{"id":3902,"date":"2023-08-08T17:40:21","date_gmt":"2023-08-08T17:40:21","guid":{"rendered":"http:\/\/uninomadasur.net\/?p=3902"},"modified":"2023-08-08T17:40:21","modified_gmt":"2023-08-08T17:40:21","slug":"sobre-initiation-a-la-philosophie-pour-les-non-philosophes-de-louis-althusser","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/uninomadasur.net\/?p=3902","title":{"rendered":"Sobre Initiation \u00e0 la philosophie pour les non-philosophes, de Louis Althusser"},"content":{"rendered":"<p>por Juan Domingo S\u00e1nchez Estop<\/p>\n<p>Sobre <em>Initiation \u00e0 la philosophie pour les non-philosophes<\/em>, de Louis Althusser (Louis Althusser, <em>Initiation \u00e0 la philosophie pour les non-philosophes<\/em>, texto establecido y anotado por G.M. Goshgarian, prefacio de Guillaume Sibertin-Blanc, Par\u00eds, PUF, 2014)<\/p>\n<p>1.<\/p>\n<p>Muy a menudo nos encontramos en los escritos de Louis Althusser, en diferentes \u00e9pocas, la expresi\u00f3n \u201cautor sin obra\u201d. Aparece en particular en la Introducci\u00f3n a la <em>Initiation \u00e0 la philosophie pour les nonphilosophes<\/em>, ese libro de finales de los a\u00f1os 70, casi terminado, pero hasta hace muy poco in\u00e9dito, que las Presses universitaires de France (PUF) han publicado recientemente. La secuencia \u201cautor sin obra\u201d debe ponerse en relaci\u00f3n con otra serie de significantes que surgen del campo sem\u00e1ntico \u2013tan caro a Althusser- del \u201cresto\u201d, del \u201cdesecho\u201d o del \u201cresiduo\u201d. Este campo de significantes se inscribe a su vez en el rechazo por la teor\u00eda de Althusser de cualquier forma de teleolog\u00eda. A este respecto, cabe se\u00f1alar en Louis\u00a0Althusser dos rechazos de la teleolog\u00eda: un rechazo absoluto, o spinozista, que niega los fines en nombre del car\u00e1cter absoluto de la potencia, ya sea de Dios o\u00a0del modo finito (el \u201cDeus quatenus&#8230;\u201d). Y un rechazo relativo, malebranchiano, que se opone a la teleolog\u00eda invocando el car\u00e1cter simplemente ocasional de las\u00a0causas de este mundo en comparaci\u00f3n con la verdadera causa que s\u00f3lo podr\u00eda ser divina. El desecho, en este segundo caso, ser\u00eda el conjunto de las ocasiones perdidas, el conjunto de las causas posibles que han quedado sin efecto. As\u00ed, hay dos rechazos diferentes de la teleolog\u00eda en nombre de una causa absoluta: sea inmanente (spinozista) o ausente (malebranchiana).<\/p>\n<p>Malebranche, rele\u00eddo por Althusser, incluye entre esas ocasiones perdidas todos los fen\u00f3menos que escapan al principio de raz\u00f3n finalista, como la lluvia que cae en el mar o en la arena(1). Se trata, pues, de entes que no producir\u00edan efectos o que estar\u00edan privados de producir el efecto que les ser\u00eda propio. Como lo dir\u00e1 Althusser en la <em>Initiation<\/em>, lo propio de la filosof\u00eda materialista es \u201cafirmar que existen en el mundo muchas cosas que no tienen ning\u00fan sentido y que no sirven para nada, [&#8230;] que hay p\u00e9rdidas absolutas (que nunca son compensadas), derrotas inapelables, acontecimientos sin ning\u00fan sentido ni continuidad, empresas e incluso civilizaciones enteras que abortan y se pierden en la nada de la historia, sin dejar en ella ninguna traza, como esos grandes r\u00edos que desaparecen en las arenas del desierto\u201d(2). Suceder\u00eda lo mismo, seg\u00fan Althusser, con el autor \u201csin obra\u201d.<\/p>\n<p>2.<\/p>\n<p>Uno puede preguntarse, por otra parte, qu\u00e9 podr\u00eda ser \u201cun autor sin obra\u201d, ya que los dos elementos del binomio constituido por la obra y su autor, el autor y su obra, parecen inseparables. Un autor sin obra ser\u00eda o aqu\u00e9l cuya producci\u00f3n simplemente no existe o un autor cuyas obras no ser\u00edan \u201csuyas\u201d, al no ser sino efecto de condiciones de existencia y de producci\u00f3n radicalmente exteriores. Queda a\u00fan un tercer caso posible, el del autor cuyas obras han desaparecido, destruidas por el mismo autor o por sus enemigos, o simplemente olvidadas, enterradas por los siglos, entregadas a la \u201ccr\u00edtica roedora de los ratones\u201d seg\u00fan la expresi\u00f3n de Marx y Engels. Este \u00faltimo caso es frecuente en la historia del materialismo, esa tendencia filos\u00f3fica esencialmente a contra-corriente y subterr\u00e1nea. Conocemos los casos de Dem\u00f3crito y de Epicuro: la obra que de ellos nos ha llegado est\u00e1 formada s\u00f3lo por peque\u00f1os fragmentos y el resto ha corrido la suerte de las gotas de lluvia ca\u00eddas al mar. Ese es probablemente tambi\u00e9n, al menos parcialmente, el caso de Louis Althusser, que evocando la suerte tr\u00e1gica de su amigo Jacques Martin (3), nos habla tambi\u00e9n de s\u00ed mismo cuando evoca la figura melanc\u00f3lica del fil\u00f3sofo sin obra. Pero esta \u00faltima interpretaci\u00f3n, en lo que ata\u00f1e a Althusser, no debe concebirse excluyendo las otras dos que se han mencionado: la \u201cim-propiedad\u201d de la obra, que reconoce el cr\u00edtico implacable de las nociones de sujeto y de autor que es Althusser, se unir\u00eda en su caso a los proyectos de obras que jam\u00e1s realiz\u00f3 o a las grandes obras probablemente existentes de las que no encontramos traza, tal vez tambi\u00e9n a la gran cantidad de obras in\u00e9ditas que todav\u00eda se encuentran en los fondos Althusser del IMEC.<\/p>\n<p>3.