{"id":3759,"date":"2023-02-25T16:46:07","date_gmt":"2023-02-25T16:46:07","guid":{"rendered":"http:\/\/uninomadasur.net\/?p=3759"},"modified":"2023-02-25T16:46:07","modified_gmt":"2023-02-25T16:46:07","slug":"embestidas-y-fracasos-de-la-derecha-en-america-latina","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/uninomadasur.net\/?p=3759","title":{"rendered":"Embestidas y fracasos de la derecha en Am\u00e9rica Latina"},"content":{"rendered":"<p><strong>Por Claudio Katz<\/strong><\/p>\n<section id=\"articulo3838\" class=\"articulo mb-3 embestidas-y-fracasos-de-la-derecha-en-america-latina\">\n<div class=\"container\">\n<div class=\"texto match\">\n<p>Tres importantes reveses afrontaron \u00faltimamente los derechistas de la regi\u00f3n. El fracasado golpe en Brasil fue antecedido por una fallida asonada en Bolivia y por el naufragio de las conspiraciones en Venezuela. Estas derrotas no anulan la continuada embestida de las formaciones reaccionarias. Han logrado instalarse en Argentina, replantean su acci\u00f3n en Colombia, retoman el legado pinochetista en Chile, despuntan en M\u00e9xico y participan de la feroz represi\u00f3n desatada en Per\u00fa. En an\u00e1lisis de cada caso ilustra el perfil de esta corriente en Am\u00e9rica Latina.<\/p>\n<p><strong>Una aventura fallida<\/strong><\/p>\n<p>Bolsonaro lider\u00f3 la principal experiencia de la oleada reaccionaria. No logr\u00f3 su reelecci\u00f3n, pero consigui\u00f3 un enorme sost\u00e9n en los comicios. Se dispon\u00eda a jugar un papel pol\u00edtico protag\u00f3nico, antes de quedar afectado por la tentativa golpista que perpetraron sus seguidores.<\/p>\n<p>Ya existen documentos probatorios del plan concebido inicialmente por el ex capit\u00e1n para desconocer su derrota electoral. Esa confabulaci\u00f3n fue abandonada, pero los preparativos de la asonada continuaron con la instalaci\u00f3n de un campamento en Brasilia para exigir la obstrucci\u00f3n militar de la asunci\u00f3n de Lula. Se acantonaron durante dos meses en las puertas del cuartel general, difundieron sus planes en las redes sociales, intentaron un mega atentado y bloquearon varias rutas.<\/p>\n<p>El asalto al Congreso, al Planalto y a la Corte Suprema pretendi\u00f3 forzar la intervenci\u00f3n del ej\u00e9rcito. Los atacantes supusieron que bastaba con una chispa para inducir a los generales a sacar los tanques a la calle. Imaginaron que el caos generado por su acci\u00f3n precipitar\u00eda esa intervenci\u00f3n (Arcary, 2023). El plan B era forzar un escenario de ingobernabilidad para debilitar al gobierno de Lula en el comienzo de su gesti\u00f3n (Stedile; Pagotto, 2023).<\/p>\n<p>Ese delirante c\u00e1lculo se asent\u00f3 en la descarada complicidad de los militares que visitaron el campamento para facilitar una incursi\u00f3n, que tambi\u00e9n convalid\u00f3 el gobernador del distrito federal. Los asaltantes ocuparon con total impunidad los principales edificios estatales y en tres horas de vandalismo destruyeron muebles, decorados y obras de arte. Numerosos polic\u00edas custodiaron a los atacantes, participaron de la tropel\u00eda y se fotografiaron en los saqueos.<\/p>\n<p>La embestida llev\u00f3 la t\u00edpica marca de Bolsonaro, que en los a\u00f1os 80 logr\u00f3 cierto renombre con acciones de ese tipo. Para presionar por un incremento de salarios, organiz\u00f3 en esa \u00e9poca un plan de colocaci\u00f3n de bombas que le cost\u00f3 su carrera. Desde la presidencia perfeccion\u00f3 esa trayectoria apuntalando las milicias, que continuaron ensayando atentados luego del desorbitado ataque en Brasilia.<\/p>\n<p>Los militares consintieron la aventura para perpetuar los privilegios que consiguieron en los \u00faltimos cuatro a\u00f1os. Buscaron garantizar su impunidad para las fechor\u00edas cometidas durante ese lapso. Junto a los cabecillas de las pandillas bolsonaristas facilitaron una acci\u00f3n disparatada y concebida para cohesionar a los sectores ultraderechistas.<\/p>\n<p>Los ocupantes de los tres principales edificios estatales exhibieron abiertamente su racismo, al destruir un invalorable retrato de muchachas afrodescendientes. Tambi\u00e9n ratificaron su prop\u00f3sito cristo-fascista de coronar una \u201cguerra santa\u201d contra el PT.<\/p>\n<p>Bolsonaro trat\u00f3 de eludir responsabilidades con su silencio y permanencia en el exterior. Pero toda la alianza que lo rodea flaquea como consecuencia del fracasado golpe. Los diputados, senadores y gobernadores de su partido que consiguieron cargos repudiaron la asonada, aprobaron la intervenci\u00f3n federal a Brasilia y marcharon junto a Lula, en el acto de revalidaci\u00f3n de las instituciones asaltadas.<\/p>\n<p>Los bolsonaristas con puestos en las gobernaciones y las legislaturas ya reconsideran su retorno a la derecha cl\u00e1sica y a la tradicional negociaci\u00f3n de votos a cambio de partidas presupuestarias. Con esas tratativas funciona el presidencialismo de coalici\u00f3n, que ahora podr\u00eda asimilar a los ultraderechistas, si su l\u00edder queda derruido por los efectos de la fallida asonada.<\/p>\n<p><strong>Cambio de escenario<\/strong><\/p>\n<p>La incursi\u00f3n de Brasilia fue una copia del asalto al Capitolio que hace dos a\u00f1os perpetraron los trumpistas. En ambos casos los ultraderechistas pretendieron demostrar que un grupo peque\u00f1o y decidido puede apoderarse de las principales sedes del Estado (Bor\u00f3n, 2023). Al igual que Trump, Bolsonaro tir\u00f3 la piedra y ante la adversidad escondi\u00f3 la mano.<\/p>\n<p>El calco del operativo confirm\u00f3 los estrechos lazos entre ambas formaciones, bajo el evidente comando del magnate norteamericano. Pero la copia brasile\u00f1a extendi\u00f3 la arremetida a los tres poderes y cont\u00f3 con un visto bueno del ej\u00e9rcito (y de gobernantes distritales), que no tuvo el copamiento yanqui (Miola, 2023). En Brasil se verific\u00f3 adem\u00e1s una contundente reacci\u00f3n de Lula, que determin\u00f3 el fracaso del mot\u00edn.<\/p>\n<p>Esa intervenci\u00f3n fue categ\u00f3rica en t\u00e9rminos ret\u00f3ricos y pr\u00e1cticos. Por ahora no se sabe si tambi\u00e9n fue premeditada, con un conocimiento previo del plan golpista. Lula denunci\u00f3 a los \u00abv\u00e1ndalos nazis\u00bb, calific\u00f3 a Bolsonaro de \u00abgenocida\u00bb y acus\u00f3 a los asaltantes de \u00abterroristas\u00bb. Actu\u00f3 con rapidez. En lugar de solicitar a los militares el patrullaje de las calles les impuso la evacuaci\u00f3n del campamento. Intervino adem\u00e1s el gobierno de Brasilia y tom\u00f3 el control de la polic\u00eda.<\/p>\n<p>Esa actitud inclin\u00f3 a los jueces a concretar las medidas de represalia. Dispusieron la detenci\u00f3n de 1.200 implicados en el ataque y el arresto del principal sospechoso de organizar el asalto, a su retorno de Florida. Esta decisi\u00f3n podr\u00eda incidir en la presi\u00f3n ejercida por el sector progresista del Partido Dem\u00f3crata, para que Bolsonaro sea expulsado de Estados Unidos. El ex capit\u00e1n ya no es intocable. Pr\u00f3ximamente le congelar\u00edan sus cuentas y ser\u00eda imputado como instigador del golpe.