{"id":2904,"date":"2020-10-31T15:30:01","date_gmt":"2020-10-31T15:30:01","guid":{"rendered":"http:\/\/uninomadasur.net\/?p=2904"},"modified":"2020-10-31T15:30:01","modified_gmt":"2020-10-31T15:30:01","slug":"hacia-un-institucionalismo-salvaje-parte-1","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/uninomadasur.net\/?p=2904","title":{"rendered":"Hacia un institucionalismo salvaje (Parte-1)"},"content":{"rendered":"<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>De momento, quisiera tan s\u00f3lo entender c\u00f3mo pueden tantos hombres, tantos pueblos, tantas ciudades, tantas naciones soportar a veces a un solo tirano, que no dispone de m\u00e1s poder que el que se le otorga, que no tiene m\u00e1s poder para causar perjuicios que el que se quiera soportar y que no podr\u00eda hacer da\u00f1o alguno de no ser que se prefiera sufrir a contradecirlo. Es realmente sorprendente \u2013y, sin embargo, tan corriente que deber\u00edamos m\u00e1s bien deplorarlo que sorprendernos\u2013 ver c\u00f3mo millones y millones de hombres son miserablemente sometidos y son juzgados, la cabeza gacha, a un deplorable yugo.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>\u00c9tienne de la Bo\u00e9tie, El discurso de la servidumbre voluntaria<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a01<\/span><\/em><\/p>\n<p><b>La ficci\u00f3n de la ley<\/b><\/p>\n<p>Atendida en su forma inmediata, la pregunta de \u00c9tienne de la Bo\u00e9tie podr\u00eda ser perfectamente reformulada as\u00ed: \u00bfporqu\u00e9 los hombres, muchos hombres, casi todos, deciden obedecer a uno? La actualidad indesmentible de la pregunta, elaborada por un joven de la Bo\u00e9tie en 1577, consiste en aproximarse al fen\u00f3meno del poder de una manera diametralmente opuesta a como se aproximar\u00eda un te\u00f3rico o un estudioso; para \u00e9l, no se trata de describir el funcionamiento, las reglas o las normas que aseguran el v\u00ednculo de obediencia y subordinaci\u00f3n, v\u00ednculo que asociamos con la soberan\u00eda, la legitimidad o la autoridad; sino, por el contrario, su pregunta apunta al car\u00e1cter inveros\u00edmil de la dominaci\u00f3n y la obediencia. Haber hecho posible esta pregunta como pregunta constituye, en s\u00ed mismo, un acto instituyente y radical, pues suspende la <i>petitio principii<\/i> de la autoridad, exponi\u00e9ndola a la cuesti\u00f3n misma de su (falta de) fundamento. En efecto, la autoridad no podr\u00eda exigir obediencia sin que ella fuese, desde <i>antes<\/i>, percibida como autoridad, ya sea como producto de la imposici\u00f3n (la fuerza), la convicci\u00f3n (la fe) o de la ley (la raz\u00f3n y la fuerza). Pero \u00bfqu\u00e9 le otorga a la autoridad su condici\u00f3n de autoridad?, \u00bfa qu\u00e9 tiempo inmemorial se refiere ese \u201c<i>antes<\/i>\u201d que hace posible la demanda de obediencia? El estatuto de ese tiempo inmemorial, de ese \u201c<i>antes<\/i>\u201d, es precisamente el n\u00facleo de lo que podemos llamar \u201cla ficci\u00f3n soberana\u201d, y ser\u00eda esa ficci\u00f3n la que queda expuesta con la pregunta formulada por de la Bo\u00e9tie.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>En otras palabras, la pregunta interroga la misma producci\u00f3n de una relaci\u00f3n de sujeci\u00f3n legitimada, <i>retro-proyectivamente<\/i>, por una narrativa contractual que apela a un contrato\u00a0social firmado <i>in illo tempore<\/i>; un tiempo inveros\u00edmil que se ubica justo <i>antes<\/i> del comienzo del tiempo hist\u00f3rico, haci\u00e9ndolo posible como tiempo de la ley, del Estado y de la pol\u00edtica 2. Nunca nadie asisti\u00f3 a ese momento inmemorial, pero es \u00e9l el que determina la historicidad de la ley y del poder. Romper con esa determinaci\u00f3n, con esa ficci\u00f3n, pareciera ser lo que el <i>Discurso de la servidumbre voluntaria<\/i> sutilmente siguiere como posibilidad de un <i>institucionalismo radical o salvaje<\/i>. Es m\u00e1s, de la Bo\u00e9tie anticipa el contractualismo hobbesiano y lo radicaliza, mostrando que la retirada del fundamento teol\u00f3gico del poder solo nos deja, como dir\u00eda Lefort, con un vac\u00edo que la pr\u00e1ctica instituyente de los hombres intentara suturar. El nombre de esa sutura, siempre moment\u00e1nea, es, precisamente, pol\u00edtica y no derecho 3.