{"id":3743,"date":"2023-02-18T02:05:18","date_gmt":"2023-02-18T02:05:18","guid":{"rendered":"http:\/\/uninomadasur.net\/?p=3743"},"modified":"2023-02-18T02:05:18","modified_gmt":"2023-02-18T02:05:18","slug":"el-capitalismo-hoy-y-antes-tambien-segun-nancy-fraser","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/uninomadasur.net\/?p=3743","title":{"rendered":"El capitalismo hoy (y antes tambi\u00e9n), seg\u00fan Nancy Fraser"},"content":{"rendered":"<p><strong>Por <em>Fernando Liz\u00e1rraga<\/em><\/strong><\/p>\n<p class=\"has-black-color has-text-color\"><em>El presente art\u00edculo, que Fernando Liz\u00e1rraga tuvo la generosidad de hacernos llegar en condici\u00f3n de in\u00e9dito para que lo publiquemos en nuestra secci\u00f3n bibliogr\u00e1fica\/bibli\u00f3fila Parley (gesto que valoramos y agradecemos), es una \u00abrese\u00f1a\u00bb del libro de Nancy Fraser <\/em>Cannibal Capitalism. How Our System Is Devouring Democracy, Care, the Planet \u2013and What We Can Do about It <em>(Verso, Londres y Nueva York, 2022, 190 p\u00e1gs.). \u00bfPor qu\u00e9 el entrecomillado? Porque, como bien nos se\u00f1alara el propio autor, \u201cm\u00e1s que rese\u00f1a es un resumen\u201d. Rese\u00f1a o resumen, lo cierto es que el texto de Liz\u00e1rraga cumple con creces su prop\u00f3sito: ofrecerle al p\u00fablico de lengua castellana \u2013a trav\u00e9s de citas, par\u00e1frasis y glosas hilvanadas de modo muy did\u00e1ctico y sagaz\u2013 una visi\u00f3n panor\u00e1mica de la \u00faltima obra escrita por la pensadora marxista norteamericana, cuando a\u00fan no ha sido traducida del ingl\u00e9s a nuestro idioma.<\/em><\/p>\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full\"><a href=\"https:\/\/kalewche.com\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/Fg9C1VaWIAIYS8X.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-7296\" src=\"https:\/\/kalewche.com\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/Fg9C1VaWIAIYS8X.jpg\" sizes=\"(max-width: 675px) 100vw, 675px\" srcset=\"https:\/\/kalewche.com\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/Fg9C1VaWIAIYS8X.jpg 675w, https:\/\/kalewche.com\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/Fg9C1VaWIAIYS8X-246x300.jpg 246w\" alt=\"\" width=\"675\" height=\"823\" \/><\/a><\/figure>\n<\/div>\n<p class=\"has-black-color has-text-color\">\n<p>El capitalismo es un sistema social can\u00edbal. Devora ritualmente sus propias fuentes de sustento, se alimenta de seres y recursos que est\u00e1n en su periferia (como un agujero negro canibaliza a otros cuerpos celestes) y se come a s\u00ed mismo como el Ur\u00f3boro. Con estas im\u00e1genes, Nancy Fraser inicia su nuevo libro: <em>Capitalismo can\u00edbal. C\u00f3mo nuestro sistema est\u00e1 devorando la democracia, el cuidado y el planeta \u2013y qu\u00e9 podemos hacer al respecto<\/em>. A lo largo de seis cap\u00edtulos, Fraser ofrece una renovada visi\u00f3n panor\u00e1mica del capitalismo, sobre coordenadas estructurales e hist\u00f3ricas. Se trata de una mirada muy amplia y general \u2013pero no caprichosa\u2013, la cual es, vale decirlo, muy bienvenida. Sucede que el culto a lo micro (s\u00edntoma y peste de la posmodernidad) hace que se mire con sospecha cualquier intento de gran relato. Y Fraser se atreve a brindar precisamente eso: un gran relato con una nueva gran concepci\u00f3n, tanto del capitalismo (cap\u00edtulos 2-5) como de un nuevo socialismo (cap\u00edtulo 6). Suficiente entonces para quienes protesten que Fraser no repara en tal o cual detalle, en tal o cual dato, en tal o cual sutileza, en tal o cual frase tachada en una carta perdida que Marx le envi\u00f3 a su yerno. Y basta ya, tambi\u00e9n, de cosas como: \u201cRepresentaciones de la lucha de clases en contexto de pandemia en el barrio que est\u00e1 al otro lado de la v\u00eda en la localidad de Sauce Quemado, entre el 1 y el 5 de diciembre de 2020. Una aproximaci\u00f3n exploratoria, tentativa y preliminar\u201d. Lo que sigue es, m\u00e1s bien, un apretado resumen del libro y no una rese\u00f1a cr\u00edtica en sentido estricto (quiero evitarme, tambi\u00e9n, la insufrible cr\u00edtica de la cr\u00edtica cr\u00edtica).<\/p>\n<p class=\"has-black-color has-text-color\">Al concebir al capitalismo como un sistema omn\u00edvoro (cap\u00edtulo 1), Fraser afirma que hace falta ampliar la concepci\u00f3n tradicional, predominantemente marxista, del capitalismo. Dirigi\u00e9ndose a los \u201cancianos\u201d (<em>elders<\/em>) del marxismo, les reprocha no haber incorporado suficientemente los reclamos raciales, ecol\u00f3gicos, feministas, poscoloniales, etc\u00e9tera, por lo cual no pudieron captar la dimensi\u00f3n cabal de la crisis de nuestra \u00e9poca. Es la conocida acusaci\u00f3n al economicismo que se concentra demasiado en el punto de la producci\u00f3n. Al mirar aquello que est\u00e1 detr\u00e1s de Marx, Fraser observa que el capitalismo no es un sistema econ\u00f3mico sino mucho m\u00e1s: un \u201corden social