{"id":4552,"date":"2026-05-31T17:51:15","date_gmt":"2026-05-31T17:51:15","guid":{"rendered":"https:\/\/uninomadasur.net\/?p=4552"},"modified":"2026-05-31T17:51:15","modified_gmt":"2026-05-31T17:51:15","slug":"reconstruir-el-horizonte-socialista","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/uninomadasur.net\/?p=4552","title":{"rendered":"Reconstruir el horizonte socialista"},"content":{"rendered":"<p class=\"post-excerpt\">Bhaskar Sunkara reflexiona sobre el ascenso, la derrota y la posible renovaci\u00f3n del socialismo, as\u00ed como sobre las generaciones de personas comunes que lucharon para construir un mundo m\u00e1s all\u00e1 de la dominaci\u00f3n de clase.<\/p>\n<div class=\"post-byline\"><strong>Por Bhaskar Sunkara<\/strong><\/div>\n<div class=\"post-traduccion\">Traducci\u00f3n: Pedro Perucca<\/div>\n<div><\/div>\n<div>\n<h3>En un evento organizado por la Fundaci\u00f3n SEARCH, Bhaskar Sunkara pronunci\u00f3 la inaugural Conferencia Memorial Eric Aarons el 26 de mayo de 2026 en la Federaci\u00f3n de Docentes de Nueva Gales del Sur en S\u00eddney, Australia. Aarons fue una de las figuras principales del movimiento comunista australiano y posteriormente un importante defensor del socialismo democr\u00e1tico. A continuaci\u00f3n, la transcripci\u00f3n de su intervenci\u00f3n.<\/h3>\n<h4>Eric Aarons vivi\u00f3 las grandes derrotas del movimiento socialista del siglo XX pero se neg\u00f3 a dejar que esas derrotas tuvieran la \u00faltima palabra. Se incorpor\u00f3 al Partido Comunista de Australia siendo joven. Cre\u00eda, como millones en todo el mundo, que estaba del lado correcto de la historia. Observ\u00f3, a lo largo de d\u00e9cadas, c\u00f3mo la historia se desarrollaba en la realidad: c\u00f3mo el estalinismo revelaba sus horrores, c\u00f3mo el movimiento comunista oficial se desintegraba, c\u00f3mo el compromiso socialdem\u00f3crata en Occidente se deshilachaba y era finalmente desgarrado. Pero sigui\u00f3 luchando por un mundo mejor. No volviendo a las certezas de su juventud, ni avanzando hacia las concesiones de la pol\u00edtica centrista, sino intentando avanzar hacia una nueva pol\u00edtica.<\/h4>\n<p>Es con ese esp\u00edritu que quiero hablar esta noche. Porque nos reunimos como socialistas, como sindicalistas, como personas que quieren vivir en un mundo mejor, d\u00e9cadas despu\u00e9s de que el socialismo fuera declarado muerto. En efecto, el movimiento socialista que millones de trabajadores en todo el mundo construyeron a lo largo de 150 a\u00f1os \u2014los partidos, los sindicatos, las cooperativas, los peri\u00f3dicos, las instituciones culturales, los experimentos en el poder obrero y la propiedad p\u00fablica\u2014 desapareci\u00f3 o est\u00e1 vaciado de contenido.<\/p>\n<p>Pero debemos insistirle al mundo en que el socialismo no estaba equivocado. El socialismo sufri\u00f3 derrotas.<\/p>\n<p>Si el socialismo estaba equivocado \u2014si todo el proyecto de organizar la sociedad en torno a la necesidad humana en lugar de hacerlo alrededor de la ganancia privada era un entusiasmo decimon\u00f3nico que deber\u00edamos superar\u2014, entonces lo \u00fanico honesto que les queda a quienes alguna vez se llamaron socialistas es gestionar el capitalismo de manera m\u00e1s humana. Aceptar, como reza el eslogan capitalista, que no hay alternativa.<\/p>\n<p>Pero si el socialismo sufri\u00f3 derrotas \u2014si fue vencido por una combinaci\u00f3n de sus enemigos, sus propios cr\u00edmenes y sus propios fracasos econ\u00f3micos, pero no refutado en principio\u2014, entonces las cosas son distintas. Entonces la tarea que tenemos por delante no es lamentarnos y acomodarnos, sino aprender, reconstruir y volver a luchar, con una idea m\u00e1s clara de lo que hicimos mal y una convicci\u00f3n m\u00e1s profunda sobre lo que hicimos bien.<\/p>\n<p>Quiero argumentar adem\u00e1s que un izquierdismo sin un destino socialista no es una pol\u00edtica por la que valga la pena luchar. No solo por el poder moral de nuestro destino, sino porque, sin \u00e9l, nos convertimos en reformadores m\u00e1s d\u00e9biles, no en reformadores m\u00e1s pr\u00e1cticos. Y perdemos algo que en realidad nos hizo potentes como luchadores de la clase trabajadora. Perdemos el gran relato, el relato que alguna vez le dijo a los trabajadores comunes que no eran las v\u00edctimas de la historia que necesitaban caridad privada o caridad estatal, sino sus autores.<\/p>\n<p>As\u00ed que esta noche quiero hacer tres cosas. Quiero hablar de lo que el movimiento socialista efectivamente logr\u00f3, antes de ser rechazado. Quiero analizar por qu\u00e9 fue derrotado, tanto desde afuera como desde adentro. Y luego quiero hablar de lo que un horizonte socialista podr\u00eda significar para nosotros ahora, en toda la complejidad y los desaf\u00edos de nuestra era.