{"id":3602,"date":"2022-10-09T15:33:27","date_gmt":"2022-10-09T15:33:27","guid":{"rendered":"http:\/\/uninomadasur.net\/?p=3602"},"modified":"2022-10-09T15:33:27","modified_gmt":"2022-10-09T15:33:27","slug":"brasil-por-una-fenomenologia-de-la-destruccion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/uninomadasur.net\/?p=3602","title":{"rendered":"Brasil: por una fenomenolog\u00eda de la destrucci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p><strong>Por Renato Lessa<\/strong><\/p>\n<p>\u201cO nome do destruidor \u00e9 Destruidor, \u00e9 o nome do destruidor\u201d. <em>Arnaldo Antunes, A face do destruidor<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Lo que llamamos \u201cbolsonarismo\u201d es un fen\u00f3meno sin concepto. La obsesi\u00f3n por atribuirle uno \u2013 fascismo, populismo, autoritarismo, necropol\u00edtica, lo que sea \u2013 surge de la perturbaci\u00f3n que sentimos ante objetos sin forma, dotados de una concentraci\u00f3n ins\u00f3lita de negatividad, expresiones de un insoportable \u201cabsolutismo de lo real\u201d. La propensi\u00f3n humana a las fabricaciones de conceptos es, de hecho, un recurso de autoprotecci\u00f3n que proporciona un sentimiento de familiaridad ante lo inaudito. Es un sentimiento que resulta de tener un nombre para todo, sin importar lo aterrador que sea.<\/p>\n<p>Es una cuesti\u00f3n arcaica, ya inscrita en el di\u00e1logo plat\u00f3nico del Fed\u00f3n, y retomada en nuestra contemporaneidad por el fil\u00f3sofo alem\u00e1n Hans Blumenberg (1920-1996), cuando abord\u00f3 los temas de la \u00abno-conceptualidad\u00bb, los reg\u00edmenes metaf\u00f3ricos y el \u00ababsolutismo de lo real\u00bb<a href=\"https:\/\/palabrasalvaje.com\/2021\/10\/brasil-por-una-fenomenologia-de-la-destruccion\/#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a>. Adem\u00e1s, la l\u00f3gica de la autoprotecci\u00f3n, a trav\u00e9s de la atribuci\u00f3n conceptual, sigue el modelo de cumplir con una expectativa: el concepto, aplicado a la cosa es inductor de predictibilidad. Nos brinda la sensaci\u00f3n de \u201csaber de qu\u00e9 se trata\u201d; el valor psicol\u00f3gico del concepto excede en ocasiones su supuesto alcance cognitivo. En la relaci\u00f3n entre el cumplir y la expectativa, esta \u00faltima se encarga de configurar la primera.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-525 alignleft\" src=\"http:\/\/palabrasalvaje.com\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/BrasilBolsonaroCamapanaBahia.png\" sizes=\"(max-width: 429px) 100vw, 429px\" srcset=\"https:\/\/palabrasalvaje.com\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/BrasilBolsonaroCamapanaBahia.png 747w, https:\/\/palabrasalvaje.com\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/BrasilBolsonaroCamapanaBahia-300x149.png 300w, https:\/\/palabrasalvaje.com\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/BrasilBolsonaroCamapanaBahia-570x283.png 570w, https:\/\/palabrasalvaje.com\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/BrasilBolsonaroCamapanaBahia-701x348.png 701w\" alt=\"\" width=\"429\" height=\"213\" \/>De todos modos, movido por una sensaci\u00f3n de inutilidad del concepto, pienso en la posibilidad -y el imperativo- de una fenomenolog\u00eda de la destrucci\u00f3n, sustentada en la siguiente intuici\u00f3n: el \u201cbolsonarismo\u201d no posee una historia intelectual ni siquiera una historia pol\u00edtica que lo explique. Debe mostrarse, en mi entender, mediante una historia natural o una historia de sus efectos destructivos. El objeto \u2013 o el nombre \u2013 en cuesti\u00f3n no se declina aqu\u00ed como un \u00abconcepto\u00bb: tiene m\u00e1s que ver con la etiqueta colocada en el caj\u00f3n para indicar que all\u00ed se alberga colecci\u00f3n de cosas extremas y abyectas. Un tipo de colecci\u00f3n que, en condiciones normales, revelar\u00eda a su coleccionista como sujeto de especial cuidado. Para eso sirven los nombres: conceptos que no est\u00e1n precedidos ni comandados por intuiciones no son m\u00e1s que delirios positivistas; las intuiciones sin nombre para las cosas son como mapas gen\u00e9ricos de ciudades, desprovistos de rutas.<\/p>\n<p>En los tiempos que corren, el negocio es no involucrarse mucho en eso y seguir la m\u00e1xima de la gran antrop\u00f3loga brit\u00e1nica Mary Douglas (1921-2007): \u201cponer la inmundicia en foco\u201d<a href=\"https:\/\/palabrasalvaje.com\/2021\/10\/brasil-por-una-fenomenologia-de-la-destruccion\/#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">[2]<\/a>. Algo que, como bien advert\u00eda, afectar\u00e1 a nuestros modos habituales de cognici\u00f3n, generalmente concentrados en buscar una elucidaci\u00f3n de las cosas, a trav\u00e9s de la detecci\u00f3n de causas y una precisa determinaci\u00f3n conceptual. En el di\u00e1logo del Fed\u00f3n plat\u00f3nico, S\u00f3crates \u201cvio\u201d en el concepto del Sol lo que no pod\u00eda ver en la cosa misma, a riesgo de quemar sus retinas. Me temo que para proceder con el ajuste del ojo, tendremos que quemar las nuestras.<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Hacer del pa\u00eds un ejemplo<\/strong><\/p>\n<p>En el estado actual de la situaci\u00f3n, el inter\u00e9s cognitivo por Brasil por parte de la comunidad cient\u00edfica internacional, parece ser directamente proporcional al \u00e9xito de la proyecci\u00f3n del pa\u00eds como un paria planetario. Un inter\u00e9s, por supuesto, impulsado por la abyecci\u00f3n y el asombro generalizados, dado el factor de riesgo de salud global involucrado: el t\u00e9rmino \u201cBrasil\u201d, en una reinterpretaci\u00f3n desastrosa, merece una invitaci\u00f3n a la profilaxis. <em>Cuius culpa<\/em>? M\u00e9rito exclusivo de un consulado que, aunque contrario a la idea misma de la globalizaci\u00f3n, globaliz\u00f3 a Brasil como un paria. Una proyecci\u00f3n que resulta del proceso m\u00e1s extremo de \u201cdesfiguraci\u00f3n de la democracia\u201d<a href=\"https:\/\/palabrasalvaje.com\/2021\/10\/brasil-por-una-fenomenologia-de-la-destruccion\/#_ftn3\" name=\"_ftnref3\">[3]<\/a>en marcha en el planeta. Un proceso cuyas se\u00f1ales son detectables a una escala igualmente global, pero que en las plagas brasileiras incide con mayor radicalidad. Un noble efecto de la colusi\u00f3n dirigida por el amigo-de-la-muerte, expresi\u00f3n que es v\u00e1lida como el sustrato real de la marca de fantas\u00eda \u201cJefe de Estado\u201d.<\/p>\n<p>Hechas las cuentas, se trata de un desastre marcado por un paroxismo doble: pandemia y pandem\u00f3nium. Nos superamos en estas dos dimensiones, algo digno de grandes huestes de desgracias. Esto no es para cualquiera. El pa\u00eds, con m\u00e1s de noventa variaciones virales, se convirti\u00f3 en un laboratorio privilegiado para la investigaci\u00f3n de la pandemia. Tambi\u00e9n califica como una excelente oportunidad para estudios de caso sobre\u00a0 la deconstrucci\u00f3n civilizatoria. En cualquier caso, se trata de ocupar la vanguardia y tener mucho que ense\u00f1ar al mundo: seguimos con el mote de pa\u00eds notable, pero en la pendiente de los infinitos negativos. Si se sigue de ese modo, habr\u00e1 que temer el futuro en el que supuestamente ser\u00edamos, seg\u00fan Stefan Zweig, \u201cel pa\u00eds\u201d.<\/p>\n<p>En el resto del mundo, sin embargo, persisten fragmentos de difusa simpat\u00eda. En clave menor y personal, es lo que pude constatar con el gesto de <em>Monsieur<\/em> Mayer, un veterano farmac\u00e9utico parisino de la Avenue de Saxe, no lejos del Instituto Pasteur. Al inocularme con la primera dosis de la vacuna contra la Covid19, me dijo: \u00ab<em>c\u2019est pour l\u2019amiti\u00e9 franco-br\u00e9silienne<\/em>\u00ab. Vacunado, sal\u00ed tocado por el gesto discreto y desprovisto de solemnidad, y pens\u00e9: <em>Monsieur<\/em> Mayer debe ser de la cepa de los franceses que se comportaron bien durante la ocupaci\u00f3n alemana (1940-1944). Sin hero\u00edsmo armado, pero de alguna manera observando una regla tan b\u00e1sica como obsoleta: alucinar a toda la humanidad en cada individuo; tratar a cada uno como un fin, nunca como un medio.<\/p>\n<p><em>Monsieur<\/em> Mayer no sabe nada sobre este inoculado, excepto la distinci\u00f3n de la declinaci\u00f3n cort\u00e9s \u201c<em>Monsieur<\/em> Lessa \u00ab. Bast\u00f3 un minuto ef\u00edmero y el espacio exiguo del cub\u00edculo, adem\u00e1s del l\u00edquido y la aguja, para que una curiosa mezcla de impersonalidad y de esp\u00edritu solidario compusieran el momento. <em>Monsieur<\/em> Mayer es parte de la mir\u00edada de operadores solidarios en acci\u00f3n en todo el mundo. Como los que persisten en Brasil en el combate a la enfermedad y las emanaciones sulfurosas del amigo-de-la-muerte, as\u00ed como en el cuidado del inmenso contingente de v\u00edctimas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Dimensi\u00f3n t\u00e1cita<\/strong><\/p>\n<p>Esa no solemnidad en los actos practicados por los operadores solidarios conlleva una pregunta intrigante: la ausencia de la declinaci\u00f3n impostada de lo que ser\u00eda el fundamento del acto solidario hace que \u00e9ste adopte la forma de un gesto autom\u00e1tico e irreflexivo. Lo contrario ser\u00eda un tanto absurdo y rid\u00edculo: suponer que cualquier acto o gesto ordinario debe ir precedido de un extenso y ruidoso exordio, como justificaci\u00f3n y condici\u00f3n de inteligibilidad. En otras palabras, la <em>boutade<\/em> de <em>Monsieur<\/em> Mayer, reci\u00e9n referida \u2013 \u201c<em>c\u2019est pour l\u2019amiti\u00e9 franco-br\u00e9silienne<\/em>\u201d \u2013 vale por lo que vale: simplemente una f\u00f3rmula pulida, que que encierra la implicaci\u00f3n particular de algo no declarado, dotado de un car\u00e1cter general y de incidencia menos espec\u00edfica: vacunar a todos, sin importar qui\u00e9n. Esa fue, creo, la peque\u00f1a y silenciosa metaf\u00edsica que sostuvo el acto solidario del farmac\u00e9utico kantiano \u2013 sans le savoir \u2013 de la Avenue de Saxe.