institucionalizado\u201d. En la teor\u00eda marxista ortodoxa, dice Fraser, el capitalismo se define por la propiedad privada de los medios de producci\u00f3n, la existencia de un mercado laboral \u201clibre\u201d en un doble sentido (no esclavizado y sin medios de producci\u00f3n propios), la auto-expansi\u00f3n del valor y el predominio del mecanismo de mercado. Todo esto es lo que Marx se jactaba de haber revelado tras penetrar en la \u201coculta sede de la producci\u00f3n, en cuyo dintel se lee: \u2018Prohibida la entrada salvo por negocios\u2019\u201d. Fraser quiere ir m\u00e1s all\u00e1 de esa sede oculta, curiosear en lo que hay detr\u00e1s y revelar que all\u00ed est\u00e1n las \u201ccondiciones de trasfondo\u201d sobre las que se erigen los elementos centrales del capitalismo.<\/p>\n<p class=\"has-black-color has-text-color\">Para empezar, hay que determinar de d\u00f3nde viene el capital; y aqu\u00ed, siguiendo a David Harvey, Fraser afirma que la acumulaci\u00f3n primitiva es un proceso que a\u00fan contin\u00faa. As\u00ed, marca un contraste clave entre la explotaci\u00f3n y la expropiaci\u00f3n; la primera es el relato visible, la segunda es la historia invisible. Hay aqu\u00ed un primer cambio epist\u00e9mico. El secreto dentro del secreto es que \u201cdetr\u00e1s de la coerci\u00f3n sublimada del trabajo asalariado, reside la violencia del robo directo\u201d (p. 8). Marx describi\u00f3 el proceso de expropiaci\u00f3n, pero no lo teoriz\u00f3 suficientemente como condici\u00f3n permanente de la explotaci\u00f3n. Para Fraser, este es el punto nodal: oculto tras lo oculto est\u00e1 la continua expropiaci\u00f3n, como precondici\u00f3n de la explotaci\u00f3n. La explotaci\u00f3n, que se hace bajo la apariencia del contrato, es posible gracias a la confiscaci\u00f3n que opera sobre otros. Escribe Fraser: \u201c[l]os trabajadores doblemente libres transforman las saqueadas \u2018materias primas\u2019 con m\u00e1quinas que son impulsadas por fuentes de energ\u00eda confiscadas. Sus salarios se mantienen bajos gracias a la disponibilidad de alimento producido por trabajadores rurales endeudados, en tierras que han sido robadas, y de bienes de consumo producidos en los <em>sweatshops<\/em> por \u2018otros\u2019 no-libres y dependientes, cuyos costos de reproducci\u00f3n no est\u00e1n totalmente recompensados. La expropiaci\u00f3n, entonces, subyace a la explotaci\u00f3n y la vuelve rentable. Lejos de estar confinada a los inicios del sistema, es un elemento intr\u00ednseco de la sociedad capitalista, tan constitutivo y estructuralmente afincado como la explotaci\u00f3n\u201d (p. 15).<\/p>\n<p class=\"has-black-color has-text-color\">Esta diferenciaci\u00f3n entre las dos \u00abequis\u00bb (e<em>x<\/em>plotaci\u00f3n y e<em>x<\/em>propiaci\u00f3n), insiste Fraser, supone una diferenciaci\u00f3n clave en la composici\u00f3n de la estructura y la din\u00e1mica de clases. Por un lado, est\u00e1n los trabajadores explotables y, por otro, los expropiables. Los primeros gozan de derechos ciudadanos, cierta protecci\u00f3n estatal y disponen de su fuerza de trabajo; los \u201cotros\u201d expropiables, en cambio, no tienen defensa y pueden ser violentados sin miramientos. Aunque son todos integrantes de las clases productoras, existen \u201cdos categor\u00edas de persona\u201d: los que simplemente pueden ser explotados y otros que est\u00e1n destinados a la expropiaci\u00f3n. Esta, dice Fraser, es otra l\u00ednea de fractura institucionalizada en el capitalismo actual, \u201cestructuralmente enclavada como aquellas [que existen] entre producci\u00f3n y reproducci\u00f3n, sociedad y naturaleza, y cuerpo pol\u00edtico y econom\u00eda\u201d (p. 16). M\u00e1s a\u00fan, para la autora, la dupla <em>ex\u2013ex<\/em> corresponde casi exactamente a la \u201cl\u00ednea de color global\u201d, en cuyo Sur conceptual est\u00e1n las poblaciones racializadas, quienes sufren las mayores opresiones, desposesiones, genocidios y otras injusticias estructurales del imperialismo (adem\u00e1s de sobrellevar el peso mayor de la huella ecol\u00f3gica del sistema).<\/p>\n<p class=\"has-black-color has-text-color\">El segundo desplazamiento epist\u00e9mico va desde la producci\u00f3n social a la reproducci\u00f3n social. Esta \u00faltima es, nuevamente, condici\u00f3n de trasfondo de la primera: incluye esencialmente el trabajo reproductivo, la interacci\u00f3n que produce personas y lazos sociales, y las tareas de cuidado en general. Esta oculta sede detr\u00e1s de la oculta sede es precondici\u00f3n del capitalismo; se despliega fuera del mercado laboral, pero es necesaria para su existencia. La reproducci\u00f3n social, en suma, es indispensable para la producci\u00f3n de mercanc\u00edas. Esta divisi\u00f3n est\u00e1 profundamente engenerizada en perjuicio de las mujeres y no es una constante hist\u00f3rica, sino resultado de la propia din\u00e1mica del sistema. El capitalismo can\u00edbal, alega Fraser, no hace otra cosa que devorar las propias fuentes de la reproducci\u00f3n social, sin reposici\u00f3n, cancelando as\u00ed sus propias condiciones de reproducci\u00f3n.