{"id":2783,"date":"2020-08-20T20:27:16","date_gmt":"2020-08-20T20:27:16","guid":{"rendered":"http:\/\/uninomadasur.net\/?p=2783"},"modified":"2020-08-20T20:27:16","modified_gmt":"2020-08-20T20:27:16","slug":"el-pensamiento-revolucionario-de-frantz-fanon","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/uninomadasur.net\/?p=2783","title":{"rendered":"El pensamiento revolucionario de Frantz Fanon"},"content":{"rendered":"<p><em><strong>Por Mahdi Amel<\/strong><\/em><\/p>\n<div>\n<p>[El fil\u00f3sofo marxista de origen liban\u00e9s Hassan Hamdan (1936-1987; m\u00e1s conocido por el alias Mahdi Amel) public\u00f3 este art\u00edculo en dos entregas en los n\u00fameros 71 y 72 de la revista R\u00e9volution africaine, del 6 y 13 de junio de 1964.]<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"cols\">\n<p>En su divisi\u00f3n del mundo en dos categor\u00edas fundamentales, los hombres y los subhombres, la historia de la humanidad lleva la marca de Occidente. Su movimiento es el mismo que el de esta dualidad, que apareci\u00f3 con su forma definitiva, sobre todo, en las \u00faltimas d\u00e9cadas del siglo XIX. Sea cual sea el vocablo utilizado para designarlos: atrasados, b\u00e1rbaros, ind\u00edgenas o subdesarrollados, esos subhombres siguen siendo, a trav\u00e9s de su propia evoluci\u00f3n, subproductos de la humanidad, y su determinaci\u00f3n como tales constituye el fundamento mismo de la historia de Occidente como historia dominante de la humanidad. Los hombres hac\u00edan la historia, los subhombres la padec\u00edan. Era el reino de Occidente. El universo era su morada. Todo suced\u00eda armoniosamente en el marco de esta estructura dual \u00ad\u2013pero simple\u2013 del mundo.<\/p>\n<p>Ahora bien, los subhombres comienzan a despertar de su sue\u00f1o secular y, al reivindicar su pertenencia a la humanidad, se esfuerzan por incorporarse a la historia, sembrando de este modo los primeros g\u00e9rmenes de un profundo desconcierto que pone en peligro el desarrollo armonioso del orden occidental. Pero despiertan en medio de una miseria en la que se hallan instalados, de la que perciben la causa, que para ellos reside en esa misma estructura dual del mundo, que opone la miseria revoltosa de unos a la opulencia escandalosa de otros en un movimiento antagonista cuyo fundamento no es otro que la historia dominante y colonialista de Occidente.<\/p>\n<p>Aislada de su sentido, esta miseria era ineficaz. No supon\u00eda ninguna amenaza, ning\u00fan peligro. Era absurda en su desnudez, asumida como un destino. Sin embargo, a partir del momento en que encontr\u00f3 su sentido en la conciencia de los subhombres que la viv\u00edan, se ha convertido en una fuerza amenazadora que choca con la historia dominante que la engendr\u00f3. Al rechazarla, estos subhombres pretenden forjar su propia historia, pero este rechazo, que por fuerza tiene que adoptar la forma de la violencia, el Occidente colonialista lo percibe como una amenaza para su dominaci\u00f3n de la historia, como un arma que le estremece en su ser. Para mantener su dominaci\u00f3n pretende mantener esta divisi\u00f3n que ha instalado en el coraz\u00f3n del mundo, en el coraz\u00f3n del hombre. Entre \u00e9l y los dem\u00e1s, que somos nosotros, se desarrolla un combate, aparentemente desigual, que confiere a los tiempos modernos su sentido hist\u00f3rico.<\/p>\n<p>Esta es la realidad inhumana de la humanidad actual en la que se fija la mirada penetrante de Fanon, cuyo pensamiento, cuya erupci\u00f3n c\u00e1lida y ardiente es la expresi\u00f3n profunda, a la vez po\u00e9tica y racional, de esta realidad. Po\u00e9tica porque, al sufrir como tantos otros el universo aplastante de la opresi\u00f3n colonial, se forj\u00f3 en la lucha en el coraz\u00f3n mismo del combate \u00e9pico liberador. No puede ser sino un grito, el grito de c\u00f3lera, pero tambi\u00e9n de esperanza. Racional porque supo desgajar del movimiento tumultuoso y ambiguo de los actos cotidianos las l\u00edneas fundamentales de la historia.<\/p>\n<p>Poniendo en perspectiva el acontecimiento, este pensamiento nos situ\u00f3 en el devenir de la revoluci\u00f3n y nos revel\u00f3 de este modo el sentido del porvenir revolucionario y su orientaci\u00f3n. Relacionando el pasado con el presente en un \u00fanico y mismo acto inteligible, nos desvel\u00f3 lo posible en la necesidad misma de su realizaci\u00f3n. Canto, pero para comprender y hacer comprender mejor, palabra, pero con vistas al acto, poes\u00eda, pero que se dirige a la raz\u00f3n y raz\u00f3n que se dirige al coraz\u00f3n, as\u00ed es el pensamiento de Fanon. Para comprenderlo, hay que captarlo en su unidad. Separar la imagen del concepto, o el ritmo de la idea, o el grito de su sentido, no solo es traicionarlo, sino sobre todo traicionarlo para neutralizarlo, para ahogar en \u00e9l el aliento revolucionario, en suma, para silenciarlo.<\/p>\n<p><strong>Un di\u00e1logo permanente<\/strong><\/p>\n<p>Los mismos que resienten sus palabras como una mordedura y que se ven amenazados directamente por sus condenas lo han intentado, pero sus intentos son vanos. Porque el pensamiento de Fanon, tal como est\u00e1 articulado y con el despliegue de posibilidades de desarrollo que encierra, se identifica pr\u00e1cticamente, como expresi\u00f3n, con la historia de los llamados pueblos subdesarrollados. No se puede mistificar un pensamiento con el que millones de personas mantienen, en su pr\u00e1ctica social, un di\u00e1logo cotidiano que lo enriquece y lo mantiene perpetuamente vivo y actual. M\u00e1xime cuando quienes establecen este di\u00e1logo pr\u00e1ctico con el pensamiento fanoniano pertenecen, sobre todo, a esta tierra de Argelia, que constituye el espacio en cuyo interior se mueve y se desarrolla este pensamiento.<\/p>\n<p>As\u00ed, si quiere ser constructora y aut\u00e9ntica, la mirada que contempla a este \u00faltimo debe ser de interrogaci\u00f3n. Pero toda pregunta es cuestionamiento. El pensamiento humano est\u00e1 hecho de manera que para consolidarse en su unidad, respetar su continuidad y mantenerse fiel a s\u00ed mismo, debe ponerse a prueba y correr el riesgo de desintegrarse en el mismo acto por el que se constituye y se estructura. Es la aventura de todo pensamiento que se pretende universal: si se interroga, acaba siendo m\u00e1s grande y m\u00e1s s\u00f3lido y se fundamenta en la cr\u00edtica de su fundamento y a trav\u00e9s de ella. Para abrazar la realidad de la que surge, el pensamiento ha de someterse a su movimiento, y captar, no el hecho, sino su devenir, no el acto aislado, sino su sentido hist\u00f3rico.<\/p>\n<p>A la luz de esta forma de comprensi\u00f3n quisi\u00e9ramos continuar un di\u00e1logo que, desgraciadamente, no puede ser m\u00e1s que te\u00f3rico, pero que espera hallar en la pr\u00e1ctica una prolongaci\u00f3n eficaz, un di\u00e1logo con ciertos aspectos del pensamiento fanoniano, no con su totalidad, pues esto rebasar\u00eda el marco de este ensayo y los l\u00edmites de nuestras posibilidades. No obstante, por lealtad escrupulosa a este pensamiento, trataremos de resaltar los aspectos que constituyen, de una manera por cierto aparente, no su periferia secundaria y accesoria, sino su n\u00facleo originario e intenci\u00f3n fundamental. Para ello, el m\u00e9todo que parece m\u00e1s id\u00f3neo para nuestra investigaci\u00f3n consiste en seguir el movimiento mismo del esfuerzo indagador del pensamiento fanoniano, asoci\u00e1ndolo, como un trasfondo indispensable del que extrae su sentido, al movimiento mismo de esta realidad a la que se refer\u00eda.