{"id":2777,"date":"2020-08-16T15:15:56","date_gmt":"2020-08-16T15:15:56","guid":{"rendered":"http:\/\/uninomadasur.net\/?p=2777"},"modified":"2020-08-16T15:15:56","modified_gmt":"2020-08-16T15:15:56","slug":"las-metamorfosis-de-nietzsche-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/uninomadasur.net\/?p=2777","title":{"rendered":"Las metamorfosis de Nietzsche"},"content":{"rendered":"<p><em><strong>Por\u00a0Gilles Deleuze<\/strong><\/em><\/p>\n<p>El primer libro de Zaratustra comienza con el relato de tres metamorfosis: \u201cC\u00f3mo el esp\u00edritu se convierte en camello, c\u00f3mo el camello se convierte en le\u00f3n, y c\u00f3mo el le\u00f3n, por fin, se convierte en ni\u00f1o\u201d. El camello es el animal que carga: carga el peso de los valores establecidos, los fardos de la educaci\u00f3n, de la moral y de la cultura. Los transporta hacia el desierto, y all\u00ed se transforma en le\u00f3n: el le\u00f3n quiebra las estatuas, pisotea los fardos, conduce la cr\u00edtica de todos los valores establecidos. Finalmente corresponde al le\u00f3n convertirse en ni\u00f1o, es decir, en Juego y nuevo comienzo, creador de nuevos valores y de nuevos principios de evaluaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Seg\u00fan Nietzsche, estas tres metamorfosis significan, entre otras cosas, momentos de su obra, y tambi\u00e9n estadios de su vida y su salud. Sin duda, los cortes son completamente relativos: el le\u00f3n est\u00e1 presente en el camello, el ni\u00f1o en el le\u00f3n; y en el ni\u00f1o est\u00e1 el desenlace tr\u00e1gico.<\/p>\n<p>Federico Guillermo Nietzsche naci\u00f3 en 1844 en la casa parroquial de R\u00f6cken, una regi\u00f3n de Turingia anexada a Prusia. Tanto del lado de la madre como del padre, la familia estaba compuesta por pastores luteranos. El padre, delicado y culto, \u00e9l mismo pastor, muere en 1849 (reblandecimiento cerebral, encefalitis o apoplej\u00eda). Nietzsche se cr\u00edo en Naumburg, en un entorno femenino, con su hermana menor Elisabeth. Es un ni\u00f1o prodigio; se conservan sus disertaciones, sus ensayos de composici\u00f3n musical. Hace sus estudios en Pforta, luego en Bonn y en Leipzig. Escoge la filolog\u00eda contra la teolog\u00eda. Pero la filosof\u00eda ya lo acosa con la imagen de Schopenhauer, pensador solitario, \u201cpensador privado\u201d. Los trabajos filol\u00f3gicos de Nietzsche (Teognis, Sim\u00f3nides, Di\u00f3genes Laercio) hacen que se lo nombre profesor de filolog\u00eda en Basilea en 1869.<\/p>\n<p>Comienza la intimidad con Wagner, a quien hab\u00eda conocido en Leipzig, y que viv\u00eda en Tribschen, cerca de Lucerna. Como dice Nietzsche: entre los d\u00edas m\u00e1s bellos de mi vida. Wagner tiene casi sesenta a\u00f1os; C\u00f3sima, apenas treinta. C\u00f3sima es la hija de Liszt y abandon\u00f3 al m\u00fasico Hans von B\u00fclow por Wagner. En ocasiones, sus amigos la llamaban Ariadna, y sugieren las equivalencias B\u00fclow-Teseo, Wagner-Dioniso. Nietzsche encuentra aqu\u00ed un esquema afectivo, que es ya el suyo y del que se apropiar\u00e1 cada vez m\u00e1s. Los buenos d\u00edas no carecen de alteraciones: a veces se tiene la desagradable impresi\u00f3n de que Wagner se sirve de Nietzsche, y le toma su propia concepci\u00f3n de lo tr\u00e1gico; otras veces la deliciosa impresi\u00f3n de que, con la ayuda de C\u00f3sima, \u00e9l va a arrastrar a Wagner hacia verdades que este no habr\u00eda descubierto por s\u00ed solo.