{"id":3702,"date":"2022-12-17T21:29:44","date_gmt":"2022-12-17T21:29:44","guid":{"rendered":"http:\/\/uninomadasur.net\/?p=3702"},"modified":"2022-12-17T21:29:44","modified_gmt":"2022-12-17T21:29:44","slug":"anarco-sindicalismo-teoria-y-practica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/uninomadasur.net\/?p=3702","title":{"rendered":"Anarco Sindicalismo (Teor\u00eda y pr\u00e1ctica)"},"content":{"rendered":"<p><strong>RUDOLF ROCKER Y EL ANARCOSINDICALISMO.<\/strong><\/p>\n<p>Rudolf Rocker, en los seis cap\u00edtulos de esta obra, llena de conceptos esclarecedores, desarrolla un amplio abanico de lo que entendi\u00f3 como la aut\u00e9ntica escalera para subir a la cima del muro, aquel muro que Leonidas Andrieff nos describe cuando sublimiza las luchas del proletariado para alcanzar su definitiva liberaci\u00f3n de la explotaci\u00f3n de que es objeto.<\/p>\n<p>Rudolf Rocker, como William Godwin, se dirigen al sentimiento y a la raz\u00f3n de las masas, especialmente el segundo, fuertemente vilipendiado por los metaf\u00edsicos y por los ilusionistas al dar sus ideas en la monumental obra <em>Justicia Pol\u00edtica.<\/em><\/p>\n<p>Rudolf Rocker, en <em>Anarcosindicalism<\/em>o, da al lector la posibilidad de penetrar en lo m\u00e1s profundo del alma de la Revoluci\u00f3n espa\u00f1ola de los a\u00f1os 1936-1939 y en lo que hubo de aleccionador y positivo para ser aprovechado por las generaciones futuras.<\/p>\n<p>Leyendo a Rocker no hay peligro de un despiste dentro del proceloso mar de las tergiversaciones. Con mano segura, nos conduce hacia una claridad meridiana para que a la hora de la praxis la organizaci\u00f3n de los hombres y trabajadores al mismo tiempo no se desv\u00ede entre caudales de falsa ciencia socialista o en interpretaciones que escapen a la grandeza de los fines a conseguir.<\/p>\n<p>Por nuestra parte decimos que al Anarquismo se le confunde lamentablemente, puesto que el Anarquismo no es una idea estereotipada, que por medio de unos m\u00ednimos ingredientes se puede hacer feliz a los hombres de forma autom\u00e1tica.<\/p>\n<p>El Anarquismo no puede tener programa; cuando se le coloca uno a la espalda, deja de ser Anarquismo.<\/p>\n<p>Existe una soberana confusi\u00f3n sobre el particular. De anarquistas militantes hay pocos, pero de anarquistas pasivos hay millones dentro de la Humanidad, con la rara condici\u00f3n de que \u00e9stos apenas s\u00ed se han enterado. El Anarquismo es el grito de independencia y dirigido a la conciencia de todo ser humano consciente de su yo. Los hay que han abrazado la idea propagando y enalteciendo el Anarquismo; tambi\u00e9n los hay que lo propagan, pero no lo entienden en toda su profundidad filos\u00f3fica y anal\u00edtica. Entre \u00e9stos y los primeros existen enormes fosos que los separan, pero en lo et\u00e9reo hay mucho que les une. El Anarquismo es un faro que ilumina al hombre y le recuerda siempre que es un ser libre. Pero convertir al Anarquismo en una doctrina pol\u00edtica, con m\u00e1s o menos ribetes de contenido social, es una solemne estupidez. El Anarquismo es el motor que impulsa la maquinaria inmensa del cerebro del hombre, de todos los hombres, pero no en la misma medida a todos ellos con la fuerza arrolladora que produce en aquellos cerebros privilegiados, que en todos los campos del saber y del hacer se manifiesta en miles y miles de formas y condiciones. Tampoco el Anarquismo es una religi\u00f3n, con sus dec\u00e1logos, sus principios y su liturgia; quienes as\u00ed interpreten al Anarquismo lo desnaturalizan. En cambio, las ideas \u00e1cratas impregnando de sus conceptos de la Libertad y autenticidad al hombre y trabajador al mismo tiempo -el Anarcosindicalismo-, le se\u00f1ala el camino para que encuentre las condiciones aptas para defenderse y manumitirse del poder de quienes le explotan. Los trabajadores, en tales condiciones, y practicando el pacto federal entre iguales, respetando al pie de la letra lo que tal pacto conlleva, est\u00e1n en condiciones para administrar, con plena conciencia, lo que les compete como entes que forman parte de la Sociedad y de la cual son los que soportan las m\u00e1s pesadas cargas.<\/p>\n<p>Rudolf Rocker reedit\u00f3 el presente libro en unos tristes d\u00edaas para el proletariado de este pa\u00eds, reci\u00e9n vencido y sufriendo las condiciones m\u00e1s espantosas de represi\u00f3n que mente humana pueda concebir, pero la autogesti\u00f3n (o colectivizaci\u00f3n) que fue practicada por los obreros y campesinos afiliados a la CNT y a la UGT, con excelentes resultados, son ejemplos que ya se pueden comprobar en las p\u00e1ginas de la historia de las luchas de la clase trabajadora de Espa\u00f1a, no hay necesidad de recurrir a muestrarios exteriores. Rudolf Rocker avanza una s\u00edntesis de todas aquellas gestas en el presente libro; nos conoc\u00edaa perfectamente y por ello puede adelantar unos juicios justos, pues fue uno de los luchadores del campo libertario que mejor nos analiz\u00f3 a trav\u00e9s de aquellas porf\u00edaas.<\/p>\n<p>Pero en donde expresa mejor su pensamiento anal\u00edtico es durante la celebraci\u00f3n del Congreso constitutivo de la FAUD (Frie Arbaiter Union Deutschlands) Esta organizaci\u00f3n obrera, antes de agrupar a todos los elementos anarcosindicalistas dispersos dentro de la Alemania de Weimar, y en los problemas concretos de la Revoluci\u00f3n alemana de 1919, no exist\u00edaa como tal, pero gran n\u00famero de ellos hab\u00edaan luchado al lado de los spartakistas y no ten\u00edaan ninguna clase de complejos vis a vis de no importa qu\u00e9 formaci\u00f3n revolucionaria aut\u00e9ntica. Bati\u00e9ndose siempre sobre una base de clase, los anarcosindicalistas alemanes no conceb\u00edaan que su movimiento se pudiera desarrollar fuera de los Sindicatos. Habiendo rechazado colaborar con los servicios secretos alemanes y americanos durante la \u00faltima guerra mundial y despu\u00e9s de ella, los militantes de la FAUD, con m\u00e1s de 300.000 afiliados, agrupados en el exilio y muchos de ellos combatientes en la guerra civil espa\u00f1ola, se les prohibi\u00f3 el retorno a la Alemania Federal, quedando descartados de la escena pol\u00edtica y social en aquel pa\u00eds. En el nuestro adoptaron, durante la guerra, las siglas DAS (Deutsches Anarcho-syndikalisten)<\/p>\n<p>En el memorable Congreso constitutivo de la FAUD, en 1920, Rudolf Rocker expuso los principios de la lucha de clases que animaban a los afiliados a la FAUD diciendo:<\/p>\n<p>\u00bbSe pretende, y particularmente en estos \u00faltimos tiempos, que nosotros somos adversarios de la dictadura del proletariado. Yo me alegro de la intervenci\u00f3n de los camaradas de Magdebour pues ella me da la oportunidad de tomar una postura concreta sobre la cuesti\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00bbAlemania es un pa\u00eds de los slogans pol\u00edticos. Se pronuncia una palabra, se insiste en ella y se propaga, pero nadie se pone de acuerdo sobre su exacto significado. La dictadura del proletariado, \u00bfpor qu\u00e9? Porque Marx y Engels defendieron tal punto de vista. Pero Marx expres\u00f3 en diferentes \u00e9pocas de su existencia otras opiniones sobre dicha cuesti\u00f3n<\/p>\n<p>\u00bbAntes que todo debemos poner de manifiesto que el principio de la dictadura nada tiene que ver con el socialismo. Los primeros defensores de la dictadura no eran socialistas sino peque\u00f1o burgueses jacobinos; hombres como Couthon y Saint Just figuraron como sus mas fervientes partidarios. El mismo Saint Just, que pronunci\u00f3 las palabras que os voy a repetir, era el m\u00e1s calificado sostenedor de la dictadura cuando dijo: \u00abEl m\u00e1s importante de los deberes del legislador consiste en extraer del cerebro del hombre sus propios pensamientos y ense\u00f1arle a pensar dentro del cuadro trazado por los hombres de Estado.\u00bb<\/p>\n<p>\u00bbLos primeros socialistas franceses evolucionaron partiendo de los presupuestos establecidos por los jacobinos y estuvieron, con toda l\u00f3gica, impregnados de tales conceptos. Cuando Babeuf cre\u00f3 su conjura de \u00abLos Iguales\u00bb, pensaba poder conducir a Francia hacia el comunismo agrario por la dictadura de un Gobierno revolucionario. El movimiento babuvista ulterior, con Barb\u00e9s y Blanqui, mantuvo los mismos principios. Marx y Engels tomaron tal idea de los babuvistas. Dentro de tales premisas aquellos desarrollaron la idea de la \u00abdictadura del proletariado\u00bb en el Manifiesto comunista. Pero despu\u00e9s del levantamiento de la Comuna de Par\u00eds, en 1871, Marx mantuvo otra opini\u00f3n. Admir\u00f3 el hecho trascendente de la Comuna puesto que ella hab\u00edaa destruido el Estado par\u00e1sito.<\/p>\n<p>Con toda evidencia, tal visi\u00f3n posterior estaba en contradicci\u00f3n con la expresada en el Manifiesto comunista. Ello oblig\u00f3 a escribir a Bakunin, y con raz\u00f3n: \u00abLa impresi\u00f3n del levantamiento de la Comuna ha sido tan extraordinaria y potente, que los marxistas, cuyas ideas han sido trastocadas, se han visto obligados a saludar expresivamente tal acontecimiento. Pero han hecho m\u00e1s todav\u00edaa: contradiciendo sus convicciones m\u00e1s \u00edntimas, han acaparado el programa y las finalidades de la Comuna. Ha sido una tergiversaci\u00f3n de bufones, pero obligados a ello. Por contra, si no lo hacen, habr\u00edaan sido atacados y abandonados de todos. Tal es la fuerza del hecho desarrollado por dicha revoluci\u00f3n en todo el mundo.\u00bb<\/p>\n<p>\u00bbPero Marx -sigui\u00f3 diciendo Rocker- vio tambi\u00e9n dentro de la explosi\u00f3n de la Comuna un ejemplo de la dictadura del proletariado. Tuvo, pues, en \u00e9pocas diferentes dos opiniones diferentes. En el Manifiesto comunista vio tal dictadura por el establecimiento de un Gobierno revolucionario fuertemente centralizado, que por medio de medidas represivas deber\u00edaa implantar el socialismo. En su libro <em>La guerra civil en Francia <\/em>vio en la destrucci\u00f3n del \u00abEstado par\u00e1sito\u00bb por la Comuna, la gran significaci\u00f3n de aquel movimiento.<\/p>\n<p>\u00bbPara nosotros la cuesti\u00f3n es clara: Si se entiende por dictadura del proletariado nada m\u00e1s que la toma del poder del Estado por un Partido -no importa cu\u00e1l-, y la dictadura es aqu\u00ed la de un Partido, pero no de una clase, nosotros somos enemigos irreductibles de esa dictadura, y por la pura y simple raz\u00f3n que nosotros somos enemigos encarnizados del Estado. Pero si por \u00abdictadura\u00bb se entiende por la expresi\u00f3n de la voluntad del proletariado, a la hora de la victoria, el dictar a las clases poseedoras el fin de sus privilegios y poner en manos de aqu\u00e9l el control de las funciones sociales, nosotros, anarcosindicalistas convencidos, no tenemos nada a objetar contra una tal dictadura; es m\u00e1s, la deseamos de todo coraz\u00f3n<\/p>\n<p>Por nuestra parte decimos que si un d\u00edaa tiene que existir el Socialismo, y nada hay que demuestre que \u00e9l no es posible, ese Socialismo no puede representar nada m\u00e1s que la hegemon\u00edaa de la clase obrera y la posesi\u00f3n de la propiedad p\u00fablica de los medios de producci\u00f3n y distribuci\u00f3n.<\/p>\n<p>Pero para llegar a todo ello es necesario tener los \u00fatiles y los conocimientos adecuados para lograrlo. Ese Socialismo no puede ni debe presentarse s\u00f3lo con respuestas globales y concretas, a trav\u00e9s de unas nacionalizaciones y, menos a\u00fan, con la \u00abtoma del poder\u00bb, ya que ellas no son fines en s\u00ed. Habr\u00e1 que luchar, pero para luchar y conseguir ese verdadero Socialismo es necesario tambi\u00e9n -y para empezar- saber a qui\u00e9n ha de servir y cu\u00e1les deben ser los medios a emplear.<\/p>\n<p>Por lo tanto, el Socialismo no puede ser nada m\u00e1s que la expresi\u00f3n revolucionaria y transformadora de la clase obrera; econ\u00f3micamente no puede ser otra cosa que el establecimiento de la propiedad colectiva de los medios de producci\u00f3n, el fin de la explotaci\u00f3n; es decir, la autogesti\u00f3n. M\u00e1s a\u00fan: suprimir la gobernaci\u00f3n de los hombres y reemplazarla por la administraci\u00f3n de las cosas.<\/p>\n<p>Pero hay m\u00e1s todav\u00edaa que lo antes dicho; hay que fijar tambi\u00e9n el tipo de relaci\u00f3n entre los hombres, un nuevo orden de prioridad, un nuevo modelo de vida y de cultura. Si el Socialismo no se completa con lo enumerado pierde toda clase de atractivo y carece de sentido, siendo necesaria -tambi\u00e9n- la subordinaci\u00f3n de la producci\u00f3n a las necesidades, por qu\u00e9 debe ser producida y por la manera de producirla.<\/p>\n<p>La independencia sindical de la influencia de los partidos pol\u00edticos, en llegando aqu\u00ed, reviste una importancia primordial ya que el Sindicato adviene la sola organizaci\u00f3n de masas que escapa a los imperativos de la democracia capitalista, es decir, por una democracia de delegaci\u00f3n de poderes y de colaboraci\u00f3n con la clase que usurpa el esfuerzo del brazo y el cerebro del proletariado.<\/p>\n<p>En cambio, el Sindicato, con la pr\u00e1ctica de la democracia directa, lejos de perder importancia, cobra inusitadamente una fortaleza de decisi\u00f3n cuando los problemas est\u00e1n impregnados de una especificidad real al tratarse de los de la empresa, el municipio, las regiones y las nacionalidades&#8230;<\/p>\n<p>Dicho de otra manera, el Sindicato adviene el lugar privilegiado en donde se puede elaborar la conciencia de clase con plena autenticidad, primero con las mejoras a exigir al capitalismo y, segundo, en la resistencia que suscitan los conflictos con \u00e9ste, para luego enfrentarse resueltamente hacia la consecuci\u00f3n de metas manumisoras integrales.<\/p>\n<p>Lo que Rudolf Rocker va desgranando en el presente ensayo hist\u00f3rico y pr\u00e1ctico es explicar las razones fundamentales que existen para el entronque del Anarquismo y el Sindicalismo, d\u00e1ndonos una clara idea de lo que es el Anarcosindicalismo. Para los que lo vivimos intensamente en su d\u00edaa, a m\u00e1s de practicarlo en la hora pl\u00e1stica (corno dir\u00edaa Mart\u00edn Buber), nos viene a confirmar en la certeza de que estuvimos en el exacto lugar que como trabajadores y revolucionarios nos correspond\u00edaa&#8230;<\/p>\n<p>Jos\u00e9 Costa Font.<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>ANARQUISMO: SUS ASPIRACIONES Y PROP\u00d3SITOS.<\/strong><\/p>\n<p>Anarquismo contra monopolio econ\u00f3mico y poder estatal. &#8211; Precursores del Anarquismo moderno. &#8211; Guillermo Godwin y su obra acerca de la Justicia Pol\u00edtica. &#8211; P. J. Proudhon y su idea de la descentralizaci\u00f3n pol\u00edtica y econ\u00f3mica. &#8211; La obra de Max Stirner: \u00abEl \u00fanico y su propiedad\u00bb &#8211; M. Bakunin el Colectivista y fundador del movimiento anarquista. &#8211; P. Kropotkin, exponente del Comunismo Anarquista y la filosof\u00edaa del Apoyo Mutuo. Anarquismo y Revoluci\u00f3n. &#8211; El Anarquismo, s\u00edntesis de Socialismo y Liberalismo. El Anarquismo contra el Materialismo Econ\u00f3mico y la Dictadura. Anarquismo y Estado. El Anarquismo como tendencia hist\u00f3rica. &#8211; Libertad y cultura.<\/p>\n<p>El Anarquismo es una corriente intelectual bien definida en la vida de nuestro tiempo, cuyos partidarios propugnan la abolici\u00f3n de los monopolios econ\u00f3micos y de todas las instituciones coercitivas, tanto pol\u00edticas como sociales, dentro de la sociedad. En vez del presente orden econ\u00f3mico capitalista, los anarquistas desean el establecimiento de una libre asociaci\u00f3n de todas las fuerzas productivas, fundada en el trabajo cooperativo, cuyo \u00fanico m\u00f3vil sea la satisfacci\u00f3n de las necesidades de cada miembro de la sociedad, descartando en lo futuro todo inter\u00e9s especial de las minor\u00edaas privilegiadas en la unidad social. En lugar de las actuales organizaciones del Estado, con su inerte mecanismo de instituciones pol\u00edticas y burocr\u00e1ticas, los anarquistas aspiran a que se organice una federaci\u00f3n de comunidades libres, que se unan unas a otras por intereses sociales y econ\u00f3micos comunes y que solventen todos sus asuntos por mutuo acuerdo y libre contrato.<\/p>\n<p>A todo el que examine, de una manera profunda, el desenvolvimiento econ\u00f3mico y pol\u00edtico del presente sistema social le ser\u00e1 f\u00e1cil reconocer que tales objetivos no nacen de las ideas ut\u00f3picas de unos cuantos innovadores imaginativos, sino que son consecuencia l\u00f3gica de un estudio a fondo del presente desbarajuste social, que a cada nueva fase de las actuales condiciones social se pone en evidencia de manera m\u00e1s palmaria y nociva. El moderno monopolio, el capitalismo y el Estado, no son m\u00e1s que los \u00faltimos t\u00e9rminos de un desarrollo que no pod\u00edaa culminar en otros resultados.<\/p>\n<p>El enorme desarrollo de nuestro vigente sistema econ\u00f3mico, que lleva a una inmensa acumulaci\u00f3n de la riqueza social en manos de las minor\u00edaas privilegiadas y al continuo empobrecimiento de las grandes masas populares, prepar\u00f3 el camino para la presente reacci\u00f3n pol\u00edtica y social, favoreci\u00e9ndola en todos sentidos. Ha sacrificado los intereses generales de la sociedad humana a los intereses privados e individuales y, con ello, min\u00f3 sistem\u00e1ticamente las relaciones de hombre a hombre. No se tuvo presente que la industria no es un fin en s\u00ed misma, sino que debiera constituir el medio de asegurarle al hombre su sost\u00e9n y hacerle accesibles los beneficios de una actividad intelectual superior. All\u00ed donde la industria lo es todo y el hombre no es nada, comienza el reino de un despiadado despotismo econ\u00f3mico, cuya obra no es menos desastrosa que la de cualquier despotismo pol\u00edtico. Ambos se dan mutuo auge y se nutren en la misma fuente.<\/p>\n<p>La dictadura econ\u00f3mica de los monopolios y la dictadura pol\u00edtica del Estado totalitario son ramas producidas por id\u00e9nticos objetivos sociales, y los rectores de ambas tienen la presunci\u00f3n de intentar la reducci\u00f3n de todas las incontables manifestaciones de la vida social al ritmo deshumanizado de la m\u00e1quina y afinar todo lo que es org\u00e1nico seg\u00fan el tono muerto del aparato pol\u00edtico. El moderno sistema social ha dividido internamente, en todos los pa\u00edses, el organismo social en clases hostiles, y en lo exterior, ha roto el c\u00edrculo de la cultura com\u00fan en naciones enemigas, de suerte que ambas, clases y naciones, se enfrentan unas a otras con franco antagonismo, y en su constante lucha tienen la vida social de la comunidad sometida a continuas convulsiones. La \u00faltima gran guerra y los terribles efectos subsiguientes, que no son sino la resultante de las luchas por el poder econ\u00f3mico y pol\u00edtico, unido todo ello al constante temor a la guerra, temor que hoy atenaza a todos los pueblos, son consecuencia l\u00f3gica de este insostenible estado de cosas que ha de arrastrarnos, indudablemente, a una cat\u00e1strofe universal, si el desenvolvimiento social no toma otro rumbo a tiempo. El mero hecho de que la mayor\u00eda de los Estados se vean obligados hoy d\u00eda a gastar del cincuenta al setenta por ciento de sus ingresos anuales en eso que se llama la defensa nacional y en la liquidaci\u00f3n de viejas deudas de guerra, es clara demostraci\u00f3n de lo insostenible del presente estado de cosas, y debiera ser bastante para revelar a todo el mundo que la presunta protecci\u00f3n que el Estado ofrece al individuo, cuesta demasiado cara.<\/p>\n<p>El poder, que crece cada vez m\u00e1s, de una burocracia desalmada y pol\u00edtica que inspecciona y salvaguarda la vida del hombre, desde la cuna al sepulcro, est\u00e1 poniendo cada d\u00eda mayores trabas en el camino de la cooperaci\u00f3n solidaria entre los seres humanos y estrangulando toda posibilidad de nuevo desarrollo. Un sistema que en todos los actos de su vida sacrifica, en efecto, el bienestar de vastas zonas de poblaci\u00f3n y de naciones enteras a la ego\u00edsta apetencia de poder y de intereses econ\u00f3micos de unas reducidas minor\u00edas, est\u00e1 necesariamente condenado a disolver todos los lazos y a promover una guerra incesante de cada uno contra todos. Este sistema no ha servido m\u00e1s que para prepararle el camino a esa gran reacci\u00f3n intelectual y social llamada fascismo, que va mucho m\u00e1s all\u00e1 que las seculares monarqu\u00edas absolutas en su obsesi\u00f3n del poder, tratando de someter todas las esferas de la actividad humana al control del Estado. As\u00ed como la teolog\u00eda hace que las religiones proclamen que Dios lo es todo y el hombre nada, as\u00ed tambi\u00e9n esa moderna teocracia pol\u00edtica pretende que el Estado lo sea todo y el ciudadano para nada cuente. Y dela misma manera que, ocultas tras \u00abla voluntad de Dios\u00bb, descubrimos a las minor\u00edas privilegiadas, as\u00ed, amparado bajo la \u00abvoluntad del Estado\u00bb, hallamos exclusivamente el inter\u00e9s ego\u00edsta de los que se consideran llamados a interpretar esa voluntad, tal como ellos la entienden, e imponerla forzadamente al pueblo.<\/p>\n<p>Las ideas anarquistas aparecen en todos los per\u00edodos conocidos de la Historia, por m\u00e1s que en este sentido quede a\u00fan mucho terreno por explorar. Las hallamos en el chino Lao-Tse <em>-La Marcha y el Camino cierto- y en <\/em>los \u00faltimos fil\u00f3sofos griegos, los hedonistas y los c\u00ednicos, como en otros defensores del llamado \u00abderecho natural\u00bb, especialmente en Zen\u00f3n, quien, situado en el punto opuesto al de Plat\u00f3n fund\u00f3 la escuela de los estoicos. Hallaron expresi\u00f3n en las ense\u00f1anzas del gn\u00f3stico Carp\u00f3crates de Alejandr\u00eda y ejercieron innegable influencia sobre ciertas sectas cristianas de la Edad Media, en Francia, Alemania y Holanda, todas las cuales cayeron v\u00edctimas de salvajes persecuciones. Hallamos un recio campe\u00f3n de esas ideas en la historia de la reforma bohemia, en Peter Chelcicky, quien en su obra <em>Las redes de la Fe <\/em>someti\u00f3 a la Iglesia y al Estado al mismo juicio que les aplicar\u00e1 m\u00e1s tarde Tolstoi. Entre los grandes humanistas se destaca Rebel\u00e1is, con su descripci\u00f3n de la feliz abad\u00eda de Th\u00e9l\u00c3\u00a8me <em>-Gargant\u00faa- <\/em>donde ofrece un cuadro de la vida, libre de todo freno autoritario. S\u00f3lo citar\u00e9 aqu\u00ed, entre otros muchos precursores, a Diderot, cuyos voluminosos escritos se encuentran profusamente sembrados de expresiones que revelan a una inteligencia verdaderamente superior, que supo sacudirse todos los prejuicios autoritarios.<\/p>\n<p>Sin embargo, estaba reservado a una \u00e9poca m\u00e1s reciente de la Historia el dar clara forma a la concepci\u00f3n anarquista de la vida y relacionarla directamente con los procesos de la evoluci\u00f3n social. Y esta realizaci\u00f3n tuvo efecto por vez primera en la obra magn\u00edficamente concebida de Guillermo Godwin: <em>Concerning Political Justice and its influence upon General Virtue and Happiness <\/em>-Sobre la justicia pol\u00edtica y su influencia en la virtud y en la felicidad generales (Londres 1793)-. Puede decirse que la obra de Godwin es el fruto sazonado, de aquella larga evoluci\u00f3n de conceptos de radicalismo pol\u00edtico y social que en Inglaterra sigue una trayectoria ininterrumpida desde Jorge Buchanan, de la que son hitos ciertos Ricardo Hooker, Gerard Winstanley, Algernon Sidney, Juan Locke, Roberto Wallace y Juan Bellers, hasta Jerem\u00edas Bentham, Jos\u00e9 Priestley, Ricardo Price y Tom\u00e1s Paine.<\/p>\n<p>Godwin reconoce de una manera di\u00e1fana que la causa de los males sociales radica, no en la forma que adopte el Estado, sino en la misma existencia de \u00e9sta. Y as\u00ed como el Estado ofrece una verdadera caricatura de sociedad genuina, as\u00ed tambi\u00e9n hace de los seres que se hallan bajo su guarda constante meras caricaturas de s\u00ed mismos, oblig\u00e1ndoles a reprimir en todo momento sus naturales inclinaciones y amarr\u00e1ndoles a cosas que repugnan a sus \u00edntimos impulsos. S\u00f3lo de esta manera se pueden moldear seres humanos seg\u00fan el tipo establecido de los buenos s\u00fabditos. El hombre normal que no estuviera mediatizado en su natural desarrollo, modelar\u00eda seg\u00fan su personalidad el ambiente que le rodea, de acuerdo con sus \u00edntimos sentimientos de paz y libertad.<\/p>\n<p>Pero al mismo tiempo Godwin reconoce que los seres humanos no pueden convivir de manera libre y natural si no se producen las condiciones econ\u00f3micas adecuadas y si no se evita que el individuo sea explotado por otro, consideraci\u00f3n \u00e9sta que los representantes de casi todos los radicalismos pol\u00edticos fueron incapaces de hacerse. De aqu\u00ed que se vieran forzados a hacer cada vez mayores concesiones al Estado que hab\u00edan querido reducir a la m\u00ednima expresi\u00f3n. La idea de Godwin de una sociedad sin Estado supon\u00eda la propiedad social de toda la riqueza natural y social y el desenvolvimiento de la vida econ\u00f3mica por la libre cooperaci\u00f3n de los productores: en este sentido puede decirse que fue el fundador del anarquismo comunista que cobr\u00f3 realidad m\u00e1s tarde.<\/p>\n<p>La obra de Godwin ejerci\u00f3 vigorosa influencia en los c\u00edrculos m\u00e1s avanzados del proletariado brit\u00e1nico y entre lo m\u00e1s selecto de la intelectualidad liberal. Y lo que es m\u00e1s importante, contribuy\u00f3 a dar al joven movimiento socialista ingl\u00e9s, que hall\u00f3 sus m\u00e1s cuajados exponentes en Roberto Owen, Juan Gray y Guillermo Thompson, ese inequ\u00edvoco car\u00e1cter libertario que le caracteriz\u00f3 durante mucho tiempo y que nunca lleg\u00f3 a tener en Alemania ni en otros muchos pa\u00edses.<\/p>\n<p>Pero much\u00edsimo mayor fue la influencia ejercida en el desenvolvimiento de la teor\u00eda anarquista por Pedro Jos\u00e9 Proudhon, uno de los escritores mejor dotados intelectualmente y de talento m\u00e1s diverso que puede ofrecer el socialismo moderno. Proudhon estaba completamente arraigado en la vida social e intelectual de su \u00e9poca y esta posici\u00f3n le inspir\u00f3 todas las cuestiones de que hubo de ocuparse. Por consiguiente no se le debe juzgar, como han hecho incluso muchos de sus disc\u00edpulos, por sus postulados pr\u00e1cticos especiales, nacidos de las necesidades de la hora. Entre todos los pensadores socialistas de su tiempo es el que tuvo una comprensi\u00f3n m\u00e1s profunda de la causa del desarreglo social y el que, al mismo tiempo, tuvo una visi\u00f3n m\u00e1s amplia. Se erigi\u00f3 en contrincante declarado de todos los sistemas y vio en la evoluci\u00f3n social el acicate eterno que mueve hacia nuevas y m\u00e1s elevadas formas de vida intelectual y social, y sustentaba la convicci\u00f3n de que esta evoluci\u00f3n no puede estar sujeta a ninguna f\u00f3rmula abstracta definida.<\/p>\n<p>Proudhon se opuso a la influencia de la tradici\u00f3n jacobina que dominaba el pensamiento de los dem\u00f3cratas franceses y de la mayor\u00eda de los socialistas de la \u00e9poca, en forma no menos resuelta que la intromisi\u00f3n del Estado central y el monopolio en los naturales procesos de adelanto social. Consideraba que la gran tarea de la revoluci\u00f3n del siglo XIX consist\u00eda en librar a la sociedad de esas dos excrecencias cancerosas. Proudhon no era comunista. Condenaba la propiedad como privilegio que es de la explotaci\u00f3n, pero reconoc\u00eda la propiedad de los instrumentos de trabajo entre todos, practicada por medio de grupos industriales, relacionados entre s\u00ed por libre contrato, a condici\u00f3n de que no se hiciera uso de este derecho para explotar a otros y mientras se asegurase a cada persona el producto \u00edntegro de su trabajo individual. Esta organizaci\u00f3n, fundada en la reciprocidad -mutualidad-, garantiza el goce de igualdad de derechos a cada cual, a cambio de una igualdad de servicio. El promedio del tiempo de trabajo empleado en la elaboraci\u00f3n de todo producto, da la medida de su valor y es la base para el intercambio. Por este procedimiento, al capital se le priva de su poder usurario y se ata completamente al esfuerzo del trabajo. Poni\u00e9ndosele as\u00ed al alcance de todos, deja de ser instrumento de explotaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Esta forma de econom\u00eda hace que resulte superfluo todo engranaje pol\u00edtico coercitivo. La sociedad se convierte en una liga de comunidades libres que ordenan sus asuntos de acuerdo con las necesidades, por s\u00ed mismas, o asociadas a otras, y en las cuales la libertad del hombre no tiene una limitaci\u00f3n en la libertad igual de los dem\u00e1s, sino su seguridad y confirmaci\u00f3n. \u00abCuanto m\u00e1s libre, independiente y emprendedor sea el individuo en una sociedad, tanto mejor para \u00e9sta.\u00bb Esta organizaci\u00f3n del federalismo en la que Proudhon ve\u00eda el porvenir inmediato de la humanidad, no sienta limitaciones definidas contra las posibilidades de ulterior desarrollo, y ofrece las m\u00e1s amplias perspectivas a todo individuo y para toda actividad social. Partiendo del punto de vista de la federaci\u00f3n, Proudhon combati\u00f3 asimismo las aspiraciones al unitarismo pol\u00edtico del entonces naciente nacionalismo, sobre todo ese nacionalismo que tuvo sus m\u00e1s vigorosos apologistas en Mazzini, Garibaldi, Lelewel y otros. Tambi\u00e9n en este aspecto tuvo una visi\u00f3n m\u00e1s clara que la mayor\u00eda de sus contempor\u00e1neos. Proudhon ejerci\u00f3 una fuerte influencia en el desarrollo del socialismo, influencia que se dej\u00f3 sentir de manera especial en los pa\u00edses latinos. Pero el as\u00ed llamado anarquismo individualista que tan valiosos exponentes tuvo en los Estados Unidos, como Josiac Warren, Esteban Pearl Andrews, Guillermo B. Greene, Lisandro Spooner, Francis D. Tandy y, en forma sumamente notable, en Benjam\u00edn R. Tucker, sigui\u00f3 esas mismas directrices generales, aunque ninguno de sus representantes llegara a la amplitud de visi\u00f3n de Proudhon.<\/p>\n<p>El anarquismo hall\u00f3 una expresi\u00f3n \u00fanica en el libro de Max Stirner -Juan Gaspar Schmidt-: <em>Der Einzige und sein Eigentum <\/em>-El \u00fanico y su propiedad<em>-, <\/em>libro que, es cierto, cay\u00f3 muy pronto en el olvido y no ejerci\u00f3 ninguna influencia en el movimiento anarquista como tal, pero cincuenta a\u00f1os m\u00e1s tarde fue objeto de una inesperada rehabilitaci\u00f3n. La obra de Stirner es eminentemente filos\u00f3fica y en ella se se\u00f1ala la dependencia del hombre, de los llamados altos poderes, a lo largo de todos sus torcidos caminos, manifest\u00e1ndose el autor sin la menor timidez al deducir consecuencias del conocimiento obtenido en la meditaci\u00f3n. Es el libro de un insumiso resuelto y consciente que no hace la m\u00e1s leve concesi\u00f3n de reverencia a ninguna autoridad, por encumbrada que se halle, con lo cual estimula en\u00e9rgicamente a pensar con independencia. El anarquismo tuvo un campe\u00f3n viril, de robusta energ\u00eda revolucionaria, en Miguel Bakunin, que tom\u00f3 pie en las ense\u00f1anzas de Proudhon, pero que las extendi\u00f3 al terreno econ\u00f3mico, cuando, con el ala izquierda, colectivista, de la Primera Internacional, sali\u00f3 en defensa de la propiedad colectiva de la tierra y de todos los medios de producci\u00f3n, propugnando quedarse reducida la propiedad privada al producto \u00edntegro del trabajo individual. Bakunin era tambi\u00e9n un contrincante del comunismo, que en su tiempo ten\u00eda un car\u00e1cter netamente autoritario, como el que ha tomado en la actualidad el bolchevismo. En uno de sus cuatro discursos pronunciados en el Congreso de la <em>Liga para la Paz y la Libertad, <\/em>en Berna (1868), dijo as\u00ed:<\/p>\n<p>\u00abNo soy comunista porque el comunismo concentra y hace absorber todas las potencias de la sociedad en el Estado, porque llega necesariamente a la centralizaci\u00f3n de la propiedad en -manos del Estado, mientras que yo quiero la abolici\u00f3n del Estado, la extirpaci\u00f3n radical de ese principio de la autoridad y de la tutela del Estado, que, con el pretexto de moralizar y de civilizar a los hombres, los ha sometido hasta este d\u00eda, explotado y depravado\u00bb<\/p>\n<p>Bakunin era un revolucionario decidido y no cre\u00eda en amigables reajustes del conflicto de clases planteado. Ve\u00eda que las clases gobernantes se opon\u00edan ciega y tercamente, a la m\u00e1s ligera reforma social, por consiguiente no cre\u00eda posible la salvaci\u00f3n, a no ser por medio de una revoluci\u00f3n social internacional que aboliese todas las instituciones eclesi\u00e1sticas, pol\u00edticas, militares y burocr\u00e1ticas del vigente sistema social y que las sustituyese por una federaci\u00f3n de asociaciones libres de trabajadores que proveer\u00edan a las exigencias de la vida cotidiana. Y puesto que cre\u00eda, como tantos otros contempor\u00e1neos suyos, que la revoluci\u00f3n no ser\u00eda a largo plazo, consagr\u00f3 toda su vasta energ\u00eda a combinar el mayor n\u00famero posible de elementos genuinamente revolucionarios y libertarios, dentro y fuera de la <em>Internacional, <\/em>a salvaguardar la revoluci\u00f3n inminente contra toda dictadura, contra toda regresi\u00f3n a las antiguas condiciones sociales. As\u00ed es c\u00f3mo vino a ser, en un sentido muy especial, el creador del moderno movimiento anarquista.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n hall\u00f3 el anarquismo un apologista valios\u00edsimo en Pedro Kropotkin, quien se impuso la tarea de aplicar los adelantos de las ciencias naturales al desarrollo de los conceptos sociol\u00f3gicos del anarquismo. Con su ingenioso libro <em>El apoyo mutuo, factor de la evoluci\u00f3n, <\/em>se alist\u00f3 entre los que combat\u00edan el llamado \u00abdarwinismo social\u00bb, cuyos adictos trataban de demostrar que era inevitable mantener las vigentes condiciones sociales, seg\u00fan la teor\u00eda darwiniana de la lucha por la existencia, elevando el principio de la lucha del m\u00e1s fuerte contra el d\u00e9bil a la categor\u00eda de ley de hierro sobre todos los procesos naturales, incluso aquellos a los cuales el hombre se halla sujeto. En realidad, semejante concepto estaba grandemente influido por la doctrina maltusiana, seg\u00fan el cual la que podr\u00edamos llamar carta de la vida no est\u00e1 extendida para todos los seres y, por consiguiente, los no necesarios se tendr\u00e1n que resignar a aceptar los hechos tal como son.<\/p>\n<p>Kropotkin demostr\u00f3 que esta manera de concebir la naturaleza como un campo de guerra desenfrenada es presentar en caricatura la vida real, y que paralelamente a la brutal lucha por la existencia, que se libra a diente y u\u00f1a, hay otro principio en la naturaleza, cuya expresi\u00f3n es la combinaci\u00f3n social de las especies m\u00e1s d\u00e9biles y el mantenimiento de las razas merced a la evoluci\u00f3n de los instintos sociales y de la mutua ayuda.<\/p>\n<p>En este sentido, no es el hombre el creador de la sociedad, sino la sociedad la creadora del hombre, pues \u00e9ste recibi\u00f3 por herencia, de las especies que le precedieron, el instinto social que fue lo \u00fanico que le permiti\u00f3 mantenerse en su medio, primero contra la superioridad f\u00edsica de otras especies, y de llegar a asegurarse un nivel de desarrollo no sofiado. Esta segunda interpretaci\u00f3n de la lucha por la existencia es, sin comparaci\u00f3n, muy superior a la primera, como lo comprueba la r\u00e1pida regresi\u00f3n de las especies que carecen de vida social y que s\u00f3lo cuentan con su fuerza f\u00edsica. Este punto de vista, que en la actualidad es cada d\u00eda m\u00e1s ampliamente aceptado, en las ciencias naturales y en las investigaciones sociales, abri\u00f3 horizontes completamente nuevos a la especulaci\u00f3n relativa a la evoluci\u00f3n humana.<\/p>\n<p>Lo cierto es que, incluso bajo el peor de los despotismos, la mayor parte de las relaciones personales del hombre con sus compa\u00f1eros se ordena mediante el libre acuerdo y la cooperaci\u00f3n solidaria, sin lo cual no cabr\u00eda ni pensar en la vida social. Si as\u00ed no fuera, ni la ordenaci\u00f3n coercitiva m\u00e1s violenta por parte del Estado ser\u00eda capaz de mantener el ritmo social ni siquiera un solo d\u00eda. Sin embargo, estas naturales formas de conducta que surgen de lo m\u00e1s hondo de la condici\u00f3n humana se hallan hoy constantemente intervenidas y contrahechas por efecto de la explotaci\u00f3n econ\u00f3mica y de la vigilancia gubernamental, representaci\u00f3n en la sociedad humana de la lucha por la existencia que tiene que superar el hombre por la otra forma de convivencia cifrada en la mutua ayuda y la libre cooperaci\u00f3n. La conciencia de la responsabilidad personal y ese otro bien inestimable que ha llegado al hombre por herencia desde lo remoto de los tiempos, la capacidad de simpat\u00eda con los dem\u00e1s, en la que toda \u00e9tica social y todas las ideas sociales de justicia tienen su origen, alcanzan un mayor desarrollo en el clima de la libertad.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n, como Bakunin, era Kropotkin un revolucionario. Pero el segundo, lo mismo que Eliseo Reclus y tantos otros, ve\u00eda en la revoluci\u00f3n una fase especial del proceso revolucionario, fase que se presenta cuando las nuevas aspiraciones sociales se hallan tan reprimidas por la autoridad en su natural desarrollo, que tienen que hacer saltar la vieja c\u00e1scara por la violencia para luego poder funcionar como nuevos factores de la vida humana. En contraste con Proudhon y Bakunin, Kropotkin aboga por la propiedad en com\u00fan, no s\u00f3lo de los medios de producci\u00f3n, sino de los productos del trabajo, pues opina que, dado el actual estado de la t\u00e9cnica, no es posible justipreciar el valor exacto del trabajo realizado por el individuo, pero que, en cambio, en virtud de una orientaci\u00f3n racional de nuestros modernos m\u00e9todos de trabaj\u00f3 ser\u00e1 posible asegurarles a todos una equitativa abundancia. El comunismo anarquista que antes fue ya recomendado con vehemencia por Jos\u00e9 Dejacque, Eliseo Reclus, Errico Malatesta, Carlos Cafiero y otros, y por el que hoy abogan la inmensa mayor\u00eda de los anarquistas, tuvo en \u00e9l uno de sus m\u00e1s brillantes exponentes.<\/p>\n<p>Debe ser mencionado tambi\u00e9n Le\u00f3n Tolstoi, quien, partiendo de la cristiandad primitiva y fund\u00e1ndose en los principios \u00e9ticos formulados en los Evangelios a concebir la idea de una sociedad sin instituciones rectoras. <a href=\"http:\/\/www.sinestado.p2pforum.it\/textos\/textos\/rocker\/#nota_1\"><em>1<\/em><\/a><\/p>\n<p>Es com\u00fan a todos los anarquistas el deseo de librar a la sociedad de las instituciones coercitivas que se interponen en el camino del desarrollo de una humanidad libre. En este sentido, el mutualismo, el colectivismo y el comunismo no deben ser considerados como sistemas cerrados que no permitan un ulterior desenvolvimiento, sino simplemente como postulados econ\u00f3micos en cuanto a medios para salvaguardar a una comunidad libre. Probablemente en la sociedad futura se dar\u00e1n diversas formas coexistentes de cooperaci\u00f3n econ\u00f3mica, pues todo progreso social es inseparable de esa libre experimentaci\u00f3n y prueba pr\u00e1ctica para las cuales, en una sociedad de comunidades libres, se hallar\u00e1n las oportunidades m\u00e1s propicias.<\/p>\n<p>Lo mismo puede decirse de los distintos m\u00e9todos de anarquismo. Muchos anarquistas en la actualidad est\u00e1n convencidos de que la transformaci\u00f3n social de la organizaci\u00f3n humana no ser\u00e1 posible efectuarla sin violentas convulsiones revolucionarias.<\/p>\n<p>La violencia de tales convulsiones depende, naturalmente, de la fuerza de resistencia que las clases gobernantes sean capaces de oponer a la realizaci\u00f3n de las nuevas ideas. Cuanto m\u00e1s amplios sean los c\u00edrculos que se inspiren en la idea de la organizaci\u00f3n social seg\u00fan el esp\u00edritu de la libertad y el socialismo, tanto menos agudos ser\u00e1n los dolores en el alumbramiento de la pr\u00f3xima revoluci\u00f3n social.<\/p>\n<p>En el moderno anarquismo vemos la confluencia de las dos grandes corrientes que durante la Revoluci\u00f3n francesa, y a partir de la misma, tomaron su expresi\u00f3n caracter\u00edstica en la vida intelectual de Europa: socialismo y liberalismo. El moderno socialismo se desarroll\u00f3 cuando observadores sagaces de la vida social empezaron a ver con una claridad cada vez mayor que las constituciones pol\u00edticas y los cambios en la forma de gobierno no llegar\u00edan jam\u00e1s al fondo de ese gran problema que llamamos \u00abla cuesti\u00f3n social\u00bb Sus defensores reconocieron que una nivelaci\u00f3n social de los seres humanos, a despecho de las m\u00e1s hermosas proposiciones te\u00f3ricas, no es posible en tanto subsistan las diferencias de clases, a base de lo que poseen, o de lo que no poseen, privadamente, clases que por s\u00ed mismas destruyen de antemano toda idea de comunidad genuina. Y as\u00ed gan\u00f3 terreno el asentimiento a la idea de que s\u00f3lo por medio de la supresi\u00f3n del monopolio econ\u00f3mico y por el establecimiento en com\u00fan de la propiedad de los medios de producci\u00f3n, en suma, mediante una completa transformaci\u00f3n de todas las condiciones econ\u00f3micas e instituciones sociales ligadas a las mismas, se conciben unas circunstancias de justicia social, un estatuto en virtud del cual la sociedad se convierta en una comunidad aut\u00e9ntica y en que el trabajo no sirva ya para fines de explotaci\u00f3n, sino para garantizar a todos la abundancia. Pero en cuanto el socialismo comenz\u00f3 a reunir sus fuerzas y se convirti\u00f3 en un movimiento, inmediatamente se advirtieron diferencias de criterio, debidas a la influencia de medios sociales distintos, seg\u00fan los pa\u00edses. Es un hecho que todos los conceptos pol\u00edticos, desde la teocracia al cesarismo y a la dictadura, han afectado a ciertas fracciones dentro del movimiento socialista. Sin embargo, son dos las grandes corrientes de pensamiento pol\u00edtico que han tenido una significaci\u00f3n decisiva en el desarrollo de las ideas socialistas: el liberalismo, que estimul\u00f3 en\u00e9rgicamente las inteligencias avanzadas en los pa\u00edses anglosajones y de una manera particular en Espa\u00f1a, y la democracia en el \u00faltimo sentido, al que Rousseau diera expresi\u00f3n en su Contrato Social y que tuvo sus representantes m\u00e1s influyentes en el jacobinismo franc\u00e9s. Mientras el liberalismo, en su teorizaci\u00f3n social, parti\u00f3 del individuo y aspir\u00f3 a limitar al m\u00ednimo posible la actuaci\u00f3n del Estado, la democracia parti\u00f3 de un concepto relativo abstracto, el \u00absentir general\u00bb de Rousseau, y cristaliz\u00f3 en el Estado nacional.<\/p>\n<p>Liberalismo y democracia eran conceptos eminentemente pol\u00edticos, y, puesto que la mayor\u00eda de pros\u00e9litos de uno y otra eran partidarios de mantener el derecho de propiedad en el sentido antiguo, todos ellos tuvieron que renunciar a aquellas ideas cuando el desenvolvimiento econ\u00f3mico tom\u00f3 un rumbo que dif\u00edcilmente pod\u00eda ser conciliado con los principios originarios de democracia y menos a\u00fan con los de liberalismo. Tanto la democracia, con su lema de \u00abigualdad de todos los ciudadanos ante la ley\u00bb, como el liberalismo con su \u00abderecho de hombre a su personalidad\u00bb, naufragaron en medio de las realidades de la conformaci\u00f3n capitalista. Siendo as\u00ed que millones de seres humanos se ve\u00edan forzados en todos los pa\u00edses a venderle su capacidad para el trabajo a una reducida minor\u00eda de propietarios, expuestos a hundirse en la m\u00e1s odiosa miseria si no encontraban compradores para su mano de obra, la llamada \u00abigualdad ante la ley\u00bb resultaba sencillamente un piadoso fraude, puesto que las leyes las hacen los mismos que se hallan en posesi\u00f3n de la riqueza social. Pero al mismo tiempo tampoco puede hablarse de \u00abderecho de s\u00ed mismo\u00bb, ya que este derecho termina en el punto en que se ve uno obligado a someterse al dictado econ\u00f3mico de otro, so pena que prefiera morir de consunci\u00f3n.