{"id":4330,"date":"2024-12-25T19:17:42","date_gmt":"2024-12-25T19:17:42","guid":{"rendered":"https:\/\/uninomadasur.net\/?p=4330"},"modified":"2024-12-25T19:32:18","modified_gmt":"2024-12-25T19:32:18","slug":"reflexiones-sobre-neoliberalismo-recargado-y-derechas-radicales-un-dialogo-con-el-capital-odia-a-todo-el-mundo-de-lazzarato-y-la-opcion-por-la-guerra-civil-de-dardot-laval-gueguen-y-sauvetre","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/uninomadasur.net\/?p=4330","title":{"rendered":"Reflexiones sobre neoliberalismo recargado y derechas radicales"},"content":{"rendered":"<p>por Mat\u00edas Saidel<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Un di\u00e1logo con El capital odia a todo el mundo de Lazzarato y La opci\u00f3n por la guerra civil de Dardot, Laval, Gu\u00e9guen y Sauv\u00eatre<\/p>\n<ol>\n<li>INTRODUCCI\u00d3N<\/li>\n<\/ol>\n<p>A partir de la crisis financiera global del 2008 hemos asistido a un proceso de radicalizaci\u00f3n de las pol\u00edticas neoliberales, que han generado un profundo malestar en distintas sociedades. Dicho malestar ha sido capitalizado progresivamente por movimientos y partidos pol\u00edticos de ultraderecha, que combinan una defensa irrestricta de la propiedad privada y el mercado competencial con una posici\u00f3n racista, mis\u00f3gina, xen\u00f3foba y aporof\u00f3bica que adquiere ribetes autoritarios y punitivos. En ese sentido, busco poner en contexto lo que fueron distintos diagn\u00f3sticos acerca de la crisis y el posible fin del neoliberalismo, para se\u00f1alar que, lejos de poner en tela de juicio dicha racionalidad de gobierno, la crisis deviene un dispositivo de gobierno de las poblaciones (Dardot y Laval, 2016) que ha habilitado tanto el auge de las nuevas derechas como la puesta en cuesti\u00f3n de la democracia liberal en Occidente. En ese marco, intento situar el auge de las derechas radicales en el contexto del malestar producido por las propias pol\u00edticas neoliberales. Para ello, tomo en consideraci\u00f3n las lecturas realizadas por Lazzarato y Dardot, Laval, Gu\u00e9guen y Sauv\u00eatre respecto del car\u00e1cter estrat\u00e9gico del neoliberalismo evidenciado a lo largo de su historia. Estos autores coinciden en retomar la lectura del poder realizada por Foucault en 1973 en t\u00e9rminos de guerra civil, contraponi\u00e9ndola \u2013en el caso de Lazzarato\u2013 o \u00a0complement\u00e1ndola<\/p>\n<p>-en el de los franceses- con la lectura del poder en t\u00e9rminos de conducci\u00f3n de conductas. En ese marco, Lazzarato propone reconocer la existencia de un nuevo fascismo neoliberal frente a las nociones de neoliberalismo autoritario que han circulado en la academia desde la crisis financiera. Por su parte, Dardot et al. van a marcan que no estamos frente a un nuevo tipo de fascismo sino frente a una radicalizaci\u00f3n del propio neoliberalismo que contiene elementos autoritarios que le son inherentes en cuanto cosmovisi\u00f3n y racionalidad gubernamental. Teniendo en cuenta estos aportes, propongo la noci\u00f3n de neoliberalismo recargado como un modo de caracterizar este nuevo neoliberalismo cuyas condiciones de posibilidad est\u00e1n dadas tanto por sus aspectos doctrinarios como por las mutaciones econ\u00f3micas, pol\u00edticas y culturales en curso.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol start=\"2\">\n<li>DE LA CRISIS FINANCIERA A LA RADICALIZACI\u00d3N DEL NEOLIBERALISMO<\/li>\n<\/ol>\n<p>La crisis del capitalismo financiero global y el salvataje a los bancos posterior a 2008, con la intervenci\u00f3n masiva al estilo neokeynesiano que eso supon\u00eda en el mercado financiero por parte del Estado, fue vista por algunos observadores como una crisis terminal del neoliberalismo, o por lo menos, una crisis severa de su hegemon\u00eda (Kotz, 2015; Stiglitz, 2019) donde los Estados estaban comprando tiempo a trav\u00e9s del endeudamiento y otras medidas tendientes a dilatar la inevitable crisis del capitalismo (Streck, 2014; 2016). Otros vieron este fin acercarse durante la crisis econ\u00f3mica y sanitaria generada por la pandemia de covid-19 (Saad-Filho, 2021), donde algunos Estados occidentales apostaron a estrategias que contrapon\u00edan la salud a la econom\u00eda, privilegiando a esta \u00faltima, y otros optaron por intervenir en la econom\u00eda a trav\u00e9s de impuestos a grandes fortunas, ayudas a ciudadanos y empresas, compras de insumos esenciales o protecci\u00f3n de recursos estrat\u00e9gicos.<\/p>\n<p>Sin embargo, en el primer caso, los salvatajes que en gran medida iban dirigidos a los grandes jugadores que hab\u00edan originado la propia crisis, no solo no dieron lugar a la muerte del neoliberalismo, sino que lo llevaron a una radicalizaci\u00f3n, aplicando medidas de austeridad y privilegiando el pago a los acreedores por sobre cualquier consideraci\u00f3n relativa al bienestar social de las poblaciones (Blyth, 2013; Davies, 2016). En el segundo caso, si bien las respuestas variaron, una vez terminada la crisis de la pandemia, en algunos pa\u00edses se vuelve a una versi\u00f3n del neoliberalismo incluso m\u00e1s radical.<\/p>\n<p>Frente a cada crisis financiera, econ\u00f3mica, sanitaria, clim\u00e1tica, hipotecaria, migratoria o militar, la oligarqu\u00eda plutocr\u00e1tica que gobierna el mundo parece no tener un plan de recambio, autoconvencida del mantra tantas veces repetido a partir de Thatcher: there is no alternative. Por eso, la respuesta frente a cada crisis siempre consiste en buscar los remedios a los males generados por el capitalismo neoliberal en la propia farmacopea neoliberal, aumentando las dosis de ese mismo pharmakon.