<\/p>\n<p>Su profesorado lo ha convertido en ciudadano suizo. Durante la guerra del 70 forma parte del servicio de ambulancias. Pierde all\u00ed sus \u00faltimos \u201cfardos\u201d: cierto nacionalismo, cierta simpat\u00eda por Bismarck y Prusia. Ya no puede soportar la identificaci\u00f3n entra la cultura y el Estado, ni creer que la victoria de las armas sea un signo de cultura. Aparece su desprecio por Alemania, su incapacidad para vivir entre los alemanes. En Nietzsche, el abandono de las viejas creencias no constituye una crisis (lo que produce crisis o ruptura es m\u00e1s bien la inspiraci\u00f3n, la revelaci\u00f3n de una Idea nueva). Sus problemas no son de abandono. No tenemos raz\u00f3n alguna para sospechar de las declaraciones de Ecce Homo, cuando Nietzsche dice que, ya en materia religiosa y a pesar de la herencia, el ate\u00edsmo fue para \u00e9l algo natural, instintivo. Pero Nietzsche se hunde en la soledad. En 1871, escribe El nacimiento de la tragedia, donde el verdadero Nietzsche se abre camino bajo las m\u00e1scaras de Wagner y de Schopenhauer: el libro es mal acogido por los fil\u00f3logos. Nietzsche se experimenta a s\u00ed mismo como el Intempestivo, y descubre la incompatibilidad entre el pensador privado y el profesor p\u00fablico. En la cuarta Consideraci\u00f3n intempestiva, \u201cWagner en Bayreuth\u201d (1875), las reservas sobre Wagner se vuelven expl\u00edcitas. Y la inauguraci\u00f3n de Bayreuth, la atm\u00f3sfera de kermesse que encuentra all\u00ed, los cortejos oficiales, los discursos, la presencia del viejo emperador lo asquean. Sus amigos se asombran ante lo que parecen ser cambios de Nietzsche. Se interesa cada vez m\u00e1s en las ciencias positivas, en la f\u00edsica, en la biolog\u00eda, en la medicina. Su propia salud ha desaparecido; vive entre dolores de cabeza y de est\u00f3mago, trastornos oculares, dificultades en el habla. Renuncia a ense\u00f1ar. \u201cLa enfermedad me liber\u00f3 lentamente: me ahorr\u00f3 toda ruptura, todo paso violento y escabroso\u2026 Me confiri\u00f3 el derecho de cambiar radicalmente mis h\u00e1bitos\u201d. Y como Wagner era una compensaci\u00f3n para Nietzsche-profesor, el wagnerismo cay\u00f3 con el profesorado.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Gracias a Overbeck, el m\u00e1s fiel e inteligente de sus amigos, Nietzsche obtuvo de Basilea una pensi\u00f3n en 1878. Comienza entonces la vida viajera: sombra, inquilino de modestas habitaciones, en busca de un clima favorable, va de estaci\u00f3n en estaci\u00f3n, en Suiza, en Italia, en el Sur de Francia. A veces solo, a veces con amigos (Malwida von Meysenburg, vieja wagneriana; Peter Gast, su antiguo alumno, m\u00fasico con quien cuenta para reemplazar a Wagner; Paul R\u00e9e, al que lo acerca el gusto por las ciencias naturales y la disecci\u00f3n de la moral). En ocasiones, regresa a Naumburg. En Sorrento, vuelve a ver a Wagner por \u00faltima vez, un Wagner que se ha vuelto nacionalista y piadoso. En 1878, inaugura su gran cr\u00edtica de los valores, la edad del Le\u00f3n, con Humano, demasiado humano. Sus amigos lo comprenden mal, Wagner lo ataca. Sobre todo, est\u00e1 cada vez m\u00e1s enfermo. \u201c\u00a1No poder leer! \u00a1No poder escribir m\u00e1s que en raras ocasiones! \u00a1No frecuentar a nadie! \u00a1No poder o\u00edr m\u00fasica!