{"id":3304,"date":"2021-10-27T16:10:23","date_gmt":"2021-10-27T16:10:23","guid":{"rendered":"http:\/\/uninomadasur.net\/?p=3304"},"modified":"2021-10-27T16:10:23","modified_gmt":"2021-10-27T16:10:23","slug":"para-leer-el-capital","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/uninomadasur.net\/?p=3304","title":{"rendered":"Para leer El capital"},"content":{"rendered":"<div class=\"post-header\">\n<p class=\"post-excerpt\">David Harvey discute las tesis de <em>Marx\u2019s Inferno<\/em>, obra en la que William Clare Roberts propone mirar <em>El capital<\/em> a trav\u00e9s del lente de la teor\u00eda pol\u00edtica y del <em>Infierno<\/em> de Dante.<\/p>\n<\/div>\n<div><strong>Por David Harvey<\/strong><\/div>\n<div>Traducci\u00f3n: Valent\u00edn Huarte<\/div>\n<div><\/div>\n<div>A m\u00e1s de 150 a\u00f1os de la publicaci\u00f3n del libro primero (septiembre de 1867), <a href=\"https:\/\/sigloxxieditores.com.ar\/libro\/el-capital-vol-1\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\"><i>El capital<\/i><\/a> de Marx no deja de motivar interpretaciones innovadoras. Entre ellas destaca la de William Clare Roberts, quien aborda la obra maestra de Marx desde el punto de vista de la filosof\u00eda pol\u00edtica y el an\u00e1lisis ling\u00fc\u00edstico y literario. <a href=\"https:\/\/press.princeton.edu\/titles\/10892.html\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\"><i>Marx\u2019s Inferno: The Political Theory of<\/i> <i>Capital<\/i><\/a> es un libro bien documentado y escrito con claridad.<\/div>\n<div>\n<p>Las cualidades singulares del aporte de Roberts derivan de dos innovaciones. En primer lugar, el autor nota un paralelo entre la organizaci\u00f3n del contenido del tomo I de <i>El capital<\/i> y el <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Infierno_(Divina_comedia)\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\"><i>Infierno<\/i><\/a> de Dante. Sugiere que el descenso a las tinieblas de la f\u00e1brica y la b\u00fasqueda de redenci\u00f3n son temas que influyen significativamente en el relato de Marx.<\/p>\n<p>En segundo lugar, rechaza la lectura que pretende reducir todo el espesor de <i>El capital<\/i> al de un mero ensayo sobre econom\u00eda pol\u00edtica. En cambio, <a href=\"https:\/\/jacobinlat.com\/2021\/10\/23\/marx-amaba-la-libertad\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Roberts decide abordar la gran obra<\/a> como un tratado de filosof\u00eda pol\u00edtica. Con ese fin dirige su atenci\u00f3n a las relaciones entre Marx y los socialistas ut\u00f3picos que lo precedieron. Roberts concluye que Marx fue mucho m\u00e1s lejos en su b\u00fasqueda de una alternativa pol\u00edtica y la encontr\u00f3 en la antigua tradici\u00f3n del republicanismo como ausencia de dominaci\u00f3n.<\/p>\n<h3>Ambas tesis bastan para afirmar que estamos ante una lectura creativa y sorprendente, aunque no por ello menos discutible.<\/h3>\n<h4>El rico legado literario al que apela Marx en el tomo I de <i>El capital<\/i> es conocido. Adem\u00e1s de las referencias a la filosof\u00eda y a la mitolog\u00eda griegas y a la cultura popular (espiritismo, hombres lobo, vampiros, gallinas que ponen huevos de oro), las p\u00e1ginas de la cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica est\u00e1n marcadas por los nombres de Shakespeare, Cervantes, Goethe, Milton, Shelly, Balzac y Dickens. Aunque nunca hab\u00eda pensado espec\u00edficamente en el <i>Infierno <\/i>de Dante, luego de leer el libro de Roberts estoy convencido de que jug\u00f3 un rol importante en la presentaci\u00f3n de los argumentos de Marx. Roberts merece un gran reconocimiento por haberlo descubierto.<\/h4>\n<p>Sin embargo, aun cuando sea cierto que el <i>Infierno<\/i> influy\u00f3 en la forma de presentaci\u00f3n de la teor\u00eda, \u00bfcabe suponer que tambi\u00e9n tuvo efectos sobre el pensamiento de Marx en t\u00e9rminos sustantivos y conceptuales? Aunque Roberts piensa que s\u00ed, considero que no existe suficiente evidencia para sostener una tesis de ese tipo.<\/p>\n<p>Marx estaba interesado en encontrar una forma persuasiva de presentar sus descubrimientos ante su audiencia potencial (especialmente artesanos y obreros autodidactas de Gran Breta\u00f1a y Francia). Con ese fin, muchas veces simplific\u00f3 su teor\u00eda al punto de falsificarla. Por ejemplo, aunque siempre insisti\u00f3 en la necesidad de diferenciar el precio del valor, con frecuencia se refiri\u00f3 a ambos como si fuesen lo mismo. De esa manera logr\u00f3 que su teor\u00eda del valor fuera m\u00e1s digerible para su audiencia. En parte por el mismo motivo, abandon\u00f3 su jerga hegeliana: aunque el t\u00e9rmino alienaci\u00f3n es frecuente en algunos borradores, por ejemplo, en los <a href=\"https:\/\/www.marxists.org\/archive\/marx\/works\/1857\/grundrisse\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\"><i>Grundrisse<\/i><\/a>, y aun si atraviesa de cierta manera todo el texto del libro primero, rara vez aparece expl\u00edcitamente en <i>El capital<\/i>.<\/p>\n<p>Marx incorpor\u00f3 referencias literarias y culturales al texto del tomo I como un modo de garantizar que su audiencia ser\u00eda capaz de comprenderlo. Roberts destaca que casi nunca utiliz\u00f3 el \u00ababstruso t\u00e9rmino\u00bb plusvalor sin agregar al lado la palabra \u00abexplotaci\u00f3n\u00bb, presuntamente con el fin de mantener la atenci\u00f3n de su audiencia. En la \u00e9poca en que Marx escribi\u00f3 <i>El capital<\/i>, el <i>Infierno <\/i>de Dante era una obra muy conocida (William Blake la hab\u00eda ilustrado). Es comprensible que Marx la haya tenido en cuenta.