{"id":3028,"date":"2021-01-13T17:04:53","date_gmt":"2021-01-13T17:04:53","guid":{"rendered":"http:\/\/uninomadasur.net\/?p=3028"},"modified":"2021-01-13T17:04:53","modified_gmt":"2021-01-13T17:04:53","slug":"la-politica-sudamericana-como-pendulo-inestable","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/uninomadasur.net\/?p=3028","title":{"rendered":"La pol\u00edtica sudamericana como p\u00e9ndulo inestable"},"content":{"rendered":"<p><strong>Por Salvador Schavelzon<\/strong><\/p>\n<p><span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span>Sudam\u00e9rica terminaba 2019 con revueltas en las calles e inestabilidad pol\u00edtica. La inestabilidad mostraba un campo de indefinici\u00f3n sin tendencia com\u00fan ni nuevo paradigma que unificara la pol\u00edtica regional en una \u00fanica direcci\u00f3n. Al margen de la econom\u00eda, con situaciones variables en los distintos pa\u00edses, lo que parec\u00eda una constante es que los arreglos pol\u00edticos e institucionales que acompa\u00f1aron al neoliberalismo en las \u00faltimas d\u00e9cadas, tanto en sus versiones de liberalismo pro mercado, como en la socialdemocracia o el progresismo, se muestran agotadas.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>Vuelcos de los electores a la derecha o a la izquierda, con alto nivel de votos \u201ccontra\u201d todos los gobiernos, muestra tambi\u00e9n que no hay un nuevo modelo que consiga estabilizar o traer un control pol\u00edtico de las instituciones para ning\u00fan lado. Los llamados populismos, de izquierda y de derecha, aparecen como s\u00edntoma m\u00e1s que como soluci\u00f3n y las calles en varios pa\u00edses muestran que tiempos de movilizaci\u00f3n desordenada mantendr\u00e1n el tablero pol\u00edtico en movimiento.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>La inestabilidad trae tambi\u00e9n realineamientos que cortan transversalmente ejes de lectura pol\u00edtica y solidaridad anteriores. Esta \u00e9poca dejar\u00e1 marcas en el porvenir pol\u00edtico, ya latentes en las controversias que acompa\u00f1an la vida pol\u00edtica. As\u00ed como el chavismo, el gobierno de Salvador Allende, el plebiscito uruguayo sobre privatizaciones en 1992, Israel, la ca\u00edda de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, hechos recientes como la ca\u00edda del PT y de Evo Morales, el cr\u00e9dito para propuestas como las de L\u00f3pez Obrador o el Frente Amplio que en algunos proponen en Brasil para derrotar a Bolsonaro, formar\u00e1n parte de las discusiones de la izquierda latinoamericana con interpretaciones divergentes.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>La pandemia, por otra parte, desde su inicio mostr\u00f3 distintas reacciones y sensibilidades que suspendieron tambi\u00e9n ejes pol\u00edticos anteriores. El panorama muestra distintas prioridades, entre el llamado al cuidado auto-organizado de los de abajo, el cuestionamiento cr\u00edtico de medidas de disciplinamiento, la b\u00fasqueda de brechas para expresar el descontento pol\u00edtico o abrir camino a lucha social priorizando o no, en cada caso, la oposici\u00f3n a los gobiernos de turno.<\/p>\n<p>Asumiremos aqu\u00ed un lugar en estos debates con un primer gesto de entender la respuesta a la pandemia como un momento m\u00e1s de un proceso pol\u00edtico que no altera totalmente su curso, y no como evento que exige reorganizar la concepci\u00f3n de cada pieza pol\u00edtica del sistema. Grandes frentes o la vuelta al Estado que aparece en un horizonte post pand\u00e9mico, por ahora no pueden mencionarse como cambio pol\u00edtico concreto y no afectan la forma de gobierno construida en las \u00faltimas d\u00e9cadas.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>El neoliberalismo hoy carece de alternativas o transformaciones que lo desaf\u00eden. Su debilidad constitutiva no se convierte en cuestionamiento de su viabilidad, porque ya nace conviviendo con esa fragilidad. Donde s\u00ed vemos abertura y dinamismo, con volatilidad, es en el orden de los estilos de gesti\u00f3n, con fuertes cuestionamientos de autoridades establecidas, la aparici\u00f3n de nuevas figuras pol\u00edticas y tambi\u00e9n propuestas de nuevos pactos, nuevas articulaciones, intentos pol\u00edticos de representar los cambios internos al capitalismo que parecen ser un hecho.<\/p>\n<p>Todos los poderes reinantes, de cualquier tendencia, son cuestionados o tienen su orden de gobierno dificultada, sea desde las calles o desde las instituciones pol\u00edticas. La falta de alternativas pol\u00edticas hace, as\u00ed, que sean las crisis de gobierno el escal\u00f3n donde por ahora la crisis del r\u00e9gimen se manifiesta. Una crisis m\u00e1s profunda abre una gran interrogaci\u00f3n, pertinente incluso para pensar la actual pandemia, en su relaci\u00f3n que va m\u00e1s all\u00e1 de las instituciones liberales, republicanas, y obliga a preguntarnos por el modelo de organizaci\u00f3n econ\u00f3mica y de vida en que se sustenta la sociedad industrial contempor\u00e1nea.