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>Dicho institucionalismo salvaje, por lo tanto, no implica la simple cancelaci\u00f3n del orden, del Estado o de las instituciones, sino la historizaci\u00f3n radical de toda narrativa que funcione como ficci\u00f3n soberana de la autoridad, es decir, de toda narrativa que pretenda un acceso privilegiado a aquel \u201corigen absoluto\u201d e inveros\u00edmil que determina el recorte temporal en el que se inscribir\u00eda el tiempo de la historia y de la pol\u00edtica. Tal institucionalismo, pensado en t\u00e9rminos geneal\u00f3gicos, se opone a la filosof\u00eda normativa de la historia y del derecho pregunt\u00e1ndose no por la verdad de ese pasado originario, sino por el pasado de nuestras verdades, para mostrarlas como lo que son: elaboraciones ficticias (aunque no falsas), prost\u00e9ticas, que nos damos como leyes y normas, para con-vivir y ser en com\u00fan. Este mismo institucionalismo, pensado ahora en t\u00e9rminos pol\u00edticos, se opone a la llamada indivisibilidad de la soberan\u00eda (la que necesita del \u201cuno\u201d como principio estructurador de la fuerza y del derecho, bajo las formas del substrato natural, del Dios, del sujeto o de la raz\u00f3n) 4, para pensar lo m\u00faltiple, lo singular-plural, como forma a-principial de un ser-en-com\u00fan, de un comunismo sucio, mundano, exiliado de las formas may\u00fasculas de la Historia y la Redenci\u00f3n 5. Ser\u00eda precisamente ah\u00ed, en la convergencia entre genealog\u00eda y anarqu\u00eda (ambas entendidas como derogaci\u00f3n del <i>arch\u0113<\/i> o principio de autoridad) donde mejor se aprecia la relaci\u00f3n constitutiva entre historicidad y democracia, la que no puede sino oponerse, permanentemente, a la ficci\u00f3n\u00a0soberana convertida en dogma, herencia o tradici\u00f3n 6. Y ser\u00eda ah\u00ed mismo donde la ley, el derecho, la Constituci\u00f3n y las instituciones se muestran como <i>pr\u00f3tesis<\/i> que suplementan la vida colectiva y que pueden ser potencialmente alteradas de acuerdo con las forma de ser en com\u00fan.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>En este sentido, la pregunta del <i>Discurso<\/i> es, sin necesariamente propon\u00e9rselo, la pregunta por el poder y su legitimidad, por la ficci\u00f3n de la soberan\u00eda, y por los l\u00edmites de dicha ficci\u00f3n. Y su actualidad deriva de su extraordinaria pertinencia: \u00bfc\u00f3mo es posible que los hombres, las mujeres, todos, todas y todes, no se rebelen contra un poder que no se cansa de exponer su falta final de fundamento y su arbitrariedad constitutiva? En efecto, m\u00e1s all\u00e1 de que el <i>Discurso<\/i> se ha convertido en un texto importante para varias constelaciones de pensamiento radical 7, nos interesa retomar la simpleza abismal de su interrogaci\u00f3n para pensar no solo la insubordinaci\u00f3n creciente de las sociedades contempor\u00e1neas frente a la gobernabilidad neoliberal, sino, y atendiendo al caso chileno, para denunciar las diversas estratagemas de contenci\u00f3n y subordinaci\u00f3n con las que se pretende seguir manteniendo la servidumbre de la mayor\u00eda al servicio de una elite que no se cansa de ejercer una tiran\u00eda avalada en la expropiaci\u00f3n de la pol\u00edtica y del derecho para su propio beneficio.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>En \u00faltima instancia, lo que est\u00e1 en juego con las recientes revueltas, en Chile y en el resto del mundo, pero tambi\u00e9n con los diversos mecanismos de neutralizaci\u00f3n y contenci\u00f3n empleados por el Estado y los partidos pol\u00edticos para contener su potencial instituyente, es precisamente el develamiento de la profunda crisis de autoridad de la gobernabilidad neoliberal; crisis que no por casualidad se expresa como necesidad de un nuevo pacto social. Las revueltas refutan el consentimiento espont\u00e1neo de la servidumbre voluntaria, profanan el car\u00e1cter sagrado del v\u00ednculo que la autoridad pretende fundar en la Constituci\u00f3n, dejando abierta la pregunta por la forma misma de un nuevo contrato social, el que m\u00e1s all\u00e1 de su condici\u00f3n jur\u00eddica, deber\u00eda suponer una relaci\u00f3n profana con la ley y su autoridad.