{"id":3771,"date":"2023-03-03T15:42:26","date_gmt":"2023-03-03T15:42:26","guid":{"rendered":"http:\/\/uninomadasur.net\/?p=3771"},"modified":"2023-03-03T15:42:26","modified_gmt":"2023-03-03T15:42:26","slug":"el-marxismo-de-isaac-deutscher","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/uninomadasur.net\/?p=3771","title":{"rendered":"El marxismo de Isaac Deutscher"},"content":{"rendered":"<p>Por <a href=\"https:\/\/kalewche.com\/category\/ariel-petruccelli\/\" rel=\"category tag\">Ariel Petruccelli<\/a><\/p>\n<p class=\"has-black-color has-text-color\"><strong><em>Nota.\u2014<\/em><\/strong><em> El presente texto de nuestro compa\u00f1ero Ariel Petruccelli sobre el gran historiador de izquierda polaco, que viene a enriquecer nuestra secci\u00f3n Kraken de semblanzas y obituarios, es una versi\u00f3n ligeramente modificada de un viejo art\u00edculo suyo publicado all\u00e1 por 2008 en el n\u00famero 5 de la revista <\/em>Nuevo Topo<em>, bajo el t\u00edtulo \u201cIsaac Deutscher (1907-1967)\u201d. Como el escrito no estaba disponible en internet (<\/em>Nuevo Topo<em> era en papel y dej\u00f3 de salir en 2009), y como ya han pasado 15 a\u00f1os desde su impresi\u00f3n, nos pareci\u00f3 conveniente digitalizarlo y socializarlo a trav\u00e9s de nuestra p\u00e1gina web, conforme a nuestra pol\u00edtica de <\/em>copyleft<em>.<\/em><\/p>\n<p class=\"has-black-color has-text-color\">El nombre de Isaac Deutscher puede significar poco y nada para las j\u00f3venes generaciones, sean militantes o acad\u00e9micas. Y sin embargo, es con toda seguridad uno de los pensadores marxistas m\u00e1s l\u00facidos del siglo XX y uno de los mejores historiadores de cualquier tradici\u00f3n. Conviene, pues, evitar que habite el olvido. Aqu\u00ed ofrecer\u00e9 una breve semblanza de Deutscher, como modesta invitaci\u00f3n a leer sus libros. Quienes lo hagan, no dudo de ello, no se arrepentir\u00e1n.<\/p>\n<p class=\"has-black-color has-text-color\">Isaac Deutscher falleci\u00f3 en el exilio londinense en agosto de 1967. Al momento de morir era, como lo fuera a lo largo de toda su vida, un pensador a contracorriente. Ajeno por igual a la fobia anticomunista \u2013que por entonces dominaba Occidente\u2013 y a los mitos del comunismo \u00aboficial\u00bb \u2013emanados desde Mosc\u00fa o Pek\u00edn\u2013, Deutscher ni siquiera pod\u00eda ser considerado \u00abuno de los suyos\u00bb por los peque\u00f1os grupos trotskistas, sus antiguos camaradas: hab\u00eda considerado inoportuna la creaci\u00f3n de la IV Internacional y disentido con Trotsky respecto a las posibilidades de una revoluci\u00f3n pol\u00edtica en la URSS. Pese a todo, no era un escritor marginal. Sus ideas y an\u00e1lisis eran demasiado penetrantes y sus narraciones exquisitamente bellas como para que sus escritos pasaran desapercibidos. Aunque sus libros estaban rigurosamente prohibidos en la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica y en su Polonia natal, y aunque sobre sus obras ca\u00eda el oprobio de los cruzados de la guerra fr\u00eda de uno y otro bando, los lectores de la <em>New Left Review <\/em>y <em>Les Temps Modernes<\/em> pudieron disfrutar con cierta regularidad de sus an\u00e1lisis sobre pol\u00edtica internacional. Su influencia sobre algunos intelectuales marxistas ha sido considerable. Como reconociera Perry Anderson \u201cpara nosotros tuvo una importancia primordial la influencia en nuestra formaci\u00f3n de Isaac Deutscher\u201d<sup>1<\/sup>.<\/p>\n<p class=\"has-black-color has-text-color\">\n<strong>Los a\u00f1os de formaci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p class=\"has-black-color has-text-color\">Deutscher naci\u00f3 en 1907, en Cracovia, en el seno de una familia jud\u00eda de clase media. A los 17 era ya un poeta local bastante conocido. Pero dos a\u00f1os despu\u00e9s \u2013contrariando las esperanzas de su padre, que anhelaba la carrera de rabino\u2013 el joven Isaac ingresa al clandestino Partido Comunista Polaco (PCP). Desde ese momento, y por el resto de sus d\u00edas, ser\u00eda un marxista convencido.