{"id":3546,"date":"2022-08-31T02:10:55","date_gmt":"2022-08-31T02:10:55","guid":{"rendered":"http:\/\/uninomadasur.net\/?p=3546"},"modified":"2022-08-31T02:10:55","modified_gmt":"2022-08-31T02:10:55","slug":"el-legado-de-zimmerwald-al-reves","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/uninomadasur.net\/?p=3546","title":{"rendered":"El legado de Zimmerwald al rev\u00e9s"},"content":{"rendered":"<p>por Bruno Cava<\/p>\n<p><em>\u00abEl sentido hist\u00f3rico, cuando act\u00faa y saca sus consecuencias sin control, desarraiga el futuro, porque destruye todas las ilusiones y quita a las cosas existentes la \u00fanica atm\u00f3sfera en la que pueden vivir. Nietzsche, \u00abSobre la utilidad y el da\u00f1o de la historia para la vida\u00bb (1874, trad. Monica Rimoldi<\/em>)<\/p>\n<p>En agosto de 1914, la invasi\u00f3n de B\u00e9lgica por el Imperio Alem\u00e1n result\u00f3 en la escisi\u00f3n irreconciliable de la Segunda Internacional Socialista. Ante el estallido de la Gran Guerra, la federaci\u00f3n internacionalista formada por partidos y organizaciones de izquierda de varios pa\u00edses se escindi\u00f3 en dos bandos. Por un lado, los intervencionistas (o defensores), partidarios de cerrar filas con sus respectivos gobiernos nacionales para fortalecer el esfuerzo b\u00e9lico. Por otro lado, los neutralistas, a quienes creo que ser\u00eda mejor definir como derrotistas por las razones que expondr\u00e9 a continuaci\u00f3n, para los cuales la guerra fue una disputa entre patrones y trabajadores que no deben aceptar que se los enfrente como carne de ca\u00f1\u00f3n por intereses capitalistas. La propaganda socialista, en la l\u00ednea derrotista, consisti\u00f3 en canalizar el odio nacionalista incitado por la propaganda b\u00e9lica hacia el verdadero enemigo de clase: los capitalistas de todos los pa\u00edses.<br \/>\nEn Francia, el socialista Jean Jaur\u00e8s asumi\u00f3 el liderazgo del movimiento antib\u00e9lico en la prensa: acab\u00f3 siendo asesinado por un ultranacionalista el 31 de julio de 1914, mientras desayunaba en el Caf\u00e9 du Croissant del Boulevard Montmartre de Par\u00eds. Tres d\u00edas despu\u00e9s, la Tercera Rep\u00fablica Francesa decret\u00f3 la movilizaci\u00f3n general y se declar\u00f3 formalmente la guerra a los Imperios Centrales. Liebknecht, el antimilitarista alem\u00e1n, argument\u00f3 claramente, tanto dentro, como fuera del Partido Socialista (SPD) que los soldados deber\u00edan dejar de dispararse unos a otros y confraternizar frente a los oficiales. En 1916, Liebknecht convoc\u00f3 una peque\u00f1a manifestaci\u00f3n contra la guerra en Berl\u00edn que r\u00e1pidamente fue rodeada por el ej\u00e9rcito. Sin rendirse, el socialista grit\u00f3 \u201c\u00a1Abajo la guerra! \u00a1Abajo el gobierno!\u201d. Por ello fue condenado por traici\u00f3n y pas\u00f3 los \u00faltimos a\u00f1os de la Gran Guerra en una prisi\u00f3n alemana.<br \/>\nPara escapar de la persecuci\u00f3n, los derrotistas comenzaron a reunirse en Suiza, un pa\u00eds neutral. Se reunieron en 1915 en el peque\u00f1o pueblo de Zimmerwald, donde se sentaron las bases program\u00e1ticas de lo que ser\u00eda la Tercera Internacional o Komintern (1919-1943). La tesis principal de la \u00abizquierda de Zimmerwald\u00bb, tal como se defin\u00eda en la tradici\u00f3n marxista, era que la Gran Guerra deb\u00eda clasificarse como una guerra imperialista. La guerra respondia a la compulsi\u00f3n estructural del capitalismo en crisis. Bajo la \u00e9gida del capital financiero, a partir de la d\u00e9cada de 1860, la guerra fue una consecuencia l\u00f3gica del recrudecimiento de las disputas capitalistas por los mercados y las ganancias. La fase de monopolio y financiera de la competencia entre los imperios europeos los hab\u00eda llevado, al principio, a dividir \u00c1frica y Asia para derramar el exceso de capital, y luego a luchar entre s\u00ed para hacerse con una parte mayor. Por una necesidad interna, los imperialismos proyectaron guerras brutales sobre las colonias que, en una vuelta exasperada, terminaron por instaurar la misma barbarie mecanizada en los centros europeos del sistema -como efectivamente ocurri\u00f3 en agosto de 1914, con el estallido de la Primera Guerra Mundial.<\/p>\n<p>Entre los derrotistas de Zimmerwald, Lenin fue tan vehemente como para escribir la tesis internamente controvertida de que, desde el punto de vista de los comunistas rusos, si uno de los imperios en guerra iba a ser derrotado, deb\u00eda ser la propia Rusia. El imperio de los zares fue visto por Lenin como el peor de los imperialismos de la \u00e9poca, porque \u201coprim\u00eda a un mayor n\u00famero de naciones y a una mayor masa de poblaci\u00f3n en Europa y Asia\u201d [1]. El zarismo represent\u00f3 en su momento lo peor de ambos mundos: la modernizaci\u00f3n despojadora de los trabajadores de las ciudades y el campo, y la preservaci\u00f3n de las estructuras retr\u00f3gradas del Antiguo R\u00e9gimen. La tr\u00edada sagrada del imperialismo ruso, que consiste en la autocracia pol\u00edtica, la ortodoxia religiosa y la rusificaci\u00f3n cultural [2], se mantuvo sin cambios incluso con la llegada de la industrializaci\u00f3n a fines del siglo XIX.