{"id":2911,"date":"2020-11-02T14:02:32","date_gmt":"2020-11-02T14:02:32","guid":{"rendered":"http:\/\/uninomadasur.net\/?p=2911"},"modified":"2020-11-02T14:02:32","modified_gmt":"2020-11-02T14:02:32","slug":"hacia-un-institucionalismo-salvaje-parte-iii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/uninomadasur.net\/?p=2911","title":{"rendered":"Hacia un institucionalismo salvaje (Parte III)"},"content":{"rendered":"<p><b>Sergio Villalobos-Ruminott<\/b><\/p>\n<p><b>Parte 3<\/b><\/p>\n<p><b>Republicanismo plebeyo<\/b><\/p>\n<p>Considerando todos estos elementos, procedemos ahora a concluir nuestra intervenci\u00f3n de manera program\u00e1tica, reiterando que la potencia destituyente expresada por las revueltas sociales chilenas ha llegado felizmente a formular, como reivindicaci\u00f3n central, la necesidad de una nueva Constituci\u00f3n. Lejos de reducir esta demanda a una nueva estrategia juristocr\u00e1tica o de conformarnos con un reformismo jur\u00eddico que intenta solo cambiar el instrumento de la dominaci\u00f3n, sostenemos que el debate en torno al actual proceso constituyente fue inaugurado no por la buena voluntad del gobierno ni por el llamado de los partidos pol\u00edticos de oposici\u00f3n, sino por la decisi\u00f3n de insubordinaci\u00f3n que define a los participantes de las revueltas. Y es esta insubordinaci\u00f3n la que marca el tiempo de una pol\u00edtica libre de las amarras juristocr\u00e1ticas que siguen limitando la \u201cejemplar\u201d democracia chilena. Pero, pensar el estatuto de esta nueva Constituci\u00f3n requiere no solo desmarcarnos de la juristocracia chilena y sus modalidades institucionales y transitol\u00f3gicas, sino tambi\u00e9n cuestionar los l\u00edmites del derecho constitucional contempor\u00e1neo, desde una concepci\u00f3n salvaje de las instituciones y an\u00e1rquica de la democracia. <span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>La primera condici\u00f3n para una discusi\u00f3n propiamente democr\u00e1tica en torno al proceso constituyente es la renuncia a los lenguajes t\u00e9cnicos y a la auto-asignada autoridad de los expertos, en relaci\u00f3n con el proceso jur\u00eddico e institucional relativo tanto a la Asamblea Constituyente, los plebiscitos que la acompa\u00f1an, la redacci\u00f3n de la Constituci\u00f3n, como al sistema electoral utilizado para la elecci\u00f3n de los delegados a dicha Asamblea y, por supuesto, el proceso relativo a su proclamaci\u00f3n definitiva. Sin embargo, este cuestionamiento del car\u00e1cter restrictivo de los lenguajes jur\u00eddicos y t\u00e9cnicos no solo apunta a la cuesti\u00f3n formal de los procesos t\u00e9cnicos, sino al mismo estatuto del derecho en las sociedades tardo-capitalistas. En otras palabras, el cuestionamiento de los criterios jur\u00eddicos y burocr\u00e1ticos del derecho constitucional no se reduce a una simple observaci\u00f3n sobre el car\u00e1cter restrictivo de sus nomenclaturas, sino que apunta a la misma cuesti\u00f3n de las pretensiones hermen\u00e9uticas de verdad hist\u00f3rica que sindican a los juristas como intelectuales referenciales y a la Constituci\u00f3n como encarnaci\u00f3n final del esp\u00edritu de los pueblos. Se trata de cuestionar tanto el fundamento jur\u00eddico de la Constituci\u00f3n, entendido como resultado l\u00f3gico de un debate \u201cracional\u201d, \u201cverdadero\u201d e, incluso, \u201ccient\u00edfico\u201d, sin dejar de cuestionar, a la misma vez, el auto-posicionamiento de los juristas y expertos como vanguardia del proceso instituyente. Lo que las revueltas han dejado claro es que nadie emancipa a nadie y que toda pretensi\u00f3n vanguardista restituye las din\u00e1micas de la diferenciaci\u00f3n y de la experticia. Contra ellas, solo cabe apelar a lo que Jacques Ranci\u00e8re ha llamado un <i>comunismo de las inteligencias<\/i>, para el que la igualdad no es el resultado sino la condici\u00f3n misma de la pol\u00edtica 1.