<\/p>\n<p class=\"has-black-color has-text-color\">La misma l\u00f3gica se aplica, en tercer lugar, a la relaci\u00f3n con la naturaleza, la cual es canibalizada como precondici\u00f3n para la din\u00e1mica de producci\u00f3n capitalista. La naturaleza \u2013que Fraser define en tres acepciones en el cap\u00edtulo 4\u2013 es concebida como una fuente inagotable de recursos \u201cgratuitos\u201d, capaz de renovarse permanentemente. Marx oportunamente habl\u00f3 de la <em>fractura metab\u00f3lica<\/em>, recuerda Fraser \u2013quien sigue la obra ecosocialista de John Bellamy Foster y Michael L\u00f6wy, entre otros\u2013 y denunci\u00f3 la ineficacia y la depredaci\u00f3n en las pr\u00e1cticas agr\u00edcolas. Pero la ruptura se ha hecho m\u00e1s aguda y los cercamientos no cesaron, puesto que el capitalismo sigue adue\u00f1\u00e1ndose y transformando la naturaleza, ya no con muros sino con patentes de propiedad intelectual. La crisis ecol\u00f3gica que este derrotero ha generado es evidente y atraviesa los diversos reg\u00edmenes de acumulaci\u00f3n capitalista en el tiempo. Por \u00faltimo, en el \u00e1mbito pol\u00edtico, el capitalismo can\u00edbal tambi\u00e9n se engulle las normas e instituciones que ha creado para su propia reproducci\u00f3n. La divisi\u00f3n entre el poder econ\u00f3mico y el poder pol\u00edtico es cada vez mayor, no solo a nivel dom\u00e9stico sino \u2013y sobre todo\u2013 a nivel internacional, de modo que la gobernanza global en manos de las grandes corporaciones mina las propias condiciones de reproducci\u00f3n del capital. Y esto ilumina, enfatiza Fraser, el hecho de que el \u00e1mbito pol\u00edtico tambi\u00e9n es una de las condiciones de trasfondo sobre las que se erige la posibilidad del capitalismo.<\/p>\n<p class=\"has-black-color has-text-color\">Para Fraser, todas estas condiciones de trasfondo son \u201cno-econ\u00f3micas\u201d y es preciso situarlas en el centro de una concepci\u00f3n socialista, a la par de la explotaci\u00f3n; en otras palabras, hay que resituar la narrativa marxiana sobre la explotaci\u00f3n junto a estas cuatro narrativas de trasfondo (expropiaci\u00f3n, reproducci\u00f3n social, ecolog\u00eda y poder pol\u00edtico), con lo cual tambi\u00e9n pueden articularse de un modo m\u00e1s claro las teor\u00edas (y luchas) emancipatorias feministas, ecol\u00f3gicas, antiimperialistas y antirracistas. El punto, dice Fraser, consiste en comprender que el capitalismo no es simplemente un sistema econ\u00f3mico<em>, <\/em>sino un tipo de sociedad; en rigor, la dimensi\u00f3n econ\u00f3mica y mercantilizada es s\u00f3lo una parte, ya que la sociedad como totalidad \u201cdepende para su existencia de zonas de no-mercantilizaci\u00f3n, que el capital canibaliza sistem\u00e1ticamente\u201d (p. 18). En suma, el capitalismo es un \u201corden social institucionalizado\u201d definido por un conjunto de separaciones interrelacionadas (explotaci\u00f3n-expropiaci\u00f3n; producci\u00f3n-reproducci\u00f3n; econom\u00eda-pol\u00edtica; mundo humano-naturaleza).<\/p>\n<p class=\"has-black-color has-text-color\">En funci\u00f3n de estos dominios, cada cual con su propia normatividad, tambi\u00e9n cambian la din\u00e1mica y la forma de la conflictividad. A trav\u00e9s de su historia, en el capitalismo se han librado siempre \u201cluchas de frontera\u201d (<em>boundary struggles<\/em>), es decir, en torno a las delimitaciones de los dominios mencionados. Pero estas zonas no-econ\u00f3micas, afirma Fraser, no tienen un mero rol funcionalista, en el sentido de posibilitar la expansi\u00f3n constante del dominio econ\u00f3mico y su forma espec\u00edfica de lucha de clases entre el capital y el trabajo; son dominios interrelacionados y que a la vez tienen sus propias ontolog\u00edas de pr\u00e1ctica social e ideas normativas. Y estas normatividades complejas, que son propias del capitalismo, constituyen zonas de disputa y no siempre con ideas anticapitalistas, advierte Fraser, ya que no son exteriores al sistema (22-23). El capitalismo como sociedad tiene una tendencia constitutiva a la propia desestabilizaci\u00f3n, esto es, a la crisis permanente y a comerse la cola, como el Ur\u00f3boro.<\/p>\n<p class=\"has-black-color has-text-color\">Tenemos entonces, seg\u00fan Fraser, cuatro contradicciones en el capitalismo: la ecol\u00f3gica, la social, la pol\u00edtica y la racial\/imperial, cada una como origen de alg\u00fan tipo especial de crisis, cada una vinculada inextricablemente una contradicci\u00f3n estructural entre la econom\u00eda y las condiciones de posibilidad del sistema. Nuevamente, recalca Fraser, el sitio del conflicto es la frontera entre los distintos dominios, esto es, entre producci\u00f3n y reproducci\u00f3n, econom\u00eda y pol\u00edtica, humanidad y naturaleza, explotaci\u00f3n y expropiaci\u00f3n. Las luchas de frontera se dan, a diferencia de la cl\u00e1sica lucha de clases, sobre el punto de separaci\u00f3n de las zonas no-econ\u00f3micas respecto de la econom\u00eda. La lucha anticapitalista, enfatiza Fraser, \u201ces mucho m\u00e1s amplia de lo que los marxistas han supuesto habitualmente\u201d (p. 25).