\u201d. En 1880, describe su estado de este modo: \u201cUn continuo sufrimiento, cada d\u00eda durante horas una sensaci\u00f3n muy pr\u00f3xima al mareo, una semipar\u00e1lisis que me vuelve dif\u00edcil el habla y, para divertirme, furiosos ataques (en el \u00faltimo vomit\u00e9 durante tres d\u00edas y tres noches, ten\u00eda sed de muerte\u2026). Si pudiera describirles lo incesante de todo esto, el continuo sufrimiento que atormenta la cabeza, los ojos, y esta impresi\u00f3n general de par\u00e1lisis, de la cabeza hasta los pies\u201d.<\/p>\n<p>\u00bfEn qu\u00e9 sentido la enfermedad \u2013o incluso la locura\u2013 est\u00e1 presente en la obra de Nietzsche? Ella nunca es fuente de inspiraci\u00f3n. Nietzsche jam\u00e1s concibi\u00f3 la filosof\u00eda como algo que pudiera provenir del sufrimiento, del malestar o de la angustia \u2013aunque el fil\u00f3sofo, el tipo de fil\u00f3sofo seg\u00fan Nietzsche, padezca un exceso de sufrimiento\u2013. Pero tampoco concibe la enfermedad como un acontecimiento que afecta desde afuera a un cuerpo-objeto, a un cerebro-objeto. En la enfermedad, ve m\u00e1s bien un punto de vista sobre la salud; y en la salud, un punto de vista sobre la enfermedad. \u201cObservar como enfermo conceptos m\u00e1s sanos, valores m\u00e1s sanos; luego, a la inversa, desde lo alto de una vida rica, sobreabundante y segura de s\u00ed, hundir la mirada en el trabajo secreto del instinto de decadencia, esta es la pr\u00e1ctica en la cual m\u00e1s a menudo me he adiestrado\u2026\u201d. La enfermedad no es un m\u00f3vil para el sujeto que piensa, pero tampoco un objeto para el pensamiento: constituye m\u00e1s bien una intersubjetividad secreta en el seno de un mismo individuo. La enfermedad como evaluaci\u00f3n de la salud, los momentos de salud como evaluaci\u00f3n de la enfermedad: esta es la \u201cinversi\u00f3n\u201d, el \u201cdesplazamiento de las perspectivas\u201d, all\u00ed donde Nietzsche ve lo esencial de su m\u00e9todo, y de su vocaci\u00f3n para una transmutaci\u00f3n de los valores . Ahora bien, a pesar de las apariencias, no hay reciprocidad entre los dos puntos de vista, entre las dos evaluaciones. De la salud a la enfermedad, de la enfermedad a la salud, aunque solo fuera como idea, esta movilidad misma es una salud superior, este desplazamiento, esta ligereza en el desplazamiento es el signo de la \u201cgran salud\u201d. Por eso Nietzsche puede decir hasta el final (es decir en 1888): yo soy lo contrario de un enfermo, soy sano en el fondo. Evitaremos recordar que todo ha terminado mal. Pues Nietzsche vuelto demente es precisamente Nietzsche habiendo perdido esa movilidad, ese arte del desplazamiento, ya no pudiendo mediante su salud hacer de la enfermedad un punto de vista sobre la salud.