<\/p>\n<h2><b>El movimiento que casi gan\u00f3<\/b><\/h2>\n<h4>Perm\u00edtanme comenzar por los logros. La historia de la izquierda moderna se suele contar como una historia de fracasos. Pero, al menos en lo que respecta a la toma del poder, no podr\u00eda estar m\u00e1s lejos de la verdad.<\/h4>\n<p>El movimiento socialista moderno comenz\u00f3, en su forma reconocible, a mediados del siglo XIX, con peque\u00f1os grupos de trabajadores y artesanos que se enfrentaban a una sociedad industrial espectacular y aterradora. En setenta a\u00f1os, esos peque\u00f1os grupos se hab\u00edan convertido en los partidos pol\u00edticos m\u00e1s grandes de Europa. En cien a\u00f1os, partidos que se llamaban socialistas o comunistas gobernaban aproximadamente la mitad del planeta.<\/p>\n<p>No hab\u00eda nada parecido en la historia moderna. Hay que remontarse a las primeras conquistas isl\u00e1micas de los siglos VII y VIII para encontrar un movimiento que se hubiera extendido tan lejos y tan r\u00e1pido: de unos pocos miles de militantes en la d\u00e9cada de 1860 al poder pol\u00edtico, en alguna forma, sobre m\u00e1s de la mitad de la poblaci\u00f3n mundial en la d\u00e9cada de 1960.<\/p>\n<p>Hal Draper, un socialista estadounidense y agudo cr\u00edtico de todas las versiones realmente existentes del socialismo, observ\u00f3 en 1966 que \u00abpor primera vez en la historia del mundo, muy probablemente la mayor\u00eda de sus habitantes se autodefinen como \u201csocialistas\u201d en uno u otro sentido\u00bb. Eso no es un proyecto sectario. Era, seg\u00fan su estimaci\u00f3n, la mayor\u00eda de los seres humanos pol\u00edticamente conscientes, en todos los continentes, identific\u00e1ndose con alguna versi\u00f3n de una idea que, sesenta a\u00f1os antes, hab\u00eda sido patrimonio de algunos reductos de trabajadores o intelectuales exiliados.<\/p>\n<p>Pero antes de que el movimiento socialista conquistara el poder estatal, gan\u00f3 algo a\u00fan m\u00e1s notable. Gan\u00f3 una cultura.<\/p>\n<p>En los pueblos mineros de Gales, los mineros ped\u00edan ser enterrados con sus ejemplares del <i>Manifiesto Comunista <\/i>del mismo modo en que una generaci\u00f3n anterior hab\u00eda pedido ser enterrada con sus Biblias. En los hogares obreros de toda Europa, los retratos de l\u00edderes socialistas colgaban donde antes hab\u00edan colgado los iconos de los santos. Las festividades del antiguo calendario religioso fueron incorporadas a un nuevo calendario de huelgas, m\u00e1rtires laicos y festividades. Eric Hobsbawm registr\u00f3 un anuncio del Valle del Po en 1891: \u00abLos curas tienen sus fiestas. El Primero de Mayo es la fiesta de los trabajadores de todo el mundo\u00bb.<\/p>\n<p>Esto no era simplemente organizaci\u00f3n pol\u00edtica. Era la construcci\u00f3n de una contracivilizaci\u00f3n dentro del cascar\u00f3n de la vieja. Los trabajadores ten\u00edan sus propios peri\u00f3dicos, sus propios clubes deportivos, sus propios coros, sus propias escuelas, sus propias sociedades de entierro, sus propias teor\u00edas de la historia, sus propios h\u00e9roes, sus propias festividades. Caminaban por las mismas calles que sus patrones, pero viv\u00edan, en un sentido real, en un mundo diferente, un mundo con su propio horizonte moral y su propia imagen de lo que vendr\u00eda despu\u00e9s.<\/p>\n<p>Y lo que vendr\u00eda despu\u00e9s, cre\u00edan muchos, era el socialismo.<\/p>\n<p>Dos versiones amplias de ese futuro tomaron forma eventualmente. Estaba el socialismo <i>dentro<\/i> del capitalismo \u2014el proyecto socialdem\u00f3crata, que buscaba humanizar el mercado mediante el poder de la negociaci\u00f3n colectiva y el Estado. Y estaba el socialismo <i>fuera<\/i> del capitalismo \u2014el proyecto comunista, que buscaba abolir el mercado por completo mediante la propiedad estatal y la planificaci\u00f3n central.<\/p>\n<p>Ambos proyectos, en su apogeo, transformaron la vida de cientos de millones de personas. Digan lo que digan del comunismo sovi\u00e9tico \u2014y yo vengo de una tradici\u00f3n socialista democr\u00e1tica extremadamente cr\u00edtica de \u00e9l\u2014, tom\u00f3 a una sociedad campesina y la industrializ\u00f3 en una generaci\u00f3n, elimin\u00f3 el analfabetismo, derrot\u00f3 a la Alemania nazi en el campo de batalla y ofreci\u00f3, para muchas personas en el mundo colonizado, un modelo aparentemente funcional de c\u00f3mo escapar de la divisi\u00f3n imperial del trabajo. Y digan lo que digan de la socialdemocracia, la Suecia de posguerra bajo Olof Palme fue una de las sociedades m\u00e1s decentes que jam\u00e1s haya existido. Contaba con pleno empleo, sindicatos fuertes que negociaban en t\u00e9rminos m\u00e1s que iguales con los empleadores, y un Estado de bienestar universal. Signific\u00f3 una dignidad real para los trabajadores tanto en el taller como en la sociedad en su conjunto.