<\/p>\n<p>Lo que parece subyacer a los gestos y acciones simples y comunes de la solidaridad y el cuidado es algo emparentado con lo que el fil\u00f3sofo y qu\u00edmico h\u00fangaro Michael Polanyi (1891-1976) llam\u00f3 \u201cconocimiento t\u00e1cito\u201d<a href=\"https:\/\/palabrasalvaje.com\/2021\/10\/brasil-por-una-fenomenologia-de-la-destruccion\/#_ftn4\" name=\"_ftnref4\">[4]<\/a>. Polanyi, por cierto, habl\u00f3 de algo inherente a cada ser humano, en cuanto a la pr\u00e1ctica de un \u00abconocimiento personal\u00bb: cada uno sabe m\u00e1s de lo que es capaz de decir y es poseedor y practicante de conocimientos que sustentan una determinada capacidad para actuar. Algo, por tanto, que no se traduce en las palabras, sino que emerge en la acci\u00f3n misma, una facultad que no est\u00e1 basada en <em>saber decir<\/em>, sino en <em>saber hacer<\/em>.<\/p>\n<p>La intuici\u00f3n de Polanyi, aunque se centra espec\u00edficamente en el proceso de conocimiento, puede extenderse a otros aspectos de la experiencia humana. As\u00ed como existe el \u201cconocimiento t\u00e1cito\u201d, es posible imaginar la presencia de dimensiones t\u00e1citas en las que se fijan sentimientos morales y creencias de reciprocidad. Claro est\u00e1 que no se trata de suponer que sean naturales e innatas, ya que resultan de acumulaciones culturales que se fijan -qui\u00e9n sabe c\u00f3mo- a lo largo del tiempo, tanto a escala individual como intersubjetiva y compartida. Hablo de un <em>complejo invisible de expectativas conductuales y creencias de reciprocidad y pertenencia<\/em> que, aunque presentes, no exigen de una enunciaci\u00f3n expl\u00edcita cuando producen sus efectos.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n est\u00e1 claro que esa esfera subyacente y t\u00e1cita no es el refugio exclusivo de creencias y sentimientos de empat\u00eda. Esta no se mide seg\u00fan los indicadores excluyentes de ausencia o presencia, sino observando su alcance e incidencia: cu\u00e1ndo y d\u00f3nde est\u00e1, con cu\u00e1les implicaciones, a qui\u00e9n va dirigida, a qui\u00e9n se le niega. La esfera t\u00e1cita a la que me refiero est\u00e1 presente de un modo m\u00e1s difuso, en la variedad de nuestros juicios y acciones dotadas de implicaciones pr\u00e1cticas y morales. Cumple la funci\u00f3n de un indicador primario de lo que nos parece aceptable o no. Su consistencia expresa el establecimiento de l\u00edmites de lo razonable y lo esperado: es lo que se evidencia en frases tan sencillas como cotidianas como \u201cesto ha cruzado la l\u00ednea\u201d o \u201cno es posible que esto haya sucedido\u201d.<\/p>\n<p>Parece razonable suponer que tales sentencias surgen de un sentimiento de que algo ya declarado y establecido t\u00e1citamente ha sido agredido por alg\u00fan tipo de acci\u00f3n o acto declarativo. La generalizaci\u00f3n de un lenguaje pol\u00edtico en el que todo puede decirse, asociado a exhortaciones escatol\u00f3gicas y eliminatorias, supone la rarefacci\u00f3n -o incluso desfiguraci\u00f3n- de una dimensi\u00f3n t\u00e1cita.<\/p>\n<p>La declaraci\u00f3n de un fidedigno representante del nuevo grupo de ocupaci\u00f3n en el Pal\u00e1cio da Alvorada (Brasilia), en enero de 2019, marca el tono: \u201c\u2026 nosotros no reconocemos l\u00edmites\u201d. Aqu\u00ed tenemos una cristalina vocalizaci\u00f3n del deseo de traspasar una dimensi\u00f3n t\u00e1cita, cuya m\u00ednima consistencia se deriva del principio mismo de la existencia de l\u00edmites. Tal vez ese fue la declaraci\u00f3n\u00a0 m\u00e1s radical proferida por los elementos del nuevo orden, ya que enuncia el principio trascendental -o la metaf\u00edsica- de los actos singulares de destrucci\u00f3n que se sucedieron en el orden del tiempo. No tener l\u00edmite es tomarse a s\u00ed mismo como un l\u00edmite; es establecerlo en cada acci\u00f3n, para ir m\u00e1s all\u00e1 en la siguiente. Es un situacionismo puro: en ese para\u00edso tan libertario, cada acto fija su propio l\u00edmite, solo para ser superado inmediatamente. El posible efecto final es la reconfiguraci\u00f3n radical de la dimensi\u00f3n t\u00e1cita a partir de la naturalizaci\u00f3n del anti-regla de que \u201cno hay l\u00edmites\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>La palabra podrida<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>O velho abutre \u00e9 s\u00e1bio e alisa as suas penas<br \/>\nA podrid\u00e3o lhe agrada e seus discursos<br \/>\nT\u00eam o dom de tornar as almas mais pequenas.<br \/>\n<em>Sophia de Mello Andersen, Livro Sexto, 1962<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>No es novedoso. La destrucci\u00f3n se da en las palabras y en los actos. El modo de destrucci\u00f3n radica en la posibilidad de pasar directamente al acto: no hay ninguna mediaci\u00f3n entre la brutal palabra del pre\u00e1mbulo y su m\u00e1s pura consecuencia. Adem\u00e1s, el uso del lenguaje de amenaza y ofensa parece seguir el modelo de una peste, atendiendo una l\u00f3gica de infestaci\u00f3n an\u00e1loga a la actual expansi\u00f3n viral incontrolada. La analog\u00eda ayuda a comprender las razones, digamos, m\u00e1s profundas de la percepci\u00f3n de la pandemia como un <em>hecho de la naturaleza<\/em>: \u201cnada se puede hacer\u201d; \u00ab\u00bfy qu\u00e9?<a href=\"https:\/\/palabrasalvaje.com\/2021\/10\/brasil-por-una-fenomenologia-de-la-destruccion\/#_ftn5\" name=\"_ftnref5\">[5]<\/a>\u00ab. Existe, al menos, una analog\u00eda formal entre los <em>modos de plaga ling\u00fc\u00edstica<\/em> y los <em>modos de contaminaci\u00f3n viral<\/em>. Desde ese \u00e1ngulo, el horror del amigo-de-la-muerte a la vacuna y su defensa de la \u00ablibertad\u00bb cobran un perfecto sentido.<\/p>\n<p>El fil\u00f3sofo y psic\u00f3logo escoc\u00e9s Alexander Bain (1818-1903) en su libro m\u00e1s importante, <em>The Emotions and the Will<\/em>, de 1859, defini\u00f3 la creencia como un \u201ch\u00e1bito de acci\u00f3n\u201d. Dotadas de un contenido propio, las creencias se alimentan de su capacidad pr\u00e1ctica para fijar h\u00e1bitos y modelos de acci\u00f3n. Una fijaci\u00f3n que de ninguna manera prescinde del uso del en tanto\u00a0 describe como prescribe formas de actuar. En el mismo acto de nombrar las cosas, la palabra sirve como pre\u00e1mbulo de pasar al acto como de futuros posibles. El lenguaje, al mismo tiempo que se mueve dentro de una alucinaci\u00f3n compartida de vivir dentro de l\u00edmites -la dimensi\u00f3n t\u00e1cita-, puede dar paso y cobijo a la <em>palabra podrida<\/em>, una f\u00f3rmula que al ser pronunciada destruye el propio entorno sobre el cual incide.<\/p>\n<p>La palabra podrida destruye, antes que otra cosa, los l\u00edmites t\u00e1citos. Como modelo de acci\u00f3n, se hace un prototipo del h\u00e1bito de destruir h\u00e1bitos. En sentido contrario, el modelo de destrucci\u00f3n resulta del poder y el sendero de la palabra podrida, y es a trav\u00e9s de la palabra que surge la cosa. El sujeto de la palabra podrida, m\u00e1s que el verdugo de la gram\u00e1tica, es enemigo de la sem\u00e1ntica y de la forma de vida asociada a ella.<\/p>\n<p>Hay palabras que caen en el vac\u00edo, disueltas por la inercia de lo que ya fue hecho y est\u00e1 establecido. El rasgo distintivo de la palabra podrida es que no hay mediaci\u00f3n entre ella y su consecuencia pr\u00e1ctica. Incluso si no tiene sentido, causa estragos. A\u00fan si es repudiada, ya fue dicha. Su emisor, adem\u00e1s, es un sujeto dotado de una consistencia notable: es capaz de hacer todo lo que dice, sin ninguna reserva mental. Incluso si no logra completar el acto, debido a impedimentos externos, el emisor de la palabra podrida cree que lo puede hacer y que eso significa libertad. Esto es suficiente para hacerlo muy peligroso, como operador de una imaginaci\u00f3n eliminadora. Es un obcecado en el deseo de matar el lenguaje, lo hace cosa, suprime cualquier contenido metaf\u00f3rico o figurativo para la palabra \u00abmuerte\u00bb. El emisor de la palabra podrida es, ante todo, un sujeto dotado de aires prof\u00e9ticos: anticipa en todo momento el escenario dist\u00f3pico de una forma de vida adornada por excrementos y cuerpos sin vida.<\/p>\n<p>Es posible suponer que la relaci\u00f3n entre la dimensi\u00f3n t\u00e1cita, a la cual aludo, y la emisi\u00f3n de la palabra podrida no sea de exterioridad. Lo que la distinguir\u00eda, en este caso, ser\u00eda el car\u00e1cter enf\u00e1tico y brutal de la emisi\u00f3n, pero no el contenido, un n\u00facleo de sentido ya contenido por patrones de subjetividad en formas habituales de expresi\u00f3n. Un escenario un tanto tr\u00e1gico, de disoluci\u00f3n de la propia l\u00f3gica de la dimensi\u00f3n t\u00e1cita, que trae consigo un indicador de l\u00edmite y se\u00f1alizaci\u00f3n, aunque impreciso, de patrones de previsibilidad, mientras que la palabra podrida se sustenta en la premisa del no-l\u00edmite.<\/p>\n<p>Al mismo tiempo, no puede dejarse de considerar que tal dimensi\u00f3n t\u00e1cita alberga una extensa zona de indiferencia. En lugar de la percepci\u00f3n de infestaci\u00f3n, presuponer a la indiferencia como principio t\u00e1cito se basa en no aceptar la capacidad performativa de la palabra podrida, como algo que no debe tomarse en serio. En cierto sentido, la persona indiferente cree en la consistencia de la dimensi\u00f3n t\u00e1cita, hasta tal punto que considera improbable la contaminaci\u00f3n, o supone que a su debido tiempo la inercia y amnesia de la vida-tal-como-es eventualmente neutralizar\u00eda el efecto de podredumbre.