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>En este ensayo, intentamos una lectura tanto de la crisis de la gobernabilidad neoliberal como de la singularidad de las revueltas chilenas, las que han sido capaces de poner en el centro del debate pol\u00edtico nacional la necesidad de una nueva Constituci\u00f3n, m\u00e1s all\u00e1 de las limitaciones jur\u00eddicas e institucionales que configuran en Chile una verdadera cultura juristocr\u00e1tica. Hacia el final de nuestra reflexi\u00f3n, intentamos un comentario cr\u00edtico de lo que\u00a0bien podr\u00eda denominarse \u201cun nuevo constitucionalismo espiritual\u201d que, basado en un \u201ccriollismo tard\u00edo\u201d y advertido de la \u201cfalta\u201d estructural de programa en la administraci\u00f3n neoliberal, pretende volver a pensar el sustrato profundo de la ley, recurriendo a una tradici\u00f3n de pensamiento nacional e identitario de car\u00e1cter hermen\u00e9utico-cultural. No intentamos desacreditar ni denunciar ideol\u00f3gicamente dicho \u201cconstitucionalismo espiritual\u201d, sino confrontarlo reflexivamente, siempre que en este se hacen expl\u00edcitas las ambivalencias del pensamiento pol\u00edtico contempor\u00e1neo.<\/p>\n<p><b>Revueltas y crisis<\/b><\/p>\n<p>Con la serie de protestas sociales que comenzaron el mes de octubre del a\u00f1o 2019, Chile ingres\u00f3 en un proceso de cambio en el que todav\u00eda estamos domiciliados. El viernes 18 de octubre, los estudiantes secundarios se manifestaron contra la administraci\u00f3n de Sebasti\u00e1n Pi\u00f1era mediante la evasi\u00f3n del pasaje de metro, gatillando una nefasta reacci\u00f3n del gobierno que, escandalizado ante \u201ctama\u00f1a fechor\u00eda\u201d, decidi\u00f3 sacar el ej\u00e9rcito a la calle, declarando un innecesario estado de emergencia que result\u00f3 absolutamente contraproducente. La presencia del ej\u00e9rcito en la vida c\u00edvica rememoraba la excepcionalidad del a\u00f1o 2010, cuando la primera administraci\u00f3n de Pi\u00f1era no supo c\u00f3mo responder a la crisis de abastecimiento generada por el terremoto del 27 de febrero de dicho a\u00f1o, teniendo que recurrir al ej\u00e9rcito para frenar los desfalcos masivos de supermercados y proteger la propiedad privada y la seguridad p\u00fablica (en ese mismo orden de prioridades). A pesar de que este recurso contemplado en la Constituci\u00f3n para situaciones extraordinarias se muestra como una herramienta habitual de las administraciones de derechas en momentos de crisis, La decisi\u00f3n de Pi\u00f1era no pudo evitar reposicionar, en el golpeado imaginario nacional, la sospecha insuperable de la poblaci\u00f3n civil con respecto a la instituci\u00f3n castrense, vinculada con la violaci\u00f3n sistem\u00e1tica de los derechos humanos y la suspensi\u00f3n de todas las garant\u00edas democr\u00e1ticas durante el r\u00e9gimen dictatorial de Augusto Pinochet.<\/p>\n<p>En menos de una semana, las manifestaciones estudiantiles se hab\u00edan convertido en una revuelta popular a nivel nacional, articulando el rechazo al alza de los pasajes del metro con el sostenido rechazo a la serie de abusos e injusticias que han caracterizado a la gobernabilidad neoliberal desde su violenta instauraci\u00f3n, bajo el r\u00e9gimen dictatorial: desfalco y colusi\u00f3n empresarial para el manejo de precios; corrupci\u00f3n y financiamiento secreto de los partidos pol\u00edticos; acuerdos palaciegos para frenar procesos de democratizaci\u00f3n y mantener el sistema electoral anti-democr\u00e1tico; institucionalizaci\u00f3n del robo y la expoliaci\u00f3n gracias a los sistemas de pensiones y de salud vigentes; la \u201cejemplar\u201d ley de pesca que sanciona un reparto del mar entre los mismos grupos econ\u00f3micos que se han adue\u00f1ado sistem\u00e1ticamente del pa\u00eds; la impunidad notoria para los criminales condenados despu\u00e9s de la dictadura; el car\u00e1cter selectivo de la justicia y las diferencias de penas o castigos seg\u00fan el estatus socio-econ\u00f3mico de los inculpados; el alza sostenida del costo de la vida gracias una pol\u00edtica de impuestos orientada a gravar el consumo y no la riqueza; la precarizaci\u00f3n constante de las condiciones de trabajo mediante la perpetuaci\u00f3n de un c\u00f3digo laboral basado en criterios de flexibilidad y sub-contrataci\u00f3n; el crecimiento sostenido de la deuda privada como mecanismo de contenci\u00f3n del descontento social; el fracaso notorio de la \u201cmovilidad social\u201d como resultado de un sistema\u00a0educacional privatizado y orientado al lucro; etc 8. Todos estos