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>En Sudam\u00e9rica, gobiernos de izquierda s\u00f3lo fueron posibles sin cuestionamientos m\u00e1s profundos. Pero tampoco es posible hoy mantener las condiciones de posibilidad pol\u00edtica de la d\u00e9cada del progresismo, con bonanza econ\u00f3mica, reducci\u00f3n de la pobreza, pol\u00edticas sociales y aumento del consumo en base al aprovechamiento de precios altos de commodities con una apuesta por la expansi\u00f3n de soja, la megaminer\u00eda, etc. La incapacidad de estos gobiernos para impedir el aumento de la desigualdad, la precariedad y la dependencia financiera, adem\u00e1s de la destrucci\u00f3n medioambiental y de la impotencia frente a modelos de salud y educaci\u00f3n privatizados, hacen a este modelo tambi\u00e9n no deseable ni suficiente. <span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>Pero el quiebre actual va m\u00e1s all\u00e1 de la viabilidad de una etapa post progresista. La crisis nos lleva m\u00e1s atr\u00e1s, y la obsolescencia remite incluso a la democratizaci\u00f3n de la d\u00e9cada del 80, con los pactos postdictadura que definieron el rumbo pol\u00edtico posterior con la conformaci\u00f3n de una o m\u00e1s \u00e9lites pol\u00edticas hoy desafiadas. El juego de gobiernos neoliberales y progresistas que se sucedieron desde entonces, conformando un arreglo entre derecha y progresismo, est\u00e1 quebrado.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>Siguiendo los resultados electorales de varios pa\u00edses podemos ver que las victorias son de fuerzas pol\u00edticas nuevas o renovadas: Macri, Bolsonaro, Alberto Fern\u00e1ndez, L\u00f3pez Obrador, Lenin Moreno, por distintos caminos, son m\u00e1s liberales, m\u00e1s populistas, m\u00e1s moderados, o m\u00e1s extremistas que los campos pol\u00edticos que reemplazan. Ni siquiera el kirchnerismo, con Cristina en la vicepresidencia, o la candidatura del ministro de econom\u00eda de los gobiernos de Evo Morales, en Bolivia, pueden ser le\u00eddos como continuidad. <span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>La reciente movilizaci\u00f3n norteamericana, y las de Ecuador, Colombia y Chile, al menos, en sudam\u00e9rica, con movilizaci\u00f3n ind\u00edgena, formaci\u00f3n de asambleas, enfrentamiento con la polic\u00eda en las calles, y politizaci\u00f3n generalizada, permiten que las luchas sean tambi\u00e9n un elemento en la escena pol\u00edtica de inestabilidad, que a depender de las fuerzas institucionales,<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0 <\/span>el esfuerzo siempre ser\u00e1 el de sepultar cualquier discusi\u00f3n m\u00e1s profunda o que vaya m\u00e1s all\u00e1 del enfrentamiento medi\u00e1tico en que el sistema hace de cuenta que representa la totalidad.<\/p>\n<p>Fuera del juego pol\u00edtico consagrado en las \u00faltimas d\u00e9cadas, oponiendo opciones sociales a opciones de mercado sin cuestionar los acuerdos comunes, hay un mundo inmenso desde donde es posible visualizar la gravedad de gobiernos al servicio de modelos destructivos y de explotaci\u00f3n, cuya versi\u00f3n de izquierda no evita un ritmo de muerte sobre el territorio, y la versi\u00f3n derechista s\u00f3lo avanza sobre los pasos ya iniciados por los que ahora le son oposici\u00f3n. Este lugar, es tambi\u00e9n el de la lucha posible, donde no hay alternativas ya visibles de salida del momento actual, pero donde se imagina una ruptura con las formas actuales del capitalismo.<\/p>\n<p><span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p><b>Derecha y progresismo.<\/b><\/p>\n<p>En su dimensi\u00f3n m\u00e1s radical, este momento de ruptura con los consensos de la democracia se expresa en Brasil con el bolsonarismo, en su reivindicaci\u00f3n y emulaci\u00f3n del pensamiento de la derecha m\u00e1s recalcitrante, con elementos importados de la guerra fr\u00eda, con gestos antidemocr\u00e1ticos expl\u00edcitos que remiten al lenguaje de la guerra interna del aparato de represi\u00f3n del tiempo de la dictadura contra las organizaciones de izquierda, y a la negaci\u00f3n de las pol\u00edticas de inclusi\u00f3n de minor\u00edas o educaci\u00f3n y derechos plurales. Esta postura rompe con el consenso democr\u00e1tico de la democracia neoliberal que prim\u00f3 hasta recientemente, como retorno al tiempo anterior a ese consenso. Si bien en t\u00e9rminos de modelo econ\u00f3mico se intensifica el neoliberalismo, sin la idea de protecci\u00f3n del fascismo cl\u00e1sico, en t\u00e9rminos pol\u00edticos hay una ruptura con el consenso salido de la Constituci\u00f3n de 1988.<\/p>\n<p>Reivindicaciones p\u00fablicas de torturadores de la dictadura, ataques a los poderes constituidos del legislativo y judicial, como apelo populista y conservador al mismo tiempo, alineado con las nuevas derechas de Europa y Estados Unidos, recoge tambi\u00e9n las agendas conservadoras de iglesias evang\u00e9licas, con hincapi\u00e9 en el orden securitario de liberaci\u00f3n del porte de armas, violencia policial institucional, encarcelamiento en masa y cercan\u00eda con milicias paramilitares.