciones modernas del conflicto social, pues impone sobre la serie de especificaciones y determinaciones de estos conflictos una simplificaci\u00f3n parad\u00f3jica. Atendidas en la singularidad de su historicidad, cada una de estas luchas resiste la traducci\u00f3n equivalencial que define a la l\u00f3gica hegem\u00f3nica de la pol\u00edtica moderna, en t\u00e9rminos de bloques, partidos o conglomerados; sin embargo, si por un lado son inarticulables en una cadena equivalencial o hegem\u00f3nica, por otro lado, comparecen juntas a una misma din\u00e1mica definida por la devastaci\u00f3n capitalista. De esto se siguen tres problemas relacionados:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol>\n<li>a) Por un lado, tal vez nunca las revueltas fueron o debieron ser pensadas desde un referente universal, pues expresaban una l\u00f3gica contra-moderna, entendiendo por tal, una l\u00f3gica que se substra\u00eda tanto de la vinculaci\u00f3n onto-pol\u00edtica de teor\u00eda y pr\u00e1ctica universalmente formulada, como de una cierta organizaci\u00f3n principal y estrat\u00e9gica de la acci\u00f3n. De ah\u00ed se siguen las dificultades en la teor\u00eda del cambio social e, incluso, en el marxismo, para pensar la emergencia de rebeliones sociales que parec\u00edan contradecir los criterios de una pol\u00edtica racionalmente fundada, desde las revueltas campesinas hasta las luchas estudiantiles. <a href=\"#_ftn21\" name=\"_ftnref21\">[21]<\/a><\/li>\n<\/ol>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol>\n<li>b) Por otro lado, y m\u00e1s all\u00e1 de la floja oposici\u00f3n entre revoluci\u00f3n y revuelta (y atendiendo a la monumentalizaci\u00f3n de la misma revoluci\u00f3n, que no es sino una revuelta revestida con el car\u00e1cter m\u00edtico de un \u201corigen\u201d o nuevo comienzo), habr\u00eda que pensar en las condiciones de emergencia de una serie de procesos de insubordinaci\u00f3n social que ya no pueden ser comprendidos de acuerdo con la l\u00f3gica n\u00f3mico-partisana del conflicto central moderno, relativo a las batallas por la liberaci\u00f3n nacional o socio-econ\u00f3mica. Conflictos que expresan una rebeli\u00f3n casi som\u00e1tica con la intensificaci\u00f3n de los procesos policiales de gubernamentalizaci\u00f3n de la vida, intensificados, precisamente, gracias a la instauraci\u00f3n de las pol\u00edticas neoliberales.<a href=\"#_ftn22\" name=\"_ftnref22\">[22]<\/a><\/li>\n<\/ol>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol>\n<li>c) Y esto nos lleva al tercer problema, la necesidad de atisbar una noci\u00f3n de lo com\u00fan, para recordar nuestra temprana referencia a Peter Linebaugh, que atendiendo a la correlaci\u00f3n entre derecho y propiedad, o si se prefiere, a la co-implicancia entre apropiaci\u00f3n y criminalizaci\u00f3n, nos permita pensar la cuesti\u00f3n de lo colectivo y del \u201cuso com\u00fan de los bienes\u201d sin restituir una noci\u00f3n de comunidad basada en la l\u00f3gica identitaria y, finalmente, inmunitaria propia del comunitarismo convencional. Se trata, en otras palabras, de un pensamiento de la revuelta y del com\u00fan m\u00e1s all\u00e1 de la onto-pol\u00edtica, abierto a las formas y pr\u00e1cticas profanas que constituyen la historia, que <em>son <\/em>la historia, una vez que esta ha sido \u201cliberada\u201d de los esquemas archeo-teleol\u00f3gicos e identitarios propios de la filosof\u00eda de la historia del capital. Se trata, en efecto, de un pensamiento de la sociaci\u00f3n y del ser singular-plural abierto a la posibilidad de un comunismo sucio y mundano.