<br \/>\nLa izquierda original de Zimmerwald no era pacifista en abstracto, seg\u00fan una defensa idealista que atribuye el mal a la guerra para definir la paz con su negativa, la no guerra. La paz no es una patata. La paz iba a ser el fin \u00faltimo de una construcci\u00f3n pol\u00edtica capaz de desactivar los mecanismos capitalistas que generan la guerra. Tras haber destruido el resorte capitalista de la competencia fratricida, los socialistas deb\u00edan institucionalizar un nuevo modo de producci\u00f3n basado en la solidaridad, la colaboraci\u00f3n y la ausencia de jerarqu\u00edas entre europeos y no europeos. Esto s\u00f3lo podr\u00e1 ocurrir con la superaci\u00f3n de la sociedad capitalista y la liberaci\u00f3n de todos los pueblos colonizados, en beneficio del sistema socialista en todos los pa\u00edses, a escala mundial. Una de las tesis m\u00e1s enf\u00e1ticas de Zimmerwald consist\u00eda en la primac\u00eda de la unidad internacional del movimiento proletario sobre los \u00e1mbitos nacionales, que sin embargo segu\u00edan siendo espacios decisivos para la acci\u00f3n socialista.<br \/>\nLa mayor\u00eda de los socialistas derrotistas defend\u00edan t\u00e1cticas de agitaci\u00f3n entre los trabajadores y soldados movilizados, el sabotaje del esfuerzo b\u00e9lico y la deserci\u00f3n generalizada de las trincheras y las f\u00e1bricas de armamento. Las furiosas intervenciones de Lenin llevaron a la izquierda de Zimmerwald a hacer una propuesta pol\u00edtica m\u00e1s audaz. Ante la maduraci\u00f3n de condiciones extraordinarias resultantes de la Gran Guerra, la tarea deb\u00eda ser la de organizar la transici\u00f3n activa de la guerra imperialista a la guerra civil de clases entre el proletariado y la clase dominante. Aunque esta maniobra parec\u00eda nebulosa y dif\u00edcil de implementar en 1915-16, Lenin insisti\u00f3 en que los derrotistas \u00abtodav\u00eda deben trabajar en esta direcci\u00f3n\u00bb, porque estaba convencido de que las presiones de la guerra proporcionar\u00edan el momento adecuado. Esto se convirti\u00f3 en el n\u00facleo del pacifismo revolucionario desarrollado durante la Primera Guerra Mundial.<br \/>\nLa prolongada distensi\u00f3n en el tiempo y el espacio de insoportables trincheras y ensordecedores combates provoc\u00f3 un profundo cansancio de los gobiernos involucrados en el esfuerzo b\u00e9lico, especialmente de aquellos que terminar\u00edan el conflicto del lado perdedor. El desmoronamiento de las condiciones de gobernabilidad fue disruptivo en la Rusia zarista, cuya desorganizaci\u00f3n masiva y hambruna redujeron a gran parte de la poblaci\u00f3n a la miseria y el hambre. En este contexto, los derrotistas propagandearon mensajes para el fin de la guerra, vincul\u00e1ndola al fin de las privaciones y al establecimiento de un nuevo r\u00e9gimen de propiedad y producci\u00f3n. En octubre de 1917, el exitoso asalto al Palacio de Invierno por parte de los bolcheviques fue percibido por la izquierda como una demostraci\u00f3n de la correcci\u00f3n visionaria de la l\u00ednea derrotista de la izquierda de Zimmerwald. Despu\u00e9s de ese mot\u00edn, que parec\u00eda confirmar el teorema leninista, las piezas del domin\u00f3 capitalista comenzar\u00edan a caer una tras otra por iniciativa del proletariado dirigido por las vanguardias socialistas.<br \/>\nComo sabemos, el entusiasmo no dur\u00f3. El fracaso de los intentos revolucionarios posteriores en Alemania y Hungr\u00eda demostr\u00f3 que el sistema capitalista a\u00fan no hab\u00eda agotado todos sus recursos. Asediados en la fortaleza roja, los bolcheviques se dejaron cooptar gradualmente por los imperativos de supervivencia. En este tortuoso proceso, las formas de opresi\u00f3n contra las que hab\u00edan discutido y combatido durante toda su vida volvieron gradualmente, transfiguradas y a veces agravadas, para perseguirlos a ellos y al movimiento comunista en su conjunto.<br \/>\n***<br \/>\nCuando Putin decidi\u00f3 invadir Ucrania en febrero de 2022, la primera imagen que me vino a la mente fue el s\u00e1ndwich de Sartre. Entre septiembre de 1939 y junio de 1940, el interludio de alta tensi\u00f3n que precedi\u00f3 a la invasi\u00f3n nazi de Francia, tambi\u00e9n conocida como la \u00abGuerra Extra\u00f1a\u00bb (dr\u00f4le de guerre), Sartre se desempe\u00f1\u00f3 como meteor\u00f3logo del ej\u00e9rcito en la regi\u00f3n de Alsacia, cerca de la frontera con Alemania. Pacifista y antimilitarista ac\u00e9rrimo, Sartre no dud\u00f3 en acudir al llamado militar cuando se enter\u00f3 de la invasi\u00f3n de Polonia por parte del ej\u00e9rcito de Hitler. En los diarios de Sartre sobre este per\u00edodo de servicio activo, hay un pasaje que se volver\u00eda ic\u00f3nico en la filosof\u00eda existencialista. Sartre relata la experiencia de una terrible angustia que sinti\u00f3 durante el desayuno, cuando concluy\u00f3 que nada, absolutamente nada, ninguna fuerza en el universo, pod\u00eda desvirtuar el acto libre y contingente de tomar los pedazos de pan del plato y masticarlos&#8230; o bien no [3].