{"id":4431,"date":"2025-03-15T15:40:54","date_gmt":"2025-03-15T15:40:54","guid":{"rendered":"https:\/\/uninomadasur.net\/?p=4431"},"modified":"2025-03-15T15:40:54","modified_gmt":"2025-03-15T15:40:54","slug":"la-logica-de-los-disturbios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/uninomadasur.net\/?p=4431","title":{"rendered":"La l\u00f3gica de los disturbios"},"content":{"rendered":"<p><strong>Por Paolo Virno<\/strong><\/p>\n<p>Actualmente, la \u00fanica pol\u00edtica fina y clarividente reside en los disturbios callejeros. El resto es danza de la lluvia, cuentos de un loco contados por un borracho, peque\u00f1eces, Veltroni.<a role=\"link\" href=\"https:\/\/terceroincluido.net\/la-logica-de-los-disturbios\/#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a>\u00a0Veamos el grand tour de los \u00faltimos meses. Londres endulzada por los disturbios contra el aumento de las tasas de matr\u00edcula, Atenas, T\u00fanez, El Cairo, la \u00abgenealog\u00eda de la moral\u00bb reescrita en la Plaza del Sol de Madrid, los rostros altivos y fraternales de los setecientos detenidos por la polic\u00eda en el puente de Brooklyn, el cami\u00f3n de los carabinieri incendiado el 15 de octubre en Roma. Este es el cat\u00e1logo, podr\u00eda decir un Leporello<a role=\"link\" href=\"https:\/\/terceroincluido.net\/la-logica-de-los-disturbios\/#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">[2]<\/a>\u00a0finalmente no servil. Estamos ante una especie de G7 extraestatal, que mantiene a raya con cierta rudeza a ministros marginados y polic\u00edas pendencieros, empe\u00f1ados en violar a toda costa la \u00abzona roja\u00bb.<\/p>\n<p>Utilizo a prop\u00f3sito un t\u00e9rmino anticuado, e incluso desacreditado, como \u00abdisturbio\u00bb. Lo utilizo para distinguir claramente este tipo de conflicto de las insurrecciones proletarias del siglo XX, pero tambi\u00e9n de cualquier forma de protesta exacerbada y, sin embargo, fisiol\u00f3gica. No se trata de ensayos generales de una revoluci\u00f3n encaminada a una gesti\u00f3n diferente de los aparatos del Estado, pero tampoco de fren\u00e9ticos asaltos a los hornos.<a role=\"link\" href=\"https:\/\/terceroincluido.net\/la-logica-de-los-disturbios\/#_ftn3\" name=\"_ftnref3\">[3]<\/a>\u00a0Esta dimensi\u00f3n intermedia, constituida por explosiones concentradas en el tiempo, debe ser cuidadosamente investigada, y definida positivamente, con categor\u00edas apropiadas. Hasta que descubramos, tal vez, que la agitaci\u00f3n no tiene nada de \u00abintermedio\u00bb, sino que es un prototipo original. Se dir\u00e1: la crisis econ\u00f3mica segrega sus efectos, y ahora, en lugar de escrutar la \u00abopini\u00f3n de los mercados\u00bb con devoci\u00f3n canina, los poderosos de la tierra tienen que lidiar con la reacci\u00f3n impaciente de la multitud. Cierto, pero eso no es todo: en las revueltas actuales, que emanan de un r\u00edo c\u00e1rstico hasta ahora no detectado y que, a veces, retornan presurosas, hay algo m\u00e1s y algo diferente. Algo que ata\u00f1e al n\u00facleo duro de la filosof\u00eda pol\u00edtica moderna.<\/p>\n<p>Llamo disturbio a la forma de acci\u00f3n pol\u00edtica que revoca el pacto de obediencia al gobernante de turno. Tambi\u00e9n llamo disturbio a la declaraci\u00f3n de un estado de excepci\u00f3n por parte de los oprimidos. Llamo disturbio, por \u00faltimo, al episodio crucial de un \u00e9xodo, al momento en el que la multitud decidida a abandonar el Egipto del trabajo asalariado se enfrenta a las tropas del fara\u00f3n. Para aclarar estas tres afirmaciones, es necesario detenerse en algunos conceptos generales.