<a href=\"#_ftn23\" name=\"_ftnref23\">[23]<\/a><\/li>\n<\/ol>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Hist\u00f3ricamente es f\u00e1cil percibir c\u00f3mo a las transformaciones precipitadas por el neoliberalismo han sido acompa\u00f1adas por una serie de revueltas existenciales cuyo arco hist\u00f3rico se abre con el famoso Mayo del 68 y con la huelga estudiantil del mismo a\u00f1o en M\u00e9xico, asociada con la brutal matanza de los estudiantes en la Plaza de Tlatelolco, hasta llegar a las actuales manifestaciones contra el neoliberalismo en Chile, Colombia Hait\u00ed, contra la violencia patriarcal en M\u00e9xico o contra la violencia policial en los Estados Unidos. El pensamiento contempor\u00e1neo ha captado la singularidad de estos eventos pero, m\u00e1s all\u00e1 de las tempranas consideraciones de Deleuze y Foucault sobre el 68, o del mismo Foucault sobre las revueltas iran\u00edes del 79, hasta llegar a la recuperaci\u00f3n de la monograf\u00eda de Furio Jesi sobre la rebeli\u00f3n Espartaquista en Alemania, la cuesti\u00f3n del desacuerdo y la irrupci\u00f3n dem\u00f3tica en Ranci\u00e8re, o los debates que rodean la misma rebeli\u00f3n estudiantil del 68 en M\u00e9xico, y m\u00e1s all\u00e1 de su mitificaci\u00f3n oficial, todav\u00eda necesitamos una cierta formalizaci\u00f3n de estas preguntas para estar a la altura de las formas inveros\u00edmiles y enrevesadas de las revueltas contempor\u00e1neas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Es por todo esto que, me atrevo a sugerir, lo que define a las protestas contempor\u00e1neas es su car\u00e1cter <em>existencial<\/em>, pues ya no responden necesariamente a una agenda partidaria o a un programa ideol\u00f3gico pre-establecido. Se trata de manifestaciones cuyo denominador com\u00fan no est\u00e1 dado solo ni principalmente por reivindicaciones econ\u00f3micas o identitarias, sino por la afirmaci\u00f3n de la existencia, en un mundo estructurado por procesos de acumulaci\u00f3n y expropiaci\u00f3n que terminan por precarizar radicalmente dicha existencia, hasta convertirla en vida sacrificable. En efecto, la l\u00f3gica de la desregulaci\u00f3n neoliberal opera precarizando la vida y luego normalizando dicha precariedad a partir del uso de mecanismos policiales de contenci\u00f3n de toda forma de resistencia; mecanismos implementados por una polic\u00eda que, lejos de su adscripci\u00f3n ideol\u00f3gica moderna, se mueve ahora de acuerdo con criterios auto-impuestos de eficacia y productividad, definiendo su relaci\u00f3n con la sociedad seg\u00fan los protocolos de seguridad y control, en una nueva forma de guerra urbana, siempre que la desregulaci\u00f3n neoliberal tambi\u00e9n ha operado en los aparatos represivos de Estado, marcando sus agendas ya no necesariamente seg\u00fan criterios ideol\u00f3gicos cl\u00e1sicos, sino seg\u00fan criterios de seguridad y de rentabilidad entregados por el complejo industrial-miliar-carcelario contempor\u00e1neo y sus insaciables demandas. Es esto lo que permite comprender la copertenencia al mismo horizonte hist\u00f3rico de, por un lado, el complejo jur\u00eddico-carcelario y el crecimiento de la reclusi\u00f3n penal, y, por otro lado, la sofisticaci\u00f3n de las tecnolog\u00edas de vigilancia, las que favorecen pr\u00e1cticas de control que incluso llegan a la excarcelaci\u00f3n controlada por dispositivos tecnol\u00f3gicos que expanden el espacio carcelario al ceno de la sociedad, sometiendo a la poblaci\u00f3n en general a las prerrogativas de una vigilancia plena, justificada en la misma constataci\u00f3n de una amenaza eterna (como la conculcaci\u00f3n de las libertades civiles despu\u00e9s del 2001 en Estados Unidos y la conversi\u00f3n del estado de excepci\u00f3n en forma permanente de gobierno).