<br \/>\nNinguna explicaci\u00f3n de la invasi\u00f3n rusa de Ucrania, por elocuente y astuta que sea, por mas que se pretenda un mosaico de factores estructurantes de larga duraci\u00f3n, puede eludir el hecho de que Putin podr\u00eda haber decidido no invadir Ucrania. Por su parte, no fue una decisi\u00f3n forzada por las circunstancias y mucho menos obligada. En el per\u00edodo previo a la decisi\u00f3n, habr\u00eda sido posible enumerar una legi\u00f3n de razones para justificar la decisi\u00f3n contraria, a saber, la de no invadir. Como en el relato ap\u00f3crifo seg\u00fan el cual el pol\u00edtico brasile\u00f1o Leonel Brizola (1922-2004), abrumado por los asuntos de la campa\u00f1a electoral, le contest\u00f3 a un concejal que el programa de gobierno se lo enviar\u00eda por correo. Incluso dos si es necesario. Putin tambi\u00e9n podr\u00eda haber ordenado una de sus galopadas talentosas para preparar una completa justificaci\u00f3n hist\u00f3rica, econ\u00f3mica y geopol\u00edtica de la invasi\u00f3n y otra de igual competencia para la no invasi\u00f3n, pudiendo elegir entre las dos como Sartre eleg\u00eda su bocadillo ma\u00f1anero.<br \/>\nCada relato hist\u00f3rico, cuando trata de explicar un acto contingente, invita al tentador experimento de la asociaci\u00f3n libre, en el que el historiador puede remendar la l\u00f3gica de los acontecimientos en puntos cruciales y marcos generales de inteligibilidad. Esta sastrer\u00eda explicativa tiene un inevitable sabor ex post facto. A menudo cortan de la delicada tela que llamamos presente los hilos de lo que creemos que prolonga adecuadamente la experiencia acumulada del pasado. No se trata de exaltar el azar o negar la posibilidad del conocimiento y la virtud en medio de la nube de la imprevisibilidad y los factores imponderables. La escuela renacentista florentina de Maquiavelo y Guicciardini dedic\u00f3 cap\u00edtulos enteros a c\u00f3mo se hace pol\u00edtica en la bruma, en la esquiva materialidad de los cambios de \u00e9poca. Las decisiones se toman frente a un cuadro incompleto y din\u00e1mico, en la oscilaci\u00f3n entre la virtud y la suerte.<br \/>\nAqu\u00ed se trata de resaltar c\u00f3mo la decisi\u00f3n de invadir, es decir, actuar en lugar de no actuar, ha fascinado a un grupo de simpatizantes e incluso a personas no alineadas. Y comprender lo que esto significa en t\u00e9rminos de posibilidades futuras de percibir, sentir y actuar, si pensamos desde el punto de vista de la transformaci\u00f3n del mundo y no s\u00f3lo de su interpretaci\u00f3n sedentaria. Porque este grupo de personas, muchos de los cuales ni siquiera pod\u00edan contarse entre los partidarios de Putin o la Rusia putiniana, se sintieron atra\u00eddos, casi obsesivamente, por la hybris inherente a la elecci\u00f3n de Putin de invadir. En parte sospecho que esto se debe al temerario desaf\u00edo de Putin, con todos los puntos sobre las \u00edes, al orden internacional liberal, entendido como la globalizaci\u00f3n convergente y unipolar resultante de la victoria de la Guerra Fr\u00eda por parte del imperialismo yanqui -el \u00fanico \u00abmundo posible\u00bb. Con sus sentimientos vengados, tras la invasi\u00f3n del 24 de febrero, activistas e intelectuales de izquierda y antiimperialistas prefirieron arrancar las banderas estadounidenses en lugar de las del estado invasor.<br \/>\nEl j\u00fabilo apenas disimulado resuena con lo expresado por algunos grupos de \u00abintransigentes\u00bb cuando las torres gemelas se derrumbaron tras el atentado del 11 de septiembre de 2001. Ante aquella tragedia que afectaba a decenas de miles de neoyorkinos, se comentaba insensiblemente que los Estados Unidos estaban cosechando lo que hab\u00edan sembrado. Y sigui\u00f3 la lista de intervenciones en Medio Oriente y Am\u00e9rica Latina, y el golpe de Estado en Chile ocurrido en la misma fecha de 1973. As\u00ed como hoy, igualmente, se dice que la culpa de la invasi\u00f3n de Ucrania no es de las autoridades que la decidieron, sino que del arrogante Occidente. Sigue la misma lista, que ha crecido por las intervenciones de la OTAN en las \u00faltimas dos d\u00e9cadas.<br \/>\nEl ex canciller brasile\u00f1o Celso Amorim coment\u00f3 en una entrevista que Putin estaba equivocado, pero \u00ablo impulsaban pasiones violentas\u00bb. Acept\u00f3 la imagen de s\u00ed mismo que el aut\u00f3crata ofrece al mercado, la de un hombre imprevisiblemente violento e irascible, quiz\u00e1s sacado de \u00abLos hermanos Karamazov\u00bb, dispuesto a llegar hasta el final para perseguir sus apetitos. Otros cr\u00edticos m\u00e1s informados han adoptado modelos racionales de realismo, inspirados en la singular historia pol\u00edtica de grandes hombres, para definir a Putin como un gran estratega. El genio ruso, como Pedro el Grande o Iv\u00e1n el Terrible, que derrib\u00f3 las puertas de un sistema internacional descolorido por el determinismo apol\u00edtico de las relaciones financieras y las verdades del mercado. Un golpe de osad\u00eda que har\u00eda temblar a los duros realistas, porque Putin nos habr\u00eda devuelto la decisi\u00f3n soberana, la Raz\u00f3n de Estado, el desvelamiento de la ansiada Nueva Guerra Fr\u00eda, el crudo elemento pol\u00edtico. El comienzo de una nueva era.