{"id":4478,"date":"2025-06-12T22:27:33","date_gmt":"2025-06-12T22:27:33","guid":{"rendered":"https:\/\/uninomadasur.net\/?p=4478"},"modified":"2025-06-12T22:27:33","modified_gmt":"2025-06-12T22:27:33","slug":"elogio-de-la-dificultad-de-estanislao-zuleta","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/uninomadasur.net\/?p=4478","title":{"rendered":"Elogio de la dificultad de Estanislao Zuleta"},"content":{"rendered":"<p>Estanislao Zuleta fue un intelectual colombiano reconocido por su formaci\u00f3n autodidacta. Padawan del filosofo Fernando Gonz\u00e1les Ochoa, desde muy joven empez\u00f3 a elaborar una lectura de la realidad fundamentada en un socialismo creativo, cr\u00edtico de todo dogmatismo, que articulaba el pensamiento de los que el filosof\u00f3 franc\u00e9s Paul Ricoeur denomin\u00f3 los maestros de la sospecha: Marx, Nietzsche y Freud.<\/p>\n<p>El #AprendiendoCositas que compartimos en esta ocasi\u00f3n es uno de los ensayos m\u00e1s conocidos del autor: Elogio de Dificultad, una mordaz cr\u00edtica a la sociedad de consumo, a la mediocridad e incluso a las militancias pol\u00edticas dogm\u00e1ticas y sectarias, y una defensa a la diversidad y al pensamiento cr\u00edtico-complejo. Un texto de obligatoria lectura para las ciudadan\u00edas libres, que rompen con los est\u00e1ndares de aquella ciudadan\u00eda colombiana, c\u00f3moda con el orden social existente, a pesar de su evidente desigualdad, injusticia social y mediocridad generalizada.<\/p>\n<p><strong>ELOGIO DE LA DIFICULTAD<\/strong><br \/>\n<strong>Por: Estanislao Zuleta<\/strong><\/p>\n<p>La pobreza y la impotencia de la imaginaci\u00f3n nunca se manifiestan de una manera tan clara\u00a0como cuando se trata de imaginar la felicidad. Entonces comenzamos a inventar para\u00edsos,\u00a0islas afortunadas, pa\u00edses de cuca\u00f1a. Una vida sin riesgos, sin lucha, sin b\u00fasqueda de superaci\u00f3n\u00a0y sin muerte. Y por tanto tambi\u00e9n sin carencias y sin deseo: un oc\u00e9ano de mermelada\u00a0sagrada, una eternidad de aburrici\u00f3n. Metas afortunadamente inalcanzables, para\u00edsos afortunadamente\u00a0inexistentes.<\/p>\n<p>Todas estas fantas\u00edas ser\u00edan inocentes e inocuas, si no fuera porque constituyen el modelo\u00a0de nuestros anhelos en la vida pr\u00e1ctica. Aqu\u00ed mismo, en los proyectos de la existencia<br \/>\ncotidiana, m\u00e1s ac\u00e1 del reino de las mentiras eternas, introducimos tambi\u00e9n el ideal tonto de\u00a0la seguridad garantizada, de las reconciliaciones totales, de las soluciones definitivas.<\/p>\n<p>Puede decirse que nuestro problema no consiste s\u00f3lo ni principalmente en que no seamos\u00a0capaces de conquistar lo que nos proponemos, sino en aquello que nos proponemos: que\u00a0nuestra desgracia no est\u00e1 tanto en la frustraci\u00f3n de nuestros deseos, como en la forma\u00a0misma de desear. Deseamos mal. En lugar de desear una relaci\u00f3n humana inquietante,\u00a0compleja y perdible, que estimule nuestra capacidad de luchar y nos obligue a cambiar,\u00a0deseamos un idilio sin sombras y sin peligros, un nido de amor y por lo tanto, en \u00faltima\u00a0instancia un retorno al huevo.