{"id":3936,"date":"2023-08-31T18:25:48","date_gmt":"2023-08-31T18:25:48","guid":{"rendered":"http:\/\/uninomadasur.net\/?p=3936"},"modified":"2023-08-31T18:25:48","modified_gmt":"2023-08-31T18:25:48","slug":"de-la-prision-academica-a-la-libertad-intelectual","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/uninomadasur.net\/?p=3936","title":{"rendered":"De la prisi\u00f3n acad\u00e9mica a la libertad intelectual"},"content":{"rendered":"<p><strong><span class=\"author-meta\"> <span class=\"author-meta-by\">Por<\/span> Renan Vega Cantor <\/span><\/strong><\/p>\n<p><em>Mi despedida de la Universidad Pedag\u00f3gica Nacional<\/em><\/p>\n<p><em>\u201cYo quer\u00eda hacer un hombre de cada animal humano; ellos, m\u00e1s pr\u00e1cticos, han hecho un animal de cada hombre y se han hecho ellos mismos pastores del reba\u00f1o. Sin embargo, prefiero ser un so\u00f1ador que un hombre pr\u00e1ctico\u201d<\/em>. Ricardo Flores Mag\u00f3n, Carta a Nicol\u00e1s Bernal, Penitenciar\u00eda Federal de los EEUU, Kansas, Octubre 30 de 1920.<\/p>\n<p>Este 10 de agosto comienzan las clases en la UPN y ese mismo d\u00eda he decidido retirarme de esta instituci\u00f3n, donde he laborado durante 35 a\u00f1os. En agosto de 1988 me incorpor\u00e9 como profesor ocasional de medio tiempo en la Facultad de Educaci\u00f3n y en septiembre de ese a\u00f1o gan\u00e9 el concurso p\u00fablico de profesor de planta en el Departamento de Ciencias Sociales, a donde me vincul\u00e9 el 8 de febrero de 1989.<\/p>\n<p>VOCACI\u00d3N DE EDUCADOR<\/p>\n<p>Siempre tuve claro que quer\u00eda ser profesor, no llegu\u00e9 a este oficio como un refugio ef\u00edmero o porque no pude incorporarme a otra actividad laboral. No s\u00e9 si he sido buen o mal profesor, eso lo podr\u00e1n decir los miles de estudiantes que me han acompa\u00f1ado en estos 35 a\u00f1os en la UPN y en mis 45 a\u00f1os de experiencia docente en colegios, educaci\u00f3n de adultos y en varias universidades. Lo que s\u00ed s\u00e9, y ese es un criterio que gu\u00eda mi vida -basado en mis convicciones revolucionarias y anticapitalistas- es que he sido responsable de principio a fin, y las actividades acad\u00e9micas e intelectuales que he desempe\u00f1ado las he realizado con pleno convencimiento de causa, dedicaci\u00f3n, entrega y pasi\u00f3n. Siempre me bas\u00e9 en el criterio de que cada clase deb\u00eda ser desarrollada como si fuera la primera, y as\u00ed lo he hecho hasta la \u00faltima que dict\u00e9 a finales de mayo de este a\u00f1o. De la primera a la \u00faltima clase con altura, rigor, desprendimiento, respaldo documental, iron\u00eda, sarcasmo\u2026 Tal ha sido mi principal criterio pedag\u00f3gico y a \u00e9l me he mantenido fiel, sin ceder ni un \u00e1pice. Como lo dijo Jos\u00e9 Mar\u00eda Arguedas sobre su condici\u00f3n de educador: vivo todav\u00eda convencido que nac\u00ed para ese oficio.<\/p>\n<p>Sigo siendo un amateur (aficionado) de la educaci\u00f3n, si por tal entiendo a \u201calguien -que a diferencia del profesional- estudia algo no para labrarse una carrera, sino por amor al asunto, motivado por un sentido de la responsabilidad, el esmero y la implicaci\u00f3n personal\u201d[1].<\/p>\n<p>Durante mi permanencia en la universidad p\u00fablica, en mi condici\u00f3n de estudiante y de profesor, intent\u00e9 ser coherente con su defensa irrestricta como espacio democr\u00e1tico que contribuyera al mejoramiento de la sociedad colombiana; nunca busque dadivas personales ni reconocimientos. Jam\u00e1s conceb\u00ed mi actividad docente o investigativa como un medio de ascenso hac\u00eda las escabrosas cimas de los micropoderes universitarios.