<\/p>\n<p class=\"has-black-color has-text-color\">Tras esta presentaci\u00f3n general, Fraser analiza con mayor detalle cada una de las formas de canibalizaci\u00f3n, desde un eje estructural y un eje hist\u00f3rico, y a partir de una periodizaci\u00f3n del capitalismo que distingue cuatro etapas, a saber: capitalismo mercantil, capitalismo liberal-colonial, capitalismo administrado por el Estado, y capitalismo neoliberal globalizado o financiero. Como veremos, cada una de las contradicciones de trasfondo adquiere una forma espec\u00edfica en cada fase del capitalismo.<\/p>\n<p class=\"has-black-color has-text-color\">En el cap\u00edtulo 2, Fraser define al capitalismo como un glot\u00f3n que se regodea en el castigo sobre los pueblos racializados y, por ello, afirma que es un sistema estructuralmente racista. Fraser no ignora la gran tradici\u00f3n de marxismo negro, desde W. E. B. Du Bois hasta Angela Davis o Cornel West, pero el terreno parece dominado por la ya prolongada moda postestructuralista. Frente a la pregunta de si el capitalismo es necesariamente racista, la repuesta de Fraser es que existen bases estructurales para que as\u00ed sea y que esto tambi\u00e9n ha variado a lo largo de la historia. La base estructural es la combinaci\u00f3n de explotaci\u00f3n y expropiaci\u00f3n. El marxismo cl\u00e1sico vio con claridad el mecanismo estructural de la explotaci\u00f3n y de la dominaci\u00f3n, pero no hizo lo mismo con la opresi\u00f3n racial y su combinaci\u00f3n con los anteriores, alega Fraser. Para la autora, Marx no le dio suficiente importancia al rol del trabajo no asalariado, no-libre, y dependiente, como tampoco a las configuraciones pol\u00edticas que conced\u00edan ciudadan\u00eda y derechos a los asalariados, pero no hac\u00eda lo propio con otros agentes a los que les asignaba menor jerarqu\u00eda. El trabajo dependiente y la sujeci\u00f3n pol\u00edtica, entonces, definen la situaci\u00f3n de expropiaci\u00f3n. Y esta \u00faltima est\u00e1 inextricablemente unida al racismo.<\/p>\n<p class=\"has-black-color has-text-color\">La expropiaci\u00f3n, como confiscaci\u00f3n de capacidades y recursos \u2013especialmente en la periferia, pero tambi\u00e9n en las periferias internas de los n\u00facleos capitalistas\u2013, puede abarcar muchos activos: trabajo, tierra, energ\u00eda, seres humanos con sus \u00f3rganos y capacidades reproductivas, etc\u00e9tera. La l\u00f3gica de la expropiaci\u00f3n es que baja los costos y aumenta las ganancias de la explotaci\u00f3n, al obtener recursos baratos y brindar medios de subsistencia a bajo costo. Al confiscar a los sujetos dependientes puede explotar mejor a los trabajadores doblemente libres. \u201cDetr\u00e1s de M\u00e1nchester est\u00e1 Mississippi\u201d, sentencia Fraser. En este punto, la pol\u00edtica y la econom\u00eda se entrecruzan para delimitar la l\u00ednea de color, ya que son los estados mismos los que confieren ciertos derechos a los trabajadores libres y los niegan a los sujetos dependientes de las periferias. El sistema internacional de estados, obviamente, hace su trabajo. Y as\u00ed, el n\u00facleo en la geograf\u00eda imperialista est\u00e1 ocupado por los trabajadores mayoritariamente blancos mientras que la periferia es el mundo racializado de no-ciudadanos, de sujetos dependientes. Fraser se\u00f1ala que esta situaci\u00f3n tambi\u00e9n refleja din\u00e1micas de lucha diferentes, ya que en el n\u00facleo los antiguos campesinos y artesanos \u201cse convirtieron en ciudadanos-trabajadores explotables a trav\u00e9s de procesos hist\u00f3ricos de compromiso de clase, que canalizaron sus luchas por la emancipaci\u00f3n hacia sendas convergentes con los intereses del capital\u201d (pp. 38-39). Los expropiados, en cambio, no llegaron a tal compromiso y fueron aplastados sin compasi\u00f3n. Esta separaci\u00f3n contribuy\u00f3 a que \u201cla marca de la \u2018raza\u2019 [se convirtiera en un] signo de violabilidad\u201d (p. 40).<\/p>\n<p class=\"has-black-color has-text-color\">En este tramo del cap\u00edtulo 2, Fraser comienza a situar las contradicciones de trasfondo (explotaci\u00f3n-expropiaci\u00f3n, en este caso) dentro de los cuatro reg\u00edmenes hist\u00f3ricos de acumulaci\u00f3n. En tiempos del capitalismo mercantil \u2013entre los siglos XVI y XVIII\u2013, explica la autora, se produce la expropiaci\u00f3n que corresponde a lo que Marx llam\u00f3 acumulaci\u00f3n primitiva, esto es, la expropiaci\u00f3n violenta de \u201ccuerpos, trabajo, tierra y riqueza mineral\u201d tanto en Europa como en Am\u00e9rica y \u00c1frica. En esta etapa, casi todos los trabajadores son dependientes; a\u00fan no ha surgido masivamente el trabajador doblemente libre. En la era de