{"id":3126,"date":"2021-04-16T12:01:29","date_gmt":"2021-04-16T12:01:29","guid":{"rendered":"http:\/\/uninomadasur.net\/?p=3126"},"modified":"2021-04-16T12:01:29","modified_gmt":"2021-04-16T12:01:29","slug":"revolucionar-y-ecologizar-las-fuerzas-productivas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/uninomadasur.net\/?p=3126","title":{"rendered":"Revolucionar y ecologizar las fuerzas productivas"},"content":{"rendered":"<p><strong>por Joaquim Sempere<\/strong><\/p>\n<div class=\"itemFullText\">\n<h4>Una cr\u00edtica ecologista del paradigma econ\u00f3mico marxista<\/h4>\n<p>Hay muchas razones para pensar que el posible hundimiento del capitalismo, al menos tal como lo hemos conocido hasta ahora, llegar\u00e1 antes por el choque con los l\u00edmites naturales del planeta que por el desenlace de las luchas de clases, si bien \u00e9stas no desaparecer\u00e1n, sino que se librar\u00e1n cada vez m\u00e1s en torno a los conflictos ecol\u00f3gicos. Gracias a las contribuciones de Wolfgang Harich (1975), Manuel Sacrist\u00e1n (1984) y Michael L\u00f6wy (2003, 2006 y 2020), entre otros, y en particular de John B. Foster (2004), conocemos hoy la existencia en la obra de Marx y Engels de una consciencia ecol\u00f3gica que impide oponer Marx y ecolog\u00eda. Pero esto no contradice la constataci\u00f3n de que el corpus te\u00f3rico marxista no ha hecho suyo el paradigma de interpretaci\u00f3n ecol\u00f3gico: pese a aceptar la noci\u00f3n de metabolismo, Marx no llev\u00f3 hasta sus \u00faltimas consecuencias el reconocimiento de sus interacciones con los entornos naturales en que se mueve siempre la vida, incluida la vida humana. Las sociedades humanas evolucionan, sin duda, pero modifican el medio y lo pueden alterar tanto que ya no pueda seguir siendo soporte de la vida en su forma habitual: entonces la evoluci\u00f3n deja de funcionar como hab\u00eda funcionado antes y se detiene o se adapta, si puede, al nuevo entorno ecol\u00f3gico. Este ser\u00e1 el punto de vista desde el cual abordar\u00e9 mi revisi\u00f3n cr\u00edtica del marxismo como teor\u00eda y de algunas de sus conclusiones pol\u00edticas.<\/p>\n<p><strong>L\u00edmites de la ecolog\u00eda de Marx<\/strong><\/p>\n<p>Con el uso de la noci\u00f3n de metabolismo \u2014y no en escritos in\u00e9ditos o marginales, sino en el propio <em>Capital<\/em>\u2014 Marx mostr\u00f3 tener una visi\u00f3n potencialmente ecol\u00f3gica de la econom\u00eda, que se echa de ver tambi\u00e9n en su consideraci\u00f3n de los trabajadores <em>en t\u00e9rminos biol\u00f3gicos<\/em>, muy alejada de la de los economistas cl\u00e1sicos, que trataban el trabajo como simple mercanc\u00eda (cf. <em>El capital<\/em>, libro I, cap. 8), as\u00ed como en su explicaci\u00f3n de la fractura metab\u00f3lica en la agricultura capitalista. Pero ni Marx ni Engels desarrollaron mucho m\u00e1s all\u00e1 sus intuiciones protoecologistas. Sus disc\u00edpulos tampoco, pese a las valiosas contribuciones de autores como Kautsky y Bujarin. En consecuencia, el \u201cmarxismo operativo\u201d asumi\u00f3 la ecolog\u00eda de manera superficial, en el mejor de los casos.<\/p>\n<p>Hay tres razones poderosas por las que Marx y Engels no pod\u00edan ir mucho m\u00e1s lejos. La primera es que en los a\u00f1os de su madurez, la poblaci\u00f3n mundial era del orden de unos 1.500 millones de personas, cinco veces menos que la de hoy. El mundo era todav\u00eda un \u201cmundo vac\u00edo\u201d, y la huella ecol\u00f3gica estaba lejos de la translimitaci\u00f3n actual. La segunda raz\u00f3n es que la industria utilizaba muy pocos minerales met\u00e1licos, y lo hac\u00eda en cantidades muy modestas. Hoy los progresos cient\u00edficos nos permiten conocer y utilizar pr\u00e1cticamente todos los elementos de la tabla peri\u00f3dica. En circunstancias semejantes habr\u00eda sido una proeza haber concebido la idea de l\u00edmites absolutos de los recursos naturales; y haber previsto que la especie humana se convertir\u00eda en un agente geol\u00f3gico y meteorol\u00f3gico capaz de transformar la naturaleza hasta el punto de provocar desastres a escala mundial.<\/p>\n<p>La tercera raz\u00f3n es no haber comprendido que la finitud de las reservas de combustibles f\u00f3siles, que iban a convertirse en la base energ\u00e9tica del desarrollo industrial de su \u00e9poca, impondr\u00edan un l\u00edmite temporal a la econom\u00eda que depend\u00eda de ellos, y que su agotamiento supondr\u00eda un desaf\u00edo fundamental para la continuidad de esa econom\u00eda. Esta matriz energ\u00e9tica, adem\u00e1s, se compon\u00eda de stocks del subsuelo, de modo que su agotamiento obligar\u00eda en el futuro a regresar a las energ\u00edas de flujo \u2014radiaci\u00f3n solar, le\u00f1a, viento, energ\u00eda muscular animal y humana, etc.\u2014 del pasado, aunque a un nivel m\u00e1s elevado, lo que dejaba abiertos muchos interrogantes sobre las relaciones entre sistema econ\u00f3mico y medio ambiente.<\/p>\n<p>Hoy sabemos que la humanidad est\u00e1 cerca de los l\u00edmites absolutos del planeta. Por ende, no basta con considerar que la actividad humana afecta a un \u00fanico sistema, o algunos, de manera que se puedan corregir los deterioros de las fuentes de vida para que sigan proporcionando riqueza. Hay que aceptar que puede infligir al Ecosistema Global o Biosfera da\u00f1os irreparables. Kenneth Boulding expres\u00f3 esta idea con la imagen de la \u201ceconom\u00eda del <em>cow boy<\/em>\u201d. Esta econom\u00eda es la que hoy prevalece: no hace falta ocuparse de los da\u00f1os infligidos al medio natural porque cuando un territorio queda agotado, siempre hay otro un poco m\u00e1s lejos que podr\u00e1 ser explotado. La alternativa, seg\u00fan este autor, en una \u201ceconom\u00eda de la nave espacial Tierra\u201d, en la que el marco geof\u00edsico en que tiene lugar la aventura humana es una unidad o totalidad cerrada (salvo respecto de la energ\u00eda, que procede del Sol) que hay que contemplar como una reserva limitada de recursos que deben ser constantemente reciclados para proporcionar alimentos, agua y servicios varios a los astronautas que somos los seres humanos. En semejante visi\u00f3n el principio ecol\u00f3gico es el que prevalece.