<\/p>\n<p>Ambas hip\u00f3tesis tienen sentido y, de hecho, no llegan a ser excluyentes. Nada impide\u00a0 imaginar la dimensi\u00f3n t\u00e1cita como un espacio irregular y heterog\u00e9neo, dotado de contenidos y actitudes distintas a lo t\u00e1cito. En otras palabras, la palabra podrida puede aceptarse como un nombre apropiado para lo que ya es familiar, y por lo tanto <em>podrido<\/em>, o puede tomarse con indiferencia y diluirse en muchas formas de apaciguamiento.<\/p>\n<p>De hecho, comprender las razones y formas de adoptar y de indiferencia ante la palabra podrida, requiere una prehistoria y una etnograf\u00eda de la dimensi\u00f3n t\u00e1cita: \u00bfc\u00f3mo se llen\u00f3?, \u00bfqu\u00e9 variedad de actitudes puede albergar? En notaci\u00f3n directa, se tratar\u00eda de reflexionar sobre la tortuosa pregunta: \u00bfc\u00f3mo llegamos aqu\u00ed?<\/p>\n<p>La complejidad de la dimensi\u00f3n t\u00e1cita revela, sin embargo, la posibilidad de una actitud distinta. Esto es lo que muestra la percepci\u00f3n de la difusi\u00f3n de la palabra podrida como algo que, adem\u00e1s de la indignaci\u00f3n pol\u00edtica, produce un <em>sentimiento de perplejidad<\/em>, a la vez existencial y cognitiva. En este caso, en lugar de preguntar \u00ab\u00bfc\u00f3mo llegamos aqu\u00ed?\u00bb, la pregunta resultante es \u00ab\u00bfqu\u00e9 es <em>esto<\/em> a lo que llegamos?\u00bb. En otras palabras, nos faltar\u00eda la inteligibilidad de este <em>aqu\u00ed<\/em> al que arribamos: \u00bfqu\u00e9 es <em>esto<\/em>? \u00bfqu\u00e9 es este <em>aqu\u00ed<\/em>?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>El sentimiento de perplejidad<\/strong><\/p>\n<p>El sentimiento de perplejidad no conduce necesariamente a la par\u00e1lisis pol\u00edtica. Por el contrario, tiene mucho sentido que en la acci\u00f3n c\u00edvica y pol\u00edtica, y en compartir el espanto, buscar recursos para lidiar con eventos extremos e inauditos. El hecho b\u00e1sico y originador de la perplejidad es la ocupaci\u00f3n del gobierno, por la v\u00eda electoral, por un extremista, tras una extensa campa\u00f1a en la cual, de modo constante y expl\u00edcito, disemin\u00f3 la podredumbre por todo el pa\u00eds: valores y expresiones en total discordancia con la acumulaci\u00f3n civilizatoria que cre\u00edamos haber logrado a partir de la d\u00e9cada de 1980. El deseo de eliminar al adversario y a lo diverso se exhibi\u00f3 sin reservas, junto con el obstinado elogio de los torturadores de la dictadura militar de 1964. El paroxismo se alcanz\u00f3 con lo que puede designarse como el <em>Pronunciamiento de<\/em> <em>Ponta da Praia<\/em>, pocos d\u00edas antes de las elecciones, y en la cual el jefe de la extrema derecha brasile\u00f1a preanunci\u00f3 el exilio, el encarcelamiento y la muerte de los opositores de izquierda, sin que hubiera alguna reacci\u00f3n de las autoridades electorales<a href=\"https:\/\/palabrasalvaje.com\/2021\/10\/brasil-por-una-fenomenologia-de-la-destruccion\/#_ftn6\" name=\"_ftnref6\">[6]<\/a>. No se trata de reconstituir una historia tristemente conocida y vivida. Lo que m\u00e1s importa aqu\u00ed es enfatizar y explorar la dimensi\u00f3n de la perplejidad cognitiva: \u00bfde qu\u00e9 se trata?, \u00bfqu\u00e9 es esto?, \u00bfc\u00f3mo decir que es esto?<\/p>\n<figure id=\"attachment_530\" class=\"wp-caption alignleft\" aria-describedby=\"caption-attachment-530\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-530\" src=\"http:\/\/palabrasalvaje.com\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/OperacaoPolicial_foto_fernando_frazao_agencia_brasil21R.jpg\" sizes=\"(max-width: 421px) 100vw, 421px\" srcset=\"https:\/\/palabrasalvaje.com\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/OperacaoPolicial_foto_fernando_frazao_agencia_brasil21R.jpg 933w, https:\/\/palabrasalvaje.com\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/OperacaoPolicial_foto_fernando_frazao_agencia_brasil21R-300x169.jpg 300w, https:\/\/palabrasalvaje.com\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/OperacaoPolicial_foto_fernando_frazao_agencia_brasil21R-768x434.jpg 768w, https:\/\/palabrasalvaje.com\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/OperacaoPolicial_foto_fernando_frazao_agencia_brasil21R-123x70.jpg 123w, https:\/\/palabrasalvaje.com\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/OperacaoPolicial_foto_fernando_frazao_agencia_brasil21R-570x322.jpg 570w, https:\/\/palabrasalvaje.com\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/OperacaoPolicial_foto_fernando_frazao_agencia_brasil21R-701x396.jpg 701w\" alt=\"\" width=\"421\" height=\"238\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-530\" class=\"wp-caption-text\"><em>Foto en IHU Unisinos y Agencia Brasil<\/em><\/figcaption><\/figure>\n<p>El fil\u00f3sofo franc\u00e9s Jean-Fran\u00e7ois Lyotard, en su libro <em>Le Diff\u00e9rend<\/em>, de 1984, compar\u00f3 la Shoah<a href=\"https:\/\/palabrasalvaje.com\/2021\/10\/brasil-por-una-fenomenologia-de-la-destruccion\/#_ftn7\" name=\"_ftnref7\">[7]<\/a> con un terremoto que no solo destruy\u00f3 vidas, edificios u objetos, sino los propios instrumentos para detectar y medir terremotos<a href=\"https:\/\/palabrasalvaje.com\/2021\/10\/brasil-por-una-fenomenologia-de-la-destruccion\/#_ftn8\" name=\"_ftnref8\">[8]<\/a>. No se trata de sugerir una posible comparaci\u00f3n entre la magnitud de la desgracia impuesta a Brasil por el actual ocupante del gobierno de la Rep\u00fablica y la que estuvo presente en el contexto de la Shoah. Solo se\u00f1alo la probable fisonom\u00eda de un <em>sentimiento de desamparo cognitivo<\/em>, que no impide ni elimina la necesaria certeza de repulsi\u00f3n pol\u00edtica y civilizadora frente a configuraciones ins\u00f3litas.<\/p>\n<p>Nuestro terremoto tom\u00f3 la forma de un acelerado proceso de <em>desfiguraci\u00f3n de la democracia<\/em>. La excelente imagen es obra de la fil\u00f3sofa pol\u00edtica Nadia Urbinati, en un libro luminoso, bajo el mismo t\u00edtulo. Dado que la democracia no es un \u00abmodelo\u00bb est\u00e1tico, sino una figuraci\u00f3n m\u00f3vil, sus principales elementos internos \u2013 las formas de <em>soberan\u00eda popular<\/em>, los mecanismos legales e institucionales para el <em>control del poder pol\u00edtico<\/em> y el universo de la <em>opini\u00f3n<\/em> \u2013 tienen sus propios movimientos y tiempos, y son afectados al mismo tiempo por din\u00e1micas sociales m\u00e1s amplias. La idea de desfiguraci\u00f3n indica la posibilidad de un deterioro progresivo de esos elementos: la reducci\u00f3n de la soberan\u00eda popular a una dimensi\u00f3n puramente mayoritaria, el impulso para neutralizar los factores que controlan el ejercicio del poder y la infestaci\u00f3n orquestada de la esfera de opini\u00f3n, facilitada por la ocupaci\u00f3n que ejercen las \u201cmedios sociales\u201d en el campo de la (des)informaci\u00f3n y difusi\u00f3n de valores.<\/p>\n<p>La direcci\u00f3n de la desfiguraci\u00f3n, ya sea una etapa de algo por venir o como una forma pol\u00edtica propia, alimentada por su propia excepcionalidad, no tiene contornos claros: todo sugiere que se nutre de su propio proceso, lo hace que su \u201cesp\u00edritu\u201d -en el sentido que le da Montesquieu al t\u00e9rmino- est\u00e9 ocupado por <em>una voluntad de destruir<\/em> lo estaba ya configurado. En pocas palabras, el <em>hecho de la destrucci\u00f3n<\/em>, adem\u00e1s del desastre impl\u00edcito que conlleva, es perturbador como objeto de conocimiento. \u00bfC\u00f3mo lidiar con eso?<\/p>\n<p>Los tiempos que precedieron a la aceleraci\u00f3n de la desfiguraci\u00f3n recibieron, entre los especialistas en el estudio de la pol\u00edtica, un modo de conocimiento bastante optimista. El mantra de la \u201cdemocracia consolidada\u201d y el \u201cfuncionamiento de las instituciones\u201d, con pocas islas de reserva y escepticismo, constituy\u00f3 el trasfondo y el sentido com\u00fan de las evaluaciones especializadas sobre el tema. En la jerga adoptada por la ciencia pol\u00edtica conservadora, el sistema pol\u00edtico en su conjunto se ha percibido durante mucho tiempo como una din\u00e1mica de ajustes y desajustes entre \u00abincentivos\u00bb y \u00abpreferencias\u00bb, como en un gran parque tem\u00e1tico conductista. El horizonte del mejor de los mundos posibles se fij\u00f3 en el buen \u201cdise\u00f1o de las instituciones\u201d, en la santificaci\u00f3n de la <em>accountability<\/em>, en la calidad t\u00e9cnica de los procesos de toma de decisiones y en las pol\u00edticas p\u00fablicas, en la sabidur\u00eda de los evaluadores y en la consagraci\u00f3n de \u201cbuenas pr\u00e1cticas\u201d. Los programas de investigaci\u00f3n serios ten\u00edan que, por fuerza mayor, centrarse en la \u00abdesfiguraci\u00f3n\u00bb en lugar de la \u00abconsolidaci\u00f3n\u00bb. Como resultado, una de las ventajas del redireccionamiento, y para nada menor, fue poder reevaluar el conocimiento com\u00fan sobre lo que puede significar la \u201cconsolidaci\u00f3n\u201d de una democracia.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>El nombre del destructor<\/strong><\/p>\n<p>A pesar que la perplejidad nos invadi\u00f3, persiste el impulso inevitable de dar un nombre a lo inaudito: el surgimiento de la cosa exige la atribuci\u00f3n de un nombre. El nombre, as\u00ed dicho, no deja de ser un efecto sonoro o gr\u00e1fico de nuestro propio espanto. Hecho de lenguaje y asombro, el sentimiento de desconocimiento del mundo nos suena como la marea creciente de la distop\u00eda.