{"id":3995,"date":"2023-10-14T15:55:47","date_gmt":"2023-10-14T15:55:47","guid":{"rendered":"http:\/\/uninomadasur.net\/?p=3995"},"modified":"2023-10-14T15:55:47","modified_gmt":"2023-10-14T15:55:47","slug":"el-libro-postumo-de-david-graeber-una-de-piratas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/uninomadasur.net\/?p=3995","title":{"rendered":"El libro p\u00f3stumo de David Graeber: Una de piratas"},"content":{"rendered":"<div class=\"autor\">\n<p class=\"mb-0\"><strong>Por Rediker Marcus y Gooding Francis<\/strong><\/p>\n<section id=\"articulo3899\" class=\"articulo mb-3 una-de-piratas-el-libro-postumo-de-david-graeber-dossier\">\n<div class=\"container\">\n<div class=\"texto match\">\n<p>Seguramente ya en curso de traducci\u00f3n y edici\u00f3n en castellano,\u00a0<em>Pirate Enlightenment, or the Real Libertalia<\/em>\u00a0[Allen Lane, 2023, 208 p\u00e1gs.], el libro p\u00f3stumo de David Graeber (de cuya muerte a fines del verano de 2020 se cumplen ahora tres a\u00f1os), vio la luz esta pasada primavera en su original en ingl\u00e9s. Recogemos dos generosas y detalladas rese\u00f1as que dan cuenta de una obra desusadamente singular tanto por su tema ignoto y fascinante como por su ins\u00f3lito enfoque hist\u00f3rico y pol\u00edtico. <em>SP<\/em><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-3996 alignright\" src=\"http:\/\/uninomadasur.net\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/9780241611401-jacket-large-97836-186x300.jpg\" alt=\"\" width=\"186\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/uninomadasur.net\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/9780241611401-jacket-large-97836-186x300.jpg 186w, https:\/\/uninomadasur.net\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/9780241611401-jacket-large-97836.jpg 310w\" sizes=\"(max-width: 186px) 100vw, 186px\" \/><\/p>\n<h2><strong>Ilustraci\u00f3n desde abajo.\u00a0<\/strong><strong>Piratas y democracia radical en Madagascar<\/strong><\/h2>\n<p>Marcus Rediker<\/p>\n<p>El difunto David Graeber, anarquista, activista y antrop\u00f3logo, fue un narrador magistral. A lo largo de toda su carrera, se dedic\u00f3 a investigar cuestiones relacionadas con el poder, la libertad y la justicia social, generalmente a lo largo de un dilatado periodo de tiempo, e insert\u00f3 su an\u00e1lisis en an\u00e9cdotas ricas y evocadoras.\u00a0<em>In\u00a0Debt: The First 5,000 Years\u00a0[<\/em><em>En Deuda: Una historia alternativa de la econom\u00eda,<\/em>\u00a0Ariel, Barcelona, 2020], daba cuenta del \u00abcomunismo cotidiano\u00bb que constituye la base de la sociedad humana y las formas en que llegaron a superponerse a \u00e9sta diversos tipos de deuda como palanca de poder e injusticia. En\u00a0<em>The Dawn of Everything<\/em><em>, [<\/em><em>El amanecer de todo<\/em>, Ariel, Barcelona, 2021], escrito en colaboraci\u00f3n con David Wengrow, propuso nada menos que un origen y una historia alternativas para la civilizaci\u00f3n humana. Todo lo que escrib\u00eda Graeber era simult\u00e1neamente una genealog\u00eda del presente y un relato de c\u00f3mo podr\u00eda ser una sociedad justa.<\/p>\n<p>Graeber llevaba adem\u00e1s sus ideas a la pr\u00e1ctica. Particip\u00f3 activamente en las protestas antiglobalizaci\u00f3n y en acciones directas en la d\u00e9cada de 1990 y principios de la de 2000, y se convirti\u00f3 en un destacado activista y te\u00f3rico del movimiento Occupy en 2011. Ayud\u00f3 a acu\u00f1ar la frase \u00abSomos el 99 por ciento\u00bb y enfocaba a menudo su activismo de forma muy parecida a su trabajo en la antropolog\u00eda: tratando de relatar una historia de humanidad, de agencia y resistencia, de democracias radicales y de b\u00fasqueda de la emancipaci\u00f3n.<\/p>\n<p><em>Pirate Enlightenment<\/em>, [<em>Ilustraci\u00f3n Pirata<\/em>] un nuevo libro, p\u00f3stumo, en el que Graeber hab\u00eda estado trabajando antes de su muerte en 2020, entreteje muchos de estos temas en una gran historia. Pero a diferencia de su activismo trotamundos y su antropolog\u00eda del pasado, lo hace aqu\u00ed situando estos temas en un lugar espec\u00edfico, Madagascar, y en un lapso de tiempo mucho m\u00e1s corto, aproximadamente entre 1690 y 1750. Sin embargo, hasta dentro de estos l\u00edmites\u00a0<em>Pirate Enlightenment<\/em>\u00a0resulta un relato exuberante sobre \u00abmagia, mentiras, batallas navales, princesas robadas, revueltas de esclavos, caza de hombres, reinos ficticios y embajadores fraudulentos, esp\u00edas, ladrones de joyas, envenenadores, adoraci\u00f3n del diablo y obsesi\u00f3n sexual\u00bb, tal como escribe en el prefacio del libro, todo ello envuelto en un rico relato marinero sobre los piratas y \u00ablos or\u00edgenes de la libertad moderna\u00bb. Es un libro sobre la toma de decisiones democr\u00e1tica y las formas de libertad que se crean desde abajo. Tambi\u00e9n nos pide que pensemos de nuevo la idea de \u00abIlustraci\u00f3n\u00bb y los or\u00edgenes de la democracia. En lugar de mirar a Europa, Graeber sit\u00faa ambas en una isla de la costa de \u00c1frica Oriental.<\/p>\n<p>Que la historia de la pirater\u00eda atraiga a alguien del talento de Graeber resulta extraordinario. Cuando yo empec\u00e9 a trabajar sobre marineros y piratas en los a\u00f1os 70, era un empe\u00f1o solitario. Apenas se hab\u00edan realizado trabajos acad\u00e9micos serios sobre los marineros de altura -a quienes la mayor\u00eda de los historiadores de la \u00e9poca ni siquiera consideraban parte de la historia del trabajo- ni sobre los piratas, que atra\u00edan a muchos historiadores aficionados (algunos de ellos bastante buenos), pero a pocos estudiosos bien formados.<\/p>\n<p>El auge de la \u00abhistoria desde abajo\u00bb cambi\u00f3 todo esto. Los movimientos de los a\u00f1os 60 y 70 -las luchas por los derechos civiles, el Black Power, la guerra de Vietnam y los derechos de la mujer- exig\u00edan nuevas historias que se centraran no s\u00f3lo en los estados y los pol\u00edticos, sino en los actores pol\u00edticos cotidianos. Estas historias acabaron democratizando la forma en que se ha escrito mucha Historia desde entonces. Influidos por obras como\u00a0<em>The Making of the English Working Class<\/em>\u00a0[<em>La formci\u00f3n de la clase obrera en Inglaterra<\/em>, Capit\u00e1n Swing, Madrid, 2012], de E.P. Thompson, y\u00a0<em>The Black Jacobins<\/em>, [<em>Los jacobinos negros<\/em>, Katakrak, Pamplona, 2022] de C.L.R. James, una nueva cohorte de historiadores estudi\u00f3 la \u00abagencia\u00bb y la \u00abautoactividad\u00bb de una clase trabajadora concebida en sentido amplio. Todos, desde los obreros industriales hasta los ind\u00edgenas, pasando por los esclavizados, pod\u00edan hacer tambi\u00e9n historia.