<\/p>\n<p>La <em>Initiation \u00e0 la philosophie pour les non-philosophes <\/em>es un objeto extra\u00f1o. El lector familiarizado con la obra de Louis Althusser se sorprende al tener entre sus manos el primer verdadero libro escrito por Louis Althusser \u2013en todo caso el primero que ha sido publicado-, porque el resto de sus obras son ensayos de formato bastante reducido, como los dedicados a Montesquieu o a Rousseau, art\u00edculos o textos dispersos a veces reunidos en libros recopilatorios como <em>Pour Marx<\/em>, <em>Positions <\/em>o <em>\u00c9lements d\u2019autocritique<\/em>, intervenciones en seminarios publicadas junto a las de otros participantes, como en <em>Lire Le Capital<\/em>, o cursos redactados o que, simplemente, permanecen como notas para una redacci\u00f3n posterior. Estamos, pues, frente al primer \u201cverdadero\u201d libro de Althusser concebido como tal que se haya publicado. El que este libro no fuera publicado por Althusser pese a lo acabado del manuscrito, es un bastante comprensible motivo de sorpresa para su editor, G.M. Goshgarian (4), el m\u00e1s exacto traductor al ingl\u00e9s de las obras de Althusser. Esta sorpresa debe ser contextualizada y relativizada. Althusser omiti\u00f3 voluntariamente publicar bastantes de sus textos. La simple consulta del\u00a0cat\u00e1logo del fondo Althusser del IMEC conservado en la abad\u00eda de Ardennes permite, en efecto, constatar la existencia de varios \u201cverdaderos\u201d libros a\u00fan in\u00e9ditos.<\/p>\n<p>A menudo los textos no fueron publicados por Althusser \u2013como ocurre con otro gran libro casi terminado, <em>Les Vaches Noires<\/em>&#8211; por motivos relativos a la coyuntura pol\u00edtica general o debido a la coyuntura interna del PCF; otros, por motivos m\u00e1s bien relacionados con la \u201ccoyuntura filos\u00f3fica\u201d en sentido estricto (5). Podr\u00edamos considerar la no publicaci\u00f3n de la <em>Initiation <\/em>por parte de Althusser como un indicativo de la profunda crisis que atraviesa el marxismo \u2013y la propia problem\u00e1tica althusseriana- a finales de los a\u00f1os 70, de la que este libro ser\u00eda, a nuestro juicio, s\u00edntoma. En contraste con la relativa seguridad que atestiguan los primeros grandes textos del althusserianismo como <em>Pour Marx<\/em>, <em>Lire Le Capital <\/em>o la <em>R\u00e9ponse \u00e0 John Lewis<\/em>, en la <em>Initiation<\/em>, la crisis del marxismo est\u00e1 presente y activa. Las numerosas alusiones del texto a una eventual \u201c\u00faltima oportunidad\u201d de salvar el marxismo, ese encuentro entre la obra de Marx y el movimiento obrero que ha producido tan extraordinarios efectos pol\u00edticos y te\u00f3ricos, pero cuya potencia se ha desvanecido despu\u00e9s del \u201cpost-Stalinismo\u201d de principios de los a\u00f1os 60 y, m\u00e1s a\u00fan tras el \u201cpost-68\u201d, presagian ya otros textos de nuestro autor de esa misma \u00e9poca y que estar\u00e1n en ruptura abierta con la l\u00ednea del PCF, como <em>Ce qui ne peut plus durer dans le parti communiste (1978) o la comunicaci\u00f3n Enfin la crise du marxisme en el coloquio de Venecia de 1977.<\/em><\/p>\n<p>4.<\/p>\n<p>La <em>Initiation<\/em>, por su t\u00edtulo y por ciertos aspectos de su modo de exposici\u00f3n, podr\u00eda tener la apariencia tranquilizadora de un manual, una especie de resumen en forma \u201cpopular\u201d de los a\u00f1os gloriosos del marxismo confirmado por el \u201cretorno a Marx\u201d. Es cierto que Althusser y su c\u00edrculo concibieron muchas veces el proyecto de un manual de marxismo o de filosof\u00eda marxista que nunca culminaron verdaderamente. Estaba en marcha un proyecto as\u00ed dirigido a un p\u00fablico cubano, pero nunca lleg\u00f3 a realizarse. Sin embargo, es en el c\u00edrculo althusseriano latinoamericano donde apareci\u00f3 ese verdadero \u201cmanual\u201d de marxismo althusseriano que constituyen <em>Los conceptos elementales del materialismo hist\u00f3rico <\/em>de Marta Harnecker. No se trata de un manual de filosof\u00eda marxista, pero\u00a0contiene, fiel a su inspiraci\u00f3n althusseriana, adem\u00e1s de conceptos y proposiciones del materialismo hist\u00f3rico, las tesis del \u201cmaterialismo dial\u00e9ctico\u201d que abren paso a esta teor\u00eda de la historia.<\/p>\n<p>La <em>Initiation <\/em>se situar\u00e1, sin embargo, de forma muy clara, en el \u00e1mbito de la filosof\u00eda, que en ella se declina, a lo largo del texto como filosof\u00eda en general, filosof\u00eda materialista y filosof\u00eda marxista. Sin embargo, en el conjunto del libro, se percibe la coexistencia de dos niveles de lenguaje: el viejo \u201clenguaje oficial\u201d del marxismo del Partido y otro discurso que lo trabaja desde el interior y lo transforma en algo totalmente distinto. En efecto, el \u201cretorno a Marx\u201d invocado por Althusser no es un retorno filol\u00f3gico a los textos marxianos. Althusser no ha sido nunca un \u201cmarx\u00f3logo\u201d. Si hay retorno, es el \u201cretorno\u201d filos\u00f3fico a algunas tesis de Marx y de Engels que tienen un valor estrat\u00e9gico y que ser\u00e1n reinterpretadas o desviadas (en un sentido casi debordiano) por Louis Althusser. Pero esas tesis se expresan en los principales significantes del \u201cmarxismo\u201d de la Segunda y la Tercera internacionales, sobre todo, del stalinismo o del zhdanovismo: el \u201cprimado de la pr\u00e1ctica\u201d, es decir, de \u201cla pol\u00edtica\u201d sobre \u201cla teor\u00eda\u201d, la \u201cdeterminaci\u00f3n en \u00faltima instancia por la econom\u00eda\u201d, el papel dirigente y unificador del Partido, etc. Todo est\u00e1 ah\u00ed o, al menos, parece estar ah\u00ed. Pero todo es uniformemente subvertido por desplazamientos y deslizamientos de esos significantes que acaban por querer decir algo completamente distinto a lo que cabr\u00eda esperar. Lo que Raymond Aron, en su cr\u00edtica mordaz a Althusser, hab\u00eda denominado \u201cmarxismo imaginario\u201d(6) se convierte en el texto de la <em>Initiation <\/em>en un verdadero \u201cstalinismo imaginario\u201d en el que, por debajo del texto staliniano, acontece un \u201cretorno\u201d a las tesis marxistas o, m\u00e1s simplemente, materialistas, cuando no la simple producci\u00f3n de estas.