<\/p>\n<p>La paradoja de la obediencia<\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 hay que obedecer? Esta es la \u00fanica pregunta que importa a la hora de reflexionar sobre las instituciones pol\u00edticas. Quienes respondieran: porque la ley lo exige, se condenar\u00edan a un regreso al infinito. De hecho, es demasiado f\u00e1cil preguntar a su vez: bien, pero \u00bfpor qu\u00e9 hay que obedecer a la ley que impone la obediencia? \u00bfAcaso en nombre de otra ley anterior o m\u00e1s fundamental? Pero es evidente que la pregunta inicial se aplicar\u00eda tambi\u00e9n a esta \u00faltima. As\u00ed, yendo paso a paso, nunca se llega a un resultado concluyente. \u00bfY entonces?<\/p>\n<p>El problema que se plantea con respecto a la obediencia no tiene nada de extraordinario. La posibilidad de un regreso al infinito caracteriza la vida del Homo sapiens en todas partes. Nuestro pensamiento, nuestra praxis y nuestros afectos pueden precipitarse en cualquier momento en una interminable marcha atr\u00e1s, sancionada por la f\u00f3rmula \u00aby, as\u00ed, sucesivamente\u00bb. Algunos ejemplos, para entendernos. Pensemos en el ni\u00f1o que pregunta la raz\u00f3n de un determinado acontecimiento y, luego, la raz\u00f3n de esta raz\u00f3n, y de nuevo la raz\u00f3n de la segunda y m\u00e1s fundamental raz\u00f3n, etc., dando lugar as\u00ed a una vertiginosa jerarqu\u00eda ascendente de \u00ab\u00bfpor qu\u00e9s?\u00bb. Y pensemos en el desarrollo de una emoci\u00f3n: siento verg\u00fcenza de hacer el rid\u00edculo, pero luego siento verg\u00fcenza de sentir verg\u00fcenza y, por qu\u00e9 no, tambi\u00e9n ocurre que siento verg\u00fcenza de sentir verg\u00fcenza, y, as\u00ed, sucesivamente. Y he aqu\u00ed un caso en el que los fil\u00f3sofos se han roto la cabeza: intento describir mi yo; para ello, sin embargo, debo describir tambi\u00e9n el yo que est\u00e1 investigando el yo; idear\u00e9 una segunda descripci\u00f3n que incluya tambi\u00e9n el yo que indaga, etc., etc. Aqu\u00ed, estas espirales de espirales cada vez m\u00e1s amplias son una especie de estribillo, a la vez familiar e inquietante, que acompa\u00f1a, y hasta cierto punto condiciona, toda experiencia. En t\u00e9rminos muy generales, podr\u00edamos decir que nos encontramos con una regresi\u00f3n al infinito cuando la soluci\u00f3n de un problema no hace m\u00e1s que volver a plantear el mismo problema, aunque a un nivel m\u00e1s abstracto.<\/p>\n<p>Sin embargo, est\u00e1 claro que no podr\u00edamos vivir ni un solo d\u00eda si estuvi\u00e9ramos a merced del \u00aby, as\u00ed, sucesivamente, ad infinitum\u00bb. Para hablar y actuar con eficacia, tenemos que detener la marcha atr\u00e1s del \u00ab\u00bfpor qu\u00e9?\u00bb, tenemos que mantener a raya la ilimitaci\u00f3n que brota de nuestro propio pensamiento. Lo que realmente caracteriza la vida humana no es la regresi\u00f3n al infinito como tal, sino las numerosas t\u00e9cnicas que nos permiten truncarla o inhibirla. La interrupci\u00f3n de la regresi\u00f3n al infinito es, quiz\u00e1, el modelo de lo que llamamos \u00abdecisi\u00f3n\u00bb. Al fin y al cabo, decidir significa precisamente truncar, acortar. Contrariamente a la creencia popular, la decisi\u00f3n no es una prerrogativa aristocr\u00e1tica, sino un humilde movimiento adaptativo, sin el cual no podr\u00edamos salir adelante.