{"id":2865,"date":"2020-10-04T01:07:40","date_gmt":"2020-10-04T01:07:40","guid":{"rendered":"http:\/\/uninomadasur.net\/?p=2865"},"modified":"2020-10-04T01:07:40","modified_gmt":"2020-10-04T01:07:40","slug":"pensar-en-tiempos-de-pandemia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/uninomadasur.net\/?p=2865","title":{"rendered":"Pensar en tiempos de pandemia"},"content":{"rendered":"<p><strong>Por Denise Najmanovich<\/strong><\/p>\n<p>No estamos aislados. Nunca lo estaremos. Por el contrario, si algo nos ha mostrado esta pandemia es lo ligados que estamos, lo profundamente entramados y no s\u00f3lo entre humanos sino con todas las criaturas y entidades de la naturaleza. Estamos unidos, tal vez m\u00e1s unidos que nunca, aunque no podamos movernos como antes. Lo que estamos viviendo no es aislamiento, sino geolocalizaci\u00f3n (en f\u00e1cil, cada uno en su casa, si la tiene). El \u00e9xito que ha tenido la denominaci\u00f3n \u201casilamiento social\u201d nos muestra la fuerza que a\u00fan tienen el pensamiento moderno y sus ilusiones individualistas \u00a0y antropoc\u00e9ntricas que nos hacen creer que trascendimos la naturaleza, que estamos enfrentados a ella y que podemos, e incluso debemos, dominarla. Este modo de concebir la humanidad no s\u00f3lo invisibiliza nuestras ra\u00edces, nuestra pertenencia y participaci\u00f3n en la trama de la naturaleza, sino que tambi\u00e9n nos impide darnos cuenta (y agradecer) a todos aquellos que\u00a0 hoy con su actividad sostienen, nutren y cuidan la vida de todos: personal de salud, sin duda, pero tambi\u00e9n agricultores, distribuidores de alimentos y medicamentos, barrenderos, cuidadores de casas, de ancianos y tant\u00edsimos otros humanos y no humanos como la red de plantas que produce ox\u00edgeno y los animales que colaboran en la dispersi\u00f3n de las semillas. \u00a0Nosotros los humanos nos movemos menos, pero esto ha hecho que muchas otras especies ganaran movilidad, ya que los ecosistemas viven en un equilibrio din\u00e1mico que expresa una parad\u00f3jica armon\u00eda tensa, generativa, robusta y vulnerable a la vez, siempre creativa y por lo tanto parcialmente destructiva.<\/p>\n<p>Por eso hoy, m\u00e1s que nunca, tenemos que dejar atr\u00e1s las falsas y peligrosas ilusiones de independencia. Lo m\u00e1s importante que podemos aprender de esta pandemia es que no vivimos aislados \u2013ni ahora ni nunca-, porque la vida es siempre convivencia, influencia y afectaci\u00f3n mutua. No hay aislamiento alguno: \u00a0han variado los modos de la presencia, la expresi\u00f3n de los afectos, los medios de interactuar, las formas de circular. Lo que se ha modificado es la din\u00e1mica vincular y las formas del lazo, se han generado otros encuentros y modos distintos de entretejernos: ahora tengo m\u00e1s tiempo para cuidar de mis plantas, y doy clases por internet. Nosotros estamos m\u00e1s quietos pero los ecosistemas siguen fluyendo y si somos capaces de entender lo que ha sucedido, podremos utilizar el doloros\u00edsimo aprendizaje\u00a0 para no volver a ese modo de vida que nos quieren hacer creer que es la \u201cnormalidad\u201d cuando se trata una \u201cnormalizaci\u00f3n\u201d impuesta por las \u00e9lites que son las \u00fanicas que se benefician del modo de existencia extractivo y depredador de la modernidad y de estos tiempos convulsos que Bauman bautiz\u00f3 como \u201cmodernidad l\u00edquida\u201d (2003). Un modo de vivir \u00a0que concibe todo como recurso y mercanc\u00eda, que basado en un saber mecanicista ha sido incapaz de comprender la vida y s\u00f3lo ha deseado someterla. Es desde esa concepci\u00f3n y las pr\u00e1cticas productivistas que promueve que las corporaciones globales han depredado el planeta. Esta\u00a0 pandemia ha sido una de muchas nefastas\u00a0 consecuencias, pues est\u00e1 gen\u00e9ticamente ligada a un modelo productivo (basado en la devastaci\u00f3n de los bosques, la fractura y agotamiento de los suelos, el emponzo\u00f1amiento de los r\u00edos, los incendios\u00a0 indiscriminados) que en nombre de un supuesto (y falaz) progreso econ\u00f3mico est\u00e1 hiriendo de muerte al planeta y a nosotros en \u00e9l.<\/p>\n<p>Nos han\u00a0 educado para creer que somos la cumbre de la creaci\u00f3n, que estamos enfrentados a la naturaleza, que la hemos trascendido gracias a la raz\u00f3n, que debemos ense\u00f1orearnos de ella. As\u00ed hemos dado rienda suelta a la codicia corporativa, que presenta la mera acumulaci\u00f3n monetaria como crecimiento. As\u00ed hemos confundido los caprichos de las \u00e9lites dominantes con necesidades universales humanas, el \u00e9xito con la felicidad y el buen vivir con el mucho poseer.<\/p>\n<p>Un diminuto virus vino a recordarnos que nuestra independencia es una vana y peligrosa ilusi\u00f3n, que somos una criatura entre otras y que no hay due\u00f1os de la vida. Tal vez el desaf\u00edo m\u00e1s importante que tengamos sea el de aprender a pensar y a vivir de un \u00a0modo no predatorio, entendiendo que somos parte y no amos de la tierra, y que nuestro destino est\u00e1 enlazado al de lo dem\u00e1s.<\/p>\n<p><em><strong>La cuarta herida narcisista: Ciegos a nuestra ceguera<\/strong><\/em><\/p>\n<p>\u201cLo mejor para las turbulencias del esp\u00edritu, es aprender. Es lo \u00fanico que jam\u00e1s se malogra. Puedes envejecer y temblar, anat\u00f3micamente hablando; puedes velar en las noches escuchando el desorden de tus venas, puede que te falte tu \u00fanico amor y puedes perder tu dinero por causa de un monstruo; puedes ver el mundo que te rodea, devastado por locos peligrosos, o saber que tu honor es pisoteado en las cloacas de los esp\u00edritus m\u00e1s viles. S\u00f3lo se puede hacer una cosa en tales condiciones: Aprender.\u201d \u00a0(Yourcenar,1999)<\/p>\n<p>Si algo podemos aprender de estos tiempos catastr\u00f3ficos es que la vida no tiene compartimentos estancos, ni seres aislados. Hemos estado ciegos a la interconexi\u00f3n de la naturaleza. No hemos sabido pensarnos como parte, ni comprender la importancia de la convivencia entre los diversos ecosistemas y tambi\u00e9n al interior de cada uno de ellos. Se trata ahora de entender lo que Edgar Morin vine plante\u00e1ndonos desde hace d\u00e9cadas:<\/p>\n<p>el fen\u00f3meno que nosotros llamamos \u201cNaturaleza\u201d no es m\u00e1s que la extraordinaria solidaridad de sistemas encabalgados,\u00a0 edific\u00e1ndose los unos sobre los otros, por los otros, con y tambi\u00e9n contra los otros: la Naturaleza son los sistemas de sistemas, en rosario, en racimos, en p\u00f3lipos, en matorrales, en archipi\u00e9lagos<em>. (1977)<\/em><\/p>\n<p>La luz cegadora del iluminismo, convirti\u00f3 todo en objeto y tambi\u00e9n en recurso. La concepci\u00f3n mecanicista, disociada y desvitalizada de la ciencia moderna, se forj\u00f3 bajo la ilusi\u00f3n de que el hombre pod\u00eda adue\u00f1arse de la naturaleza. Por eso es preciso renunciar a la creencia de que somos una excepci\u00f3n y aceptar \u00a0esta \u00a0cuarta herida narcisista que nos impone un diminuto y a la vez poderos\u00edsimo virus. Primero Cop\u00e9rnico nos invit\u00f3 a abandonar la creencia de la tierra como el centro del universo, luego Darwin, nos inst\u00f3 a aceptar que somos un animal entre otros y finalmente Freud, abri\u00f3 la experiencia humana para acoger los territorios del inconsciente. Hoy, \u00a0cuando cre\u00edamos controlarlo todo, la pandemia nos ha mostrado lo f\u00fatiles y da\u00f1inas que son la pretensiones de dominaci\u00f3n. As\u00ed nos invita y hasta dir\u00eda que nos exige dejar de lado el absurdo protagonismo que nos hemos conferido, abandonar la postura antropoc\u00e9ntrica para entendernos como parte de la trama de la vida. Vida que no es propiedad de ninguna criatura y que \u00a0nadie \u00a0puede dominar.