<\/p>\n<p>El anarquismo tiene de com\u00fan con el liberalismo la idea de que la prosperidad y la felicidad del individuo deben ser la norma de todas las cuestiones sociales. Y ofrece la coincidencia con los grandes exponentes del pensamiento liberal, de que las funciones gubernamentales deben reducirse al m\u00ednimo. Sus propugnadores se atienen a esta idea hasta sus \u00faltimas consecuencias l\u00f3gicas, y se proponen hacer que desaparezcan de la vida social todas las instituciones que suponen un poder pol\u00edtico. Si Jefferson reviste y envuelve el concepto b\u00e1sico del liberalismo en las siguientes palabras: \u00abEl mejor gobierno es el que gobierna menos\u00bb, los anarquistas dicen con Thoreau: \u00abEl mejor gobierno es el que no gobierna en absoluto\u00bb<\/p>\n<p>Con los fundadores del socialismo, los anarquistas reclaman la abolici\u00f3n de todos los monopolios econ\u00f3micos y la propiedad en com\u00fan del suelo y de todos los medios de producci\u00f3n, -cuyo uso ha de ser asequible a todos sin distinci\u00f3n, puesto que la libertad individual y social no se concibe m\u00e1s que a base de la igualdad de las ventajas econ\u00f3micas para todos. Dentro del movimiento socialista propiamente dicho, el anarquista representa el punto de vista de que la guerra contra el capitalismo debe ser al mismo tiempo una guerra contra todas las instituciones de poder pol\u00edtico, pues la Historia demuestra que la explotaci\u00f3n econ\u00f3mica ha ido siempre de la mano de la opresi\u00f3n pol\u00edtica y social. La explotaci\u00f3n del hombre por el hombre y el dominio del hombre sobre el hombre, son cosas inseparables que se condicionan mutuamente.<\/p>\n<p>Mientras dentro de la sociedad se enfrenten irreconciliablemente un grupo de seres con propiedad y otro de despose\u00eddos, el Estado ser\u00e1 indispensable a la minor\u00eda posesora para la protecci\u00f3n de sus privilegios. Cuando esta condici\u00f3n de injusticia social sea descartada, dando lugar \u00e1 un orden de cosas m\u00e1s elevado, en el cual no sean reconocidos derechos especiales y que tenga como postulado b\u00e1sico la comunidad de los intereses sociales, el gobierno sobre el hombre tendr\u00e1 que dejar paso a la administraci\u00f3n de los negocios econ\u00f3micos y sociales, o, para decirlo con frase de Saint-Simon: \u00abD\u00eda llegar\u00e1 en que el arte de gobernar a los hombres desaparezca. Otro arte surgir\u00e1 en su lugar: el de administrar las cosas\u00bb<\/p>\n<p>Y aqu\u00ed viene la teor\u00eda sostenida por Marx y sus disc\u00edpulos de que el Estado, en forma de dictadura del proletariado, es un grado transitorio, inevitable, en el cual el Estado, despu\u00e9s de extirpar todos los conflictos de clase, se disolver\u00e1 por s\u00ed mismo y desaparecer\u00e1 por el foro. Este concepto que mixtifica completamente la verdadera \u00edndole del Estado y la significaci\u00f3n hist\u00f3rica de ese factor que es el poder pol\u00edtico, no es m\u00e1s que una resultante l\u00f3gica del llamado materialismo econ\u00f3mico, que en todos los fen\u00f3menos de la Historia ve meramente los inevitables efectos de los m\u00e9todos de producci\u00f3n de la \u00e9poca. Bajo la influencia de esta teor\u00eda el pueblo lleg\u00f3 a considerar las distintas formas de Estado y de todas las dem\u00e1s instituciones sociales como una \u00absuperestructura jur\u00eddica y pol\u00edtica\u00bb sobre el \u00abedificio de la econom\u00eda\u00bb social, y crey\u00f3 que hab\u00eda hallado en esta teor\u00eda la clave de todos los procesos hist\u00f3ricos. En realidad, cada zona de la Historia nos ofrece millares de ejemplos de la forma como el desarrollo econ\u00f3mico de un pa\u00eds sufri\u00f3 un retroceso de siglos y la ca\u00edda forzosa a formas prescritas, a causa de las pugnas particularistas por la conquista del poder pol\u00edtico.<\/p>\n<p>Antes de la preponderancia de la monarqu\u00eda eclesi\u00e1stica, Espa\u00f1a fue el pa\u00eds de Europa m\u00e1s adelantado industrialmente y ocupaba el primer lugar en casi todos los campos de la producci\u00f3n. Pero un siglo despu\u00e9s del triunfo de la monarqu\u00eda cristiana, la mayor parte de sus industrias hab\u00edan desaparecido. Lo que de ellas sobrevivi\u00f3, se hallaba en las condiciones m\u00e1s desdichadas. En muchas de las industrias se retrocedi\u00f3 a los m\u00e1s rudimentarios procedimientos de producci\u00f3n. La agricultura se paraliz\u00f3, los canales y las v\u00edas fluviales quedaron en estado ruinoso y vastas regiones del territorio se convirtieron en yermos. Hasta el presente, Espa\u00f1a no se ha recuperado de aquel retroceso. Las aspiraciones de una casta particular al poder pol\u00edtico mantuvieron por siglos la depresi\u00f3n del desenvolvimiento econ\u00f3mico del pa\u00eds.<\/p>\n<p>El absolutismo principesco en Europa, con sus necias \u00abordenanzas econ\u00f3micas\u00bb y su \u00ablegislaci\u00f3n industrial\u00bb, que castigaba severamente toda desviaci\u00f3n de los m\u00e9todos de producci\u00f3n prescritos y no permit\u00eda los inventos, bloque\u00f3 el progreso industrial de Europa durante varios siglos, impidiendo su natural desarrollo. \u00bfY no fueron consideraciones con miras al poder pol\u00edtico las que, despu\u00e9s de la guerra mundial, han venido frustrando constantemente toda posible soluci\u00f3n de la crisis econ\u00f3mica universal, entregando el porvenir de todos los pa\u00edses a manos de generales que representan la comedia pol\u00edtica, o de aventureros pol\u00edticos? \u00bfQui\u00e9n afirmar\u00eda que el moderno fascismo es una consecuencia inevitable del desenvolvimiento econ\u00f3mico?<\/p>\n<p>En Rusia, no obstante, donde la llamada \u00abdictadura del proletariado\u00bb ha cuajado en realidad, las aspiraciones de determinado partido al poder pol\u00edtico han impedido que se efectuara una verdadera reconstrucci\u00f3n econ\u00f3mica socialista y han sometido por la fuerza a un pa\u00eds a la esclavitud de un aplastador capitalismo de Estado. La \u00abdictadura del proletariado\u00bb, en la que los esp\u00edritus triviales creen ver el mero paso inevitable por un estado de transici\u00f3n, ha llegado a desarrollarse hoy en proporciones de un despotismo espantoso, que no le va en zaga a la tiran\u00eda de los Estados fascistas.<\/p>\n<p>La afirmaci\u00f3n de que el Estado debe prevalecer mientras haya conflictos de clase y clases que los provoquen, se desvanece por s\u00ed sola y suena a broma pesada si se la considera a la luz de las ense\u00f1anzas de la Historia. Todo tipo de poder pol\u00edtico presupone alguna forma especial de esclavitud humana que dicho poder est\u00e1 llamado a conservar. Y as\u00ed como en el orden exterior, en relaci\u00f3n con otros Estados, el Estado tiene que crear ciertos antagonismos artificiales con objeto de justificar su existencia, as\u00ed tambi\u00e9n en el orden interior la escisi\u00f3n del cuerpo social en castas, rangos y clases es condici\u00f3n esencial de su continuidad. El Estado no es capaz m\u00e1s que de proteger viejos privilegios y crear otros nuevos: esto colma toda su raz\u00f3n de ser.<\/p>\n<p>Un Estado surgido de una revoluci\u00f3n social puede poner fin a los privilegios de las viejas clases dirigentes, pero no lo puede hacer m\u00e1s que instalando inmediatamente en lugar de aqu\u00e9llas una nueva clase privilegiada, de la que necesitar\u00e1 para mantenerse en el ejercicio de sus funciones de gobierno. El desarrollo de la burocracia bolchevique en Rusia, bajo la llamada dictadura del proletariado -que nunca ha sido m\u00e1s que la dictadura de una peque\u00f1a \u00abclique\u00bb <em>sobre <\/em>el proletariado y la totalidad del pueblo ruso-, es sencillamente un ejemplo m\u00e1s de lo que la experiencia ha registrado incontables veces en la Historia. Esta nueva clase gobernante que hoy est\u00e1 convirti\u00e9ndose r\u00e1pidamente en una nueva aristocracia, se sit\u00faa aparte de las grandes masas de obreros y campesinos rusos, lo mismo que lo est\u00e1n las castas privilegiadas y las clases en otros pa\u00edses con relaci\u00f3n al pueblo.<\/p>\n<p>Podr\u00e1 tal vez objetarse que la nueva comisariocracia rusa no puede ponerse en un mismo plano de comparaci\u00f3n con las poderosas oligarqu\u00edas financiera e industrial de los Estados capitalistas. Pero esta objeci\u00f3n carece de consistencia. No son las proporciones ni la amplitud del privilegio lo que cuenta, sino sus efectos inmediatos sobre el promedio de los seres en la vida cotidiana. El trabajador norteamericano que bajo condiciones de trabajo de un relativo decoro, gana lo bastante para alimentarse, vestir y tener casa en que habitar humanamente, y que adem\u00e1s tiene un margen sobrante para gastarlo en entretenimientos, no puede tener, ante el hecho de que los Mellon y Morgan posean millones, el mismo resentimiento con que el hombre que gana apenas para cubrir las m\u00e1s indispensables necesidades ve los privilegios de una peque\u00f1a casta de bur\u00f3cratas, aunque \u00e9stos no sean millonarios. Unas gentes que apenas obtienen suficiente pan duro para satisfacer el hambre; que viven en mezquinas habitaciones, a menudo compartidas a la fuerza con seres extra\u00f1os, y que, si fuera poco, se ven forzados a trabajar seg\u00fan un sistema de producci\u00f3n acelerada que eleva su capacidad de rendimiento al m\u00e1ximo, han de sentirse mucho m\u00e1s contrarios a los privilegios de una clase superior a la que nada le falta, que sus camaradas de condici\u00f3n de los pa\u00edses capitalistas. Y esta situaci\u00f3n es m\u00e1s insoportable a\u00fan cuando un Estado desp\u00f3tico les niega a las clases inferiores el derecho a quejarse de las condiciones en que se hallan, pues la menor protesta puede acarrear el peligro de muerte.<\/p>\n<p>Pero un grado superior de igualdad pol\u00edtica al de Rusia, tampoco ser\u00eda garant\u00eda contra la opresi\u00f3n pol\u00edtica y social. Y esto es precisamente lo que el marxismo y las dem\u00e1s escuelas del socialismo autoritario no han comprendido nunca. Incluso en la c\u00e1rcel, en los cuarteles, en el claustro, vemos un grado bastante alto de igualdad econ\u00f3mica, pues todos los que forman la reclusi\u00f3n disponen de igual vivienda, igual comida, uniforme \u00fanico e id\u00e9nticas tareas. El antiguo imperio incaico, en el Per\u00fa, y las instituciones de los jesuitas en el Paraguay hab\u00edan otorgado iguales condiciones econ\u00f3micas a todos los individuos, bajo un r\u00e9gimen fijo, y no obstante, prevalec\u00eda bajo aquellos reg\u00edmenes el m\u00e1s inicuo despotismo, y el individuo no era m\u00e1s que un aut\u00f3mata que se mov\u00eda a gusto de una voluntad superior, sobre cuyas decisiones no ten\u00eda la m\u00e1s leve influencia. No le faltaba raz\u00f3n a Proudhon al ver, en un \u00absocialismo\u00bb sin libertad, la peor forma de esclavitud. El dictado de la justicia social no puede tener adecuado desenvolvimiento y llegar a ser efectivo, si se produce a expensas del sentido de libertad personal y no se funda en \u00e9l. En otras palabras, <em>el socialismo ser\u00e1 libre, o no ser\u00e1 de ninguna manera. <\/em>En el reconocimiento de este hecho radica la profunda y genuina justificaci\u00f3n de la existencia del anarquismo.<\/p>\n<p>En la vida de la sociedad, las instituciones desempe\u00f1an las mismas funciones que los \u00f3rganos en las plantas y en los animales: son los \u00f3rganos del cuerpo social. Los \u00f3rganos no se forman arbitrariamente, sino a causa de necesidades definidas que son determinadas por el medio f\u00edsico y social. El ojo de un pez de las capas profundas est\u00e1 conformado de manera muy distinta que el ojo del animal que vive en la superficie de la tierra, pues cada cual tiene que responder a necesidades distintas. El cambio de las condiciones de vida comporta un cambio org\u00e1nico. Pero siempre cada \u00f3rgano responde a la funci\u00f3n que le es propia, o a una funci\u00f3n venida a menos. En este caso, gradualmente se va eliminando hasta quedar en forma anquilosada, por no ser ya su funci\u00f3n necesaria al organismo. Pero un \u00f3rgano jam\u00e1s desempe\u00f1a una funci\u00f3n que no corresponda a su fin propio. Es lo mismo en las instituciones sociales. Tampoco se producen arbitrariamente, sino que son suscitadas por necesidades sociales especiales, para servir a objetos concretos. As\u00ed es como el Estado moderno evolucion\u00f3 hacia la econom\u00eda de monopolio, y su inseparable divisi\u00f3n de clases empez\u00f3 a ser m\u00e1s y m\u00e1s honda dentro del marco del viejo orden. Las clases de nueva formaci\u00f3n necesitaban un instrumento pol\u00edtico de poder para el mantenimiento de sus privilegios sociales y econ\u00f3micos sobre las masas de su propio pueblo y para imponerse, fuera, a otros grupos de humanidad. De esta manera se produjeron las condiciones adecuadas para la evoluci\u00f3n del Estado moderno como \u00f3rgano del poder pol\u00edtico de las clases y castas privilegiadas gracias al cual se subyuga y oprime a las clases despose\u00eddas. Esta tarea es la obra que motiva la vida del Estado, la raz\u00f3n esencial y exclusiva de su existencia. Y el Estado ha permanecido fiel a semejante obra y tiene que seguir si\u00e9ndolo, pues va su vida en ello.<\/p>\n<p>En el transcurso de su desarrollo hist\u00f3rico, han cambiado sus aspectos externos, pero sus funciones siguen siendo las mismas. \u00c9stas han sido incluso ampliadas constantemente, al paso que sus defensores iban logrando establecer nuevas \u00e1reas de actividad social favorable a sus fines. Tanto si el Estado es mon\u00e1rquico como republicano, tanto si hist\u00f3ricamente est\u00e1 ligado a una autocracia como a una constituci\u00f3n nacional, sus funciones son id\u00e9nticas. Y as\u00ed como las funciones en el organismo de las plantas y de los animales no pueden ser alteradas arbitrariamente, de manera que uno no puede, por ejemplo, o\u00edr con los ojos ni ver con los o\u00eddos, tampoco se puede transformar a gusto de uno un \u00f3rgano social de opresi\u00f3n en instrumento adecuado para la liberaci\u00f3n del oprimido. El Estado no puede ser m\u00e1s que lo que es: defensor de la explotaci\u00f3n de las masas y de los privilegios sociales, creador de clases privilegiadas, castas y nuevos monopolios. El que no llegue a reconocer que \u00e9sta es la funci\u00f3n del Estado, no comprende la verdadera constituci\u00f3n del presente orden social y es, por tanto, incapaz de se\u00f1alar a la Humanidad nuevas perspectivas para una evoluci\u00f3n social.<\/p>\n<p>El anarquismo no es una soluci\u00f3n manifiesta para todos los problemas humanos; no es la utop\u00eda de un orden social perfecto, como con tanta frecuencia se ha dicho, y no lo es porque, por principio, rechaza todos los esquemas y concepciones de car\u00e1cter absoluto. No cree en ninguna verdad absoluta ni en metas definidas se\u00f1aladas al desenvolvimiento humano, sino que cree en la ilimitada perfectibilidad de los arreglos sociales y de las condiciones de la vida del hombre, arreglos que suponen un constante esfuerzo por alcanzar formas de m\u00e1s alta expresi\u00f3<em>n, <\/em>y por tanto no puede prefijarse para ellos un estadio \u00faltimo, una meta definitiva. El mayor crimen de todo Estado consiste precisamente en que trata invariablemente de forzar la rica variedad de la vida social hacia formas definidas y ajustarla a una modalidad particular que no da margen a m\u00e1s amplias perspectivas y considera toda condici\u00f3n prevista como cosa permanente. Cuanto m\u00e1s fuertes se sienten sus adictos, m\u00e1s completa es la forma en que ponen a su servicio todos los \u00f3rdenes de la vida social, tanto m\u00e1s agarrotadora es la influencia que ejercen sobre el desempe\u00f1o de todas las energ\u00edas creadoras de la cultura, y tanto m\u00e1s perniciosamente afectan al desarrollo intelectual y social de una \u00e9poca determinada.<\/p>\n<p>El llamado Estado totalitario, que pesa hoy d\u00eda como una monta\u00f1a sobre pueblos enteros y que trata de modelar todas las expresiones de su vida intelectual y social seg\u00fan el patr\u00f3n inerte trazado por una providencia pol\u00edtica, elimina con fuerza despiadada y brutal todo esfuerzo encaminado a modificar el presente estado de cosas. El Estado totalitario es un espantoso presagio de nuestro tiempo, y muestra con horrible claridad a d\u00f3nde puede conducirnos semejantes retorno a la barbarie de siglos pasados. Es el triunfo del mecanismo pol\u00edtico sobre el esp\u00edritu, la racionalizaci\u00f3n del pensamiento, del sentimiento y de la conducta, de conformidad con las normas establecidas por los funcionarios. Es, por consiguiente, el fin del verdadero cultivo intelectual.<\/p>\n<p>El anarquismo no reconoce m\u00e1s que el sentido relativo que tienen las ideas, las instituciones y las formas sociales. Por consiguiente, no es un sistema social delimitado, herm\u00e9tico, sino m\u00e1s bien un impulso definido en el desarrollo hist\u00f3rico de la Humanidad, impulso que, en contraste con la vigilancia y guardia intelectual que ejercen todas las instituciones clericales y gubernamentales, se esfuerza por el desdoblamiento libre, sin trabas, de todas las energ\u00edas individuales y sociales de la vida. Incluso la libertad no pasa de ser un concepto relativo, ya que no es un hecho absoluto el que sustenta, si no propende incesantemente a ensancharse y a alcanzar a c\u00edrculos m\u00e1s y m\u00e1s amplios, por m\u00faltiples medios. Sin embargo, no es para los anarquistas la libertad un concepto filos\u00f3fico abstracto, sino la posibilidad concreta que tiene toda criatura humana de desarrollar plenamente las potencias, capacidad y talento de que le dotara la naturaleza, y convertirlos en realidad social. Cuanto menos influido est\u00e9 dicho desenvolvimiento natural del hombre por la supervisi\u00f3n eclesi\u00e1stica o pol\u00edtica, tanto m\u00e1s eficaz y armoniosa llegar\u00e1 a ser la personalidad humana, y dar\u00e1 mejor la medida de la cultura de la sociedad en la cual haya prosperado.<\/p>\n<p>\u00c9sta es la raz\u00f3n por la cual todos los grandes per\u00edodos de la cultura de la Historia han sido etapas de debilitamiento pol\u00edtico. Y se explica, porque los sistemas pol\u00edticos se asientan indefectiblemente en la mecanizaci\u00f3n y en el desenvolvimiento org\u00e1nico de las fuerzas sociales. El Estado y la cultura est\u00e1n sumidos en la fatalidad de ser enemigos irreconciliables. Nietzsche lo reconoce as\u00ed inequ\u00edvocamente al decir:<\/p>\n<p>\u00abNadie puede, a la postre, gastar m\u00e1s de lo que tiene. As\u00ed es para el individuo; as\u00ed tambi\u00e9n aplicado a los pueblos. Si uno gasta por alcanzar el poder, en alta pol\u00edtica, en cosas dom\u00e9sticas, en el comercio, en el parlamentarismo, en intereses militares, es decir, si uno consume en uno de esos fines todo su caudal de inteligencia, anhelo, voluntad, autodominio, que es lo que constituye su verdadera personalidad, no le quedar\u00e1 nada para otra cosa. La cultura y el Estado -que nadie se enga\u00f1e sobre el particular- son antag\u00f3nicos: el \u00abEstado de la cultura\u00bb es una simple idea moderna. Cada uno de los dos vive del otro y prospera a expensas del mismo. Todos los grandes per\u00edodos de cultura han sido per\u00edodos de decadencia pol\u00edtica\u00bb<\/p>\n<p>Un poderoso mecanismo estatal es el mayor obst\u00e1culo para un m\u00e1s alto grado de cultura. All\u00ed donde el Estado se ve atacado de decadencia interna, all\u00ed donde se reduce al m\u00ednimo la influencia del poder pol\u00edtico sobre las fuerzas creadoras de la sociedad, es donde mejor cunde la cultura, pues el poder pol\u00edtico siempre se esfuerza en uniformar y tiende a someter todos los aspectos del vivo conjunto social a su vigilancia. Y en esto se ve condenado a estar en contradicci\u00f3n inevitable con las aspiraciones creadoras del progreso cultural que siempre se halla en requerimiento de nuevas formas y campos de actividad social, para lo cual, la libertad de palabra, la diversidad y caleidosc\u00f3pica mutabilidad de las cosas son de una necesidad tan vital como inconciliable con las formas r\u00edgidas, las normas muertas y la violenta supresi\u00f3n de todas las manifestaciones de la vida social.<\/p>\n<p>Todas las culturas, si su desarrollo natural no se ve demasiado intervenido por las restricciones pol\u00edticas, experimentan una renovaci\u00f3n perpetua del est\u00edmulo educativo, y de aqu\u00ed nace una creciente diversidad de actividades creadoras. Cada obra lograda levanta el deseo de una mayor perfecci\u00f3n, de una m\u00e1s honda inspiraci\u00f3n; cada nueva forma es heraldo de futuras posibilidades de desenvolvimiento. Pero el Estado no crea la cultura, como con tanta frecuencia y sin reflexionar se afirma: no hace sino procurar que las cosas se mantengan donde est\u00e1n, amarradas firmemente a las formas estereotipadas. Esto ha motivado todas las revoluciones de la Historia.<\/p>\n<p>El poder no obra m\u00e1s que de una manera destructora, dispuesto en todo momento a encajar, quiera, que no, todas las manifestaciones de vida en el angosto figur\u00edn de sus leyes. Su forma de expresi\u00f3n intelectual es el dogma inerte: su modalidad f\u00edsica, la fuerza bruta. Y con semejante falta de inteligencia en los objetivos imprime su huella en los que le sostienen, volvi\u00e9ndoles brutales y est\u00fapidos, aunque en el comienzo estuvieran dotados del m\u00e1s claro talento.<\/p>\n<p>El moderno anarquismo naci\u00f3 de la comprensi\u00f3n de este hecho, y de ah\u00ed saca su fuerza moral. \u00c3\u00c5\u00a1nicamente la libertad puede inspirar grandes cosas y llevar a efecto las transformaciones intelectuales y sociales. El arte de gobernar a los hombres nunca fue el arte de educarles y de inspirarles el deseo de remodelar su vida. La imposici\u00f3n por el miedo no puede mandar m\u00e1s que sobre la uniformaci\u00f3n sin alma, que sofoca toda iniciativa vital en cuanto nace, y s\u00f3lo puede dirigir s\u00fabditos, no hombres libres. La libertad es la misma esencia de la vida, la fuerza impulsora de todo desarrollo intelectual y social, la creadora de toda nueva perspectiva para la Humanidad futura. La liberaci\u00f3n del hombre de la explotaci\u00f3n intelectual y de la opresi\u00f3n mental y pol\u00edtica, cuya m\u00e1s hermosa expresi\u00f3n se halla en la filosof\u00eda mundial del anarquismo, es la primera condici\u00f3n indispensable para la evoluci\u00f3n a una m\u00e1s elevada cultura social y a una Humanidad nueva.<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>EL PROLETARIADO Y LOS COMIENZOS DEL MODERNO MOVIMIENTO OBRERO.<\/strong><\/p>\n<p>La era de la producci\u00f3n mec\u00e1nica y del moderno capitalismo. &#8211; El despertar del proletariado. Las primeras \u00ablabour unions\u00bb y su lucha por la existencia.- \u00abLuddismo\u00bb &#8211; \u00abTrade-unionismo\u00bb puro y libre. &#8211; El radicalismo pol\u00edtico y el laborismo. El movimiento \u00abcartista\u00bb &#8211; El socialismo y el movimiento obrerista.<\/p>\n<p>El moderno socialismo no fue al principio sino una m\u00e1s honda comprensi\u00f3n de la interconexi\u00f3n de la vida social, una tentativa para dar soluci\u00f3n a las contradicciones que entra\u00f1a el presente orden social y procurar una nueva base a las relaciones del hombre con su medio social. Por consiguiente, su influencia se limit\u00f3 en los comienzos a un peque\u00f1o c\u00edrculo de intelectuales que, en su mayor parte, proced\u00edan de las clases privilegiadas. Inspir\u00e1ndose en una profunda y noble simpat\u00eda por las necesidades materiales e intelectuales de las grandes masas, buscaban una salida al laberinto de los antagonismos sociales, con objeto de abrir nuevas puertas a la Humanidad hacia su futuro desarrollo. El socialismo era para ellos una cuesti\u00f3n cultural. Por consiguiente, su llamamiento se dirigi\u00f3 directa y principalmente a la raz\u00f3n y al sentimiento \u00e9tico de sus contempor\u00e1neos, confiando hallarles bien dispuestos a recibir los nuevos hallazgos de la inteligencia.<\/p>\n<p>Pero las ideas no efect\u00faan por s\u00ed ning\u00fan movimiento; son m\u00e1s bien producto de situaciones concretas, el precipitado intelectual de determinadas condiciones de vida. Los movimientos surgen tan s\u00f3lo de las necesidades inmediatas y pr\u00e1cticas de la vida social, y nunca son resultantes de ideas puramente abstractas. Sin embargo, cobran su fuerza incontenible y su \u00edntima seguridad en el triunfo, \u00fanicamente si est\u00e1n fecundados por una gran idea que les da vida y contenido intelectual. Es necesario ver as\u00ed la relaci\u00f3n del movimiento obrerista con el socialismo para comprenderle debidamente y valorarle de manera inteligente. El socialismo no es engendrador del movimiento laborista; m\u00e1s bien creci\u00f3 al margen de \u00e9ste. Dicho movimiento se despert\u00f3 y avanz\u00f3 como una consecuencia l\u00f3gica de la reconstrucci\u00f3n social que dio nacimiento al actual mundo capitalista. Su finalidad inmediata era la lucha por el pan de cada d\u00eda, la resistencia consciente contra una corriente de las cosas que se volv\u00eda constantemente m\u00e1s desastrosa para los trabajadores.<\/p>\n<p>El moderno movimiento obrerista debe su existencia a la gran revoluci\u00f3n industrial que se fue operando desde la segunda mitad del siglo XVIII en Inglaterra. Despu\u00e9s que el sistema llamado de \u00abmanufactura\u00bb abri\u00f3, en un per\u00edodo inicial, el camino a cierto grado de divisi\u00f3n del trabajo -divisi\u00f3n que m\u00e1s bien se refer\u00eda al m\u00e9todo de aplicaci\u00f3n de la mano de obra que al verdadero proceso t\u00e9cnico-, los grandes inventos del per\u00edodo subsiguiente provocaron una total transformaci\u00f3n del mecanismo del trabajo; la m\u00e1quina se apoder\u00f3 de la herramienta individual y cre\u00f3 formas completamente nuevas del proceso de producci\u00f3n en general. El invento del telar mec\u00e1nico revolucion\u00f3 toda la industria textil, la m\u00e1s importante de Inglaterra, y condujo a una completa y nueva serie de procedimientos en las operaciones de fabricaci\u00f3n y te\u00f1ido del algod\u00f3n y de la lana.<\/p>\n<p>Por medio de la utilizaci\u00f3n de la energ\u00eda del vapor, cuya aplicaci\u00f3n pr\u00e1ctica se hizo posible gracias al invento que marca una \u00e9poca, de James Watt, la industria mec\u00e1nica se libr\u00f3 de las antiguas fuerzas motrices: viento, agua e impulsi\u00f3n de sangre, y el camino qued\u00f3 abierto a la moderna producci\u00f3n en masa. El empleo del vapor hizo posible que las m\u00e1quinas instaladas en la misma sala desempe\u00f1asen funciones distintas. Y as\u00ed se establecieron las modernas f\u00e1bricas o factor\u00edas que, en un par de d\u00e9cadas, pusieron al borde del abismo el peque\u00f1o taller. Este cambio tuvo efecto primero en la industria textil; las dem\u00e1s ramas de lla producci\u00f3n siguieron el ejemplo a cortos intervalos. El aprovechamiento de la expansi\u00f3n del vapor y el invento de la obtenci\u00f3n del acero fundido operaron en corto tiempo la revoluci\u00f3n m\u00e1s completa en las industrias sider\u00fargicas y del carb\u00f3n, y r\u00e1pidamente se extendi\u00f3 su influencia a otras ramas de la producci\u00f3n. El desarrollo de las grandes f\u00e1bricas dio por resultado el fabuloso crecimiento de las ciudades industriales. Birmingham, que en 1801 no pod\u00eda tener un censo superior a 73.000 habitantes, en 1844 ten\u00eda 200.000. En el mismo per\u00edodo. Sheffield experiment\u00f3 un aumento de 46.000 a 110.000. Otros centros de la nueva gran industria crecieron en proporciones semejantes.<\/p>\n<p>Las f\u00e1bricas necesitaban nutrirse de material humano, y las gentes del campo, empobrecidas, respondieron a la demanda, afluyendo a las ciudades. A ello contribuy\u00f3 la legislaci\u00f3n, al despojar a los peque\u00f1os granjeros de sus tierras comunes y dejarlos en condici\u00f3n de pordioseros, en virtud de las notables <em>Enclosure Act<\/em>s. El robo sistem\u00e1tico a los commons hab\u00eda comenzado ya en tiempos de la reina Ana (1702-1714) y en 1844 hab\u00eda sido ya tomada m\u00e1s de la tercera parte de las tierras comunales laborables de Inglaterra y Gales. En 1786 todav\u00eda exist\u00edan 250.000 propietarios de tierra independientes, pero solamente en 30 a\u00f1os esta cifra baj\u00f3 a 32.000.<\/p>\n<p>El nuevo equipo industrial aumentaba la llamada riqueza nacional en una escala nunca so\u00f1ada. Pero esa riqueza estaba en las manos de una minor\u00eda privilegiada y su origen era la explotaci\u00f3n desenfrenada de la poblaci\u00f3n laboriosa, la cual, por el brusco cambio de las condiciones econ\u00f3micas de la vida, se vio hundida en la m\u00e1s irritante miseria. Leyendo los sombr\u00edos relatos sobre la situaci\u00f3n de los trabajadores en dicho per\u00edodo, seg\u00fan aparecen en los informes de los inspectores ingleses de las f\u00e1bricas, documentos de los que Marx se vali\u00f3 con tanta eficacia en su <em>Capital, o <\/em>abriendo un libro como <em>De la mis\u00c3<\/em><em>\u00a8<\/em><em>re des classes laborieuses en Anglaterre et France, <\/em>de Eugenio Buret, libro al que tanto debe Engels en su obra inicial, <em>The conditions of the working clases in England <\/em>-Las condiciones de vida de las clases trabajadoras en Inglaterra-, cualquier otro documento de la \u00e9poca, de la que se ocuparon numerosos escritores ingleses que la vivieron, puede uno reproducir un cuadro tal de lo que era aquel tiempo, que causa estupor.<\/p>\n<p>Si Arturo Young, en su conocido relato de sus viajes por Francia en el per\u00edodo que precedi\u00f3 a la gran Revoluci\u00f3n, pudo declarar que una gran parte de la poblaci\u00f3n rural francesa se hallaba en condiciones que la pon\u00edan casi al nivel de las bestias, perdido todo rastro de humanidad, a consecuencia de su espantosa pobreza, podr\u00eda aplicarse la misma comparaci\u00f3n, en gran medida, a la situaci\u00f3n mental y material de las grandes masas del naciente proletariado durante la etapa inicial del capitalismo moderno.<\/p>\n<p>La inmensa mayor\u00eda de los trabajadores se albergaban en agujeros que no ten\u00edan siquiera una ventana con vidrios, y ten\u00edan que pasarse de catorce a quince horas diarias en las \u00absweatshops\u00bb <strong><em>2<\/em><\/strong>, salas del trabajo m\u00e1s explotado de las f\u00e1bricas, donde no hab\u00eda nada que recordase ni lo que es una instalaci\u00f3n higi\u00e9nica ni una medida de previsi\u00f3n para salvaguardar las vidas y la salud de aquellos verdaderos reclusos. Y todo por un jornal que no llegaba a cubrir ni las necesidades m\u00e1s perentorias. Si al final de la semana al obrero le quedaba alg\u00fan resto del jornal para olvidar el infierno en que viv\u00eda, todo lo que pod\u00eda permitirse era emborracharse de alcohol malo. Consecuencia inevitable de semejante estado fue un aumento de la prostituci\u00f3n, de la embriaguez y la delincuencia. La m\u00e1s absoluta bajeza de la humanidad se le aparece a uno al leer y enterarse de la degradaci\u00f3n moral, de la depravaci\u00f3n de aquellas masas por las que nadie sent\u00eda compasi\u00f3n.<\/p>\n<p><em>2 La palabra significa literalmente: \u00abtaller del sudor\u00bb<\/em><\/p>\n<p>La desdichada situaci\u00f3n de los esclavos fabriles se hizo a\u00fan m\u00e1s deprimente por el llamado \u00abtruck system\u00bb (sistema de trueque), bajo el cual el obrero ven\u00eda obligado a adquirir sus provisiones y otros productos de uso corriente en los almacenes de los propietarios de las f\u00e1bricas, en los cuales sol\u00eda vend\u00e9rsele la mercanc\u00eda a precios recargados o en condiciones inaceptables. A tal extremo lleg\u00f3 la cosa, que los trabajadores ya ni ten\u00edan para comer con lo que ganaban, y no llegando el jornal, tan duramente adquirido, para otros gastos imprevistos, como m\u00e9dico, medicinas, etc., se ve\u00eda en el caso de pagar con las mercanc\u00edas que hab\u00edan comprado en los almacenes de los industriales, y, naturalmente, en tales ocasiones aquella misma mercanc\u00eda se valoraba en menos de lo que le hab\u00eda costado al obrero. Escritores de la \u00e9poca nos dicen que se daba el caso de que las madres tuvieran que pagar en esta forma a la funeraria y al sepulturero para enterrar a un hijo.<\/p>\n<p>Esta ilimitada explotaci\u00f3n del poder de rendimiento de la mano de obra no se refer\u00eda s\u00f3lo a hombres y mujeres. Los nuevos m\u00e9todos de trabajo permit\u00edan atender a las m\u00e1quinas con simples movimientos manuales, que se aprend\u00edan sin gran dificultad. Y esto condujo a la destrucci\u00f3n de los hijos del proletariado, que entraban en el trabajo a la edad de tres o cuatro a\u00f1os y ten\u00edan que pasar toda su juventud en las prisiones industriales de sus patronos. El relato del trabajo de los ni\u00f1os, al que en la primera \u00e9poca no se pon\u00eda la menor traba, es una de las p\u00e1ginas m\u00e1s negras de la historia del capitalismo. Es la demostraci\u00f3n de a qu\u00e9 extremos de falta de coraz\u00f3n puede llegar una administraci\u00f3n cristiana, no perturbada por consideraciones \u00e9ticas y acostumbrada, sin la menor consideraci\u00f3n, a explotar con desenfreno a las masas. La larga jornada, en las condiciones de insalubridad de las f\u00e1bricas, lleg\u00f3 a elevar en tal forma la mortalidad infantil, que, con sobrada raz\u00f3n, Ricardo Carlyle habl\u00f3 de aquella \u00abhorrenda repetici\u00f3n, en mayor escala, de la matanza de inocentes en Bel\u00e9n\u00bb Hasta entonces el Parlamento no hab\u00eda aprobado ninguna ley de protecci\u00f3n de la infancia en el trabajo, legislaci\u00f3n que durante mucho tiempo ha sido sorteada por los industriales, o simplemente vulnerada.<\/p>\n<p>El Estado prest\u00f3 la mayor atenci\u00f3n a librar a las empresas de enojosas restricciones a su ansia, de explotaci\u00f3n. Le proporcion\u00f3 mano de obra barata. A este fin fue dictada, por ejemplo, la singular \u00abley de pobres\u00bb de 1834, la cual desat\u00f3 tan formidable racha de indignaci\u00f3n que no s\u00f3lo se unieron a la protesta las clases trabajadoras inglesas, sino toda persona que conservaba un poco de coraz\u00f3n en su pecho. La antigua ley de pobres que se dio en 1601, bajo el reinado de Isabel, fue consecuencia de la supresi\u00f3n de los monasterios en Inglaterra. Aquellos monasterios hab\u00edan mantenido la costumbre de dedicar una tercera parte de sus ingresos al sustento de los pobres. Pero los nobles propietarios, a cuyas manos fueron a parar la mayor parte de los bienes mon\u00e1sticos, no estaban conformes con seguir consagrando la tercera parte de los ingresos a la limosna. Y fue entonces cuando la ley impuso a las parroquias la obligaci\u00f3n de preocuparse por sus pobres y de hallar alguna forma de proporcionar medios de subsistencia a aquellos que ve\u00edan su vida completamente desarraigada. Dicha ley ve\u00eda en la pobreza una desgracia personal, de la que el ser humano no es responsable, y le reconoc\u00eda el derecho de acudir a la sociedad cuando, no siendo por culpa propia, ca\u00eda en extrema necesidad y no era capaz de valerse. Esta natural consideraci\u00f3n daba a dicha ley un car\u00e1cter social.<\/p>\n<p>Pero la nueva ley marc\u00f3 la pobreza con el hierro de la infamia, consider\u00e1ndola como un delito, atribuyendo la responsabilidad de la misma al individuo, por supuesta indolencia. Esta nueva ley apareci\u00f3 bajo la nefasta influencia de la doctrina de Malthus, cuyas ense\u00f1anzas misantr\u00f3picas fueron saludadas por las clases pudientes como una revelaci\u00f3n. Malthus, cuya conocida obra sobre el problema demogr\u00e1fico fue concebida en r\u00e9plica a la <em>Justicia Pol\u00edtica <\/em>de Godwin, anunci\u00f3 con torpe palabra que el pobre se abre camino hacia la sociedad como un hu\u00e9sped que no ha sido invitado y que, por tanto, no tiene opci\u00f3n a ning\u00fan derecho especial ni a la compasi\u00f3n del pr\u00f3jimo. Semejante punto de vista result\u00f3, naturalmente, agua que tomar para el molino de los barones industriales, pues ven\u00eda a darles el deseado apoyo moral en su ilimitada ambici\u00f3n explotadora.<\/p>\n<p>La nueva ley arranc\u00f3 de las manos de las autoridades parroquiales al pobre y lo fue a poner bajo un cuerpo central designado por el Estado. La ayuda material en dinero o en especie fue casi abolida y sustituida por la llamada <em>work-house <\/em>-casa de trabajo, taller-, singular y odiada instituci\u00f3n que en lenguaje popular fueron llamada <em>Bastilla de la ley de pobres. <\/em>Aquel que, herido por la fatalidad, se ve\u00eda obligado a buscar asilo en dicho taller, renunciaba a su derecho de criatura humana, pues las tales casas o talleres eran cabalmente c\u00e1rceles, donde el individuo era castigado y vejado por sus desgracias. Prevalec\u00eda en las <em>work-houses <\/em>una disciplina de hierro, para la que toda oposici\u00f3n era objeto de riguros\u00edsimo castigo. Cada cual ten\u00eda una tarea precisa que cumplir, y el que no fuera capaz de hacerla, era castigado sin comida. La alimentaci\u00f3n que se les daba era peor y menos propia que la de las c\u00e1rceles de hoy d\u00eda, y el trato era tan rudo y b\u00e1rbaro que a veces los muchachos prefer\u00edan suicidarse. Se separaba a las familias, y sus miembros s\u00f3lo ten\u00edan permiso para verse en momentos prefijados, y aun eso bajo la vigilancia de los funcionarios. Se hac\u00eda todo lo posible para que la residencia en tales lugares fuera tan insoportable que \u00fanicamente en la m\u00e1s extrema necesidad la gente pensara en ese \u00faltimo refugio. Y \u00e9ste era el verdadero objeto de la nueva ley de pobres. La producci\u00f3n mec\u00e1nica hab\u00eda arrojado al arroyo a millares de seres que perdieron sus antiguos medios de vida -s\u00f3lo en la industria textil m\u00e1s de 80.000 tejedores manuales se vieron convertidos en pordioseros por las modernas instalaciones-, y lo que hizo la nueva ley en vista de ello, fue que las empresas pudieran depreciar la mano de obra, haciendo posible el abaratar constantemente el coste de la misma, bajando los salarios.<\/p>\n<p>Bajo tan horribles condiciones, se form\u00f3 una nueva clase social que no ten\u00eda antecedentes en la historia: el moderno proletariado. El peque\u00f1o artesano de otros tiempos, que serv\u00eda principalmente a la demanda del mercado local, gozaba de condiciones de vida relativamente satisfactorias, que nunca se ve\u00edan alteradas, a no ser por alg\u00fan rudo golpe que se recibiera del exterior. Hac\u00eda su aprendizaje, pasaba ser oficial y con frecuencia, m\u00e1s adelante, llegaba a ser tambi\u00e9n maestro en su oficio, pues la adquisici\u00f3n de los utensilios necesarios para su industria no supon\u00eda poseer gran fortuna como hab\u00eda de suceder luego en la era de la m\u00e1quina. Su trabajo era digno de la condici\u00f3n humana e incluso ofrec\u00eda esa natural variedad que estimula la actividad creadora y asegura la satisfacci\u00f3n \u00edntima del art\u00edfice.<\/p>\n<p>El mismo peque\u00f1o industrial establecido en su casa, que en los comienzos de la era capitalista dispon\u00eda de la mayor parte de su producci\u00f3n para los ricos se\u00f1ores del comercio de las ciudades, estaba lejos de ser un proletario en el actual sentido de la palabra. La industria, en especial la textil, ten\u00eda sus centros en distritos rurales, de manera que el peque\u00f1o artesano contaba, en muchos casos, con un pedacito de tierra que le ayudaba a vivir. Y mientras el naciente capitalismo estaba ligado -antes del dominio de la m\u00e1quina- al estado artesano, de obra manual de la industria, sus posibilidades de expansi\u00f3n se ve\u00edan, de momento, limitadas, ya que la demanda de productos industriales era por lo general superior al rendimiento, con lo cual el trabajador estaba a salvo de serias crisis econ\u00f3micas.<\/p>\n<p>Sin embargo, todo aquello cambi\u00f3 en muy pocos a\u00f1os, as\u00ed que la moderna m\u00e1quina empez\u00f3 a desempe\u00f1ar su papel, en condiciones de contar de antemano con la demanda en masa y teniendo adem\u00e1s por delante la conquista de los mercados extranjeros. Cada nuevo invento aumentaba la capacidad de producci\u00f3n en una medida de constante crecimiento y convert\u00eda al capital industrial en due\u00f1o indiscutible de la industria capitalista, dominando el comercio y las finanzas. Y puesto que la libre competencia, que los teorizantes sostuvieron que era una ley econ\u00f3mica de hierro, descart\u00f3 todo proyecto de control de la producci\u00f3n industrial, ten\u00eda que ocurrir que, a intervalos m\u00e1s o menos largos, la producci\u00f3n, por diversas causas, excediese a la demanda. Esto provoc\u00f3 bruscas interrupciones en la producci\u00f3n, llamadas crisis, y que eran desastrosas para la poblaci\u00f3n proletaria de las ciudades, pues condenaban a los trabajadores a una inactividad forzosa que les privaba de los medios indispensables de vida. Precisamente este fen\u00f3meno de la \u00absobreproducci\u00f3n\u00bb es revelador del verdadero car\u00e1cter del moderno capitalismo: condici\u00f3n en la cual, mientras f\u00e1bricas y dep\u00f3sitos est\u00e1n abarrotados de mercanc\u00edas, los aut\u00e9nticos productores languidecen en la m\u00e1s amarga miseria. Esto pone en evidencia el horror de un sistema seg\u00fan el cual el hombre no es nada y la posesi\u00f3n inerte lo es todo.<\/p>\n<p>Pero si el creciente proletariado se ve\u00eda expuesto a sufrir las consecuencias de las fluctuaciones de semejante sistema, era porque carec\u00eda de todo, salvo del trabajo de sus manos. Los lazos naturales que existieran entre el maestro y sus oficiales en la \u00e9poca del artesanado, carec\u00edan de sentido en relaci\u00f3n con el proletariado moderno. \u00c9ste era sencillamente objeto de explotaci\u00f3n por parte de una clase con la que ya no ten\u00eda la menor relaci\u00f3n social. Para el propietario, el trabajador exist\u00eda tan s\u00f3lo como \u00abmano de obra\u00bb, no como ser humano. Bien puede decirse que era la paja, la broza que la ingente revoluci\u00f3n industrial de la \u00e9poca hab\u00eda arrastrado en grandes montones sobre las ciudades, cuando ya hab\u00eda perdido todo sustento. Desarraigado socialmente, el obrero hab\u00eda venido a ser un componente de la gran masa de n\u00e1ufragos, azotados todos por la misma suerte. El moderno proletario era el hombre de la m\u00e1quina, una m\u00e1quina m\u00e1s, de carne y hueso, que pon\u00eda en marcha la m\u00e1quina de acero, con objeto de crear riqueza para otros, en tanto que el verdadero productor de la misma ten\u00eda que perecer en la miseria.<\/p>\n<p>Y la convivencia con sus compa\u00f1eros de desgracia, con los que habitaba en los grandes centros fabriles en denso hacinamiento, le daba a su existencia car\u00e1cter peculiar, al mismo tiempo que despertaba en su inteligencia y en sus sentimientos conceptos nuevos que nunca sospechara. Trasplantado a un mundo nuevo de m\u00e1quinas estrepitosas y humeantes chimeneas, se tuvo que sentir en el momento como una simple rueda m\u00e1s, o como un diente de engranaje, en medio de un poderoso mecanismo ante el cual \u00e9l, como individuo, no ten\u00eda el menor amparo. Ni siquiera se atrevi\u00f3 a pensar que pudiera a la corta o a la larga evadirse de aquella condici\u00f3n, pues para \u00e9l, t\u00edpico despose\u00eddo de todo medio de sost\u00e9n, salvo el vender sus manos, todas las salidas estaban cerradas. Y no \u00e9l solo, sus descendientes estaban condenados a id\u00e9ntica suerte. Privado de todo lazo social, era personalmente menos que nada en comparaci\u00f3n con aquel enorme poder que le utilizaba como a ciego instrumento de sus intereses ego\u00edstas, Si quer\u00eda volver a ser algo y mejorar un tanto su parte, tendr\u00eda que actuar de acuerdo con otros de su condici\u00f3n y salir al paso de la fatalidad que le hab\u00eda azotado. Estas reflexiones hubo de hacerse, tarde o temprano, al no resignarse a hundirse en el abismo: as\u00ed se formaron las primeras alianzas proletarias y luego el moderno movimiento laborista en su conjunto.<\/p>\n<p>No fue el \u00abagitador\u00bb quien conjur\u00f3 a las masas despose\u00eddas a incorporarse a la vida, como los reaccionarios de inteligencia angosta y las rapaces empresas osaron afirmar en aquellos momentos, afirmaci\u00f3n que se empe\u00f1an hoy d\u00eda en mantener: fueron las mismas condiciones ambientes las que imprimieron vida al movimiento y con \u00e9ste a sus portavoces. El acuerdo entre los trabajadores era el \u00fanico medio de que dispon\u00edan para salvar sus vidas y para obligar a que se humanizasen las condiciones de su existencia. Las primeras reivindicaciones de aquellos grupos de obreros, que pueden situarse en la primera mitad del siglo XVIII, no pasaron pedir la abolici\u00f3n de los m\u00e1s agudos males del capitalismo y alguna mejora de las condiciones de vida.