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>En este sentido, es necesario atender al l\u00edmite del derecho constitucional y del constitucionalismo contempor\u00e1neo, en cualquiera de sus modalidades. Se trata de cuestionar su \u201cincapacidad\u201d para pensar la forma-ley y la operaci\u00f3n efectiva del derecho, la que descansa en un<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span>principio de optimizaci\u00f3n de la vida y del orden, y en un presupuesto evolucionista o historicista de comprensi\u00f3n que lo abastece y lo dinamiza. En tal caso, la cr\u00edtica del derecho debe atender a 1) los presupuestos ontol\u00f3gicos del fundamento normativo con el que se realiza el dise\u00f1o de sociedad impl\u00edcito en el marco constitucional. 2) Los presupuestos antropol\u00f3gicos de su concepci\u00f3n subjetiva del orden y de la acci\u00f3n con arreglo a normas, pues la ontolog\u00eda jur\u00eddica del orden supone una antropolog\u00eda filos\u00f3fica suplementaria, una determinada imagen del hombre y de la sociedad en la que se sigue expresando la sobredeterminaci\u00f3n utilitaria y maximizadora (el criterio de costo versus beneficios) que caracteriz\u00f3 al primer liberalismo, agudizada ahora por la masificaci\u00f3n del presupuesto neoliberal del <i>homo economicus<\/i>. 3) Los presupuestos procedimentales de su puesta en escena como Constituci\u00f3n y como derecho. La cr\u00edtica de la onto-teolog\u00eda del derecho incluye la cr\u00edtica de su antropolog\u00eda filos\u00f3fica (relativa al humanismo, al patriarcalismo y al <i>especismo<\/i>) y la cr\u00edtica de sus instanciaciones efectivas (democracias liberales). De esta manera, un cuestionamiento de la forma-ley y de la operaci\u00f3n efectiva del derecho implica tambi\u00e9n un cuestionamiento de la auto-comprensi\u00f3n de las democracias liberales como resultado l\u00f3gico y \u00f3ptimo de la historia (<i>del fin de la historia<\/i>). Pensar la condici\u00f3n an-\u00e1rquica de la \u201contolog\u00eda\u201d jur\u00eddica, supone tambi\u00e9n pensar m\u00e1s all\u00e1 del principio subjetivo estructurante del derecho y de la pol\u00edtica, abriendo la posibilidad de un nuevo pensamiento de la democracia por venir, de la democracia que no ha tenido lugar, m\u00e1s all\u00e1 de las nociones catedralicias de pertenencia, autocton\u00eda, ciudadan\u00eda e identidad nacional.<\/p>\n<p>En efecto, instalar el debate en este horizonte nos permite, paralelamente, entender el derecho como una ficci\u00f3n que olvida su origen hipot\u00e9tico y que oculta dicho origen en una operaci\u00f3n reconstructiva que pasa por distanciarse a s\u00ed mismo (demarcaci\u00f3n) de la ficci\u00f3n y la especulaci\u00f3n, de la literatura y de la filosof\u00eda, mientras que le delega a la filosof\u00eda el campo de la especulaci\u00f3n y a la literatura el campo de la ficci\u00f3n. Por el contrario, la misma Constituci\u00f3n debe ser evidenciada como una <i>novela <\/i>que olvida su condici\u00f3n ficcional, pretendiendo ser la encarnaci\u00f3n de un orden hist\u00f3rico del Ser o de una disposici\u00f3n transcendental de la naturaleza humana. En otras palabras, la novela, al igual que la Constituci\u00f3n, est\u00e1 tramada por la postulaci\u00f3n de una posibilidad de vida en com\u00fan, cuya regulaci\u00f3n es inmanente a s\u00ed misma, y no