<\/p>\n<p>Como profesor particip\u00e9 directamente en las grandes luchas que se dieron en la universidad desde la d\u00e9cada de 1990 hasta el d\u00eda de hoy, entre ellas el paro nacional estatal de octubre de 1998 -cuando fueron asesinados varios dirigentes sindicales-, el campamento en las instalaciones de la calle 72 en 2007, la movilizaci\u00f3n de la MANE en 2011, el paro estudiantil en 2018\u2026<\/p>\n<p>Mis investigaciones y art\u00edculos se sustentan en la convicci\u00f3n que la escritura es una necesidad vital, una forma de demostrar que, en medio de las miserias y penurias, existimos y luchamos. \u201cEscribo intentando que seamos m\u00e1s fuertes que el miedo al error o al castigo, a la hora de elegir en el eterno combate entre los indignos y los indignados\u201d[2]. Rechazo la l\u00f3gica del capitalismo acad\u00e9mico de ver a la producci\u00f3n escrita como una simple mercanc\u00eda y reivindico que las palabras nos deben ayudar a pensar, desentra\u00f1ar y a enfrentar este turbulento mundo en que nos ha tocado vivir.<\/p>\n<p>En estos largos a\u00f1os le brind\u00e9 a la UPN toda mi energ\u00eda, mi capacidad intelectual, mi esp\u00edritu de lucha y rebeld\u00eda. Me qued\u00e9 en esta instituci\u00f3n porque entend\u00eda la importancia que tiene la educaci\u00f3n cr\u00edtica en un proyecto liberador y transformador. Soport\u00e9 con dolor la muerte de colegas, entre ellos mi gran amigo Dar\u00edo Betancourt, de varios estudiantes que conoc\u00ed en mis clases, el suicidio de un entra\u00f1able alumno, as\u00ed como el encarcelamiento y persecuci\u00f3n de otros estudiantes por las fuerzas represivas del Estado y de organismos paramilitares\u2026<\/p>\n<p>Nunca pens\u00e9 en irme de la UPN a otra universidad del pa\u00eds o del exterior, aunque tuviera la oportunidad. Siempre afirm\u00e9, y lo sigo diciendo, que Colombia es tan injusta, desigual y antidemocr\u00e1tica que uno debe quedarse ac\u00e1 para enfrentar esa realidad e intentar cambiarla, con nuestro peque\u00f1o granito de arena, con todos los riesgos personales que eso supone. Lo m\u00e1s f\u00e1cil es irse o, con disonancia cognitiva, mirar para otro lado, como si esa terrible injusticia no tuviera que ver con nosotros y encerrarnos en las torres de marfil del mundo acad\u00e9mico, en ficticios y mercantiles grupos de investigaci\u00f3n -con fuerza de trabajo docente semi-esclava incluida-, o en engordar el vanidoso Cvlac y cosas por el estilo.<\/p>\n<p>Para m\u00ed la UPN no fue un lugar de paso para hacer carrera o lucrarme con jugosos asuntos mercantiles. Por el contrario, siempre fue un espacio de estudio, de reflexi\u00f3n y de lucha. La UPN fue mi segunda casa, un hogar que habit\u00e9 con pasi\u00f3n en sus aulas, plazas y pasillos. Mi presencia en esta casa, durante 35 a\u00f1os, ha quedado rubricada de m\u00faltiples maneras: con los libros y art\u00edculos que he escrito; con mis planteamientos cr\u00edticos sobre la gesti\u00f3n privatizadora, represiva y antidemocr\u00e1tica de varios rectores; con mis denuncias sobre corrupci\u00f3n y malos manejos por parte de diversos sectores administrativos y docentes; con mi rechazo frontal (te\u00f3rico y pr\u00e1ctico) de la neoliberalizaci\u00f3n educativa del sistema universitario p\u00fablico desde comienzos de la d\u00e9cada de 1990; con las cientos de conferencias que impart\u00ed y las decenas de marchas, m\u00edtines y manifestaciones en que particip\u00e9, acompa\u00f1ando a estudiantes, trabajadores y a