<\/p>\n<p>Desde 1350 hab\u00eda en Inglaterra un reglamento, seg\u00fan el cual el aprendizaje, los jornales y la duraci\u00f3n de la jornada eran regulados por el Estado. Las alianzas de las antiguas corporaciones de artesanos, los gremios, \u00fanicamente se refer\u00edan a asuntos de producci\u00f3n de mercader\u00edas y al derecho de disponer de las mismas. Pero cuando, con el capitalismo incipiente y la extensi\u00f3n que tomaron las \u00abmanufacturas\u00bb, los salarios empezaron a sufrir una depresi\u00f3n cada vez mayor, las primeras organizaciones obreristas <em>-trade unions- <\/em>empezaron a organizar entre los asalariados la lucha contra semejante tendencia. Pero los esfuerzos de los trabajadores organizados tropezaron con la un\u00e1nime resistencia de las empresas, que abrumaban al Gobierno con la demanda de que fuese abrogada la antigua ley y que disolviera las organizaciones \u00abilegales\u00bb de los obreros. Y el Parlamento no tard\u00f3 en acceder a tal petici\u00f3n, aprobando las llamadas <em>Combination Acts <\/em>de 1799-1800, que prohib\u00edan toda combinaci\u00f3n organizada para recabar el aumento de los salarios o mejorar las condiciones del trabajo, con severas sanciones para los infractores.<\/p>\n<p>De esta manera el trabajo era entregado sin condiciones a la explotaci\u00f3n del capital fabril y se le pon\u00eda frente a esta alternativa: o sucumbir a la ley, aceptando sin resistencia todas las consecuencias que la misma comportaba, o quebrantar la ley que les condenaba a completa esclavitud. Puestos a elegir, la decisi\u00f3n no ofrec\u00eda dudas para los obreros que formaban la parte m\u00e1s animosa, ya que apenas ten\u00edan nada que perder por ninguno de los dos caminos. Dieron la cara a la ley que se burlaba de la dignidad humana y se esforzaron por todos medios posibles en sortear lo previsto en la misma. Puesto que las organizaciones obreristas, que al principio ten\u00edan un car\u00e1cter puramente local y que se ce\u00f1\u00edan a determinadas industrias, eran despojadas de su derecho a una vida legal, surgieron en su lugar, por todo el pa\u00eds, asociaciones con el nombre de mutualidades ben\u00e9ficas, o grupos de finalidad no menos inocua, cuyo \u00fanico objeto era alejar la atenci\u00f3n de las verdaderas organizaciones de lucha proletaria.<\/p>\n<p>El \u00edntimo n\u00facleo de dichas asociaciones lo compon\u00edan las hermandades secretas y conspiradoras de elementos militantes, cuerpos m\u00e1s o menos importantes de hombres decididos, ligados por juramento a mantener el m\u00e1s riguroso secreto y mutua ayuda. En los sectores industriales del norte de Inglaterra y de Escocia, sobre todo, hab\u00eda numerosas organizaciones de este tipo, las cuales mantuvieron la lucha contra los patronos y espolearon a los trabajadores a la resistencia. La cuesti\u00f3n as\u00ed planteada ten\u00eda que dar por resultado una extraordinaria violencia en las contiendas, como se desprende de considerar la m\u00edsera situaci\u00f3n de los obreros a consecuencia del desastroso desenvolvimiento de sus condiciones econ\u00f3micas y los despiadados procesos que se abr\u00edan en cuanto se intentaba recabar la m\u00e1s elemental mejora del nivel de vida del proletariado. Cualquier trasgresi\u00f3n de la letra de la ley era objeto del m\u00e1s tremendo castigo. Incluso despu\u00e9s de ser reconocida legalmente la organizaci\u00f3n de las <em>trade unions, <\/em>en 1824, los procesos no cesaron en mucho tiempo. Jueces sin conciencia, que favorec\u00edan descarada, c\u00ednicamente, los intereses de clase de los patronos, impon\u00edan centenares de a\u00f1os de prisi\u00f3n a los trabajadores insumisos, y se tard\u00f3 mucho en establecer unas condiciones un tanto soportables.<\/p>\n<p>En 1812, las organizaciones laboristas secretas mantuvieron una huelga general de los tejedores de Glasgow. En los a\u00f1os siguientes toda la Inglaterra del norte estuvo constantemente agitada por las huelgas y el malestar que se sent\u00eda entre los trabajadores, movimientos que culminaron en la gran huelga de hiladores y tejedores de Lancashire en 1818, en la cual los obreros, adem\u00e1s de las reivindicaciones corrientes relativas a salarios, pidieron la reforma de la legislaci\u00f3n fabril y la ordenaci\u00f3n humana del trabajo de las mujeres y los ni\u00f1os. En el mismo a\u00f1o se produjo la gran huelga de los mineros escoceses, preparada por las organizaciones secretas. De la misma manera, la mayor parte de la industria textil escocesa se hall\u00f3 peri\u00f3dicamente paralizada por la cesaci\u00f3n del trabajo. A menudo las huelgas iban acompa\u00f1adas de incendios, destrucci\u00f3n de la propiedad y desorden p\u00fablico, de manera que el Gobierno ten\u00eda con frecuencia que enviar fuerzas militares a los sectores fabriles.<\/p>\n<p>Como m\u00e1s adelante en otros pa\u00edses, el principal resentimiento de los trabajadores ingleses era contra la implantaci\u00f3n de la m\u00e1quina, cuyo alcance social no acababa de ser reconocido por ellos, y sobre la cual converg\u00edan todas sus demandas, pues la m\u00e1quina constitu\u00eda la causa inmediata de su estado de privaci\u00f3n. Ya en 1769 se aprob\u00f3 una ley para la protecci\u00f3n de las m\u00e1quinas; pero m\u00e1s tarde, cuando la aplicaci\u00f3n del vapor abri\u00f3 el r\u00e1pido aumento de la producci\u00f3n mec\u00e1nica y, sobre todo, en la industria textil, millares de operarios manuales se vieron despojados de sus medios de subsistencia y hundidos en la mayor miseria: la destrucci\u00f3n de las m\u00e1quinas era un suceso cotidiano. Fue aqu\u00e9l el per\u00edodo llamado <em>Luddism. <strong>3<\/strong> <\/em>En 1811, m\u00e1s de doscientos telares fueron destruidos en Nottingham. En Arnold, donde las m\u00e1quinas de hacer g\u00e9neros de punto arrojaron al arroyo a centenares de antiguos calceteros, los trabajadores irrumpieron en las f\u00e1bricas y destrozaron sesenta de las nuevas m\u00e1quinas, cada una de las cuales representaba un gasto de cuarenta libras.<\/p>\n<p><em>3 El origen de esta palabra est\u00e1 envuelto en sombras. Algunos opinan que se debe a que un tejedor que tom\u00f3 cartas en el asunto de destruir m\u00e1quinas se llamaba Ned Ludd, pero no se tienen pruebas hist\u00f3ricas. Lo cierto es que la oleada destructora tom\u00f3 diversos nombres, ya que en unas regiones se llamaba \u00abJack Swing\u00bb y en otras \u00abGreat Enoch\u00bb, y el sentido popular de tales denominaciones era id\u00e9ntico siempre.<\/em><\/p>\n<p>\u00a1Y a qu\u00e9 ven\u00edan las leyes, si las necesidades de la poblaci\u00f3n proletaria iban en aumento, en tanto que ni las empresas, ni el Gobierno, mostraban la menor comprensi\u00f3n ni la menor simpat\u00eda por la situaci\u00f3n en que aquellos seres se hallaban! El llamado <em>King Ludd <\/em>-rey Ludd- hizo su entrada regia en los c\u00edrculos industriales de todas partes, y ni las m\u00e1s rudas leyes fueron capaces de contener su obra de destrucci\u00f3n: \u00ab\u00a1P\u00e1rele quien se atreva! \u00a1P\u00e1rele quien pueda!\u00bb, tal era la consigna que se impuso en las sociedades obreras secretas. La destrucci\u00f3n de las m\u00e1quinas termin\u00f3 cuando entre los mismos obreros empez\u00f3 a haber una nueva manera de ver las cosas, convencidos de que no pod\u00edan detener el progreso t\u00e9cnico por tales procedimientos.<\/p>\n<p>En 1812, el Parlamento vot\u00f3 una ley que impon\u00eda la pena de muerte por el delito de destrucci\u00f3n de m\u00e1quinas. Fue en esta ocasi\u00f3n cuando Lord Byron pronunci\u00f3 su c\u00e9lebre fil\u00edpica contra el Gobierno, preguntando ir\u00f3nicamente que si la nueva ley iba a ponerse en pr\u00e1ctica, la C\u00e1mara no dispondr\u00eda tambi\u00e9n que el Jurado estuviera siempre compuesto por doce verdugos.<strong><em>4<\/em><\/strong><\/p>\n<p><em>4 Lord Byron sinti\u00f3 una profunda simpat\u00eda por los ludditas, como lo demuestra la primera estrofa de uno de sus poemas, que dice: As Liberty, lads over the sea. <\/em><em>Bougth their freedom, and cheaply, with blood, so we, boys, we will die fighting, or live free, and down with all kings but King Ludd! <\/em>(As\u00ed como la libertad, j\u00f3venes, salvando los mares, compr\u00f3 su remisi\u00f3n, y a buen precio, aunque con sangre, as\u00ed nosotros, muchachos, moriremos luchando, o viviremos libres. \u00a1Y abajo todos los reyes, a excepci\u00f3n del rey Ludd!)<\/p>\n<p>Los funcionarios pusieron precio -cuarenta mil libras- a las cabezas de los dirigentes del movimiento subterr\u00e1neo. En enero de 1813, dieciocho obreros, convictos de haber intervenido en el luddismo, fueron ahorcados en York, y las deportaciones de obreros organizados a las colonias penales de Australia, aumentaron en un grado espantoso. Pero, aun as\u00ed, el movimiento no hac\u00eda m\u00e1s que tomar fuerza sobre todo cuando se produjo la gran crisis de los negocios, despu\u00e9s de las guerras napole\u00f3nicas, y los soldados y marineros licenciados pasaron a engrosar las filas de los sin trabajo. La situaci\u00f3n se puso m\u00e1s tirante a causa de algunas cosechas mediocres y por las singulares leyes del trigo de 1815, en virtud de las cuales el precio del trigo aument\u00f3 artificialmente.<\/p>\n<p>Pero aunque esta fase previa del moderno movimiento laborista fuese en gran parte violenta, no fue a\u00fan revolucionaria en el verdadero sentido de la palabra. Para ello le faltaba la debida comprensi\u00f3n de las causas verdaderas de los procesos econ\u00f3mico y social, que s\u00f3lo el socialismo pod\u00eda darle. Sus procedimientos de violencia fueron sencillamente resultado de la brutal violencia que se aplicaba a los trabajadores. Pero los esfuerzos del joven movimiento no se dirig\u00edan contra el sistema capitalista como tal, sino tan s\u00f3lo a la abolici\u00f3n de sus m\u00e1s perniciosas excrecencias y a la implantaci\u00f3n de un tipo de vida humano y decoroso para el proletariado. \u00abUn buen jornal por una buena jornada de labor\u00bb, tal era el lema de aquellas primeras unions. Y como quiera que los patronos respondieron a tan modesta y absolutamente justa demanda de los trabajadores con la mayor brutalidad, estos \u00faltimos no tuvieron m\u00e1s remedio que recurrir a cualesquiera m\u00e9todos a su alcance, dadas las condiciones de su existencia.<\/p>\n<p>La gran significaci\u00f3n hist\u00f3rica del movimiento no radica en sus objetivos precisos, sino en el hecho de su propia aparici\u00f3n. El movimiento \u00abtradeunionista\u00bb volvi\u00f3 a dar una base a las masas desheredadas, a las que el apremio de las circunstancias econ\u00f3micas hab\u00eda arrastrado a los grandes n\u00facleos fabriles. Les renov\u00f3 su sentido social. La lucha de clases contra los explotadores, despert\u00f3 la solidaridad de los obreros y dio una nueva significaci\u00f3n a sus vidas. Infundi\u00f3 un aliento de nueva esperanza a las v\u00edctimas de una econom\u00eda de explotaci\u00f3n sin freno, y les mostr\u00f3 un camino que ofrec\u00eda la posibilidad de salvaguardar su existencia y defender su vejada dignidad humana. Robusteci\u00f3 la confianza del obrero en s\u00ed mismo y le devolvi\u00f3 la fe en el ma\u00f1ana. Adiestr\u00f3 a los trabajadores en la autodisciplina y en la resistencia organizada, despertando y desarrollando en ellos la conciencia de su fuerza y su importancia como factor social en la vida de la \u00e9poca. \u00c9ste fue el gran beneficio de aquel movimiento nacido de las necesidades debidas a la situaci\u00f3n y que \u00fanicamente puede desestimar quien sea ciego para los problemas sociales y carezca de simpat\u00eda por los sufrimientos del pr\u00f3jimo.<\/p>\n<p>Cuando, por fin, en 1824, las leyes contra las agrupaciones de obreros eran rechazadas; cuando el Gobierno y un sector de la clase media capaz de reflexionar se convencieron de que ni la m\u00e1s ruda de las persecuciones, de que ni el m\u00e1s despiadado de los procesos podr\u00eda acabar con aquella corriente, la organizaci\u00f3n de las <em>trade unions <\/em>se extendi\u00f3 por todo el pa\u00eds en un grado jam\u00e1s sospechado. Los primeros grupos locales se combinaron en m\u00e1s amplias uniones, dando al movimiento una positiva importancia. Ni las rachas reaccionarias del Gobierno pod\u00edan ya controlar aquel desarrollo. Lo \u00fanico que hicieron fue aumentar el n\u00famero de v\u00edctimas entre los afiliados, pero en manera alguna pudieron ya hacer retroceder aquel movimiento.<\/p>\n<p>La nueva oleada que surge del radicalismo pol\u00edtico en Inglaterra, despu\u00e9s de las largas guerras francesas, tuvo naturalmente una gran influencia tambi\u00e9n entre la clase obrera de Inglaterra. Hombres como Burdett, Henry Hunt, el mayor Cartwrighy y, sobre todo, Guillermo Cobbett, cuyo peri\u00f3dico <em>Political Register <\/em>alcanz\u00f3 un tiraje de setenta mil ejemplares despu\u00e9s de reducido el precio a dos peniques, eran las cabezas intelectuales del nuevo movimiento reformador. Dicho \u00f3rgano dirigi\u00f3 principalmente sus ataques a las leyes sobre el trigo, las <em>Combination Acts <\/em>de 1799-1800 y, sobre todo, contra el corrompido sistema electoral, bajo el cual incluso una vasta porci\u00f3n de la clase media estaba excluida del sufragio. Grandes m\u00edtines que ten\u00edan efecto en todas las zonas del pa\u00eds y especialmente en los distritos industriales del Norte, pusieron en movimiento a la multitud. Pero el Gobierno reaccionario de Castlereagh se opon\u00eda a toda reforma, y decidi\u00f3 desde el primer momento cortar el movimiento por la fuerza, de una manera definitiva. En 1819, sesenta mil personas se reunieron en el Petersfield de Manchester para formular una demanda en masa al Gobierno, y la manifestaci\u00f3n fue dispersada por la tropa, resultando cuatrocientas v\u00edctimas entre muertos y heridos.<\/p>\n<p>A la tormentosa agitaci\u00f3n del pa\u00eds contra los instigadores de la matanza de Peterfield, el Gobierno replic\u00f3 con las seis singulares leyes-mordaza, en virtud de las cuales quedaban virtualmente suspendidos el derecho de reuni\u00f3n y la libertad de prensa, y los reformadores expuestos a las m\u00e1s despiadadas persecuciones de los tribunales.<\/p>\n<p>Con motivo de la llamada \u00abconspiraci\u00f3n de la calle Cat\u00f3n\u00bb, asunto en el que Arturo Thistlewood y sus confabulados hab\u00edan proyectado el asesinato de los ministros, el Gobierno aprovech\u00f3 la ocasi\u00f3n deseada para proceder con rigor draconiano contra el movimiento reformador. El primero de mayo de 1820 Thistlewood y cuatro de sus camaradas pagaron su tentativa en la horca; qued\u00f3 por dos a\u00f1os suspendida el acta del <em>habeas corpus, <\/em>e Inglaterra se entreg\u00f3 a un r\u00e9gimen reaccionario, que no respet\u00f3 ninguno de los derechos de ciudadan\u00eda.<\/p>\n<p>Aquello paraliz\u00f3 por alg\u00fan tiempo el movimiento. Luego, la Revoluci\u00f3n francesa de julio de 1830 produjo una reanimaci\u00f3n del movimiento de reforma brit\u00e1nico, y esta vez tom\u00f3 un car\u00e1cter distinto. Otra vez se inflam\u00f3 la lucha por la modificaci\u00f3n parlamentaria. Pero una vez la burgues\u00eda vio la mayor parte de sus demandas satisfechas por el <em>Reform Bill <\/em>de 1832, victoria que deb\u00edan exclusivamente al en\u00e9rgico apoyo de los obreros, se opusieron a todo intento de reforma hacia el sufragio universal y apartaron a los obreros dej\u00e1ndoles con las manos vac\u00edas. Es m\u00e1s, el nuevo Parlamento vot\u00f3 una serie de leyes reaccionarias, en virtud de las cuales el derecho de los trabajadores a organizarse volv\u00eda a verse seriamente amenazado. Ejemplos salientes de tal legislaci\u00f3n son la ley de pobres de 1834, a la que ya he hecho referencia. Los obreros tuvieron, naturalmente, la sensaci\u00f3n de que hab\u00edan sido vendidos y traicionados, y esta sensaci\u00f3n que tuvo la clase obrera la llev\u00f3 a romper completamente con la clase media.<\/p>\n<p>El nuevo movimiento de reforma tuvo en adelante en\u00e9rgica expresi\u00f3n en el floreciente <em>Chartism, <\/em>al que es cierto qu\u00e9 una gran parte de la peque\u00f1a burgues\u00eda prest\u00f3 su apoyo, pero en el que el elemento proletario de todo el pa\u00eds tuvo una parte sumamente en\u00e9rgica. El cartismo, por supuesto, inscribi\u00f3 en su ense\u00f1a los seis puntos del <em>charter, <\/em>que ten\u00eda por objeto una reforma parlamentaria radical pero al mismo tiempo hab\u00eda incluido todas las reivindicaciones de los trabajadores y trataba, por todos los medios posibles de ataque, de convertirlas en realidad. As\u00ed, J. R. Stephens, uno de los jefes cartistas m\u00e1s influyentes, declar\u00f3 ante una gran multitud, en Manchester, que el cartismo no era una cuesti\u00f3n pol\u00edtica que pudiera quedar solventada con la concesi\u00f3n del sufragio universal, sino que deb\u00eda, por lo contrario, ser considerado como un problema de \u00abpan y manteca\u00bb, pues la Carta significaba buena vivienda, comida abundante, asociaciones humanas, y una moderada jornada de trabajo. Por esta raz\u00f3n, la propaganda en favor del proyecto de las diez horas jug\u00f3 tan importante papel en el movimiento.<\/p>\n<p>Con el movimiento cartista, Inglaterra entraba en un per\u00edodo revolucionario, y vastos c\u00edrculos de la clase trabajadora y tambi\u00e9n de la burguesa estaban convencidos de que se acercaba una guerra civil. Las grandes manifestaciones que ten\u00edan lugar en todas las regiones del pa\u00eds daban testimonio de lo deprisa que el movimiento se extend\u00eda, y las numerosas huelgas que se declaraban y la continua intranquilidad que reinaba entre los trabajadores te\u00f1\u00edan la situaci\u00f3n de tonos alarmantes. Los patronos, asustados, organizaron varias \u00abligas armadas\u00bb para la protecci\u00f3n de las vidas y la propiedad en los n\u00facleos industriales. Y esto dio por resultado que los obreros comenzaran tambi\u00e9n a armarse. Se adopt\u00f3 una resoluci\u00f3n en la Convenci\u00f3n cartista, reunida en Londres en marzo de 1839, que fue luego trasladada a Birmingham, por la cual quince de los mejores oradores fueron enviados por todo el pa\u00eds a que pusieran al pueblo al corriente de las finalidades del movimiento y a recoger firmas para la demanda cartista. Aquellos m\u00edtines se vieron concurridos por centenares de miles de personas, y revelaron c\u00f3mo respond\u00eda la masa popular al movimiento.<\/p>\n<p>El cartismo contaba con buen n\u00famero de portavoces inteligentes y llenos de esp\u00edritu de sacrificio, tales como Guillermo Lowell, Feargus O&#8217;Connor, Branterre O&#8217;Brien, J. R. Stephens, Enrique Hetherington, Jaime Watson, Enrique Vincent, Juan Taylor, A. H. Beaumont y Ernesto Jones, por no citar m\u00e1s que algunos de los m\u00e1s conocidos. Dirig\u00eda, adem\u00e1s, una prensa bastante difundida, peri\u00f3dicos entre los cuales algunos como <em>The Poor Man&#8217;s Guardian <\/em>-El Guardi\u00e1n del Pobre- y el <em>Northern Star <\/em>-Estrella del Norte- ejerc\u00edan gran influencia en la opini\u00f3n. El cartismo no era, en verdad, un movimiento con finalidades concretas, sino m\u00e1s bien un recipiente del descontento social de la hora, pero provoc\u00f3 una sacudida, especialmente en la clase obrera, a la cual preparaba para metas sociales de gran alcance. Tambi\u00e9n el socialismo recibi\u00f3 un en\u00e9rgico impulso en la \u00e9poca cartista, y las ideas de Guillermo Thompson, Juan Gray y, en especial, de Roberto Owen empezaron a difundirse ampliamente.<\/p>\n<p>En Francia, en B\u00e9lgica y la zona del Rin, donde el capitalismo industrial se estableci\u00f3 antes que en ninguna otra regi\u00f3n del Continente, fue acompa\u00f1ado de los mismos fen\u00f3menos y condujo, por la fuerza de las circunstancias, a los estadios iniciales del movimiento obrerista. Este movimiento se manifest\u00f3 en todos los pa\u00edses, en sus comienzos, de la misma manera primitiva, y poco a poco fue cediendo a una mayor comprensi\u00f3n, hasta que, por fin, penetrado de ideas socialistas, tuvo conceptos m\u00e1s fecundos, que le abrieron nuevas perspectivas sociales. La alianza del movimiento laborista con el socialismo ten\u00eda una importancia decisiva para ambos. Pero las ideas pol\u00edticas que influ\u00edan ya en tal escuela socialista, ya en otra, determinaron el car\u00e1cter del movimiento en cada circunstancia y tambi\u00e9n su visi\u00f3n hacia el futuro.<\/p>\n<p>En tanto que algunas escuelas del socialismo se mostraban poco inclinadas a acoger el joven movimiento obrerista, otras reconocieron enseguida la importancia del mismo, como preliminar de la realizaci\u00f3n del socialismo. Comprendieron que deb\u00edan considerar misi\u00f3n suya el tomar parte activa en las luchas diarias de los trabajadores, para que las agitadas masas se percataran de la relaci\u00f3n directa que hab\u00eda entre sus peticiones inmediatas y los objetivos socialistas. El proyectarse dichas luchas fuera de las necesidades del momento, da una visi\u00f3n perfecta de la profunda importancia que tiene la liberaci\u00f3n del proletariado para la total supresi\u00f3n de los salarios de esclavitud. Aunque nacido de las perentorias necesidades moment\u00e1neas, el movimiento comportaba el germen de algo por venir, y eso era lo que hab\u00eda de ofrecer nuevas metas a la vida. Todo lo nuevo surge de la realidad vital del ser. Los mundos nuevos no se engendran en el vac\u00edo de las ideas abstractas, sino en la brega por el pan de cada d\u00eda, en esa lucha incesante y dura que las necesidades y preocupaciones de la hora imponen, velando simplemente por los requerimientos indispensables de la vida. En la constante pelea contra los ya existentes, la nueva lucha va tomando forma y cobra virulencia. El que no acierte a justipreciar las realizaciones del presente, no est\u00e1 capacitado para conquistar un porvenir mejor para s\u00ed y para sus semejantes.<\/p>\n<p>En sus cotidianas batallas contra los patronos y sus aliados, los trabajadores adquieren gradualmente un m\u00e1s profundo sentido de la lucha. Al comienzo, se proponen tan s\u00f3lo una mejora en las condiciones de vida de los productores, dentro del orden social vigente; pero, poco a poco, descubren la ra\u00edz desnuda del mal: el monopolio econ\u00f3mico y sus secuelas pol\u00edticas y sociales. Para que as\u00ed lo vaya comprendiendo el obrero, la lucha cotidiana tiene mayor claridad que las m\u00e1s bellas disertaciones te\u00f3ricas. Nada puede grabarse en la imaginaci\u00f3n y el alma del trabajador tan profundamente como esta pesada lucha por el pan cotidiano, nada le abre la inteligencia para comprender las ense\u00f1anzas socialistas como el constante forcejeo por las necesidades de la vida.<\/p>\n<p>Y como en los tiempos de la dominaci\u00f3n feudalista los vasallos del campo, los labriegos, con sus frecuentes levantamientos -que al principio no ten\u00edan m\u00e1s finalidad que arrancar a los se\u00f1ores feudales ciertas concesiones que significaban alguna mejora en su terrible tipo de vida-, preparaban la Gran Revoluci\u00f3n, gracias a la cual se llev\u00f3 pr\u00e1cticamente a cabo la abolici\u00f3n de los privilegios de feudo; as\u00ed tambi\u00e9n las innumerables guerras del trabajo, dentro de la sociedad capitalista, constituyen, pudiera decirse, la preparaci\u00f3n para la gran revoluci\u00f3n social del futuro, que har\u00e1 del socialismo una realidad viva. Sin las continuas rebeliones de los campesinos -Taine informa que de 1781 a la toma de la Bastilla se produjeron cerca de quinientas rebeliones agrarias en casi todo el territorio de Francia- la idea de lo pernicioso que es el r\u00e9gimen de servidumbre, el feudalismo, jam\u00e1s hubiera penetrado en la cabeza de la masa.<\/p>\n<p>Esto es lo que ocurre, precisamente, en las luchas econ\u00f3micas y sociales de la clase trabajadora moderna. Ser\u00eda un completo error juzgarlas solamente en el terreno de su origen material o de sus inmediatas consecuencias pr\u00e1cticas, y pasar por alto su significaci\u00f3n psicol\u00f3gica. A no ser por los conflictos diarios entre el trabajo y el capital, no llegar\u00edan las doctrinas socialistas, alumbradas en la mente de ciertos pensadores aislados, a convertirse en algo vivo en cuerpo y sangre; no llegar\u00edan a cobrar ese car\u00e1cter peculiar que hace de ellas un movimiento de masas, encarnaci\u00f3n de un nuevo ideal de cultura para el ma\u00f1ana.<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>LOS PRECURSORES DEL SINDICALISMO.<\/strong><\/p>\n<p><strong><em>Roberto Owen y el movimiento laborista ingl\u00e9s. &#8211; La gran Trade Union Nacional Consolidada. &#8211; Guillermo Benbow y la idea de la huelga general. Per\u00edodo de reacci\u00f3n. &#8211; Evoluci\u00f3n de las organizaciones obreristas en Francia. &#8211; La Asociaci\u00f3n Internacional de Trabajadores. &#8211; Nuevo concepto del sindicalismo. &#8211; La idea de los Consejos obreros. &#8211; Consejos obreros contra dictadura. &#8211; Bakunin en la organizaci\u00f3n econ\u00f3mica de los trabajadores. &#8211; Adopci\u00f3n de la pol\u00edtica parlamentaria por Marx y Engels, y fin de la Internacional<\/em><\/strong><em>.<\/em><\/p>\n<p>La penetraci\u00f3n de las ideas socialistas en el movimiento laborista condujo a tendencias que tienen inequ\u00edvoca relaci\u00f3n con el sindicalismo revolucionario de hoy. Estas tendencias comenzaron a desenvolverse en Inglaterra, cuna de la gran industria capitalista moderna, y durante alg\u00fan tiempo influyeron poderosamente en los sectores m\u00e1s avanzados de la clase trabajadora inglesa. Despu\u00e9s del repudio de las <em>Combination Acts, <\/em>el esfuerzo de los obreros se encamin\u00f3, principalmente, a dar mayor amplitud a las organizaciones de tipo sindical, o <em>trade unions, <\/em>pues las ense\u00f1anzas pr\u00e1cticas hab\u00edan demostrado que las organizaciones meramente locales no pod\u00edan rendir el apoyo deseado en las luchas sostenidas por el pan cotidiano. Todav\u00eda estos esfuerzos no se fundaban, al principio, en conceptos sociales muy profundos. Los trabajadores, salvo por lo que hace a la influencia ejercida sobre ellos por el movimiento reformista pol\u00edtico de la \u00e9poca, carec\u00edan de miras ajenas al mejoramiento inmediato de su situaci\u00f3n econ\u00f3mica. Hasta comienzos de 1830 no se hicieron patentes en el movimiento laborista ingl\u00e9s, las influencias de las ideas socialistas, y la aparici\u00f3n de las mismas se debi\u00f3, principalmente, a la agitadora propaganda de Roberto Owen y sus pros\u00e9litos.<\/p>\n<p>Pocos a\u00f1os antes de reunirse el llamado Parlamento Reformista, se fund\u00f3 la <em>Uni\u00f3n Nacional de las Clases Trabajadoras, <\/em>cuyos componentes m\u00e1s importantes eran los obreros de las industrias textiles. Aquella uni\u00f3n resumi\u00f3 sus demandas en los siguientes puntos: 1\u00ba A cada obrero, el valor \u00edntegro de su trabajo; 2\u00ba Protecci\u00f3n de los trabajadores contra los patronos, por todos los medios adecuados, medios que se desprender\u00e1n autom\u00e1ticamente de las circunstancias y las condiciones corrientes de la vida; 3\u00ba Reforma del Parlamento y sufragio universal para todos, hombres y mujeres; 4\u00ba Cultura de los obreros sobre los problemas econ\u00f3micos.<\/p>\n<p>Resalta en estas demandas la influencia del movimiento pol\u00edtico reformista que, por entonces, tuvo a todo el pa\u00eds bajo su sugesti\u00f3n pero, a la vez, se advierten expresiones tomadas de Roberto Owen.<\/p>\n<p>El a\u00f1o 1832 se produjo el proyecto de ley de Reforma, que desvaneci\u00f3 las ilusiones de la clase trabajadora. Cuando el proyecto pas\u00f3 a ser ley se vio que, en realidad, la clase media hab\u00eda ganado una gran victoria sobre la aristocracia terrateniente, pero los obreros comprobaron que, una vez m\u00e1s, se les hab\u00eda traicionado y que la burgues\u00eda se hab\u00eda valido de ellos para que le \u00absacaran las casta\u00f1as del fuego\u00bb El resultado fue una general desilusi\u00f3n y la convicci\u00f3n, que se extendi\u00f3 r\u00e1pidamente, de que la clase trabajadora no pod\u00eda contar con la alianza de la burgues\u00eda. Si antes la lucha de clases hab\u00eda sido una actualidad surgida espont\u00e1neamente de los conflictos provocados por el forcejeo de los intereses econ\u00f3micos de las clases ricas y las despose\u00eddas, a partir de aquel momento se convirti\u00f3 en algo consciente, por parte de los obreros, y ello dio un rumbo determinado a la actuaci\u00f3n de \u00e9stos. El cambio operado en la mentalidad de los trabajadores aparece claramente revelado en numerosas citas que pudieran hacerse de la prensa de aquellos a\u00f1os. Los trabajadores empezaron a comprender que su fuerza positiva radicaba en el hecho de que ellos eran los productores, y cuanto m\u00e1s claramente ve\u00edan su fracaso pol\u00edtico, tanto m\u00e1s arraigaba en ellos la convicci\u00f3n de su importancia como factor de la econom\u00eda social.<\/p>\n<p>En este sentido robusteci\u00f3 grandemente tal seguridad la propaganda de Roberto Owen, quien ganaba por momentos una recia influencia entre las filas del laborismo organizado. Owen se percataba de que el r\u00e1pido crecimiento de las organizaciones laboristas en forma sindical suministraba una firme base a sus esfuerzos por alterar fundamentalmente el orden de la econom\u00eda capitalista, y esto le llenaba de la mayor esperanza. Mostr\u00f3 a los trabajadores que el conflicto entre el capital y el trabajo, tal como estaba planteado, no se resolver\u00eda nunca por medio de los combates ordinarios en torno a los jornales, por m\u00e1s que, en realidad, no ocult\u00f3 la gran importancia de esa lucha a los obreros. Por otra parte, se esforz\u00f3 en persuadir a los trabajadores de que nada pod\u00edan esperar de los cuerpos legislativos, y que, por consiguiente, no ten\u00edan m\u00e1s remedio que tomar sus asuntos por su cuenta. Estas ideas tuvieron eco en los sectores m\u00e1s avanzados de la clase trabajadora de Inglaterra, manifest\u00e1ndose as\u00ed, en primer lugar, de manera muy decidida, en el ramo de la construcci\u00f3n. En efecto, la <em>Builder&#8217;s Unio<\/em>n, en la que se concentraban un considerable n\u00famero de sindicatos locales de dicho ramo, fue por entonces una de las organizaciones laboristas m\u00e1s avanzadas y activas, verdadera espina clavada en la carne de las empresas.<\/p>\n<p>En el a\u00f1o 1831, Owen present\u00f3 sus planes para la reconstrucci\u00f3n de la sociedad, ante una reuni\u00f3n de delegados de dicha Uni\u00f3n, en Manchester. Era un proyecto equivalente a un socialismo gremial, seg\u00fan el cual deb\u00edan establecerse cooperativas de producci\u00f3n bajo el control de las <em>trade unions <\/em>o sindicatos. Fueron adoptadas dichas proposiciones; mas poco despu\u00e9s, la Uni\u00f3n de la Construcci\u00f3n se vio envuelta en una serie de conflictos, cuyo lamentable resultado fue que se viera seriamente amenazada la misma existencia de la organizaci\u00f3n, lo cual malogr\u00f3 todos los esfuerzos que se hab\u00edan hecho siguiendo la orientaci\u00f3n de Owen.<\/p>\n<p>No se desalent\u00f3 \u00e9ste viendo lo que suced\u00eda, antes bien, redobl\u00f3 el celo con que actuaba. En 1833 convoc\u00f3 en Londres una conferencia de <em>trade unions y <\/em>organizaciones cooperativistas, en la cual expuso con agotadora insistencia su plan de reconstrucci\u00f3n social, que deb\u00eda ser llevado a efecto por los mismos trabajadores. Los informes de los delegados que asistieron a dicho acto revelan claramente la influencia que tales ideas volvieron a ejercer y cu\u00e1n vivo esp\u00edritu creador animaba en aquellos tiempos a los c\u00edrculos avanzados del proletariado brit\u00e1nico. El peri\u00f3dico <em>The Poor Man&#8217;s Guardian <\/em>resum\u00eda muy acertadamente su informaci\u00f3n sobre la conferencia de Londres en las siguientes palabras:<\/p>\n<p>\u00abPero muy distinto de los objetivos mezquinos de todas las anteriores combinaciones, es el que anima ahora al congreso de delegados. Sus informes demuestran que la clase obrera aspira a un cambio social completo -cambio que supone la subversi\u00f3n total del orden vigente en el mundo-. Aspiran a hallarse en la cima y no en el fondo de la sociedad: o mejor, que no exista arriba ni abajo\u00bb<\/p>\n<p>El resultado inmediato de dicha conferencia fue la fundaci\u00f3n de la <em>Grand National Consolidated Trade Union of Great Britain and Ireland <\/em>-Gran Uni\u00f3n Industrial Consolidada de la Gran Breta\u00f1a e Irlanda-, a comienzos de 1834. Eran tiempos de agitaci\u00f3n. Todo el pa\u00eds estaba trastornado por innumerables huelgas y <em>lock-outs <\/em>y el n\u00famero de obreros afiliados a las organizaciones subi\u00f3 r\u00e1pidamente a 800.000. La fundaci\u00f3n de la GNC se produjo por la suma de esfuerzos encaminados a reunir las organizaciones diseminadas en una gran federaci\u00f3n que tendr\u00eda que dar una gran fuerza efectiva a las actuaciones obreras. Pero lo que distingui\u00f3 esta alianza de todo lo que se hab\u00eda hecho por esfuerzos anteriores, era que la nueva organizaci\u00f3n no ten\u00eda por objetivo el tradeunionismo en s\u00ed mismo, ni la colaboraci\u00f3n del proletariado con los pol\u00edticos reformistas. La GNC fue concebida como organizaci\u00f3n de lucha para dar la mayor ayuda posible a los trabajadores en su pelea cotidiana por la mejora necesaria de sus condiciones de vida y trabajo, pero al mismo tiempo se hab\u00eda se\u00f1alado por meta el derrumbamiento de la econom\u00eda capitalista en su conjunto, a fin de sustituirla por la cooperaci\u00f3n del trabajo entre los productores, con exclusi\u00f3n de todo lo que fueran beneficios individuales, mas con la seguridad de la satisfacci\u00f3n de las necesidades de todos. La GNC era la estructura dentro de la cual hallar\u00edan expresi\u00f3n tales aspiraciones y ser\u00edan convertidas en realidad.<\/p>\n<p>Los organizadores quer\u00edan agrupar en estas federaciones a todos los asalariados del taller y del campo y agruparles de acuerdo con las diversas ramas de la producci\u00f3n. Cada industria constituir\u00eda una divisi\u00f3n especial que entender\u00eda en las condiciones peculiares de su actividad productiva y en las consiguientes funciones administrativas. All\u00ed donde esto fuera posible, los trabajadores de las diversas ramas de la producci\u00f3n ten\u00edan que proceder al establecimiento de instalaciones cooperativas que se pondr\u00edan sus productos en el mercado de consumo al coste real, incluyendo los gastos de administraci\u00f3n. La organizaci\u00f3n universal se encargar\u00eda de ligar las industrias separadas en todos los organismos y de regular sus intereses mutuos. El cambio de productos de las f\u00e1bricas cooperativas se efectuar\u00eda en los llamados bazares laboristas y por medio de una moneda especial de puro cambio y de bonos de trabajo. Por medio de una r\u00e1pida extensi\u00f3n confiaban desplazar la competencia capitalista y por consiguiente proceder a una reorganizaci\u00f3n completa de la sociedad.<\/p>\n<p>Al mismo tiempo, esas empresas cooperativas de la agricultura y de la industria facilitar\u00edan la lucha de cada d\u00eda sostenida por los obreros en el mundo del capital. As\u00ed aparece especialmente en tres de los siete puntos en los que la GNC cifraba sus demandas:<\/p>\n<p>\u00abComo quiera que la tierra es la fuente de lo primordial para la vida, y siendo as\u00ed que sin poseerla, las clases productoras seguir\u00e1n siendo siempre, en mayor o menor grado, subsidiarias de los capitalistas que detentan la moneda, y por lo mismo estar\u00e1n a merced de las fluctuaciones del cambio y del comercio, este comit\u00e9 advierte que las uniones habr\u00e1n de hacer un gran esfuerzo para asegurarse aquellas porciones de tierra arrendada, seg\u00fan las posibilidades de sus fondos, de manera que en toda eventualidad, los trabajadores puedan procurarse la mayor parte, si no la totalidad, de su sustento, bajo la direcci\u00f3n de superintendentes agrarios de experiencia, producci\u00f3n que no podr\u00eda utilizarse para disminuir el coste de la mano de obra en todos los ramos, sino que, al contrario, tender\u00eda a subirlos, descartando la superflua distribuci\u00f3n actual de las manufacturas\u00bb<\/p>\n<p>Sin embargo, el comit\u00e9 desea recomendar encarecidamente, en todos los casos de huelgas y de paros que, all\u00ed donde sea factible, los hombres se empleen en la manufactura o producci\u00f3n de todas aquellas mercanc\u00edas que puedan ser demandadas por otros hermanos unionistas, y que para dicho fin todos los locales de la organizaci\u00f3n deben tener un cuarto de trabajo o taller, donde esas mercanc\u00edas puedan fabricarse por cuenta de cada local, que establecer\u00e1 los acuerdos adecuados para proveerse del material necesario\u00bb<\/p>\n<p>Y, en todos los casos en que sea factible, cada distrito o ramo establecer\u00e1 uno o dos dep\u00f3sitos de provisiones y g\u00e9neros de uso dom\u00e9stico; por este procedimiento los trabajadores podr\u00e1n proveerse de las mejores mercanc\u00edas a precios un poco m\u00e1s caros que al por mayor\u00bb<\/p>\n<p>La GNC, por consiguiente, fue concebida por sus fundadores como una alianza de sindicatos y cooperativas. Por su participaci\u00f3n pr\u00e1ctica en los asuntos cooperativos el obrero se capacitar\u00eda para la administraci\u00f3n de la industria y, por tanto, se ir\u00eda poniendo en condiciones de controlar cada d\u00eda m\u00e1s amplias zonas de la producci\u00f3n social, hasta que, por fin, toda la econom\u00eda social ser\u00eda dirigida por sus mismos productores y se pondr\u00eda t\u00e9rmino a toda explotaci\u00f3n. Estas ideas fueron expuestas con sorprendente diafanidad en los m\u00edtines de trabajadores y de manera especial en la prensa obrerista. Por ejemplo, hojeando la publicaci\u00f3n <em>The Pioneer, <\/em>\u00f3rgano de la GNC, administrada por Jaime Morrison, se hallan con frecuencia argumentos que suenan completamente a cosa actual. As\u00ed se advierte, sobre todo, en la pol\u00e9mica con los reformistas pol\u00edticos que hab\u00edan inscrito en su ense\u00f1a la reconstituci\u00f3n democr\u00e1tica de la C\u00e1mara de Comunes. Se les contestaba que a los trabajadores les ten\u00edan completamente sin cuidado los esfuerzos que se hicieran en ese sentido, puesto que la transformaci\u00f3n social en forma socialista convertir\u00eda el Parlamento en cosa superflua. En su lugar funcionar\u00edan los cuadros o consejos obreros y las federaciones industriales, los cuales no tendr\u00edan que preocuparse m\u00e1s que de los problemas de la producci\u00f3n y el consumo en inter\u00e9s de todo el pueblo. Tales organizaciones estaban llamadas a hacer suyas las funciones que desempe\u00f1aban a la saz\u00f3n las empresas privadas; la propiedad en com\u00fan de toda la riqueza social har\u00eda que fuera completamente in\u00fatil toda instituci\u00f3n pol\u00edtica. La riqueza de la naci\u00f3n no estar\u00eda determinada nunca m\u00e1s por la cantidad de mercanc\u00edas producidas sino por el bien personal que cada ciudadano recibiera naturalmente en el nuevo orden. En lo porvenir, la C\u00e1mara de Comunes ser\u00eda la <em>House of Trades: <\/em>C\u00e1mara de Sindicatos o C\u00e1mara de Productores.<\/p>\n<p>La GNC tuvo una extraordinaria acogida entre los obreros. En pocos meses abarcaba a m\u00e1s de medio mill\u00f3n de miembros, y aunque al principio sus verdaderos m\u00f3viles s\u00f3lo eran comprendidos por los elementos intelectualmente m\u00e1s activos de la clase trabajadora, al menos la gran masa reconoc\u00eda que una organizaci\u00f3n de tales proporciones pesar\u00eda mucho m\u00e1s en favor de sus reivindicaciones que los grupos locales. La agitaci\u00f3n en favor de la jornada de diez horas tuvo un apoyo firme en todos los sectores de la clase trabajadora inglesa, y la GNC reforz\u00f3 la demanda con toda energ\u00eda. En este movimiento tomaron parte muy principal el propio Owen y sus \u00edntimos amigos Doherty, Fielden y Grant. No obstante, los militantes de la GNC ten\u00edan poca confianza en la legislaci\u00f3n, y se dedicaron a inculcar en los obreros la idea de que las diez horas de jornada laborable s\u00f3lo se alcanzar\u00edan por la acci\u00f3n econ\u00f3mica conjunta de la totalidad del cuerpo proletario. \u00abLos adultos, en las f\u00e1bricas, tienen que unirse para establecer por s\u00ed mismos su <em>Proyecto de jornada corta\u00bb <\/em>Tal fue la consigna.<\/p>\n<p>La idea de la huelga general cont\u00f3 en aquellos d\u00edas con la simpat\u00eda indivisa de los trabajadores organizados. A comienzos de 1832, Guillermo Benbow, uno de los campeones m\u00e1s activos del movimiento, public\u00f3 un folleto titulado <em>Grand National Holiday and Congress of the Productive Classes <\/em>-Gran fiesta nacional y congreso de las clases productoras-, que tuvo una enorme circulaci\u00f3n y en el que se trataba por primera vez y con plena amplitud la idea de la huelga general y de su importancia para la clase trabajadora. Benbow dec\u00eda a los obreros que si la venta de su potencia de trabajo era la causa de su esclavitud, en tal caso el medio adecuado para libertarse era la negativa a trabajar. Un instrumento semejante de guerra social ahorraba todo empleo de fuerza f\u00edsica y pod\u00eda dar resultados incomparablemente mayores que el mejor de los ej\u00e9rcitos. Lo que se necesitaba, simplemente, para provocar el derrocamiento del sistema de la injusticia organizada, era que los trabajadores se percataran de la importancia de tan poderosa arma y aprendiesen a usarla con inteligencia. Benbow se anticipaba a dar ya algunas sugerencias para llegar a la huelga general en todo el pa\u00eds, proponiendo la composici\u00f3n de comit\u00e9s locales, de suerte que la conflagraci\u00f3n se produjera a base de una fuerza elemental prevista, y estas ideas fueron recogidas con entusiasmo por los trabajadores.<\/p>\n<p>El r\u00e1pido crecimiento de la GNC y m\u00e1s a\u00fan el esp\u00edritu que de la misma emanaba, llen\u00f3 a los patronos de oculto temor y de ciego odio contra la nueva estructura proletaria. Comprend\u00edan que les era indispensable tratar de sofocar el movimiento en el acto, sin darle tiempo a que se extendiera m\u00e1s y a que construyese y afirmase sus grupos locales. Toda la prensa burguesa denunciaba los \u00abfines criminales\u00bb de la GNC y proclamaba un\u00e1nimemente que arrastraba al pa\u00eds a la cat\u00e1strofe. Los propietarios de las f\u00e1bricas de todos los ramos de la industria asediaron al Parlamento con peticiones para que se tomaran con urgencia medidas contra las \u00abcombinaciones ilegales\u00bb, y en particular contra la colaboraci\u00f3n de los trabajadores de distintas categor\u00edas de producci\u00f3n en los conflictos industriales. Muchos patronos plantearon al personal su llamado \u00abdocumento\u00bb, en el que se colocaba al jornalero en la alternativa de abandonar el sindicato o quedar la calle por cierre voluntario, o sea <em>lock-out.<\/em><\/p>\n<p>Cierto que el Parlamento no se atrevi\u00f3 a resucitar las <em>Combinations Acts, <\/em>pero el Gobierno alent\u00f3 a los magistrados para que los tribunales trataran los \u00abexcesos\u00bb de los obreros con la mayor severidad, dentro del l\u00edmite de las leyes vigentes. Y lo hicieron as\u00ed sin miramiento, vali\u00e9ndose en muchos casos del hecho de que muchos sindicatos conservaban de los d\u00edas de su actividad clandestina, antes de ser rechazada la legislaci\u00f3n propuesta en las <em>Combinations Acts, <\/em>la f\u00f3rmula del juramento y de otras ceremonias, cosa que consideraban contraria a la letra de la ley. Centenares de trabajadores fueron sentenciados a castigos horrorosos por las causas m\u00e1s triviales. Entre las sentencias terroristas que se dictaban, la que recay\u00f3 sobre seis trabajadores del campo, en Dorchester, levant\u00f3 una enconada indignaci\u00f3n. Por influencia de la GNC, los campesinos de Tolpuddle, pueblecillo vecino de Dorchester, hab\u00edan constituido un sindicato y ped\u00edan aumento de jornal, de siete a ocho chelines semanales. Poco despu\u00e9s, seis trabajadores del campo fueron detenidos y se les conden\u00f3 a la pena tremenda de extradici\u00f3n a las colonias penales de Australia por siete a\u00f1os. Su delito era pertenecer a un sindicato.<\/p>\n<p>As\u00ed fue como la CNG se vio envuelta, desde el principio, en una larga serie de importantes batallas por los salarios, siendo adem\u00e1s procesada constantemente y con encono, de manera que apenas le quedaba tiempo para prestar la atenci\u00f3n debida a la educaci\u00f3n de las masas. Acaso no estaba maduro el tiempo para esa obra. Muchos de sus miembros volvieron al cartismo, que recobraba vida y que aceptaba muchas de sus peticiones inmediatas. Al mismo tiempo que no abandonaban otros aspectos de la lucha, mantuvieron la propaganda en favor de la huelga general, campa\u00f1a que culmin\u00f3, en 1842, en un gran movimiento que paraliz\u00f3 todas las industrias de Lancashire, Yorkshire, Staffordshire, las Potteries, Gales y las zonas carbon\u00edferas de Escocia. Pero la significaci\u00f3n genuina del movimiento se hab\u00eda evaporado, y Owen tuvo raz\u00f3n al acusar al cartismo de que conced\u00eda demasiada importancia a la reforma pol\u00edtica y de que mostraba escasa comprensi\u00f3n de las grandes cuestiones econ\u00f3micas. Las desdichadas revoluciones de 1848-1849 en el Continente contribuyeron tambi\u00e9n al descr\u00e9dito del movimiento cartista, y el movimiento tradeunionista puro volvi\u00f3 a dominar, por varios a\u00f1os, en el campo del movimiento obrerista ingl\u00e9s.