<\/p>\n<p>La pirater\u00eda, por supuesto, constitu\u00eda s\u00f3lo una peque\u00f1a parte de estas nuevas historias, pero a medida que los historiadores de abajo empezaron a dirigir su atenci\u00f3n hacia una variedad mayor de personas, comenzaron tambi\u00e9n a centrarse en una extensi\u00f3n geogr\u00e1fica mucho m\u00e1s amplia, a ir m\u00e1s all\u00e1 de las fronteras de un solo Estado y a cruzar los oc\u00e9anos del mundo. La perspectiva atl\u00e1ntica y la mundial empezaron a substituir a los relatos nacionales -y nacionalistas-. Los estudios sobre los trabajadores mar\u00edtimos, que sol\u00edan ser marginales en las historias nacionales, empezaron a desempe\u00f1ar un papel fundamental en la comprensi\u00f3n del pasado.\u00a0<em>The Common Wind: Afro-American Currents in the Age of the Haitian Revolution<\/em>, de Julius Scott, fue s\u00f3lo un ejemplo de este giro, al replantear la Revoluci\u00f3n Haitiana en un contexto m\u00e1s amplio de luchas mar\u00edtimas atl\u00e1nticas. Al igual que\u00a0<em>The Common Wind<\/em>,\u00a0<em>Pirate Enlightenment<\/em>\u00a0de Graeber es una historia desde abajo, que mira m\u00e1s all\u00e1 de las fronteras tradicionales del Estado nacional. El libro es un ensayo, lo que significa, literalmente, un primer intento de comprensi\u00f3n. No es ni mucho menos definitivo, como se\u00f1ala el propio Graeber. Sin embargo, el libro tambi\u00e9n presenta inusuales puntos fuertes: no s\u00f3lo se basa en la elegante habilidad de Graeber para contar historias y en su agudo ojo para el detalle, sino tambi\u00e9n en su extenso trabajo de campo realizado en Madagascar entre 1989 y 1991.<\/p>\n<p>En el centro de\u00a0<em>Pirate Enlightenment<\/em>\u00a0est\u00e1 la historia de una \u00abLibertalia real\u00bb. La propia Libertalia era un asentamiento m\u00edtico que, seg\u00fan se dice, construyeron los piratas en Madagascar como experimento democr\u00e1tico radical para vivir libremente en medio de las brutalidades del naciente capitalismo. Graeber no sugiere que existiera este asentamiento concreto, sino que se interesa por una comunidad real e igualmente subversiva que, aunque nunca se llam\u00f3 Libertalia, prosper\u00f3 entre la tribu de los betsimisaraka entre 1720 y aproximadamente 1750, y que se basaba en principios de los piratas.<\/p>\n<p>Seg\u00fan cuenta Graeber, la historia de esta Libertalia de la vida real comenz\u00f3 en 1691, cuando unos piratas se asentaron en Sainte-Marie, se casaron con mujeres malgaches y se dedicaron al comercio de esclavos, dirigiendo gran parte de su tr\u00e1fico humano a la colonia de Nueva York. Los jefes de los linajes locales atacaron y erradicaron el asentamiento en 1697. Despu\u00e9s, Nathaniel North y su tripulaci\u00f3n pirata construyeron un nuevo asentamiento en Ambonavola en 1698, basado en las pr\u00e1cticas democr\u00e1ticas e igualitarias de los barcos piratas. Tambi\u00e9n ellos tomaron esposas malgaches, y formaron alianzas que durar\u00edan hasta la muerte de North en 1712. Las mujeres malgaches utilizaron el bot\u00edn pirata para establecerse como comerciantes y conseguir mayor autonom\u00eda. Graeber considera que estas mujeres dieron un golpe de Estado contra las restricciones patriarcales de su cultura.<\/p>\n<p>El h\u00e9roe de la historia de Graeber es un joven carism\u00e1tico llamado Ratsimilaho, hijo de un marino convertido en pirata y de una malgache que representaba una figura destacada entre los betsimisaraka. Entre 1712 y 1720, Ratsimilaho lider\u00f3 a los betsimisaraka en una serie de guerras contra un jefe rival, Ramangano, y los tsikoa, un clan del sur que se hizo con el control de varias ciudades portuarias de la costa noreste de la isla para comerciar con los europeos. Ratsimilaho se asemejaba a los capitanes piratas que proyectaban un gran poder y utilizaban la violencia contra sus rivales pol\u00edticos, al tiempo que dirig\u00edan a su propia comunidad mediante deliberaciones colectivas y democr\u00e1ticas. Utilizaba el \u201ckabary\u201d, una instituci\u00f3n de discusi\u00f3n y debate, del mismo modo que los piratas utilizaban la asamblea com\u00fan para gobernar sus barcos. Tambi\u00e9n emple\u00f3 medios de guerra piratas, entre ellos el uso de mosquetes. Ratsimilaho no tard\u00f3 en derrotar a los tsikoa, a los que llam\u00f3 \u00abbetanimena\u00bb -los cubiertos de barro rojo- cuando se retiraron derrotados.<\/p>\n<p>La victoria de Ratsimilaho sobre Ramangano en 1720 consolid\u00f3 lo que se convirti\u00f3 en la Confederaci\u00f3n Betsimisaraka, la cual, durante los 30 a\u00f1os siguientes, llevar\u00eda a cabo lo que Graeber llama un \u00abexperimento de proto-Ilustraci\u00f3n\u00bb. Apoy\u00e1ndose en las pr\u00e1cticas piratas de igualdad y antipat\u00eda por la autoridad concentrada y arbitraria, Ratsimilaho y los betsimisaraka crearon y mantuvieron un \u00absimulacro de reino\u00bb descentralizado, no jer\u00e1rquico y participativo que se opuso al comercio de esclavos, estableci\u00f3 pr\u00e1cticas igualitarias y experiment\u00f3 d\u00e9cadas de prosperidad.<\/p>\n<p>A diferencia de la mayor\u00eda de los cr\u00edticos de\u00a0<em>Pirate Enlightenment<\/em>, he le\u00eddo la mayor\u00eda de las fuentes primarias de Graeber. Estamos de acuerdo en cuestiones fundamentales: en primer lugar, que la propia Libertalia fue una ficci\u00f3n, una invenci\u00f3n literaria. Esto no es algo controvertido. En segundo lugar, estamos de acuerdo en que las pr\u00e1cticas sociales reales y emp\u00edricamente probadas de los piratas inspiraron y dieron forma a la historia de Libertalia. Las ideas plasmadas en Libertalia eran concepciones reales y vivas. No eran algo ut\u00f3pico, es decir, \u00absin lugar\u00bb; contaban con un lugar y, como muestra h\u00e1bilmente Graeber, contaban tambi\u00e9n con una historia.