<\/p>\n<p class=\"has-black-color has-text-color\">Su formaci\u00f3n inicial en el contexto de la Polonia de fines de a\u00f1os 20 ha dejado una huella perdurable y n\u00edtida. El imperturbable internacionalismo de Deutscher y su vasto cosmopolitismo tienen su origen en esta primigenia experiencia local.<sup>2<\/sup><\/p>\n<p class=\"has-black-color has-text-color\">La producci\u00f3n intelectual durante este per\u00edodo constituye el segmento menos conocido de su labor: se trata de textos divulgados por organizaciones clandestinas o semiclandestinas. Al momento de su ingreso al PCP, el partido se hallaba dividido desde hac\u00eda a\u00f1os entre una tendencia mayoritaria y otra minoritaria. Pero Deutscher no se alinear\u00eda con ninguna de ellas, una actitud que ya prefiguraba la independencia intelectual y pol\u00edtica que caracterizar\u00edan al escritor maduro: \u201c[Yo] no pertenec\u00eda a ninguna de las dos [tendencias], quiz\u00e1s porque cuando entr\u00e9 en el partido (\u2026) la l\u00ednea divisoria hab\u00eda sido ya marcada y yo no entend\u00eda realmente de qu\u00e9 se trataba. Pero s\u00ed recuerdo con claridad que en 1926-27 ten\u00eda una sensaci\u00f3n muy aguda de cu\u00e1n f\u00fatil era la disputa. Me parec\u00eda que la mayor\u00eda ten\u00eda el defecto de cierto oportunismo y que la minor\u00eda se distingu\u00eda por una din\u00e1mica m\u00e1s revolucionaria. Lo que me molestaba en \u00e9sta era su tosquedad intelectual y su inclinaci\u00f3n al sectarismo\u201d<sup>3<\/sup>.<\/p>\n<p class=\"has-black-color has-text-color\">A comienzos de los 30 formula a la Internacional Comunista una serie de cr\u00edticas semejantes a las de Trotsky. Cuestionaba la l\u00ednea ultraizquierdista que concentraba los ataques en los \u00absocialfascistas\u00bb, al tiempo que hac\u00eda un llamado en favor de la acci\u00f3n conjunta socialista-comunista para enfrentar al nazismo. Esto le acarrear\u00eda la expulsi\u00f3n del PCP: \u201cMe expulsaron del Partido Comunista Polaco (\u2026) por haber publicado un ensayo [\u2026en el que] dec\u00eda que el nazismo, si llegaba a vencer, aplastar\u00eda a los dos partidos (\u2026) y agitar\u00eda el espectro de una segunda guerra mundial (\u2026). La raz\u00f3n oficial para mi expulsi\u00f3n (\u2026) fue que yo hab\u00eda exagerado el peligro del nazismo y creado p\u00e1nico en el movimiento obrero. En cierto modo, era verdad: en los a\u00f1os 1931-32, el nazismo me hab\u00eda puesto en un estado tal de agitaci\u00f3n y angustia febril. Naturalmente, los que en aquel tiempo no sintieron ese \u2018p\u00e1nico\u2019 estaban ciegos\u201d<sup>4<\/sup>.<\/p>\n<p class=\"has-black-color has-text-color\">Tras su expulsi\u00f3n, Deutscher anim\u00f3 un grupo de oposici\u00f3n que manten\u00eda contacto con Trotsky, y que gozaba de cierto crecimiento cuantitativo y de buena inserci\u00f3n en la clase trabajadora. Pero en 1938, a\u00f1o en que se lleva a cabo el congreso constituyente de la IV Internacional, los polacos son el \u00fanico grupo participante que recusa esta decisi\u00f3n. En el documento presentado por sus delegados \u2013redactado por Deutscher\u2013 se argumentaba que: \u201c\u2026no ten\u00eda sentido tratar de crear una nueva Internacional cuando el movimiento obrero, en general, iba en descenso, durante un per\u00edodo \u2018de intensa reacci\u00f3n y depresi\u00f3n pol\u00edtica\u2019, y que todas las Internacionales anteriores hab\u00edan debido su \u00e9xito, en cierta medida, al hecho de que se hab\u00edan formado en momentos de auge revolucionario. La creaci\u00f3n de cada una de las Internacionales anteriores constituy\u00f3 una amenaza definida al r\u00e9gimen burgu\u00e9s (\u2026) Tal cosa no suceder\u00e1 con la Cuarta Internacional. Ning\u00fan sector significativo de la clase obrera responder\u00e1 a nuestro manifiesto. Es necesario esperar\u201d<sup>5<\/sup>.