<\/p>\n<p>Incluso muchos cr\u00edticos de ambos modelos los ve\u00edan como estaciones de paso, al menos, en un camino que millones de personas cre\u00edan genuinamente que conduc\u00eda, finalmente, a una sociedad en la que ser\u00eda abolida de una vez y para siempre la gran divisi\u00f3n de los seres humanos en una clase que posee y una clase que trabaja.<\/p>\n<h2><b>La derrota desde afuera y desde adentro<\/b><\/h2>\n<h4>\u00bfC\u00f3mo pasamos de victorias imperfectas o parciales a la derrota?<\/h4>\n<p>El relato est\u00e1ndar, que muchos en la izquierda repiten, es que el socialismo fue aplastado desde afuera. Por la Guerra Fr\u00eda. Por el imperialismo norteamericano. Por la CIA. Por el golpe de Pinochet, por la Operaci\u00f3n C\u00f3ndor, por las guerras sucias en todo el Sur Global. Por la contrarrevoluci\u00f3n de Thatcher y Reagan. Por los mercados de bonos disciplinando a Fran\u00e7ois Mitterrand a principios de la d\u00e9cada de 1980. Por el largo y paciente trabajo de los agentes capitalistas a trav\u00e9s de sus tanques de pensamiento, sus medios de comunicaci\u00f3n y sus partidos pol\u00edticos.<\/p>\n<p>Parte de ese relato es, por supuesto, verdad. El movimiento socialista fue en efecto el blanco de la ofensiva ideol\u00f3gica y militar m\u00e1s sostenida, mejor financiada y m\u00e1s despiadada de la historia moderna. No debemos olvidar eso, ni tampoco cu\u00e1ntos m\u00e1rtires dej\u00f3 tras de s\u00ed el anticomunismo violento, desde Indonesia hasta el Cono Sur.<\/p>\n<p>Pero si nos contamos solo ese relato \u2014si decimos que simplemente fuimos vencidos por enemigos externos\u2014, nos exculpamos de una manera que hace imposible aprender de lo dem\u00e1s que ocurri\u00f3. Y le debemos a Eric Aarons, y a todos los que como \u00e9l pasaron una vida intentando comprender honestamente nuestra derrota, algo m\u00e1s que eso.<\/p>\n<p>La verdad es que el socialismo no fue vencido solo desde afuera. Fue vencido tambi\u00e9n desde adentro, por sus propios cr\u00edmenes pol\u00edticos y por sus propios fracasos econ\u00f3micos.<\/p>\n<p>Los cr\u00edmenes pol\u00edticos del movimiento comunista del siglo XX no son una calumnia inventada por los propagandistas de la Guerra Fr\u00eda. Los gulags fueron reales. Los sangrientos terrores y purgas fueron reales. Las hambrunas que mataron a millones en Ucrania y en China fueron reales. La destrucci\u00f3n de la expresi\u00f3n libre, de los sindicatos libres, de la libertad religiosa, de la sociedad civil \u2014eso tambi\u00e9n fue real. Y esos cr\u00edmenes fueron cometidos no solo por autoritarios que fing\u00edan ser socialistas, sino por personas que cre\u00edan, sinceramente en muchos casos, que estaban construyendo el futuro que so\u00f1\u00f3 Karl Marx. No podemos recurrir a una defensa del tipo \u00abning\u00fan verdadero escoc\u00e9s\u2026\u00bb. Esta fue la experiencia hist\u00f3rica real del socialismo para millones de personas.<\/p>\n<p>Fue lo que Rosa Luxemburg predijo: La sustituci\u00f3n del partido por la clase. La sustituci\u00f3n del Estado por el partido. La sustituci\u00f3n del l\u00edder por el Estado.<\/p>\n<p>Y la creencia de que la historia estaba tan claramente de nuestro lado \u2014la creencia que quiero resucitar\u2014 fue utilizada para construir un universo moral en el que cualquier medio empleado para acelerar la historia estaba justificado. Los derechos individuales y el Estado de derecho eran vistos como burgueses. La convicci\u00f3n era que, habiendo tomado las alturas de mando de la econom\u00eda, se pod\u00eda simplemente ordenarle al resto de la sociedad que adoptara la forma deseada.<\/p>\n<p>Un socialismo que no comprenda, en sus entra\u00f1as, por qu\u00e9 las decisiones que dieron forma al socialismo de Estado estaban equivocadas \u2014no solo t\u00e1cticamente equivocadas, sino moralmente equivocadas\u2014 es un socialismo que no tendr\u00e1 futuro en el siglo XXI, ni deber\u00eda tenerlo.<\/p>\n<p>Pero la mayor parte de la izquierda coincide en estas cuestiones pol\u00edticas. Donde hay menos reflexi\u00f3n cr\u00edtica es en los fracasos econ\u00f3micos del socialismo.<\/p>\n<p>La planificaci\u00f3n central de tipo sovi\u00e9tico no colaps\u00f3 solo por la represi\u00f3n pol\u00edtica, ni solo por la carrera armamentista, ni solo por las intrigas de la CIA. Colaps\u00f3 porque, en sus propios t\u00e9rminos, no pudo cumplir. Para las d\u00e9cadas de 1970 y 1980, la brecha entre lo que el sistema promet\u00eda y lo que produc\u00eda se hab\u00eda vuelto imposible de disimular.