viene dada por ninguna autoridad transhist\u00f3rica. El llamado comunismo profano o sucio del que hemos hablado antes, reposa entonces en la condici\u00f3n salvaje de un constitucionalismo novelado, ficcional, que no reconoce dioses ni criterios trascendentales y que el derecho se encarga siempre de denunciar, mostrando la ficci\u00f3n literaria como impura y contaminada: ficci\u00f3n e imaginaci\u00f3n manchadas por un deseo irracional, por un averro\u00edsmo soterrado. El derecho emprende as\u00ed una lucha monote\u00edsta contra la multiplicidad de las potencias, denunci\u00e1ndolas en su no saber, restituy\u00e9ndolas al esquema archeo-teleol\u00f3gico de la deuda y de la culpa.<\/p>\n<p>A su vez, y para darle a este horizonte un cierto aterrizaje en nuestra situaci\u00f3n actual, sostenemos que es aqu\u00ed donde cabr\u00eda preguntarse por los debates internos al constitucionalismo latinoamericano contempor\u00e1neo. Dicho esquem\u00e1ticamente, este constitucionalismo est\u00e1 dividido entre 1) los defensores de una \u201cnecesidad constituyente\u201d que empoderando al ejecutivo, le dan atribuciones correctivas para, dentro de la Constituci\u00f3n, acabar con las evidentes injusticias sociales (se suele identificar los casos de Ecuador, Bolivia y Venezuela con este tipo de constitucionalismo) y se suele contra-argumentar que dichas atribuciones terminar\u00edan por arruinar el mismo marco institucional, haci\u00e9ndolo derivar en un caudillismo de nuevo tipo, o en un populismo constitucional y descarado 2. Y, 2) el constitucionalismo liberal, que se someter\u00eda a la l\u00f3gica representativa, limitando al ejecutivo y respetando a las minor\u00edas, manteniendo siempre la pureza del fundamento jur\u00eddico sin\u00a0contaminarla con demandas sociales (un constitucionalismo surgido de la apropiaci\u00f3n neoconservadora de Hannah Arendt, por ejemplo, o el llamado constitucionalismo procedimental). Un caso extremo de este \u00faltimo tipo ser\u00eda el llamado constitucionalismo del miedo 3, cuyo ejemplo central ser\u00eda la Constituci\u00f3n chilena de 1980, surgida como reacci\u00f3n a la Reforma Agraria entendida como afrenta y derogaci\u00f3n del derecho \u201cfundamental\u201d a la propiedad privada.<\/p>\n<p>En este contexto, los defensores de la Constituci\u00f3n chilena de 1980 ya no tienen mucho margen de argumentaci\u00f3n, en la medida en que la tendencia general del constitucionalismo contempor\u00e1neo se debate entre aquellos que afirman la fuerza constituyente delegada en el poder ejecutivo (un presidencialismo fuerte, pero regulado por asambleas constituyentes peri\u00f3dicas), y un constitucionalismo liberal-democr\u00e1tico, tensado por la actual e innegable crisis de legitimaci\u00f3n y por la necesidad de hacer coherente el marco constitucional con el desarrollo del derecho internacional 4, y superar la corrupci\u00f3n estructural que se sigue de la llamada \u201creproducci\u00f3n de las elites\u201d. De hecho, el an\u00e1lisis cr\u00edtico de la Constituci\u00f3n de 1980 y de sus fundamentos ideol\u00f3gicos y doctrinarios, entre Opus Dei y neoliberalismo <i>\u00e0 la Friedman<\/i>, en la constituci\u00f3n del Estado subsidiario chileno 5, deja claro el car\u00e1cter auto-proclamado, ileg\u00edtimo y anti-democr\u00e1tico de dicha Constituci\u00f3n, la que solo se sostiene por la fuerza y el pacto juristocr\u00e1tico del <i>establishment<\/i>, al que hay que agregar el monopolio criminal de los medios de comunicaci\u00f3n en manos de los grupos econ\u00f3micos dominantes en el pa\u00eds, y su respectivo papel performativo en el dise\u00f1o de los debates pol\u00edticos y p\u00fablicos.