{"id":3553,"date":"2022-09-07T20:28:16","date_gmt":"2022-09-07T20:28:16","guid":{"rendered":"http:\/\/uninomadasur.net\/?p=3553"},"modified":"2022-09-07T20:28:16","modified_gmt":"2022-09-07T20:28:16","slug":"la-ley-del-valor-en-el-paso-del-capitalismo-industrial-al-nuevo-capitalismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/uninomadasur.net\/?p=3553","title":{"rendered":"La ley del valor en el paso del capitalismo industrial al nuevo capitalismo"},"content":{"rendered":"<p>por Carlo Vercellone<\/p>\n<p>El objetivo de este art\u00edculo es el de caracterizar, en el marco te\u00f3rico <em>post-operaista<\/em>, el sentido l\u00f3gico e hist\u00f3rico de la marxiana ley del valor, en el paso del capitalismo industrial al capitalismo cognitivo. Desde esta perspectiva, el an\u00e1lisis se desarrollar\u00e1 en tres fases. En la primera nos proponemos precisar qu\u00e9 es necesario entender por ley del valor\/tiempo de trabajo y en qu\u00e9 consiste su articulaci\u00f3n a la ley del plusvalor de la cual es una variable dependiente e hist\u00f3ricamente determinada. En referencia a esta articulaci\u00f3n utilizaremos la noci\u00f3n de ley del valor\/plusvalor. En una segunda y tercera fase, la atenci\u00f3n se focalizar\u00e1 sobre las principales din\u00e1micas que explican la fuerza progresiva de la ley del valor\/plusvalor en el capitalismo industrial, por tanto, su crisis en el capitalismo cognitivo.<\/p>\n<ol>\n<li><strong> Dos principales concepciones de la ley del valor-trabajo<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>En la tradici\u00f3n marxista cohabitan, como se\u00f1ala Negri (1992), dos concepciones de la teor\u00eda del valor. La primera insiste sobre el problema cuantitativo de la determinaci\u00f3n del volumen del valor. Esta considera el tiempo de trabajo como el criterio de medida del valor de las mercanc\u00edas. Es la que llamamos la teor\u00eda del <em>valor tiempo de trabajo<\/em>. Esta concepci\u00f3n es bien definida, por ejemplo, por Paul Sweezy, cuando afirma que en una sociedad mercantil-capitalista \u201c<em>el trabajo abstracto es abstracto solamente en el sentido, dicho rotundamente, que son ignoradas todas las caracter\u00edsticas especiales que diferencian un tipo de trabajo de otro. En definitiva, la expresi\u00f3n trabajo abstracto, como resulta claramente del propio uso que hace Marx, equivale a trabajo en general; es lo que es com\u00fan a toda actividad productiva humana<\/em>\u201d. En esta visi\u00f3n, la ley del valor es concebida esencialmente como una ley ahist\u00f3rica de la medida y del equilibrio que rige la asignaci\u00f3n de los recursos. La noci\u00f3n de trabajo abstracto devine casi una categor\u00eda natural, una simple abstracci\u00f3n mental, libre de todas las caracter\u00edsticas que, de la alienaci\u00f3n mercantil a la expropiaci\u00f3n del acto del trabajador, hacen de ella una categor\u00eda espec\u00edfica del capitalismo. Tenemos aqu\u00ed una aproximaci\u00f3n m\u00e1s ricardiana que marxiana a la teor\u00eda del valor-trabajo, cuya genealog\u00eda se refiere a un hipot\u00e9tico modo de producci\u00f3n mercantil simple para extenderse despu\u00e9s al capitalismo.<\/p>\n<p>La segunda concepci\u00f3n insiste sobre la dimensi\u00f3n cualitativa de la relaci\u00f3n de explotaci\u00f3n sobre la que descansa la relaci\u00f3n capital-trabajo, relaci\u00f3n que presupone la transformaci\u00f3n de la fuerza de trabajo en mercanc\u00eda ficticia. Es aquella que podemos llamar <em>teor\u00eda del valor\/plusvalor<\/em>. Esta concibe el trabajo abstracto como sustancia y fuente del valore en una sociedad capitalista regida por el desarrollo de las relaciones mercantiles y por la relaci\u00f3n antagonista capital-trabajo. Hacemos notar que en Marx la ley del valor-trabajo es concebida directamente en funci\u00f3n de la ley del plusvalor y carece de autonom\u00eda alguna respecto a esta \u00faltima, es decir la ley de la explotaci\u00f3n. A tal prop\u00f3sito, la propia elecci\u00f3n tan controvertida de Marx, en el primer cap\u00edtulo del libro I del <em>Capital<\/em>, de partir del an\u00e1lisis de la mercanc\u00eda, no tiene nada que ver con la hip\u00f3tesis de una sociedad mercantil simple que habr\u00eda precedido al capitalismo. Deriva, sin embargo, de la necesidad de mostrar c\u00f3mo la transformaci\u00f3n de la fuerza de trabajo en una mercanc\u00eda ficticia \u2013y por lo tanto la articulaci\u00f3n entre su valor de cambio y su valor de uso (el trabajo mismo) \u2013 explica el misterio del origen del beneficio. En definitiva, en Marx no existe ning\u00fan fetichismo concerniente a <em>la ley del valor\/tiempo de trabajo<\/em>, en cuanto ley del intercambio de equivalentes, que supondr\u00eda una suerte de invariante estructural del funcionamiento de la econom\u00eda. Al contrario, la ley del valor-plusvalor debe ser pensada, primero sobre el plano macroecon\u00f3mico de la oposici\u00f3n entre capital social y trabajador colectivo y no como una problem\u00e1tica de la determinaci\u00f3n de la medida del valor de las mercanc\u00edas individuales. Esta lectura \u2013nos parece\u2013 es tanto m\u00e1s pertinente en cuanto, como observa Hai Hac \u201c<em>el capital es indiferente al valor de las mercanc\u00edas que produce, puesto que lo que le interesa es solo el plusvalor del cual el valor es portador. Adem\u00e1s, en la medida en que el plusvalor crece con el desarrollo de la fuerza productiva del trabajo social, el valor decrece en raz\u00f3n del mismo movimiento, d\u00e1ndose un mismo proceso que disminuye el valor de las mercanc\u00edas y aumenta el plusvalor que contiene<\/em>\u201d.