<\/p>\n<p><strong>El comienzo de otra historia<\/strong><\/p>\n<p>Desde su primer lance, el pensamiento de Fanon se instala en el meollo del problema colonial, que nos define en t\u00e9rminos nuevos que tal vez escandalicen a ciertos esp\u00edritus refinados. En las primeras l\u00edneas de\u00a0<em>Los condenados de la Tierra<\/em>\u00a0enuncia una verdad, la de nuestra historia, en un lenguaje brusco y brutal que es fiel reflejo de la violencia real de la verdad que expresa:<\/p>\n<h5>La descolonizaci\u00f3n sigue siendo un fen\u00f3meno violento\u2026 es lisa y llanamente la sustituci\u00f3n de una \u201cespecie\u201d de hombres por otra \u201cespecie\u201d de hombres. Sin transici\u00f3n se produce una sustituci\u00f3n total, completa, absoluta\u2026 esta especie de tabla rasa define al comienzo la descolonizaci\u00f3n. Su importancia inhabitual estriba en que constituye, desde el primer d\u00eda, la reivindicaci\u00f3n m\u00ednima del colonizado\u2026 (es) un programa de desorden absoluto (p. 29).<\/h5>\n<p>Con este lenguaje, efectivamente inhabitual, la raz\u00f3n colonizada expresa su universo. Violencia pura en su presencia, el universo colonial revela su secreto en la pura inmediatez de su existencia, todo en \u00e9l es apariencia o, m\u00e1s precisamente, todo su ser deviene apariencia. Porque en su misma racionalidad est\u00e1 hecho de manera que, para realizar su dial\u00e9ctica, tiene que paralizar necesariamente, en su devenir, la misma dial\u00e9ctica de su devenir. Y cuando su evoluci\u00f3n conduce a su fin, todo en \u00e9l se revela. Es el par\u00f3n de la historia. Es el comienzo de otra historia.<\/p>\n<p>Por tanto, no es extra\u00f1o que el primer momento del pensamiento fanoniano sea un momento descriptivo. Una descripci\u00f3n casi fenomenol\u00f3gica sartriana, que obtiene su legitimidad, no de este m\u00e9todo filos\u00f3fico, sino m\u00e1s bien de ese momento privilegiado de la historia del universo colonial en que se niega esta historia y en que el mundo se despega de su fondo para devenir uno con su figura, haciendo desaparecer as\u00ed toda dimensi\u00f3n temporal. En efecto, el universo colonial es, seg\u00fan Fanon, un universo maniqueo. De un lado todos los males, del otro todos los bienes. De un lado el colono y de otro el colonizado. De un lado toda la fuerza del mundo, y toda su humillaci\u00f3n del otro. Una estructura insolente por su sencillez: los dos momentos de esta estructura del universo colonial se oponen absolutamente en una pura exterioridad. O m\u00e1s bien la interioridad de la relaci\u00f3n colonial consiste en otra exterioridad.<\/p>\n<p>Los dos t\u00e9rminos de esta falsa unidad se excluyen de una manera absoluta. Sin mediaci\u00f3n, toda dial\u00e9ctica hist\u00f3rica es imposible. Esta ruptura radical que se ha producido en el interior de la realidad colonial anula entonces toda posibilidad de un devenir colonial. Este bloqueo absoluto de todo devenir hist\u00f3rico, individual y colectivo al mismo tiempo, lo resiente tr\u00e1gicamente el colonizado en todos los niveles de su vida cotidiana. Frente al colono en los campos, frente al patr\u00f3n en las f\u00e1bricas, frente a sus jueces en los tribunales, frente al polic\u00eda o al legionario horrible y desde\u00f1oso a cada paso en la calle, el colonizado choca, en los m\u00ednimos detalles de su vida, con ese universo cerrado y asfixiante como con un enorme muro infranqueable.<\/p>\n<p>Vive su devenir, en su carne y sus entra\u00f1as, como una pura imposibilidad de devenir. Est\u00e1 anclado en un mundo inm\u00f3vil cuyo espacio es plenitud, vivida como una destrucci\u00f3n. Al hallarse en la impotencia total para desplazarse libremente, el colonizado sue\u00f1a con la acci\u00f3n, el salto, la agresi\u00f3n. Al no poder liberarse realmente, se libera en el plano imaginario. Sin embargo, esta liberaci\u00f3n imaginaria no hace m\u00e1s que agudizar su opresi\u00f3n real, que halla en un primer momento un desahogo desviado en la revuelta contra el hermano. Esta liberaci\u00f3n alienada se traduce entonces en una destrucci\u00f3n imaginaria, incluso m\u00e1gica, del orden colonial, que de hecho expresa una verdadera autodestrucci\u00f3n colectiva.<\/p>\n<p><strong>El papel de la violencia<\/strong><\/p>\n<p>As\u00ed, la superaci\u00f3n en el plano imaginario de la contradicci\u00f3n del universo colonial (colono colonizado), lejos de resolver esta contradicci\u00f3n, no hace m\u00e1s que agudizarla y hacerla todav\u00eda m\u00e1s insostenible. Este es un momento decisivo de la historia de la descolonizaci\u00f3n, o lo que es lo mismo, de la historia de la destrucci\u00f3n del colonialismo. Esta violencia imaginaria que se volv\u00eda contra el colonizado era una violencia alienada y alienante. En efecto, a falta de toda intencionalidad y de todo sentido, la violencia se reduce a un puro acto absurdo y al mismo tiempo ineficaz. Sin el sentido que la integra en la historia, se convierte efectivamente en un culto y una m\u00edstica.<\/p>\n<p>Sin embargo, el pensamiento de Fanon es completamente ajeno a esta concepci\u00f3n falsa e incluso fascista de la violencia. Este es uno de los aspectos fundamentales del pensamiento fanoniano que ha sido mistificado adrede, sobre todo por ciertos cr\u00edticos occidentales, como Claude Julien, si no me equivoco. No cabe duda que la violencia desempe\u00f1a para Fanon un papel primordial en la construcci\u00f3n por el pueblo colonizado de su propia historia. Porque en el universo colonial, es el colono quien hace la historia. Pero en realidad esta no es m\u00e1s que la prolongaci\u00f3n natural, l\u00f3gica y necesaria de la historia de la metr\u00f3polis. En otras palabras, es el desarrollo interno de la historia del Occidente capitalista el que, en su fase colonialista, determina necesariamente el espacio mismo del desarrollo hist\u00f3rico de los pa\u00edses colonizados.<\/p>\n<p>Mientras que el colonizado realizaba la historia imaginariamente y la padec\u00eda realmente, el colono, ese representante supremo del Occidente capitalista, hac\u00eda la verdadera historia, que en su misma esencia no era m\u00e1s que la negaci\u00f3n radical de la historia del colonizado. Sin embargo, esta misma contradicci\u00f3n del universo colonial, que encontramos aqu\u00ed situado en el plano de la historia, hallar\u00e1 su superaci\u00f3n real y no ya imaginaria en la violencia del colonizado, realmente destructora del orden colonial, por estar orientada y dirigida, por tener un sentido o m\u00e1s bien por convertirse en el sentido de la historia colonizada. \u00danicamente a trav\u00e9s de ella se produce la resoluci\u00f3n pr\u00e1ctica de la contradicci\u00f3n colonial.