<\/p>\n<p><strong>La noci\u00f3n marxista de fuerzas productivas<\/strong><\/p>\n<p>El pron\u00f3stico seg\u00fan el cual el capitalismo llegar\u00eda a su fin debido a luchas de clases como expresi\u00f3n del conflicto entre fuerzas productivas y relaciones de producci\u00f3n o propiedad hoy no es f\u00e1cilmente aceptable por dos razones. La primera es que los grupos humanos oprimidos por el sistema \u2014y por eso mismo llamados a luchar contra \u00e9l\u2014 est\u00e1n fragmentados, circunstancia que les dificulta erigirse en sujeto colectivo de la lucha por un cambio. Imperialismo y desarrollo desigual han dado lugar a diferencias enormes entre las clases populares de los pa\u00edses ricos y las de los pa\u00edses pobres, de modo que las agregaciones nacionales suelen tener m\u00e1s fuerza que la unidad de clase por encima de las fronteras. La segunda raz\u00f3n es que las fuerzas productivas heredadas del industrialismo han aportado innovaciones de valor indiscutible \u2014en particular el conocimiento cient\u00edfico\u2014, pero tambi\u00e9n desarrollos t\u00e9cnicos mal orientados y no adaptados a un buen metabolismo con la naturaleza. Los problemas m\u00e1s graves derivan del uso de recursos materiales y energ\u00e9ticos de la corteza terrestre. Esos problemas pueden clasificarse en dos grandes categor\u00edas:<\/p>\n<ol>\n<li>Las <em>energ\u00edas de flujo<\/em> (le\u00f1a, radiaci\u00f3n solar, viento, corrientes de agua, etc.) se substituyeron por combustibles f\u00f3siles (m\u00e1s tarde se les a\u00f1adi\u00f3 el uranio), que son <em>energ\u00edas de stock<\/em>, dotados de gran versatilidad y densidad energ\u00e9tica. Gracias a su calidad y volumen, esas energ\u00edas hicieron posible un crecimiento exponencial de la poblaci\u00f3n, con una elevada esperanza de vida, y una civilizaci\u00f3n material que aport\u00f3 una abundancia sin precedentes de bienes y servicios. El problema de estas fuentes de energ\u00eda es que su quema causa el calentamiento de la atm\u00f3sfera y el cambio clim\u00e1tico, cargado de graves amenazas para la humanidad; y que est\u00e1n condenadas a agotarse \u2014seg\u00fan c\u00e1lculos solventes, durante la segunda mitad del siglo XXI (Riba 2011)\u2014. Tendr\u00e1n que ser reemplazadas por fuentes renovables de energ\u00eda, las \u00fanicas disponibles (si se excluye el uranio por sus peligros), las cuales proporcionan <em>energ\u00edas de flujo<\/em>. Estas fuentes no proporcionan tanta potencia como las f\u00f3siles, ni cabe esperar que aporten las ingentes cantidades de energ\u00eda usada actualmente por la especie humana, ni, por consiguiente, sostener una econom\u00eda de dimensiones parecidas a las de la econom\u00eda actual.<\/li>\n<li>En lo que respecta a los materiales, las fuerzas productivas industriales han substituido las materias primas preindustriales \u2014que eran sobre todo bi\u00f3ticas (madera, fibras vegetales o animales, pieles, hueso, cuerno\u2026) y por ende renovables\u2014 por otras de origen mineral, abi\u00f3ticas y no renovables. Antes se hab\u00edan empleado minerales (barro, piedra, arena, minerales met\u00e1licos\u2026), pero se trataba de materiales que retornaban al medio natural sin contaminarlo peligrosamente, y que se usaban en cantidades peque\u00f1as. Actualmente se usan todos los elementos de la tabla peri\u00f3dica en distintas industrias, mucho m\u00e1s desarrolladas tecnol\u00f3gicamente, y en grandes cantidades, de modo que la enorme demanda industrial de estos minerales supone una amenaza de agotamiento de las reservas del subsuelo del planeta. Adem\u00e1s, la extracci\u00f3n y el uso de estos materiales consumen much\u00edsima energ\u00eda y producen a menudo peligrosas contaminaciones.<\/li>\n<\/ol>\n<p><strong>Hay que transformar radicalmente las fuerzas productivas<\/strong><\/p>\n<p>Debe a\u00f1adirse algo acerca de las energ\u00edas de flujo. Antes de la era industrial, no se requer\u00edan demasiados medios t\u00e9cnicos para captarlas. Bastaban ciertos instrumentos o m\u00e1quinas: hachas y sierras para la le\u00f1a, molinos de viento o de agua, velas para navegar, etc. En cambio las energ\u00edas renovables modernas \u2014e\u00f3lica, fotovoltaica, solar t\u00e9rmica y termoel\u00e9ctrica, geotermia, energ\u00eda de las olas y las mareas, etc.\u2014 requieren una metalurgia compleja y otros procesos industriales (c\u00e9lulas fotoel\u00e9ctricas, electr\u00f3lisis, bater\u00edas, pilas de hidr\u00f3geno\u2026) que necesitan metales y otros minerales. Con las energ\u00edas renovables modernas la demanda de minerales met\u00e1licos experimenta un gran auge, sobre todo porque con el control de la electricidad, esta forma de energ\u00eda se ha generalizado para numerosos usos, en los que es absolutamente insubstituible. La electricidad requiere aparatos sofisticados que consumen, en su producci\u00f3n y funcionamiento, grandes cantidades de metales, algunos de los cuales son escasos. Adem\u00e1s, el uso de las nuevas t\u00e9cnicas se ha puesto al alcance de toda la poblaci\u00f3n, y cada vez en un mayor n\u00famero de pa\u00edses. Por esto la demanda de los minerales necesarios para satisfacer estas necesidades no cesa de aumentar y se acerca a los l\u00edmites \u00faltimos de las reservas minerales de la corteza terrestre, al menos en el caso de ciertos metales escasos y a la vez estrat\u00e9gicos.<\/p>\n<p>Por todas estas razones, las fuerzas productivas existentes no pueden constituir un fundamento viable, sino que <em>tienen que ser revolucionadas para que resulten ecol\u00f3gicamente sostenibles.