fen\u00f3menos pueden ser vistos como los s\u00edntomas m\u00e1s evidentes de una crisis sostenida de la gobernabilidad neoliberal que hasta hoy persevera, de espaldas al pueblo, apelando a m\u00faltiples mecanismos anti-democr\u00e1ticos. Las revueltas, empero, han dejado claro que la gobernabilidad neoliberal carece de toda compostura y no puede limitar su insaciable apetito, a pesar de que es ella misma la que esta devastando al pa\u00eds, cuesti\u00f3n que expone a sus ide\u00f3logos y funcionarios pol\u00edticos a una p\u00e9rdida generalizada de legitimidad, acompa\u00f1ada por un cinismo casi criminal que la aleja del viejo proyecto conservador de la derecha hist\u00f3rica chilena 9.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>Esta crisis de gobernabilidad, en efecto, no es solo el resultado de los abusos institucionalizados en el estado de derecho, sino que, m\u00e1s all\u00e1 de las especificidades del caso nacional, habr\u00eda que considerar la situaci\u00f3n chilena en el contexto de las revueltas sociales que desde comienzos del a\u00f1o 2018 han venido ocurriendo en Medio Oriente, Europa, y en otros pa\u00edses latinoamericanos. En este sentido, no estamos ante lo que los soci\u00f3logos suelen llamar una \u201ccrisis de legitimidad\u201d acotada al Estado nacional y sus \u00f3rdenes institucionales, sino que estamos frente a una crisis tendencial y constitutiva de la acumulaci\u00f3n capitalista desregulada y flexible, que ya no opera seg\u00fan los criterios de estabilidad que defin\u00edan el patr\u00f3n de acumulaci\u00f3n vinculado con el predomino del Estado nacional como marco soberano y regulativo de los mercados. En tal caso, la precarizaci\u00f3n de la vida, la h\u00edper-explotaci\u00f3n del trabajo y la devastaci\u00f3n de los recursos naturales (caracter\u00edsticas del llamado \u201cconsenso de las mercanc\u00edas\u201d), no son ni fen\u00f3menos puntuales o pasajeros, ni se explican por problemas t\u00e9cnicos de implementaci\u00f3n o \u201cmalas\u201d pol\u00edticas p\u00fablicas, sino que responden a la condici\u00f3n axiom\u00e1tica e impredecible de la llamada econom\u00eda globalizada. Las revueltas chilenas se inscriben entonces en un deterioro progresivo de la gobernabilidad neoliberal que, orientada a\u00a0la intensificaci\u00f3n de los procesos de acumulaci\u00f3n, no pareciera tener como l\u00edmite el viejo horizonte reformista burgu\u00e9s relativo al Estado de derecho 11.<\/p>\n<p>Tampoco debemos<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0 <\/span>descontextualizar las revueltas inauguradas en octubre del 2019, como si se tratara de un fen\u00f3meno puntual o espont\u00e1neo, pues estas luchas estudiantiles y populares se inscriben en una serie de reacciones contra la gobernabilidad neoliberal desencadenadas desde fines del siglo pasado, cuesti\u00f3n patente en los diversos ciclos de protestas estudiantiles (desde las movilizaciones contra la \u201cracionalizaci\u00f3n\u201d implementada por Federici en la Universidad de Chile, el a\u00f1o 1987, hasta las manifestaciones del 2006 denominadas \u201cLa revoluci\u00f3n de los ping\u00fcinos\u201d; incluyendo el masivo movimiento del 2011 y las m\u00e1s cercanas manifestaciones feministas del 2018), y en las jornadas de protestas populares, como aquellas de los a\u00f1os 1982-1986 (que produjeron la crisis del mando dictatorial, para ser luego disciplinadas por la ret\u00f3rica transicional), hasta los levantamientos sectoriales (vivienda, profesores, salud, empelados p\u00fablicos) y regionales (Calama, Ays\u00e9n, Lota, Coronel. etc.) de las \u00faltimas d\u00e9cadas. En este contexto hist\u00f3rico, podemos comprender las revueltas (chilenas e internacionales) como manifestaciones de una crisis de la gobernabilidad neoliberal producida por la misma intensificaci\u00f3n de los procesos de extracci\u00f3n y acumulaci\u00f3n que definen al neoliberalismo. La consecuencia fundamental de esta crisis tendencial y constitutiva es el agotamiento del imaginario pol\u00edtico y jur\u00eddico moderno, cuesti\u00f3n que nos demanda una nueva imaginaci\u00f3n instituyente capaz de producir nuevas pr\u00f3tesis institucionales para un mundo cuya complejidad ha desbordado las hormas tradicionales definidas por la arquitectura pol\u00edtica moderna (Estado, naci\u00f3n, Constituci\u00f3n, clase, sujeto, representaci\u00f3n, ideolog\u00eda, hegemon\u00eda, etc.).