{"id":551,"date":"2018-11-12T01:36:25","date_gmt":"2018-11-12T01:36:25","guid":{"rendered":"http:\/\/uninomadasur.net\/?p=551"},"modified":"2018-11-12T01:36:25","modified_gmt":"2018-11-12T01:36:25","slug":"el-plano-de-la-ideologia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/uninomadasur.net\/?p=551","title":{"rendered":"El plano de la ideolog\u00eda"},"content":{"rendered":"<p><em><strong>Por Ra\u00fal Prada Alcoreza<\/strong><\/em><\/p>\n<p>La ideolog\u00eda, la m\u00e1quina de la fetichizaci\u00f3n, se mueve en el \u00e1mbito imaginario, aunque sus tr\u00edpodes se asienten en el suelo de las mallas institucionales y los dispositivos del poder. Sin embargo, se puede decir que su eficacia trascurre en la virtualidad; incluso, se puede figurar, solo para ilustrar, que se mueve como en un plano bi-dimensional. En otras palabras, la ideolog\u00eda no tiene espesor. Se ha dicho, una interpretaci\u00f3n te\u00f3rica marxista lo ha dicho, que es el lugar de la lucha de clases en el campo de la concurrencia de las ideas. El problema de la ideolog\u00eda es \u00e9ste, fuera de los ya mencionados en la cr\u00edtica de la ideolog\u00eda1 ; es decir, se mueve en un \u00e1mbito sin espesores, cuando la realidad efectiva deviene en los espesores de la complejidad.<\/p>\n<p>En este sentido, la ideolog\u00eda no es efectiva en los espesores de la realidad, salvo en lo imaginario. La ideolog\u00eda no incide preponderantemente en la realidad efectiva; solo lo hace como formaciones discursivas y enunciativas legitimadoras; legitima el poder, pero no forma parte de su materialidad ni de las din\u00e1micas del poder. El ejercicio del poder, como ya lo dijo Michel Foucault, no pasa por la ideolog\u00eda, a pesar de que la utiliza. El poder se ejerce mediante la captura de fuerzas y su utilizaci\u00f3n para la dominaci\u00f3n y la reproducci\u00f3n misma del poder. Esto transcurre en los espesores territoriales y corporales, se inscribe en sus superficies la dram\u00e1tica historia pol\u00edtica y se imprime en los espesores los sistemas codificados del poder. Las resistencias tambi\u00e9n se desenvuelven en los espesores de la realidad, pues se trata de las constelaciones de fuerzas sociales no capturadas por las m\u00e1quinas del poder. Las fuerzas no son imaginarias, sino, mas bien, f\u00edsicas. Aqu\u00ed la ideolog\u00eda no puede cambiar los funcionamientos y din\u00e1micas de las fuerzas; solo puede interpretarlas. Ciertamente, no comprende la complejidad de estas din\u00e1micas; para simular un entendimiento las reduce a esquematismos duales, que se mueven en dos dimensiones, en el mejor de los casos; es decir, como imaginario audiovisual. En el peor de los casos, se mueve solo en la dimensi\u00f3n virtual, si la podemos llamar dimensi\u00f3n.<\/p>\n<p>El principal error pol\u00edtico es confundir la realidad efectiva con la narrativa ideol\u00f3gica. Reduce la complejidad din\u00e1mica de las composiciones y combinaciones de composiciones de la realidad al plano de la ideolog\u00eda; ni siquiera se abre a la articulaci\u00f3n de distintos planos de intensidad; por lo tanto, est\u00e1 lejos de comprender las din\u00e1micas dadas en los espesores de la realidad efectiva. Por eso, los proyectos pol\u00edticos fracasan; por eso, la promesa pol\u00edtica no se puede cumplir. Est\u00e1 dem\u00e1s aclarar que esto pasa con toda forma y estilo ideol\u00f3gico; por lo tanto, con toda la gama de proyectos pol\u00edticos. Ser\u00eda caer en la discusi\u00f3n ideol\u00f3gica decir