<\/em> Como ha dicho Michael L\u00f6wy, para salir del capitalismo y construir un ecosocialismo, \u201cla apropiaci\u00f3n colectiva es necesaria, pero habr\u00eda que transformar tambi\u00e9n radicalmente las propias fuerzas productivas\u201d (L\u00f6wy 2020). Dada la importancia que la noci\u00f3n de producci\u00f3n tiene en este esquema, hace falta revisarla a la luz de lo que hoy sabemos de ecolog\u00eda.<\/p>\n<p><strong>Clasificaci\u00f3n de las fuerzas productivas <\/strong><\/p>\n<p>Para Adam Smith y los otros economistas cl\u00e1sicos de finales del siglo XVIII y comienzos del XIX, hab\u00eda tres factores de producci\u00f3n: tierra, capital y trabajo. Marx, a la vez que aceptaba ese esquema, asumi\u00f3 la observaci\u00f3n de William Petty seg\u00fan la cual, a prop\u00f3sito del valor, \u201cla tierra es la madre y el trabajo el padre\u201d, y dio importancia al <em>metabolismo socionatural<\/em>. El capital ser\u00eda resultado acumulado de la producci\u00f3n de valor (\u201ctrabajo acumulado\u201d), y por tanto un factor ontol\u00f3gicamente derivado de los otros dos. Marx dio una importancia crucial al <em>trabajo<\/em> como acci\u00f3n espec\u00edfica del ser humano en su interacci\u00f3n con el mundo f\u00edsico y con los otros seres humanos. Con el trabajo el ser humano no s\u00f3lo trasforma el mundo exterior, sino que se transforma tambi\u00e9n a s\u00ed mismo, haciendo emerger capacidades, necesidades y aspiraciones nuevas. Pero no explic\u00f3 qu\u00e9 significa el <em>trabajo humano<\/em> \u2014ni tampoco la <em>tierra<\/em>\u2014 desde el punto de vista biof\u00edsico, pese a reconocer la importancia del metabolismo. (Dejo aqu\u00ed de lado la distinci\u00f3n crucial que Marx introdujo entre \u201ctrabajo\u201d y \u201cfuerza de trabajo\u201d.) Como otros pensadores criticados por la econom\u00eda ecol\u00f3gica, olvid\u00f3 o subestim\u00f3 los flujos f\u00edsicos a favor de los monetarios.<\/p>\n<p>En cierta manera, se puede aceptar, con Kenneth Boulding, que tierra, capital y trabajo son antes factores distributivos que productivos. Aluden a los tipos de ingreso caracter\u00edsticos de las econom\u00edas modernas: renta (de la tierra), beneficio (del capital) y salario (del trabajo). Esta constataci\u00f3n no quita valor a la f\u00f3rmula trinitaria, porque en la actividad econ\u00f3mica los distintos protagonistas concurren con aquello que est\u00e1n en condiciones de aportar, y esto tiene efectos econ\u00f3micos evidentes. Se puede a\u00f1adir que los mencionados factores aluden tambi\u00e9n a la distribuci\u00f3n social del <em>poder<\/em>: el capital da a quien lo controla un poder sobre quien no tiene ning\u00fan medio de vida y se ve obligado a trabajar al servicio de un capitalista a cambio de un salario. La observaci\u00f3n de Boulding, adem\u00e1s, subestima el papel del trabajo ignorando su significaci\u00f3n antropol\u00f3gica profunda.<\/p>\n<p><strong>Los factores biogeoqu\u00edmicos de la producci\u00f3n econ\u00f3mica<\/strong><\/p>\n<p>En cualquier caso, el proceso productivo propiamente dicho se conceptualiza mejor, desde el punto de vista biof\u00edsico, con otras categor\u00edas. Podemos catalogarlas en ocho factores: 1) trabajo, 2) conocimiento, 3) materiales, 4) energ\u00eda, 5) herramientas, 6) espacio, 7) tiempo y 8) residuos. El actor de un proceso econ\u00f3mico, el <em>trabajador<\/em> (y\/o quien le emplea), concibe mentalmente un proyecto; aplica un <em>conocimiento<\/em>, tanto del objetivo buscado como de los medios para llevarlo a la pr\u00e1ctica; se dota de <em>materiales<\/em> y de <em>energ\u00eda <\/em>de baja entrop\u00eda que obtiene del medio ambiente; combina estos elementos con la ayuda de <em>herramientas<\/em>; los procesos implicados requieren <em>espacio<\/em> y <em>tiempo<\/em>; y finalmente se emiten partes sobrantes de materiales y energ\u00eda en forma de <em>residuos<\/em>, que van a parar al medio ambiente. Este esquema \u2014inspirado en Boulding (1992: 51-57) con algunos cambios\u2014 permite describir de manera m\u00e1s transparente las actividades econ\u00f3micas en el marco del entorno biogeoqu\u00edmico en que tiene lugar el metabolismo socionatural: los materiales, la energ\u00eda y el espacio provienen del medio natural, al que van a parar los residuos. Este inventario de factores revela as\u00ed de manera clara que no hay producci\u00f3n al margen del medio ambiente natural.<\/p>\n<p>Interesa tambi\u00e9n tener en cuenta los conceptos de flujo y fondo (o bienes-fondo). Materiales, energ\u00eda, productos y residuos circulan: son <em>flujos<\/em>. Pero en toda producci\u00f3n \u2014como subray\u00f3 Georgescu-Roegen (1986: 255-257)\u2014 hay elementos estables, los <em>bienes-fondo<\/em>, que se mantienen inalterables, como las m\u00e1quinas, los locales, etc., aunque con el tiempo tambi\u00e9n se degradan convirti\u00e9ndose ellos mismos en residuos, y ha de ser reemplazados. Para la continuidad de toda producci\u00f3n hay que proteger la capacidad de los bienes-fondo para posibilitar reiteradamente los procesos de producci\u00f3n y reproducci\u00f3n sin los cuales la vida se interrumpir\u00eda.