<\/p>\n<p>La primera raz\u00f3n fue el c\u00e1lculo. Gosplan, la agencia sovi\u00e9tica de planificaci\u00f3n, era responsable de coordinar una econom\u00eda que inclu\u00eda casi 400 burocracias, 43.000 f\u00e1bricas, 26.000 empresas constructoras, 47.000 unidades agr\u00edcolas, 260.000 establecimientos de servicios y m\u00e1s de un mill\u00f3n de tiendas minoristas \u2014produciendo unos 12 millones de productos distintos, cada uno de los cuales requer\u00eda los insumos correctos de los proveedores correctos en las ubicaciones correctas en los plazos correctos, con cadenas de suministro que se extend\u00edan por once husos horarios. Todo eso implicaba decenas de miles de millones de variables, que se elevaban a billones cuando se extend\u00eda el horizonte de planificaci\u00f3n en el tiempo.<\/p>\n<p>Para planificar eso racionalmente, habr\u00eda que saber qu\u00e9 pod\u00eda producir cada empresa, qu\u00e9 querr\u00eda cada hogar y c\u00f3mo cada insumo se conectaba con cada producto. Nadie pod\u00eda saberlo. Ni los economistas m\u00e1s brillantes del mundo. Ni la computadora m\u00e1s poderosa que jam\u00e1s se haya construido o se construir\u00e1 jam\u00e1s. La informaci\u00f3n simplemente no existe en una forma que ninguna autoridad central pueda recopilar y procesar. As\u00ed que lo que se obtuvo en cambio fue conjetura \u2014los n\u00fameros del a\u00f1o anterior m\u00e1s un poco m\u00e1s\u2014, sostenida por una extensa econom\u00eda secreta de trueque, acaparamiento y tratos por canales informales que los gerentes manejaban por su cuenta para mantener las cosas en movimiento.<\/p>\n<p>El segundo problema, estrechamente relacionado con el anterior, era el de los incentivos. Cada gerente entend\u00eda que los recursos del a\u00f1o siguiente depend\u00edan de las cifras reportadas en el a\u00f1o en curso. As\u00ed que subestimaban su capacidad proyectada y sobreestimaban su producci\u00f3n real. Acaparaban mano de obra y materiales. Ment\u00edan. Los trabajadores a su cargo comprend\u00edan muy r\u00e1pido que superar una cuota simplemente significaba una cuota m\u00e1s alta el trimestre siguiente. Las empresas d\u00e9biles nunca pod\u00edan quebrar, porque dejarlas quebrar significaba desempleo y cadenas de suministro rotas, de modo que la ineficiencia nunca era castigada. Desde el Politbur\u00f3 hasta el taller, toda la jerarqu\u00eda ten\u00eda un incentivo para tergiversar lo que estaba haciendo.<\/p>\n<p>Estos no eran errores que se pudieran corregir con un mejor algoritmo. Eran caracter\u00edsticas de la propia estructura de la econom\u00eda de tipo sovi\u00e9tico. Y lo que nosotros, como socialistas, tenemos que admitir es que no existe ninguna versi\u00f3n de la planificaci\u00f3n administrativa que escape a estos problemas. El sue\u00f1o de gestionar una econom\u00eda moderna compleja puramente mediante la planificaci\u00f3n no debe ni puede ser revivido.<\/p>\n<p>Y luego est\u00e1 la socialdemocracia, cuyo fracaso adopt\u00f3 una forma diferente. La socialdemocracia no fracas\u00f3 porque intentara abolir el capitalismo. Fracas\u00f3 porque intent\u00f3 domesticar el capitalismo sin trascenderlo.<\/p>\n<p>Durante una generaci\u00f3n, su f\u00f3rmula b\u00e1sica funcion\u00f3. La socialdemocracia produjo sindicatos fuertes, pleno empleo, un Estado de bienestar generoso, salarios en alza y una econom\u00eda en crecimiento que generaba suficiente excedente para financiar todo eso.<\/p>\n<p>Pero hab\u00eda una contradicci\u00f3n en el coraz\u00f3n del acuerdo socialdem\u00f3crata, y no sobrevivi\u00f3 al momento en que el crecimiento se desaceler\u00f3. La socialdemocracia empoder\u00f3 pol\u00edticamente a los trabajadores al tiempo que dejaba la propiedad de los medios de producci\u00f3n en manos privadas. Esto produjo un enfrentamiento permanente entre un poderoso movimiento obrero y una clase capitalista que segu\u00eda controlando la inversi\u00f3n. Mientras el pastel crec\u00eda, el enfrentamiento era tolerable \u2014hab\u00eda suficiente para los salarios, suficiente para las ganancias y suficiente para el Estado de bienestar. Pero en el momento en que el pastel dej\u00f3 de crecer, en la estanflaci\u00f3n de la d\u00e9cada de 1970, el equilibrio colaps\u00f3.<\/p>\n<p>Los socialdem\u00f3cratas suecos en realidad previeron esto. Rudolf Meidner, el gran economista sueco, propuso un plan en 1976 para transferir gradualmente la propiedad de las grandes empresas a fondos controlados por los trabajadores, utilizando una porci\u00f3n de las ganancias cada a\u00f1o \u2014un verdadero puente de la socialdemocracia al socialismo, financiado por la moderaci\u00f3n salarial que los trabajadores ya hab\u00edan practicado durante d\u00e9cadas. Habr\u00eda resuelto tanto las dificultades econ\u00f3micas de Suecia como su impasse pol\u00edtico.<\/p>\n<p>Pero nunca lleg\u00f3 a concretarse en una forma viable, no solo por la oposici\u00f3n del capital sino porque la propia direcci\u00f3n del Partido Socialdem\u00f3crata Sueco no estaba dispuesta a luchar por \u00e9l. No estaban dispuestos a movilizar a la clase trabajadora para una transformaci\u00f3n de las relaciones de propiedad. El plan fue aguado, luego vaciado, luego abandonado. Y en poco tiempo, el capital sueco pudo resolver la crisis de la socialdemocracia a su manera, impulsando una larga campa\u00f1a de liberalizaci\u00f3n que redujo el Estado de bienestar sueco a una sombra de lo que era.