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n en Francia la alianza del socialismo con el movimiento obrerista condujo a r\u00e1pidas tentativas proletarias para derribar el orden econ\u00f3mico capitalista y preparar el camino a un nuevo desenvolvimiento social. El antagonismo existente entre las clases trabajadoras y la burgues\u00eda, que acababa de cobrar dominio, se manifest\u00f3 asimismo con claridad durante las tormentas de la gran Revoluci\u00f3n. Antes de la Revoluci\u00f3n los trabajadores se hab\u00edan unido en los llamados <em>Compagnonnages, <\/em>cuyo origen puede buscarse en el siglo XV. Eran asociaciones de oficiales y art\u00edfices que conservaban ceremonias peculiares desde la Edad Media, cuyos miembros estaban comprometidos a darse mutua asistencia y que se afanaban en los asuntos que motivaban su agrupamiento, pero que asimismo proced\u00edan a plantear huelgas y boicots en defensa de sus intereses econ\u00f3micos perentorios. Con la supresi\u00f3n de los gremios y el desarrollo de la industria moderna, dichas corporaciones perdieron gradualmente su importancia y dieron paso a nuevas formas de organizaci\u00f3n proletaria.<\/p>\n<p>En virtud de la ley de 21 de agosto de 1790, a todos los ciudadanos se les reconoci\u00f3 el derecho de libre asociaci\u00f3n, dentro de lo consentido por las leyes en vigor, y los trabajadores no desaprovecharon esta autorizaci\u00f3n y se organizaron en uniones sindicales para salvaguardar sus intereses contra los designios de los patronos. Sigui\u00f3 una serie de huelgas locales, especialmente en el ramo de la construcci\u00f3n, y ello caus\u00f3 a los patronos considerables preocupaciones, pues ve\u00edan que la organizaci\u00f3n obrera iba en auge, contando ya 80.000 miembros s\u00f3lo en Par\u00eds.<\/p>\n<p>Los patronos elevaron una Memoria al Gobierno denunciando las asociaciones obreras y pidiendo la protecci\u00f3n del Estado contra aquella \u00abnueva tiran\u00eda\u00bb que pretend\u00edan era una intromisi\u00f3n en el derecho de libre contrataci\u00f3n entre patrono y empleado. El Gobierno respondi\u00f3 con agrado a tal demanda y prohibi\u00f3 todas las agrupaciones que tuvieran por finalidad modificar las condiciones corrientes del trabajo, alegando, por todo pretexto, que no pod\u00eda consentir la existencia de un Estado dentro del Estado. Semejante prohibici\u00f3n estuvo en vigor hasta 1864. Pero tambi\u00e9n en esto se demostr\u00f3 que son m\u00e1s fuertes las circunstancias que la ley. Lo mismo que los obreros ingleses, los de Francia recurrieron a la formaci\u00f3n de asociaciones secretas, ya que la ley les negaba el derecho de plantear sus reclamaciones abiertamente.<\/p>\n<p>Las llamadas <em>mutualit\u00e9s, <\/em>inofensivas sociedades mutuas de beneficencia, serv\u00edan con frecuencia a este objeto de m\u00e1scara, tendiendo el velo de la legalidad sobre las organizaciones de resistencia denominadas <em>soci\u00e9t\u00e9s de r\u00e9sistence, <\/em>las cuales tuvieron, es cierto, que sufrir con frecuencia ruda persecuci\u00f3n y hacer muchos sacrificios, pero ninguna ley fue capaz de aplastarlas y vencer su tenacidad. Bajo el reinado de Luis Felipe, se robusteci\u00f3 a\u00fan m\u00e1s la legislaci\u00f3n contra las agrupaciones obreras, mas ni as\u00ed se pudo evitar el r\u00e1pido crecimiento de las sociedades de resistencia, ni el desarrollo de una serie de grandes movimientos huelgu\u00edsticos, provocados por su actuaci\u00f3n subterr\u00e1nea. Uno de los episodios de aquella lucha fue la huelga de tejedores de Lyon de 1831, que constituy\u00f3 un acontecimiento de importancia europea. La cruda necesidad oblig\u00f3 a aquellos trabajadores a oponer una resistencia desesperada a la rapacidad de los patronos, y a causa de la intervenci\u00f3n de la fuerza armada el conflicto degener\u00f3 en una franca rebeli\u00f3n, en la que los obreros llevaban su bandera con este lema: \u00ab\u00a1Vivir trabajando o morir combatiendo!\u00bb<\/p>\n<p>Ya en el a\u00f1o 1830, muchas de aquellas asociaciones obreras se hab\u00edan puesto al corriente de las ideas socialistas, y despu\u00e9s de la revoluci\u00f3n de febrero de 1848 ese conocimiento sirvi\u00f3 de base al movimiento de las <em>Asociaciones de Trabajadores <\/em>franceses, movimiento cooperativo con una tendencia sindical, que trabajaba, con un esfuerzo constructivo, por dar nueva forma a la sociedad. En su historia del movimiento, S. Engl\u00c3\u00a4nder hace llegar el n\u00famero de dichas asociaciones a unas dos mil. Pero el golpe de Estado de Luis Bonaparte puso fin a estos alentadores comienzos, como a tantos otros.<\/p>\n<p>No se produjo una reanimaci\u00f3n de las doctrinas de un socialismo militante y constructivo hasta la fundaci\u00f3n de la Asociaci\u00f3n Internacional de los Trabajadores, y a partir de este d\u00eda, se difundieron r\u00e1pidamente. La Internacional, que tan gran influencia ha ejercido en el desarrollo intelectual del cuerpo obrero de Europa y que aun hoy d\u00eda no ha perdido su atracci\u00f3n magn\u00e9tica en los pa\u00edses latinos, fue creada en 1864, en colaboraci\u00f3n, por los obreros ingleses y franceses. Fue la primera gran tentativa de unir a los trabajadores de todos los pa\u00edses en una alianza internacional, que deb\u00eda abrir el camino hacia la liberaci\u00f3n social y econ\u00f3mica de la clase trabajadora. Desde el principio se distingui\u00f3 de todas las formas del radicalismo pol\u00edtico burgu\u00e9s, pues se\u00f1alaba que la dependencia econ\u00f3mica de los trabajadores en relaci\u00f3n con los due\u00f1os de las materias primas y los instrumentos de trabajo, era la causa de la esclavitud que se manifestaba en forma de miseria social, degradaci\u00f3n intelectual y opresi\u00f3n pol\u00edtica. Por tal raz\u00f3n proclamaba en sus estatutos la liberaci\u00f3n econ\u00f3mica de la clase obrera como supremo objetivo al que toda actividad pol\u00edtica deb\u00eda quedar subordinada.<\/p>\n<p>Siendo su finalidad principal unir a las diversas facciones del movimiento social europeo, la estructura org\u00e1nica de la vasta alianza obrera se asentaba en los principios del federalismo, de manera que se garantizaba a cada escuela particular la posibilidad de trabajar por el objetivo com\u00fan, de acuerdo con sus propias convicciones y a base de las condiciones peculiares de cada pa\u00eds. La Internacional no defend\u00eda ning\u00fan sistema social definido: era m\u00e1s bien expresi\u00f3n de un movimiento cuyos principios te\u00f3ricos maduraban lentamente, en las luchas pr\u00e1cticas de la vida cotidiana, y que tomaba m\u00e1s clara forma a cada etapa de su pujante crecimiento. La primera necesidad era acercar m\u00e1s entre s\u00ed a los obreros de unos y otros pa\u00edses, hacerles comprender que su esclavitud econ\u00f3mica y social tiene en todas partes id\u00e9nticas causas, y que, por consiguiente, la expresi\u00f3n de su solidaridad deb\u00eda ir m\u00e1s all\u00e1 de las fronteras artificiales del Estado, en vista de que \u00e9ste no se hallaba ligado a los presuntos intereses de la naci\u00f3n, sino a una parte, la de la clase a que esos intereses pertenecen.<\/p>\n<p>Los esfuerzos pr\u00e1cticos de aquellas secciones para terminar con la importaci\u00f3n de esquiroles extranjeros en \u00e9pocas de forcejeo industrial, y para facilitar asistencia moral y material a los trabajadores militantes de todo el mundo por medio de colectas internacionales, contribuy\u00f3 m\u00e1s que las m\u00e1s bellas teor\u00edas al desarrollo de una conciencia internacional proletaria. Dieron al trabajador una ense\u00f1anza pr\u00e1ctica sobre filosof\u00eda social. Es un hecho que despu\u00e9s de toda huelga importante la afiliaci\u00f3n a la Internacional sub\u00eda magn\u00edficamente, y la convicci\u00f3n de su natural coherencia y homogeneidad se robustec\u00eda constantemente.<\/p>\n<p>As\u00ed la Internacional se convirti\u00f3 en la gran maestra del movimiento socialista obrero y hac\u00eda que el mundo capitalista se afrontase con el mundo internacional del trabajo, cada vez m\u00e1s ligado, en su conjunto, por firmes lazos de solidaridad proletaria. Los dos primeros congresos de la Internacional, en Ginebra de 1866 y en Lausana al a\u00f1o siguiente, se caracterizaron por un esp\u00edritu relativamente moderado. Constituyeron los primeros esfuerzos en la tentativa de un movimiento que iba cobrando poco a poco la idea clara de su misi\u00f3n y que pugnaba por hallar expresi\u00f3n definida. Los movimientos huelgu\u00edsticos de Francia, B\u00e9lgica, Suiza y otros pa\u00edses dieron a la Internacional un poderoso impulso y revolucionaron el pensamiento de los obreros, transformaci\u00f3n a la que no contribuy\u00f3 en lo m\u00e1s m\u00ednimo la intensa reanimaci\u00f3n que se produjo en aquellos a\u00f1os de las ideas democr\u00e1ticas, que hab\u00edan sufrido un serio retroceso desde el colapso de las revoluciones de 1848-1849.<\/p>\n<p>El congreso de Bruselas, de 1868, estuvo animado por un esp\u00edritu completamente nuevo, que lo distingue de los anteriores. Se tuvo la sensaci\u00f3n de que los trabajadores abr\u00edan en todas partes los ojos a una nueva existencia y cada d\u00eda se sent\u00edan m\u00e1s seguros del objetivo de sus afanes. Por una gran mayor\u00eda el congreso se pronunci\u00f3 en favor de la colectivizaci\u00f3n de la tierra y de los dem\u00e1s medios de producci\u00f3n, y recomend\u00f3 a las secciones de todos los pa\u00edses que se propusieran este objetivo sin descanso, de manera que en un pr\u00f3ximo congreso se pudiera llegar a una conclusi\u00f3n clara sobre el asunto. Con esto la Internacional tom\u00f3 un car\u00e1cter complementado con la tendencia anarquista que preponderaba entre los trabajadores de los pa\u00edses latinos. La resoluci\u00f3n encaminada a preparar a los obreros para llevar a efecto la huelga general con objeto de cortar el peligro de una guerra temida, puesto que ellos constitu\u00edan la \u00fanica clase que pod\u00eda, con su intervenci\u00f3n en\u00e9rgica, evitar la matanza en masa organizada, da fe del esp\u00edritu que animaba por entonces a la Internacional. En el congreso de Basilea de 1869, el desarrollo ideol\u00f3gico de la gran alianza proletaria lleg\u00f3 a su cenit. El congreso no se ocup\u00f3 m\u00e1s que de cuestiones que tuvieran una relaci\u00f3n inmediata con los problemas de la clase trabajadora. Ratific\u00f3 las resoluciones aprobadas en el congreso de Bruselas relativas a la propiedad de los medios de producci\u00f3n, dejando abierto el camino a las cuestiones de la organizaci\u00f3n del trabajo. Pero los interesantes debates del congreso de Basilea demuestran claramente que aquellos sectores m\u00e1s avanzados de la Internacional ya se hab\u00edan adelantado a estudiar estas cuestiones; es m\u00e1s, hab\u00edan llegado a conclusiones di\u00e1fanas sobre el particular. As\u00ed lo denotan singularmente las manifestaciones que se hicieron, relativas a la importancia que para la clase trabajadora ten\u00eda la organizaci\u00f3n en sindicatos. En el informe que a este prop\u00f3sito present\u00f3 Eugenio Hins, en nombre de la Federaci\u00f3n Belga, aparec\u00eda por primera vez un punto de vista completamente nuevo, que ofrec\u00eda un indudable parecido con ciertas ideas de Owen y del movimiento laborista ingl\u00e9s de 1830.<\/p>\n<p>Para que esto sea debidamente comprendido hay que observar que las varias escuelas del socialismo de Estado, o no conced\u00edan la menor importancia a los sindicatos, o a lo sumo les atribu\u00edan un inter\u00e9s secundario. Los blanquistas franceses no ve\u00edan en las organizaciones por oficios m\u00e1s que un movimiento reformista del que nada quer\u00edan saber, ya que la finalidad concreta de aquellos era la instauraci\u00f3n del socialismo de Estado, Fernando Lassalle dirigi\u00f3 todos sus esfuerzos a fundir a los obreros en un partido pol\u00edtico y era un declarado contrincante de todos los esfuerzos sindicales, en los que no ve\u00eda m\u00e1s que un estorbo a la evoluci\u00f3n pol\u00edtica de la clase trabajadora. Marx, y m\u00e1s especialmente sus amigos alemanes de la \u00e9poca, reconocieron, cierto, la necesidad de las uniones sindicales para recabar ciertas mejoras dentro del sistema social capitalista, pero estimaban que su funci\u00f3n no iba m\u00e1s all\u00e1 y que con la abolici\u00f3n del capitalismo desaparecer\u00edan, ya que la transici\u00f3n al socialismo no pod\u00eda ser guiada sino por una dictadura proletaria.<\/p>\n<p>Esta idea fue por primera vez objeto de un minucioso estudio cr\u00edtico en Basilea. En el informe belga que Hins someti\u00f3 al congreso, los puntos de vista expuestos, compartidos por los delegados de Espa\u00f1a, la Suiza jur\u00e1sica, como tambi\u00e9n de una parte considerable de las secciones francesas, se establec\u00eda con toda claridad que las organizaciones sindicales de los trabajadores no s\u00f3lo ten\u00edan derecho a existir en las actuales circunstancias sociales, sino que deb\u00edan ser consideradas como las c\u00e9lulas sociales de un pr\u00f3ximo orden socialista, y por tanto, era de incumbencia de la Internacional educarlas para tal desempe\u00f1o. En consecuencia, el congreso adopt\u00f3 la siguiente resoluci\u00f3n:<\/p>\n<p>\u00abEl Congreso declara que todos los trabajadores debieran esforzarse en el establecimiento de asociaciones de resistencia de los diversos ramos. Tan pronto como sea formada una uni\u00f3n sindical, debe darse noticia de ello a los sindicatos de la misma industria, con objeto de dar comienzo a la constituci\u00f3n de alianzas nacionales. Estas alianzas tendr\u00e1n por misi\u00f3n reunir todo el material concerniente a la industria respectiva, advertir cu\u00e1les debieran ser las medidas que convendr\u00eda tomar en com\u00fan, y velar por la aplicaci\u00f3n de las mismas hasta el final, es decir, hasta que el actual sistema de salarios sea sustituido por la federaci\u00f3n de productores libres. El Congreso se dirige al Consejo General para que sean tomadas las providencias conducentes a la alianza de los sindicatos obreros de todos los pa\u00edses\u00bb<\/p>\n<p>En su exposici\u00f3n, Hins argumentaba as\u00ed: \u00abPor medio de esta doble forma de organizaci\u00f3n de agrupaciones locales de obreros y federaciones generales de industrias, por una parte, y por otra la administraci\u00f3n pol\u00edtica de los comit\u00e9s, la representaci\u00f3n general del trabajo -regional, nacional e internacional- ser\u00e1 facilitada. <em>Los consejos de las organizaciones industriales y comerciales sustituir\u00e1n al actual gobierno, y esta representaci\u00f3n del trabajo descartar\u00e1, de una vez para siempre, los gobiernos del pasado\u00bb<\/em><\/p>\n<p>Esta idea nueva y fruct\u00edfera brot\u00f3 del reconocimiento de que toda nueva forma de vida econ\u00f3mica debe ir acompa\u00f1ada de una nueva forma pol\u00edtica de organizaci\u00f3n social, y s\u00f3lo as\u00ed puede llegar a tener expresi\u00f3n pr\u00e1ctica. Por consiguiente, el socialismo deb\u00eda tener tambi\u00e9n una forma especial de expresi\u00f3n pol\u00edtica, mediante la cual pudiese devenir cosa real, y creyeron haber hallado esa expresi\u00f3n en <em>un sistema de consejos obreros. <\/em>Los pa\u00edses latinos, que es donde la Internacional hall\u00f3 mayor apoyo, desarrollaron su movimiento a base de lucha econ\u00f3mica y grupos de propaganda socialista, trabajando seg\u00fan la orientaci\u00f3n dada por el congreso de Basilea en sus resoluciones.<\/p>\n<p>Como quiera que ve\u00edan en el Estado el agente pol\u00edtico y defensor de las clases posesoras, no se esforzaron en absoluto por la conquista del poder pol\u00edtico, ya que en \u00e9ste ve\u00edan con certero instinto la condici\u00f3n previa indispensable para toda tiran\u00eda y explotaci\u00f3n. Es decir, no optaron por imitar a las clases burguesas ni organizaron un partido pol\u00edtico que preparase el terreno para una nueva clase de pol\u00edticos profesionales, cuya meta fuese la conquista de los poderes de gobierno. Entend\u00edan que al mismo tiempo que se destruyera el monopolio de la propiedad hab\u00eda que destruir el monopolio del poder, si se quer\u00eda dar una plasmaci\u00f3n completamente nueva a la vida social. Partiendo de la convicci\u00f3n de que el dominio del hombre sobre el hombre hab\u00eda prescrito, buscaban la manera de familiarizarse con la administraci\u00f3n de las cosas. Y por ello, a la pol\u00edtica estatal de los partidos opusieron la pol\u00edtica econ\u00f3mica de los trabajadores. Entend\u00edan que la reorganizaci\u00f3n de la sociedad seg\u00fan un modelo socialista, deb\u00eda llevarse a la pr\u00e1ctica por medio de diversas ramas industriales y de las zonas agrarias de la producci\u00f3n. De esta visi\u00f3n naci\u00f3 la idea establecer un sistema de consejos obreros.<\/p>\n<p>Es la misma idea en que se inspiraron vastos sectores del proletariado ruso de la industria y del campo en los comienzos de la Revoluci\u00f3n, por m\u00e1s que nunca fuera tan clara y sistem\u00e1ticamente concebida la idea en Rusia como lo fue en las secciones de la Primera Internacional. Los obreros bajo el zarismo estaban faltos de la requerida capacitaci\u00f3n intelectual para ello. Pero el bolchevismo puso bruscamente fin a aquella fecunda idea, pues el despotismo, o dictadura, se muestra en contradicci\u00f3n irreconciliable con la concepci\u00f3n constructiva del sistema de consejos, es decir, con la reconstrucci\u00f3n socialista de la sociedad, efectuada por los productores mismos. La tentativa de combinar ambas cosas por la fuerza, ha dado por fruto esa burocracia sin alma que tan desastrosa ha resultado para la Revoluci\u00f3n en Rusia.<\/p>\n<p>El sistema de consejos no tolera ning\u00fan g\u00e9nero de dictadura, por provenir de postulados diametralmente opuestos. Implica la voluntad nacida de abajo, la iniciativa creadora de las masas laboriosas. Bajo la dictadura, en cambio, s\u00f3lo subsiste la est\u00e9ril voluntad que parte de arriba, que no consiente la actividad creadora y que proclama como ley suprema para todos la ciega sumisi\u00f3n. Ambas no pueden coexistir. En Rusia sali\u00f3 victoriosa la dictadura. Desde entonces no, hay ya Soviets en el pa\u00eds. Todo lo que de ellos resta es el nombre y una espantosa caricatura de su significaci\u00f3n inicial. El sistema de consejos del trabajo abarca una gran parte de las formas econ\u00f3micas empleadas por un socialismo constructivo que por propio acuerdo opera y rinde la producci\u00f3n necesaria para atender a todos los requerimientos naturales de la vida. Ha sido el fecundo desenvolvimiento de ideas que prosperaron en el movimiento socialista obrero. Esta idea peculiar la produjo el esfuerzo que se hizo para dar una base de realizaci\u00f3n concreta al socialismo. Se vio que la base deb\u00eda ser el empleo constructivo de toda la eficiencia de los individuos. Pero la dictadura es herencia de la sociedad burguesa, el tradicional precipitado del jacobinismo franc\u00e9s, que fue llevado al movimiento proletario por los llamados babouvistas y que m\u00e1s adelante fue tomado por Marx y sus disc\u00edpulos. La idea del sistema de consejos obreros est\u00e1 \u00edntimamente trabada en su desarrollo con el socialismo y no se concibe sin \u00e9ste. En cambio, la dictadura nada tiene que ver con el socialismo y a lo sumo puede conducir al m\u00e1s est\u00e9ril capitalismo de Estado.<\/p>\n<p>La dictadura es una forma definida del poder estatal: el Estado en estado de sitio. Como todos los defensores de la idea del Estado, los de la dictadura parten del principio de que todo supuesto adelanto y toda atenci\u00f3n de cada necesidad temporal deben ser impuestos al pueblo desde arriba. Este mismo punto de partida hace que la dictadura. Sea el mayor obst\u00e1culo a la revoluci\u00f3n social que necesita como elemento ambiente propio la libre iniciativa y la actividad constructiva del pueblo. La dictadura es la negaci\u00f3n del desenvolvimiento org\u00e1nico, de la estructuraci\u00f3n natural efectuada de abajo arriba; es la proclamaci\u00f3n de la minor\u00eda de edad del pueblo laborioso, de una tutela impuesta a las masas por una exigua minor\u00eda. <em>Incluso si sus defensores est\u00e1n animados de los mejores prop\u00f3sitos, <\/em>la l\u00f3gica f\u00e9rrea de los hechos les conducir\u00e1 inevitablemente al terreno del m\u00e1s extremo despotismo. Rusia nos suministra el ejemplo m\u00e1s aleccionador. Y la suposici\u00f3n de que la denominada <em>dictadura del proletariado <\/em>es algo distinta porque se trata de la dictadura de una clase, no la dictadura de los individuos, no merece siquiera refutaci\u00f3n, pues no es m\u00e1s que un truco sof\u00edstico para despistar a los bobos. Es absolutamente inconcebible nada semejante a una dictadura de clase, pues siempre supondr\u00e1 la dictadura ejercida por un partido determinado que se atribuye la facultad de hablar <em>en nombre de una clase, <\/em>de la misma manera que la burgues\u00eda trataba de justificar todo procedimiento desp\u00f3tico <em>en nombre del pueblo.<\/em><\/p>\n<p>La idea de fundar un sistema econ\u00f3mico de consejos obreros fue el hundimiento pr\u00e1ctico de la concepci\u00f3n del Estado total; se halla, pues, en franco antagonismo con toda forma de dictadura, ya que \u00e9sta siempre tendr\u00e1 que velar por el m\u00e1s alto grado de poder del Estado. Los campeones de esta idea en la Primera Internacional comprendieron que la igualdad econ\u00f3mica es inconcebible sin libertad pol\u00edtica y social; por eso estaban firmemente persuadidos de que la liquidaci\u00f3n de todas las instituciones de poder pol\u00edtico debe ser la primera tarea de la revoluci\u00f3n social, haciendo imposible toda otra forma de explotaci\u00f3n. Cre\u00edan que la Internacional de los trabajadores estaba destinada a agrupar gradualmente a todos los aut\u00e9nticos trabajadores en sus filas, y derribar al mismo tiempo el despotismo econ\u00f3mico de las clases posesoras, entendiendo con ellas tambi\u00e9n todas las instituciones pol\u00edticas coercitivas del Estado capitalista, para sustituirlas por un nuevo orden de cosas. Esta convicci\u00f3n la sosten\u00edan todas las secciones libertarias. He aqu\u00ed c\u00f3mo se expresaba Bakunin:<\/p>\n<p>\u00abPuesto que la organizaci\u00f3n de la Internacional no tiene por finalidad el establecimiento de nuevos Estados o d\u00e9spotas, sino la extirpaci\u00f3n radical de toda soberan\u00eda separada, debe tener una organizaci\u00f3n completamente distinta de la del Estado. Y precisamente en el mismo grado en que este \u00faltimo es el autoritario, artificial y violento, ajeno y hostil al desenvolvimiento de los intereses y el instinto del pueblo, en ese mismo grado, digo, la organizaci\u00f3n de la Internacional debe ser libre, natural y en todos los sentidos concordantes con esos intereses e instinto. \u00bfPero cu\u00e1l es la organizaci\u00f3n natural de las masas? Es una organizaci\u00f3n basada en las m\u00faltiples ocupaciones de su aut\u00e9ntica vida cotidiana, en sus diversos g\u00e9neros de trabajo, es decir, una organizaci\u00f3n conforme a sus ocupaciones, sus organizaciones profesionales. Cuando todas las industrias, incluso las varias ramas de la agricultura, est\u00e9n representadas, en la Internacional, su organizaci\u00f3n, la organizaci\u00f3n de las masas populares, ser\u00e1 un hecho\u00bb<\/p>\n<p>De esta manera de pensar naci\u00f3 tambi\u00e9n la idea de oponer al parlamento burgu\u00e9s una <em>C\u00e1mara del Trabajo, <\/em>sugerencia que parti\u00f3 de las filas de los internacionalistas belgas. Las c\u00e1maras del trabajo ten\u00edan que representar al proletariado organizado de cada actividad econ\u00f3mica o industria y ser\u00edan de su incumbencia todas las cuestiones de la econom\u00eda social y de la organizaci\u00f3n econ\u00f3mica sobre un fundamento socialista, con objeto de preparar pr\u00e1cticamente a los trabajadores para que sus organizaciones se hicieran cargo de los medios de producci\u00f3n y, con este esp\u00edritu, se encargasen de la preparaci\u00f3n intelectual de los productores. Esas corporaciones tendr\u00edan adem\u00e1s que encargarse de estudiar todas aquellas cuestiones de inter\u00e9s para los obreros que fuesen suscitadas en las c\u00e1maras burguesas, con objeto de contrastar la pol\u00edtica de la sociedad burguesa con los puntos de vista de los trabajadores. Max Nettlau, en su libro <em>Der Anarchismus von Proudhon zu Kropotkin <\/em>-el Anarquismo desde Proudhon hasta Kropotkin- cita un pasaje hasta ahora in\u00e9dito de un manuscrito de Bakunin, muy revelador del criterio de \u00e9ste sobre el particular:<\/p>\n<p>\u00ab&#8230;Todo este estudio pr\u00e1ctico y vital de las ciencias sociales efectuado por los mismos trabajadores en sus secciones sindicales y en esas c\u00e1maras, engendrar\u00e1 como ya ha comenzado a hacer, en ellos la convicci\u00f3n un\u00e1nime, bien meditada, demostrable en la teor\u00eda y en la pr\u00e1ctica, de que <em>una liberaci\u00f3n de los, trabajadores, seria, definitiva y completa, no es posible m\u00e1s que con una condici\u00f3n, o sea, la apropiaci\u00f3n del capital, es decir, de las materias primas y de los utensilios de trabajo, incluyendo la tierra, por el cuerpo total del proletariado<\/em>\u00bb<\/p>\n<p>\u00ab&#8230;la organizaci\u00f3n de los sindicatos por ramos, su federaci\u00f3n en la Internacional y su representaci\u00f3n en la C\u00e1mara del Trabajo, no s\u00f3lo crean una gran academia, en la que los obreros de la Internacional, combinando la teor\u00eda y la pr\u00e1ctica, pueden y deben estudiar la ciencia econ\u00f3mica, sino que llevan adem\u00e1s en s\u00ed mismos los g\u00e9rmenes vivos del <em>nuevo orden social <\/em>que ha de sustituir al mundo burgu\u00e9s. No s\u00f3lo engendran las ideas, sino los hechos del porvenir&#8230;\u00bb<\/p>\n<p>Estas ideas eran al principio generalmente difundidas por las secciones de la Internacional, en B\u00e9lgica, Holanda, el Jura suizo, Francia y Espa\u00f1a, y dio al socialismo de la gran alianza obrera un car\u00e1cter peculiar que, con el desarrollo de los partidos pol\u00edticos obreros en Europa, fue pasado por alto durante varios a\u00f1os, siendo Espa\u00f1a el \u00fanico pa\u00eds en que no cejaba su fervor proselitista, como lo han demostrado los recientes acontecimientos ocurridos all\u00ed. Fueron activos propugnadores, hombres como Jaime Guillaume, Adhemar Schwitgu\u00e9bel, Eugenio Varlin, Luis Pindy C\u00e9sar de Paepe, Eugenio Hins, H\u00e9ctor Denis, Guillermo de Greef, V\u00edctor Arnould, R. Farga Pellicer, G. Senti\u00f1\u00f3n, Anselmo Lorenzo, -por no mencionar aqu\u00ed m\u00e1s que a los m\u00e1s conocidos, todos ellos elementos respetados en la Internacional. El hecho es que la totalidad del desarrollo intelectual producido en la Internacional se debe entusiasmo de esos elementos libertarios, que no recibieron est\u00edmulo ni de las fracciones partidarias del socialismo de Estado de Alemania, de Suiza del tradeunionismo brit\u00e1nico.<\/p>\n<p>Desde el momento en que la Internacional prosegu\u00eda esa orientaci\u00f3n general y, por lo dem\u00e1s, respetaba el derecho de decisi\u00f3n de las federaciones por separado, lo cual quedaba estipulado en sus estatutos, ejerci\u00f3 una influencia irresistible sobre los trabajadores organizados. Pero esto cambi\u00f3 de pronto, cuando Marx y Engels empezaron a valerse de su posici\u00f3n en el Consejo General de Londres para hacer que participaran las federaciones nacionales, por separado, en la acci\u00f3n parlamentaria. Ocurri\u00f3 en la desdichada Conferencia de Londres de 1871. Tal conducta era una flagrante trasgresi\u00f3n, no s\u00f3lo del esp\u00edritu, sino de la letra del reglamento de la Internacional. No pod\u00eda por menos de chocar con la resistencia de todos los elementos libertarios de la Internacional, tanto m\u00e1s cuanto que el asunto no hab\u00eda sido sometido anteriormente a un congreso para que se deliberase al respecto.<\/p>\n<p>Poco despu\u00e9s de la Conferencia de Londres, la Federaci\u00f3n jurasiana hizo p\u00fablica la circular de Sonvillier, en la que se protestaba de manera decidida e inequ\u00edvoca por la osada presunci\u00f3n del Consejo General de Londres. Pero el congreso de La Haya, de 1872, en el que, recurriendo a los m\u00e1s turbios y reprensibles m\u00e9todos, se form\u00f3 una mayor\u00eda artificial, coron\u00f3 la obra iniciada en la Conferencia de Londres, de convertir la Internacional en una m\u00e1quina electoral. Y con objeto de evitar todo g\u00e9nero de equ\u00edvocos, el blanquista Eduardo Vaillant, en su alegato en defensa de la resoluci\u00f3n propuesta por el Consejo General en favor de la conquista del poder pol\u00edtico por parte de los trabajadores, agreg\u00f3 que \u00abuna vez la resoluci\u00f3n sea aprobada por el Congreso y por tanto incorporada a la Biblia de la Internacional, todos los miembros de la misma vendr\u00e1n obligados a acatarla, bajo pena de expulsi\u00f3n\u00bb Fue as\u00ed como Marx y sus secuaces provocaron directa mente la escisi\u00f3n en la Internacional, con todas las desastrosas consecuencias de la misma para el desarrollo del movimiento obrero, e inauguraron el per\u00edodo de pol\u00edtica parlamentaria que, por necesidad,.Rocker &#8211; Anarcosindicalismo 36 ten\u00eda naturalmente que conducir al estancamiento intelectual y a la degeneraci\u00f3n moral del movimiento socialista que se observa hoy en casi todos los pa\u00edses.<\/p>\n<p>Poco despu\u00e9s del congreso de La Haya, los delegados de las federaciones m\u00e1s importantes y en\u00e9rgicas de la Internacional, se reunieron en el congreso antiautoritario de Saint-Imier, donde declararon nulas y vanas todas las resoluciones aprobadas en La Haya. De entonces data la divisi\u00f3n del campo socialista, entre los propugnadores de la acci\u00f3n revolucionaria directa y los que abogan por la pol\u00edtica parlamentaria, separaci\u00f3n que se ha agrandado con el tiempo, hasta hacerse insalvable. Marx y Bakunin eran sencillamente los exponentes m\u00e1s destacados de dos concepciones distintas de los principios fundamentales del socialismo. Pero ser\u00eda un error pretender explicarse el fen\u00f3meno como una querella entre dos personalidades: fue el antagonismo entre dos \u00f3rdenes de ideas lo que dio a esta lucha una gran importancia, importancia que a\u00fan hoy va en aumento. Fue un desastre que Marx y Engels dieran ese car\u00e1cter de rencor y personalista a la disputa. En la Internacional cab\u00edan todas las fracciones, y la continua discusi\u00f3n de todos los puntos de vista hubiera contribuido a aclararlos. Pero el esfuerzo de someter todas las escuelas de pensamiento a una sola, una particular y que, a fin de cuentas, no representaba m\u00e1s que a una peque\u00f1a minor\u00eda de la Internacional, no pod\u00eda conducir m\u00e1s que a una escisi\u00f3n en la gran alianza de trabajadores no pod\u00eda hacer otra cosa sino destruir aquellos g\u00e9rmenes promisores que tanta importancia ten\u00edan para el movimiento obrero en todos los pa\u00edses.<\/p>\n<p>La guerra franco prusiana, por la cual el centro, o foco, del movimiento socialista se traslad\u00f3 a Alemania, cuyos obreros carec\u00edan de tradici\u00f3n revolucionaria y, por tanto, no ten\u00edan la abundante experiencia que ten\u00edan los socialistas de los pa\u00edses del oeste europeo, contribuy\u00f3 grandemente a acentuar la decadencia. La derrota de la <em>Commune <\/em>de Paris y la incipiente reacci\u00f3n francesa, que en pocos a\u00f1os se corri\u00f3 a Espa\u00f1a y tambi\u00e9n a Italia, fueron causa de que fuese echada a\u00fan m\u00e1s a \u00faltimo t\u00e9rmino la fecunda idea de un sistema de consejos obreros. Las secciones de la Internacional no pudieron, en los citados pa\u00edses, hacer m\u00e1s que seguir arrastrando una vida subterr\u00e1nea, vi\u00e9ndose obligados a concentrar toda su energ\u00eda en defenderse, repeliendo a la reacci\u00f3n. Hasta que en Francia despert\u00f3 el sindicalismo revolucionario, no fueron rescatadas del olvido las ideas creadoras de la Primera Internacional, para vitalizar nuevamente el movimiento obrero socialista.<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>LOS OBJETIVOS DEL ANARCOSINDICALISMO.<\/strong><\/p>\n<p>Anarcosindicalismo contra socialismo pol\u00edtico. &#8211; Los partidos pol\u00edticos y los sindicatos. &#8211; Federalismo contra centralismo. &#8211; Alemania y Espa\u00f1a. La organizaci\u00f3n del anarcosindicalismo. Impotencia de los partidos pol\u00edticos para realizar la reconstrucci\u00f3n social. &#8211; La CNT de Espa\u00f1a: sus fines y sus m\u00e9todos. &#8211; Obra constructiva de los sindicatos y de las colectividades campesinas en Espa\u00f1a. &#8211; El anarcosindicalismo y la pol\u00edtica nacional. Problemas de la hora presente.<\/p>\n<p>El anarcosindicalismo moderno es continuaci\u00f3n directa de aquellas aspiraciones sociales que tomaron ya forma en el seno de la Primera Internacional y que fueron comprendidas y mantenidas con mayor tes\u00f3n por el ala libertaria de la gran alianza obrera. Sus representantes en la actualidad son las federaciones que en distintos pa\u00edses tiene la Asociaci\u00f3n Internacional de Trabajadores de 1922, entre las cuales la que ha adquirido mayor importancia es la poderosa <em>Confederaci\u00f3n Nacional del Trabajo <\/em>de Espa\u00f1a. Sus postulados te\u00f3ricos tienen por fundamento las ense\u00f1anzas del socialismo libertario o anarquista, y su forma de organizaci\u00f3n, en gran parte, se inspira en el sindicalismo revolucionario que tanto auge tom\u00f3 en la primera d\u00e9cada del presente siglo, sobre todo en Francia. Se mantiene en oposici\u00f3n directa al socialismo pol\u00edtico de hoy d\u00eda, representado por los partidos obreros parlamentarios en todos los pa\u00edses. Y si en tiempos de la Primera Internacional apenas se esbozaban los comienzos de esos partidos en Alemania, Francia y Suiza, hoy, en cambio, estamos en una posici\u00f3n que nos permite apreciar los resultados de su t\u00e1ctica, con miras al socialismo y al movimiento obrero, al cabo de sesenta a\u00f1os de actividad en todo el mundo.<\/p>\n<p>La participaci\u00f3n en la pol\u00edtica de los Estados burgueses no ha conducido al movimiento obrero a la m\u00e1s insignificante aproximaci\u00f3n hacia el socialismo; antes bien, a causa de tal m\u00e9todo, el socialismo ha sufrido casi su total aplastamiento y se ha llegado a ver reducido a la insignificancia. Hay un viejo proverbio ingl\u00e9s que dice: \u00abQuien come patata, muere de empacho\u00bb, y podr\u00eda modificarse en esta \u00abQuien come Estado, muere de empacho\u00bb La participaci\u00f3n en la pol\u00edtica parlamentaria ha afectado al movimiento obrero en forma de veneno enga\u00f1oso. \u00c9sa fue la causa de que se perdiera la fe en la necesidad de proceder a una actuaci\u00f3n socialista constructiva, y lo que es peor, el impulso del propio esfuerzo, inculcando al pueblo la desastrosa ilusi\u00f3n que hace esperar toda salvaci\u00f3n de lo alto.<\/p>\n<p>De esta manera, en vez del socialismo creador de la antigua Internacional, foment\u00f3 una especie de producto suced\u00e1neo que nada tiene que ver con el verdadero socialismo, salvo en el nombre. El socialismo perdi\u00f3 r\u00e1pidamente su car\u00e1cter de ideal de cultura con la misi\u00f3n de preparar a los pueblos para provocar la disoluci\u00f3n de la sociedad capitalista y que, por consiguiente, no pod\u00eda ser contenido por las fronteras artificiales de los Estados nacionales. En el pensamiento de los dirigentes de esta nueva fase del socialismo, los intereses del Estado nacional se fueron mezclando m\u00e1s y m\u00e1s con los presuntos objetivos del partido, hasta que, por fin, llegaron a ser incapaces de distinguir en forma alguna los l\u00edmites precisos que los separan. As\u00ed, pues, era inevitable que el movimiento obrero se viera gradualmente incorporado al engranaje del Estado nacional, devolvi\u00e9ndole a \u00e9ste el equilibrio que en realidad hab\u00eda perdido ya.<\/p>\n<p>Ser\u00eda un error atribuir este extra\u00f1o cambio de fase a una traici\u00f3n intencionada por parte de los dirigentes, como se ha hecho con tanta frecuencia. Lo cierto es que nos hallamos frente a un caso de asimilaci\u00f3n gradual de las modalidades de pensamiento propias de la sociedad capitalista, lo cual es condici\u00f3n peculiar de las actuaciones pr\u00e1cticas de los partidos socialistas, y que forzosamente afecta a la posici\u00f3n intelectual de sus jefes pol\u00edticos. Los mismos partidos que un d\u00eda se lanzaron a la conquista del poder pol\u00edtico, bajo la bandera del socialismo, se vieron arrastrados por la l\u00f3gica f\u00e9rrea de las circunstancias a ir sacrificando sus convicciones socialistas, pedazo a pedazo, a la pol\u00edtica nacional del Estado. Se convirtieron, sin que la mayor\u00eda de sus afiliados se percatara de ello, en pararrayos pol\u00edtico para la seguridad del orden capitalista. El poder pol\u00edtico que hab\u00edan querido adquirir, fue conquist\u00e1ndoles su socialismo hasta dejarles casi sin nada.<\/p>\n<p>El parlamentarismo que alcanz\u00f3 tan r\u00e1pidamente una posici\u00f3n dominante en los partidos obreros de distintos pa\u00edses, llev\u00f3 a numerosas mentalidades burguesas y a pol\u00edticos sedientos de medrar, al campo socialista. Esto hizo que el socialismo perdiera, con el tiempo, su iniciativa creadora y se convirtiera en un movimiento reformista corriente, falto de todo elemento de grandeza. El pueblo se contentaba con los \u00e9xitos en los comicios electorales y ya no conced\u00eda importancia a la reestructuraci\u00f3n social ni a la educaci\u00f3n constructiva de los trabajadores hacia ese fin. Las consecuencias de este desastroso abandono de uno de los problemas m\u00e1s considerables, de importancia decisiva para la realizaci\u00f3n del socialismo, aparecieron en toda su amplitud cuando, despu\u00e9s de la guerra mundial, se produjo una situaci\u00f3n revolucionaria en muchos pa\u00edses de Europa. El colapso que sufri\u00f3 el viejo sistema puso en manos de los socialistas el poder por el cual se hab\u00edan afanado tanto tiempo y que hab\u00eda sido se\u00f1alado como la primera condici\u00f3n previa necesaria para implantar el socialismo. En Rusia prepar\u00f3 el camino la posesi\u00f3n del Gobierno por el ala izquierda del socialismo de Estado, en forma de bolchevismo; pero no fue para la implantaci\u00f3n de una sociedad socialista, sino para el m\u00e1s primitivo tipo de capitalismo de Estado burocr\u00e1tico y para una regresi\u00f3n al absolutismo pol\u00edtico que hac\u00eda tantos a\u00f1os hab\u00eda sido abolido por las revoluciones burguesas en casi todos los pa\u00edses. En Alemania, no obstante, donde el socialismo moderado hab\u00eda alcanzado el poder en forma de socialdemocracia, el socialismo, con los largos de absorci\u00f3n de las tareas del rutinarismo parlamentario, lleg\u00f3 a verse tan disminuido que no era capaz de la m\u00e1s insignificante acci\u00f3n creadora. Incluso una hoja burguesa democr\u00e1tica como la <em>Frankfurter Zeitung <\/em>se vio en el caso de confirmar que \u00aben la historia de los pueblos de Europa no se hab\u00eda dado previamente el caso de una revoluci\u00f3n tan pobre en ideas creadoras y tan debilitada en su energ\u00eda revolucionaria\u00bb<\/p>\n<p>Y no era esto todo; no s\u00f3lo no estaba el socialismo pol\u00edtico en disposici\u00f3n de emprender ninguna actividad que supusiera esfuerzo constructivo en la orientaci\u00f3n socialista, sino que ni siquiera estaba dotado de fuerza moral para mantenerse sobre las realizaciones de la democracia burguesa y del liberalismo, y capitul\u00f3, entregando todo el pa\u00eds al fascismo, que aplast\u00f3 de un golpe todo el movimiento obrero, reduci\u00e9ndolo a astillas. Tanto se hab\u00eda sumergido en el Estado burgu\u00e9s, que perdi\u00f3 totalmente el sentido de la acci\u00f3n socialista constructiva, sinti\u00e9ndose atado a la infecunda rutina de las pr\u00e1cticas pol\u00edticas ordinarias, lo mismo que un esclavo se ve atado al banco de la galera.<\/p>\n<p>El moderno anarcosindicalismo es la reacci\u00f3n directa contra los conceptos y los m\u00e9todos del socialismo pol\u00edtico, reacci\u00f3n que incluso antes de la guerra hab\u00eda dado muestras de un vigoroso resurgimiento del movimiento sindicalista obrero en Francia, Italia y otros pa\u00edses, por no citar a Espa\u00f1a, donde la mayor\u00eda de los trabajadores organizados se mantuvieron fieles a las doctrinas de la Primera Internacional.<\/p>\n<p>La palabra \u00absindicato de trabajadores\u00bb significaba al principio en Francia organizaci\u00f3n por ramos de la industria, para el mejoramiento de su <em>status <\/em>social y econ\u00f3mico. Pero el crecimiento del sindicalismo revolucionario dio a este significado una importancia mucho m\u00e1s amplia y profunda. Tal como un partido es, por as\u00ed decirlo, la organizaci\u00f3n unificada para un esfuerzo pol\u00edtico determinado dentro del moderno Estado constitucional, y procura, en una u otra forma, mantener el orden burgu\u00e9s, as\u00ed tambi\u00e9n, desde el punto de vista sindicalista, las uniones de trabajo, los sindicatos, constituyen la organizaci\u00f3n obrera unificada, y tienen por objeto la defensa de los intereses de los productores dentro de la sociedad presente y la preparaci\u00f3n y el fomento pr\u00e1ctico de la reedificaci\u00f3n de la vida social seg\u00fan las normas socialistas. Tiene, por consiguiente, una doble finalidad: 1\u00ba Como organizaci\u00f3n militante de los trabajadores contra los patronos, dar fuerza a las demandas de los primeros para asegurar la elevaci\u00f3n de su promedio de vida. 2\u00ba Como escuela para la preparaci\u00f3n intelectual de los obreros, capacitarlos para la direcci\u00f3n t\u00e9cnica de la producci\u00f3n y de la vida econ\u00f3mica en general, de suerte que, cuando se produzca una situaci\u00f3n revolucionaria, sean aptos para tomar por s\u00ed mismos el organismo socioecon\u00f3mico y rehacerlo en concordancia con los principios socialistas.<\/p>\n<p>Opinan los anarcosindicalistas que los partidos pol\u00edticos, aunque ostenten nombres socialistas, no son adecuados para cumplir ninguna de dichas tareas. As\u00ed lo atestigua el mero hecho de que, incluso en pa\u00edses en que el socialismo pol\u00edtico dirigi\u00f3 poderosas organizaciones y contaba con millones de votos, los trabajadores nunca pudieron prescindir de los sindicatos, ya que la legislaci\u00f3n no les ofrec\u00eda protecci\u00f3n en su lucha diaria por el pan. Con frecuencia ha ocurrido que precisamente en las zonas del pa\u00eds donde el partido socialista ten\u00eda mayor fuerza, era donde los jornales estaban m\u00e1s bajos y la vida en peores condiciones. Tal ocurri\u00f3, por ejemplo, en los distritos del norte de Francia, donde los socialistas estaban en mayor\u00eda en muchos Ayuntamientos, y en Sajonia y Silesia, donde la socialdemocracia alemana hab\u00eda llegado a tener infinidad de afiliados.<\/p>\n<p>Los Gobiernos ni los Parlamentos apenas se deciden a tomar medidas de reforma social o econ\u00f3mica por propia iniciativa, y cuando por acaso as\u00ed ha sucedido, la experiencia demuestra que las supuestas mejoras han sido letra muerta en medio de la balumba superflua de leyes. As\u00ed fue como las modestas tentativas del Parlamento brit\u00e1nico, en la primera \u00e9poca de la gran industria, cuando los legisladores, atemorizados por los horrorosos efectos de la explotaci\u00f3n de los ni\u00f1os, se decidi\u00f3 por fin a procurar algunos remedios triviales, tales disposiciones carecieron durante mucho tiempo de aplicaci\u00f3n. Por una parte ca\u00edan en la incomprensi\u00f3n de los mismos trabajadores; por otra, fueron saboteadas descaradamente por los patronos. Lo mismo ocurri\u00f3 con la conocida ley italiana que el Gobierno hizo votar a mediados de 1890, prohibiendo que las mujeres que trabajaban en las minas de azufre de Sicilia bajasen sus ni\u00f1itos a las galer\u00edas subterr\u00e1neas. Hasta mucho m\u00e1s tarde, cuando aquellas mujeres lograron organizarse y elevar su nivel de vida, no desapareci\u00f3 el mal por s\u00ed mismo. Casos parecidos podr\u00edan citarse muchos, tomados de la historia de todos los pa\u00edses.