<\/p>\n<p>Estas decisiones han sido promovidas dentro del nuevo gabinete por el ministro de Justicia (Flavio Dino) en conflicto con su colega de Defensa (Jos\u00e9 Mucio), que contemporiza con los militares y sugiere una amnist\u00eda para los v\u00e1ndalos.<\/p>\n<p>Se ha creado una gran oportunidad para derrotar a la ultraderecha, que fue neutralizada pero no aplastada. Si no quedan demolidos volver\u00e1n a la carga y en gran medida esa partida se jugar\u00e1 en el predominio de las calles. El bolsonarismo ha quedado desconcertado frente al oficialismo que retom\u00f3 los actos masivos en la campa\u00f1a electoral, en el d\u00eda de la victoria, en la jornada de asunci\u00f3n y en las marchas de repudio al golpe.<\/p>\n<p>Este nuevo escenario puede modificar las adversas relaciones de fuerza, que no fueron revertidas por la derrota electoral de Bolsonaro. Las conexiones entre ambas variables no son un\u00edvocas. En 1989 Lula perdi\u00f3 los comicios frente a Collor, pero obtuvo una victoria pol\u00edtica. En 2014 Dilma triunf\u00f3 en las urnas, pero sufri\u00f3 una derrota que permiti\u00f3 la coronaci\u00f3n del ex militar (Arcary, 2022). Ahora la victoria electoral puede ser sucedida con un corolario directo en el balance de fuerzas. La derecha est\u00e1 desorientada y el movimiento popular puede capturar la iniciativa.<\/p>\n<p><strong>Implantaci\u00f3n y flaquezas de bolsonarismo<\/strong><\/p>\n<p>Lo ocurrido en Brasilia retrata las contradicciones de la ultraderecha. Bolsonaro lleg\u00f3 en forma sorpresiva a la primera magistratura, canalizando un descontento con el gobierno del PT que debut\u00f3 con marchas callejeras (2013), se afianz\u00f3 con el golpe judicial-parlamentario (2016) y deriv\u00f3 en la preminencia de un ambiente conservador (2016-18).<\/p>\n<p>La proscripci\u00f3n de Lula le permiti\u00f3 a Bolsonaro encabezar la reacci\u00f3n contra el ciclo precedente que promovieron el establishment y los medios de comunicaci\u00f3n, con el sost\u00e9n de las clases medias defraudadas con el progresismo.<\/p>\n<p>Pero los desastres acumulados durante su gesti\u00f3n frustraron la reelecci\u00f3n del furioso militar, que fue penalizado por su criminal manejo de la pandemia. Esa infecci\u00f3n tuvo un n\u00famero de muertos muy superior a los causados exclusivamente por el virus. Nadie olvid\u00f3 que se neg\u00f3 a comprar vacunas y a realizar testeos, argumentando que podr\u00edan convertir a los individuos en yacar\u00e9s (Boulos, 2022).<\/p>\n<p>Bolsonaro tampoco logr\u00f3 revertir el estancamiento estructural de la econom\u00eda y agrav\u00f3 la regresi\u00f3n social, recreando la tragedia del hambre que afecta a 33 millones de personas. Ese flagelo es particularmente chocante, en un pa\u00eds que ocupa el tercer lugar en el ranking mundial de productores de alimentos.<\/p>\n<p>Los vaivenes y exabruptos del desorbitado militar erosionaron el aval del establishement y la liberaci\u00f3n de Lula precipit\u00f3 su declive. No pudo mantener a su gran adversario detr\u00e1s de las rejas y ese desenlace impuls\u00f3 al PT disputar con \u00e9xito la presidencia.<\/p>\n<p>Bolsonaro dio sobradas pruebas de sus pretensiones fascistas, pero no logr\u00f3 introducir ning\u00fan pilar de ese sistema. Multiplic\u00f3 la violencia cotidiana, la intimidaci\u00f3n laboral y el miedo, con 40 asesinatos en las semanas previas a los comicios. Pero no logr\u00f3 crear el marco de terror que exige el fascismo.<\/p>\n<p>Tampoco pudo sustituir el r\u00e9gimen pol\u00edtico vigente por alguna versi\u00f3n de totalitarismo. Mantuvo su liderazgo con tutelaje militar y cierto equilibro con el resto de los poderes. Las clases dominantes toleraron su falta de serenidad para ejercer una funci\u00f3n ejecutiva y el perfil carnavalesco de sus apariciones, pero no convalidaron su continuidad.<\/p>\n<p>El balotaje demostr\u00f3 igualmente la gran envergadura de su base electoral. Logr\u00f3 introducir una in\u00e9dita polarizaci\u00f3n pol\u00edtica, que cort\u00f3 geogr\u00e1ficamente al pa\u00eds en segmentos diferenciados. Lula gan\u00f3 en 13 estados y Bolsonaro en 14.\u00a0Su partido conquist\u00f3 el estado de San Pablo, 15 de los 27 esca\u00f1os disputados en el Senado y numerosos diputados (Agullo, 2022). Pero ahora existe un serio interrogante sobre el impacto de la fallida aventura sobre los cuatro pilares de su fuerza pol\u00edtica: el ej\u00e9rcito, las bandas, el agronegocio y el evangelismo.<\/p>\n<p>Durante su gobierno se duplicaron los militares en cargos oficiales y los uniformados colocaron 2 senadores y 17 diputados, que se presentaron como referentes de la identidad nacional o herederos de la industrializaci\u00f3n de los a\u00f1os 60. Los nueve generales m\u00e1s pr\u00f3ximos al ex capit\u00e1n reforzaron, adem\u00e1s, sus propios negocios con el equipamiento b\u00e9lico.<\/p>\n<p>Pero ahora se ha creado un escenario que permitir\u00eda desarticular esa casta, si Lula traduce en hechos su denuncia de la complicidad militar con el golpe. Est\u00e1 planteado el reemplazo del ministro de defensa, la depuraci\u00f3n de la comandancia, la anulaci\u00f3n de los privilegios y la investigaci\u00f3n de los desfalcos de esa c\u00fapula.<\/p>\n<p>La supervivencia de las pandillas que apadrin\u00f3 Bolsonaro est\u00e1 igualmente amenazada luego del asalto perpetrado en Brasilia. La preparaci\u00f3n de esa acci\u00f3n criminal fue oficialmente apuntalada en los \u00faltimos a\u00f1os, con la autorizaci\u00f3n al uso de armas bajo la cobertura de los clubs de cazadores, tiradores y coleccionistas. Los grupos vand\u00e1licos concentran ahora el grueso de las acusaciones por el golpe, con un significativo n\u00famero de sus integrantes en prisi\u00f3n.<\/p>\n<p>El sost\u00e9n bolsonarista en el agronegocio qued\u00f3 graficado en el nuevo mapa poselectoral. Las regiones que alimentan esa actividad apuntalaron las listas del ex capit\u00e1n, demostrando la incidencia de un sector que representa la tercera parte del PIB. Lucran con el extractivismo y se expandieron al comp\u00e1s de la perdurable crisis industrial. Pero los cabecillas de ese entramado son investigados por su financiaci\u00f3n de la asonada y podr\u00edan quedar alcanzados por serias acusaciones.<\/p>\n<p>El nuevo contexto tambi\u00e9n influye sobre la c\u00fapula evangelista que sostuvo a Bolsonaro, a cambio de los 82 diputados que consigui\u00f3 la Iglesia Pentecostal. El alto clero de los pastores contin\u00fao su enriquecimiento, mientras sus predicadores induc\u00edan a votar por la derecha para evitar puniciones divinas.<\/p>\n<p>Los comunicadores del bolsonarismo combinaron ese tipo de alocados mensajes con la justificaci\u00f3n de las mentiras cotidianas del ex mandatario. Un d\u00eda el ex capit\u00e1n describi\u00f3 a las inmigrantes venezolanas como prostitutas y al otro acus\u00f3 a Lula de mantener pactos con el diablo. Ning\u00fan delirio qued\u00f3 excluido de la ret\u00f3rica que orquestaron para afianzar un liderazgo salvacionista, entre votantes decepcionados con el sistema pol\u00edtico.<\/p>\n<p>Ese sustento ideol\u00f3gico puede quedar corro\u00eddo, si Bolsonaro se convierte en un asiduo visitante de los tribunales. En esa comparecencia el gran cr\u00edtico de la \u201ccorrupci\u00f3n lulista\u201d deber\u00eda explicar c\u00f3mo adquiri\u00f3 107 inmuebles en los \u00faltimos 30 a\u00f1os, con su moderado sueldo de diputado. Toda la derecha latinoamericana ha quedado pendiente del devenir de Bolsonaro.