<\/p>\n<p>El m\u00e9todo de Althusser, como en muchos otros lugares de su obra, recuerda aqu\u00ed al de Spinoza, que consiste en una infiltraci\u00f3n en el lenguaje del adversario te\u00f3rico que, respetando sus t\u00e9rminos, consigue desarbolarlo por completo. Es lo que hace Spinoza en la <em>\u00c9tica <\/em>con la filosof\u00eda cartesiana y el conjunto de la tradici\u00f3n metaf\u00edsica occidental, pero tambi\u00e9n, de forma mucho m\u00e1s abierta, en el <em>Tratado teol\u00f3gico-pol\u00edtico <\/em>con el texto de la Escritura. Una t\u00e9cnica de la \u201cimpostura\u201d o del \u201cmarranismo\u201d filos\u00f3fico est\u00e1 en funcionamiento en Althusser. Pero esta t\u00e9cnica no es un arte de la mentira sino un m\u00e9todo de producci\u00f3n de verdades desde el interior mismo de la ideolog\u00eda. En esas condiciones, por tanto, la <em>Initiation <\/em>no puede ser un manual: un manual se construye en el orden apacible de las ideas de una doctrina acabada, mientras que en el libro de Althusser nos encontramos frente a un orden totalmente distinto, el orden de la invenci\u00f3n pol\u00e9mica, de la infiltraci\u00f3n y de la ocupaci\u00f3n del terreno enemigo, que no se limita al simple an\u00e1lisis, sino que lleva el antagonismo al seno mismo de la teor\u00eda.<\/p>\n<p>5.<\/p>\n<p>Si la <em>Initiation<\/em>, totalmente atravesada por esta tensi\u00f3n, que intentaremos ilustrar con algunos ejemplos, no puede ser un manual, sigue siendo pese a todo una <em>Iniciaci\u00f3n<\/em>, en otro sentido del t\u00e9rmino, sin embargo, que ya nada tiene que ver con la simple \u201cintroducci\u00f3n\u201d pero que tiene algo de rito inici\u00e1tico, de esa particular pr\u00e1ctica que desde el <em>Protr\u00e9ptico <\/em>de Arist\u00f3teles a las <em>Meditaciones <\/em>cartesianas o al <em>Tratado de la reforma del entendimiento <\/em>de Spinoza, condiciona y posibilita el ingreso en la filosof\u00eda. Si el objetivo declarado \u2013y muy modesto- del libro es contribuir a que los no-fil\u00f3sofos puedan \u201chacerse una idea de lo que es la filosof\u00eda\u201d, los medios movilizados para la realizaci\u00f3n de ese objetivo son numerosos y, en buena parte, inesperados. Una iniciaci\u00f3n a la filosof\u00eda es tan dif\u00edcil -\u00a1para resultar inmediatamente tan simple!- como toda iniciaci\u00f3n: \u201cbasta\u201d, en efecto, abandonar el mundo en el que cada cual se reconoce para pasar a otro orden de realidad. Y sin embargo no hay nada m\u00edstico en este spinozista y este maquiaveliano que es Louis Althusser. Al final del periplo inici\u00e1tico encontraremos el mismo mundo que ten\u00edamos al principio, pero lo veremos, una vez iniciados \u201cen\u201d la filosof\u00eda, desde otro punto de vista, desde una forma de abstracci\u00f3n m\u00e1s completa, m\u00e1s concreta.<\/p>\n<p>La <em>Initiation <\/em>se dirige a los no-fil\u00f3sofos. Se trata, para hablar de la filosof\u00eda, de tomar el punto de vista de ese exterior \u2013que resultar\u00e1 constitutivo- del discurso filos\u00f3fico que son las \u201cfilosof\u00edas espont\u00e1neas\u201d(7) de la gente que se ocupa de cosas totalmente distintas de la filosof\u00eda, sobre todo, el punto de vista de los que parecen estar m\u00e1s alejados de ella, los trabajadores. El gesto de Althusser recuerda aqu\u00ed al de Maquiavelo, que, para hablar del Pr\u00edncipe, toma el punto de vista del pueblo a fin de no incurrir en mistificaciones y acercarse lo m\u00e1s cerca posible de la \u201c<em>verit\u00e0 effettuale<\/em>\u201d. \u00a0Nadie puede abrordad la filosof\u00eda \u201cdesde una posici\u00f3n materialista\u201d sino desde el exterior. Rechazando toda concepci\u00f3n de la filosof\u00eda que reconociera a esta cualquier pretensi\u00f3n de subsumir la diversidad de las realidades y de las pr\u00e1cticas bajo principios universales, negando a la filosof\u00eda \u2013como al sujeto, sea este fil\u00f3sofo o no lo sea- toda \u201crica\u201d intencionalidad y toda intencionalidad \u201coriginaria\u201d, Althusser intentar\u00e1 comprender qu\u00e9 es la filosof\u00eda \u201cdesde el exterior\u201d. La filosof\u00eda no es la reina de las ciencias ni de las pr\u00e1cticas, ni tampoco su sierva, sino una pr\u00e1ctica particular en \u201cla teor\u00eda\u201d que se encontrar\u00e1 sobredeterminada por todas las dem\u00e1s pr\u00e1cticas y los dem\u00e1s \u00e1mbitos de realidad, incluso los que, con arrogancia, finge dominar. A trav\u00e9s de esas realidades y esas pr\u00e1cticas que constituyen lo que Althusser llama \u201cla no-filosof\u00eda\u201d, y que son sistem\u00e1ticamente ignoradas por las filosof\u00edas idealistas (la materia, el trabajo, el cuerpo, la mujer, el ni\u00f1o, la locura, los prisioneros, el poder de Estado, la lucha de clases, la guerra&#8230;) Althusser invita al no-fil\u00f3sofo a realizar un largo rodeo. Ese rodeo recuerda el periplo plat\u00f3nico o hegeliano, con