que unas formas ideol\u00f3gicas est\u00e1n mejor dotadas que otras, que unas formas ideol\u00f3gicas tienen mejor aproximaci\u00f3n a la realidad que otras. La ideolog\u00eda no funciona como hermen\u00e9utica para comprender la realidad o, por lo menos, parte de \u00e9sta; la ideolog\u00eda funciona como m\u00e1quina de fetichizaci\u00f3n para sustituir la realidad por la ficci\u00f3n de la idealizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En lo que hay que tomar atenci\u00f3n para comprender las din\u00e1micas de la realidad efectiva es en las din\u00e1micas complejas de cuerpos, territorios, flujos y ciclos ecol\u00f3gicos, no en las narrativas ideol\u00f3gicas, por m\u00e1s elaboradas que sean. Las narrativas ideol\u00f3gicas se mueven en el mundo de las representaciones, en tanto que las din\u00e1micas complejas de la realidad efectiva se mueven en los tejidos espaciotemporales-territoriales-sociales-culturales. Est\u00e1 dem\u00e1s decir que el mundo de las representaciones no es el mundo efectivo, tan solo es eso, composiciones de representaciones que interpretan el mundo efectivo, de acuerdo con sus posibilidades de comprensi\u00f3n y entendimiento del acontecimiento. Nada problem\u00e1tico ser\u00eda esto si se aceptara que las interpretaciones, sean cient\u00edficas o ideol\u00f3gicas, son aproximaciones coyunturales a las din\u00e1micas de la realidad efectiva; empero, cuando se pretende la verdad sobre la realidad efectiva, lo que se hace es no solo reducirla a la estrecha circunscripci\u00f3n de las representaciones, sino negarse a la apertura de aprendizajes sobre los funcionamientos complejos de la realidad.<\/p>\n<p>En la medida que se han institucionalizado estos procedimientos reductivos de la ideolog\u00eda, las sociedades humanas institucionalizadas se alejan de la comprensi\u00f3n y entendimiento din\u00e1micos de la realidad efectiva. En consecuencia, se embarcan con una bit\u00e1cora equivocada a un probable naufragio. En este sentido, podemos se\u00f1alar a la ideolog\u00eda como error de informaci\u00f3n, tenida a mano. Lo que, de entrada, es grave, pues la sobrevivencia de los sistemas vitales y autopoi\u00e9ticos depende de la informaci\u00f3n; es decir, de la informaci\u00f3n adecuada. Por lo tanto, las sociedades humanas, al quedar atrapadas en las ideolog\u00edas, se encuentran vulnerables y expuestas al fracaso, pues no pueden anticiparse ni desarrollar acciones apropiadas a la sobrevivencia.<\/p>\n<p>Haciendo un balance somero de las historias pol\u00edticas de la modernidad, podemos aseverar que todos los proyectos ideol\u00f3gicos y pol\u00edticos han fracasado; no han cumplido con la promesa. No pod\u00edan cumplirla, pues estaban lejos o ajenos a las condiciones de posibilidad hist\u00f3ricas-sociales-culturales para cumplirla. Por otra parte, la ideolog\u00eda no est\u00e1 precisamente para cumplir con lo que dice, ni con la promesa que ofrece, sino precisamente para no cumplirla; es como p\u00edldora de adormecimiento y analg\u00e9sico que gana tiempo, que se dilata en la espera, teniendo seducidas a las multitudes, que son capturadas ideol\u00f3gicamente. No pod\u00eda ser de otra manera, como dijimos y por lo que dijimos.