<\/p>\n<p><strong>Golpismo frustrado en Bolivia<\/strong><\/p>\n<p>El fracaso de una asonada en Bolivia anticip\u00f3 a comienzo de a\u00f1o el desenlace de Brasil. Tambi\u00e9n all\u00ed se consum\u00f3 un fallido intento golpista, para repetir con el Arce el alzamiento que derroc\u00f3 a Evo Morales en el 2019.<\/p>\n<p>En esa oportunidad, la ultraderecha aport\u00f3 bandas armadas para secuestrar dirigentes sociales, asaltar instituciones p\u00fablicas y humillar opositores. Reiter\u00f3 su vieja conducta de soporte de las intervenciones militares, contra gobiernos enfrentados al establishment o crucificados por la embajada estadounidense.<\/p>\n<p>Ese golpe fue la intervenci\u00f3n militar m\u00e1s desenfadada de las \u00faltimas d\u00e9cadas en Sudam\u00e9rica. No tuvo disfraz institucional, ni mascarada blanda. Evo fue forzado a renunciar a punta de pistola, cu\u00e1ndo los generales se negaron a obedecerlo. No dimiti\u00f3 por simple agobio. Fue expulsado de la presidencia por la c\u00fapula del ej\u00e9rcito.<\/p>\n<p>Pero la principal peculiaridad de esa operaci\u00f3n fue el tinte proto-fascista que aportaron los socios derechistas. Instauraron el reino del terror en las zonas liberadas por los uniformados y bajo la conducci\u00f3n de Camacho pusieron en pr\u00e1ctica las proclamas de Bolsonaro. Con biblias y rezos evang\u00e9licos quemaron casas, raparon mujeres y encadenaron periodistas.<\/p>\n<p>Los agresores emitieron, adem\u00e1s, gritos racistas contra el <em>cholo<\/em>, mientras se burlaban de los <em>coyas<\/em>, quemaban la bandera <em>whipala<\/em> y golpeaban a los transe\u00fantes de la raza denigrada. Implantaron en La Paz el vandalismo que hab\u00edan ensayado en su reducto de Santa Cruz. La rid\u00edcula osad\u00eda de esas hordas estuvo garantizada por la protecci\u00f3n policial.<\/p>\n<p>Ese odio contra los indios recuerda la provocaci\u00f3n inicial de Hitler contra los jud\u00edos. Camacho no disimula la irracionalidad de sus diatribas contra los pueblos originarios. Considera que las mujeres de esas nacionalidades son brujas sat\u00e1nicas y que los hombres arrastran una impronta servil. Ha creado legiones de resentidos para humillar a los ind\u00edgenas (Katz, 2019).<\/p>\n<p>La clase dominante del Altiplano celebr\u00f3 la venganza contra los pueblos originarios. Como no digiere que un indio haya ejercido la presidencia, convalid\u00f3 las descontroladas tropel\u00edas de Camacho. Pero sus expectativas reaccionarias quedaron demolidas por la extraordinaria victoria del alzamiento popular (2019). Ese logro desemboc\u00f3 en elecciones, un renovado triunfo del MAS (2020) y una sucesi\u00f3n de juicios que puso entre rejas a la ex usurpadora A\u00f1ez (2022).<\/p>\n<p>Este resultado descoloc\u00f3 a los ultraderechistas, que debieron aceptar un repliegue a los refugios de Oriente. Desde all\u00ed reorganizaron fuerzas y retomaron la ofensiva, con las milicias de <em>c\u00edvicos<\/em> que apadrina el poder econ\u00f3mico local. Enviaron esos grupos a los barrios populares para sembrar el terror y propiciaron cortes de ruta para crear el recrear un clima desestabilizador. Demandaron la libertad de los golpistas y convirtieron la fecha del censo que deb\u00eda reevaluar el peso de cada distrito, en el nuevo pretexto de una gran beligerancia. Con esa excusa propiciaron la asonada del 2023.<\/p>\n<p>Ese plan contempl\u00f3 incluso la eventual secesi\u00f3n del territorio sublevado, si no lograban reconquistar el manejo del pa\u00eds. Con la mascarada de un status federal para Santa Cruz, conspiraron para perpetrar la fractura territorial. Los <em>c\u00edvicos<\/em> apuntalaron ese complot con una leyenda anticoya que impugna el estado plurinacional y retoma las viejas creencias de superioridad de las elites blancas. Con ese separatismo reaccionario completaron un guion inspirado en las acciones olig\u00e1rquicas del pasado (Acosta Reyes, 2022).<\/p>\n<p>Pero el nuevo intento golpista fracas\u00f3. Empez\u00f3 con una secuela de paros en Oriente e incluy\u00f3 la reactivaci\u00f3n de los grupos de choque contra las organizaciones sociales. Tambi\u00e9n resucit\u00f3 la enfurecida pr\u00e9dica de los Pentecostales para cohesionar el mot\u00edn. En la disputa entre fracciones para exhibir mayor radicalidad, organizaron cabildos manipulados bajo el comando de los mismos l\u00edderes de las asonadas previas (Camacho y Calvo) y lograron generar un caos regional may\u00fasculo.<\/p>\n<p>Finalmente, al cabo de 36 d\u00edas de traum\u00e1ticas acciones tuvieron que suspender su asonada. El esperado respaldo de otras regiones no lleg\u00f3 y tanto la falta de abastecimiento como la par\u00e1lisis del comercio socavaron el movimiento. Los <em>c\u00edvicos<\/em> no pudieron forzar la prolongaci\u00f3n del paro con simple exhibici\u00f3n de fuerza (Paz Rada, 2022). Tampoco lograron el acompa\u00f1amiento nacional de la derecha tradicional o de los sectores indigenistas disgustados con el gobierno. S\u00f3lo algunas figuras en declive del espectro burgu\u00e9s aprobaron la nueva aventura de Camacho (Monta\u00f1o; Vollenweider, 2023).<\/p>\n<p>Pero la principal novedad fue la respuesta del gobierno. Al inicio de la provocaci\u00f3n el oficialismo s\u00f3lo convoc\u00f3 manifestaciones callejeras, para repudiar la denigraci\u00f3n perpetrada contra la bandera plurinacional. Concret\u00f3 marchas que reunieron multitudes, pero no modific\u00f3 el patr\u00f3n habitual de simple denuncia de los golpistas.<\/p>\n<p>El gran giro se produjo en las \u00faltimas dos semanas, con el audaz operativo de detenci\u00f3n y traslado de Camacho a La Paz. El principal cabecilla de las bandas reaccionarias qued\u00f3 encarcelado, a la espera de un juicio por su participaci\u00f3n en el golpe militar del 2019. Si esa acci\u00f3n queda ratificada, el gobierno habr\u00e1 consumado una contraofensiva, que podr\u00eda pavimentar una gran victoria. En esta confrontaci\u00f3n se juega el repunte o fracaso de la ultraderecha boliviana.<\/p>\n<p><strong>La frustraci\u00f3n del referente venezolano<\/strong><\/p>\n<p>La derrota de Bolsonaro en Brasil y Camacho en Bolivia se enmarca en el fulminante naufragio de Guaid\u00f3 en Venezuela. Sus <em>escu\u00e1lidos<\/em> encabezaron durante mucho tiempo el ranking regional del vedetismo reaccionario. Reemplazaron en ese podio a los gusanos de Cuba y lograron situar sus acciones en la primera plana de los noticieros. En incontables oportunidades supusieron que ten\u00edan asegurado el retorno a Miraflores, pero comparten actualmente las mismas frustraciones que sus allegados de Miami.<\/p>\n<p>El perfil extremo de esa derecha no estaba predeterminado en el debut de la confrontaci\u00f3n con el chavismo. Ese choque inicial estuvo liderado por los conservadores tradicionales, que perdieron preeminencia con la intensificaci\u00f3n del conflicto. Los grupos m\u00e1s virulentos capturaron la direcci\u00f3n, propiciando golpes desde los cuarteles y <em>guarimbas<\/em> en las calles.