<\/p>\n<p>A partir de esta segunda concepci\u00f3n, en el resto de este art\u00edculo, nos proponemos caracterizar la g\u00e9nesis y el despliegue hist\u00f3rico de la <em>ley del valor\/plusvalor<\/em>, despu\u00e9s el sentido y los desaf\u00edos de su crisis en una econom\u00eda basada sobre el rol motor del saber y de su difusi\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>1.2 De la ley del plusvalor a la ley del valor basada en el tiempo de trabajo<\/strong><\/p>\n<p>Comenzamos por tanto por definir la ley del plusvalor. Esta expresa de hecho la racionalidad econ\u00f3mica del capitalismo en su esencia, independientemente de su forma hist\u00f3ricamente determinada: la de ser un sistema orientado hacia la acumulaci\u00f3n ilimitada del capital. Encontramos esta idea en la c\u00e9lebre formula general del <em>Capital<\/em> de Marx (D-M-D\u2019), en que la valorizaci\u00f3n del capital es un proceso que no conoce l\u00edmites en la medida en que su objetivo no es ni el consumo ni el valor de uso, sino la acumulaci\u00f3n de la riqueza abstracta representada por el dinero. La mercanc\u00eda y la producci\u00f3n son para el capital son simples instrumentos para alcanzar este objetivo, la acumulaci\u00f3n de dinero en cuanto tal, y esto a fin de aumentar incesantemente el poder de mando que el dinero le confiere sobre la sociedad y sobre el trabajo (fuente y sustancia del valor), permiti\u00e9ndole apropiarse (de modo directo e indirecto) de un plusvalor.<\/p>\n<p>En este sentido, siguiendo a Negri (1979 &amp; 1996), puede afirmarse que la ley del plusvalor se presenta a primera vista y de modo indisociable <em>como una ley de la explotaci\u00f3n y del antagonismo<\/em>. Esta es anterior y precede, desde un punto de vista tanto l\u00f3gico como hist\u00f3rico, a la ley del valor que hace del tiempo de trabajo abstracto la medida del trabajo y del valor de las mercanc\u00edas. Esta \u00faltima es solo un subproducto y una variable dependiente de la ley del plusvalor. El origen y el sentido hist\u00f3rico de la <em>ley del valor\/tiempo de trabajo<\/em> est\u00e1n estrechamente ligados a la configuraci\u00f3n de la relaci\u00f3n capital-trabajo que se desarrolla con la revoluci\u00f3n industrial. En esta coyuntura hist\u00f3rica la racionalidad econ\u00f3mica del capital, esto es la ley del plusvalor, asume de hecho el control directo y afirma su conquista tanto sobre la esfera de la producci\u00f3n como sobre la de las necesidades, dando impulso progresivamente a una l\u00f3gica de producci\u00f3n\/consumo en masa de mercanc\u00edas<strong>. <\/strong><\/p>\n<p>En este contexto, <em>la ley del valor\/tiempo de trabajo<\/em> se afirma, (incluso antes de que la econom\u00eda pol\u00edtica de los cl\u00e1sicos elabore la teor\u00eda del valor-trabajo), como la expresi\u00f3n concreta de una pr\u00e1ctica de \u00abracionalizaci\u00f3n\u00bb de la producci\u00f3n y de abstracci\u00f3n del contenido mismo del trabajo, que hace del reloj, despu\u00e9s del cron\u00f3metro, los medios por excelencia para cuantificar el valor econ\u00f3mico resultante del trabajo, prescribir los modos operativos y aumentar la productividad. La homogeneizaci\u00f3n del trabajo que resulta de su descomposici\u00f3n en tareas elementales se presenta de hecho, dentro de las empresas, como el medio de su control y del c\u00e1lculo econ\u00f3mico. Esta permite optimizar la relaci\u00f3n entre el <em>input<\/em> y el <em>output<\/em> medidos en tiempos de trabajo \u201chombres y m\u00e1quinas\u201d, pagando, como ya hab\u00eda se\u00f1alado Babbage, el salario m\u00e1s bajo para cada trabajo. Al mismo tiempo<em>, la ley del valor\/tiempo de trabajo<\/em> asegura, en funci\u00f3n del tiempo de <em>trabajo socialmente necesario<\/em>, la regulaci\u00f3n <em>a posteriori<\/em> de las relaciones de competencia ligadas a la actividad descentralizada de unidades productivas independientes unas de otras.<\/p>\n<ol start=\"2\">\n<li><strong> Racionalidad econ\u00f3mica del capital y ley del valor-plusvalor en el capitalismo industrial<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>Sobre esta base somos capaces de caracterizar con una cierta precisi\u00f3n lo que se puede llamar la racionalidad econ\u00f3mica de la<em> ley del valor\/plusvalor<\/em> que ha marcado el desarrollo <em>del capitalismo industrial<\/em>.<\/p>\n<p>Sobre un plano general, esta racionalidad econ\u00f3mica descansa sobre una concepci\u00f3n productivista y puramente cuantitativa del crecimiento de la producci\u00f3n y de la productividad. Puede ser definida como una l\u00f3gica consistente en la fabricaci\u00f3n y venta de mercanc\u00edas con el fin de maximizar el beneficio produciendo cada vez m\u00e1s, con menos horas de trabajo y con menos capital (Gorz, 1989)<em>. <\/em>Por esto, como ya se\u00f1alaba Marx en los <em>Grundrisse<\/em>, \u201c<em>El capital es \u00e9l mismo una contradicci\u00f3n en proceso: por una parte, se esfuerza en reducir el tiempo de trabajo [necesario para la producci\u00f3n de las mercanc\u00edas] a un m\u00ednimo, y por otra pone el tiempo de trabajo como la \u00fanica fuente y la sola medida de la riqueza<\/em>\u201d. En definitiva, es el propio desarrollo de la racionalidad de la <em>ley del valor\/plusvalor<\/em> el que, empujando al l\u00edmite la propia l\u00f3gica, conduce de modo end\u00f3geno a su agotamiento y a la crisis.<\/p>\n<p>Por concepto de racionalidad econ\u00f3mica de la <em>ley del valor\/plusvalor<\/em> es necesario entender con m\u00e1s exactitud dos dimensiones complementarias (dos dimensiones cuyo agotamiento est\u00e1 en el coraz\u00f3n de la crisis actual).<\/p>\n<p>Seg\u00fan la primera dimensi\u00f3n, la ley del valor designa la relaci\u00f3n social que hace de la l\u00f3gica de la mercanc\u00eda y del beneficio el criterio clave y progresivo del desarrollo de la riqueza social y de la satisfacci\u00f3n de las necesidades. Notamos que esta l\u00f3gica presenta, sobre varios planos, una ambivalencia econ\u00f3mica, social y pol\u00edtica esencial, una ambivalencia que, como se\u00f1alaba Gorz (1988), ha nutrido la ideolog\u00eda del progreso del capitalismo industrial permiti\u00e9ndolo obtener incluso la adhesi\u00f3n de parte de sectores consistentes del movimiento obrero y socialista, a costa del abandono de toda cr\u00edtica de la divisi\u00f3n capitalista del trabajo y de la alienaci\u00f3n en la esfera del trabajo y de las necesidades. \u00bfEn qu\u00e9 consiste esta ambivalencia?