<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>A esto se debe, sin duda, el que las diversas protestas y manifestaciones populares de estos \u00faltimos a\u00f1os no se agoten ni reduzcan a simples reivindicaciones econ\u00f3micas puntuales o demandas identitarias de reconocimiento. Por el contrario, dado el nivel de frustraci\u00f3n social con respecto a las gestiones gubernamentales de los dos bloques de poder que se han turnado en el gobierno durante los \u00faltimos treinta a\u00f1os 12, estas manifestaciones pueden ser asociadas con un proceso destituyente y radical que tiene como finalidad, parad\u00f3jicamente, la de darse a\u00a0s\u00ed mismo una nueva Constituci\u00f3n 13. En efecto, m\u00e1s all\u00e1 de la aparente contradicci\u00f3n entre el car\u00e1cter destituyente de las revueltas y sus aspiraciones a una nueva Constituci\u00f3n, lo que resulta relevante en el caso chileno es el hecho de que la misma posibilidad de una nueva Constituci\u00f3n exige la destituci\u00f3n de un modelo duop\u00f3lico y juristocr\u00e1tico, consagrado en la Constituci\u00f3n vigente desde 1980, su sistema electoral y su sistema de partidos, los que han resultado cruciales en la prolongaci\u00f3n de la administraci\u00f3n dictatorial en tiempos de gobierno civil. En otras palabras, haber hecho patente la necesidad, inveros\u00edmil y compleja, de una nueva Constituci\u00f3n, ajustada a las condiciones materiales y demogr\u00e1ficas efectivas de la sociedad chilena, lejos de ser parte de un reformismo jur\u00eddico convencional, representa el horizonte m\u00e1s radical del proceso destituyente en curso, y constituye su objetivo inaplazable. Todo esto, siempre y cuando la lucha por una nueva Constituci\u00f3n no se reduzca a la producci\u00f3n de un nuevo pacto jur\u00eddico a cargo de expertos y funcionarios, sino que en ella se exprese la incongruencia constitutiva entre las formas de vida realmente existentes en el territorio y los modelos identitarios e ideol\u00f3gicos que el derecho impone sobre lo social 14.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>En este sentido, m\u00e1s all\u00e1 de las intenciones, a esta altura nefastas, de la administraci\u00f3n de Pi\u00f1era y de los partidos pol\u00edticos de gobierno y oposici\u00f3n por desechar el debate constituyente, parece muy poco probable que la discusi\u00f3n sobre esta nueva Constituci\u00f3n pueda aplazarse de manera definitiva, a pesar del manejo oportunista de la actual crisis sanitaria abierta con la propagaci\u00f3n del Covid-19 y la obvia instrumentalizaci\u00f3n de dicha crisis por parte del gobierno, que ha utilizado una ret\u00f3rica inmunitaria para suspender no solo la conformaci\u00f3n de los procesos constituyentes necesarios para una nueva Constituci\u00f3n, sino que ha aprovechado la ocasi\u00f3n para desmovilizar a la sociedad civil, desactivar las persistentes protestas sociales, criminalizar la participaci\u00f3n ciudadana e imponer un ileg\u00edtimo plebiscito (relativo a la necesidad o no del cambio constitucional), plebiscito que ha sido, a su vez, postergado, en nombre del mismo \u201cbienestar\u201d ciudadano 15.<\/p>\n<p>Efectivamente, los argumentos relativos al virus y su propagaci\u00f3n han neutralizado, en los meses de marzo, abril y lo que va de mayo, los procesos pol\u00edticos de democratizaci\u00f3n, pero no han cristalizado en una pol\u00edtica coherente de gobierno frente a la situaci\u00f3n de potencial contagio masivo, pues sin esconder su ambivalencia y oportunismo, la actual administraci\u00f3n afirma, por un lado, la prohibici\u00f3n de las manifestaciones pol\u00edticas, mientras que, por otro lado, llama a restablecer la normalidad del \u2018desarrollo econ\u00f3mico\u2019. Poco podemos esperar de esta falta de pol\u00edtica coherente en un pa\u00eds caracterizado por la crudeza de sus inviernos, la precariedad de la infraestructura de salud p\u00fablica y la negligencia criminal de sus autoridades sectoriales. No obstante, el ciclo de revueltas inaugurado en octubre del 2019 ha dejado claro que la gobernabilidad neoliberal chilena carece no solo de legitimidad, sino de programa e imaginaci\u00f3n pol\u00edtica, mostr\u00e1ndose como lo que siempre fue, una prolongaci\u00f3n civil de la gobernabilidad militar. Ninguno de los bloques constituidos en torno al duopolio electoral tiene realmente algo que ofrecer frente a esta crisis, que lejos de ser una crisis convencional, se muestra como el agotamiento del aparato total del desarrollismo neoliberal contempor\u00e1neo 16.