<\/p>\n<p>En puntos menores podr\u00edamos discrepar: \u00bffue Daniel Defoe \u00abCharles Johnson\u00bb, el autor de\u00a0<em>General History of the Pyrates<\/em>\u00a0[<em>Historia general de los piratas,\u00a0<\/em>Valdemar, 2017] y su secci\u00f3n sobre Libertalia? Graeber sugiere que probablemente s\u00ed, pero yo no lo creo: el libro de Johnson conten\u00eda conocimientos mar\u00edtimos m\u00e1s detallados de los que podr\u00eda haber pose\u00eddo o incluso comprendido Defoe. La secci\u00f3n sobre Libertalia fue probablemente obra de un equipo de escritores de Grub Street [calle de Londres conocida por sus editores, publicistas y periodistas] que ten\u00edan v\u00ednculos con piratas reales a los que entrevistaron para el libro, as\u00ed como acceso a manuscritos in\u00e9ditos difundidos en c\u00edrculos oficiales. Sin embargo, nada de esto socava el argumento m\u00e1s general de Graeber: que entre 1720 y 1750 surgi\u00f3 en Madagascar una sociedad democr\u00e1tica radical como una cabeza de hidra.<\/p>\n<p>Sin embargo,\u00a0<em>Pirate Enlightenment<\/em>\u00a0tiene otras limitaciones. Gran parte de la historia tratada por Graeber no s\u00f3lo es desconocida sino incognoscible, como \u00e9l mismo libremente reconoce. Adem\u00e1s, dudo que hubiera tantos piratas en Madagascar como afirma \u00e9l; \u00abvarios miles\u00bb me parece completamente imposible. Dudo incluso que fueran \u00abvarios centenares\u00bb, ya que s\u00f3lo surcaban los mares unos 5.000 piratas en cualquier parte del periodo que estudia Graeber. Estas cifras tienen su importancia, porque el argumento sobre la repercusi\u00f3n de los piratas en las culturas del noreste de Madagascar depende hasta cierto punto de una cierta densidad en su presencia f\u00edsica: cuanto menor haya sido el n\u00famero de antiguos piratas, menos probable y menos duradera habr\u00e1 sido su influencia. Cabe a\u00f1adir que los piratas que se asentaron en Madagascar no eran m\u00e1s que una peque\u00f1a minor\u00eda del total de la poblaci\u00f3n pirata entre 1650 y 1730, la llamada \u00abedad de oro\u00bb, y que los piratas del Atl\u00e1ntico estaban mucho menos implicados en el tr\u00e1fico de esclavos que los que ten\u00edan su base en el oc\u00e9ano \u00cdndico.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n es importante recordar que la \u00abcultura pirata\u00bb (la forma de dirigir un barco) era en s\u00ed misma un fen\u00f3meno din\u00e1mico que cambiaba con el tiempo. Formaron la \u00abedad de oro\u00bb tres generaciones distintas de piratas. Sus culturas eran continuistas, pero en modo alguno id\u00e9nticas. A medida que los bucaneros de las d\u00e9cadas de 1660 y 1670 dieron paso a los piratas de la d\u00e9cada de 1690, a los que siguieron los de las d\u00e9cadas de 1710 y 1720, la cultura pirata se hizo m\u00e1s igualitaria y democr\u00e1tica con el tiempo, conforme las \u00e9lites abandonaban el negocio del robo por mar y los marineros comunes adquir\u00edan un mayor control sobre el funcionamiento de los barcos piratas. Fue crucial que los piratas que se asentaron en Madagascar durante la d\u00e9cada de 1690 (por muchos que fueran) lo hicieran en una \u00e9poca en la que los grandes mercaderes y traficantes de esclavos a\u00fan ten\u00edan mucho poder sobre sus acciones.<\/p>\n<p>La pr\u00e1ctica de la esclavitud entre los betsimisaraka es una cuesti\u00f3n que atraviesa la narraci\u00f3n de Graeber, pero que nunca se aborda en su totalidad. Graeber sostiene que parte del \u00e9xito del proyecto de Ratsimilaho consisti\u00f3 en desconectar a su regi\u00f3n y a su pueblo del comercio de esclavos cada vez m\u00e1s agresivo en los oc\u00e9anos Atl\u00e1ntico e \u00cdndico. Pero Graeber desvela pruebas de que Ratsimilaho y sus compa\u00f1eros guerreros pose\u00edan esclavos, lo que, de ser cierto, har\u00eda que su \u00abexperimento\u00bb fuera menos democr\u00e1tico de lo que afirma Graeber, y que no estuviera al margen de los sistemas esclavistas que surcaban los oc\u00e9anos Atl\u00e1ntico e \u00cdndico.<\/p>\n<p>A pesar de estas reservas, considero que\u00a0<em>Pirate Enlightenment<\/em>\u00a0es uno de los libros m\u00e1s creativos que se hayan publicado sobre la historia de la pirater\u00eda. La raz\u00f3n principal es que Graeber ofrece nuevas ideas y nuevos puntos de vista sobre la historia de estos forajidos mar\u00edtimos. La mayor\u00eda de los libros sobre piratas no aportan ideas nuevas, y los hay que no las aportan en absoluto, s\u00f3lo resultados de investigaci\u00f3n, que son \u00fatiles pero limitados. Lo que Graeber ofrece de nuevo es un an\u00e1lisis de c\u00f3mo funcion\u00f3 el proceso de cambio de la cultura pirata entre los betsimisaraka: c\u00f3mo los pueblos del noreste de Madagascar eran agentes conscientes de la historia que tomaban decisiones de inclusi\u00f3n y transformaci\u00f3n dentro de la matriz de sus propios valores y su propia cultura. Uno de los puntos fuertes del libro de Graeber es su an\u00e1lisis de la estructura y la cultura de la sociedad betsimisaraka y su evoluci\u00f3n a lo largo del tiempo. Aun cuando carece de fuentes sobre personas, acontecimientos y \u00e9pocas concretas, me resulta convincente Graeber. Llev\u00f3 a cabo su trabajo de campo, ten\u00eda un conocimiento pr\u00e1ctico de la lengua malgache, contaba con antiguos compromisos intelectuales y culturales en Madagascar. Combina con \u00e9xito dos tipos de Historia desde abajo: la mar\u00edtima y la ind\u00edgena. Se trata de una combinaci\u00f3n poco habitual, pero con todas las de ganar. Trata a la gente corriente, especialmente a las mujeres, como pensadores, creadores y art\u00edfices de la Historia. Su teor\u00eda y sus m\u00e9todos son tan democr\u00e1ticos e igualitarios como la cultura que trata de esclarecer.<\/p>\n<p>Me apresuro a a\u00f1adir que no soy especialista en la historia de Madagascar y que la influencia del libro de Graeber depender\u00e1 en gran medida de lo que tengan que decir al respecto los estudiosos de los betsimisaraka. Graeber ha ofrecido una interpretaci\u00f3n que trata de dar el mayor sentido posible a las pruebas disponibles sobre los piratas y los betsimisaraka a lo largo de mucho tiempo. Puede que se equivoque en algunos detalles, pero sospecho que su interpretaci\u00f3n general ser\u00e1 dif\u00edcil de refutar.