<\/p>\n<p>Para entender esta pandemia es preciso repensarlo todo: nuestra concepci\u00f3n de la humanidad, los v\u00ednculos dentro de nosotros y con otros \u2013que nunca son completamente ajenos-, as\u00ed como las complejidades, devenires y tensiones de la vida en com\u00fan. Para emprender esta tarea necesitamos salir de los corralitos disciplinarios, aprender a ver las conexiones: \u00bfcu\u00e1les son los v\u00ednculos entre el virus, el agronegocio y el tr\u00e1fico de fauna? \u00bfQu\u00e9 relaci\u00f3n tienen las pandemias con la tala indiscriminada, la industrializaci\u00f3n del campo y la megaminer\u00eda que est\u00e1n devastando el planeta? \u00bfQu\u00e9 tiene que ver la megaloman\u00eda corporativa global con la eliminaci\u00f3n de las regulaciones \u00a0que proteg\u00edan la vida?<\/p>\n<p>Desde los postulados del modelo mec\u00e1nico-racional se supone que la productividad genera crecimiento econ\u00f3mico cuando la experiencia nos ha ense\u00f1ado que \u00a0se trata s\u00f3lo de un modo de acaparamiento y avara acumulaci\u00f3n de las \u00e9lites para las que el otro (tanto humano como no-humano) es un mero recurso, un objeto a utilizar. Para los abordajes de la complejidad que promuevo el otro es un compa\u00f1ero convivencial que me puede potenciar tanto como despotenciar, pero cuya existencia es tan leg\u00edtima como la\u00a0 m\u00eda. No somos los amos de la tierra, somos terranos como todas las criaturas. Ni siquiera somos protagonistas, somos parte entre partes de la vibrante, activa y creativa trama de la vida. \u00a0Para reparar y expandir la vida postpandemia necesitamos gestar otro modo de pensar que nos permita entender el juego de los v\u00ednculos (Najmanovich, 2005), entender sus ritmos, sus tensiones, sus producciones, sus sinergias e inhibiciones, sus diversidades y su generatividad.<\/p>\n<p>En su excelente texto <em>Componer con Gaia<\/em> Jordi Carmona Hurtado (2020) plantea que \u201cla naturaleza se ha vuelto un agente hist\u00f3rico\u201d. En una conversaci\u00f3n virtual le coment\u00e9 que para m\u00ed siempre lo ha sido, y siempre lo ser\u00e1. De ella venimos y en ella nos disolveremos. A mi entender, y creo que acordamos en ello, lo que est\u00e1 ocurriendo es que <strong>el Coronavirus nos permite hacer visible lo que siempre ha estado all\u00ed<\/strong> pero que nuestro entrenamiento cultural no nos permiti\u00f3 percibir ni pensar: que no somos los directores de la orquesta universal. \u00a0Por eso el desaf\u00edo actual es aprender a prestar atenci\u00f3n a los v\u00ednculos, las mediaciones, los equilibrios din\u00e1micos, las armon\u00edas tensas, del vivir entramados en lugar de seguir intentando encajar la vida en la grilla de lo ya sabido. Seguir los consejos de Her\u00e1clito cuando nos advert\u00eda que hab\u00eda que \u201cesperar lo inesperado; porque lo inesperado es dif\u00edcil y arduo\u201d (1997). Extraordinaria paradoja que hoy resulta imprescindible aprender a habitar para poder ser part\u00edcipes activos en la construcci\u00f3n de un modo de existencia que ponga en el centro la vida y comprenda el valor primordial del cuidado mutuo para evitar que se repitan las cat\u00e1strofes y para que en lugar de generar destrucci\u00f3n, cegados por el eufemismo de la producci\u00f3n, empecemos a ser parte de la curaci\u00f3n de este planeta herido.<\/p>\n<p>Pasados varios meses desde las primeras noticias sobre este virus que todo lo ha trastornado, reci\u00e9n estamos empezando a atar algunos cabos, que lentamente dan lugar a un paisaje para el que no est\u00e1bamos preparados. Nos damos cuenta que no supimos ver los indicios ni escuchar las m\u00faltiples se\u00f1ales de alarma que, reci\u00e9n ahora, sabemos que existieron y que fueron desatendidas por aquellos que detentan posiciones de poder.<\/p>\n<p><strong>Cr\u00f3nica de una pandemia anunciada<\/strong><\/p>\n<p>Les propongo ahora un peque\u00f1o recorrido para pensar c\u00f3mo se gener\u00f3 esta cat\u00e1strofe, para ver cu\u00e1ntas se\u00f1ales de alarma fueron pasadas por alto y \u2011sobre todo- para salir del foco estrecho al que nos condenan los an\u00e1lisis disociados. Desde luego que s\u00f3lo podremos dar algunos trazos pero ser\u00e1n m\u00e1s que suficientes para empezar a percibir la matriz generativa de esta pandemia, y muchas de las epidemias que la precedieron y que no fueron tenidas en cuenta como merec\u00edan ya que afectaron sobre todo a pa\u00edses alejados del Norte Global.<\/p>\n<p>Esta pandemia que ya ha costado cientos de miles de muertos y millones de contagiados no es una desgracia que nos ha ca\u00eddo del cielo, ni es el producto de un lamentable azar, ni tampoco un castigo divino (discurso infaltable de alg\u00fan obispo \u00a0apocal\u00edptico tratando de cosechar almas para su reba\u00f1o). \u00a0Como todo lo que existe es el resultado de un proceso generativo que es preciso entender. Algo que nunca lograremos si quedamos cautivos de las noticias sensacionalistas sobre\u00a0 \u201cmercados ex\u00f3ticos\u201d de China (que buscan azuzar la xenofobia) mientras se elude informar que esos mercados, si bien existen y juegan un papel en esta historia, son s\u00f3lo una parte del tr\u00e1fico ilegal de especies que mueve entre 8.000 y 20.000 millones de euros al a\u00f1o. En la siguiente enumeraci\u00f3n podemos ver algunas de los much\u00edsimas alertas que ning\u00fan gobernante del planeta quiso escuchar:<\/p>\n<p><em>2007 <\/em>Art\u00edculo de investigadores de la Universidad de Hong Kong en <em>Clinical Microbiology Reviews<\/em> alertando sobre el peligro de un brote de coronavirus<\/p>\n<p>2008 Informe de la CIA que preve\u00eda una pandemia aproximadamente para el 2025.<\/p>\n<p>2012 Libro de David Quammen<em> Derrame:<\/em> <em>Infecciones animales y la pr\u00f3xima pandemia humana <\/em><\/p>\n<p>2015 Charla TED de Bill Gates indicando que no est\u00e1bamos preparados para la pr\u00f3xima pandemia<\/p>\n<p>2016 Libro <em>Megagranjas, Megagripe<\/em> de Robert Wallace<\/p>\n<p>2019 Reporte de la OMS informando sobre la posibilidad de una pandemia causada por un pat\u00f3geno respiratorio letal.