<\/p>\n<p>Por supuesto, el consenso, m\u00e1s o menos establecido, m\u00e1s o menos t\u00e1cito, respecto al car\u00e1cter anacr\u00f3nico e ileg\u00edtimo de la Constituci\u00f3n de 1980, reci\u00e9n abre el debate, y es ah\u00ed, en este \u201cnuevo\u201d debate, donde habr\u00eda que entender c\u00f3mo una parte de la derecha, atemorizada por el <i>constitucionalismo constituyente<\/i>, intenta pensar esta nueva Constituci\u00f3n seg\u00fan una hermen\u00e9utica cultural definida por valores hist\u00f3ricamente constituidos en la tradici\u00f3n del pensamiento nacional. Esta forma de <i>criollismo tard\u00edo<\/i> intenta pensar la Constituci\u00f3n como arte de la comprensi\u00f3n del esp\u00edritu profundo de un Pueblo, entendiendo al Pueblo de manera substancial y ontol\u00f3gicamente especificable. Es en este \u00e1mbito donde habr\u00eda que disputarle el terreno al <i>constitucionalismo<\/i> <i>espiritual <\/i>chileno, que busca en la tradici\u00f3n del ensayismo de vocaci\u00f3n estatal (desde Francisco Antonio Encina hasta Mario G\u00f3ngora, pasando por los Edwards) y en el ejemplo fetichizado de la Constituci\u00f3n de 1925, una alternativa a la Constituci\u00f3n de 1980, la que para esta misma derecha sensata, habr\u00eda perdido toda posibilidad en la medida en que su absoluta falta de legitimidad se hace cada vez m\u00e1s evidente 6. En este sentido, el recambio interino al constitucionalismo de derecha pasa por una recuperaci\u00f3n de la legitimidad jur\u00eddica y pol\u00edtica que apela a la vinculaci\u00f3n entre Pueblo (mestizo y criollo) y Territorio, es decir, pasa por una modulaci\u00f3n de la soberan\u00eda como horizonte irrenunciable de la pol\u00edtica, y de la pol\u00edtica como una pr\u00e1ctica hermen\u00e9utica de interpretaci\u00f3n de las profundas pulsiones del Pueblo (y del car\u00e1cter nacional). No se trata, como se ve, de un constitucionalismo reaccionario o simplemente conservador, sino de una hermen\u00e9utica cultural y substancialista que restituye una topolog\u00eda logoc\u00e9ntrica que le asigna a la pol\u00edtica la tarea de interpretaci\u00f3n de la historia, pero de una historia\u00a0entendida onto-teol\u00f3gicamente, como despliegue de una cierta identidad cultural y como destino de la naci\u00f3n 7.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>Es esto lo que hay que confrontar, el alma bella que, entretenida con el paisajismo descriptivo y psicologizante del ensayismo conservador, redescubre el fundamento de la ley en el esp\u00edritu de un pueblo constituido por la singularidad hist\u00f3rica de su propia formaci\u00f3n mestiza. Este <i>criollismo tard\u00edo<\/i> tambi\u00e9n ha caracterizado a las estrategias hegem\u00f3nicas de la izquierda contempor\u00e1nea, la que, sin poder pensar en la historicidad misma de las revueltas, las devuelve a la l\u00f3gica de articulaci\u00f3n de las diferencias, a la configuraci\u00f3n de un bloque popular contra el poder, y a la sutura de sus diferencias en la configuraci\u00f3n molar de una identidad nacional y popular. Todos terminan en el mismo lugar: <i>nacionales y populares<\/i>, hijos menores de un hegelianismo de derecha.<\/p>\n<p>De todo lo anterior se sigue entonces la necesidad de insistir en lo siguiente: de no mediar una cr\u00edtica de los mojones teol\u00f3gico-jur\u00eddicos y espirituales que abastecen el debate jur\u00eddico constitucional chileno, el constitucionalismo chileno terminar\u00e1 cumpliendo la funci\u00f3n que hist\u00f3ricamente ha cumplido y que comparte con los discursos sociol\u00f3gicos de la transici\u00f3n, es decir, terminar\u00e1 por favorecer un secuestro juristocr\u00e1tico de la democracia, aludiendo a la necesidad del equilibrio y de la gobernabilidad, sin reparar en que esa gobernabilidad remite a la apor\u00e9tica constituci\u00f3n del derecho moderno, que consiste en la divisi\u00f3n de los derechos pol\u00edticos y los derechos privados (como dec\u00eda Marx, los derechos del hombre abstracto) 8.