<\/p>\n<p>Volvamos ahora a la cuesti\u00f3n que nos interesa: \u00bfpor qu\u00e9 obedecer? Hay que formular una respuesta que pueda truncar la regresi\u00f3n al infinito asociada a la b\u00fasqueda de una ley que fundamente la obediencia. La obediencia a las normas no puede basarse en una norma; la aplicaci\u00f3n de las normas no puede justificarse por una norma. Pero aqu\u00ed est\u00e1 el punto: hay diferentes maneras, de hecho, diametralmente opuestas, de interrumpir la regresi\u00f3n al infinito. Est\u00e1 la soluci\u00f3n propuesta por Hobbes, es decir, por la teor\u00eda moderna de la soberan\u00eda estatal (quien quiera puede leer \u00abSarkozy\u00bb o \u00abBlair\u00bb o \u00abMubarak\u00bb en lugar de \u00abHobbes\u00bb). Pero tambi\u00e9n est\u00e1 la soluci\u00f3n que se vislumbra en las recientes revueltas de Londres, T\u00fanez, Roma, Madrid y Nueva York. La alternativa est\u00e1 entre dos tipos contrapuestos de \u00abbasta ya\u00bb, entre dos tipos incompatibles de decisi\u00f3n.<\/p>\n<p>Para Hobbes, la obediencia a las leyes se justifica por un hecho, en s\u00ed mismo inconmensurable para cualquier orden normativo: el paso del \u00abestado de naturaleza\u00bb al \u00abestado civil\u00bb. Con una advertencia: por \u00abestado de naturaleza\u00bb no debe entenderse una realidad prehumana, sin lenguaje ni regulaci\u00f3n. Nada de eso: el llamado \u00abestado de naturaleza\u00bb se compone de deseos, intereses, costumbres y discursos que son propiamente humanos, pero que a\u00fan no tienen un estatus jur\u00eddico. Aunque existen todo tipo de normas, no hay certeza de que se apliquen de forma autom\u00e1tica y uniforme. Veamos ahora cu\u00e1l es el razonamiento de Hobbes. Salir del \u00abestado de naturaleza\u00bb y entrar en el \u00abestado civil\u00bb significa, en su opini\u00f3n, comprometerse a obedecer antes incluso de saber lo que se ordenar\u00e1: \u00abLa obligaci\u00f3n de obediencia, en virtud de la cual las leyes civiles son v\u00e1lidas, precede a toda ley civil\u00bb. Por tanto, no se encontrar\u00e1 ninguna ley particular que ordene expl\u00edcitamente no rebelarse. Si la aceptaci\u00f3n incondicional del mandato no estuviera ya presupuesta, las disposiciones legales concretas (incluida, por supuesto, la que reza \u00abno te rebelar\u00e1s\u00bb) no tendr\u00edan validez. Hobbes sostiene que el v\u00ednculo original de la obediencia deriva de la \u00abley natural\u00bb, es decir, del inter\u00e9s com\u00fan por la autoconservaci\u00f3n y la seguridad. Sin embargo, se apresura a a\u00f1adir que la ley \u00abnatural\u00bb, es decir, la superley que exige el cumplimiento de todas las \u00f3rdenes del soberano, solo se convierte en ley \u00abcuando se ha salido del estado de naturaleza, por tanto, cuando el estado ya est\u00e1 establecido\u00bb. He aqu\u00ed la paradoja de Hobbes: la obligaci\u00f3n de obediencia es, al mismo tiempo, causa y efecto de la existencia del Estado; se sustenta en aquello de lo que es fundamento; precede y sigue al mismo tiempo a la formaci\u00f3n del \u00abimperio supremo\u00bb.<\/p>\n<p>Los disturbios callejeros del 15 de octubre en Roma, y m\u00e1s a\u00fan los de Madrid y Nueva York, apuntan a la obediencia preliminar y sin contenido sobre cuya base se rige la m\u00e1quina estatal. Ser\u00eda un disparate creer que una revuelta implica una desobediencia perpetua, una ausencia total de reglas. Incluso en las barricadas obedecemos \u00f3rdenes, instrucciones y preceptos. Ni que decir tiene que no se puede prescindir de reglas m\u00e1s o menos vinculantes y de una cierta disciplina en su cumplimiento. Solo un terrateniente, o un artista que no tiene ni idea de lo que es el arte, puede abogar por una arbitrariedad sin l\u00edmites. La partida se juega en la g\u00e9nesis de las reglas, en la posibilidad de transformarlas, en su aplicaci\u00f3n variable a casos individuales. Los disturbios hacen a\u00f1icos la obligaci\u00f3n preventiva de obedecer las leyes y, de este modo, dan lugar a una forma distinta de concebir tanto las leyes como la obediencia.