<\/p>\n<p>En su obsesivo proyecto antichavista, la ultraderecha intent\u00f3 seguir las huellas de Pinochet. Diaboliz\u00f3 al proceso bolivariano y propuso extirparlo con un ba\u00f1o de sangre. Ese odio alcanz\u00f3 la misma intensidad que la denostaci\u00f3n fascista del comunismo. Con esa t\u00f3nica fue motorizada la movilizaci\u00f3n de los sectores medios antibolivarianos.<\/p>\n<p>Las clases dominantes buscaron sepultar por esa v\u00eda el desaf\u00edo que personific\u00f3 Ch\u00e1vez e intentaron disolver el empoderamiento popular que acompa\u00f1\u00f3 a su gesti\u00f3n. En esa campa\u00f1a repitieron todos los \u00edtems del libreto reaccionario.<\/p>\n<p>Esa reiteraci\u00f3n de guiones corrobor\u00f3 su total sumisi\u00f3n a los dictados de Washington. La ultraderecha venezolana fue organizada, financiada y dirigida por el Departamento de Estado, con el mismo molde de sus antecesores cubanos. Tambi\u00e9n las reyertas suscitadas por el manejo del dinero y las conexiones con la mafia, asemejan a los dos servidores caribe\u00f1os del mandante yanqui.<\/p>\n<p>El trumpismo jug\u00f3 todas sus cartas a los<em> escu\u00e1lidos<\/em> y la vertiente Obama-Biden contempl\u00f3 tambi\u00e9n otras variantes. Pero ambos sectores del establishment imperial debieron lidiar con la imposibilidad de enviar <em>marines<\/em> a Caracas, como se estilaba en la \u00e9poca de Nixon o Kennedy.<\/p>\n<p>Sin contar con el recurso salvador de la invasi\u00f3n estadounidense, el antichavismo ensay\u00f3 todo tipo de operaciones sustitutas. Incentiv\u00f3 complots militares, adiestr\u00f3 mercenarios en la frontera, desembarc\u00f3 milicias en las playas y secuestr\u00f3 helic\u00f3pteros. Tambi\u00e9n tante\u00f3 magnicidios, mont\u00f3 la farsa internacional de la ayuda humanitaria e incentiv\u00f3 incansables sublevaciones callejeras. Pero fall\u00f3 en todas las conspiraciones, desmoraliz\u00f3 a su propia tropa, perdi\u00f3 credibilidad y actualmente afronta una crisis terminal.<\/p>\n<p>La autoproclamaci\u00f3n del fantasma Guaid\u00f3 ya es un episodio del pasado. Sus huestes intentaron boicotear las \u00faltimas elecciones con una intrascendente farsa de comicios paralelos. El chavismo recuper\u00f3 la Asamblea Nacional y el grueso de la oposici\u00f3n se sum\u00f3 a los comicios, cerrando el largo conflicto institucional inaugurado con el desconocimiento de las elecciones presidenciales del 2018.<\/p>\n<p>No es la primera vez que los derechistas regresan a las urnas, pero este retorno se procesa con la cabeza muy baja. Guaid\u00f3 est\u00e1 manchado por incontables esc\u00e1ndalos de corrupci\u00f3n y su proyecto agoniza.<\/p>\n<p>El gobierno logr\u00f3 sofocar primero el ciclo insurreccional del 2014-2017. Posteriormente obtuvo r\u00e9ditos de la crisis migratoria, que desperdig\u00f3 a la oposici\u00f3n y finalmente neutraliz\u00f3 a todo el espectro de sus adversarios (Bonilla, 2021). Las<em> guarimbas<\/em> han desaparecido y el golpe de estado ya no figura en ninguna agenda relevante.<\/p>\n<p>Este fracaso de la ultraderecha ha reabierto espacios de intervenci\u00f3n para los sectores m\u00e1s convencionales del sistema pol\u00edtico. Pero el nuevo escenario tiene gran impacto regional, porque los <em>escu\u00e1lidos <\/em>eran ensalzados como la gran referencia latinoamericana del proyecto regresivo. Su declive junto a la derrota de sus \u00e9mulos en Bolivia y Brasil crea un escenario m\u00e1s problem\u00e1tico para la gestaci\u00f3n o reconstituci\u00f3n de las corrientes reaccionarias en otros pa\u00edses.<\/p>\n<p><strong>Viejas recetas recicladas en Argentina<\/strong><\/p>\n<p>La expansi\u00f3n de la ultraderecha en Argentina es m\u00e1s reciente y, al igual que en Brasil, despunt\u00f3 en la confrontaci\u00f3n con un gobierno de centroizquierda. Los primeros destellos en las marchas callejeras contra el kirchnerismo fueron capturados por el conservadurismo tradicional y catapultaron a Macri al gobierno. Pero en la virulenta impugnaci\u00f3n posterior de Fern\u00e1ndez y Cristina, emergi\u00f3 la fuerza reaccionaria de Milei (y en menor medida de Espert).<\/p>\n<p>Ambos personajes se nutren de los grupos negacionistas forjados durante la pandemia, re\u00fanen formaciones violentas y aspiran a convertirse en una fuerza electoral de peso en los comicios presidenciales del 2023. Los bolsonaristas argentinos fueron fabricados por los medios de comunicaci\u00f3n y llegaron a la pol\u00edtica sin ninguna trayectoria previa. En esa carencia se distinguen de sus pares convencionales (Pichetto, Bullrich), que han protagonizado todas las mutaciones camale\u00f3nicas de la partidocracia.<\/p>\n<p>En el \u00faltimo bienio los medios instalaron a las nuevas figuras, para inducir la derechizaci\u00f3n de la agenda pol\u00edtica. Toleran sus esc\u00e1ndalos, exabruptos y delirios (como la aceptaci\u00f3n de la compra y venta de ni\u00f1os), a fin de permitir la imposici\u00f3n de los temas reaccionarios, especialmente en el plano econ\u00f3mico (Katz, 2021). Con esa estrategia, las viej\u00edsimas y fracasadas recetas de la ortodoxia neocl\u00e1sica han recuperado centralidad.<\/p>\n<p>Milei es el <em>showman<\/em> m\u00e1s descollante de este operativo. Adopt\u00f3 la exc\u00e9ntrica pose de gritos y enojos que le recomendaron sus asesores para capturar la audiencia y transformar la pol\u00edtica en una secuencia de chimentos. Ha denostado en forma incansable a la \u201ccasta pol\u00edtica\u201d que actualmente integra y despotrica contra el Estado, ocultando su utilizaci\u00f3n de los recursos p\u00fablicos.<\/p>\n<p>Se maneja con el dinero aportado por varias fundaciones estadounidenses y ha recurrido a la payasada de rifar su dieta de diputado, como un gesto de impugnaci\u00f3n de la \u201ccasta\u201d. En su fanatismo ultraliberal, no consider\u00f3 la donaci\u00f3n de esa mensualidad a alguna actividad laboral o acad\u00e9mica meritoria.<\/p>\n<p>Algunas miradas destacan que esa opci\u00f3n por el sorteo ilustr\u00f3 c\u00f3mo asemeja el progreso individual al puro azar. En su mundo de capitalismo salvaje no sobreviven los m\u00e1s aptos, sino tan s\u00f3lo los m\u00e1s afortunados (D\u2019Addario, 2022).\u00a0De paso, indujo a mill\u00f3n de personas a dejar sus datos personales en la base de informaci\u00f3n que maneja su bunker. Optar\u00e1n por la apropiaci\u00f3n algor\u00edtmica m\u00e1s oportuna de ese universo.<\/p>\n<p>Milei integra el pelot\u00f3n de alocados personajes que auspician los poderosos para canalizar el descontento con los gobiernos inoperantes. Derrocha demagogia para capturar el enojo de la clase media y la desesperaci\u00f3n de los empobrecidos. Pero su efectiva prioridad es la erosi\u00f3n de las conquistas democr\u00e1ticas logradas al cabo de muchos a\u00f1os de lucha.<\/p>\n<p>Todas las tonter\u00edas econ\u00f3micas ultraliberales que enuncia est\u00e1n plagadas de inconsistencias y se difunden por la simple complicidad del periodismo servil. Nadie le exige ejemplos hist\u00f3ricos o ilustraciones pr\u00e1cticas de sus absurdas propuestas de incendiar el Banco Central. Con esa mascarada alimenta la reintroducci\u00f3n de un clima represivo, mediante apolog\u00edas al terrorismo de Estado y exaltaciones a la libre portaci\u00f3n de armas.