unos cuantos profesores; como Representante de los Profesores en el Consejo Superior; como cofundador de la Asociaci\u00f3n Sindical de Profesores Universitarios (ASPU), seccional UPN, de la cual fui presidente por un corto per\u00edodo de tiempo; como miembro de la Comisi\u00f3n Hist\u00f3rica del Conflicto Armado y sus V\u00edctimas\u2026<\/p>\n<p>Todas mis palabras y mis acciones se sustentan en un elemental precepto \u00e9tico y cultural de \u00edndole socr\u00e1tico, que sintetiz\u00f3 de manera magistral el revolucionario italiano Antonio Gramsci: \u201cPensar bien, sea lo que sea que uno piense, y por tanto actuar bien, sea lo que sea que uno haga\u201d[3].<\/p>\n<p>Hoy digo adi\u00f3s, de la misma forma en que llegu\u00e9, con dignidad, decoro, con la frente en alto y en bus. Me queda la satisfacci\u00f3n de haber contribuido con todas mis fuerzas y energ\u00eda a proporcionar instrumentos de reflexi\u00f3n a miles de estudiantes para que dudaran, preguntaran, cuestionaran, pensaran con cabeza propia, no tragaran entero, no creyeran que vivimos en el pa\u00eds m\u00e1s feliz del planeta y tuvieran una postura decente y \u00e9tica como gu\u00eda de su existencia docente y cotidiana.<\/p>\n<p>LOS FRIOS BARROTES DE LA PRISI\u00d3N ACAD\u00c9MICA<\/p>\n<p>La academia termin\u00f3 siendo una prisi\u00f3n, en la que ya no se piensa, ni reflexiona, una c\u00e1rcel educativa y cultural, en la que no germina la inteligencia sino el conformismo, la resignaci\u00f3n y la ignorancia que se cree ilustrada. Por desgracia, se ha hecho realidad nuevamente aquello que denunciaba Jos\u00e9 Carlos Mari\u00e1tegui hace un siglo, cuando dec\u00eda que estas universidades tienen un peor estigma que el analfabetismo, \u201ctienen el estigma de la mediocridad\u201d. Eso caracteriza a la UPN y a la totalidad de las universidad p\u00fablicas de Colombia, y reproduce en nuestro pa\u00eds una tendencia mundial, un resultado elemental de haber convertido a la universidad en un despreciable nicho mercantil.<\/p>\n<p>Me hasti\u00e9 de la mediocridad de la universidad de la ignorancia, de sus simulaciones y mentiras, de sus nuevas formas de censura, que pretenden certificar qu\u00e9 es conocimiento relevante (pretendidamente cient\u00edfico) y qu\u00e9 no lo es y a lo que se sale de sus c\u00e1nones estrechos y restringidos lo denominan \u201cliteratura gris\u201d, como todo lo que yo escribo.<\/p>\n<p>Me cans\u00e9 de ese esp\u00edritu de corrupci\u00f3n que medra tras el Decreto 1279, que ha generado una brutal segmentaci\u00f3n docente y ha dado origen, en gran parte de las universidades p\u00fablicas, a una nueva mafia, configurada por el cartel de los puntos, que desangran a\u00fan m\u00e1s el exiguo presupuesto de estas instituciones, mientras que miles de docentes soportan la precarizaci\u00f3n laboral, la inestabilidad, el maltrato, en una palabra, la explotaci\u00f3n pura y dura.<\/p>\n<p>Es insoportable la hipocres\u00eda y simulaci\u00f3n del sistema mercantil de acreditaci\u00f3n y de las presunciones de los rectores de turno luego de que esos comit\u00e9s de ocasi\u00f3n le conceden \u201cacreditaciones de alta calidad\u201d a la UPN, mientras la universidad se deshace a pedazos.