<\/p>\n<p><strong>Producci\u00f3n econ\u00f3mica comporta destrucci\u00f3n ecol\u00f3gica<\/strong><\/p>\n<p>Cuando se habla de producci\u00f3n material se supone la existencia previa de una materia, sometida a una transformaci\u00f3n que le da una forma que antes no ten\u00eda. Pero no se advierte que toda producci\u00f3n material comporta una <em>destrucci\u00f3n<\/em>. Al interactuar con el medio natural \u2014obteniendo de \u00e9l recursos materiales y energ\u00eda y devolvi\u00e9ndole residuos\u2014 los seres humanos alteran ese medio, lo socavan, lo contaminan, lo destruyen. En los ecosistemas naturales las alteraciones provocadas por el juego entre los organismos vegetales y animales y su entorno abi\u00f3tico se compensan de manera <em>espont\u00e1nea<\/em>, manteni\u00e9ndose la capacidad de dicho entorno para reproducir la vida una y otra vez \u2014salvo cuando se producen mutaciones cualitativas, a veces catacl\u00edsmicas, que reorganizan el ecosistema sobre nuevas bases. En cambio, cuando la acci\u00f3n humana es la que act\u00faa sobre el medio, hacen falta intervenciones <em>conscientes y deliberadas<\/em> para compensar las destrucciones y corregir constantemente las alteraciones infligidas al medio que puedan interrumpir su capacidad de proporcionar bienes y servicios a las comunidades humanas.<\/p>\n<p>Esto ya lo hab\u00edan descubierto los primeros agricultores y ganaderos hace milenios: sab\u00edan que despu\u00e9s de la cosecha era preciso restituir a la tierra cultivada los nutrientes extra\u00eddos a\u00f1adiendo esti\u00e9rcol u otros fertilizantes. Sab\u00edan que deb\u00edan luchar contra la erosi\u00f3n de los suelos. Sab\u00edan que s\u00f3lo pod\u00edan obtener madera del bosque por debajo de su tasa de regeneraci\u00f3n. Se autoimpon\u00edan vedas en la pesca para permitir a las poblaciones de peces recuperarse. Sab\u00edan, en suma, que el ser humano es un intruso que no puede sobrevivir ni vivir sin causar alg\u00fan tipo de heridas a la naturaleza pr\u00edstina. Pero, como en todos los asuntos humanos, el saber no se aplica siempre de manera consecuente ni menos aun infalible. La ignorancia, la imprevisi\u00f3n, la ambici\u00f3n excesiva o el error de c\u00e1lculo han conducido a muchas sociedades humanas a destruir su base ecol\u00f3gica de subsistencia y a desaparecer. La consciencia de la destrucci\u00f3n inherente a la producci\u00f3n, pues, ha estado presente a lo largo de la historia, pero siempre coexistiendo con la amenaza de una ambici\u00f3n excesiva que ha desembocado, en no pocas ocasiones, a dejar de aprovechar con prudencia el medio natural.<\/p>\n<p>En el curso de la era moderna tuvieron lugar dos fen\u00f3menos que lo cambiaron todo: <em>una explosi\u00f3n demogr\u00e1fica acompa\u00f1ada del saqueo de la biosfera<\/em> y <em>la fractura metab\u00f3lica que supuso la dependencia creciente de la especie humana de los recursos minerales de la corteza terrestre<\/em>.<\/p>\n<p><strong>Explosi\u00f3n demogr\u00e1fica y saqueo de la biosfera<\/strong><\/p>\n<p>La poblaci\u00f3n mundial, que hab\u00eda crecido lentamente desde los 2 millones de habitantes estimados del Paleol\u00edtico hasta los 900 millones en el a\u00f1o 1800, se multiplic\u00f3 por ocho entre el 1800 y el 2000, alcanzando los 7.500 millones. Este salto imprimi\u00f3 al medio ambiente una huella ecol\u00f3gica muy superior a la de cualquier \u00e9poca anterior, incrementada por unas innovaciones t\u00e9cnicas m\u00e1s agresivas con el medio natural. En un par de siglos se produjo un gran saqueo de la biosfera (Ponting 1992: 221-241). Se liquidaron cantidades inmensas de organismos vivientes, haciendo retroceder la biodiversidad y poniendo las bases de la Sexta Gran Extinci\u00f3n de especies vivas actualmente en curso y provocada por <em>Homo sapiens<\/em>. La especie humana disput\u00f3 con un \u00e9xito aplastante el espacio vital de la Tierra a todas las restantes especies. Se pas\u00f3 de un <em>mundo vac\u00edo<\/em> a un <em>mundo lleno<\/em> de pobladores humanos (Herman Daly).<\/p>\n<p><strong>Fractura metab\u00f3lica y dependencia de la corteza terrestre<\/strong><\/p>\n<p>El segundo fen\u00f3meno fue una <em>fractura metab\u00f3lica<\/em>: hasta la revoluci\u00f3n industrial la especie humana hab\u00eda vivido, como los otros animales, de los bienes y recursos proporcionados por la fotos\u00edntesis y hab\u00eda usado las energ\u00edas libres proporcionadas por la naturaleza (radiaci\u00f3n solar, viento, etc.). Con la revoluci\u00f3n industrial se empiezan a quemar combustibles f\u00f3siles, primero carb\u00f3n, luego petr\u00f3leo y gas f\u00f3sil disponibles en el subsuelo de la Tierra. La humanidad abandon\u00f3 unas energ\u00edas de flujo, renovables, por otras de stock, no renovables (Tanuro 2007). Pero, adem\u00e1s, las innovaciones cient\u00edficas y t\u00e9cnicas permiten conocer, descubrir y poner en valor muchos recursos minerales, sobre todo met\u00e1licos, antes ignorados. Empieza entonces una carrera para extraer los recursos minerales del subsuelo del planeta. A comienzos del presente milenio la industria utiliza pr\u00e1cticamente todos los elementos qu\u00edmicos de la tabla peri\u00f3dica.<\/p>\n<p>La magnitud de la explotaci\u00f3n de los recursos no renovables de la corteza terrestre se echa de ver en las siguientes cifras. La biomasa extra\u00edda por las actividades agr\u00edcolas, forestales, ganaderas y pesqueras en 1995, expresada en miles de millones de toneladas, ascend\u00eda a 10,6, descontando las p\u00e9rdidas. Por su parte, las rocas y minerales extra\u00eddos ascend\u00eda el mismo a\u00f1o a 32, descontando los residuos (gangas y est\u00e9riles) (Naredo 2007: 52, cuadro 1.1). En otras palabras: la humanidad actual extrae del medio natural <em>tres veces<\/em> m\u00e1s cantidad \u2014en peso\u2014 de recursos abi\u00f3ticos del subsuelo que de recursos bi\u00f3ticos producidos por la fotos\u00edntesis.