capitalismo liberal-colonial, las dos \u00abequis\u00bb (e<em>x<\/em>propiaci\u00f3n y e<em>x<\/em>plotaci\u00f3n) se vuelven m\u00e1s distinguibles, con la gran industria, la consolidaci\u00f3n del proletariado industrial en el n\u00facleo y la profundizaci\u00f3n de la opresi\u00f3n, expropiaci\u00f3n y racializaci\u00f3n de la periferia. El mundo queda claramente dividido entre los sujetos dependientes racializados de la periferia y el trabajador \u201cblanco\u201d explotable del n\u00facleo. En la era del capitalismo administrado por el Estado, la combinaci\u00f3n de las dos \u00abequis\u00bb se torna m\u00e1s profunda, especialmente con el sistema de pago diferencial a favor de los blancos, es decir, con una escala salarial dual. En el n\u00facleo, emerge el grupo que es simplemente explotado, ya que no es expropiado (excepto quiz\u00e1 en parte de las tareas de cuidado), mientras que la poblaci\u00f3n racializada sigue siendo expropiada y explotada. En la periferia, los estados poscoloniales mantienen \u2013con algunas excepciones\u2013 los procesos de expropiaci\u00f3n pura. Lo novedoso, dice Fraser, es el surgimiento de casos h\u00edbridos de explotaci\u00f3n y expropiaci\u00f3n, que preanuncian lo que vendr\u00e1 en la siguiente etapa del capitalismo.<\/p>\n<p class=\"has-black-color has-text-color\">En efecto, en el actual r\u00e9gimen de capitalismo financiero (o financierizado, para ser literales), se expande el h\u00edbrido expropiaci\u00f3n\/explotaci\u00f3n y hay un cambio geogr\u00e1fico y demogr\u00e1fico de estos fen\u00f3menos. La herramienta predilecta del nuevo sistema es la deuda o el endeudamiento, de estados, comunidades y personas. En la periferia, las poblaciones son expropiadas por nuevas deudas y apropiaciones forzosas; en el centro, por la precarizaci\u00f3n del empleo que desprotege nuevamente las tareas de cuidado, volc\u00e1ndolas otra vez sobre las familias, las comunidades y, especialmente, las mujeres. Hay, dice Fraser, un \u201cnueva l\u00f3gica de subjetivaci\u00f3n pol\u00edtica\u201d y, en consecuencia, emerge \u201cuna nueva figura, formalmente libre, pero agudamente vulnerable: el <em>trabajador-ciudadano-expropiado-y-explotado<\/em>\u201d (p. 49), que ya no est\u00e1 relegado a la periferia, sino que es norma (racializada) en el r\u00e9gimen de acumulaci\u00f3n financiera. Y si bien el borramiento de la distinci\u00f3n expropiaci\u00f3n-explotaci\u00f3n pareciera brindar las condiciones para poner fin al racismo, la concomitante inseguridad existencial masiva es pasto para la ansiedad y la paranoia que \u2013alentadas de diversas maneras\u2013 exacerban el racismo. Frente a esto, cobra mayor relieve la disociaci\u00f3n en las luchas sociales. Para Fraser, \u201caquello que se entend\u00eda como lucha de clases era demasiado f\u00e1cilmente desconectado de las luchas contra el esclavismo, el imperialismo y el racismo, cuando no dirigido directamente contra ellas\u201d (pp. 49-50); y lo mismo ocurr\u00eda con las luchas antirracistas, que a menudo despreciaban las alianzas con las luchas laborales. La propuesta de Fraser, va de suyo, es unificar las luchas de frontera en su totalidad, de manera que haya alianzas que se opongan frontalmente al capitalismo en todos sus planos.<\/p>\n<p class=\"has-black-color has-text-color\">El cap\u00edtulo 3 se centra en el capitalismo como \u201ctragador del cuidado\u201d e inspecciona \u201cpor qu\u00e9 la reproducci\u00f3n social es un enclave principal de la crisis capitalista\u201d. El punto central aqu\u00ed es que el capitalismo se devora las actividades de cuidado \u2013que mantienen familias, comunidades, sostienen amistades, generan solidaridades, etc.\u2013 cuyo fin \u00faltimo es reponer individuos de la especie, ahora y en las futuras generaciones. El sistema capitalista se come las energ\u00edas destinadas precisamente a reemplazar los individuos que el mismo sistema consume. Y este es un tema relativamente nuevo, eclipsado por el inter\u00e9s predominante en aspectos econ\u00f3micos y ecol\u00f3gicos, dice Fraser. Hay un colapso del cuidado (<em>care crunch<\/em>) debido a otra contradicci\u00f3n fundamental del capitalismo: la reproducci\u00f3n social es una condici\u00f3n de trasfondo necesaria para la acumulaci\u00f3n, pero el sistema s\u00f3lo se ocupa de consumirla y generar repetidas crisis de cuidado. Aqu\u00ed se expresa, una vez m\u00e1s, la tendencia inherente del capitalismo a canibalizar las zonas m\u00e1s all\u00e1 de lo econ\u00f3mico, las zonas no-econ\u00f3micas o no monetizadas que son condiciones de trasfondo para su existencia. El capitalismo saca ventaja indebida de esas zonas, generando crisis tras crisis. Como las tareas de cuidado han reca\u00eddo hist\u00f3ricamente sobre las mujeres, Fraser advierte sobre la \u201cnube de sentimientos\u201d con que se ha revestido esta tarea y las diversas invenciones de la femineidad que la acompa\u00f1aron. En general, se trata de un problema alojado en la frontera entre la l\u00f3gica de la producci\u00f3n y la reproducci\u00f3n.