<\/p>\n<p>En el \u00faltimo a\u00f1o soport\u00e9 matoneo y amenazas por parte de un sector de estudiantes, de profesores, de directivos acad\u00e9micos y la pasividad c\u00f3mplice y permisiva de la alta administraci\u00f3n, empezando por su actual rector, Alejandro \u00c1lvarez Gallego, y eso hizo que se rompiera el \u00faltimo hilo que me un\u00eda sentimentalmente con la UPN. Que los estudiantes no me hayan respaldado en el momento en que m\u00e1s lo necesitaba (desde luego, con una pocas excepciones, dignas y valerosas) y, peor a\u00fan, que un sector de ellos haya organizado el matoneo, me han quitado las ganas de permanecer en la UPN. Este ya no es mi espacio, no me dice nada, todo lo que all\u00ed pasa me parece insustancial, porque lo \u00fanico que me manten\u00eda atado a la universidad, an\u00edmica, pol\u00edtica e intelectualmente, eran los estudiantes, por quienes lo di todo y me la jugu\u00e9 siempre, incluso poniendo en riesgo mi seguridad personal.<\/p>\n<p>Hasta ac\u00e1 llego, porque considero que, la UPN ya se agot\u00f3 como un proyecto educativo, cultural y pol\u00edtico que tenga alg\u00fan relieve para m\u00ed. Por eso, ya no vale la pena permanecer ni un minuto m\u00e1s en su interior, porque, adem\u00e1s, existen formas mucho m\u00e1s interesantes de perder el tiempo.<\/p>\n<p>Hoy abandono esta prisi\u00f3n, la de la universidad de la ignorancia y la mediocridad, y me reencuentro con la libertad intelectual. S\u00ed, porque lo acad\u00e9mico es lo opuesto al trabajo intelectual, prisionero como est\u00e1 de m\u00faltiples intereses privados, corporativos y mercantiles.<\/p>\n<p>Me retiro en el momento en que mantengo mi capacidad intelectual y creativa y con ganas de proseguir mis combates en otros espacios fuera de la UPN, porque, al fin y al cabo, yo siempre dije que el mundo no comienza en la calle 72 y termina en la calle 73, sino que afortunadamente ese mundo es \u201cancho y ajeno\u201d, como lo proclamaba Ciro Alegr\u00eda.<\/p>\n<p>Renuncio a la UPN porque la labor docente se ha convertido en un \u201ctrabajo de mierda\u201d, seg\u00fan la acertada denominaci\u00f3n del malogrado pensador anarquista y activista pol\u00edtico David Graeber en el libro con ese mismo t\u00edtulo, s\u00ed Trabajos de mierda[4]. En la docencia ya no interesa ser buen profesor, ni ser responsable ni comprometido socialmente, ni preparar clases e impartirlas con decoro y altura, ni leer libros, ni estar actualizado sobre lo que pasa en el pa\u00eds y en el mundo, ni organizarse ni implicarse pol\u00edticamente en defensa de lo p\u00fablico. A nuestro noble oficio lo convirtieron en un trabajo de mierda, porque se han impuesto en forma antidemocr\u00e1tica l\u00f3gicas perversas, in\u00fatiles e innecesarias, tales como llenar formularios durante todo el semestre, formar parte de inanes comit\u00e9s, redactar informes para fantasmales instancias burocr\u00e1ticas que se archivan sin ser le\u00eddos, asistir obligados a reuniones insustanciales, cuantificar todo lo que se hace (publicaciones, clases, reuniones, informes) con fines de [des]acreditaci\u00f3n\u2026<\/p>\n<p>En el camino de mierdificaci\u00f3n, unos pocos docentes se metamorfosearon en pr\u00f3speros negociantes acad\u00e9micos que consiguen fondos econ\u00f3micos para s\u00ed y unas cuantas migajas para la universidad, se han transformado en turistas acad\u00e9micos que deambulan de aeropuerto en aeropuerto a la caza de cuanto est\u00fapido seminario acad\u00e9mico se organice en el que se discuten cosas tan trascendentales como el sexo de los \u00e1ngeles, lo que, de paso, acelera el calentamiento global si recordamos que el transporte a\u00e9reo es una de las actividades que m\u00e1s achicharra nuestro sufrido planeta. Esos pocos son los mismos que solo escriben para revistas indexadas y sobre todo si est\u00e1n en ingl\u00e9s, pues, of course, eso incremente los puntos salariales, aunque esas revistas no las lea nadie.