<br \/>\nEn Le Si\u00e8cle, Alain Badiou analiza c\u00f3mo el siglo XIX anunci\u00f3, prometi\u00f3 y so\u00f1\u00f3 con una nueva humanidad, que se rehace enteramente a trav\u00e9s de la historicidad contingente. Pero s\u00f3lo el siglo XX entreg\u00f3 el producto. Esto es lo que \u201cexcita a sujetos y militantes\u201d [4]: el llamado de las fuerzas prometeicas a participar en el nuevo comienzo de la construcci\u00f3n del ser humano, a partir de un tiempo abierto, un tiempo-arcilla. Ese fue el siglo de la lucha incesante, la destrucci\u00f3n sin l\u00edmites y las soluciones finales. La invasi\u00f3n de Ucrania ha reavivado el p\u00e1thos del siglo perdido, lo que Badiou conceptualiza como una pasi\u00f3n por la realidad. Las promesas de la guerra h\u00edbrida desterritorializada no se han cumplido, ya que se perfila a la antigua, con veh\u00edculos verde caqui, territorios atrincherados y bloqueos navales. Miramos las primeras im\u00e1genes de la invasi\u00f3n como si volvi\u00e9ramos a ver una pel\u00edcula antigua que a\u00fan nos resulta familiar. Y a la figura de Putin como personaje preinternet, como el Maverick embalsamado de la nueva Top Gun. Una especie en peligro de extinci\u00f3n, \u00abpero no hoy\u00bb.<br \/>\nEl libro de Badiou no condena la pasi\u00f3n por lo real como negativa en s\u00ed misma y critica la estigmatizaci\u00f3n del siglo, que participar\u00eda del teorema del totalitarismo que une aspiraciones revolucionarias y estados dist\u00f3picos. La passion du r\u00e9el es utilizada en el libro como terreno de planteamiento de problemas, piedra angular para comprender la econom\u00eda afectiva de los movimientos transformadores del siglo XX, desde las vanguardias art\u00edsticas a los programas pol\u00edticos pasando por las escuelas de filosof\u00eda. Sin embargo, en una nota a pie de p\u00e1gina, Badiou se\u00f1ala que en todo caso hay \u00abvariaciones perversas\u00bb de la pasi\u00f3n por lo real. El ejemplo dado es la vida acad\u00e9mica en Cambridge en la d\u00e9cada de 1930, en el apogeo del estalinismo [5]. El fil\u00f3sofo se refiere a los j\u00f3venes intelectuales embriagados por el descubrimiento del \u00abextraordinario poder de la ignorancia\u00bb resultante de la entrega voluntaria a los sanguinarios dioses de la historia. Badiou cita a estudiantes universitarios brit\u00e1nicos que se han adaptado silenciosamente a las funciones de espionaje o polic\u00eda secreta, poni\u00e9ndose al servicio internacional de la antigua Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica. Nikolai Yezhov, jefe de la NKVD durante las purgas de 1937-38, fue \u00abun intelectual refinado, muy conocido en el c\u00edrculo de poetas y escritores\u00bb.<br \/>\n***<br \/>\nLos partidos socialistas de hoy y algunos movimientos sociales se sienten m\u00e1s c\u00f3modos manifest\u00e1ndose contra la OTAN que organizando protestas para que el aut\u00f3crata renuncie a la empresa imperial y decida detener la invasi\u00f3n. Los partidos de centroizquierda, bajo el est\u00edmulo de influencers como Pablo Iglesias, M\u00e9lenchon, Varoufakis o Corbyn, han sido oportunistas al criticar el contragolpe de las sanciones econ\u00f3micas y los costes de apoyar a la resistencia ucraniana en sus respectivos pa\u00edses. A finales de junio, armados con consignas pacifistas, manifestantes con banderas rojas organizaron acciones contra la cumbre de la OTAN en Madrid, donde se iban a decidir nuevas medidas de apoyo a Ucrania.<br \/>\nLa llegada de un mundo multipolar que Putin viene anunciando desde la conferencia de Munich de 2007 encanta los corazones antiimperialistas. Pero esta no es la multipolaridad de la necesaria reforma de la ONU, dirigida a desarrollar organizaciones supranacionales fuertes, normas vinculantes de derecho p\u00fablico internacional y un Consejo de Seguridad inclusivo sin privilegios de veto. El fin unipolar del mundo del que habla Putin es el derrocamiento de la que habr\u00eda sido la \u00abpeor cat\u00e1strofe del siglo XX\u00bb, el hundimiento de la URSS, que en realidad ni siquiera est\u00e1 entre las diez peores. El imaginario del nuevo mundo \u00abmultipolar\u00bb proclamado por Putin es meramente multi imperialista. En esta visi\u00f3n megal\u00f3mana, Putin se alucina al verse sentado con otros Grandes Estados para redibujar las l\u00edneas divisorias del mundo en zonas de influencia, como en la famosa foto de la Conferencia de Yalta de 1945 con Churchill, Roosevelt y Stalin.