<\/p>\n<p>Al igual que sus historias de la deuda y del amanecer de \u00abtodo\u00bb,\u00a0<em>Pirate Enlightenment<\/em>\u00a0de Graeber nos incita a pensar. Al mismo tiempo, algunas de las ideas de Graeber no son tan nuevas como \u00e9l afirma, mientras que otras son m\u00e1s grandes de lo que \u00e9l deja que sean. Afirmar, como afirma \u00e9l, que el igualitarismo de los piratas no era un ideal \u00aboccidental\u00bb no es una idea nueva. Hace m\u00e1s de 20 a\u00f1os, Peter Linebaugh y yo argumentamos en nuestro libro\u00a0<em>The Many-Headed Hydra<\/em>\u00a0[<em>La hidra de la revoluci\u00f3n.<\/em>\u00a0<em>Marineros, esclavos y comuneros en la historia oculta del Atl\u00e1ntico<\/em>, Traficantes de sue\u00f1os, Madrid, 2022], que esos principios de organizaci\u00f3n social y pol\u00edtica los cre\u00f3, preserv\u00f3 y recre\u00f3 un proletariado multirracial atl\u00e1ntico en una larga serie de luchas, desde 1600 aproximadamente hasta la d\u00e9cada de 1830. A lo largo del siglo XVIII, una tradici\u00f3n de radicalismo mar\u00edtimo ofreci\u00f3 constantemente nuevas posibilidades pol\u00edticas: entre los piratas de las d\u00e9cadas de 1710 y 1720, en las rebeliones de las ciudades portuarias de la d\u00e9cada de 1730, en la Revoluci\u00f3n Americana de las d\u00e9cadas de 1760 y 1770, y en los masivos motines navales de todo el Atl\u00e1ntico de la d\u00e9cada de 1790. Graeber no indaga en los or\u00edgenes de la cultura pirata, aunque s\u00ed se\u00f1ala que los filibusteros ofrec\u00edan \u00abuna visi\u00f3n profundamente proletaria de la liberaci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p><em>The Nation<\/em>, 21 de marzo de 2023<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2><strong>Cuando se jubilan los ladrones<\/strong><\/h2>\n<p>Francis Gooding<\/p>\n<p>Al igual que muchos otros importantes inventos cient\u00edficos, las primeras recetas de p\u00f3lvora de verdad se idearon en China. El c\u00f3ctel cl\u00e1sico de azufre, salitre y carb\u00f3n se conoc\u00eda al menos desde el siglo IX d.C., aunque los alquimistas tao\u00edstas, que buscaban oro e inmortalidad, ya conoc\u00edan preparaciones similares desde hac\u00eda cientos de a\u00f1os. Una referencia muy temprana aparece en el\u00a0<em>Zhenyuan Miaodao Yaolue<\/em>\u00a0(<em>Esenciales clasificados del misterioso Tao del verdadero origen de las cosas<\/em>), un texto atribuido en parte al alquimista del siglo III Zheng Yin. En \u00e9l advierte contra la mezcla de azufre, realgar, miel y salitre, una combinaci\u00f3n peligrosamente deflagrante: los alquimistas que experimentaban con esos ingredientes hab\u00edan quemado edificios y se hab\u00edan chamuscado las barbas. La lista de Zheng de procedimientos que deb\u00edan evitarse tambi\u00e9n inclu\u00eda la ingesti\u00f3n de elixires de plomo, plata, mercurio y cinabrio (con resultado de muerte); tomar cinabrio derivado del mercurio y el azufre (causa for\u00fanculos y llagas); y beber \u00abzumo de plomo negro\u00bb, un brebaje poco apetecible que el bioqu\u00edmico y sin\u00f3logo Joseph Needham pensaba que era posiblemente una \u00absuspensi\u00f3n caliente de grafito\u00bb, lo que suena como un ponche caliente hecho de virutas de l\u00e1piz. Fuera lo que fuese, el zumo de plomo negro te pon\u00eda al parecer muy enfermo, pero ni siquiera Zheng parec\u00eda pensar que alguien fuera a preparar una bebida de p\u00f3lvora: se limitaba a advertir a la gente de que no se quemara los bigotes jugando con ella. Por otra parte, era un alquimista, no un rey pirata malgache que hac\u00eda un juramento m\u00e1gico de hermandad. Y para ese ritual era esencial una bebida de p\u00f3lvora.<\/p>\n<p>La f\u00f3rmula, registrada por el cronista franco-mauriciano Nicolas Mayeur en 1806 y reproducida en la obra de David Graeber\u00a0<em>Pirate Enlightenment<\/em>, consist\u00eda en mezclar pedernales, bolas de plomo, p\u00f3lvora y agua de r\u00edo con la punta de un cuchillo sobre un escudo al que le hubiera dado la vuelta, y beberlo con jengibre empapado en la sangre de los juramentados. Mayeur, un comerciante de esclavos retirado reconvertido en historiador, relataba los rituales de la coronaci\u00f3n de un joven llamado Ratsimilaho, hijo de un capit\u00e1n pirata ingl\u00e9s y de una princesa malgache, que fue investido en 1720 gobernante de una nueva entidad pol\u00edtica en la costa del noreste de Madagascar, la Confederaci\u00f3n Betsimisaraka. Centrada en la ciudad de Ambonavola, o Foulpointe (actual Mahalevona), y extendida a lo largo de m\u00e1s de quinientos kil\u00f3metros, la confederaci\u00f3n hab\u00eda unificado los estados locales existentes mediante una combinaci\u00f3n de guerra y diplomacia. Se considera que, en su mayor parte, fue una creaci\u00f3n del notable Ratsimilaho, que era probablemente un adolescente todav\u00eda cuando ascendi\u00f3 al poder. De ni\u00f1o hab\u00eda visitado Inglaterra, muy probablemente con su padre (\u00abCapit\u00e1n Tom\u00bb), y hab\u00eda recibido por lo menos una educaci\u00f3n parcial. En los relatos convencionales se le presenta como un visionario ilustrado que pretend\u00eda llevar la ciencia y las letras contempor\u00e1neas a una nueva naci\u00f3n modelada seg\u00fan los estados de Europa. Pero parece que su confederaci\u00f3n se sostuvo sobre todo gracias a su carisma personal. Cuando muri\u00f3 en 1750, empez\u00f3 a desintegrarse; para principios del siglo XIX hab\u00eda desaparecido.