{"id":3618,"date":"2022-10-20T00:54:37","date_gmt":"2022-10-20T00:54:37","guid":{"rendered":"http:\/\/uninomadasur.net\/?p=3618"},"modified":"2022-10-20T00:54:37","modified_gmt":"2022-10-20T00:54:37","slug":"elogio-del-cuerpo-que-baila","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/uninomadasur.net\/?p=3618","title":{"rendered":"Elogio del cuerpo que baila"},"content":{"rendered":"<p><strong>Por Silvia Federici<\/strong><\/p>\n<p>La historia del cuerpo es la de los seres humanos: no hay pr\u00e1ctica cultural que no se aplique en primer lugar al cuerpo. Aunque nos limitemos a hablar de la historia del cuerpo en el capitalismo, nos enfrentamos a una tarea abrumadora, ya que se han empleado muy diversas t\u00e9cnicas para disciplinarlo y estas han cambiado constantemente en funci\u00f3n de las variaciones de los distintos reg\u00edmenes laborales a los que ha estado sometido.<\/p>\n<p>Se puede reconstruir la historia del cuerpo describiendo las distintas formas de represi\u00f3n que el capitalismo ha activado en su contra. Pero he decidido, en cambio, escribir sobre el cuerpo como un territorio de resistencia, es decir, sobre el cuerpo y sus poderes \u2013el poder de actuar y de transformarse\u2013 y sobre el cuerpo como un l\u00edmite a la explotaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Hay algo que hemos perdido al insistir en hablar del cuerpo como una construcci\u00f3n social y performativa. La visi\u00f3n del cuerpo como una producci\u00f3n social (discursiva) ha ocultado el hecho de que nuestro cuerpo es un recept\u00e1culo de poderes, facultades y resistencias, que se han desarrollado durante un largo proceso de coevoluci\u00f3n con nuestro entorno natural, y tambi\u00e9n de pr\u00e1cticas intergeneracionales que han hecho de \u00e9l un l\u00edmite natural a la explotaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Cuando hablo del cuerpo como un \u201cl\u00edmite natural\u201d, me refiero a la estructura de necesidades y deseos que se ha creado dentro de nosotros no solo a trav\u00e9s de nuestras decisiones conscientes o nuestras pr\u00e1cticas colectivas, sino tambi\u00e9n a trav\u00e9s de millones de a\u00f1os de evoluci\u00f3n material: la necesidad de sol, de cielo azul, del verde de los \u00e1rboles, de olor a bosque y a oc\u00e9ano, la necesidad de tocar, oler, dormir y hacer el amor.<\/p>\n<p>Esta estructura acumulada de necesidades y deseos, que durante miles de a\u00f1os ha sido la condici\u00f3n de nuestra reproducci\u00f3n social, ha puesto l\u00edmites a nuestra explotaci\u00f3n. El capitalismo ha luchado sin descanso para superar esa estructura.<\/p>\n<p>El capitalismo no fue el primer sistema basado en la explotaci\u00f3n del trabajo humano, pero ha intentado, m\u00e1s que cualquier otro sistema en la historia, crear un mundo econ\u00f3mico donde el trabajo sea el principio de acumulaci\u00f3n m\u00e1s esencial. Fue el primero en tener como premisas clave de la acumulaci\u00f3n de riqueza la reglamentaci\u00f3n y la mecanizaci\u00f3n del cuerpo. De hecho, una de las principales tareas sociales del capitalismo, desde sus comienzos hasta la actualidad, ha sido transformar nuestra energ\u00eda y nuestras facultades corporales en fuerza de trabajo.