<br \/>\nEl habitual antiamericanismo acr\u00edtico se manifiesta en la renuencia a considerar la invasi\u00f3n de Ucrania por parte de Rusia con la misma indignaci\u00f3n con la que, en las \u00faltimas d\u00e9cadas, se hab\u00edan considerado las invasiones estadounidenses de Irak y Afganist\u00e1n. Es m\u00e1s grave que eso, porque en el caso de la actual invasi\u00f3n de Ucrania, la brutalidad contra los civiles es m\u00e1s severa y los cr\u00edmenes de guerra del ej\u00e9rcito invasor son a\u00fan m\u00e1s numerosos que los cometidos por el ej\u00e9rcito estadounidense. Los antiimperialistas prefieren dedicar miles de p\u00e1rrafos a denunciar la hipocres\u00eda y el doble rasero en las noticias, en lugar de examinar las pruebas -sobre la masacre de Bucha o el derribo del vuelo de Malaysia Airlines en 2014, o el uso de armas qu\u00edmicas por parte del aliado de Putin en 2013. Expresan empat\u00eda por las \u00abpreocupaciones leg\u00edtimas de seguridad\u00bb [6] de Putin, en un coro descabellado con la ret\u00f3rica interestatal de un Kissinger (lo mismo que el golpe chileno de Pinochet), mientras se muestran reacios a conced\u00e9rsela a quienes realmente necesitan empat\u00eda: las v\u00edctimas y los resistentes. Sucede que los sujetos hist\u00f3ricos luchan en la situaci\u00f3n concreta que, metodol\u00f3gicamente, deber\u00eda ser de primordial inter\u00e9s te\u00f3rico y pr\u00e1ctico para la izquierda. Aparentemente, el discreto atractivo del putinismo ha convertido a los anti-imperialistas en multi imperialistas, un realineamiento preocupante en tiempos confusos.<br \/>\n\u00bfEstaremos asistiendo al renacimiento de la Izquierda de Zimmerwald, o m\u00e1s bien a la lucha por la paz mundial como eje aglutinador de los socialistas dedicados a explotar la situaci\u00f3n de guerra para cambiar el mundo? No. La posici\u00f3n derrotista, en las coordenadas de hoy, es solo una posici\u00f3n para la derrota de Ucrania. En agosto de 1914, los derrotistas de la \u00e9poca corrieron hacia las banderas nacionales para defender su patria. En 2022, los derrotistas corrieron hacia otras banderas, las rojas, en defensa de la par\u00e1lisis que posibilita el s\u00edmbolo. Sutilmente, el pacifismo abstracto de los derrotistas de hoy trabaja por la victoria del m\u00e1s fuerte, por la paz en las condiciones expansionistas de la Rusia putiniana y por el terrorismo de Estado en los territorios ucranianos ocupados.<br \/>\nLos derrotistas anti-OTAN deben entender una cosa de una vez por todas: la mayor\u00eda de los ucranianos que resisten junto con su gobierno no lo hacen por lazos \u00e9tnicos, ling\u00fc\u00edsticos, electorales o pol\u00edtico-ideol\u00f3gicos; no lo hace para defender valores nacionales, soberanos o liberal-democr\u00e1ticos, nada de eso es imprescindible. La mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n ucraniana ha decidido resistir porque no puede soportar la posibilidad de vivir bajo la ocupaci\u00f3n del abominable r\u00e9gimen que representa Putin. Incluso cuando los ej\u00e9rcitos rusos avanzan profundamente en territorio ucraniano, montan sus puestos de control e instalan gobiernos t\u00edteres dirigidos por secuaces, ya est\u00e1 claro que la resistencia popular, aunque sea asim\u00e9trica o guerrillera, continuar\u00e1.<br \/>\nLa l\u00ednea derrotista de la izquierda original de Zimmerwald estuvo ligada a la concatenaci\u00f3n de percepciones y acciones en el horizonte de la revoluci\u00f3n. Era un pacifismo armado, orientado hacia la futura revoluci\u00f3n. Jaures, Liebknecht, Rosa Luxemburg o Lenin inflamaban la mente de sus oyentes porque ocupaban el p\u00falpito de las asambleas, no tanto para transmitir el n\u00facleo racional de sus propuestas, sino sobre todo la esperanza de una justicia cercana, de una felicidad colectiva puesta atr\u00e1s de la monta\u00f1a hacia la que por lo menos caminaron con pasos decididos. Fueron m\u00e1s organizadores de profec\u00edas que de masas, porque estas \u00faltimas permanecieron ingobernables durante todo el per\u00edodo de la guerra y las revueltas que las acompa\u00f1aron y sobrevivieron. Los destellos de las explosiones en los campos de batalla europeos dejaban entrever las luces de la llegada del nuevo reino de la justicia social, anunciado por el sonido de las r\u00e1fagas de ametralladoras, como trompetas. La Gran Guerra, la gripe espa\u00f1ola, el hambre en los campos, el \u00e9xodo a trav\u00e9s de grandes distancias, la omnipresente intimidad con la muerte, todos estos males en la segunda mitad de la d\u00e9cada de 1910 sembraron en el continente europeo la expectativa mesi\u00e1nica de que el sufrimiento ser\u00eda redimido pronto. en cualquier momento.<br \/>\nHoy, sin embargo, ocuparse de la historia, si bien se reivindica como parte importante del m\u00e9todo materialista, termina sirviendo para negar sistem\u00e1ticamente las fuerzas vivas del presente, sustrayendo de la percepci\u00f3n el impulso vivificador interno de los acontecimientos. Cuando los manifestantes en Madrid enarbolan banderas rojas y simbolismos revolucionarios, no inscriben su curso de acci\u00f3n en una cadena de hechos anteriores o posteriores, ni apuntan a otro horizonte que no sea la vac\u00eda defensa idealista: la paz mundial, el fin del imperialismo, el fin de toda opresi\u00f3n&#8230; B\u00e1sicamente, es un problema de percepci\u00f3n. El socialista de hoy corre el riesgo de pasar su vida militante en blanco: encantado por la imagen pasada de la revoluci\u00f3n que suprime la posibilidad de ver las revoluciones de su tiempo. El cultivo planificado de casos hist\u00f3ricos ejemplares, su monumentalizaci\u00f3n, as\u00ed como la idea de que la antigua herencia socialista deb\u00eda transmitirse a las nuevas generaciones, contribuy\u00f3 b\u00e1sicamente a la transmisi\u00f3n de la necrosis corporal ya aceptada como un hecho consumado en el presente.