<\/p>\n<p>Por otro lado, no olvidemos que la artima\u00f1a neoliberal por excelencia fue la de reducir el problema de la libertad a una cuesti\u00f3n de mercado. De ah\u00ed entonces que, desde el car\u00e1cter existencial de las revueltas, la libertad vuelva a ser fundamental, pero no solo en oposici\u00f3n a la libertad econ\u00f3mica, sino en oposici\u00f3n a toda la tecnolog\u00eda gubernamental de la biopol\u00edtica contempor\u00e1nea y sus operaciones de control, seguridad, administraci\u00f3n, habilitaci\u00f3n, productivizaci\u00f3n y optimizaci\u00f3n del viviente.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>No olvidemos tampoco que m\u00e1s all\u00e1 de las apuestas de la biopol\u00edtica afirmativa, la que todav\u00eda depende fuertemente de una antropolog\u00eda productivista de la multitud y del trabajo vivo, necesitamos pensar las revueltas en su afirmaci\u00f3n de la existencia y su libertad, contra el neoliberalismo y sus l\u00f3gicas sacrificiales, precisamente porque la revuelta establece una relaci\u00f3n al tiempo en el nudo de su inminencia, y nunca desde la demanda pol\u00edtica convencional.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El caso de las recientes revueltas estadounidenses parece ser relevante porque en ellas se expresa una doble negaci\u00f3n. Por un lado, ellas muestran la perseverancia estructural de un racismo cuyo origen es constitutivo (y no derivado) de los mismos procesos de acumulaci\u00f3n que permitieron el desarrollo de la econom\u00eda norteamericana. Por otro lado, esta racismo hist\u00f3rico y estructural, que no debe ser desconsiderado a la hora de pensar en los procesos de explotaci\u00f3n y expropiaci\u00f3n del capitalismo, se ve ahora complementado con un racismo securitario, el mismo que fundamenta las pol\u00edticas p\u00fablicas, la criminolog\u00eda oficial, el sistema carcelario y judicial, y exacerba el racismo estructural de la instituci\u00f3n policial. Sin embargo, reducir las revueltas actuales a una reivindicaci\u00f3n identitaria o sectorial, relativa \u00fanica y exclusivamente a la poblaci\u00f3n negra, es inscribirlas en las l\u00f3gicas del reparto policial que definen a la democracia neoliberal contempor\u00e1nea. Ser\u00eda equivalente a reducir las revueltas feministas de los \u00faltimos a\u00f1os a una demanda pol\u00edtica de las mujeres y para las mujeres. Sin obliterar las singularidades de estas revueltas, ni intentar elaborar una teor\u00eda general de la revuelta (toda revuelta es, en principio, una revuelta contra la Teor\u00eda), habr\u00eda que mostrar c\u00f3mo en ellas se juega algo mucho m\u00e1s relevante que una reivindicaci\u00f3n puntual (sin descontar la legitimidad de dichas reivindicaciones), se juega un cuestionamiento radical de la l\u00f3gica de la devastaci\u00f3n que la desregulaci\u00f3n neoliberal ha impuesto en el planeta, la misma que facilita la migraci\u00f3n de organismos pat\u00f3genos al cuerpo humano y el incremento de enfermedades zoon\u00f3ticas, el cambio clim\u00e1tico y el agotamiento de recurso naturales, la precarizaci\u00f3n de la vida y las migraciones forzadas, y, por supuesto, la metamorfosis del racismo en el contexto de una normalizaci\u00f3n securitaria cuyo objetivo no es el bienestar humano, mucho menos el equilibrio metab\u00f3lico con la naturaleza, sino la protecci\u00f3n de los procesos de acumulaci\u00f3n y su reproducci\u00f3n al infinito.