{"id":712,"date":"2018-11-28T10:41:45","date_gmt":"2018-11-28T10:41:45","guid":{"rendered":"http:\/\/uninomadasur.net\/?p=712"},"modified":"2018-11-28T10:41:45","modified_gmt":"2018-11-28T10:41:45","slug":"notas-al-margen-sobre-las-memorias-de-daniel-bensaid","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/uninomadasur.net\/?p=712","title":{"rendered":"Notas al margen sobre las Memorias de Daniel Bensa\u00efd"},"content":{"rendered":"<div class=\"soustitre\">Por Gilbert Achcar<\/div>\n<div class=\"texte\">\n<p>Ning\u00fan intelectual ha encarnado mejor y tanto tiempo el esp\u00edritu (revolucionario) de Mayo de 1968 como Daniel Bensa\u00efd.<\/p>\n<p>Es conocida la categor\u00eda gramsciana de <i>intelectuales org\u00e1nicos<\/i>, ya sean los que produce la clase dominante con el fin de asentar su hegemon\u00eda ideol\u00f3gico-cultural como los que emergen en el combate contra-hegem\u00f3nico llevado a cabo por las capas subversivas del orden social establecido. \u00bfPero c\u00f3mo calificar a Daniel, intelectual sesentayochista por excelencia, representante de un <i>esp\u00edritu revolucionario<\/i> que se apoder\u00f3 del movimiento de masas en el tiempo de algunas ma\u00f1anas, antes de contraerse como cuero viejo con el paso de los a\u00f1os hasta el punto de que en su d\u00e9cimo aniversario no era ya m\u00e1s que un recuerdo lejano en la conciencia colectiva de la gran mayor\u00eda de sus actores?<\/p>\n<p>\u201cEn 1978 ya hab\u00eda pasado el coche-escoba de la Uni\u00f3n (y de la desuni\u00f3n) de la izquierda [\u2026] Duelo por las grandes esperanzas y entierro sin mucha pompa del cambio anunciado.\u00bb (p. 93.) Con el paso de una d\u00e9cada a otra \u20131978, 1988, 1998, 2008\u2013 el Mayo de los revolucionarios de 1968 se ha visto cada vez m\u00e1s ahogado por la recuperaci\u00f3n de la ideolog\u00eda dominante, hasta el punto de tener que resignarse a \u00abadmitir que no hay un \u00fanico \u201cesp\u00edritu de Mayo\u201d, sino esp\u00edritus en plural, su Mayo y el nuestro, que se opone tanto a su confiscaci\u00f3n liberal a\u00ed como a su denigraci\u00f3n regresiva\u201d.<i> (p. 105.)<\/i><\/p>\n<p>Las primeras p\u00e1ginas de las Memorias de Daniel Bensa\u00efd expresan muy bien su indignada protesta frente al ej\u00e9rcito de renegados y embaucadores del esp\u00edritu original del Mayo franc\u00e9s.<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo designar por tanto a un intelectual que representa la continuidad minoritaria de un momento fugaz de radicalizaci\u00f3n, mucho m\u00e1s ef\u00edmero, superficial e infinitamente menos tr\u00e1gico que la Comuna de Par\u00eds, que produjo sus <i>comuneros<\/i>convertidos con los a\u00f1os en <i>antiguos<\/i>, como el abuelo materno de Daniel, comunero a los catorce a\u00f1os? Dejando asomar un punto de orgullo, el <i>impaciente<\/i> destaca su vinculaci\u00f3n con la tradici\u00f3n revolucionaria francesa por parte de esta l\u00ednea materna, tanto por la experiencia real del abuelo como por el imaginario de los ascendientes de este \u00faltimo (\u201cme gusta pensar que pudieron participar en aquellos primeros c\u00edrculos subversivos que Marx y Engels frecuentaron en 1844, durante su estancia parisina\u201d, p. 33).