<\/p>\n<p>Como sea, las met\u00e1foras y las analog\u00edas son \u00fatiles, pero solo hasta cierto punto. Llevadas m\u00e1s all\u00e1 de sus l\u00edmites, pueden volverse equ\u00edvocas, cuando no peligrosas. Por ejemplo, una cosa es pensar el Estado en t\u00e9rminos org\u00e1nicos y otra es concebirlo como un organismo real que anhela y necesita un \u00abespacio vital\u00bb para sobrevivir (como fue el caso de la geopol\u00edtica alemana durante el nazismo y la teor\u00eda del <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Lebensraum\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\"><i>Lebensraum<\/i><\/a>).<\/p>\n<p><i>El capital <\/i>es particularmente vulnerable a esos malentendidos. Durante los cuarenta a\u00f1os que llevo <a href=\"https:\/\/www.youtube.com\/user\/readingcapital\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">ense\u00f1ando<\/a> el tomo I, descubr\u00ed que existen m\u00faltiples formas de leer y comprender el libro, que dependen de los distintos formaci\u00f3n (en el caso de estudiantes y acad\u00e9micos) y de experiencia pol\u00edtica (en el caso de un p\u00fablico m\u00e1s amplio, que abarca desde los presos de Maryland hasta sindicalistas, activistas locales y miembros que todav\u00eda militan en el Partido Comunista de Estados Unidos).<\/p>\n<p>Mi conclusi\u00f3n es que esa flexibilidad consagra el tino que tuvo Marx al elegir esa forma de presentaci\u00f3n. No solo comunica un mensaje universal, sino que lo hace por medio de una multitud de voces que logran capturar la atenci\u00f3n de personas diferentes. En ese sentido, Marx puso en pr\u00e1ctica <a href=\"https:\/\/www.sigloxxieditores.com\/libro\/elementos-fundamentales-para-la-critica-de-la-economia-politica-3-vols_17877\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">el principio<\/a> de que \u00ablo concreto es concreto porque es la s\u00edntesis de m\u00faltiples determinaciones\u00bb.<\/p>\n<p>Cada una de las lecturas surgidas de los distintos grupos de estudio de los que particip\u00e9 a lo largo de mi vida enriquecieron enormemente mi comprensi\u00f3n del texto. Por ejemplo, debo confesar que a los presos negros de Maryland les parec\u00eda obvio todo lo que Marx dec\u00eda, pero que me cost\u00f3 much\u00edsimo persuadir a los estudiantes de \u00e9lite del John Hopkins. Tambi\u00e9n cabe notar que los estudiantes formados en ciencias econ\u00f3micas suelen no comprender el libro, mientras que aquellos que cuentan con estudios en filosof\u00eda continental tienden a sacarle mucho m\u00e1s jugo. Y que los fil\u00f3sofos leen la obra de una forma muy distinta a la de los antrop\u00f3logos.<\/p>\n<p>En ese sentido, mi objeci\u00f3n a la lectura de Roberts no apunta contra su perspectiva particular. Tenemos mucho que aprender de su interpretaci\u00f3n. Celebro su esfuerzo en la medida en que logr\u00f3 devolver a Marx al centro del debate de la filosof\u00eda pol\u00edtica. Evidentemente, el problema no es que pretenda arrojar sobre un aspecto ampliamente ignorado del pensamiento de Marx, que probablemente fuerce a revisar ciertas interpretaciones. El problema es que elabora una lectura \u00fanica y excluyente, y que juzga y descarta a las otras como si fuesen completamente err\u00f3neas.<\/p>\n<p>En cualquier caso, mi objeci\u00f3n m\u00e1s importante es que Roberts a\u00edsla el libro primero de <i>El capital<\/i> como un texto independiente y pretende interpretarlo sin considerar su relaci\u00f3n con las otras obras de Marx. Lo hace bajo el supuesto, superficial pero conveniente, de que el resto de la obra no fue preparada para su publicaci\u00f3n y, por lo tanto, no lleg\u00f3 a adoptar una forma definitiva. Por mi parte, sospecho que la t\u00e1ctica de aislar el libro primero obedece sobre todo a que la analog\u00eda con el <i>Infierno <\/i>no funciona en el caso de los otros dos tomos.<\/p>\n<p>Como sea, considerar el tomo I como si fuera un tratado independiente plantea grandes problemas. Los tres tomos de <i>El capital <\/i>fueron dise\u00f1ados como una forma de diseccionar y representar el modo de producci\u00f3n capitalista como una totalidad.<\/p>\n<p>El primer tomo adopta el punto de vista de la producci\u00f3n.\u00a0<a href=\"https:\/\/www.marxists.org\/archive\/marx\/works\/1885-c2\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">El segundo tomo<\/a>comienza con una descripci\u00f3n de las distintas formas de circulaci\u00f3n del capital (dinero, mercanc\u00edas, producci\u00f3n) al interior de la totalidad y luego brinda un an\u00e1lisis detallado de las condiciones de realizaci\u00f3n del valor en el mercado.\u00a0<a href=\"https:\/\/www.marxists.org\/archive\/marx\/works\/1894-c3\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">El tercer tomo<\/a> trata sobre la distribuci\u00f3n del plusvalor bajo la forma dineraria. La producci\u00f3n, la realizaci\u00f3n y la distribuci\u00f3n, seguidos por la reinversi\u00f3n, hacen a la circulaci\u00f3n del capital como un todo. Marx <a href=\"https:\/\/www.marxists.org\/archive\/marx\/works\/1867-c1\/ch23.htm\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">explicita sus intenciones<\/a> en el tomo I:<\/p>\n<h5>La primera condici\u00f3n de la acumulaci\u00f3n consiste en que el capitalista haya conseguido vender sus mercanc\u00edas y reconvertir en capital la mayor parte del dinero as\u00ed obtenido. En lo que sigue [del tomo I de <i>El capital<\/i>], damos siempre por supuesto que el capital recorre de manera normal su proceso de circulaci\u00f3n. El an\u00e1lisis m\u00e1s detallado de este proceso corresponde al libro segundo. [\u2026] El capitalista que produce el plusvalor [\u2026] es por cierto el primer apropiador, pero en modo alguno el propietario \u00faltimo de ese plusvalor.