<\/p>\n<p>En el presente o, si se quiere, en el momento presente de la historia reciente, los despliegues de la ideolog\u00eda como que han sufrido mermas profundas; son descuidadas en sus elaboraciones narrativas y argumentativas; son improvisadas y prefieren apostar al espect\u00e1culo estridente que a la elaboraci\u00f3n enunciativa. Si se las compara con las formas ideol\u00f3gicas de los siglos pasados, se puede ver que son, mas bien barrocas y hasta ecl\u00e9cticas. No se esmeran en convencer, como ocurre y exige la ret\u00f3rica, el antecedente oral de la ideolog\u00eda, sino prefieren impactar con m\u00e9todos publicitarios. Si no sonara a exageraci\u00f3n, podr\u00edamos decir que la ideolog\u00eda habr\u00eda desaparecido y es sustituida por la mercadot\u00e9cnica de la imagen. Mercadot\u00e9cnica que no dice nada, salvo la manipulaci\u00f3n psicol\u00f3gica de los mensajes impactantes, que no acuden al raciocinio sino al chantaje emotivo.<\/p>\n<p>Las ideolog\u00edas de las que hablamos son, por una parte, la neoliberal, adem\u00e1s del conservadurismo postmoderno \u2013 que aunque usted no lo crea se da de manera campante -; la ideolog\u00eda neopopulista y la ideolog\u00eda rezagada de un socialismo barroco, conocido como el \u201csocialismo del siglo XXI\u201d. Todas estas ideolog\u00edas son d\u00e9biles en comparaci\u00f3n con las ideolog\u00edas del siglo XIX y del siglo XX, pues se conforman en la escasez argumentativa, en la pobreza de la informaci\u00f3n, en la desaparici\u00f3n de la memoria hist\u00f3rica y en la falencia misma de la promesa, que ya solo es reiterativa, solo que m\u00e1s gris que la promesa ideol\u00f3gica de los siglos anteriores.<\/p>\n<p>Por eso, haciendo caso a la apreciaci\u00f3n que emitimos, quiz\u00e1s convenga no llamarlas ideolog\u00eda sino estrategias publicitarias y de propaganda; ni siquiera de convocatoria, pues, parece que, hasta esto, la convocatoria, no interesa. Lo que interesa es el impacto, el shock masivo, la manipulaci\u00f3n medi\u00e1tica. En consecuencia, lo que fue la ideolog\u00eda es sustituida por la manipulaci\u00f3n medi\u00e1tica. Si la ideolog\u00eda se mov\u00eda en el plano, en la bi-dimensionalidad, la estrategia de manipulaci\u00f3n medi\u00e1tica solo se mueve en el \u00e1mbito de la virtualidad; pero de una virtualidad empobrecida, acotada a la difusi\u00f3n de los prejuicios sociales, solo que edulcorados con insinuaciones subliminales.<\/p>\n<p>Si revisamos los discursos de estas ideolog\u00edas mencionadas, vamos a comprobar la elementalidad ret\u00f3rica, la escasez argumentativa, la pobreza narrativa. El mensaje que emiten las estrategias de manipulaci\u00f3n medi\u00e1tica no apunta a la racionalidad sino a la emotividad heredada, perturbada por traumas sociales, acumulados hist\u00f3ricamente. Se puede decir que, en la actualidad, estamos ante un mundo de representaciones distinto que los mundos de representaciones del siglo XIX y del siglo XX. El mundo de las representaciones de la actualidad corresponde m\u00e1s al spot publicitario que al esfuerzo argumentativo; por lo tanto, se puede decir que m\u00e1s que representar, simula.<\/p>\n<p>Si sigui\u00e9ramos usando el concepto de ideolog\u00eda o lo que queda del mismo, podr\u00edamos hablar de la ideolog\u00eda de la simulaci\u00f3n o, mas bien, de la simulaci\u00f3n ideol\u00f3gica. No interesa convencer, como en la ideolog\u00eda, en sentido cl\u00e1sico, sino simular; es decir, hacer un montaje, aparentar, presentarse plenamente en el disfraz, que es la emulaci\u00f3n teatral a la que se ha reducido la ideolog\u00eda. Las formas ideol\u00f3gicas \u201cposmodernas\u201d, por as\u00ed decirlo, m\u00e1s de una manera ilustrativa, como el neoliberalismo, el neopopulismo y el \u201csocialismo del siglo XXI\u201d, son las expresiones