<\/p>\n<p>En vez de desear una sociedad en la que sea realizable y necesario trabajar arduamente\u00a0para hacer efectivas nuestras posibilidades, deseamos un mundo de satisfacci\u00f3n, una monstruosa\u00a0sala-cuna de abundancia pasivamente recibida. En lugar de desear una filosof\u00eda\u00a0llena de inc\u00f3gnitas y preguntas abiertas, queremos poseer una doctrina global,<br \/>\ncapaz de dar cuenta de todo, revelada por esp\u00edritus que nunca han existido o por caudillos\u00a0que desgraciadamente s\u00ed han existido. Ad\u00e1n y sobre todo Eva, tienen el m\u00e9rito original de\u00a0habernos liberado del para\u00edso, nuestro pecado es que anhelamos regresar a \u00e9l. Desconfiemos\u00a0de las ma\u00f1anas radiantes en las que se inicia un reino milenario. Son muy conocidos\u00a0en la historia, desde la Antig\u00fcedad hasta hoy, los horrores a los que pueden y suelen\u00a0entregarse los partidos provistos de una verdad y de una meta absolutas, las iglesias cuyos\u00a0miembros han sido alcanzados por la gracia \u2013por la desgracia\u2013 de alguna revelaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El estudio de la vida social y de la vida personal nos ense\u00f1a cu\u00e1n pr\u00f3ximos se encuentran\u00a0una de otro la idealizaci\u00f3n y el terror. La idealizaci\u00f3n del fin, de la meta y el terror de los\u00a0medios que procurar\u00e1n su conquista.<\/p>\n<p>Quienes de esta manera tratan de someter la realidad al ideal, entran inevitablemente en\u00a0una concepci\u00f3n paranoide de la verdad; en un sistema de pensamiento tal, que los que se\u00a0atrevieran a objetar algo quedan inmediatamente sometidos a la interpretaci\u00f3n totalitaria:\u00a0sus argumentos no son argumentos sino solamente s\u00edntomas de una naturaleza da\u00f1ada o\u00a0bien m\u00e1scaras de malignos prop\u00f3sitos. En lugar de discutir un razonamiento se le reduce\u00a0a un juicio de pertenencia al otro \u2013y el otro es, en este sistema, sin\u00f3nimo de enemigo\u2013, o se\u00a0procede a un juicio de intenciones. Y este sistema se desarrolla peligrosamente hasta el\u00a0punto en que ya no solamente rechaza toda oposici\u00f3n, sino tambi\u00e9n toda diferencia: el que\u00a0no est\u00e1 conmigo est\u00e1 contra m\u00ed, y el que no est\u00e1 completamente conmigo, no est\u00e1 conmigo.<\/p>\n<p>As\u00ed como hay, seg\u00fan Kant, un verdadero abismo de la raz\u00f3n que consiste en la\u00a0petici\u00f3n de un fundamento \u00faltimo e incondicionado de todas las cosas, as\u00ed tambi\u00e9n hay un<br \/>\nverdadero abismo de la acci\u00f3n, que consiste en la exigencia de una entrega total a la\u00a0\u201ccausa\u201d absoluta y concibe toda duda y toda cr\u00edtica como traici\u00f3n o como agresi\u00f3n.<\/p>\n<p>Ahora sabemos, por una amarga experiencia, que este abismo de la acci\u00f3n, con sus guerras\u00a0santas y sus org\u00edas de fraternidad, no es una caracter\u00edstica exclusiva de ciertas \u00e9pocas<br \/>\ndel pasado o de civilizaciones atrasadas en el desarrollo cient\u00edfico y t\u00e9cnico; que puede\u00a0funcionar muy bien y desplegar todos sus efectos sin abolir una gran capacidad de inventiva\u00a0y una eficacia macabra. Sabemos que ning\u00fan origen filos\u00f3ficamente elevado o supuestamente\u00a0divino, inmuniza a una doctrina contra el riesgo de caer en la interpretaci\u00f3n propia\u00a0de la l\u00f3gica paranoide que afirma un discurso particular \u2013todos lo son\u2013 como la designaci\u00f3n\u00a0misma de la realidad y los otros como ceguera o mentira.