<\/p>\n<p>En ese contexto, no solo se comenz\u00f3 a advertir que la crisis org\u00e1nica no hab\u00eda dado lugar a ninguna transformaci\u00f3n estructural, sino que hab\u00eda desatado lo que Gramsci llamara \u201cmonstruos\u201d o lo que Wendy Brown llam\u00f3 un Frankenstein en el que ni siquiera sus padres fundadores se hubiesen querido reconocer (Brown, 2019). Con el ascenso de Trump, de Bolsonaro o del Brexit, se teoriz\u00f3 sobre el paso de un neoliberalismo progresista (Fraser, 2019) \u2013que, si bien hab\u00eda dado por tierra con cualquier forma de redistribuci\u00f3n, al menos hab\u00eda sido capaz de dar espacio a demandas de reconocimiento que se ven\u00edan gestando desde hace mucho tiempo atr\u00e1s por parte de movimientos de derechos civiles, feministas, antirracistas, indigenistas, etc.\u2013 a un neoliberalismo reaccionario, comandado por los nuevos populismos de derecha radical.<\/p>\n<p>En efecto, lejos de escuchar las demandas de los afectados por la intemperie generada por la crisis, los gobiernos siguieron apelando a soluciones austericidas y tecnocr\u00e1ticas, que buscan el refuerzo de la competencia a todo nivel, el recorte de los gastos sociales, la ca\u00edda de los salarios, la precarizaci\u00f3n laboral y existencial y el pago a los acreedores. En ese marco, lejos de dar lugar a una transformaci\u00f3n social reclamada por los masivos movimientos de protesta, la crisis permiti\u00f3 profundizar los rasgos m\u00e1s antidemocr\u00e1ticos y violentos del neoliberalismo, de los cuales salieron triunfantes las nuevas derechas radicales, con su apelaci\u00f3n a un discurso anti- establishment, antiglobalista y antiprogresista.<\/p>\n<p>En ese marco, a la visi\u00f3n de una gubernamentalidad neoliberal que buscaba optimizar los sistemas de diferencias y era tolerante a la proliferaci\u00f3n de lo m\u00faltiple, inspirada en los seminarios de Michel Foucault, en las pol\u00edticas de las izquierdas neoliberales o terceras v\u00edas, y en una parte de la biblioteca neoliberal, se le fue contraponiendo una mirada que destacaba de distintas maneras la existencia de un neoliberalismo autoritario (Bruff, 2014; Catanzaro, 2021), punitivo (Davies, 2016), antidemocr\u00e1tico (Brown, 2019; Dardot y Laval, 2016), beligerante (Alliez y Lazzarato, 2016), conservador (Cooper, 2017) y reaccionario (Fraser, 2019; Perrin, 2014).<\/p>\n<p>En efecto, con la victoria electoral de Trump, del Brexit, de Salvini, de Bolsonaro, de Johnson, de Modi, de Meloni y de Milei, la continuidad de l\u00edderes como Erdogan, Putin, Orb\u00e1n, Kaczy\u0144ski, Netanyahu, etc. y con la radicalizaci\u00f3n del discurso y las medidas marcadas por el odio a los inmigrantes, a la \u201cideolog\u00eda de g\u00e9nero\u201d y al \u201ccomunismo\u201d, para muchos te\u00f3ricos ya no bast\u00f3 con destacar el auge de fuerzas ultraderechistas u observar su desmarginalizaci\u00f3n (Mudde, 2019), sino que proliferaron caracterizaciones de estos movimientos en t\u00e9rminos de neofascismo, post- fascismo, fascismo neoliberal, etc. De hecho, frente a quienes sosten\u00edan que no hab\u00eda demasiados puntos en com\u00fan entre las nuevas derechas y el fascismo hist\u00f3rico, hab\u00eda otrxs para lxs cuales hablar de populismos de derechas era eufem\u00edstico, mientras que oponerle un populismo de izquierdas era absolutamente inviable, porque la izquierda deber\u00eda dirigir su discurso a otro p\u00fablico y movilizar otro tipo de pasiones (Fassin, 2018; Lazzarato, 2020). En lo que la mayor\u00eda de los te\u00f3ricos parec\u00edan coincidir, es en que ya no se pod\u00eda seguir analizando a la gubernamentalidad neoliberal como una especie de soft power, y que, si bien cada experiencia neoliberal est\u00e1 marcada por su singularidad, tampoco era factible trazar una l\u00ednea demarcatoria tan tajante entre la experiencia de un Sur global, donde el neoliberalismo se impuso a sangre y fuego, de un Norte, donde si bien la transici\u00f3n se dio sin rupturas institucionales, abundaron las medidas represivas y los dispositivos jur\u00eddicos que, yendo en contra de derechos y garant\u00edas adquiridos, est\u00e1n minando al propio Estado de derecho.<\/p>\n<p>En ese marco, se empez\u00f3 a debatir si este devenir autoritario del neoliberalismo era una consecuencia no planeada por sus impulsores originales (Brown, 2019) o si, por el contrario, estaba ligado de manera inherente al propio pensamiento neoliberal y a los procesos de neoliberalizaci\u00f3n (Lazzarato, 2020; Dardot et al., 2021). En cualquier caso, la visi\u00f3n ir\u00e9nica de una gubernamentalidad neoliberal que se basaba en una serie de incitaciones ambientalmente dise\u00f1adas a conducir nuestras vidas como empresas bajo un vaporoso imperativo del rendimiento empez\u00f3 a ser complementada, cuando no directamente rebatida, por otras que acentuaban al car\u00e1cter beligerante y estrat\u00e9gico del neoliberalismo y el car\u00e1cter violento y coactivo de sus dispositivos disciplinarios y biopol\u00edticos, incluso por parte de te\u00f3ricos que hab\u00edan hecho importantes contribuciones a la genealog\u00eda de la racionalidad neoliberal, exhibiendo las modalidades bajo las cuales los pensadores neoliberales perge\u00f1aron una reprogramaci\u00f3n del liberalismo y las novedades introducidas por sus dispositivos de gobierno (Lazzarato, 2020; Brown, 2021, Dardot et al, 2021).