<\/p>\n<p>Deber\u00edamos aprender lecciones de ambos fracasos.<\/p>\n<p>El socialismo de tipo sovi\u00e9tico fracas\u00f3 porque no se puede gestionar una econom\u00eda moderna compleja sin precios, empresas aut\u00f3nomas e incentivos reales. La socialdemocracia fracas\u00f3 porque intent\u00f3 dejar intacta la propiedad privada del capital, y una clase capitalista con todas las palancas de la inversi\u00f3n bajo su control terminar\u00e1 usando su poder para desmantelar cualquier restricci\u00f3n que se le haya impuesto. Estos dos fracasos eran im\u00e1genes especulares.<\/p>\n<p>Pero la lecci\u00f3n de estos fracasos no es que el socialismo sea imposible. La lecci\u00f3n es que el socialismo tiene que ser repensado en su dise\u00f1o t\u00e9cnico, sin abandonar nuestro objetivo de una sociedad sin explotaci\u00f3n ni opresi\u00f3n.<\/p>\n<h2><b>El horizonte lo es todo<\/b><\/h2>\n<h4>Antes de llegar a c\u00f3mo podr\u00eda ser ese socialismo del siglo XXI, quiero presentar un argumento pr\u00e1ctico y no solo normativo contra la moderaci\u00f3n. Porque la tentaci\u00f3n para una izquierda derrotada es decir: \u00abOlvid\u00e9monos del socialismo, hablemos simplemente de bienestar social, o de vivienda p\u00fablica, o de salarios m\u00ednimos m\u00e1s altos. Esas cosas son alcanzables. \u00bfPor qu\u00e9 cargarlas con la palabra impopular, con el sue\u00f1o desacreditado?\u00bb.<\/h4>\n<p>La primera raz\u00f3n es que una izquierda sin horizonte socialista no es siquiera una izquierda reformista m\u00e1s eficaz. Es una izquierda reformista peor.<\/p>\n<p>Las reformas no son propuestas de pol\u00edtica abstractas que circulan por la historia por sus propios m\u00e9ritos. Las reformas las conquistan los movimientos. Y los movimientos se sostienen con relatos (relatos sobre qui\u00e9nes son sus integrantes, por qu\u00e9 importan, hacia d\u00f3nde van y de qu\u00e9 forman parte). Un movimiento que solo puede decir \u00abqueremos una prestaci\u00f3n de desempleo m\u00e1s generosa\u00bb es un movimiento que no movilizar\u00e1 la energ\u00eda que necesita para conquistar incluso esa prestaci\u00f3n, porque la prestaci\u00f3n de desempleo por s\u00ed sola no responde a las preguntas que los trabajadores se hacen realmente cuando consideran si dedicar una tarde, un s\u00e1bado, una carrera y a veces una vida a la acci\u00f3n pol\u00edtica.<\/p>\n<p>Las preguntas m\u00e1s grandes, me atrever\u00eda a decir, son en realidad m\u00e1s fundamentales: \u00bfQui\u00e9n soy yo en esta sociedad? \u00bfPor qu\u00e9 los recursos se distribuyen de la manera en que se distribuyen? \u00bfHacia d\u00f3nde vamos como sociedad? \u00bfExiste un futuro en el que nuestros hijos hereden algo mejor de lo que tenemos? \u00bfQui\u00e9n se interpone en la realizaci\u00f3n de ese futuro?<\/p>\n<p>Los grandes partidos socialistas de principios del siglo XX pod\u00edan responder esas preguntas. Pod\u00edan decirle a un minero gal\u00e9s que era el heredero de una tradici\u00f3n que iba desde los niveladores hasta los cartistas y las internacionales obreras, que su carnet sindical o de partido significaba ser miembro de un movimiento de millones de trabajadores en todo el mundo, que la huelga a la que estaba a punto de sumarse era una peque\u00f1a escaramuza en una lucha global que eventualmente, en la vida de sus hijos o de sus nietos, marcar\u00eda el triunfo final del trabajo. Ese relato era lo que lo hac\u00eda estar dispuesto a ser excluido, a ser golpeado o a perder su trabajo. No era solo el aumento de salario y la seguridad material para su familia; era tambi\u00e9n el relato que le daba a esos sacrificios un significado profundo.<\/p>\n<p>Cuando se le quita el relato, se priva a nuestro movimiento de una de sus mayores fuentes de poder. Se le pide a la gente que libre cien peque\u00f1as batallas sin decirle nunca para qu\u00e9 son esas batallas.<\/p>\n<p>En segundo lugar, una izquierda sin un horizonte socialista termina convirti\u00e9ndose en algo distinto a una izquierda. Se convierte en una especie de tecnocracia progresista: una red de profesionales de las pol\u00edticas p\u00fablicas, empleados de ONG, consultores de comunicaci\u00f3n y operadores electorales que administran los s\u00edntomas de un sistema que renunciaron a intentar cambiar.