<\/p>\n<p>El atractivo terrible que poseen las formaciones colectivas que se embriagan con la\u00a0promesa de una comunidad humana no problem\u00e1tica, basada en una palabra infalible, consiste\u00a0en que suprimen la indecisi\u00f3n y la duda, la necesidad de pensar por s\u00ed mismo, otorgan\u00a0a sus miembros una identidad exaltada por la participaci\u00f3n, separan un interior bueno \u2013el\u00a0grupo\u2013 y un exterior amenazador. As\u00ed como se ahorra sin duda la angustia, se distribuye\u00a0m\u00e1gicamente la ambivalencia en un amor por lo propio y un odio por lo extra\u00f1o y se produce\u00a0la m\u00e1s grande simplificaci\u00f3n de la vida, la m\u00e1s espantosa facilidad.<\/p>\n<p>Y cuando digo aqu\u00ed facilidad, no ignoro ni olvido que precisamente este tipo de formaciones\u00a0colectivas, se caracterizan por una inaudita capacidad de entrega y sacrificios; que sus\u00a0miembros aceptan y desean el hero\u00edsmo, cuando no aspiran a la palma del martirio. Facilidad,\u00a0sin embargo, porque lo que el hombre teme por encima de todo no es la muerte y el\u00a0sufrimiento, en los que tantas veces se refugia, sino la angustia que genera la necesidad de\u00a0ponerse en cuesti\u00f3n, de combinar el entusiasmo y la cr\u00edtica, el amor y el respeto.<\/p>\n<p>Un s\u00edntoma inequ\u00edvoco de la dominaci\u00f3n de las ideolog\u00edas prof\u00e9ticas y de los grupos que\u00a0las generan o que someten a su l\u00f3gica doctrinas que les fueron extra\u00f1as en su origen, es el\u00a0descr\u00e9dito en que cae el concepto de respeto. No se quiere saber nada del respeto, ni de la\u00a0reciprocidad, ni de la vigencia de normas universales. Estos valores aparecen m\u00e1s bien\u00a0como males menores propios de un resignado escepticismo, como signos de que se ha\u00a0abdicado a las m\u00e1s caras esperanzas.<\/p>\n<p>Porque el respeto y las normas s\u00f3lo adquieren vigencia all\u00ed donde el amor, el entusiasmo,\u00a0la entrega total a la gran misi\u00f3n, ya no pueden aspirar a determinar las relaciones humanas.\u00a0Y como el respeto es siempre el respeto a la diferencia, s\u00f3lo puede afirmarse all\u00ed donde ya\u00a0no se cree que la diferencia pueda disolverse en una comunidad exaltada, transparente y\u00a0espont\u00e1nea, o en una fusi\u00f3n amorosa.<\/p>\n<p>No se puede respetar el pensamiento del otro, tomarlo seriamente en consideraci\u00f3n, someterlo\u00a0a sus consecuencias, ejercer sobre \u00e9l una cr\u00edtica, v\u00e1lida tambi\u00e9n en principio para el\u00a0pensamiento propio, cuando se habla desde la verdad misma, cuando creemos que la\u00a0verdad habla por nuestra boca; porque entonces el pensamiento del otro s\u00f3lo puede ser\u00a0error o mala fe; y el hecho mismo de su diferencia con nuestra verdad es prueba contundente\u00a0de su falsedad, sin que se requiera ninguna otra.