<\/p>\n<p>Todos estos informes fueron p\u00fablicos, muchos de agencias gubernamentales, otros de muy reconocidos especialistas y no faltaron los personajes hipermedi\u00e1ticos como Bill Gates a quienes escucharon millones de personas. Todos ellos no dejaban lugar a duda sobre el rol estelar que tendr\u00edan las pandemias en siglo XXI. \u00a0El texto de David Quammen (2012) <em>fue distinguido como el libro cient\u00edfico del a\u00f1o por el New York Times. En su texto predice con claridad que la p<\/em>r\u00f3xima pandemia ser\u00eda producida m\u00e1s o menos para esta \u00e9poca por un <em>virus zoon\u00f3tico. Veamos con un poco de detalle esta cuesti\u00f3n, pues es crucial para comprender lo que nos est\u00e1 sucediendo, c\u00f3mo lleg\u00f3 a producirse y por qu\u00e9 no se hizo nada para evitarlo. La palabra \u201cderrame\u201d que utiliza en el t\u00edtulo de su libro \u00a0<\/em>es un t\u00e9rmino t\u00e9cnico que utilizan los bi\u00f3logos para dar cuenta de lo que ocurre cuando un microorganismo pasa de su ecosistema habitual a infectar al ser humano. Desde luego que el virus no se va de paseo a visitar el mundo. Su dispersi\u00f3n se debe a que la actividad de las empresas extractivas, especialmente pero no exclusivamente del agronegocio,\u00a0 arrasan los equilibrios din\u00e1micos de los ecosistemas.<\/p>\n<p><em>El mism\u00edsimo Bill Gates dio p\u00fablicamente la voz de alarma sobre las pandemias que se ven\u00edan en el a\u00f1o 2015 en una conferencia <\/em>que <em>al d\u00eda del hoy escucharon <\/em>varias decenas de millones de personas. En ella se\u00f1al\u00f3 claramente que la epidemia de \u00c9bola\u00a0 ten\u00eda que ser tomada como una alarma temprana, que pronto habr\u00eda otras, probablemente peores. Desde luego no dijo nada del agronegocio, sino de la necesidad de otros emprendimientos en el \u00e1rea de salud\u2026y no es casual porque \u00e9l mismo est\u00e1 hoy embarcado en la producci\u00f3n agr\u00edcola de alta tecnolog\u00eda y utilizaci\u00f3n intensiva de agrot\u00f3xicos que producir\u00e1n las enfermedades que luego sus empresas de salud van a curar (s\u00f3lo para aquellos que puedan pagarlo).<\/p>\n<p><em>E<\/em>l bi\u00f3logo Robert G. Wallace en su libro <em>Big farms, Big Flu <\/em>(2016) traz\u00f3 con claridad \u00a0la conexi\u00f3n entre las nuevas pautas de la producci\u00f3n agropecuaria y la etiolog\u00eda de las epidemias que se han desatado en las \u00faltimas d\u00e9cadas. Su trabajo resulta central para comprender \u00a0que el Covid\u201119 no es un incidente aislado. Si focalizamos s\u00f3lo en el virus en el mejor de los casos tendremos una vacuna para \u00e9ste, pero las megacorporaciones globales seguir\u00e1n depredando el planeta y habr\u00e1 \u00a0brotes de otros virus (locales o globales, pero siempre muy letales), en un c\u00edrculo vicioso infernal.<\/p>\n<p>Si alguno cree que ya el panorama no puede ser peor, he de terminar este apartado mencionando el valios\u00edsimo trabajo de Dennis Carroll, quien dirigi\u00f3 la Unidad De Influenza Pand\u00e9mica y Amenazas Emergentes en la Agencia Federal para el Desarrollo Internacional (USAID) durante casi 15 a\u00f1os. En un reportaje reciente el investigador norteamericano sostuvo: \u201cSab\u00edamos que esto iba a suceder. Podr\u00eda haber sido este coronavirus\u2026 u otro virus de la influenza. Pero ahora sabemos que la frecuencia se est\u00e1 intensificando\u201d (Carroll, <a href=\"https:\/\/khn.org\/news\/ex-cazador-de-virus-federal-dice-que-no-hay-que-esperar-que-el-germen-toque-a-la-puerta\/\">2020<\/a>). La respuesta de Trump fue desfinanciar la agencia, lo mismo que hizo con la del cambio clim\u00e1tico. Carroll sostiene que<strong> uno de los mayores obst\u00e1culos para entender lo que sucede es que \u201c<em>desaf\u00eda a las personas a pensar de manera diferente\u201d<\/em><\/strong>. Necesitamos aprender a percibir los paisajes vitales, revitalizar el pensamiento y los modos de convivencia en lugar de quedar cautivos de los modelos disociados y mec\u00e1nicos del productivismo global y de las concepciones competitivas y guerreras que le son propias.<\/p>\n<p><strong>Lo que la met\u00e1fora de la guerra nos impide ver<\/strong><\/p>\n<p>\u201cLa guerra como met\u00e1fora moral es limitada, limitante y peligrosa. Al reducir las opciones de acci\u00f3n a \u2018una guerra contra\u2019 lo que sea que sea, divide el mundo en Yo o Nosotros (bueno) y Ellos o \u00c9l (malo) y reduce la complejidad \u00e9tica y la riqueza moral de nuestra vida a S\u00ed\/No, Prendido\/Apagado. Esto es pueril, enga\u00f1oso y degradante\u201d. (Le Guin, 2003)<\/p>\n<p>Nuestra cultura suele entender la paz como mera ausencia de guerra, no tenemos ninguna definici\u00f3n afirmativa de las experiencias o situaciones pac\u00edficas. Tan solo imaginamos que son estados completamente libres de conflictos, de desacuerdos, de disonancias. Algo que cualquiera que piense un segundo notar\u00e1 que no s\u00f3lo es falso en relaci\u00f3n a su experiencia, sino tambi\u00e9n imposible. La otra versi\u00f3n que tenemos de la paz, es a\u00fan m\u00e1s absurda, porque suele entenderse como imperturbabilidad: una vida libre de influencias, afecciones, emociones y deseos. Si tal fuera el caso, y por suerte no lo es, s\u00f3lo podr\u00eda hallarse en los cementerios. Como nadie se ver\u00eda tentado a esa excursi\u00f3n macabra para encontrar la paz deseada, se nos ofrecen refugios ilusorios, ideales perfectos donde reina una armon\u00eda paradis\u00edaca, donde se acoplan las \u201cmedias naranjas\u201d, y hallan una imperturbable felicidad las \u00a0almas gemelas. En la vida pol\u00edtica esto se expresa en la pretensi\u00f3n de lograr un \u00a0consenso un\u00e1nime, una convivencia sin tensiones, una seguridad sin fisuras. En la medicina esta mirada ha llevado a que se impusiera la m\u00e1s absurda definici\u00f3n de salud que se haya podido producir: \u201cLa salud es un estado de perfecto (completo) bienestar f\u00edsico, mental y social, y no s\u00f3lo la ausencia de enfermedad\u201d (OMS, 1946). Esta perfecci\u00f3n-completud no tiene el m\u00e1s m\u00ednimo sentido en relaci\u00f3n a un ser vivo, siempre en devenir en el encuentro con otros, con los que puede lograr\u00a0 un equilibrio complejo, fluido, tenso, generativo. La pretensi\u00f3n paradis\u00edaca nos ha llevado a concebir la medicina como una guerra perpetua contra cualquier agente que perturbe ese ideal inalcanzable y as\u00ed nos ha impedido ver la potencia (re)generativa de la vida y de los v\u00ednculos, as\u00ed como el valor del cuidado mutuo.<\/p>\n<p>Macr\u00f3n, Trump, Bolsonaro, entre otros dirigentes mundiales, han hecho \u00a0un (pat\u00e9tico) llamamiento a la guerra contra un enemigo invisible. La respuesta m\u00e1s lograda que he le\u00eddo es la de\u00a0 Arundhati Roy<em>: <\/em><\/p>\n<p>\u2026si fuera una guerra de verdad, \u00bfqui\u00e9n estar\u00eda mejor preparado que Estados Unidos? Si no fueran mascarillas y guantes lo que necesitaran sus soldados de primera l\u00ednea, sino fusiles, bombas inteligentes, armas anti-b\u00fanker, submarinos, aviones de combate y bombas nucleares, \u00bfhabr\u00eda escasez? (2020)<\/p>\n<p>Solo me resta destacar que si fuera una guerra est\u00e1 claro que no han sido estos l\u00edderes los que han triunfado.