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>Casi nunca en la historia, ni en Am\u00e9rica Latina ni en Chile, hemos tenido la posibilidad de un verdadero debate constituyente, de una pr\u00e1ctica mediada por una asamblea constituyente y efectiva, sino que, por el contrario, la corta pero abundante historia constitucional del pa\u00eds y del continente, muestra claramente como los dise\u00f1os constitucionales implementados una y otra vez han sido desarrollados desde la imposici\u00f3n de los criterios de una elite criolla, que se turna entre un polo libre-cambista y un polo ultramontano, cat\u00f3lico y quasi-mon\u00e1rquico. Ni el federalismo ni el republicanismo han sido posibles sin ser inmediatamente subsumidos a las din\u00e1micas librecambistas y patrimonialistas de una clase dominante que entiende el derecho, la pol\u00edtica y la misma Constituci\u00f3n, como herramientas al servicio de su dominaci\u00f3n. Frente a este esquema juristocr\u00e1tico, ya sea que hablemos de los defensores de la Constituci\u00f3n de 1980 o de la <i>derecha espiritual<\/i> que quiere volver a la Constituci\u00f3n de 1925, o que sigue pensando la Constituci\u00f3n como emanaci\u00f3n del esp\u00edritu del Pueblo (tal y como este Pueblo aparece en el ensayismo de factura gongorina), habr\u00eda que oponer las potencias imaginativas de la ficci\u00f3n. Es decir, frente al ensayo de orientaci\u00f3n estatal, habr\u00eda que pensar en una cierta literatura menor como puesta en escena de los pueblos b\u00e1rbaros y sus vidas m\u00ednimas. En efecto, no se trata de oponer al ensayismo identitario una hermen\u00e9utica literaria (pues ese fue el proyecto fundacional de la rep\u00fablica criolla latinoamericana), sino de mostrar la ficci\u00f3n literaria como subversi\u00f3n de toda hermen\u00e9utica espiritual: leer dicha novel\u00edstica menor en la potencialidad de su imaginaci\u00f3n profana implica no solo abrirse a la pol\u00edtica imaginal de lo literario, sino a la condici\u00f3n ficcional del derecho. Nada de romanticismo entonces, sino la simple constataci\u00f3n de una imaginaci\u00f3n monstruosa que podemos percibir, a simple vista, desde Jos\u00e9 Santos Gonz\u00e1les Vera hasta Manuel Rojas, desde Carlos Droguett, hasta las andanzas del Cristo del Elqui, o la novel\u00edstica reciente de Diamela Eltit y las cr\u00f3nicas de Pedro Lemebel. Se trata de la puesta en escena de un pueblo m\u00ednimo, heter\u00f3clito, irrepresentable e irreducible a una imagen \u00fanica y coherente. Esto, por supuesto demanda otra relaci\u00f3n con la literatura, m\u00e1s all\u00e1 de su subordinaci\u00f3n a\u00a0los procesos de formaci\u00f3n nacional, su reducci\u00f3n a la condici\u00f3n de alegor\u00eda identitaria o su instrumentalizaci\u00f3n pedag\u00f3gica por parte del Estado, se trata de abrirse a una literatura menor y profana para la que no hay ni nunca hubo \u201cun pueblo\u201d, ni menos \u201cel Pueblo\u201d, sino una hidra de muchas cabezas, un monstruo intempestivo, pasajero, m\u00faltiple 9.