<\/p>\n<p>En este marco, me interesa contraponer algunos aportes recientes de Lazzarato y de Dardot, Laval, Gu\u00e9guen y Sauv\u00eatre para analizar m\u00e1s de cerca esta mirada estrat\u00e9gica del neoliberalismo, las caracter\u00edsticas de su configuraci\u00f3n actual y su relaci\u00f3n con las derechas radicales en auge. Si bien ambas perspectivas retoman la noci\u00f3n de guerra civil desarrollada por Foucault como matriz para entender la pol\u00edtica y ambas proponen una historia del neoliberalismo que difiere de la imagen que brinda el Nacimiento de la biopol\u00edtica, mientras Lazzarato destaca al Estado y al fascismo como m\u00e1quinas de guerra a las que recurre un capitalismo en crisis y un (neo) liberalismo que se siente amenazado, Dardot et al. van a poner el foco en los aspectos inherentemente autoritarios de la racionalidad neoliberal centrada en la extensi\u00f3n de la l\u00f3gica de la competencia a todos los \u00e1mbitos para comprender esta nueva situaci\u00f3n.<\/p>\n<ol start=\"3\">\n<li>LAZZARATO Y LA ALTERNATIVA ENTRE FASCISMO Y REVOLUCI\u00d3N<\/li>\n<\/ol>\n<p>Maurizio Lazzarato ha sido un te\u00f3rico muy relevante para comprender las transformaciones en las relaciones de poder en las \u00faltimas d\u00e9cadas. Para ello, no ha dudado en revisar cr\u00edticamente los paradigmas interpretativos que ven\u00eda utilizando. Por ejemplo, ha trabajado sobre la noci\u00f3n de trabajo inmaterial junto con Toni Negri \u2013de la cual actualmente toma distancia\u2013 y la transformaci\u00f3n de la biopol\u00edtica en nopol\u00edtica, se ha valido ampliamente del repertorio deleuziano y foucaulteano, y se ha nutrido del marxismo, el feminismo y el pensamiento poscolonial para repensar el poder en el seno del capitalismo. En ese sentido, si bien parte de la noci\u00f3n foucaulteana del neoliberalismo como racionalidad gubernamental, advierte tempranamente que, en su curso sobre neoliberalismo, Foucault no tematiza ni el modo violento en el que se est\u00e1 comenzando a implementar el neoliberalismo en Chile ni el auge del capitalismo financiero que llevar\u00e1 a posteriori a transformar al empresario de s\u00ed mismo en hombre endeudado (2013). M\u00e1s recientemente, junto con Eric Alliez, retoman la noci\u00f3n de guerra para pensar el poder en la modernidad capitalista, frente a un abordaje insuficiente de la misma en Foucault. En ese sentido, Lazzarato sostiene que despu\u00e9s de utilizar el paradigma de la guerra civil para entender el poder y las resistencias, Foucault quiere conservar un punto de vista estrat\u00e9gico, pero abandona la noci\u00f3n de guerra a favor de la noci\u00f3n de gubernamentalidad. Esta idea del poder como conducci\u00f3n de conductas marcar\u00eda una pacificaci\u00f3n del concepto de poder que va en detrimento de una comprensi\u00f3n acabada del neoliberalismo realmente existente (Lazzarato, 2022, pp. 75-76).<\/p>\n<p>Al mismo tiempo, marca que el franc\u00e9s se preocup\u00f3 demasiado por pensar el poder en las instituciones y en el Estado, pero deja en la sombra el poder ejercido por el capital en la modernidad, donde precisamente el Estado ser\u00eda una de sus m\u00e1quinas de guerra. Dicha postura en torno a la relaci\u00f3n de inherencia entre guerras y capital lo lleva a adoptar una visi\u00f3n del nuevo neoliberalismo y el auge de las derechas radicales en t\u00e9rminos de un nuevo tipo de fascismo, que ya no ser\u00eda nacionalsocialista, como en los a\u00f1os 1930 sino nacional-liberal, como en el caso de Trump y Bolsonaro.<\/p>\n<p>En efecto, Lazzarato sostiene que la elecci\u00f3n de Bolsonaro como presidente de Brasil marca una radicalizaci\u00f3n de la ola neofascista, racista y sexista que barre el planeta, que esta ola remite al nacimiento pol\u00edtico del neoliberalismo en el Chile de Pinochet y que llamarla populista o neoliberal autoritaria es un eufemismo (2020, p. 19). En ese marco, sostiene que el presupuesto omitido de una gubernamentalidad centrada en la competencia y la empresa es que la subjetividad de los gobernados solo puede construirse en condiciones de una derrota que la hace pasar del estado de adversario pol\u00edtico al de vencido. El caso latinoamericano ser\u00eda paradigm\u00e1tico a este respecto, ya que el neoliberalismo se impone a trav\u00e9s de dictaduras sangrientas que sofocaron los procesos revolucionarios que se estaban gestando. En ese marco, Lazzarato sostiene que el neoliberalismo debe producir mercados e intervenir continuamente y respaldarlos: a trav\u00e9s de marcos legales, est\u00edmulos fiscales, econ\u00f3micos, etc. Pero hay un \u201cintervencionismo\u201d previo llamado \u201cguerra civil\u201d, que es el \u00fanico que puede crear las condiciones para \u201cdisciplinar\u201d a los \u201cgobernados\u201d que tienen la osad\u00eda de querer la revoluci\u00f3n y el comunismo. Por eso los Chicago Boys se abalanzaron como buitres sobre Am\u00e9rica Latina. Hab\u00eda all\u00ed una subjetividad devastada por la represi\u00f3n militar cuyo proyecto hab\u00eda sido derrotado y sobre el cual pod\u00edan operar libremente. (2020, p. 21-22)<\/p>\n<p>Desde este punto de vista, el neoliberalismo es un proyecto contrarrevolucionario y un instrumento de gobierno del capital que no duda en recurrir al \u201cfascismo\u201d cuando ve amenazado su poder. De modo que las concesiones realizadas a la clase obrera occidental durante la etapa fordista obedec\u00edan a que el capital se sent\u00eda amenazado por la posibilidad de una revoluci\u00f3n. Sin embargo, despu\u00e9s de la revoluci\u00f3n cubana, estaba claro que las potencias imperialistas no iban a permitir una nueva derrota y de all\u00ed la violencia con la que operaron las dictaduras del cono sur, que allanaron el camino para las reformas neoliberales. Por eso mismo, Lazzarato no acepta las tesis seg\u00fan la cual el neoliberalismo se impone de manera pac\u00edfica en el Norte y violenta en el Sur (Brown, 2015), porque: \u201cse trata del mismo capital, del mismo poder y de la misma guerra. Los neoliberales, guiados