<\/p>\n<p>Pero incluso la autorizaci\u00f3n legal de una reforma no ofrece garant\u00eda de permanencia, a no ser que fuera del Parlamento haya masas militantes dispuestas a defenderla contra todos los ataques. As\u00ed, los propietarios de las f\u00e1bricas de Inglaterra, a pesar de la aprobaci\u00f3n del proyecto de ley de la jornada de diez horas, en 1848, se valieron poco despu\u00e9s de una crisis industrial para obligar a los obreros a laborar once horas y aun doce al d\u00eda. Cuando los inspectores de industrias procedieron legalmente, no s\u00f3lo fueron absueltos los acusados, sino que el Gobierno insinu\u00f3 a los inspectores que no era cosa de ce\u00f1irse demasiado a la letra de la ley, de manera que los trabajadores, despu\u00e9s que sus reivindicaciones parec\u00eda que hab\u00edan cobrado alguna vida, se vieron en el caso de tener que comenzar desde el principio, por su cuenta, la campa\u00f1a en defensa de la jornada de diez horas. Entre las pocas reformas que la revoluci\u00f3n de noviembre de 1918 otorg\u00f3 a los obreros alemanes, la m\u00e1s importante era la de la jornada de ocho horas. Pero les fue arrebatada a los trabajadores por los patronos en casi todas las industrias, a despecho de figurar tal medida en los estatutos de trabajo, de acuerdo con la misma Constituci\u00f3n de Weimar.<\/p>\n<p>Mas si los partidos pol\u00edticos son absolutamente incapaces de procurar la m\u00e1s insignificante mejora de las condiciones de vida de las clases laboriosas dentro de la sociedad actual, son mucho m\u00e1s incapaces todav\u00eda de emprender la estructuraci\u00f3n org\u00e1nica desde una comunidad socialista, ni de prepararle el terreno, pues se hallan completamente desprovistos de lo m\u00e1s indispensable para tal cometido. Rusia y Alemania han dado suficientes pruebas ello.<\/p>\n<p>La punta de lanza del movimiento obrero no es, por consiguiente, el partido pol\u00edtico, sino el sindicato, endurecido en la lucha cotidiana y penetrado de esp\u00edritu socialista. Los obreros, \u00fanicamente pueden desplegar toda su fuerza situ\u00e1ndose en el terreno econ\u00f3mico, pues es su actividad como productores lo que mantiene unida la estructura social y garantiza en absoluto la misma existencia de la sociedad. En cualquier otro plano se hallar\u00e1n pisando terreno ajeno y malgastar\u00e1n sus esfuerzos en luchas sin esperanza, que no les aproximar\u00e1n en un \u00e1pice a la meta de sus anhelos. En el campo de la pol\u00edtica parlamentaria el obrero es como el gigante Antes del mito griego, al que H\u00e9rcules pudo estrangular en el aire, una vez separados sus pies de la Tierra, que era su madre. \u00c3\u00c5\u00a1nicamente como productor y creador de riqueza social el obrero se percata de su fuerza; en uni\u00f3n solidaria con sus compa\u00f1eros, establece en el sindicato la guerrilla invencible capaz de resistir contra todo asalto, si se siente inflamada por el esp\u00edritu de libertad y animada por el ideal de la justicia entre los hombres.<\/p>\n<p>Para los anarcosindicalistas, el sindicato no es simplemente un fen\u00f3meno de transici\u00f3n, tan ef\u00edmero como la sociedad capitalista, sino que entra\u00f1a el germen de la econom\u00eda socialista del ma\u00f1ana, y es la escuela primaria del socialismo en general. Toda nueva estructura social forma \u00f3rganos propios dentro del cuerpo de la vieja organizaci\u00f3n. Sin este comienzo, no cabe pensar en evoluci\u00f3n social ninguna. Las mismas revoluciones no pueden hacer otra cosa sino desarrollar y sazonar la simiente que ya exist\u00eda y que germinaba en la conciencia humana; no pueden crear por s\u00ed mismas ese germen, ni plasmar un mundo nuevo de la nada. Por consiguiente nos toca sembrar esa semilla a tiempo y hacer que se desarrolle cuanto m\u00e1s mejor, con objeto de facilitar la futura obra de la revoluci\u00f3n y darle garant\u00edas de permanencia.<\/p>\n<p>Toda la obra educativa del anarcosindicalismo se encamina a este fin. La educaci\u00f3n socialista no significa para los anarcosindicalistas triviales campa\u00f1as de propaganda ni la llamada \u00abpol\u00edtica del momento\u00bb, sino el esfuerzo para que los obreros vean con m\u00e1s claridad las relaciones intr\u00ednsecas de los problemas sociales entre s\u00ed, y el desarrollo de su capacidad administradora, con objeto de prepararles para su misi\u00f3n de reformadores de la vida econ\u00f3mica, y darles la seguridad moral necesaria para realizar su obra. No hay entidad social m\u00e1s apropiada para esta finalidad que la organizaci\u00f3n de lucha econ\u00f3mica de los trabajadores; endurece su resistencia en el combate directo por la defensa de su existencia y de sus derechos humanos. Esta pelea directa y constante con los defensores del presente sistema, desarrolla al mismo tiempo los conceptos \u00e9ticos sin los cuales no es posible ninguna transformaci\u00f3n social: solidaridad vital con los compa\u00f1eros de destino, y responsabilidad moral de las propias acciones.<\/p>\n<p>Precisamente porque la obra educativa de los anarcosindicalistas se encamina al desarrollo del pensamiento y la acci\u00f3n libre, son declarados adversarios de todas las tendencias centralizadoras tan caracter\u00edsticas de los partidos socialistas pol\u00edticos. Pero el centralismo, esa organizaci\u00f3n artificial que se manifiesta en sentido de arriba abajo y que pone los asuntos de todos los individuos, en masa, a disposici\u00f3n de una peque\u00f1a minor\u00eda, es indefectiblemente asistido por una est\u00e9ril rutina y aplasta toda convicci\u00f3n individual, mata todas las iniciativas personales por medio de una disciplina sin alma y de una fosilizaci\u00f3n burocr\u00e1tica, impidiendo toda acci\u00f3n independiente. La organizaci\u00f3n del anarcosindicalismo se funda en los principios del federalismo, en la libre correlaci\u00f3n establecida de abajo arriba, poniendo por encima de todo el derecho de autodeterminaci\u00f3n de cada miembro, y reconociendo tan s\u00f3lo el acuerdo org\u00e1nico entre todos bas\u00e1ndose en intereses semejantes y de convicciones comunes.<\/p>\n<p>A menudo se ha achacado al federalismo que divide y debilita las fuerzas para la organizaci\u00f3n defensiva. Y es muy significativo que hayan sido precisamente los representantes de los partidos obreros pol\u00edticos y de las <em>trade unions, <\/em>bajo la influencia de aquellos, quienes hayan repetido esta censura hasta la saciedad. Pero tambi\u00e9n sobre esto los hechos reales han tenido m\u00e1s elocuencia que las teor\u00edas. No hubo jam\u00e1s ning\u00fan pa\u00eds desde el movimiento obrero que estuviera tan centralizado y donde la t\u00e9cnica de la organizaci\u00f3n fuese desarrollada con tal extrema perfecci\u00f3n como en Alemania antes de que Hitler detentara el poder. Un poderoso mecanismo burocr\u00e1tico cubr\u00eda todo el pa\u00eds y determinaba todas las manifestaciones de la vida pol\u00edtica y econ\u00f3mica de las organizaciones obreras. En las \u00faltimas elecciones anteriores a tal hecho, los partidos socialdem\u00f3crata y comunista tuvieron en conjunto m\u00e1s de doce millones de votos en apoyo de sus candidatos. Y una vez adue\u00f1ado Hitler del poder, seis millones de trabajadores que estaban de tal manera organizados, no levantaron un dedo para evitar la cat\u00e1strofe que hund\u00eda a Alemania en el abismo y que en pocos meses deshizo completamente sus organizaciones.<\/p>\n<p>En cambio, en Espa\u00f1a, donde el anarcosindicalismo, seguido con mucho arraigo en la organizaci\u00f3n obrera desde los d\u00edas de la Primera Internacional, gracias a una propaganda libertaria incansable y una intensa lucha que la prepar\u00f3 para la resistencia, fue la poderosa CNT la que con la intrepidez de r\u00e9plica frustr\u00f3 los planes de Franco y de sus numerosos auxiliares de dentro y del exterior, levantando el \u00e1nimo de todos los obreros y campesinos de Espa\u00f1a con su ejemplo heroico para dar la batalla al cabecilla faccioso -hecho \u00e9ste que \u00e9l mismo se vio obligado a reconocer-. Sin la heroica resistencia de los sindicatos anarcosindicalistas, la reacci\u00f3n fascista hubiera dominado en pocas semanas toda la Pen\u00ednsula.<\/p>\n<p>Comparando la t\u00e9cnica de la organizaci\u00f3n federalista de la CNT con la m\u00e1quina centralista que construyeron los obreros alemanes, causa sorpresa ver la simplicidad de la primera. En los sindicatos menos numerosos todas las tareas de organizaci\u00f3n se efectuaban voluntariamente. En las federaciones, ya m\u00e1s amplias, donde, naturalmente, se requer\u00edan representantes oficiales, \u00e9stos eran elegidos por un a\u00f1o solamente y ten\u00edan una paga igual a la de los trabajadores del ramo a que pertenecieran. Ni la Secretar\u00eda general de la CNT era excepci\u00f3n a esta regla. Es \u00e9sta una tradici\u00f3n conservada en Espa\u00f1a desde los d\u00edas de la Internacional. Esta sencilla forma de organizaci\u00f3n, no s\u00f3lo bast\u00f3 a los espa\u00f1oles para convertir a la CNT en una unidad de lucha de primer orden, sino que la pon\u00eda a salvo del peligro de caer en r\u00e9gimen burocr\u00e1tico dentro de su misma esfera, y les permiti\u00f3 desplegar ese irresistible esp\u00edritu de solidaridad y de tenaz beligerancia que es tan caracter\u00edstico de esa organizaci\u00f3n y que no se da en ning\u00fan otro pa\u00eds.<\/p>\n<p>Para el Estado, el centralismo es la forma m\u00e1s adecuada de organizaci\u00f3n, puesto que aspira a la mayor uniformidad posible en la vida social, con objeto de mantener el equilibrio social y pol\u00edtico. Mas para un movimiento cuya misma existencia depende de la acci\u00f3n r\u00e1pida en toda circunstancia propicia, y en la independencia de pensamiento y de acci\u00f3n de sus mantenedores, el centralismo no podr\u00eda ser m\u00e1s que una desdicha pues debilitar\u00eda su energ\u00eda decisiva y reprimir\u00eda sistem\u00e1ticamente toda su actividad directa. Si, por ejemplo, como ocurr\u00eda en Alemania, cada huelga local ten\u00eda que ser aprobada previamente por la Central, que a veces estaba a centenares de millas y que ordinariamente no estaba en condiciones de formular un juicio acertado sobre las circunstancias locales, no cabe sorprenderse entonces de que la pesadez del mecanismo hiciera imposible que \u00e9ste reaccionase r\u00e1pidamente. El resultado es que se crea un estado de cosas en el que los grupos en\u00e9rgicos e intelectuales no sirven de modelo a los m\u00e1s activos, sino que quedan condenados a la inacci\u00f3n por \u00e9stos, produciendo inevitablemente el estancamiento de todo el conjunto. Una organizaci\u00f3n no es, a la postre, m\u00e1s que un medio para determinada finalidad. Cuando se convierte en fin de s\u00ed misma, mata al esp\u00edritu y la iniciativa vital de sus miembros, estableciendo ese dominio de la mediocridad que es propio de la burocracia.<\/p>\n<p>Por consiguiente, el anarcosindicalismo opina que las organizaciones sindicales deben tener tal car\u00e1cter que permita llevar al m\u00e1ximo la lucha de los obreros contra los patronos, al mismo tiempo que les proporcione a los primeros una base que les haga capaces, dada una situaci\u00f3n revolucionaria, de emprender la reestructuraci\u00f3n de la vida econ\u00f3mica y social.<\/p>\n<p>De manera que su organizaci\u00f3n se estructura en la siguiente forma: los trabajadores de cada regi\u00f3n se unen en los sindicatos de sus respectivos ramos, y \u00e9stos no se hallan sujetos al veto de ninguna central, sino que gozan de plenos derechos de autodeterminaci\u00f3n. Los sindicatos de la ciudad o de los distritos rurales se combinan en lo que en ingl\u00e9s dir\u00edamos <em>cartel<\/em>s, o federaciones del trabajo. A su vez, estas federaciones son las que organizan la propaganda y la educaci\u00f3n locales. Funden a los obreros como clase y evitan que se produzca ninguna manifestaci\u00f3n fraccional de miras estrechas. Todas las federaciones est\u00e1n vinculadas, seg\u00fan distritos y regiones, entre s\u00ed, por medio de la Confederaci\u00f3n General del Trabajo, que mantiene en constante contacto los grupos locales, vela por el libre engranaje del trabajo productivo de los miembros de distintas organizaciones en sentido cooperativo, procura establecer la coordinaci\u00f3n necesaria en la obra educativa, en la que las federaciones poderosas acudir\u00e1n en ayuda de las m\u00e1s d\u00e9biles, y en general presta el apoyo de su concurso a los grupos locales, en forma de consejo y gu\u00eda.<\/p>\n<p>Resulta, pues, que cada sindicato est\u00e1, adem\u00e1s, enlazado federativamente con todos los del mismo ramo del pa\u00eds, y a su vez relacionados en la misma forma con todos los ramos colaterales, de suerte que est\u00e1n constituidos en verdaderas alianzas industriales. La misi\u00f3n de estas alianzas es ordenar la acci\u00f3n cooperativa de los grupos locales, dirigir huelgas de solidaridad cuando se haga necesario y atender a todos los requerimientos de la lucha diaria entre el capital y el trabajo. De esta manera, la Confederaci\u00f3n de \u00abcartels\u00bb y de alianzas industriales constituyen los polos entre los cuales gira toda la vida de los sindicatos. Los anarcosindicalistas est\u00e1n persuadidos de que ni por decretos ni por estatutos otorgados por el Gobierno puede crearse un orden de econom\u00eda socialista, sino en virtud de la colaboraci\u00f3n del cerebro y de la mano de obra de todos los trabajadores, desde cada ramo de la producci\u00f3n; es decir, posesion\u00e1ndose de las f\u00e1bricas para regentarlas los obreros por s\u00ed mismos, en tal forma que todos los grupos separados de f\u00e1bricas y ramos industriales sean miembros independientes del organismo econ\u00f3mico general y efect\u00faen sistem\u00e1ticamente la producci\u00f3n y la distribuci\u00f3n de los productos en inter\u00e9s de la comunidad, a base de libres acuerdos mutuos.<\/p>\n<p>En tal caso, las federaciones obreras se har\u00e1n cargo del capital social existente en cada comunidad, determinar\u00e1n cu\u00e1les sean las necesidades de los habitantes de sus distritos y organizar\u00e1n el consumo local. Por medio de la funci\u00f3n de la Confederaci\u00f3n Nacional del Trabajo ser\u00e1 posible calcular las exigencias de la totalidad del pa\u00eds y ajustar a ellas, en consecuencia, el rendimiento de la producci\u00f3n. Por otra parte, ser\u00eda de incumbencia de las alianzas industriales hacerse cargo de todos los medios de labor y manufactura: m\u00e1quinas, material de transporte, materias primas, etc., y suministrar a los grupos sindicales lo necesario. Resumiendo: 1\u00ba, organizaci\u00f3n de las f\u00e1bricas por los mismos productores y direcci\u00f3n del trabajo por consejos nombrados por los mismos; 2\u00ba, organizaci\u00f3n de la producci\u00f3n total del pa\u00eds por medio de las federaciones industriales y agr\u00edcolas; 3\u00ba, organizaci\u00f3n del consumo por medio de \u00abcartels\u00bb del trabajo.<\/p>\n<p>En este terreno la experiencia pr\u00e1ctica nos suministra la mejor materia de estudio. Nos ha demostrado que las cuestiones econ\u00f3micas, en el sentido socialista, no puede resolverlas un Gobierno aunque \u00e9ste signifique la tan cacareada <em>dictadura del proletariado. <\/em>En Rusia la dictadura bolchevique estuvo casi dos a\u00f1os sin saber qu\u00e9 hacer con los problemas econ\u00f3micos, y trataba de ocultar su incapacidad ampar\u00e1ndose en una inundaci\u00f3n de decretos y ordenanzas, el noventa y nueve por ciento de los cuales era destruido en el acto en las oficinas del Estado. Si el mundo pudiera hacerse libre por medio de decretos, hace tiempo no habr\u00eda ya problemas en Rusia. En su fan\u00e1tico celo por el Gobierno, el bolchevismo ha destruido violentamente los m\u00e1s valiosos comienzos del nuevo orden social, suprimiendo las cooperativas, poniendo las uniones sindicales bajo el control del Estado, y privando, casi desde el comienzo, a los Soviets de su libertad. Kropotkin dijo, con justicia, en su \u00abMensaje a los trabajadores de los pa\u00edses de la Europa occidental\u00bb:<\/p>\n<p>\u00abRusia nos ha mostrado el camino que no debe seguirse para establecer el socialismo, aunque la masa del pueblo, asqueada por el viejo r\u00e9gimen, no opusiera resistencia a los experimentos del nuevo Gobierno. La idea de la formaci\u00f3n de consejos de obreros y campesinos tiene, en s\u00ed misma, una extraordinaria importancia. Pero en la medida en que el pa\u00eds est\u00e9 dominado por la dictadura de un partido, los consejos de obreros y de campesinos pierden, naturalmente, su significaci\u00f3n. Degeneran hasta desempe\u00f1ar el mismo papel pasivo que los representantes de los Estados sol\u00edan desempe\u00f1ar en tiempo de las monarqu\u00edas absolutas. Un consejo de trabajadores deja de ser un consejo libre y valioso cuando no hay libertad de prensa en el pa\u00eds, como ha ocurrido entre nosotros por m\u00e1s de dos a\u00f1os. Es m\u00e1s: los consejos de obreros y campesinos pierden toda su significaci\u00f3n cuando no se eligen previa una propaganda p\u00fablica y las mismas elecciones se llevan a cabo bajo la presi\u00f3n ejercida por la dictadura de partido. Un Gobierno constituido por tales consejos -Gobierno sovi\u00e9tico- equivale a un definitivo paso en retroceso, tan pronto como la revoluci\u00f3n avanzaba para estructurar una nueva sociedad sobre nuevos cimientos econ\u00f3micos; resulta cabalmente un principio viejo sobre un basamento nuevo\u00bb<\/p>\n<p>La marcha de los acontecimientos ha dado plenamente la raz\u00f3n a Kropotkin. Rusia se halla hoy m\u00e1s lejos del socialismo que ning\u00fan otro pa\u00eds. La dictadura no conduce a la liberaci\u00f3n econ\u00f3mica y social de las masas laboriosas, sino a la supresi\u00f3n de las m\u00e1s triviales libertades y al desarrollo de un despotismo ilimitado que no respeta derecho alguno y pisotea todos los sentimientos de la dignidad humana. Lo que el trabajador ruso ha salido ganando econ\u00f3micamente bajo el presente r\u00e9gimen es una forma m\u00e1s ruinosa de la explotaci\u00f3n humana, heredada del m\u00e1s exagerado grado del capitalismo, en forma de sistema stakhanovista, que eleva la capacidad de rendimiento del operario al l\u00edmite m\u00e1ximo y le rebaja a la condici\u00f3n de esclavo de galera, a quien se niega todo control de su trabajo personal y tiene que someterse a todos los mandatos de sus superiores, si no quiere exponerse a sufrir penas de privaci\u00f3n de la libertad y aun de la vida. Ahora bien: el trabajo forzado es lo que menos puede conducir al socialismo. Distancia al hombre de la comunidad, destruye la alegr\u00eda de su trabajo cotidiano y sofoca esa sensaci\u00f3n de responsabilidad personal en relaci\u00f3n con los compa\u00f1eros, sin la cual huelga que se hable de socialismo.<\/p>\n<p>Sobre Alemania, no vale la pena de que se haga aqu\u00ed ninguna reflexi\u00f3n. No era l\u00f3gico esperar de un partido como el de los socialdem\u00f3cratas -cuyo \u00f3rgano central, el <em>Vorwaert<\/em>s, en la misma v\u00edspera de la revoluci\u00f3n de 1918, hac\u00eda advertencias a los trabajadores sobre la precipitaci\u00f3n: \u00abPues el pueblo alem\u00e1n -dec\u00eda- no est\u00e1 preparado para la rep\u00fablica, que hiciera experimentos de socialismo. Se le vino a las manos el poder, sin m\u00e1s ni m\u00e1s, y no sab\u00eda qu\u00e9 hacerse con \u00e9l. Su absoluta impotencia contribuy\u00f3 no poco a hacer posible que Alemania se tueste hoy al sol del Tercer Reich\u00bb<\/p>\n<p>Los sindicatos anarcosindicalistas de Espa\u00f1a, especialmente en Catalu\u00f1a, donde su influencia es mayor, nos han dado en este aspecto un ejemplo \u00fanico en la historia del movimiento obrero socialista. Con ello no han hecho sino demostrar lo que los anarcosindicalistas han dicho siempre con insistencia, que el acercamiento al socialismo s\u00f3lo es posible cuando los trabajadores han creado el organismo adecuado para el mismo y, sobre todo, cuando tienen una preparaci\u00f3n previa, debida a una educaci\u00f3n genuinamente socialista y a la acci\u00f3n directa. Y as\u00ed ha ocurrido en Espa\u00f1a, donde desde los d\u00edas de la Internacional el peso del movimiento laborista ha reca\u00eddo no en los partidos pol\u00edticos, sino en los sindicatos revolucionarios.<\/p>\n<p>Cuando el 18 de julio de 1936, la conspiraci\u00f3n los generales fascistas culmin\u00f3 en abierta rebeli\u00f3n y fue sofocada en pocos d\u00edas por la heroica resistencia de la CNT y la FAI -Confederaci\u00f3n Nacional Trabajo y Federaci\u00f3n Anarquista Ib\u00e9rica- que libr\u00f3 a Catalu\u00f1a del enemigo y frustr\u00f3 el plan de los conspiradores que hab\u00edan confiado en la sorpresa s\u00fabita, se vio claro que los trabajadores de Catalu\u00f1a no se quedar\u00edan a medio camino. En efecto, se procedi\u00f3 enseguida a la colectivizaci\u00f3n de la tierra y a la incautaci\u00f3n de las f\u00e1bricas, cometido en el que entendieron los sindicatos de campesinos y de obreros industriales; y este movimiento, desatado por iniciativa de la CNT y la FAI, con fuerza irreprimible, se extendi\u00f3 por Arag\u00f3n y Levante, llegando a otras regiones del pa\u00eds, consiguiendo arrastrar a una gran parte de los sindicatos del partido socialista, organizados bajo la Uni\u00f3n General de Trabajadores. La rebeli\u00f3n fascista hab\u00eda puesto a Espa\u00f1a en el camino de la revoluci\u00f3n social.<\/p>\n<p>El acontecimiento demuestra que no s\u00f3lo los trabajadores anarcosindicalistas de Espa\u00f1a est\u00e1n dotados de una alta capacidad combativa, sino que les mueve un gran esp\u00edritu constructivo, adquirido en largos a\u00f1os de educaci\u00f3n socialista. El gran m\u00e9rito del anarquismo libertario de Espa\u00f1a, que tiene ahora expresi\u00f3n en la CNT y en la FAI, es que desde los tiempos de la Internacional ha seguido educando a los obreros en ese esp\u00edritu que estima la libertad por encima de todo y que considera que la independencia de criterio de sus afiliados es la base de su existencia. El movimiento libertario espa\u00f1ol nunca se dej\u00f3 extraviar en un laberinto de econom\u00eda metaf\u00edsica que hubiera anquilosado su impulso intelectual con conceptos fatalistas, como ocurri\u00f3 en Alemania, ni ha malgastado sus energ\u00edas en tareas de una est\u00e9ril rutina de parlamentarismo burgu\u00e9s. Para ese movimiento espa\u00f1ol, el socialismo ha sido siempre cosa de incumbencia del pueblo, un crecimiento org\u00e1nico que radica en la actividad de las mismas masas, cuya base est\u00e1 en sus organizaciones econ\u00f3micas.<\/p>\n<p>La CNT no es, por consiguiente, una simple alianza de trabajadores industriales, como las <em>trade unions o <\/em>sindicatos de otros pa\u00edses. Abarca, incluy\u00e9ndolos en sus filas, a los sindicatos de trabajadores de la tierra y campesinos en general, como tambi\u00e9n a los obreros de la inteligencia. Si los braceros luchan ahora codo a codo con los operarios de las f\u00e1bricas contra el fascismo, ello se debe a la gran obra educativa que han realizado la CNT y sus iniciadores. Socialistas de todas las escuelas, aut\u00e9nticos liberales y burgueses antifascistas que han tenido ocasi\u00f3n de observar los hechos en su propio escenario, todos han coincidido en sus juicios al apreciar la capacidad creadora de la CNT y han dedicado palabras de la mayor admiraci\u00f3n a sus obras constructivas. Ninguno de ellos ha dejado de elogiar la natural inteligencia, la reflexi\u00f3n y prudencia y, sobre todo, la tolerancia sin igual de que han dado muestras los trabajadores y campesinos de la CNT al dar realizaci\u00f3n a su dif\u00edcil tarea. <strong><em>5<\/em><\/strong><\/p>\n<ol start=\"5\">\n<li><em> He aqu\u00ed algunas opiniones de periodistas extranjeros que no tienen personalmente relaci\u00f3n alguna el movimiento anarquista. Andr\u00e9s Oltramare, profesor de la Universidad de Ginebra, en una alocuci\u00f3n bastante extensa, dijo: \u00abEn medio de la guerra civil, los anarquistas han demostrado ser organizadores pol\u00edticos de primer rango. Acertaron a que prendiera en todos los ciudadanos el necesario sentido de responsabilidad, y, por medio de llamamientos impresionantes, han sabido mantener vivo el sentimiento de sacrificio en bien general del pueblo<\/em>\u00bb<\/li>\n<\/ol>\n<p>Como socialdem\u00f3crata hablo aqu\u00ed con \u00edntima satisfacci\u00f3n y con admiraci\u00f3n sincera por lo que he comprobado en Catalu\u00f1a. La transformaci\u00f3n anticapitalista se efectu\u00f3 sin necesidad de recurrir a la dictadura. Los miembros de los sindicatos son due\u00f1os de s\u00ed mismos y dirigen la elaboraci\u00f3n y la distribuci\u00f3n de los productos del trabajo bajo su administraci\u00f3n propia, con el consejo de t\u00e9cnicos en quienes tienen confianza. El entusiasmo de los trabajadores es tal que desprecian toda ventaja personal y s\u00f3lo piensan en el bienestar com\u00fan.<\/p>\n<p>El conocido antifascista italiano Carlos Roselli, que antes de tomar Mussolini el poder era profesor de Econom\u00eda en la Universidad de G\u00e9nova, precis\u00f3 su juicio en las siguientes palabras:<\/p>\n<p><em>\u00abEn tres meses, Catalu\u00f1a ha sido capaz de establecer un nuevo orden sobre las ruinas del viejo sistema. Y se debe principalmente a los anarquistas, que han demostrado un notable sentido de la proporci\u00f3n, comprensi\u00f3n realista y destreza&#8230; Todas las fuerzas revolucionarias de Catalu\u00f1a se han unido en un programa de car\u00e1cter sindicalista-socialista: socializaci\u00f3n de la gran industria; reconocimiento de la peque\u00f1a propiedad; control obrero&#8230; El anarcosindicalismo, hasta hoy tan menospreciado, se ha revelado como una gran fuerza constructiva&#8230; Yo no soy anarquista, pero estimo un deber dar mi opini\u00f3n sobre los anarquistas de Catalu\u00f1a, que siempre han sido presentados ante el mundo como elementos destructores, cuando no criminales. Estuve al comienzo con ellos en las trincheras y he aprendido a admirarlos. Los anarquistas de Catalu\u00f1a pertenecen a la vanguardia de la pr\u00f3xima revoluci\u00f3n. Con ellos nace un mundo nuevo, y es una dicha servir a ese mundo<\/em>\u00bb<\/p>\n<p>Y Fenner Brockway, secretario del Partido Laborista Independiente de Inglaterra, que viaj\u00f3 por Espa\u00f1a despu\u00e9s de los acontecimientos de mayo de 1937 en Catalu\u00f1a, expresa sus impresiones en los siguientes t\u00e9rminos:<\/p>\n<p><em>\u00abMe impresion\u00f3 la fuerza de la CNT. Era innecesario que se me dijera que se trata de la organizaci\u00f3n de trabajadores m\u00e1s vasta e infundida de mayor vitalidad. As\u00ed se evidenciaba en todos los aspectos. Las grandes industrias estaban, claramente, en su mayor parte, en manos de la CNT: ferrocarriles, transportes por carretera, muelles, ingenier\u00eda, tejidos, electricidad, construcci\u00f3n, agricultura. En Valencia la UGT ten\u00eda mayor parte en el control que en Barcelona, pero hablando en general la masa trabajadora estaba afiliada a la CNT. Los afiliados a la UGT eran m\u00e1s bien la gente de \u00abcuello blanco\u00bb -los trabajadores de oficina-. Me impresion\u00f3 grandemente la obra revolucionaria constructiva que est\u00e1 llevando a cabo la CNT. Haber logrado tener el control de tantos obreros industriales, es una obra inspirada. Puede tomarse como ejemplo el ramo textil, el ferroviario, el metal\u00fargico&#8230; Hay todav\u00eda algunos ingleses v norteamericanos que consideran a los anarquistas de Espa\u00f1a como imposibles, indisciplinados e incontrolables. Es el polo opuesto de la verdad. Los anarquistas de Espa\u00f1a, por medio de la CNT, est\u00e1n realizando una las obras constructivas m\u00e1s considerables que haya llevado a efecto ninguna clase trabajadora. Luchan contra el fascismo en los frentes. En la retaguardia est\u00e1n edificando el nuevo orden social de los trabajadores. Comprenden que combatir al fascismo y realizar la revoluci\u00f3n son cosas inseparables. Todos los que han visto y comprendido lo que est\u00e1n haciendo, les deben honor y agradecimiento. Est\u00e1n resistiendo al fascismo. Est\u00e1n creando el nuevo orden<\/em> <em>proletario, que es la \u00fanica alternativa del fascismo. Esto es la empresa m\u00e1s grande que realizan los trabajadores, sin comparaci\u00f3n en ninguna parte del mundo\u00bb Y el mismo observa en otro lugar: \u00abLa gran solidaridad existente entre los anarquistas se debe a que cada cual conf\u00eda en su propia fuerza y no la considera dependiente de una jefatura&#8230; Las organizaciones, para que den resultado, deben estar constituidas por gente de pensamiento independiente; no una masa, sino seres libres\u00bb<\/em><\/p>\n<p>Trabajadores del campo, t\u00e9cnicos y hombres de ciencia se juntaron para laborar en cooperaci\u00f3n, y en tres meses lograron dar un aspecto radicalmente nuevo a la vida econ\u00f3mica de Catalu\u00f1a.<\/p>\n<p>Hoy d\u00eda, en Catalu\u00f1a, las tres cuartas partes de la tierra est\u00e1n colectivizadas y cultivadas en cooperaci\u00f3n por los sindicatos agrarios. En esto, cada comunidad ofrece un tipo propio y arregla sus asuntos internos a su manera, pero las cuestiones econ\u00f3micas las ordena por mediaci\u00f3n de su federaci\u00f3n correspondiente. De esta suerte queda salvaguardada la libre iniciativa de empresa y son fomentadas las nuevas ideas y el mutuo est\u00edmulo. Una cuarta parte del terreno est\u00e1 en manos de peque\u00f1os propietarios labradores, a quienes se les ha dejado en libertad de elegir entre unirse a las colectividades continuar su gobierno familiar. En muchos casos sus bienes exiguos han sido incluso aumentados, en proporci\u00f3n con el n\u00famero de sus miembros. En Arag\u00f3n, una inmensa mayor\u00eda de los campesinos opt\u00f3 por colectivizarse. Hay en esa regi\u00f3n m\u00e1s de cuatrocientas granjas colectivas, diez de las cuales est\u00e1n bajo control de los sindicatos de la UGT; las dem\u00e1s las llevan los sindicatos de la CNT. Tales progresos ha hecho la agricultura en esas zonas, que en el transcurso de un a\u00f1o, el cuarenta por ciento de las tierras antes incultas se han puesto bajo cultivo. En Levante, en Andaluc\u00eda e incluso en Castilla, la agricultura colectiva, bajo la orientaci\u00f3n administrativa de los sindicatos, realiza constantes progresos. En numerosas colectividades menores ha sido ya adoptada una modalidad nueva de vida socialista: los habitantes de las mismas no hacen ya el cambio por medio de dinero, sino que procuran atender con el fruto de su trabajo colectivo a sus propias necesidades, dedicando todo lo sobrante a ayudar al mantenimiento de sus camaradas que luchan en el frente.<\/p>\n<p>En muchas de las colectividades rurales se ha conservado la compensaci\u00f3n individual por el trabajo desempe\u00f1ado, quedando aplazado el esfuerzo de reestructurar el nuevo sistema para cuando la guerra haya terminado, pues la guerra reclama por el momento los m\u00e1ximos esfuerzos de todo el pueblo. En estos casos, la cuant\u00eda de los jornales se precisa en atenci\u00f3n al n\u00famero de miembros de la familia. Los informes econ\u00f3micos de los boletines diarios de la CNT est\u00e1n llenos de datos curiosos sobre la formaci\u00f3n de las colectividades y su desenvolvimiento t\u00e9cnico, con la introducci\u00f3n de maquinaria y fertilizantes qu\u00edmicos, casi desconocidos anteriormente. S\u00f3lo en Castilla, las colectividades campesinas han gastado en el pasado a\u00f1o m\u00e1s de dos millones de pesetas con este objeto. La gran tarea de la colectivizaci\u00f3n del campo se facilit\u00f3 considerablemente cuando las federaciones rurales de la UGT se unieron al movimiento general. Son muchas las comunidades campesinas cuyos asuntos son tratados de mutuo acuerdo, entre delegados de la CNT y de la UGT, acentuando la aproximaci\u00f3n de ambas organizaciones, acercamiento que culmin\u00f3 en una alianza de trabajadores de ambas centrales sindicales.<\/p>\n<p>Pero donde los sindicatos obreros han realizado su m\u00e1s asombrosa obra es en el terreno de la industria, ya que tomaron en sus manos absolutamente toda la vida industrial del pa\u00eds. En Catalu\u00f1a, en un a\u00f1o, los ferrocarriles han sido dotados de completo equipo moderno, y en puntualidad, los servicios nunca hab\u00edan funcionado como ahora. Las mismas mejoras se han efectuado en todo el sistema de transportes, en la industria textil, en la construcci\u00f3n de maquinaria, en la edificaci\u00f3n y en las industrias menores. Pero es en las industrias de guerra donde los sindicatos han realizado un verdadero prodigio. Por el llamado pacto de neutralidad, el Gobierno espa\u00f1ol se vio privado de importar armas en cantidad. Catalu\u00f1a, antes del levantamiento militar, no ten\u00eda una sola f\u00e1brica de manufactura militar. Lo que m\u00e1s apremiaba, por tanto, era rehacer industrias enteras para responder a las demandas de la guerra. Dura empresa \u00e9sta para unos sindicatos que ten\u00edan ya sus manos completamente ocupadas en establecer un nuevo orden social. Y, sin embargo, lo efectuaron con tal energ\u00eda y eficiencia t\u00e9cnica que \u00fanicamente se explica por el fervor de los trabajadores y su presteza ilimitada en sacrificarse por la causa. Llegaron a trabajar los obreros, en esas f\u00e1bricas, doce y aun quince horas diarias para dar cima a su obra. Hoy Catalu\u00f1a cuenta con 283 grandes f\u00e1bricas que trabajan d\u00eda y noche en la producci\u00f3n de material de guerra, con objeto de que los frentes est\u00e9n debidamente provistos. Actualmente Catalu\u00f1a provee a la mayor parte de los requerimientos militares. El profesor Andr\u00e9s Oltramare ha declarado en un art\u00edculo que los trabajadores de Catalu\u00f1a \u00abhan realizado en siete semanas lo que Francia hizo en catorce meses, a partir de la ruptura de hostilidades de la guerra mundial\u00bb<\/p>\n<p>Pero no acaba aqu\u00ed, ni mucho menos. La desdichada guerra empuj\u00f3 hacia Catalu\u00f1a a una abrumadora cifra de fugitivos, procedentes de todas las zonas azotadas por la guerra: hoy suman un mill\u00f3n 6 . M\u00e1s del cincuenta por ciento de los enfermos y heridos hospitalizados en los establecimientos sanitarios de Catalu\u00f1a, no son catalanes. Es f\u00e1cil, pues, hacerse cargo de la tremenda labor de los sindicatos obreros para atender a todas las necesidades que la situaci\u00f3n originaba. De la organizaci\u00f3n de todo el sistema de ense\u00f1anza por grupos de maestros de la CNT, de las asociaciones de protecci\u00f3n del arte y de otros cien aspectos, no puedo siquiera ocuparme en el breve espacio de esta obra.<\/p>\n<p>Al mismo tiempo, la CNT manten\u00eda 120.000 milicianos propios que luchaban en todos los frentes. Ninguna organizaci\u00f3n ha rendido en Espa\u00f1a una contribuci\u00f3n tan grande en vidas y heridos como la CNT y la FAI. En su heroico comportamiento contra el fascismo, ha perdido a muchos de sus m\u00e1s significados luchadores, entre ellos Francisco Ascaso y Buenaventura Durruti, cuya \u00e9pica grandeza convirti\u00f3 a este \u00faltimo en el h\u00e9roe del pueblo espa\u00f1ol.<\/p>\n<p>En semejantes circunstancias, puede que se comprenda que los sindicatos no hayan podido llevar a t\u00e9rmino y completar su obra ingente de reconstrucci\u00f3n social, y que de momento no pudieran prestar toda su atenci\u00f3n al problema de la distribuci\u00f3n y consumo. La guerra, la ocupaci\u00f3n por los ej\u00e9rcitos fascistas de parte de las zonas en las que hay importantes fuentes de materias primas, la invasi\u00f3n italiana y alemana, la actitud hostil del capital extranjero, las matanzas de la contrarrevoluci\u00f3n brotada en el mismo territorio y apoyada esta vez -cosa significativa- por Rusia y por el partido comunista espa\u00f1ol: todas estas causas y otras muchas han obligado a los sindicatos a aplazar muchas y grandes tareas hasta que la guerra termine victoriosamente. Pero haci\u00e9ndose cargo de las industrias y de las tierras para su administraci\u00f3n, han dado el primer paso, que es el m\u00e1s importante, hacia el socialismo. Sobre todo han demostrado <em>que e los trabajadores, aun sin los capitalistas, son capaces de llevar adelante la producci\u00f3n y de hacerlo mejor que el pu\u00f1ado de administradores que explotan el hambre. <\/em>Cualquiera que fuese la soluci\u00f3n de la sangrienta guerra que se libra en Espa\u00f1a, el haber hecho esta demostraci\u00f3n, ser\u00e1 siempre un servicio indiscutible de los anarcosindicalistas espa\u00f1oles, cuyo heroico ejemplo ha abierto nuevas perspectivas futuras al movimiento socialista.<\/p>\n<p>Si el anarcosindicalismo se esfuerza por inculcar a las clases trabajadoras de todo el mundo la comprensi\u00f3n de esta nueva forma de socialismo constructivo y mostrarles que hoy deben dar a sus organizaciones de lucha econ\u00f3mica las cualidades necesarias para que sean aptas, en un momento dado de crisis econ\u00f3mica general, para emprender la obra de la estructuraci\u00f3n socialista, eso no significa que esas cualidades est\u00e9n calcadas en las formas de organizaci\u00f3n de un solo modelo. En cada pa\u00eds hay condiciones peculiares, \u00edntimamente trabadas a su desarrollo hist\u00f3rico, a sus tradiciones, a sus peculiaridades psicol\u00f3gicas. La gran superioridad del federalismo es, indudablemente, que toma en consideraci\u00f3n estos importantes factores y no insiste en una uniformidad que violenta el libre pensamiento y fuerza a los hombres a cosas externas, contrar\u00edas a sus tendencias naturales. 6 Desde que fue escrito el presente libro, esta cifra ha seguido aumentando considerablemente.<\/p>\n<p>Kropotkin dijo en cierta ocasi\u00f3n que tomando a Inglaterra por ejemplo, hay tres grandes movimientos que en tiempo de crisis revolucionaria facilitar\u00edan a los obreros el desenvolverse a trav\u00e9s del derrumbamiento total de la presente econom\u00eda social: el <em>tradeunionismo, <\/em>las organizaciones cooperativas y el movimiento en favor del socialismo municipal; eso, naturalmente, supuesto que tengan en vista una meta fija y trabajen juntos siguiendo un plan definido. Los trabajadores deben comprender que no s\u00f3lo debe ser su liberaci\u00f3n obra suya, sino que esa libertad s\u00f3lo puede concebirse si ellos mismos atienden a las aportaciones constructivas preliminares, en vez de fiar la tarea a los pol\u00edticos, pues \u00e9stos no est\u00e1n en manera alguna preparados para ello. Y por encima de todo, deben comprender que por distintos que sean, seg\u00fan los pa\u00edses, esos preliminares inmediatos para libertarse, los efectos de la explotaci\u00f3n capitalista son id\u00e9nticos en todas partes y, por consiguiente, deben dar a sus esfuerzos el necesario car\u00e1cter internacional.<\/p>\n<p>Ante todo, no deben atar esos esfuerzos a los intereses del Estado nacional, como por desgracia ha ocurrido hasta el presente en muchos pa\u00edses. El mundo de la organizaci\u00f3n del trabajo debe proseguir hacia sus propios fines y posee intereses propios que defender, y \u00e9stos no coinciden con los del Estado nacional ni con los de las clases ricas. Una colaboraci\u00f3n de obreros y patronos, tal como la propugnaron el partido socialista y los grupos sindicales en Alemania despu\u00e9s de la guerra mundial, no puede conducir m\u00e1s que a hacer desempe\u00f1ar al trabajador el papel del pobre L\u00e1zaro, que ten\u00eda que contentarse con recoger las migas que ca\u00edan del banquete del hombre rico. La colaboraci\u00f3n es posible soto cuando los fines y, lo que m\u00e1s importancia tiene, los intereses, son iguales.<\/p>\n<p>Es indudable que algunas peque\u00f1as comodidades caen a veces en el lote de los trabajadores, si los burgueses de su pa\u00eds logran alguna ventaja sobre los de otro; pero esto siempre lo obtienen a costa de su propia libertad. El trabajador en Inglaterra, Francia, Holanda, etc., participa hasta cierto punto de los beneficios que, sin esfuerzo suyo, fueron a caer en el seno de la burgues\u00eda de su pa\u00eds, procedentes de la explotaci\u00f3n sin trabas de los pueblos coloniales; pero, tarde o temprano, llegar\u00e1 el d\u00eda que esos pueblos abran tambi\u00e9n los ojos, y entonces tendr\u00e1 que pagar de la manera m\u00e1s cara las peque\u00f1as ventajas de que disfrut\u00f3 antes. Los acontecimientos de Asia lo demostrar\u00e1n as\u00ed, con meridiana claridad, en un futuro pr\u00f3ximo. Peque\u00f1as ganancias debidas al aumento de las ocasiones de hallar trabajo y de cobrar mejores salarios, pueden hacer prosperar al obrero de un Estado afortunado que se abre mercados a costa de otros. La consecuencia de esto es que ahonda m\u00e1s la divisi\u00f3n que separa a unos de otros en el movimiento obrero internacional, divisi\u00f3n que no logran desvanecer las m\u00e1s bellas resoluciones de los congresos internacionales. Esta escisi\u00f3n es la que aleja m\u00e1s y m\u00e1s el d\u00eda de la liberaci\u00f3n del trabajador del yugo del salario de esclavitud. Desde el momento en que el obrero liga sus intereses a los de la burgues\u00eda de su pa\u00eds en vez de ligarlos a los de su clase, debe tambi\u00e9n, naturalmente, cargar con todas las consecuencias que ha de tener esa relaci\u00f3n. Debe estar dispuesto a batirse en las guerras de las clases detentoras de la riqueza, guerras que desencadenan por el mantenimiento y la extensi\u00f3n de sus mercados, y defender cualquier injusticia que dichas clases se lancen a cometer contra otros pueblos. La prensa socialista de Alemania no hac\u00eda m\u00e1s que obrar en forma consecuente cuando ped\u00eda, durante la guerra mundial, la anexi\u00f3n de territorios extranjeros. Era consecuencia inevitable de la actitud mental y de los m\u00e9todos que los partidos socialistas pol\u00edticos hab\u00edan mantenido mucho tiempo hasta la conflagraci\u00f3n. Hasta que los obreros de todos los pa\u00edses no est\u00e9n claramente de acuerdo en que sus intereses son los mismos en todas las latitudes, e inspir\u00e1ndose en ello aprendan a unirse para actuar juntos, no podr\u00e1 decirse que existe una base efectiva para la liberaci\u00f3n internacional de la clase trabajadora.<\/p>\n<p>Cada \u00e9poca comporta unos problemas peculiares y tiene sus m\u00e9todos propios para tratarlos. El problema que se nos plantea en la actualidad es \u00e9ste: la liberaci\u00f3n del hombre de esa maldici\u00f3n de la explotaci\u00f3n econ\u00f3mica y de la esclavitud social. La era de las revoluciones pol\u00edticas pas\u00f3 a la historia, y dondequiera que se produzcan, no alteran en lo m\u00e1s m\u00ednimo los fundamentos del orden social capitalista. Por una parte, cada vez se ve m\u00e1s claro que la democracia burguesa est\u00e1 en tal decadencia que ya no es capaz de oponer resistencia verdadera a la amenaza del fascismo. Por otra parte, el socialismo se ha perdido de tal manera por los cauces secos de la pol\u00edtica burguesa, que ya no siente la menor simpat\u00eda por la genuina educaci\u00f3n socialista de la masa y nunca va m\u00e1s all\u00e1 de abogar por insignificantes reformas. Pero el desarrollo del capitalismo y el gran Estado moderno, nos han puesto en una situaci\u00f3n en la que vamos a toda vela hacia una cat\u00e1strofe universal. La \u00faltima guerra mundial y sus consecuencias sociales y econ\u00f3micas que hoy siguen constantemente y con creciente intensidad su obra desastrosa, hasta llegar a convertirse ya en un verdadero peligro para la misma existencia de la cultura humana, son s\u00edntomas siniestros de unos tiempos que no hay hombre con discernimiento que no acierte a interpretar. Por consiguiente, nos ata\u00f1e a nosotros la reconstrucci\u00f3n de la vida econ\u00f3mica de los pueblos, levant\u00e1ndola del suelo y reestructur\u00e1ndola con esp\u00edritu socialista. Pero \u00fanicamente los productores est\u00e1n capacitados para esta obra, ya que ellos son el \u00fanico elemento creador de valores, del cual puede surgir un porvenir nuevo. Sus tareas son librar el trabajo de los grilletes con que lo sujeta la explotaci\u00f3n econ\u00f3mica, librar a la sociedad de todos los procedimientos y las instituciones de poder pol\u00edtico, y abrir el camino para llegar a una alianza de agrupaciones libres de hombres y mujeres, fundadas en el trabajo cooperativo y en una administraci\u00f3n pensada con miras al bien de la comunidad. Preparar a las masas que laboran afanosamente en la ciudad y en el campo para esta gran finalidad, y unirlas entre s\u00ed como fuerza militante, tal es el objetivo del moderno anarcosindicalismo, y esto llena toda su misi\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>LOS M\u00c9TODOS DEL ANARCOSINDICALISMO.<\/strong><\/p>\n<p>Anarcosindicalismo y acci\u00f3n pol\u00edtica. &#8211; Significaci\u00f3n de los derechos pol\u00edticos. &#8211; Acci\u00f3n directa contra parlamentarismo. &#8211; La huelga y su significaci\u00f3n para los trabajadores. &#8211; La huelga de solidaridad. &#8211; La huelga general. &#8211; El boicot. &#8211; Sabotaje obrero. &#8211; Sabotaje del capitalismo. &#8211; La huelga social como medio de protecci\u00f3n social. &#8211; Antimilitarismo.