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La larga historia de injusticias, explotaci\u00f3n y discriminaci\u00f3n a la que ha sido sometida la poblaci\u00f3n negra norteamericana no debe borrar su igualmente larga y compleja historia de formas de resistencia. Sin embargo, tampoco debemos renunciar a interrogar el car\u00e1cter singular de las actuales revueltas sociales en el contexto, in\u00e9dito hasta ahora, de la devastaci\u00f3n capitalista, no por que las revueltas actuales sean una negaci\u00f3n de las revueltas hist\u00f3ricas, sino porque que son su intensificaci\u00f3n, en la medida en que lejos de poder ser resueltas por una simple maniobra pol\u00edtica, son revueltas existenciales que ponen en juego la racionalidad \u00faltima del capitalismo. Es en este contexto que la infrapol\u00edtica, concernida con la posibilidad de la existencia y de la libertad, antes o a pesar de la demanda pol\u00edtica convencional, de la identificaci\u00f3n, de la subjetivaci\u00f3n militante, parece posibilitar una reflexi\u00f3n sobre la revuelta cuya topolog\u00eda an-\u00e1rquica se muestra m\u00e1s all\u00e1 de los diferentes principios o <em>arch\u00e9s <\/em>que han organizado la historia pol\u00edtica y la historia del pensamiento pol\u00edtico occidental. M\u00e1s all\u00e1 de la inmanencia de la revuelta, la infrapol\u00edtica habita su inminencia, es decir, la virtualidad o posibilidad que se esconde en un mundo cada vez m\u00e1s imposible.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Las mismas revueltas, como pr\u00e1cticas de insubordinaci\u00f3n de los cuerpos que se deciden a experimentar una forma de ser en com\u00fan, ocupando la ciudad vigilada, no solo develan el rol normalizador y securitario de la polic\u00eda contempor\u00e1nea, descubren con esto su m\u00e1s burdo car\u00e1cter instrumental para la reproducci\u00f3n infinita del capital, sino que suspenden toda l\u00f3gica principia de autorizaci\u00f3n, haciendo imposible pensar a la infrapol\u00edtica como una teor\u00eda de la revuelta. Esto, por supuesto, es muy delicado, pues presentar a la infrapol\u00edtica como una teor\u00eda adecuada a momentos como estos es no haber comprendido en absoluto la insinuaci\u00f3n infrapol\u00edtica, la que consiste, m\u00e1s all\u00e1 de toda determinaci\u00f3n te\u00f3rica de lo real, de todo saber categorial o substantivo, en volver a pensar la relaci\u00f3n entre existencia y libertad de modo radical. La radicalidad de este pensamiento, sin embargo, no tiene que ver con el radicalismo onto-pol\u00edtico convencional, ese que acompa\u00f1ando las revueltas regenera en su interior tendencias policiales nuevas, pues habita en una dimensi\u00f3n intraducible a los c\u00e1lculos y estrategias de la racionalidad pol\u00edtica moderna.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La impotencia del pensamiento pol\u00edtico contempor\u00e1neo consiste en no haber sido capaz de pensar la singularidad y la historicidad de las revueltas actuales, sin remitirlas a los esquemas de racionalidad y sus l\u00f3gicas estrat\u00e9gicas. Pensar dicha historicidad es tanto entender las condiciones materiales en las que hoy se juega la lucha por la sobrevivencia y la libertad, como atender a la potencia destituyente que emana de la experiencia inminente de las revueltas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Ypsilanti, June 2020.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>NOTAS:<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> John Bellamy Foster. \u201cMarx, Value, and Nature.\u201d Monthly Review: An Independent Socialist Magazine Vol. 70, No. 3: July-August 2018. Ver: (https:\/\/doi.org\/10.14452\/MR-070-03-2018-07_6). Ver tambi\u00e9n del mismo autor Marx\u2019s Ecology. Materialism and Nature. New York: Monthly Review Press, 2000.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a> Karl Marx and Frederick Engels, Collected Works, vol. 1. New York: International Publisher, 1975. 