por un odio de clase de que carecen sus oponentes, no se equivocaron al movilizarse en Am\u00e9rica Latina porque [\u2026] la revoluci\u00f3n ten\u00eda en el sur su hogar m\u00e1s activo. Ten\u00eda que ser aplastada como requisito previo cualquier \u201cgubernamentalidad\u201d incluso si ten\u00eda que aliarse con fascistas, torturadores y criminales [\u2026] Algo que los liberales [\u2026] est\u00e1n siempre dispuestos a hacer\u2026 cada vez que la \u201cpropiedad privada\u201d est\u00e1 amenazada, incluso de manera virtual. (p. 23)\u201d<\/p>\n<p>Lazzarato constata que esta amenaza ha sido bien real a lo largo del siglo XX, ya que este ha sido el siglo de las revoluciones, pero por eso mismo ha sido el siglo marcado por la guerra civil mundial y la emergencia del fascismo. Se\u00f1ala que estos permiten reconvertir los \u201cdispositivos econ\u00f3micos, jur\u00eddicos, estatales y gubernamentales\u201d y que \u201cdesde 2008 hemos entrado en una nueva secuencia de este tipo\u201d (2020, p. 25).<\/p>\n<p>En ese marco, Lazzarato entiende que la victoria del capital y la transformaci\u00f3n de los vencidos en gobernados se renueva a partir de la crisis del 2008, donde la crisis financiera es resuelta mediante la producci\u00f3n de sujetos endeudados, que deben asumir de manera individual los riesgos que antes se asum\u00edan de manera colectiva y de ese modo devenir empresarios de s\u00ed mismos en un contexto de precariedad creciente. En ese sentido, toma el caso de los primeros gobiernos del PT en Brasil como proyecto de redistribuci\u00f3n basado en las finanzas y el extractivismo para mostrar los l\u00edmites del reformismo. Para Lazzarato, a trav\u00e9s de la inevitable crisis que producen las finanzas, la \u201cmicropol\u00edtica de cr\u00e9dito cre\u00f3 las condiciones de una micropol\u00edtica fascista\u201d (p. 34) y \u201cel resurgimiento de las guerras de clase, raza y sexo que desde el principio son la base del capitalismo\u201d (p. 36). Para el italiano, el miedo y angustia del hombre endeudado produjeron una conversi\u00f3n de la subjetividad disponible para las aventuras neofascistas y para los fundamentalismos identitarios y soberanos (p. 51).<\/p>\n<p>En ese sentido, las contradicciones insolubles de los intentos reformistas derivar\u00edan en el auge de los \u201cnuevos fascismos\u201d, los cuales conquistaron la hegemon\u00eda pol\u00edtica declarando una ruptura con el sistema neoliberal que no tuvo lugar en los hechos y sobre todo se\u00f1alando al inmigrante, al refugiado, al pobre, y al musulm\u00e1n como el enemigo (p. 36). Este nuevo fascismo es nacional-liberal, e incluso ultraliberal en lo econ\u00f3mico, y ya no deriva de la guerra total, sino que opera mediante la \u201cguerra contra la poblaci\u00f3n\u201d. Entretanto, el enemigo ha cambiado. El nuevo fascismo busca, por un lado, reestablecer la l\u00ednea de color mediante nuevas formas de racismo y la guerra al inmigrante y, por otro lado, declara como enemigxs a gays, lesbianas, transg\u00e9nero, etc. en su lucha por reconstruir la familia y el orden heterosexuales. En ese marco, sostiene que los fascismos, el racismo, el sexismo y las jerarqu\u00edas que producen se inscriben de manera estructural en los mecanismos de acumulaci\u00f3n del capital y de los Estados. (pp. 38-40)<\/p>\n<p>En su genealog\u00eda, Lazzarato marca que la oposici\u00f3n de los neoliberales al fascismo, que se consolida hacia fines de los a\u00f1os 1930, no obedece a la intensificaci\u00f3n de la dictadura sino a la crisis de 1929. En ese sentido, sostiene que el capital nunca dud\u00f3 en apelar a las dictaduras fascistas cuando vio amenazada su hegemon\u00eda. De hecho, si en los a\u00f1os 1970 el neoliberalismo se instala de manera violenta, a partir del 2008 se refuerza la guerra contra las poblaciones. En cualquier caso, la guerra est\u00e1 inscripta en el c\u00f3digo gen\u00e9tico de la racionalidad capitalista, porque esta tiende \u201ca la explotaci\u00f3n sin l\u00edmites de la totalidad de los recursos. El capital desplaza permanentemente sus propios l\u00edmites y este desplazamiento no puede hacerse sin guerras y sin violencia fascista\u201d. (2020, p. 91)<\/p>\n<p>Para Lazzarato, el neoliberalismo puso en evidencia que no alcanza con una concepci\u00f3n productiva del poder como la que promueve Foucault puesto que, desde finales del siglo pasado, la guerra, los fascismos, el racismo, el sexismo, el nacionalismo, manifestaron la naturaleza negativa como represiva y destructiva del poder neoliberal. El poder no se limita a ejercer una acci\u00f3n sobre otra acci\u00f3n, sino que tambi\u00e9n implica la posibilidad de imponer su voluntad por la fuerza y la violencia.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol start=\"4\">\n<li>EL NEOLIBERALISMO Y LA OPCI\u00d3N POR LA GUERRA CIVIL<\/li>\n<\/ol>\n<p>Esta concepci\u00f3n estrat\u00e9gica del neoliberalismo aparece con otros tonos en el libro escrito a ocho manos por Pierre Dardot, Haud Gu\u00e9guen, Christian Laval y Pierre Sauv\u00eatre. Este comienza con la siguiente afirmaci\u00f3n: \u201cEl neoliberalismo procede desde sus or\u00edgenes de una elecci\u00f3n propiamente fundadora: la elecci\u00f3n de la guerra civil. Y esta elecci\u00f3n contin\u00faa hoy\u2026 comandando sus orientaciones y sus pol\u00edticas incluso cuando no impliquen el empleo de medios militares\u201d (Dardot et al., 2021, p. 9).