<\/p>\n<p>Nuestro saber es el mapa de la realidad y toda l\u00ednea que se separe de \u00e9l s\u00f3lo puede ser\u00a0imaginaria o algo peor: voluntariamente torcida por inconfesables intereses. Desde la concepci\u00f3n\u00a0apocal\u00edptica de la historia, las normas y las leyes de cualquier tipo son vistas como\u00a0algo demasiado abstracto y mezquino frente a la gran tarea de realizar el ideal y de encarnar\u00a0la promesa; y por lo tanto s\u00f3lo se reclaman y se valoran cuando ya no se cree en la misi\u00f3n\u00a0incondicionada.<\/p>\n<p>Pero lo que ocurre cuando sobreviene la gran desidealizaci\u00f3n no es generalmente que se\u00a0aprenda a valorar positivamente lo que tan alegremente se hab\u00eda desechado o estimado<br \/>\ns\u00f3lo negativamente; lo que se produce entonces, casi siempre, es una verdadera ola de\u00a0pesimismo, escepticismo y realismo c\u00ednico. Se olvida entonces que la cr\u00edtica a una sociedad\u00a0injusta, basada en la explotaci\u00f3n y en la dominaci\u00f3n de clase, era fundamentalmente\u00a0correcta y que el combate por una organizaci\u00f3n social racional e igualitaria sigue siendo\u00a0necesario y urgente. A la desidealizaci\u00f3n sucede el arribismo individualista que adem\u00e1s\u00a0piensa que ha superado toda moral por el s\u00f3lo hecho de que ha abandonado toda esperanza\u00a0de una vida cualitativamente superior.<\/p>\n<p>Lo m\u00e1s dif\u00edcil, lo m\u00e1s importante, lo m\u00e1s necesario, lo que de todos modos hay que intentar,\u00a0es conservar la voluntad de luchar por una sociedad diferente sin caer en la interpretaci\u00f3n\u00a0paranoide de la lucha. Lo dif\u00edcil, pero tambi\u00e9n lo esencial es valorar positivamente el\u00a0respeto y la diferencia, no como un mal menor y un hecho inevitable, sino como lo que\u00a0enriquece la vida e impulsa la creaci\u00f3n y el pensamiento, como aquello sin lo cual una\u00a0imaginaria comunidad de los justos cantar\u00eda el eterno hosanna del aburrimiento satisfecho.<\/p>\n<p>Hay que poner un gran signo de interrogaci\u00f3n sobre el valor de lo f\u00e1cil; no solamente sobre\u00a0sus consecuencias, sino sobre la cosa misma, sobre la predilecci\u00f3n por todo aquello que\u00a0no exige de nosotros ninguna superaci\u00f3n, ni nos pone en cuesti\u00f3n, ni nos obliga a desplegar\u00a0nuestras posibilidades.<\/p>\n<p>Hay que observar con cu\u00e1nta desgraciada frecuencia nos otorgamos a nosotros mismos,\u00a0en la vida personal y colectiva, la triste facilidad de ejercer lo que llamar\u00e9 una no reciprocidad\u00a0l\u00f3gica; es decir, el empleo de un m\u00e9todo explicativo completamente diferente cuando\u00a0se trata de dar cuenta de los problemas, los fracasos y los errores propios y los del otro\u00a0cuando es adversario o cuando disputamos con \u00e9l. En el caso del otro aplicamos el esencialismo:\u00a0lo que ha hecho, lo que le ha pasado es una manifestaci\u00f3n de su ser m\u00e1s profundo;\u00a0en nuestro caso, aplicamos el circunstancialismo, de manera que a\u00fan los mismos\u00a0fen\u00f3menos se explican por las circunstancias adversas, por alguna desgraciada coyuntura.<\/p>\n<p>\u00c9l es as\u00ed; yo me vi obligado. \u00c9l cosech\u00f3 lo que hab\u00eda sembrado; yo no pude evitar este\u00a0resultado.\u00a0El discurso del otro no es m\u00e1s que un s\u00edntoma de sus particularidades, de su raza, de su\u00a0sexo, de su neurosis, de sus intereses ego\u00edstas; el m\u00edo es una simple constataci\u00f3n de los\u00a0hechos y una deducci\u00f3n l\u00f3gica de sus consecuencias. Preferir\u00edamos que nuestra causa se\u00a0juzgue por los prop\u00f3sitos y la adversaria por los resultados.