m\u00e1s elocuentes de la decadencia cultural del sistema-mundo moderno tard\u00edo. Ciertamente las ideolog\u00edas en concurrencia intentan oponerse, presentarse como opuestas; sin embargo, todas comparten una caracter\u00edstica com\u00fan: la de la escasez argumentativa y narrativa. Todas funcionan como m\u00e1quinas comunicativas de mercadotecnia o de propaganda medi\u00e1tica. Ninguna tiene un debate en serio con las otras ideolog\u00edas concurrentes; no se detienen en esto, no pierden el tiempo, prefieren descalificarlas por medio de procedimiento acusatorios.<\/p>\n<p>No deja de ser sugerente decir que la decadencia civilizatoria se patentiza en la decadencia ideol\u00f3gica; las formaciones ideol\u00f3gicas de la modernidad tard\u00eda no tienen nada que decir, empero se esmeran por presentarse como las portadoras de las verdades crepusculares. Desde una lectura de la sintomatolog\u00eda, podr\u00edamos decir que estas ideolog\u00edas tard\u00edas son anunciadoras del apocalipsis. En esto se parecen a las iglesias delirante que anuncian la proximidad del fin del mundo; la diferencia es que estas \u00faltimas corresponden a anacronismos milenaristas desabridos, en tanto que las primeras corresponden a la versi\u00f3n \u201cposmoderna\u201d de la pol\u00edtica, la de la promesa banal y sin horizontes.<\/p>\n<p>En vano intentar buscar contrastes entre estas ideolog\u00edas y sus pr\u00e1cticas pol\u00edticas; a pesar de que unas son acusadas de \u201cderecha fascista\u201d y otras son acusadas de \u201cizquierda totalitaria\u201d, todas estas ideolog\u00edas \u201cposmodernas\u201d comparten la levedad extrema del sentido y, si se quiere, del ser. Se trata de ideolog\u00edas atrapadas en las estrategias de impacto comunicativo, que buscan impresionar m\u00e1s que convencer. Ahora bien, a partir de esta aseveraci\u00f3n, se puede sacar ciertas hip\u00f3tesis sobre el funcionamiento del poder en la contemporaneidad.<\/p>\n<p>Si bien el poder es la heur\u00edstica de las dominaciones, la caracter\u00edstica preponderante de las dominaciones en la modernidad tard\u00eda parece ser la de convertir al pueblo en p\u00fablico. Se trata de una dominaci\u00f3n medi\u00e1tica o que usa los medios de comunicaci\u00f3n como instrumentos de poder, produciendo el p\u00fablico. En consecuencia, la pol\u00edtica se convierte en un espect\u00e1culo grandilocuente y el pueblo en el p\u00fablico espectador. El p\u00fablico no interviene en la trama del poder, salvo como espectador o receptor de los mensajes. El p\u00fablico se halla en las sombras del teatro pol\u00edtico, en tanto que los protagonistas y actores de la trama pol\u00edtica est\u00e1n plenamente iluminados. As\u00ed como los medios de comunicaci\u00f3n se eval\u00faan por el rating, tambi\u00e9n la pol\u00edtica lo hace. Cuantos m\u00e1s asombrados se consiga por el estridente espect\u00e1culo de la casta pol\u00edtica, que cada vez m\u00e1s se parecen a los guiones de las telenovelas baratas, tanto m\u00e1s se valoriza la pol\u00edtica, en el sentido banal.<\/p>\n<p>El pueblo es el p\u00fablico espectador; si alguna vez es consultado, se lo hace no tanto por decoro o por guardar las apariencias, sino como parte de la narrativa pol\u00edtica. Empero, estas consultas no inciden en el decurso de la pr\u00e1ctica pol\u00edtica, que ya se halla desbocada y conducida por los juegos de poder. Ser p\u00fablico en la modernidad tard\u00eda es no practicar el raciocinio, como lo sugiri\u00f3 J\u00fcrgen Habermas, sino responder mec\u00e1nicamente a los est\u00edmulos de la publicidad y la propaganda pol\u00edtica, ahora, de los medios de comunicaci\u00f3n. Se produce el p\u00fablico a imagen y semejanza de los guiones de los medios de comunicaci\u00f3n. El p\u00fablico acepta sumisamente convertirse en espectador pasivo; es m\u00e1s, hasta se manifiesta agradecido.