<\/p>\n<p>Es el colono quien impone al colonizado el arma del combate, su nivel y su naturaleza. Estas dos violencias se desarrollan en el mismo plano y en una \u00fanica unidad antagonista cuya resoluci\u00f3n implica la aniquilaci\u00f3n radical de la violencia colonialista.<\/p>\n<h5>Para el colonizado, la vida solo puede brotar del cad\u00e1ver en descomposici\u00f3n del colono (y a la inversa). Esta es en definitiva la correspondencia de los dos razonamientos (p. 69).<\/h5>\n<p>Por consiguiente, la violencia es el \u00fanico medio por el que el colonizado destruye el sistema colonial y comienza de este modo el primer acto de la constituci\u00f3n de su propia historia. Hasta ahora solo hemos considerado la violencia desde el punto de vista de la historia, pero ahora hay que considerarla desde el punto de vista de la vida cotidiana y ver los cambios que experimenta en la propia personalidad del individuo colonizado.<\/p>\n<p><strong>Nacimiento de la diferenciaci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>Hemos visto que el hombre colonizado, ese esclavo de los tiempos modernos, seg\u00fan expresi\u00f3n de Fanon, se presenta ante todo como un hombre radicalmente alienado, hasta en sus sue\u00f1os, hasta en su imaginaci\u00f3n, y tanto m\u00e1s en su vida cotidiana, familiar o tribal. Porque padec\u00eda la vida, no la hac\u00eda. Sin embargo, con el reino de la violencia, destructora a fuer de liberadora, todo se transforma. El colonizado no sue\u00f1a m\u00e1s con actuar o agredir, ya ha realizado su sue\u00f1o. Act\u00faa, en la pr\u00e1ctica cotidiana de su violencia, se libera de sus obsesiones, productos del universo colonial que destruye con su acto constructor. \u201cEl colonizado\u201d, nos dice Fanon, \u201cdescubre lo real y lo transforma en el movimiento de su praxis, en el ejercicio de su violencia, en su proyecto de liberaci\u00f3n.\u201d (p. 45)<\/p>\n<p>As\u00ed, la violencia se materializa como la conciencia en el nivel del acto. Es conciencia devenida acto, y este acto cotidiano, liberador, adquiere efectivamente, a los ojos del colonizado, y por primera vez en su historia, un significado universal. Porque en su violencia constitutiva de un universo nuevo, el colonizado vive la cotidianeidad a escala de la historia. Desaparece la cotidianeidad y lo cotidiano y lo hist\u00f3rico se funden en un \u00fanico y mismo acto.<\/p>\n<p>En el individuo, la violencia es desmistificaci\u00f3n y desalienaci\u00f3n. Por otro lado, en el pueblo la violencia liberadora constituye la praxis revolucionaria del pueblo colonizado. Es esencialmente totalizadora y unificadora. Convierte al pueblo en una \u00fanica totalidad, sin fisuras, y disuelve el tribalismo, el regionalismo, generados y mantenidos por el universo colonial. Unifica al pueblo unificando el sentido de su combate, la direcci\u00f3n de su lucha. Es por tanto totalizadora, pero no diferenciadora, pues aspira a disolver las diferenciaciones generadas por el colonialismo.<\/p>\n<p>Sin embargo, este aspecto no diferenciador de la violencia no constituye m\u00e1s que un primer momento de su desarrollo. Mientras el objetivo \u2013a saber, la destrucci\u00f3n del orden colonial\u2013 era claro y preciso, la violencia era simple e indiferenciada. Pero a partir del momento en que abordamos la segunda fase de constituci\u00f3n hist\u00f3rica, que es la de la edificaci\u00f3n de una sociedad libre en su devenir, la violencia cambia entonces de forma, de direcci\u00f3n y de sentido, y se vuelve, en la prolongaci\u00f3n misma de su movimiento liberador, esencialmente diferenciadora. No pierde en modo alguno su din\u00e1mica unificadora y totalizadora, sino todo lo contrario, esta din\u00e1mica se profundiza, se vuelve m\u00e1s compleja, menos inmediata y menos directa. Se convierte en un movimiento de unificaci\u00f3n por diferenciaci\u00f3n. Diferencia al pueblo para unificarlo mejor, y distingue en su seno, por un lado, a las masas revolucionarias constituidas por el campesinado y el proletariado y una parte de la intelectualidad, y por otro a la burgues\u00eda nacional, que se niega a participar en el nuevo sentido del devenir hist\u00f3rico.<\/p>\n<p><strong>La lucha del campesinado<\/strong><\/p>\n<p>Por cierto que la violencia desencadena ya este movimiento de diferenciaci\u00f3n incluso durante la primera fase de la lucha de liberaci\u00f3n. Este movimiento de diferenciaci\u00f3n se inicia ya en su misma g\u00e9nesis social. Y Fanon nos aporta un an\u00e1lisis admirable de este proceso de profundizaci\u00f3n del sentido y de la naturaleza de la violencia en la segunda y la tercera partes de\u00a0<em>Los condenados de la Tierra<\/em>, tituladas respectivamente\u00a0<em>Grandeza y flaquezas de la espontaneidad<\/em>\u00a0y\u00a0<em>Desventuras de la conciencia nacional<\/em>. Fanon subraya en ellas un rasgo espec\u00edfico de la historia de los pa\u00edses llamados subdesarrollados, a saber: el papel eminentemente revolucionario que desempe\u00f1a el campesinado en la constituci\u00f3n de la historia de estos pa\u00edses.<\/p>\n<p>Un rasgo que, por cierto, tambi\u00e9n destac\u00f3, con respecto a la revoluci\u00f3n cubana, Ernesto\u00a0<em>Che<\/em>\u00a0Guevara en su\u00a0<em>Guerra de guerrillas<\/em>. Justificando esta especificidad del devenir de los pa\u00edses colonizados, Fanon constata que:<\/p>\n<h5>La historia de las revoluciones burguesas y la historia de las revoluciones proletarias han demostrado que las masas campesinas constituyen a menudo un freno para la revoluci\u00f3n. Las masas campesinas en los pa\u00edses industrializados suelen ser los elementos menos conscientes, menos organizados y asimismo los m\u00e1s anarquistas. Presentan todo un conjunto de rasgos\u2026 que definen un comportamiento objetivamente reaccionario (p.85).<\/h5>\n<p>Por otro lado, las masas campesinas \u201cconstituyen las \u00fanicas fuerzas espont\u00e1neamente revolucionarias en el pa\u00eds colonizado\u201d (p. 93). \u00bfPor qu\u00e9 la historia privilegia al campesinado colonizado? Porque, como nos dice Fanon:<\/p>\n<h5>Todo es simple (para el campesinado): las masas rurales nunca han dejado de plantear el problema de su liberaci\u00f3n en t\u00e9rminos de violencia, de tierra que hay que recuperar de los extranjeros, de lucha nacional, de insurrecci\u00f3n armada (p. 96).<\/h5>\n<p>Por consiguiente, para el campesinado la soluci\u00f3n del problema pasa por la lucha armada. Es perfectamente consciente, a diferencia de la burgues\u00eda nacional, de que el cambio no se producir\u00e1 mediante una reforma lenta y progresiva de la estructura colonial. Para liberarse hay que quebrar esta estructura, destruirla. Esto lo afirma en contra de la burgues\u00eda nacional, que como nos dice Fanon, por su propia naturaleza es propensa a soluciones de compromiso con el colonialismo, tanto antes como despu\u00e9s de la independencia.