<\/p>\n<p>Y cuando de este modo nos empe\u00f1amos en ejercer esa no reciprocidad l\u00f3gica que es siempre\u00a0una doble falsificaci\u00f3n, no s\u00f3lo irrespetamos al otro, sino tambi\u00e9n a nosotros mismos,\u00a0puesto que nos negamos a pensar efectivamente el proceso que estamos viviendo. La\u00a0dif\u00edcil tarea de aplicar un mismo m\u00e9todo explicativo y cr\u00edtico a nuestra posici\u00f3n y a la opuesta\u00a0no significa desde luego que consideremos equivalentes las doctrinas, las metas y los\u00a0intereses de las personas, los partidos, las clases y las naciones en conflicto.<\/p>\n<p>Significa por el contrario que tenemos suficiente confianza en la superioridad de la causa\u00a0que defendemos, como para estar seguros de que no necesita, ni le conviene esa doble<br \/>\nfalsificaci\u00f3n con la cual, en verdad, podr\u00eda defenderse cualquier cosa.<\/p>\n<p>En el carnaval de miseria y derroche propios del capitalismo tard\u00edo se oye a la vez lejana y\u00a0urgente la voz de Goethe y Marx que nos convocaron a un trabajo creador, dif\u00edcil, capaz de\u00a0situar al individuo concreto a la altura de las conquistas de la humanidad. Dostoievski nos\u00a0ense\u00f1\u00f3 a mirar hasta d\u00f3nde van las tentaciones de tener una f\u00e1cil relaci\u00f3n interhumana:\u00a0van s\u00f3lo en el sentido de buscar el poder, ya que si no se puede lograr una amistad respetuosa\u00a0en una empresa com\u00fan se produce lo que Bahro llama intereses compensatorios: la\u00a0b\u00fasqueda de amos, el deseo de ser vasallos, el anhelo de encontrar a alguien que nos\u00a0libere de una vez por todas del cuidado de que nuestra vida tenga un sentido Dostoievski\u00a0entendi\u00f3, hace m\u00e1s de un siglo, que la dificultad de nuestra liberaci\u00f3n procede de nuestro\u00a0amor a las cadenas. Amamos las cadenas, los amos, las seguridades porque nos evitan la\u00a0angustia de la raz\u00f3n.<\/p>\n<p>Pero en medio del pesimismo de nuestra \u00e9poca se sigue desarrollando el pensamiento\u00a0hist\u00f3rico, el psicoan\u00e1lisis, la antropolog\u00eda, el marxismo, el arte y la literatura. En medio del\u00a0pesimismo de nuestra \u00e9poca surge la lucha de los proletarios que ya saben que un trabajo\u00a0insensato no se paga con nada, ni con autom\u00f3viles ni con televisores; surge la rebeli\u00f3n\u00a0magn\u00edfica de las mujeres que no aceptan una situaci\u00f3n de inferioridad a cambio de halagos\u00a0y protecciones; surge la insurrecci\u00f3n desesperada de los j\u00f3venes que no pueden aceptar\u00a0el destino que se les ha fabricado. Este enfoque nuevo nos permite decir como Fausto:<\/p>\n<p>\u201cTambi\u00e9n esta noche, Tierra, permaneciste firme.<br \/>\nY ahora renaces de nuevo a mi alrededor.<br \/>\nY alientas otra vez en mi<br \/>\nla aspiraci\u00f3n de luchar sin descanso<br \/>\npor una alt\u00edsima existencia\u201d.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Estanislao Zuleta fue un intelectual colombiano reconocido por su formaci\u00f3n autodidacta. 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