<\/p>\n<p>El relato de Mayeur, \u00abHistoire de Ratsimilaho, Roi de Foule-pointe et des Betsimisaraka\u00bb, se conserva como manuscrito en la Biblioteca Brit\u00e1nica. No es, ni mucho menos, la \u00fanica historia de reyes y reinos piratas en Madagascar, pero s\u00ed una de las pocas que es mucho m\u00e1s que un relato pintoresco. Mayeur no era un aficionado: hab\u00eda vivido y trabajado en la isla durante 25 a\u00f1os y hab\u00eda recabado informaci\u00f3n de algunos de los generales y confidentes de Ratsimilaho, que ya eran ancianos. Tambi\u00e9n conoc\u00eda al hijo y heredero de Ratsimilaho. El tema de su obra era, sin duda, una persona real, y la Confederaci\u00f3n Betsimisaraka existi\u00f3 con toda seguridad; los habitantes de la zona se llaman a s\u00ed mismos betsimisaraka hasta el d\u00eda de hoy. Seg\u00fan Graeber, que realiz\u00f3 su trabajo de campo antropol\u00f3gico en Madagascar a finales de la d\u00e9cada de 1980, se trata de \u00abuno de los pueblos m\u00e1s obstinadamente igualitarios de Madagascar\u00bb. As\u00ed pues, no cabe duda de que algo pol\u00edticamente inusual ocurri\u00f3 en el noreste de Madagascar a principios del siglo XVIII, y de que tuvo algo que ver con los piratas y sus descendientes.<\/p>\n<p>No est\u00e1 muy claro qu\u00e9 es lo que fue exactamente. Otros reinos malgaches de la \u00e9poca han dejado una huella perceptible, pero los arque\u00f3logos no han encontrado pruebas f\u00edsicas de ning\u00fan tipo de estado centralizado en la zona: ni obras p\u00fablicas ni palacios, ni indicios de ning\u00fan sistema de administraci\u00f3n o fiscalidad, ni rastro de un ej\u00e9rcito o una burocracia, de hecho, nada que indique interrupci\u00f3n alguna de las formas de vida existentes en la costa. Mayeur y quienes le siguieron cre\u00edan que Ratsimilaho era un visionario precoz y un brillante estratega militar, pero hay otros relatos contempor\u00e1neos que lo pintan simplemente como un desagradable jefe local, o como lugarteniente de otro rey en otro lugar de la isla, o incluso como lugarteniente de un \u00abrey\u00bb pirata completamente distinto llamado John Plantain. Es un panorama confuso. \u00bfQu\u00e9 se puede hacer con todo esto?\u00bb, se pregunta Graeber.<\/p>\n<p>En\u00a0<em>Pirate Enlightenment, or the Real Libertalia<\/em>\u00a0intenta responder a esta pregunta. Como sugiere el t\u00edtulo, para Graeber hay m\u00e1s en juego de lo que cabr\u00eda esperar de un breve episodio de la historia local o de una an\u00e9cdota larga y aburrida sobre un reino pirata que nunca existi\u00f3, aunque el libro est\u00e9 repleto de material pintoresco: pactos de sangre y envenenamientos, magos y princesas, ciudades piratas aisladas en islas tropicales, reyes impostores que se ense\u00f1orean de falsos imperios y mucho m\u00e1s. Sin embargo, m\u00e1s all\u00e1 de todo esto, Graeber tiene algo que decir sobre el modo en que los acontecimientos de la costa nororiental de Madagascar pueden replantear nuestra comprensi\u00f3n de la evoluci\u00f3n intelectual en el Siglo de las Luces.<\/p>\n<p>Madagascar era a finales del siglo XVII una anomal\u00eda. Situada fuera de la senda de las grandes rutas mar\u00edtimas, no se encontraba plenamente integrada en el sistema de comercio internacional que funcionaba en el Oc\u00e9ano \u00cdndico. Quedaba fuera de la creciente influencia de las potencias europeas: no hab\u00eda entrado en la jurisdicci\u00f3n de la Real Compa\u00f1\u00eda Africana Brit\u00e1nica ni de la Compa\u00f1\u00eda de las Indias Orientales, y los intentos de asentamiento de holandeses y franceses hab\u00edan fracasado repetidamente. El oeste de la isla estaba dominado por grandes y poderosos reinos, entre los que los comerciantes suajilis y \u00e1rabes conocidos como \u201cantalaotra\u201d (\u00abGente del Mar\u00bb) controlaban el comercio regular de ida y vuelta con Zanz\u00edbar y el continente africano. Pero el este, especialmente el noreste, estaba mucho menos desarrollado. Por lo tanto, era de escaso inter\u00e9s para las potencias locales y estaba fuera del alcance de las extranjeras, lo que lo convert\u00eda en un escondite y lugar de retiro ideal para los piratas, que se hab\u00edan dado cuenta de que el riqu\u00edsimo tr\u00e1fico mar\u00edtimo del oc\u00e9ano \u00cdndico y el mar Rojo ofrec\u00eda premios a\u00fan mayores que los que se pod\u00edan conseguir en el Caribe. En las \u00faltimas d\u00e9cadas del siglo XVII, gran n\u00famero de bucaneros y salteadores empezaron a recalar all\u00ed, muchos de los cuales tomaron esposas malgaches y se establecieron en las comunidades locales. A finales de la d\u00e9cada de 1690, quiz\u00e1s unos cuantos miles de piratas hab\u00edan establecido su residencia temporal o permanente, y la costa noreste estaba \u201csalpicada de peque\u00f1os asentamientos piratas\u201d, algunos de los cuales se convirtieron en ciudades o puertos importantes.<\/p>\n<p>El mayor y m\u00e1s famoso fue Sainte-Marie. Fundada por un asesino en busca y captura llamado Adam Baldridge, Sainte-Marie era una ciudad-fortaleza situada en la peque\u00f1a isla de Nosy Baraha, cerca de la costa de Ambonavola. Lleg\u00f3 a albergar a un millar de habitantes, muchos de ellos piratas en activo o retirados, y serv\u00eda de puerto de reabastecimiento y aprovisionamiento a los barcos piratas, as\u00ed como de lugar en el que guardar las ganancias mal habidas. Se convirti\u00f3 en parada habitual de la \u00abronda pirata\u00bb que se extend\u00eda desde el Caribe hasta el oc\u00e9ano \u00cdndico, y el propio Baldridge ten\u00eda un acuerdo con un deshonesto hombre de negocios de Nueva York que utilizaba la compraventa de malgaches esclavizados como tapadera para deshacerse de joyas y objetos de lujo saqueados. Sainte-Marie fue finalmente saqueada en 1697 por malgaches del continente, despu\u00e9s de que Baldridge acometiera una redada de esclavos especialmente traicionera.<\/p>\n<p>De vuelta a Europa, los informes muy adornados sobre ciudades como Sainte-Marie y personajes como Baldridge circularon ampliamente como cotilleos de caf\u00e9 y materia de literatura popular. Las historias de piratas eran tan atractivas -y han demostrado ser tan duraderas- que Graeber cree que pueden haber constituido \u00abla forma m\u00e1s importante de expresi\u00f3n po\u00e9tica producida por ese proletariado emergente del Atl\u00e1ntico Norte cuya explotaci\u00f3n sent\u00f3 las bases de la revoluci\u00f3n industrial\u00bb: una especie de contra-literatura anarco-fabulosa que cautiv\u00f3 al p\u00fablico con grandes historias de criminalidad extravagante, tesoros y reinos antiheroicos fuera de la ley creados por hombres condenados que navegaban bajo la calavera y las tibias cruzadas. A veces, estas historias tambi\u00e9n ten\u00edan un toque pol\u00edtico, ya que el folclore pirata abundaba en rumores y fantas\u00edas sobre la organizaci\u00f3n de los nuevos estados fundados por los bucaneros en los remotos tr\u00f3picos. Los legendarios reinos piratas se imaginaban como algo muy distinto de las sociedades europeas de la \u00e9poca: a menudo se presentaban como utop\u00edas en las que se hab\u00edan abolido la miseria y la dominaci\u00f3n, en las que los ciudadanos eran iguales y todas las cosas se repart\u00edan equitativamente entre ellos, y en las que los asuntos pol\u00edticos se decid\u00edan por medios democr\u00e1ticos.