<\/p>\n<p>Todo es simple para el campesinado. \u00bfY para la burgues\u00eda nacional? Veamos qu\u00e9 dice Fanon: \u201cLa insurrecci\u00f3n desorienta a los partidos pol\u00edticos. Su doctrina, en efecto, siempre ha afirmado la ineficacia de toda prueba de fuerza y su existencia misma es una condena continua de toda insurrecci\u00f3n.\u201d (p. 96) Este rechazo por parte de la burgues\u00eda nacional de la violencia popular como \u00fanico medio posible de autorrealizaci\u00f3n es leg\u00edtimo si nos colocamos en la \u00f3ptica de esta burgues\u00eda. Porque lo que determina el comportamiento social de esta \u00faltima, seg\u00fan Fanon (p. 47), es que \u201cen realidad teme perderlo todo en esta formidable marea revolucionaria\u201d. En el fondo, es prudente e hip\u00f3crita. Prev\u00e9 el porvenir que el presente ya anuncia. Toma sus distancias y se encuentra, al retroceder, con la burgues\u00eda colonialista, a la que tiende la mano. Volveremos sobre ello. O ser\u00e1 m\u00e1s bien Fanon quien vuelva sobre ello un poco m\u00e1s abajo.<\/p>\n<p>As\u00ed, en el ejercicio de su violencia, incluso liberadora, el pueblo se diferencia, aunque, en un primer momento, de forma espont\u00e1nea. Debido a que los partidos nacionalistas, n\u00facleo de la organizaci\u00f3n popular en las ciudades, no incluyen en su programa la necesidad de la lucha armada, la historia privilegia la espontaneidad de las masas. En este nivel de espontaneidad, como primer momento del desarrollo de la conciencia revolucionaria, su forma inmediata e irreflexiva, hay que situar el juicio de Fanon con respecto a la condici\u00f3n social y al papel hist\u00f3rico del proletariado y del lumpenproletariado colonizados.<\/p>\n<p>Contemplado en el interior del movimiento de formaci\u00f3n hist\u00f3rica de la conciencia revolucionaria, el pensamiento fanoniano no presenta, en esta cuesti\u00f3n, ninguna contradicci\u00f3n con el devenir de esta realidad social, porque corresponde, en este punto concreto, a la inmediatez del movimiento hist\u00f3rico de esta, de la que es su formulaci\u00f3n conceptual, y no a la totalidad de su movimiento, a su devenir en marcha. As\u00ed, en un primer momento, Fanon niega toda posibilidad revolucionaria del proletariado del pa\u00eds colonizado, puesto que en comparaci\u00f3n con el campesinado, el proletariado urbano est\u00e1 privilegiado. Seg\u00fan Fanon, se trata de<\/p>\n<h5>\u2026 quienes, eventualmente, tienen todo que perder\u2026 Son el n\u00facleo del pueblo colonizado m\u00e1s mimado por el r\u00e9gimen colonial\u2026 En efecto, representan la fracci\u00f3n del pueblo colonizado necesaria e insustituible para el buen funcionamiento de la m\u00e1quina colonial: conductores de tranv\u00edas y taxis, mineros, estibadores, int\u00e9rpretes, enfermeros, etc. Estos son los elementos que constituyen\u2026 la fracci\u00f3n burguesa del pueblo colonizado (p.84).<\/h5>\n<p>Este juicio constituye, aparentemente, una condena hist\u00f3rica del proletariado de los pa\u00edses colonizados, pues, como nos dice Fanon (p. 46), \u201cen los pa\u00edses coloniales, solo el campesinado es revolucionario\u201d, y esta realidad revolucionaria del campesinado se caracteriza fundamentalmente por la espontaneidad (p. 93). La afirmaci\u00f3n del car\u00e1cter fundamentalmente campesino de la revoluci\u00f3n solo es leg\u00edtima en virtud de esta espontaneidad, que define, en un primer momento, el nivel en que se mueve el devenir revolucionario de los pa\u00edses colonizados. Pero este, como totalidad, no puede realizarse efectivamente si no engloba, en su desarrollo, a las ciudades al mismo tiempo que a la poblaci\u00f3n rural, o sea, al campesinado y al proletariado. En su movimiento tiende necesariamente hacia este \u00faltimo como al t\u00e9rmino de su cumplimiento. Por cierto que Fanon era plenamente consciente de ello y lo afirma expl\u00edcitamente:<\/p>\n<h5>Los dirigentes de la insurrecci\u00f3n toman conciencia\u2026 de la necesidad de extender esta insurrecci\u00f3n a las ciudades. Esta\u00a0 toma de conciencia\u2026 consagra la dial\u00e9ctica que preside el desarrollo de una lucha armada de liberaci\u00f3n nacional (p. 96).<\/h5>\n<p>De este modo, en el planteamiento t\u00edpico de su devenir, la revoluci\u00f3n en los pa\u00edses colonizados, para alcanzar su objetivo, implica necesariamente la superaci\u00f3n de su car\u00e1cter puramente campesino y su elevaci\u00f3n a un nivel superior, que resulta m\u00e1s complejo a causa de la unificaci\u00f3n del sentido hist\u00f3rico del combate del campesinado y del proletariado. Es instructivo constatar aqu\u00ed el encuentro de dos pensamientos, el de Fanon y el del\u00a0<em>Che<\/em>\u00a0Guevara, que reflexionan sobre el movimiento hist\u00f3rico de dos realidades revolucionarias similares y desgajan una misma verdad, a saber: en los pa\u00edses colonizados, la revoluci\u00f3n parte del medio rural para extenderse acto seguido a las ciudades, del campesinado que incorpora despu\u00e9s al proletariado y no a la inversa, como es el caso en los pa\u00edses capitalistas e incluso en los pa\u00edses socialistas europeo<\/p>\n<p>Es el lumpenproletariado, concentrado en los arrabales, y no el proletariado, nos dice Fanon, quien llev\u00f3 la revoluci\u00f3n al coraz\u00f3n de las ciudades. Porque \u201cel lumpenproletariado, esta cohorte de hambrientos destribalizados, desclanizados, constituye una de las fuerzas m\u00e1s espont\u00e1nea y m\u00e1s radicalmente revolucionarias de un pa\u00eds colonizado\u201d (p. 97). Pero constituye asimismo la base m\u00e1s s\u00f3lida de la peor reacci\u00f3n. Porque no hay nada que vincule s\u00f3lidamente con la historia a esta masa de desclasados que no mantiene ning\u00fan lazo con el circuito de producci\u00f3n o con la estructura social. El propio Fanon nos dice que:<\/p>\n<h5>el colonialismo encontr\u00f3\u2026 en el lumpenproletariado una masa de maniobra importante\u2026 Esa reserva humana disponible, si la insurrecci\u00f3n no la organiza de inmediato, se volver\u00e1 mercenaria junto a las tropas colonialistas. En Argelia los harkis y los messalistas surgieron del lumpenproletariado (p. 102).<\/h5>\n<p>Aparentemente, esta \u00faltima frase est\u00e1 en contradicci\u00f3n con la anterior. \u00bfC\u00f3mo se puede afirmar que el lumpenproletariado es al mismo tiempo la fuerza \u201cm\u00e1s espont\u00e1nea y m\u00e1s radicalmente revolucionaria de un pa\u00eds colonizado\u201d y la fuerza m\u00e1s reaccionaria, la m\u00e1s inconsciente y la m\u00e1s ignorante de este pueblo? La contradicci\u00f3n en este punto es mucho m\u00e1s real que l\u00f3gica. Es propia de esta realidad social, no del pensamiento de Fanon. Adem\u00e1s, solo aparece como algo real en la medida en que se la separa de su devenir, que operar\u00e1 su superaci\u00f3n, su resoluci\u00f3n. Porque solo cabe considerar que el lumpenproletariado y el campesinado son las \u00fanicas fuerzas verdaderamente revolucionarias en un pa\u00eds colonizado si de entrada se determina la realidad revolucionaria de una clase social esencialmente por su car\u00e1cter espont\u00e1neo. Sucede que la espontaneidad corresponde ante todo a la inmediatez del movimiento de la historia, no a su totalidad. El lumpenproletariado y al mismo tiempo el campesinado no son revolucionarios porque lo sean espont\u00e1neamente, sino porque se vuelven revolucionarios hist\u00f3ricamente.