<\/p>\n<p>Por suerte no es un destino obligado el de quedar cautivos de las met\u00e1foras guerreras aun cuando son muy pregnantes en nuestra cultura, no s\u00f3lo en la pol\u00edtica, sino tambi\u00e9n en la medicina, como mostr\u00f3 hace d\u00e9cadas Susan Sontag en su excelente libro <em>La enfermedad y sus met\u00e1foras<\/em> <em>(2003)<\/em>. Las c\u00e9lulas invaden, los anticuerpos son el ej\u00e9rcito de defensa, bombardeamos el tumor con rayos, o recurrimos al arsenal qu\u00edmico, etc.<\/p>\n<p>Cuando concebimos la vida como un combate, \u00a0gestamos un escenario plano, un foco estrecho, una perspectiva pobre (y triste) para \u00a0pensar y comprender la salud y la convivencia que son indisociables. Lamentablemente \u00e9sta es nuestra herencia cultural: tanto en la teor\u00eda pol\u00edtica, que a partir de Hobbes sostiene la idea del \u201chombre lobo del hombre\u201d (1983), como en la teor\u00eda evolutiva que describe el vivir como una lucha por la existencia<em>.<\/em><\/p>\n<p>Nadie en sus cabales negar\u00e1 las tensiones, conflictos, combates que se dan en el vivir, pero tampoco dejar\u00e1 de percibir la ternura, la ayuda mutua, el cuidado, la generatividad y fecundidad de la naturaleza y de todas sus criaturas, incluidos nosotros.<\/p>\n<p>Si cerramos el foco de nuestra percepci\u00f3n limitando nuestro pensamiento al \u201cataque\u201d viral, quedar\u00e1n en la neblina las preguntas por la causa de la pandemia y con ellas perderemos la oportunidad de evitar otras. Pero \u00a0no s\u00f3lo eso, nuestra vida quedar\u00e1 reducida al temor a la muerte y a lucha contra ella. Una vida raqu\u00edtica y precaria, que no busca el bien vivir-convivir sino el evitar morir. Una vida aterrada por el temor al otro, al que siempre se ha de considerar ajeno.<\/p>\n<p>Muchos de los saberes ancestrales y tambi\u00e9n muchos desarrollos del pensamiento contempor\u00e1neo han hecho lugar a la complejidad comprendiendo la naturaleza toda como una matriz generativa en lugar de quedar cautivos en los modelos ideales de la ciencia y la filosof\u00eda mecanicista. \u00a0Hoy m\u00e1s que nunca, ante el cataclismo de una enfermedad global y muchos otros desastres debidos al cambio clim\u00e1tico y la explotaci\u00f3n extrema, es vital cambiar paradigmas y, m\u00e1s ampliamente, transformar completamente nuestra relaci\u00f3n con la naturaleza, aprender a cuidar y expandir la vida, reducir el da\u00f1o que est\u00e1 generando esta pandemia y evitar otras en el futuro.<\/p>\n<p>La narrativa guerrera siempre ha sido central en nuestra cultura, como muestran los aforismos invertidos de Von Clausewitz (2015) \u00a0\u201cLa guerra es la pol\u00edtica continuada por otros medios\u201d y Foucault (1992) \u201cLa pol\u00edtica es la continuaci\u00f3n de la guerra por otros medios\u201d. <strong>Lamentablemente <\/strong><strong>la met\u00e1fora del combate y de la competencia (que es una ritualizaci\u00f3n de la guerra) perme\u00f3 toda la cultura<\/strong>: desde la historia y la biolog\u00eda, hasta la medicina, especialmente a partir de la focalizaci\u00f3n en la lucha contra los microbios. Para citar s\u00f3lo algunos ejemplos de las \u00faltimas d\u00e9cadas los l\u00edderes mundiales \u00a0han declarado la guerra al c\u00e1ncer, a las drogas, a la pobreza, al terrorismo, al crimen, \u00a1incluso a la violencia!. Ya sabemos los resultados de estas cruzadas que no han hecho otra cosa que que intentar apagar el fuego con gasolina. No ha de extra\u00f1arnos, pues la met\u00e1fora de la guerra anula la complejidad, limitando las v\u00edas de cuidado y curaci\u00f3n. Lo que nos lleva a preguntarnos c\u00f3mo es que se mantiene inc\u00f3lume cuando su aplicaci\u00f3n casi siempre ha fracasado.<\/p>\n<p>Su simplicidad es parte de su \u00e9xito, pero tambi\u00e9n es crucial comprender la faceta afectiva: la promoci\u00f3n simult\u00e1nea del miedo, que es el afecto menos af\u00edn al pensamiento y el ansia de conquista. \u00a0Al construir un mundo de enfrentamientos absolutos que buscan la subyugaci\u00f3n o la aniquilaci\u00f3n del otro, \u00a0todo se reduce a los vencedores y los vencidos, los l\u00edderes y los seguidores, los h\u00e9roes y los villanos. Un mundo en blanco y negro, muy diferente a nuestra caleidosc\u00f3pica existencia, pero que crea una narrativa poderosa: el otro es absolutamente ajeno y necesariamente un enemigo. Como dijo uno de los personajes de Sartre: \u201cEl infierno son los otros\u201d (2004). \u00bfLo\u00a0 son?<\/p>\n<p><strong>Tejiendo la convivencia: armon\u00edas generativas tensas e intensas <\/strong><\/p>\n<p>Hemos heredado un modo de pensar basado en modelos mec\u00e1nicos, abstractos e ideales que ha descuartizado la investigaci\u00f3n en contextos estancos y que al hacerlo nos ha impedido comprender los v\u00ednculos, las tramas, los flujos, las tensiones, la diversidad de composiciones. En fin, hemos quedado ciegos a la complejidad del vivir-convivir que tambi\u00e9n es devenir (evoluci\u00f3n creativa, bien diferente al domesticado e ilusorio progreso lineal mec\u00e1nico).<\/p>\n<p>La vida, sin embargo, no puede pensarse desde esta mirada esencialista que presupone pureza, y menos a\u00fan desde la versi\u00f3n mec\u00e1nica de la modernidad que se sostiene en la ilusi\u00f3n de independencia. La vida nace, deviene y muere, en el encuentro con otros, gracias a otros y tambi\u00e9n contra otros, en <em>entrecambio<\/em> con otros. Propongo utilizar el t\u00e9rmino <em>entrecambio<\/em> para dar cuenta de que no se trata meramente de una interacci\u00f3n exterior, sino de una transformaci\u00f3n mutua. Necesitamos a los otros para nutrirnos, para crecer, para procrear, para aprender, para respirar\u2026para todo lo que implica el vivir que es siempre convivir.<\/p>\n<p>Los poetas lo han expresado mejor que nadie, uniendo la belleza y el sentido como en estas palabras de\u00a0 Octavio Paz:<\/p>\n<p>la vida no es de nadie, todos somos la vida (\u2026)<br \/>\nsoy otro cuando soy, los actos m\u00edos<br \/>\nson m\u00e1s m\u00edos si son tambi\u00e9n de todos,<br \/>\npara que pueda ser he de ser otro,<br \/>\nsalir de m\u00ed, buscarme entre los otros,<br \/>\nlos otros que no son si yo no existo,<br \/>\nlos otros que me dan plena existencia,<br \/>\nno soy, no hay yo, siempre somos nosotros,<br \/>\nla vida es otra\u2026 (1960)<\/p>\n<p>Nuestra relaci\u00f3n con los otros no es la de la pura lucha y enemistad, aunque a veces puedan darse enfrentamientos. Vivir es ser acogido en un nido ecol\u00f3gico cuidado por otros y la vida se sostiene y expande a trav\u00e9s de los encuentros potenciadores. Esto es lo que la met\u00e1fora de la guerra y su est\u00e9tica dicot\u00f3mica nos impiden ver: que no existen enemigos ni amigos absolutos (porque en la vida no hay absoluto), que todo depende de lo que se geste en el v\u00ednculo, que \u2013adem\u00e1s\u2011 es din\u00e1mico. Que la vitalidad y la hospitalidad al otro son primarias, y la defensa necesaria pero subsidiaria.