224-63. 4<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">[3]<\/a> Peter Linebaugh. <em>Stop, Thief! The Commons, Enclosures, and Resistance<\/em>. Oakland, California: PM Press, 2004.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\">[4]<\/a> En otro lado, no en este, habr\u00e1 que determinar la relevancia de este materialismo no dial\u00e9ctico, en relaci\u00f3n con la adjudicaci\u00f3n heideggeriana del materialismo de Marx al horizonte hegeliano. V\u00e9ase, Felipe Mart\u00ednez Marzoa. La filosof\u00eda de \u201cEl Capital\u201d de Marx. Madrid: Abada, 2018. La apuesta es grande porque contradice la recepci\u00f3n habitual del pensamiento de Marx, y apunta a la posibilidad de un materialismo no remitido a la noci\u00f3n hegeliana de trabajo como subjetivaci\u00f3n del mundo. Una primera cuesti\u00f3n, sin embargo, viene dada por la necesidad de distinguir el rol de los conceptos o categor\u00edas pre-cr\u00edticas y las nociones postuladas por Marx, como \u201cpara-conceptos\u201d, \u201cconceptos transitorios\u201d o \u201cdefectivos\u201d que interrumpen la circulaci\u00f3n o la traductibilidad te\u00f3rica convencional, ya que no funcionan de manera sint\u00e9tica ni configurativa, seg\u00fan el esquematismo ilustrado del entendimiento o de la raz\u00f3n (Kant-Hegel). Ver ac\u00e1, Jacques Lezra. On the Nature of Marx\u2019s Things. Translation as Necrophilology. New York: Fordham University Press, 2018.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\">[5]<\/a> El ya citado texto de Bellamy Foster \u201cMarx, Value, and Nature\u201d desarrolla una cr\u00edtica similar de este tipo de generalidades presentes en el an\u00e1lisis de Jason Moore en su Capitalism in the Web of Life. Ecology and the Accumulation of Capital. New York: Verso, 2015. V\u00e9ase tambi\u00e9n de Bellamy Foster, Brett Clark y Richard York. The Ecological Rift. Capitalism\u2019s War on Earth. New York: Monthly Review Press, 2010. El debate sobre la relaci\u00f3n entre naturaleza y valor, en efecto, exige distinguir entre riqueza y capital y comprender la g\u00e9nesis hist\u00f3rica de los procesos de valoraci\u00f3n, m\u00e1s all\u00e1 de los conceptos convencionales de riqueza y de naturaleza.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref6\" name=\"_ftn6\">[6]<\/a> \u00a0Tomo la noci\u00f3n de capitalismo del desastre de Naomi Klein. <em>The Shock Doctrine. The Rise of Disaster Capitalism. <\/em>New York: Picador, 2008. As\u00ed mismo, tomo la noci\u00f3n de capitalismo axiom\u00e1tico de Gilles Deleuze y F\u00e9lix Guattari. <em>Mil mesetas. Capitalismo y esquizofrenia 2<\/em>. Valencia: Pre-Textos, 2004. Y, finalmente, la noci\u00f3n de narco-acumulaci\u00f3n de mi colega Gareth Williams. <em>Infrapolitical Passages: Global Turmoil, Narco-Accumulation, and the Post-Sovereign State<\/em>. New York: Fordham University Press, 2020 (Forthcoming). Todos ellos coinciden en romper con la imagen monumental y estandarizada del modo de producci\u00f3n capitalista, para hacerse cargo de los permanentes giros y transiciones internas al proceso de acumulaci\u00f3n.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref7\" name=\"_ftn7\">[7]<\/a> V\u00e9ase la p\u00e1gina oficial del World Health Organization: (https:\/\/www.who.int\/ith\/diseases\/sars\/en\/). Ver tambi\u00e9n, \u201cZoonosis Emergence Linked to Agricultural Intensification and Environmental Change\u201d, VV AA.: <em>Proceedings of the national Academy of Sciences of the United States<\/em>: (https:\/\/www.pnas.org\/content\/110\/21\/8399).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref8\" name=\"_ftn8\">[8]<\/a> Ver de Rob Wallace, Alex Liebman, Luis Fernando Chaves and Rodrick Wallace, \u201cCOVID-19 and the Circuits of Capital.