<\/p>\n<p>Propondr\u00eda llamarlo <i>intelectual simb\u00f3lico<\/i>, remiti\u00e9ndome a uno de los sentidos que los diccionarios dan al t\u00e9rmino <i>s\u00edmbolo<\/i>, sentido tomado, al parecer, de una definici\u00f3n de Alfred de Vigny en 1830: \u201cpersona que encarna, personifica de manera ejemplar\u201d. Daniel Bensa\u00efd sin duda ha encarnado, personificado de manera ejemplar el Mayo 1968 franc\u00e9s. Ya por este mismo hecho, se situaba en la continuidad de la larga serie de irrupciones revolucionarias \u20131789, 1792, 1830, 1848, 1871\u2013 que marc\u00f3 el tiempo largo de la Revoluci\u00f3n francesa, como identific\u00f3 Fran\u00e7ois Furet a la vista de los sobresaltos del ciclo revolucionario inaugurado a finales del siglo 18.<\/p>\n<p>Los actores m\u00e1s j\u00f3venes de la <i>gran revoluci\u00f3n<\/i> fallida de 1968 constitu\u00edan de forma manifiesta la herencia de estos sobresaltos, mientras la masa de participantes de m\u00e1s edad, encuadrada por los verdaderos <i>intelectuales org\u00e1nicos<\/i> de la clase obrera francesa del momento, cre\u00eda encontrarse ante un <i>remake<\/i> de la huelga general de 1936 (en la cual la conmemoraci\u00f3n de la Comuna de Par\u00eds constituy\u00f3 un momento \u00e1lgido, dicho sea de paso), un <i>remake<\/i> en que los Acuerdos de Grenelle deb\u00edan preceder a la victoria electoral de un nuevo Frente Popular en vez de sucederla, como ocurri\u00f3 con los Acuerdos de Matignon en 1936. Lo cierto es que el resurgimiento de gorros frigios en las grandes mareas humanas de 1968 testimoniaba esta continuidad de la tradici\u00f3n revolucionaria francesa. M\u00e1s all\u00e1 del simple <i>esp\u00edritu de Mayo<\/i>, Daniel Bensa\u00efd encarnaba el conjunto de esta herencia, en su punto m\u00e1s alto \u2013hasta el punto de que tom\u00f3 parte en la batalla del bicentenario en 1989 <i>personificando<\/i> literalmente a la Revoluci\u00f3n, con un libro redactado en primera persona, <i>Yo, la Revoluci\u00f3n: Remembranzas de una bicentenaria indigna<\/i> (haciendo un gui\u00f1o a <i>La Vieja Dama indigna<\/i> de Ren\u00e9 Allio).<\/p>\n<p>En mayo de 1968, sin embargo, Daniel se reconoc\u00eda sobre todo en la figura de Ernesto <i>Che<\/i>Guevara, a media distancia de las figuras de Mao y de Trotsky que constitu\u00edan con la del <i>Che<\/i> la tr\u00edada legendaria de la radicalizaci\u00f3n estudiantil \u2013 sin olvidar la tendencia libertaria que se encarn\u00f3 m\u00e1s bien en la figura de proa de esta radicalizaci\u00f3n representada por otro Daniel, sobre el que hicieron hincapi\u00e9 el poder y los medios de comunicaci\u00f3n. Resulta que los dos Daniel, Bensa\u00efd y Cohn-Bendit, fueron los principales animadores del Movimiento del 22 de Marzo, que partiendo de Nanterre iba a encender el fuego en el llano universitario. El <i>Jud\u00edo alem\u00e1n<\/i> de 1968 se ha impuesto hist\u00f3ricamente como el intelectual org\u00e1nico por excelencia de la generaci\u00f3n real de estudiantes sesentayochistas, pasados en su gran mayor\u00eda de una erupci\u00f3n revolucionaria, que result\u00f3 pubertaria, al estado de bobos, cuyo horizonte insuperable se ha vuelto la mejora de las condiciones ecol\u00f3gicas \u2013una generaci\u00f3n pasada, en suma, del rojo y negro al verde p\u00e1lido, cruzado con rosa claro. Por su parte, el hijo de jud\u00edo argelino, de nombre \u00e1rabe, el episodio glorioso de 1968 expresaba sobre todo la persistencia del esp\u00edritu revolucionario, a contra-corriente de la evoluci\u00f3n de la masa realmente existente de sus actores; de ah\u00ed su calificaci\u00f3n de intelectual simb\u00f3lico.