\u00a0 Posteriormente tiene que compartirlo con capitalistas que desempe\u00f1an otras funciones [\u2026]. El plusvalor, pues, se <i>escinde <\/i>en varias partes. Sus fracciones corresponden a diversas categor\u00edas de personas y revisten <i>formas <\/i>diferentes e independientes entre s\u00ed, como ganancia, inter\u00e9s, ganancia comercial, renta de la tierra, etc. No hemos de examinar estas <i>formas transmutadas del plusvalor <\/i>antes del libro tercero. [\u2026] Suponemos aqu\u00ed, por una parte, que el capitalista que produce la mercanc\u00eda la <i>vende <\/i>a su valor [\u2026]. Por otra parte, el productor capitalista cuenta para nosotros como propietario de <i>todo <\/i>el plusvalor o, si se quiere, como representante de todos sus copart\u00edcipes en el bot\u00edn (<i>El capital<\/i>, Ed. S. XXI, Tomo I, Vol. 2, pp. 691-692).<\/h5>\n<p>El supuesto a lo largo de todo el libro primero es que las mercanc\u00edas se intercambian a su valor. As\u00ed se evita un problema <a href=\"https:\/\/www.marxists.org\/archive\/marx\/works\/1867-c1\/ch01.htm\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">identificado<\/a> al final de la primera secci\u00f3n del libro. \u00abNinguna cosa puede ser <i>valor<\/i> si no es un objeto para el uso. Si es in\u00fatil, tambi\u00e9n ser\u00e1 in\u00fatil el trabajo contenido en ella; no se contar\u00e1 como trabajo y no constituir\u00e1 valor alguno\u00bb (<i>El capital<\/i>, Ed. S. XXI, Tomo I, Vol. 1, pp. 50-51). Los deseos y las necesidades de una poblaci\u00f3n son fundamentales para la realizaci\u00f3n de los valores, pero todo depende de su capacidad de pago.<\/p>\n<p>Aunque Marx dice que \u00abla mercanc\u00eda ama al dinero\u00bb, aclara que \u00abnunca es sereno el curso del verdadero amor\u00bb. \u00a0La afirmaci\u00f3n sigue al reconocimiento de que los cambios en la divisi\u00f3n del trabajo y la creaci\u00f3n de nuevas necesidades suelen conducir a que ciertas mercanc\u00edas otrora fundamentales terminen siendo irrelevantes en el presente. Pero, dejando de lado el apartado sobre la acumulaci\u00f3n originaria, en el libro primero Marx asume que todo se intercambia a su valor y que el problema de la demanda efectiva no se plantea en el mercado.<\/p>\n<p>En funci\u00f3n de esos supuestos, Marx <a href=\"https:\/\/www.marxists.org\/archive\/marx\/works\/1867-c1\/ch25.htm\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">elabora<\/a> un modelo de la actividad capitalista que refleja \u00abel infierno\u00bb del trabajador:<\/p>\n<h5>[T]odos los m\u00e9todos para acrecentar la fuerza productiva social del trabajo [\u2026] mutilan al obrero convirti\u00e9ndolo en un hombre fraccionado, lo degradan a la condici\u00f3n de ap\u00e9ndice de la m\u00e1quina, mediante la tortura del trabajo aniquilan el contenido de este; le enajenan \u2014al obrero\u2014 las potencias espirituales del proceso laboral en la misma medida en que a dicho proceso se incorpora la ciencia como potencia aut\u00f3noma, vuelven constantemente anormales las condiciones bajo las cuales trabaja, lo someten durante el proceso de trabajo al m\u00e1s mezquino y odioso de los despotismos, transforman el tiempo de su vida en tiempo de trabajo, arrojan a su mujer y su prole bajo la rueda de Zhaganat del capital. [\u2026] De esto se sigue que a medida que se acumula el capital, empeora la situaci\u00f3n del obrero, <i>sea cual fuere su remuneraci\u00f3n<\/i>. La ley, finalmente, que <i>mantiene un equilibrio constante entre la sobrepoblaci\u00f3n relativa o<\/i><i>ej\u00e9rcito industrial de reserva y el volumen e intensidad de la acumulaci\u00f3n<\/i>, encadena al obrero al capital con grillos m\u00e1s firmes que las cu\u00f1as con que Hefesto asegur\u00f3 a Prometeo en la roca. Esta ley produce una <i>acumulaci\u00f3n de miseria <\/i>proporcionada a la <i>acumulaci\u00f3n del capital<\/i>. La acumulaci\u00f3n de riqueza en un polo es al propio tiempo, pues, acumulaci\u00f3n de miseria, tormentos de trabajo, esclavitud, ignorancia, embrutecimiento y degradaci\u00f3n moral en el polo opuesto, esto es, donde se halla la clase que <i>produce su propio producto como capital <\/i>(<i>El capital<\/i>, Ed. S. XXI, Tomo I, Vol. 3, pp. 804-805).<\/h5>\n<p>Basta pensar en los viejos <a href=\"http:\/\/marxengels.public-archive.net\/en\/ME1006en.html\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">informes de los inspectores fabriles<\/a>, en las noticias contempor\u00e1neas sobre los trabajadores suicidados en las plantas de Foxconn en Shenzhen (la que ensambla la computadora Apple en la que escribo) o en las espantosas condiciones de trabajo de las f\u00e1bricas textiles (que producen mis remeras en Bangladesh) para notar inmediatamente que Marx tiene un punto.