la diferencia de que para nuestro autor tiene por base una teor\u00eda materialista de la historia que pone siempre de relieve la exterioridad\u00a0del recorrido respecto de un supuesto origen o de un sujeto fundador. Ese recorrido \u201cexterior\u201d es indispensable para quien quiere ir m\u00e1s all\u00e1 de una\u00a0concepci\u00f3n abstracta de la filosof\u00eda. Sin ese periplo, sin ese estudio de las diferentes instancias y pr\u00e1cticas que constituyen las condiciones mismas de existencia de la filosof\u00eda, es grande el riesgo de que, por ir demasiado r\u00e1pido, se pase de una filosof\u00eda espont\u00e1nea cualquiera o, lo que es lo mismo, de la ideolog\u00eda, a las posiciones idealistas cuya actividad pretende dar sentido y coherencia a la ideolog\u00eda. Grande ser\u00eda el riesgo de que la abstracci\u00f3n vulgar alimentara as\u00ed la abstracci\u00f3n \u201csabia\u201d que le da coherencia ideol\u00f3gica a aquella, en el c\u00edrculo de reconocimiento especular que caracteriza a la filosof\u00eda idealista.<\/p>\n<p>6.<\/p>\n<p>A trav\u00e9s de la religi\u00f3n, las dem\u00e1s ideolog\u00edas y las distintas pr\u00e1cticas, ya sean productivas o discursivas, pasar\u00e1 el recorrido inici\u00e1tico de esta \u201cno-introducci\u00f3n\u201d que no conduce al interior de la filosof\u00eda (en el sentido de una <em>eisagog\u00e9 <\/em>cl\u00e1sica) sino que lleva siempre hacia un exterior como hacia su espacio constitutivo. Este exterior constituido por pr\u00e1cticas que dan cuerpo y carne a la condici\u00f3n humana, ser\u00e1 considerado bajo la perspectiva de la producci\u00f3n (<em>sub quadam specie productionis<\/em>&#8230;), sirviendo aqu\u00ed la producci\u00f3n de matriz al conjunto de las dem\u00e1s pr\u00e1cticas. La producci\u00f3n (<em>poiesis <\/em>en sentido aristot\u00e9lico) no se opondr\u00e1 en este contexto a la <em>praxis <\/em>como un otro sino como uno de los polos de un continuo en permanente tensi\u00f3n. La mayor parte de las pr\u00e1cticas examinadas se considera desde el punto de vista de la producci\u00f3n como un proceso resultante de la conjunci\u00f3n de una materia prima, una fuerza de trabajo y un conjunto de instrumentos, como la acci\u00f3n que realiza un agente sobre una materia exterior mediante instrumentos que constitu\u00eda la <em>poiesis <\/em>aristot\u00e9lica. Sin embargo, en lo que ata\u00f1e a la ideolog\u00eda, la ciencia o la pol\u00edtica, o a la propia filosof\u00eda, Althusser debe reconocer que <em>poiesis <\/em>y <em>praxis <\/em>no podr\u00edan diferenciarse, puesto que el agente\u00a0y la materia coinciden y, como dice Arist\u00f3teles, para ilustrar la praxis com\u00fan con un ejemplo convertido en cl\u00e1sico, \u201cel m\u00e9dico se cura a s\u00ed mismo\u201d.<\/p>\n<p>Entre todas esas pr\u00e1cticas, dos ser\u00e1n determinantes en relaci\u00f3n a la filosof\u00eda: la pr\u00e1ctica cient\u00edfica y la pr\u00e1ctica pol\u00edtica. Se trata de dos pr\u00e1cticas que, seg\u00fan la corriente mayoritaria de la filosof\u00eda, ser\u00edan opuestas: la neutralidad de las ciencias -y la filosof\u00eda se aparentar\u00eda a ellas- parece incompatible con el compromiso pol\u00edtico. El mismo Plat\u00f3n explic\u00f3 en la <em>Carta VII <\/em>c\u00f3mo debi\u00f3 abandonar toda preocupaci\u00f3n pol\u00edtica para dedicarse a la filosof\u00eda. Pero, para Althusser, la ciencia no nace de la nada sino siempre en el seno de un espacio ideol\u00f3gico saturado por relaciones de poder, saturado en concreto por la ideolog\u00eda, y al principio del todo, por la ideolog\u00eda religiosa que, en la <em>Initiation<\/em>, merece un cap\u00edtulo en exclusiva en su calidad de primera gran ideolog\u00eda, de esa ideolog\u00eda \u201cque siempre ha existido, incluso en las primeras sociedades comunitarias llamadas \u2018primitivas\u2019\u201d(8). La ciencia naciente necesit\u00f3 ganar y mantener su posici\u00f3n frente a la religi\u00f3n que dominaba los esp\u00edritus. Como el spinozista que es, Althusser reconoce en la geometr\u00eda matem\u00e1tica de los griegos esta irrupci\u00f3n de un nuevo discurso sin el que el delirio teleol\u00f3gico habr\u00eda reinado sin oposici\u00f3n(9). Esa irrupci\u00f3n no se realiz\u00f3 sin dificultad y exigi\u00f3 un verdadero combate en nombre de la ciencia y de su pr\u00e1ctica libre. Pero el combate\u00a0por la ciencia es un combate en la ideolog\u00eda, no se trata de un efecto simple e inmediato del discurso cient\u00edfico como podr\u00eda pensar el lector poco advertido del\u00a0texto de Spinoza. El combate por el que la ciencia conquista su lugar en el orden de los discursos no es de orden cient\u00edfico, porque la ciencia no combate: no produce tesis (tomas de posici\u00f3n) sino conceptos y demostraciones. Los primeros cient\u00edficos, los que produjeron la matem\u00e1tica griega, fueron as\u00ed tambi\u00e9n fil\u00f3sofos, como Tales o Pit\u00e1goras, en la medida en que deb\u00edan mediante otro acto que no depend\u00eda de la ciencia, abrir el campo de la pr\u00e1ctica cient\u00edfica y mantenerlo abierto.