<\/p>\n<p>En breve, la docencia como trabajo de mierda ampl\u00eda la polarizaci\u00f3n y la segmentaci\u00f3n de una vasta mayor\u00eda de proletariado acad\u00e9mico que realiza las labores duras y mal remuneradas, sin ning\u00fan incentivo ni objetivo loable a la vista y al otro lado una minor\u00eda de mercachifles, cultores de la bibliometr\u00eda y de los negocios, cuya raz\u00f3n de ser no es el saber ni el conocimiento sino la de recibir dinero hasta por suspirar, todo inscrito en la brutal y destructiva \u201ccultura del puntismo\u201d.<\/p>\n<p>Renuncio a la UPN porque ya no soporto el cretinismo digital de aquellos (empezando por los estudiantes y los profesores) que andan pegados al celular, esa pr\u00f3tesis artificial que devino en una prolongaci\u00f3n miserable de la mano, y rompe cualquier comunicaci\u00f3n genuina y verdadera, la que se da cara a cara, sin intermediaciones tecnol\u00f3gicas. Los espacios acad\u00e9micos se han tornado insoportables ante la contaminaci\u00f3n digital, en donde tiene m\u00e1s importancia una pantalla que un ser humano y los estudiantes est\u00e1n pose\u00eddos por la incontinencia (y la impertinencia) digital. Deploro la estupidez tecnol\u00f3gica generalizada, en donde ya no hay espacio ni para la voz, ni para la escritura, ni coraz\u00f3n ni cabeza, sino puro est\u00f3mago y emociones primarias.<\/p>\n<p>Y mucho menos puedo aceptar que a esa sumisi\u00f3n digital que se ha impuesto a la brava -porque detr\u00e1s est\u00e1n los negociantes de cachivaches tecnol\u00f3gicos- se le aplique el ep\u00edteto de inteligente y se utilice sin verg\u00fcenza ese eufemismo del mundo contempor\u00e1neo de la supuesta \u201cuniversidad inteligente\u201d. No, la pretendida universidad inteligente es lo m\u00e1s mediocre e ignorante que puede existir. Adem\u00e1s, hablar de inteligencia es un insulto al pensamiento y a la realidad, en medio de la precarizaci\u00f3n docente, de edificios destartalados que se caen a pedazos, de la tugurizaci\u00f3n del campus de la calle 72 y de ese galp\u00f3n de casetas prefabricadas que se denomina Valmaria\u2026<\/p>\n<p>Para que perder tiempo habl\u00e1ndole a estudiantes que parecen robots amaestrados, que viven pegados a sus celulares, como si la dura realidad externa no existiera ni les preocupara en lo m\u00e1s m\u00ednimo. Es mejor hablarles a las paredes externas, que abundan fuera de los enmohecidos muros de esta Universidad, con plena seguridad que vamos a ser escuchados sin disgustos, ni malos ratos.<\/p>\n<p>Los \u00faltimos barrotes de odio de la academia los ha colocado la correcci\u00f3n pol\u00edtica y el fascismo de g\u00e9nero, que se han apoderado de los espacios universitarios. Algunos y algunas intentaron encadenarme a este nuevo barrote de ignominia, simplemente porque me niego a seguir las estupideces de dicha correcci\u00f3n pol\u00edtica, que pretende, nada m\u00e1s ni nada menos, censurar nuestro lenguaje, constre\u00f1ir nuestra libertad de pensamiento y enterrar la libertad de c\u00e1tedra. Estos nuevos censores, de diversos g\u00e9neros, recurrieron a los mecanismos t\u00edpicos de los mediocres, hip\u00f3critas e ineptos, esto es, a la calumnia, a la difamaci\u00f3n a la censura, pensando que eso me iba a silenciar. Los que recurrieron a esos viles procedimientos, entre ellos profesores y profesoras del Departamento de Ciencias Sociales y de otros departamentos de la UPN, con los que me cruzaba todos los d\u00edas en los pasillos y patios, los carcome la envidia destructiva, porque nunca pudieron aceptar mi seriedad, compromiso, autonom\u00eda, independencia, capacidad cr\u00edtica y mi nivel de exigencia en todo lo que hago, y en primer lugar en los cursos que impart\u00eda y en los textos que escribo.