<\/p>\n<p>Pero esa no es la historia completa. Hasta hace muy poco tiempo, la expectativa de vida de los trabajadores de Europa y Am\u00e9rica del Norte ven\u00eda en ascenso (pas\u00f3 de 35 a\u00f1os en 1820 a m\u00e1s de 70 en la actualidad). La descripci\u00f3n que hace Marx del infierno de los obreros es irreconocible para esos \u00abtrabajadores ricos\u00bb que cuentan con un sindicato, viven en barrios residenciales, tienen auto, televisor en el living y computadora port\u00e1til en la cocina y pasan las vacaciones en Espa\u00f1a o en el Caribe. Como dice <a href=\"https:\/\/www.theguardian.com\/news\/2007\/nov\/07\/guardianobituaries.obituaries\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Andr\u00e9 Gorz<\/a>, ese \u00abinfierno\u00bb est\u00e1 m\u00e1s vinculado al consumismo bobo y alienante y a la falta de tiempo que a las condiciones horribles del trabajo industrial.<\/p>\n<p>El segundo tomo, que Roberts ignora por completo, explica el desarrollo de esa alienaci\u00f3n. La demanda efectiva agregada de los trabajadores juega un rol fundamental a la hora de estabilizar la din\u00e1mica de la acumulaci\u00f3n.<\/p>\n<h5>Contradicci\u00f3n en el\u00a0 modo capitalista de producci\u00f3n: los obreros como compradores de mercanc\u00edas son importantes para el mercado. Pero como vendedores de su mercanc\u00eda \u2014la fuerza de trabajo\u2014 la sociedad capitalista tiene la tendencia de reducirlos al m\u00ednimo del precio. [\u2026] [L]a venta de las mercanc\u00edas, la realizaci\u00f3n del capital mercantil, y por ende tambi\u00e9n la del plusvalor, no est\u00e1 limitada por las necesidades de consumo de la sociedad en general, sino por las necesidades consumitivas de una sociedad en la cual la gran mayor\u00eda es siempre pobre y est\u00e1 condenada a serlo siempre (<i>El capital<\/i>, Ed. S. XXI, Tomo II, Vol. 4, pp. 386-387).<\/h5>\n<p>Marx repite el argumento en el libro tercero. La causa definitiva de las crisis, sugiere, es la restricci\u00f3n del poder de consumo obrero. Una vez abandonado el supuesto de que todo se intercambia a su valor, surge una imagen muy distinta del funcionamiento de la acumulaci\u00f3n de capital, que depende en \u00faltima instancia del \u00abconsumo racional\u00bb (racional en el sentido de la acumulaci\u00f3n capitalista).<\/p>\n<p>Lo dej\u00f3 en claro Henry Ford cuando adopt\u00f3 como pol\u00edtica de su f\u00e1brica automotriz la estrategia de la jornada laboral de ocho horas y 5 d\u00f3lares por d\u00eda. Se dio cuenta de que alguien deb\u00eda disponer del dinero suficiente como para comprar los Ford T que la empresa produc\u00eda en masa. Del mismo modo, los magnates de Silicon Valley apoyan el ingreso b\u00e1sico universal porque saben que las nuevas tecnolog\u00edas est\u00e1n dejando a mucha gente sin trabajo y que deben garantizar la demanda efectiva si quieren vender sus productos en el mercado.<\/p>\n<p>Roberts ignora todo esto. No dice nada sobre la \u00abunidad contradictoria\u00bb que forman la producci\u00f3n y la realizaci\u00f3n del valor, tan fundamental en el concepto de capital elaborado por Marx.<\/p>\n<p>Es probable que la decisi\u00f3n de Roberts de ignorar el marco m\u00e1s amplio del pensamiento de Marx provenga de su preocupaci\u00f3n por el <i>Infierno <\/i>de Dante, que sobre este tema no dice nada (aunque s\u00ed lo hace el <i>Fausto <\/i>de Goethe, otra obra que Marx cita con frecuencia). En cualquier caso, eso es lo que m\u00e1s me molesta del libro de Roberts: su tendencia a excluir todo aquello que no encaja en su tesis.<\/p>\n<p>Concedo que Roberts tiene raz\u00f3n cuando se queja de que suele prestarse demasiada atenci\u00f3n a la econom\u00eda y poca a la pol\u00edtica en la obra de Marx, pero es imposible corregir el desequilibrio mediante el rechazo completo de la econom\u00eda. Tambi\u00e9n hay evidencia de que, aun cuando public\u00f3 el libro, Marx pensaba que el tomo I no estaba terminado. Parte del material que Engels reuni\u00f3 en los otros tomos est\u00e1 muy bien trabajado y es dif\u00edcil imaginar que no habr\u00eda sido incorporado en una versi\u00f3n final. Tambi\u00e9n cabe suponer que Marx habr\u00eda puesto un gran \u00e9nfasis en los esquemas de reproducci\u00f3n del final del tomo II, tan comentados por la cr\u00edtica. Esos esquemas muestran que no es posible reducir continuamente el valor de la fuerza de trabajo y que, de hecho, es probable que a veces deba aument\u00e1rselo con el fin de evitar las crisis de realizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El material que nos dej\u00f3 Marx nos ayuda a entender por qu\u00e9 la reducci\u00f3n del porcentaje de la masa salarial en los ingresos nacionales de muchos pa\u00edses, iniciada en los a\u00f1os 1980 (tendencia que se adec\u00faa al pensamiento del tomo I), termin\u00f3 por crear un problema de demanda efectiva (del tipo presentado en el tomo II), disimulado en parte por la expansi\u00f3n del sistema crediticio (tema abordado en el libro tercero).<\/p>\n<p>El enfoque de Roberts es ciego a esos problemas. Es m\u00e1s, el tomo III, a pesar de su inacabamiento, muestra que la distribuci\u00f3n no representa un punto de llegada en la circulaci\u00f3n del capital. Es el punto de partida de una valorizaci\u00f3n renovada (los primeros cap\u00edtulos del tomo II dicen algo similar). Todo eso se adec\u00faa a la definici\u00f3n cristalina del capital que nos brinda Marx cuando habla de valor en constante movimiento. El pasaje de la reproducci\u00f3n simple \u2014que ocupa cap\u00edtulos enteros en los tomos I y II\u2014 a la reproducci\u00f3n ampliada, plantea el problema de la acumulaci\u00f3n infinita e ilimitada del capital.