<\/p>\n<p class=\"has-black-color has-text-color\">Al historizar esta contradicci\u00f3n, Fraser encuentra que, en el capitalismo mercantil, la reproducci\u00f3n social en la zona n\u00facleo estaba en manos de los mismos agentes que en la sociedad feudal: las aldeas, los hogares y las redes familiares extensas, pero la conquista en la periferia efectivamente destroz\u00f3 estos lazos reproductivos (con sus correspondientes y tempanas resistencias). Durante el capitalismo liberal-colonial, mujeres y ni\u00f1os fueron arrastrados al trabajo industrial, con la consecuente crisis de reposici\u00f3n de mano de obra y el esc\u00e1ndalo moral de las clases medias en torno a la disoluci\u00f3n de las familias obreras y la desexualizaci\u00f3n de las mujeres proletarias. Fraser subraya que Marx y Engels se equivocaron al pensar que era el final de la familia trabajadora y el comienzo de la libertad de las mujeres: en rigor, fue al rev\u00e9s, ya que el sistema encontr\u00f3 formas de reconfigurar la familia y la dominaci\u00f3n masculina. En el n\u00facleo europeo surgieron, entonces, mecanismos de protecci\u00f3n de mujeres y ni\u00f1os, que sirvieron para estabilizar el proceso reproductivo y \u201cdefender la sociedad frente a la econom\u00eda\u201d, seg\u00fan la expresi\u00f3n de Karl Polanyi. As\u00ed, la \u201camadecasificaci\u00f3n\u201d (<em>housewifization<\/em>) y la concepci\u00f3n de la mujer como \u201c\u00e1ngel del hogar\u201d vino a brindar cierta estabilidad que, por supuesto, no alcanzaba a las mujeres pobres y racializadas que no ten\u00edan c\u00f3mo cubrir las exigencias de la familia victoriana. En la periferia, como siempre, no hubo contemplaciones y continu\u00f3 la depredaci\u00f3n sin freno. El feminismo naciente se encontr\u00f3 tironeado entre una protecci\u00f3n social insuficiente y una tendencia a la mercantilizaci\u00f3n del cuidado. La corriente emancipatoria que busc\u00f3 superar esta dicotom\u00eda no prosper\u00f3 en ese momento.<\/p>\n<p class=\"has-black-color has-text-color\">Con la llegada del fordismo y el capitalismo administrado por el Estado, en la segunda posguerra, las pol\u00edticas de bienestar social contribuyeron a proteger al capitalismo contra su propia tendencia autodestructiva en t\u00e9rminos de reproducci\u00f3n social y, a la vez, a ahuyentar el fantasma de la revoluci\u00f3n socialista. En muchos pa\u00edses, el Estado se hizo cargo de proteger la reproducci\u00f3n y convertir a los hogares en sitios de alto consumo de productos, con lo cual se dio una combinaci\u00f3n de protecci\u00f3n y mercantilizaci\u00f3n. Si a esto se a\u00f1ade la ampliaci\u00f3n de ciudadan\u00eda, se tiene un compromiso de la clase trabajadora con el capital, un avance democr\u00e1tico, una suerte de \u201cedad dorada\u201d que, l\u00f3gicamente, funcionaba tambi\u00e9n sobre exclusiones. Es que nunca se detuvo la expropiaci\u00f3n en la periferia: el Norte Global se benefici\u00f3 en t\u00e9rminos de reproducci\u00f3n social a expensas del Sur Global, que sigui\u00f3 proveyendo recursos y mano de obra expropiables. Pero las propias limitaciones del Estado de Bienestar y el surgimiento de la Nueva Izquierda, con su agenda emancipatoria en diversos \u00e1mbitos, pusieron en crisis el r\u00e9gimen de posguerra y se dio paso al momento del capitalismo financiero. Entonces, se retrajo la inversi\u00f3n p\u00fablica en las tareas de cuidado, que volvieron a estar en manos de familias y comunidades, y las familias se transformaron en espacios de doble-ingreso (con suerte), que requer\u00edan trabajo precario para sostener la reproducci\u00f3n social. Y en t\u00e9rminos de luchas sociales, en este nuevo escenario, se produce la \u201cfat\u00eddica intersecci\u00f3n de dos conjuntos de luchas\u201d (p. 69): por un lado, el partido pro-mercado que buscaba la liberalizaci\u00f3n y globalizaci\u00f3n econ\u00f3mica; por otro, los nuevos movimientos sociales progresistas con agendas contrarias a las jerarqu\u00edas sexuales, raciales, religiosas, \u00e9tnicas, etc\u00e9tera. De esta combinaci\u00f3n surgi\u00f3, alega Fraser, el \u201c<em>neoliberalismo progresista<\/em>, el cual celebra \u2018la diversidad\u2019, \u2018la mertitocracia\u2019 y \u2018la emancipaci\u00f3n\u2019 mientras desmantela las protecciones sociales y re-externaliza la reproducci\u00f3n social. El efecto no s\u00f3lo es el de abandonar a las poblaciones indefensas frente las depredaciones del capital sino tambi\u00e9n el de redefinir la emancipaci\u00f3n en t\u00e9rminos de mercado\u201d (p. 69). Los movimientos emancipatorios, desde los LGBTQ, ambientalistas, antifascistas y multiculturalistas, no fueron siempre consecuentes y muchas veces prohijaron versiones afines al neoliberalismo.