<\/p>\n<p>Los medios hegem\u00f3nicos apuntalan esa regresi\u00f3n, difundiendo la falsa creencia que los j\u00f3venes est\u00e1n desinteresados por la tragedia de sangre que impuso la \u00faltima dictadura. Los fascistas que acompa\u00f1an a Milei promueven el hostigamiento de los movimientos sociales, con iniciativas de criminalizaci\u00f3n de los piqueteros. Su co-equiper Espert apuntala la misma agresi\u00f3n con propuestas de limitar la natalidad en los hogares pobres. En su ceguera burguesa considera que los embarazos est\u00e1n motivados por el cobro de un plan social.<\/p>\n<p>Espert se ha embanderado con la demagogia punitiva, ocultando los repetidos fracasos de la \u201cmano dura\u201d. En su celebraci\u00f3n del gatillo f\u00e1cil omite que la violencia policial nunca atenu\u00f3 el delito. Simplemente convoca a la venganza, desconociendo la estrecha relaci\u00f3n de la criminalidad con la desigualdad y la gran conexi\u00f3n de la reincidencia con la falta de educaci\u00f3n o trabajo. Para restaurar la represi\u00f3n en gran escala, los dos ultraderechistas participan activamente de la cruzada anti mapuche y la consiguiente escalada de agresiones contra los pueblos originarios.<\/p>\n<p>El fallido intento de asesinato de Cristina ilustra hasta qu\u00e9 punto la nueva ultraderecha no restringe su acci\u00f3n a la esfera electoral. El atentado fue consumado al cabo de una intensa campa\u00f1a medi\u00e1tica de incitaci\u00f3n al odio (Katz, 2022) y el pu\u00f1ado de marginales que consum\u00f3 esa acci\u00f3n participaba de una aceitada organizaci\u00f3n de abogados, esp\u00edas y empresarios.<\/p>\n<p>Antes de apuntar contra Cristina, desenvolvieron las t\u00edpicas incursiones de los grupos neonazis, lanzando antorchas contra la Casa Rosada, exhibiendo bolsas mortuorias y guillotinas. La mano de los servicios de inteligencia en esos operativos es tan visible, como el parentesco de sus guiones con las <em>guarimbas<\/em> venezolanas.<\/p>\n<p>La complicidad de altas esferas del Poder Judicial ha quedado corroborada con la obstrucci\u00f3n al esclarecimiento del frustrado magnicidio. Trabajan para restringir la acusaci\u00f3n a los tres o cuatros involucrados directos, encubriendo a los financistas e instigadores del atentado. Es particularmente escandaloso el amparo judicial a los pol\u00edticos derechistas que conoc\u00edan y dejaron correr la preparaci\u00f3n de esa conjura.<\/p>\n<p><strong>Peligros y limitaciones <\/strong><\/p>\n<p>La capacidad de acci\u00f3n de los personajes bolsonaristas (Olmedo) fue marginal en Argentina durante el macrismo, pero se ha expandido en proporci\u00f3n a la generalizada decepci\u00f3n con el gobierno actual. Ya no constituyen una lejana amenaza y disputan espacios con la derecha tradicional. Mantienen un perfil propio que amenaza la unidad de la oposici\u00f3n en los pr\u00f3ximos comicios. En esta potencial divisi\u00f3n radica la expectativa oficialista de mantenerse en carrera para retener la presidencia.<\/p>\n<p>Pero en cualquier opci\u00f3n electoral, la ultraderecha puede transformarse en una fuerza de peso ante la grav\u00edsima crisis social del pa\u00eds. A diferencia del 2001 despuntan como un canal de captaci\u00f3n del descontento con el sistema pol\u00edtico. El tinte progresista y radicalizado que tuvo ese malestar hace dos d\u00e9cadas, ahora presenta una fisonom\u00eda contrapuesta.<\/p>\n<p>En los hechos Milei propugna el retorno al menemismo. No s\u00f3lo promueve una escala semejante de privatizaciones, con mayor desregulaci\u00f3n laboral y apertura comercial. Tambi\u00e9n propone contrarrestar la superinflaci\u00f3n actual con alguna reinstauraci\u00f3n de la convertibilidad, que arruinar\u00eda en forma irreparable la econom\u00eda del pa\u00eds. El establishment no comparte por ahora esa cirug\u00eda por temor a una incontenible reacci\u00f3n popular, pero tampoco rechaza su eventual aplicaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Milei se sum\u00f3 con gran entusiasmo al bolsonarismo, exhibi\u00f3 fotograf\u00edas con sus l\u00edderes y reprodujo la misma exaltaci\u00f3n del anticomunismo. El fallido golpe en Brasilia lo coloc\u00f3 en una inc\u00f3moda situaci\u00f3n, que disimula con la habitual complicidad de los medios de comunicaci\u00f3n. Pero el grueso de la derecha local registr\u00f3 la derrota electoral de sus pares brasileros y desaprob\u00f3 un asalto a los edificios gubernamentales que no podr\u00eda repetirse en Argentina. El ej\u00e9rcito mantiene un rol pol\u00edtico marginal, en un pa\u00eds que ha desarrollado enormes anticuerpos contra el militarismo.<\/p>\n<p>La dictadura brasile\u00f1a coincidi\u00f3 con un prolongado per\u00edodo de crecimiento desarrollista y sus responsables nunca fueron juzgados. En cambio, Videla y Galtieri acentuaron una regresi\u00f3n econ\u00f3mica que desemboc\u00f3 en la aventura de Malvinas. Todos los tanteos conservadores para revalorizar a esos genocidas han desatado repudios masivos. La desmovilizaci\u00f3n popular y la desmoralizaci\u00f3n del progresismo que precedieron a Bolsonaro, no tuvieron hasta ahora un correlato equivalente en Argentina.<\/p>\n<p>Pero las diferencias hist\u00f3ricas entre un pa\u00eds signado por la convulsi\u00f3n y otro caracterizado por la continuidad del orden deben ser revisadas con cierto cuidado. Brasil nunca vivi\u00f3 el tipo de confrontaciones socio-pol\u00edticas que ha prevalecido en Argentina, pero protagoniza una in\u00e9dita grieta de consecuencias desconocidas. Por el contrario, su vecino del sur ha quedado sumido en una crisis social catastr\u00f3fica que altera de todos los par\u00e1metros del pasado.<\/p>\n<p><strong>La pesadilla de los mafiosos colombianos<\/strong><\/p>\n<p>La ultraderecha colombiana carga con una feroz trayectoria de guerra contra los campesinos y trabajadores. Ha incurrido en un grado de salvajismo inigualable. En ning\u00fan otro pa\u00eds de la regi\u00f3n se han encontrado tantas fosas comunes con restos de personas masacradas. Durante seis d\u00e9cadas complement\u00f3 las balaceras del ej\u00e9rcito con matanzas de todo tipo.<\/p>\n<p>Esas bandas se especializaron en el asesinato cotidiano de los militantes sociales, con una sistematicidad sin parang\u00f3n en Am\u00e9rica Latina. Tan s\u00f3lo el a\u00f1o pasado ultimaron a 198 dirigentes populares y desde la firma de los Acuerdos de Paz (2016) mataron a 1.284 luchadores. Su terror ha convertido a Colombia en la naci\u00f3n con mayores desplazamientos forzados de poblaci\u00f3n de todo el continente.<\/p>\n<p>Esa ferocidad se remonta al surgimiento de los grupos paramilitares organizados por las Fuerzas Armadas en los a\u00f1os 60, para apuntalar la guerra contrainsurgente que monitoreaba el Pent\u00e1gono. De esas formaciones emergieron las denominadas <em>autodefensas, <\/em>que se entrelazaron con las mafias del narcotr\u00e1fico bajo el amparo del uribismo. En el 2005 fueron formalmente desmovilizadas con todo tipo de beneficios, pero reaparecieron como fuerzas de choque contratadas por las elites regionales (Molina, 2022).