<\/p>\n<p>Este ciclo, seg\u00fan Marx, es un \u00abmal infinito\u00bb (en contraste con el infinito virtuoso de la reproducci\u00f3n simple) que conduce a otro tipo de infierno: una espiral de expansi\u00f3n a inter\u00e9s compuesto que se desentiende de todas las consecuencias ambientales, sociales o pol\u00edticas. El poder central detr\u00e1s de esa espiral es la circulaci\u00f3n del capital que rinde inter\u00e9s (es decir, mi fondo de jubilaci\u00f3n que en este momento busca la tasa de retorno m\u00e1s alta). Sin embargo, si leemos solo el tomo I de <i>El capital<\/i>, como sugiere Roberts, no solo no encontramos nada de esto, sino que perdemos la clave del libro.<\/p>\n<p>El debate de Marx sobre la acumulaci\u00f3n originaria sirve de prueba. En la secci\u00f3n s\u00e9ptima del tomo I, Marx trata el tema de la acumulaci\u00f3n originaria o primitiva. Entonces se reintegran al relato el usurero, el banquero, el comerciante, el terrateniente y el Estado (junto a sus deudas), al igual que el poder de la demanda efectiva en el mercado. Pero Roberts est\u00e1 tan ansioso por alinear todo al esquema de Dante que no percibe el significado que tiene esa modificaci\u00f3n radical de los supuestos iniciales. En cambio, considerando la analog\u00eda con Dante, solo encuentra en la acumulaci\u00f3n originaria una serie de traiciones:<\/p>\n<h5>Los elementos del capitalismo fueron liberados por la traici\u00f3n que acometieron los se\u00f1ores contra el orden feudal y por su falta de lealtad a los v\u00ednculos de confianza que hab\u00edan definido hasta entonces su poder social. Los beneficiarios de esa traici\u00f3n, una clase naciente de agricultores capitalistas, dieron un giro de 180 grados, esclavizaron a sus patrones y sometieron a los terratenientes a la dominaci\u00f3n del mercado. El Estado, transformado por esas revoluciones en un sirviente corrupto del crecimiento econ\u00f3mico, act\u00faa siempre con el fin de mantener a la masa de sus s\u00fabditos \u2014de los que pretende ser la comunidad\u2014 en la pobreza y la desesperaci\u00f3n, y de utilizar sus fuerzas organizadas para desplegar una pol\u00edtica de conquista, saqueo y colonizaci\u00f3n. En fin, la econom\u00eda pol\u00edtica, la ciencia de la riqueza y la propiedad capitalistas, traiciona sus ideales [\u2026]. El capital solo puede existir y expandirse mientras la existencia de los trabajadores que le dan forma est\u00e9 condenada a la inseguridad y a la degradaci\u00f3n permanentes. Por su propia naturaleza, el capital debe traicionar siempre a su creador.<\/h5>\n<p>Es un argumento persuasivo y, hasta donde s\u00e9, es probable que sea correcto en t\u00e9rminos hist\u00f3ricos. Pero no es lo que dijo Marx.<\/p>\n<p>Marx destac\u00f3 la importancia de las formas \u00abantediluvianas\u00bb del capital: los comerciantes, los usureros y los banqueros. \u00abEn el curso de nuestra investigaci\u00f3n\u00bb, dice Marx en el tomo I, \u00abnos encontraremos con que tanto el <i>capital comercial<\/i>como el <i>capital que rinde inter\u00e9s<\/i> son formas <i>derivadas<\/i>, y a la vez veremos cu\u00e1les son las razones de que, <i>hist\u00f3ricamente<\/i>, aparezcan con <i>anterioridad <\/i>a la moderna <i>forma b\u00e1sica <\/i>del capital\u00bb (<i>El capital<\/i>, Ed. S. XXI, Tomo I, Vol. 1, pp. 201). Esas figuras desaparecen completamente en la lectura de Roberts.<\/p>\n<p>En otra parte, en el tomo III, Marx realiza precisiones fundamentales sobre los siguientes temas: \u00abConsideraciones hist\u00f3ricas sobre el capital comercial\u00bb (Cap\u00edtulo XX), \u00abCondiciones precapitalistas\u00bb (Cap\u00edtulo XXXVI) y \u00abG\u00e9nesis de la renta capitalista de la tierra\u00bb (Cap\u00edtulo XLVII). Tambi\u00e9n tenemos el largo debate sobre las formaciones sociales precapitalistas de los <i>Grundrisse<\/i>. Todos esos textos deben ser le\u00eddos con atenci\u00f3n. De hecho, hasta el <i>Manifiesto del Partido Comunista <\/i>destaca el rol del capital comercial.<\/p>\n<p>Pero Roberts ignora todos esos temas. Su lectura de \u00abtraici\u00f3n y corrupci\u00f3n\u00bb contradice la conocida tesis de que Marx no interpreta el cambio hist\u00f3rico en t\u00e9rminos de las motivaciones o deslealtades individuales, ni siquiera colectivas, sino como manifestaci\u00f3n de procesos sociales que se desarrollan a espalda de sus agentes.<\/p>\n<p>En ese sentido, Shakespeare es mucho mejor gu\u00eda que Dante. En <a href=\"https:\/\/www.um.es\/shakespeare\/traducciones\/documentos\/kj02acto2.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\"><i>El rey Juan<\/i><\/a>, el Bastardo (y es significativo que sea un heredero ileg\u00edtimo), pronuncia el siguiente mon\u00f3logo:<\/p>\n<p><em>\u00a1Oh mundo! \u00a1Torpes reyes! \u00a1Torpe arreglo!<br \/>\nEse se\u00f1or de pl\u00e1cido semblante:<br \/>\n\u00a1El inter\u00e9s, que tanto nos halaga!<br \/>\n\u00a1El inter\u00e9s, del mundo atractivo!<br \/>\nEste mundo, de suyo equilibrado<br \/>\nEn superficie horizontal, resbala<br \/>\nEn recta direcci\u00f3n; pero ese impulso,<br \/>\nEse atractivo infame, esa tendencia,<br \/>\nEse inter\u00e9s, a abandonar le obliga<br \/>\nSu marcha regular, su fin marcado,<br \/>\nSu camino, su prop\u00f3sito y objeto.<br \/>\n[\u2026]<br \/>\n\u00bfY al inter\u00e9s por qu\u00e9 motivo acuso?<br \/>\nPorque no me sedujo todav\u00eda,<br \/>\nNo porque yo la facultad tuviere<br \/>\nDe conseguir tener cerrado el pu\u00f1o<br \/>\nCuando sus dulces \u00e1ngeles pretendan<br \/>\nHalagarme la palma de la mano.