<\/p>\n<p>Cuando el p\u00fablico aparece en los medios, en las pantallas, en el peri\u00f3dico y en la radio, es incorporado al espect\u00e1culo pol\u00edtico. Los medios de comunicaci\u00f3n no hacen estas tomas como parte de la informaci\u00f3n a escrutar y descifrar, sino como parte de los montajes y ediciones de una trama ya establecida, donde el p\u00fablico solamente aparece como v\u00edctima o como monstruosidad; en su caso, como morbosidad del espect\u00e1culo, el drama de la vida cotidiana o de los eventos sensacionalistas.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n el p\u00fablico aparece como desborde de la condici\u00f3n humana deteriorada; por ejemplo, cuando se enfocan las migraciones, sobre todo multitudinarias. En este caso, el poder produce al desterrado o desterrada; no solo en su condici\u00f3n de marginaci\u00f3n, sino como manifestaci\u00f3n elocuente de cuerpos martirizados por el destierro y la violencia. En este caso, la caracter\u00edstica del diagrama de poder consiste en la producci\u00f3n del desterrado o desterrada, de la familia expatriada. Se puede decir que la caracter\u00edstica preponderante del poder no es exactamente medi\u00e1tica, sino de un diagrama de poder que expulsa a compatriotas de manera masiva, que obliga a la huida multitudinaria, que incursiona el recorrido dram\u00e1tico del destierro. El migrante o la migrante de la modernidad tard\u00eda no es exactamente p\u00fablico, pues act\u00faa, interviene en la trama pol\u00edtica, aunque no haya estado en el guion. De alguna manera, la desordena o descalabra, rompe el equilibrio o la comodidad del teatro pol\u00edtico. Rasga el velo de la ideolog\u00eda medi\u00e1tica de la modernidad tard\u00eda. Tampoco se puede decir que corresponde exactamente a lo que se entiende por resistencias, pues m\u00e1s que resistir el migrante padece los desenlaces de los juegos de poder internacionales y nacionales.<\/p>\n<p>El migrante de la modernidad tard\u00eda es un producto hist\u00f3rico-pol\u00edtico perverso de los diagramas de poder y de las cartograf\u00edas pol\u00edticas contempor\u00e1neas, es como el \u201ccosto colateral\u201d de las estrategias de dominaci\u00f3n desencadenadas. Es el producto perverso de las m\u00e1quinas de guerra en la modernidad tard\u00eda. Lo que aparece como causa subyacente de las migraciones masivas es la guerra desencadenada, ya tenga \u00e9sta una escala mundial, una escala regional o una escala nacional. Ya se trate de una guerra caliente o de una guerra de baja intensidad. Si se quiere tambi\u00e9n de una guerra civil de baja intensidad desatada por gobiernos totalitaristas.<\/p>\n<p>El p\u00fablico y el desterrado son las figuras patentes que sobresalen en los diagramas de poder m\u00e1s actuales de la modernidad tard\u00eda; son el contenido de las formas de estos diagramas de poder, cuya arquitectura se encuentra dise\u00f1ada en las redes y circuitos de los medios de comunicaci\u00f3n, as\u00ed como en las m\u00e1quinas de guerra. La expresi\u00f3n de estos diagramas de poder aparece en las noticias sensacionalistas, en el manejo morboso del drama masivo o, en otro caso, en los comentarios anodinos de las desgarradoras situaciones de la condici\u00f3n humana, devaluada al extremo de la extinci\u00f3n.