\u201d Monthly Review: An Independent Socialist magazine. Mayo 1, 2020:<\/p>\n<p>(https:\/\/monthlyreview.org\/2020\/05\/01\/covid-19-and-circuits-of-capital\/#en44backlink). Agradezco a Juan Duchesne la referencia de este texto, que sirve como base para la argumentaci\u00f3n que desarrollo en este apartado.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref9\" name=\"_ftn9\">[9]<\/a> V\u00e9ase Wallace, et al., y \u201cZoonoses and Marginalised Infectious Diseases of Poverty: Where do We Stand?\u201d, Molyneux et al. Parasites &amp; Vectors 2011, 4: 106: (http:\/\/www.parasitesandvectors.com\/content\/4\/1\/106).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref10\" name=\"_ftn10\">[10]<\/a> V\u00e9ase de Mindi Schneider, \u201cWasting the Rural: Meat, Manure, and the Politics of Agro-Industrialization in Contemporary China\u201d. Geoforum, Volume 78, January 2017, pp. 89-97:<\/p>\n<p>(https:\/\/doi.org\/10.1016\/j.geoforum.2015.12.001). Adem\u00e1s de los cl\u00e1sicos de Frances Moore Lappe. Diet for a Small Planet. New York: Mass market, 1991, y Eric Schlosser. Fast Food Nation: The Dark Side of the All-American Meal. New York: Houghton Mifflin Company, 2001.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref11\" name=\"_ftn11\">[11]<\/a> Para una visi\u00f3n geopol\u00edtica de la soya, Gustavo de L.T. Oliveira. \u201cThe geopolitics of Brazilian soybeans\u201d. The Journal of Peasant Studies, 43:2, 348-372: (https:\/\/doi.org\/10.1080\/03066150.2014.992337). Tambi\u00e9n de Mariano Turzi. \u201cThe Soybean Republic\u201d. Yale Journal of International Affairs, Summer\/Spring 2011. 59-68: (http:\/\/yalejournal.org\/wp-content\/uploads\/2011\/09\/6.Articles_Turzi.pdf). V\u00e9ase tambi\u00e9n el informativo texto de Jason Louv. Monsanto vs. the World: The Monsanto Protection Act, GMOs and Our Genetically Modified Future. New York: Ultraculture Press, 2013. Y el documental de Sarah Ferguson, The Monsanto Papers, 2018.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref12\" name=\"_ftn12\">[12]<\/a> 12 Ver de Renato A. Qui\u00f1ones Marcelo Fuentes Rodrigo M. Montes Doris Soto Jorge Le\u00f3n\u2010Mu\u00f1oz, \u201cEnvironmental Issues in Chilean Salmon Farming: A Review\u201d. Reviews in Aquaculture (2019) 11, 375-402, como ejemplo relativo a las plantaciones salmoneras en el Sur de Chile: (https:\/\/doi.org\/10.1111\/raq.12337). Ver tambi\u00e9n, Ad\u00e8le Mennerat, Mathias St\u00f8len Ugelvik, Camilla H\u00e5konsrud Jensen y Arne Skorping. \u201cInvest More and Die Faster: The Life History of a Parasite on Intensive Farms\u201d. Wiley Online Library, 2017: (https:\/\/doi.org\/10.1111\/eva.12488). Para no mencionar los innumerables estudios sobre las consecuencias para la biodiversidad y para la alimentaci\u00f3n balanceada derivadas del cultivo de la tilapia y el camar\u00f3n.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref13\" name=\"_ftn13\">[13]<\/a> Lectores de literatura latinoamericana recordar\u00e1n que esta es la din\u00e1mica econ\u00f3mica central de El zorro de arriba y el zorro de abajo, la famosa novela de Jos\u00e9 Mar\u00eda Arguedas (Editorial Universidad de Costa Rica, 1996), ubicada en la ciudad costera de Chimbote, Per\u00fa, a la que llegan capitales transnacionales para industrializar la pesca, desplazando la pesca artesanal y demandando mano de obra barata que comienza a llegar a la costa desde la sierra. El ya citado art\u00edculo de Wallace et. al \u201cCOVID-19 and the Circuits of Capital\u201d elabora brillantemente este mismo ciclo a partir de la historia de Alicia Glen, quien trabaj\u00f3 para la