<\/p>\n<ol start=\"7\">\n<li><\/li>\n<\/ol>\n<p>La pr\u00e1ctica cient\u00edfica, tal como se concibe desde el materialismo, es un proceso de producci\u00f3n que implica desde su inicio \u201cuna materia prima dada, una fuerza de trabajo definida y los instrumentos de producci\u00f3n existentes\u201d(10). La materia prima de la ciencia ser\u00e1 as\u00ed \u201cuna mezcla de objetos materiales y de representaciones no cient\u00edficas seg\u00fan el grado de desarrollo de la ciencia\u201d. La pr\u00e1ctica cient\u00edfica trabaja pues sobre una situaci\u00f3n que, al menos en parte, pertenece a las representaciones ideol\u00f3gicas en vigor, las cuales, junto con los resultados adquiridos de la ciencia -cuando \u00e9sta existe- y ciertos instrumentos de trabajo o de medida, servir\u00e1n de base a un proceso de transformaci\u00f3n. Dado que esos elementos de base est\u00e1n todos sacados de su contexto \u201cnatural\u201d o social, constituyen un primer nivel de abstracciones o generalidades (Generalidades I) que ser\u00e1n trabajadas por las hip\u00f3tesis y los instrumentos de un segundo nivel (Generalidades II) para producir resultados en t\u00e9rminos de conocimientos nuevos (Generalidades III). Hay que se\u00f1alar que en todo ese proceso todo sucede\u00a0al nivel de la abstracci\u00f3n incluso cuando la pr\u00e1ctica cient\u00edfica, en su pr\u00e1ctica experimental, \u201ctoca\u201d a los objetos, puesto que siempre lo hace mediante instrumentos de observaci\u00f3n que, seg\u00fan la expresi\u00f3n de Bachelard, son \u00fanicamente \u201cteor\u00edas materializadas\u201d. En la transformaci\u00f3n de esta materia prima en nuevos conocimientos, el \u201cinvestigador\u201d no es un origen, pues toda su pr\u00e1ctica se inscribe en un proceso que \u00e9l no determina. La pr\u00e1ctica cient\u00edfica es, as\u00ed, un \u201cproceso sin sujeto\u201d, no porque pueda hacerse sin un agente sino porque es el proceso el que determina al agente y no a la inversa. En \u00faltimo t\u00e9rmino, esta pr\u00e1ctica cient\u00edfica es una pr\u00e1ctica de la ciencia sobre s\u00ed misma, un proceso inmanente a la ciencia misma, no en tanto que teor\u00eda abstracta sino como pr\u00e1ctica social.<\/p>\n<p>Todo esto no es nuevo en la obra de Althusser, puesto que estas tesis hab\u00edan sido ya producidas en <em>Pour Marx <\/em>y en <em>Philosophie et philosophie spontan\u00e9e des savants<\/em>. Lo que es nuevo, en cambio, es la toma en consideraci\u00f3n del papel determinante de la ideolog\u00eda, ya sea como materia prima de la pr\u00e1ctica cient\u00edfica\u00a0o en el nivel de los resultados, de los \u201cnuevos conocimientos\u201d. No hay, ni siquiera en la ciencia, verdad libre de ideolog\u00eda: el corte ciencia-ideolog\u00eda que hab\u00eda caracterizado la fase teoricista de Althusser ni es n\u00edtido ni es irreversible. En efecto, si puede haber algo nuevo en la ciencia pese a que s\u00f3lo trabaja sobre s\u00ed misma, es porque \u201ctrabaja sobre un objeto contradictorio, puesto que la teor\u00eda que trabaja sobre s\u00ed, en el l\u00edmite, no trabaja sobre una teor\u00eda que habr\u00eda eliminado\u00a0de s\u00ed toda contradicci\u00f3n, es decir, que habr\u00eda logrado el conocimiento \u00faltimo de su objeto. Al contrario, es una teor\u00eda inacabada que trabaja sobre su propia incomplitud y que, de ese juego, de esa distancia, de esa contradicci\u00f3n, obtiene con qu\u00e9 ir m\u00e1s lejos, con qu\u00e9 sobrepasar el nivel del conocimiento alcanzado, esto es, con qu\u00e9 desarrollarse\u201d(11). En la misma ciencia hay siempre impureza. Hasta tal punto se inscribe la pr\u00e1ctica cient\u00edfica en un contexto social general necesariamente dominado por la ideolog\u00eda.<\/p>\n<p>Se reconocer\u00e1 que la ciencia es lo que se juega en un combate permanente entre posiciones filos\u00f3ficas que influyen sobre lo que Althusser, llevando a\u00fan m\u00e1s lejos la met\u00e1fora de la producci\u00f3n, llamar\u00e1 \u201clas relaciones filos\u00f3ficas de producci\u00f3n te\u00f3rica\u201d. La ciencia, desgajada parcialmente de la ideolog\u00eda por su propia pr\u00e1ctica, est\u00e1, pese a todo, siempre mezclada con elementos ideol\u00f3gicos. Las dos grandes posiciones fundadoras de la filosof\u00eda, el materialismo y el idealismo, se determinan as\u00ed de manera contradictoria en su relaci\u00f3n a la ciencia: el idealismo busca reducir o suturar la brecha que produce en la ideolog\u00eda (que es un sistema de reconocimientos) la emergencia de una pr\u00e1ctica racional de producci\u00f3n de conocimientos; el materialismo, por el contrario, se esfuerza por abrir esa brecha y ampliarla para liberar la pr\u00e1ctica cient\u00edfica y no someterla a las obligaciones ideol\u00f3gicas de la reproducci\u00f3n del orden social. La ciencia, en tanto que tal, no es neutra: est\u00e1 atravesada de tensiones sociales y pol\u00edticas que representan a su nivel la lucha de clases que atraviesa el conjunto de la sociedad.<\/p>\n<p>8.<\/p>\n<p>La filosof\u00eda, en tanto que \u201clucha de clases en la teor\u00eda\u201d tendr\u00e1 como envite, adem\u00e1s de la ciencia, otra pr\u00e1ctica determinada por la lucha de clases \u201ca secas\u201d:\u00a0la pol\u00edtica. En la pr\u00e1ctica pol\u00edtica lo que est\u00e1 en juego es la dictadura de clase. En una sociedad de clases la apropiaci\u00f3n por la clase dominante de los medios de\u00a0producci\u00f3n y del excedente se produce inicialmente por medio de la violencia y \u00e9sta sigue siendo el \u00faltimo recurso para el mantenimiento de las relaciones de producci\u00f3n fundadas en esa expropiaci\u00f3n. La violencia es, por tanto, un elemento determinante de la dictadura de clase, pero no es su \u00fanico aspecto: es igualmente necesario para toda sociedad de clases asegurarse la obediencia de los dominados. Esto es cierto respecto de todas las sociedades divididas en clases, pero a\u00fan m\u00e1s para el capitalismo. En el capitalismo el poder pol\u00edtico de la burgues\u00eda no se presenta como un poder directo sobre la clase dominada sino como un poder de Estado en el que los miembros de esa clase s\u00f3lo intervienen en calidad de ciudadanos. \u201cSe puede as\u00ed decir -sostendr\u00e1 Althusser- que lo propio de la pr\u00e1ctica pol\u00edtica de la burgues\u00eda (radicalmente diferente en eso de la pr\u00e1ctica pol\u00edtica de la feudalidad y de la pr\u00e1ctica pol\u00edtica del proletariado) ha sido siempre <em>actuar mediante personas interpuestas<\/em>, muy especialmente <em>por la acci\u00f3n interpuesta de\u00a0<\/em><em>la clase o de una parte de la clase a la que se explota y domina\u201d<\/em>(12). Esta movilizaci\u00f3n de los explotados en favor de su dominaci\u00f3n pol\u00edtica no podr\u00eda darse sin su consentimiento.