<\/p>\n<p>Todo revolucionario que piense que su deber es <i>hacer la revoluci\u00f3n<\/i>, seg\u00fan la famosa f\u00f3rmula del <i>Che<\/i>, es forzosamente voluntarista, la propia expresi\u00f3n lo es de manera suprema, al igual que lo es, si no m\u00e1s, la f\u00f3rmula leninista del <i>revolucionario profesional<\/i>. Daniel estuvo eminentemente impregnado de este \u201cvoluntarismo pol\u00edtico, galvanizado por la iluminaci\u00f3n todav\u00eda activa del acontecimiento\u201d (p. 117). Sus a\u00f1os m\u00e1s voluntaristas cubren b\u00e1sicamente la primera d\u00e9cada que va de 1968 \u2013del Mayo franc\u00e9s de aspecto festivo, ocurrido justo tras la ofensiva vietnamita que inaugur\u00f3 este <i>annus horribilis<\/i> para el sistema capitalista mundial\u2013 al final amargo de las ilusiones, con el tel\u00f3n de fondo del aborto del proceso revolucionario en Portugal y, en Indochina, el paso de la imagen de un Vietnam heroico a la de una Camboya de pesadilla, que el primero no tard\u00f3 en invadir. El reflujo de la gran ola de 1968 se caracteriz\u00f3 por la reconversi\u00f3n de un pu\u00f1ado de intelectuales sesentayochistas en profesionales del <i>marketing<\/i> de un <i>pensamiento nulo<\/i>, en palabras de Deleuze.<\/p>\n<p>Los \u201cvuelos l\u00edricos\u201d de los futuros \u201cnuevos fil\u00f3sofos\u201d en el inmediato post-1968 fueron sin embargo mucho m\u00e1s \u201cdelirantes\u201d (p. 93) que la exageraci\u00f3n voluntarista del alcance del acontecimiento que traduc\u00eda la obra redactada en caliente en 1968 por Daniel Bensa\u00efd y Henri Weber, <i>Mayo 68: un ensayo general<\/i>, una obra cuyo t\u00edtulo constituye por s\u00ed mismo todo un programa. De estos a\u00f1os de hiper-voluntarismo, Daniel habla en dos cap\u00edtulos de sus Memorias, con t\u00edtulos evocadores: \u201cLa historia nos mordisqueaba la nuca\u201d \u2013se puede apreciar la desencantada atenuaci\u00f3n de la expresi\u00f3n original lanzada por Daniel, cuando la historia <i>mord\u00eda<\/i>con buenos dientes, expresi\u00f3n que constituy\u00f3 la \u201cm\u00e1xima de nuestra impaciencia revolucionaria\u201d (p. 126); \u201cEl tiempo del leninismo apresurado\u201d, cuyas ra\u00edces se sumergen en la elaboraci\u00f3n te\u00f3rica de un \u201c(ultra) leninismo, obnubilado por el momento parox\u00edstico de la toma del poder\u201d (p. 127), inspirado por el <i>Lenin<\/i> de Lukacs muy articulado en torno a <i>la actualidad de la revoluci\u00f3n<\/i>.<\/p>\n<p>El gusto a plomo que dejaron estos a\u00f1os locos \u2013sobre todo en la experiencia edificante que fueron las incursiones de Daniel en Am\u00e9rica Latina, en particular en Argentina, al ritmo de la ola guevarista que acab\u00f3 por reproducir el fracaso boliviano del <i>Che<\/i>, sin lograr extraer las lecciones adecuadas\u2013 se vislumbra en este comentario sorprendente, casi enigm\u00e1tico, que cierra el cap\u00edtulo titulado \u201cLa violencia domesticada\u201d. Daniel, revolucionario impenitente, decididamente al\u00e9rgico a todo legalismo, se resigna mal al abandono de la violencia revolucionaria programada: quiere m\u00e1s bien<\/p>\n<p>\u201cesforzarse por disciplinarla y domesticarla, lo que supone desarrollar una nueva cultura jur\u00eddica y una cultura de la propia violencia. [\u2026] Algunos c\u00f3digos militares y algunas artes marciales han esbozado pasos en esta direcci\u00f3n\u201d (p.232).