<\/p>\n<p>Con frecuencia se ha acusado al anarcosindicalismo de no interesarse en la estructura pol\u00edtica de los diversos pa\u00edses y, por consiguiente, de desentenderse de las luchas pol\u00edticas de nuestro tiempo, limitando su actividad a la lucha por unas demandas puramente econ\u00f3micas. Es \u00e9sta una idea err\u00f3nea que nace de una manifiesta ignorancia o de una deliberada tergiversaci\u00f3n de los hechos. No es la lucha pol\u00edtica como tal lo que diferencia a los anarcosindicalistas de los modernos partidos obreristas, ni en la t\u00e1ctica ni en los principios, sino la forma de mantener esta lucha y los objetivos que tiene a la vista.<\/p>\n<p>Es indudable que la mayor satisfacci\u00f3n de aquellos es pensar en el porvenir de una sociedad sin amos; pero eso no obsta para que ya desde hoy encaminen sus esfuerzos a restringir la actividad del Estado, bloqueando la influencia de \u00e9ste en todos los sectores de la vida, siempre que se ofrezca ocasi\u00f3n. Esta t\u00e1ctica es la que distingue el procedimiento anarcosindicalista de los prop\u00f3sitos y de los procedimientos de los partidos obreristas pol\u00edticos, toda cuya actividad tiende constantemente a dilatar la esfera de la influencia del poder pol\u00edtico del Estado y a extenderlo cada vez en mayor medida incluso a la vida econ\u00f3mica de la sociedad. Pero con ello s\u00f3lo se logra preparar ya desde el comienzo el camino hacia una era de capitalismo de Estado que, si nos atenemos a las lecciones de la experiencia, puede resultar todo lo contrario de lo que el socialismo se esfuerza realmente por lograr.<\/p>\n<p>La actitud del anarcosindicalismo frente al poder pol\u00edtico de nuestros d\u00edas es exactamente igual a la que adopta frente al sistema de explotaci\u00f3n capitalista. Sus afiliados ven con claridad meridiana que las injusticias sociales de este sistema no radican en inevitables excrecencias de la vida de relaci\u00f3n, sino en el orden econ\u00f3mico capitalista por s\u00ed mismo. Mas al mismo tiempo que sus esfuerzos se dirigen a la abolici\u00f3n de la presente forma de explotaci\u00f3n capitalista y a sustituirlo por un orden socialista, tienen muy en cuenta el trabajar, en todo momento y por todos los medios a su alcance, por mermar el provecho de los capitalistas en las actuales condiciones, y elevar la participaci\u00f3n de los aut\u00e9nticos productores en el disfrute de los productos que elaboran en el mayor grado que las circunstancias permitan.<\/p>\n<p>Los anarcosindicalistas proceden con la misma t\u00e1ctica en su lucha contra el poder pol\u00edtico que halla, su autentica expresi\u00f3n en el Estado. Reconocen que el Estado moderno es precisamente consecuencia natural del monopolio econ\u00f3mico capitalista, y que no sirve sino para mantener este estado de cosas poniendo en juego todos los instrumentos opresores del poder pol\u00edtico. Pero si bien est\u00e1n persuadidos de que al desaparecer el sistema de explotaci\u00f3n, tambi\u00e9n desaparecer\u00e1 su instrumento pol\u00edtico de protecci\u00f3n, dando paso a la administraci\u00f3n de los negocios p\u00fablicos a base del libre acuerdo, no por eso dejan de ver, en manera alguna, que los esfuerzos del obrero en el actual orden pol\u00edtico deben tener por inmediato objeto la defensa constante de todos los derechos pol\u00edticos y sociales recabados, contra todos los ataques de la reacci\u00f3n, ampliando sin cesar el \u00e1ngulo que abarca esos derechos, siempre y all\u00ed donde se presente ocasi\u00f3n.<\/p>\n<p>Porque de la misma manera que el obrero no puede permanecer indiferente ante las condiciones econ\u00f3micas de su vida en la sociedad presente, tampoco puede tenerle sin cuidado la estructura pol\u00edtica de su pa\u00eds. Tanto en la lucha por la defensa de su pan cotidiano como en la propaganda de todo g\u00e9nero conducente a la liberaci\u00f3n social, necesita derechos pol\u00edticos y libertades, y debe luchar igualmente por \u00e9stos siempre que le sean negados, defendi\u00e9ndolos con toda energ\u00eda en cuantas ocasiones se trate de arrebat\u00e1rselos. Es, por tanto, absurdo decir que el anarcosindicalismo se desinteresa de las luchas pol\u00edticas de su tiempo. La heroica pelea de la CNT en Espa\u00f1a contra el fascismo, es tal vez la mejor demostraci\u00f3n de que no hay asomo de verdad en esa supercher\u00eda.<\/p>\n<p>Pero el punto de ataque en las luchas pol\u00edticas no est\u00e1 en los cuerpos legislativos, sino en el pueblo. Los derechos pol\u00edticos no se engendran en los parlamentos, antes bien, les son impuestos a \u00e9stos desde fuera. Ni siquiera su aprobaci\u00f3n y promulgaci\u00f3n ha sido durante mucho tiempo garant\u00eda de su cumplimiento. Lo mismo que los patronos tratan siempre de anular toda concesi\u00f3n que hayan tenido que hacerle al trabajo, a la menor oportunidad que se les presente, en cuanto notan el menor s\u00edntoma de debilitamiento en las organizaciones obreras, as\u00ed tambi\u00e9n los gobiernos est\u00e1n siempre predispuestos a restringir o a abrogar completamente los derechos y libertades otorgados, si se imaginan que el pueblo no ha de oponer resistencia. Incluso en los pa\u00edses en que desde hace tiempo hay esas cosas que se llaman libertad de prensa, derecho de asociaci\u00f3n, y otras por el estilo, los Gobiernos tratan constantemente de restringir esos derechos o de interpretarlos a su antojo, por medio de quisquillosidades judiciales. Los derechos pol\u00edticos no existen porque hayan tomado estado legal sobre el papel, sino que empiezan a ser realidad cuando comienzan a formar un h\u00e1bito nacido en la propia entra\u00f1a del pueblo y cuando toda pretensi\u00f3n de reducirlo tropieza con la resistencia violenta de la multitud. Cuando no ocurre as\u00ed no hay oposici\u00f3n parlamentar\u00eda ni llamamiento plat\u00f3nico a la constituci\u00f3n que tenga remedio. Se obliga al respeto por parte de los dem\u00e1s, cuando uno sabe c\u00f3mo defender su dignidad de ser humano. Y esto no es s\u00f3lo verdad respecto a la vida particular, sino que lo es asimismo en la vida pol\u00edtica.<\/p>\n<p>El pueblo goza de todos los derechos y privilegios pol\u00edticos de que gozamos todos, en mayor o menor escala, y eso no es por la buena voluntad de los Gobiernos, sino gracias a que ha demostrado que tiene fuerza. Los Gobiernos han empleado siempre todos los medios que han hallado al alcance para evitar el logro de esos derechos o para convertirlos en pura ilusi\u00f3n. Grandes movimientos de las masas y completas revoluciones han sido necesarios para arrancar, en ese forcejeo, los aludidos derechos a las clases rectoras, las cuales jam\u00e1s hubieran accedido de buen grado a concederlos. Basta con repasar la historia de los tres siglos \u00faltimos para comprender cu\u00e1n inhumanas luchas ha costado el arrancar, pedazo a pedazo, cada derecho a los d\u00e9spotas. \u00a1Cu\u00e1n duras batallas, por ejemplo, han tenido que librar los trabajadores en Inglaterra, en Francia, en Espa\u00f1a y en otros pa\u00edses para obligar a los Gobiernos a reconocer el derecho de asociaci\u00f3n sindical! En Francia, la prohibici\u00f3n de formar grupos sindicales persisti\u00f3 hasta 1886. A no ser por la incesante lucha mantenida por los trabajadores, no habr\u00eda en la actual Rep\u00fablica francesa el derecho de agruparse. Hasta que los trabajadores pusieron al Parlamento ante hechos consumados, el Gobierno no se decidi\u00f3 tomar en consideraci\u00f3n la nueva situaci\u00f3n creada y dio sanci\u00f3n legal a los sindicatos. <em>Lo importante no es que los Gobiernos hayan decidido conceder derechos al pueblo, sino las razones por las obraron as\u00ed. <\/em>Para aquel que no comprenda todo lo que eso comporta, la historia ser\u00e1 siempre un libro cerrado bajo siete sellos.<\/p>\n<p>Claro que si se acepta la frase c\u00ednica de Lenin, de que la libertad no es m\u00e1s que un \u00abprejuicio burgu\u00e9s\u00bb, los derechos pol\u00edticos y las libertades obreras carecen de sentido. Pero entonces, todas las luchas del pasado, todas las rebeliones y revoluciones a las que debemos la conquista de esos derechos, ser\u00edan cosa sin valor alguno. Para formular semejante sentencia no hubiera valido la pena de derribar al zarismo, pues la misma censura de Nicol\u00e1s II no hubiera objetado nada a la aseveraci\u00f3n de que la libertad sea \u00abun prejuicio de la burgues\u00eda\u00bb Por lo dem\u00e1s, los grandes te\u00f3ricos de la reacci\u00f3n, Jos\u00e9 de Maistre y Luis Bonald, opinaron de igual modo, aunque sus palabras no fueron las mismas, y los defensores del absolutismo se mostraron muy reconocidos a ellos.<\/p>\n<p>Pero los anarcosindicalistas son los que menos pueden equivocarse al juzgar la importancia de esos derechos de los trabajadores. Si rehuyen toda intervenci\u00f3n en la obra de los parlamentos burgueses, no es porque les repugne la lucha pol\u00edtica en general, sino porque est\u00e1n convencidos de que la actividad parlamentaria es la forma de lucha pol\u00edtica m\u00e1s d\u00e9bil y de menos horizontes. Para las clases burguesas el sistema parlamentario es, sin duda alguna, instrumento adecuado para el arreglo de sus conflictos, cuando \u00e9stos se presentan, y para hacer provechosa la colaboraci\u00f3n, puesto que todos ellos tienen el mismo inter\u00e9s en mantener el orden econ\u00f3mico vigente y la organizaci\u00f3n pol\u00edtica que lo sustenta. Ahora bien: cuando hay un inter\u00e9s com\u00fan, cabe el mutuo acuerdo, \u00fatil a una y otra parte. Mas la situaci\u00f3n es muy otra por lo que al obrero se refiere. Para los trabajadores, el orden econ\u00f3mico existente es el origen de su explotaci\u00f3n econ\u00f3mica, y el poder organizado del Estado es el instrumento mediante el cual es mantenida su sujeci\u00f3n pol\u00edtica y social. La m\u00e1s imparcial de las elecciones, no puede correr un velo sobre el imprudente Contraste que ofrecen las clases ricas y las despose\u00eddas, No sirve m\u00e1s el sufragio que para dar a un sistema de injusticias sociales un aspecto legal, y para inducir al esclavizado a que \u00e9l mismo imprima un sello de aparente legalidad a su propia servidumbre.<\/p>\n<p>Pero lo que mayor importancia tiene es la experiencia pr\u00e1ctica que ha demostrado que la participaci\u00f3n de los trabajadores en los trabajos parlamentarios, anquilosa su poder de resistencia y convierte en nada toda su lucha por derrocar el actual sistema. La participaci\u00f3n parlamentaria no ha aproximado a la clase productora un \u00e1pice a su meta final: incluso ha evitado que protegiera los derechos adquiridos contra los ataques de la reacci\u00f3n, En Prusia, por ejemplo, el mayor Estado de Alemania en que los socialdem\u00f3cratas, hasta poco antes de la toma del poder por Hitler, eran los principales ministros del pa\u00eds, Herr von Papen, nombrado canciller del Reich por Hindenburg, pudo aventurarse a violar la constituci\u00f3n del pa\u00eds y a disolver el Ministerio prusiano con la simple ayuda de un teniente y una docena de soldados. Y cuando el partido socialista, desamparado, no pudo pensar en otra cosa, despu\u00e9s de semejante brecha abierta en la legalidad m\u00e1s que en apelar al tribunal de garant\u00edas del Reich, en vez de salirles al paso a los perpetradores del golpe de Estado con una abierta resistencia, la reacci\u00f3n comprendi\u00f3 en el acto que ya nada ten\u00eda que temer, y a partir de aquel momento pudo ofrecer a los obreros lo que se le antoj\u00f3. El hecho es que el golpe de Estado de Von Papen fue el primer paso en el camino que hab\u00eda de conducir muy pronto al Tercer Reich.<\/p>\n<p>As\u00ed, pues, vemos que los anarcosindicalistas no son contrarios, ni mucho menos, a la lucha pol\u00edtica; pero juzgan que tambi\u00e9n esta lucha debe tomar car\u00e1cter de acci\u00f3n directa, pues \u00e9sta es la que permite que los instrumentos de combate que posee el trabajador sean los m\u00e1s eficaces posible. La m\u00e1s insignificante lucha por cuesti\u00f3n de salarios demuestra claramente que, en cuanto los patronos se encuentran en situaci\u00f3n un poco apurada, el Estado les ofrece la ayuda de la polic\u00eda e incluso, seg\u00fan vayan las cosas, la de la tropa, pues as\u00ed se protegen los intereses de las clases propietarias, cuando dichos intereses peligran. Todos los acontecimientos que afectan a la vida de la comunidad son de \u00edndole pol\u00edtica. En este sentido, todos los actos de importancia para la econom\u00eda, como por ejemplo una huelga general, son asimismo actos pol\u00edticos, y, por supue<em>sto, <\/em>de mucha mayor importancia que cualquier procedimiento parlamentario. Es tambi\u00e9n una lucha de car\u00e1cter pol\u00edtico la contienda del anarcosindicalismo contra el fascismo, como tambi\u00e9n la propaganda antimilitarista, batalla \u00e9sta que durante varias d\u00e9cadas s\u00f3lo han sostenido los socialistas libertarios y los sindicalistas, y que ha costado enormes sacrificios.<\/p>\n<p>Y hay un hecho indiscutible: cuando los partidos pol\u00edticos obreristas han querido que se implantase alguna reforma pol\u00edtica decisiva, se han encontrado con que no pod\u00edan hacerlo por sus solas fuerzas, y no han tenido m\u00e1s remedio que confiar completamente en la energ\u00eda combativa de trabajadora, As\u00ed lo demuestran las huelgas generales pol\u00edticas de B\u00e9lgica, Suecia y Austria para obtener el sufragio universal. En Rusia, fue la gran huelga general del pueblo laborioso en 1905, lo que movi\u00f3 en la mano del zar la pluma para firmar la Constituci\u00f3n. Lo que la heroica lucha de la intelectualidad rusa no hab\u00eda logrado en varias d\u00e9cadas hizo llegar a t\u00e9rmino la acci\u00f3n econ\u00f3mica conjunta de la clase obrera.<\/p>\n<p>El foco de la lucha pol\u00edtica no radica, pues, en los partidos pol\u00edticos, sino en la guerra econ\u00f3mica de las organizaciones obreras. El comprenderlo as\u00ed es lo que hizo que los anarcosindicalistas concentraran su actividad en la educaci\u00f3n de las masas y en la movilizaci\u00f3n de su potencialidad econ\u00f3mica y social. \u00c9ste es el m\u00e9todo que ha servido para realizar algo en todos los momentos decisivos de la historia. La misma burgues\u00eda, en sus luchas contra la aristocracia, ha recurrido abundantemente a este m\u00e9todo: neg\u00e1ndose a pagar los impuestos, por el <em>boicot y <\/em>la revoluci\u00f3n es como ha llegado, retadoramente, a ocupar una posici\u00f3n dominante en la sociedad. Y tanto peor ser\u00e1 para sus representantes de hoy haber olvidado la historia de sus padres y el aullar sanguinariamente contra los \u00abm\u00e9todos ilegales\u00bb de los trabajadores en su lucha por libertarse. \u00a1Como si alguna vez la ley hubiera permitido, a una clase sometida, sacudirse el yugo! La Historia no cita ning\u00fan ejemplo.<\/p>\n<p>Por acci\u00f3n directa, los anarcosindicalistas dan a entender todos los procedimientos inmediatos de guerra contra sus opresores econ\u00f3micos y pol\u00edticos. Entre esos procedimientos, los m\u00e1s salientes son: la huelga en sus distintos grados, desde la simple lucha en demanda de mejora de salarios, hasta la huelga general; el <em>boicot; <\/em>las infinitas formas del sabotaje; la propaganda antimilitarista; y en casos sumamente cr\u00edticos, como el que se ha presentado actualmente en Espa\u00f1a, la resistencia armada del pueblo en defensa de la vida y la libertad.<\/p>\n<p>Entre estas diversas formas de lucha t\u00e9cnica, la huelga, es decir, la negativa organizada a trabajar, es la m\u00e1s usada. Desempe\u00f1a, por lo que a los trabajadores respecta, un papel equivalente al de los frecuentes levantamientos de campesinos en la edad feudal. En su forma m\u00e1s sencilla, la huelga es el medio de mejorar la condici\u00f3n general de la vida del obrero y de defender las mejoras ya logradas, contra las medidas concertadas de los patronos. Pero la huelga no es para el proletariado solamente un medio para la defensa de sus inmediatos intereses econ\u00f3micos, sino que es una escuela constante para el empleo de su energ\u00eda o capacidad de resistencia, pues le demuestra, un d\u00eda y otro, que el menor de sus derechos tiene que ser ganado por medio de incesante lucha contra el sistema vigente.<\/p>\n<p>Tanto las organizaciones combativas de los trabajadores, como la misma lucha cotidiana en torno al salario, son consecuencia del orden econ\u00f3mico capitalista, y, por consiguiente, constituyen una necesidad vital para el obrero. Sin ello, \u00e9ste se ver\u00eda hundido en el abismo de la miseria. Es cierto que el problema obrero no puede resolverse solamente con huelgas por el aumento de los jornales, pero esas huelgas son el mejor instrumento educativo para que los trabajadores se percaten de la verdadera esencia del problema social, adiestr\u00e1ndolos en la lucha para la liberaci\u00f3n de los sometidos a la esclavitud econ\u00f3mica y social. Tambi\u00e9n tiene un valor axiom\u00e1tico la afirmaci\u00f3n de que mientras el trabajador tenga que vender sus manos o su cerebro a un patrono, nunca obtendr\u00e1 m\u00e1s que lo estrictamente indispensable para ir viviendo. Pero las necesidades indispensables a que tiene que atender no son siempre las mismas, sino que cambian constantemente con los requerimientos que el trabajador hace a la vida.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed llegamos al punto de la significaci\u00f3n general cultural que encierra la lucha del trabajo. La alianza econ\u00f3mica de los aut\u00e9nticos productores no s\u00f3lo les proporciona un arma para obligar a que se les mejore el nivel de vida, sino que se convierte para ellos en una escuela pr\u00e1ctica, en una universidad de experiencia, en la que adquieren instrucci\u00f3n e ilustraci\u00f3n, en inestimable medida. Los experimentos y sucesos pr\u00e1cticos de la lucha cotidiana de los trabajadores se traducen en un precipitado intelectual en sus organizaciones, ahondando su comprensi\u00f3n y ampliando las perspectivas de su pensamiento. Por la constante elaboraci\u00f3n intelectual de sus experimentos en la vida, se desarrollan en los individuos necesidades nuevas y nuevos est\u00edmulos en distintos campos de la vida del pensamiento. Precisamente en este desarrollo estriba la gran significaci\u00f3n cultural de esas luchas.<\/p>\n<p>Una verdadera cultura de la inteligencia y la demanda de m\u00e1s altos reclamos a la vida son cosas que no pueden producirse mientras el hombre no haya alcanzado cierto nivel material de vida, que le haga capaz de ello. Sin este preliminar, toda aspiraci\u00f3n intelectual superior queda desplazada. Hombres constantemente amenazados por una espantosa miseria, apenas pueden concebir nada que se refiera a altos valores intelectuales. Hasta que los obreros, despu\u00e9s de varias d\u00e9cadas de lucha, no alcanzaron por s\u00ed mismos un tipo de vida mejor, no pudo hablarse entre ellos del desarrollo intelectual y cultural. Y es esta aspiraci\u00f3n de los trabajadores lo que el patrono ve con mayor recelo. Para los capitalistas, como clase, sigue teniendo todo su significado la conocida frase del ministro espa\u00f1ol Bravo Murillo: \u00abNo necesitamos hombres que piensen, entre los obreros; lo que se necesita son bestias de labor\u00bb<\/p>\n<p>Uno de los resultados m\u00e1s importantes de luchas econ\u00f3micas diarias es el desarrollo del sentido de solidaridad entre los trabajadores, cosa que para ellos tiene un alcance muy distinto que la coalici\u00f3n pol\u00edtica de los partidos, en la que entra gente de todas las clases sociales. Una sensaci\u00f3n de mutua ayuda, cuya fuerza se renueva constantemente en la brega ininterrumpida por las necesidades de la vida, que est\u00e1 continuamente reclamando con el m\u00e1ximo apremio la cooperaci\u00f3n de los seres sujetos a las mismas condiciones, obra en forma muy distinta que los abstractos principios de partido, que, por lo general, no tienen m\u00e1s que un valor plat\u00f3nico. Nace la conciencia vital de un destino com\u00fan, y gradualmente se desarrolla hasta formar un nuevo sentido del derecho, llegando a ser la condici\u00f3n \u00e9tica preliminar para todos los esfuerzos de liberaci\u00f3n de una clase oprimida.<\/p>\n<p>Fomentar y robustecer esta natural solidaridad de los trabajadores y dar a cada movimiento huelgu\u00edstico un car\u00e1cter social m\u00e1s profundo, es una de las tareas que se han impuesto los anarcosindicalistas. Por eso una de sus armas preferidas es la huelga por solidaridad, que ha tenido en Espa\u00f1a un desarrollo de una amplitud sin igual en otros pa\u00edses. Este procedimiento hace que la batalla econ\u00f3mica se convierta en una verdadera acci\u00f3n de los obreros como clase. La huelga solidaria es la colaboraci\u00f3n de las categor\u00edas de industrias colaterales, pero tambi\u00e9n de las no relacionadas entre s\u00ed, con objeto de prestar ayuda en la lucha por el triunfo a un determinado ramo, haciendo extensivo el paro a otras industrias cuando se juzga conveniente. En este caso los trabajadores no se contentan con prestar socorro econ\u00f3mico a sus hermanos en lucha, sino que van m\u00e1s lejos y, paralizando industrias enteras, causan una rotura en el conjunto de la vida econ\u00f3mica, con objeto de lograr que sus reclamaciones sean atendidas realmente.<\/p>\n<p>Hoy que, por la formaci\u00f3n de <em>trusts <\/em>nacionales e internacionales, el capitalismo privado se va convirtiendo m\u00e1s y m\u00e1s en capitalismo de monopolio, esta clase de lucha es la \u00fanica que en muchos casos los trabajadores pueden tener esperanza de ver victoriosa. A causa de la transformaci\u00f3n interna del capitalismo industrial, la huelga de solidaridad resulta el imperativo de la hora presente para el proletariado. As\u00ed como los patronos, por medio de sus \u00abcartels\u00bb y organizaciones protectoras, se crean una base cada vez m\u00e1s amplia para la defensa de sus intereses, as\u00ed tambi\u00e9n los trabajadores tienen que prestar atenci\u00f3n a la necesidad de crear, por s\u00ed mismos, ampliando cada vez m\u00e1s la alianza de sus organizaciones econ\u00f3micas nacionales e internacionales, la base necesaria para una acci\u00f3n solidaria de masas, que est\u00e9 en adecuada proporci\u00f3n con las exigencias del tiempo. Las huelgas restringidas pierden cada d\u00eda su primitiva importancia, aunque no est\u00e1n llamadas a desaparecer del todo. En la lucha econ\u00f3mica moderna entre el capital y el trabajo, la gran huelga, que abarca la totalidad de importantes industrias, desempe\u00f1ar\u00e1 cada d\u00eda un papel m\u00e1s amplio. Incluso los obreros de las antiguas organizaciones de oficios, que todav\u00eda no est\u00e1n influidos por las ideas socialistas, lo han comprendido as\u00ed, como lo demuestra la r\u00e1pida formaci\u00f3n de uniones industriales en Norteam\u00e9rica, en contraste con los viejos moldes de la A.F. of L.<\/p>\n<p>La acci\u00f3n directa ejercida por la organizaci\u00f3n del trabajo tiene en la huelga general su expresi\u00f3n m\u00e1s acusada, es decir, la paralizaci\u00f3n del trabajo en cada ramo de la producci\u00f3n simult\u00e1neamente, para la resistencia organizada del proletariado con todas las consecuencias que de ello derivan. Es el arma m\u00e1s poderosa que tienen los trabajadores a su disposici\u00f3n, y ofrece la prueba m\u00e1s convincente de su fuerza como factor social. Despu\u00e9s del Congreso de sindicatos franceses de Marsella, en 1892, y de los \u00faltimos congresos de la CGT -Confederaci\u00f3n General del Trabajo-, en los que por gran mayor\u00eda se opt\u00f3 por la propaganda en favor de la huelga general, los partidos pol\u00edticos alemanes y de otros muchos pa\u00edses fueron los que atacaron con mayor violencia esta forma de acci\u00f3n proletaria, rechaz\u00e1ndola como \u00abut\u00f3pica\u00bb \u00abLa huelga general es la demencia general\u00bb, tal fue la tajante frase de uno de los jefes m\u00e1s destacados de la socialdemocracia alemana. Pero el gran movimiento de huelgas generales, que se produjo inmediatamente despu\u00e9s de emitido tal juicio, en Espa\u00f1a, B\u00e9lgica, Italia, Holanda, Rusia y otros pa\u00edses, demostr\u00f3 que la tal \u00abutop\u00eda\u00bb entraba dentro del terreno de lo posible y no surg\u00eda de la imaginaci\u00f3n calenturienta de unos fan\u00e1ticos revolucionarios.<\/p>\n<p>Naturalmente que la huelga general no es un procedimiento al que pueda recurrirse arbitrariamente, por cualquier motivo. Requiere ciertas premisas sociales que le den su verdadera fuerza moral y hagan de ella una manifestaci\u00f3n de la voluntad de vastas zonas de la masa popular. La rid\u00edcula pretensi\u00f3n, tan a menudo atribuida al anarcosindicalismo, de que es simplemente bastante proclamar una huelga general para establecer en pocos d\u00edas una sociedad socialista, es una acusaci\u00f3n sencillamente est\u00fapida, una invenci\u00f3n de adversarios malintencionados para desacreditar una idea contra la cual no tienen mejores argumentos.<\/p>\n<p>La huelga general sirve para varios fines. Puede ser el \u00faltimo grado de unas huelgas solidarias, como por ejemplo la huelga general de Barcelona en febrero de 1902, o la de Bilbao en 1903, que permiti\u00f3 a los mineros librarse del odioso <em>truck system <\/em>y oblig\u00f3 a los patronos a adoptar medidas sanitarias en las minas. Puede ser tambi\u00e9n el medio por el cual la organizaci\u00f3n trabajadora procura hacer presi\u00f3n para obtener satisfacci\u00f3n a alguna demanda general, como por ejemplo en la proyectada huelga general de los Estados Unidos en 1886, para obligar a que se garantizase la jornada de ocho horas en todas las industrias. La gran huelga general de los trabajadores ingleses en 1926 fue a consecuencia de un plan de los patronos que trataban de rebajar el nivel general de la vida de los obreros, disminuyendo los jornales.<\/p>\n<p>Pero la huelga general puede tener tambi\u00e9n objetivos pol\u00edticos, como por ejemplo la lucha de los trabajadores espa\u00f1oles en 1904 para libertar a los presos pol\u00edticos, o la huelga general de Catalu\u00f1a en julio de 1909 para obligar al Gobierno a terminar la guerra de Marruecos. Hay que citar, como de la misma categor\u00eda, la huelga general de los trabajadores alemanes en 1920 que se produjo despu\u00e9s del llamado <em>putsch de Kapp <\/em>y puso fin a un Gobierno que hab\u00eda tomado el poder por el procedimiento de la cuartelada; lo mismo fueron las huelgas de conjunto de B\u00e9lgica, en 1903, y de Suecia, en 1909, para recabar el sufragio universal, y la huelga general de los obreros rusos, en 1905, para la garant\u00eda de la Constituci\u00f3n. Pero en Espa\u00f1a el movimiento huelgu\u00edstico, ampliamente extendido entre los obreros de la ciudad y del campo, despu\u00e9s de la rebeli\u00f3n fascista de 1936, se desarroll\u00f3 en forma de huelga general social y condujo a la resistencia armada y, con ello, a la abolici\u00f3n del orden econ\u00f3mico capitalista y a la organizaci\u00f3n de la vida econ\u00f3mica por los mismos obreros.<\/p>\n<p>La gran importancia de la huelga general est\u00e1 en lo siguiente: de golpe provoca la paralizaci\u00f3n de todo el sistema econ\u00f3mico y lo sacude hasta los cimientos. Por otra parte, una acci\u00f3n as\u00ed no depende de la preparaci\u00f3n pr\u00e1ctica de todos los trabajadores, de la misma manera que tampoco todos los ciudadanos de un pa\u00eds participaron nunca en una brusca transformaci\u00f3n pol\u00edtica. El que los obreros de las industrias m\u00e1s importantes, organizados, cesen en el trabajo en un momento dado, es suficiente para agarrotar todo el mecanismo econ\u00f3mico, que no puede marchar sin la provisi\u00f3n diaria de carb\u00f3n, energ\u00eda el\u00e9ctrica y materias primas de todo g\u00e9nero. Por eso cuando las clases gobernantes se hallan enfrentadas con un proletariado en\u00e9rgico, organizado y aleccionado en los conflictos cotidianos, se percatan de lo que arriesgan en el asunto, y, por encima de todo, temen adoptar una actitud que podr\u00eda conducirles a situaciones extremas. El mismo Juan Jaur\u00e9s, que, como socialista parlamentario no estaba conforme con la idea de la huelga general, tuvo que reconocer que tales movimientos eran una advertencia a las clases posesoras para que obren con prudencia y, sobre todo, para que renuncien a abolir derechos puramente conquistados, pues saben que eso podr\u00eda f\u00e1cilmente abocarles a la cat\u00e1strofe.<\/p>\n<p>Pero en tiempo de crisis social universal, o cuando, como actualmente en Espa\u00f1a, de lo que se trata es de proteger a todo un pueblo contra los ataques de la reacci\u00f3n oscurantista, la huelga general es un arma inestimable. La paralizaci\u00f3n de toda la vida p\u00fablica dificulta el que se pongan de acuerdo los representantes de las clases dirigentes y los funcionarios locales con el Gobierno central, cuando no lo impide completamente. Incluso el ej\u00e9rcito es en tales casos movido para otros servicios que los ordinarios en una rebeli\u00f3n pol\u00edtica. En el segundo caso, le basta al Gobierno, mientras cuente con la lealtad de los militares, concentrar las tropas en la capital y en los puntos m\u00e1s importantes del pa\u00eds, con objeto de cortar los peligros que podr\u00edan alzarse.<\/p>\n<p>Una huelga general, en cambio, obliga inevitablemente a diseminar las fuerzas armadas, pues entonces lo que importa es proteger todos los centros importantes de la industria y el sistema de transporte contra los huelguistas en rebeli\u00f3n. Ahora bien: esto quiere decir que la disciplina militar, que es mayor cuando la tropa opera en grandes formaciones, se relaja. Dondequiera que los militares se hallen en peque\u00f1os grupos frente a determinada gente que pelea por su libertad, hay siempre el peligro de que, al menos una parte de los soldados, reflexione y comprenda que, al fin y al cabo, est\u00e1 apuntando con las armas a sus propios padres y hermanos. Porque el militarismo es tambi\u00e9n fundamentalmente un problema psicol\u00f3gico, y su funesta influencia se manifiesta invariablemente de manera m\u00e1s peligrosa cuando a los individuos no se les da medio de pensar en su dignidad de seres humanos, no se les ofrece ocasi\u00f3n de ver que hay otras funciones m\u00e1s altas en la vida que entregarse a los designios de un opresor sanguinario del propio pueblo.<\/p>\n<p>Para los trabajadores, la huelga general sustituye al levantamiento de barricadas de las agitaciones pol\u00edticas. Es para ellos una derivaci\u00f3n l\u00f3gica del sistema industrial que les convierte hoy en sus v\u00edctimas, y les da, a la vez, el arma m\u00e1s poderosa para recabar la libertad, con tal que tengan la medida de su fuerza y acierten a emplear dicha arma en forma adecuada. Guillermo Morris, con la prof\u00e9tica visi\u00f3n del poeta, augur\u00f3 este desarrollo de la situaci\u00f3n en su espl\u00e9ndido libro: <em>News from Nowhere <\/em>-Noticias de ninguna parte-, en el que hace preceder la reconstrucci\u00f3n socialista del mundo de una serie de huelgas de creciente violencia, que destruyen todo el viejo sistema, hasta en sus m\u00e1s firmes cimientos, hasta que, por fin, los que lo defend\u00edan no tienen m\u00e1s remedio que ceder toda resistencia ante semejante despertar de las masas laboriosas de la ciudad y del campo.<\/p>\n<p>En conjunto, el desarrollo del capitalismo moderno, que actualmente va en aumento como grav\u00edsimo peligro para la sociedad, no servir\u00e1 m\u00e1s que para hacer cada d\u00eda m\u00e1s amplia esta visi\u00f3n de a clases trabajadoras. La esterilidad de la participaci\u00f3n de los trabajadores en los parlamentos, que se ve cada d\u00eda m\u00e1s claramente en todos los pa\u00edses, obliga a volverse a nuevos m\u00e9todos para la defensa eficaz de sus intereses y su eventual liberaci\u00f3n del yugo de la esclavitud del salario.<\/p>\n<p>Otra forma importante de lucha, de acci\u00f3n directa, es el <em>boicot. <\/em>Puede ser empleado por los obreros tanto en su calidad de productores como de consumidores. La negativa sistem\u00e1tica a adquirir las mercanc\u00edas procedentes de aquellas empresas cuyos productos no son elaborados en las condiciones aprobadas por los sindicatos, puede tener una importancia decisiva, especialmente en ramos de la industria que provee de mercanc\u00edas de uso general. Al mismo tiempo el <em>boicot <\/em>es muy adecuado para influir en la opini\u00f3n p\u00fablica en favor de los trabajadores, si \u00e9stos acompa\u00f1an su actitud de una propaganda acertada. El <em>label <\/em>sindical es un medio para facilitar el <em>boicot, <\/em>pues da al comprador la contrase\u00f1a que le permite distinguir los g\u00e9neros que desea de los que quisieran darle de otro origen. Incluso los amos del Tercer Reich han sufrido las consecuencias de lo que puede ser el <em>boicot <\/em>en manos de las grandes masas populares, y as\u00ed lo reconocieron al declarar que el <em>boicot <\/em>internacional a los productos alemanes hab\u00eda causado serios da\u00f1os a la exportaci\u00f3n alemana. Esta influencia puede a\u00fan ser mayor si los sindicatos hubieran mantenido al p\u00fablico al corriente merced a una incesante propaganda y si hubieran seguido alentando la protesta contra la abolici\u00f3n del movimiento obrero en Alemania.<\/p>\n<p>Como productores, los obreros tienen en el <em>boicot <\/em>un medio de imponer el embargo a las empresas fabriles que se mostrasen especialmente hostiles a la organizaci\u00f3n sindical. En Barcelona, Valencia y C\u00e1diz, la negativa de los estibadores a descargar buques alemanes oblig\u00f3 a los capitanes de los mismos a ir a dejar el cargamento a puertos del norte de \u00c3\u00c2\uff81frica. Si los sindicatos de otros pa\u00edses hubieran obrado de la misma manera, hubieran obtenido resultados sin comparaci\u00f3n superiores al de las protestas plat\u00f3nicas. Sea como quiera, el <em>boicot <\/em>es uno de los recursos de lucha m\u00e1s eficaces que tiene en sus manos la clase trabajadora, y cuanto m\u00e1s se percaten los obreros de este medio, tanto mayor ser\u00e1 su comprensi\u00f3n y su \u00e9xito en los problemas de la lucha cotidiana.<\/p>\n<p>Entre las armas del repertorio anarcosindicalista, el <em>sabottage <\/em>es la m\u00e1s temida por los patronos y la m\u00e1s condenada como \u00abilegal\u00bb. En realidad se trata de un m\u00e9todo econ\u00f3mico de guerrilla, tan antiguo como el mismo m\u00e9todo de explotaci\u00f3n y de opresi\u00f3n pol\u00edtica. En algunos casos, es un recurso obligado si fallan los dem\u00e1s medios puestos en juego. El sabotaje consiste en que los trabajadores opongan los mayores obst\u00e1culos posibles a la marcha del trabajo normal. En general, as\u00ed se procede cuando los patronos, vali\u00e9ndose de unas circunstancias econ\u00f3micas adversas a la industria, o de otra causa, ven una ocasi\u00f3n de aprovecharse y tratan de rebajar el nivel de vida del trabajador, por la disminuci\u00f3n de los salarios y el aumento de la jornada de labor. La palabra misma est\u00e1 tomada del vocablo franc\u00e9s sabot -zueco-, y se da a entender con ello que el <em>trabajo se haga torpemente, como a golpes de zueco. <\/em>El significado total de la palabra <em>sabottage <\/em>se expresa hoy en este principio: a malos jornales, mal trabajo. Es \u00e9sta una consideraci\u00f3n a la que tambi\u00e9n los patronos se atienen al calcular el precio seg\u00fan la calidad de la mercanc\u00eda. El productor, el obrero, se encuentra en id\u00e9ntica posici\u00f3n: sus productos son su poder de trabajo y es sencillamente natural que trate de disponer de \u00e9l en las mejores condiciones que pueda obtener.<\/p>\n<p>Pero cuando el patrono se aprovecha de la mala situaci\u00f3n del producto para imponerle un precio a su trabajo, lo m\u00e1s bajo posible, no debe extra\u00f1arse de que procure defenderse lo mejor que pueda. Y que para lograrlo emplee los recursos que las circunstancias le deparan. Los obreros ingleses ya lo hac\u00edan as\u00ed antes de que se hablara en el Continente de sindicalismo revolucionario. En realidad, la pol\u00edtica denominada <em>ca&#8217; canny <\/em>-ir despacio- que, seg\u00fan la palabra indica, los trabajadores ingleses tomaron de sus hermanos los obreros de Escocia, era ya la primera y m\u00e1s eficaz forma de sabotaje. En todas las industrias actuales hay mil medios por los cuales los trabajadores pueden entorpecer la producci\u00f3n: en todas partes, por el moderno sistema de divisi\u00f3n del trabajo, la menor perturbaci\u00f3n en un ramo de la industria puede provocar la par\u00e1lisis de la totalidad del proceso de la producci\u00f3n. As\u00ed, los ferroviarios de Francia y de Italia, por el procedimiento de la llamada <em>gr\u00c3<\/em><em>\u00a8<\/em><em>ve perl\u00e9e <\/em>-huelga de sarta de perlas- desbarataron todo el sistema de transportes. Para ello no tuvieron que hacer m\u00e1s que atenerse estrictamente a la letra de las leyes vigentes de transporte, lo cual hizo que fuera imposible que llegase ning\u00fan tren puntualmente a destino. Cuando los patronos se encuentran ante el hecho de que incluso en una situaci\u00f3n desfavorable para los obreros, en la que \u00e9stos no podr\u00edan arrostrar una huelga, tienen a\u00fan medios de defensa poderosos, se convencer\u00e1n de que no les trae cuenta aprovechar determinada situaci\u00f3n, dura, para imponer a los operarios condiciones de vida m\u00e1s duras a\u00fan.<\/p>\n<p>La llamada <em>sit down strike <\/em>-huelga sentada, o de brazos ca\u00eddos- que con tal rapidez se corri\u00f3 de Europa a los Estados Unidos y que consiste en que los trabajadores se mantengan en la f\u00e1brica d\u00eda y noche, sin mover un dedo, con objeto de impedir completamente que sean sustituidos por <em>esquiroles, <\/em>entra tambi\u00e9n en \u00e9l orden del sabotaje. Con frecuencia el sabotaje se produce as\u00ed: antes de una huelga, los obreros ponen las m\u00e1quinas en forma que no puedan ser utilizadas f\u00e1cilmente por suplentes de los huelguistas, o imposibles de funcionar en bastante tiempo. En ning\u00fan campo hay tanto margen para la imaginaci\u00f3n del operario como en \u00e9ste. Pero el sabotaje de los trabajadores siempre se dirige contra los patronos, nunca contra el consumidor. En su informe ante el congreso de la CGT, celebrado en Toulouse, en 1897, Emilio Pouget hizo especial hincapi\u00e9 sobre este punto. Todas las noticias burguesas que atribu\u00edan a los panaderos haber amasado pan con pedazos de vidrio, o a los trabajadores de las granjas el haber envenenado la leche, y otras por el estilo, son infames patra\u00f1as con las que se trata de suscitar prevenciones en el p\u00fablico contra los obreros. El sabotear a los consumidores es privilegio ancestral de los patronos. La adulteraci\u00f3n intencionada de las viandas, la edificaci\u00f3n de m\u00edseros antros <em>-slums- <\/em>y viviendas malsanas con el material peor y m\u00e1s barato; la destrucci\u00f3n de grandes cantidades de productos alimenticios, para mantener los precios, cuando hay millones de seres que perecen en la m\u00e1s espantosa miseria; los constantes esfuerzos patronales para deprimir lo m\u00e1s posible el nivel de la subsistencia de los trabajadores con el af\u00e1n de aumentar sus ganancias; la imp\u00fadica costumbre de las industrias de armamento de proporcionar a otros pa\u00edses equipos completos de guerra, que, si llega el caso, ser\u00e1n empleados para devastar el pa\u00eds que los produjo, \u00e9stos y otros muchos, son ejemplos sueltos de una inacabable lista de tipos de sabotaje empleados por los capitalistas contra su propio pueblo.<\/p>\n<p>Otra manera efectiva de proceder seg\u00fan la acci\u00f3n directa es la <em>huelga social, <\/em>que en un pr\u00f3ximo futuro tendr\u00e1 que desempe\u00f1ar un papel mucho m\u00e1s importante. No tiene por objeto tanto los intereses de la clase productora como la protecci\u00f3n de la comunidad contra las manifestaciones m\u00e1s perniciosas del presente sistema. La huelga social se encamina a recargar sobre el patrono sus responsabilidades para con el p\u00fablico. Tienen primordialmente en vista la protecci\u00f3n de los consumidores, de los que son mayor\u00eda los mismos obreros. Hasta el presente, la misi\u00f3n sindical casi se ha limitado a proteger al obrero como productor. Mientras el patrono respetase el horario de labor convenido y abonase los jornales establecidos, su tarea estaba cumplida. <em>En resumen: el sindicato se interesaba solamente por las condiciones en que sus miembros trabajasen, no en la clase de trabajo que hicieran. <\/em>Te\u00f3ricamente, es cierto que las relaciones entre el obrero y el patrono se fundan en un contrato establecido para el cumplimiento de algo definido. El objeto en este caso es la producci\u00f3n social. Pero un contrato s\u00f3lo tiene sentido cuando ambas partes participan por igual en el prop\u00f3sito convenido. En realidad, el obrero, hoy d\u00eda, no tiene voz en las funciones de determinar la producci\u00f3n, porque sobre esto toda la atribuci\u00f3n se la reserva el patrono. Consecuencia: el obrero se ve rebajado a hacer mil cosas que continuamente sirven s\u00f3lo para perjudicar a toda la comunidad, en beneficio del patrono. Se ve obligado el trabajador a emplear materias \u00ednfimas y aun da\u00f1osas, en la elaboraci\u00f3n de productos; a levantar miserables viviendas, a aprovechar alimentos averiados y a perpetrar infinidad de actos ideados para enga\u00f1ar al consumidor.<\/p>\n<p>Los anarcosindicalistas opinan que la gran tarea futura de los sindicatos consiste en intervenir en\u00e9rgicamente en esto. Un primer paso en este sentido har\u00eda que, al mismo tiempo, la posici\u00f3n social del obrero se elevase y confirmase en gran medida esta posici\u00f3n. Ya se han hecho varios esfuerzos en este terreno, que dan testimonio de la nueva tendencia, como en Barcelona, cuando los obreros de la construcci\u00f3n se declararon en huelga, neg\u00e1ndose a emplear material inferior y desecho de derribos para las casas de los obreros (1902); la huelga de varios restaurantes de Par\u00eds, por negarse los empleados de la cocina a guisar comida barata y en mal estado (1906); y otros casos recientes con los que se podr\u00eda hacer una lista considerable, casos que demuestran c\u00f3mo aumenta el sentido de responsabilidad de los obreros respecto a la sociedad. La resoluci\u00f3n de los trabajadores alemanes de las f\u00e1bricas de armamento en el congreso de Erfurt (1919), en la que se declaraba que no se deb\u00edan hacer m\u00e1s instrumentos de guerra y que hab\u00eda que obligar a los patronos a transformar las f\u00e1bricas para otros usos, es un acto que entra de lleno en esta categor\u00eda. Y lo cierto es que dicha resoluci\u00f3n se mantuvo lo menos dos a\u00f1os, hasta que la quebrantaron las centrales de la organizaci\u00f3n sindical. Los trabajadores anarcosindicalistas de Soemmerda resistieron con energ\u00eda hasta el \u00faltimo momento, y por fin se vieron sustituidos por miembros de los sindicatos libres.<\/p>\n<p>Como declarados adversarios de todas las ambiciones nacionalistas, los sindicalistas revolucionarios de los pa\u00edses latinos han consagrado siempre una parte considerable de su actividad a la propaganda antimilitarista, procurando mantener entre los soldados, bajo la apariencia del uniforme, a los obreros leales a su clase, y evitar que hicieran armas contra sus hermanos en tiempos de huelga. Esto les ha costado muchos sacrificios; pero nunca han cejado en sus esfuerzos, pues saben que s\u00f3lo manteniendo una guerra sin tregua contra los poderes dominadores pueden recobrar sus derechos. Al mismo tiempo, la propaganda antimilitarista contribuye a oponer en gran manera la huelga general al peligro de guerras futuras. Los anarcosindicalistas se percatan de que las guerras \u00fanicamente se libran en provecho de las clases dirigentes; por consiguiente, estiman que es leg\u00edtimo todo medio encaminado a evitar la matanza organizada de pueblos. Tambi\u00e9n en este terreno los obreros tienen todos los resortes en sus manos, Y s\u00f3lo necesitan la voluntad y la energ\u00eda moral para ponerlos en juego.<\/p>\n<p>Ante todo, es necesario curar al movimiento obrerista de su fosilizaci\u00f3n interna y librarlo de los lemas con signas hueros, propios de los partidos pol\u00edticos, para que avance intelectualmente y desarrolle en s\u00ed mismo las cualidades creadoras que deben preceder a la realizaci\u00f3n del socialismo. El que esto es posible en la pr\u00e1ctica tiene que llegar a ser convicci\u00f3n \u00edntima de los trabajadores y cristalizar en una necesidad \u00e9tica. La gran meta final del socialismo debe surgir de las luchas sostenidas un d\u00eda y otro, a las que este objetivo da un car\u00e1cter eminentemente social. En la peque\u00f1a refriega cotidiana, nacida de las necesidades de cada momento, debe reflejarse la gran meta de la liberaci\u00f3n social, y cada una de esas batallas contribuir\u00e1 a allanar el camino y a robustecer el esp\u00edritu que transforma \u00edntimos anhelos de los que las sostienen en voluntad y en acci\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>EVOLUCI\u00d3N DEL ANARCOSINDICALISMO.