<\/p>\n<p>Dar un nombre o un concepto a algo, para el fil\u00f3sofo alem\u00e1n Hans Blumenberg, supone un acto de tomar distancia. Substituye un presente inmediato \u2013 extra\u00f1o y, en cierto modo, imposibilitado- por el recurso a un \u00abausente disponible\u201d. En esta clave, tanto el acto de nombrar como la elaboraci\u00f3n metaf\u00f3rica pueden verse como provocados por un insoportable \u201cabsolutismo de lo real\u201d. La \u201caudacia de la conjetura\u201d \u2013 como acto original de desprendimiento \u2013 se convierte en un elemento inherente al esfuerzo por comprender, de hecho en una forma de evitar el enfrentamiento directo con los \u201cmedios f\u00edsicos\u201d. El camino, tambi\u00e9n seg\u00fan Blumenberg, resulta de una demanda de autoconservaci\u00f3n por parte del sujeto humano, presente en la l\u00f3gica de la elaboraci\u00f3n conceptual. Un efecto de familiaridad surge de este acto imaginario de apaciguamiento de los \u201cmedios f\u00edsicos\u201d: cuando digo el nombre y el concepto, afirmo que s\u00e9 qu\u00e9 es la cosa; lo re-presento en forma de nombre, y de ese modo, lo hago familiar integr\u00e1ndolo en un complejo de significados ya establecidos.<\/p>\n<p>Los t\u00e9rminos de Blumenberg, adem\u00e1s de formidables, son \u00fatiles para iluminar lo que busco enfocar: \u201cabsolutismo de lo real\u201d, \u201cmedios f\u00edsicos\u201d, \u201causente disponible\u201d, \u201cosad\u00eda de la conjetura\u201d.<\/p>\n<p>La aplicaci\u00f3n del concepto de \u201cautoritarismo\u201d para enmarcar los fen\u00f3menos que conforman la actual situaci\u00f3n de ocupaci\u00f3n del gobierno brasile\u00f1o, ejemplifica bien la proyecci\u00f3n de un t\u00e9rmino familiar sobre algo sin precedentes. Sin embargo, son evidentes los problemas por desajustes. El t\u00e9rmino \u00abautoritarismo\u00bb es una idea confusa y difusa, diluida y aplicable a un conjunto variado de fen\u00f3menos, como efecto de una inercia epistemol\u00f3gica. Parece tener ventajas en se\u00f1alizar su contenido negativo, aunque no siempre ha sido as\u00ed. Basta recordar la significativa producci\u00f3n de ensayos, en Brasil y en otros lugares, en los que los t\u00e9rminos \u201cautoritario\u201d y \u201cautoritarismo\u201d indicaban alternativas positivas a la democracia liberal<a href=\"https:\/\/palabrasalvaje.com\/2021\/10\/brasil-por-una-fenomenologia-de-la-destruccion\/#_ftn9\" name=\"_ftnref9\">[9]<\/a>.<\/p>\n<p>En Brasil, durante la d\u00e9cada de 1970, \u201cautoritarismo\u201d fue un prudente eufemismo movilizado para nombrar el <em>hecho de la dictadura<\/em>, destac\u00e1ndose el importante libro publicado en 1977 por el brasilianista Alfred Stepan, titulado <em>Brasil Autorit\u00e1rio<a href=\"https:\/\/palabrasalvaje.com\/2021\/10\/brasil-por-una-fenomenologia-de-la-destruccion\/#_ftn10\" name=\"_ftnref10\"><strong>[10]<\/strong><\/a><\/em>. En la d\u00e9cada siguiente, el concepto sobrevivi\u00f3 a trav\u00e9s de una abundante literatura sobre las \u201ctransiciones del autoritarismo a la democracia\u201d, con numerosos \u201cestudios de caso\u201d de pa\u00edses en ese momento ocupados por dictaduras. De hecho, el nombre <em>autoritarismo<\/em> en una medida nada despreciable conten\u00eda uno de los atributos se\u00f1alados por Blumenberg, presente en la l\u00f3gica conceptual, el de <em>otorgar el nombre en base a una expectativa<\/em>.<\/p>\n<p>Dicho de otro modo, \u201cautoritarismo\u201d, a partir de aquellos a\u00f1os 70, fue sobre todo el <em>nombre de la ausencia de democracia<\/em>. Su simple declinaci\u00f3n trajo consigo la imaginaci\u00f3n de la urgencia de recuperar \u2013 o construir \u2013 la democracia. Adem\u00e1s, los fen\u00f3menos autoritarios y democr\u00e1ticos eran entendidos como excluyentes: la incidencia del primero sobre el segundo tiene la forma de una intervenci\u00f3n ex\u00f3gena, seg\u00fan la criminolog\u00eda pol\u00edtica y criminal de los golpes de Estado. Los procesos de desfiguraci\u00f3n de la democracia son, por el contrario, end\u00f3genos, ya que son promovidos por el surgimiento electoral de la extrema derecha, a trav\u00e9s de los mecanismos regulares de la democracia y el estado de derecho.<\/p>\n<p>Una posible refutaci\u00f3n consistir\u00eda en decir que nada de esto impide que una de las posibles trayectorias del proceso de desfiguraci\u00f3n de la democracia en curso en Brasil sea la implementaci\u00f3n de un \u201cr\u00e9gimen autoritario\u201d. Con todo, eso depender\u00e1 de un acuerdo sem\u00e1ntico, dotado de la siguiente premisa: cualquier configuraci\u00f3n pol\u00edtica no democr\u00e1tica debe tener en la palabra \u201cautoritarismo\u201d su sello de inteligibilidad. Aunque en una clave sombr\u00eda, el concepto nos hace suponer que sabemos lo que nos espera. El t\u00e9rmino tambi\u00e9n trae como efecto diluir la desfiguraci\u00f3n actual en algo similar a una tradici\u00f3n. El llamado \u201cbolsonarismo\u201d ser\u00eda, en realidad, un cap\u00edtulo de una \u201ctradici\u00f3n autoritaria\u201d, aunque el m\u00e1s escaleno, lo que sem\u00e1nticamente le atribuye un lugar a una reiteraci\u00f3n, y no a una novedad.<\/p>\n<p>El recurso al t\u00e9rmino \u201cfascismo\u201d como \u201causente disponible\u201d, como la noci\u00f3n de \u201cautoritarismo\u201d, tiene un doble valor: exprimir la abyecci\u00f3n y al mismo tiempo decir de qu\u00e9 se trata. De hecho, en el centro de todo concepto hay una aversi\u00f3n, lo que en el caso del \u201cfascismo\u201d es evidente. Aprendemos de Primo Levi que el fascismo es polim\u00f3rfico y no se limita a su experiencia como r\u00e9gimen pol\u00edtico. Veamos lo que dice:<\/p>\n<p>\u201cCada \u00e9poca tiene su fascismo; sus signos premonitorios se advierten all\u00ed donde la concentraci\u00f3n de poder niega al ciudadano la posibilidad y la capacidad de expresar y realizar su voluntad. Esto se logra de muchas maneras, no necesariamente con el terror de la intimidaci\u00f3n policial, sino tambi\u00e9n negando o distorsionando la informaci\u00f3n, corrompiendo la justicia, paralizando la educaci\u00f3n, difundiendo de muchas formas sutiles la nostalgia por un mundo en el que reinaba el orden supremo y la seguridad de unos pocos privilegiados. se basaba en el trabajo forzoso y el silencio forzado de la mayor\u00eda\u201d<a href=\"https:\/\/palabrasalvaje.com\/2021\/10\/brasil-por-una-fenomenologia-de-la-destruccion\/#_ftn11\" name=\"_ftnref11\">[11]<\/a>.<\/p>\n<p>El pasaje de Levi es elocuente en su advertencia sobre la supervivencia del fascismo por medio\u00a0 de la desfiguraci\u00f3n de aspectos inherentes a las sociedades democr\u00e1ticas: la justicia, la educaci\u00f3n y el mundo de la opini\u00f3n. De todos modos, o el fascismo es un r\u00e9gimen o es un conjunto polimorfo de pr\u00e1cticas, insertado en un r\u00e9gimen no fascista. En este \u00faltimo caso, si bien el t\u00e9rmino \u201cfascista\u201d puede ser utilizado como signo de pr\u00e1cticas espec\u00edficas \u2013 distorsionar informaciones, paralizar la educaci\u00f3n o corromper la justicia \u2013 no le corresponde a \u00e9ste designar el espacio m\u00e1s amplio en el cual est\u00e1n presentes las pr\u00e1cticas fascistas. Lo que m\u00e1s se puede decir es \u201chay fascismo\u201d. Pero la naturaleza del r\u00e9gimen que sufre o tolera sus pr\u00e1cticas permanece indeterminada, a la luz de la polimorfa definici\u00f3n de fascismo.<\/p>\n<p>Si optamos por la idea del fascismo como r\u00e9gimen o, digamos, como un \u00abproyecto\u00bb para nombrar nuestras penurias actuales, los problemas no son menores. El fascismo hist\u00f3rico estuvo marcado por la obsesi\u00f3n por incluir al conjunto de la sociedad en la \u00f3rbita del Estado<a href=\"https:\/\/palabrasalvaje.com\/2021\/10\/brasil-por-una-fenomenologia-de-la-destruccion\/#_ftn12\" name=\"_ftnref12\">[12]<\/a>. Su ejecuci\u00f3n se llev\u00f3 a cabo a trav\u00e9s de un modelo de organizaci\u00f3n corporativa de la sociedad, cuyo elemento central estaba constituido por el <em>trabajo<\/em> y las <em>profesiones<\/em>, y no por el ciudadano liberal-democr\u00e1tico, sujeto a derechos universales. El fascismo opuso esto a la idea de un <em>derecho concreto<\/em>, basado en la divisi\u00f3n social del trabajo. El horizonte de la arquitectura institucional corporativista apuntaba a incluir toda la din\u00e1mica social en los espacios estatales y eliminar toda la energ\u00eda c\u00edvica y pol\u00edtica asociada a la indeterminaci\u00f3n liberal y democr\u00e1tica.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-531 alignleft\" src=\"http:\/\/palabrasalvaje.com\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/BrasilBolsonaroArmasRBA21r1.jpg\" sizes=\"(max-width: 325px) 100vw, 325px\" srcset=\"https:\/\/palabrasalvaje.com\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/BrasilBolsonaroArmasRBA21r1.jpg 493w, https:\/\/palabrasalvaje.com\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/BrasilBolsonaroArmasRBA21r1-197x300.jpg 197w\" alt=\"\" width=\"325\" height=\"496\" \/>El panorama que se presenta hoy en Brasil es bastante diferente: no se trata de poner la sociedad dentro del Estado, sino de devolver la sociedad al <em>estado de la naturaleza<\/em>, de remover de la sociedad los grados de \u201cestatalidad\u201d y normatividad que contiene, para acercarla cada vez m\u00e1s a un ideal de un <em>estado espont\u00e1neo de naturaleza<\/em>. Un escenario en el que las interacciones humanas se rigen por voluntades, instintos, pulsiones y lo que sea, y en el cual la mediaci\u00f3n artificial es m\u00ednima, o incluso inexistente. Tal es el trasfondo de la idea de destrucci\u00f3n, que indica algo m\u00e1s amplio que la naturaleza de los reg\u00edmenes pol\u00edticos.