<br \/>\nPor eso yo con mano aun no probada,<br \/>\nCual mendigo infeliz al rico acuso.<br \/>\nPues bien; mientras que yo mendigo fuere<br \/>\nLo acusar\u00e9 y dir\u00e9 que no hay pecado<br \/>\nMayor que rico ser; y siendo rico,<br \/>\nSer\u00e1 virtud en m\u00ed decir entonces<br \/>\nQue es el vicio m\u00e1s grande la indigencia.<br \/>\nPues que hay reyes que acallan su conciencia<br \/>\nD\u00e1ndole al inter\u00e9s la preferencia<br \/>\nMi dios debe ser mi conveniencia.<\/em><\/p>\n<p>Los procesos que est\u00e1n en juego son la mercantilizaci\u00f3n y la generalizaci\u00f3n del dinero. \u00abLa circulaci\u00f3n de mercanc\u00edas es el punto de partida del capital\u00bb, <a href=\"https:\/\/www.marxists.org\/archive\/marx\/works\/1867-c1\/ch04.htm\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">confirma <\/a>Marx, y, en los <i>Grundrisse<\/i>, la disoluci\u00f3n de la comunidad tradicional por medio de la monetizaci\u00f3n, al punto de que el dinero se convierte en la comunidad misma, es postulada como una precondici\u00f3n necesaria del incremento del capital industrial.<\/p>\n<p>Aunque la Gran Breta\u00f1a medieval, el escenario de la lectura de Roberts, era una econom\u00eda perif\u00e9rica, la isla no estaba tan lejos del centro de las ciudades Estado italianas, las ferias de Champa\u00f1a, los bancos b\u00e1varos y por eso estuvo vinculada a la protoindustrializaci\u00f3n que atravesaron Italia y Flandes en el siglo XII. Entonces se origin\u00f3 la demanda de lana que llev\u00f3 a la generalizaci\u00f3n de la ganader\u00eda ovina en Gran Breta\u00f1a, primero a cargo de los monjes cistercienses y m\u00e1s tarde, despu\u00e9s de la expropiaci\u00f3n de las tierras mon\u00e1sticas, bajo la direcci\u00f3n de una nueva clase terrateniente orientada al mercado.<\/p>\n<p>Por supuesto, hubo mucha traici\u00f3n y corrupci\u00f3n, pero la historia m\u00e1s importante es la de esos procesos profundos, que muestran que la expansi\u00f3n de la mercantilizaci\u00f3n y la monetizaci\u00f3n surgidas en Europa (donde el sistema de partida doble estaba muy instalado) jugaron un rol necesario, aunque no suficiente, en el desarrollo del capitalismo industrial en Gran Breta\u00f1a.<\/p>\n<h3>Tierra, trabajo y dinero eran mercanc\u00edas mucho antes de que el capital entrara en escena. El problema, al menos para Marx, fue mostrar c\u00f3mo esas formas precapitalistas se transformaron y adaptaron para funcionar como valor en continuo movimiento en el marco del capital industrial.<\/h3>\n<h4>Llego as\u00ed al punto que m\u00e1s me interesa de la lectura de Roberts y que espero que encuentre eco en la cr\u00edtica, pues plantea una serie de temas sumamente interesantes. Abordar la filosof\u00eda pol\u00edtica de Marx es importante y la insistencia de Roberts de hacerlo a trav\u00e9s de sus v\u00ednculos con la tradici\u00f3n socialista es un gran acierto.<\/h4>\n<p>Roberts se interesa especialmente en la relaci\u00f3n de Marx con Proudhon, Fourier, Saint-Simon y Robert Owen. La ret\u00f3rica de esa tradici\u00f3n socialista est\u00e1 centrada en los temas de la igualdad y la justicia social y en la dignidad y el respeto que merecen los trabajadores.<\/p>\n<p>Pero Roberts objeta con fuerza \u2014y, desde mi punto de vista, con justeza\u2014 la tesis de <a href=\"https:\/\/www.theguardian.com\/world\/2009\/aug\/10\/ga-cohen-obituary\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">G. A. Cohen<\/a>, que sostiene que el pensamiento pol\u00edtico de Marx cabe completamente en esa tradici\u00f3n. Marx, dice Roberts, rompi\u00f3 con el socialismo moralista. Remont\u00f3 la historia hasta alcanzar la antigua tradici\u00f3n aristocr\u00e1tica del gobierno republicano como ausencia de dominaci\u00f3n. Transformada por la experiencia de la industria capitalista, la relectura de Marx produjo una perspectiva pol\u00edtica singular que muestra los contornos posibles de una alternativa anticapitalista.<\/p>\n<p>No estoy seguro de que la tesis sea correcta, pero definitivamente remite a un tema importante. Si la igualdad y la justicia social no bastan para definir una alternativa socialista, \u00bfqu\u00e9 pol\u00edticas deber\u00edan ocupar su lugar?<\/p>\n<p>Marx pensaba que la soluci\u00f3n no era el retorno nost\u00e1lgico al asociacionismo o al mutualismo derivados de las pr\u00e1cticas artesanales \u00edntimas y a peque\u00f1a escala, pol\u00edtica que pregonaba Proudhon y que sigue influyendo en las iniciativas anticapitalistas de los anarquistas y de ciertos activismos territoriales.<\/p>\n<p>Marx se negaba a renunciar al progreso evidente que representa el aumento de la productividad del trabajo del capitalismo industrial. El problema era y sigue siendo encontrar un m\u00e9todo para generalizar una alternativa, sin rechazar las mejoras productivas y preservando el ideal de la asociaci\u00f3n de trabajadores libres que controlan los medios de producci\u00f3n.<\/p>\n<p>Por ejemplo, en medio de su an\u00e1lisis de los esquemas de reproducci\u00f3n macroecon\u00f3micos del tomo II, Marx anuncia su intenci\u00f3n de \u00abinvestigar despu\u00e9s c\u00f3mo se presentar\u00eda esto en el supuesto de que la producci\u00f3n fuera colectiva y no poseyera la forma de la producci\u00f3n de mercanc\u00edas\u00bb. Marx no lleg\u00f3 a hacerlo. Pero fue esa idea la que llev\u00f3 a los encargados de la planificaci\u00f3n centralizada sovi\u00e9ticos a fundir sus modelos input-output con los esquemas de reproducci\u00f3n.