<br \/>\n***<br \/>\nPrimero debemos reconocer el hecho decisivo de la resistencia, que en s\u00ed mismo deber\u00eda influir en nuestra evaluaci\u00f3n de los acontecimientos en Ucrania. Por grande que sea el apoyo militar, log\u00edstico y de informaci\u00f3n que la OTAN ha proporcionado en los \u00faltimos a\u00f1os, esto no disminuye en modo alguno la importancia de la voluntad colectiva de oponerse al invasor con todos los medios disponibles. Haberlo hecho en condiciones tan dif\u00edciles, contra tantos pron\u00f3sticos, fue la verdadera afirmaci\u00f3n de la virtud de la que hablan Maquiavelo y Guicciardini en sus obras. Para los fil\u00f3sofos pol\u00edticos italianos del Renacimiento, la virtud decisiva es la de un pueblo cuya arraigada cultura c\u00edvica es irreconciliable con la imposici\u00f3n de la injusticia por parte del m\u00e1s fuerte. Debido a la inesperada resistencia de los ucranianos, algunos pacifistas derrotistas incluso sugirieron que ser\u00eda mejor para ellos no resistir y aceptar la p\u00e9rdida de territorios y la ocupaci\u00f3n imperial. Despu\u00e9s de todo, frente a un agresor tan poderoso y obstinado, la conquista rusa llegar\u00e1 de todos modos, depende de las personas l\u00facidas mitigar el da\u00f1o. Es una mezcla del argumento del violador, el meme de Borg y el victim-blaming. Pero como escribi\u00f3 Foucault en uno de sus textos m\u00e1s bellos, no es in\u00fatil resistir [7]. Por el contrario, resistir es el acto anti estrat\u00e9gico que reabre la historia y socava los c\u00e1lculos y pron\u00f3sticos consolidados sobre el funcionamiento del equilibrio de poder.<br \/>\nEn segundo lugar, el otro hecho crucial est\u00e1 constituido por la revoluci\u00f3n ucraniana que estall\u00f3 en el per\u00edodo comprendido entre noviembre de 2013 y febrero de 2014, que se centr\u00f3 en el Maidan (\u00abPlaza\u00bb) de Kiev pero se extendi\u00f3 a decenas de ciudades. A pesar de las numerosas contradicciones, apor\u00edas y deficiencias organizativas comunes a cualquier proceso de movilizaci\u00f3n de masas desde abajo, ese evento ha cambiado decisivamente las condiciones pol\u00edticas en Ucrania. Negando, incluso, la apertura de brechas hacia una pol\u00edtica de izquierda que podr\u00eda alterar el equilibrio de poder y negando la cadena de eventos hasta la invasi\u00f3n, se produce una extra\u00f1a convergencia entre los cr\u00edticos anti imperialistas de Maidan y los abiertamente anti imperialistas del Maidan (es decir, anti-Plaza) propugnada por Putin, donde la primavera es clasificada como \u00abrevoluciones de colores\u00bb. [8]<br \/>\nLos primeros hacen una lectura mec\u00e1nica seg\u00fan la cual la desintegraci\u00f3n y precariedad del tejido social en el neoliberalismo ser\u00eda comunicada a las multitudes en las calles y en las redes convirti\u00e9ndolas en presa f\u00e1cil de la posterior manipulaci\u00f3n de las protestas, derivas fascistas y\/o geopol\u00edticas, complots articulados por los servicios secretos. Los adherentes a la doctrina putiniana anti-Maidan, en cambio, anticipan en la introducci\u00f3n lo que a los primeros les parece en la conclusi\u00f3n, atribuyendo a las revoluciones de nuestro tiempo el vicio original de ser siempre manipuladas, hegemonizadas por los valores liberal-democr\u00e1ticos. (incluidos los derechos de las minor\u00edas) y manipuladas por los servicios secretos occidentales. Ambos bandos coinciden en el veredicto: manifestaciones oblicuas, festivas (homosexuales), narcisistas, en busca del primer veh\u00edculo populista que les proporcione una catarsis colectiva.<br \/>\nConcluyo con la observaci\u00f3n de que, s\u00ed, podemos llamar al heterog\u00e9neo conjunto de esbozos revolucionarios desatados en la primera mitad de la d\u00e9cada pasada, revoluciones coloreadas o multicolores. Podemos llamarlos as\u00ed porque expresan la cartograf\u00eda din\u00e1mica de degradados, colores, luces y sombras de una multitud que ha escapado de las dicotom\u00edas infernales y ha vivido su propia autonom\u00eda. Comprender su duraci\u00f3n en el tiempo y el espacio depender\u00eda de un an\u00e1lisis detallado caso por caso, por ejemplo, para comprender cu\u00e1nto del Maidan a\u00fan late dentro de la guerra popular asim\u00e9trica que libran los ucranianos contra el invasor. Cu\u00e1nto vivimos todav\u00eda, en el tiempo vivo, del largo Maidan, en el que la virtud colectiva vuelve a ser posible, aunque no hay garant\u00edas y nunca es f\u00e1cil. Contra los tonos sepia y las l\u00edneas \u00e1speras de los adeptos de la nueva Guerra Fr\u00eda, la izquierda multi imperialista o la Santa Alianza de la contrarrevoluci\u00f3n global de la derecha homof\u00f3bica, es necesario seguir defendiendo el Maidan, sus colores brillantes. y su creatividad sin forma.