<\/p>\n<p class=\"has-black-color has-text-color\">Tras la ocupaci\u00f3n de Polonia por las tropas de Hitler y Stalin (1939), Deutscher se marcha al exilio londinense. Y ser\u00eda en Inglaterra, ya alejado de la militancia pol\u00edtica directa y en una lengua \u2013el ingl\u00e9s\u2013 que no era la suya, donde habr\u00eda de abocarse al estudio hist\u00f3rico-biogr\u00e1fico, el g\u00e9nero en el que descollar\u00eda como un maestro inigualado.<\/p>\n<p class=\"has-black-color has-text-color\">\n<strong>El historiador<\/strong><\/p>\n<p class=\"has-black-color has-text-color\">Su primera obra, <em>Stalin, una biograf\u00eda pol\u00edtica<\/em>, fue publicada en 1949, cuando el biografiado a\u00fan viv\u00eda y se hallaba en la c\u00faspide del poder de una URSS envuelta en los fragores de la guerra fr\u00eda. El <em>Stalin<\/em> fue, en su tiempo, objeto de una sonora pol\u00e9mica. Si para el <em>Daily Worker<\/em> \u2013\u00f3rgano del Partido Comunista de los EE.UU.\u2013 el libro era obra de un portavoz del gran capital y de la <em>City<\/em> de Londres; autores como B. Wolfe, D. Shub y F. Borkeneau sosten\u00edan que Deutscher ocultaba la verdad sobre Stalin, produciendo la m\u00e1s habilidosa apolog\u00eda de la pol\u00edtica exterior sovi\u00e9tica.<sup>6<\/sup><\/p>\n<p class=\"has-black-color has-text-color\">La antipat\u00eda que siente Deutscher por Stalin es evidente en el conjunto de la obra. El \u00abhombre de acero\u00bb era demasiado tosco intelectualmente, moralmente inescrupuloso y curiosamente provinciano (pese a ser el dirigente de un movimiento mundial) como para despertar la simpat\u00eda de un intelecto tan sofisticado y una personalidad tan cosmopolita y \u00e9ticamente \u00edntegra como la de Deutscher. Pero esta antipat\u00eda subjetiva interfiere muy poco dentro de la estructura m\u00e1s propiamente explicativa y anal\u00edtica del texto. Aunque los rasgos distintivos de Stalin como personalidad adquieren contornos n\u00edtidos a lo largo de la narraci\u00f3n \u2013e incidentalmente desempe\u00f1an un importante papel explicativo\u2013, el enfoque de Deutscher es contrario a considerar las acciones de las personalidades como la causa fundamental del desarrollo hist\u00f3rico. La constituci\u00f3n de una burocracia dictatorial con pretensiones totalitarias en la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica no es, desde su \u00f3ptica, reductible a \u2013ni explicable por\u2013 la figura de Stalin.<\/p>\n<p class=\"has-black-color has-text-color\">A pesar de sus no pocos m\u00e9ritos intr\u00ednsecos, esta biograf\u00eda inicial parece m\u00e1s bien un \u00abensayo general\u00bb de la obra maestra de Deutscher: los tres vol\u00famenes dedicados a la vida de Trotsky. No obstante, comparado con los kil\u00f3metros de mediocre material biogr\u00e1fico anti y pro-estalinista, el <em>Stalin<\/em> de Deutscher sobresale como una obra erudita, equilibrada en sus juicios y aguda en sus interpretaciones. As\u00ed y todo, si se la parangona con su trilog\u00eda sobre Trotsky, nos resulta extra\u00f1amente una obra menor.