<\/p>\n<p>Durante la segunda d\u00e9cada post-sesentayochista, Daniel partir\u00e1 bajo otros cielos en busca del Graal revolucionario\u2013 sobre todo Brasil, y tambi\u00e9n M\u00e9xico. Nuevas decepciones, con un PT brasile\u00f1o que confirm\u00f3 su acelerado aprendizaje de la trayectoria hist\u00f3rica de la social-democracia europea, pasando en pocos a\u00f1os del socialismo radical al reformismo electoralista, esperando insertarse en la mutaci\u00f3n social-liberal de la era de la <i>mundializaci\u00f3n<\/i>. Y con un dirigente campesino trotskysta mexicano que parece inspirado en la filmograf\u00eda de Elia Kazan, pasando del \u00a1<i>Viva Zapata!<\/i> a <i>La ley del silencio<\/i>, o dicho de otra manera de dirigente campesino revolucionario a dirigente social corrupto (para completar el escenario, fue asesinado ametrallado junto a otras catorce personas en 2007). La corrupci\u00f3n gangren\u00f3 al M\u00e9xico que, con la LCR francesa, fue la joya de la Cuarta Internacional, ese \u201cbonsai de Komintern\u201d (p.361). (La joya brasile\u00f1a, organizada en forma de tendencia en el seno del PT, que le sucedi\u00f3 como la portadora de las esperanzas de la Internacional en Am\u00e9rica Latina, degener\u00f3 a su vez una quincena de a\u00f1os m\u00e1s tarde).<\/p>\n<p>Una gran melancol\u00eda caracteriz\u00f3 el vig\u00e9simo aniversario de Mayo 1968, con un embalsamamiento medi\u00e1tico de primera clase del recuerdo de la gran rebeli\u00f3n, y una fiesta de la LCR con una desesperante escasa asistencia. Como por desaf\u00edo, rechazo a claudicar, Daniel y Alain Krivine firmaban un <i>Mayo s\u00ed!<\/i>, con el subt\u00edtulo de <i>Rebeldes y arrepentidos<\/i>. Desaf\u00edo renovado por Daniel en esas otras exequias que fueron las ceremonias del bicentenario de la Revoluci\u00f3n francesa, que ya se ha citado antes. Pero el desaf\u00edo simb\u00f3lico al esp\u00edritu de los tiempos no basta para conjurarlo. El hundimiento de la URSS fue vivido por Daniel como una derrota hist\u00f3rica, a\u00fan estando por encima de cualquier sospecha de simpat\u00eda por el estalinismo. Lo que ten\u00eda para \u00e9l un gusto a derrota era m\u00e1s bien el final de una \u00e9poca marcada por la creencia en <i>la actualidad de la revoluci\u00f3n<\/i> en sinton\u00eda con el Octubre 1917 ruso, cuyo esp\u00edritu, se quer\u00eda creer, segu\u00eda incubando como cenizas bajo el esti\u00e9rcol estaliniano.<\/p>\n<p>\u201cHab\u00eda llegado la hora del <i>cierre de los posibles<\/i>\u201d, escribe Daniel citando a Deleuze (p. 370), cierre a\u00fan m\u00e1s desmoralizador porque la uniporalidad imperial hacia la que se inclinaba el mundo ten\u00eda acentos triunfalistas, aunque hac\u00eda agua por todas partes. Este gran giro hist\u00f3rico es objeto de un cap\u00edtulo que Daniel titul\u00f3 \u201cVientos de torbellino\u201d, en contra de la glorificaci\u00f3n de los \u201cVientos del Este\u201d por una minor\u00eda de la LCR y de la Internacional, dirigida por G\u00e9rard Filoche, que no tardar\u00eda en abandonar la Liga, de la que hab\u00eda sido uno de sus muy primeros fundadores, para unirse a la izquierda del Partido socialista. Nada expres\u00f3 mejor esta divergencias de juicios sobre <i>la ca\u00edda del Muro<\/i> que el intercambio de exclamaciones entre los dos protagonistas de este debate: \u201c\u00a1Champagne!