<\/p>\n<p class=\"has-black-color has-text-color\">En el cap\u00edtulo 4, Fraser se concentra en explicar c\u00f3mo la naturaleza est\u00e1 en las \u201cfauces\u201d del capitalismo y c\u00f3mo una ecopol\u00edtica necesita ser trans-ambientalista y anticapitalista. El inicio de este tramo del libro es alentador: muchos movimientos sociales, feministas, antirracistas, entre otros, est\u00e1n incorporando la cuesti\u00f3n ambiental en sus reclamos. Hasta la socialdemocracia y sectores del populismo (incluido el de derecha) se suman a la tendencia. La justicia ambiental est\u00e1 en la cresta de la ola discursiva. En su an\u00e1lisis de la crisis ambiental, Fraser apela a un argumento estructural, uno hist\u00f3rico y, finalmente, uno pol\u00edtico. El argumento estructural \u2013sin negar que otros reg\u00edmenes antiguos y contempor\u00e1neos han sido poco amigables con la naturaleza\u2013 afirma que el capitalismo tiene una tendencia inherente a generar crisis ambientales, ya que, como orden social institucionalizado, parasita necesariamente los dominios no-econ\u00f3micos \u2013la infausta relaci\u00f3n entre la econom\u00eda y sus otros\u2013 y, entre ellos, la naturaleza misma. Dice Fraser: \u201c[m]\u00e1s que una relaci\u00f3n con el trabajo, entonces, <em>el capital es tambi\u00e9n una relaci\u00f3n con la naturaleza<\/em> \u2013una relaci\u00f3n can\u00edbal y extractiva, la cual consume cada vez m\u00e1s valor biof\u00edsico para apilar cada vez m\u00e1s \u2018valor\u2019, mientras descarta las \u2018externalidades\u2019 ecol\u00f3gicas\u201d (p. 83). De este modo, como la naturaleza no puede renovarse ilimitadamente, el capitalismo siempre est\u00e1 al borde de destruir sus propias condiciones ecol\u00f3gicas de posibilidad.<\/p>\n<p class=\"has-black-color has-text-color\">En una formulaci\u00f3n clave del cap\u00edtulo 4, Fraser afirma: \u201cla sociedad capitalista hace que la \u2018econom\u00eda\u2019 <em>dependa<\/em> de la \u2018naturaleza\u2019, mientras las <em>divide<\/em> ontol\u00f3gicamente. Al exigir la m\u00e1xima acumulaci\u00f3n del valor, mientras define a la naturaleza como algo que no forma parte de \u00e9ste, tal arreglo programa a la econom\u00eda para <em>desconocer<\/em> los costos de reproducci\u00f3n ecol\u00f3gica que genera. Mientras esos costos aumentan exponencialmente, el efecto es el de <em>desestabilizar<\/em> los ecosistemas \u2013y peri\u00f3dicamente alterar por completo el improvisado edificio de la sociedad capitalista\u201d (p. 84). Son las cuatro \u201cD\u201d: el capitalismo depende, divide, desconoce y desestabiliza; es el Ur\u00f3boro que se come su propia cola. Por supuesto que Fraser no desconoce la existencia de agentes responsables de todo esto, y por eso mismo enfatiza que las contradicciones reproductivas, de cuidado, pol\u00edticas y econ\u00f3micas est\u00e1n interrelacionadas y reclama una ecopol\u00edtica anticapitalista. Asimismo, como en los cap\u00edtulos previos, realiza un sistem\u00e1tico trabajo conceptual \u2013define a la naturaleza de tres maneras, las cuales siempre est\u00e1n presentes\u2013 y ofrece una historizaci\u00f3n de reg\u00edmenes de acumulaci\u00f3n socioecol\u00f3gica, en base a tres factores: m\u00e9todo de extracci\u00f3n de energ\u00eda, de recursos y de disposici\u00f3n de residuos. El capitalismo mercantil corresponde al momento del m\u00fasculo animal; el capitalismo liberal-colonial al domino del \u201crey carb\u00f3n\u201d; el capitalismo administrado por el Estado a la era del autom\u00f3vil; y el capitalismo financiero actual a los nuevos cercamientos (derechos de propiedad y renovados extractivismos) sobre una naturaleza financierizada.<\/p>\n<p class=\"has-black-color has-text-color\">C\u00f3mo el capitalismo hace una carnicer\u00eda con la democracia es el tema del cap\u00edtulo 5. Tras denunciar el politicismo de ciertas corrientes postestructuralistas y de la teor\u00eda democr\u00e1tica, Fraser asevera que el capitalismo en todas sus formas siempre contiene contradicciones que generan crisis pol\u00edticas. Precisamente, el campo de lo pol\u00edtico, el de los poderes p\u00fablicos, ha sido una de las condiciones de posibilidad no-econ\u00f3micas que el propio capitalismo se ha ocupado y se ocupa de desestabilizar, tanto a nivel de los estados nacionales como en el espacio geopol\u00edtico global. Para Fraser, los poderes pol\u00edticos son exteriores a la econom\u00eda capitalista, y la sociedad capitalista se esfuerza por profundizar esta separaci\u00f3n, haciendo que \u201clo econ\u00f3mico sea no-pol\u00edtico y lo pol\u00edtico sea no econ\u00f3mico\u201d (p. 121). Al repasar la historia de las crisis capitalistas en funci\u00f3n de los reg\u00edmenes de acumulaci\u00f3n, la autora encuentra una constante: la puja por el trazado de l\u00edmites entre los diversos dominios no econ\u00f3micos y la econom\u00eda, esto es, las denominadas \u201cluchas de frontera\u201d. En la etapa mercantil, dice la autora, la separaci\u00f3n entre econom\u00eda y pol\u00edtica era s\u00f3lo parcial debido a la injerencia del absolutismo sobre los procesos econ\u00f3micos; en la etapa de liberal-colonial