<\/p>\n<p>Tanto los combustibles f\u00f3siles \u2014y el uranio\u2014 como los minerales met\u00e1licos y no met\u00e1licos son recursos no renovables, presentes en cantidades limitadas en la corteza terrestre. Si a\u00f1adimos los fertilizantes de origen tambi\u00e9n mineral usados en la agricultura moderna, resulta que las sociedades humanas han dado un salto de gran transcendencia: han pasado de depender de recursos renovables y procedentes de la fotos\u00edntesis a depender de recursos no renovables del subsuelo. Este cambio ha permitido intensificar la producci\u00f3n, obteniendo cantidades muy superiores de bienes (entre ellos m\u00e1s alimentos y medicamentos que incrementan la poblaci\u00f3n humana y su esperanza de vida), proporcionando utilidades y comodidades nunca vistas. Pero intensificar la producci\u00f3n en el marco de un sistema socioecon\u00f3mico expansivo como es el capitalismo ha supuesto intensificar tambi\u00e9n la destrucci\u00f3n. Las mejoras en el transporte han permitido no depender de los recursos cercanos y llegar hasta el \u00faltimo rinc\u00f3n del mundo para proveerse de lo necesario. La capacidad para no depender de los ecosistemas de proximidad alimenta <em>la ilusi\u00f3n de que al ser humano todo le resulta posible<\/em>, y que <em>no hace falta reparar los da\u00f1os infligidos al medio.<\/em> A partir de ah\u00ed, el delirio antropoc\u00e9ntrico de dominaci\u00f3n ilimitada ha desencadenado una carrera hacia una destrucci\u00f3n creciente de todas las condiciones de vida que no ha dejado de acelerarse.<\/p>\n<p><strong>Redefinir la noci\u00f3n de producci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>En este contexto resulta obligado redefinir la noci\u00f3n de producci\u00f3n en la l\u00ednea propuesta, asociando producci\u00f3n econ\u00f3mica con deterioro ecol\u00f3gico (Naredo y Valero 1999) y <em>proponiendo la tarea previa de minimizar la destrucci\u00f3n y la tarea ulterior de aplicar la regeneraci\u00f3n, restauraci\u00f3n o reposici\u00f3n como complemento necesario de la producci\u00f3n<\/em>, a fin de hacer posible una econom\u00eda sostenible en el tiempo. Hoy se percibe mejor que nunca que nuestros \u00e9xitos productivos son indisociables de los \u201cefectos colaterales\u201d destructivos que supone la sobreexplotaci\u00f3n de la biosfera y la explotaci\u00f3n irreversible de la corteza terrestre bajo el impulso al crecimiento incesante del sistema capitalista. La destrucci\u00f3n asociada a la actual abundancia ha llegado tan lejos que pone en peligro la reproducci\u00f3n m\u00ednima necesaria para sostener para toda la poblaci\u00f3n una vida que merezca el calificativo de humana.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 cabe decir del sistema agroalimentario? Desde sus inicios la agricultura requiri\u00f3 alterar los ecosistemas preexistentes \u2014sobre todo deforestando con el fuego\u2014 y reconstruir unos ecosistemas simplificados (<em>agroecosistemas<\/em>) destinados a asegurar alimentos y otros productos vegetales que han resultado (con excepciones) ecol\u00f3gicamente viables, aunque a menudo empobrecidos desde distintos puntos de vista. Lo mismo puede decirse de la ganader\u00eda, la pesca y el aprovechamiento forestal. A lo largo de la historia muchas comunidades agr\u00edcolas han sido conscientes de la necesidad de restauraci\u00f3n permanente de la fertilidad de la tierra y han hallado f\u00f3rmulas perdurables. Actualmente la recuperaci\u00f3n ecologista de esta consciencia pone en entredicho las pr\u00e1cticas insostenibles de la agricultura llamada <em>industrial <\/em>aplicadas desde hace un par de siglos. Se est\u00e1 investigando y ofreciendo alternativas, pero no hay alternativa real sin una agricultura ecol\u00f3gica que no dependa de la energ\u00eda del petr\u00f3leo ni de otras aportaciones no renovables de la corteza terrestre. Las modalidades m\u00e1s artificializadas de agricultura moderna (cultivo sin tierra, agricultura vertical, etc.) s\u00f3lo ser\u00e1n pr\u00e1cticas regenerativas viables si pueden prescindir de insumos no renovables.<\/p>\n<p>Por otra parte, en un \u201cmundo lleno\u201d como el actual en el que habr\u00e1 que renunciar a gran parte del transporte mec\u00e1nico, deber\u00e1 garantizarse que la provisi\u00f3n de alimentos sea suficiente y est\u00e9 al alcance de todos, lo cual implica la m\u00e1xima proximidad posible entre producci\u00f3n agroalimentaria y consumo, s\u00f3lo viable con una redistribuci\u00f3n espacial de las poblaciones humanas: un <em>regreso a la tierra<\/em> de millones de personas, un <em>\u00e9xodo urbano<\/em> hacia territorios rurales y ciudades medias y peque\u00f1as m\u00e1s pr\u00f3ximas a las fuentes de alimentos.<\/p>\n<p>Para numerosas corrientes del pensamiento moderno agricultura, ganader\u00eda y pesca se han visto como sectores \u201ctradicionales\u201d, incapaces de modernizarse y contribuir significativamente al crecimiento econ\u00f3mico por su menor capacidad para introducir aumentos de productividad. Se ha considerado a los campesinos poco menos que una r\u00e9mora del pasado. Hay que superar esta visi\u00f3n: hay que restituir al sector agroalimentario y a sus protagonistas la importancia vital que tienen. La crisis a la que nos encaminamos los colocar\u00e1 en el lugar que les corresponde: un lugar central en la sociedad.<\/p>\n<p><strong>Las graves inc\u00f3gnitas del saqueo de la corteza mineral de la Tierra<\/strong><\/p>\n<p>Si persisten las tasas actuales de extracci\u00f3n y reciclado, se llegar\u00e1 a un punto en que los minerales aprovechables de la Tierra no bastar\u00e1n para unas demandas industriales que no cesan de aumentar. Habr\u00e1 que adaptarse a cantidades inferiores. El metabolismo industrial s\u00f3lo podr\u00eda imitar los procesos circulares de la biosfera si la energ\u00eda usada por el ser humano fuese toda ella renovable y se reciclara el 100% de los materiales, lo cual es imposible. Es oportuno recordarlo cuando los voceros del capitalismo verde ofrecen el paso a una \u201ceconom\u00eda circular\u201d como una soluci\u00f3n milagrosa a nuestro alcance.