<\/strong><\/p>\n<p>El sindicalismo revolucionario en Francia y su influencia en el movimiento obrero de Europa. Los trabajadores industriales del mundo. El sindicalismo despu\u00e9s de la guerra mundial.-Los sindicalistas y la Tercera Internacional. &#8211; Fundaci\u00f3n de la nueva Asociaci\u00f3n Internacional de los Trabajadores, &#8211; El anarcosindicalismo en Espa\u00f1a, en Portugal, en Italia, en Francia, en Alemania, en Suecia, en Holanda, en Sudam\u00e9rica.<\/p>\n<p>El moderno movimiento anarcosindicalista de Europa, a excepci\u00f3n de Espa\u00f1a, donde, desde los d\u00edas de la Primera Internacional, ha sido la tendencia preponderante del movimiento obrero, debe su origen al levantamiento del sindicalismo revolucionario en Francia, con su campo de influencia, la CGT. Este movimiento se desarroll\u00f3 con gran espontaneidad entre la clase trabajadora francesa, en reacci\u00f3n contra el socialismo pol\u00edtico, cuyas divisiones impidieron durante mucho tiempo el movimiento de unificaci\u00f3n sindical. Luego de la ca\u00edda de la <em>Commune <\/em>de Par\u00eds y de ser puesta fuera de la ley la Internacional en Francia, el movimiento obrero tom\u00f3 en ese pa\u00eds un car\u00e1cter completamente incoloro, y fue a dar de lleno bajo la influencia del republicano burgu\u00e9s J. Barberet, cuyo lema era \u00ab\u00a1Armon\u00eda entre el capital y el trabajo!\u00bb Hasta el congreso de Marsella (1879) no se volvieron a manifestar tendencias socialistas, y entonces naci\u00f3 la <em>F\u00e9d\u00e9ration des Travailleurs, <\/em>para quedar muy pronto, completamente bajo la influencia de los llamados colectivistas.<\/p>\n<p>Pero ni siquiera los colectivistas se mantuvieron mucho tiempo unidos, y el congreso de Saint-Etienne (1882) abri\u00f3 una divisi\u00f3n en dicho movimiento. Una secci\u00f3n sigui\u00f3 la escuela del marxista Julio Guesde y fund\u00f3 el <em>Parti Ouvrier Fran\u00c3<\/em><em>\u00a7<\/em><em>ais, <\/em>en tanto que la otra porci\u00f3n se adhiri\u00f3 al ex anarquista Pablo Brouse para constituir el <em>Parti Ouvrier R\u00e9volutionnaire Socialiste Fran\u00c3<\/em><em>\u00a7<\/em><em>ais. <\/em>El primero tuvo su principal apoyo en la <em>F\u00e9d\u00e9ration Nationale des Syndicats, <\/em>y el segundo en la <em>F\u00e9d\u00e9ration des Bourses du Travail de France. <\/em>Al cabo de poco tiempo, los llamados <em>allemanistes, <\/em>por ser su jefe Juan Alleman, se apartaron de los <em>brousistes <\/em>y llegaron a tener mucha influencia en algunos de los sindicatos m\u00e1s importantes. \u00c9stos renunciaron completamente a la actuaci\u00f3n parlamentaria. Aparte de \u00e9stos, figuraban los <em>blanquistas, <\/em>unidos en el <em>Comit\u00e9 R\u00e9volutionnaire Central, <\/em>y los socialistas independientes que pertenec\u00edan a la <em>Soci\u00e9t\u00e9 pour l&#8217;Economie Sociale, <\/em>fundada en 1885 por Benito Malon y de la que salieron Juan Jaur\u00e9s y Millerand.<\/p>\n<p>Todos estos partidos, a excepci\u00f3n de los blanquistas, vieron en los sindicatos colegios de reclutamiento para reforzar sus objetivos pol\u00edticos, sin la menor idea de sus verdaderas funciones. La constante disensi\u00f3n entre los diversos partidos socialistas repercuti\u00f3, naturalmente, en los sindicatos, hasta el extremo de que cuando los sindicatos de un ramo iban a la huelga, los de otra fracci\u00f3n se apresuraban a hacer de <em>esquiroles. <\/em>Tan insostenible situaci\u00f3n tuvo que abrir gradualmente los ojos de los trabajadores, en un despertar para el que la propaganda antiparlamentaria de los anarquistas, los cuales, desde 1883, hab\u00edan logrado tener gran predicamento entre los obreros de Par\u00eds y de Lyon, contribuy\u00f3 en gran manera. El congreso de sindicatos de Nantes (1894) encarg\u00f3 a un comit\u00e9 especial la labor de estudiar los medios m\u00e1s adecuados para arbitrar una inteligencia mutua entre las alianzas de los n\u00facleos de trabajadores. El resultado fue la fundaci\u00f3n, en el congreso de Limoges, de la CGT, que se declar\u00f3 independiente de todos los partidos. Fue la renuncia decisiva de los sindicatos al socialismo pol\u00edtico, cuyos manejos hab\u00edan anquilosado el movimiento socialista franc\u00e9s durante varios a\u00f1os y le hab\u00edan privado de sus armas m\u00e1s eficaces para luchar por libertarse.<\/p>\n<p>A partir de aquel momento s\u00f3lo han existido en Francia dos grandes agrupaciones sindicales: la CGT -Confederaci\u00f3n General del Trabajo- y la Federaci\u00f3n de Bolsas del Trabajo, hasta 1902; \u00e9sta, en el congreso de Montpellier, se uni\u00f3 a la CGT. Esto produjo la unificaci\u00f3n, pr\u00e1cticamente, de los sindicatos. Estos esfuerzos de unificaci\u00f3n y organizaci\u00f3n de los trabajadores fueron precedidos de intensa propaganda para la huelga general, en favor de la cual se hab\u00edan manifestado ya en gran mayor\u00eda los congresos de Marsella (1892), Par\u00eds (1893) y Nantes (1894). El primero que sugiri\u00f3 la idea de la huelga general fue el carpintero anarquista Tortellier, a quien hab\u00eda impresionado profundamente el movimiento de huelga general de los Estados Unidos de 1886-87, idea que fue adoptada m\u00e1s tarde por los allemanistas, en tanto que Julio Guesde y los marxistas franceses se pronunciaron en\u00e9rgicamente contra la misma. Esto no obstante, ambos movimientos proporcionaron a la CGT un buen n\u00famero de sus representantes m\u00e1s se\u00f1alados: de los allemanistas especialmente proced\u00eda N. Griffuelhes; de los anarquistas, F. Pelloutier, el fervoroso y muy inteligente secretario de la Federaci\u00f3n de Bolsas de Trabajo; E. Pouget, director del \u00f3rgano oficial de la CGT. <em>La Voix du Peuple; <\/em>P. Delesalle, G. Yvetot y otros muchos. Es corriente hallar en otros todav\u00eda la idea lanzada por Werner Sombart especialmente, de que el sindicalismo revolucionario en Francia fue originado por intelectuales como G. Sorel, E. Berth y H. Lagardelle, quienes, en el peri\u00f3dico <em>Le Mouvement Socialiste, <\/em>fundado en 1899, elaboraron a su manera los resultados intelectuales del nuevo movimiento. Eso es completamente falso. Esos hombres nunca pertenecieron en verdad al movimiento, ni ejercieron la menor influencia en su desenvolvimiento interno. Adem\u00e1s, la CGT no estaba compuesta exclusivamente por sindicatos revolucionarios; lo cierto es que un cincuenta por ciento de sus pros\u00e9litos eran reformistas en sus preferencias y s\u00f3lo se adhirieron a la CGT porque reconoc\u00edan que la dependencia en que hab\u00edan estado los sindicatos de los partidos pol\u00edticos era una desdicha para el movimiento. Pero el ala revolucionaria, que ten\u00eda de su parte a los elementos m\u00e1s en\u00e9rgicos y activos en la organizaci\u00f3n del trabajo y que ten\u00eda bajo su alcance lo mejor de las fuerzas intelectuales de la organizaci\u00f3n, es la que dio a la CGT su aire caracter\u00edstico, y fueron ellos, exclusivamente, quienes determinaron el desarrollo de las ideas del sindicalismo revolucionario.<\/p>\n<p>Este desarrollo hizo que las ideas de la vieja Internacional cobraran nueva vida, y se inici\u00f3 ese per\u00edodo de tormenta y tensi\u00f3n del movimiento obrero franc\u00e9s, cuyas influencias revolucionarias se dejaron sentir hasta muy lejos de las fronteras de Francia. Los grandes movimientos huelgu\u00edsticos y las incontables causas instruidas contra la CGT por iniciativa gubernamental, no pod\u00edan menos que robustecer su vena revolucionaria, permitiendo que las nuevas ideas se abrieran paso en Suiza, Alemania, Italia, Holanda, B\u00e9lgica, Bohemia y los pa\u00edses escandinavos. En Inglaterra, la <em>Syndicalist Education League, <\/em>fundada por Tom Mann y Guy Bowman y cuyas ense\u00f1anzas influyeron poderosamente, sobre todo en las filas del ramo del transporte, como se puso de manifiesto en los grandes movimientos huelgu\u00edsticos de aquel tiempo, tambi\u00e9n era fruto de la irradiaci\u00f3n del sindicalismo franc\u00e9s.<\/p>\n<p>La influencia del sindicalismo franc\u00e9s en el movimiento internacional del trabajo se robusteci\u00f3 a causa de la crisis interna que por entonces minaba a casi todos los partidos socialistas. La contienda librada entre los llamados revisionistas y los marxistas \u00edntegros, y, sobre todo, el hecho de que su misma actividad parlamentaria oblig\u00f3 a los m\u00e1s tenaces adversarios del revisionismo a seguir en la pr\u00e1ctica el camino del revisionismo, hizo que los elementos m\u00e1s capaces reflexionaran seriamente. Y as\u00ed ocurri\u00f3 que la mayor\u00eda de los partidos se hallaron con que la fuerza de los hechos les oblig\u00f3 a hacer ciertas concesiones a la idea sindicalista de la huelga general. Antes de que as\u00ed ocurriera, el avanzado del movimiento obrero holand\u00e9s, Domela Niewenhuis, present\u00f3 ante el Congreso Internacional Socialista de Bruselas (1891) una proposici\u00f3n encaminada a ahuyentar el peligro creciente de una guerra, por medio de la preparaci\u00f3n del proletariado para la huelga general, proposici\u00f3n que fue duramente combatida por Guillermo Liebknecht en particular. A pesar de esta oposici\u00f3n, casi todos los congresos se vieron obligados a ocuparse cada vez m\u00e1s de esta cuesti\u00f3n.<\/p>\n<p>En el congreso socialista de Par\u00eds, de 1899, el que hab\u00eda de ser ministro, Ar\u00edstides Briand, abog\u00f3 por la huelga general con toda su fogosa elocuencia y logr\u00f3 que fuera aprobada una resoluci\u00f3n en tal sentido. Incluso los guesdistas franceses, que antes hab\u00edan sido los enemigos m\u00e1s enconados de la huelga general, se vieron en el congreso de Lilla, de 1904, en el trance de aprobar una resoluci\u00f3n en favor de la misma, pues tem\u00edan, si no, perder todo su predicamento entre los trabajadores. Claro que nada se sali\u00f3 ganando pr\u00e1cticamente con tales concesiones. El oscilar entre el parlamentarismo y la acci\u00f3n directa, no pod\u00eda sino causar desconcierto. Hombres rectos y decididos como Domela Niewenhuis y sus adictos, en Holanda, y los allemanistas en Francia, sacaron la inevitable consecuencia de su nueva concepci\u00f3n, y se retiraron en absoluto de la actuaci\u00f3n parlamentaria; para los dem\u00e1s, en cambio, sus concesiones a la idea de la huelga general no fueron m\u00e1s que hueco palabrer\u00edo, sin comprensi\u00f3n alguna en el fondo. Adonde pod\u00eda conducir eso se vio pr\u00e1cticamente en el caso de Briand, quien, como ministro, se encontr\u00f3 en la situaci\u00f3n tragic\u00f3mica de prohibir la difusi\u00f3n de su propio discurso en favor de la huelga general, que la CGT hab\u00eda impreso y distribuido en cantidades de cientos de miles.<\/p>\n<p>Independientemente del sindicalismo europeo, se desarroll\u00f3 en los Estados Unidos el movimiento denominado <em>Industrial Workers <\/em>of <em>the World <\/em>-Trabajadores industriales del mundo-, que fue una manifestaci\u00f3n genuina, nacida de las condiciones de aquel pa\u00eds. Sin embargo, ofrec\u00eda de com\u00fan con el sindicalismo los m\u00e9todos de acci\u00f3n directa y la idea de una reorganizaci\u00f3n socialista de la comunidad humana, efectuada por las organizaciones agr\u00edcolas e industriales de los mismos trabajadores. En el congreso de Chicago, donde fue fundado (1905), se hallaron representados los m\u00e1s diversos elementos radicales del movimiento obrero norteamericano: Eugenio Debs, Bill Haywood, Carlos Moyer, Daniel de Le\u00f3n, W. Trautmann, Mother Jones, Lucy Parsons y otros muchos. Su secci\u00f3n m\u00e1s importante, durante mucho tiempo, fue la <em>Western, Federation of Miners <\/em>-Federaci\u00f3n de Mineros del Oeste-, cuyo nombre se populariz\u00f3 en todas partes por las generosas y abnegadas luchas del trabajo en Colorado, Montana e Idaho. Hasta el gran movimiento por la jornada de ocho horas, en 1886-87, que tuvo el final tr\u00e1gico de la ejecuci\u00f3n de los anarquistas Spies, Parsons, Fischer, Engel y Lingg, el 11 de noviembre de 1887, el movimiento obrero norteamericano hab\u00eda estado en un ahogamiento espiritual. Se crey\u00f3 que con la fundaci\u00f3n de los IWW iba a ser posible volver el movimiento a su forma revolucionaria y hubo una expectaci\u00f3n que por ahora ha resultado defraudada. Lo que distingu\u00eda a los IWW de los sindicalistas europeos eran su firmes puntos de vista marxistas, que les hab\u00edan sido impresos especialmente por Daniel de Leon, en tanto que los sindicalistas de Europa adoptaron francamente las ideas socialistas del ala libertaria de la Primera Internacional.<\/p>\n<p>Los IWW ten\u00edan su mayor fuerza entre los trabajadores sin residencia fija del Oeste, aunque tambi\u00e9n alcanz\u00f3 alguna influencia entre los obreros de las f\u00e1bricas de los Estados del Este, y dirigi\u00f3 un n\u00famero considerable de huelgas muy extensas, que pusieron en todos los labios el nombre de los <em>Wobblies. <\/em>Tomaron parte muy principal en las enconadas batallas libradas por salvaguardar la libertad de palabra en los Estados del Oeste, a costa de terribles sacrificios en vidas y en libertad. Sus afiliados llenaban las c\u00e1rceles. A muchos los alquitranaban y cubr\u00edan de plumas sus fan\u00e1ticos guardianes, o eran linchados. La matanza de Everett, en 1916; la ejecuci\u00f3n del poeta obrerista Joe Hill, en 1915; el asunto Centralia en 1919, entre otros muchos casos semejantes en los que los obreros, indefensos, ca\u00edan v\u00edctimas de la represi\u00f3n capitalista, son unos escasos ejemplos que se\u00f1alan los hitos de la historia de sacrificio de los IWW.<\/p>\n<p>El estallido de la guerra mundial afect\u00f3 al movimiento obrero, como una cat\u00e1strofe de la Naturaleza, que tuvo un enorme alcance. Despu\u00e9s del atentado de Sarajevo, cuando todo el mundo present\u00eda que Europa marchaba a toda vela hacia la conflagraci\u00f3n general, la CGT propuso a los jefes de los sindicatos alemanes que las dos organizaciones obreras de ambos pa\u00edses se unieran en una acci\u00f3n conjunta para salir al paso de la cat\u00e1strofe que amenazaba. Pero los dirigentes alemanes, que siempre se hab\u00edan opuesto a la acci\u00f3n directa de las masas y que en sus largos a\u00f1os de rutina parlamentaria hab\u00edan perdido toda clase de iniciativa revolucionaria, no accedieron a la proposici\u00f3n. As\u00ed fracas\u00f3 el \u00faltimo recurso para detener la espantosa cat\u00e1strofe.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de la guerra, los pueblos se hallaron ante una nueva situaci\u00f3n. Europa sangraba por mil heridas y se retorc\u00eda como en los dolores de la fiebre. En la Europa Central, el viejo r\u00e9gimen hab\u00eda sufrido un colapso. Rusia se encontr\u00f3 en medio de una revoluci\u00f3n social, cuyo fin era imprevisible para todos. De todos los acontecimientos que siguieron a la guerra, los de Rusia fueron los que m\u00e1s profundamente impresionaron a los trabajadores de todo el mundo. Tuvieron, por instinto, la sensaci\u00f3n de que se hallaban en medio de una situaci\u00f3n revolucionaria y que si nada decisivo sal\u00eda de todo ello, las esperanzas de las clases laboriosas se desvanecer\u00edan por muchos a\u00f1os. Los trabajadores se percataron de que un sistema que no hab\u00eda sido capaz de evitar la espantosa cat\u00e1strofe de la guerra mundial, sino que, por el contrario, durante largos a\u00f1os hab\u00eda arrastrado a los pueblos al matadero, hab\u00eda hipotecado por este hecho su derecho a la existencia, y aplaud\u00edan todo esfuerzo que se hiciera con el prop\u00f3sito de sacar al mundo del caos pol\u00edtico y econ\u00f3mico en que le hab\u00eda dejado la guerra. Esto explica que pusieran tan altas esperanzas en la revoluci\u00f3n rusa y creyeran que indicaba la inauguraci\u00f3n de una nueva era en la historia de los pueblos de Europa.<\/p>\n<p>En 1919, el partido bolchevique, que habla alcanzado el poder en Rusia, lanz\u00f3 un llamamiento a todos los trabajadores revolucionarios del mundo, invit\u00e1ndoles a celebrar un congreso, que deb\u00eda tener efecto en Rusia al a\u00f1o siguiente, con objeto de fundar una nueva Internacional. Por entonces no hab\u00eda partidos comunistas m\u00e1s que en contados pa\u00edses; en cambio, en Espa\u00f1a, Portugal, Italia, Francia, Holanda, Suecia, Alemania, Inglaterra y los pa\u00edses del Norte y sur de Am\u00e9rica, hab\u00eda organizaciones sindicales, algunas de las cuales ejerc\u00edan una poderosa influencia. Importaba, por consiguiente, mucho a Lenin y a sus adictos el atraerse a estas organizaciones, pues se hab\u00eda enajenado ya a los partidos socialistas-laboristas y dif\u00edcilmente contar\u00eda con el apoyo de los mismos. Se dio, pues, el caso de que en el congreso para la fundaci\u00f3n de la Tercera Internacional, en el verano de 1920, estuvieron representadas casi todas las organizaciones sindicalistas y anarcosindicalistas de Europa.<\/p>\n<p>Pero las impresiones que recibieron los delegados sindicalistas en Rusia no fueron tales que les permitieran estimar deseable, ni posible, la colaboraci\u00f3n con los comunistas. La \u00abdictadura del proletariado\u00bb hab\u00eda comenzado a dar muestras de su presencia, en su peor aspecto. Llenas estaban las c\u00e1rceles de socialistas de todas las escuelas, entre ellos muchos anarquistas y anarcosindicalistas. Pero, sobre todo, era evidente que la nueva casta dominante no estaba capacitada para realizar una reconstrucci\u00f3n socialista genuina.<\/p>\n<p>La fundaci\u00f3n de la Tercera Internacional, con su mecanismo dictatorial de organizaci\u00f3n y en su esfuerzo por convertir todo el movimiento obrero de Europa en instrumento de la pol\u00edtica exterior del Estado bolchevique, demostr\u00f3 enseguida a los sindicalistas que no cab\u00edan en tal organizaci\u00f3n. Pero les era muy necesario a los bolcheviques, y especialmente a Lenin, el establecer un apoyo en las organizaciones sindicalistas del extranjero, pues su importancia, especialmente en los pa\u00edses latinos, era bien conocida. Por esta raz\u00f3n se decidi\u00f3 a establecer, paralelamente a la Tercera Internacional, otra alianza internacional de todos los sindicatos revolucionarios, de la que no quedara excluida ninguna organizaci\u00f3n sindical, fuera del matiz que fuese. Los delegados sindicales se mostraron conformes con tal proposici\u00f3n, y comenzaron a negociar con Losovsky, comisario de la Internacional comunista. Pero pidi\u00f3 que la nueva organizaci\u00f3n quedase subordinada a la Tercera Internacional, y que los sindicalistas de todas partes se colocaran bajo la direcci\u00f3n de los partidos comunistas de los respectivos pa\u00edses, pretensi\u00f3n que fue un\u00e1nimemente rechazada por los delegados sindicales. Como quiera que no pudieran ponerse de acuerdo, se convino, por fin, en convocar para el a\u00f1o siguiente, 1921, en Mosc\u00fa, un congreso internacional de sindicales, y aplazar la soluci\u00f3n del asunto hasta entonces.<\/p>\n<p>En diciembre de 1920 fue convocada en Berl\u00edn una conferencia, con objeto de tomar una decisi\u00f3n respecto a la actitud que deb\u00eda ser adoptada ante la proximidad del congreso de Mosc\u00fa. La conferencia acord\u00f3 siete puntos, de cuya aceptaci\u00f3n depend\u00eda su ingreso en la Internacional Sindical Roja. El m\u00e1s importante de aquellos siete puntos era la absoluta independencia del movimiento respecto de los partidos pol\u00edticos y la confirmaci\u00f3n del punto de vista de que la reorganizaci\u00f3n proletaria de la sociedad no pod\u00eda llevarse a efecto sino por medio de las organizaciones econ\u00f3micas de las mismas clases productoras. En el congreso de Mosc\u00fa del a\u00f1o siguiente, las organizaciones sindicalistas estuvieron en minor\u00eda. La <em>Alianza Central de las Uniones Rusas del Trabajo <\/em>domin\u00f3 completamente la situaci\u00f3n y aprob\u00f3 todas sus resoluciones.<\/p>\n<p>En concomitancia con el decimotercer congreso de la FAUD <em>-Freie Arbeiter-Union Deutschlands: <\/em>Uni\u00f3n de los Trabajadores Libres de Alemania-, se reuni\u00f3 en D\u00c3\u00bcsseldorf, en octubre de 1921, una conferencia internacional de organizaciones sindicales, a la que asistieron delegados de Alemania, Suecia, Holanda, Checoslovaquia y de los IWW de los Estados Unidos. Esta conferencia vot\u00f3 por la convocatoria de un congreso internacional de sindicales para la primavera de 1922. Se eligi\u00f3 Berl\u00edn como lugar de reuni\u00f3n. Para preparar dicho congreso, se celebr\u00f3 una reuni\u00f3n en julio de 1922, en dicha capital, en la que estuvieron representadas Francia, Alemania, Noruega, Suecia, Holanda, Espa\u00f1a y asimismo los sindicalistas revolucionarios de Rusia. Tambi\u00e9n envi\u00f3 un delegado la Alianza Central de sindicatos rusos, que hizo todo lo posible por evitar la convocatoria del congreso, y que, al no lograrlo, abandon\u00f3 la conferencia. La conferencia redact\u00f3 una declaraci\u00f3n de los principios del sindicalismo revolucionario, que deb\u00eda ser sometida a la consideraci\u00f3n del anunciado congreso y se hicieron todos los preparativos para que le mismo resultara un \u00e9xito.<\/p>\n<p>El Congreso Internacional de Sindicales estuvo reunido en Berl\u00edn el 25 de diciembre de 1922 hasta el 2 de enero de 1923, y en \u00e9l estuvieron representadas las siguientes organizaciones: <em>Federaci\u00f3n Obrera Regional Argentina, <\/em>con 200.000 afiliados; <em>Trabajadores Industriales del Mundo, <\/em>de Chile, con <em>20.000; Uni\u00f3n para la Propaganda Sindicalista, <\/em>de Dinamarca, con 600; la <em>Freie Arbeiter Union, <\/em>de Alemania, con 120.000; el <em>National Arbeids Sekretariaat, <\/em>de Holanda, con 22.500; <em>Unione Sindicale Italiana, <\/em>con 500.000; <em>Confederaci\u00f3n General de Trabajadores, <\/em>de M\u00e9jico, con 30.000; <em>Norsk Syndikalistik Federation, <\/em>de Noruega, con 20.000; <em>Confedera\u00c3<\/em><em>\u00a7<\/em><em>ao Geral do Travalho, <\/em>de Portugal, con 150.000; <em>Sveriges Arbetares Centralorganisation, <\/em>de Suecia, con <em>32.000. <\/em>La CNT espa\u00f1ola no pudo asistir por hallarse en aquellos d\u00edas empe\u00f1ada en la terrible lucha con la dictadura de Primo de Rivera, pero reafirm\u00f3 su adhesi\u00f3n en el congreso secreto que tuvo lugar en Zaragoza en octubre de 1923. En Francia, cuya CGT sufri\u00f3 una escisi\u00f3n al terminar la guerra, form\u00e1ndose la CGTU, esta \u00faltima se hab\u00eda ya unido a moscovitas. Pero en la organizaci\u00f3n quedaba una minor\u00eda que acord\u00f3 la creaci\u00f3n del <em>Comit\u00e9 de D\u00e9fense Syndicaliste R\u00e9volutionnaire. <\/em>Este comit\u00e9, que representaba unos 100.000 trabajadores, torn\u00f3 parte activa en las deliberaciones del Congreso de Berl\u00edn. Tambi\u00e9n estuvieron representadas las organizaciones parisienses <em>F\u00e9d\u00e9ration du B\u00e1timent <\/em>Ramo de la construcci\u00f3n- y la <em>F\u00e9d\u00e9ration des Jeunesses de la Seine. <\/em>Dos delegados asistieron en nombre de la minor\u00eda sindicalista de las uniones rusas del trabajo.<\/p>\n<p>El Congreso resolvi\u00f3 por unanimidad crear una alianza internacional de todas las organizaciones sindicales, bajo la denominaci\u00f3n de <em>Asociaci\u00f3n Internacional de los Trabajadores. <\/em>Aprob\u00f3 la declaraci\u00f3n de principios que hab\u00eda sido redactada en la conferencia preliminar de Berl\u00edn, en la que se hac\u00eda una franca profesi\u00f3n de anarcosindicalismo. El segundo p\u00e1rrafo de dicha declaraci\u00f3n dice:<\/p>\n<p>\u00abEl Sindicalismo Revolucionario es enemigo declarado de toda forma de monopolio econ\u00f3mico y social, y se propone su abolici\u00f3n por medio de comunidades econ\u00f3micas y de \u00f3rganos administrativos de los trabajadores del campo y de las f\u00e1bricas, a base de un sistema de consejos libres, completamente emancipados de toda subordinaci\u00f3n a ning\u00fan gobierno ni partido pol\u00edtico. Contra la pol\u00edtica del Estado y de los partidos, levanta la organizaci\u00f3n econ\u00f3mica del trabajo; contra el gobierno de los hombres, proclama la administraci\u00f3n de las cosas. Por consiguiente, su objetivo no es la conquista del poder pol\u00edtico, sino la abolici\u00f3n de toda funci\u00f3n del Estado en la vida social. Estima que, juntamente con el monopolio de la propiedad, debe desaparecer el monopolio del dominio, y que toda forma de Estado, incluso la dictadura proletaria, ser\u00e1 siempre engendradora de nuevos monopolios y de nuevos privilegios: nunca podr\u00eda ser instrumento de liberaci\u00f3n\u00bb<\/p>\n<p>Con esto, la ruptura con el bolchevismo y sus adictos en todos los pa\u00edses era definitiva. La AIT -o IWMA-, a partir de entonces, sigui\u00f3 su propio camino y gan\u00f3 terreno en varios pa\u00edses que no hab\u00edan estado representados en el congreso en que fue fundada. Sostiene sus congresos internacionales, publica sus boletines y ensambla las relaciones entre las organizaciones sindicales de distintos pa\u00edses. Entre todas las alianzas internacionales del trabajo organizado, es la que mantiene con m\u00e1s lealtad las tradiciones de la Primera Internacional.<\/p>\n<p>La organizaci\u00f3n m\u00e1s poderosa e influyente de la AIT es la CNT de Espa\u00f1a, la cual, en la actualidad est\u00e1 desempe\u00f1ando un papel hist\u00f3rico en la vida de Europa y que, adem\u00e1s, est\u00e1 llevando a cabo una de las tareas m\u00e1s arduas que se le hayan planteado nunca a una organizaci\u00f3n de trabajadores. La CNT fue fundada en 1911 y en pocos a\u00f1os cont\u00f3 entre sus afiliados m\u00e1s de un mill\u00f3n de obreros y campesinos. Pero la organizaci\u00f3n era nueva s\u00f3lo en cuanto al nombre, no por sus prop\u00f3sitos y sus procedimiento<em>s. <\/em>La historia del movimiento obrero espa\u00f1ol ofrece per\u00edodos en los que su actividad queda bruscamente cortada por la reacci\u00f3n, y entonces tiene que llevar una existencia oculta. Pero pasado cada per\u00edodo de represi\u00f3n, vuelve a organizarse. Cambia el nombre, y el objetivo contin\u00faa siendo el mismo. El movimiento proletario en Espa\u00f1a arranca de 1840, a\u00f1o en que el tejedor Juan Munt fund\u00f3 en Barcelona el primer sindicato de trabajadores textiles. El Gobierno mand\u00f3 entonces a Catalu\u00f1a al general Zapater<em>o, <\/em>con la misi\u00f3n de ahogar el movimiento. Esta actitud dio por resultado la gran huelga general de 1855, que origin\u00f3 una franca rebeli\u00f3n de los obreros que inscribieron en sus ense\u00f1as estas palabras: \u00ab\u00a1Asociaci\u00f3n o Muerte!\u00bb La rebeli\u00f3n fue reprimida sangrientamente, pero el movimiento prosigui\u00f3 clandestinamente, hasta que m\u00e1s tarde el Gobierno reconoci\u00f3 a los trabajadores el derecho de asociaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Este primer movimiento de los obreros espa\u00f1oles estaba grandemente influido por las ideas de Pi y Margall, jefe de los federales y disc\u00edpulo de Proudhon. Pi y Margall era uno de los pensadores de su tiempo y ejerci\u00f3 poderosa influencia en el desarrollo de las ideas libertarias en Espa\u00f1a. Sus ideas pol\u00edticas ofrecen semejanza con las de Ricardo Price, Jos\u00e9 Priestley, Thomas Paine, Jefferson y otros representantes de la primera \u00e9poca del liberalismo angloamericano. Deseaba limitar al m\u00ednimo el Poder del Estado y sustituir esa instituci\u00f3n gradualmente por un orden de econom\u00eda socialista. En 1868, despu\u00e9s de la abdicaci\u00f3n de Amadeo I, Bakunin dirigi\u00f3 su c\u00e9lebre manifiesto a los trabajadores espa\u00f1oles y envi\u00f3 una delegaci\u00f3n a Espa\u00f1a para atraerse a los obreros a la Primera Internacional. Millares y millares de trabajadores se adhirieron a la gran alianza y adoptaron el ideario anarcosindicalista de Bakunin, al que han permanecido fieles hasta hoy. En realidad, la federaci\u00f3n espa\u00f1ola era la organizaci\u00f3n m\u00e1s fuerte de la Internacional. Despu\u00e9s de la ca\u00edda de la primera Rep\u00fablica, la Internacional qued\u00f3 suprimida en Espa\u00f1a, pero de hecho no se interrumpi\u00f3, al margen de la ley, su existencia; al contrario, imprim\u00eda sus publicaciones y retaba a toda tiran\u00eda. Y cuando, por fin, a los siete a\u00f1os de persecuci\u00f3n indecible, la ley de excepci\u00f3n contra los obreros fue rechazada, surgi\u00f3 inmediatamente la <em>Federaci\u00f3n de Trabajadores de la Regi\u00f3n Espa\u00f1ola, <\/em>en cuyo segundo congreso, celebrado en Sevilla, en 1882, estuvieron ya representadas 218 federaciones locales, con 70.000 miembros.<\/p>\n<p>Ninguna organizaci\u00f3n obrera del mundo ha tenido que sufrir las espantosas persecuciones de que ha sido objeto el movimiento anarquista obrero de Espa\u00f1a. Centenares de afiliados suyos fueron torturados horrorosamente por inquisidores inhumanos en las prisiones de Jerez de la Frontera, Montjuich, Sevilla, Alcal\u00e1 del Valle, etc. Las sanguinarias acusaciones contra la llamada \u00abMano negra\u00bb, que en realidad no existi\u00f3 y que fue una pura invenci\u00f3n de los agentes gubernamentales para pretextar una justificaci\u00f3n al suprimir las organizaciones de los campesinos andaluces; la espantosa tragedia de Montjuich, que en su d\u00eda levant\u00f3 una tempestad de protestas del mundo entero; los actos terroristas de los \u00abcamisas blancas\u00bb, banda de <em>g\u00e1ngsteres <\/em>organizada por la polic\u00eda y la patronal para quitarse de en medio a los dirigentes del movimiento por medio del asesinato, de los que fue v\u00edctima el mismo secretario general de la CNT, Salvador Segu\u00ed&#8230; Tales son unos pocos ejemplos de la larga lista, llena de torturas, del movimiento obrero espa\u00f1ol. Francisco Ferrer, fundador de la <em>Escuela Moderna <\/em>en Barcelona y director del peri\u00f3dico <em>La Huelga General, <\/em>fue uno de sus m\u00e1rtires. Pero ninguna forma de reacci\u00f3n fue capaz de quebrantar la resistencia de sus afiliados. Este movimiento ha dado centenares de las m\u00e1s asombrosas figuras, cuya pureza de coraz\u00f3n y recto idealismo han tenido que ser reconocidos por sus m\u00e1s acerbos enemigos. El movimiento anarquista espa\u00f1ol de trabajadores no fue apropiado para los buscadores de una carrera pol\u00edtica. Lo que ofrec\u00eda era peligro constante, c\u00e1rcel, y con frecuencia, la muerte. Es preciso enterarse bien de la espantosa historia de los m\u00e1rtires de este movimiento para comprender por qu\u00e9 en determinados per\u00edodos ha adquirido un car\u00e1cter tan violento en defensa de sus derechos humanos contra las matanzas a que se entregaba la negra reacci\u00f3n.<\/p>\n<p>Las actuales CNT-FAI encarnan las tradiciones del movimiento. En contraste con los anarquistas de otros muchos pa\u00edses, sus compa\u00f1eros de Espa\u00f1a fundan su actuaci\u00f3n, desde el comienzo, en las organizaciones de lucha econ\u00f3mica de los trabajadores. La CNT abarca hoy d\u00eda un total de dos millones de afiliados, entre trabajadores de la industria y del campo. Controla treinta y seis diarios, entre ellos <em>Solidaridad Obrera, <\/em>de Barcelona, que tiene un tiraje de 200.000 ejemplares, cifra no alcanzada por ning\u00fan peri\u00f3dico de Espa\u00f1a, y <em>Castilla Libre, <\/em>el peri\u00f3dico m\u00e1s le\u00eddo en Madrid. Esto aparte, el movimiento publica numerosas revistas semanales, seis de las cuales son las mejores del pa\u00eds. Especialmente durante el \u00faltimo a\u00f1o, ha editado infinidad de excelentes libros y folletos y ha contribuido, m\u00e1s que ning\u00fan otro movimiento, a la educaci\u00f3n de las masas. CNT-FAI son hoy la columna vertebral de la lucha contra el fascismo en Espa\u00f1a, y el alma de la reorganizaci\u00f3n del pa\u00eds.<\/p>\n<p>En Portugal, donde el movimiento obrerista ha recibido la vigorosa influencia del vecindaje espa\u00f1ol, se constituy\u00f3 en 1911 la <em>Confedera\u00c3<\/em><em>\u00a7<\/em><em>ao Geral doTravalho, <\/em>la organizaci\u00f3n obrera m\u00e1s importante del pa\u00eds, que sustenta los mismos principios que la CNT espa\u00f1ola. Siempre ha sostenido con tes\u00f3n la independencia de toda influencia de partido pol\u00edtico y ha dirigido numerosos e importantes movimientos huelgu\u00edsticos. Con el triunfo de la dictadura portuguesa, la CGT se vio obligada a dejar su actuaci\u00f3n p\u00fablica, y en la actualidad lleva una existencia subterr\u00e1nea. Recientes sucesos producidos en Portugal contra la reacci\u00f3n dominante, hay que atribuirlos principalmente a su actividad.<\/p>\n<p>En Italia, desde los tiempos de la Primera Internacional, existi\u00f3 un vigoroso movimiento anarquista, que en algunas regiones tuvo una influencia decisiva sobre los operarios y los campesinos. En 1902 el partido socialista fund\u00f3 la <em>Confederazione del Lavoro, <\/em>calcada en el modelo de las Uniones del trabajo alemanas, cuyo prop\u00f3sito era afiliar a todas las organizaciones sindicales del pa\u00eds. Pero no lo consigui\u00f3. Ni siquiera tuvo fuerza suficiente para evitar que una gran parte de sus adheridos se sintiese profundamente influida por las ideas de los sindicalistas franceses. Unas cuantas huelgas de amplitud, que fueron un \u00e9xito, especialmente las huelgas de campesinos de Parma y Ferrara, dio un vigoroso \u00edmpetu al prestigio de los partidarios de la acci\u00f3n directa. En 1912 fue convocada en M\u00f3dena una conferencia de varias organizaciones que no estaban en absoluto de acuerdo con los m\u00e9todos de la <em>Confederazione <\/em>ni con su supeditaci\u00f3n a la influencia del partido socialista. Dicha conferencia form\u00f3 una nueva organizaci\u00f3n a la que llamaron <em>Unione Sindacale Italiana. <\/em>Esta organizaci\u00f3n dirigi\u00f3 una ruda lucha por la causa obrera hasta la ruptura de las hostilidades en Europa, en 1914. Tom\u00f3 especialmente parte en la llamada semana roja de junio de 1913. Los brutales ataques de la polic\u00eda contra los obreros huelguistas en Ancona, provocaron la huelga general que en algunas provincias dio motivo a una verdadera insurrecci\u00f3n armada.<\/p>\n<p>Cuando en el a\u00f1o siguiente estall\u00f3 la guerra mundial, se produjeron una serie de crisis en la USI. El dirigente m\u00e1s influyente, Alceste d&#8217;Ambris, que siempre hab\u00eda desempe\u00f1ado un papel m\u00e1s bien ambiguo, intent\u00f3 despertar en la organizaci\u00f3n un sentimiento en favor de la guerra. En el congreso de Parma (1914) se hall\u00f3, no obstante, en minor\u00eda, y, con sus secuaces, se retir\u00f3 del movimiento. Al entrar Italia en la guerra, todos los m\u00e1s conocidos propagandistas de la USI fueron detenidos y encarcelados. Despu\u00e9s de la guerra, se produjo en Italia una situaci\u00f3n revolucionaria, y los acontecimientos de Rusia, que en aquellos momentos no pod\u00eda predecirse la significaci\u00f3n que hab\u00eda de tener hoy, tuvieron honda repercusi\u00f3n en el pa\u00eds. Pronto resurgi\u00f3 la USI y cont\u00f3 600.000 afiliados. Una serie de grandes trastornos del trabajo sacudi\u00f3 el ambiente, llegando a culminar en la ocupaci\u00f3n de las f\u00e1bricas en agosto de 1920. El prop\u00f3sito que se ten\u00eda entonces era establecer un libre sistema de Soviets, que rechazase toda dictadura y cuyo cimiento lo constituyeran las organizaciones econ\u00f3micas de los trabajadores en forma org\u00e1nica.<\/p>\n<p>El mismo a\u00f1o la USI envi\u00f3 a su secretario, Armando Borghi, a Mosc\u00fa, para hacerse cargo personalmente de cu\u00e1l era la situaci\u00f3n en Rusia. Borghi regres\u00f3 a Italia tristemente desilusionado. Entre tanto, los comunistas hab\u00edan intentado hacer caer en sus manos a la USI; pero el congreso de Roma, de 1922, condujo a una franca ruptura con el bolchevismo, y a la adhesi\u00f3n del movimiento a la AIT. Por entonces el fascismo se hab\u00eda convertido en un peligro inminente. Un movimiento obrerista en\u00e9rgico y unido, en defensa de su libertad, hubiera a\u00fan podido poner un obst\u00e1culo que detuviera aquella amenaza. Pero la desdichada conducta del partido socialista y de la <em>Confederazione, <\/em>sometida a su influencia, todo lo hizo naufragar. Aparte la USI, s\u00f3lo quedaba la <em>Unione Anarchica Italiana, <\/em>agrupada en torno al campe\u00f3n del anarquismo italiano, a quien se reverencia en todo el mundo, Errico Malatesta. Cuando en 1922 estall\u00f3 la huelga general contra el fascismo, el gobierno democr\u00e1tico arm\u00f3 a las hordas fascistas y estrangul\u00f3 la \u00faltima tentativa hecha en defensa de la libertad y el derecho. La democracia italiana se hab\u00eda abierto su fosa. Se imagin\u00f3 que iba a valerse de Mussolini para vencer a los obreros, cuando lo que hac\u00eda era convertirse en sepulturera de s\u00ed misma. Con el triunfo del fascismo todo el movimiento obrero desapareci\u00f3 de Italia, y con \u00e9l tambi\u00e9n la USI y todos los que pudieran ofrecer oposici\u00f3n.<\/p>\n<p>En Francia, despu\u00e9s de la guerra, la llamada ala reformista tom\u00f3 ventaja en la CGT, resultando que los elementos revolucionarios se separaron y formaron la CGTU. Mas como quiera que Mosc\u00fa ten\u00eda muy se\u00f1alado inter\u00e9s en hacer suya esta organizaci\u00f3n en especial, comenz\u00f3 en la misma una labor subrepticia, con la formaci\u00f3n de c\u00e9lulas al tipo ruso, llegando esta perturbaci\u00f3n al extremo de provocar, en 1922, el asesinato de dos anarcosindicalistas, por elementos comunistas en el local de los sindicatos de Par\u00eds. A consecuencia de este hecho, los anarcosindicalistas, con Pedro Besnard, se retiraron de la CGTU y fundaron la <em>Conf\u00e9d\u00e9ration G\u00e9n\u00e9rale du Travail Syndicaliste R\u00e9volutionnaire, <\/em>que se uni\u00f3 a la Asociaci\u00f3n Internacional de Trabajadores. Esta organizaci\u00f3n se ha mantenido desde entonces muy activa, contribuyendo grandemente a mantener vivas entre los trabajadores las antiguas ideas de antes de la guerra, sustentadas entonces por la CGT. La desilusi\u00f3n causada por el rumbo de los asuntos en Rusia, y el eco resonante con que entre los trabajadores franceses repercute la lucha de los espa\u00f1oles por su libertad, han causado una intensa reanimaci\u00f3n del sindicalismo revolucionario en Francia, tanto que puede predecirse un gran retorno a dicho movimiento en tiempo no lejano.<\/p>\n<p>En Alemania, con anterioridad a la guerra, hab\u00eda existido mucho tiempo el movimiento de los denominados <em>Localistas, <\/em>cuyo baluarte fue la <em>Freie Vereinigung deutscher Gewerkschaften, <\/em>fundada en 1897 por G. Kessler y F. Kater. Originariamente, esta entidad se inspir\u00f3 en ideas puramente social democr\u00e1ticas, pero combat\u00eda la tendencia centralizadora del movimiento de la ADGB. Al reavivarse el sindicalismo revolucionario en Francia, dicho movimiento alem\u00e1n sufri\u00f3 una gran influencia, que aument\u00f3 considerablemente cuando al principio socialdem\u00f3crata y luego anarquista, Dr. R. Friedeberg, se pronunci\u00f3 en favor de la huelga general. En 1908, la FVDG rompi\u00f3 del todo con la socialdemocracia y profes\u00f3 abiertamente el sindicalismo. Al terminar la guerra, este movimiento tuvo un gran impulso y en poco tiempo lleg\u00f3 a tener 120.000 afiliados. En el congreso que celebr\u00f3 en Berl\u00edn en 1919 fue adoptada una resoluci\u00f3n que present\u00f3 R. Rocker: coincid\u00eda en lo esencial con los objetivos de la CNT espa\u00f1ola. En el congreso de D\u00c3\u00bcsseldorf, de 1920, esta organizaci\u00f3n cambi\u00f3 de nombre y se llam\u00f3 <em>Freie Arbeiter-Union Deutschlands. <\/em>El movimiento despleg\u00f3 una actividad desusada en la propaganda y tom\u00f3 una parte muy en\u00e9rgica en las grandes actuaciones de la organizaci\u00f3n del trabajo en la zona industrial renana. La FAUD rindi\u00f3 gran servicio por medio de la infatigable actividad de su editorial, que, aparte una voluminosa cantidad de literatura en folletos edit\u00f3 un buen n\u00famero de obras de Kropotkin, Bakunin, Nettlau, Rocker y otros, propaganda que permiti\u00f3 abrirse nuevos y amplios c\u00edrculos de conocimiento de las ideas de dichos pensadores. Adem\u00e1s de su \u00f3rgano semanal <em>Der Syndikalist <\/em>y de su revista monogr\u00e1fica mensual <em>Die Internationale, <\/em>controlaba una infinidad de hojas locales, entre ellas el diario <em>Die Sch\u00c3<\/em><em>\u00b6<\/em><em>pfung, <\/em>de D\u00c3\u00bcsseldorf. Con el acceso de Hitler al poder, el movimiento de los anarcosindicalistas alemanes se desvanece de la escena visible. Muchos de sus afiliados languidecen en campos de concentraci\u00f3n o buscaron refugio en el extranjero. A pesar de lo cual, la organizaci\u00f3n subsiste ocultamente, desplegando su labor subterr\u00e1nea de propaganda bajo las m\u00e1s penosas condiciones.<\/p>\n<p>En Suecia, hace mucho tiempo que hay un movimiento sindicalista muy activo: la <em>Sveriges Arbetares Centralorganisation, <\/em>afiliada tambi\u00e9n a la AIT. Esta organizaci\u00f3n cuenta con m\u00e1s de 40.000 miembros, lo cual constituye un elevado tanto por ciento en el movimiento obrero sueco. Es excelente la organizaci\u00f3n interna de los sindicatos de este pa\u00eds. El movimiento tiene dos rotativos, uno el <em>Arbetaren, <\/em>dirigido por Albert Jensen, en Estocolmo. Cuenta con gran n\u00famero de destacados propagandistas, y ha inaugurado un activ\u00edsimo movimiento de <em>Juventud Sindicalista. <\/em>Los sindicalistas suecos se interesan muy eficazmente en todos los forcejeos del trabajo ante el capital que se producen en el pa\u00eds. Con motivo de la gran huelga de Adalen, el Gobierno sueco mand\u00f3 por primera vez a la tropa contra los obreros, resultando cinco muertos en el tumulto, a lo que el proletariado sueco organizado respondi\u00f3 con la huelga general, en la que los sindicalistas desempe\u00f1aron un papel muy principal, hasta que el Gobierno no tuvo m\u00e1s remedio que hacer concesiones.<\/p>\n<p>En Holanda, como movimiento sindicalista hab\u00eda el <em>Nationale Arbeeter-Secretariaat <\/em>-NAS- que contaba con 40.000 afiliados. Pero cuando dicha organizaci\u00f3n se vio m\u00e1s y m\u00e1s dominada por la influencia comunista, se separ\u00f3 de la misma el <em>Nederlandisch Syndikalistisch Vakverbond <\/em>y anunci\u00f3 su adhesi\u00f3n a la AIT. La unidad m\u00e1s importante de esta nueva agrupaci\u00f3n es la de los metal\u00fargicos orientados por A. Rousseau. Este movimiento ha hecho, sobre todo en los \u00faltimos a\u00f1os, una propaganda muy activa, y cuenta con un excelente \u00f3rgano, <em>De Syndikalist, <\/em>dirigido por Albert de Jong. Merece ser mencionada la publicaci\u00f3n mensual que estuvo apareciendo algunos a\u00f1os bajo la direcci\u00f3n de A. M\u00c3\u00bcller-Lehning, <em>Grondslagen. <\/em>Holanda ha sido de antiguo la tierra cl\u00e1sica del antimilitarismo. Domela Nieuwenhuis, primero cl\u00e9rigo y por fin anarquista, respetado por todo el mundo a causa de la pureza de su idealismo, fund\u00f3 en 1904 el <em>Antimilitarista Internacional, <\/em>que tuvo influencia \u00fanicamente en Holanda y en Francia. En el tercer congreso antimilitarista de La Haya (1921) fue fundado el <em>Bur\u00f3 Antimilitarista contra la Guerra y la Reacci\u00f3n, <\/em>que desde su creaci\u00f3n ha venido haciendo una propaganda internacional sumamente intensa, y ha hallado h\u00e1biles y generosos colaboradores en hombres como B. de Ligt y Alberto de Jong. Este <em>Bur\u00f3 <\/em>ha estado representado en numerosos congresos internacionales para la paz, y ha puesto en marcha un servicio especial de prensa en varias lenguas. En 1925 se ali\u00f3 a la AIT, por medio del <em>Comit\u00e9 Antimilitarista Internacional, y <\/em>en colaboraci\u00f3n con este organismo despliega una lucha incansable contra la reacci\u00f3n y el peligro de nuevas guerras.<\/p>\n<p>Hay que agregar a los movimientos citados los grupos propagandistas de Noruega, Polonia Y Bulgaria, afiliados todos ellos a la AIT. De la misma manera, el Jiyu <em>Rengo Dantai Zenkoku Kaigi <\/em>japon\u00e9s, ha entrado en efectiva alianza con la AIT.