<\/p>\n<p>En\u00a0<em>Calib\u00e1n y la bruja<\/em>, estudiaba las estrategias que ha empleado el capitalismo para cumplir esta tarea y modificar la naturaleza humana del mismo modo que ha intentado hacerlo con la tierra para que el suelo fuera m\u00e1s productivo y convertir a los animales en f\u00e1bricas vivientes. En el libro tambi\u00e9n hablaba de la batalla hist\u00f3rica que el capital ha librado contra el cuerpo, contra nuestra materialidad, y las numerosas instituciones que ha creado con este fin: la ley, el l\u00e1tigo, la regulaci\u00f3n de la sexualidad y una mir\u00edada de pr\u00e1cticas sociales que han redefinido nuestra relaci\u00f3n con el espacio, con la naturaleza y con los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>El capitalismo naci\u00f3 con el fin de apartar a la gente de la tierra y su primera tarea fue independizar el trabajo de las estaciones y prolongar la jornada laboral m\u00e1s all\u00e1 del l\u00edmite de nuestras fuerzas. Por lo general, destacamos el aspecto econ\u00f3mico de este proceso, la dependencia econ\u00f3mica de las relaciones monetarias que ha creado el capitalismo y su papel en la formaci\u00f3n del proletariado asalariado. Sin embargo, no siempre hemos visto lo que ha implicado para nuestro cuerpo estar apartado de la tierra, c\u00f3mo se lo ha pauperizado y c\u00f3mo se le han arrebatado los poderes que los pueblos precapitalistas le atribu\u00edan.<\/p>\n<p>La naturaleza, como reconoc\u00eda Marx,<a href=\"https:\/\/tintalimon.com.ar\/post\/elogio-del-cuerpo-que-baila\/#_ftn1\">[1]<\/a>\u00a0es nuestro \u201ccuerpo inorg\u00e1nico\u201d; hubo una \u00e9poca en la que pod\u00edamos interpretar los vientos, las nubes y los cambios de corriente de los r\u00edos y los mares. En las sociedades precapitalistas, las personas pensaban que ten\u00edan el poder de volar, de tener experiencias extracorporales, de comunicarse y hablar con los animales y adquirir sus poderes, o incluso de cambiar de forma. Tambi\u00e9n pensaban que pod\u00edan estar en m\u00e1s de un lugar al mismo tiempo y, dado el caso, que podr\u00edan volver de la tumba para vengarse de sus enemigos.<\/p>\n<p>No todos esos poderes eran imaginarios. El contacto cotidiano con la naturaleza era la fuente de un enorme conocimiento, que se reflej\u00f3 en la revoluci\u00f3n alimentaria que tuvo lugar especialmente en las Am\u00e9ricas antes de la colonizaci\u00f3n o en la revoluci\u00f3n de las t\u00e9cnicas de navegaci\u00f3n. Sabemos, por ejemplo, que los pueblos polinesios sol\u00edan navegar por la noche en alta mar empleando solamente su cuerpo como br\u00fajula, pues sab\u00edan interpretar en la vibraci\u00f3n de las olas lo que ten\u00edan que hacer para dirigir sus embarcaciones hacia la costa.<\/p>\n<p>Atarnos al espacio y al tiempo ha sido una de las t\u00e9cnicas m\u00e1s elementales y persistentes a las que ha recurrido el capitalismo para apropiarse del cuerpo. Solo hay que ver los ataques a los vagabundos, los migrantes y los indigentes que se han producido a lo largo de la historia. La movilidad es una amenaza si no se produce por trabajo, porque hace circular conocimientos, experiencias y luchas. Antiguamente, los instrumentos de coerci\u00f3n eran el l\u00e1tigo, las cadenas, el cepo, la mutilaci\u00f3n y la esclavizaci\u00f3n. Ahora, adem\u00e1s del l\u00e1tigo y los centros de detenci\u00f3n, tenemos la vigilancia informatizada y la recurrente amenaza de epidemias, como la gripe aviar, como medios de control del nomadismo.<\/p>\n<p>La mecanizaci\u00f3n, la conversi\u00f3n del cuerpo (masculino y femenino) en una m\u00e1quina, ha sido una de las metas que el capitalismo ha perseguido de forma m\u00e1s incansable. Tambi\u00e9n ha convertido a los animales en m\u00e1quinas de tal modo que las cerdas dupliquen su camada, las gallinas produzcan huevos sin interrupci\u00f3n \u2013mientras se tritura a las improductivas\u2013 y los terneros no llegan a ponerse en pie antes de que los lleven al matadero. No puedo evocar en este texto todas las formas de mecanizaci\u00f3n del cuerpo que se han producido. Baste decir que las t\u00e9cnicas de captura y dominaci\u00f3n han cambiado en funci\u00f3n del r\u00e9gimen laboral dominante y de las m\u00e1quinas que se han instituido en modelo para el cuerpo.