oficina del Mayor de Nueva York encargada del proyecto de desarrollo habitacional, y que coordin\u00f3, tres a\u00f1os antes, las inversiones del conglomerado Golden Sachs, que en ese entonces se hab\u00eda apropiado de m\u00faltiples fondos estatales destinados a paliar la crisis de bienes ra\u00edces de ese momento; para limpiar esos dineros el conglomerado decidi\u00f3 diversificar sus inversiones con la compra de 10 poultry farms (criaderos de pollos) en las provincias de Fujian y Hunan, esta \u00faltima colindante con Hubei y cercana a la famosa ciudad de Wuhan. La iron\u00eda, por puesto, es que Glen est\u00e1 presente en los dos extremos de este circuito, como encargada del problema habitacional de la ciudad de Nueva York y como consejera en las inversiones de Golden Sachs, que muy cercanas a la regi\u00f3n de origen del virus, representan la l\u00f3gica integral de la inversi\u00f3n desregulada, l\u00f3gica que se exacerba si consideramos que Nueva York es, por lejos, la ciudad m\u00e1s afectada en el mundo por esta pandemia. Ver tambi\u00e9n \u201cGoldman Sachs Pays US$300m For Poultry Farms\u201d, en: South China Mourning Post:<\/p>\n<p>(<a href=\"https:\/\/www.scmp.com\/article\/647749\/goldman-sachs-pays-us300m-poultry-farms\">https:\/\/www.scmp.com\/article\/647749\/goldman-sachs-pays-us300m-poultry-farms<\/a>), donde se describen las inversiones del Deutsche Bank, para dar una idea de las nuevos nichos de inversi\u00f3n del capital.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref14\" name=\"_ftn14\">[14]<\/a> Wallace, et al. \u201cCOVID-19 and The Circuits of Capital\u201d.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref15\" name=\"_ftn15\">[15]<\/a> Robert G. Wallace. \u201cBreeding Influenza: The Political Virology of Offshore Farming\u201d. Volume41, Issue5, November 2009. Pp. 916-951: (https:\/\/doi.org\/10.1111\/j.1467-8330.2009.00702.x). Ver tambi\u00e9n, Anneke Engering, Lenny Hogerwerf &amp; Jan Slingenbergh. \u201cPathogen\u2013Host\u2013Environment Interplay and Disease Emergence\u201d Emerging Microbes and Infections (2013) 2. (https:\/\/doi.org\/10.1038\/emi.2013.5), y, Jay P. Graham, Jessica H. Leibler, et. al. \u201cThe Animal-Human Interface and Infectious Disease in Industrial Food Animal Production: Rethinking Biosecurity and Biocontainment\u201d. Public Health Reports \/ May\u2013June 2008 \/ Volume 123. Pp. 282-99: (https:\/\/doi.org\/10.1177\/003335490812300309). Ver tambi\u00e9n Bryony A. Jones, Delia Grace. et. al. \u201cZoonosis Emergence Linked to Agricultural Intensification and Environmental Change\u201d. PNAS May 21, 2013. 110 (21): 8399-8404: (https:\/\/doi.org\/10.1073\/pnas.1208059110).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref16\" name=\"_ftn16\">[16]<\/a> \u00a0Isabel Frey. \u201c\u2018Herd Immunity\u2019 is Epidemiological Neoliberalism\u201d. Marzo 19, 2020:<\/p>\n<p>(https:\/\/thequarantimes.wordpress.com\/2020\/03\/19\/herd-immunity-is-epidemiological-neoliberalism\/). A la actual falta de estudios sobre el rol de las corporaciones trasnacionales y el conglomerado farmac\u00e9utico-qu\u00edmico y m\u00e9dico, habr\u00eda que sumar la criminalizaci\u00f3n del uso de drogas consideradas ilegales, atendiendo a la forma misma en que se determina lo legal y lo ilegal en estos casos. Por otro lado, si el capitalismo cl\u00e1sico, basado en una antropolog\u00eda productivista y \u201ccapacitista\u201d, discriminaba, criminalizaba y marginaba a toda forma de vida renuente a la l\u00f3gica del capital, su intensificaci\u00f3n neoliberal extiende las nociones de discapacidad y disfuncionalidad hasta hacerlas coincidir con grandes sectores poblacionales considerados como desechables.