<\/p>\n<p>Focalizar en el amigo <em>versus<\/em> elbenemigo hace que queden en la penumbra o, peor a\u00fan,\u00a0 que resulten invisibilizados los amantes, los amigos \u201ccon derechos\u201d, los contactos, los conocidos, los compa\u00f1eros, los hermanos de sangre, la fratr\u00eda y\/o sororidad elegida, los rivales, los simbiontes, los amigos que devinieron\u00a0 enemigos, los enemigos que se volvieron amigos, los actos generosos de los enemigos, algunos \u00a0comportamientos mezquinos de los amigos, y un largo etc\u00e9tera. No se trata de salir de la captura del negro y blanco por albergar solamente a grises \u2013que desde luego \u00a0es una apertura valiosa-, ni tampoco promuevo la remanida estrategia de buscar \u00a0un justo medio que tambi\u00e9n sostiene la pureza de los extremos. Mi propuesta es aprender a percibir y pensar la radical, multicolor, caleidosc\u00f3pica diversidad en permanente mixtura, composici\u00f3n y descomposici\u00f3n que nos ofrece la naturaleza. Abrirnos a otras percepciones y sentidos con sus sutilizas y matices porque saber viene de \u201csabor\u201d y la experiencia humana es la de un cuerpo vivo complejo que puede ser afectado de muchos modos y pensar en diferentes cuerdas.<\/p>\n<p>Nuestra cultura esencialista no ha soportado nunca \u00a0la impermanencia. Esa que hermosamente describ\u00eda Her\u00e1clito cuando afirmaba que \u201cnunca nos ba\u00f1amos dos veces en el mismo r\u00edo\u2026\u201d y continuaba afirmado (aunque la divulgaci\u00f3n mutil\u00f3 la cita): \u201c\u2026y las almas se disuelven en la aguas\u201d (1977). Tanto le tememos \u00a0que la Real Academia de la Lengua Espa\u00f1ola ni siquiera admite la existencia de este t\u00e9rmino, que igual ha sido y sigue siendo muy utilizado por los que amamos el pensamiento m\u00e1s que los mandatos de sus majestades. Hemos sido criados en el \u00a0temor al cambio, y el pavor a la alteridad. Nos asusta la ambig\u00fcedad, y nos cuesta comprender la permeabilidad. Tenemos enormes dificultades para pensar la generatividad\u00a0 y p\u00e1nico a la contaminaci\u00f3n. La ilusi\u00f3n de independencia y autodeterminaci\u00f3n nos ha llevado a demonizar la influencia hasta tal punto que la gripe primero se llam\u00f3 <em>influenza<\/em>.<\/p>\n<p><em>La \u201cin<strong>flu<\/strong>encia\u201d, est\u00e1 ligada al fluir, a la vida errante, a lo que no se deja atrapar en una categor\u00eda, a lo que altera (<\/em>temor de los temores<em>) por eso es incompatible con la pureza inmutable del Ser.<\/em> Nuestra civilizaci\u00f3n est\u00e1 no s\u00f3lo fundada, sino fundamentada en la creencia en un Ser puro, en una esencia eterna e inmutable, imperturbable. As\u00ed nace tambi\u00e9n el ideal de invulnerabilidad incompatible con la vida. Nuestra relaci\u00f3n con la alteraci\u00f3n, la transformaci\u00f3n, la errancia (que de all\u00ed proviene \u201cerror\u201d), ha sido siempre la de concebirlas como patolog\u00edas, defectos, faltas, vicios a ser evitados o combatidos. Al menos por la mirada hegem\u00f3nica, pero la vida siempre pugna por salir y fluir, as\u00ed que existieron muchos que \u00a0han preferido el fluir de la vida al agua estancada del Ser.<\/p>\n<p>En la actualidad est\u00e1n desarroll\u00e1ndose una gran variedad de abordajes complejos que hibridan ciencia, arte, filosof\u00eda, saberes comunitarios, sabidur\u00edas ancestrales en alegre y promiscuo mestizaje. \u00a0Modos de investigar y actuar que no disocian la teor\u00eda y la pr\u00e1ctica, ni la ciencia del saber comunitario, \u00a0que buscan generar sentidos que nos permiten comprender la potencia generativa de la naturaleza y tejer con ella un modo de convivencia cuidadoso. En un trayecto fecundo fueron teji\u00e9ndose saberes que nos permiten comprender la potencia de la naturaleza sin reducirla a un modelo \u00fanico, dando lugar a m\u00faltiples facetas de la <em>poiesis<\/em> vital, del v\u00ednculo tenso entre el ser vivo y el ambiente en el que estamos embebidos, junto a una inmensa variedad de especies amigas y tambi\u00e9n de posibles venenos y predadores. Esta perspectiva no dicot\u00f3mica nos est\u00e1 permitiendo pensar armon\u00edas generativas muy distintas al modelo de equilibrio est\u00e1tico del mecanicismo, al monocorde acuerdo total, o al acople mec\u00e1nico de la llave y la cerradura que son las armon\u00edas mon\u00f3tonas, paradis\u00edacas e ilusorias\u00a0 que ofrece la cultura esencialista en todas sus versiones (desde la Antigua Grecia hasta la Modernidad). La armon\u00eda generativa es parad\u00f3jica: acorde y discorde a la vez, capaz de albergar la simbiosis y tambi\u00e9n el parasitismo, de gestar m\u00faltiples modos de colaborar que no se oponen a algunas formas de competir. Una danza de composiciones y descomposiciones, de modos de potenciarnos y tambi\u00e9n de da\u00f1arnos, que van configurando \u00a0una inmensa variedad de alianzas y parentescos raros (Haraway, 2019).<\/p>\n<p>En este paisaje complejo y vital, nada es en s\u00ed da\u00f1ino o beneficioso, todo depende de m\u00faltiples factores, a diferencia de la m\u00e1quina para la cual todo elemento extra\u00f1o es destructivo ya que no puede ni aprender ni desarrollarse. En el vivir, los otros son l\u00edmite y posibilidad a la vez, peligro y sinergia. Nada puede ni busca crecer ilimitadamente, salvo en la imaginaci\u00f3n megal\u00f3mana de las \u00e9lites globales.<\/p>\n<p>Los virus pueden ser considerados un ejemplo maravilloso de la ambig\u00fcedad, ya que es imposible dar una respuesta un\u00edvoca a la pregunta \u00bfson los virus seres vivos?, que tiene una deliciosa, y tambi\u00e9n ambigua, respuesta: puede ser, a veces, depende de la localizaci\u00f3n. Lo mismo sucede con este cuestionamiento que ante tanta cruzada guerrera\u00a0 es imprescindible hacerse: \u00bfson los virus enemigos? Menuda desgracia ser\u00eda si lo fueran, se calcula que hay 10<sup>31 <\/sup>virus en nuestro planeta, m\u00e1s que estrellas en el universo (Wu, 2020). Pero esto no es lo m\u00e1s sorprendente: como muestra la investigaci\u00f3n de las \u00faltimas d\u00e9cadas sobre el microbioma<strong> en nuestro cuerpo hay entre dos y diez veces m\u00e1s microorganismos que c\u00e9lulas humanas<\/strong>. No s\u00f3lo co-evolucionamos con otros diferentes a nosotros, sino que nuestro propio cuerpo es una activa comunidad, un ecosistema diverso en permanente transformaci\u00f3n. Como sostiene Ed Yong:<\/p>\n<p>El cuerpo humano alberga billones de microbios que conforman todo un mundo en simbiosis con su entorno. Estos microsc\u00f3picos y multitudinarios compa\u00f1eros vitales no solo moldean nuestros \u00f3rganos, nos protegen de enfermedades, e influyen en nuestro comportamiento, sino que resultan clave a la hora de entender el funcionamiento de la vida (\u2026) Todos los conceptos que usan los ec\u00f3logos para describir los ecosistemas de escala continental que vemos a trav\u00e9s de los sat\u00e9lites tambi\u00e9n se aplican a los ecosistemas de nuestros cuerpos, que vemos a trav\u00e9s de los microscopios (2017).