\u201d exclam\u00f3 Filoche, en un congreso internacional reunido en 1991; \u201c\u00a1Champagne y Alka-Seltzer!\u201d replic\u00f3 Bensa\u00efd, que cita esta expresi\u00f3n sin mencionar el intercambio en que surgi\u00f3 inicialmente (p.370).<\/p>\n<p>Aqu\u00e9l fue el momento melanc\u00f3lico de Daniel, durante el cual redact\u00f3 en tres a\u00f1os, \u201cllevado por [un] impulso grafoman\u00edaco\u201d, lo que califica de \u201ctrilog\u00eda sobre la historia y la memoria\u201d (p. 380): la obra sobre la Revoluci\u00f3n, seguida de otra sobre Walter Benjamin y por fin la obra sobre Juana de Arco. Las obras de la trilog\u00eda de 1989-1991, admite Daniel, \u201cparecen alejadas de Marx\u201d. Se trataba, afirma, \u201cde un recorrido paralelo, para volver mejor a la cuesti\u00f3n del comunismo, por el enmara\u00f1ado camino de las herej\u00edas, por el desv\u00edo de la racionalidad mesi\u00e1nica, por el sendero escarpado de una l\u00f3gica del acontecimiento\u201d (p. 412.) Ese momento melanc\u00f3lico no tard\u00f3 en transformarse en <i>apuesta melanc\u00f3lica<\/i>, seg\u00fan el t\u00edtulo de la obra que Daniel public\u00f3 en 1997 y en la que el desaf\u00edo volv\u00eda a la carga. \u201cLa apuesta se vuelve melanc\u00f3lica cuando lo necesario y lo posible divergen\u201d (p. 454.) Pero entonces la apuesta no es otra que la manifestaci\u00f3n renovada, una vez m\u00e1s, del optimismo voluntarista que se burla del pesimismo intelectualista.<\/p>\n<p>Entre tanto, Daniel hab\u00eda fundado en 1992 una <i>Sociedad para resistir al esp\u00edritu de los tiempos<\/i> \u2013tema que presidir\u00e1 su reflexi\u00f3n y sus actividades desde entonces: en 1998 public\u00f3 un breve <i>Elogio de la resistencia al esp\u00edritu de los tiempos<\/i>, en 2001 <i>Los Irreductibles. Teoremas de la resistencia al esp\u00edritu de los tiempos<\/i>, y el mismo a\u00f1o <i>Resistencias. Ensayo de topolog\u00eda general<\/i>, a la vez que lanzaba, todav\u00eda en 2001, la revista <i>ContreTemps <\/i>[<i>Contra-Tiempo<\/i>]. Esta misma noci\u00f3n inspira los t\u00edtulos del <i>opus magnum<\/i> de Daniel, publicado en 1995 en dos vol\u00famenes complementarios, <i>Marx el intempestivo<\/i> y <i>La Discordancia de los tiempos<\/i> \u2013 una obra que se sit\u00faa en contra de toda visi\u00f3n lineal de la temporalidad y de cualquier determinismo positivista, en nombre de la pluralidad de los <i>posibles<\/i> y del papel de los imponderables. El <i>opus magnum<\/i> de 1995 es la culminaci\u00f3n de una larga acumulaci\u00f3n te\u00f3rica en la que trabajo universitario, trabajo de formaci\u00f3n te\u00f3rica (sobre todo en la escuela internacional militante de Amsterdam) y debates internos se conjugan para producir una suma que constituye innegablemente un marxismo original y de los m\u00e1s ricos, seg\u00fan esta visi\u00f3n pluralista del marxismo expresada en el nombre de una colecci\u00f3n editorial que Daniel contribuy\u00f3 a lanzar: \u201cMil marxismos\u201d.