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>En otro elemento de ruptura con los consensos democr\u00e1ticos anteriores, durante la (no) gesti\u00f3n de la pandemia en Brasil, esta actitud se tradujo en la minimizaci\u00f3n negacionista de la amenaza viral, desafiando el consenso global de emergencia sanitaria, y defendiendo de forma c\u00ednica la necesidad de mantener la econom\u00eda en funcionamiento. En su expresi\u00f3n de ruptura con la democracia multipartidaria anterior, frente a la cual Bolsonaro mantiene distancia, el gobierno de Brasil es conformado por una combinaci\u00f3n de actores y discursos que combinan sectores ideol\u00f3gicos antimodernos, militares, empresarios y muchos v\u00ednculos con un capitalismo de empresarios que ocupan territorios y explotan recursos naturales no renovables, con rapi\u00f1a econ\u00f3mica y negocios ilegales.<\/p>\n<p>Esta embestida no es ajena a las alianzas gobernantes o de la derecha latinoamericana en M\u00e9xico, Colombia, Per\u00fa, etc. Pero es una forma particularmente radicalizada que aprovecha la caida de una socialdemocracia liberal d\u00e9bil, que en los \u00faltimos a\u00f1os gobernaba con apoyo pol\u00edtico de sectores pol\u00edticos conservadores. Gobernadores del peronismo de derecha en Argentina, base parlamentaria de \u201cbala, biblia y ganado\u201d en Brasil, empresarios del Oriente de Bolivia que r\u00e1pidamente ocuparon la presidencia en la \u00faltima crisis de aquel pa\u00eds. La izquierda hab\u00edan tomado un camino de derechizaci\u00f3n con ajustes de austeridad, tratados bilaterales de libre comercio, represi\u00f3n de movimientos sociales y distancia con las agendas que lo vieron llegar al poder o que este campo ahora defiende desde banderas hist\u00f3ricas como la reforma agraria hasta las agendas de inclusi\u00f3n, que alianzas conservadoras no permit\u00edan, o incluso distribuci\u00f3n de riqueza con tasaci\u00f3n de fortunas o impuestos que se beneficien del avance de la financiarizaci\u00f3n de la vida social. <span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>La socialdemocracia perdi\u00f3 apoyo social, como queda visible en la falta de movilizaci\u00f3n frente a su ca\u00edda. Campa\u00f1as anticorrupci\u00f3n que la compromet\u00edan y fueron medi\u00e1ticamente difundidas le hicieron mella, pero tambi\u00e9n debe observarse el progresivo acercamiento hacia el centro pol\u00edtico o la derecha, asumiendo agendas conservadoras como las citadas, adem\u00e1s de militarizaci\u00f3n, inacci\u00f3n frente a la desregulaci\u00f3n y p\u00e9rdida de derechos del trabajo, aceptaci\u00f3n de pol\u00edticas de g\u00e9nero, educaci\u00f3n sexual y salud reproductiva conservadoras impuestas por aliados religiosos.<\/p>\n<p>Cualquier movimiento que busque entonces reconquistar espacio para los de abajo, debe tomar nota del movimiento que representa el bolsonarismo contra el consenso y la izquierda del sistema. Con signo pol\u00edtico opuesto, debe ser el lugar de cualquier proyecto radical de transformaci\u00f3n la cr\u00edtica de los consensos y poderes institucionales de la democracia burguesa, ligada a pr\u00e1cticas empresariales corruptas y destrucci\u00f3n del ambiente con af\u00e1n de lucro. La seducci\u00f3n que Bolsonaro ejerce sobre clases populares, s\u00f3lo podr\u00e1 deshacerse si una posici\u00f3n no reaccionaria, no nacionalista y alejada de una visi\u00f3n de mundo jer\u00e1rquica y homogeneizadora pueda ser capaz de impugnar el consenso que gobern\u00f3 la regi\u00f3n en las \u00faltimas d\u00e9cadas. Debe poder encarnar un lugar anti sistema, esta vez aut\u00e9ntico y, por lo tanto, no neoliberal.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>Este movimiento no ha ocurrido y el efecto bolsonaro es m\u00e1s bien el de una izquierda o progresismo que defiende las instituciones republicanas en crisis, o esperar de ellas una reacci\u00f3n contra el ataque que Bolsonaro representa, y desde ese lugar construye nuevas alianzas de amplio espectro, abarcando por supuesto el del empresariado neoliberal.<\/p>\n<p><b>Gesti\u00f3n de la Pandemia y progresismo<\/b><span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>Frente a la barbarie bolsonarista el progresismo reemplazado encuentra un br\u00fajula en Argentina. El pa\u00eds se encuentra econ\u00f3micamente mucho m\u00e1s comprometido que Brasil y otros pa\u00edses de la regi\u00f3n, con inflaci\u00f3n y devaluaci\u00f3n constante desde hace a\u00f1os. Muy dependiente de exportaciones primarias y con un Estado con dificultades de enfrentar sus compromisos financieros con bancos y con la poblaci\u00f3n. Pero pol\u00edticamente encontr\u00f3 con la gesti\u00f3n de la pandemia un liderazgo gubernamental fuerte.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>La victoria de Alberto Fern\u00e1ndez frente a Mauricio Macri en 2019 ocurri\u00f3 en una elecci\u00f3n disputada y a la sombra de Cristina Kirchner. O dejando a Cristina Kirchner en la sombra frente a parte del electorado que la rechaza. Fue el fuerte rechazo contra Macri que lo llev\u00f3 a la presidencia as\u00ed como el fuerte rechazo contra Cristina hab\u00eda llegado a Macri al mismo lugar cuatro a\u00f1os atr\u00e1s. Pero la apuesta por la respuesta dura frente a la pandemia que no evit\u00f3 escenificaci\u00f3n perform\u00e1tica sobre el papel cuidador del Estado, con la presidencia coordinando cada detalle de su implementaci\u00f3n, result\u00f3 en que la figura de Cristina Kirchner quedase atr\u00e1s e incluso l\u00edderes de la oposici\u00f3n se sumaran y fueran fotografiados junto a \u00e9l en la tarea de enfrentar el coronavirus.