<\/p>\n<p>Con dignidad he afrontado un matoneo criminal -ese asesinato moral, acompa\u00f1ado de la pol\u00edtica de la cancelaci\u00f3n- emprendido contra m\u00ed por ser un profesor que no tolera la mediocridad ni la lamboner\u00eda, por ser exigente y riguroso, por hablar claro y sin eufemismos, por mi compromiso pol\u00edtico, por mi esp\u00edritu rebelde, cr\u00edtico y contestario. Esto indica que, en la universidad de la ignorancia, en la que vivimos, no se puede ser exigente acad\u00e9micamente con los estudiantes de la generaci\u00f3n de cristal (o \u201cgeneraci\u00f3n pulgarcita\u201d), quienes est\u00e1n convencidos que usar el pulgar para chatear de d\u00eda y de noche es un esfuerzo descomunal, por el que los debemos aplaudir, certificar los cursos sin ning\u00fan compromiso real con el saber y avalar la promoci\u00f3n autom\u00e1tica para graduarlos. Lo m\u00e1s doloroso para mi es tener la certeza que de esa generaci\u00f3n pulgarcita van a salir los \u201cprofesores\u201d que van a \u201ceducar\u201d a mis hijas.<\/p>\n<p>ARTESANIA INTELECTUAL Y ESPERANZA CR\u00cdTICA<\/p>\n<p>Que me marche de la UPN y lleve en la boca el sabor amargo de la ingratitud no significa que de m\u00ed se haya apoderado el pesimismo. Por el contrario, creo en la esperanza cr\u00edtica o, como la llamaba Jos\u00e9 Carlos Mari\u00e1tegui, en \u201cel optimismo del ideal\u201d, que se contrapone al \u201cpesimismo de la realidad\u201d, puesto que \u201clos que no nos contentamos con la mediocridad, los que menos a\u00fan nos conformamos con la injusticia, somos frecuentemente designados como pesimistas. Pero, en verdad, el pesimismo domina mucho menos nuestro esp\u00edritu que el optimismo. No creemos que el mundo deba ser fatal y eternamente como es. Creemos que puede y debe ser mejor. El optimismo que rechazamos es el f\u00e1cil y perezoso optimismo panglosiano de los que piensan que vivimos en el mejor de los mundos posibles\u201d[5].<\/p>\n<p>Creo que la esperanza real se afinca en la lucha que libremos en los lugares en donde nos encontremos, aunque tengamos que soportar la soledad del corredor de fondo, de aquel que sabe que la carrera es larga y dif\u00edcil y no puede ni debe desfallecer ante el menor inconveniente, ni desmoralizarse ante el primer obst\u00e1culo, y tiene la convicci\u00f3n firme de que debe mantenerse en la carrera, aunque su objetivo no sea el triunfo, ni la gloria, ni el \u00e9xito. Claro, no estoy defendiendo la lucha individual y aislada, sino que reivindico un viejo y sabio principio de los marineros (los proletarios flotantes) del siglo XVIII: \u201cSin asociaci\u00f3n, las largas traves\u00edas no te hacen un hombre, sino un esclavo\u201d[6]. Con la firme convicci\u00f3n de seguir luchando fuera de la c\u00e1rcel acad\u00e9mica, dado que el camino es largo y la vida individual corta, mantengo mi esperanza intacta, sustentado en un principio cardinal: \u201cNo somos optimistas; no presentamos una visi\u00f3n agradable del mundo con la que todos puedan entusiasmarse. All\u00e1 donde nos encontremos no tenemos m\u00e1s que una peque\u00f1a tarea concreta, estar del lado de la justicia, con los pobres\u201d[7].