<\/p>\n<p>Los disturbios tambi\u00e9n interrumpen el regreso al infinito inherente a la pregunta \u00ab\u00bfpor qu\u00e9 obedecer?\u00bb. Pero la interrumpen de un modo que, repito, est\u00e1 en las ant\u00edpodas de lo propuesto por Hobbes y sus descendientes. En las insurrecciones se siente todo el peso de la vida prejur\u00eddica, es decir, del \u00abestado de naturaleza\u00bb. Es m\u00e1s, las insurrecciones muestran claramente la imposibilidad de salir del \u00abestado de naturaleza\u00bb y, por tanto, la inseparabilidad entre las condiciones reales de existencia y las normas. Cuando una norma es controvertida, es necesario volver por un momento m\u00e1s all\u00e1 de ella, adoptando como sistema de referencia lo que Wittgenstein llamaba \u00abel modo de comportarse de los humanos\u00bb. El recurso al \u00abmodo de comportarse com\u00fan a la humanidad\u00bb desactiva el regreso al infinito, pero, atenci\u00f3n, lo desactiva instalando la vida natural, es decir, los deseos y h\u00e1bitos colectivos, en el coraz\u00f3n mismo de las instituciones hist\u00f3ricamente determinadas. El \u00abmodo de comportarse com\u00fan a los humanos\u00bb se convierte en el criterio decisivo para determinar si, y hasta qu\u00e9 punto, deben obedecerse las normas hasta ahora vigentes.<\/p>\n<p>El estado de excepci\u00f3n de los oprimidos<\/p>\n<p>Es bien sabido que en tiempos de crisis el soberano puede suspender las leyes ordinarias y proclamar el estado de excepci\u00f3n. \u00bfEn qu\u00e9 consiste? Bien mirado, el estado de excepci\u00f3n no es otra cosa que el procedimiento por el cual el propio poder constituido permite que el \u00abestado de naturaleza\u00bb irrumpa en el \u00abestado civil\u00bb, por un momento, y en su propio beneficio. En esa coyuntura, toda cuesti\u00f3n de derecho vuelve a ser una cuesti\u00f3n de hecho. Dicho m\u00e1s sencillamente: las iniciativas concretas del soberano adquieren un valor normativo inmediato, desaparece toda distinci\u00f3n entre norma y decisi\u00f3n ocasional.<\/p>\n<p>Es bien cierto que el estado de excepci\u00f3n proclamado por el soberano es muy temible. Y es bien cierto que es el expediente para confirmar el pacto preliminar de obediencia. Uno se pregunta, sin embargo, si el estado de excepci\u00f3n no contiene en su seno ciertos principios que pueden beneficiar tambi\u00e9n al funcionamiento normal, fisiol\u00f3gico, de las instituciones no estatales, de las que dejan de lado toda forma de soberan\u00eda. Una cuesti\u00f3n crucial, creo, en una fase hist\u00f3rica en la que el estado de excepci\u00f3n es instituido cada vez m\u00e1s por los disturbios de la multitud.<\/p>\n<p>En resumen: tanto en el estado de excepci\u00f3n como en los disturbios, toda norma es, s\u00ed, un criterio para medir las elecciones y los comportamientos, pero, tambi\u00e9n, al mismo tiempo, algo que a su vez debe ser medido, sometido a verificaci\u00f3n, eventualmente modificado. Las normas que hay que obedecer son siempre contingentes, como contingentes son los acontecimientos que marcan nuestra vida. Se podr\u00eda decir que las normas son hechos emp\u00edricos que durante un tiempo se vuelven r\u00edgidos, convirti\u00e9ndose en los ra\u00edles sobre los