<\/p>\n<p>Esos grupos disputan el control de los territorios e integran una estructura de narco-mercenarios que opera en todos los estamentos del Estado. La vieja oligarqu\u00eda fue sustituida por una narco-burgues\u00eda, que maneja gran parte de la econom\u00eda subterr\u00e1nea del pa\u00eds. Las \u00e1reas ocupadas por plantaciones de estupefacientes son m\u00e1s extensas en la actualidad, que en los inicios del Plan Colombia (1999) y la productividad de los sembrad\u00edos se ha duplicado. Las fumigaciones a\u00e9reas simplemente aceleraron el abandono de los campos comunitarios y la concentraci\u00f3n de la tierra.<\/p>\n<p>La estructura narco-militar forjada por los clanes de la droga ha perfeccionado su capacidad operativa y ya exportan mercenarios para distintas labores. La forma en que organizaron el asesinato del presidente haitiano Jovenel M\u00f6ise, ilustra la gravitaci\u00f3n regional de esos criminales. Han conformado un ej\u00e9rcito paralelo, que interviene desde hace d\u00e9cadas en la parapol\u00edtica de Colombia, para mantener al pa\u00eds en el tope del ranking mundial de exportaci\u00f3n de coca\u00edna. Las principales figuras de la derecha colombiana mantienen incontables lazos con esa narco-econom\u00eda.<\/p>\n<p>Esta asociaci\u00f3n es apa\u00f1ada por Estados Unidos, que convirti\u00f3 a Colombia en el principal centro de operaci\u00f3n regional del Pent\u00e1gono. Las siete bases militares afincadas en el pa\u00eds est\u00e1n conectadas con una vasta red de uniformados de todo el continente. Trump utiliz\u00f3 adicionalmente a Colombia como retaguardia de incursiones contra el chavismo y reforz\u00f3 el status del pa\u00eds como \u201caliado extra OTAN\u201d. Biden reajusta esa estrategia para asegurar la preeminencia estadounidense en el hemisferio (Pinz\u00f3n S\u00e1nchez, 2021).<\/p>\n<p>La ultraderecha ha sido durante d\u00e9cadas una pieza clave del sistema pol\u00edtico. Pero el agotamiento del urbismo y la revuelta popular del 2021 socavaron ese r\u00e9gimen y el triunfo electoral de Petro desaf\u00eda seriamente a ese tejido de opresores.<\/p>\n<p>Para impedir ese declive introdujeron en el balotaje a un improvisado personaje del trumpismo latinoamericano. Rodolfo Hern\u00e1ndez irrumpi\u00f3 con un discurso vac\u00edo contra la corrupci\u00f3n, exhibiendo su condici\u00f3n de millonario, como el principal m\u00e9rito para acceder a la presidencia. Con ese alocado mensaje pretendi\u00f3 compensar la bancarrota del candidato oficialista (Federico Guti\u00e9rrez).<\/p>\n<p>Hern\u00e1ndez recurri\u00f3 a todos los exabruptos imaginables y despotric\u00f3 contra el resto de los pol\u00edticos, como si \u00e9l formara parte de una raza diferente. No disimul\u00f3 sus convicciones machistas, ni su mis\u00f3gina. Pero cruz\u00f3 la raya de lo aceptable por sus propias huestes, cu\u00e1ndo declar\u00f3 su admiraci\u00f3n por Hitler (Szalkowicz, 2022).<\/p>\n<p>Tampoco surti\u00f3 efecto su escandalosa verborragia, la campa\u00f1a motorizada desde Miami, y su amenaza de acciones violentas. El respaldo de los poderosos no alcanz\u00f3 para contener la esperanza de cambio que encarn\u00f3 Petro. La derecha sufri\u00f3 una derrota hist\u00f3rica y el propio Hern\u00e1ndez abandon\u00f3 inmediatamente la escena.<\/p>\n<p>Ahora Petro afronta la monumental tarea de forjar la paz, frente a sectores reaccionarios que esperan el momento para el contraataque. Han ensayado un atentado contra la vicepresidenta M\u00e1rquez y sabotean las tratativas en curso (Duque, 2023). Pero han quedado en una posici\u00f3n defensiva y la normalizaci\u00f3n de las relaciones con Venezuela afianza ese retroceso. El lobby de Miami no oculta su disgusto con un escenario muy alejado de sus prop\u00f3sitos.<\/p>\n<p><strong>El pinochetismo de los nuevos tiempos<\/strong><\/p>\n<p>La ultraderecha reaparece en Chile con los mismos perfiles pinochetistas del pasado. Kast no puede repetir el golpe de su admirado predecesor, pero retoma todas las banderas del nefasto dictador. Irrumpi\u00f3 abruptamente, frente a la impotencia de Pi\u00f1era para contener la sublevaci\u00f3n popular del 2019. Esa rebeli\u00f3n arrastr\u00f3 a toda la derecha a un abismo electoral, que Kast contuvo forjando la candidatura de emergencia que disput\u00f3 sin \u00e9xito contra Boric.<\/p>\n<p>El principal estandarte del reaccionario transandino fue la restauraci\u00f3n de la represi\u00f3n, contra los j\u00f3venes que desafiaron en las calles los treinta a\u00f1os de continuismo posdictatorial. Kast exigi\u00f3 mano dura contra las protestas, como si los manifestantes no hubieran padecido 30 asesinatos, 450 personas con lesiones oculares y centenares de detenidos (Abufom Silva, 2021).<\/p>\n<p>Con la misma virulencia exigi\u00f3 la militarizaci\u00f3n del sur y el endurecimiento de la campa\u00f1a antimapuche. A\u00f1adi\u00f3 a esa agenda de pinochetismo expl\u00edcito un discurso antiinmigrante, para incentivar el odio contra la novedosa oleada de trabajadores extranjeros que incorpor\u00f3 la econom\u00eda chilena.<\/p>\n<p>Kast logr\u00f3 una reconstituci\u00f3n vertiginosa de la extrema derecha, a costa de los candidatos convencionales de ese espacio. Super\u00f3 a las figuras democristianas (Provoste) y oficialistas (Sichel), mediante una digesti\u00f3n del centro muy parecida a la consumada por Bolsonaro en Brasil. Tambi\u00e9n prevaleci\u00f3 sobre los personajes marginales embanderados con la antipol\u00edtica, que optaron por una ex\u00f3tica campa\u00f1a electoral desde Estados Unidos (Parisi). Gan\u00f3 la partida dentro del espectro conservador retomando la fidelidad al pinochetismo.<\/p>\n<p>Con esa postura logr\u00f3 reintroducir una gran bancada de legisladores en ambas c\u00e1maras, revirtiendo los magros resultados de los comicios anteriores. Estuvo incluso cerca de llegar a la presidencia, pero fue doblegado felizmente por una gran reacci\u00f3n antifascista. Esa respuesta tom\u00f3 fuerza en las calles, recuper\u00f3 primac\u00eda en los barrios populares y atrajo votos de los indiferentes a las urnas.<\/p>\n<p>Le eventual llegada de Kast a la Casa de Moneda fue incluso resistida por parte del establishment, que temi\u00f3 las consecuencias de un reinicio de la confrontaci\u00f3n directa con el pueblo. Estimaron que la partida perdida por Pi\u00f1era no ser\u00eda ganada por una versi\u00f3n m\u00e1s extrema del mismo libreto. Evaluaron que la vieja clase pol\u00edtica es la mejor garant\u00eda de continuidad del modelo neoliberal que Boric nunca propuso erradicar.<\/p>\n<p>La irrupci\u00f3n de Kast expresa la reacci\u00f3n contrarrevolucionaria de los poderosos que defienden sus privilegios. La rebeli\u00f3n popular diluy\u00f3 las formaciones del centro y la extrema derecha recuper\u00f3 protagonismo exigiendo la restauraci\u00f3n del orden.<\/p>\n<p>Kast incorpor\u00f3 algunas facetas de la nueva derecha como el sustento de los evangelistas, pero se afirm\u00f3 con los viejos c\u00f3digos de Pinochet. Busc\u00f3 retomar el resentimiento de los sectores medios contra los asalariados, aprovechando el nuevo escenario de informalidad y desarticulaci\u00f3n del movimiento obrero tradicional (De la Cuadra, 2022).