<\/p>\n<p>As\u00ed pues, nos encontramos con que en los siglos XVI y XVII (la \u00e9poca de la manufactura) se imaginaba y se disciplinaba el cuerpo seg\u00fan el modelo de m\u00e1quinas simples, como la bomba o la palanca. Este r\u00e9gimen culmin\u00f3 en el taylorismo y el estudio de tiempos y movimientos, en el que se calculaba cada movimiento y se canalizaban todas las energ\u00edas en la realizaci\u00f3n de la tarea.<\/p>\n<p>En este caso, la resistencia se imaginaba como una inercia: se representaba al cuerpo como un animal necio, un monstruo que se resist\u00eda a obedecer \u00f3rdenes.<\/p>\n<p>En cambio, en el siglo XIX vemos que la concepci\u00f3n del cuerpo y las t\u00e9cnicas disciplinarias se inspiraban en la m\u00e1quina de vapor y su productividad se calculaba en t\u00e9rminos de insumos y producci\u00f3n; la\u00a0<em>eficiencia<\/em>\u00a0se convirti\u00f3 en la palabra clave. Bajo este r\u00e9gimen, el disciplinamiento del cuerpo se lograba mediante las restricciones alimentarias y el c\u00e1lculo de las calor\u00edas que necesitaba un cuerpo para trabajar. En estas circunstancias, el cl\u00edmax se alcanz\u00f3 con la tabla de calor\u00edas necesarias por tipo de trabajador que elaboraron los nazis. El enemigo era la dispersi\u00f3n de energ\u00eda, la entrop\u00eda, el malgasto, el desorden. En Estados Unidos, la historia de esta nueva econom\u00eda pol\u00edtica se inici\u00f3 en la d\u00e9cada de 1880, con el ataque a las tabernas y la remodelaci\u00f3n de la vida familiar, cuyo centro era el ama de casa a tiempo completo, concebida como un dispositivo antientr\u00f3pico, siempre en guardia, preparada para reponer la comida consumida, reconfortar y lavar los cuerpos ajados o coser la ropa cuando se volv\u00eda a rasgar.<\/p>\n<p>En nuestra \u00e9poca, los modelos del cuerpo son la computadora y el c\u00f3digo gen\u00e9tico, que componen un cuerpo desmaterializado y desagregado, imaginado como un conglomerado de c\u00e9lulas y genes, cada uno de ellos con su propio programa, indiferentes a los dem\u00e1s y al bien del cuerpo en su conjunto. Es lo que afirma la teor\u00eda del \u201cgen ego\u00edsta\u201d: la idea de que el cuerpo se compone de genes y c\u00e9lulas individualistas que persiguen la realizaci\u00f3n de su propio programa, una met\u00e1fora perfecta de la concepci\u00f3n neoliberal de la vida, en la que el dominio del mercado se vuelve en contra no solo de la solidaridad grupal, sino de la solidaridad con nosotros mismos. Invariablemente, el cuerpo se desintegra en un ensamblaje de genes ego\u00edstas y cada uno busca cumplir con sus objetivos ego\u00edstas, indiferentes al inter\u00e9s de los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>En la medida en que interiorizamos esta visi\u00f3n, interiorizamos la experiencia m\u00e1s profunda de autoalienaci\u00f3n, ya que nos enfrentamos no solo a un gran monstruo que no obedece nuestras \u00f3rdenes, sino a una horda de microenemigos infiltrados en nuestro propio cuerpo, listos para atacarnos en cualquier momento. Se han desarrollado sectores industriales a partir de los miedos que genera esta concepci\u00f3n del cuerpo, que nos ponen a merced de las fuerzas que est\u00e1n fuera de nuestro control. Inevitablemente, si interiorizamos esta visi\u00f3n, no nos sentimos a gusto con nosotros mismos: nuestro cuerpo nos asusta y no lo escuchamos. No atendemos a lo que quiere, y en cambio lo asaltamos con todas las armas que nos puede ofrecer la medicina: radiaciones, colonoscop\u00edas, mamograf\u00edas, armas todas ellas de una larga batalla contra el cuerpo, en la que participamos en lugar de apartar nuestro cuerpo de la l\u00ednea de fuego. De este modo, estamos preparados para aceptar un mundo que transforma partes del cuerpo en mercanc\u00edas y percibimos nuestro cuerpo como un repositorio de enfermedades: el cuerpo como plaga, el cuerpo como fuente de epidemias, el cuerpo sin raz\u00f3n.