que discurren las acciones, las experiencias y los deseos. Pero lo que se ha vuelto r\u00edgido, tomando forma de norma, sigue siendo un hecho emp\u00edrico, ciertamente, no algo necesario o trascendente. Por lo tanto, puede volver a un estado fluido, dando paso a otros ra\u00edles-normas, que tambi\u00e9n son provisionales y reversibles. Obedecer una norma siempre va acompa\u00f1ado de la posibilidad de cambiarla. En la rep\u00fablica que ya no es estatal, prefigurada por la pol\u00edtica previsora y afinada que conforman los actuales disturbios callejeros, el tenor contingente de las normas pasa a primer plano tanto como el alcance regulador de las acciones contingentes.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/lobosuelto.com\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/byn-jubilados-04.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-large wp-image-33474 retina-off\" src=\"https:\/\/lobosuelto.com\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/byn-jubilados-04-1024x683.jpg\" sizes=\"(max-width: 1000px) 100vw, 1000px\" srcset=\"https:\/\/lobosuelto.com\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/byn-jubilados-04-1024x683.jpg 1024w, https:\/\/lobosuelto.com\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/byn-jubilados-04-300x200.jpg 300w, https:\/\/lobosuelto.com\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/byn-jubilados-04-768x512.jpg 768w, https:\/\/lobosuelto.com\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/byn-jubilados-04-1536x1024.jpg 1536w, https:\/\/lobosuelto.com\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/byn-jubilados-04-2048x1366.jpg 2048w, https:\/\/lobosuelto.com\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/byn-jubilados-04-480x320.jpg 480w, https:\/\/lobosuelto.com\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/byn-jubilados-04-750x500.jpg 750w, https:\/\/lobosuelto.com\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/byn-jubilados-04-272x182.jpg 272w\" alt=\"\" width=\"1000\" height=\"667\" data-attachment-id=\"33474\" data-permalink=\"https:\/\/lobosuelto.com\/la-logica-de-los-disturbios-paolo-virno\/byn-jubilados-04\/\" data-orig-file=\"https:\/\/lobosuelto.com\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/byn-jubilados-04.jpg\" data-orig-size=\"2500,1667\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;3.5&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;Ruiz Rodrigo&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;Canon EOS R6&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;1741752197&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;50&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;6400&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0.00066666666666667&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}\" data-image-title=\"byn jubilados-04\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-medium-file=\"https:\/\/lobosuelto.com\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/byn-jubilados-04-300x200.jpg\" data-large-file=\"https:\/\/lobosuelto.com\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/byn-jubilados-04-1024x683.jpg\" \/><\/a><\/p>\n<p>Rodrigo Ruiz \/ @ardianrodrigoruiz<\/p>\n<p><strong>\u00c9xodo<\/strong><\/p>\n<p>Dec\u00eda al principio que las convulsiones contempor\u00e1neas no tienen nada que ver con las revoluciones proletarias del siglo XX. M\u00e1s bien se inscriben en un patr\u00f3n de transformaci\u00f3n radical de lo existente que, a falta de un nombre mejor, denomino \u00ab\u00e9xodo\u00bb. Me gustar\u00eda ahora aclarar, al menos a grandes rasgos, el significado que atribuyo a este t\u00e9rmino, que es b\u00edblico y, sin embargo, muy actual.