<\/p>\n<p>La obtenci\u00f3n de ese consentimiento es el papel de la ideolog\u00eda y de los aparatos ideol\u00f3gicos de Estado que constituyen su vector material. Frente a esta pr\u00e1ctica pol\u00edtica, el proletariado se ha podido prevaler de otra pr\u00e1ctica de la pol\u00edtica con formas de organizaci\u00f3n y de intervenci\u00f3n m\u00e1s directas y democr\u00e1ticas: \u201clas organizaciones pol\u00edticas proletarias tienden a la mayor democracia de discusi\u00f3n, de decisi\u00f3n y de ejecuci\u00f3n, <strong>incluso si esta tradici\u00f3n puede tambi\u00e9n perderse<\/strong>\u201d(13). Althusser es, pues, perfectamente consciente de que las pr\u00e1cticas democr\u00e1ticas de la organizaci\u00f3n proletaria, exactamente como la pr\u00e1ctica racional cient\u00edfica, \u201cpueden perderse\u201d en la medida en que la presi\u00f3n del entorno ideol\u00f3gico y pol\u00edtico marcado por la dictadura de clase de la clase dominante se ejerce en el interior mismo de las pr\u00e1cticas \u201cliberadas\u201d. Ahora bien, al margen de la organizaci\u00f3n proletaria, la ideolog\u00eda proletaria se distinguir\u00e1 de la ideolog\u00eda burguesa por su contenido y por sus funciones. Si la ideolog\u00eda burguesa lo moviliza todo para disimular la realidad de las relaciones de producci\u00f3n y de su dictadura de clase, el proletariado, que ha incorporado como ideolog\u00eda una doctrina cient\u00edfica, el materialismo hist\u00f3rico de Marx, estar\u00e1 en condiciones de arrojar luz sobre esas relaciones de producci\u00f3n y sobre la lucha de clases que las sostiene. La libertad reivindicada por la organizaci\u00f3n de los trabajadores se ampliar\u00e1 as\u00ed hacia un nuevo espacio de libertad que hay que defender, el de una pr\u00e1ctica cient\u00edfica libre que, parad\u00f3jicamente, funciona como una ideolog\u00eda. Esta libertad s\u00f3lo ser\u00e1 preservada mediante una importante lucha; una lucha que ser\u00e1 la apuesta de una nueva pr\u00e1ctica, materialista, de la filosof\u00eda.<\/p>\n<p>9.<\/p>\n<p>La filosof\u00eda se sit\u00faa entre la ciencia y la pol\u00edtica. En tanto que tal, no tiene objeto; pero tiene como la pol\u00edtica misma, para la que hace de lugarteniente en la teor\u00eda,\u00a0intereses en juego. La filosof\u00eda ser\u00e1 por tanto una pr\u00e1ctica de orden te\u00f3rico particular que no es tanto del orden del conocimiento como del de la acci\u00f3n y de\u00a0la lucha. La filosof\u00eda se expresa mediante \u201ctesis\u201d y Althusser es perfectamente consciente del sentido militar que ten\u00eda en Grecia el campo sem\u00e1ntico de las palabras tesis y tema. Se trata de posiciones; posiciones frente a un enemigo o posiciones tomadas o conquistadas a un enemigo. Pero la lucha filos\u00f3fica, tal y como la piensa Althusser, no es una guerra del tipo de las de Claussewitz, en las que todo depende de un enfrentamiento decisivo. El enfrentamiento filos\u00f3fico fu\u00e9 esquematizado en la vulgata engelsiana -cuyos t\u00e9rminos Althusser recupera- como un enfrentamiento entre el materialismo y el idealismo. La filosof\u00eda ser\u00e1, as\u00ed, el lugar de un enfrentamiento perpetuo entre esas dos tendencias: un materialismo cuya apuesta propia es la liberaci\u00f3n de la pr\u00e1ctica cient\u00edfica y de las\u00a0dem\u00e1s pr\u00e1cticas y un idealismo que pretender\u00eda suturar el campo ideol\u00f3gico cuya coherencia se ve cuestionada por la pr\u00e1ctica racional de la ciencia y por la lucha\u00a0de clases. El materialismo se presenta como una \u201cfilosof\u00eda del trabajo y de la lucha, una filosof\u00eda activa\u201d (14) frente al idealismo, en el que dominar\u00eda el car\u00e1cter\u00a0contemplativo: \u201ccontrariamente al idealismo, que ser\u00eda una filosof\u00eda de la teor\u00eda, el materialismo ser\u00eda una filosof\u00eda de la pr\u00e1ctica\u201d(15).<\/p>\n<p>Si, en una frase de la que Engels no habr\u00eda renegado, Althusser nos dice que \u201cla historia de la filosof\u00eda en su totalidad no es sino la lucha perpetua del idealismo contra el materialismo\u201d(16), esta lucha no es en modo alguno un combate contra adversarios que preexisten al mismo. En la <em>R\u00e9ponse \u00e0 John Lewis <\/em>hemos aprendido que la lucha de clases no es equivalente a un \u201cpartido de rugby\u201d en el que los equipos rivales existen y est\u00e1n uniformados y preparados para el enfrentamiento mucho antes del comienzo del partido, sino un enfrentamiento en el que las dos clases en lucha se definen como tales. Sucede lo mismo en la filosof\u00eda, esa pr\u00e1ctica en la que tiene lugar la lucha de clases en la teor\u00eda: \u201ctoda filosof\u00eda es s\u00f3lo realizaci\u00f3n m\u00e1s o