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref17\" name=\"_ftn17\">[17]<\/a> El tomo uno, Derrames. Entre el capitalismo y la esquizofrenia. Buenos Aires, Cactus, 2005, compila lecciones dadas entre 1971 y 1979, mientras que el segundo volumen, Derrames II. Aparatos de Estado y axiom\u00e1tica capitalista. Buenos Aires: Cactus, 2017, compila las lecciones que van del 1979 hasta el 1980.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref18\" name=\"_ftn18\">[18]<\/a>Jason W. Moore, ed. Anthropocene or Capitalocene? Nature, History, and the Crisis of Capitalism. Oakland, California: PM Press, 2016. Tambien, Dipesh Chakrabarty. \u201cThe Climate of History: Four Theses\u201d. Critical Inquiry 35 (Winter 2009): 197-222.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref19\" name=\"_ftn19\">[19]<\/a> Cuesti\u00f3n ya anticipada por Bol\u00edvar Echeverr\u00eda en sus ensayos. Ver, la secci\u00f3n VI, \u201cCr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica\u201d (559-724) de la amplia antolog\u00eda de sus trabajos titulada Bol\u00edvar Echeverr\u00eda. Cr\u00edtica de la modernidad capitalista. La Paz: Vicepresidencia del Estado Plurinacional de Bolivia. 2011.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref20\" name=\"_ftn20\">[20]<\/a>Tomo noci\u00f3n de acumulaci\u00f3n por desposesi\u00f3n de David Harvey. A Brief History of Neoliberalism. Oxford: Oxford University Press, 2007. A su vez, tomo las nociones de maldesarrollo y neo-extractivismo de Maristella Svampa y Enrique Viale. Maldesarrollo. La Argentina del extractivismo y el despojo. Buenos Aires: Katz Editores, 2014. Se trata de nociones descriptivas que muestran las formas de expropiaci\u00f3n y de derogaci\u00f3n de derechos y acceso a los bienes y usos comunes, pero que no deben ser substantivadas, a riesgo de homogeneizar la l\u00f3gica axiom\u00e1tica de los derrames.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref21\" name=\"_ftn21\">[21]<\/a>M\u00e1s all\u00e1 de los muy relevantes an\u00e1lisis del subalternismo asi\u00e1tico y de Ranajit Guha en particular, pero tambi\u00e9n de la misma cuesti\u00f3n de la revuelta elaborada por Furio Jesi, cabe aqu\u00ed simplemente mencionar la incomodidad para el pensamiento pol\u00edtico moderno con las diversas irrupciones de la revuelta, la que es remitida a una psicolog\u00eda profunda de la multitud irracional y de la anarqu\u00eda.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref22\" name=\"_ftn22\">[22]<\/a> Por supuesto, no es que los conflictos socio-econ\u00f3micos pierdan relevancia frente a las revueltas existenciales, sino que gracias a esta intensificaci\u00f3n neoliberal de la normalizaci\u00f3n y de la optimizaci\u00f3n productivista, lo econ\u00f3mico-social se muestra como existencial a nivel general, y no solo a nivel de un sector de la poblaci\u00f3n, una clase o grupo.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref23\" name=\"_ftn23\">[23]<\/a> Jean-Luc Nancy. Ser singular-Plural. Espa\u00f1a: Arena Libros, 2006. Tambi\u00e9n nuestro \u201cComunismo sucio\u201d. NIERIKA. Revista de Estudios de Arte, A\u00f1o 8, N\u00fam. 15, enero-junio 2019: 99-116: (http:\/\/revistas.ibero.mx\/arte\/uploads\/volumenes\/15\/pdf\/Nierika_15_PDF_Final_(2).pdf).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por Sergio Villalobos-Ruminott \u00a0 Introducci\u00f3n &nbsp; \u00bfQu\u00e9 tienen en com\u00fan la serie de revueltas que han explotado en diversos lugares del mundo durante los \u00faltimos a\u00f1os, y la pandemia decretada por el aumento masivo de casos de contagio del COVID-19 en los \u00faltimos meses? 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