<\/p>\n<p class=\"has-black-color has-text-color\">En los tres vol\u00famenes dedicados a Trotsky, Deutscher alcanza las m\u00e1s altas cumbres de la producci\u00f3n biogr\u00e1fica. Este logro, sin embargo, no es el fruto de un proceso de maduraci\u00f3n intelectual. El Deutscher que escribi\u00f3 el <em>Stalin<\/em> era ya un escritor maduro y un investigador ampliamente familiarizado con sus fuentes. Lo que marca la diferencia es el propio objeto de estudio. Como alguna vez lo hiciera notar Edward Carr, \u201cTrotsky es el personaje ideal para una biograf\u00eda\u201d<sup>7<\/sup>. Pero esto no es solo, como sugiere Carr, porque Trotsky tuviera \u201cuna personalidad m\u00e1s acusada, m\u00e1s contradictoria, m\u00e1s compleja (\u2026) que las de sus camaradas rivales, en la gran empresa de la Revoluci\u00f3n Rusa\u201d<sup>8<\/sup>. Esto es cierto, pero lo que concede un <em>plus<\/em> a la vida de Trotsky es el car\u00e1cter tr\u00e1gico de su desarrollo, y su tr\u00e1gico final.<\/p>\n<p class=\"has-black-color has-text-color\">La singular vida de Trotsky da a esta trilog\u00eda todas las caracter\u00edsticas de una tragedia cl\u00e1sica. Deutscher era consciente de esto: \u201cLa pregunta que tiene un inter\u00e9s subyugante para el bi\u00f3grafo es: \u00bfen qu\u00e9 medida contribuy\u00f3 el propio Trotsky a su propia bancarrota? \u00bfEn qu\u00e9 medida se vio \u00e9l mismo obligado, por circunstancias cr\u00edticas y por su propio car\u00e1cter, a abrirle el camino a Stalin? La respuesta a estas preguntas revela la tragedia verdaderamente cl\u00e1sica de la vida de Trotsky, o m\u00e1s bien una reproducci\u00f3n de la tragedia cl\u00e1sica en los t\u00e9rminos seculares de la pol\u00edtica moderna\u2026\u201d<sup>9<\/sup>.<\/p>\n<p class=\"has-black-color has-text-color\">A diferencia del grueso de los bi\u00f3grafos \u2013que cuando brillan literariamente fracasan como historiadores, y cuando se adentran en la vida individual del biografiado culminan olvidando las determinaciones sociales\u2013 Deutscher posee, junto al genio literario, rigor erudito para analizar documentos, perspectiva hist\u00f3rica para valorar los hechos, y penetraci\u00f3n psicol\u00f3gica para comprender a las personas.<\/p>\n<p class=\"has-black-color has-text-color\">La simpat\u00eda que Deutscher siente por Trotsky es tan evidente como la antipat\u00eda que le provoca Stalin. Pero esta carga subjetiva se ve largamente compensada por el rigor documental y la implacable b\u00fasqueda de objetividad en la presentaci\u00f3n de los hechos. En sus p\u00e1ginas, tanto los cr\u00edticos como los apologistas de Trotsky podr\u00e1n hallar todo el material que deseen. La simpat\u00eda subjetiva realza la carga dram\u00e1tica y la belleza literaria del texto, sin menoscabar el rigor hist\u00f3rico de la reconstrucci\u00f3n. En un p\u00e1rrafo revelador, Deutscher sintetiza as\u00ed su abordaje de Trotsky: \u201cYo considero a Trotsky, ciertamente, como uno de los jefes revolucionarios m\u00e1s notables de todos los tiempos (\u2026). Pero no me propongo presentar aqu\u00ed la imagen glorificada de un hombre sin m\u00e1cula y sin tacha. Me he esforzado por mostrarlo tal cual fue, en su estatura y su fuerza verdaderas, pero con todas sus debilidades; he tratado de mostrar la potencia, la fecundidad y la originalidad extraordinarias de su mente, pero tambi\u00e9n su falibilidad (\u2026). Me he esforzado en todo lo posible por hacerle justicia al car\u00e1cter heroico de Trotsky (\u2026). Pero tambi\u00e9n lo he mostrado en sus muchos momentos de irresoluci\u00f3n e indecisi\u00f3n: describo al Tit\u00e1n batallador cuando vacila y titubea; y, ello no obstante, contin\u00faa avanzando al encuentro de su destino\u201d<sup>10<\/sup>.