<\/p>\n<p>El devenir prima sobre el ser y constituye su fundamento. Privilegiar un momento elev\u00e1ndolo a lo absoluto es reducirlo a un puro estatismo llano y perder de vista la din\u00e1mica interna de su dial\u00e9ctica que, por ser real, reabsorbe sus contradicciones, en el interior mismo del movimiento hist\u00f3rico de la formaci\u00f3n de la conciencia revolucionaria. Existe por tanto una g\u00e9nesis y un desarrollo de la conciencia revolucionaria que no puede reducirse en modo alguno a su momento de espontaneidad. Visto bajo esta luz, el pensamiento de Fanon se sit\u00faa en el coraz\u00f3n mismo del devenir hist\u00f3rico del pa\u00eds colonizado, a la saz\u00f3n Argelia, cuya estructura analiza admirablemente.<\/p>\n<p>Por tanto, si el proletariado de los pa\u00edses subdesarrollados no se presenta efectivamente, en la inmediatez de la historia, como espont\u00e1neamente revolucionario, no por ello se puede concluir que sea de naturaleza no revolucionaria. El proletariado subdesarrollado deviene revolucionario y no puede no hacerlo, pues su devenir es el devenir de la revoluci\u00f3n. Este problema se plantea al mismo tiempo en t\u00e9rminos de realidad y de conciencia. Fue el proletariado urbano \u2013a pesar de su condici\u00f3n social relativamente privilegiada, que determina aparentemente su comportamiento revolucionario\u2013, y no \u00fanicamente el lumpenproletariado, quien protagoniz\u00f3 las manifestaciones de diciembre de 1960 y de octubre de 1961. Fueron \u00e9l y el campesinado quienes, al fundar los comit\u00e9s de autogesti\u00f3n, abrieron la v\u00eda al socialismo.<\/p>\n<p>La revoluci\u00f3n no se lleva a cabo nunca de forma espont\u00e1nea. A la realidad revolucionaria, cuya estructura temporal integra lo posible como una de sus dimensiones, se une la conciencia revolucionaria, que a su vez, en su formaci\u00f3n hist\u00f3rica, convierte en necesaria la realizaci\u00f3n misma de eso que es posible. El devenir hist\u00f3rico, incluso y sobre todo de la revoluci\u00f3n, no puede ser un proceso del que se excluya la conciencia, pues esta es el sentido sin el cual toda historia es aventura en que se niega la raz\u00f3n. Realidad cuya estructura se revela a trav\u00e9s del proyecto revolucionario que la atraviesa, y conciencia que, como acto a la vez pr\u00e1ctico y te\u00f3rico, se identifica justamente con dicho proyecto; estos son los dos t\u00e9rminos del movimiento dial\u00e9ctico de la historia cuya mediaci\u00f3n es la violencia.<\/p>\n<p>En este nivel es donde hay que situar el n\u00facleo propiamente dicho del pensamiento fanoniano. La violencia, como negaci\u00f3n absoluta, se materializaba, al comienzo del movimiento revolucionario, como ideolog\u00eda en acto, como pura conciencia pr\u00e1ctica, \u00fanicamente porque era violencia espont\u00e1nea, unidad indiferenciada de todo el pueblo colonizado. Sin embargo, con el desarrollo de la lucha de liberaci\u00f3n, la profundizaci\u00f3n de la violencia como praxis revolucionaria se convirti\u00f3 en una necesidad imperiosa. Era se\u00f1al de que se hab\u00eda rebasado la fase de la espontaneidad. Como acto constitutivo de la historia, la violencia exig\u00eda a partir de entonces un sentido que no pod\u00eda darse m\u00e1s que situ\u00e1ndose en el interior de una perspectiva ideol\u00f3gica neta y precisa. Mientras que en el primer momento de su g\u00e9nesis se contentaba con ser pura conciencia pr\u00e1ctica, ahora tiende a volverse realmente operativa, a hallar en la conciencia te\u00f3rica un fundamento indispensable. De este modo,<\/p>\n<h5>\u00a0\u2026 este voluntarismo espectacular, que pretend\u00eda llevar de golpe al pueblo colonizado a la soberan\u00eda absoluta\u2026 resulta ser en la experiencia una enorme flaqueza\u2026 Mientras se aferraba al milagro de la inmediatez de sus m\u00fasculos, el colonizado no realizaba verdaderos avances en el v\u00eda del conocimiento. Su conciencia no dej\u00f3 de ser rudimentaria (p. 103).<\/h5>\n<p>Una conciencia despolitizada y puramente pr\u00e1ctica o, mejor dicho, emp\u00edrica, no es en modo alguno revolucionaria.<\/p>\n<h5>Esta gran pasi\u00f3n de las primeras horas se desintegra si pretende nutrirse de su propia sustancia\u2026 el odio no puede constituir un programa (p. 104).<\/h5>\n<p>Por tanto, la fuerza de la violencia, su funci\u00f3n primordial en la constituci\u00f3n de la historia, residen esencialmente en su sentido ideol\u00f3gico. Quienes piensan encontrar en Fanon una m\u00edstica de la violencia no han comprendido para nada su obra. O mejor dicho, la han comprendido demasiado bien. Porque al privilegiar deliberadamente la espontaneidad de las masas y al subestimar la necesidad hist\u00f3rica de una ideolog\u00eda revolucionaria, mistifican el pensamiento de Fanon para destruir en \u00e9l el potente fermento revolucionario. Este es el objetivo pol\u00edtico que subyace tras esta gran y erudita mistificaci\u00f3n del pensamiento fanoniano.<\/p>\n<p><strong>\u00bfPor qu\u00e9 la burgues\u00eda nacional?<\/strong><\/p>\n<p>En su combate cotidiano, antes y sobre todo despu\u00e9s de la independencia, el pueblo colonizado se diferencia. Su unidad se profundiza, se desarrolla sobre nuevas bases s\u00f3lidas. Paralelamente, su violencia, que es su praxis revolucionaria, se diferencia, se jerarquiza, se relativiza. Cambia de sentido y de direcci\u00f3n. Se enriquece enriqueciendo su conciencia. Se desarrolla en m\u00faltiples niveles y reviste m\u00faltiples formas. Mientras que antes de la independencia era en lo esencial una lucha nacional, despu\u00e9s de la independencia se convierte en una genuina lucha de clases.<\/p>\n<p>Hemos visto que, en el ejercicio de su violencia, el pueblo descubre la realidad social y desvela su estructura. Teoriza su conciencia dando un sentido a su actividad cotidiana. Y es precisamente la pr\u00e1ctica social la que le se\u00f1ala su nuevo enemigo de clase: la burgues\u00eda nacional. Pero \u00bfpor qu\u00e9 la burgues\u00eda nacional? La respuesta se esboza en el cap\u00edtulo 3 de\u00a0<em>Los condenados de la Tierra<\/em>, titulado\u00a0<em>Desventuras de la conciencia nacional<\/em>. En \u00e9l, Fanon resalta uno de los aspectos fundamentales de la especificidad del devenir de los pa\u00edses subdesarrollados, a saber: la diferencia radical del papel hist\u00f3rico de la burgues\u00eda capitalista y de la burgues\u00eda subdesarrollada.<\/p>\n<p>Su posici\u00f3n en relaci\u00f3n con este problema es de condena absolutamente categ\u00f3rica de esta burgues\u00eda nacional, que como clase solo contribuye a la constituci\u00f3n de la historia de los pa\u00edses subdesarrollados para frenar el desarrollo de esta historia y paralizar su movimiento. La legitimidad de esta condena reside en un an\u00e1lisis penetrante de la g\u00e9nesis y de la estructura de esta clase embrionaria y par\u00e1sita. Lo que caracteriza esencialmente a la burgues\u00eda nacional, nos dice Fanon, es \u201csu incapacidad de racionalizar la praxis popular, es decir, de deducir su raz\u00f3n\u201d (p. 113). En efecto, la burgues\u00eda nacional aparece hist\u00f3ricamente como un subproducto del r\u00e9gimen colonial, del que depende gen\u00e9ticamente.