<\/p>\n<p>Parecer\u00eda que los diagramas de poder de la modernidad tard\u00eda se movieran en el intervalo de dos contenidos, el del p\u00fablico y el del desterrado. Interpretando, es como decir que, si no aceptas ser p\u00fablico del espect\u00e1culo de la simulaci\u00f3n, entonces, se te condena al destierro. Estos contenidos derivan del moldeamiento de los cuerpos sociales, a partir de las m\u00e1quinas de control, las m\u00e1quinas de guerra y las m\u00e1quinas medi\u00e1ticas. Sin embargo, no acaba aqu\u00ed todo lo que respecta a la concurrencia de las fuerzas sociales, pues hay tambi\u00e9n resistencias. Las resistencias corresponden a las actividades y pr\u00e1cticas sociales que no aceptan convertirse en p\u00fablico, que buscan ser actores de los entramados sociales y las tramas pol\u00edticas. Cuando ocurre esto, los espacio-tiempo sociales se convierten en las zonas rojas, de peligro, para la mirada pan\u00f3ptica y de control de los diagramas de poder. Son territorios marcados como peligrosos, que deben ser controlados, en el mejor de los casos, incorporados a los campos de dominio del poder. Para tal efecto, se definen estrategias de captura, que vienen conformadas desde las de contenci\u00f3n hasta las de incorporaci\u00f3n, pasando por procedimientos de encapsulamiento y aislamiento, para no permitir la irradiaci\u00f3n contagiosa de estas zonas rojas. Una de las estrategias punitivas consiste en declarar la \u201cguerra al terrorismo\u201d, suspendiendo todos los derechos a este enemigo abominable, llamado \u201cterrorista\u201d. No se trata solo de los fundamentalismos musulmanes, sino adem\u00e1s de otras figuras barrocas, que convierten en \u201cterroristas\u201d a las actividades de resistencia para la mirada paranoica del poder. Algunos gobiernos de la periferia \u2013 aunque no solo, pues tambi\u00e9n lo han hecho gobiernos de las potencias emergentes, incluso del centro m\u00f3vil del sistema-mundo capitalista \u2013 han declarado \u201cterroristas\u201d a los dirigentes ind\u00edgenas, que forman parte de organizaciones y movimientos de defensa territoriales, culturales y de los derechos de los pueblos ind\u00edgenas. Tambi\u00e9n han sido se\u00f1aladas como \u201cterroristas\u201d otras dirigencias de los pueblos movilizados por la defensa de las cuencas, los bosques y los ecosistemas. Incluso la defensa de la democracia y de los derechos constitucionalizados es susceptible de ser declarada actividad \u201cterrorista\u201d.<\/p>\n<p>Las zonas de resistencia son un problema para los diagramas de poder y las estrategias de dominaci\u00f3n. Incluso no se requiere de organizaciones vinculadas a demandas ni de dirigencias de estas organizaciones, tampoco que se desaten movilizaciones sociales, sino tan solo, que las poblaciones singulares no se conviertan en p\u00fablico, pues despliegan otras pr\u00e1cticas propias y relativas a otras cohesiones y estructuraciones sociales. Cuando estas poblaciones se desentienden de las influencias medi\u00e1ticas y las propagandas pol\u00edticas, atendiendo m\u00e1s bien a otras pautas culturales, entonces, al no ser p\u00fablico son tambi\u00e9n se\u00f1aladas como peligrosas o, por lo menos, sospechosas.