<\/p>\n<p>Consiste de hecho en que la disminuci\u00f3n continua del tiempo de trabajo necesario para la producci\u00f3n en masa de mercanc\u00edas materiales, por tanto, la ca\u00edda de su valor unitario, ha podido presentarse como el instrumento que permit\u00eda \u00abliberar a la humanidad de la escasez\u00bb satisfaciendo as\u00ed una masa creciente de necesidades, poco importa si esenciales o superfluas. Este aspecto \u00abprogresivo\u00bb de la racionalidad del capital se presentaba tambi\u00e9n, al menos en potencia<a href=\"https:\/\/n-1.cc\/blog\/view\/1537077\/la-ley-del-valor-en-el-paso-del-capitalismo-industrial-al-nuevo-capitalismo#_ftn1\">[1]<\/a>, como el medio para reducir gradualmente el tiempo de vida dedicado al trabajo asalariado a un m\u00ednimo. En tal l\u00f3gica est\u00e1 presente, en definitiva, una dimensi\u00f3n <em>ut\u00f3pica<\/em> \u2013el desarrollo de las fuerzas productivas como instrumento de lucha contra la escasez\u00ad\u2013 sobre el que el capitalismo industrial pudo edificar una suerte de legitimidad hist\u00f3rica, cuyos fundamentos ser\u00e1n sin embargo profundamente desestabilizados en el capitalismo cognitivo.<\/p>\n<p>La segunda dimensi\u00f3n de la racionalidad econ\u00f3mica de la <em>ley del valor\/plusvalor<\/em> concierne a su aplicaci\u00f3n en la organizaci\u00f3n de la producci\u00f3n. En ella se encuentra el origen de la norma que, en el sentido de Marx, hace del tiempo de trabajo abstracto, medido en unidades de trabajo simple, no cualificado, la sustancia del valor de las mercanc\u00edas y el instrumento conjunto de valoraci\u00f3n, control y prescripci\u00f3n del trabajo. Para comprender la instauraci\u00f3n y la profundizaci\u00f3n progresiva de esta norma hay que partir de la incertidumbre estructural que caracteriza el intercambio capital-trabajo. La compra y venta de la fuerza de trabajo giran, en efecto, sobre la disponibilidad de una cantidad de tiempo y no sobre el trabajo efectivo de los asalariados. Tal aspecto del an\u00e1lisis marxiana<a href=\"https:\/\/n-1.cc\/blog\/view\/1537077\/la-ley-del-valor-en-el-paso-del-capitalismo-industrial-al-nuevo-capitalismo#_ftn2\">[2]<\/a> est\u00e1 expresada de manera extremamente consonante por P. Virno (2008) mediante la distinci\u00f3n entre el concepto de <em>potencia<\/em> y el de <em>acto<\/em>. Esto permite comprender dos razones esenciales por las cuales las relaciones de saber y de poder, que se enlazan en torno a la organizaci\u00f3n de la producci\u00f3n constituyen un elemento esencial del antagonismo capital-trabajo.<\/p>\n<p>La primera se explica en la facultad de controlar la intensidad y la calidad del trabajo por parte de aquellos que, teniendo conocimiento y <em>savoir-faire<\/em>, pueden dictar los tiempos y las modalidades operativas. La segunda consiste en que quienes tienen <em>las potencias intelectuales de la producci\u00f3n <\/em>pueden igualmente aspirar a gestionar la regulaci\u00f3n colectiva, es decir definir las propias finalidades sociales de la producci\u00f3n, respondiendo a las cuestiones fundamentales de c\u00f3mo producir, de qu\u00e9 producir y para qui\u00e9n.<\/p>\n<p>Estamos en presencia de un desaf\u00edo central que est\u00e1 ya en el coraz\u00f3n de la reflexi\u00f3n de los primeros grandes te\u00f3ricos de la revoluci\u00f3n industrial, como Ure y Babbage. Esta reflexi\u00f3n ser\u00e1 retomada y sistematizada por Taylor confront\u00e1ndose con el poder de la composici\u00f3n de clase del obrero profesional en las industrias motrices de la segunda revoluci\u00f3n industrial. Taylor, al tiempo que reconoce que el \u00absaber es el bien m\u00e1s precioso\u00bb de que disponen los obreros frente al capital, har\u00e1 de ello el objetivo expl\u00edcito en su an\u00e1lisis de sus pr\u00e1cticas sistem\u00e1ticas de ralentizaci\u00f3n de la producci\u00f3n, deduciendo la necesidad de sacar y expropiar a los trabajadores su <em>conocimiento t\u00e1cito<\/em>, para convertirlo, mediante el estudio de los tiempos y de los movimientos, en un saber codificado detentado por la direcci\u00f3n y reenviado a los asalariados, bajo forma de prescripci\u00f3n estricta de los tiempos y de los procedimientos operativos. Taylor pensar\u00e1 haber puesto as\u00ed las bases irreversibles de una <em>organizaci\u00f3n cient\u00edfica del trabajo<\/em> que suprima toda incertidumbre sobre la ejecuci\u00f3n del contrato de trabajo, garantizando al capital la planificaci\u00f3n <em>ex ante<\/em> de la<em> ley del valor-plusvalor. <\/em>De esta manera, en la f\u00e1brica taylorista, la medida del trabajo y de la productividad, as\u00ed como el volumen y el valor de la producci\u00f3n, eran programados y conocidos de antemano por los ingenieros. El conjunto de estos indicadores pod\u00eda, as\u00ed, ser reconducido a una unidad conocida y homog\u00e9nea de c\u00e1lculo en t\u00e9rminos de tiempo que suministraba tambi\u00e9n un indicador bastante preciso de la tasa de explotaci\u00f3n. La norma industrial del tiempo de trabajo abstracto encarnaba, adem\u00e1s, la utop\u00eda capitalista y gerencial de una organizaci\u00f3n productiva capaz de privar al trabajo de toda autonom\u00eda y de toda dimensi\u00f3n cognitiva. Se pod\u00eda creer en transformarlo en su contrario, esto es en una actividad en principio puramente mec\u00e1nica, repetitiva, impersonal y totalmente subordinada a la ciencia incorporada en el capital fijo. Tenemos aqu\u00ed la tendencia que Marx caracteriza como l\u00f3gica de la subsunci\u00f3n real del trabajo en el capital. Sin embargo esta tendencia, que ha encontrado por m\u00faltiples aspectos su cumplimiento hist\u00f3rico en los modelos de crecimiento fordista y de la gran empresa gerencial, siempre ser\u00e1 imperfecta. Un nuevo tipo de saber tender\u00e1 incesantemente a reconstituirse a un nivel m\u00e1s elevado de desarrollo de la divisi\u00f3n t\u00e9cnica y social del trabajo.<\/p>\n<p>El mismo Marx hab\u00eda identificado bien la exasperaci\u00f3n de los conflictos sobre las relaciones de saber\/poder y sobre el control de las potencias intelectuales de la producci\u00f3n, de la cual era portadora la l\u00f3gica de la subsunci\u00f3n real, cuando en un c\u00e9lebre paso del primer libro del <em>Capital<\/em> anotaba: \u201c<em>Para la gran industria deviene cuesti\u00f3n de vida o muerte sustituir la monstruosidad que es una miserable poblaci\u00f3n obrera disponible, dispuesta en reserva para la necesidad variable de explotaci\u00f3n del capital, la disponibilidad absoluta del hombre ante las variaciones de las exigencias del trabajo; sustituir al individuo parcial, mero veh\u00edculo de una funci\u00f3n social de detalle, al individuo totalmente desarrollado, para el cual las diferentes funciones sociales son modos de actividad que se intercambian entre s\u00ed\u201d<\/em>.