<\/p>\n<p>Este an\u00e1lisis descarnado y tabernario de las ideas sobre la igualdad, la propiedad, el contrato social y el poder pol\u00edtico resulta algo reconocible como variante popular de lo que llegar\u00edan a ser los temas esenciales del pensamiento de la Ilustraci\u00f3n. Daniel Defoe compar\u00f3 a los colonos piratas de Madagascar con los fundadores de Roma, y Montesquieu afirm\u00f3 que los griegos tambi\u00e9n eran piratas en su origen; Graeber sugiere que las historias de pol\u00edtica pirata eran bien conocidas por muchos escritores y pensadores de la \u00e9poca. Como rudo utopista comprometido con la libertad frente a todas las leyes y gobiernos existentes, el pirata era \u00abuna figura de la Ilustraci\u00f3n tan importante como Voltaire o Adam Smith\u00bb (no conviene romantizar demasiado. Los piratas pod\u00edan tener tan pocos escr\u00fapulos y ser tan brutales como sugiere su reputaci\u00f3n m\u00e1s convencional, aunque quiz\u00e1 en esto no fueran excepcionales para los baremos de la \u00e9poca).<\/p>\n<p>La democracia pirata m\u00e1s famosa de la \u00e9poca fue Libertalia, o Libertatia, un asentamiento legendario que se dice se ubicaba en&#8230; \u00bfd\u00f3nde si no?&#8230; Madagascar. Aparece en\u00a0<em>A General History of the Pyrates<\/em>\u00a0(<em>Historia general de los piratas<\/em>), un compendio en dos vol\u00famenes sobre los piratas y \u00a0sus haza\u00f1as publicado en Londres en 1724, y atribuido a un tal \u00abCapit\u00e1n Johnson\u00bb, pero que normalmente se cree que fue escrito por Defoe. El libro ofrece relatos detallados de bucaneros infames como Henry Avery y \u00abCalico Jack\u00bb Rackham, de los que figuran todos menos uno en los anales hist\u00f3ricos.<\/p>\n<p>La excepci\u00f3n es un pirata franc\u00e9s conocido como capit\u00e1n Misson. Alentado por su compinche, un \u00absacerdote lascivo\u00bb llamado Caraccioli al que hab\u00eda recogido en Roma, Misson se hizo a la mar, seg\u00fan la\u00a0<em>Historia General de los piratas<\/em>, con la intenci\u00f3n de \u00abhacer la guerra legalmente a todo el mundo, ya que le privar\u00eda de la libertad a la que ten\u00eda derecho por las leyes de la naturaleza\u00bb.<\/p>\n<p>A bordo de su barco, el\u00a0<em>Victoire<\/em>, la libert\u00e9, la \u00e9galit\u00e9 y la fraternit\u00e9 eran ya aparentemente la norma: los prisioneros eran tratados sin violencia, los africanos esclavizados eran liberados y se un\u00edan voluntariamente a la tripulaci\u00f3n, y las decisiones se tomaban por acuerdo general. Tras muchas aventuras en el mar, Misson y Caraccioli fundaron un asentamiento en la costa malgache: Libertalia, tierra de libertad. Sus habitantes pasaron a llamarse Liberi, y todas sus nacionalidades y lenguas anteriores se disolvieron juntas para convertirse en \u00abuno hecho de muchos\u00bb. Su gobierno deb\u00eda ser de \u00abforma democr\u00e1tica, en la que el pueblo fuera el art\u00edfice y juez de sus propias leyes\u00bb. Se abolieron la esclavitud y la religi\u00f3n organizada, y la tierra y el ganado se repartieron a partes iguales, como se hab\u00eda hecho con el bot\u00edn de la pirater\u00eda en la\u00a0<em>Victoire<\/em>. Se corri\u00f3 la voz de la sociedad libre de Misson. Muchos otros piratas famosos, como Henry Avery, se unieron a ellos antes de que el asentamiento fuera destruido por los hostiles malgaches.<\/p>\n<p>As\u00ed rezaba la historia. No hay pruebas de que Misson o Libertalia existieran realmente, pero la descripci\u00f3n de la vida a bordo del\u00a0<em>Victoire<\/em>\u00a0tiene una base de verdad: algunos barcos piratas, a diferencia de los buques mercantes y de la marina, funcionaban seg\u00fan principios igualitarios. Sin ninguna autoridad superior que confiriera poder al capit\u00e1n, los barcos piratas se reg\u00edan por consenso. Las decisiones se tomaban a menudo en com\u00fan, sin que el capit\u00e1n tuviera ning\u00fan poder especial de mando excepto durante la batalla, y algunos barcos ten\u00edan incluso art\u00edculos escritos que establec\u00edan los t\u00e9rminos para la distribuci\u00f3n justa del bot\u00edn. Los miembros de la tripulaci\u00f3n tambi\u00e9n pod\u00edan recibir compensaciones por las heridas sufridas. Como en Libertalia, estos barcos pod\u00edan ser un crisol donde uno se hac\u00eda de muchos. Graeber cree que los barcos podr\u00edan haber desempe\u00f1ado un papel de \u00abpunta de lanza en el desarrollo de nuevas formas de gobierno democr\u00e1tico\u00bb en aquella \u00e9poca. \u201cLas tripulaciones piratas\u201d, escribe,<\/p>\n<p>\u201cestaban a menudo formadas por tantos tipos diferentes de personas con conocimientos de tantos tipos diferentes de organizaci\u00f3n social (un mismo barco pod\u00eda contar con ingleses, suecos, esclavos africanos fugados, criollos caribe\u00f1os, nativos americanos y \u00e1rabes), comprometidos con un cierto igualitarismo tosco y despreocupado, mezclados en situaciones en las que la r\u00e1pida creaci\u00f3n de nuevas estructuras institucionales era absolutamente necesaria, que en cierto sentido eran laboratorios perfectos de experimentaci\u00f3n democr\u00e1tica\u201d.