<\/p>\n<p>Por supuesto, como demostr\u00f3 la experiencia sovi\u00e9tica, no se trataba simplemente de un problema matem\u00e1tico y t\u00e9cnico. Como bien se\u00f1ala Roberts, en el tomo I Marx imagin\u00f3 \u00abuna asociaci\u00f3n de hombres libres\u00bb que trabajan \u00abcon medios de producci\u00f3n colectivos\u00bb y emplean, \u00abconscientemente, sus muchas fuerzas de trabajo individuales como <i>una <\/i>fuerza de trabajo social\u00bb. Pero la cuesti\u00f3n era qui\u00e9n y c\u00f3mo organizar una sociedad as\u00ed.<\/p>\n<p>Roberts pone a Marx del lado de <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Robert_Owen\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Robert Owen<\/a>. Piensa que Owen representa el puente entre el antiguo republicanismo aristocr\u00e1tico y el socialismo del futuro fundado en la autoorganizaci\u00f3n de los trabajadores industriales. Es cierto que en el tomo III, incompleto como est\u00e1, Marx compara desfavorablemente a Saint-Simon con Owen.<\/p>\n<p>Pero en este punto tropieza el argumento Roberts, pues decide ignorar la nota al pie de Engels: \u00abAl reelaborar el manuscrito, Marx seguramente hubiese modificado en gran medida este pasaje\u00bb, argumenta Engels, antes de afirmar que \u00abMarx solo habl\u00f3 con admiraci\u00f3n del genio y de la mente enciclop\u00e9dica de Saint-Simon. Si en sus primeros trabajos este ignoraba la oposici\u00f3n entre la burgues\u00eda y el proletariado, [eso] se explica a partir de la situaci\u00f3n econ\u00f3mica y pol\u00edtica de la Francia de aquel entonces. Si Owen ve\u00eda m\u00e1s lejos en este aspecto, ello ocurr\u00eda porque viv\u00eda en otro ambiente, en medio de la revoluci\u00f3n industrial y de un antagonismo de clases que se agravaba agudamente\u00bb (<i>El capital<\/i>, Ed. S. XXI, Tomo III, Vol. 7, p. 780).<\/p>\n<p>El comentario de Engels es muy importante. Casi toda la teor\u00eda socialista y comunista con la que se encontraron Marx y Engels surgi\u00f3 del trabajo artesanal que predominaba, por ejemplo, en los talleres de Par\u00eds de los a\u00f1os 1830 y 1840 (o incluso antes en los casos de Fourier y Saint-Simon). Engels quiz\u00e1s haya sido el primero en abordar frontalmente los horrores del sistema fabril en su libro <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/La_situaci%C3%B3n_de_la_clase_obrera_en_Inglaterra#:~:text=La%20situaci%C3%B3n%20de%20la%20clase%20obrera%20en%20Inglaterra%20es%20uno,m%C3%A1s%20conocidos%20de%20Friedrich%20Engels.&amp;text=Fue%20el%20primer%20libro%20de,coraz%C3%B3n%20de%20la%20Revoluci%C3%B3n%20Industrial.\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\"><i>La situaci\u00f3n de la clase obrera en Inglaterra<\/i><\/a>, publicado en 1844. Si Proudhon militaba a favor del artesanado, Marx fue sobre todo el te\u00f3rico del capitalismo industrial y del trabajo fabril.<\/p>\n<p>Hoy la transici\u00f3n del trabajo artesanal al trabajo fabril se nos presenta como un dato evidente, pero, como muestra el registro de Engels, en aquella \u00e9poca fue un acontecimiento traum\u00e1tico y dif\u00edcil, cuando no imposible, de elaborar anal\u00edticamente. El caso de Proudhon es significativo. Como el artesanado no estaba separado de los medios de producci\u00f3n inmediatos (las herramientas del gremio), Proudhon pensaba que la explotaci\u00f3n estaba en el mercado, en la subsunci\u00f3n formal del trabajo al poder del capital comercial y en el sistema monetario y crediticio. Proudhon b\u00e1sicamente no logr\u00f3 comprender el significado de la producci\u00f3n de plusvalor en el marco de la denominada \u00absubsunci\u00f3n real\u00bb del trabajo, descripta ampliamente en el cap\u00edtulo XIII de <i>El capital<\/i>.<\/p>\n<p>Ese es el punto donde se encuentran Marx y Owen. Ambos abordaron el desaf\u00edo de crear una forma de socialismo que conservara la evidente productividad de la tecnolog\u00eda y la maquinaria fabriles y liberara al mismo tiempo al trabajador de todas las estructuras de explotaci\u00f3n, apropiaci\u00f3n y dominaci\u00f3n. (Los comentarios ocasionales de Marx sobre los efectos positivos que ten\u00eda el desarrollo tecnol\u00f3gico en la vida individual y familiar de los trabajadores prefiguraron ciertos elementos en ese sentido).<\/p>\n<p>Por lo tanto, Roberts hace bien al buscar en Marx una figura distinta del largo linaje de socialistas que lo precedieron. Pero el problema de Marx era construir una forma de organizaci\u00f3n que fuera m\u00e1s all\u00e1 del retorno nost\u00e1lgico a la producci\u00f3n artesanal. Y es precisamente en ese punto que Saint-Simon sobresale entre los socialistas.<\/p>\n<p>Vale la pena revisar las ideas de Saint-Simon porque brindan un fundamento materialista hist\u00f3rico a la cr\u00edtica que Roberts dirige contra G. A. Cohen. Saint-Simon, destaca Marx, distingu\u00eda entre \u00ab<i>travailleurs<\/i>\u00bb (propietarios que organizaban la producci\u00f3n capitalista en tanto \u00abtrabajadores\u00bb) y \u00ab<i>ouvriers<\/i>\u00bb (los \u00abobreros\u00bb que empleaban). Seg\u00fan Saint-Sim\u00f3n, los enemigos principales eran los rentistas parasitarios (esos personajes t\u00edpicos de las novelas de Jane Austen).