<\/p>\n<p>Antes que \u00e9l, lo dijo el poeta Walt Whitman (2001):<\/p>\n<p>Yo soy inmenso\u2026y contengo multitudes<\/p>\n<p>La ciencia reci\u00e9n ahora comienza a atisbar el car\u00e1cter ecosist\u00e9mico de la naturaleza y de nuestra propia existencia, y a comprender que <strong>la pureza es est\u00e9ril y que la vida gesta y anida en la fecundidad vincular<\/strong>. Todo en el vivir son encuentros, pero tanto la met\u00e1fora de la guerra como la mecanicista, nos han hecho ciegos a las composiciones sin\u00e9rgicas (aquellas que nos potencian), pues s\u00f3lo ven \u201cpeces grandes que se comen a los chicos\u201d. La versi\u00f3n de la teor\u00eda evolucionista centrada en la competencia, que cada d\u00eda est\u00e1 m\u00e1s cuestionada en el \u00e1mbito cient\u00edfico, nos ha impedido comprender el valor crucial de la ayuda mutua y la simbiosis en la vida personal y colectiva. El temor a la otredad \u2013fuera y dentro de cada uno- ha llevado a focalizar y destacar s\u00f3lo \u00a0los encuentros destructivos o despotenciadores.<\/p>\n<p>Sin embargo, la experiencia nos ha ense\u00f1ado a todos que hay v\u00ednculos potenciadores, nutritivos, reparadores. Que hay tanta o m\u00e1s ayuda mutua que competencia, m\u00e1s simbiosis que depredaci\u00f3n, como desde hace d\u00e9cadas viene planteando Lynn Margulis y hoy aceptan las nuevas corrientes de la biolog\u00eda resignificando y remodelando radicalmente las concepciones evolutivas (Margulis, y Sagan, 1995).<\/p>\n<p>Personas y bacterias, virus y seres inorg\u00e1nicos, ninguno es un veneno en s\u00ed mismo, sino que lo es para alguien, en ciertas composiciones. Ni el <em>SARS<\/em>\u2011<em>CoV<\/em>\u2013<em>2, ni ning\u00fan otro. Sabemos desde anta\u00f1o que no existe veneno sino dosis (lo que vale para los virus y cualquier otra sustancia). Nada es da\u00f1ino, ni beneficioso, en\u00a0 s\u00ed mismo. Es en el v\u00ednculo vivo, \u00a0actual y situado, que algo me fortalece o me lastima, me inhibe o me potencia. Y eso cambia con el tiempo, con el contexto, con el modo de poner el cuerpo, con la configuraci\u00f3n de la comunidad\u2026con todas y cada una de las dimensiones de la vida.<\/em><\/p>\n<p><em>Nuevos paradigmas est\u00e1n revolucionando el campo de la inmunolog\u00eda que tambi\u00e9n fue construido desde la met\u00e1fora de la guerra y la exclusi\u00f3n del otro (lo que no resulta asombroso cuando recordamos que algunos de sus padres fundadores, como Sir Macfarlane Burnet, fueron miembros activos de las sociedades eugen\u00e9sicas). En las \u00faltimas d\u00e9cadas diversos investigadores han propuesto miradas que salen de la perspectiva disociada y batalladora del Yo vs. No\u2011Yo. Francisco Varela (2000) nos invita a pensar el sistema inmune como un tipo de sistema cognitivo que organiza el s\u00ed mismo corporal,\u00a0 actividad que no se realiza \u00a0en contra de otros, sino nutri\u00e9ndose de muchos y, por supuesto, tambi\u00e9n defendi\u00e9ndose de los da\u00f1inos. En \u00e9ste sentido ha sido particularmente valiosa la \u201cTeor\u00eda del peligro\u201d de Polly Matzinger (2002). <\/em>En lugar de seguir la met\u00e1fora de la guerra, ella gest\u00f3 un modelo inmunol\u00f3gico que plantea que el sistema inmune responde a se\u00f1ales de peligro que se producen cuando somos da\u00f1ados y no a la mera\u00a0 extra\u00f1eza o ajenidad. En lugar de un enfrentamiento entre el Yo y un No-Yo (absolutos, esenciales e inmutables) el sistema inmunol\u00f3gico se ocupa de cuidar la vida de un ser que vive entre otros, con otros, gracias a otros, y no necesariamente (aunque a veces s\u00ed sea el caso) contra otros. Su propuesta permite explicar por qu\u00e9 el sistema inmune no ataca la comida que sin duda est\u00e1 formada por cuerpos extra\u00f1os al organismo y tampoco a un feto sano o los miles de millones de microorganismos que viven en simbiosis dentro nuestro. Al mismo tiempo permite comprender por qu\u00e9 \u00a0no responde defensivamente cuando lo for\u00e1neo no es da\u00f1ino, y tambi\u00e9n ataca cuando algo propio lo es, como en los fen\u00f3menos de autoinmunidad<em>. <\/em><\/p>\n<p><em>Estas nuevas miradas son cruciales para comprender nuestra propia existencia como ecosistemas complejos en los que no existe un yo esencial, sino \u00a0una composici\u00f3n vital siempre en curso, un trayecto abierto de construcci\u00f3n de s\u00ed, no exento de peligros ni de sinergias. Los seres vivos generan din\u00e1micamente su propia coherencia vital en armonizaci\u00f3n tensa con otros, muchos de los cuales son colaboradores, algunos devienen simbiontes esenciales para la vida y otros la ponen en peligro.<\/em><\/p>\n<p>Para comprender el vivir-convivir tenemos que poder albergar todo aquello que hemos intentando eludir o combatir: el <em>entrecambio<\/em>, la afecci\u00f3n e influencia mutua, la co-evoluci\u00f3n, el linaje de transformaciones (no somos los mismos de ayer ni seremos id\u00e9nticos ma\u00f1ana). No tiene sentido \u201csumar\u201d o meramente \u201cagregar\u201d lo que hab\u00edamos expulsado. Es preciso reconfigurar completamente nuestro modo de conocer, de concebir lo vivo, de entender la naturaleza incluidos nosotros en ella.<\/p>\n<p><strong>A modo de inconclusi\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>La estupidez consiste en querer concluir.<\/p>\n<p>(Flaubert, 2010)<\/p>\n<p>Un virus zoon\u00f3tico recorre el mundo generando una de las mayores cat\u00e1strofes de las \u00faltimas d\u00e9cadas. Los l\u00edderes mundiales han planteado el problema en t\u00e9rminos de guerra y cruzada sanitaria, pero no es \u00e9sta la \u00fanica mirada posible. En lugar de quedar cautivos en las concepciones militaristas-mecanicistas podemos plantar y cultivar otro territorio problem\u00e1tico.<\/p>\n<p>La pandemia no es el resultado de la mera existencia de un virus pat\u00f3geno, sino de un modo de existencia que facilita su difusi\u00f3n y que limita las estrategias de cuidado. Si hacemos lugar a la complejidad de la vida y el pensar veremos que esta pandemia es m\u00e1s bien un s\u00edntoma de una enfermedad mucho m\u00e1s grave a\u00fan que he denominado \u201c<em>productivitis<\/em>\u201d: una dolencia generada por el modelo \u00a0social basado en la expansi\u00f3n ilimitada de la producci\u00f3n y el consumo que promueve para ello un modelo de negocios predador cada vez m\u00e1s intenso caracterizado por las Megagranjas, Megaemprendimientos, Megaminer\u00eda, Meganegocios, propios de la Megaloman\u00eda del pensamiento racionalista patriarcal que jam\u00e1s ha comprendido la vitalidad de la vida.<\/p>\n<p>Los valores privilegiados por las Megacorporaciones (sin distinci\u00f3n ideol\u00f3gica) son la maximizaci\u00f3n, la optimizaci\u00f3n y la eficiencia concebidos desde un modelo mec\u00e1nico combinado con un esquema financiero en el que la naturaleza y sus din\u00e1micas no tienen lugar. Estos sistemas no crecen, tan s\u00f3lo \u201cincrementan\u201d (ganancias, propiedades, dinero, todo aquello que se puede cuantificar). Este modo de pensar no acepta l\u00edmite alguno a su carrera hacia el abismo y buena parte de su producci\u00f3n es despilfarro, acumulaci\u00f3n ociosa que en la mayor\u00eda \u00a0de los casos es in\u00fatil pero much\u00edsimas veces resulta t\u00f3xica o letal.