<\/p>\n<p>Es decir que la guerra civil sigue operando en la filigrana de la paz a trav\u00e9s del uso de la violencia y de un nuevo estado de legalidad (Harcourt, 2018). Para los franceses, uno de los rasgos de las guerras civiles realizadas por el neoliberalismo es que son iniciadas por la oligarqu\u00eda y son totales: sociales, dado que buscan debilitar los derechos sociales de las poblaciones; \u00e9tnicas, ya que buscan excluir a los extranjeros de todas formas de ciudadan\u00eda restringiendo cada vez m\u00e1s el derecho de asilo; pol\u00edticas y jur\u00eddicas, recurriendo a medios legales para reprimir y criminalizar toda resistencia y toda contestaci\u00f3n; culturales y morales, atacando los derechos individuales en nombre de la defensa de un orden moral frecuentemente referido a los valores cristianos (Dardot et al., 2021, p. 16).<\/p>\n<p>En ese marco, lejos de anunciar el fin del neoliberalismo, como algunos te\u00f3ricos han vaticinado, las nuevas derechas radicales no hacen m\u00e1s que reforzarlo. Por eso mismo, no tendr\u00eda sentido caracterizar nuestro presente por un antagonismo entre globalistas y nacionalistas o entre democracia liberal abierta y democracia iliberal populista, porque ambas son versiones del neoliberalismo. Estas recodificaciones del conflicto en realidad esconder\u00edan una misma defensa del orden del mercado global, un sistema antidemocr\u00e1tico y un concepto de libertad que se confunde con la sola libertad de emprender y consumir, y con la afirmaci\u00f3n de los valores culturales occidentales (2021, p. 18).<\/p>\n<p>En ese sentido, los autores definen al neoliberalismo como \u201cuna racionalidad estrat\u00e9gica que se pliega al contexto\u201d (ibid.). Esta dimensi\u00f3n estrat\u00e9gica no solo aparece claramente en el combate de Mises contra el socialismo en los a\u00f1os 1920 sino tambi\u00e9n en los aportes de Rougier, Hayek y otros quienes, ya en el coloquio Walter Lippmann, reconocen la necesidad de una guerra de ideas que se opusiera a las formas \u201ccolectivistas\u201d de pensamiento.<\/p>\n<p>En ese sentido, Dardot et al. (2021) muestran que el neoliberalismo fue concebido como un proyecto econ\u00f3mico y pol\u00edtico que reacciona contra las formas de regulaci\u00f3n social de la econom\u00eda que el sufragio universal y la democracia partisana impusieron al libre mercado en los a\u00f1os 1920 gracias al \u00e9xito electoral de los partidos socialdem\u00f3cratas y el recurso a la planificaci\u00f3n econ\u00f3mica por parte de los gobiernos elegidos democr\u00e1ticamente. En efecto, solemos recordar la oposici\u00f3n de los neoliberales al totalitarismo a fines de los a\u00f1os 30, ignorando la visi\u00f3n amistosa que algunos neoliberales \u2013incluido Mises, quien es reconocido como antecedente del paleolibertarismo\u2013 para con el fascismo en los 20 y el rol de algunos te\u00f3ricos que luego devendr\u00edan ordoliberales en la gestaci\u00f3n del liberalismo autoritario de von Papen que termin\u00f3 con la Rep\u00fablica de Weimar y desemboc\u00f3 en el nacionalsocialismo. M\u00e1s all\u00e1 de que el liberalismo autoritario criticado por Hermann Heller no es la antesala del neoliberalismo, ni se confunde con este, lo que queda claro desde los a\u00f1os 1920 es que, para estos pensadores, la cuesti\u00f3n no pasaba por una defensa de la libertad como tal, sino m\u00e1s bien por la amenaza de politizaci\u00f3n de la econom\u00eda que la democracia hace pesar sobre el libre mercado.<\/p>\n<p>En efecto, los franceses sostienen que lo que motiva la empresa de refundaci\u00f3n del liberalismo es la experiencia de la socialdemocracia en Austria y la Rep\u00fablica de Weimar en Alemania. La aparici\u00f3n de un estado social que no dudan en designar \u2013junto con Schmitt\u2013 como Estado total. En las ant\u00edpodas de una pol\u00edtica de protecci\u00f3n de riesgos sociales, el Estado neoliberal busca construir el mercado y protegerlo de las amenazas de regulaci\u00f3n y de control excesivas de un Estado al servicio de las masas. Para poder cumplir con esta misi\u00f3n, el Estado debe estar constantemente en pie de guerra para impedirle a la democracia intervenir sobre la econom\u00eda. Siguiendo estas premisas, los gobiernos neoliberales ponen en pr\u00e1ctica estrategias de guerra civil contra todo lo que amenace a las \u201csociedades libres\u201d, mediante la apuesta por un Estado fuerte y la represi\u00f3n del conjunto de las fuerzas y movimientos sociales que se oponen a este proyecto (2021, p. 21).<\/p>\n<p>Por eso mismo, a diferencia de Lazzarato, los autores se\u00f1alan que no estamos asistiendo a un fascismo neoliberal. La violencia neoliberal no es una violencia de tipo fascista que se ejerce contra una comunidad designada como extranjera, sino que se caracteriza ante todo por una violencia conservadora del orden de mercado y se ejerce contra la democracia y la sociedad (Dardot et al., 2021). A pesar de su alianza con nuevos tipos de nacionalismo, tampoco se proponen restaurar una m\u00edtica comunidad fusional como los fascismos de entreguerras sino asegurar que cada individuo y familia pueda constituirse en una empresa competitiva. La cuesti\u00f3n del fascismo no puede medirse en t\u00e9rminos de la piscolog\u00eda de un l\u00edder como Trump o Bolsonaro (Bor\u00f3n, 2019), y por m\u00e1s que haya pr\u00e1cticas sociales que pueden ser caracterizadas como fascistas (Feierstein, 2019), estamos lejos de asistir a la emergencia de un r\u00e9gimen pol\u00edtico de esas caracter\u00edsticas. Si los fascistas fueron intervencionistas, estatistas, movimientistas y en cierto modo holistas, los neoliberales est\u00e1n convencidos de que en el orden del mercado se pone en juego una civilizaci\u00f3n que se basa en la libertad y la responsabilidad individuales del ciudadano consumidor. En ese marco, el mercado competitivo funciona como un imperativo categ\u00f3rico que permite legitimar las medidas m\u00e1s excesivas, como el recurso de