<br \/>\nTraduccion del italiano, Santiago Arcos-Halyburton<br \/>\nBruno Cava es ensayista y docente de cursos libres de filosof\u00eda. Autor de varios libros, entre ellos \u201cA multid\u00e3o foi ao desert\u201d, Annablume, 2013, Brasil<br \/>\nNotas:<br \/>\n[1] \u2013 Vladimir L\u00eanin, \u201cThe War and Russian Social-Democracy\u201d, novembre 1914, \u201cWar and Revolution\u201d, mayo 1917, Craig Nation, \u201cWar on war; Lenin, the Zimmerwald Left, and the Origins of Communist Internationalism\u201d, Duke Un. press, 1989. p. 36.<br \/>\n[2] \u2013 \u201cPravosl\u00e1vie, samoderzh\u00e1vie, nar\u00f3dnost\u201d, es decir Ortodoxia, Autocracia y Nacionalidad, los tres pilares enunciados por primera vez por el Ministro de Educaci\u00f3n Sergey Uvarov, en 1833, representados por la Monarqu\u00eda Absoluta, la Iglesia Ortodoxa y la Lengua Nacional. Tras la revoluci\u00f3n, para socavar los pilares zaristas, el gobierno bolchevique implement\u00f3 una pol\u00edtica de nacionalidad que garantizaba la autonom\u00eda ling\u00fc\u00edstica y cultural a las m\u00e1s de cien naciones incluidas en la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, siempre que estuvieran vinculadas a la heteronom\u00eda pol\u00edtica del Partido Comunista. . M\u00e1s que oponer autonom\u00eda y heteronom\u00eda kantiana, o particularidad emp\u00edrica y m\u00e1xima universal, Lenin, lector de Hegel, entendi\u00f3 que una deb\u00eda posibilitar y fortalecer a la otra, coordinada org\u00e1nicamente desde dentro, a la manera de una \u00abuniversalidad concreta\u00bb hegeliana. Una d\u00e9cada despu\u00e9s, Stalin derroc\u00f3 la pol\u00edtica leninista de nacionalidades. A la vuelta de los a\u00f1os treinta, se restableci\u00f3 el pilar de la rusificaci\u00f3n y toda manifestaci\u00f3n cultural o ling\u00fc\u00edstica de otras nacionalidades fue tratada como enemiga del Estado, y por tanto a erradicar en defensa de la \u00abrevoluci\u00f3n\u00bb.<br \/>\n[3] \u2013 Jean-Paul Sartre, \u201cCarnets de la dr\u00f4le de guerre \u2013 Septe)mbre 1939 \u2013 Mars 1940\u201d, Gallimard: 1995.<br \/>\n[4] \u2013 Alain Badiou, \u201cLe si\u00e8cle\u201d, ed. du Seuil, 2005, p. 54.<br \/>\n[5] \u2013 Ibid., nota a pie p\u00e1gina, p. 25 e 26.<br \/>\n[6] \u2013 El 23 febrero Mariana Mazzucato ha twiteado: \u201cNon sono una fan di Putin, ma siamo onesti: cosa farebbero gli Stati Uniti se il Messico, al suo confine, entrasse in una sorta di alleanza di sicurezza russa o cinese?\u201d (\u201cNo soy una fan\u00e1tica de Putin, pero seamos honestos: \u00bfqu\u00e9 har\u00eda Estados Unidos si M\u00e9xico, en su frontera, entrara en alg\u00fan tipo de alianza de seguridad con Rusia o China?\u201d Podr\u00edamos insistir en la hip\u00f3tesis contrafactual: si Ucrania se hubiera unido a la OTAN, como lo hicieron Polonia o los pa\u00edses b\u00e1lticos, \u00bfse habr\u00eda producido la invasi\u00f3n?<br \/>\n[7] \u2013 Michel Foucault, \u201cInutile de se soulever?\u201d, Le Monde, 11 mayo 1979.<br \/>\n[8] Sobre el ciclo reactivo anti-Maidan y la oferta rusa de servicios represivos a todos los reg\u00edmenes simpatizantes interesados, en vista de la formaci\u00f3n de una Santa Alianza del siglo XXI, ver el art\u00edculo reciente del investigador Volodymyr Artiukh: \u00abLa l\u00f3gica pol\u00edtica del imperialismo ruso \u00ab.<\/p>\n<p>(Tengo 42 a\u00f1os y me descubr\u00ed italiano a los 18, de un rid\u00edculo ius sanguinis derivado de mis abuelos, que ni siquiera hablaban italiano, sino un dialecto calabr\u00e9s del Pedace. Digo rid\u00edculo no porque los nietos de inmigrantes italianos en todo el mundo tengan que rechazar tal oportunidad de obtener un pasaporte europeo. rid\u00edculo porque las personas nacidas en Italia mucho m\u00e1s \u00abitalianas\u00bb que yo, pero sin derecho al ius soli, tienen que sufrir todo tipo de humillaciones por no tener ciudadan\u00eda nacional.<br \/>\nIncluso recibo papeletas de voto en mi casa con cada elecci\u00f3n. fiel a la tradici\u00f3n de la izquierda extraparlamentaria, s\u00f3lo vot\u00e9 en algunos refer\u00e9ndums, nunca por un partido. el pr\u00f3ximo septiembre tal vez vote por los partidos aqu\u00ed por primera vez. Veamos qu\u00e9 pasa. En la medida de lo posible, he pasado mi vida en \u00e1speros debates, movimientos, redes, luchas, colectivos. a partir de 2008, cuando comenc\u00e9 a frecuentar los c\u00edrculos posoperaistas o neoautonomistas italianos, la admiraci\u00f3n siempre ha sido profunda: la disciplina militante, la formaci\u00f3n te\u00f3rica, la cantidad de textos densos, la capacidad de movilizar infinitas capas hist\u00f3ricas del pasado comunista. Por momentos, sin embargo, sent\u00ed que quiz\u00e1s los significados estaban demasiado soldados con los significantes, formando r\u00edgidas cadenas, y que la relaci\u00f3n con el Afuera era menos problem\u00e1tica que la interioridad de los grupos, su implacable coherencia y lo compacto de los grupos. quiz\u00e1s por eso el 15-M municipalista ocurri\u00f3 con tanta fuerza en la cercana Espa\u00f1a, pero en Italia, a pesar de ser del sur de Europa, no pas\u00f3 casi nada (en cambio estaba el M5S y el grillismo&#8230;).