<\/p>\n<p>Entre las muchas formas en que Marx describi\u00f3 la crisis del proceso de acumulaci\u00f3n capitalista (sobreproducci\u00f3n, ca\u00edda tendencial de la tasa de ganancia, etc.), hay una que pasa casi desapercibida: la deserci\u00f3n obrera de la f\u00e1brica. Marx habla de una desobediencia febril y sistem\u00e1tica a las leyes del mercado de trabajo en la fase inicial del capitalismo norteamericano cuando su an\u00e1lisis del modo de producci\u00f3n moderno se topa con la epopeya del Oeste. Las caravanas de colonos que se dirigen a las Grandes Llanuras y el individualismo exasperado del frontiersman aparecen en sus textos como una se\u00f1al de dificultad para Monsieur le Capital. La \u00abfrontera\u00bb se incluye de lleno en la cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica.<\/p>\n<p>La pregunta de Marx es sencilla: \u00bfc\u00f3mo ocurri\u00f3 que le resultara tan dif\u00edcil al modo de producci\u00f3n capitalista imponerse precisamente en un pa\u00eds que ten\u00eda la edad del capitalismo, nacido con \u00e9l, sobre el que no pesaba la viscosa herencia de los modos de producci\u00f3n tradicionales? En Estados Unidos se daban en toda su pureza las condiciones para el desarrollo capitalista y, sin embargo, algo no funcion\u00f3. No bastaba con que el dinero, la fuerza de trabajo y la tecnolog\u00eda fluyeran en abundancia desde el viejo continente, no bastaba con que las \u00abcosas\u00bb del capital se reunieran en una tierra sin nostalgia. Las \u00abcosas\u00bb se quedaron como estaban, durante mucho tiempo no se convirtieron en una relaci\u00f3n social. La causa de este impasse parad\u00f3jico reside, seg\u00fan Marx, en el h\u00e1bito contra\u00eddo por los inmigrantes de abandonar la f\u00e1brica al poco tiempo, dirigi\u00e9ndose hacia el Oeste, hacia la frontera.<\/p>\n<p>La frontera, es decir, la presencia de un territorio ilimitado por poblar y colonizar ofrec\u00eda a los trabajadores estadounidenses una oportunidad verdaderamente extraordinaria de hacer reversible su condici\u00f3n de partida. Cuando se cita la famosa \u00abriqueza de oportunidades\u00bb como ra\u00edz y blas\u00f3n de esa nueva civilizaci\u00f3n, se suele olvidar subrayar la oportunidad decisiva, que marca una ruptura con la historia de la Europa industrial: la de huir en masa del trabajo asalariado.<\/p>\n<p>La disponibilidad de tierras libres hace que el trabajo asalariado se vuelva una red de amplias mallas, un estatus temporal, un episodio limitado en el tiempo. Ya no es una identidad perenne, un destino irrevocable, una condena a cadena perpetua. La diferencia es profunda, y nos habla de hoy. La din\u00e1mica de la frontera, o el enigma americano, constituye una poderosa anticipaci\u00f3n de los comportamientos colectivos contempor\u00e1neos. Agotadas todas las salidas espaciales, en las sociedades del capitalismo tard\u00edo retorna, sin embargo, el culto a la movilidad, la aspiraci\u00f3n a escapar de una condici\u00f3n definitiva y la vocaci\u00f3n de desertar del r\u00e9gimen fabril.