<\/p>\n<p>Posici\u00f3n acertada pol\u00edtica y sanitariamente, de hecho presenta un contraste con Brasil, que tambi\u00e9n no deja de ser explotado pol\u00edtica y medi\u00e1ticamente desde Argentina. El contraste de Argentina con Brasil y Chile -pero no as\u00ed Uruguay y Paraguay, que tuvieron mejor respuesta estad\u00edstica- no deja de emular la competici\u00f3n futbol\u00edstica y tal vez algo a\u00fan m\u00e1s b\u00e9lico, con cierres de fronteras y lecturas nacionalistas que reconfortan esp\u00edritus que encuentran satisfacci\u00f3n en un Estado pensado como poderoso y superior. En realidad, la apuesta populista del peronismo no es diferente a la que Trump, que cierra fronteras para viajes de personas de Brasil o plantea una oposici\u00f3n con China; y del propio Bolsonaro, que ya se refiri\u00f3 a Argentina despectivamente a partir de sus preferencias pol\u00edticas que son tratadas como pasaporte para el deterioro econ\u00f3mico y la corrupci\u00f3n.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>El tema es que todo el lenguaje y escenificaci\u00f3n nacionalista nace como reflejo f\u00e1cil cuando, en la b\u00fasqueda del enemigo para antagonizar, tenemos una visible discusi\u00f3n abierta sobre modelos pol\u00edticos y estamos envueltos en la contabilizaci\u00f3n de cad\u00e1veres, operaciones log\u00edsticas y internacionales para garantizar el funcionamiento del sistema sanitario, y ante un primer plano del control estatal para garantizar el lockdown, la preparaci\u00f3n de hospitales de campa\u00f1a y la fabricaci\u00f3n militar de remedios o vacunas en gran escala. Es el tiempo de expertos m\u00e9dicos y log\u00edsticos, tambi\u00e9n religiosos y responsables de seguridad gubernamental.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>Pasando el primer impacto, donde algo nuevo exigi\u00f3 un reacomodamiento, vemos como la l\u00f3gica de la pandemia no es m\u00e1s que una intensificaci\u00f3n o continuidad alterada de posiciones pol\u00edticas anteriores, sea en agendas empresarias de concentraci\u00f3n, creaci\u00f3n de nuevos mercados, o en las oposiciones buscando elementos de movilizaci\u00f3n, cuestionamiento de poderes establecidos, junto a medios de comunicaci\u00f3n que tambi\u00e9n mantienen intactas sus narrativas buscadoras de audiencia.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>En Brasil, como si el gobierno Bolsonaro no buscara justamente un vac\u00edo especulador de gobierno, al inicio de la pandemia se lleg\u00f3 a interpretar que el gobierno real estuviera en manos de militares, y no del presidente. Hay 3 mil cargos pol\u00edticos en manos de esta fuerza, adem\u00e1s de tres generales con funciones ministeriales de coordinaci\u00f3n. El Jefe de la Casa Civil (Jefe de Gabinete o ministro articulador) en manos del general retirado Braga Netto juega este papel ambiguo de coordinar pol\u00edticas a las que el gobierno decidi\u00f3 oponerse.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0 <\/span>Pero al margen de invocaciones fuera de lugar del Plan Marshall y especulaciones sin sustento sobre inter\u00e9s militar en desplazar a Bolsonaro, el gobierno muestra cierta l\u00f3gica en el retiro continuo de funciones estatales de cuidado y presencia estatal.<\/p>\n<p>Aunque la pandemia redujo el apoyo a Bolsonaro, que debi\u00f3 deshacerse de sus ministros m\u00e1s populares (de la salud, durante la pandemia y de justicia, en un conflicto por el intento de control de las investigaciones policiales) ser\u00eda un error no partir de su popularidad para cualquier an\u00e1lisis. Esto, junto al conservadurismo del congreso, lo blindan de una destituci\u00f3n, que mal es propuesta por la d\u00e9bil oposici\u00f3n, sin fuerza moral y pol\u00edtica para superarlo. Mientras la oposici\u00f3n es solamente una cr\u00edtica desde el consenso democr\u00e1tico de elites anteriormente vigente, o una indignaci\u00f3n frente a la desidia, el bolsonarismo se fortalece y siente autorizado como fuerza autopercibida como de intervenci\u00f3n anti izquierdista y anti estatal.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>La oposici\u00f3n, que enfrenta la salud de la enfermedad, el bien y el mal, la civilizaci\u00f3n y la barbarie, Brasil de Argentina, se encuentran a veces por el peor camino. No el de la cr\u00edtica anti-sistema, que buscar\u00eda superar el consenso de la desigual democracia del capitalismo sudamericano, sino el de una derechizaci\u00f3n generalizada. En Brasil, vemos los gobiernos estatales (provinciales) que se mantuvieron en manos del PT o el progresismo (como Flavio Dino y Rui Costa, en Bah\u00eda y Maranhao), no sorprende ver que sus iniciativas se acercan a la agenda conservadora que eligi\u00f3 a Bolsonaro: militarizaci\u00f3n de la educaci\u00f3n, represi\u00f3n de movimientos campesinos (ver denuncias de CPT contra Dino), pol\u00edticas de salud impulsadas por evang\u00e9licos con propuestas de internaci\u00f3n compulsiva de usuarios de drogas, y la apuesta por el agronegocio, el desarrollo predatorio con gran miner\u00eda, trenes, etc. Lo mismo pod\u00eda verse entre aliados del kirchnerismo en las provincias o en la composici\u00f3n del voto progresista en todos los pa\u00edses, apuntando a una clase media a la que se promete inclusi\u00f3n v\u00eda consumo, sin servicios sociales de calidad.