<\/p>\n<p>Es aqu\u00ed, en este contexto de desarticulaci\u00f3n y agotamiento, donde nos atrevemos a afirmar que el debate sobre la nueva Constituci\u00f3n constituye el horizonte irrenunciable para una pol\u00edtica democr\u00e1tica capaz de articular la convergencia entre la historicidad de las revueltas y la anarqu\u00eda de la ley, cuesti\u00f3n que hemos referido mediante la apelaci\u00f3n a un institucionalismo salvaje que le restituye a todos el poder y la potencia de hacer la ley y de imaginar un mundo mejor. El gobierno lo intuye e intenta neutralizarlo mediante el uso de la fuerza, movilizando el ej\u00e9rcito bajo el pretexto del orden y la seguridad, pero orden y seguridad\u00a0no son categor\u00edas neutras, representan la imagen ideol\u00f3gicamente invertida de la destrucci\u00f3n capitalista contempor\u00e1nea.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>&#8230;<\/p>\n<p><span class=\"Apple-converted-space\">\u00a01.\u00a0<\/span>2008, p\u00e1ginas 45-46.<\/p>\n<p><span class=\"Apple-converted-space\">\u00a02.\u00a0<\/span>Ser\u00eda desde ese tiempo del \u201cdespu\u00e9s\u201d producido por la postulaci\u00f3n hipot\u00e9tica de un \u201c<i>antes\u201d<\/i>, desde donde hacemos la experiencia de la ley como si siempre estuvi\u00e9semos ante ella, en la media en que ella est\u00e1 <i>ya ah\u00ed<\/i>, antes que nosotros. M\u00e1s all\u00e1 de la serie de referencias contempor\u00e1neas, v\u00e9ase el famoso relato de Kafka, \u201cAnte la ley\u201d (1999) como par\u00e1bola de esta auto-fundamentaci\u00f3n del derecho moderno.<\/p>\n<p>3.\u00a0Claude Lefort, <i>La invenci\u00f3n democr\u00e1tica<\/i>, 1996.<\/p>\n<p><span class=\"Apple-converted-space\">\u00a04.\u00a0<\/span>Reiner Sch\u00fcrmann, <i>El principio de anarqu\u00eda<\/i>, 2017.<\/p>\n<p><span class=\"Apple-converted-space\">\u00a05.\u00a0<\/span>Nancy, <i>Ser singular-plural<\/i>, 2006; Carlos Casanova, <i>Comunismo de los sentidos<\/i>, 2017.<\/p>\n<p><span class=\"Apple-converted-space\">\u00a06.\u00a0<\/span>La cuesti\u00f3n de la historia, como relato y reconstrucci\u00f3n, pero tambi\u00e9n en relaci\u00f3n con la cuesti\u00f3n m\u00e1s compleja de la historicidad est\u00e1 en el centro de la problematizaci\u00f3n de la soberan\u00eda. M\u00e1s all\u00e1 de la cr\u00edtica de los usos de la historia (Nietzsche), interesa pensar c\u00f3mo, a\u00fan cuando la cuesti\u00f3n de la historicidad parece estar en el centro de las preocupaciones heideggerianas relativas a la destrucci\u00f3n de la metaf\u00edsica, en la medida en que dicha destrucci\u00f3n depende todav\u00eda de una determinada \u201chistoria del ser\u201d, sigue presa de una inadvertida complicidad o co-pertenencia ontol\u00f3gica entre soberan\u00eda, decisi\u00f3n y auto-referencialidad (el <i>autos<\/i> de la autarqu\u00eda). Es esto precisamente lo que Derrida interroga en la destrucci\u00f3n heideggeriana de la metaf\u00edsica, y lo que le sirve de hilo conductor para interrogar la misma cuesti\u00f3n de la soberan\u00eda en el pensamiento contempor\u00e1neo. Jacques Derrida, <i>La bestia y el soberano<\/i>, 2010. <span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>7.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span>Entre las que destaca aquella que va desde Claude Lefort y Cornelius Castoriadis hasta Pierre Clastres y Miguel Abensour, para no mencionar la estrecha relaci\u00f3n que la pregunta misma tiene con la llamada \u201chip\u00f3tesis represiva\u201d, aquella que, desde Wilhelm Reich hasta Michel Foucault, interroga el c\u00f3mo y el porqu\u00e9 de la complicidad de los hombres con su propia dominaci\u00f3n.<\/p>\n<p>8\u00a0M\u00e1s all\u00e1 de los informes del PNUD y de varios otros organismos nacionales e internacionales, v\u00e9ase esta serie acotada de trabajos informativos: de Mar\u00eda Olivia M\u00f6nckeberg, <i>El saqueo de los grupos econ\u00f3micos al Estado de Chile,<\/i> 2015. Tambi\u00e9n de ella, <i>La m\u00e1quina para defraudar: Los casos Penta y Soquimich<\/i>, 2015. De Ernesto Carmona Ulloa, <i>Los due\u00f1os de Chile<\/i>, 2002. De Daniel Matamala, <i>Poderoso caballero. El peso del dinero en la pol\u00edtica chilena<\/i>, 2015. Y de Hugo Fazio, <i>Mapa actual de la extrema riqueza en Chile<\/i>, 1997; y su m\u00e1s reciente volumen, <i>Los mecanismos fraudulentos de hacer fortuna: Mapa de la extrema riqueza<\/i>, 2015.