<\/p>\n<p>En la coyuntura hist\u00f3rica que ha llevado a la crisis del fordismo, esta din\u00e1mica se expresa a trav\u00e9s de los conflictos que han conducido a la formaci\u00f3n de una <em>intelectualidad difusa <\/em>y al desarrollo de los servicios colectivos del <em>Welfare<\/em> (sanidad, educaci\u00f3n, investigaci\u00f3n) m\u00e1s all\u00e1 de la compatibilidad de la regulaci\u00f3n fordista. Se han puesto as\u00ed las condiciones para el despegue de una econom\u00eda basada en el rol motor del saber y su difusi\u00f3n.<\/p>\n<p>Es necesario destacar un punto esencial para caracterizar adecuadamente la g\u00e9nesis y la naturaleza del capitalismo cognitivo. La puesta en pr\u00e1ctica de una <em>econom\u00eda basada en el conocimiento <\/em>precede y se opone, desde un punto de vista tanto l\u00f3gico como hist\u00f3rico, a la formaci\u00f3n del capitalismo cognitivo. Este \u00faltimo es el resultado de un proceso de restructuraci\u00f3n mediante el cual el capital intenta absorber y someter, parasitariamente, las condiciones colectivas de la producci\u00f3n del conocimiento, sofocando el potencial de emancipaci\u00f3n inscrito en la sociedad del <em>general intellect<\/em>. Por capitalismo cognitivo se entiende entonces el paso del capitalismo industrial a una nueva fase del capitalismo, en que la dimensi\u00f3n cognitiva e inmaterial del trabajo deviene dominante desde el punto de vista de la creaci\u00f3n de valor y de la competitividad de las empresas. En este contexto el desaf\u00edo central de la valorizaci\u00f3n del capital y de las formas de la propiedad se apoya directamente sobre la apropiaci\u00f3n <em>rentista<\/em> del <em>com\u00fan <\/em>y sobre la transformaci\u00f3n del conocimiento en una mercanc\u00eda ficticia (Negri y Vercellone, 2008).<\/p>\n<ol start=\"3\">\n<li><strong> La crisis de la <em>ley del valor-plusvalor <\/em>en el capitalismo cognitivo<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>La mayor transformaci\u00f3n que, desde la crisis del fordismo en adelante, se\u00f1ala una salida del capitalismo industrial se encuentra precisamente en el retorno de la dimensi\u00f3n cognitiva e intelectual del trabajo. Cabe se\u00f1alar que este ascenso del trabajo cognitivo est\u00e1 lejos de ser privilegio de una \u00e9lite de trabajadores de investigaci\u00f3n y desarrollo (I+D) o de los sectores de alta intensidad de conocimiento e informaci\u00f3n. Esta se manifiesta en toda actividad productiva, material o inmaterial (dos dimensiones por otra parte a menudo inextricables); tambi\u00e9n respecto a aquellos de d\u00e9bil intensidad tecnol\u00f3gica, como muestra el aumento de los indicadores de autonom\u00eda del trabajo y la difusi\u00f3n de las funciones de producci\u00f3n de conocimiento y de tratamiento de la informaci\u00f3n en el conjunto de la econom\u00eda.<\/p>\n<p>Ciertamente, existen retrocesos; la historia no es un proceso lineal, sino que procede por superposiciones e hibridaciones. As\u00ed la tendencia hacia una nueva organizaci\u00f3n cognitiva de la producci\u00f3n no supone, <em>ipso facto<\/em>, el fin del taylorismo, ni siquiera en el campo del trabajo intelectual. El capital siempre se esforzar\u00e1 por limitar lo m\u00e1s posible el contro l real ejercitado por los trabajadores sobre su trabajo. En el nuevo capitalismo, diferentes modelos productivos continuaran coexistiendo y articul\u00e1ndose. No obstante, como muestra la reciente encuesta sobre las condiciones de trabajo en Europa de la <em>European Foudantion for the Improvement of Living and Working Conditions<\/em>, es la forma de organizaci\u00f3n considerada de tipo inteligente (<em>Learning Organisation<\/em>) que tiene cada vez m\u00e1s un rol hegem\u00f3nico respecto a otros modelos productivos (Merlli\u00e9 et Paoli 2001).<\/p>\n<p>En general, esta evoluci\u00f3n corresponde, en las empresas como en la sociedad, a la afirmaci\u00f3n de una nueva preponderancia cualitativa del conocimiento viviente, incorporado y movilizado por los trabajadores, respecto a los saberes formalizados, incorporados en el capital fijo y en la organizaci\u00f3n administrativa de las empresas. Est\u00e1 estrechamente asociada a una serie de tendencias que marcan la crisis de la <em>ley del valor\/plusvalor<\/em> y lo que llamamos \u00abel devenir de la renta en beneficio\u00bb.<\/p>\n<p><em>\u00bfQu\u00e9 hay que entender por crisis de la ley del valor? <\/em>Tal crisis se presenta, en primer lugar, como una p\u00e9rdida de relevancia de las categor\u00edas fundamentales de la econom\u00eda pol\u00edtica del capitalismo industrial: el capital, el trabajo y, por supuesto, el valor. Fundamentalmente, se corresponde con la consunci\u00f3n de las dos dimensiones de la racionalidad econ\u00f3mica de la <em>ley del valor\/plusvalor<\/em> sobre las, como hemos visto, el capitalismo industrial hab\u00eda podido afirmar su dominio sobre el trabajo y encontrar una especie de legitimidad hist\u00f3rica, como instrumento de lucha contra la escasez.<\/p>\n<p><strong>3.1 Agotamiento de la racionalidad econ\u00f3mica del capital y disociaci\u00f3n del valor de la riqueza<\/strong><\/p>\n<p>La primera dimensi\u00f3n corresponde por tanto al agotamiento de la <em>ley del valor\/tiempo de trabajo <\/em>pensada como criterio de \u00abracionalizaci\u00f3n\u00bb capitalista de la producci\u00f3n que hace de la norma del trabajo abstracto, medido en unidades de trabajo simple, no cualificado, el instrumento conjunto de la valoraci\u00f3n y de la subsunci\u00f3n real del trabajo al capital. El aumento de potencia de la dimensi\u00f3n cognitiva del trabajo determina, en este sentido, una doble crisis de la ley del valor.<\/p>\n<p><em>Una crisis de la medida<\/em>, porque el trabajo cognitivo es una actividad que se desarrolla sobre el conjunto de los tiempos de vida<a href=\"https:\/\/n-1.cc\/blog\/view\/1537077\/la-ley-del-valor-en-el-paso-del-capitalismo-industrial-al-nuevo-capitalismo#_ftn3\">[3]<\/a>. El tiempo pasado y certificado en la empresa es generalmente una fracci\u00f3n del tiempo social efectivo de trabajo. En el nuevo capitalismo, la fuente principal de la creaci\u00f3n del valore se sit\u00faa, de hecho, cada vez m\u00e1s a lo largo de la esfera de la producci\u00f3n directa y del universo de las empresas. En este contexto, no solo las modalidades organizativas del trabajo son cada vez menos establecidas, sino que las fuentes de la competitividad dependen de manera creciente de una cooperaci\u00f3n social productiva que se desarrolla dentro de los l\u00edmites corporativos. Resulta adem\u00e1s que el beneficio, como la renta, descansa cada vez m\u00e1s sobre mecanismos de apropiaci\u00f3n del plusvalor efectuados a partir de una relaci\u00f3n de exterioridad del capital respecto a la organizaci\u00f3n de la producci\u00f3n.