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>Una izquierda que no sigue el camino del autoritarismo conservador, como Haddad en Brasil, Luis Arce en Bolivia, L\u00f3pez Obrador en M\u00e9xico y Alberto Fern\u00e1ndez, por otra parte, se ubican en un centro liberal, con discurso m\u00e1s o menos populista, cerca de sectores pol\u00edticos que el progresismo reemplaz\u00f3 se opuso cuando gobierno, mostrando pol\u00edticamente la realidad del consenso que las nuevas derechas extremistas cuestionan, y terreno f\u00e9rtil para que un nuevo capitalismo lleve adelante planes de reconversi\u00f3n y cambios pensados a la medida de los negocios y el mercado, y no de la deliberaci\u00f3n colectiva, la democracia en sentido amplio y las mayor\u00edas. Mucho menos de los trabajadores que sufren con precariedad esos cambios.<\/p>\n<p>La idea de que el consenso todav\u00eda es posible, con adaptaciones como la autodefinici\u00f3n de Alberto Fern\u00e1ndez como progresista liberal, o la ilusi\u00f3n de que todos caben en un discurso formulado para la \u201cclase media\u201d, es uno de los elementos de una crisis que no muestra caminos pol\u00edticos f\u00e9rtiles o con horizontes m\u00e1s all\u00e1 de la crisis. M\u00e1s hacia la izquierda, no hay expresiones partidarias que expresen la movilizaci\u00f3n y el foco es el mismo que el progresismo, de oposici\u00f3n discursiva y electoral contra Bolsonaro, Macri, el gobierno transitorio de Bolivia. En Argentina hace tiempo que el kirchnerismo, junto a la oposici\u00f3n a Macri, englobaron a buena parte de la izquierda. En Brasil, la nueva izquierda es identificada con Guilherme Boulos del MTST (Sin Techo), ex candidato a presidente del PSOL; Marcelo Freixo, del mismo partido y que representa la lucha contra las milicias hoy empoderadas desde el gobierno; cuya fuerza y energ\u00eda gira en torno de la disputa electoral y partidaria m\u00e1s que en la disputa social. Estas opciones, a las que pueden comparase el Frente Amplio de Per\u00fa y Chile, como nuevas izquierdas que, a pesar de la plena conciencia del fracaso del progresismo, se reencuentran r\u00e1pidamente con la izquierda de gobierno, incorporados a la l\u00f3gica parlamentaria, y en agendas que legitiman el juego del sistema de forma bien comportada.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>La continuidad del progresismo con las bases del modelo econ\u00f3mico y el consenso neoliberal se observa como posici\u00f3n de gobierno. En Argentina, la apuesta pol\u00edtica a la reactivaci\u00f3n de la megaminer\u00eda de Vaca Muerta, declarada como prioridad a pocos d\u00edas de asumir el gobierno de Fern\u00e1ndez-Fern\u00e1ndez. O la apuesta de Alberto Fern\u00e1ndez por un posicionamiento moderado, de no intensificar las \u00e1lgidas tensiones que recorren la pol\u00edtica, observable incluso en una medida que podr\u00eda dar espacio para la movilizaci\u00f3n. La distancia pand\u00e9mica, as\u00ed, parece formar parte del estilo pol\u00edtico que no s\u00f3lo contrasta con el inter\u00e9s por los bombos, calles y militancia que los Kirchner cultivaban, sino que tambi\u00e9n la forma en que se interviene en una gran empresa cerealera con riesgo de quiebra y acusada de especulaci\u00f3n financiera, no es cuestionando la l\u00f3gica agroexportadora, de gesti\u00f3n empresarial ligada al envenenamiento transg\u00e9nico, la concentraci\u00f3n de la propiedad agraria, y el ahogo de peque\u00f1os productores.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>Cuando Bolsonaro desplaza al PT y Alberto se enfrenta al macrismo, muchos sue\u00f1an con una \u00e9poca de oro de 10 a\u00f1os atr\u00e1s. El control pol\u00edtico del progresismo en estos y otros pa\u00edses, sin embargo, no permiti\u00f3 avanzar de forma estructural sobre los grandes problemas. No hace falta de mucho para entender c\u00f3mo la oposici\u00f3n antisist\u00e9mica de Bolsonaro es falaciosa y no representa ni siquiera la lucha anticorrupci\u00f3n. Se muestra necesario entonces hacer un esfuerzo mayor y volver a los momentos de las grandes protestas donde realmente se abrieron momentos de discusi\u00f3n general sobre el rumbo pol\u00edtico: el 2001-2002 en Argentina, 2013 en Brasil, el periodo de 2000 a 2005 en Bolivia, el Caracazo de 1989 en Venezuela o las movilizaciones ind\u00edgenas en Ecuador. Algo de eso parec\u00eda empezar a dibujarse en 2019.<\/p>\n<p><b>Inestabilidad regional y fin del consenso<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/b><\/p>\n<p>El caso de Venezuela es particular, se adelant\u00f3 en la inestabilidad, con un pico de conflicto pol\u00edtico poco tiempo atr\u00e1s, ahora se convirti\u00f3 en un l\u00e1nguido deterioro decadente, sin que las fuerzas de oposici\u00f3n puedan derribar al gobierno ni este recuperar su estrella y revertir el desastre econ\u00f3mico. Tambi\u00e9n se encuentra en impasse sin un consenso o modelo pol\u00edtico que funcione y se imponga como alternativa, pero en lugar de cambios guiados por renovaciones electorales, vive una inercia de la situaci\u00f3n anterior, vivida de forma r\u00edgida.