<\/p>\n<p>Un progresismo que no tiene nada que decir sobre la clase \u2014que habla solo de identidad, o solo de pobreza, o solo de pol\u00edticas p\u00fablicas\u2014 no puede competir con una derecha que tiene mucho que decir sobre la clase, aunque todo lo que dice sea mentira. La derecha les dir\u00e1 a los trabajadores que sus enemigos son los inmigrantes, que sus enemigos son las minor\u00edas, que sus enemigos son la \u00e9lite cultural. Un progresismo que se niega a nombrar a los capitalistas y a los ricos como los enemigos deja a los trabajadores sin nada que oponer a ese relato, salvo la garant\u00eda de que sus sentimientos ser\u00e1n respetados y sus identidades adscriptivas ser\u00e1n honradas.<\/p>\n<p>La izquierda que triunfe en el siglo XXI ser\u00e1 una izquierda que pueda nombrar lo que est\u00e1 mal, nombrar qui\u00e9n se beneficia de ello y nombrar lo que queremos poner en su lugar.<\/p>\n<p>Y la tercera raz\u00f3n es que se lo debemos a las personas que nos precedieron.<\/p>\n<p>El movimiento socialista fue construido por personas que no ten\u00edan ninguna raz\u00f3n objetiva para creer que ganar\u00edan. El minero gal\u00e9s que le\u00eda el <i>Manifiesto Comunista<\/i> en 1890 ten\u00eda todas las razones para pensar que su vida iba a ser corta, dura y olvidada. El trabajador textil ruso en 1905 ten\u00eda todas las razones para pensar que la autocracia durar\u00eda para siempre. El trabajador de f\u00e1brica en S\u00e3o Paulo, el estibador en S\u00eddney, el metal\u00fargico en Tur\u00edn en 1920 cre\u00edan porque hab\u00edan decidido, contra la evidencia, que no eran las v\u00edctimas de la historia. Eran los autores de la historia. Eran los protagonistas de un relato cuyo final no hab\u00eda sido escrito.<\/p>\n<p>Esa confianza hist\u00f3rico-mundial es la que construy\u00f3 cada instituci\u00f3n que heredamos: la jornada de ocho horas, el fin de semana, la pensi\u00f3n de vejez, el hospital donde naciste, la escuela a la que fuiste, el sindicato que (si tienes suerte) todav\u00eda te representa en tu trabajo. Nada de eso cay\u00f3 del cielo. Fue arrancado de las manos de personas que no quer\u00edan entregarlo, por movimientos de trabajadores que cre\u00edan que estaban haciendo algo m\u00e1s que negociar migajas. Cre\u00edan que el futuro les pertenec\u00eda.<\/p>\n<p>Y nosotros, que heredamos los beneficios de su lucha, nos permitimos conformarnos con menos. Redujimos nuestro horizonte para adaptarlo a nuestra debilidad presente, y luego nos preguntamos por qu\u00e9 no podemos crecer.<\/p>\n<p>Esta es la raz\u00f3n principal por la que necesitamos recuperar el horizonte del socialismo y el lenguaje no del chismorreo parlamentario y los titulares medi\u00e1ticos, sino de los siglos y los continentes. Por eso, por m\u00e1s pasado de moda que pueda parecer, necesitamos hablar del socialismo y de la abolici\u00f3n de la sociedad de clases. Del fin de la divisi\u00f3n milenaria entre quienes mandan sobre el trabajo y quienes lo realizan. De un mundo organizado en torno a una forma radical de democracia e igualdad.<\/p>\n<h2><b>Un socialismo para el siglo XXI<\/b><\/h2>\n<h4>Marx advirti\u00f3 con c\u00e9lebre iron\u00eda contra la escritura de recetas para las cocinas del futuro. Estaba criticando, con raz\u00f3n, a los socialistas ut\u00f3picos de su \u00e9poca. Pero en nuestro mundo, nuestro desaf\u00edo es demostrarle a la gente que el socialismo no es solo pol\u00edticamente deseable sino t\u00e9cnicamente posible.<\/h4>\n<p>Como resultado no solo de la propaganda capitalista sino de los fracasos reales de ambas formas del socialismo del siglo XX, creci\u00f3 un escepticismo sobre el futuro del socialismo. \u00bfNo terminar\u00eda la toma democr\u00e1tica del control de una econom\u00eda compleja por volverse en contra como un bumer\u00e1n hacia la crisis, por colapsar en la ineficiencia o por endurecerse en el autoritarismo?<\/p>\n<p>Decir que el socialismo es t\u00e9cnicamente posible y que debemos esbozar sus planos no requiere pretender que existe un \u00fanico modelo de socialismo ya establecido y listo para ser implementado. Pero s\u00ed requiere enfrentarse a un conjunto de preguntas ineludibles que cualquier alternativa cre\u00edble debe responder.<\/p>\n<p>\u00bfPodr\u00eda una econom\u00eda socialista usar precios, ganancias y competencia para coordinar una producci\u00f3n compleja sin reproducir la dominaci\u00f3n o la desigualdad significativa? \u00bfQu\u00e9 incentivos promueven la eficiencia y la innovaci\u00f3n en una econom\u00eda de empresas gobernadas democr\u00e1ticamente? \u00bfC\u00f3mo puede sostenerse el crecimiento de la productividad de modo que los niveles de vida contin\u00faen mejorando, se eviten las escaseces y el cambio tecnol\u00f3gico prosiga sin el tipo de inseguridad masiva que los trabajadores experimentan hoy? \u00bfY qu\u00e9 papel debe desempe\u00f1ar el Estado en la estabilizaci\u00f3n de la macroeconom\u00eda, la orientaci\u00f3n de la inversi\u00f3n y la imposici\u00f3n de prioridades democr\u00e1ticas sin sofocar la iniciativa?