<\/p>\n<p>Tales hechos pir\u00e1ticos seguramente alimentaron el folclore sobre las utop\u00edas piratas, pero no todo era fabulaci\u00f3n. Puede que la Sainte-Marie de Baldridge fuera poco m\u00e1s que una ciudad de ladrones sin gobierno real, pero en esto no era t\u00edpica. Los piratas de Madagascar experimentaron realmente con la pol\u00edtica del barco pirata en tierra. A principios del siglo XVIII, un bermude\u00f1o llamado Nathaniel North estableci\u00f3 una comunidad pirata en Ambonavola, sede de la Confederaci\u00f3n Betsimisaraka de Ratsimilaho. North, \u00abun pirata reticente e inusualmente concienzudo\u00bb, se hizo respetar entre los malgaches de la costa como mediador imparcial en las disputas locales y, seg\u00fan Graeber, \u00abfue diligente a la hora de convertir las asociaciones democr\u00e1ticas desarrolladas en un principio a bordo de los barcos en formas que fueran viables en tierra\u00bb, incluyendo un sistema judicial improvisado caracterizado por juicios justos para los malhechores de la comunidad, con un jurado elegido por sorteo.<\/p>\n<p>Aunque Sainte-Marie fue objeto de ataques, la mayor\u00eda de los dem\u00e1s asentamientos costeros se salvaron. Muchos piratas asentados formaban ahora parte de familias malgaches, y algunos defend\u00edan eficazmente la costa contra las incursiones europeas en busca de esclavos, sobre todo robando los barcos de los esclavistas. Los malgaches siempre los considerar\u00edan forasteros, pero los piratas se hab\u00edan convertido en un elemento importante y semiintegrado de la sociedad costera. De hecho, los descendientes de padres piratas y madres malgaches -gente como Ratsimilaho- acabaron convirti\u00e9ndose en una aristocracia hereditaria conocida como los \u201cmalata\u201d (de \u00abmulato\u00bb), y luego los \u201czana-malata\u201d (\u00abhijos de los malata\u00bb), ascendencia con la que a\u00fan se identifican.<\/p>\n<p>Pero Graeber no s\u00f3lo est\u00e1 interesado en la historia de los piratas. Quiere mostrarnos c\u00f3mo se entendi\u00f3 su llegada desde el punto de vista malgache, y los efectos que los asentamientos piratas tuvieron en la sociedad malgache existente. Estamos familiarizados con lo que suele ocurrirles a las sociedades ind\u00edgenas cuando empiezan a colonizar sus tierras europeos hirsutos y fuertemente armados, pero Graeber sostiene que la interacci\u00f3n entre los colonos piratas y los malgaches costeros fue compleja y bastante equilibrada. A pesar de su cach\u00e9 como extranjeros ex\u00f3ticos, los piratas ten\u00edan muy poco capital social. Sin embargo, ten\u00edan armas \u00fatiles y muchas ropas elegantes producto del saqueo, y pod\u00edan comerciar con potencias lejanas para obtener art\u00edculos de lujo. Y cuando no se ve\u00edan arrastrados a los peque\u00f1os conflictos locales end\u00e9micos, los piratas, como forasteros, estaban en condiciones de negociar neutralmente entre las partes beligerantes. Es posible que sus propias formas de organizaci\u00f3n democr\u00e1tica y justicia improvisada les resultaran \u00fatiles. En cualquier caso, seg\u00fan Graeber, el efecto neto de su asentamiento en la costa fue inesperado: un florecimiento de la autonom\u00eda comercial de las mujeres, seguido del establecimiento, en la Confederaci\u00f3n Betsimisaraka, de lo que en cierta medida era una sociedad m\u00e1s igualitaria que la existente. Ni el poder de la mujer ni las relaciones sociales igualitarias hab\u00edan sido anteriormente una caracter\u00edstica notable de la vida malgache en la costa noreste, como tampoco lo eran en la vida europea de principios del siglo XVIII.<\/p>\n<p>Las mujeres malgaches parecen haber advertido la llegada de los piratas como una nueva oportunidad socioecon\u00f3mica. El matrimonio con un pirata con un buen bot\u00edn pod\u00eda ofrecer a una joven la oportunidad de establecerse como comerciante independiente y tambi\u00e9n de escapar a las restricciones de lo que pod\u00eda ser una sociedad violentamente patriarcal (mientras que en algunas zonas de Madagascar las disposiciones relativas al sexo y al matrimonio eran bastante libres, en el noreste la influencia hist\u00f3rica de los Zafy Ibrahim, una \u00e9lite de celo religioso descendiente quiz\u00e1 de jud\u00edos yemenitas, o tal vez de gn\u00f3sticos ismail\u00edes, significaba que las mujeres estaban sometidas a controles muy estrictos). Graeber sugiere que har\u00edamos bien en invertir los t\u00e9rminos del relato europeo convencional: los malata no surgieron porque se establecieran piratas extranjeros en la costa y tomaran esposas malgaches, sino porque las mujeres malgaches salieron a buscar hombres extranjeros con los que casarse\u00bb. Los piratas, por su parte, consideraron que casarse con malgaches era una excelente soluci\u00f3n al eterno problema del bot\u00edn, ya que sus nuevas parejas pod\u00edan deshacerse de los bienes robados, que de otro modo ser\u00edan dif\u00edciles de trasladar.<\/p>\n<p>Al parecer, este acuerdo permit\u00eda a las mujeres una gran autonom\u00eda. Como el marido pirata no ten\u00eda ninguna posici\u00f3n social y normalmente ni siquiera hablaba la lengua local, ced\u00eda casi todas las responsabilidades econ\u00f3micas y sociales a su pareja. Al casarse con un pirata, una mujer pod\u00eda librarse de un plumazo del control de su familia y acceder a una posici\u00f3n de independencia econ\u00f3mica, social y, al parecer, sexual, sin ning\u00fan pariente pol\u00edtico a la vista. Los puertos y pueblos de la costa se convirtieron a veces en \u00abciudades de mujeres\u00bb, donde el comercio y los contactos con el mundo exterior estaban controlados por una nueva clase de mujeres comerciantes, que \u00abconstitu\u00edan la columna vertebral de esas comunidades&#8230; ninguna decisi\u00f3n importante pod\u00eda tomarse sin ellas\u00bb. Graeber cree que, al unirse a forasteros ricos y prestigiosos, las j\u00f3venes malgaches vieron la oportunidad de \u00abrecrear la sociedad local\u00bb a su manera, \u00aby eso es precisamente lo que consiguieron con la creaci\u00f3n de las ciudades portuarias, la transformaci\u00f3n de las costumbres sexuales y la promoci\u00f3n de sus hijos por parte de los piratas como nueva clase aristocr\u00e1tica\u00bb.