<br \/>\nPero \u00bfqu\u00e9 s\u00e9, qu\u00e9 puedo decir, qu\u00e9 puedo juzgar?, nada.<br \/>\nHace un a\u00f1o y medio, por extra\u00f1os accidentes, me vine a vivir aqu\u00ed, en la tierra barroca de Salento. Debido a la pandemia, era como vivir en un limbo asocial, rodeado de piedra de Lecce y mejillones negros. Sin embargo, siempre siguiendo los movimientos y el escenario nacional y europeo occidental. Me pareci\u00f3 cuando menos extra\u00f1o, en estos tiempos, c\u00f3mo hab\u00eda algunos grafitis anarquistas por las calles que dec\u00edan que la vacuna era la nueva variante del virus, o, digamos, un tono ag\u00e1mbeniano en algunos art\u00edculos, ingeniosos, de los compa\u00f1eros, sobre las medidas de contenci\u00f3n, adoptadas en Italia por el gobierno de Draghi &#8211; gobierno verdaderamente tecnocr\u00e1tico y neoliberal, por supuesto. A pesar de ello, hubo esperanza de que, en comparaci\u00f3n con otros gobiernos, haya hecho un trabajo positivo en esta pandemia (obviamente el paso decisivo de desburocratizaci\u00f3n y universalizaci\u00f3n de la \u201crenta de ciudadan\u00eda\u201d nunca se dio).<br \/>\nLo que realmente me impact\u00f3 fue cuando estall\u00f3 la guerra de agresi\u00f3n rusa en Ucrania. Buena parte de la izquierda extraparlamentaria gritaba a coro \u00abEs la OTAN\u00bb. Luego, todos los clich\u00e9s sobre Azov, sobre los yanquis, que en Ucrania hoy la izquierda ya no est\u00e1, y que proporcionando los medios de defensa a los m\u00e1s d\u00e9biles se prolonga la guerra (en lugar de acortarla dando al infame opresor todo lo que busca).<br \/>\nLo que siempre me ha gustado, como fuerza productiva estructurada de saberes y resistencias, ahora me parec\u00eda un inquietante familismo, que se negaba a identificar la resistencia donde se produc\u00eda, ordenando r\u00e1pidamente que bajara el tel\u00f3n: aqu\u00ed no hay nada que hacer, volv\u00e1monos hacia nuestros \u00eddolos y a los asuntos habituales, todo esto es el neoliberalismo de siempre, el imperialismo de siempre, esto no es Rojava, esto no es Cuba, esto no es el Sur Global.<br \/>\nPregunto: \u00bfde qu\u00e9 sirven tantas m\u00e1quinas de f\u00f3rmulas y categor\u00edas contra Occidente, el Capitalismo o el Estado, si no las hemos podido ver cuando se manifiesta lo peor de cada uno de ellos: el neocolonialismo etnoling\u00fc\u00edstico, el capitalismo de amiguetes y un capitalismo reaccionario y un estado homof\u00f3bico- pero ante todo esto, \u00bfno podemos salirnos de las consignas sobre las guerras, las armas y los imperialismos?<br \/>\nCiertamente, esto no es cierto para todos los que conozco, seguro que hay tendencias y tendencias, y tambi\u00e9n hay (pocos) camaradas que han visitado Kiev, no una, sino tres veces, haciendo la investigaci\u00f3n que deber\u00eda ser el requisito (\u00a1ninguna palabra sin indagatoria!) para manifestarse en los medios del movimiento. La invasi\u00f3n es otro cap\u00edtulo espantoso en la contrarrevoluci\u00f3n anti-plazas y anti-movimientos de la d\u00e9cada. Paz a los moralistas que hablan siempre de un \u00abcomplicado\u00bb, que s\u00f3lo sirve para prohibir debates y cerrar interrogantes sobre todo lo que es m\u00e1s decisivo. Proporcionar los medios posibles de resistencia, con todas las contradicciones que ello conlleva (dilema es la vida), no es s\u00f3lo un deber moral, defender el derecho frente a los injustos, toda una poblaci\u00f3n civil de millones de personas sometidas durante meses al terrorismo de Estado, pero tambi\u00e9n una acci\u00f3n coherente con la necesidad interna de regeneraci\u00f3n de movimientos y tradiciones con las luchas reales de nuestro tiempo. es para estas personas que de alguna manera est\u00e1n presentes en el camino anterior que ofrezco este texto y los invito a leerlo. Estoy inmensamente agradecido:<br \/>\n1\u00b0 A quienes sintieron la necesidad de traducirlo, y lo hicieron espont\u00e1neamente sin aceptar un centavo (gracias Giuseppe Orlandini), y<br \/>\n2\u00b0 A la editora de una de las mejores secciones sobre la guerra rusa en Ucrania (gracias Elisabetta), quien, seg\u00fan tengo entendido, hace un gesto de intrepidez al aceptar publicar este art\u00edculo.)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por Bruno Cava \u00abEl sentido hist\u00f3rico, cuando act\u00faa y saca sus consecuencias sin control, desarraiga el futuro, porque destruye todas las ilusiones y quita a las cosas existentes la \u00fanica atm\u00f3sfera en la que pueden vivir. Nietzsche, \u00abSobre la utilidad y el da\u00f1o de la historia para la vida\u00bb (1874, trad. 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