<\/p>\n<p>El arrasamiento de los equilibrios din\u00e1micos de los ecosistemas no es un da\u00f1o colateral de la aplicaci\u00f3n de su modelo, es inherente a \u00e9l e inevitable. Esta vez la consecuencia ha sido una pandemia, en otras oportunidades han sido desastres clim\u00e1ticos, envenenamiento de los r\u00edos, y muchas otras cat\u00e1strofes que se han agudizado en las \u00faltimas d\u00e9cadas. Si, adem\u00e1s, consideramos que sus pol\u00edticas eficientistas desmantelaron los sistemas de salud y m\u00e1s ampliamente los lazos de cuidado en la mayor\u00eda de los pa\u00edses del Norte Global, podremos entender las inmensa cantidad de muertos que se ha cobrado la pandemia en los pa\u00edses que presum\u00edan de ricos. La combinaci\u00f3n letal de <em>productivitis<\/em> y <em>eficientitis<\/em> es la responsable tanto de la propagaci\u00f3n del virus como de su letalidad, ya que contagiarse no implica enfermarse y el curso de la enfermedad depende de los cuidados que podemos desplegar. Los recortes en salud, para hacer m\u00e1s eficiente el sistema, tuvieron \u00e9xito, y su triunfo es nuestra desgracia porque \u00a0muchos de los contagios se debieron a que las \u00e9lites hicieron todo lo posible para no cerrar sus f\u00e1bricas o las cerraron cuando ya la situaci\u00f3n era catastr\u00f3fica y las muertes no fueron el resultado directo de la infectividad vital sino de que una parte muy importante de la poblaci\u00f3n no puede acceder a los servicios m\u00e9dicos necesarios.<\/p>\n<p>La productividad y la eficiencia son medidas de rango estrecho que privilegian ciertos valores como la ganancia, el \u201cahorro\u201d de tiempo cronol\u00f3gico, la cantidad de productos, a costa de otros que resultan invisibilizados o desvalorizados. Entre ellos todo lo que no entre en su sistema de medidas: la belleza, el cuidado de la naturaleza \u2013incluyendo en ella a los trabajadores-, el lazo comunitario, etc. La invenci\u00f3n y la imposici\u00f3n de la obsolescencia programada son muestras m\u00e1s que claras de la concepci\u00f3n de la excelencia eficientista.<\/p>\n<p>La megaloman\u00eda corporativa nos hechiza con grande narraciones, con gestas heroicas, ahora recargadas en la versi\u00f3n CEO. En ellas el protagonista est\u00e1 preocupado s\u00f3lo por su meta, y no se hace responsable de lo que destruye en el camino para obtener el triunfo. Su eficiencia se basa en la extracci\u00f3n y explotaci\u00f3n de otros \u2013humanos y no humanos- \u201cexternalizando\u201d los problemas. La corporaci\u00f3n global produce consumiendo agua que paga a precios irrisorios y luego elimina sus desechos sobre los r\u00edos que nutren a los seres vivos. <strong>Destruye los equilibrios ecosist\u00e9micos para imponer su modelo productivo, pero esta depredaci\u00f3n no entra\u00a0 en sus costos, sino en los nuestros<\/strong>. \u00a0Por supuesto que su sistema de publicidad medi\u00e1tico mundial no destaca estos aspectos, sino que se expresa con bellas palabras creando una versi\u00f3n contempor\u00e1nea de los patriarcales cantares de gesta. Revisten su accionar de gestos heroicos, de avances tecnol\u00f3gicos, de innovaciones imparables, de emprendedimientos invulnerables, de crecimiento econ\u00f3mico y \u00a0progreso. Pero no pueden evitar que muchos veamos el lado oscuro de la <em>productivitis<\/em> que nos est\u00e1 matando de diversos modos: generando devastaci\u00f3n y pandemias, pero tambi\u00e9n hambre (porque la industrializaci\u00f3n del campo no ha mejorado ni un poco este flagelo mundial), jornadas interminables de trabajo cada vez m\u00e1s precario, desfinanciaci\u00f3n y desmantelamiento de todas las protecciones y cuidados sociales.<\/p>\n<p>Si queremos gestar un modo de existencia potenciador para todos es preciso volver a poner en el centro la vida y la convivencialidad. Para ello es preciso cambiar no s\u00f3lo de paradigmas, sino todo nuestro modo de pensar-sentir-actuar para abandonar la autopista productivista que nos lleva al abismo y empezar a gestar un caminar convivencial, como propon\u00eda Ivan Illich (2011), en el que las herramientas, industrias, dispositivos, sistemas sirvan para\u00a0 potenciar la vida singular y com\u00fan, a diferencia del sistema \u00a0productivista en el que la vida es un recurso para el sistema. \u00a0Hoy la propuesta de convivencia puede pensarse de forma a\u00fan m\u00e1s amplia, por eso me gusta hibridarla con el ecofeminismo de Haraway que ampl\u00eda la convivencialidad para abarcar las relaciones con lo no\u2011humano.<\/p>\n<p>A mi entender, la cuesti\u00f3n crucial que emerge cuando pensamos la pandemia desde la complejidad es la necesidad de transformar los modos de existencia para que la gesti\u00f3n est\u00e9 al servicio de la gestaci\u00f3n y no al rev\u00e9s como impone el modelo patriarcal corporativo global (ya sea capitalista neoliberal, chino, ruso, o cualquier otro).<\/p>\n<p>Podemos hacer de esta pandemia, que solo es uno de los muchos s\u00edntomas \u00a0de la cat\u00e1strofe planetaria generada por la <em>productivitis<\/em> humana, un punto de bifurcaci\u00f3n para salir de la captura mecanicista-racionalista y empezar a habitar la trama de la vida. En ella el crecimiento nunca es mero incremento, sino transformaci\u00f3n en el encuentro porque a diferencia de las m\u00e1quinas los seres vivos crecen (lo que implica m\u00faltiples transformaciones) en la convivencia con otros regul\u00e1ndose y adapt\u00e1ndose mutuamente.<\/p>\n<p>Los seres vivos somos a la vez vulnerables y robustos, lo que para nuestra cultura dicot\u00f3mica resulta impensable pero es muy f\u00e1cil de entender cuando salimos de sus grillas. Somos vulnerables porque vivir es convivir y podemos ser afectados de muchas maneras. La gran mayor\u00eda son potenciadoras y eso hace que la vida sea robusta, que pueda perseverar en la existencia, y seguir la din\u00e1mica generativa y regeneradora. Por supuesto, la otra cara de esta vulnerabilidad es que tambi\u00e9n habr\u00e1 encuentros que nos hieran o destruyan. Al comprenderlo podemos cultivar el arte de los buenos encuentros, habitar la vida desde el cuidado mutuo, desplegar nuestra vitalidad y no solo evitar los da\u00f1os.<\/p>\n<p>La megal\u00f3mana ilusi\u00f3n de invulnerabilidad puede tener un \u00e9xito circunstancial pero a la larga siempre ha sido lo que m\u00e1s nos ha debilitado, pues este modo de vivir que persigue el incremento ilimitado no s\u00f3lo es iluso sino tambi\u00e9n suicida. En la trama de la vida todo desarrollo tiene como l\u00edmite el de los dem\u00e1s, ya sea como potenciaci\u00f3n mutua, como constricci\u00f3n, o como da\u00f1o o destrucci\u00f3n. Vivir implica siempre que nos co-adaptamos, co-evolucionamos, con-vivimos regul\u00e1ndonos mutuamente. La vida no es productiva, es poi\u00e9tica y por lo tanto: viable, fecunda, f\u00e9rtil, gestante, creativa, fruct\u00edfera. Ning\u00fan ser vivo busca ni precisa de un crecimiento ilimitado, ning\u00fan sistema viable puede lograrlo.