<\/p>\n<p><em>Una crisis del control<\/em>, porque el encuentro entre la intelectualidad difusa y las tecnolog\u00edas de la informaci\u00f3n y de la comunicaci\u00f3n hace de la reapropiaci\u00f3n colectiva del trabajo y de los medios de producci\u00f3n una perspectiva de nuevo plausible, generando potencialmente conflictos relativos a la autodeterminaci\u00f3n misma de la organizaci\u00f3n del trabajo y de la finalidad social de la producci\u00f3n. Debido a esto, el modelo taylorista de la prescripci\u00f3n de las tareas cede a la <em>prescripci\u00f3n de la subjetividad<\/em> en muchas actividades productivas<em>.<\/em> Mientras tanto, como para la producci\u00f3n de valor, el control sobre el trabajo se desplaza cada vez m\u00e1s a lo largo del acto productivo mismo, haciendo del control total del tiempo y de los comportamientos de los asalariados la apuesta central. Esto se concretiza en la multiplicaci\u00f3n de toda una panoplia de instrumentos de valoraci\u00f3n de la subjetividad del trabajador y de su conformidad con los valores de la empresa, induciendo a menudo a lo que en psicolog\u00eda llamamos mandamientos parad\u00f3jicos<a href=\"https:\/\/n-1.cc\/blog\/view\/1537077\/la-ley-del-valor-en-el-paso-del-capitalismo-industrial-al-nuevo-capitalismo#_ftn4\">[4]<\/a>.<\/p>\n<p>La segunda dimensi\u00f3n remite a la crisis de la ley del valor pensada como la relaci\u00f3n social que hace de la l\u00f3gica de la mercanc\u00eda y el beneficio el criterio clave y progresivo del desarrollo de la riqueza social y de la satisfacci\u00f3n de las necesidades. Esta crisis se expresa con un divorcio crecente entre la l\u00f3gica del <em>valore<\/em> y la de la <em>riqueza<\/em>. Para entender mejor el sentido de esta afirmaci\u00f3n, conviene recordar c\u00f3mo para Marx (pero tambi\u00e9n para Ricardo), el valor de las mercanc\u00edas depende de la dificultad de la producci\u00f3n y por tanto del tiempo de trabajo. El concepto de <em>valor<\/em> es por tanto completamente diferente del concepto de <em>riqueza<\/em>, que sin embargo depende del valor de uso (no del valor de cambio), de la abundancia y por lo tanto de la gratuidad<a href=\"https:\/\/n-1.cc\/blog\/view\/1537077\/la-ley-del-valor-en-el-paso-del-capitalismo-industrial-al-nuevo-capitalismo#_ftn5\">[5]<\/a>. As\u00ed, la l\u00f3gica capitalista de la producci\u00f3n mercantil encuentra, como se ha visto, en el capitalismo industrial, una suerte de legitimidad hist\u00f3rica en la capacidad de desarrollar la riqueza, produciendo siempre m\u00e1s mercanc\u00edas con menos trabajo, por tanto con precios unitarios cada vez m\u00e1s bajos, permitiendo satisfacer una masa creciente de necesidades. Sin embargo, en el capitalismo cognitivo, la ligaz\u00f3n positiva entre valor y riqueza, entre producci\u00f3n mercantil y satisfacci\u00f3n de las necesidades, se rompe. Lo que significa que la ley del valor, sobrevive actualmente como una especie de envoltorio vaciado de aquello que Marx consideraba la funci\u00f3n progresiva del capital, es decir, el desarrollo de las fuerzas productivas como instrumento de lucha contra la escasez, que habr\u00eda permitido a largo plazo favorecer el paso del <em>reino de la necesidad al reino de la libertad<\/em>.<\/p>\n<p>Numerosas evoluciones del capitalismo cognitivo ilustran esta<em> disociaci\u00f3n del valor de la riqueza<\/em><a href=\"https:\/\/n-1.cc\/blog\/view\/1537077\/la-ley-del-valor-en-el-paso-del-capitalismo-industrial-al-nuevo-capitalismo#_ftn6\">[6]<\/a> que expresa, en lo que es m\u00e1s importante, la p\u00e9rdida progresiva de fuerza de la ley del plusvalor y la imposibilidad de restablecer cualquier dial\u00e9ctica lucha-desarrollo, remitiendo a la contradicci\u00f3n fundamental entre la l\u00f3gica de valorizaci\u00f3n del capitalismo cognitivo y aquella intr\u00ednsecamente no mercantil de la econom\u00eda del conocimiento.<\/p>\n<p>Observamos que esta contradicci\u00f3n se hunde las ra\u00edces de las propiedades particulares del conocimiento como <em>bien com\u00fan<\/em> y en su car\u00e1cter irreductible al estatuto de mercanc\u00eda y de capital. En comparaci\u00f3n con los bienes cl\u00e1sicos, la particularidad del conocimiento como <em>bien com\u00fan<\/em> consiste, efectivamente, en su car\u00e1cter no rival, dif\u00edcilmente excluible y acumulativo. A diferencia de los bines materiales, no se destruye con su consumo, sino que m\u00e1s bien se enriquece cuando circula libremente entre los individuos. Cada nuevo conocimiento genera m\u00e1s conocimiento, seg\u00fan un proceso acumulativo. Por tal motivo la apropiaci\u00f3n privada del conocimiento solo es realizable estableciendo barreras artificiales a su acceso. Este intento se encuentra sin embargo con mayores obst\u00e1culos, referentes tanto a la exigencia \u00e9tica de los individuos como al modo en que el uso de las tecnolog\u00edas inform\u00e1ticas y comunicativas hace cada vez m\u00e1s dif\u00edcil la ejecuci\u00f3n de los derechos de propiedad intelectual. Por otra parte, la tentativa de transformar el conocimiento en una mercanc\u00eda ficticia genera una situaci\u00f3n parad\u00f3jica, una situaci\u00f3n en la que cuanto m\u00e1s aumenta artificialmente el valor de cambio del conocimiento, m\u00e1s disminuye su valor de uso, por el hecho mismo de su privatizaci\u00f3n y escasez. En definitiva, el capitalismo cognitivo solo puede reproducirse obstaculizando las condiciones objetivas y las facultades creativas de los agentes en la base del desarrollo de una econom\u00eda basada en el saber y su difusi\u00f3n.<\/p>\n<p>En general observamos que para m\u00faltiples bienes de alta intensidad de conocimiento (software, bienes culturales digitalizados, f\u00e1rmacos, etc.