<\/p>\n<p>Hace unos tres a\u00f1os, cuando comenc\u00e9 a reflexionar (m\u00e1s) y escribir (menos), sobre la destrucci\u00f3n en curso del pa\u00eds, comenc\u00e9 por negarme a nombrar a su principal operador. Le he dado, de hecho, un no-nombre: el <em>innombrable<a href=\"https:\/\/palabrasalvaje.com\/2021\/10\/brasil-por-una-fenomenologia-de-la-destruccion\/#_ftn13\" name=\"_ftnref13\"><strong>[13]<\/strong><\/a><\/em>. Ciertamente es un acto ficticio de colocarlo por fuera del lenguaje o, al menos, de ubicarlo en el lugar reservado por los sistemas ling\u00fc\u00edsticos a lo que no se puede decir y aceptar en el horizonte sem\u00e1ntico com\u00fan: el espacio preling\u00fc\u00edstico de lo indiscernible. Pero no se trata de eso. Negar la perspectiva de la diccionarizaci\u00f3n a la cosa, bien vale como una se\u00f1al y n\u00e1usea \u00e9tica, aunque los \u201cmedios f\u00edsicos\u201d permanecen activos e indiferentes al rechazo del refugio conceptual.<\/p>\n<p>Sin embargo, hay m\u00e1s que idiosincrasia y tonter\u00eda en este rechazo. De hecho, hay espanto ante la enorme dificultad de <em>lidiar con algo que se muestra exactamente como lo que es<\/em>. El llamado \u201cbolsonarismo\u201d no tiene nada que ocultar, desde el punto de vista de sus elementos constitutivos, aunque s\u00ed, desde el punto de vista penal. <em>Se exhibe como es<\/em>: ante la muerte, no la escamotea: transforma en evidencia ineludible del curso natural de la vida. Nuestros patrones habituales de conocimiento, por el contrario, presuponen siempre una opacidad en las cosas, un principio seg\u00fan el cual lo que parece ser nunca es lo que es, siendo el elemento velado lo que le da sentido. Se trata, en efecto, de un atavismo gn\u00f3stico presente en una atracci\u00f3n por el velo. En sentido contrario, la l\u00f3gica conceptual consiste en revelar aquello que el fen\u00f3meno esconde y no manifiesta como descripci\u00f3n de s\u00ed mismo o en su modo de aparici\u00f3n.<\/p>\n<p><em>Mostrarse como s\u00e9 es<\/em> consiste algo extremadamente perturbador. Algo que se valora en experimentar los afectos: espontaneidad, verg\u00fcenza, corporeidad, un f\u00e1cil abrigo para las ocurrencias sin nombre y perturbadoras de su propio sentido, instant\u00e1neas y situacionales. En otra tem\u00e1tica, siguiendo la perspectiva abierta por la fil\u00f3sofa estadounidense Elaine Scarry<a href=\"https:\/\/palabrasalvaje.com\/2021\/10\/brasil-por-una-fenomenologia-de-la-destruccion\/#_ftn14\" name=\"_ftnref14\">[14]<\/a> en una obra memorable, aprendemos sobre la no opacidad presente en la experiencia con el dolor, cu\u00e1nto es incontestable, cu\u00e1nto se alberga en el m\u00e1s hondo sentimiento posible de certeza.<\/p>\n<p>El <em>modelo del dolor<\/em> constituye una din\u00e1mica de eventos disruptivos, cuyo verdadero efecto reside de un modo directo en sus impactos inmediatos. El nombre dado, como distante ausente, no lidia con la verdad inscrita en el acto y sus efectos. Pero adem\u00e1s, arriba con atraso: no puede dejar de ser una adici\u00f3n post-f\u00e1ctica. Cuando llega, los efectos ya est\u00e1n ah\u00ed: topograf\u00eda de ruinas, escombros y expectativas destruidas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Fenomenolog\u00eda de la destrucci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>Cuando Hans Erich Nossack (1901-1977), en junio de 1943, regres\u00f3 a su ciudad, Hamburgo, literalmente borrada del mapa por 1800 bombardeos brit\u00e1nicos durante ocho d\u00edas consecutivos, no llev\u00f3 consigo el concepto de lo que vio. Camin\u00f3 at\u00f3nito por las ruinas, entre restos org\u00e1nicos sin forma, efectos de lo que podr\u00edamos llamar como los paroxismos de los \u201cmedios f\u00edsicos\u201d: la destrucci\u00f3n de toda una ciudad. Grab\u00f3 im\u00e1genes del <em>untergang<\/em>: destrucci\u00f3n, hundimiento, abismo. Un fondo mineralizado, que consiste en escombros y restos humanos derretidos o carbonizados. Cuando escribi\u00f3 su libro principal, <em>Untergang<\/em>, en 1948, registr\u00f3 cosas como esta: \u201clas ratas, osadas y gordas, que jugaban en las calles, pero a\u00fan m\u00e1s repugnantes eran las moscas, enormes e iridiscentes verdes, moscas como nunca se vieran antes\u00bb<a href=\"https:\/\/palabrasalvaje.com\/2021\/10\/brasil-por-una-fenomenologia-de-la-destruccion\/#_ftn15\" name=\"_ftnref15\">[15]<\/a>.<\/p>\n<p>La descripci\u00f3n de Nossack fue considerada por W.G. Sebald como un modelo de una <em>historia natural de destrucci\u00f3n<a href=\"https:\/\/palabrasalvaje.com\/2021\/10\/brasil-por-una-fenomenologia-de-la-destruccion\/#_ftn16\" name=\"_ftnref16\"><strong>[16]<\/strong><\/a><\/em>. En una aproximaci\u00f3n con los t\u00e9rminos de Blumenberg, tal historia puede tomarse como la narrativa m\u00e1s directa posible del predominio de los \u201cmedios f\u00edsicos\u201d. Es necesario reconocer la ventaja epistemol\u00f3gica de la observaci\u00f3n de la destrucci\u00f3n. La sensibilidad anal\u00edtica que resulta de observar y reportar eventos extremos es un excelente entrenamiento para hablar sobre destrucci\u00f3n. Deben incluirse como lecturas obligatorias en los cursos de \u201cMetodolog\u00eda\u201d.<\/p>\n<p>Los actos de destrucci\u00f3n valen por lo que son: actos de destrucci\u00f3n. Sus operadores hacen lo que dicen, y dicen lo que hacen: s\u00edntoma de un v\u00ednculo directo entre los \u201cmedios f\u00edsicos\u201d y la aplicaci\u00f3n de la palabra podrida. Primo Levi en esto ver\u00eda una cierta l\u00f3gica de ofensa: producir dolor y castigo, por cierto, pero adem\u00e1s tambi\u00e9n destruir por medio de la palabra precisa. Otra imagen de Primo Levi permite pasar a un ejercicio final de observaci\u00f3n de la destrucci\u00f3n, el de \u201cir a fondo\u201d<a href=\"https:\/\/palabrasalvaje.com\/2021\/10\/brasil-por-una-fenomenologia-de-la-destruccion\/#_ftn17\" name=\"_ftnref17\">[17]<\/a>.<\/p>\n<p>Lo que pretendo es indicar que se abren los abismos, a trav\u00e9s de los cuales la destrucci\u00f3n hace su obra de da\u00f1o. No se trata de darle a la destrucci\u00f3n una dimensi\u00f3n metaf\u00edsica o sublime. El t\u00e9rmino vale aqu\u00ed como una se\u00f1al -una flecha- que apunta a circunstancias de desfiguraci\u00f3n del tejido normativo que, desde la Constituci\u00f3n de 1988, prefiguraba un modo de vida. \u00abDestrucci\u00f3n\u00bb es el nombre que se le da a esa tal destrucci\u00f3n. M\u00e1s que revelar un nombre codificado, capaz de mostrar su n\u00facleo m\u00e1s profundo o sus \u201cproyectos\u201d, es apropiado mostrar sus circunstancias y \u00e1reas de incidencia. Los hechos primarios son una legi\u00f3n.<\/p>\n<p>Lo que har\u00e9 a continuaci\u00f3n no es tanto registrarlos, sino proceder una presentaci\u00f3n no exhaustiva de configuraciones m\u00e1s generales sobre las que los operadores de destrucci\u00f3n ejercen sus efectos. En orden, dichas configuraciones pueden ser presentadas de la siguiente manera: (i) Lengua, (ii) Vida, (iii) Territorio y poblaciones Originarias y (iv) Complejo Imaginario-Normativo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol>\n<li>Lengua<\/li>\n<\/ol>\n<p>Uno de los textos m\u00e1s notables sobre la experiencia del Tercer Reich fue escrito por Victor Klemperer, un jud\u00edo convertido al protestantismo y profesor de literatura rom\u00e1nica en la Universidad de Dresde. Conversi\u00f3n de escaso valor, ya que habiendo permanecido en Alemania despu\u00e9s de 1933, sufri\u00f3 todo tipo de persecuciones e interdicciones. Finalmente escap\u00f3 del exterminio gracias al devastador bombardeo de Dresde en febrero de 1945, que interrumpi\u00f3 el sistema de transporte a los campos de exterminio. Klemperer dej\u00f3 como legado un valioso diario y una obra maestra, a la que dio t\u00edtulo en lat\u00edn: <em>Lingua Tertii Imperii<\/em>, m\u00e1s conocida como LTI o <em>Lengua del Tercer Reich<\/em>, seg\u00fan las ediciones en portugu\u00e9s y en castellano<a href=\"https:\/\/palabrasalvaje.com\/2021\/10\/brasil-por-una-fenomenologia-de-la-destruccion\/#_ftn18\" name=\"_ftnref18\">[18]<\/a>. All\u00ed, su autor recogi\u00f3 diligentemente, durante los 12 a\u00f1os de vida bajo el nazismo, los impactos del lenguaje podrido nazista sobre el idioma alem\u00e1n, que invent\u00f3 su propia variante del idioma, practicado por adherentes y por quienes se vieron obligados a hacerlo.<\/p>\n<p>Klemperer se preocup\u00f3 por los nuevos t\u00e9rminos, eufemismos y distorsiones de significado. Juzg\u00f3 de gran importancia recopilar registros del habla podrida, generado por los operadores de la destrucci\u00f3n actualmente en curso en Brasil. Sin embargo, en este caso, se trata menos de una innovaci\u00f3n de vocabulario que de una consagraci\u00f3n del lenguaje como portador inmediato de sus efectos de violencia. Esto es lo que he tratado de designar aqu\u00ed con la expresi\u00f3n <em>palabra podrida<\/em>: un acto de habla que cuando se pronuncia degrada el espacio sem\u00e1ntico.<\/p>\n<p>Confieso que tengo pudor en brindar ejemplos directos, pero vamos hacia all\u00ed: basta recordar lo que dijo uno de los m\u00e1s destacados operadores de destrucci\u00f3n, un diputado federal e hijo del actual ocupante de la presidencia de la Rep\u00fablica, al referirse a las compa\u00f1eras diputadas como \u00abportadoras de vaginas\u201d. Es, de hecho, una <em>metonimia podrida<\/em>, cuya emisi\u00f3n contiene fuertes elementos de infestaci\u00f3n: deshumanizaci\u00f3n, misoginia, sexismo, brutalidad inaudita. Este terrible ejemplo basta para aclarar el alcance de la <em>palabra podrida<\/em>. Como toda palabra o expresi\u00f3n, siempre est\u00e1 precedida de intuiciones gen\u00e9ricas, y por ello se puede imaginar el espectro de podredumbre que alberga.