<\/p>\n<p>Perm\u00edtanme esbozar, muy brevemente, lo que creo que podr\u00eda ser un socialismo cre\u00edble para nuestro siglo. Me baso aqu\u00ed en un libro que acabo de terminar con mis colegas Mike Beggs y Ben Burgis. Se llama <a href=\"https:\/\/www.versobooks.com\/en-gb\/products\/2843-the-blueprint\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><i>The Blueprint<\/i><\/a><i>: The Case for Socialism in the Real World <\/i>(El plan maestro: Argumentos a favor del socialismo en el mundo real), donde desarrollamos estos argumentos con mayor extensi\u00f3n.<\/p>\n<p>Un socialismo del siglo XXI, tal como lo describir\u00edamos, tiene que hacer dos cosas a la vez. Tiene que abolir la dependencia del mercado \u2014la condici\u00f3n en la que la supervivencia depende del \u00e9xito en el mercado\u2014 al tiempo que preserva los mercados como una herramienta, entre otras, para coordinar una econom\u00eda compleja.<\/p>\n<p>En la pr\u00e1ctica, esto significa desmercantilizar amplias \u00e1reas de la vida. La atenci\u00f3n sanitaria, la educaci\u00f3n, el transporte, la energ\u00eda, la vivienda y las telecomunicaciones son la infraestructura de una vida moderna. Organizarlas a trav\u00e9s de mercados, mediante empresas que buscan ganancias y racionan por precio en lugar de por necesidad, es un error (no solo moralmente sino en t\u00e9rminos pr\u00e1cticos), porque el resultado es un sistema que es tanto m\u00e1s desigual como menos eficiente que la provisi\u00f3n p\u00fablica.<\/p>\n<p>M\u00e1s all\u00e1 de estos \u00e1mbitos, como mis colegas y yo describimos en <i>The Blueprint<\/i>, se encuentra la econom\u00eda m\u00e1s amplia de bienes y servicios, donde los problemas de coordinaci\u00f3n son m\u00e1s variados y donde los mercados siguen siendo importantes. En el sector de mercado de una econom\u00eda compuesta por empresas gobernadas democr\u00e1ticamente, las se\u00f1ales de precios seguir\u00edan transmitiendo informaci\u00f3n sobre oferta y demanda, contribuyendo a coordinar la producci\u00f3n y el consumo.<\/p>\n<p>Pero el excedente generado por la actividad econ\u00f3mica estar\u00eda controlado por quienes lo producen. Y la inversi\u00f3n se asignar\u00eda a trav\u00e9s de instituciones financieras p\u00fablicas en lugar de por los capitalistas. De este modo, los mercados pueden funcionar como herramientas de coordinaci\u00f3n sin reproducir las relaciones de poder del capitalismo.<\/p>\n<p>En este marco socialista, las empresas productivas del sector productor de mercanc\u00edas est\u00e1n controladas por los trabajadores en lugar de por accionistas externos o capitalistas privados. Los derechos de gobernanza se vinculan a la participaci\u00f3n y no a una participaci\u00f3n financiera. La membres\u00eda en una empresa se asemeja entonces a la membres\u00eda en una comunidad pol\u00edtica. Confiere voz y control democr\u00e1tico real en el punto de producci\u00f3n e impone obligaciones, pero no puede ser comercializada como una mercanc\u00eda.<\/p>\n<p>Este cambio en la gobernanza requiere un cambio correspondiente en la manera en que se organiza la inversi\u00f3n. Cualquier socialismo viable debe evitar las restricciones presupuestarias blandas y permitir que las empresas ineficientes quiebren mientras las m\u00e1s productivas se expanden. Desde un punto de vista igualitario, esto deber\u00eda ser de sentido com\u00fan. \u00bfPor qu\u00e9 habr\u00edamos de desperdiciar la cosa m\u00e1s valiosa del mundo \u2014el trabajo humano\u2014 en la ineficiencia?<\/p>\n<p>Pero no deber\u00eda esperarse que los trabajadores de las empresas democr\u00e1ticas aporten el capital ellos mismos, ni que aten sus ahorros personales a la suerte de un \u00fanico lugar de trabajo. Dejar las decisiones de inversi\u00f3n a nivel de las empresas individuales generar\u00eda distorsiones sistem\u00e1ticas que destruir\u00edan un sistema socialista. Las disparidades en la intensidad del capital, por ejemplo, alentar\u00edan a los trabajadores a concentrarse en sectores con abundante capital, mientras que la producci\u00f3n intensiva en trabajo y el sector p\u00fablico quedan sin personal. Imaginemos a todos queriendo trabajar en plataformas petroleras, u otro sector muy intensivo en capital donde los dividendos ser\u00edan enormes, en lugar de trabajar en una guarder\u00eda infantil.<\/p>\n<p>Organizar la propiedad y la inversi\u00f3n como una funci\u00f3n social en lugar de como una funci\u00f3n a nivel de empresa es, por lo tanto, esencial. Los bancos p\u00fablicos cumplen este papel manteniendo los activos productivos en com\u00fan y asignando capital en nombre de la sociedad en su conjunto. De este modo, las empresas operan con autonom\u00eda real mientras permanecen como administradoras y no propietarias de la riqueza social. Y el Estado puede emplear una amplia gama de herramientas macroecon\u00f3micas para influir en la direcci\u00f3n del desarrollo.