<\/p>\n<p>Engendrada involuntariamente por el propio desarrollo de la burgues\u00eda colonialista, pero mantenida despu\u00e9s voluntariamente por esta, la burgues\u00eda nacional se halla, desde su concepci\u00f3n, predeterminada en su estructura y su comportamiento por esta burgues\u00eda madre, con la que tiende a colaborar necesariamente. El espacio interno de su desarrollo aparece como una excrecencia del espacio de desarrollo del capitalismo metropolitano y no como una parte constitutiva de la historia del pueblo colonizado. Esta es la raz\u00f3n por la que se opon\u00eda ferozmente a la lucha armada como m\u00e9todo de resoluci\u00f3n del problema nacional. Mientras este problema se planteaba en t\u00e9rminos de reformas dentro del marco colonial, la burgues\u00eda subdesarrollada se afirmaba naturalmente como la clase dirigente del movimiento nacional, pero a partir del momento en que el problema se planteaba en t\u00e9rminos revolucionarios de ruptura radical y violenta con el marco colonial, la iniciativa hist\u00f3rica pas\u00f3 a manos de las masas campesinas y proletarias, y la burgues\u00eda nacional qued\u00f3 excluida del movimiento de la historia que se realiza y se fundamenta a trav\u00e9s de la praxis popular.<\/p>\n<p>De este modo, el sentido del devenir aparece sin ambig\u00fcedad y se encamina necesariamente en una din\u00e1mica antiburguesa. Incapaz de romper el cord\u00f3n umbilical que la ata a la burgues\u00eda colonialista, incapaz de comprender el sentido de la historia que se libera y se constituye, la burgues\u00eda nacional, por su comportamiento apocado e indeciso, asume la responsabilidad de su propia condena por la historia. Su g\u00e9nesis y su estructura la destinan necesariamente a desaparecer como clase. A diferencia de la burgues\u00eda occidental, no desempe\u00f1a y no puede desempe\u00f1ar ning\u00fan papel en la historia de los pa\u00edses subdesarrollados. Porque, como nos dice Fanon, la burgues\u00eda en estos pa\u00edses es b\u00e1sicamente una burgues\u00eda occidental antes de la independencia.<\/p>\n<p>Durante la lucha y tras la independencia, la burgues\u00eda se reduce a una casta \u2013carente de bases econ\u00f3micas s\u00f3lidas\u2013 de comerciantes e intelectuales, o m\u00e1s bien de falsos intelectuales, que se definen fundamentalmente por una voluntad permanente de identificaci\u00f3n con la burgues\u00eda occidental. Es el mimetismo burdo y vac\u00edo el que determina su manera de ser, su comportamiento social. No se puede hablar de una verdadera clase con respecto a esta famosa burgues\u00eda nacional, pues carece de todo lo que hace falta para ser realmente una clase que desempe\u00f1a una funci\u00f3n hist\u00f3rica. Sobre todo le falta capital, que constituye la base misma de toda burgues\u00eda de verdad. A falta de capital productivo, la burgues\u00eda nacional se orienta hacia actividades de tipo intermedio. Tiene por tanto esencialmente una estructura parasitaria. Al no desempe\u00f1ar ning\u00fan papel en el proceso de producci\u00f3n del capital, sino \u00fanicamente en el proceso de circulaci\u00f3n del capital, aspira, seg\u00fan Fanon, a<\/p>\n<h5>ocupar el lugar de la antigua poblaci\u00f3n europea: m\u00e9dicos, abogados, comerciantes\u2026 transitarios, etc. (y se complace) sin complejos y con toda dignidad en el papel de agente de negocios de la burgues\u00eda occidental (p. 116).<\/h5>\n<p>Su ideal se corresponde con su estructura socioecon\u00f3mica. Por tanto, nunca pretender\u00e1 asumir, como la burgues\u00eda madre, una misi\u00f3n hist\u00f3rica. Excluida de la historia, su vocaci\u00f3n hist\u00f3rica, nos dice Fanon,<\/p>\n<h5>consiste en negarse como burgues\u00eda, negarse como instrumento del capital y someterse al capital revolucionario que\u00a0\u00a0 constituye el pueblo\u2026 Debe hacer suyo el deber imperioso de aprender del pueblo y de poner a disposici\u00f3n del pueblo el capital intelectual y t\u00e9cnico que ha adquirido durante su paso por las universidades coloniales. Sin embargo, a menudo la burgues\u00eda nacional no muestra inter\u00e9s por seguir esta v\u00eda heroica\u2026 para emprender con la conciencia tranquila la v\u00eda horrible, porque es antinacional, de una burgues\u00eda cl\u00e1sica, de una burgues\u00eda hueca, burda y c\u00ednicamente burguesa (p. 114).<\/h5>\n<p>El poder estatal de la burgues\u00eda occidental se justifica hist\u00f3ricamente por el hecho ser la clase que llev\u00f3 a cabo \u2013sin duda mediante la explotaci\u00f3n violenta del proletariado\u2013 la acumulaci\u00f3n primitiva de capital, necesaria para todo despegue econ\u00f3mico, e impuls\u00f3 con fuerza el desarrollo de las fuerzas productivas. Ahora bien, debido a su g\u00e9nesis y a su estructura, la burgues\u00eda nacional es incapaz de llevar a cabo esta tarea econ\u00f3mica. En efecto, al ser de naturaleza esencialmente comercial y orientarse sobre todo a la exportaci\u00f3n, su capital se inscribe mucho m\u00e1s en la l\u00f3gica interna del capital occidental del que depende que en la del capital nacional, del que est\u00e1 aislada. De este modo, aumenta desmesuradamente sus ganancias, pero no mediante una inversi\u00f3n industrial, sino de una mantera artificial mediante operaciones especulativas que no corresponden en absoluto a un verdadero aumento de la producci\u00f3n.<\/p>\n<p>La ganancia del capital de la burgues\u00eda nacional no proviene de un circuito productivo real, sino de un circuito improductivo parasitario, puramente comercial. Pero dado que el comercio de la burgues\u00eda nacional se ci\u00f1e esencialmente a la importaci\u00f3n y exportaci\u00f3n, que solo influye negativamente en el conjunto del movimiento de la econom\u00eda nacional, la ganancia que obtiene constituye por tanto una parte \u00ednfima de una plusval\u00eda que comparte de manera muy desigual con el capital colonial. Su vida es una perpetua supervivencia, basada exclusivamente en la generosidad bien calculada y mal\u00e9vola de la burgues\u00eda madre occidental. Afectada desde su nacimiento de raquitismo cong\u00e9nito \u2013Fanon dice que \u201cde senilidad precoz\u201d\u2013, \u00bfqu\u00e9 sentido tiene imponerle una vida que solo es posible mediante fuertes inyecciones de capital, que en vez de invertir productivamente, ella prefiere gastar en un lujo exhibicionista con el fin de identificarse en la apariencia y en la imaginaci\u00f3n con la burgues\u00eda occidental? En palabras de Fanon,<\/p>\n<h5>\u00a0En los pa\u00edses subdesarrollados, la fase burguesa es imposible\u2026 La burgues\u00eda no deber\u00e1 hallar condiciones propicias para su existencia y su prosperidad. Dicho de otro modo, el esfuerzo de las masas encuadradas en un partido y de intelectuales plenamente conscientes