<\/p>\n<p>El agotamiento de los combustibles y el uranio, previsto para la segunda mitad del siglo XXI, privar\u00e1 a la humanidad de las fuentes energ\u00e9ticas que han alimentado \u2014hasta en un 85%\u2014 toda la civilizaci\u00f3n industrial. Habr\u00e1 que encontrar fuentes alternativas de energ\u00eda, que no podr\u00e1n ser m\u00e1s que las renovables. Pero captar las energ\u00edas renovables exige espacio y materiales, y las reservas de los metales necesarios para hacer funcionar las infraestructuras de captaci\u00f3n no bastan para obtener la cantidad desmesurada de energ\u00eda que usa la actual sociedad industrial (Garc\u00eda Olivares, Turiel <em>et al.<\/em>: 2012). <em>Ser\u00e1 preciso reducir dr\u00e1sticamente el uso de energ\u00eda y, por tanto, de recursos materiales y artefactos<\/em>. Teniendo en cuenta el volumen de la poblaci\u00f3n mundial y la cantidad y calidad de sus demandas, esta situaci\u00f3n plantear\u00e1 retos de muy dif\u00edcil soluci\u00f3n. El drama que amenaza el inmediato futuro radica en haber construido una civilizaci\u00f3n material sumamente rica, compleja y energ\u00edvora gracias a una abundancia de energ\u00eda de stock de elevada densidad que se habr\u00e1 agotado en el curso de pocos decenios.<\/p>\n<p>El cambio clim\u00e1tico puede parecer una amenaza m\u00e1s peligrosa que la perspectiva de un declive energ\u00e9tico. Pero ello equivale a ignorar el papel estrat\u00e9gico que desempe\u00f1a la energ\u00eda en todas las actividades humanas; y a ignorar tambi\u00e9n que la emergencia clim\u00e1tica solo puede enfrentarse eficazmente suprimiendo la quema de combustibles f\u00f3siles. McGlade y Ekins estiman que la quema entre 2010 y 2050 de todas las reservas f\u00f3siles conocidas <em>triplicar\u00eda<\/em> las emisiones de CO2\u00a0que mantendr\u00edan la temperatura del planeta por debajo de los 2 \u00baC, y para evitarlo proponer abstenerse de extraer del subsuelo 1\/3 del petr\u00f3leo, 1\/2 del gas y 4\/5 del carb\u00f3n (Van der Ploeg y Rezai 2017). Pero en ambos casos \u2014tanto si se adopta esta medida de autocontenci\u00f3n como si se queman de manera irresponsable todos los combustibles f\u00f3siles a nuestro alcance\u2014 el problema del suministro de energ\u00eda ser\u00eda el mismo. En los dos supuestos la especie humana se encaminar\u00eda \u2014con ritmos y efectos diferentes\u2014 hacia una dependencia decreciente de los combustibles f\u00f3siles y hacia una transici\u00f3n obligada (felizmente obligada) hacia un modelo energ\u00e9tico renovable. La necesidad de adaptarse a un modelo energ\u00e9tico renovable, dependiente de energ\u00edas de flujo de densidad menor, no garantizar\u00e1 que se pueda mantener sin cambios importantes la actual civilizaci\u00f3n material a la que la gente se ha acostumbrado, lo cual impondr\u00e1 un decrecimiento que puede resultar traum\u00e1tico, a menos que tenga lugar en un marco social completamente nuevo, ecosocialista.<\/p>\n<p>Las estimaciones sobre disponibilidad de los materiales de la corteza terrestre indican que, si siguen los actuales ritmos de extracci\u00f3n, se agotar\u00e1n los metales y otros materiales estrat\u00e9gicos en per\u00edodos que oscilan entre los 40 y los 100 a\u00f1os (Pitron 2019: 192). Esto augura un futuro en que ha humanidad tendr\u00e1 que hacer funcionar su sistema productivo con un acervo de recursos que no s\u00f3lo ser\u00e1 limitado, sino obligadamente decreciente a partir de un punto determinado, ya que el reciclado no es posible con rendimientos del 100%, de modo que el sistema productivo deber\u00e1 adaptarse a una cantidad menguante de materiales de la Tierra. Actualmente las cantidades de metales reciclados quedan lejos de las extra\u00eddas del subsuelo. El porcentaje de metal reciclado que se destina a la demanda final es para el aluminio del 34-36%, para el cobalto del 32%, para el cobre del 20-37%, para el n\u00edquel del 29-41% y para el litio de menos del 1% (World Bank 2020 [cifras de UNEP 2011]). Si prosiguen las actuales tasas de extracci\u00f3n y reciclado, pues, llegar\u00e1 un momento en que los metales disponibles no bastar\u00e1n para satisfacer las demandas de unos usos industriales en expansi\u00f3n permanente. Ser\u00e1 preciso adaptarse a una dotaci\u00f3n menor. Como vio l\u00facidamente Georgescu-Roegen hace medio siglo, el principal obst\u00e1culo a la continuidad del industrialismo es m\u00e1s de materiales que de energ\u00eda (cf. Naredo 2017: 75-76).<\/p>\n<p>La finitud de la corteza terrestre, pues, pone un l\u00edmite a los minerales aprovechables, incluyendo en este l\u00edmite la cantidad de metales necesaria para un modelo energ\u00e9tico 100% renovable y para la digitalizaci\u00f3n que requerir\u00eda dicho modelo <em>con las actuales tecnolog\u00edas de captaci\u00f3n y control digital y con los actuales niveles de uso energ\u00e9tico<\/em>. El actual uso masivo de recursos minerales no renovables es el caso m\u00e1s flagrante de destrucci\u00f3n asociada a la producci\u00f3n porque su extracci\u00f3n es irreversible e irrepetible y la degradaci\u00f3n entr\u00f3pica asociada a su utilizaci\u00f3n reduce irremediablemente su disponibilidad futura. De cara al porvenir, ser\u00e1 inevitable adoptar formas de existencia humana sobre una base material m\u00e1s reducida. \u00bfSer\u00e1 viable entonces la vida humana? \u00bfY la civilizaci\u00f3n?<\/p>\n<p>No hay respuestas concluyentes a tales interrogantes. La probabilidad de un estado de guerra prolongado por recursos crecientemente escasos es muy alta porque los pa\u00edses m\u00e1s ricos y poderosos tendr\u00e1n la tentaci\u00f3n de acaparar todo lo que puedan a cualquier precio. Pero incluso sin cat\u00e1strofes b\u00e9licas el declive energ\u00e9tico \u2014y por tanto tambi\u00e9n de materiales\u2014 traer\u00e1 consigo regresiones, colapsos y retrocesos en los niveles de complejidad y de civilizaci\u00f3n imposibles de pronosticar. Tambi\u00e9n cabe imaginar que una peque\u00f1a parte de la humanidad pueda llegar a dominar una cantidad suficiente de fuentes de recursos del subsuelo para erigirse (al menos durante un tiempo, antes de agotar su propia base material) en potencia dominante sobre el resto de la humanidad. El desigual reparto de recursos del planeta permite imaginar escenarios de futuro muy variados, incluidas las distop\u00edas m\u00e1s devastadoras.