<\/p>\n<p>Saint-Simon reconoc\u00eda que era dif\u00edcil que los <i>travailleurs <\/i>se organizaran colectivamente para realizar las obras p\u00fablicas de gran escala que requer\u00eda el progreso humano. Cuando Saint-Simon defend\u00eda la asociaci\u00f3n, ten\u00eda en mente a esos <i>travailleurs<\/i>. Esto llev\u00f3 a que Marx se pregunte, en el tomo III, si las sociedades por acciones, como asociaciones de <i>travailleurs<\/i>, no podr\u00edan representar, en caso de ser democratizadas para incluir a los <i>ouvriers<\/i>, un elemento progresivo. Era la alternativa que exploraba Owen.<\/p>\n<p>Pero, en manos de la facci\u00f3n saint-simoniana francesa (entre cuyos miembros estaba Luis Bonaparte, quien coqueteaba con la idea de fundar un canal que pasara por el istmo de Panam\u00e1), el proyecto se convirti\u00f3 r\u00e1pidamente en un instrumento de especulaci\u00f3n. Sin embargo, Saint-Simon propuso modos de gobierno y administraci\u00f3n colectivos que hubiesen permitido evitar ese tipo de perversi\u00f3n y tal vez sea ese el motivo que explica la simpat\u00eda de Marx.<\/p>\n<p>Como sea, Saint-Simon es importante, pues la organizaci\u00f3n t\u00edpica de buena parte de la generaci\u00f3n de valor en nuestras sociedades contempor\u00e1neas responde a su esquema. El propietario de un restaurant de Manhattan es un <i>travailleur<\/i> que autoexplota su fuerza de trabajo y tambi\u00e9n contrata <i>ouvriers<\/i>. Casi todas las tareas tercerizadas y la producci\u00f3n cultural \u2014para comprobarlo, basta entrar a cualquier peque\u00f1a empresa de arquitectura o de arte\u2014, por no decir nada del trabajo digital, se organizan siguiendo las mismas l\u00edneas.<\/p>\n<p>Cuando uno pregunta d\u00f3nde desemboca \u2014y se realiza\u2014 todo el valor creado conjuntamente por los <i>travailleurs <\/i>y los <i>ouvriers<\/i>, la respuesta es en los bancos, en los capitalistas comerciales o en los rentistas. La autoexplotaci\u00f3n en el mundo del trabajo digital, que alimenta las cuentas de Google, Amazon y empresas similares, nos plantea un gran problema.<\/p>\n<p>Por lo tanto, la dificultad sigue siendo encontrar una forma de gobierno consistente con el objetivo de la libre asociaci\u00f3n y con la necesidad de organizar la macroeconom\u00eda en t\u00e9rminos productivos y constructivos (incluyendo la producci\u00f3n de toda la infraestructura necesaria).<\/p>\n<p>Saint-Simon bosquej\u00f3 una respuesta posible y las formas de organizaci\u00f3n puestas en pr\u00e1ctica durante la <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Comuna_de_Par%C3%ADs\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Comuna de Par\u00eds<\/a> impresionaron a Marx. En muy poco tiempo, los comuneros implementaron todo tipo de innovaciones gubernamentales (que Marx no hab\u00eda previsto). Los <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Ej%C3%A9rcito_Zapatista_de_Liberaci%C3%B3n_Nacional#:~:text=El%201%20de%20enero%20de%201994%2C%20el%20Ej%C3%A9rcito%20Zapatista%20de,Chiapas%2C%20conocida%20como%20levantamiento%20zapatista.\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">zapatistas<\/a> y el movimiento kurdo de <a href=\"https:\/\/www.jacobinmag.com\/2016\/11\/rojava-syria-kurds-ypg-pkk-ocalan-turkey\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Rojava<\/a> son ejemplos contempor\u00e1neos. Los principios de socialismo confederal que adoptaron merecen mucha atenci\u00f3n. Pero seguimos enfrentando las mismas dificultades y por eso pienso que el problema que plantea Roberts es importante.<\/p>\n<p>Con todo, su lectura del movimiento socialista est\u00e1 marcada por una ausencia significativa. Ignora totalmente el elemento jacobino. No deja de ser extra\u00f1o cuando se considera el \u00e9nfasis que pone el autor en las deudas de Marx para con la antigua tradici\u00f3n del republicanismo. Es probable que Roberts tenga raz\u00f3n al decir que Marx se hace eco de una tradici\u00f3n antigua que subraya la importancia de <a href=\"https:\/\/www.jacobinmag.com\/2015\/08\/knights-of-labor-jim-crow-labor-populism-reconstruction\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">liberarse de toda dominaci\u00f3n<\/a> a trav\u00e9s del gobierno republicano. Pero me cuesta comprender que lo haga sin antes plantear la cuesti\u00f3n del republicanismo jacobino, que es muy distinta.<\/p>\n<p>En ese sentido, hay que estudiar con atenci\u00f3n las relaciones entre Marx y <a href=\"https:\/\/www.jacobinmag.com\/2017\/02\/louis-auguste-blanqui-france-paris-commune-revolution-marx\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Auguste Blanqui<\/a>, una figura important\u00edsima de la historia socialista de Francia. La tendencia de Blanqui fue una fuerza de peso en la Comuna y deber\u00edamos estudiar cr\u00edticamente la presencia de la corriente jacobina a lo largo de toda la historia del socialismo y del comunismo.<\/p>\n<p>Saint-Simon limit\u00f3 el gobierno a la administraci\u00f3n de las cosas y dej\u00f3 fuera a las personas. La corriente jacobina contradijo esa regla y enfrent\u00f3 abiertamente la cuesti\u00f3n del gobierno popular como uno de los elementos esenciales de la transici\u00f3n del capitalismo al comunismo. Es muy probable, por ejemplo, que Marx haya tomado de Blanqui la idea de dictadura del proletariado. No es un tema f\u00e1cil y esquivarlo no sirve de nada. Pero ese es otro debate.<\/p>\n<p>Fuente: Jacobinlat.com<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>David Harvey discute las tesis de Marx\u2019s Inferno, obra en la que William Clare Roberts propone mirar El capital a trav\u00e9s del lente de la teor\u00eda pol\u00edtica y del Infierno de Dante. 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