<\/p>\n<p class=\"has-black-color has-text-color\">La vida y la muerte de Trotsky poseen un innegable tinte tr\u00e1gico. Pero es a Deutscher a quien corresponde el m\u00e9rito de haber revelado los delgados hilos que unen el tr\u00e1gico final con las etapas m\u00e1s tempranas de su carrera. Las palabras con las que finaliza <em>El profeta desarmado <\/em>son una muestra elocuente de esto: \u201cCuando Trotsky inst\u00f3 ahora al partido bolchevique a \u2018sustituir\u2019 a las clases trabajadoras, no pens\u00f3, en medio de la precipitaci\u00f3n del trabajo y las controversias, en las siguientes fases del proceso, a\u00fan cuando \u00e9l mismo las hab\u00eda pronosticado hac\u00eda mucho tiempo (en 1903) con extra\u00f1a clarividencia. \u2018La organizaci\u00f3n partidaria sustituir\u00eda entonces al partido en su conjunto; entonces el Comit\u00e9 Central sustituir\u00eda a la organizaci\u00f3n; y finalmente un solo dictador sustituir\u00eda al Comit\u00e9 Central\u2019. El dictador aguardaba ya tras bastidores\u201d<sup>11<\/sup>.<\/p>\n<p class=\"has-black-color has-text-color\">Pero la tragedia de Trotsky no es s\u00f3lo personal: es una tragedia social. Y se comienza a vislumbrar poco despu\u00e9s de la insurrecci\u00f3n de octubre: \u201cLos bolcheviques hicieron su Revoluci\u00f3n de Octubre de 1917 con la convicci\u00f3n de que lo que ellos hab\u00edan iniciado era \u2018el salto de la humanidad del reino de la necesidad al reino de la libertad\u2019. Vieron al orden burgu\u00e9s disolvi\u00e9ndose y a la sociedad clasista derrumb\u00e1ndose en todo el mundo, no s\u00f3lo en Rusia. Creyeron que en todas partes los pueblos se rebelaban por fin contra su condici\u00f3n de juguetes de fuerzas productivas socialmente desorganizadas y contra la anarqu\u00eda de su propia existencia (\u2026) Cuando por fin alcanzaron la victoria, descubrieron que la Rusia revolucionaria se hab\u00eda excedido y se hallaba en el fondo de un pozo horrible. Ninguna otra naci\u00f3n hab\u00eda seguido su ejemplo revolucionario. Rodeada por un mundo hostil, o en el mejor de los casos indiferente, Rusia se hallaba sola, desangrada, hambrienta, aterida, consumida por las enfermedades y abrumada por el abatimiento\u201d<sup>12<\/sup>.<\/p>\n<p class=\"has-black-color has-text-color\">Pese a ello, hacia 1921 los bolcheviques consiguen afianzarse en el poder. Pero es en ese preciso momento cuando se hace patente que no podr\u00e1n cumplir las promesas revolucionarias. Cuatro a\u00f1os de guerra internacional y dos a\u00f1os de guerra civil hab\u00edan desmantelado la d\u00e9bil estructura industrial rusa. La clase obrera, base natural de la democracia proletaria y del poder bolchevique, pr\u00e1cticamente hab\u00eda desaparecido. El reparto de las tierras entre el campesinado hab\u00eda dado a los soviets el apoyo de los pobres del campo, pero ahora redundaba en un descenso de la producci\u00f3n agr\u00edcola, mientras que los campesinos \u2013una vez pasado el peligro del regreso de los terratenientes\u2013 comenzaron a mirar con indiferencia u hostilidad al poder urbano sovi\u00e9tico. Es en esta terrible encrucijada hist\u00f3rica cuando se comienza a perfilar la tragedia del hombre: \u201cEn la cumbre misma del poder, Trotsky, al igual que el protagonista de una tragedia cl\u00e1sica, dio un traspi\u00e9. Obr\u00f3 contra sus propios principios y pasando por alto un solemn\u00edsimo compromiso moral. Las circunstancias, las exigencias de la revoluci\u00f3n y su propio orgullo lo colocaron en este trance. En la situaci\u00f3n en que se hallaba, dif\u00edcilmente pod\u00eda evitarlo. Sus pasos fueron el resultado casi inevitable de todo lo que hab\u00eda hecho antes, y s\u00f3lo un paso separaba ahora lo sublime de lo siniestro: aun su negaci\u00f3n de los principios era dictada por los principios. Y, sin embargo, al obrar como lo hizo, destruy\u00f3 el terreno que pisaba\u201d<sup>13<\/sup>.