y armados con principios revolucionarios deber\u00e1 parar los pies a esta burgues\u00eda in\u00fatil y novata\u2026 Hay que oponerse resueltamente a ella porque literalmente no sirve para nada\u2026 Tanto m\u00e1s f\u00e1cil es neutralizar a esta clase burguesa cuanto que es num\u00e9rica, intelectual y econ\u00f3micamente d\u00e9bil\u2026 Pararle los pies es la \u00fanica manera de avanzar. (pp. 130, 131, 132<em>)<\/em><\/h5>\n<p>Interpretemos bien las palabras de Fanon. No se trata en modo alguno de quemar etapas o de violentar la historia. Esta manera de interpretarle identifica el porvenir de los pa\u00edses subdesarrollados con el de los pa\u00edses capitalistas, y pierde de vista la originalidad del movimiento hist\u00f3rico de una realidad aparentemente ambigua. Si el devenir de Occidente pasa necesariamente por el capitalismo como forma hist\u00f3rica de su desarrollo, esto no implica para nada, sino todo lo contrario, el paso necesario del devenir de los pa\u00edses subdesarrollados por esta misma forma de desarrollo. Comprender no es identificar, y para discernir el movimiento interno de la historia de estos pa\u00edses, el mejor m\u00e9todo no pasa por abordarlo desde fuera con esquemas preestablecidos, que no hallar\u00edan en \u00e9l una resonancia adecuada, precisamente porque se han salido de la realidad hist\u00f3rica de Occidente. Sin un cuestionamiento met\u00f3dico de estos esquemas espaciotemporales no descubrimos en la realidad hist\u00f3rica que pretendemos analizar m\u00e1s que las formas vac\u00edas de nuestro pensamiento y no la estructura original de esta realidad que se nos escapa.<\/p>\n<p>Con la cr\u00edtica de estos esquemas de explicaci\u00f3n hist\u00f3rica no pretendemos negar su universalidad, sino, por el contrario, enriquecer su contenido mediante su confrontaci\u00f3n, sin prejuicios, con un devenir que se abre camino, con una historia que se estructura. Redescubrirlos en la realidad que estudiamos y no aplicarlos desde fuera a esta realidad, este es el \u00fanico m\u00e9todo de an\u00e1lisis hist\u00f3rico fecundo. As\u00ed, en los pa\u00edses subdesarrollados, a la inversa de lo que sucede en los pa\u00edses capitalistas y los pa\u00edses socialistas europeos, la revoluci\u00f3n parte del campesinado para ganarse acto seguido al proletariado; del mismo modo que es la socializaci\u00f3n de la agricultura la que determina necesariamente la socializaci\u00f3n de la industria y por tanto de toda la producci\u00f3n social.<\/p>\n<p>Mientras que en los pa\u00edses de Occidente es la clase burguesa la que realiza la acumulaci\u00f3n de capital mediante la capitalizaci\u00f3n del conjunto de la econom\u00eda, en los pa\u00edses subdesarrollados, donde la burgues\u00eda nacional no est\u00e1 gen\u00e9tica y estructuralmente a la altura de esta tarea, son el campesinado y el proletariado quienes realizan la acumulaci\u00f3n de capital, condici\u00f3n principal para superar el subdesarrollo, pero por la v\u00eda de la socializaci\u00f3n de la producci\u00f3n y no de su capitalizaci\u00f3n. Por consiguiente, el juicio de Fanon sobre la burgues\u00eda nacional de los pa\u00edses subdesarrollados no se sit\u00faa en el plano moral de un odio subjetivo a esta clase, sino en el plano del an\u00e1lisis racional del devenir hist\u00f3rico de estos pa\u00edses.<\/p>\n<p>La actitud de Fanon no es la actitud rom\u00e1ntica o l\u00edrica de un poeta, sino la actitud cient\u00edfica de un historiador y un soci\u00f3logo. No hay en \u00e9l una m\u00edstica de la violencia, sino una violencia claramente consciente de sus objetivos y que se materializa como un movimiento revolucionario permanente que profundiza la lucha y la diferencia al pasar del nivel estrictamente nacional a un nivel econ\u00f3mico-social de lucha de clases. La conciencia nacional, que Fanon califica de \u201cforma sin contenido, fr\u00e1gil y grosera\u201d (p. 113), es sustituida por la conciencia pol\u00edtica y social. El nacionalismo no es una doctrina pol\u00edtica, no es un programa.<\/p>\n<p>Hay que pasar r\u00e1pidamente de la conciencia nacional a la conciencia pol\u00edtica y social. La naci\u00f3n no existe en ninguna parte m\u00e1s que en un programa elaborado por una direcci\u00f3n revolucionaria y asumido l\u00facidamente y con entusiasmo por las masas (p. 150).<\/p>\n<p>Con la superaci\u00f3n de la conciencia nacional se profundiza el combate revolucionario, que se diferencia y asciende al nivel superior de la conciencia pol\u00edtica, econ\u00f3mica y social. Este es el nivel en que Fanon plantea el problema de la cultura nacional.<\/p>\n<p><strong>El problema de la cultura nacional<\/strong><\/p>\n<p>Este es un problema dif\u00edcil y complejo, que merece ser tratado aparte. No podemos abordarlo de una manera seria en el marco de este ensayo, que de por s\u00ed ya es largo. Por consiguiente, nos contentaremos con esbozar la cuesti\u00f3n muy r\u00e1pidamente y trazar esquem\u00e1ticamente la perspectiva tal como la defini\u00f3 Fanon.<\/p>\n<p>Para situar el problema en su contexto y mostrar c\u00f3mo se inscribe en la obra capital de Fanon, que es\u00a0<em>Los condenados de la Tierra<\/em>, hay que se\u00f1alar de entrada que dicha obra no constituye un conjunto de problemas tratados independientemente unos de otros y que hallan su unidad en su agrupamiento artificial y externo en un mismo libro. Al contrario, el pensamiento fanoniano presenta en dicha obra una unidad estructural que se desarrolla progresivamente en un \u00fanico movimiento de reflexi\u00f3n. La diversidad de problemas que aborda, lejos de romper su unidad, no hace m\u00e1s que consolidarla en la medida en que los problemas aparecen como las m\u00faltiples figuras de la misma realidad hist\u00f3rica. Por tanto, el problema de la cultura se inscribe necesariamente en el marco de esta misma epopeya de la conquista de la identidad emprendida por el pueblo colonizado en todos los planos de su existencia.<\/p>\n<p>Realmente se plantea en t\u00e9rminos existenciales. Porque la cultura se define ante todo como la manera de ser fundamental en el mundo, como la forma concreta de la presencia del ser humano en el mundo. El universo humano, incluso en sus aspectos materiales, t\u00e9cnicos y econ\u00f3micos, es esencialmente un universo cultural. O mejor dicho, est\u00e1 sumergido en la cultura, incluso en su modo de ser material. Visto desde este \u00e1ngulo, el problema de la cultura aparece como el problema fundamental de la existencia del ser humano, y su resoluci\u00f3n, en la realidad, se materializa como el t\u00e9rmino o la culminaci\u00f3n del movimiento de liberaci\u00f3n de los pueblos colonizados. Ahora bien, querer abrir un debate sobre las perspectivas con las que hay que emprender la constituci\u00f3n de una cultura nacional es una pretensi\u00f3n harto rid\u00edcula, ya que el debate est\u00e1 abierto desde que el hombre colonizado ha dejado de serlo al liberar mediante la violencia su pensamiento y su ser. Al asumir el pensamiento de Fanon, nos esforzaremos \u00fanicamente por plantear el problema, sin pretender en absoluto resolverlo, lo cual es una tarea hist\u00f3rica del pueblo en su conjunto.