<\/p>\n<p>Un mecanismo adicional que es esencial para que una econom\u00eda de este tipo siga siendo tanto eficiente como igualitaria a lo largo del tiempo es la creaci\u00f3n de salarios m\u00ednimos, diferenciados por ocupaci\u00f3n, para orientar el propio desarrollo. En lugar de permitir que los mercados de trabajo clasifiquen a los gerentes de los trabajadores puramente a trav\u00e9s del poder de negociaci\u00f3n localizado o las rentas sectoriales, los salarios de referencia establecen un piso que refleja las prioridades colectivas sobre la dignidad, la capacitaci\u00f3n y la contribuci\u00f3n social.<\/p>\n<p>Las empresas y los sectores que dependen de los salarios bajos y la disciplina laboral se ver\u00edan presionados a innovar, reorganizarse o contraerse. Los que aumenten la productividad mediante nuevas t\u00e9cnicas, mediante capacitaci\u00f3n adicional o mediante mejoras tecnol\u00f3gicas ser\u00edan recompensados con mayores dividendos. De este modo, la econom\u00eda se orienta por un camino elevado de desarrollo que recompensa la innovaci\u00f3n y la inversi\u00f3n en lugar de simplemente exprimir el trabajo.<\/p>\n<p>Por supuesto, en una econom\u00eda socialista, el objetivo de aumentar la productividad no es un fin en s\u00ed mismo. El objetivo es la expansi\u00f3n del ocio, de la seguridad y, en \u00faltima instancia, del tiempo fuera de la producci\u00f3n.<\/p>\n<p>Un socialismo que se limite a redistribuir los ingresos sin cambiar la manera en que se organiza el tiempo quedar\u00eda por debajo de su promesa. Pero un socialismo que combine la redistribuci\u00f3n con la propiedad social, la inversi\u00f3n guiada democr\u00e1ticamente y estructuras salariales que premien la eficiencia puede traducir una econom\u00eda din\u00e1mica en jornadas m\u00e1s cortas, vidas m\u00e1s largas y mayor libertad sobre c\u00f3mo se viven esas vidas.<\/p>\n<p>Este es un esbozo. Lo estoy exponiendo en cinco minutos cuando merece cinco horas. Pero el punto es que necesitamos discutir modelos de socialismo como parte de nuestra lucha tanto por los cambios a corto como a largo plazo.<\/p>\n<p>En \u00faltima instancia, nuestro objetivo como igualitaristas debe ser simplemente el fin de la sociedad de clases, no una sociedad de clases levemente m\u00e1s justa, ni una sociedad de clases con mejores redes de seguridad, sino el fin de la divisi\u00f3n de la humanidad en una clase que posee y una clase que trabaja. Ser\u00eda la primera sociedad, en la mayor parte del mundo, desde la Revoluci\u00f3n Neol\u00edtica, que no est\u00e1 organizada en torno a esa divisi\u00f3n.<\/p>\n<h2><b>Asuntos pendientes<\/b><\/h2>\n<h4>Eric Aarons dedic\u00f3 su vida a abogar por los trabajadores y por un mundo mejor. Entreg\u00f3 esa vida a la convicci\u00f3n de que la sociedad en la que vivimos no es la \u00fanica sociedad en la que podr\u00edamos vivir, y de que las personas comunes, organizadas, son capaces de construir algo mejor.<\/h4>\n<p>Fue una vida bien vivida.<\/p>\n<p>Vivimos en una \u00e9poca que intent\u00f3 con mucho ah\u00ednco convencernos de que la vida de personas como Eric fue desperdiciada. De que los organizadores, los militantes partidarios, los activistas sindicales, los maestros y los delegados de taller que dedicaron sus d\u00e9cadas al movimiento socialista estaban, al final, equivocados. De que apostaron al caballo equivocado. De que la historia ya pronunci\u00f3 su veredicto y de que ese veredicto fue en su contra.<\/p>\n<p>No podr\u00eda estar m\u00e1s en desacuerdo.<\/p>\n<p>Eric no estaba equivocado. El minero gal\u00e9s enterrado con su ejemplar del <i>Manifiesto Comunista<\/i> no estaba equivocado. El trabajador textil ruso, el metal\u00fargico italiano, el sindicalista sudafricano, el organizador campesino brasile\u00f1o, el estibador australiano, el socialista estadounidense que hizo campa\u00f1a por Eugene Debs hace cien a\u00f1os, o incluso el que estuvo golpeando puertas por Zohran Mamdani el a\u00f1o pasado, ninguno de ellos estaba equivocado. No eran ingenuos. No eran los tontos de la historia. Eran personas que miraron el mundo que les hab\u00edan dado y decidieron que no era suficientemente bueno, y gastaron su energ\u00eda intentando construir algo mejor.<\/p>\n<p>El hecho de que no terminaran el trabajo no significa que estuvieran equivocados al comenzarlo. Y el hecho de que hayamos heredado sus asuntos pendientes no disminuye lo que hicieron. Simplemente nos impone la obligaci\u00f3n de continuar su obra.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Bhaskar Sunkara reflexiona sobre el ascenso, la derrota y la posible renovaci\u00f3n del socialismo, as\u00ed como sobre las generaciones de personas comunes que lucharon para construir un mundo m\u00e1s all\u00e1 de la dominaci\u00f3n de clase. 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