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>Estas son, finalmente, solo algunas de las dimensiones relevantes que hay que mantener presentes a la hora de pensar en un proceso constituyente. Por de pronto, lo m\u00e1s importante es insistir en la necesidad de una asamblea representativa, democr\u00e1tica y abierta, es decir, de una verdadera asamblea constituyente, para hacer frente a las medidas e intensiones limitativas del gobierno y de la oposici\u00f3n con respecto a la posibilidad de un nuevo acuerdo constitucional en el pa\u00eds. Pero, en forma paralela a esta lucha concreta, hay que anticipar el debate con la derecha espiritual que propone una Constituci\u00f3n basada en las particularidades del <i>car\u00e1cter nacional<\/i>. Lo que resulta ralamente peligroso de este desplazamiento es que, como tal, solo puede existir al interior de la derecha porque la crisis de la gobernabilidad neoliberal se hace cada vez m\u00e1s indesmentible. En efecto, el neoliberalismo no tiene una propuesta nacional, no le compete entreverarse con una referencialidad n\u00f3mica adscrita al patr\u00f3n de acumulaci\u00f3n previo, es, como fuerza desterritorializadora, un permanente proceso de abrogaci\u00f3n de la soberan\u00eda nacional en funci\u00f3n de favorecer la soberan\u00eda del capital. Ser\u00eda precisamente esa carencia de \u201cpol\u00edtica p\u00fablica\u201d efectiva, que constituye uno de sus aspectos distintivos, lo que ahora, en plena crisis, se muestra como un defecto mayor, si asumimos que la crisis de gobernabilidad abierta con las protestas implica, precisamente, un quiebre de la d\u00e9bil interpelaci\u00f3n neoliberal y sus promesas. \u00bfC\u00f3mo salir de este entuerto? Para la derecha espiritual, la salida radica en la recuperaci\u00f3n no solo del modelo constitucional del 1925, como ya se\u00f1alamos, sino en la restituci\u00f3n del v\u00ednculo hermen\u00e9utico entre el pueblo y la ley, cuesti\u00f3n que supone, de acuerdo con el inteligente ensayo de Herrera (<i>El octubre chileno<\/i>), recuperar lo mejor del ensayismo nacional abocado a pensar la psicolog\u00eda del roto, pues en esa tradici\u00f3n se hayan las claves para recuperar un proyecto de naci\u00f3n en tiempos de globalizaci\u00f3n y crisis.<\/p>\n<p>Contra esta reca\u00edda en el horizonte pre-hegeliano de la ley como encarnaci\u00f3n rom\u00e1ntica del esp\u00edritu del pueblo, pero tambi\u00e9n contra las l\u00f3gicas del <i>management neoliberal<\/i>, el debate pol\u00edtico debe atender al car\u00e1cter profano de un institucionalismo salvaje que est\u00e1 basado en la condici\u00f3n inminente e inmanente de la revuelta, y no en la encarnaci\u00f3n de una voluntad soberana o de una estrategia program\u00e1tica emanada desde una pol\u00edtica identitaria (de clases, de g\u00e9neros o cualquier otra). Se trata de pensar la condici\u00f3n m\u00faltiple y heterog\u00e9nea, sucia y profana, de un comunismo que remite al pueblo no como substancia sino como acontecimiento: como el acontecimiento de la libertad en cuanto capacidad de auto-instituci\u00f3n que desborda, dada sus mismas condiciones hist\u00f3ricas y materiales, las l\u00f3gicas de la interpelaci\u00f3n y de la articulaci\u00f3n hegem\u00f3nica inscritas en la promesa incierta e infinitamente aplazada del Estado nacional. Ni populismo ni espiritualismo, el institucionalismo salvaje es una suspensi\u00f3n de la transferencia, una cancelaci\u00f3n de la deuda, una desarticulaci\u00f3n de su trampa juristocr\u00e1tica, una insubordinaci\u00f3n, como dec\u00edamos, de la servidumbre voluntaria, que no est\u00e1 relacionada con un gran evento en el porvenir, sino con los eventos m\u00ednimos y cotidianos de aquellos que ocupando las calles deciden habitar el mundo seg\u00fan relaciones que est\u00e1n m\u00e1s all\u00e1 de la ley, des-inscribi\u00e9ndose y de-sujet\u00e1ndose del mandato de la autoridad, practicando una anarqu\u00eda de lo sentidos orientada al comunismo sucio de un mundo fraternal que est\u00e1 en ciernes en la inmundicia actual 10.