<\/p>\n<p>Es un doble problema que se plantea de cara a la constituci\u00f3n de una cultura nacional. Se trata en primer lugar del esfuerzo doloroso por desprenderse uno mismo de la alienaci\u00f3n radical en la que el universo colonial ha instalado, l\u00e9ase capturado, la cultura nacional. Sin embargo, este intento de recuperaci\u00f3n de uno mismo en el presente implica inevitablemente el segundo aspecto del problema, el de la recuperaci\u00f3n de un pasado cultural que queremos vivo. Se trata en realidad de dos aspectos de un mismo problema.<\/p>\n<p>Una aut\u00e9ntica reconciliaci\u00f3n con uno mismo mediante el esfuerzo por recuperar esta unidad hist\u00f3rica de la cultura nacional, o lo que es lo mismo, de la manera de ser cultural de la naci\u00f3n, que debe prolongar su pasado en un presente que apenas comienza a curarse de su neurosis y su traumatismo. Ahora bien, la naturaleza de la relaci\u00f3n que debe establecer la cultura nacional con su pasado viene forzosamente determinada por la naturaleza de su relaci\u00f3n con la cultura europea que es inherente a su estructura y que define, provisionalmente, la modalidad de su presencia. La situaci\u00f3n actual del devenir de esta cultura nacional es efectivamente tr\u00e1gico. Porque en la medida en que se remita, para constituirse, a la cultura europea que la atrae interiormente y que se plantea as\u00ed como un criterio de universalidad, la cultura nacional no podr\u00eda ser aut\u00e9ntica, y el fundamento mismo de su validez le ser\u00eda ajeno y no residir\u00eda en ella misma.<\/p>\n<p>En otras palabras, si, precisamente como expresi\u00f3n total y existencial, la cultura nacional contin\u00faa, como en el pasado, defini\u00e9ndose, en su devenir, esencialmente con referencia a la cultura europea, no se liberar\u00e1 del universo de su alienaci\u00f3n y de este modo se desarrollar\u00e1 siempre en el plano que le viene impuesto por esa cultura que quiere negar y a la que, parad\u00f3jicamente, se vincula en el esfuerzo mismo de su negaci\u00f3n; en suma, experimentar\u00e1 su devenir como destino y no como libertad, emprendida conscientemente en un verdadero movimiento de creaci\u00f3n. Sin embargo, el drama de esta cultura es que, para desarrollarse libremente en un universo de autenticidad propio, no puede dejar de defenderse, mediante un esfuerzo de negaci\u00f3n, frente a ese intenso poder de fascinaci\u00f3n que ejerce sobre ella la cultura europea.<\/p>\n<p>Sin embargo, aunque se sit\u00fae en un plano de alienaci\u00f3n, este primer momento de la g\u00e9nesis de la cultura nacional, visto desde la perspectiva de su formaci\u00f3n hist\u00f3rica, constituye en cierto modo el \u00faltimo momento de la prehistoria de esta cultura y la condici\u00f3n necesaria para su entrada en la historia, es decir, en el reino de la autenticidad. Por consiguiente, la cultura nacional contempla su pasado en esta relaci\u00f3n de negaci\u00f3n defensiva de la cultura europea. No obstante, la reivindicaci\u00f3n de una cultura nacional anticolonial procede del deseo leg\u00edtimo de reencontrar, a trav\u00e9s incluso de la discontinuidad de la historia nacional y a pesar de las sacudidas que ha experimentado, la unidad radical de la naci\u00f3n. Claro que este retorno leg\u00edtimo al pasado cultural, por mucho que contemple el pasado como tal, sin proyectarlo al presente y al futuro de la naci\u00f3n, encierra el riesgo de hacernos olvidar los problemas actuales a que se enfrenta el pueblo. La recuperaci\u00f3n del pasado puede convertirse as\u00ed en una recuperaci\u00f3n de s\u00ed misma en el pasado y devenir una operaci\u00f3n de idealizaci\u00f3n y loa po\u00e9tica del pasado cultural en detrimento incluso de la cultura nacional. Como nos dice Fanon,<\/p>\n<h5>este creador, que decide describir la verdad nacional, se vuelve parad\u00f3jicamente hacia el pasado, hacia lo inactual. A lo que apunta en su intencionalidad profunda son las deducciones del pensamiento, lo externo, los cad\u00e1veres, el saber definitivamente estabilizado. Sin embargo, el intelectual colonizado que desea realizar una obra aut\u00e9ntica debe saber que la verdad nacional es en primer lugar la realidad nacional. Le hace falta crecer hasta el lugar en ebullici\u00f3n donde se prefigura el saber (p. 168).<\/h5>\n<p>Por tanto, no hay que contemplar el pasado como un cad\u00e1ver cuyo recuerdo se evoca nost\u00e1lgicamente, sino al contrario, hay que mirarlo con nuestros ojos de hoy, alumbrarlo y comprenderlo en funci\u00f3n de nuestro proyecto revolucionario actual. Porque no puede vivir sin su relaci\u00f3n activa con nuestro presente. Unirlo a nuestro presente para prolongarlo a nuestro futuro es la \u00fanica manera de hacer que viva. Este es el sentido de la siguiente frase Fanon:<\/p>\n<h5>El hombre colonizado que escribe para su pueblo, cuando utiliza el pasado, debe hacerlo con la intenci\u00f3n de abrir el futuro, de invitar a la acci\u00f3n, de fundar el esp\u00edritu (p. 174).<\/h5>\n<p>As\u00ed, el pasado no puede tener una estructura temporal independiente y propia. Extrae su fuerza vital que tal vez tenga tan solo de su apertura al presente y al futuro de nuestra realidad actual. Para que deje de ser un cad\u00e1ver hist\u00f3rico, hace falta conferirle un nuevo devenir que es el de nuestra realidad.<\/p>\n<p>A modo de conclusi\u00f3n podemos decir que la cultura nacional ha de abrirse camino entre dos alienaciones y en contra de ellas: un pasado que se anquilosa y una Europa que fascina. Frente a esta doble amenaza, la voz de Fanon se alza para definir el sentido mismo del combate cultural (p. 169): \u201cHemos tomado todo del otro lado. Pero el otro lado no nos da nada sin llevarnos, por mil desv\u00edos, en su direcci\u00f3n\u2026 atraernos, seducirnos, encarcelarnos. Tomar tambi\u00e9n es, en m\u00faltiples aspectos, ser tomado\u2026 No basta con unirse al pueblo en este pasado en que ya no existe, sino en este movimiento brusco que acaba de esbozar y a partir del cual, s\u00fabitamente, todo estar\u00e1 en tela de juicio. Es en este lugar de desequilibrio\u2026\u201d donde se sit\u00faa y se prolonga el combate cultural.<\/p>\n<p>I<\/p>\n<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Mahdi Amel [El fil\u00f3sofo marxista de origen liban\u00e9s Hassan Hamdan (1936-1987; m\u00e1s conocido por el alias Mahdi Amel) public\u00f3 este art\u00edculo en dos entregas en los n\u00fameros 71 y 72 de la revista R\u00e9volution africaine, del 6 y 13 de junio de 1964.] En su divisi\u00f3n del mundo en dos categor\u00edas fundamentales, los hombres [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":2784,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","enabled":false},"version":2}},"categories":[2],"tags":[],"class_list":["post-2783","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-blog"],"jetpack_publicize_connections":[],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v23.4 - 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