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>La derecha derivada del uribismo tambi\u00e9n encuentra popularidad en Colombia, pero en 2019 se encontr\u00f3 con un crecimiento en las marchas en su contra, sum\u00e1ndose al ciclo de movilizaciones. Estabilidad pol\u00edtica y estabilidad del modelo pol\u00edtico se muestran como variables independientes. Genera cambios de liderazgo y legitimidad pol\u00edtica de signo variado, con renovaci\u00f3n en Argentina, ruptura en Brasil, cuestionamiento sin alternativas en Chile y movilizaci\u00f3n en otros pa\u00edses incluso con fortaleza de sus gobiernos anteriores. En M\u00e9xico, a contramano del progresismo del sur, L\u00f3pez Obrador tiene aire para hablar de Estado de Bienestar, pero sin que esto sea viable concretamente y sin poder evitar ser parte de la misma crisis neoliberal que lleva populistas de derecha al gobierno en otros pa\u00edses.<\/p>\n<p>El consenso que cae es el del modelo econ\u00f3mico de la democracia neoliberal, sea administrado por la derecha o la izquierda. El juego pol\u00edtico institucional tiende a moverse entre la extrema derecha y el centro, entre gesti\u00f3n posible y ruptura conservadora. La falta de modelo pol\u00edtico desde la izquierda<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0 <\/span>muestra que, como gobierno, el sistema s\u00f3lo se mantiene con ajustes, militarizaci\u00f3n y represi\u00f3n. Pasa a ser anecd\u00f3tico si desde la presidencia se cita a Salvador Allende y el Che Guevara como en M\u00e9xico, con el poder empresarial dentro del gabinete de ministros, o si se asume una identidad ultraliberal, con militantes enarbolando banderas norteamericanas, como en Brasil. Lo ideol\u00f3gico, en esta coyuntura, tambi\u00e9n est\u00e1 disociado del modelo pol\u00edtico y econ\u00f3mico que se opta por administrar.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>La necesidad de cambio de paradigma qued\u00f3 clara en Ecuador con la revuelta de varios d\u00edas en septiembre, con protagonismo ind\u00edgena, que se enfrent\u00f3 al gobierno sin que el corre\u00edsmo apareciera como alternativa. De hecho, los ind\u00edgenas dejaron claro que no luchaban por la vuelta de quien hab\u00eda invadido sus territorios con proyectos militarizados de mineraci\u00f3n de capital Chino. Las protestas aumentaban en Colombia, sin que tampoco una fuerza opositora emerja con fuerza, en un caso de gobierno de derecha que en la respuesta a la pandemia aument\u00f3 su popularidad. La vuelta de la derecha en Uruguay y su persistencia en Paraguay y Per\u00fa, tambi\u00e9n no permite trazar constantes porque la respuesta al coronavirus fue dispar. Como en Bolivia, en estos pa\u00edses nuevas y viejas derechas tambi\u00e9n hacen parte de un juego inestable donde el progresismo tampoco sali\u00f3 de la cancha, y puede retornar.<\/p>\n<p>El debilitamiento electoral del progresismo, con simult\u00e1neo crecimiento electoral de la derecha en varios pa\u00edses, obliga a descartar las visiones que entienden la ca\u00edda de Morales, Lula y Cristina (en 2015) como operaciones orquestadas directamente por el intervencionismo norteamericano, que sin embargo hubiera ahorrado a Nicol\u00e1s Maduro, que en realidad es el r\u00e9gimen m\u00e1s contestado y geopol\u00edticamente opuesto a Washington.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>En el ojo de la tormenta de la crisis neoliberal debemos ver como por detr\u00e1s de la institucionalidad y la ideolog\u00eda, se impone una realidad precaria de explotaci\u00f3n como realidad de millones que, bajo ning\u00fan gobierno de izquierda o de derecha, podr\u00e1n aspirar a seguridad social, salud y educaci\u00f3n de calidad. Apenas sectores privilegiados de la sociedad cuentan con estos servicios y las viejas estructuras sindicales se muestran mayormente incorporadas a la gesti\u00f3n capitalista o ligados al campo de disputa electoral sin capacidad para sumar a la protesta social.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>En una crisis sist\u00e9mica que es tambi\u00e9n civilizacional, una resistencia desde el campo del trabajo, con nuevas formas de organizarse y luchar, se suma a luchas anti raciales con epicentro en Estados Unidos, y da lugar tambi\u00e9n a resistencias territoriales, urbanas, rurales y selv\u00e1ticas que cuestionan el modelo de desarrollo y en todo el continente ha mostrado fuertes procesos de lucha contra gran miner\u00eda e intervenciones estatal-empresarias que significan directamente en la desaparici\u00f3n de formas de vida para enriquecimiento privado, como base material de formas de vida mercantilizadas y no disociadas de la explotaci\u00f3n y forma de vida urbana en las periferias. <span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>Si Argentina y Brasil contrastan como dos b\u00fasquedas de canalizar el descontento coo vuelta al progresismo o escape del mismo por el camino de la peor derecha, Chile y Bolivia se oponen tambi\u00e9n como inestabilidad desde las calles con signo pol\u00edtico opuesto. La continuidad del Evismo, que gan\u00f3 una nueva elecci\u00f3n en 2019 y podr\u00eda volver a hacerlo frente a Jeanine, aunque le costar\u00eda imponerse en segunda vuelta, muestra que nada garantizado para la derecha, que en Chile, ganando elecciones con apoyo popular un estallido social le muestra continuamente la puerta de la calle.