<\/p>\n<p class=\"has-black-color has-text-color\">La carga tr\u00e1gica se ve realzada en el \u00faltimo tomo, dedicado a los \u00faltimos a\u00f1os de Trotsky. Y no solo por la sucesi\u00f3n de tragedias familiares y personales que culminan en el cobarde asesinato, sino fundamentalmente por la situaci\u00f3n pol\u00edtica verdaderamente tr\u00e1gica en la que se encuentra durante todos los a\u00f1os de su \u00faltimo exilio. Esa tragedia consiste en el conflicto entre la necesidad y la imposibilidad de la acci\u00f3n. Necesidad, porque ni su car\u00e1cter ni las circunstancias le permit\u00edan a Trotsky abstenerse de la lucha pol\u00edtica. Imposibilidad, porque su aislamiento f\u00edsico y el contexto internacional hac\u00edan infructuosos sus intentos por intervenir en la pol\u00edtica mundial o local. Ese mismo contexto \u2013el de los a\u00f1os 30\u2013 es el que llev\u00f3 a Deutscher a abandonar el combate pol\u00edtico directo, y a concentrar sus esfuerzos en la investigaci\u00f3n hist\u00f3rica. Es por eso que resulta especialmente reveladora la simpat\u00eda y la comprensi\u00f3n que muestra Deutscher ante la decisi\u00f3n de Trotsky de construir la Cuarta Internacional.<\/p>\n<p class=\"has-black-color has-text-color\">Si el \u00faltimo cap\u00edtulo del primer volumen lleva por t\u00edtulo \u201cDerrota en la victoria\u201d y rese\u00f1a el drama de los revolucionarios victoriosos que descubren amargamente que no pueden cumplir sus promesas y sus sue\u00f1os, el \u00faltimo cap\u00edtulo del \u00faltimo volumen se titula \u201cVictoria en la derrota\u201d y nos muestra los importantes elementos de victoria que se encuentran en el Trotsky aislado y derrotado. All\u00ed Deutscher expone sus ideas sobre los legados de Trotsky y Stalin: \u201c[a Trotsky] lo veo como la figura representativa del comunismo pre-estalinista y como el precursor del comunista post-estalinista. Empero, no me imagino que el futuro del comunismo reside en el trotskismo. Me inclino a pensar que el desarrollo hist\u00f3rico est\u00e1 rebasando tanto al estalinismo como al trotskismo y tiende a algo m\u00e1s amplio que cualquiera de los dos. Pero cada uno ser\u00e1 \u2018rebasado\u2019 probablemente de diferente manera. Lo que la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica y el comunismo toman de Stalin es, principalmente, sus logros pr\u00e1cticos (\u2026). En lo que toca a los m\u00e9todos de gobierno (\u2026) ideas y \u2018clima moral\u2019, el legado de la era de Stalin es peor que vac\u00edo; mientras m\u00e1s pronto se lo deseche, mejor. Pero precisamente en estos aspectos Trotsky tiene todav\u00eda mucho que ofrecer\u2026\u201d<sup>14<\/sup>.<\/p>\n<p class=\"has-black-color has-text-color\">\n<strong>Marxismo y literatura<\/strong><\/p>\n<p class=\"has-black-color has-text-color\">Las preocupaciones literarias son una constante en la obra de Deutscher. Esto se refleja en la manera exquisita que adopta su narraci\u00f3n, pero tambi\u00e9n en el abundante uso de obras y recursos literarios. La estancia de Trotsky en Noruega es comparada con la novela <em>El enemigo del pueblo<\/em>, de Ibsen; <em>Sal<\/em>, un cuento de Isaac Babel, es utilizado para ilustrar la compleja situaci\u00f3n de los jud\u00edos en la Rusia revolucionaria; la conflictiva relaci\u00f3n entre Oriente y Occidente es ilustrada con el poema <em>Los escitas<\/em>, de Blok. Estos ejemplos se podr\u00edan multiplicar f\u00e1cilmente. En la arquitectura de la obra de Deutscher, los aspectos literarios ocupan un importante papel. No son un mero complemento o adorno de la \u00abnarraci\u00f3n ver\u00eddica\u00bb. \u00c9l habr\u00eda mirado con una mueca ir\u00f3nica a quienes ven en el \u00abgiro ling\u00fc\u00edstico\u00bb y en el \u00abresurgir\u00bb de la \u00abhistoria narrativa\u00bb una amenaza para el marxismo. Sus libros realizan una asombrosa s\u00edntesis de narrativa hist\u00f3rica, compromiso pol\u00edtico y rigor explicativo. Esta s\u00edntesis es, por sus alcances, una verdadera rareza. Una somera comparaci\u00f3n con dos historiadores de primera fila \u2013E. P. Thompson y E. Carr\u2013 resulta especialmente pertinente.