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>&#8230;<\/p>\n<p><span class=\"Apple-converted-space\">\u00a01.\u00a0<\/span>\u201cCommunism without Communism?\u201d, 2010.<\/p>\n<p><span class=\"Apple-converted-space\">\u00a02.\u00a0<\/span>V\u00e9ase Viciano y Mart\u00ednez Dalmau, \u201c\u00bfSe puede hablar de un Nuevo Constitucionalismo Latinoamericano como corriente doctrinal sistematizada?\u201d, 2010.<\/p>\n<p><span class=\"Apple-converted-space\">\u00a03.\u00a0<\/span>Cristi, Ruiz-Tagle, <i>El constitucionalismo del miedo<\/i>, 2014.<\/p>\n<p>4.\u00a0Roberto Gargarella, <i>La sala de m\u00e1quinas de la Constituci\u00f3n<\/i>, 2015.<\/p>\n<p><span class=\"Apple-converted-space\">\u00a05.\u00a0<\/span>Los ya citados Cristi y Ruiz Tagle, <i>La rep\u00fablica en Chile<\/i>, 2006; y, Cristi, <i>El pensamiento pol\u00edtico de Jaime Guzm\u00e1n, <\/i>2011.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>6.\u00a0Arturo Fontaine, Hugo E. Herrera, et al., <i>1925,<\/i> <i>Continuidad republicana y legitimidad constitucional: una propuesta, <\/i>2018.<\/p>\n<p><span class=\"Apple-converted-space\">\u00a07.\u00a0<\/span>Hugo E. Herrera, <i>Octubre en Chile. Acontecimiento y comprensi\u00f3n pol\u00edtica: hacia un republicanismo popular<\/i>, 2019.<\/p>\n<p>8.\u00a0Karl Marx, <i>La cuesti\u00f3n jud\u00eda<\/i>, 1992.<\/p>\n<p>9.\u00a0V\u00e9ase de Eliseo Lara \u00d3rdenes, <i>Narradores y anarquistas<\/i>, 2014. Georges Didi-Huberman, <i>Pueblos expuestos, pueblos figurantes<\/i>, 2014.<\/p>\n<p>10.\u00a0M\u00e1s all\u00e1 de la habitual referencia a <i>Pol\u00edticas de la amistad<\/i> (1998) de Jacques Derrida, v\u00e9ase tambi\u00e9n de Antoni Dom\u00e8nech, <i>El eclipse de la fraternidad. Una revisi\u00f3n republicana de la tradici\u00f3n socialista<\/i>, 2000.<\/p>\n<p><strong>Referencias<\/strong><\/p>\n<p>Agamben, Giorgio. \u201cPara una teor\u00eda de la potencia destituyente\u201d. <i>El uso de los cuerpos<\/i>. Buenos Aires: Adriana Hidalgo Editores, 2017. 469-495.<\/p>\n<p>Bo\u00e9tie, \u00c9tienne de la. <i>Discurso sobre la servidumbre voluntaria<\/i>. Buenos Aires: Terramar, 2008.<\/p>\n<p>Carmona Ulloa, Ernesto. <i>Los due\u00f1os de Chile<\/i>. Santiago: La Huella, 2002.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>Casanova, Carlos. <i>Comunismo de los sentidos<\/i>. Vi\u00f1a del Mar: Cat\u00e1logo, 2017.<\/p>\n<p>Cristi, Renato y Pablo Ruiz-Tagle. <i>La rep\u00fablica en Chile. Teor\u00eda y pr\u00e1ctica del constitucionalismo republicano.<\/i> Santiago: LOM, 2007.<\/p>\n<p>&#8212;. <i>El constitucionalismo del miedo<\/i>. Santiago: LOM, 2014.<\/p>\n<p>Cristi, Renato. <i>El pensamiento pol\u00edtico de Jaime Guzm\u00e1n. Una biograf\u00eda intelectual.<\/i> Santiago: LOM, 2011.<\/p>\n<p>Deleuze, Gilles. <i>Pure Immanence. Essays on a Life<\/i>. New York: Zone Books, 2001.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>Derrida, Jacques. <i>Pol\u00edticas de la amistad<\/i>. Madrid: Trotta, 1998.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>&#8212;. <i>La bestia y el soberano, Vol. 1<\/i>. Buenos Aires: Manantial, 2010.<\/p>\n<p>Didi-Huberman, Georges. <i>Pueblos expuestos, pueblos figurantes<\/i>. Buenos Aires: Manantial, 2014.<\/p>\n<p>Dom\u00e8nech, Antoni. <i>El eclipse de la fraternidad. Una revisi\u00f3n republicana de la tradici\u00f3n socialista.<\/i> Madrid: AKAL, 2000.<\/p>\n<p>Durkheim, \u00c9mile. <i>Hobbes entre l\u00edneas<\/i>. Buenos Aires: Interzona, 2014.