<\/p>\n<p><b>Chile entre nueva Constituci\u00f3n y Protesta<\/b><\/p>\n<p>Chile fue donde la inestabilidad pol\u00edtica de la crisis del r\u00e9gimen encontr\u00f3 un camino de movilizaci\u00f3n con millones en las calles. Un estallido social se inici\u00f3 el 18 de octubre de 2019 con una acci\u00f3n contra el aumento del pasaje de estudiantes secundarios, que se convirti\u00f3 en un levantamiento social generalizado contra el presidente, de enfrentamiento en barrios y el centro de la ciudad con la polic\u00eda, y como movimiento por una nueva Constituci\u00f3n. Este proceso atraves\u00f3 el verano y s\u00f3lo se interrumpi\u00f3 con la pandemia. Aunque inicialmente el gobierno no impuso un lockdown estricto, los efectos sobre la movilizaci\u00f3n y sus protestas semanales fue de interrupci\u00f3n inmediata.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>El saldo fue miles de presos pol\u00edticos, formaci\u00f3n de asambleas en todo el pa\u00eds que podr\u00e1n rearticularse y la apertura de un proceso deliberativo que s\u00f3lo parcialmente se encamin\u00f3 por el camino constituyente. La convocatoria a un referendo y elecci\u00f3n de Constituyente, pospuesto de mayo para septiembre por la pandemia, nace de un acuerdo entre el gobierno derechista de Sebasti\u00e1n Pi\u00f1era y la oposici\u00f3n, incluyendo la tercera fuerza, del Frente Amplio, que nace de las movilizaciones estudiantiles. El llamado a \u201cdejar atr\u00e1s la Constituci\u00f3n de Pinochet\u201d, de 1981, muestra como el viejo consenso neoliberal bajo el cual tambi\u00e9n gobern\u00f3 el partido socialista y con apoyo del partido comunista, est\u00e1 roto.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>La realidad, sin embargo, es que la fuerza de la calle muestra como desalineado con los deseos mayoritarios el acuerdo que dio lugar a una nueva Constituyente, donde por el modo de aprobaci\u00f3n, la derecha tendr\u00e1 poder de veto garantizado. Ser\u00e1 una Constituci\u00f3n firmada por los actores pol\u00edticos dominantes en las \u00faltimas d\u00e9cadas, a lo que se suma el Frente Amplio, lo que permite esperar que las calles vayan a ocuparse nuevamente en el caso de que una nueva Constituci\u00f3n de hecho se haga realidad. En ese escenario, el propio poder empresario toma distancia de Pi\u00f1era y el camino m\u00e1s represivo, viendo con buenos ojos una nueva Constituci\u00f3n, que interrumpa las protestas y le de nueva viabilidad al neoliberalismo chileno. Por el otro lado, cualquier moderaci\u00f3n del gobierno de derecha es aprovechada por la extrema derecha, de Jos\u00e9 Antonio Kast, en la l\u00ednea de la incorrecci\u00f3n pol\u00edtica y reavivamiento de discurso anticomunista ultra conservador con tintes fascistas.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>El consenso entonces enfrenta resistencia en Chile, pero esa resistencia no tiene una soluci\u00f3n u horizonte pol\u00edtico. La duda es si la soluci\u00f3n del sistema, con viejos y nuevos actores pol\u00edticos cerrar\u00e1 la grieta entre la pol\u00edtica y la gente, hoy abierta. Para eso no debemos ver solamente las protestas. El problemas es la informalidad, las mayor\u00edas no sindicalizadas, el trabajo precario, las poblaciones tradicionales y las agendas contrarias al desarrollo capitalista. El riesgo de la via Constituyente, iniciada por Bachelet sin apoyo pero que con el estallido social cobr\u00f3 impulso, es que sin respuestas reales a la crisis y sin alterar las bases del modelo, m\u00e1s all\u00e1 de declaraciones simb\u00f3licas como ocurri\u00f3 en Bolivia, permita una sobreviva a un modelo social que hoy por hoy s\u00f3lo se mantiene con dura represi\u00f3n.<\/p>\n<p>El problema no es diferente en los otros pa\u00edses. El consenso democr\u00e1tico de las \u00faltimas d\u00e9cadas es tambi\u00e9n el del desarrollo capitalista y en eso no se difiere tampoco de las nuevas derechas y las nuevas izquierdas. No hay fuerzas pol\u00edticas que representen pol\u00edticamente estas discusiones, s\u00f3lo luchas, algunas muy potentes e inspiradoras, en toda latinoam\u00e9rica, que muestran que de hecho el consenso no es invencible, aunque esto no signifique que hay un modelo viable esperando del otro lado de la movilizaci\u00f3n. El llamado a la vuelta del Estado, puede mostrar la fragilidad del sistema de salud estatal, pero no es bajo ning\u00fan concepto una superaci\u00f3n del neoliberalismo militarizado y precarizador, m\u00e1s que como discurso electoral de los progresismos.<\/p>\n<p><b>Bolivia<\/b>.