<\/p>\n<p>Hay variados contenidos de estas resistencias, se den de manera abierta y, si se quiere, consciente, o de manera espont\u00e1nea y, si se quiere, inconsciente. Uno de estos contenidos corresponde al relativo a los pueblos ind\u00edgenas, que juegan un papel protag\u00f3nico en las resistencias ecol\u00f3gicas y culturales. Otro de estos contenidos de las resistencias corresponde a la figura de los movimientos sociales autonomistas, de autogesti\u00f3n y de autogobierno. En lo que corresponde a las resistencias espont\u00e1neas, que no generan movilizaciones sociales, sino que est\u00e1n asociadas a pr\u00e1cticas singulares de cohesi\u00f3n social, aparecen contendidos difusos y ambivalentes, como, por ejemplo, las tribus urbanas. No se trata de hacer, ahora, una larga lista, que de por s\u00ed habla de que las sociedades alterativas desbordan a las sociedades institucionalizadas, sobre todo desbordan en demas\u00eda a los campos de dominio del poder2 . La lista puede ampliarse con lo que est\u00e1 en formaci\u00f3n de nuevos contenidos de resistencias, que, aunque no hayan definido un perfil pol\u00edtico, ya se han manifestado desordenando las estructuras de poder. Hablamos de los movimientos en defensa de la democracia, tambi\u00e9n de los movimientos ciudadanos. Entonces, se puede ver que el poder encuentra a su paso una proliferaci\u00f3n de resistencias. De estas resistencias proliferantes no hablan los medios de comunicaci\u00f3n, ni toma en cuenta la propaganda pol\u00edtica. Francamente los ignoran, a no ser que aparezcan como noticia sensacionalista. Aunque s\u00ed se ocupan, con mirada vigilante, las m\u00e1quinas de poder y las m\u00e1quinas de guerra.<\/p>\n<p>Volviendo al plano de la ideolog\u00eda, estos contenidos o semi-contenidos de resistencias no son parte de las narrativas ideol\u00f3gicas, salvo para estigmatizarlos, si no es, en algunos casos, hacer apolog\u00edas, que tambi\u00e9n es una manera de ignorarlos. En este sentido, se puede decir que las ideolog\u00edas son anacr\u00f3nicas; no responden a las din\u00e1micas de los espesores del presente, sino que se hallan ancladas, rumiando, una memoria rezagada, de un recorte del pasado o m\u00e1s bien, una representaci\u00f3n esquem\u00e1tica del pasado.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.bolpress.com\/2018\/11\/11\/el-plano-de-la-ideologia\/#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> Ver <em>Cr\u00edtica de la ideolog\u00eda I y II<\/em>.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/issuu.com\/raulpradaalcoreza\/docs\/cr__tica_de_la_ideolog__a_i\">https:\/\/issuu.com\/raulpradaalcoreza\/docs\/cr__tica_de_la_ideolog__a_i<\/a>.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/issuu.com\/raulpradaalcoreza\/docs\/cr__tica_de_la_ideolog__a_ii_de57ea240bb751\">https:\/\/issuu.com\/raulpradaalcoreza\/docs\/cr__tica_de_la_ideolog__a_ii_de57ea240bb751<\/a>.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.bolpress.com\/2018\/11\/11\/el-plano-de-la-ideologia\/#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a> Ver <em>Imaginaci\u00f3n e imaginario radicales.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><em><a href=\"https:\/\/issuu.com\/raulpradaalcoreza\/docs\/imaginaci__n_e_imaginario_radicales\">https:\/\/issuu.com\/raulpradaalcoreza\/docs\/imaginaci__n_e_imaginario_radicales<\/a><\/em><em>.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Ra\u00fal Prada Alcoreza La ideolog\u00eda, la m\u00e1quina de la fetichizaci\u00f3n, se mueve en el \u00e1mbito imaginario, aunque sus tr\u00edpodes se asienten en el suelo de las mallas institucionales y los dispositivos del poder. 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