<\/p>\n<p>En Nietzsche todo es m\u00e1scara. Su salud es una primera m\u00e1scara para su genio; sus sufrimientos, una segunda m\u00e1scara, a la vez para su genio y para su salud. Nietzsche no cree en la unidad de un Yo, y no la experimenta: sutiles relaciones de potencia y de evaluaci\u00f3n, entre diferentes \u201cyo\u201d que se ocultan, pero que tambi\u00e9n expresan fuerzas de otra naturaleza, fuerzas de la vida, fuerzas del pensamiento: esta es la concepci\u00f3n de Nietzsche, su manera de vivir. Wagner, Schopenhauer, e incluso Paul R\u00e9e: Nietzsche los vivi\u00f3 como sus propias m\u00e1scaras. Despu\u00e9s de 1890, algunos de sus amigos (Overbeck, Gast) llegan a pensar que la demencia, para \u00e9l, es una \u00faltima m\u00e1scara. Hab\u00eda escrito: \u201cY a veces la locura misma es la m\u00e1scara que oculta un saber fatal y demasiado seguro\u201d. De hecho, no lo es, sino solamente porque indica el momento en que las m\u00e1scaras, al dejar de comunicar y de desplazarse, se confunden dentro de una rigidez de muerte. Entre los momentos m\u00e1s altos de la filosof\u00eda de Nietzsche est\u00e1n las p\u00e1ginas donde habla de la necesidad de enmascararse, de la virtud y la positividad de las m\u00e1scaras, de su instancia \u00faltima. Manos, orejas y ojos eran las bellezas de Nietzsche (se congratulaba por sus orejas, consideraba las orejas peque\u00f1as como un secreto laber\u00edntico que conduce a Dioniso). Pero sobre esa primera m\u00e1scara, otra, representada por el enorme bigote. \u201cDame, te lo ruego, dame\u2026 \u00bfQu\u00e9? Otra m\u00e1scara, una segunda m\u00e1scara\u201d.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de Humano, demasiado humano (1878), Nietzsche prosigui\u00f3 su empresa de cr\u00edtica total: El viajero y su sombra (1879), Aurora (1880). Prepara La gaya ciencia. Pero surge algo nuevo, una exaltaci\u00f3n, una sobreabundancia: como si Nietzsche hubiera sido proyectado hasta el punto en que la evaluaci\u00f3n cambia de sentido, y donde se juzga la enfermedad desde lo alto de una extra\u00f1a salud. Sus sufrimientos contin\u00faan, pero a menudo dominados por un \u201centusiasmo\u201d que afecta al propio cuerpo. Nietzsche experimenta entonces sus estados m\u00e1s elevados, ligados a un sentimiento de amenaza. En agosto de 1881, en Sils-Maria, bordeando el lago de Silvaplana, tiene la revelaci\u00f3n estremecedora del eterno Retorno. Luego la inspiraci\u00f3n de Zaratustra. Entre 1883 y 1885, escribe los cuatro libros de Zaratustra y acumula notas para una obra que deb\u00eda ser su continuaci\u00f3n. Lleva la cr\u00edtica a un nivel que antes no ten\u00eda: hace de ella un arma para una \u201ctransmutaci\u00f3n\u201d de los valores, el No al servicio de una afirmaci\u00f3n superior. (M\u00e1s all\u00e1 del bien y del mal, 1886; Genealog\u00eda de la moral, 1887). Es la tercera metamorfosis, o el devenir-ni\u00f1o.<\/p>\n<p>Sin embargo, experimenta angustias y vivas contrariedades. En 1882 tuvo la aventura con Lou von Salom\u00e9. Esta joven muchacha rusa que viv\u00eda con Paul R\u00e9e le pareci\u00f3 a Nietzsche una disc\u00edpula ideal, y digna de amor. Siguiendo un esquema afectivo que ya hab\u00eda tenido ocasi\u00f3n de aplicar, Nietzsche le pide matrimonio de inmediato, por intermedio del amigo. Nietzsche persigue un sue\u00f1o: siendo \u00e9l mismo Dioniso, recibir\u00e1 a Ariadna, con la aprobaci\u00f3n de Teseo. Teseo es \u201cel Hombre superior\u201d, una imagen de padre \u2013lo que ya Wagner hab\u00eda sido para Nietzsche\u2013. Pero Nietzsche no se hab\u00eda atrevido a pretender claramente a C\u00f3sima-Ariadna. En Paul R\u00e9e, y anteriormente en otros amigos, Nietzsche