<\/p>\n<p>En Bolivia, las elecciones del 20 de octubre de 2019 fueron seguidas de tres semanas de protestas sociales. El contexto era una postulaci\u00f3n de Evo Morales muy cuestionada, contraria al mandato de la Constituci\u00f3n que \u00e9l apoy\u00f3 en 2009 y opuesta a lo votado por la poblaci\u00f3n en un refer\u00e9ndum en 2016, en que el No a la reforma de la constituci\u00f3n para permitir una nueva reelecci\u00f3n triunf\u00f3 en la primer derrota electoral de Evo Morales desde 2005. A esto se sum\u00f3 un conteo de votos que abri\u00f3 margen a sospechas de fraude, que derivaron en la recomendaci\u00f3n de realizaci\u00f3n de nuevas elecciones por parte de la OEA, convocada por el gobierno para auditar la elecci\u00f3n. La continuaci\u00f3n de las protestas con amotinamiento policial deriv\u00f3 en que la Central Obrera Boliviana y, especialmente, el ej\u00e9rcito, que no asumir\u00eda una represi\u00f3n sangrienta como la de 2003, que deriv\u00f3 en la llegada del MAS al gobierno, pidieran la renuncia de Evo Morales.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>El 11 de noviembre, Evo Morales, su vicepresidente y autoridades m\u00e1ximas del congreso, controlado por el partido de gobierno, renuncian y parten para el exilio. Poco despu\u00e9s asumir\u00eda la senadora opositora Jeanine \u00c1\u00f1ez sin apoyo mayoritario del congreso pero s\u00ed del ej\u00e9rcito y sin enfrentar movilizaci\u00f3n masiva. Este gobierno se constituye en hecho consumado y pasa a ser legitimado incluso por la mayor\u00eda congresal, del partido de Evo Morales, que busca convocar r\u00e1pidamente elecciones. La pandemia abre espacio para que \u00c1\u00f1ez suspenda las elecciones y prolongue su gobierno, al mismo tiempo en que se postula como candidata presidencial para elecciones finalmente fijadas para septiembre. <span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>Como Lula y el Kirchnerismo, Evo Morales mantiene un caudal considerable de apoyo electoral, suficiente para seguir siendo una fuerza pol\u00edtica de peso, aunque con dificultades para imponerse electoralmente. M\u00e1s all\u00e1 de la pol\u00edtica electoral polarizada, gobiernos de m\u00e1s de diez a\u00f1os sufrieron tambi\u00e9n el desgaste de la crisis de gubernamentalidad neoliberal. En Bolivia, la aceptaci\u00f3n del modelo que se traduc\u00eda en alianzas con sector empresarial del agronegocio y una apuesta comunicacional dirigida a la clase media, buscando que pol\u00edticas sociales y renta del gas se tradujera en consumo y movimiento econ\u00f3mico en las ciudades. La movilizaci\u00f3n social que posibilit\u00f3 al MAS llegar al gobierno y aprobar una nueva Constituci\u00f3n fue substituida por propaganda estatal y afianzamiento de las instituciones tradicionales sin nada de \u201cdescolonizaci\u00f3n\u201d en su funcionamiento.<\/p>\n<p>El deterioro del apoyo electoral de los primeros diez a\u00f1os de gobierno, marcaron la ca\u00edda del evismo ubicando a Bolivia en el mapa de la inestabilidad sudamericana que al llegar la pandemia se debate entre un gobierno de derecha que debe mantener apoyo entre los anteriores votantes del MAS, la posible vuelta del progresismo con un candidato moderado que podr\u00eda compararse con el \u201cprogresista liberal\u201d de la definici\u00f3n de Alberto Fern\u00e1ndez, buscando burlar la imagen negativa como equilibrista donde tampoco surge fuerza para superar el consenso neoliberal que, a su vez, s\u00f3lo puede ser administrado con cada vez m\u00e1s costo pol\u00edtico.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>Quiz\u00e1s la fuerza que mantiene Evo Morales todav\u00eda pueda evitar un gobierno de extrema derecha en Bolivia cuando se normalice la situaci\u00f3n institucional. De hecho, como en Argentina, el voto boliviano es progresista mucho m\u00e1s que conservador, a diferencia de Per\u00fa, Colombia o Brasil. Pero al margen de la \u00e9pica comunicativa, ya no hay esperanzas de cambio profundo en el MAS y su retroceso electoral pone a Bolivia tambi\u00e9n en la senda de la inestabilidad y alternancia entre izquierdas o socialdemocracias moderadas, sin fuerza para enfrentarse al poder econ\u00f3mico y las pautas que este establece desde el mercado, incluso en las transformaciones que se visualizan mejor en tiempo de pandemia.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>Aunque sea real el matiz entre un neoliberalismo asumido y conservador, y un progresismo que no rompe con el neoliberalismo y busca posicionar al Estado como interventor, en Bolivia como en otras partes la vieja derecha institucional y el progresismo son parte del mismo consenso. El triunfo de Evo Morales en 2005 era algo nuevo, porque ven\u00eda de las calles y la movilizaci\u00f3n social. Pero el camino seguido una vez estabilizada la disputa por el poder a fuerza de votos, con una aprobaci\u00f3n de Constituci\u00f3n negociada con la derecha en el congreso (no habilitado inicialmente a esto), muestra un destino com\u00fan que tambi\u00e9n es riesgo para las movilizaciones de Chile y otros lugares.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Salvador Schavelzon \u00a0Sudam\u00e9rica terminaba 2019 con revueltas en las calles e inestabilidad pol\u00edtica. La inestabilidad mostraba un campo de indefinici\u00f3n sin tendencia com\u00fan ni nuevo paradigma que unificara la pol\u00edtica regional en una \u00fanica direcci\u00f3n. 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