<\/p>\n<p>El mismo a\u00f1o en que apareci\u00f3 este trabajo considerable reapareci\u00f3 con \u00edmpetu el viejo topo de la lucha de clases en la superficie de esta Francia que cre\u00eda haberlo enterrado definitivamente despu\u00e9s de 1968. El oto\u00f1o caliente de 1995 fue el pico m\u00e1s elevado de las lucha sociales hexagonales desde el Mayo franc\u00e9s. Precedidas por la rebeli\u00f3n zapatista en 1994, las huelgas de 1995 anunciaban un nuevo ciclo de luchas que la manifestaci\u00f3n de Seattle en 1999 dar\u00eda un fuerte impulso en v\u00edsperas del nuevo siglo. \u201cEl comienzo de los a\u00f1os ochenta fue crepuscular, es cierto. Pero las se\u00f1ales de la renovaci\u00f3n aparecieron antes de lo que se imaginaba, dibujando poco a poco la forma fluctuante de un movimiento por llegar, que no tiene nombre\u201d (p. 461).<\/p>\n<p>Estos \u201ca\u00f1os de renacimiento\u201d, escribe Daniel, fueron aquellos en que \u201ctute\u00f3 directamente a la muerte\u201d (p. 448). Cuando estall\u00f3 el oto\u00f1o caliente en Francia, era considerado un cad\u00e1ver andante, el a\u00f1o siguiente se encontr\u00f3 verdaderamente <i>in articulo mortis<\/i>, antes de que las triterapias vinieran a darle un nuevo plazo que no habr\u00eda podido imaginar que iba a renovarse durante quince a\u00f1os. En esta doble recuperaci\u00f3n imprevista e inesperada, hist\u00f3rica y personal, Daniel sac\u00f3 una inmensa energ\u00eda de resistencia, a la vez que extra\u00eda de la experiencia concreta de la mortalidad \u2013natural e inevitablemente\u2013 una filosof\u00eda de la existencia personal definida por el <i>carpe diem<\/i> del verdadero epicurismo (y no de su caricatura vulgar). F\u00edsicamente disminuido, volc\u00f3 su energ\u00eda en la escritura: \u201cA falta de poder actuar y viajar a mi manera, escribir se ha convertido en la expresi\u00f3n privilegiada de esta condici\u00f3n espectral\u201d (p. 449); \u2013 condici\u00f3n de un espectro que no por ello sonr\u00ede menos (cf. <i>La Sonrisa del espectro<\/i>, aparecido en 2000).<\/p>\n<p>En los quince a\u00f1os de vida que obtuvo <i>de propina<\/i>, para mayor felicidad de Sophie, su compa\u00f1era, de sus amigos y de sus camaradas, un Daniel tanto m\u00e1s entra\u00f1able porque la enfermedad le hab\u00eda liberado \u201cde las vanidades cotidianas, de las preocupaciones rid\u00edculas y de los c\u00e1lculos de inter\u00e9s\u201d y vuelto m\u00e1s sensible a\u00fan \u201ca los nuevos encuentros, a las amistades, que se hacen y se deshacen\u201d (p. 451), lleg\u00f3 a publicar una quincena de obras de diversa talla, todas ellas obras de combate pol\u00edtico y filos\u00f3fico, el m\u00e1s importante de los cuales es su <i>Elogio de la pol\u00edtica profana<\/i>, aparecido en 2008 y dedicado a cuatro camaradas de su generaci\u00f3n, muertos prematuramente antes que \u00e9l.<\/p>\n<p>Su autobiograf\u00eda, <i>Una lenta impaciencia<\/i>, es una obra magn\u00edfica, en que la belleza de la escritura alumbra la confesi\u00f3n, poco cre\u00edble a primera vista, que hace Daniel, animal pol\u00edtico donde los haya, cuando dice que ha llegado \u201ca preguntarme si la pol\u00edtica era verdaderamente mi tipo, y si no me he equivocado de vocaci\u00f3n\u201d (p. 451). Una aclaraci\u00f3n confirmada por el frecuente recurso de Daniel a los pr\u00e9stamos literarios, po\u00e9ticos y paraliterarios a lo largo de sus Memorias, hasta la conclusi\u00f3n tomada de Andr\u00e9 Breton justific\u00e1ndose por esa afirmaci\u00f3n: \u201cEl ojo de la poes\u00eda ve en ocasiones mucho m\u00e1s lejos que el de la pol\u00edtica\u201d (p. 468). Toda la obra de Daniel Bensa\u00efd deja transparentar esta tensi\u00f3n entre una vocaci\u00f3n literaria frustrada y una vocaci\u00f3n pol\u00edtica abrazada en detrimento de la primera, una tensi\u00f3n que se encuentra en Trotsky, el revolucionario cuyo nombre llev\u00f3 (y a veces sufri\u00f3) como etiqueta hasta el fin de sus d\u00edas.