<\/p>\n<p>En Sudam\u00e9rica, sobre todo en la Argentina, el pa\u00eds m\u00e1s adelantado del continente sur, el joven movimiento obrero estuvo, desde el comienzo, fuertemente influido, por las ideas libertarias del anarquismo espa\u00f1ol. En 1890 fue de Barcelona a Buenos Aires Pellicer Paraire, que vivi\u00f3 los tiempos de la Primera Internacional y era uno de los campeones del socialismo libertario en Espa\u00f1a. En 1891, Por influencia suya, fue convocado un congreso de uniones obreras en Buenos Aires, y de all\u00ed sali\u00f3 la <em>Federaci\u00f3n Obrera Regional Argentina. <\/em>Desde su fundaci\u00f3n, la FORA ha seguido actuando, sin interrupci\u00f3n, aunque haya sufrido lapsos de reacci\u00f3n, durante los cuales, como en la actualidad, ha tenido que llevar una actividad en la sombra. Es una organizaci\u00f3n sindical anarquista que ha sido el alma de todas las grandes luchas del trabajo que tan a menudo han convulsionado al pa\u00eds. Comenz\u00f3 la FORA su actuaci\u00f3n con 40.000 afiliados, cifra que desde la guerra europea ha subido a 200.000. Su historia, que ha sido bosquejada por D. A. de Santill\u00e1n en su libro <em>F.O.R.A., <\/em>es uno de los anales que ofrece el movimiento obrero internacional m\u00e1s pr\u00f3digo en luchas. Durante m\u00e1s de veinticinco a\u00f1os, el movimiento ha contado con un diario, <em>La Protesta, <\/em>que bajo la direcci\u00f3n de Santill\u00e1n y Arango public\u00f3 durante muchos a\u00f1os un suplemento semanal, en el que colaboraban las mejores firmas del socialismo libertario internacional. Cuando el <em>golpe de Estado <\/em>del general Uriburu, fue suspendido, pero contin\u00faa apareciendo en forma de ediciones clandestinas. Adem\u00e1s casi todos los sindicatos importantes ten\u00edan su \u00f3rgano propio. La FORA se uni\u00f3 muy pronto a la AIT, habiendo estado representada por dos delegados en el congreso de Berl\u00edn.<\/p>\n<p>En mayo de 1929 la FORA convoc\u00f3 un congreso de todos los pa\u00edses sudamericanos, que se reuni\u00f3 en Buenos Aires. La AIT mand\u00f3 a uno de sus secretarios, A. Souchy. En dicho congreso, aparte la Argentina tuvieron representaci\u00f3n: Paraguay, por el <em>Centro Obrero del Paraguay; <\/em>Bolivia, por la <em>Federaci\u00f3n Local de la Paz, la Antorcha <\/em>y <em>Luz y Libertad; <\/em>M\u00e9jico, por la <em>Confederaci\u00f3n General de Trabajadores; <\/em>Guatemala, por el <em>Comit\u00e9 pro Acci\u00f3n<\/em> <em>Sindical; <\/em>Uruguay, por la <em>Federaci\u00f3n Regional Uruguaya. <\/em>Estuvieron presentes los delegados de siete Estados brasile\u00f1os. Costa Rica estuvo representada por la organizaci\u00f3n <em>Hacia la Libertad. <\/em>Incluso Chile mand\u00f3 delegados de los <em>Trabajadores Industriales del Mundo, <\/em>por m\u00e1s que desde que se impuso la dictadura Ib\u00e1\u00f1ez s\u00f3lo ha podido moverse de una manera secreta. En este congreso se fund\u00f3 la <em>Asociaci\u00f3n Continental Americana de los Trabajadores, <\/em>que constituye la divisi\u00f3n americana de la AIT. Tuvo primero su central en Buenos Aires, pero a causa de la dictadura tuvo que ser trasladada al Uruguay, primero, luego a Chile.<\/p>\n<p>Tales son las fuerzas con que el anarcosindicalismo cuenta en la actualidad en unos y otros pa\u00edses. En todas partes tiene que mantener una lucha dif\u00edcil contra la reacci\u00f3n y a la vez contra los elementos conservadores del presente movimiento socialista. La heroica guerra que sostienen los trabajadores de Espa\u00f1a, hace que la atenci\u00f3n del mundo entero se concentre hoy en este movimiento. Sus afiliados est\u00e1n firmemente persuadidos de que se abre a sus ojos un inmenso y triunfal porvenir.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>EP\u00cdLOGO.<\/strong><\/p>\n<p>Este libro fue publicado hace nueve a\u00f1os, cuando la Guerra Civil de Espa\u00f1a hab\u00eda entrado ya en su \u00faltima fase. La derrota de los heroicos trabajadores y campesinos espa\u00f1oles, despu\u00e9s de dos a\u00f1os y medio de lucha civil, por las fuerzas combinadas del Fascismo, destruyeron la \u00faltima esperanza para rechazar la ola de reacci\u00f3n en Europa. Espa\u00f1a lleg\u00f3 a ser la n\u00e9mesis para el movimiento obrero en Europa en general, y para el socialismo libertario en particular. El pueblo espa\u00f1ol tuvo que seguir su valiente lucha por la libertad, dignidad humana y justicia social, casi con una sola mano, mientras el resto del mundo observ\u00f3 pasivamente la desigual batalla.<\/p>\n<p>Las tan llamadas democracias occidentales, negaron a los espa\u00f1oles los materiales tan urgentemente necesitados en su tit\u00e1nica batalla contra sus implacables enemigos, y el organizado movimiento obrero en Europa y Am\u00e9rica, desmoralizado y dividido en hostiles facciones, se mantuvieron indiferentes o socorristas, cuando todo en Europa estaba en juego. Tuvieron que pagar costosamente por su pasividad para con Espa\u00f1a en manos de Franco y su Falange; el camino estaba aclarado para la Segunda Guerra Mundial y sus terribles resultados. No obstante, Mr. Summer Wells, secretario de Estado de los Estados Unidos de Am\u00e9rica, tuvo que admitir que la postura de su pa\u00eds con respecto a Espa\u00f1a en esos a\u00f1os decisivos fue uno de los m\u00e1s grandes errores que Am\u00e9rica cometiera.<\/p>\n<p>Para el movimiento obrero, la victoria de Franco paviment\u00f3 el camino hacia la peor <em>d\u00e9b\u00c3\u00a2cle <\/em>que los trabajadores de Europa tuvieron que sufrir. Bajo los tacones del ej\u00e9rcito de Hitler, todo el movimiento obrero en Alemania, Francia, Italia, Polonia, Checoslovaquia, Holanda, B\u00e9lgica, Noruega y los pa\u00edses del Sudeste de Europa, qued\u00f3 pulverizado, y el continente entero fue convertido en un desierto de ruinas, hambre e indecible miseria. A\u00fan todav\u00eda, cuando dos a\u00f1os han transcurrido ya desde el fin de la gran masacre, grandes proporciones de Europa est\u00e1n todav\u00eda en salvaje penuria. Su vida econ\u00f3mica est\u00e1 paralizada; tambi\u00e9n la producci\u00f3n. Sus fuentes naturales de riqueza est\u00e1n exhaustas y la agricultura e industria completamente desorganizadas. Es evidente por s\u00ed mismo, que tan horrible cat\u00e1strofe no podr\u00eda pasar sin dejar una profunda impresi\u00f3n sobre las gentes en cada pa\u00eds. En muchos pa\u00edses, el pueblo lleg\u00f3 a la desmoralizaci\u00f3n y a la apat\u00eda, como una consecuencia de sus horribles sufrimientos, especialmente en Alemania y Austria, donde una peque\u00f1a esperanza para una r\u00e1pida reconstrucci\u00f3n de su vida econ\u00f3mica y social prevalece. No obstante, hay s\u00edntomas casi por todas partes de un despertar y de un desarrollo de nuevas ideas a realizar en la presente situaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La \u00fanica salida al presente caos, la \u00fanica posibilidad para reedificar los devastados pa\u00edses, seria una Europa federada con una econom\u00eda unificada, apoy\u00e1ndose sobre nuevas fundaciones, en la cual nadie estar\u00eda aislado por fronteras artificiales ni sometido a las armas de los guardias de hostiles, y fuertes vecinos. Esto podr\u00eda ser tambi\u00e9n el primer paso para una Federaci\u00f3n mundial con igualdad de derechos para cada persona, para cada pueblo, incluyendo los tan llamados \u00abpa\u00edses colonizados\u00bb, los cuales han sido las v\u00edctimas de los imperialismos extranjeros, e interrumpidos en su natural desarrollo. Es igualmente el \u00fanico medio para determinar futuros cambios y mejoras dentro del organismo general de nuestra vida social y sobrellevar la explotaci\u00f3n econ\u00f3mica y supresi\u00f3n pol\u00edtica de individualidades vigentes. Despu\u00e9s de las terribles experiencias del pasado, no hay en realidad otro camino para llevar a cabo una nueva relaci\u00f3n entre los pueblos y preparar una nueva forma de sociedad y renacimiento de la Humanidad.<\/p>\n<p>En Europa, tales transformaciones est\u00e1n desfasadas, pero su mayor obst\u00e1culo est\u00e1 a\u00fan en el poder de la polic\u00eda de los m\u00e1s extensos Estados y sus incesantes batallas por la hegemon\u00eda del Continente, la eterna fuente de guerras y la causa real por la cual, hasta hoy, una generaci\u00f3n ha tenido siempre que reconstruir lo que sus predecesores han destruido.<\/p>\n<p>Tanto el Anarcosindicalismo como el Movimiento Libertario en general, est\u00e1n ahora en per\u00edodo de reorganizaci\u00f3n. Con la excepci\u00f3n de las organizaciones libertarias de Suecia, en casi todos los pa\u00edses de Europa han sido duramente reprimidas durante los d\u00edas de la ocupaci\u00f3n nazi, las cuales actuaron s\u00f3lo como peque\u00f1os grupos clandestinos de resistencia.<\/p>\n<p>Suecia fue uno de los pocos pa\u00edses de Europa \u00abperdonados\u00bb por la guerra, y donde el Movimiento Libertario pudo desenvolverse. Cuando Hitler y su <em>gang <\/em>llegaron al poder en Alemania, la Oficina de la Internacional Working Men&#8217;s Association (AIT), despu\u00e9s del corto intervalo en Holanda, fue transferida a Estocolmo y se mantuvo a salvo por el movimiento sindicalista sueco. Pero su actividad fue paralizada, como resultado de la terrible cat\u00e1strofe en el resto del Continente. La \u00fanica raz\u00f3n de existir fue el prepararse para cuando la guerra llegara a su fin y andar los pasos para reorganizar el movimiento en los diferentes pa\u00edses. La Oficina de Estocolmo public\u00f3 durante todos esos a\u00f1os su \u00abBolet\u00edn\u00bb Y trat\u00f3 de mantener conexiones all\u00ed donde era posible, pero eso fue todo cuanto se pod\u00eda esperar.<\/p>\n<p>De todas las secciones regionales de la IWMA (AIT), la poderosa CNT en Espa\u00f1a es la que ha sufrido m\u00e1s. Alrededor de un mill\u00f3n de vidas humanas se perdieron durante la Guerra Civil, entro ellos muchos miles de los m\u00e1s valerosos y devotos miembros de CNT-FAI. Millares fueron <em>enterrados vivos <\/em>en celdas de castigo y en los inhumanos campos de concentraci\u00f3n de Franco; muchos de ellos perecieron bajo la bota de hierro de sus implacables torturadores. Y muchos millares viven a\u00fan en el exilio, esperando impacientemente la hora del retorno. Gran n\u00famero de antiguos miembros de la CNT viven en Francia, B\u00e9lgica, Inglaterra, Norte de \u00c3\u00c2\uff81frica, M\u00e9jico y diferentes pa\u00edses de Sudam\u00e9rica. En Francia, miles de estos refugiados han tomado parte activa en el movimiento clandestino de la Resistencia, contra el invasor alem\u00e1n. En todos estos pa\u00edses nuestros compa\u00f1eros espa\u00f1oles en el exilio crearon organizaciones propias y publicaron peri\u00f3dicos, libros y panfletos.<\/p>\n<p>En Espa\u00f1a incluso contin\u00faa un activo movimiento clandestino por los seguidores de CNT-FAI y Juventudes Libertarias contra la dictadura militar de Franco. Tienen sus propios peri\u00f3dicos impresos en lugares secretos y mantienen constantes contactos con sus compa\u00f1eros en el extranjero.<\/p>\n<p>En algunas partes de Espa\u00f1a, un tipo de guerra de guerrillas contin\u00faa a\u00fan, especialmente en las monta\u00f1as de Asturias, donde el terreno es favorable para tales acciones.<\/p>\n<p>Entre los compa\u00f1eros espa\u00f1oles en el extranjero se mantienen gran cantidad de interesantes y a veces, muy ardientes discusiones, hacia el proceso de reorganizaci\u00f3n del movimiento para despu\u00e9s de la ca\u00edda del r\u00e9gimen franquista, Las experiencias de la revoluci\u00f3n espa\u00f1ola, la guerra y sus reconquistas, han creado una serie de nuevos problemas, los cuales no pueden ser ignorados, pero su real soluci\u00f3n puede s\u00f3lo ser encontrada cuando la presente Dictadura haya desaparecido y el Movimiento Libertario en Espa\u00f1a sea reorganizado. No hay duda de que nuestro movimiento en Espa\u00f1a, el cual tiene tan profundas ra\u00edces en el pueblo espa\u00f1ol, jugar\u00e1 de nuevo un importante papel en el futuro de ese pa\u00eds, pero tambi\u00e9n est\u00e1 claro que su \u00e9xito estar\u00e1 en gran parte determinado, por el desarrollo en el resto de Europa.<\/p>\n<p>En Alemania, donde cada secci\u00f3n del movimiento obrero organizado hab\u00eda sido completamente destruido por los nazis, y sus grandes propiedades en edificios, imprentas, librer\u00edas y dinero confiscados, el movimiento anarcosindicalista ha tenido que aguantar terribles pruebas. Despu\u00e9s de que la Oficina General en Berl\u00edn hab\u00eda sido bombardeada y destruida por los \u00abg\u00e1ngsteres negros\u00bb, los compa\u00f1eros en Erfurt trataron de organizar un movimiento clandestino, pero en un corto espacio de tiempo muchos de los militantes cayeron en las manos de los nazis y fueron a parar a prisiones y campos de concentraci\u00f3n. A pesar de todo, las actividades clandestinas fueron seguidas en casi todas las partes del pa\u00eds, pero los sacrificios fueron terror\u00edficos. De acuerdo con las estad\u00edsticas recibidas desde que las conexiones con Alemania han sido restablecidas, alrededor de 1.200 compa\u00f1eros fueron sentenciados durante el r\u00e9gimen de Hitler, desde cinco a veinte a\u00f1os de trabajos forzados; alrededor de veinte fueron ejecutados o muertos en las c\u00e1maras de tortura de la GESTAPO y docenas perecieron miserablemente en los campos de concentraci\u00f3n. Estas listas no est\u00e1n completas; toda la informaci\u00f3n proviene de nuestros compa\u00f1eros, en las actuales zonas americana, inglesa y francesa de Alemania, mientras que datos exactos de la zona ocupada por Rusia no han sido obtenidos hasta el momento.<\/p>\n<p>Una reorganizaci\u00f3n del movimiento bajo las presentes circunstancias en Alemania es muy dif\u00edcil. Uno de los m\u00e1s grandes obst\u00e1culos es la divisi\u00f3n del pa\u00eds en diferentes zonas y las administraciones militares presentes, que hasta hoy d\u00eda solamente han permitido la organizaci\u00f3n de los mayores partidos pol\u00edticos y del movimiento general del sindicato. La mayor\u00eda de los compa\u00f1eros alemanes creen que una reorganizaci\u00f3n del movimiento sobre la fundaci\u00f3n del viejo <em>Freie Arbeiter Union <\/em>(\u00abUni\u00f3n Libre de Trabajadores\u00bb), es imposible, en vista de la devastaci\u00f3n del pa\u00eds y de la estrecha mentalidad de la gente. Los antiguos m\u00e9todos han llegado a ser inadecuados. Sienten que cada esfuerzo ha de ser vuelto hacia el trabajo constructivo, en reedificaci\u00f3n del pa\u00eds, y disminuir la presente miseria. Muchos de nuestros compa\u00f1eros est\u00e1n trabajando ya en esta direcci\u00f3n dentro de los nuevos sindicatos creados, sociedades cooperativas y otras organizaciones, donde tienen la posibilidad de extender sus ideas. En las zonas del Oeste han sido hechos preparativos para la creaci\u00f3n de un nuevo movimiento libertario para actividades constructivas sobre una m\u00e1s amplia base adaptada a las condiciones presentes de la FAUD, la cual fue creada por diferentes circunstancias.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n en Holanda, donde muchos de nuestros compa\u00f1eros tomaron parte en el movimiento clandestino durante el tiempo de la invasi\u00f3n alemana, los antiguos miembros de la <em>Nederlandisch Syndic\u00e1listisch Vakverbond <\/em>llegaron a la conclusi\u00f3n de que para revivificar el movimiento en sus viejas formas, deber\u00edan conocer los nuevos problemas creados por la guerra y la presente situaci\u00f3n en Europa. Es por lo que ellos establecieron una nueva federaci\u00f3n, la <em>Nederlandse Bond van frije Socialisten, cuyos <\/em>principios est\u00e1n expuestos en su nuevo \u00f3rgano Sociali<em>sme van order op <\/em>(Socialismo desde abajo), una de las m\u00e1s interesantes revistas de nuestro presente movimiento, sobre el cual, muchos de los m\u00e1s conocidos exponentes del Socialismo Libertario en Holanda y en el extranjero est\u00e1n contribuyendo. El nuevo movimiento es muy activo, expandiendo sus ideas en los Sindicatos Generales, y est\u00e1n llevando a cabo una valerosa campa\u00f1a por la independencia de Indonesia y de otras colonias holandesas. Junto a la nueva federaci\u00f3n, la cual cuenta con grupos de propaganda en cada provincia de Holanda, existe un n\u00famero considerable de otras organizaciones de car\u00e1cter libertario con sus propios peri\u00f3dicos y formas de propaganda.<\/p>\n<p>En Francia, los antiguos miembros de la Confederation G\u00e9n\u00e9rale du Travail Syndicaliste Revolutionaire, reorganizaron pronto su movimiento, despu\u00e9s del fin de la guerra. Encontrando imposible trabajar juntos dentro del movimiento obrero general de la CGT, el cual est\u00e1 completamente dominado hoy por el Partido Comunista, y viene a ser un instrumento para la pol\u00edtica exterior de los dictadores rusos, trataron de llevarse consigo a sus viejos adherentes y formar un nuevo movimiento. Mantuvieron su primera Convenci\u00f3n en Par\u00eds, en diciembre de 1946, tan pronto como estuvieron presentes delegados de la CNT espa\u00f1ola y una representaci\u00f3n de la IWMA (AIT). El nombre de la organizaci\u00f3n fue cambiado en el de Confederation National du Travail (CNT) y su actividad basada sobre la misma Declaraci\u00f3n de Principios preconizada por la IWMA (AIT) antes de la guerra. Su \u00f3rgano es <em>L&#8217;Action Syndicaliste.<\/em><\/p>\n<p>Junto a este movimiento de anarcosindicalistas en Francia, la mayor\u00eda de los grupos libertarios est\u00e1n organizados en la Federation Anarchiste, con su \u00f3rgano <em>Le Libertaire, <\/em>en Par\u00eds. Desde el fin de la guerra hay un fuerte resurgir del antiguo movimiento libertario en toda Francia, el cual encuentra su representaci\u00f3n en siete u ocho peri\u00f3dicos y revistas.<\/p>\n<p>En Italia, el primer pa\u00eds de Europa que sucumbi\u00f3 al yugo del fascismo, un nuevo resurgir del Movimiento Libertario tuvo lugar despu\u00e9s de la guerra. La mayor\u00eda de sus organizaciones pertenecen a la nueva Federazione Anarquista Italiana, la cual tiene su Centro Generale en Carrara, centro de la industria italiana del m\u00e1rmol. La Federaci\u00f3n Posee m\u00e1s de quince peri\u00f3dicos por toda Italia y mantiene una vigorosa propaganda entre obreros y campesinado. Sus soportes m\u00e1s fuertes se encuentran en Mil\u00e1n y G\u00e9nova. Como en Francia, nuestros compa\u00f1eros italianos no s\u00f3lo combaten las reminiscencias de mentalidad fascista y la reacci\u00f3n mon\u00e1rquica, sino tambi\u00e9n la influencia en crecimiento del Partido Comunista, el cual, no s\u00f3lo controla el resto del movimiento sindical, sino tambi\u00e9n las m\u00e1s amplias partes del Movimiento Socialista; es inminente para la instauraci\u00f3n de una nueva dictadura y la transformaci\u00f3n del pa\u00eds en un sat\u00e9lite de Rusia. Aqu\u00ed, como en la mayor\u00eda de los otros pa\u00edses de Europa, la terrible miseria de la gente presupone uno de los mayores obst\u00e1culos para cualquier movimiento progresista y al mismo tiempo expone al pa\u00eds a los peligros de una nueva reacci\u00f3n totalitaria.<\/p>\n<p>En Portugal, la Confedera\u00c3\u00a7ao Geral de Trabalho, la cual ha sido reprimida bajo la dictadura de Salazar, est\u00e1 a\u00fan obligada a llevar una existencia clandestina. A pesar de las continuas persecuciones procuran sacar su \u00f3rgano <em>A Batalha <\/em>y otras publicaciones clandestinas. Muchos de los militantes de la CGT perecieron en los campos de concentraci\u00f3n de las islas de Cabo Verde bajo condiciones que s\u00f3lo pueden compararse con las c\u00e1maras de tortura de la GESTAPO en Alemania.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n existen grupos libertarios en Inglaterra, B\u00e9lgica, Noruega, Polonia y Suiza, los cuales est\u00e1n publicando revistas, libros y panfletos y est\u00e1n difundiendo sus ideas entre el pueblo. S\u00f3lo en los pa\u00edses dominados por Rusia, en el sudeste de Europa, toda tentativa de crear un movimiento libertario ha sido reprimida por las implacables dictaduras, como en el caso de los anarcosindicalistas b\u00falgaros, quienes muchos de ellos han sido v\u00edctimas de grandes purgas sangrientas en ese pa\u00eds.<\/p>\n<p>En general, el movimiento libertario de la mayor\u00eda de los pa\u00edses de Europa, est\u00e1 a\u00fan en un per\u00edodo de reorganizaci\u00f3n. Muchos de nuestros viejos compa\u00f1eros en cada pa\u00eds murieron durante la guerra o fueron v\u00edctimas de terribles persecuciones por la reacci\u00f3n fascista. Bajo las presentes condiciones deplorables socioecon\u00f3micas en Europa, el trabajo de nuestros compa\u00f1eros no es f\u00e1cil, pero no obstante hay muchas indicaciones de que pronto seremos testigos de otro resurgir de fuerzas libertarias por todo lo largo y ancho del Continente.<\/p>\n<p>En Latinoam\u00e9rica, es observable una gran ola de socialismo libertario en casi cada pa\u00eds desde el fin de la guerra, principalmente en Argentina. Despu\u00e9s de un largo per\u00edodo de clandestina existencia, la Federaci\u00f3n Obrera Regional Argentina est\u00e1 siguiendo una extensiva propaganda para las seis horas de trabajo diario en todas partes del pa\u00eds. La reciente huelga de trabajadores en el gran puerto de Buenos Aires, la cual finaliz\u00f3 con gran \u00e9xito, fue dirigida por la FORA, y la organizaci\u00f3n gan\u00f3 una gran proporci\u00f3n de simpat\u00eda entre los trabajadores y los estudiantes. El nuevo movimiento juvenil universitario est\u00e1 fuertemente influenciado por las ideas libertarias y es muy activo. Junto a la actividad sindicalista de la FORA, hay muchos grupos libertarios alrededor del pa\u00eds publicando numerosos panfletos, revistas y peri\u00f3dicos anarquistas y llevando a cabo una vigorosa propaganda en el campo de la educaci\u00f3n y de la \u00abgente iluminada\u00bb A las casas editoras im\u00e1n y especialmente Americalee, en Buenos Aires, van los cr\u00e9ditos para impresi\u00f3n de todos los estudios y ensayos que durante estos a\u00f1os los diversos autores y propagandistas anarquistas han confeccionado, junto a la tirada de ejemplares pertenecientes a los cl\u00e1sicos libertarios. Estas ediciones son excelentes y encuentran una gran difusi\u00f3n entre obreros e intelectuales.<\/p>\n<p>Hay tambi\u00e9n una proliferaci\u00f3n de actividades libertarias en la mayor\u00eda de los otros pa\u00edses del sur y central Am\u00e9rica, apareciendo publicaciones en Uruguay, Paraguay, Per\u00fa, Chile, Brasil, Colombia, Guatemala, Costa Rica, M\u00e9xico y Cuba.<\/p>\n<p>En Estados Unidos, con la excepci\u00f3n de dos peque\u00f1os mensuales, las dem\u00e1s publicaciones libertarias est\u00e1n impresas en espa\u00f1ol, italiano, yiddish y ruso. No hay un movimiento organizado sobre l\u00edneas nacionales en este pa\u00eds, para hablar comparativamente respecto a Europa, pero existen un buen n\u00famero de asociaciones de diferentes prop\u00f3sitos, en donde las ideas libertarias y sus aspiraciones pueden ser encontradas y apreciadas.<\/p>\n<p>En Asia moderna, las ideas libertarias fueron conocidas en China, Jap\u00f3n y entre peque\u00f1os c\u00edrculos de estudiantes indonesios que fueron influenciados por el movimiento libertario holand\u00e9s. En Jap\u00f3n, el peque\u00f1o movimiento anarquista fue completamente destruido despu\u00e9s de la ejecuci\u00f3n de D. Kotoku y sus compa\u00f1eros, en enero de 1911. En los \u00faltimos a\u00f1os, un movimiento anarcosindicalista el Jiyu Rengo Dantai Zenkoku Kaigi se desarroll\u00f3 en Tokio, Nagasaki, Hiroshima y otros centros de la industria japonesa, los cuales manten\u00edan contacto con la Oficina de la IWMA (AIT) en Berl\u00edn. Tambi\u00e9n este movimiento lleg\u00f3 pronto a ser v\u00edctima de implacables persecuciones por el Gobierno japon\u00e9s.<\/p>\n<p>En China, los grupos anarquistas existieron antes de la guerra en varias ciudades, donde publicaban revistas y panfletos libertarios; manten\u00edan contactos con sus compa\u00f1eros en Am\u00e9rica y Europa. Un resurgimiento de este movimiento tuvo lugar despu\u00e9s de la guerra, inspirado por grupos de intelectuales en varios lugares del pa\u00eds.<\/p>\n<p>Las ideas libertarias tambi\u00e9n han penetrado en la India recientemente, donde un grupo de intelectuales en Bombay fundan el <em>Indian Sociologist, <\/em>\u00f3rgano del tambi\u00e9n fundado <em>Indian Institute of Sociolog<\/em>y. El peri\u00f3dico es muy activo difundiendo las nuevas ideas. Tambi\u00e9n crearon un centro de publicaciones libertarias, el <em>Libertarian Book House, <\/em>en Bombay, el cual ha sacado ya un gran n\u00famero de libros y panfletos de todo tipo, por conocidos escritores libertarios de Europa y Am\u00e9rica.<\/p>\n<p>El actual renacimiento del Movimiento Libertario a trav\u00e9s del mundo, es la mejor prueba de que las grandes ideas de libertad y justicia social todav\u00eda viven, despu\u00e9s de los terribles desastres que en la mayor\u00eda de los pa\u00edses han tenido que soportar sus gentes, y a esas ideas las han considerado para muchos intentos de solventar la variedad de nuevos problemas de nuestro tiempo y crear los moldes para un mejor futuro y un m\u00e1s alto nivel de humanismo.<\/p>\n<p>Es el \u00fanico movimiento que no s\u00f3lo mantiene la lucha contra los diversos fantasmas de la sociedad presente, sino que tambi\u00e9n trata de prevenir de los peligros de una dictadura de cualquier forma o tama\u00f1o del f\u00fatil estado capitalista y totalitarismo pol\u00edtico, el cual puede s\u00f3lo conducir a la peor esclavitud que el g\u00e9nero humano ha experimentado jam\u00e1s. Crompond, N. Y. Junio 1947.<\/p>\n<p><em>1 Para ilustrarse debidamente sobre las doctrinas e historia del Anarquismo, remito al lector a las obras de Max Nettlau, se\u00f1aladas en la nota bibliogr\u00e1fica que va al final de estos cap\u00edtulos.<\/em><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>BIBLIOGRAF\u00cdA.<\/strong><\/p>\n<p>Adamic, Louis. <em>Dynamite. <\/em>The Story of Class Violence in America, 1931.<\/p>\n<p>Baginski, Max. <em>Syndicalismus. <\/em>Lebendige, keine toten Gewerkschaften, 1925.<\/p>\n<p>Bakunin, Miguel. <em>Obras, <\/em>1923-1929.<\/p>\n<p>Beer, Max. <em>Las luchas obreras y el socialismo moderno, <\/em>1926.<\/p>\n<p>Berkman, Alexander. <em>Prison Memoirs of an Anarchist, <\/em>1912.<\/p>\n<p><em>The Bolshevik Myth, <\/em>1925.<\/p>\n<p><em>The Anti-climax, <\/em>1925.<\/p>\n<p><em>A B C del comunismo libertario, <\/em>1929.<\/p>\n<p>Besnard, Pedro. <em>Los sindicatos obreros y la revoluci\u00f3n social, <\/em>1931.<\/p>\n<p><em>El mundo nuevo, <\/em>1935.<\/p>\n<p><em>Anarcho-syndicalisme et les anarchistes, <\/em>1937.<\/p>\n<p>Brissenden, <em>P.F. The I. W. W.: A Study of American Syndicalis<\/em>m, 1919.<\/p>\n<p>Brupbacher, Fritz. <em>Marx und Bakunin, <\/em>1913.<\/p>\n<p>I Cleyre, Voltairine. <em>Selected Works, <\/em>1914.<\/p>\n<p>Cole, G.D.H. <em>Social Theory, <\/em>1920. <em>Workshop Organization, <\/em>1923.<\/p>\n<p><em>Organized Labour, <\/em>1924.<\/p>\n<p><em>Robert Owen, <\/em>1925.<\/p>\n<p>Cook, A.J. <em>The Nine Days, <\/em>1926.<\/p>\n<p>Cornelissen, Ch. <em>Ueber den internationalen Syndikali<\/em>smus, 1910<\/p>\n<p>Craik, W.W. <em>A Short History of the Modern British Working Class Movement, 1919.<\/em><\/p>\n<p>Dashar, M. <em>The Revolutionary Mouvement in Spain, 1934.<\/em><\/p>\n<p>David, <em>H. The History of the Haymark Affair, 1936.<\/em><\/p>\n<p>Delesalle, <em>P. Les deux m\u00e9thodes dy syndicalisme, 1907.<\/em><\/p>\n<p>L&#8217;action syndicaliste et les anarchistes, 1900.<\/p>\n<p>De Ligt, B. <em>La paix cr\u00e9atrice, 1935.<\/em><\/p>\n<p>Domela, Nieuwenhuis. <em>Le socialisme en danger, 1895.<\/em><\/p>\n<p>Eltzbacher, Paul. <em>El anarquismo, 1908.<\/em><\/p>\n<p>Foster, W. M. y Earl C. Ford. <em>Syndicalism. <\/em>Godwin William. <em>Political Justice, 1793.<\/em><\/p>\n<p>Goldman, Emma. <em>Anarchism and other Essays, 1911.<\/em><\/p>\n<p>My Disillusionnent in Rusia, 1923.<\/p>\n<p>Living my Life, 1931.<\/p>\n<p>Grifuelhes, <em>V. L&#8217;action syndicaliste, 1908.<\/em><\/p>\n<p>Guillaume, James. <em>L&#8217;Internationale, documents et souvenir, 4 <\/em>vol\u00famenes, <em>1905-1910.<\/em><\/p>\n<p>Haywood, W. <em>Bill Haywood&#8217;s Book, 1929.<\/em><\/p>\n<p>Hunter Robert. <em>Violence and the Labour Movement, 1914.<\/em><\/p>\n<ol start=\"1925\">\n<li>M. B. War against War, 1925.<\/li>\n<\/ol>\n<p>I.W.M.A. Zehn Jahre internationale Klassenkampf, 1923.<\/p>\n<p>Kropotkin, Pedro. <em>El comunismo anarquista, sus bases y principios, 1891.<\/em><\/p>\n<p>La conquista del pan, 1892.<\/p>\n<p>El Estado, su rol hist\u00f3rico, 1898.<\/p>\n<p>Campos, f\u00e1bricas y talleres, 1899.<\/p>\n<p>Memorias de un revolucionario, 1899.<\/p>\n<p>La ciencia moderna y la anarqu\u00eda, 1900.<\/p>\n<p>El apoyo mutuo, un factor de la evoluci\u00f3n, 1902.<\/p>\n<p>El Estado moderno, 1912.<\/p>\n<p>\u00c9tica. Origen y evoluci\u00f3n de la moral, 1924.<\/p>\n<p>Lagardellc, H. <em>La gr\u00c3<\/em><em>\u00a8<\/em><em>ve g\u00e9n\u00e9rale et le socialisme, 1905.<\/em><\/p>\n<p>Le socialisme ouvrier, 1911.<\/p>\n<p>Levine, L. <em>The abour Movement in France, 1912.<\/em><\/p>\n<p>Louis, <em>P. Histoire du mouvement syndical en France, 1907.<\/em><\/p>\n<p>Malatesta, Errico. <em>Anarchia, 1892.<\/em><\/p>\n<p>Mann, Tom. <em>Prepare for Action, 1910.<\/em><\/p>\n<p>All <em>Hail! Industrial Solidarity, 1910.<\/em><\/p>\n<p>Symposium on Syndicalism, 1910.<\/p>\n<p>Maximof, G. <em>Bolshevism: Promises and Reality, 1935.<\/em><\/p>\n<p>Morris, William. <em>Noticias de ninguna parte, 1791.<\/em><\/p>\n<p>Hueller Lehning, A. <em>Die Sozialdemocratie und der Krieg, 1924.<\/em><\/p>\n<p>Nearing, Scott, <em>The British General Strike, 1926.<\/em><\/p>\n<p>Nettlau, Max. <em>Responsabilidad y solidaridad en las luchas obreras, 1900.<\/em><\/p>\n<p>Errico Malatesta: La vida de un anarquista, 1924,<\/p>\n<p>Der Vorfruehling der Anarchie, 1925.<\/p>\n<p>Der Anarchismus von Proudhon zu Kropotkin, 1927.<\/p>\n<p><em>Eliseo Reclus: <\/em>La vida de un sabio justo y rebelde, <em>1927.<\/em><\/p>\n<p>Anarchisten und Sozialrevolutionaere, 1931.<\/p>\n<p>Oerter, Fritz. <em>Was wollen die Syndikalisten? 1923.<\/em><\/p>\n<p>Rocker &#8211; Anarcosindicalismo 75 Pataud y Pouget. <em>C\u00f3mo haremos la revoluci\u00f3n, 1913.<\/em><\/p>\n<p>Pelloutier, <em>F. La organizaci\u00f3n corporativa y la anarqu\u00eda, 1896.<\/em><\/p>\n<p>Historire des Bourses du Travail, 1902.<\/p>\n<p>Pierrot, M. <em>Syndicalisme et r\u00e9volution, 1908.<\/em><\/p>\n<p>Postgate, R. W. <em>A Sohrt History of the British Wolkers, 1926.<\/em><\/p>\n<p>Pouget, Emile. <em>The Basis of Trade-unionism, 1910.<\/em><\/p>\n<p>La Conf\u00e9d\u00e9ration du Travail, 1908.<\/p>\n<p>Sabotage, 1912.<\/p>\n<p><em>Le parti du travail. <\/em>Proudhon, P. J. <em>\u00bf<\/em><em>Qu\u00e9 es la propiedad? Idea general de la revoluci\u00f3n en el siglo XIX. De la capacidad pol\u00edtica de las clases jornaleras. <\/em>Reclus, Eliseo. <em>An anarchist on Anarchy, 1894.<\/em><\/p>\n<p>Evoluci\u00f3n y revoluci\u00f3n, 1892.<\/p>\n<p>El hombre y la Tierra, 1905-1908.<\/p>\n<p><em>6 vols. <\/em>Rocker, Rudolf. <em>Ideolog\u00edaa y t\u00e1ctica del proletariado moderno, 1926.<\/em><\/p>\n<p>Bolchevismo y anarquismo, 1921.<\/p>\n<p><em>El nacionalismo, <\/em>tres tomos, <em>1935-37.<\/em><\/p>\n<p>The Truth about Spain, 1936.<\/p>\n<p><em>The Tragedy of Spain, 1937. <\/em>Roller, Arnold. <em>The Social General Strike, 1902.<\/em><\/p>\n<p>Die direkte Aktion als revolutionaere Gewerkschaftstaktik, 1906.<\/p>\n<p>Russell, Bertrand. Los <em>caminos de la libertad, 1920.<\/em><\/p>\n<p>Shapiro, A. <em>The International Workinsmen&#8217;s Association: its Aims, its principles, 1933.<\/em><\/p>\n<p>Souchy, A. <em>Spain, 1937.<\/em><\/p>\n<p>Symes, L. and Clement, T. <em>Rebel America, 1934.<\/em><\/p>\n<p>Tobler, M., <em>Der revolutionaere Syndikalismus, 1922.<\/em><\/p>\n<p>Trautmann, W. E. <em>Handbook of Industrial Unionism <\/em>Tcherkesoff, W. <em>P\u00e1ginas de historia socialista, 1902.<\/em><\/p>\n<p>Webb, Beatrice, and Sidney. <em>History of Trade Unionism. <\/em>Ivetot, G. <em>A B C syndicaliste, 1908.<\/em><\/p>\n<p>Manual del soldado.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>RUDOLF ROCKER Y EL ANARCOSINDICALISMO. Rudolf Rocker, en los seis cap\u00edtulos de esta obra, llena de conceptos esclarecedores, desarrolla un amplio abanico de lo que entendi\u00f3 como la aut\u00e9ntica escalera para subir a la cima del muro, aquel muro que Leonidas Andrieff nos describe cuando sublimiza las luchas del proletariado para alcanzar su definitiva liberaci\u00f3n [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":3703,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","enabled":false},"version":2}},"categories":[2],"tags":[],"class_list":["post-3702","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-blog"],"jetpack_publicize_connections":[],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v23.4 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Anarco Sindicalismo (Teor\u00eda y pr\u00e1ctica) - UninomadaSUR<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/uninomadasur.net\/?p=3702\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Anarco Sindicalismo (Teor\u00eda y pr\u00e1ctica) - UninomadaSUR\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"RUDOLF ROCKER Y EL ANARCOSINDICALISMO. Rudolf Rocker, en los seis cap\u00edtulos de esta obra, llena de conceptos esclarecedores, desarrolla un amplio abanico de lo que entendi\u00f3 como la aut\u00e9ntica escalera para subir a la cima del muro, aquel muro que Leonidas Andrieff nos describe cuando sublimiza las luchas del proletariado para alcanzar su definitiva liberaci\u00f3n [&hellip;]\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/uninomadasur.net\/?p=3702\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"UninomadaSUR\" \/>\n<meta property=\"article:published_time\" content=\"2022-12-17T21:29:44+00:00\" \/>\n<meta property=\"og:image\" content=\"https:\/\/uninomadasur.net\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/Rudolf_rocker.jpg\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:width\" content=\"237\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:height\" content=\"336\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:type\" content=\"image\/jpeg\" \/>\n<meta name=\"author\" content=\"admin\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Escrito por\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"admin\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:label2\" content=\"Tiempo de lectura\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data2\" content=\"271 minutos\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\/\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"Article\",\"@id\":\"https:\/\/uninomadasur.net\/?p=3702#article\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\/\/uninomadasur.net\/?p=3702\"},\"author\":{\"name\":\"admin\",\"@id\":\"https:\/\/uninomadasur.net\/#\/schema\/person\/c7a35ca2374cf2966d7c68ad81604c21\"},\"headline\":\"Anarco Sindicalismo (Teor\u00eda y pr\u00e1ctica)\",\"datePublished\":\"2022-12-17T21:29:44+00:00\",\"dateModified\":\"2022-12-17T21:29:44+00:00\",\"mainEntityOfPage\":{\"@id\":\"https:\/\/uninomadasur.net\/?p=3702\"},\"wordCount\":54169,\"commentCount\":0,\"publisher\":{\"@id\":\"https:\/\/uninomadasur.net\/#organization\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\/\/uninomadasur.net\/?p=3702#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"https:\/\/uninomadasur.net\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/Rudolf_rocker.jpg\",\"articleSection\":[\"Blog\"],\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"CommentAction\",\"name\":\"Comment\",\"target\":[\"https:\/\/uninomadasur.net\/?p=3702#respond\"]}]},{\"@type\":\"WebPage\",\"@id\":\"https:\/\/uninomadasur.net\/?p=3702\",\"url\":\"https:\/\/uninomadasur.net\/?p=3702\",\"name\":\"Anarco Sindicalismo (Teor\u00eda y pr\u00e1ctica) - UninomadaSUR\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\/\/uninomadasur.net\/#website\"},\"primaryImageOfPage\":{\"@id\":\"https:\/\/uninomadasur.net\/?p=3702#primaryimage\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\/\/uninomadasur.net\/?p=3702#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"https:\/\/uninomadasur.net\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/Rudolf_rocker.jpg\",\"datePublished\":\"2022-12-17T21:29:44+00:00\",\"dateModified\":\"2022-12-17T21:29:44+00:00\",\"breadcrumb\":{\"@id\":\"https:\/\/uninomadasur.net\/?p=3702#breadcrumb\"},\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"ReadAction\",\"target\":[\"https:\/\/uninomadasur.net\/?p=3702\"]}]},{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\/\/uninomadasur.net\/?p=3702#primaryimage\",\"url\":\"https:\/\/uninomadasur.net\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/Rudolf_rocker.jpg\",\"contentUrl\":\"https:\/\/uninomadasur.net\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/Rudolf_rocker.jpg\",\"width\":237,\"height\":336},{\"@type\":\"BreadcrumbList\",\"@id\":\"https:\/\/uninomadasur.net\/?p=3702#breadcrumb\",\"itemListElement\":[{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":1,\"name\":\"Inicio\",\"item\":\"https:\/\/uninomadasur.net\/\"},{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":2,\"name\":\"Anarco Sindicalismo (Teor\u00eda y pr\u00e1ctica)\"}]},{\"@type\":\"WebSite\",\"@id\":\"https:\/\/uninomadasur.net\/#website\",\"url\":\"https:\/\/uninomadasur.net\/\",\"name\":\"UninomadaSUR\",\"description\":\"UninomadaSUR\",\"publisher\":{\"@id\":\"https:\/\/uninomadasur.net\/#organization\"},\"potentialAction\":[{\"@type\":\"SearchAction\",\"target\":{\"@type\":\"EntryPoint\",\"urlTemplate\":\"https:\/\/uninomadasur.net\/?s={search_term_string}\"},\"query-input\":{\"@type\":\"PropertyValueSpecification\",\"valueRequired\":true,\"valueName\":\"search_term_string\"}}],\"inLanguage\":\"es\"},{\"@type\":\"Organization\",\"@id\":\"https:\/\/uninomadasur.net\/#organization\",\"name\":\"UninomadaSUR\",\"url\":\"https:\/\/uninomadasur.net\/\",\"logo\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\/\/uninomadasur.net\/#\/schema\/logo\/image\/\",\"url\":\"https:\/\/uninomadasur.net\/wp-content\/uploads\/2018\/09\/uni-logo.png\",\"contentUrl\":\"https:\/\/uninomadasur.net\/wp-content\/uploads\/2018\/09\/uni-logo.png\",\"width\":260,\"height\":94,\"caption\":\"UninomadaSUR\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\/\/uninomadasur.net\/#\/schema\/logo\/image\/\"}},{\"@type\":\"Person\",\"@id\":\"https:\/\/uninomadasur.net\/#\/schema\/person\/c7a35ca2374cf2966d7c68ad81604c21\",\"name\":\"admin\",\"image\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\/\/uninomadasur.net\/#\/schema\/person\/image\/\",\"url\":\"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/36436a50c876208a9dab2a6cf1785c4f?s=96&d=mm&r=g\",\"contentUrl\":\"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/36436a50c876208a9dab2a6cf1785c4f?s=96&d=mm&r=g\",\"caption\":\"admin\"},\"url\":\"https:\/\/uninomadasur.net\/?author=1\"}]}<\/script>\n<!-- \/ Yoast SEO plugin. -->","yoast_head_json":{"title":"Anarco Sindicalismo (Teor\u00eda y pr\u00e1ctica) - UninomadaSUR","robots":{"index":"index","follow":"follow","max-snippet":"max-snippet:-1","max-image-preview":"max-image-preview:large","max-video-preview":"max-video-preview:-1"},"canonical":"https:\/\/uninomadasur.net\/?p=3702","og_locale":"es_ES","og_type":"article","og_title":"Anarco Sindicalismo (Teor\u00eda y pr\u00e1ctica) - UninomadaSUR","og_description":"RUDOLF ROCKER Y EL ANARCOSINDICALISMO. Rudolf Rocker, en los seis cap\u00edtulos de esta obra, llena de conceptos esclarecedores, desarrolla un amplio abanico de lo que entendi\u00f3 como la aut\u00e9ntica escalera para subir a la cima del muro, aquel muro que Leonidas Andrieff nos describe cuando sublimiza las luchas del proletariado para alcanzar su definitiva liberaci\u00f3n [&hellip;]","og_url":"https:\/\/uninomadasur.net\/?p=3702","og_site_name":"UninomadaSUR","article_published_time":"2022-12-17T21:29:44+00:00","og_image":[{"width":237,"height":336,"url":"https:\/\/uninomadasur.net\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/Rudolf_rocker.jpg","type":"image\/jpeg"}],"author":"admin","twitter_card":"summary_large_image","twitter_misc":{"Escrito por":"admin","Tiempo de lectura":"271 minutos"},"schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"Article","@id":"https:\/\/uninomadasur.net\/?p=3702#article","isPartOf":{"@id":"https:\/\/uninomadasur.net\/?p=3702"},"author":{"name":"admin","@id":"https:\/\/uninomadasur.net\/#\/schema\/person\/c7a35ca2374cf2966d7c68ad81604c21"},"headline":"Anarco Sindicalismo (Teor\u00eda y pr\u00e1ctica)","datePublished":"2022-12-17T21:29:44+00:00","dateModified":"2022-12-17T21:29:44+00:00","mainEntityOfPage":{"@id":"https:\/\/uninomadasur.net\/?p=3702"},"wordCount":54169,"commentCount":0,"publisher":{"@id":"https:\/\/uninomadasur.net\/#organization"},"image":{"@id":"https:\/\/uninomadasur.net\/?p=3702#primaryimage"},"thumbnailUrl":"https:\/\/uninomadasur.net\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/Rudolf_rocker.jpg","articleSection":["Blog"],"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"CommentAction","name":"Comment","target":["https:\/\/uninomadasur.net\/?p=3702#respond"]}]},{"@type":"WebPage","@id":"https:\/\/uninomadasur.net\/?p=3702","url":"https:\/\/uninomadasur.net\/?p=3702","name":"Anarco Sindicalismo (Teor\u00eda y pr\u00e1ctica) - UninomadaSUR","isPartOf":{"@id":"https:\/\/uninomadasur.net\/#website"},"primaryImageOfPage":{"@id":"https:\/\/uninomadasur.net\/?p=3702#primaryimage"},"image":{"@id":"https:\/\/uninomadasur.net\/?p=3702#primaryimage"},"thumbnailUrl":"https:\/\/uninomadasur.net\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/Rudolf_rocker.jpg","datePublished":"2022-12-17T21:29:44+00:00","dateModified":"2022-12-17T21:29:44+00:00","breadcrumb":{"@id":"https:\/\/uninomadasur.net\/?p=3702#breadcrumb"},"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"ReadAction","target":["https:\/\/uninomadasur.net\/?p=3702"]}]},{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/uninomadasur.net\/?p=3702#primaryimage","url":"https:\/\/uninomadasur.net\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/Rudolf_rocker.jpg","contentUrl":"https:\/\/uninomadasur.net\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/Rudolf_rocker.jpg","width":237,"height":336},{"@type":"BreadcrumbList","@id":"https:\/\/uninomadasur.net\/?p=3702#breadcrumb","itemListElement":[{"@type":"ListItem","position":1,"name":"Inicio","item":"https:\/\/uninomadasur.net\/"},{"@type":"ListItem","position":2,"name":"Anarco Sindicalismo (Teor\u00eda y pr\u00e1ctica)"}]},{"@type":"WebSite","@id":"https:\/\/uninomadasur.net\/#website","url":"https:\/\/uninomadasur.net\/","name":"UninomadaSUR","description":"UninomadaSUR","publisher":{"@id":"https:\/\/uninomadasur.net\/#organization"},"potentialAction":[{"@type":"SearchAction","target":{"@type":"EntryPoint","urlTemplate":"https:\/\/uninomadasur.net\/?s={search_term_string}"},"query-input":{"@type":"PropertyValueSpecification","valueRequired":true,"valueName":"search_term_string"}}],"inLanguage":"es"},{"@type":"Organization","@id":"https:\/\/uninomadasur.net\/#organization","name":"UninomadaSUR","url":"https:\/\/uninomadasur.net\/","logo":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/uninomadasur.net\/#\/schema\/logo\/image\/","url":"https:\/\/uninomadasur.net\/wp-content\/uploads\/2018\/09\/uni-logo.png","contentUrl":"https:\/\/uninomadasur.net\/wp-content\/uploads\/2018\/09\/uni-logo.png","width":260,"height":94,"caption":"UninomadaSUR"},"image":{"@id":"https:\/\/uninomadasur.net\/#\/schema\/logo\/image\/"}},{"@type":"Person","@id":"https:\/\/uninomadasur.net\/#\/schema\/person\/c7a35ca2374cf2966d7c68ad81604c21","name":"admin","image":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/uninomadasur.net\/#\/schema\/person\/image\/","url":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/36436a50c876208a9dab2a6cf1785c4f?s=96&d=mm&r=g","contentUrl":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/36436a50c876208a9dab2a6cf1785c4f?s=96&d=mm&r=g","caption":"admin"},"url":"https:\/\/uninomadasur.net\/?author=1"}]}},"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/uninomadasur.net\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/Rudolf_rocker.jpg","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/paDeUS-XI","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/uninomadasur.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3702"}],"collection":[{"href":"https:\/\/uninomadasur.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/uninomadasur.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/uninomadasur.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/uninomadasur.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=3702"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/uninomadasur.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3702\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3704,"href":"https:\/\/uninomadasur.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3702\/revisions\/3704"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/uninomadasur.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/3703"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/uninomadasur.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=3702"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/uninomadasur.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=3702"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/uninomadasur.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=3702"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}