<\/p>\n<p>De manera m\u00e1s abstracta, la palabra podrida es una forma de expresi\u00f3n que produce un efecto inmediato, ya sea como pre\u00e1mbulo de una acci\u00f3n violenta, como aviso previo de una acci\u00f3n delet\u00e9rea o como una potencial infestaci\u00f3n del campo simb\u00f3lico. Por supuesto, no invent\u00f3 sus t\u00e9rminos ni muchas de sus f\u00f3rmulas. Es obligatorio reconocer que \u00e9stas est\u00e1n entre nosotros. La novedad en esta materia es la ocupaci\u00f3n que hace ese tipo de lenguaje de los espacios de emisi\u00f3n dotados de gran capacidad de difusi\u00f3n. El jefe del consulado, por supuesto, no invent\u00f3 al tipo violento que usa las palabras como pre\u00e1mbulo del golpe f\u00edsico y doloroso. Lo que trajo de perturbador fue el sistem\u00e1tico uso de la palabra podrida y su entronizaci\u00f3n en los discursos de la Rep\u00fablica. Son v\u00e1lidas como declaraciones sobre el \u00abestado de la naci\u00f3n\u00bb. Espero que todos estos actos de habla est\u00e9n siendo recopilados por investigadores diligentes. Ser\u00e1 devastador el d\u00eda que publiquemos, en edici\u00f3n cr\u00edtica, anotados y comentados, las obras completas del Destructor.<\/p>\n<p>No se debe confundir la palabra podrida con la mentira. Esta, m\u00e1s humana, es inherente a la pol\u00edtica. En \u00faltima instancia, es vulnerable a la refutaci\u00f3n f\u00e1ctica. Este no es el caso de la palabra podrida que, en este sentido, es invulnerable al desenmascaramiento. Esto se debe a que los operadores capaces de juzgarla y medirla est\u00e1n ellos mismos, y de modo creciente, delimitados por la sem\u00e1ntica de la podredumbre. Hay, por tanto, un halo de podredumbre trascendental que acoge y justifica proposiciones podridas espec\u00edficas. As\u00ed se forma un repertorio expl\u00edcito e impl\u00edcito, seg\u00fan el cual la palabra podrida contagia el lenguaje cotidiano y delimita los contornos de la facultad de juicio.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol start=\"2\">\n<li>Vida<\/li>\n<\/ol>\n<p>En el horizonte de la filosof\u00eda pol\u00edtica moderna, la centralidad del tema de la vida fue indicada de modo definitivo por Thomas Hobbes en el siglo XVII. A \u00e9l le debemos la constataci\u00f3n de que el Estado es <em>un animal artificial<\/em>, instituido por el ingenio humano, dotado de la justificaci\u00f3n b\u00e1sica de brindar protecci\u00f3n a la vida. Lejos de ser vaga y gen\u00e9rica, esa protecci\u00f3n surge del horror de la posibilidad de una muerte prematura y violenta, un galard\u00f3n a ser conquistado por los practicantes y seguidores de una vida absolutamente libre y desprovista de factores de contenci\u00f3n, tanto externos como internos a los sujetos humanos. Considerada como absolutista, lo cual fue por razones circunstanciales, para Hobbes, la adhesi\u00f3n a un pacto com\u00fan para la protecci\u00f3n de la vida debe ser absoluta.<\/p>\n<figure id=\"attachment_532\" class=\"wp-caption alignleft\" aria-describedby=\"caption-attachment-532\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-532 size-full\" src=\"http:\/\/palabrasalvaje.com\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/BrasilBolsonaroCementerioB21rW.jpg\" sizes=\"(max-width: 430px) 100vw, 430px\" srcset=\"https:\/\/palabrasalvaje.com\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/BrasilBolsonaroCementerioB21rW.jpg 430w, https:\/\/palabrasalvaje.com\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/BrasilBolsonaroCementerioB21rW-300x173.jpg 300w, https:\/\/palabrasalvaje.com\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/BrasilBolsonaroCementerioB21rW-123x70.jpg 123w\" alt=\"\" width=\"430\" height=\"248\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-532\" class=\"wp-caption-text\"><em>Cementerio de ind\u00edgenas Yanomami en Roraima; foto T. Merlino, Reporter Brasil, 2021.<\/em><\/figcaption><\/figure>\n<p>Lo que conviene retener de este breve resumen es la idea de que la cuesti\u00f3n de la vida supera la dimensi\u00f3n biol\u00f3gica y se inscribe en el fundamento de la legitimidad misma del poder pol\u00edtico. En otras palabras, la vida se convierte en una <em>figura de derecho p\u00fablico<\/em> y no solo en algo restringido a la naturaleza, la providencia y a cada cuerpo biol\u00f3gico.<\/p>\n<p>El argumento hobbesiano, fijado en la prosodia de la filosof\u00eda pol\u00edtica, puede tomarse como la metaf\u00edsica pol\u00edtica de un doble proceso, err\u00e1tico e involuntariamente configurado en el experimento del mundo moderno: el largo proceso civilizador, como lo describe Norbert Elias, con sus m\u00faltiples mecanismos de mediaci\u00f3n y reducci\u00f3n de la letalidad violenta en las relaciones sociales \u2013 y el experimento del Estado de Bienestar, cuyo car\u00e1cter imperioso fue finamente ponderado por Karl Polanyi<a href=\"https:\/\/palabrasalvaje.com\/2021\/10\/brasil-por-una-fenomenologia-de-la-destruccion\/#_ftn19\" name=\"_ftnref19\">[19]<\/a>. En una f\u00f3rmula m\u00e1s precisa: el tema de la vida se asocia con el control de la violencia \u2013 o el predominio de los \u201cmedios f\u00edsicos\u201d, en las palabras de Blumenberg \u2013 y con la minimizaci\u00f3n del sufrimiento, el desamparo y la insolidaridad.<\/p>\n<p>Creo que no es dif\u00edcil vislumbrar en qu\u00e9 medida la perspectiva de reducir la letalidad violenta es afectada por el elogio abierto del armamentismo y las medidas administrativas para concretarlo. La destrucci\u00f3n inducida por la palabra podrida cuenta cada vez m\u00e1s con su retaguardia armada, con potencia de fuego expansiva, asociada tambi\u00e9n a la consolidaci\u00f3n y expansi\u00f3n de un poder miliciano, una de las retaguardias de apoyo al proceso m\u00e1s general de desfiguraci\u00f3n de la democracia. Asimismo, la dimensi\u00f3n del Estado de Bienestar se vuelve m\u00e1s vulnerable que nunca. Su peso inercial, por cierto, dificulta derrumbes abruptos, pero el proceso de desfiguraci\u00f3n est\u00e1 en la agenda.<\/p>\n<p>El \u00e1mbito del ataque a la perspectiva de la vida como valor e indicador b\u00e1sico de la legitimidad del Estado, tiene su escenario noble en la \u201cgesti\u00f3n\u201d de la pandemia. Es un campo privilegiado para observar la destrucci\u00f3n de lo com\u00fan. La pandemia nos proporciona la imagen y la realidad de la presencia de un espacio com\u00fan. Un dominio, por supuesto, marcado por la negatividad, como en las \u201ccomunidades de aflicci\u00f3n\u201d, seg\u00fan la sagaz expresi\u00f3n del antrop\u00f3logo brit\u00e1nico Victor Turner<a href=\"https:\/\/palabrasalvaje.com\/2021\/10\/brasil-por-una-fenomenologia-de-la-destruccion\/#_ftn20\" name=\"_ftnref20\">[20]<\/a>. Albert Camus, en su cl\u00e1sico libro <em>La peste<\/em>, de 1947, escribi\u00f3 sobre la plaga que asol\u00f3 la ciudad de Or\u00e1n, en la entonces Argelia francesa<a href=\"https:\/\/palabrasalvaje.com\/2021\/10\/brasil-por-una-fenomenologia-de-la-destruccion\/#_ftn21\" name=\"_ftnref21\">[21]<\/a>. A trav\u00e9s de la acci\u00f3n de su personaje principal, el Dr. Rieux, la desgracia colectiva brinda su propia traducci\u00f3n como una oportunidad para la solidaridad. El <em>com\u00fan negativo de la enfermedad<\/em> y el <em>positivo com\u00fan del cuidado<\/em>mantienen relaciones de complementariedad.<\/p>\n<p>El negacionismo representa, m\u00e1s que una actitud sanitariamente letal, una negaci\u00f3n de lo com\u00fan. Negar la enfermedad es una forma directa de negar la relevancia de un \u00e1mbito marcado por la interdependencia de los sujetos y la posibilidad de establecer amplios lazos de solidaridad y reciprocidad. La libertad del \u201chomo bolsanarus\u00bb la negaci\u00f3n de lo com\u00fan<a href=\"https:\/\/palabrasalvaje.com\/2021\/10\/brasil-por-una-fenomenologia-de-la-destruccion\/#_ftn22\" name=\"_ftnref22\">[22]<\/a>. La circunstancia de la muerte, regresando el car\u00e1cter perecedero de los cuerpos individuales, hace que la vida deje de ser un asunto de Derecho P\u00fablico.<\/p>\n<p>Tristemente, la diseminaci\u00f3n de la letalidad es mensurable, al igual que la escala de los que sufren secuelas y fueron traumatizados. Pero la disoluci\u00f3n de lo com\u00fan y la difusi\u00f3n oficial de la insolidaridad son dif\u00edciles de medir. Subsisten como factores silenciosos y constantes, esenciales para la buena obra de la desfiguraci\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol start=\"3\">\n<li>Territorio y pueblos originarios<\/li>\n<\/ol>\n<p>Hay un significado inequ\u00edvoco en el tratamiento del territorio y el tema ambiental que implica una redefinici\u00f3n normativa del espacio brasile\u00f1o. Se desplaza la idea de <em>pa\u00eds<\/em>, como experimento cultural denso y duradero, en direcci\u00f3n a la imagen de <em>lugar<\/em>, una categor\u00eda espacial que trae consigo la posibilidad de apropiaci\u00f3n f\u00edsica. La idea de pa\u00eds es una abstracci\u00f3n, la de lugar es un punto geogr\u00e1fico realmente existente. El alcance de la diferencia entre <em>pa\u00eds<\/em> y <em>lugar<\/em> puede medirse por el grado en que la naturaleza est\u00e1 incluida en un entramado normativo, que comprende tanto las dimensiones del derecho formal como los modos tradicionales de conocimiento y gesti\u00f3n de los recursos naturales. La idea as\u00e9ptica de lugar prescinde de la larga y lenta precipitaci\u00f3n de significados sobre el espacio a lo largo del tiempo, que define la idea siempre confusa e impura de pa\u00eds.<\/p>\n<p>El genial artista pl\u00e1stico sudafricano William Kentridge, en su obra fuertemente marcada por la observaci\u00f3n de la territorialidad de su pa\u00eds durante el apartheid, desarroll\u00f3 una fina teor\u00eda del paisaje que presenta como <em>experiencia espacial y sensorial en la que las formas de vida est\u00e1n ocultas<\/em>. Kentridge nos dice: hay muchas cosas en el paisaje: cuerpos descompuestos, incorporados a la tierra; una tierra que es lugar de combate, disputa, segregaci\u00f3n racial. En suma, el paisaje como lugar en el cual las memorias permanecen como dep\u00f3sitos coagulados; conjunto de experiencias arraigadas como entremezcladas con la tierra<a href=\"https:\/\/palabrasalvaje.com\/2021\/10\/brasil-por-una-fenomenologia-de-la-destruccion\/#_ftn23\" name=\"_ftnref23\">[23]<\/a>.