<\/p>\n<p>Su acelerada instalaci\u00f3n confirma las ra\u00edces sociales que dej\u00f3 la dictadura para nutrir la permanencia de sucesores (Cabieses, 2021). La tutela militar \u2013que se desmoron\u00f3 abruptamente en Argentina luego de la aventura de Malvinas\u2013 perdur\u00f3 durante m\u00e1s tiempo en Chile. Por eso Pinochet muri\u00f3 con honores militares, mientras sus colegas argentinos eran juzgados, indultados y nuevamente encarcelados.<\/p>\n<p>Bajo el pinochetismo se forj\u00f3 tambi\u00e9n una clase media conservadora, que condicion\u00f3 a todos los gobiernos de la <em>Concertaci\u00f3n.<\/em> Siguiendo el modelo de la transici\u00f3n espa\u00f1ola, esas administraciones pactaron el sostenimiento de la Constituci\u00f3n gestada por la dictadura, para asegurar la vigencia del modelo neoliberal.<\/p>\n<p>La ultraderecha chilena ha sido muy ponderada por sus pares de la regi\u00f3n y el frustrado acceso de Kast a la presidencia fue percibido como una derrota propia por los reaccionarios del continente. Por la impactante historia que encarnan Allende y Pinochet, Chile persiste como el gran referente simb\u00f3lico de los dos polos de la vida pol\u00edtica latinoamericana.<\/p>\n<p>Esa centralidad se reaviva con cada pulseada entre ambas formaciones. Las victorias del movimiento popular son r\u00e1pidamente respondidas por la derecha, en una din\u00e1mica de giros constantes y cambios vertiginosos.<\/p>\n<p><strong>Los custodios del fujimorismo<\/strong><\/p>\n<p>Todas las variantes de la derecha unificaron fuerzas en Per\u00fa para consumar el reciente golpe que tumb\u00f3 a Castillo. Acosaron a ese mandatario hasta que finalmente forzaron su desplazamiento. No toleraron la presencia de un presidente ajeno al contubernio del fujimorismo con sus aliados y adversarios, que sostiene al r\u00e9gimen pol\u00edtico m\u00e1s antidemocr\u00e1tico de la regi\u00f3n.<\/p>\n<p>Esta vez concretaron una variante extrema del <em>lawfare<\/em>, mediante un golpe parlamentario con cimiento militar y complicidad de la vicepresidenta Boluarte. De inmediato desataron una represi\u00f3n feroz con decenas de asesinados, centenares de detenidos y toque de queda en varias provincias. Esa criminalizaci\u00f3n de las protestas supera los antecedentes recientes y ha colocado al ej\u00e9rcito en el t\u00edpico lugar de cualquier dictadura (Rodr\u00edguez Gelfenstein, 2022).<\/p>\n<p>Esa brutalidad est\u00e1 garantizada por un compromiso de impunidad que obliga a tramitar cualquier denuncia contra los gendarmes en el propio fuero castrense. La nueva mandataria convalida el salvajismo represivo, premiando con cargos a los responsables de la balacera contra el pueblo. Tambi\u00e9n acept\u00f3 delegar el mando efectivo del pa\u00eds en el fan\u00e1tico ultraderechista que preside el Congreso (\u00c1lvarez Orellana, 2022). Desde all\u00ed se perfecciona el \u201cgolpe dentro del golpe\u201d que legitimar\u00eda el derrocamiento del secuestrado Castillo, con alg\u00fan adelanto de las pr\u00f3ximas elecciones.<\/p>\n<p>Desde el 2018 los derechistas concretaron el desplazamiento de los seis presidentes que perdieron funcionalidad para la continuidad del r\u00e9gimen. Ese sistema fue creado por Fujimori un a\u00f1o despu\u00e9s de asaltar al gobierno (1993), mediante un dispositivo constitucional que otorga poderes omn\u00edmodos al Poder Judicial y a su Fiscal\u00eda para intervenir en la vida pol\u00edtica. La debilidad del Ejecutivo, la atomizaci\u00f3n del Legislativo y la gravitaci\u00f3n de los tribunales apuntalan un sistema que propicia la inmovilidad, la apat\u00eda y el descreimiento de la poblaci\u00f3n (Misi\u00f3n Verdad, 2022).<\/p>\n<p>La finalidad de ese esquema es asegurar la continuidad de un modelo neoliberal divorciado de los avatares de la pol\u00edtica. El vertiginoso recambio de mandatarios contrasta, por ejemplo, con la perdurabilidad del mismo presidente del Banco Central en los \u00faltimos 20 a\u00f1os.<\/p>\n<p>Ese rumbo econ\u00f3mico garantiz\u00f3 la privatizaci\u00f3n de la industria y la entrega de los recursos naturales al capital extranjero, en un marco de chocante pobreza y desigualdad. El alabado crecimiento de los \u00faltimos tres decenios se consum\u00f3 expandiendo la precarizaci\u00f3n laboral, que en las regiones del interior afecta al 70% de la poblaci\u00f3n. Tambi\u00e9n el campesinado ha sido severamente golpeado por la importaci\u00f3n y el encarecimiento de los insumos, mientras el grueso de la inversi\u00f3n se concentr\u00f3 actividades extractivas que deterioran el medio ambiente.<\/p>\n<p>El golpe contra Castillo \u2013que Estados Unidos apoy\u00f3 de inmediato\u2013 apunta a sostener el dispositivo pol\u00edtico que garantiza la devastaci\u00f3n econ\u00f3mica. Toda la derecha apoya ese r\u00e9gimen, mientras sus variantes extremas construyen nichos con figuras cambiantes. Su personaje m\u00e1s reciente es Rafael L\u00f3pez Aliaga (Porky), que logr\u00f3 el respaldo de los evang\u00e9licos y los cat\u00f3licos ultraconservadores para exponer mensajes cavern\u00edcolas. Confiesa que se autoflagela con frecuencia y que anular\u00eda cualquier vestigio de la educaci\u00f3n sexual, para exorcizar los resabios de la \u201cizquierda diab\u00f3lica\u201d.<\/p>\n<p>Durante la pandemia rechaz\u00f3 el uso de mascarillas y propuso privatizar la vacunaci\u00f3n. Propaga un fanatismo neoliberal y evita el esclarecimiento de las denuncias que lo involucran con el lavado de activos (Noriega, 2021). Porky compite en Lima con otro extremista de derecha acusado de terribles violaciones a los derechos humanos.<\/p>\n<p>Pero la heroica resistencia popular que afrontan los golpistas desaf\u00eda seriamente a todas las variantes de la reacci\u00f3n. Las cifras de muertos no cesan y los disparos sobre los manifestantes acrecientan el n\u00famero de v\u00edctimas. Esta descontrolada brutalidad de la derecha puede terminar sepultando su propia continuidad.<\/p>\n<p><strong>Otras variantes en gestaci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>Los modelos de la ultraderecha asentada inspiran a sus pares m\u00e1s rezagados. Es el caso de M\u00e9xico, donde ya se avizora la misma disputa callejera que suscitaron los gobiernos progresistas de Sudam\u00e9rica. Los sectores tradicionalmente minoritarios de la reacci\u00f3n, comenzaron a repetir la secuencia de otras experiencias. Han recuperado la iniciativa con movimientos de rechazo a la democratizaci\u00f3n del sistema electoral que impulsa L\u00f3pez Obrador.<\/p>\n<p>AMLO respondi\u00f3 a ese desaf\u00edo con la concentraci\u00f3n m\u00e1s numerosa de los \u00faltimos a\u00f1os. Frente a esa polarizaci\u00f3n callejera la ultraderecha afin\u00f3 su repertorio, organizando un gran evento internacional con figuras trogloditas de todo tipo.<\/p>\n<p>En otros pa\u00edses m\u00e1s habituados a la gesti\u00f3n represiva del Estado, la nueva derecha ofrece pocas novedades. En Ecuador o Guatemala, simplemente apuntala la peri\u00f3dica reinstalaci\u00f3n de los reg\u00edmenes de excepci\u00f3n, con la consiguiente militarizaci\u00f3n de la vida cotidiana. All\u00ed sostiene variantes del golpismo, que sustituyen a las viejas tiran\u00edas militares por modalidades m\u00e1s disfrazadas de dictadura civil.