<\/p>\n<p>Sin embargo, entre los grandes revolucionarios, Daniel profesaba la admiraci\u00f3n m\u00e1s tierna por Blanqui. Sent\u00eda con toda raz\u00f3n una gran afinidad con <i>el Encerrado<\/i>, la afinidad del intelectual simb\u00f3lico portador de una tradici\u00f3n revolucionaria francesa que va de los Jacobinos a Mayo 1968 con quien fue uno de los principales intelectuales org\u00e1nicos de la encarnaci\u00f3n social real de esta tradici\u00f3n durante seis d\u00e9cadas cruciales del siglo 19: Louis Auguste Blanqui, medio-poeta medio-pol\u00edtico, que comenz\u00f3 tambi\u00e9n su carera revolucionaria participando en manifestaciones estudiantiles en el Barrio Latino; Blanqui, continuador del ala izquierda babouvistea del jacobinismo y precursor del leninismo, ese otro heredero del jacobinismo.<\/p>\n<p>Cualquiera que est\u00e9 familiarizado con la obra de Daniel Bensa\u00efd reconocer\u00e1 hasta qu\u00e9 punto fue influido por la recopilaci\u00f3n publicada en 1972 por Miguel Abensour y Valentin P\u00e9losse, que reagrupaba obras de Blanqui enmarcadas por otros textos. Entre otras, se encontraba la <i>Instrucci\u00f3n para tomar las armas<\/i>, escrito de Blanqui redactado con ese esp\u00edritu hiper-voluntarista como se denomina al blanquismo, y publicado en un cara a cara con extractos de la obra de Charles Fourier; pensamientos de Blanqui publicados bajo el t\u00edtulo de <i>Contra el positivismo<\/i>, un ataque virulento a Auguste Comte; <i>La Eternidad por los astros<\/i>, obra del tiempo de la melancol\u00eda posterior al sangriento aplastamiento de la Comuna de Par\u00eds (\u201cEn el fondo, esta eternidad del hombre por los astros es melanc\u00f3lica\u201d, escribe el propio Blanqui al final de la obra); y tambi\u00e9n las tesis \u201cSobre el concepto de historia\u201d de Walter Benjamin, vueltas a publicar entonces por primera vez en franc\u00e9s desde 1947, en un momento \u20131972\u2013 en que Benjamin no se hab\u00eda convertido todav\u00eda en el objeto de una moda intelectual.<\/p>\n<p>Este libro de 230 p\u00e1ginas conten\u00eda algunos de los temas e ingredientes fundamentales que caracterizar\u00e1n el pensamiento futuro de Daniel Bensa\u00efd, un pensamiento inscrito en la <i>eternidad <\/i>real \u2013la que profieren las obras de largo alcance, mucho m\u00e1s seguramente de la que profieren los astros. Y la presencia pol\u00edtico-intelectual de Daniel no est\u00e1 cerca de eclipsarse. Ha salido del presente para situarse de forma duradera en la posteridad revolucionaria: ese porvenir dura largo tiempo.<\/p>\n<p>6\/11\/2018<\/p>\n<p><a class=\"spip_url spip_out auto\" href=\"http:\/\/www.contretemps.eu\/daniel-bensaid-intellectuel-symbolique\/\" rel=\"nofollow external\">http:\/\/www.contretemps.eu\/daniel-bensaid-intellectuel-symbolique\/<\/a><\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Gilbert Achcar Ning\u00fan intelectual ha encarnado mejor y tanto tiempo el esp\u00edritu (revolucionario) de Mayo de 1968 como Daniel Bensa\u00efd. 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