<\/p>\n<p>Esposito, Roberto. <i>Inmunitas. Protecci\u00f3n y negaci\u00f3n de la vida<\/i>. Buenos Aires: Amorrortu, 2005.<\/p>\n<p>Fazio, Hugo. <i>Mapa actual de la extrema riqueza en Chile<\/i>. Santiago: LOM, 1997.<\/p>\n<p>&#8212;. <i>Los mecanismos fraudulentos de hacer fortuna: Mapa de la extrema riqueza<\/i>. Santiago: LOM, 2015.<\/p>\n<p>Fontaine, Arturo, Hugo E. Herrera, et al. <i>1925, Continuidad republicana y legitimidad constitucional: una propuesta<\/i>. Santiago: Catalonia, 2018.<\/p>\n<p>Gargarella, Roberto. <i>La sala de m\u00e1quinas de la Constituci\u00f3n. Dos siglos de constitucionalismo en Am\u00e9rica Latina (1810-2010).<\/i> Zaragoza: Katz Editores, 2015.<\/p>\n<p>G\u00f3ngora, Mario. <i>Ensayo hist\u00f3rico sobre la noci\u00f3n de estado en Chile en los siglos XIX y XX.<\/i> Santiago: Editorial Universitaria, 1986.<\/p>\n<p>Herrera, Hugo. <i>La derecha en la crisis del Bicentenario<\/i>. Santiago: Universidad Diego Portales, 2014.<\/p>\n<p>&#8212;. <i>Octubre en Chile. Acontecimiento y comprensi\u00f3n pol\u00edtica: hacia un republicanismo popular. <\/i>Santiago: Editorial Katankura, 2019.<\/p>\n<p>Hirschl, Ran. <i>Toward Juristocracy. The Origins and Consequences of New Constitutionalism<\/i>. Cambridge, Massachusetts: Harvard University Press, 2004.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>Jesi, Furio. <i>Spartakus. Simbolog\u00eda de la revuelta<\/i>. Buenos Aires: Adriana Hidalgo Editores, 2015.<\/p>\n<p>Kafka, Franz. \u201cAnte la ley\u201d. <i>Obras completas, vol. IV<\/i>. Barcelona; Edicomunicaciones, 1999. 1131-1133.<\/p>\n<p>Lara \u00d3rdenes, Eliseo. <i>Narradores y anarquistas<\/i>. <i>Est\u00e9tica y pol\u00edtica en la narrativa del siglo XX.<\/i> Concepci\u00f3n: Escaparate, 2014.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>Lefort, Claude. <i>La invenci\u00f3n democr\u00e1tica<\/i>. Buenos Aires; Nueva Visi\u00f3n, 1996.<\/p>\n<p>Marx, Karl. <i>La cuesti\u00f3n jud\u00eda y otros escritos<\/i>. Buenos Aires: Planeta Agostini, 1992.<\/p>\n<p>Matamala, Daniel. <i>Poderoso caballero. El peso del dinero en la pol\u00edtica chilena<\/i>. 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Buenos Aires: Nueva Visi\u00f3n, 1996.<\/p>\n<p>&#8212;. \u201cCommunism without Communism?\u201d. <i>The Idea of Communism<\/i>. Costas Douzinas and Slavoj Zizek (eds.). New York: Verso, 2010. 167-77.<\/p>\n<p>Sch\u00fcrmann, Reiner. <i>El principio de anarqu\u00eda. Heidegger y la cuesti\u00f3n del actuar<\/i>. Madrid: Arena Libros, 2017.<\/p>\n<p>Svampa, Maristella. \u201c\u2018Consenso de los Commodities\u2019 y lenguajes de valoraci\u00f3n en Am\u00e9rica Latina\u201d. <i>Nueva Sociedad <\/i>244, (Marzo-Abril) 2013. 30-46.<\/p>\n<p>Viciano Pastor, Roberto y Rub\u00e9n Mart\u00ednez Dalmau. \u201c\u00bfSe puede hablar de un Nuevo Constitucionalismo Latinoamericano como corriente doctrinal sistematizada?\u201d. Ponencia presentada en el VIII Congreso Internacional de Derecho Constitucional, Ciudad de M\u00e9xico. Valencia: Universitat de Valencia. 2010.<\/p>\n<p>Villalobos-Ruminott, Sergio. <i>Soberan\u00edas en suspenso. Imaginaci\u00f3n y violencia en Am\u00e9rica Latina<\/i>. Buenos Aires: La Cebra, 2013.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Sergio Villalobos-Ruminott Parte 3 Republicanismo plebeyo Considerando todos estos elementos, procedemos ahora a concluir nuestra intervenci\u00f3n de manera program\u00e1tica, reiterando que la potencia destituyente expresada por las revueltas sociales chilenas ha llegado felizmente a formular, como reivindicaci\u00f3n central, la necesidad de una nueva Constituci\u00f3n. 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