encuentra Teseos, padres m\u00e1s juveniles, menos impresionantes . Dioniso es superior al Hombre superior, como Nietzsche lo es a Wagner. Con mayor raz\u00f3n, como Nietzsche lo es a Paul R\u00e9e. Es fatal, es claro que tal fantas\u00eda fracasa. Ariadna prefiere siempre a Teseo. Malwida von Meysenburg como chaperona, Lou Salom\u00e9, Paul R\u00e9e y Nietzsche formar\u00e1n un extra\u00f1o cuarteto. Su vida com\u00fan estaba hecha de ri\u00f1as y reconciliaciones. Elisabeth, la hermana de Nietzsche, posesiva y celosa, hizo todo lo posible por la ruptura. La obtuvo, pues Nietzsche no logr\u00f3 librarse de su hermana, ni atenuar la severidad de sus juicios sobre ella (\u201cpersonas como mi hermana son inevitablemente adversarios irreconciliables de mi manera de pensar y de mi filosof\u00eda, esto se funda sobre la naturaleza eterna de las cosas\u2026\u201d, \u201cno amo, pobre hermana, las almas como la tuya\u201d, \u201cestoy profundamente hastiado de tus indecentes parloteos moralizadores\u2026\u201d). Lou Salom\u00e9 no sent\u00eda amor por Nietzsche; vuelve m\u00e1s tarde para escribir un libro extremadamente bello sobre \u00e9l .<\/p>\n<p>Nietzsche se siente cada vez m\u00e1s solo. Se entera de la muerte de Wagner, lo que reactiva en \u00e9l la imagen Ariadna-C\u00f3sima. En 1885, Elisabeth se casa con F\u00f6rster, wagneriano y antisemita, nacionalista prusiano; F\u00f6rster se ir\u00e1 con Elisabeth a Paraguay, a fundar una colonia de arios puros. Nietzsche no asiste a la boda, y no soporta a ese cu\u00f1ado enojoso. Escribe a otro racista: \u201cQuiere dejar de enviarme sus publicaciones, temo por mi paciencia\u201d. En Nietzsche, las alternancias entre euforia y depresi\u00f3n se suceden, cada vez m\u00e1s cercanas. A veces todo le parece excelente: su sastre, lo que come, el recibimiento de la gente, la fascinaci\u00f3n que cree provocar en las tiendas. A veces prevalece el des\u00e1nimo: la ausencia de lectores, una impresi\u00f3n de muerte, de traici\u00f3n.<\/p>\n<p>Llega el gran a\u00f1o 1888: El crep\u00fasculo de los \u00eddolos, El caso Wagner, El Anticristo, Ecce Homo. Todo sucede como si las facultades creadoras de Nietzsche se exacerbaran, tomaran un \u00faltimo impulso que precede al hundimiento. Incluso el tono cambia, en esas obras de gran maestr\u00eda: una nueva violencia, un nuevo humor, como lo c\u00f3mico en lo Sobrehumano. A la vez Nietzsche erige de s\u00ed mismo una imagen mundial c\u00f3smica provocadora (\u201calg\u00fan d\u00eda el recuerdo de algo formidable estar\u00e1 ligado a mi nombre\u201d, \u201csolo a partir de m\u00ed existe la gran pol\u00edtica sobre la tierra\u201d); pero tambi\u00e9n se concentra en el instante, se preocupa por alg\u00fan suceso inmediato. Desde fines de 1888, Nietzsche escribe extra\u00f1as cartas. A Strindberg: \u201cHe convocado a una asamblea de pr\u00edncipes en Roma, quiero hacer que fusilen al joven Kaiser. \u00a1Hasta la vista! Pues nos volveremos a ver. Una sola condici\u00f3n: Divorciemos\u2026 Nietzsche-C\u00e9sar\u201d. El 3 de enero de 1889, en Tur\u00edn, la crisis. Todav\u00eda escribe cartas, firma Dioniso, o el Crucificado, o los dos a la vez. A C\u00f3sima Wagner: \u201cAriadna te amo. Dioniso\u201d. Overbeck acude a Tur\u00edn, encuentra a Nietzsche extraviado, sobreexcitado. Lo