se entroniz\u00f3 el contrato y se clarific\u00f3 la separaci\u00f3n entre dominios. La lucha de clases en el centro signific\u00f3 logros pol\u00edticos para los trabajadores, bajo la condici\u00f3n de que la democracia no se extendiera al lugar de trabajo. Nada parecido ocurri\u00f3 en la periferia, donde se mantuvo la expoliaci\u00f3n de las poblaciones subyugadas por el colonialismo. La conocida crisis de este r\u00e9gimen, que dio paso al capitalismo administrado por el Estado, implic\u00f3 un poder p\u00fablico m\u00e1s activo para sostener las condiciones de trasfondo de reproducci\u00f3n del capital, bajo la creciente hegemon\u00eda de Estados Unidos. La \u201cciudadan\u00eda social\u201d de esta etapa signific\u00f3 la domesticaci\u00f3n de las tendencias m\u00e1s disruptivas, ya que se tomaron medidas para incorporar \u201cestratos potencialmente revolucionarios, aumentando el valor de su ciudadan\u00eda y d\u00e1ndoles participaci\u00f3n [<em>stake<\/em>] en el sistema\u201d (p. 127). Lo que no cambi\u00f3, una vez m\u00e1s, fue la expoliaci\u00f3n de la periferia. Y en la etapa final, el capitalismo financiero reformula la relaci\u00f3n econom\u00eda-pol\u00edtica, asestando un doble golpe: hace que las instituciones pol\u00edticas sean incapaces de resolver los problemas de los ciudadanos e independiza a las instituciones globales respecto de los poderes p\u00fablicos, en un proceso de des-democratizaci\u00f3n (que incluy\u00f3 previamente grandes derrotas de sindicatos y tambi\u00e9n de muchos estados que se vieron compelidos a abandonar, por ejemplo, el control sobres sus monedas). Se llega, <em>in extremis<\/em>, a una situaci\u00f3n de \u201cgobernanza sin gobierno, lo cual significa dominaci\u00f3n sin la hoja de higuera del consentimiento\u201d (p. 130). En la fase m\u00e1s reciente del r\u00e9gimen financiero, dice Fraser, se est\u00e1 observando una crisis de la hegemon\u00eda neoliberal. La p\u00e9rdida de capacidades pol\u00edticas es cuestionada por los populismos y las socialdemocracias, en un intento, aunque con objetivos distintos, de recuperar algo del poder p\u00fablico. En este marco, no puede dejar de se\u00f1alarse que el populismo de derecha es una reacci\u00f3n frente a la \u201cimp\u00eda alianza\u201d de movimientos sociales ganados por el neoliberalismo para formar el ya mencionado neoliberalismo progresista.<\/p>\n<p class=\"has-black-color has-text-color\">Por fin, en el cap\u00edtulo 6, Fraser afirma que, as\u00ed como el capitalismo ha retornado al discurso pol\u00edtico, lo mismo ocurre con el socialismo, en el marco de la fractura hegem\u00f3nica neoliberal. Por eso mismo, as\u00ed como aboga por una concepci\u00f3n ampliada del capitalismo, propone tambi\u00e9n una concepci\u00f3n ampliada del socialismo, que integre la dimensi\u00f3n econ\u00f3mica con las dimensiones no-econ\u00f3micas, como la reproducci\u00f3n, el cuidado, la ecolog\u00eda y los poderes p\u00fablicos. El capitalismo es injusto, irracional y antidemocr\u00e1tico: el socialismo debe superarlo, siendo justo, racional y democr\u00e1tico en todas las dimensiones relevantes. Debe ser \u201cun nuevo orden social que supere no \u2018s\u00f3lo\u2019 la dominaci\u00f3n de clase sino tambi\u00e9n las asimetr\u00edas de g\u00e9nero y sexo, la opresi\u00f3n racial\/\u00e9tnica\/imperial, y la dominaci\u00f3n pol\u00edtica en todos los \u00e1mbitos\u201d (p. 151), asumiendo tres tareas fundamentales: redefinir los l\u00edmites de los diversos dominios sociales (fijando nuevas prioridades y creando nuevos dise\u00f1os institucionales); determinar qu\u00e9 hacer con el excedente (si es que ha de haber alguno y, si lo hay, cu\u00e1n grande ha de ser), sabiendo que a futuro habr\u00e1 que pagar las cuentas que deja impagas el capitalismo; y acordar qu\u00e9 espacio darle al mercado (su respuesta es: <em>sin mercado en la cima, sin mercado en la base, pero quiz\u00e1 algo en el medio<\/em>; esto es, el mercado se permite s\u00f3lo luego de que se determina la asignaci\u00f3n macro del excedente y se asegura la provisi\u00f3n para las necesidades b\u00e1sicas). En suma, el socialismo \u201cdebe convertirse en el nombre de una alternativa genuina al sistema que est\u00e1 destruyendo el planeta y frustrando nuestras posibilidades de vivir bien, en libertad y democracia\u201d (p. 157). M\u00e1s a\u00fan, arenga Fraser, \u201cya es hora de resolver c\u00f3mo matar de hambre a la bestia y poner fin de una vez por todas al capitalismo can\u00edbal\u201d (p. 165).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Fernando Liz\u00e1rraga El presente art\u00edculo, que Fernando Liz\u00e1rraga tuvo la generosidad de hacernos llegar en condici\u00f3n de in\u00e9dito para que lo publiquemos en nuestra secci\u00f3n bibliogr\u00e1fica\/bibli\u00f3fila Parley (gesto que valoramos y agradecemos), es una \u00abrese\u00f1a\u00bb del libro de Nancy Fraser Cannibal Capitalism. 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