<\/p>\n<p>La vida es siempre vulnerable porque es afectaci\u00f3n mutua. Esa vulnerabilidad no es fragilidad, es permeabilidad y apertura. Por eso puede ser generativa y re-generativa, precisamente porque no es un sistema cerrado, sino un sistema abierto, \u00a0permeable capaz de incorporar a otros, de metamorfosearse y \u00a0aprender.<\/p>\n<p>S\u00f3lo podremos reparar el da\u00f1o de la productivitis, desarrollarnos y desplegar la potencia vital desde perspectivas convivenciales (que nunca son ni abstractas ni\u00a0 \u00fanicas). Para ellos ser\u00e1 preciso soltar el lastre del consumo, sus desigualdades y sus\u00a0 excesos, \u00a0para promover formas nutricias y al mismo tiempo frugales (desde\u00a0 el consumo de alimentos hasta el de noticias, pasando por deshacer el hechizo de que cada nuevo gadget o invento es un avance \u00bfhacia d\u00f3nde?, \u00bfpara qui\u00e9n?)<\/p>\n<p>La ecolog\u00eda convivencial de los cuidados es tambi\u00e9n una mirada feminista que honra la complejidad y por ello nos invita a desertar del patriarcado, sus guerras y sus cantares de gestas, para emprender un camino que nos permita ser parte del cuidado de este planeta herido. No negamos la producci\u00f3n, la resignificamos como poiesis y la ponemos al servicio de la trama de la vida. No buscamos la eficiencia, que siempre se mide por alg\u00fan par\u00e1metro arbitrario, sino la vitalidad. No precisamos ganar porque la vida es fecunda y no necesita protagonistas porque \u00a0en ella todos podemos disfrutar de ser parte del ensamble.<\/p>\n<p><strong>Bibliograf\u00eda:<\/strong><\/p>\n<p>Bauman, Z. (2003) <em>Modernidad L\u00edquida.<\/em> Fondo de cultura econ\u00f3mica.<\/p>\n<p>Carmona Hurtado, J. (23 e marzo de 2020) Componer con Gaia. El Salto diario. <a href=\"https:\/\/www.elsaltodiario.com\/el-rumor-de-las-multitudes\/componer-con-gaia-el-problema-de-la-libertad-en-tiempos-del-coronavirus\">https:\/\/www.elsaltodiario.com\/el-rumor-de-las-multitudes\/componer-con-gaia-el-problema-de-la-libertad-en-tiempos-del-coronavirus<\/a><\/p>\n<p>Carroll, D. (16 de marzo, 2020) Ex cazador de virus federal dice que no hay que esperar que el germen toque a la puerta. <em>Kaiser Health News<\/em>. <a href=\"https:\/\/khn.org\/news\/ex-cazador-de-virus-federal-dice-que-no-hay-que-esperar-que-el-germen-toque-a-la-puerta\/\">https:\/\/khn.org\/news\/ex-cazador-de-virus-federal-dice-que-no-hay-que-esperar-que-el-germen-toque-a-la-puerta\/<\/a><\/p>\n<p>Cheng, VC, Lau, SK, Woo, PC y Yuen, KY (2007). Severe acute respiratory syndrome coronavirus as an agent of emerging and reemerging infection. <em>Clinical Microbiology Reviews<\/em>. 20(4). 660\u2013694.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.ncbi.nlm.nih.gov\/pmc\/articles\/PMC2176051\/\">https:\/\/www.ncbi.nlm.nih.gov\/pmc\/articles\/PMC2176051\/<\/a><\/p>\n<p>Flaubert, G. y Sand,G.(2010) <em>Correspondencia (1866-1876)<\/em> Ed. Marbot.<\/p>\n<p>Foucault, M. (1992) <em>Genealog\u00eda del racismo<\/em>, Ed. La Piqueta.<\/p>\n<p>Gates. B (Marzo de 2015) <em>\u00bfLa pr\u00f3xima pandemia? No estamos listos.<\/em> Conferencia TED.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.ted.com\/talks\/bill_gates_the_next_outbreak_we_re_not_ready?language=es\">https:\/\/www.ted.com\/talks\/bill_gates_the_next_outbreak_we_re_not_ready?language=es<\/a><\/p>\n<p>Illch, I. (2011) <em>La convivencialidad<\/em>, Ed. Virus.<\/p>\n<p>Haraway, D. (2019) <em>Seguir con el problema: generar parentescos en el Chthuluceno<\/em>. Consonni<\/p>\n<p>Her\u00e1clito\u00a0 (1977) <em>Fragmentos<\/em>. Aguilar.<\/p>\n<p>Hobbes, T. (1983) <em>Leviat\u00e1n<\/em>, Sarpe.<\/p>\n<p>Le Guin, U. (2003) <em>Un mago de terramar<\/em>. Minotauro.<\/p>\n<p>Margulis, L. y Sagan, D. (1995) <em>Microcosmos<\/em>, Tusquets.<\/p>\n<p>Matzinger, P. (12 de abril de 2002) The Danger Model: A Renewed Sense of Self<em>. <\/em>Science. 296 (5566). 301-305.<\/p>\n<p>Morin, E. (1977) <em>El m\u00e9todo. La naturaleza de la naturaleza<\/em>. Ediciones C\u00e1tedra.<\/p>\n<p>Najmanovich, D. (2005) <em>El juego de los v\u00ednculos.<\/em> Biblos.<\/p>\n<p>OMS (1946) <em>Pre\u00e1mbulo de la Constituci\u00f3n de la Asamblea Mundial de la Salud<\/em>. <a href=\"https:\/\/www.who.int\/about\/who-we-are\/constitution\">https:\/\/www.who.int\/about\/who-we-are\/constitution<\/a><\/p>\n<p>OMS (Septiembre de 2019) <em>Un mundo en peligro. Informe mundial sobre preparaci\u00f3n para emergencias sanitarias<\/em>.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/apps.who.int\/gpmb\/assets\/annual_report\/GPMB_Annual_Report_Spanish.pdf\">https:\/\/apps.who.int\/gpmb\/assets\/annual_report\/GPMB_Annual_Report_Spanish.pdf<\/a><\/p>\n<p>Paz, O. \u00a0(1960) Piedra de Sol en <em>Libertad bajo palabra<\/em>. Fondo de Cultura Econ\u00f3mica<\/p>\n<p>Quammen, D<em>. (2012) Spillover.\u00a0 Animal Infections and the Next Human Pandemic. <\/em>The Bodley Head.<\/p>\n<p>Roy, Arundhati (3 de Abril de 2020) The pandemic is a portal<em>. Financial Times.<\/em><a href=\"https:\/\/www.ft.com\/content\/10d8f5e8-74eb-11ea-95fe-fcd274e920ca\">https:\/\/www.ft.com\/content\/10d8f5e8-74eb-11ea-95fe-fcd274e920ca<\/a><\/p>\n<p>SARTRE, J. P. (2004). A puerta cerrada. En <em>A puerta cerrada. La puta respetuosa. Las manos sucias <\/em>(pp. 5-55). Losada.<\/p>\n<p>Sontag S. (2003) <em>La enfermedad y sus met\u00e1foras. El sida y sus met\u00e1foras<\/em>. Punto de Lectura.<\/p>\n<p><em>Varela, F. (2000) El fen\u00f3meno de la vida. Dolmen.<\/em><\/p>\n<p>Von <em>Clausewitz<\/em>, C. (2015)\u00a0 \u00a0<em>De la Guerra<\/em>. <em>Ed.<\/em> Obelisco<em>.<\/em><\/p>\n<p>Wallace, R (2016) <em>Big Farms Make Big Flu<\/em>. Monthly Review Press.<\/p>\n<p><strong>Whitman, W. (2001) <\/strong><em>Canto a m\u00ed mismo<\/em>, Editorial Akal.<\/p>\n<p><strong>Wu, K. J. (15 de abril de 2020) \u00a0\u00a0There are more viruses than stars in the universe. Why do only some infect us?<em> National Geographic<\/em>.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><a href=\"https:\/\/www.nationalgeographic.com\/science\/2020\/04\/factors-allow-viruses-infect-humans-coronavirus\/\">https:\/\/www.nationalgeographic.com\/science\/2020\/04\/factors-allow-viruses-infect-humans-coronavirus\/<\/a><\/p>\n<p>Yong, E. (2017) Yo <em>contengo multitudes. Ed. Debate.<\/em><\/p>\n<p><strong>Marguerite Yourcenar<\/strong> (1999) <em>Sources II<\/em> <em>(notes de lecture)<\/em>. Gallimard.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Denise Najmanovich No estamos aislados. Nunca lo estaremos. Por el contrario, si algo nos ha mostrado esta pandemia es lo ligados que estamos, lo profundamente entramados y no s\u00f3lo entre humanos sino con todas las criaturas y entidades de la naturaleza. 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