<\/p>\n<p>9\u00a0Este es, por supuesto, el reclamo del mismo Mario G\u00f3ngora contra la dictadura y su disoluci\u00f3n del Estado nacional soberano (<i>Ensayo hist\u00f3rico sobre la noci\u00f3n de estado en Chile<\/i>, 1986), eje de una tradici\u00f3n conservadora que tiene como horizonte la imbricaci\u00f3n soberana entre Estado y naci\u00f3n, territorio e identidad. La desregulaci\u00f3n o desmontaje del contrato social nacional ejercido por la instauraci\u00f3n, <i>manu militari<\/i>, del neoliberalismo en tiempos dictatoriales, ser\u00eda lo que nos permite comprender, a su vez, el pasaje desde el moderno empresario de tipo weberiano (sacrificial y ahorrativo), al nuevo <i>businessman<\/i>, orientado a la ganancia y la gratificaci\u00f3n, y abocado ya no a un proyecto de desarrollo nacional, sino a la ubicua especulaci\u00f3n financiera. Entender esta transici\u00f3n en el mismo proceso de acumulaci\u00f3n permite comprender el car\u00e1cter estructural de la llamada corrupci\u00f3n empresarial en Chile, ya no como producto de una falla moral o de car\u00e1cter, sino como efecto de una liberalizaci\u00f3n general de la misma acumulaci\u00f3n.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0 <\/span>V\u00e9ase tambi\u00e9n el ensayo m\u00e1s comprensivo sobre la crisis de la derecha de Hugo Herrera, <i>La derecha en la crisis del Bicentenario<\/i>, 2014, que dio paso a un debate acotado, pero que merece ser revisado.<\/p>\n<p>10\u00a0Maristella Svampa, \u201c\u2018Consenso de los Commodities\u2019 y lenguajes de valoraci\u00f3n en Am\u00e9rica Latina\u201d, 2013.<\/p>\n<p><span class=\"Apple-converted-space\">11.\u00a0<\/span>Conclusi\u00f3n a la que llega, entre otros, Thomas Piketty (<i>El capital en el siglo XXI<\/i>, 2014), a partir de constatar como la brecha salarial, el aumento de las desigualdades sociales, la sostenida pauperizaci\u00f3n de la poblaci\u00f3n y la tendencia creciente a la concentraci\u00f3n de la propiedad y de la riqueza en pocas manos, junto con la m\u00ednima movilidad social y la falta creciente de pol\u00edticas p\u00fablicas en \u00e1reas tales como la educaci\u00f3n, la salud, los recursos naturales, etc., nos llevan a indicadores socio-econ\u00f3micos similares a aquellos que, desde fines del siglo XIX y comienzos del XX, derivaron en la emergencia de la llamada cuesti\u00f3n social y, eventualmente, en la revoluci\u00f3n y las guerras. M\u00e1s que progresar, el capitalismo intensifica sus procesos de devastaci\u00f3n.<\/p>\n<p>12.\u00a0Por un lado, <i>La Concertaci\u00f3n de Partidos por la Democracia<\/i>, que luego se cambi\u00f3 el nombre a <i>Nueva Mayor\u00eda<\/i>; por otro lado, <i>La alianza por Chile<\/i> que tambi\u00e9n se cambi\u00f3 el nombre a <i>Chile vamos<\/i>. Ambos conglomerados han configurado el llamado duopolio nacional, el que se turna en el poder administrando m\u00e1s o menos la misma agenda social y bajo el<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0 <\/span>mismo marco jur\u00eddico y constitucional.<\/p>\n<p><span class=\"Apple-converted-space\">13.\u00a0<\/span>En efecto, las revueltas pueden ser le\u00eddas como una verdadera <i>irrupci\u00f3n dem\u00f3tica<\/i>, en el sentido en que Ranci\u00e8re piensa la l\u00f3gica de la pol\u00edtica como forma del desacuerdo y como suspensi\u00f3n del consentimiento espont\u00e1neo al poder (<i>El desacuerdo. Filosof\u00eda y pol\u00edtica<\/i>, 1996), y, en ese sentido, no como expresiones de una voluntad program\u00e1tica o de clase, al modo de una pr\u00e1ctica pol\u00edtica organizada estrat\u00e9gicamente (Furio Jesi, <i>Spartakus<\/i>, 2015), sino como respuestas existenciales ante la amenaza creciente y radical del poder devastador contempor\u00e1neo (Giorgio Agamben, \u201cPara una teor\u00eda de la potencia destituyente\u201d, 2017). Lo que est\u00e1 en juego en las revueltas, en otras palabras, no se reduce ni a reivindicaciones econ\u00f3micas puntuales ni a reformas pol\u00edticas, sino que se trata de la destituci\u00f3n de los elementos constitutivos de la dominaci\u00f3n contempor\u00e1nea que amenazan con devastar formas completas de vida.<\/p>\n<p>14.