\u2026), los tiempos de trabajo y por tanto los costes de reproducci\u00f3n son muy bajos, a veces tendentes a cero. En consecuencia, el valor-tiempo de trabajo de estas mercanc\u00edas deber\u00eda traducirse en una dr\u00e1stica disminuci\u00f3n de sus precios, del valor monetario de la producci\u00f3n y de los beneficios asociados. Se convierte estrat\u00e9gico entonces para el capital implementar una pol\u00edtica de refuerzo de los derechos de propiedad intelectual, que permita construir artificialmente una escasez de recursos. El capital se ve abocado cada vez m\u00e1s a desarrollar nuevos mecanismos de disminuci\u00f3n de la oferta, en el intento de mantener forzosamente la primac\u00eda del valor de cambio y salvaguardar los beneficios. Tal l\u00f3gica es una de las expresiones principales del <em>devenir renta del beneficio<\/em>. El resultado es una situaci\u00f3n que contradice los propios principios sobre los que los padres fundadores de la econom\u00eda pol\u00edtica justificaban la propiedad como instrumento de lucha contra la escasez. Ahora para que haya propiedad hay que crear escasez. En cierto sentido, se puede por tanto afirmar que el intento mismo de mantener forzosamente en vigor la primac\u00eda de la l\u00f3gica de la mercanc\u00eda y del valor de cambio conduce al capital a intentar emanciparse de la <em>ley del valor\/tiempo de trabajo<\/em>. Se abre una contradicci\u00f3n cada vez m\u00e1s aguda entre el car\u00e1cter social de la producci\u00f3n y el car\u00e1cter privado de la apropiaci\u00f3n, que constituye una de las principales manifestaciones de la crisis de la ley del valor en la \u00e9poca del capitalismo cognitivo. Esta contradicci\u00f3n est\u00e1 asociada al fuerte aumento de formas de captaci\u00f3n del valor basadas en la renta.<\/p>\n<p><strong>3.2 Capital inmaterial y producciones del hombre para el hombre: m\u00e1s all\u00e1 de la forma-valor<\/strong><\/p>\n<p>El agotamiento de la racionalidad de la <em>ley del valor\/plusvalor<\/em> implica adem\u00e1s otras manifestaciones cruciales que dan cuenta de la profundidad de la crisis del capitalismo y de su divorcio de las necesidades sociales. Una primera manifestaci\u00f3n concierne al papel creciente del capital considerado inmaterial, que representa actualmente la mayor parte de la capitalizaci\u00f3n burs\u00e1til. Este capital, llamado inmaterial, escapa tambi\u00e9n a cualquier medida objetiva en t\u00e9rminos de \u00abcostes hist\u00f3ricos\u00bb (y por tanto en t\u00e9rminos de tiempo de trabajo necesario a su producci\u00f3n). Su valor no puede ser sino la expresi\u00f3n de la valoraci\u00f3n subjetiva de los beneficios anticipados efectuada por los mercados financieros que as\u00ed acaparan una renta. Esto contribuye a explicar porque el valor burs\u00e1til de este capital es esencialmente ficticio y est\u00e1 sometido a fluctuaciones de gran amplitud, bas\u00e1ndose en una l\u00f3gica auto referencial, propia de las finanzas, que alimenta burbujas especulativas destinadas invariablemente a explotar, arrastrando al conjunto del sistema crediticio y econ\u00f3mico a una profunda recensi\u00f3n. La imposibilidad de determinar una medida objetiva y fiable del capital inmaterial se confirma tambi\u00e9n en la controversia sobre el origen del c\u00e9lebre <em>goodwill<\/em> (que designa el desv\u00edo creciente entre el valor de mercado de las empresas y el valor de sus activos tangibles): el principal activo inmaterial, del que deprender\u00eda el plusvalor encarnado por el <em>goodwill<\/em>, no ser\u00eda otro que el \u00abcapital intelectual\u00bb representado por la competencia, la experiencia, el saber t\u00e1cito, la capacidad de cooperaci\u00f3n de la fuerza de trabajo. En definitiva, no se trata de capital (a pesar de la torsi\u00f3n operada por los conceptos de capital intelectual o de capital humano), sino en realidad de la calidad intelectual de la fuerza de trabajo. Ahora, esta \u00faltima constituye por definici\u00f3n, (a menos de reducirla a la esclavitud) un activo no negociable en el mercado. Como observa Halary (2004), el intento de explicar el <em>goodwill<\/em> con la existencia de activos inmateriales <em>no clasificados<\/em>, queda prisionero de un razonamiento circular que no permite eliminar la indeterminaci\u00f3n del valor de estos activos inmateriales porque a la pregunta: \u201c\u00bfDe qu\u00e9 depende el <em>goodwill<\/em>?\u201d La respuesta es: \u201cDel capital humano de la empresa\u201d, y \u201c\u00bfC\u00f3mo se determina el valor del capital humano?\u201d, \u201c\u00a1Con el <em>goodwill<\/em>!\u201d<\/p>\n<p>Esto significa que la medida del capital y el fundamento de su poder sobre la sociedad, dependen cada vez menos del trabajo pasado y del saber incorporado en el capital constante y hoy se fundan principalmente en una <em>convenci\u00f3n social<\/em> que encuentra su meollo principal en el poder de las finanzas<a href=\"https:\/\/n-1.cc\/blog\/view\/1537077\/la-ley-del-valor-en-el-paso-del-capitalismo-industrial-al-nuevo-capitalismo#_ftn7\">[7]<\/a>.<\/p>\n<p>Una segunda manifestaci\u00f3n est\u00e1 relacionada al modo en que <em>las producciones del hombre para el hombre<\/em>, aseguradas tradicionalmente por el <em>Welfare State<\/em> seg\u00fan una l\u00f3gica no mercantil, son el principal sector motor de una econom\u00eda fundada en el conocimiento. Son las que aseguran una parte esencial del proceso de transmisi\u00f3n y de producci\u00f3n del conocimiento, y por tanto de la formaci\u00f3n del considerado capital inmaterial. Frente a tendencias paralizantes cada vez m\u00e1s profundas, <em>las producciones de hombre para el hombre <\/em>representan tambi\u00e9n uno de los raros sectores en que necesidades y demanda social est\u00e1n en continua expansi\u00f3n. Estos elementos constituyen uno de los principales indicadores del agotamiento de la esfera de las necesidades que la l\u00f3gica de la mercanc\u00eda y el <em>trabajo abstracto<\/em> puede satisfacer progresivamente. Al mismo tiempo, contribuyen a explicar la extraordinaria presi\u00f3n ejercida por el capital para privatizar y mercantilizar estos servicios colectivos. <em>Las producciones del hombre para el hombre <\/em>no pueden, todav\u00eda, ser sometidas a la racionalidad econ\u00f3mica de la <em>ley del valor\/plusvalor<\/em>, sino al precio de una p\u00e9rdida de recursos y de profundas desigualdades sociales que, adem\u00e1s, amenazar\u00eda con desestructurar las fuerzas creativas que sustentan una econom\u00eda basada en el conocimiento. Tres argumentos principales corroboran esta tesis. El primero