lleva como puede a Basilea, donde Nietzsche se deja internar mansamente. Se le diagnostica una \u201cpar\u00e1lisis progresiva\u201d. Su madre hace que se lo traslade a Jena. Los m\u00e9dicos de Jena suponen una infecci\u00f3n sifil\u00edtica, que se remonta a 1866. (\u00bfSe trata de una declaraci\u00f3n de Nietzsche? Siendo joven, contaba a su amigo Deussen una curiosa aventura, en que un piano lo hab\u00eda salvado. Un texto de Zaratustra, \u201centre las hijas del desierto\u201d, debe considerarse desde este punto de vista). A veces calmo, a veces en crisis, pareciendo haber olvidado todo de su obra, todav\u00eda componiendo m\u00fasica. Su madre lo acoge en su casa; Elisabeth vuelve de Paraguay a fines de 1890. La evoluci\u00f3n de la enfermedad prosigue lentamente, hasta la apat\u00eda y la agon\u00eda. Muere en Weimar en 1900 .<\/p>\n<p>Sin una certeza completa, el diagn\u00f3stico de par\u00e1lisis general es probable. La pregunta m\u00e1s bien es: \u00bfforman los s\u00edntomas de 1875, de 1881 y de 1888 un mismo cuadro cl\u00ednico? \u00bfEs la misma enfermedad? Probablemente s\u00ed. Poco importa que se trate de una demencia, antes que de una psicosis. Hemos visto en qu\u00e9 sentido la enfermedad, incluso la locura, estaba presente en la obra de Nietzsche. La crisis de par\u00e1lisis general se\u00f1ala el momento en que la enfermedad sale de la obra, la interrumpe, vuelve imposible su continuaci\u00f3n. Las cartas finales de Nietzsche dan testimonio de ese momento extremo; por eso ellas pertenecen todav\u00eda a la obra, forman parte de ella. En tanto que Nietzsche tuvo el arte de desplazar las perspectivas, de la salud a la enfermedad e inversamente, goz\u00f3, por enfermo que estuviese, de una \u201cgran salud\u201d que volv\u00eda posible la obra. Pero cuando le falt\u00f3 dicho arte, cuando las m\u00e1scaras se confundieron en la de un payaso o un buf\u00f3n, bajo la acci\u00f3n de un proceso org\u00e1nico u otro, la enfermedad misma se confundi\u00f3 con el final de la obra (Nietzsche hab\u00eda hablado de la locura como una \u201csoluci\u00f3n c\u00f3mica\u201d, como una \u00faltima bufonada).<\/p>\n<p>Elisabeth ayud\u00f3 a su madre a cuidar a Nietzsche. Ofreci\u00f3 piadosas interpretaciones de la enfermedad. Hizo agrios reproches a Overbeck, quien respondi\u00f3 con mucha dignidad. Tuvo grandes m\u00e9ritos: hacer todo para asegurar la difusi\u00f3n del pensamiento de su hermano; organizar el Nietzsche-Archiv, en Weimar. Pero esos m\u00e9ritos se desdibujan frente a la suprema traici\u00f3n: intent\u00f3 poner a Nietzsche al servicio del nacionalsocialismo. \u00daltimo rasgo de la fatalidad de Nietzsche: la pariente abusiva que figura en el cortejo de cada \u201cpensador maldito\u201d.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.eternacadencia.com.ar\/blog\/ficcion\/item\/las-metamorfosis-de-nietzsche-segun-gilles-deleuze.html\">Eterna Cadencia.\u00a0<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por\u00a0Gilles Deleuze El primer libro de Zaratustra comienza con el relato de tres metamorfosis: \u201cC\u00f3mo el esp\u00edritu se convierte en camello, c\u00f3mo el camello se convierte en le\u00f3n, y c\u00f3mo el le\u00f3n, por fin, se convierte en ni\u00f1o\u201d. 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