<\/p>\n<p>A diferencia de lo que ocurri\u00f3 en Europa, en los albores del industrialismo americano no hubo campesinos reducidos a la pobreza que se convirtieron en obreros, sino jornaleros adultos que pasaron a ser agricultores libres. El problema del autoempleo adquiere aqu\u00ed una conformaci\u00f3n ins\u00f3lita, que tiene tambi\u00e9n muchas notas de actualidad. En efecto, el trabajo aut\u00f3nomo no es un vestigio encogido y asfixiado, sino que arraiga m\u00e1s all\u00e1 del sometimiento asalariado (o, al menos, a su lado). Representa el futuro, lo que sigue y se opone a la f\u00e1brica. Adem\u00e1s, en lugar de ser tachada de idiotismo e impotencia, la relaci\u00f3n con la naturaleza adquiere los rasgos de una experiencia inteligente, precisamente porque viene despu\u00e9s de la experiencia de la industria.<\/p>\n<p>El paradigma de la deserci\u00f3n, que surgi\u00f3 por primera vez cerca de la \u00abfrontera\u00bb, abre perspectivas te\u00f3ricas imprevistas. Ni el concepto de \u00absociedad civil\u00bb elaborado por Hegel, ni el funcionamiento del mercado esbozado por Ricardo ayudan a comprender la estrategia de la fuga. Es decir, una experiencia de civilizaci\u00f3n basada en la continua evasi\u00f3n de los papeles establecidos, en la inclinaci\u00f3n a trucar la baraja mientras se juega. La \u00abfrontera\u00bb se convierte en un arma cr\u00edtica tanto contra Hegel como contra Ricardo, porque sit\u00faa la crisis del desarrollo capitalista en un contexto de abundancia, mientras que el \u00absistema de necesidades\u00bb hegeliano y la ca\u00edda ricardiana de la tasa de ganancia solo son explicativos en relaci\u00f3n con la escasez dominante.<\/p>\n<p>Hoy, el equivalente de las tierras libres que permitieron el \u00e9xodo de la fuerza de trabajo hacia Occidente, lejos del r\u00e9gimen fabril, est\u00e1 constituido por lo que llamamos \u00abbienes comunes\u00bb. O, mejor, por esos bienes comunes excepcionalmente importantes que son el pensamiento, el lenguaje, el conocimiento y la cooperaci\u00f3n social. La \u00abfrontera\u00bb a colonizar coincide con el general intellect del que hablaba Marx, con ese \u00abcerebro social\u00bb que comparten todos los miembros de la especie sin pertenecer a nadie en particular. La abundancia potencial del general intellect permite, hoy, la salida del Egipto del trabajo asalariado. La correlaci\u00f3n de fuerzas entre clases tambi\u00e9n se define ahora por la evasi\u00f3n, en definitiva, por la existencia de v\u00edas de fuga. El nomadismo, la libertad individual, la deserci\u00f3n y el sentimiento de abundancia alimentan el conflicto social actual.<\/p>\n<p>La cultura de la defecci\u00f3n, es decir, del \u00e9xodo, es ajena a la tradici\u00f3n democr\u00e1tica y socialista. Esta \u00faltima ha interiorizado y vuelto a proponer la idea europea de \u00abconf\u00edn\u00bb frente a la idea estadounidense de \u00abfrontera\u00bb. El conf\u00edn es una l\u00ednea en la que detenerse, la frontera es una zona indefinida en la que avanzar. El conf\u00edn es estable y fijo, la frontera m\u00f3vil e incierta. Uno es un obst\u00e1culo, la otra una oportunidad. La pol\u00edtica democr\u00e1tica y socialista se basa en identidades fijas y delimitaciones seguras. Su objetivo es restringir la \u00abautonom\u00eda de lo social\u00bb, haciendo exhaustivo y transparente el mecanismo de representaci\u00f3n que vincula el trabajo al Estado. El individuo representado en el trabajo, el trabajo en el Estado: una secuencia sin fisuras, basada como est\u00e1 en el car\u00e1cter sedentario de la vida de los individuos.