est\u00e1 relacionado con el car\u00e1cter intr\u00ednsecamente cognitivo, interactivo y afectivo de estas actividades en las cuales el trabajo no consiste en actuar sobre la materia inanimada sino sobre el propio ser humano en una relaci\u00f3n de coproducci\u00f3n de servicios. Por tanto, como ya hab\u00eda sugerido Marx en pasajes del Cap\u00edtulo VI in\u00e9dito del Capital dedicado al<em> trabajo inmaterial<\/em>, las producciones del hombre para el hombre dif\u00edcilmente pueden ser subsumidas a la racionalidad productiva del capital como la subjetividad de los trabajadores, igual que \u201cel producto es inseparable del acto productor\u201d. En definitiva, ni el acto de trabajo ni su producto (que corresponde al propio hombre en la singularidad de cada individuo) pueden ser realmente estandarizados. La eficacia en t\u00e9rminos de resultado depende sin embargo de toda una serie de variables cualitativas relacionadas con la comunicaci\u00f3n, con la densidad de las relaciones humanas, con la atenci\u00f3n desinteresada y por tanto con la disponibilidad de tiempo para el otro, que la contabilidad anal\u00edtica empresarial es incapaz de integrar si no es como costes o tiempos muertos improductivos. El intento de aumentar la productividad y la rentabilidad de estos servicios colectivos no puede por tanto conseguirse sino en detrimento de su calidad y su rendimiento social. En definitiva, en el plano de la organizaci\u00f3n social de la producci\u00f3n, nos encontramos aqu\u00ed a una contradicci\u00f3n evidente entre la concepci\u00f3n capitalista y cuantitativa de la productividad y el conocimiento social de la productividad, resultante del car\u00e1cter intr\u00ednsecamente com\u00fan de estas actividades y de sus resultados materiales e inmateriales<a href=\"https:\/\/n-1.cc\/blog\/view\/1537077\/la-ley-del-valor-en-el-paso-del-capitalismo-industrial-al-nuevo-capitalismo#_ftn8\">[8]<\/a>. El segundo argumento remite a las profundas distorsiones que la aplicaci\u00f3n del principio de la demanda <strong>solvente<\/strong> introducir\u00eda en el derecho al acceso de estos bienes comunes, provocando un deterioro de la calidad colectiva de la fuerza de trabajo. Tanto por razones de justicia social como de eficacia econ\u00f3mica, las producciones del com\u00fan deben fundarse sobre la gratuidad y sobre el libre acceso. Su financiaci\u00f3n no puede por tanto asegurarse sino a trav\u00e9s del precio colectivo y pol\u00edtico representado por la fiscalidad, por las contribuciones sociales o por otras formas de mutualizaci\u00f3n de los recursos. El tercer argumento est\u00e1 relacionado a la no existencia (por ejemplo, tanto en la sanidad como en la educaci\u00f3n) de la figura m\u00edtica del consumidor que efectuar\u00eda sus propias elecciones sobre la base de un c\u00e1lculo racional costes\/beneficios, dictado por la b\u00fasqueda de la m\u00e1xima eficiencia de la inversi\u00f3n en el propio capital humano. Afortunadamente, no es cierto que este sea el criterio principal que anima al estudiante en su investigaci\u00f3n del saber. Menos lo es todav\u00eda el del enfermo que, frecuentemente, est\u00e1 prisionero de un estado de ansiedad que lo hace incapaz de tomar una elecci\u00f3n racional y lo predispone, sin embargo, a todas las trampas de una l\u00f3gica mercantil en la que vender esperanzas e ilusiones es un medio para tener beneficios.<\/p>\n<p>\u00daltima manifestaci\u00f3n, pero no menos importante, la crisis de racionalidad de la ley del valor que expresa la din\u00e1mica del capitalismo cognitivo, no solo consiste en volver artificialmente recursos escasos que son de por s\u00ed abundantes y gratuitos. Esto se expresa tambi\u00e9n en la aceleraci\u00f3n de l\u00f3gica de depredaci\u00f3n y disminuci\u00f3n de los recursos naturales no renovables. De hecho, el capitalismo cognitivo no suprime la l\u00f3gica productivista del capitalismo industrial. La rearticula y refuerza, gracias especialmente a una subordinaci\u00f3n de la ciencia al capital que pone las nuevas tecnolog\u00edas al servicio de una estrategia de estandarizaci\u00f3n y trasformaci\u00f3n mercantil de lo viviente que acent\u00faa los riesgos de destrucci\u00f3n de la biodiversidad y de estabilizaci\u00f3n ecol\u00f3gica del planeta. Generalmente, la crisis ecol\u00f3gica marca a escala planetaria los l\u00edmites estructurales de una pol\u00edtica de salida de la crisis que no puede basarse en ning\u00fan caso en la coordinaci\u00f3n del mercado y en el relanzamiento del consumo privado de las familias. M\u00e1s bien se requiere reinventar una pol\u00edtica de planificaci\u00f3n democr\u00e1tica del com\u00fan, basada en una aut\u00e9ntica socializaci\u00f3n de la inversi\u00f3n y de la innovaci\u00f3n tecnol\u00f3gica en actividades que permitan repensar el urbanismo, la agricultura, las energ\u00edas econom\u00edas, etc&#8230; \u2013elementos todos, que por su naturaleza, en gran parte escapan a una l\u00f3gica mercantil.<\/p>\n<p>Para concluir, el conjunto de las contradicciones subjetivas y objetivas que atraviesan el capitalismo cognitivo, se\u00f1alando la crisis <em>de la ley del valor\/plusvalor<\/em>, son de tal agudeza que nos recuerdan la situaci\u00f3n descrita por Marx en el pen\u00faltimo cap\u00edtulo del libro III de <em>El Capital<\/em>, cuando afirma: \u201c<em>Se reconoce que ha llegado el momento de una crisis tal cuando ganan en amplitud y profundidad las contradicciones entre las relaciones de distribuci\u00f3n y por tanto tambi\u00e9n la forma hist\u00f3rica determinada por las relaciones de producci\u00f3n correspondientes, por un lado, y las fuerzas productivas, las capacidades productivas y el desarrollo de sus factores por otro\u201d.<\/em><\/p>\n<p>Traducci\u00f3n del italiano: Santiago de Arcos-Halyburton<\/p>\n<p><strong>Bibliografia <\/strong><\/p>\n<p>Fumagalli A., Morini C., (2009), \u201cLa vita messa al lavoro: verso une teoria del valore-vita. 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(2008), \u00ab Le rapport capital-travail dans le capitalisme cognitif \u00bb, <em>Multitudes<\/em>, n\u00b0 32.<\/p>\n<p>Sweezy, P. (1970), <em>La teoria dello sviluppo capitalistico<\/em>, Bollati Boringhieri, Torino.<\/p>\n<p>Vercellone C. (ed.) (2006), <em>Capitalismo Cognitivo<\/em>, Manifestolibri, Roma.