<\/p>\n<p>Parad\u00f3jicamente, puede ocurrir que la finitud de los recursos de la Tierra sea el obst\u00e1culo insuperable que logre detener la carrera hacia el abismo. As\u00ed como la escasez de metales imposibilita construir una infraestructura de energ\u00edas renovables que pueda suministrar a la humanidad las cantidades de energ\u00eda usadas hoy, tambi\u00e9n har\u00e1 imposible el despliegue previsto de las redes de comunicaci\u00f3n y la digitalizaci\u00f3n que promueven y celebran los heraldos de dicho progreso. Los sistemas inform\u00e1tico \u2014incluso antes del despliegue del 5G\u2014 utilizan ya cantidades de energ\u00eda comparables a las utilizadas por toda la aviaci\u00f3n civil mundial, y tienen necesidades en metales escasos que alcanzar\u00e1n pronto sus l\u00edmites. El sistema mundial de transporte topar\u00e1 con l\u00edmites semejantes si se pretende mantener la flota actual de veh\u00edculos pero reconvertida a energ\u00edas renovables: \u201cTransformar la actual flota de veh\u00edculos con motor de combusti\u00f3n (990 millones de autom\u00f3viles, 130 millones de camionetas, 56 millones de camiones y 670 millones de motos) en una flota de veh\u00edculos el\u00e9ctricos requerir\u00eda el 33% del litio, el 48% del n\u00edquel y el 59% del platino existentes en la corteza terrestre. Esto ser\u00eda t\u00e9cnicamente factible, pero aun en este caso, podr\u00eda provocar un aumento enorme de los precios de estos metales y bloquear la demanda de los mismos para otros usos industriales\u201d (Bellver 2019).<\/p>\n<p>En un horizonte de penuria, la ciencia puede ofrecer innovaciones \u00fatiles. La \u201cciencia de los materiales\u201d, por ejemplo, puede obtener substancias artificiales con las que lograr ciertos servicios con cantidades muy inferiores de masa, como el grafeno, que se fabrica con un elemento muy abundante en la naturaleza: el carbono. La investigaci\u00f3n deber\u00e1 orientarse a la mejora de la eficiencia en energ\u00eda y materiales. Constituir\u00e1 sin duda una parte importante de la necesaria transformaci\u00f3n de las fuerzas productivas hacia un metabolismo mejorado y simplificado en el seno de una econom\u00eda humanista sin crecimiento.<\/p>\n<p><strong>Paradigmas ecol\u00f3gico y evolucionista<\/strong><\/p>\n<p>El corpus te\u00f3rico marxista no vincula el industrialismo moderno con la fractura metab\u00f3lica fosilista y la dependencia masiva de los minerales de la corteza terrestre, revelando as\u00ed que se trata de una visi\u00f3n <em>no ecol\u00f3gica<\/em>. No haber comprendido la diferencia radical entre un metabolismo basado en la fotos\u00edntesis y las energ\u00edas libres y otro basado en recursos no renovables y finitos, destinado al callej\u00f3n sin salida del agotamiento de los stocks del subsuelo, es una debilidad te\u00f3rica que impide abordar adecuadamente la interpretaci\u00f3n del industrialismo y sus perspectivas. Daniel Tanuro (2007) lo ha percibido correctamente cuando dice que ni Marx ni Engels \u201cparecen haber comprendido que el paso de la le\u00f1a a la hulla constitu\u00eda un cambio cualitativo muy importante: el abandono de una energ\u00eda de flujo (renovable) a favor de una energ\u00eda de stock (agotable)\u201d. Pero no desarrolla esta idea hasta su desenlace l\u00f3gico: el paso de la le\u00f1a a la hulla ha permitido un crecimiento excepcional de las fuerzas productivas que el movimiento inverso \u2014en este caso, del petr\u00f3leo a la e\u00f3lica\/fotovoltaica\u2014 no podr\u00e1 mantener al mismo nivel y con las mismas formas. Se trata de lo que Alain Gras llama \u201cla trampa de las energ\u00edas f\u00f3siles\u201d. La demanda de energ\u00eda (de flujo) con las tecnolog\u00edas modernas acarrea la demanda paralela de minerales, de manera que <em>no se trata de pasar simplemente del uso de recursos de stock al de recursos de flujo, pues los recursos de flujo requieren tambi\u00e9n bienes de stock<\/em>, y en grandes cantidades debido al nivel muy alto de consumo y de necesidades al que las poblaciones humanas se han acostumbrado. Ser\u00e1 preciso <em>revolucionar las fuerzas productivas<\/em>, construir una matriz productiva nueva y distinta, asentada sobre un sistema de energ\u00edas renovables de flujo. Y aceptar las limitaciones de la producci\u00f3n correspondientes.<\/p>\n<p>Un elemento de la perspectiva de futuro que resulta invisible con este marco te\u00f3rico es que el agotamiento de la matriz energ\u00e9tica fosilista imposibilitar\u00e1 la continuidad del capitalismo como sistema socioecon\u00f3mico basado en la expansi\u00f3n indefinida de la producci\u00f3n de valor y, por tanto, de la apropiaci\u00f3n y acumulaci\u00f3n de recursos naturales. Este tope \u2014intr\u00ednsecamente ecol\u00f3gico\u2014 supone un obst\u00e1culo para la continuidad del sistema mucho m\u00e1s contundente que el tope social contemplado por Marx y Engels: \u201cla burgues\u00eda produce ante todo sus propios sepultureros. Su desaparici\u00f3n y la victoria del proletariado son igualmente inevitables\u201d (<em>Manifiesto del partido comunista<\/em>). Y este l\u00edmite ecol\u00f3gico condiciona tambi\u00e9n el futuro, incluso en la perspectiva del ecosocialismo: habr\u00e1 que adaptarse a un modelo energ\u00e9tico de menor potencia y renunciar a las formas actuales de abundancia material, abundancia que no debe confundirse con bienestar.