la dictadura militar, si es necesario (Dardot et al., 2021, p. 22), pero esa dictadura no tiene que ser fascista sino liberal. En l\u00ednea con lo que plantean a su manera Davies (2016) y Lazzarato (2020) y la noci\u00f3n foucaulteana de un campo de adversidad (2007), los franceses dan una definici\u00f3n del neoliberalismo que vale la pena citar in extenso:<\/p>\n<p>El neoliberalismo no es solamente un conjunto de teor\u00edas y de autores sino un proyecto pol\u00edtico de neutralizaci\u00f3n del socialismo bajo todas sus formas y de todas las formas de exigencia de igualdad, un proyecto llevado adelante por te\u00f3ricos y ensayistas que son desde el principio emprendedores pol\u00edticos. Procede de una voluntad pol\u00edtica com\u00fan de instaurar una sociedad libre fundada principalmente sobre la competencia, una sociedad de derecho privado, en el marco determinado de leyes y principios expl\u00edcitos, protegido por los Estados soberanos que buscan encontrar anclajes en la moral, la tradici\u00f3n o la religi\u00f3n al servicio de una estrategia de cambio completo de sociedad. Dicho de otro modo, el neoliberalismo debe ser comprendido como una lucha estrat\u00e9gica contra otros proyectos pol\u00edticos calificados globalmente como colectivistas. Se trata de imponer a las sociedades ciertas normas de funcionamiento, principalmente la competencia, que permitir\u00eda asegurar la soberan\u00eda del individuo consumidor. Solamente esta dimensi\u00f3n estrat\u00e9gica y conflictual del neoliberalismo permite aprehender tanto sus condiciones de surgimiento como la continuidad en el tiempo y las consecuencias sobre el conjunto de la sociedad. (2021, p. 24, it\u00e1licas nuestras)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En ese marco, las formas m\u00e1s brutales del neoliberalismo no implican una degeneraci\u00f3n de este, sino que remiten a \u201cuna l\u00f3gica dogm\u00e1tica implacable que no mira a los medios empleados para debilitar y aplastar a sus enemigos\u201d. Y estos enemigos son siempre presentados como enemigos de la libertad y de la civilizaci\u00f3n, que solo la soberan\u00eda del consumidor y la competencia pueden garantizar. De all\u00ed que los autores concluyan que \u201clas guerras del neoliberalismo son a la vez guerras a favor de la competencia y en contra de la igualdad\u201d. (Dardot et al., p. 26)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol start=\"5\">\n<li>NEOLIBERALISMO RECARGADO<\/li>\n<\/ol>\n<p>Siguiendo estos lineamientos, considero que los conceptos de neoliberalismo autoritario o de fascismo neoliberal que han proliferado en el debate sobre el neoliberalismo actual resultan imprecisos e insuficientes para pensar su especificidad. Si hay rasgos autoritarios que son inherentes a la racionalidad neoliberal, tal como se evidencia en su teor\u00eda y en su praxis, tal vez ser\u00eda mejor hablar de neoliberalismo recargado para caracterizar nuestro presente. En efecto, hablar del neoliberalismo autoritario supondr\u00eda que consideramos que hubo una etapa del neoliberalismo en la cual este fue democr\u00e1tico, pac\u00edfico y pluralista. Es decir, querr\u00eda decir que lo autoritario es algo que de manera obscena se vino a montar sobre un neoliberalismo pr\u00edstino, distorsionando un esp\u00edritu originario que estar\u00eda marcado por una heroica defensa de la libertad contra toda forma de totalitarismo actual o potencial, que es como los neoliberales se presentan a s\u00ed mismos.<\/p>\n<p>Sin embargo, es precisamente esa concepci\u00f3n de la libertad la que debe ser problematizada. Una libertad que para Hayek bien puede ser garantizada por un gobierno autoritario, donde los derechos pol\u00edticos no existan, e incluso por dictaduras genocidas que respeten el orden del mercado, y que se ve amenazada fundamentalmente por una democracia que tiende a lo ilimitado y, por ende, a trav\u00e9s de una demanda imposible de colmar de la m\u00edtica justicia social, puede devenir totalitaria. Una libertad que, como se\u00f1alara Wendy Brown (2019), es la libertad de bajar los impuestos a los m\u00e1s ricos, de ampliar el poder y los derechos de las empresas en detrimento de los trabajadores, de intentar deconstruir el Estado administrativo. Es la libertad que defend\u00edan los paleolibertarios norteamericanos hace ya cuatro d\u00e9cadas, con su fobia al Estado y a los pobres, los negros, los latinos, las mujeres y las disidencias sexuales, es decir, una libertad que solo concierne a los propietarios blancos y varones. Es la libertad de desconocer la existencia del cambio clim\u00e1tico para poder seguir destruyendo nuestro planeta o de aceptar solo las soluciones cosm\u00e9ticas que sean redituables econ\u00f3micamente, como las planteadas por el ecologismo de libre mercado. Es la libertad de no respetar las medidas de cuidado en medio de la pandemia de Covid-19 y de realizar marchas anticuarentena contra gobiernos supuestamente opresivos, propagando a\u00fan m\u00e1s el virus. Es un tipo de libertad negativa que exagera el poder del Estado, pero minimiza el del capital, y que, tal como se vio en la pandemia, concibe a los individuos como \u00e1tomos sin relaci\u00f3n entre s\u00ed, y, por tanto, sin responsabilidad por los dem\u00e1s y sin motivos para ser solidarios. Como se\u00f1alan Dardot et al, esta libertad que es m\u00e1s importante que la vida en realidad es un ataque m\u00e1s a las l\u00f3gicas igualitarias: \u201cla guerra civil contra la igualdad en nombre de la libertad es sin duda una de las principales caras del neoliberalismo actual considerado en el punto de vista estrat\u00e9gico\u201d (2021, p. 13).