<\/p>\n<p class=\"has-black-color has-text-color\"><em>La formaci\u00f3n de la clase obrera en Inglaterra<\/em>, de Thompson, ha sido elogiada por sus v\u00edvidas recreaciones de la vida, las luchas, los pensamientos y los sentimientos de la clase obrera inglesa inicial. La fuerza literaria de ese texto dif\u00edcilmente sea superada. Pero el precio que Thompson paga por este logro es elevado. La contracara de la elocuencia con que son descritas las experiencias de los trabajadores es la ausencia de coordenadas objetivas con las que contrastar esas experiencias subjetivas. Al cabo de novecientas p\u00e1ginas, el lector no puede enterarse de datos tan elementales como la envergadura aproximada de la clase obrera o su proporci\u00f3n con respecto al resto de la poblaci\u00f3n. Este es un costo que no paga Deutscher. Sin aburrir con un exceso de cifras y estad\u00edsticas, oportunamente proporciona esclarecedores datos sobre la cantidad de miembros del partido bolchevique, el descenso de la producci\u00f3n rusa durante la guerra, los alcances de la colectivizaci\u00f3n, etc. La comparaci\u00f3n con Carr es igualmente ilustrativa. La lectura de los catorce tomos de la <em>Historia<\/em><em> de la Rusia sovi\u00e9tica<\/em> es una tarea fatigosa. El lector se sentir\u00e1 subyugado por la monumentalidad del conocimiento erudito de Carr; pero dif\u00edcilmente se sienta atra\u00eddo por una narrativa densa, incapaz de recrear las vivencias subjetivas de los sucesos que narra\u2026 algo que Deutscher consigue con maestr\u00eda.<\/p>\n<p class=\"has-black-color has-text-color\">La sensaci\u00f3n de vejaci\u00f3n y de esc\u00e1ndalo que desat\u00f3 la perspectiva narrativista de Hayden White en muchos historiadores marxistas y <em>annalistas, <\/em>con toda seguridad que no hubiera sido compartida por Deutscher, quien siempre fue m\u00e1s<\/p>\n<p class=\"has-black-color has-text-color\">\u00a0que consciente de la dimensi\u00f3n escritural y literaria de la historiograf\u00eda, y quien mucho antes de que se hablara de alg\u00fan <em>giro ling\u00fc\u00edstico<\/em>, pod\u00eda emplear recursos tan \u00abvanguardistas\u00bb como imaginar un di\u00e1logo entre el fantasma del zar Nicol\u00e1s y Stalin, o relatar la vida imaginaria de Vicente Adriano, un \u201cministro polr\u00fagaro\u201d<sup>15<\/sup>. Y a favor de Deutscher: las oscilaciones, ambig\u00fcedades e incluso contradicciones de White en torno al estatuto cient\u00edfico \u2013o no\u2013 de la historiograf\u00eda es dudoso que las hubiera reproducido: Deutscher siempre tuvo claro que la historiograf\u00eda ten\u00eda varias almas, y que el buen historiador deb\u00eda cultivarlas a todas.<\/p>\n<p class=\"has-black-color has-text-color\">\n<strong>El legado de Isaac Deutscher<\/strong><\/p>\n<p class=\"has-black-color has-text-color\">Hasta el d\u00eda de su muerte, permaneci\u00f3 leal al socialismo, aunque intransigentemente cr\u00edtico con las dictaduras que hablaban en su nombre. En sus \u00faltimos a\u00f1os, se mostr\u00f3 esc\u00e9ptico respecto a las posibilidades de una revoluci\u00f3n pol\u00edtica desde abajo en la URSS, aunque cre\u00eda que la l\u00f3gica del desarrollo obligar\u00eda tarde o temprano a que la \u00e9lite dirigente iniciara una reforma por arriba. En esto disent\u00eda con Trotsky y sus seguidores, quienes esperaban alzamientos de los trabajadores. No dispongo aqu\u00ed de espacio para evaluar la perspectiva deutscheriana de la revoluci\u00f3n y el socialismo. Baste con decir que combin\u00f3 optimismo hist\u00f3rico a largo plazo con una gran serenidad para afrontar los descalabros inmediatos. En uno de sus \u00faltimos escritos explor\u00f3 sin hesitaci\u00f3n, incluso, la posibilidad de una restauraci\u00f3n capitalista.