<\/p>\n<p>Es posible que se haya agotado el tiempo para una salida constructiva y que no nos quede otra alternativa que prepararnos para lo peor. En todo caso, la perspectiva de una u otra forma de colapso ecosocial s\u00f3lo es imaginable a partir de un paradigma ecol\u00f3gico, no evolucionista. (Hay que decir tambi\u00e9n que de Marx siempre cabe esperar sorpresas, pues, como sucede a menudo con los pensadores grandes, era capaz de pensar con gran libertad fuera de sus propios marcos conceptuales. Al comienzo del <em>Manifiesto comunista<\/em> dice, en efecto, que la lucha de clases a lo largo de la historia ha terminado \u201csiempre con la transformaci\u00f3n revolucionaria de toda la sociedad <em>o el hundimiento de las clases en pugna<\/em>\u201d [cursiva a\u00f1adida]. La observaci\u00f3n contrasta marcadamente con el tono evolucionista del texto en que figura y que caracteriza el marxismo tal como se desarroll\u00f3 tras la muerte de su autor\u2026)<\/p>\n<p>En algo as\u00ed se resume el cambio de paradigma necesario.<\/p>\n<p>Por <a href=\"https:\/\/rebelion.org\/autor\/joaquim-sempere\/\">Joaquim Sempere<\/a> | 14\/04\/2021<\/p>\n<p>[Versi\u00f3n modificada del art\u00edculo publicado con el mismo t\u00edtulo en Revista de Econom\u00eda Cr\u00edtica, n\u00fam. 30 (segundo semestre de 2020)]<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Referencias bibliogr\u00e1ficas<\/strong><\/p>\n<p>Bellver, Jos\u00e9 (2019): \u201cCostes y restricciones ecol\u00f3gicas al capitalismo digital\u201d, in <em>Papeles de relaciones ecosociales y cambio global<\/em>, n\u00ba144. Madrid<\/p>\n<p>Boulding, Kenneth (1989): \u201cThe Economics of the Coming Spaceship Earth\u201d, reproducido [\u201cLa econom\u00eda futura de la Tierra como un nav\u00edo espacial\u201d, pp. 262-272] en Herman E. Daly, comp., <em>Econom\u00eda, ecolog\u00eda, \u00e9tica. Ensayos hacia una econom\u00eda en estado estacionario<\/em>. M\u00e9xico, Fondo de Cultura Econ\u00f3mica<\/p>\n<p>\u2014 (1992): <em>Towards a new economics. Critical essays on ecology, distribution and other themes<\/em>. Aldershot-Brookfield, Edwar Elgar Publishing Ltd.<\/p>\n<p>Foster, John Bellamy (2000): <em>Marx\u2019s Ecology. Materialism and Nature<\/em>. New York, Monthly Review Press [trad. castellana <em>La ecolog\u00eda de Marx<\/em>. El Viejo Topo, 2004].<\/p>\n<p>Garc\u00eda Olivares, Ballabrera, Garc\u00eda Ladona y Turiel (2012): \u201cA global renewable mix with proven technologies and common materials\u201d, en <em>Energy Policy<\/em>, 41, pp. 561-574.<\/p>\n<p>Georgescu-Roegen, Nicholas (1986): \u201cMan and Production\u201d, in Maura Baranzini i Roberto Scazzieri, eds., <em>Foundations of Economics. Structures <\/em>and <em>Inquiry in Economic Theory<\/em>. Oxford-Nueva York, Basil Blackwell, 1986.<\/p>\n<p>Harich, Wolfgang (1978): <em>\u00bfComunismo sin crecimiento\u00a0? Babeuf y el Club de Roma<\/em>, trad. de Gustau Mu\u00f1oz y pr\u00f3logo de M. Sacrist\u00e1n. Barcelona, Materiales [original alem\u00e1n 1975].<\/p>\n<p>L\u00f6wy, Michael (2003): \u201cProgr\u00e8s destructif. Marx, Engels et l\u2019\u00e9cologie\u00a0\u00bb, in <em>Capital contre nature<\/em>, dir. De Jean-Marie Harribey et M. L\u00f6wy. Paris, PUF.<\/p>\n<p>\u2014 (2006): \u00abD\u00e9veloppement des forces productives ou subversion de l\u2019appareil de production ? Une perspective \u00e9cosocialiste\u00bb, <em>\u00c9cologie et Politique<\/em>, n.\u00ba 32.<\/p>\n<p>\u2014 (2012): <em>\u00c9cosocialisme. L\u2019alternative radicale \u00e0 la catastrophe \u00e9cologique capitaliste<\/em>. Paris, Mille et une Nuits-Librairie Arth\u00e8me Fayard [trad. cast.: <em>Ecosocialismo. <\/em><em>La alternativa radical a la cat\u00e1strofe ecol\u00f3gica capitalista<\/em>. Madrid, Biblioteca Nueva, 2012].<\/p>\n<p>\u2014 (2020): <em>XIII Th\u00e8ses sur la catastrophe (\u00e9cologique) imminente et les moyens de l\u2019\u00e9viter<\/em>. Mediapart.fr.<\/p>\n<p>Naredo, J. M., y A. Valero, dirs. (1999): <em>Desarrollo econ\u00f3mico y deterioro ecol\u00f3gico<\/em>, Madrid, Fundaci\u00f3n Argentaria-Visor.<\/p>\n<p>Naredo, J. M. (2007): <em>Ra\u00edces econ\u00f3micas del deterioro ecol\u00f3gico y social. 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Sacrist\u00e1n, <em>Pacifismo, ecolog\u00eda y pol\u00edtica alternativa<\/em>. Barcelona, Icaria, 1987, pp. 139-150].<\/p>\n<p>Tanuro, Daniel (2007): \u201c\u00c9nergie de flux ou \u00e9nergie de stock? Un cheval de Troie dans l\u2019\u00e9cologie de Marx\u00bb, dans <em>Europe Solidaire Sans Fronti\u00e8res<\/em> (26\/11\/2007).<\/p>\n<p>Tello, Enric (2016): \u201cManuel Sacrist\u00e1n at the Onset of Ecological Marxism after Stalinism\u201d, <em>Capitalism Nature Socialism<\/em>, DOI: 10.1080\/10455752.20.<\/p>\n<p>Van der Ploeg, F., y A. Rezai (2017): \u201cCumulative emissions, unburnable fossil fuel, and the optimal carbon tax\u201d, in <em>Technological Forecasting and Social Change<\/em>, n. 116 (2017).<\/p>\n<p>World Bank (2020): <em>Minerals for Climate Action: The Mineral Intensity of the Clean Energy Transition<\/em>.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"clr\"><\/div>\n<div class=\"itemExtraFields\"><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por Joaquim Sempere Una cr\u00edtica ecologista del paradigma econ\u00f3mico marxista Hay muchas razones para pensar que el posible hundimiento del capitalismo, al menos tal como lo hemos conocido hasta ahora, llegar\u00e1 antes por el choque con los l\u00edmites naturales del planeta que por el desenlace de las luchas de clases, si bien \u00e9stas no desaparecer\u00e1n, [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":3127,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","enabled":false},"version":2}},"categories":[2],"tags":[],"class_list":["post-3126","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-blog"],"jetpack_publicize_connections":[],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v23.4 - 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