<\/p>\n<p>En ese sentido, la noci\u00f3n de neoliberalismo recargado apunta a pensar una genealog\u00eda donde las discontinuidades hist\u00f3ricas puedan encontrar un hilo conductor en ciertas continuidades pol\u00edticas y te\u00f3ricas. En ese marco, busca resaltar no solo el car\u00e1cter reaccionario de buena parte del pensamiento neoliberal \u2013en muchos casos vinculados a las ra\u00edces del pensamiento de extrema derecha\u2013 sino tambi\u00e9n el modo violento en el que el neoliberalismo se impuso a partir de los a\u00f1os 70 en distintas geograf\u00edas.<\/p>\n<p>En la tradici\u00f3n nietzscheano-foucaulteana, esbozar genealog\u00edas no tiene como pretensi\u00f3n encontrar un origen pr\u00edstino a partir del cual se desarrollar\u00eda el devenir hist\u00f3rico posterior sino, al contrario, poder conjurar la quimera del origen y ver c\u00f3mo las realidades emergen y se inventan en el marco de determinadas batallas. En ese sentido, pensar las filiaciones del neoliberalismo actual, e incluso recuperar algunas ideas de sus padres fundadores, no implica adoptar una mirada teleol\u00f3gica sobre estos procesos. Si, por un lado, no se puede afirmar que el neoliberalismo actual sea una consecuencia necesaria del pensamiento de los neoliberales de Austria, Friburgo, Virginia, Ginebra o Chicago, tampoco se puede ignorar que existen elementos claramente antidemocr\u00e1ticos y reaccionarios en el pensamiento de las distintas escuelas que dieron lugar al colectivo de pensamiento neoliberal y a sus herederos pol\u00edticos. En ese sentido, si el neoliberalismo actual va de la mano de la ideolog\u00eda reaccionaria de las nuevas derechas (nativistas, racistas, mis\u00f3ginas, anticient\u00edficas, conspiranoicas, fundamentalistas, religiosas, etc.), tal vez no deber\u00edamos sorprendernos tanto. El neoliberalismo no solo tiene fuertes afinidades electivas con distintos conservadurismos pol\u00edticos, sociales e intelectuales (Perrin, 2014), sino que surgi\u00f3 como reacci\u00f3n a la pol\u00edtica democr\u00e1tica de masas y a la amenaza que eso representaba para la propiedad privada. Si se piensa el neoliberalismo en t\u00e9rminos de su estrategia, su vocaci\u00f3n siempre ha sido la de destruir cualquier avance en el sentido de la igualdad, la democracia o la justicia social, combatiendo al socialismo, a la socialdemocracia, al keynesianismo, welfarismo, al comunismo y, en nuestra regi\u00f3n, al \u201cpopulismo\u201d.<\/p>\n<p>De hecho, para los sudamericanos, el car\u00e1cter antidemocr\u00e1tico, violento y depredador del neoliberalismo, que al menos desde la crisis financiera global de 2008 es percibido y analizado por gran parte del pensamiento cr\u00edtico del norte global, dista de ser una novedad. No es casual que mientras en los a\u00f1os 90 ciertas perspectivas anglosajonas ve\u00edan en la racionalidad gubernamental neoliberal una especie de soft power, que ven\u00eda a poner fin al estruendo de la batalla para poder organizar a las sociedades en torno al modelo de la empresa y de la competencia, el pensamiento cr\u00edtico latinoamericano \u2013en sinton\u00eda con ciertas actualizaciones del marxismo\u2013 entend\u00eda al neoliberalismo como un proyecto pol\u00edtico-econ\u00f3mico depredador, impuesto primero por violentos reg\u00edmenes dictatoriales a sangre y fuego junto con la maldici\u00f3n de la deuda externa y luego mediante el consenso de Washington, que ven\u00eda a sellar una historia de violencia contrarrevolucionaria y neocolonial, que termin\u00f3 por transformar de manera irreversible el modelo productivo y distributivo vigente hasta entonces.<\/p>\n<p>Por otro lado, estos reg\u00edmenes dictatoriales no solo se propon\u00edan acabar con lo que llamaban el enemigo marxista \u2013un enemigo invisible o espectral, que por un lado era extranjero y por el otro se infiltraba en los esp\u00edritus de la gente\u2013, sino que para ello propon\u00edan como tarea central la defensa del mundo occidental y cristiano y de sus valores morales frente a las formas de vida que disent\u00edan con ellos.<\/p>\n<p>En ese sentido, las nuevas derechas radicales sudamericanas no pueden evadir su relaci\u00f3n con un pasado reciente signado por el horror genocida, al que buscan relativizar cuando no abiertamente glorificar, ni con el desastre social producido por las pol\u00edticas de desindustrializaci\u00f3n y desposesi\u00f3n impulsadas por los neoliberales de ayer y hoy. De hecho, las nuevas ultraderechas neoliberales afirman que a\u00fan no se ha ido demasiado lejos en materia de liberalizaci\u00f3n y desregulaci\u00f3n, y que vivimos en una sociedad socialista, donde predomina el marxismo cultural y la \u201cideolog\u00eda de g\u00e9nero\u201d, su reto\u00f1o m\u00e1s abominable. Esto no es casual si se tiene en cuenta que, desde sus inicios, los neoliberales han establecido una frontera antag\u00f3nica entre la liberalizaci\u00f3n total del mercado en una sociedad regida por fuertes derechos de propiedad y competencia y todo lo dem\u00e1s (Davies, 2016).<\/p>\n<p>Por ello, a falta de conceptos m\u00e1s precisos, a trav\u00e9s de la noci\u00f3n de neoliberalismo recargado, buscamos pensar nuestro presente signado por una radicalizaci\u00f3n del neoliberalismo, atendiendo especialmente a su car\u00e1cter estrat\u00e9gico. Solo desde esa mirada puede comprenderse su devenir autoritario y su simbiosis con ideolog\u00edas de extrema derecha que ha desconcertado a quienes ve\u00edan en el proyecto neoliberal solamente una economizaci\u00f3n de todo (Brown, 2016) o un libertarismo pluralista y amoral.