\u00a0En efecto, no basta con la apelaci\u00f3n gen\u00e9rica a la idea de \u201cpueblo\u201d para dar cuenta de la heterogeneidad material de lo social: \u00bfc\u00f3mo pensar una Constituci\u00f3n abierta a los derechos de los inmigrantes, de las minor\u00edas \u00e9tnicas y sexuales, etc.?, \u00bfc\u00f3mo pensar lo popular m\u00e1s all\u00e1 de los modelos ideol\u00f3gicos de identidad nacional y su organizaci\u00f3n hegem\u00f3nica en torno al Estado? Estas preguntas deber\u00edan hacer temblar nuestras nociones de identidad y pertenencia, de comunidad y naci\u00f3n, de pol\u00edtica y estrategia.<\/p>\n<p>15.\u00a0Entre las m\u00faltiples referencias a la problem\u00e1tica biopol\u00edtica abierta por Michel Foucault y la definici\u00f3n del poder como capacidad de hacer vivir, m\u00e1s que de dejar morir, referimos ac\u00e1 el panor\u00e1mico y esclarecedor trabajo de Roberto Esposito, <i>Inmunitas. Protecci\u00f3n y negaci\u00f3n de la vida<\/i>, 2005.<\/p>\n<p>16.\u00a0El actual debate en torno al posible retiro del 10% desde los fondos previsionales no solo ha generado una desvergonzada campa\u00f1a de amedrentamiento, desde el ejecutivo, incluyendo a la derecha en pleno, los empresarios y los administradores de las AFP, los que incluso han mandado cartas amenazantes a sus cotizantes, sino que ha develado la fragilidad del desarrollo chileno. Recordemos solo tres cosas relativas a este sistema: 1) que se impuso durante el gobierno dictatorial y en base a mentiras. 2) Que falla en la actualidad porque perpetua un reparto desigual y genera o intensifica la miseria de los jubilados. 3) Que es esencialmente una estrategia de apropiaci\u00f3n de recursos individuales para ser capitalizados corporativamente, con reparto restringido de beneficios, cuesti\u00f3n que explica porqu\u00e9 las fuerzas armadas y carabineros fueron estrat\u00e9gicamente derivados hacia sistemas m\u00e1s equitativos. Despu\u00e9s de todo, el pacto dictatorial y su infinita prolongaci\u00f3n post-dictatorial descansa, en \u00faltima instancia, en la posibilidad de hacer uso efectivo de los aparatos represivos para mantener sus tasas de acumulaci\u00f3n y ganancia. El sistema previsional, en este sentido, no es solo el orgullo de Jos\u00e9 Pi\u00f1era, sino el fetiche que oculta la verdad del golpe, a saber: la de haber usado el ej\u00e9rcito no para extirpar el c\u00e1ncer marxista \u2013esa fue la excusa\u2014, sino para favorecer un proceso rigurosamente dise\u00f1ado de reconcentraci\u00f3n de la propiedad, el poder y la riqueza, en manos de una elite financiera que, en estos \u00faltimos 50 a\u00f1os, no solo se lleva el salario dif\u00edcilmente ganado de los trabajadores, y no solo lo usa para especular en la bolsa o en los mercados de valores internacionales, sino que ha usado y usa este dinero para financiar y solventar el aparato bancario y especulativo con el que esta misma derecha neoliberal chilena juega a hacerse la liberal y emprendedora, pero con plata ajena. El robo y la negligencia criminal de pol\u00edticos y empresarios, secundados por la indignidad de todos los uniformados, est\u00e1n inscritos en el coraz\u00f3n de la democracia nacional que no es sino un cerrojo de captura que tiene atrapado a sus ciudadanos en una narrativa que nadie comparte, pero que se sostiene con el poder y la fuerza. No olvidemos que los mismos miembros del<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0 <\/span>gobierno o dl parlamento, se turnan tambi\u00e9n como miembros de las mesas directivas de las AFP, de las mesas directivas de los bancos y de las mesas directivas de los medios de comunicaci\u00f3n y prensa.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>De momento, quisiera tan s\u00f3lo entender c\u00f3mo pueden tantos hombres, tantos pueblos, tantas ciudades, tantas naciones soportar a veces a un solo tirano, que no dispone de m\u00e1s poder que el que se le otorga, que no tiene m\u00e1s poder para causar perjuicios que el que se quiera soportar y que no podr\u00eda hacer da\u00f1o [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":2905,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","enabled":false},"version":2}},"categories":[2],"tags":[],"class_list":["post-2904","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-blog"],"jetpack_publicize_connections":[],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v23.4 - 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