<\/p>\n<p>Se comprende as\u00ed que el pensamiento pol\u00edtico democr\u00e1tico haya fracasado frente a los movimientos juveniles y las nuevas inclinaciones del trabajo dependiente. Por decirlo en los t\u00e9rminos de un excelente libro de Albert O. Hirschman (Exit, Voice and Loyalty, 1970),<a role=\"link\" href=\"https:\/\/terceroincluido.net\/la-logica-de-los-disturbios\/#_ftn4\" name=\"_ftnref4\">[4]<\/a>\u00a0la izquierda no vio que la opci\u00f3n exit (abandonar, si es posible, una situaci\u00f3n desventajosa) se volviera preponderante sobre la opci\u00f3n voice (protestar activamente contra esa situaci\u00f3n). Al contrario, denigr\u00f3 moralmente el comportamiento de \u00absalida\u00bb. La desobediencia y la huida no son, sin embargo, un gesto negativo que exima de la acci\u00f3n y la responsabilidad. Al contrario. Desertar significa cambiar las condiciones en las que se desarrolla el conflicto, en lugar de estar sometido a ellas. Y la construcci\u00f3n positiva de un escenario favorable exige m\u00e1s ingenio que la confrontaci\u00f3n en condiciones predeterminadas. Un \u00abhacer\u00bb afirmativo cualifica la defecci\u00f3n, d\u00e1ndole un sabor sensual y operativo para el presente. Se entra en conflicto a partir de lo que se ha construido huyendo, para defender relaciones sociales y formas de vida nuevas, que ya se est\u00e1n experimentando. La antigua idea de huir para golpear mejor se combina con la certeza de que la lucha ser\u00e1 tanto m\u00e1s eficaz cuanto m\u00e1s se tenga algo que perder m\u00e1s all\u00e1 de las propias cadenas.<\/p>\n<p>Escrito en el a\u00f1o 2011<\/p>\n<h5>(Este texto forma parte de la selecci\u00f3n de art\u00edculos recopilados en\u00a0<em><a role=\"link\" href=\"https:\/\/terceroincluido.net\/producto\/la-sustancia-de-lo-que-se-espera\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">La sustancia de lo que se espera<\/a>)<\/em><\/h5>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a role=\"link\" href=\"https:\/\/terceroincluido.net\/la-logica-de-los-disturbios\/#_ftnref1\" name=\"_ftn1\"><sup>[1]\u00a0<\/sup><\/a>N. del T.: Se refiere a Walter Veltroni (1955), quien fuera Secretario General del PD, alcalde de Roma y Ministro en el gobierno de Romano Prodi, entre otros cargos. Es decir, uno de los mayores representantes de la socialdemocracia italiana de los \u00faltimos tiempos.<\/p>\n<p><a role=\"link\" href=\"https:\/\/terceroincluido.net\/la-logica-de-los-disturbios\/#_ftnref2\" name=\"_ftn2\"><sup>[2]\u00a0<\/sup><\/a>N. del T.: Se refiere al sirviente de Don Giovanni, en la \u00f3pera hom\u00f3nima de Mozart.<\/p>\n<p><a role=\"link\" href=\"https:\/\/terceroincluido.net\/la-logica-de-los-disturbios\/#_ftnref3\" name=\"_ftn3\"><sup>[3]<\/sup><\/a>N. del T.: Se refiere al conocido como el \u00abdisturbio del pan\u00bb que Alessandro Manzoni narra en el cap\u00edtulo XII de\u00a0<em>I promessi sposi\u00a0<\/em>[<em>Los novios<\/em>, Akal, Madrid, 2015], un cl\u00e1sico de la literatura italiana. Una multitud hambrienta asalta un horno de pan de Mil\u00e1n llamado \u00abdelle grucce\u00bb, pero, para incredulidad de Renzo, el protagonista de la novela junto a su novia Luc\u00eda, los asaltantes queman lo obtenido en el saqueo en la plaza de Roma de la ciudad transalpina.<\/p>\n<p><a role=\"link\" href=\"https:\/\/terceroincluido.net\/la-logica-de-los-disturbios\/#_ftnref4\" name=\"_ftn4\"><sup>[4]\u00a0<\/sup><\/a>N. del T.: Ed. cast., S<em>alida, voz y lealtad. Respuestas al deterioro de empresas, organizaciones y Estados<\/em>, Fondo de Cultura Econ\u00f3mica, Buenos Aires, 1977.<\/p>\n<p>Fuente: <a href=\"https:\/\/terceroincluido.net\/la-logica-de-los-disturbios\/#_ftn3\">Tercero Incluido Blog<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Paolo Virno Actualmente, la \u00fanica pol\u00edtica fina y clarividente reside en los disturbios callejeros. 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