<\/p>\n<p>Por eso no es casual que los libros que acent\u00faan dicha dimensi\u00f3n estrat\u00e9gica del neoliberalismo partan del archivo latinoamericano (Lazzarato, 2021; Dardot et al., 2021; Harvey, 2005; Klein, 2007). El caso chileno nos interpela especialmente ya que no solo es all\u00ed donde el neoliberalismo se impuso a sangre y fuego como un proyecto de sociedad expresado en la Constituci\u00f3n de 1980, sino tambi\u00e9n porque es el pa\u00eds que hace poco ha mostrado la potencia de las resistencias populares frente a d\u00e9cadas de producci\u00f3n de desigualdades y privaci\u00f3n de derechos y la violenta reacci\u00f3n del gobierno de Pi\u00f1era frente a las masivas movilizaciones, el cual vendr\u00eda a confirmar la hip\u00f3tesis de los autores comentados sobre el uso de la guerra civil para evitar una revoluci\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol start=\"6\">\n<li>A MODO DE CIERRE<\/li>\n<\/ol>\n<p>A lo largo de este trabajo hemos repasado distintas miradas respecto a las transformaciones que las sucesivas crisis determinaron en las nuevas formas de neoliberalismo y en el auge de las derechas radicales. Hemos intentado mostrar que los diagn\u00f3sticos que auguran el fin del neoliberalismo, ya sea por las din\u00e1micas de la crisis del propio capitalismo o por el auge de unas derechas radicales que tomar\u00edan distancia de este, no dan en el blanco. Por el contrario, en este \u00faltimo lustro hemos visto un proceso concomitante de auge de gobiernos y movimientos de ultraderecha con un proceso de radicalizaci\u00f3n neoliberal.<\/p>\n<p>Para comprender nuestra actualidad, hemos recurrido a las explicaciones y las herramientas te\u00f3ricas forjadas por Lazzarato y por Pierre Dardot et al., quienes, despu\u00e9s de haberse abocado a una amplia arqueogenealog\u00eda del liberalismo y del neoliberalismo, est\u00e1n en condiciones de subrayar el car\u00e1cter estrat\u00e9gico del pensamiento neoliberal. Para ello, en ambos casos recurren al paradigma de la guerra civil utilizado por Foucault para entender la construcci\u00f3n del enemigo social como condici\u00f3n de posibilidad del ejercicio del poder en t\u00e9rminos de gubernamentalidad. En el caso del italiano, subsumiendo la cuesti\u00f3n del neoliberalismo en la relaci\u00f3n entre guerras y capital, propone como alternativas el fascismo o la revoluci\u00f3n. Hoy estar\u00edamos lejos de esta \u00faltima, por lo que se impone de manera desembozada es el nuevo fascismo representado por las derechas radicales y su guerra contra las poblaciones feminizadas, racializadas, colonizadas, pauperizadas, endeudadas, etc.<\/p>\n<p>En el caso de los franceses, buscan analizar el autoritarismo inherente a la racionalidad neoliberal y diferenciar su violencia de la de tipo fascista. En ese marco, sostienen que el autoritarismo neoliberal no tiene que ver con un r\u00e9gimen pol\u00edtico determinado, sino que \u201clo esencial es que los gobernantes sean lo suficientemente fuertes como para imponer la constitucionalizaci\u00f3n del derecho privado y restringir as\u00ed el campo de lo que est\u00e1 sujeto a deliberaci\u00f3n\u201d. En ese marco sostendr\u00e1n que lo que a\u00fana a los neoliberales no es una doctrina determinada sino \u201csus estrategias de guerra civil\u201d (Dardot et al., 2021, p. 297).<\/p>\n<p>En ese marco, la noci\u00f3n de neoliberalismo recargado viene a recuperar la dimensi\u00f3n autoritaria y estrat\u00e9gica inherente al neoliberalismo para pensar lo actual. El ataque a las condiciones de vida de las poblaciones, a los bienes p\u00fablicos y a los derechos sociales conquistados a lo largo del siglo XX es un m\u00ednimo denominador com\u00fan entre neoliberales \u201cprogresistas\u201d y \u201creaccionarios\u201d. En ese marco, si bien la ultraderecha conjuga las batallas econ\u00f3micas por construir una sociedad de mercado con las \u201cculturales\u201d, donde se busca establecer chivos expiatorios que expliquen el malestar, generando as\u00ed una situaci\u00f3n de violencia constante en las sociedades, tampoco las respuestas a dicho malestar pueden ser resueltas por un neoliberalismo que sea m\u00e1s tolerante con una pluralidad de formas de vida mientras establece condiciones de desigualdad creciente entre los individuos, sino por la articulaci\u00f3n entre distintas luchas e instituciones que bregan por la igualdad en los distintos planos de la existencia frente a las l\u00f3gicas desigualitarias que hacen la coexistencia cada vez m\u00e1s dif\u00edcil y a las sociedades cada vez m\u00e1s injustas.<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>Publicado en: <strong>Pr\u00f3logos<\/strong>, volumen 18, 2024<\/p>\n<p><strong>Matias Saidel<\/strong>, Doctor en Filosof\u00eda Pol\u00edtica, Istituto Italiano di Scienze Umane. Investigador Independiente del CONICET\/INES (Instituto de Estudios Sociales). Profesor Titular de Filosof\u00eda Pol\u00edtica en UNER, Argentina.<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00cdA<\/p>\n<p>Alliez, E. y Lazzarato, M. (2016). Guerres et Capital. \u00c9ditions Amsterdam. Blyth, M. (2013). Austerity: The History of a Dangerous Idea, Nueva York. Bor\u00f3n, A. (2019). Bolsonaro y el fascismo. P\u00e1gina 12, 02\/01\/2019, https:\/\/www.pagina12.com.ar\/165570-bolsonaro-y-el-fascismo<\/p>\n<p>Brown, W. (2015). Undoing the demos: Neoliberalism\u2019s stealth revolution. Zone Books.<\/p>\n<p>Brown, W. (2019). In the ruins of neoliberalism. The rise of antidemocratic politics in the West. Columbia University Press.<\/p>\n<p>Bruff, I. (2014). The Rise of Authoritarian Neoliberalism. Rethinking Marxism, 26(1), 113-129. DOI: 10.1080\/08935696.2013.843250<\/p>\n<p>Catanzaro, G. (2021). Espectrolog\u00eda de la derecha. Cuarenta R\u00edos.<\/p>\n<p>Cooper, M. (2017). 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