menos acabada de una de las dos tendencias antagonistas: la tendencia idealista y la tendencia materialista. Y en cada filosof\u00eda se realiza, no la tendencia sino la contradicci\u00f3n entre las dos tendencias\u201d(17). No s\u00f3lo \u201cla\u201d filosof\u00eda en general ser\u00e1 un campo de batalla (<em>Kampfplatz<\/em>, por retomar la expresi\u00f3n de Kant), sino que cada una de las filosof\u00edas existentes lo ser\u00e1 en su interior. No existe ni idealismo ni materialismo \u201cen un bloque\u201d sino un combate perpetuo en el que las dos l\u00edneas se mezclan, lo que tiene como efecto que \u201ccada filosof\u00eda lleva en ella, por as\u00ed decir, su propio enemigo vencido de antemano, que responde de antemano a todas sus r\u00e9plicas, que se instala de antemano en su propio dispositivo y ajusta el suyo para poder ser capaz de esta absorci\u00f3n\u201d(18). Althusser nos describe aqu\u00ed la contaminaci\u00f3n que, de manera infalible, se produce en el combate, pero tambi\u00e9n las medidas \u201cinmunitarias\u201d que tomar\u00eda cada filosof\u00eda para detener en su mismo interior la influencia de la otra. No estamos, pues, en un juego claussewitziano en el que todo se decidir\u00eda en un enfrentamiento decisivo, sino ante rec\u00edprocas situaciones de sitio y de preparativos para un combate final que, como en el juego del \u201cgo\u201d o en el arte tao\u00edsta de la guerra, nunca tiene verdaderamente lugar. No hay, pues,\u00a0\u201cfilosof\u00eda pura\u201d, ni l\u00edmites decididos para el materialismo y el idealismo, sino un combate perpetuo. Es as\u00ed que la filosof\u00eda, lugar de un combate perpetuo, no tiene \u201chistoria\u201d interior y permanece inscrita totalmente en la historia \u201cexterior\u201d de la lucha de clases y de las formaciones sociales.<\/p>\n<p>10.<\/p>\n<p>La filosof\u00eda marxista que defiende Althusser se presenta como una pr\u00e1ctica de lucha, un deporte de combate en la teor\u00eda y en ning\u00fan modo como una teor\u00eda pura, pues, no teniendo objeto comparable al de las ciencias, se resume en tomas de posici\u00f3n, en el trazado permanente de l\u00edneas de demarcaci\u00f3n cuyos envites son exteriores. La filosof\u00eda se define, pues, en su pr\u00e1ctica materialista, por el exterior en el que act\u00faa y produce sus efectos propios. Este exterior, tras el encuentro del marxismo y del movimiento obrero, podr\u00eda, en principio, ser conocido gracias a la ciencia de la historia como teor\u00eda de las formaciones sociales, fundada por Marx. A diferencia de todas las dem\u00e1s filosof\u00edas, que no pueden controlar te\u00f3ricamente su exterior y que est\u00e1n condenadas a ignorarlo, la filosof\u00eda marxista, que Althusser denomina \u201cmaterialismo dial\u00e9ctico\u201d, se supone que esclarece su exterior. Pero, desde <em>Pour Marx<\/em>, sabemos hasta qu\u00e9 punto ha sido dif\u00edcil para el movimiento obrero el conocimiento de las circunstancias reales, precisamente en ese punto en el que el \u201csocialismo realizado\u201d habr\u00eda debido permitir el desarrollo m\u00e1s libre de esa transparencia de la sociedad y de la historia que promet\u00eda el materialismo hist\u00f3rico. El mismo parad\u00f3jico obst\u00e1culo para el conocimiento hist\u00f3rico y social se encuentra del lado de las organizaciones pol\u00edticas de la clase obrera, tambi\u00e9n ellas incapaces de concebirse en la lucha de clases por la que, sin embargo, est\u00e1n inevitablemente atravesadas. Las circunstancias sociales y organizativas que habr\u00edan debido favorecer el libre debate y la investigaci\u00f3n libre en el marco de la ciencia de Marx, han resultado ser las m\u00e1s refractarias a este debate y a esta investigaci\u00f3n. Nadie ignora en los a\u00f1os 70 la realidad de las pr\u00e1cticas liberticidas de los pa\u00edses del socialismo real, que son objeto de condenas incluso desde los Partidos occidentales: \u201cPero -nos dice Althusser- ning\u00fan partido comunista, no s\u00f3lo el PCUS sino tampoco los partidos occidentales, ha tenido el coraje pol\u00edtico elemental de intentar analizar las razones de una historia algunos de cuyos efectos denunciaban\u201d(19).<\/p>\n<p>11.<\/p>\n<p>Althusser se ve as\u00ed confrontado a una paradoja: la filosof\u00eda marxista, por un lado, debe tener en cuenta los resultados de la teor\u00eda marxista de la lucha de clases, lo que le confiere la considerable ventaja de poder combatir mejor la ideolog\u00eda al comprender \u201ccient\u00edficamente\u201d su g\u00e9nesis, puesto que la verdad, seg\u00fan la expresi\u00f3n de Spinoza, es \u201c\u00edndice de s\u00ed misma y de lo falso\u201d. Por otro lado, esta teor\u00eda de la lucha de clases se inscribe como ideolog\u00eda en el seno de los aparatos\u00a0pol\u00edticos o estatales que hacen de ella su principio ideol\u00f3gico de unificaci\u00f3n. As\u00ed, las mismas organizaciones que sostienen la teor\u00eda marxista son tambi\u00e9n, fatalmente, las que la hacen degenerar e impiden el despliegue de la relativa transparencia de la filosof\u00eda marxista a s\u00ed misma. La relaci\u00f3n entre el marxismo\u00a0y las organizaciones pol\u00edticas o estatales tienen todav\u00eda para Althusser un cierto aspecto teol\u00f3gico. El encuentro entre el movimiento obrero y la teor\u00eda de Marx es calificado como \u201cel mayor acontecimiento de todos los tiempos\u201d en obras anteriores en la medida en que finalmente permite, no s\u00f3lo al proletariado, poseer la ciencia de las formaciones