<\/p>\n<p>La devastaci\u00f3n ambiental va en la direcci\u00f3n opuesta a esta teor\u00eda del paisaje. El predominio del lugar, sin el encanto que despert\u00f3 a partir del siglo XVI en los primeros extranjeros, exige la posibilidad de un territorio abierto al mayor aprovechamiento posible, seg\u00fan las l\u00f3gicas dictadas por sus propios usuarios, en un acto de pura libertad. <em>Expulsar al territorio del Derecho<\/em>, para no hablar de la supresi\u00f3n de los modos tradicionales de ocupaci\u00f3n; devolver la tierra a la naturaleza, entendiendo por el t\u00e9rmino su disponibilidad absoluta para la explotaci\u00f3n econ\u00f3mica. En este sentido, la deforestaci\u00f3n desenfrenada es imparable, ya que cuenta con una mir\u00edada de operadores de destrucci\u00f3n, alentados por la promoci\u00f3n de sus valores e intereses en el \u00e1mbito de razones de Estado.<\/p>\n<p>Los pueblos originarios se encuentran entre los principales enemigos de los ocupantes del gobierno de la Rep\u00fablica, s\u00edntoma, sobre todo, de la negativa a admitir una pluralidad de formas de vida en el territorio com\u00fan del pa\u00eds, y bajo la creencia etnocida del imperativo de su \u00abaculturaci\u00f3n\u00bb. Entre invasores de reservas -como sujetos de libertad natural- y pueblos ind\u00edgenas -sujetos de Derecho como leg\u00edtimos ocupantes de las reservas, reconocidos en su especificidad cultural y, por ello, beneficiarios de la protecci\u00f3n estatal-, la opci\u00f3n tomada no deja lugar a dudas. Al igual que ocurre con el territorio, los pueblos ind\u00edgenas deben ser expulsados \u200b\u200bdel entramado normativo que, en cierta medida, contiene mecanismos y normas de protecci\u00f3n y regulaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El tratamiento del territorio y las poblaciones originarias por parte de los actuales ocupantes de la Rep\u00fablica est\u00e1 marcado por una inclinaci\u00f3n dist\u00f3pica y at\u00e1vica: hacer de la defensa de la libertad una restituci\u00f3n de las condiciones originales de la colonizaci\u00f3n: exploraci\u00f3n del territorio y la \u00abpreacci\u00f3n\u00bb<a href=\"https:\/\/palabrasalvaje.com\/2021\/10\/brasil-por-una-fenomenologia-de-la-destruccion\/#_ftn24\" name=\"_ftnref24\">[24]<\/a> para apresar ind\u00edgenas. La nostalgia por lo que hubiera sido una libertad irrestricta para lidiar con la tierra, la naturaleza y los seres humanos constituye el n\u00facleo arcaico del programa de desfiguraci\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol start=\"4\">\n<li>Complejo imaginario y normativo<\/li>\n<\/ol>\n<p>En este \u00faltimo apartado re\u00fano un vasto conjunto de dimensiones dotadas de una propiedad com\u00fan: representan el peso de la <em>abstracci\u00f3n<\/em> en la configuraci\u00f3n del pa\u00eds. En otras palabras, nuestra \u201cabstract\u00f3fera\u201d y reserva de negaci\u00f3n ante el predominio de los \u201cmedios f\u00edsicos\u201d. Aqu\u00ed inscribo tanto la dimensi\u00f3n de los derechos constitucionales, que definen un piso normativo para la figuraci\u00f3n de lo social, como nuevos derechos expansivos en el \u00e1mbito de los derechos civiles. Las caracter\u00edsticas de la Constituci\u00f3n de 1988, concebida como una imagen de lo que deber\u00eda ser el pa\u00eds, y no acotada a establecer reglas para un juego definido en sentido ascendente, devolvieron la preeminencia del Derecho P\u00fablico para el dise\u00f1o general del pa\u00eds<a href=\"https:\/\/palabrasalvaje.com\/2021\/10\/brasil-por-una-fenomenologia-de-la-destruccion\/#_ftn25\" name=\"_ftnref25\">[25]<\/a>. En t\u00e9rminos m\u00e1s espec\u00edficos, esa Carta represent\u00f3 la plena constitucionalizaci\u00f3n de los derechos sociales, pol\u00edticos e individuales, en torno a la idea de \u201cEstado democr\u00e1tico de derecho\u201d. A pesar del gran n\u00famero de enmiendas, la Carta contiene importantes barreras para contener el \u00edmpetu de la desfiguraci\u00f3n, aunque est\u00e1 lejos de ser invencible. La ocupaci\u00f3n por la extrema derecha de cargos importantes en el \u00e1mbito de la justicia y en el campo de los derechos humanos indica hasta qu\u00e9 punto el ordenamiento abstracto de los derechos fundamentales constituye un adversario a derrotar.<\/p>\n<p>La esfera abstracta tambi\u00e9n incluye los \u00e1mbitos de la cultura y la educaci\u00f3n. M\u00e1s all\u00e1 de las evidencias en las declaraciones, la primera fue neutralizada por una inmovilizaci\u00f3n institucional sin precedentes. En la segunda, uno de los principales proyectos del ministerio de esa \u00e1rea aborda\u00a0 la \u201ceducaci\u00f3n en el hogar\u201d, bas\u00e1ndose tambi\u00e9n en el principio de \u201clibertad\u201d, lo que en este caso significa el control total de la familia sobre la educaci\u00f3n de sus hijos. Las familias, as\u00ed como las iglesias, se definen como lugares privilegiados para la socializaci\u00f3n, componiendo as\u00ed un marco general de desfiguraci\u00f3n de lo com\u00fan.<\/p>\n<p>El \u00e1mbito laboral, aunque duro como una piedra, tampoco est\u00e1 completamente exento de la presencia de factores aqu\u00ed presentados como abstractos. As\u00ed como existe una diferencia entre <em>pa\u00eds<\/em> y <em>lugar<\/em>, es posible imaginar la misma l\u00f3gica de oposici\u00f3n para las ideas de <em>trabajo<\/em> y <em>empleo<\/em>. La primera, m\u00e1s que limitada al dominio ocupacional, es una categor\u00eda cultural y c\u00edvica; la segunda pertenece al espacio sem\u00e1ntico de la econom\u00eda y el mercado.<\/p>\n<p>El \u201ctrabajo\u201d fue una categor\u00eda central en la experiencia del pa\u00eds a partir de la d\u00e9cada de 1930. Desde aquel entonces, el tema nunca estuvo ausente del marco constitucional brasile\u00f1o: todas las Constituciones lo acogieron y ampliaron el alcance de los derechos sociales instituidos durante aquella d\u00e9cada. De igual forma, a partir de la creaci\u00f3n del Ministerio de Trabajo, el asunto tuvo un lugar permanente en el \u00e1mbito del Poder Ejecutivo. Su extinci\u00f3n, en el actual consulado, fue precedida por un laborioso trabajo de preparaci\u00f3n, realizado por el gobierno de Temer, que alter\u00f3 aspectos importantes de la justicia del trabajo e hizo inviable la sostenibilidad de la mayor parte de la red sindical brasile\u00f1a al anular el impuesto sindical.<\/p>\n<p>En nombre de la libertad, el derecho a organizar sindicatos fue severamente mitigado. La perspectiva de la desfiguraci\u00f3n del derecho laboral, a pesar de la iniciativa del consulado anterior, fue asumida plenamente por la actual. La libertad natural celebrada por los actuales ocupantes acoge, en el \u00e1mbito de la cuesti\u00f3n laboral, los dictados de la libertad ultra-neo-liberal, tradicional cl\u00e1usula petrificada de los que vinieron al mundo por negocios.<\/p>\n<p>La posible desfiguraci\u00f3n de la democracia se puede detectar en varios espacios no considerados aqu\u00ed. De hecho, hay una ardua tarea por hacer, que es sistematizar todas las acciones que, en sus \u00e1mbitos espec\u00edficos, realizan la labor de destruir lo mejor del pa\u00eds, aceptando todo lo que fue y es peor. Eso es lo que hay que hacer, para que podamos llevar a cabo la imperiosa deconstrucci\u00f3n de la destrucci\u00f3n.<\/p>\n<p>Las desfiguraciones son m\u00f3viles. Es muy dif\u00edcil prever su fijaci\u00f3n en alguna forma permanente. Tal como est\u00e1 ahora, se alimenta de su capacidad diaria de producir efectos destructivos, tanto en sus actos como en sus palabras. No hay necesidad de un concepto m\u00e1gico y esclarecedor de la cosa. Lo que importa es seguir las se\u00f1ales de destrucci\u00f3n y mostrarlas tan implacable como sistem\u00e1ticamente. Quiz\u00e1s el concepto de la cosa sea el rostro del Destructor, el \u00ablugar de habla\u00bb por excelencia de la palabra podrida.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Notas<\/em><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/palabrasalvaje.com\/2021\/10\/brasil-por-una-fenomenologia-de-la-destruccion\/#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> Ver de H. Blumenberg, <em>Paradigmes pour une m\u00e9taphorologie<\/em>, Vrin, Par\u00eds, 2006; <em>Descripci\u00f3n del Ser Humano<\/em>, Fondo de Cultura Econ\u00f3mica, Buenos Aires, 2010; y <em>Teoria da n\u00e3o conceitualidade<\/em>, Editora UFMG, Belo Horizonte, 2013.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/palabrasalvaje.com\/2021\/10\/brasil-por-una-fenomenologia-de-la-destruccion\/#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a> <em>Pureza e Perigo<\/em>, M. Douglas, Perspectiva, S\u00e3o Paulo, 2010; <em>Pureza y peligro<\/em>, Siglo XXI, Madrid, 1973 [edici\u00f3n original 1966].<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/palabrasalvaje.com\/2021\/10\/brasil-por-una-fenomenologia-de-la-destruccion\/#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">[3]<\/a> La expresi\u00f3n \u201cdesfiguraci\u00f3n de la democracia\u201d es de la fil\u00f3sofa pol\u00edtica Nadie Urbinati en su libro tan brillante como imposible de ignorar, <em>Democracy disfigured: opini\u00f3n, truth, and the people<\/em>, Harvard University Press, Cambridge, 2014.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/palabrasalvaje.com\/2021\/10\/brasil-por-una-fenomenologia-de-la-destruccion\/#_ftnref4\" name=\"_ftn4\">[4]<\/a> El tema fue desarrollado por M. Polanyi en obras ejemplares, como <em>Personal knowledge,<\/em> Routledge, Londres, 1958, y en <em>The tacit dimension<\/em>, Doubleday, New York, 1966.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/palabrasalvaje.com\/2021\/10\/brasil-por-una-fenomenologia-de-la-destruccion\/#_ftnref5\" name=\"_ftn5\">[5]<\/a> Dichos del ocupante del Poder Ejecutivo de Brasil, frente a los cuestionamientos sobre la escalada de v\u00edctimas por la pandemia.