<\/p>\n<p>Por lo tanto, nuestra lucha tiene que empezar por reapropiarnos de nuestro cuerpo, por revaluar y redescubrir su capacidad de resistencia y por expandir y celebrar sus poderes, individual y colectivamente.<\/p>\n<p>El baile es esencial para esta reapropiaci\u00f3n. En esencia, el acto de bailar es una exploraci\u00f3n y una invenci\u00f3n de lo que puede hacer el cuerpo: de sus capacidades, sus lenguajes, sus formas de articular los afanes de nuestro ser. He llegado a la conclusi\u00f3n de que existe una filosof\u00eda en el baile, puesto que la danza imita los procesos a trav\u00e9s de los cuales nos relacionamos con el mundo, nos conectamos con otros cuerpos, nos transformamos a nosotros mismos y al espacio que nos rodea. Del baile aprendemos que la materia no es est\u00fapida, ni ciega, ni mec\u00e1nica, sino que tiene sus ritmos, su lenguaje, se autoactiva y se autoorganiza. Nuestro cuerpo tiene motivos que necesitamos conocer, redescubrir y reinventar. Necesitamos escuchar su lenguaje para que nos conduzca a nuestra salud y a nuestra sanaci\u00f3n, as\u00ed como necesitamos escuchar el lenguaje y los ritmos del mundo natural para que nos conduzcan a la salud y a la sanaci\u00f3n de la Tierra. Dado que el poder de afectar y ser afectado, de mover y ser movido (una capacidad indestructible que solo se agota al morir) es constitutivo del cuerpo, en este reside una cualidad pol\u00edtica inmanente: la capacidad de transformarse a s\u00ed mismo y a los dem\u00e1s, y la de cambiar el mundo.<\/p>\n<hr \/>\n<p><a href=\"https:\/\/tintalimon.com.ar\/post\/elogio-del-cuerpo-que-baila\/#_ftnref1\">[1]<\/a>\u00a0\u00a0 Karl Marx,\u00a0<em>Manuscritos de econom\u00eda y filosof\u00eda<\/em>, Madrid, Alianza Editorial, 2013 [1844], pp. 112-114.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/lobosuelto.com\/wp-content\/uploads\/2022\/10\/2022-Ir-mas-alla-de-la-piel_316x450.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-31061 aligncenter retina-off\" src=\"https:\/\/lobosuelto.com\/wp-content\/uploads\/2022\/10\/2022-Ir-mas-alla-de-la-piel_316x450.jpg\" sizes=\"(max-width: 316px) 100vw, 316px\" srcset=\"https:\/\/lobosuelto.com\/wp-content\/uploads\/2022\/10\/2022-Ir-mas-alla-de-la-piel_316x450.jpg 316w, https:\/\/lobosuelto.com\/wp-content\/uploads\/2022\/10\/2022-Ir-mas-alla-de-la-piel_316x450-211x300.jpg 211w\" alt=\"\" width=\"316\" height=\"450\" data-attachment-id=\"31061\" data-permalink=\"https:\/\/lobosuelto.com\/elogio-del-cuerpo-que-baila-silvia-federici-ir-mas-alla-de-la-piel-tinta-limon-2022\/2022-ir-mas-alla-de-la-piel_316x450\/\" data-orig-file=\"https:\/\/lobosuelto.com\/wp-content\/uploads\/2022\/10\/2022-Ir-mas-alla-de-la-piel_316x450.jpg\" data-orig-size=\"316,450\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}\" data-image-title=\"2022 Ir m\u00e1s all\u00e1 de la piel_316x450\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-medium-file=\"https:\/\/lobosuelto.com\/wp-content\/uploads\/2022\/10\/2022-Ir-mas-alla-de-la-piel_316x450-211x300.jpg\" data-large-file=\"https:\/\/lobosuelto.com\/wp-content\/uploads\/2022\/10\/2022-Ir-mas-alla-de-la-piel_316x450.jpg\" \/><\/a><\/p>\n<p>Fuente: <a href=\"https:\/\/tintalimon.com.ar\/post\/elogio-del-cuerpo-que-baila\/\">Tinta Lim\u00f3n Blog<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Silvia Federici La historia del cuerpo es la de los seres humanos: no hay pr\u00e1ctica cultural que no se aplique en primer lugar al cuerpo. 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