<\/p>\n<p>Ahora, tras recuperar mi libertad intelectual plenamente, sin embelecos acad\u00e9micos sobre normas de publicaci\u00f3n, bibliometr\u00eda, comit\u00e9s de acreditaci\u00f3n, smartphones, cretinismo digital, correcci\u00f3n pol\u00edtica y fascismo de g\u00e9nero, seguir\u00e9 haciendo las cosas que siempre he hecho en forma independiente y externa al \u00e1mbito universitario: acompa\u00f1ar a mis hijas, escribir, leer, publicar libros y ensayos, reflexionar sobre el pa\u00eds y el mundo, unirme a diversos sectores que mantienen la dignidad y el esp\u00edritu de lucha, sin las restricciones insoportables de la prisi\u00f3n acad\u00e9mica. Mi anhelo es mantenerme como el Vagabundo de las estrellas, el personaje de la novela de Jack London, cuyo cuerpo est\u00e1 encerrado en una prisi\u00f3n, pero cuyo esp\u00edritu vuela libre lejos de ese mundo carcelario.<\/p>\n<p>Y ahora que me he liberado de la prisi\u00f3n acad\u00e9mica quiero seguir siendo un artesano en todos los \u00e1mbitos de mi vida, de la misma forma que durante estos 35 a\u00f1os pretend\u00ed ser un artesano del intelecto y la educaci\u00f3n bas\u00e1ndome en principios elementales y claros: hacer siempre las cosas bien, con calma y paciencia, de manera atenta, con entrega y pasi\u00f3n, con rigor flexible sin esperar ninguna gratificaci\u00f3n a cambio. Lo que representa el artesano y la artesan\u00eda intelectual puede ser dicho de diversas formas con las palabras de Richard Sennett, con las que cierro esta despedida: el artesano es aquel que \u201cproduce inquietud, transmite intranquilidad, invita a pensar\u201d; \u201cel artesano representa la condici\u00f3n espec\u00edficamente humana del compromiso\u201d; \u201cla recompensa emocional que la artesan\u00eda brinda con el logro de la habilidad es doble: el artesano se basa en la realidad tangible y puede sentirse orgulloso de su trabajo\u201d; \u201chacer un buen trabajo significa tener curiosidad, investigar y aprender de la incertidumbre\u201d; \u201cel artesano est\u00e1 volcado hacia fuera, hacia su comunidad\u201d. Y, una conclusi\u00f3n no menos importante que ha dictado la determinaci\u00f3n que he tomado de retirarme de la UPN: \u201cel buen artesano comprende cuando es el momento de parar\u201d[8].<\/p>\n<p>Bogot\u00e1, agosto 9 de 2023.<\/p>\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\" \/>\n<p>Notas<\/p>\n<p>[1]. Tim Ingold, Correspondencias. Cartas al paisaje, la naturaleza y la tierra, Gedisa, Barcelona, 2022, p. 23.<\/p>\n<p>[2]. Eduardo Galeano, El cazador de historias, Siglo XXI Editores, Buenos Aires, 2016, p. 245.<\/p>\n<p>[3]. Citado en Andrew Pearmain, Antonio Gramsci. Una biograf\u00eda, Siglo XXI Editores, Buenos Aires, 2022, p. 59.<\/p>\n<p>[4]. David Graeber, Trabajos de mierda. Una teor\u00eda, Editorial Ariel, Barcelona, 2018.<\/p>\n<p>[5]. Jos\u00e9 Carlos Mari\u00e1tegui, \u201cPesimismo de la realidad y optimismo del ideal\u201d, en El Alma Matinal y otras estaciones del hombre de hoy, Obras completas, Tomo 3, Editora Amauta, Lima, 1983, p. 35.<\/p>\n<p>[6]. Citado en Markus Rediker, Entre el deber y el mot\u00edn. Lucha de clases en mar abierto, Editorial Levanta Fuego, 2022, p. 172.<\/p>\n<p>[7]. Herbert McCabe, citado en Terry Eagleton, Esperanza sin optimismo, Editorial Taurus, M\u00e9xico, 2016, p. 9.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Renan Vega Cantor Mi despedida de la Universidad Pedag\u00f3gica Nacional \u201cYo quer\u00eda hacer un hombre de cada animal humano; ellos, m\u00e1s pr\u00e1cticos, han hecho un animal de cada hombre y se han hecho ellos mismos pastores del reba\u00f1o. Sin embargo, prefiero ser un so\u00f1ador que un hombre pr\u00e1ctico\u201d. 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