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/palabrasalvaje.com\/2021\/10\/brasil-por-una-fenomenologia-de-la-destruccion\/#_ftnref6\" name=\"_ftn6\">[6]<\/a> La expresi\u00f3n \u201cponta da praia\u201d (punta de la playa) fue usada por los agentes de represi\u00f3n pol\u00edtica durante la dictadura militar (1964-195), para referirse a un establecimiento militar, en la costa de Marambaia, pr\u00f3ximo a la ciudad de Rio d Janeiro, base logist\u00edca para la desaparici\u00f3n de presos pol\u00edticos.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/palabrasalvaje.com\/2021\/10\/brasil-por-una-fenomenologia-de-la-destruccion\/#_ftnref7\" name=\"_ftn7\">[7]<\/a> Shoha, derivado del hebreo, remite al concepto de cat\u00e1strofe [nota de los traductores]<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/palabrasalvaje.com\/2021\/10\/brasil-por-una-fenomenologia-de-la-destruccion\/#_ftnref8\" name=\"_ftn8\">[8]<\/a> <em>Le Diff\u00e9rend<\/em>, Minuit, Paris, 1984.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/palabrasalvaje.com\/2021\/10\/brasil-por-una-fenomenologia-de-la-destruccion\/#_ftnref9\" name=\"_ftn9\">[9]<\/a> Vale citar, entre otros, para el caso de Brasil al libro de Azevedo Amaral, <em>Estado autorit\u00e1rio e realidade nacional<\/em>, J. Olympio, Rio de Janeiro, 1938, uno de los m\u00e1s importantes para comprender el giro autoritario de los a\u00f1os 1930. Tambi\u00e9n un \u00f3ptimo an\u00e1lisis en: Azevedo Amaral e o <em>s\u00e9culo do corporativismo<\/em>, de Michael Manoilesco, no Brasil de Vargas, A. de Castro Gomes, <em>Sociologia &amp; Antropologia<\/em> 2 (4): 185-209, 2012.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/palabrasalvaje.com\/2021\/10\/brasil-por-una-fenomenologia-de-la-destruccion\/#_ftnref10\" name=\"_ftn10\">[10]<\/a> <em>Authoritarian Brazil: Origins, Policies, and Future<\/em>, A. Stepan (ed.), Yale University Press, New Haven, 1977.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/palabrasalvaje.com\/2021\/10\/brasil-por-una-fenomenologia-de-la-destruccion\/#_ftnref11\" name=\"_ftn11\">[11]<\/a> p 56, \u201cUm passado que acredit\u00e1vamos n\u00e3o mais voltar\u201d, en: <em>Primo Levi,<\/em> <em>A Assimetria e a Vida: artigos e ensaios, 1955-1987<\/em>, (M. Belpoliti, org.), Editora UNESP, S\u00e3o Paulo, 2016.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/palabrasalvaje.com\/2021\/10\/brasil-por-una-fenomenologia-de-la-destruccion\/#_ftnref12\" name=\"_ftn12\">[12]<\/a> Un an\u00e1lisis m\u00e1s detallado de esta cuesti\u00f3n en \u201cPresidencialismo de Assombra\u00e7\u00e3o: autocracia, estado de natureza, dissolu\u00e7\u00e3o do social (notas sobre o experimento pol\u00edtico-social-cultural brasileiro em curso)\u201d, R. Lessa, pp 187-209, en <em>Ainda sob a tempestade <\/em>(A. Novaes, org.), Edi\u00e7\u00f5es SESC, S\u00e3o Paulo. 2020.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/palabrasalvaje.com\/2021\/10\/brasil-por-una-fenomenologia-de-la-destruccion\/#_ftnref13\" name=\"_ftn13\">[13]<\/a> O inomin\u00e1vel e o abjeto, R. Lessa, Carta Capital, 3 agosto 2018.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/palabrasalvaje.com\/2021\/10\/brasil-por-una-fenomenologia-de-la-destruccion\/#_ftnref14\" name=\"_ftn14\">[14]<\/a> <em>The body in pain: the making and unmaking of the world<\/em>, E. Scarry, Oxford University Press, Oxford, 1985; y tambi\u00e9n <em>A dor f\u00edsica: ima teoria psicoanal\u00edtica da dor corporal<\/em>, J.-D. Nasio, Jorge Zahar, Rio de Janeiro, 2008.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/palabrasalvaje.com\/2021\/10\/brasil-por-una-fenomenologia-de-la-destruccion\/#_ftnref15\" name=\"_ftn15\">[15]<\/a> <em>The end: Hamburg, 1943<\/em>, H.E. Nossack, University Chicago Press, Chicago, 2006.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/palabrasalvaje.com\/2021\/10\/brasil-por-una-fenomenologia-de-la-destruccion\/#_ftnref16\" name=\"_ftn16\">[16]<\/a> <em>Guerra a\u00e9rea e literatura<\/em>, W.G. Sebald, Companjia das Letras, S\u00e3o Paulo, 2011.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/palabrasalvaje.com\/2021\/10\/brasil-por-una-fenomenologia-de-la-destruccion\/#_ftnref17\" name=\"_ftn17\">[17]<\/a> Sobre la idea de \u201cofensa\u201d, ver <em>Os afogados e os sobreviventes<\/em>, P. Levi, Paz e Terra, Rio de Janeiro, 2004, especialmente el cap\u00edtulo \u201cA mem\u00f3ria da ofensa\u201d. Sobre la expresi\u00f3n de \u201cir a fondo\u201d, la referencia es <em>\u00c9 isto um homem?,<\/em> P. Levi, Rocco, S\u00e3o Paulo, 1988, en particular el cap\u00edtulo \u201cNo fundo\u201d.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/palabrasalvaje.com\/2021\/10\/brasil-por-una-fenomenologia-de-la-destruccion\/#_ftnref18\" name=\"_ftn18\">[18]<\/a> <em>LTI: Linguagem do Terceiro Reich<\/em>, V. Klemperer, Contraponto, Rio de Janeiro, 2009; <em>LTI: La lengua del Tercer Reich. Apuntes de un fil\u00f3logo<\/em>, Min\u00fascula, Barcelona, 2001; sobre sus diarios hay una edici\u00f3n brasile\u00f1a abreviada, <em>Os di\u00e1rios de Victor Klemperer<\/em>, Companhia das Letras, S\u00e3o Paulo, 1999; en castellano, los diarios completos en dos vol\u00famenes: <em>Quiero dar testimonio hasta el final I: Diarios 1933-1941<\/em>, y <em>II: 1942-1945<\/em>, Galaxia Gutenberg, Barcelona, 2003 y 2004.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/palabrasalvaje.com\/2021\/10\/brasil-por-una-fenomenologia-de-la-destruccion\/#_ftnref19\" name=\"_ftn19\">[19]<\/a> Ver respectivamente <em>O Processo Civilizador<\/em>, N. Elias, Jorge Zahar, Rio de Janeiro, 1990; <em>El proceso de la civilizaci\u00f3n: Investigaciones sociogen\u00e9ticas y psicogen\u00e9ticas<\/em>, Fondo Cultura Econ\u00f3mica, Madrid, 1987 [edici\u00f3n original 1939], y <em>A Grande Transforma\u00e7\u00e3o<\/em>, K. Polanyi, Campus, Rio de Janeiro, 2011; <em>La gran transformaci\u00f3n, Los or\u00edgenes pol\u00edticos y econ\u00f3micos de nuestro tiempo<\/em>, Fondo Cultura Econ\u00f3mica, M\u00e9xico, 1992 [1\u00aa ed. 1944].<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/palabrasalvaje.com\/2021\/10\/brasil-por-una-fenomenologia-de-la-destruccion\/#_ftnref20\" name=\"_ftn20\">[20]<\/a> Ver <em>The Drums of Affliction<\/em>, V. Turner, Routledge, Londres, 1968.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/palabrasalvaje.com\/2021\/10\/brasil-por-una-fenomenologia-de-la-destruccion\/#_ftnref21\" name=\"_ftn21\">[21]<\/a> Ver <em>La Peste<\/em>, A. Camus, Gallimard, Paris, 1947.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/palabrasalvaje.com\/2021\/10\/brasil-por-una-fenomenologia-de-la-destruccion\/#_ftnref22\" name=\"_ftn22\">[22]<\/a> Sobre esta categor\u00eda, v\u00e9ase Homo Bolsonarus, R. Lessa, <em>Serrote<\/em> 27, julio 2020, https:\/\/revistaserrote.com.br\/2020\/07\/serrote-edicao-especial\/<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/palabrasalvaje.com\/2021\/10\/brasil-por-una-fenomenologia-de-la-destruccion\/#_ftnref23\" name=\"_ftn23\">[23]<\/a> \u201cFelix in Exile: Geography of Memory\u00bb, p 122, In: <em>William Kentridge<\/em> (C. Dan, et al., eds), Phaidon Press, Londres, 2003.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/palabrasalvaje.com\/2021\/10\/brasil-por-una-fenomenologia-de-la-destruccion\/#_ftnref24\" name=\"_ftn24\">[24]<\/a> Preacci\u00f3n corresponde al t\u00e9rmino portugu\u00e9s <em>prea\u00e7\u00e3o<\/em> que se refiere a expediciones para capturar y apresar ind\u00edgenas, para esclavizarlos, y que ocurrieron bajo la colonia portuguesa desde el siglo XVI [nota de los traductores].<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/palabrasalvaje.com\/2021\/10\/brasil-por-una-fenomenologia-de-la-destruccion\/#_ftnref25\" name=\"_ftn25\">[25]<\/a> Un \u00f3ptimo an\u00e1lisis del aspecto program\u00e1tico de la Constituci\u00f3n de 1988 en <em>Pluralismo, Direito e Justi\u00e7a Distributiva<\/em>, G. Citadito, Lumen Juris, Rio de Janeiro,\u00a0 1999.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Renato Lessa es profesor de filosof\u00eda pol\u00edtica en la Pontificia Universidade Catolica Rio Janeiro, investigador visitante en el Centre Roland Mousnier (Lettres Sorbonne Universit\u00e9, Paris) en 2021, e investigador asociado del Instituto de Ci\u00eancias Sociais da Universidade de Lisboa; integrante del CNPq.<\/p>\n<p>Texto basado en una conferencia brindada en la \u00c9cole des Hautes \u00c9tudes in Sciences Sociales (Par\u00eds, 29 marzo 2021), titulado \u201cBr\u00e9sil: pour une phenom\u00e9nologie de la destroyer\u201d. Una versi\u00f3n resumida se public\u00f3 en la revista Piau\u00ed (n\u00famero 178, julio 2021), bajo el t\u00edtulo \u201cA destrucci\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p>El texto es una traducci\u00f3n de Palabra Salvaje, desde donde agradecemos el permiso de la revista Piau\u00ed sobre el art\u00edculo publicado, y al autor por acceder a esta versi\u00f3n original.<\/p>\n<p><em>Publicado en la web Palabra Salvaje el 25 octubre de 2021.La versi\u00f3n completa, con todas las im\u00e1genes en la revista Palabra Salvaje No 2 (octubre 2021) que se descarga <\/em><a href=\"http:\/\/palabrasalvaje.com\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/LessaBrasilDestruccionPSalvaje.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">aqu\u00ed\u2026<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Renato Lessa \u201cO nome do destruidor \u00e9 Destruidor, \u00e9 o nome do destruidor\u201d. Arnaldo Antunes, A face do destruidor &nbsp; Lo que llamamos \u201cbolsonarismo\u201d es un fen\u00f3meno sin concepto. 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