sociales que har\u00eda a la sociedad transparente a s\u00ed misma. Ese gran acontecimiento muestra la persistencia de un ideal de \u201csocialismo cient\u00edfico\u201d en Althusser en esa \u00e9poca, reforzado por esa aut\u00e9ntica \u201cencarnaci\u00f3n\u201d o \u201cepifan\u00eda\u201d del socialismo cient\u00edfico que ser\u00eda la existencia de los pa\u00edses socialistas. Es verdad que la fusi\u00f3n entre el marxismo y el movimiento obrero es pensada como un encuentro aleatorio y no como un fen\u00f3meno \u201cprovidencial\u201d, pero a\u00fan est\u00e1 dominada por un cierto ideal de transparencia. El trabajo filos\u00f3fico que empieza en la <em>Initiation <\/em>se encamina hacia una elaboraci\u00f3n\u00a0te\u00f3rica del car\u00e1cter aleatorio del encuentro y hacia una cr\u00edtica de la transparencia. Estos dos elementos permitir\u00e1n a Althusser pensar a la vez el alcance y los l\u00edmites de una historia materialista y la posibilidad misma de una pol\u00edtica. Para ello deber\u00e1 dar toda su importancia a la ideolog\u00eda como horizonte infranqueable de la existencia humana y a una teor\u00eda de la coyuntura fundada sobre el primado definitivo de la coyuntura (del encuentro) sobre la estructura. Estas nuevas encrucijadas te\u00f3ricas, sin embargo, no ser\u00e1n ya las de una \u201cfilosof\u00eda marxista\u201d sino de una \u201cpr\u00e1ctica marxista de la filosof\u00eda\u201d, una pr\u00e1ctica que se despliega hoy en un vasto programa de trabajo sobre el materialismo aleatorio, la pol\u00edtica de la coyuntura y lo transindividual. Como Marx, o antes de \u00e9l, como Hegel o Spinoza, Louis Althusser ha sido presentado por sus detractores como un \u201cperro muerto\u201d: el programa de trabajo que lega a la filosof\u00eda materialista nos muestra hasta qu\u00e9 punto esa calificaci\u00f3n como \u201cperro muerto\u201d se ha convertido en un elogio. Un perro muerto es inmortal.<\/p>\n<p>NOTAS<\/p>\n<p>1.- \u201cMalebranche se preguntaba \u2018\u00bfpor qu\u00e9 llueve sobre el mar, los grandes caminos y los arenales\u2019, ya que esa agua del cielo que en otras partes hace florecer las culturas (y lo hace muy bien) no a\u00f1ade nada al agua del mar o se pierde en los caminos y las playas\u201d, cfr. Louis Althusser, <em>Le courant souterrain du mat\u00e9rialisme de la rencontre <\/em>(1982), in <em>\u00c9crits philosophiques et politiques <\/em>(<em>EPP<\/em>), Par\u00eds, Stock\/IMEC, 1995, Tomo I, p. 539. El texto de Malebranche es el siguiente: \u201cDios hace llover con el objetivo de hacer las tierras fecundas, &amp; sin embargo llueve en los arenales y en el mar; llueve en los grandes caminos: llueve tambi\u00e9n en las tierras que no est\u00e1n cultivadas. \u00bfNo es evidente, por todo ello, que Dios no act\u00faa por voluntades particulares?\u201d Cfr. P. Malebranche, <em>M\u00e9ditations chr\u00e9tiennes et m\u00e9taphisiques<\/em>, Lyon, L\u00e9onard Plaignard, 1707, Meditaci\u00f3n XIV, p. 238<\/p>\n<p>2.- Louis Althusser, <em>Initiation \u00e0la philosophie pour les non-pilosophes<\/em>, Par\u00eds, P.U.F., 2014, p. 76.<\/p>\n<p>3.- Sobre Jacques Martin, cfr. Yann Moulier Boutang, <em>Louis Althusser \u2013 Une biographie<\/em>, I, \u00abla formation du mythe\u00bb, Par\u00eds, 1992, cap\u00edtulo IX, \u00able jeu des perles de verre\u00bb.<\/p>\n<p>4.- \u201cNo sabemos por qu\u00e9 Althusser renunci\u00f3 a publicar <em>Initiation \u00e0 la philosophie <\/em>pese a estar pr\u00e1cticamente acabado, como atestigua el texto que aqu\u00ed se presenta por primera vez\u201d. G.M. Goshgarian, \u201cNota de edici\u00f3n\u201d, in Louis Althusser, <em>Initiation&#8230;<\/em>, pag. 40.<\/p>\n<p>5.- Cfr. Louis Althusser, <em>Conjoncture philosophique et recherche th\u00e9orique marxiste <\/em>(26 de junio de 1966), in Louis Althusser, <em>\u00c9crits philosophiques et politiques<\/em>, Par\u00eds, Stock\/IMEC, tomo II, pag. 393.<\/p>\n<p>6.- Raymond Aron, <em>Marxismes imaginaires. D\u2019une Sainte Famille \u00e0 l\u2019autre<\/em>, Par\u00eds, Gallimard, 1970.<\/p>\n<p>7.- La expresi\u00f3n \u201cfilosof\u00eda espont\u00e1nea\u201d ha sido inicialmente producida por Althusser en Philosophie et philosophie spontan\u00e9e des savants (1967) a prop\u00f3sito de la ideolog\u00eda espont\u00e1nea de la pr\u00e1ctica cient\u00edfica. En la Initiation su uso ser\u00e1 m\u00e1s general y se asociar\u00e1 a la idea gramsciana de que \u201ctodo hombre es fil\u00f3sofo\u201d.<\/p>\n<p>8.- Initiation, pag. 61.<\/p>\n<p>9.- Spinoza, \u00c9tica, I, Ap\u00e9ndice.<\/p>\n<p>10.- Initiation, pag. 201.<\/p>\n<p>11.- Initiation, pag. 210.<\/p>\n<p>12.- <em>Initiation<\/em>, pag. 272.<\/p>\n<p>13.- <em>Initiation<\/em>, pag. 272.<\/p>\n<p>14.- <em>Initiation<\/em>, pag. 85.<\/p>\n<p>15.- <em>Ibid.<\/em><\/p>\n<p>16.- <em>Initiation<\/em>, pag. 323.<\/p>\n<p>17.- <em>Ibid<\/em>.<\/p>\n<p>18.- <em>Initiation<\/em>, pp. 324-325.<\/p>\n<p>19.- Louis Althusser, Marx dans ses limites, in \u00c9crits philosophiques et politiques, tomo I, pag. 360.<\/p>\n<p>ISBN: 1885-477X YOUKALI<\/p>\n<p>Publicado originalmente en Youkali, n\u00b016, a\u00f1o 2023<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por Juan Domingo S\u00e1nchez Estop Sobre Initiation \u00e0 la philosophie pour les non-philosophes, de Louis Althusser (Louis Althusser, Initiation \u00e0 la philosophie pour les non-philosophes, texto establecido y anotado por G.M. Goshgarian, prefacio de Guillaume Sibertin-Blanc, Par\u00eds, PUF, 2014) 1. 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