<\/p>\n<p>En Hait\u00ed los derechistas auspician tanto la intervenci\u00f3n extranjera, como la expansi\u00f3n de las bandas mafiosas que han destruido el tejido social de la isla. Apuntalan el modelo de golpismo gangsteril que sustituy\u00f3 al sistema pol\u00edtico y oscilan entre promover una dictadura tradicional o precipitar otra ocupaci\u00f3n norteamericana.<\/p>\n<p>Frente a tantas versiones del espectro derechista, conviene clarificar la singularidad de ese espacio en comparaci\u00f3n a otras regiones. Abordaremos ese problema en nuestro pr\u00f3ximo texto.<\/p>\n<p>16-1-2023<\/p>\n<p>Art\u00edculo cedido por gentileza del autor. Publicado originalmente en su blog:\u00a0<em>https:\/\/www.lahaine.org\/katz\/<\/em><\/p>\n<p><strong>Referencias<\/strong><\/p>\n<p>Arcary, Valerio (2023). <em>Es momento de avanzar contra los golpistas.<\/em> En: <a href=\"about:blank\">https:\/\/jacobinlat.com\/2023\/01\/09\/es-momento-de-avanzar-contra-los-golpistas\/<\/a><\/p>\n<p>Stedile, Miguel Enrique; Pagotto, Ronaldo (2023<em>). Los fascistas \u00abdispararon a sus pies\u00bb y provocaron muchas contradicciones con la sociedad brasile\u00f1a.<\/em> En: <a href=\"about:blank\">https:\/\/www.telesurtv.net\/opinion\/Los-fascistas-dispararon-a-sus-pies-y-provocaron-muchas-contradicciones-con-la-sociedad-brasilena-20230109-0022.html<\/a><\/p>\n<p>Bor\u00f3n, Atilio (2023). <em>Cr\u00f3nica de un ensayo anunciado. <\/em>En:<\/p>\n<p>https:\/\/www.pagina12.com.ar\/514211-brasil-cronica-de-un-ensayo-anunciado<\/p>\n<p>Miola, Jeferson (2023). <em>\u00bfIntento de golpe?<\/em> En:<\/p>\n<p><a href=\"about:blank\">https:\/\/www.analisisdigital.com.ar\/opinion\/2023\/01\/10\/asalto-al-capitolio-de-brasilia-intento-de-golpe<\/a><\/p>\n<p>Arcary, Valerio (2022). <em>Vencer el miedo ser\u00e1 uno de los grandes retos para la derrota de los fascistas. <\/em>En: https:\/\/www.sinpermiso.info\/textos\/brasil-vencer-el-miedo-sera-uno-de-los-grandes-retos-para-asegurar-la-derrota-de-los-fascistas<\/p>\n<p>Agullo, Juan (2022). <em>El \u00abbolsonarismo\u00bb no es flor de un d\u00eda.<\/em> En: https:\/\/rebelion.org\/el-bolsonarismo-no-es-flor-de-un-dia\/<\/p>\n<p>Boulos, Guilherme (2022). <em>Bolsonaro devolvi\u00f3 a Brasil al mapa del hambre.<\/em> En: https:\/\/www.pagina12.com.ar\/tags\/25236-guilherme-boulos<\/p>\n<p>Acosta Reyes, Boris (2022). <em>En Bolivia vuelve el fantasma del golpismo.<\/em> En:\u00a0<a href=\"about:blank\">https:\/\/rebelion.org\/en-bolivia-vuelve-el-fantasma-del-golpismo<\/a><\/p>\n<p>Paz Rada, Eduardo (2022). <em>Bolivia enfrenta cambios pol\u00edticos trascendentales. <\/em>En: <a href=\"about:blank\">https:\/\/www.nodal.am\/2022\/11\/bolivia-enfrenta-cambios-politicos-trascendentales-por-eduardo-paz-rada\/<\/a><\/p>\n<p>Monta\u00f1o, Gabriela; Vollenweider, Camila (2023). <em>La derecha boliviana en su laberinto. <\/em>En: https:\/\/www.sinpermiso.info\/textos\/la-derecha-boliviana-en-su-laberinto<\/p>\n<p>Bonilla Molina, Luis (2021<em>)<\/em><em>. Hacia una nueva aproximaci\u00f3n geopol\u00edtica.<\/em> En: https:\/\/correspondenciadeprensa.com\/?p=20266<\/p>\n<p>Katz, Claudio (2021). <em>Radiograf\u00eda de una conmoci\u00f3n electoral.<\/em> En: <a href=\"about:blank\">www.lahaine.org\/katz<\/a><\/p>\n<p>D\u2019Addario, Fernando (2022). <em>El sorteo de su dieta como diputado nacional Javier Milei.<\/em> En: https:\/\/www.pagina12.com.ar\/394032-javier-milei-y-la-loteria-del-liberalismo<\/p>\n<p>Katz, Claudio (2022). <em>Un punto de inflexi\u00f3n.<\/em> En: <a href=\"about:blank\">www.lahaine.org\/katz<\/a><\/p>\n<p>Katz, Claudio (2019). <em>Los protagonistas de la disputa en Am\u00e9rica Latina.<\/em> En: <a href=\"about:blank\">www.lahaine.org\/katz<\/a><\/p>\n<p>Molina, Manuel Isidro (2022). <em>Colombia hacia las elecciones presidenciales: sin paz ni legalidad.<\/em> En:<\/p>\n<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"DtEKfrd87O\"><p><a href=\"https:\/\/rebelion.org\/colombia-hacia-las-elecciones-presidenciales-sin-paz-ni-legalidad\/\">Colombia hacia las elecciones presidenciales: sin paz ni legalidad<\/a><\/p><\/blockquote>\n<p><iframe loading=\"lazy\" class=\"wp-embedded-content\" sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" style=\"position: absolute; visibility: hidden;\" title=\"&#171;Colombia hacia las elecciones presidenciales: sin paz ni legalidad&#187; &#8212; Rebelion\" src=\"https:\/\/rebelion.org\/colombia-hacia-las-elecciones-presidenciales-sin-paz-ni-legalidad\/embed\/#?secret=DtEKfrd87O\" data-secret=\"DtEKfrd87O\" width=\"600\" height=\"338\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\"><\/iframe><\/p>\n<p>Pinz\u00f3n S\u00e1nchez, Alberto (2021). <em>Colombia es m\u00e1s importante para USA que Puerto Rico.<\/em> En:<\/p>\n<p><a href=\"about:blank\">https:\/\/rebelion.org\/colombia-es-mas-importante-para-usa-que-puerto-rico\/<\/a><\/p>\n<p>Szalkowicz, Gerardo (2022). <em>Colombia. Elecciones.<\/em> En: https:\/\/www.resumenlatinoamericano.org\/2022\/05\/30\/colombia-elecciones-sorpresas-sinsabores-y-el-optimismo-de-la-voluntad\/<\/p>\n<p>Duque Horacio (2023). <em>Pol\u00edticos, periodistas y militares de ultraderecha orquestan golpe de Estado contra presidente Gustavo Petro.<\/em> En: resumenlatinoamericano.org\/2023\/01\/14\/colombia-politicos-periodistas-y-militares-de-ultraderecha-orquestan-golpe-de-estado-contra-presidente-gustavo-petro\/<\/p>\n<p>Abufom Silva (2021). <em>Gabriel Boric, \u00bf\u00faltimo presidente de lo viejo o primer presidente de lo nuevo?<\/em><\/p>\n<p>De la Cuadra, Fernando (2022).<em> Dos perfiles de una ultraderecha. <\/em>En: <a href=\"about:blank\">https:\/\/www.resumenlatinoamericano.org\/2021\/10\/22\/brasil-bolsonaro-y-kast-dos-perfiles-de-una-ultraderecha-vernacula\/<\/a><\/p>\n<p>Cabieses, Manuel (2021). <em>Dulce patria los recibe el voto.<\/em> En: https:\/\/www.cronicadigital.cl\/category\/columnistas\/page\/19\/<\/p>\n<p>Rodr\u00edguez Gelfenstein, Sergio (2022). <em>Todo est\u00e1 en la historia.<\/em> En: https:\/\/dejamelopensar.com.ar\/2022\/12\/15\/peru-todo-esta-en-la-historia\/<\/p>\n<p>\u00c1lvarez Orellana, Mariana (2022). <em>Pedro Castillo: un suicidio pol\u00edtico televisado. <\/em>En: https:\/\/rebelion.org\/pedro-castillo-un-suicidio-politico-televisado\/<\/p>\n<p><em>Misi\u00f3n Verdad<\/em> (2022) En: https:\/\/www.resumenlatinoamericano.org\/2022\/12\/11\/peru-la-crisis-politica-e-institucional-peruana-un-analisis-de-fondo\/<\/p>\n<p>Noriega, Carlos (2021)<em>. Rafael L\u00f3pez Aliaga irrumpi\u00f3 en la campa\u00f1a con un discurso de ultraderecha.<\/em> En: <a href=\"about:blank\">https:\/\/www.pagina12.com.ar\/332319-porky-el-bolsonaro-de-peru-que-disputa-el-segundo-lugar<\/a><\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/section>\n<footer>\n<div class=\"container\">\n<div class=\"redes\"><\/div>\n<\/div>\n<\/footer>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Claudio Katz Tres importantes reveses afrontaron \u00faltimamente los derechistas de la regi\u00f3n. El fracasado golpe en Brasil fue antecedido por una fallida asonada en Bolivia y por el naufragio de las conspiraciones en Venezuela. Estas derrotas no anulan la continuada embestida de las formaciones reaccionarias. 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