<\/p>\n<p class=\"has-black-color has-text-color\">Transcurrido ya m\u00e1s de medio siglo desde su muerte, en un contexto internacional de desconcierto generalizado en las izquierdas, la lectura de Deutscher parece, m\u00e1s que recomendable, sencillamente imperiosa. Como dijera Anderson, en \u00e9l hab\u00eda algo de ol\u00edmpica serenidad, algo de iconoclasta visionario, algo de astuto pol\u00edtico\u2026 La cultura de izquierdas necesita de todos y cada uno de estos rasgos.<\/p>\n<p class=\"has-text-align-right has-black-color has-text-color\"><strong>Ariel Petruccelli<\/strong><\/p>\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-small-font-size\">\n<strong>NOTAS<\/strong><\/p>\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-small-font-size\"><sup>1<\/sup> P. Anderson, <em>Teor\u00eda, pol\u00edtica e historia<\/em>, M\u00e9xico, Siglo XXI, 1985, p. 171.<br \/>\n<sup>2<\/sup> P. Anderson, \u201cEl legado de Isaac Deutscher\u201d, en <em>Campos de batalla<\/em>, Barcelona, Anagrama, 1998.<br \/>\n<sup>3<\/sup> I. Deutscher, <em>El marxismo de nuestro tiempo<\/em>, M\u00e9xico, Era, 1975, p. 168.<br \/>\n<sup>4<\/sup> <em>Ibid.<\/em>, pp. 185-186.<br \/>\n<sup>5<\/sup> I. Deutscher, <em>Trotsky, el profeta desterrado<\/em>, M\u00e9xico, Era, 1988 (1963), p. 380. Los pasajes entrecomillados son citas del documento polaco.<br \/>\n<sup>6<\/sup> I. Deutscher, <em>Stalin<\/em>, M\u00e9xico, Era, 1988 (1949), p. 11.<br \/>\n<sup>7<\/sup> E. Carr, \u201cLa tragedia de Trotsky\u201d, <em>1917: Antes y despu\u00e9s<\/em>, Barcelona, Anagrama, 1969, p. 160.<br \/>\n<sup>8<\/sup> <em>Ibid.<\/em>, p. 159.<br \/>\n<sup>9<\/sup> I. Deutscher, <em>Trotsky, el profeta armado<\/em>, M\u00e9xico, Era, 1987 (1953), p. 11.<br \/>\n<sup>10<\/sup> I. Deutscher, <em>Trotsky, el profeta desarmado<\/em>, M\u00e9xico, Era, 1989 (1955), p. 12.<br \/>\n<sup>11<\/sup> I. Deutscher, <em>Trotsky, el profeta armado<\/em>, ob. cit., p. 477.<br \/>\n<sup>12<\/sup> I. Deutscher, <em>Trotsky, el profeta desarmado,<\/em> ob. cit., p. 16.<br \/>\n<sup>13<\/sup> I. Deutscher, <em>Trotsky, el profeta desarmado<\/em>, ob. cit., p. 445.<br \/>\n<sup>14<\/sup> I. Deutscher, <em>Trotsky, el profeta desterrado<\/em>, ob. cit., pp. 11-12.<br \/>\n<sup>15<\/sup> Ver, <em>Stalin, <\/em>ob. cit., pp. 347-48, y tambi\u00e9n \u201cLa tr\u00e1gica muerte de un ministro polr\u00fagaro\u201d, en I. Deutscher, <em>Iron\u00edas de la historia<\/em>, Madrid, Pen\u00ednsula, 1969. \u201cPolrugaria\u201d (contracci\u00f3n entre los top\u00f3nimos \u00abPolonia\u00bb, \u00abRumania\u00bb y \u00abBulgaria\u00bb) es el nombre que Deutscher le pone a un pa\u00eds sat\u00e9lite de la URSS que \u00e9l imagina en clave ficcional.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Ariel Petruccelli Nota.\u2014 El presente texto de nuestro compa\u00f1ero Ariel Petruccelli sobre el gran historiador de izquierda polaco, que viene a enriquecer nuestra secci\u00f3n Kraken de semblanzas y obituarios, es una versi\u00f3n ligeramente modificada de un viejo art\u00edculo suyo publicado all\u00e1 por 2008 en el n\u00famero 5 de la revista Nuevo Topo, bajo el [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":3772,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","enabled":false},"version":2}},"categories":[2],"tags":[],"class_list":["post-3771","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-blog"],"jetpack_publicize_connections":[],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v23.4 - 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