<\/p>\n<p>\u00bfY Ratsimilaho, el esclarecido rey adolescente? Tras su investidura por consenso general como \u00abjefe a perpetuidad\u00bb en Ambonavola -ocasi\u00f3n para el ritual de la p\u00f3lvora, que era una mezcla de magia de guerra malgache convencional y brindis piratas con ron y p\u00f3lvora-, se celebraron una serie de grandes reuniones p\u00fablicas para decidir la forma de su gobierno. Ratsimilaho dej\u00f3 que los jefes locales siguieran dirigiendo sus propios asuntos, interviniendo s\u00f3lo para mediar en disputas o quejas. Sin embargo, en alg\u00fan momento se desmantelaron las jerarqu\u00edas aristocr\u00e1ticas de la costa y los diversos clanes locales se equipararon a los betsimisaraka. All\u00ed permanecieron, socialmente igualados, mientras la mayor\u00eda se manten\u00eda unida. A pesar de la herencia y la reputaci\u00f3n del propio Ratsimilaho, los malata, las mujeres comerciantes y los piratas estaban pr\u00e1cticamente excluidos de su corte y sus deliberaciones. Pero lleg\u00f3 a acuerdos con ellos para que tambi\u00e9n pudieran mantener su posici\u00f3n sin interferencias. Por su parte, las malatas y sus ambiciosas madres continuaron el proceso de definirse a s\u00ed mismas como \u00e9lite hereditaria for\u00e1nea, evoluci\u00f3n que finalmente disolvi\u00f3 la influencia del conservador Zafy Ibrahim sobre las mujeres. Aunque todo esto pueda parecer una forma poco rigurosa de dirigir un reino, durante los treinta a\u00f1os de gobierno, aproximadamente, sin intervenci\u00f3n de Ratsimilaho, hubo una paz sostenida, los betsimisaraka se consolidaron como pueblo y la costa noreste qued\u00f3 protegida de la esclavitud. Todav\u00eda se considera que fue una edad de oro.<\/p>\n<p>La preocupaci\u00f3n fundamental de Graeber es demostrar que la efervescencia intelectual del siglo XVIII nunca se limit\u00f3 a los salones y caf\u00e9s de las capitales europeas: tambi\u00e9n se hablaba de pol\u00edtica, derechos y democracia en lugares muy distantes. Y en algunos de ellos -los barcos piratas, los asentamientos piratas y la sociedad costera malgache, por ejemplo-, las nuevas formas de organizar la vida social no eran meras cuestiones de debate especulativo, sino experimentos vivos y pr\u00e1cticos. Estas Libertalias reales pueden incluso que hayan supuesto una influencia significativa en lo que finalmente sucedi\u00f3 en aquellos salones: Graeber aporta abundantes pruebas de que se discut\u00eda en\u00e9rgicamente sobre lo que hac\u00edan exactamente los antih\u00e9roes m\u00e1s infames de la \u00e9poca en sus reductos junto al mar.<\/p>\n<p>Ampliar la visi\u00f3n para convertir a hombres como Ratsimilaho y Nathaniel North en los h\u00e9roes de una Ilustraci\u00f3n de contrabando constituye, sin duda, una emocionante subversi\u00f3n de la ortodoxia: una provocaci\u00f3n \u00fatil de la historia desde abajo que muestra que la periferia se mov\u00eda m\u00e1s r\u00e1pido que el centro, como suele ocurrir. Pero Graeber va m\u00e1s all\u00e1. No se trata s\u00f3lo de que deba enmendarse la historia de la Ilustraci\u00f3n a fin de reflejar su verdadera complejidad, sino de que los enfoques convencionales de la historia global necesitan un profundo reajuste. Los malgaches no eran s\u00f3lo los anfitriones rezagados de reinos piratas, imaginarios o no: se hab\u00edan ocupado de sus propios experimentos pol\u00edticos. No eran los piratas los que tomaban la iniciativa, ni siquiera sus hijos, sino los malgaches costeros que se hab\u00edan implicado plenamente en un di\u00e1logo rico e \u00edntimo durante muchos a\u00f1os con un variopinto grupo de forasteros de tierras lejanas. La Confederaci\u00f3n Betsimisaraka debe considerarse un \u00abexperimento pol\u00edtico proto-iluminista, una s\u00edntesis creativa de la gobernanza pirata y algunos de los elementos m\u00e1s igualitarios de la cultura tradicional malgache\u00bb. Formaba parte de una red de comercio, pol\u00edtica y folclore que se extend\u00eda por todo el planeta y convert\u00eda a los habitantes de la costa en \u00abactores pol\u00edticos globales en el sentido m\u00e1s amplio del t\u00e9rmino\u00bb.<\/p>\n<p>Asegurar el lugar de los malgaches del siglo XVIII en la historia de la Ilustraci\u00f3n no nos exige demoler la historia de Europa. Cuando Joseph Needham mostr\u00f3 a sus lectores en ingl\u00e9s que la p\u00f3lvora se hab\u00eda descubierto en China, no cambi\u00f3 ni un \u00e1pice la historia del uso de la p\u00f3lvora en Europa, m\u00e1s all\u00e1 de situarla sobre una base m\u00e1s precisa e interesante. Graeber observa que la \u00abcondena general del pensamiento de la Ilustraci\u00f3n\u00bb, de moda en algunos c\u00edrculos, es \u00abbastante extra\u00f1a\u00bb, dados los temas radicales de los pensadores de la Ilustraci\u00f3n, la estrecha participaci\u00f3n de las mujeres y el hecho de que muchas de las fuentes reconocidas de inspiraci\u00f3n no eran europeas. Asumir que el chovinismo hist\u00f3rico de los europeos ha borrado siempre la aportaci\u00f3n de todos los dem\u00e1s lleva a cabo ese borrado con gran econom\u00eda: \u00abUn libro de cuatrocientas p\u00e1ginas que ataca a Rousseau sigue siendo un libro de cuatrocientas p\u00e1ginas sobre Rousseau\u00bb. Lo que hace falta es un cambio total de enfoque. No tanto la \u00abdescolonizaci\u00f3n\u00bb de la historia -una palabra insulsa e insuficiente, tomada del l\u00e9xico de la oficialidad- sino una revoluci\u00f3n en nuestra comprensi\u00f3n de su profundidad y amplitud. El mundo era mucho, mucho m\u00e1s grande que aquello que ocurr\u00eda en Par\u00eds y Londres.<\/p>\n<p><em>The London Review of Books<\/em>, 30 de marzo de 2023<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/section>\n<footer>\n<div class=\"container\">\n<div class=\"redes\"><\/div>\n<\/div>\n<\/footer>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Rediker Marcus y Gooding Francis Seguramente ya en curso de traducci\u00f3n y edici\u00f3n en castellano,\u00a0Pirate Enlightenment, or the Real Libertalia\u00a0[Allen Lane, 2023, 208 p\u00e1gs.], el libro p\u00f3stumo de David Graeber (de cuya muerte a fines del verano de 2020 se cumplen ahora tres a\u00f1os), vio la luz esta pasada primavera en su original en [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":3997,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","enabled":false},"version":2}},"categories":[2],"tags":[],"class_list":["post-3995","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-blog"],"jetpack_publicize_connections":[],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v23.4 - 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