<\/p>\n<p>Vercellone C. (2007), \u00ab From Formal Subsumption to General Intellect : Elements for a Marxist Reading of the Thesis of Cognitive Capitalism \u00bb, <em>Historical Materialism<\/em>, Vol. 15, n\u00b0 1.<\/p>\n<p>Vercellone (2007a), \u00ab La nouvelle articulation rente, salaire et profit dans le capitalisme cognitif \u00bb, in <em>European Journal of Economic and Social Systems<\/em>, vol. 20, n\u00b0 1, 2007, p. 45-64.<\/p>\n<p>Vercellone C. (2008), \u00ab La th\u00e8se du capitalisme cognitif. Une mise en perspective historique et th\u00e9orique\u00bb, in Colletis G. et Paulr\u00e9 P. (coord.) <em>Les nouveaux horizons du capitalisme<\/em>, Economica, Paris, pp. 71-95.<\/p>\n<p>Vercellone C. (2009), \u00ab L\u2019analyse \u201cgorzienne\u201d de l\u2019\u00e9volution du capitalisme \u00bb, in Christophe Fourel (dir.), \u201c<em>Andr\u00e9 Gorz, un penseur pour le XXI\u00e8me si\u00e8cle<\/em>\u201c, La D\u00e9couverte, Paris, pp. 77-98.<\/p>\n<p>Vercellone C. (2009), \u201cLavoro, distribuzione del reddito e valore nel capitalismo cognitivo\u201d, in <em>Sociologia del lavoro<\/em>, N\u00b0 115, pp. 31-54.<\/p>\n<p>Vercellone C. (2009), \u00abCrisi della legge del valore e divenire rendita del profitto. Appunti sulla cisi sist\u00e9mica del capitalismo cognitivo \u00bb, in Fumagalli A. Mezzadra S. (dir) in Crisi dell\u2019economia globale, Ombre Corte, Verona, pp. 71-99.<\/p>\n<p>Vercellone C. (2010) Modelli di Welfare e servizi sociali nella crisi sistemica del capitalismo cognitivo, \u00abCommon\u00bb 0, pp. 32-39.<\/p>\n<p>Virno P. (2008), \u00abForza Lavoro\u00bb in <em>Lessico Marxiano<\/em>, Manifestolibro, Roma, pp. 105-116.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/n-1.cc\/blog\/view\/1537077\/la-ley-del-valor-en-el-paso-del-capitalismo-industrial-al-nuevo-capitalismo#_ftnref1\">[1]<\/a> Es decir, una condici\u00f3n de luchas sociales que garantizaran la conversi\u00f3n de los incrementos de productividad en reducci\u00f3n del tiempo de trabajo.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/n-1.cc\/blog\/view\/1537077\/la-ley-del-valor-en-el-paso-del-capitalismo-industrial-al-nuevo-capitalismo#_ftnref2\">[2]<\/a> Que anticipa al menos un siglo, la teor\u00eda econ\u00f3mica <em>mainstream<\/em> <em>de la insuficiencia del contrato de trabajo<\/em>.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/n-1.cc\/blog\/view\/1537077\/la-ley-del-valor-en-el-paso-del-capitalismo-industrial-al-nuevo-capitalismo#_ftnref3\">[3]<\/a> Sobre este punto v\u00e9ase la importante contribuci\u00f3n de Fumagalli y Morini (2009).<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/n-1.cc\/blog\/view\/1537077\/la-ley-del-valor-en-el-paso-del-capitalismo-industrial-al-nuevo-capitalismo#_ftnref4\">[4]<\/a> Es necesario se\u00f1alar que una de las dimensiones m\u00e1s significativas de esta evoluci\u00f3n no es solo el endurecimiento de la explotaci\u00f3n, en el sentido m\u00e1s cl\u00e1sico y econ\u00f3mico del t\u00e9rmino. Desclasamiento y precariedad tambi\u00e9n van de la mano con una creciente <em>alienaci\u00f3n <\/em>del trabajo. Se trata de una contradicci\u00f3n cada vez m\u00e1s profunda entre la potencia de actuar inscrita en la dimensi\u00f3n cognitiva del trabajo, por una parte, y la obligaci\u00f3n de someterse a objetivos heterodeterminados y pesados en contraste con los valores \u00e9ticos de los trabajadores, por otra. Es precisamente en la ra\u00edz de esta contradicci\u00f3n donde crece el fen\u00f3meno del <em>sufrimiento en el trabajo<\/em>, de la cual la multiplicaci\u00f3n de los suicidios en el trabajo en Francia representa la punta del iceberg.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/n-1.cc\/blog\/view\/1537077\/la-ley-del-valor-en-el-paso-del-capitalismo-industrial-al-nuevo-capitalismo#_ftnref5\">[5]<\/a> La distinci\u00f3n, o mejor, la oposici\u00f3n entre el concepto de valor y el de riqueza, es enunciada por David Ricardo en los Principios. Recordamos che, seg\u00fan Ricardo, el aumento del valor de las mercanc\u00edas, lejos de significar una mayor riqueza para la sociedad, es el indicador del aumento de la dificultad de la producci\u00f3n que amenaza con bloquear la din\u00e1mica del crecimiento econ\u00f3mico y de la acumulaci\u00f3n de capital. Sobre esta base desarrolla la tesis de la tendencia hacia el estado estacionario ligada a la l\u00f3gica de los rendimientos decrecientes en la agricultura y el consiguiente aumento del precio natural del grano. La riqueza depende sin embargo de la abundancia, en el sentido de que la cantidad disponible de bienes, considerados desde un punto de vista de su valor de uso, es inversamente proporcional a su valor de cambio. En otros t\u00e9rminos, cu\u00e1nto m\u00e1s aumenta la fuerza productiva del trabajo, m\u00e1s disminuye el valor de las mercanc\u00edas, seg\u00fan una l\u00f3gica que, llevada a sus \u00faltimas consecuencias, conduce a la de la gratuidad (por cuanto Ricardo, a diferencia de Marx, no explicita esta conclusi\u00f3n).<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/n-1.cc\/blog\/view\/1537077\/la-ley-del-valor-en-el-paso-del-capitalismo-industrial-al-nuevo-capitalismo#_ftnref6\">[6]<\/a> Sobre este punto v\u00e9ase tambi\u00e9n <em>l\u2019entretien<\/em> avec Gorz (2004).<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/n-1.cc\/blog\/view\/1537077\/la-ley-del-valor-en-el-paso-del-capitalismo-industrial-al-nuevo-capitalismo#_ftnref7\">[7]<\/a> Sobre este punto v\u00e9ase en particular Marazzi (2010).<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/n-1.cc\/blog\/view\/1537077\/la-ley-del-valor-en-el-paso-del-capitalismo-industrial-al-nuevo-capitalismo#_ftnref8\">[8]<\/a> En este sentido, como observan Hardt y Negri, m\u00e1s generalmente \u201clos productos biopol\u00edticos tienden [\u2026] a exceder cualquier medida cuantitativa y a asumir formas comunes que son f\u00e1cilmente compartibles y por lo tanto son dif\u00edcilmente subsumibles por la propiedad privada\u201d, (Hardt e Negri, 2010, p. 141).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por Carlo Vercellone El objetivo de este art\u00edculo es el de caracterizar, en el marco te\u00f3rico post-operaista, el sentido l\u00f3gico e hist\u00f3rico de la marxiana ley del valor, en el paso del capitalismo industrial al capitalismo cognitivo. 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