{"id":918,"date":"2018-12-29T10:42:12","date_gmt":"2018-12-29T10:42:12","guid":{"rendered":"http:\/\/uninomadasur.net\/?p=918"},"modified":"2018-12-29T10:42:12","modified_gmt":"2018-12-29T10:42:12","slug":"biopoder-y-biocapital","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/uninomadasur.net\/?p=918","title":{"rendered":"Biopoder y Biocapital"},"content":{"rendered":"<div class=\"page\" title=\"Page 1\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>El trabajador como moderno homo sacer<\/p>\n<p><em><strong>Por Jaime Osorio<\/strong><\/em><\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 22\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p><em>Texto publicado en Revista NUEVA \u00c9POCA \u02c6 A\u00d1O 19 \u02c6 N\u00daM. 52 \u02c6 SEPTIEMBRE-DICIEMBRE 2006<\/em><\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<p>En este trabajo se establecen las particularidades del biopoder, en el contexto en que el capital, su din\u00e1mica y despliegue, rigen el sentido del mundo y su organizaci\u00f3n. Desde ese horizonte se retoman los planteamientos de Michel Foucault y Giorgio Agamben, autores en cuyas obras se encuentran algunas de las principales propuestas sobre el tema, y se se\u00f1alan sus aportes as\u00ed como los l\u00edmites de sus formulaciones. Se sostiene, en pol\u00e9mica con Agamben, que en el actual orden social es el trabajador asalariado el moderno homo sacer y que s\u00f3lo develando esa posici\u00f3n se est\u00e1 en condiciones de comprender las variadas formas como el capital pone la vida en entredicho, sea como refugiados, migrantes, etc\u00e9tera. Esta reflexi\u00f3n ofrece argumentos que justifiquen considerar al biocapital como categor\u00eda que asume y supera, en t\u00e9rminos hegelianos, la de biopoder.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">&#8230;<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 2\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>La vocaci\u00f3n del poder de apoderarse de la vida y someterla a sus atribuciones soberanas constituye un proceso antiguo. Sin embargo, la emergencia de fen\u00f3menos in\u00e9ditos en esa vieja tendencia permite hablar de la constituci\u00f3n de algo nuevo, que se ha expresado en la noci\u00f3n de biopoder. En este trabajo nos interesa establecer las particularidades del biopoder en el contexto donde el capital, su din\u00e1mica y despliegue, rigen el sentido del mundo y su organizaci\u00f3n. Desde ese horizonte retomaremos los planteamientos de Michel Foucault y Giorgio Agamben, autores en cuyas obras se encuentran algunas de las principales propuestas sobre el tema, y se\u00f1alaremos los que consideramos sus aportes, as\u00ed como los l\u00edmites de sus formulaciones. Este ejercicio de reflexi\u00f3n pretende ofrecer argumentos que justifiquen hablar del biocapital como categor\u00eda que asume y supera la del biopoder.<\/p>\n<p><strong>BIOPODER Y BIOCAPITAL<\/strong><\/p>\n<p>En una apretada s\u00edntesis que tiene la particularidad de precisar las coordenadas del tema, Michel Foucault se\u00f1ala que el poder sobre la vida se desarroll\u00f3 desde el siglo XVII en dos formas principales:<\/p>\n<p>[uno] centrado en el cuerpo como m\u00e1quina: su educaci\u00f3n, el aumento de sus aptitudes [&#8230;], su docilidad, su integraci\u00f3n en sistemas de control eficaces y econ\u00f3micos [&#8230;] [el segundo formado] hacia mediados del siglo XVIII, fue centrado en el cuerpo-especie [&#8230;] que sirve de soporte a los procesos biol\u00f3gicos: [&#8230;] los nacimientos y la mortalidad, el nivel de salud, la duraci\u00f3n de la vida [&#8230;] todos estos problemas los toman a su cargo una serie de intervenciones y controles reguladores: una biopol\u00edtica de la poblaci\u00f3n. Las disciplinas del cuerpo y las regulaciones de la poblaci\u00f3n constituyen los dos polos alrededor de los cuales se desarroll\u00f3 la organizaci\u00f3n del poder sobre la vida [es as\u00ed como emerge un poder] cuya m\u00e1s alta funci\u00f3n no es ya matar sino invadir la vida enteramente [con ello] se inicia [&#8230;] la era de(l) [&#8230;] \u201cbiopoder\u201d.1<\/p>\n<p>No es que con anterioridad la vida no estuviera presente en la historia. Lo nuevo es \u201cla entrada de los fen\u00f3menos propios de la vida de la especie humana en el orden del saber y del poder\u201d.2 De esta forma \u201clo biol\u00f3gico se refleja en lo pol\u00edtico\u201d, permitiendo que \u201cel dominio que puede ejercer (el poder) sobre (seres vivos) deber\u00e1 colocarse en el nivel de la vida misma\u201d.3<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 3\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>El periodo considerado por Foucault (siglos XVII y XVIII) corresponde grosso modo con los tiempos del capitalismo en el mundo central que contempla aspectos de la acumulaci\u00f3n originaria y de la manufactura. Foucault reconoce que \u201cese bio-poder fue, a no dudarlo, un elemento indispensable en el desarrollo del capitalismo; \u00e9ste no pudo afirmarse sino al precio de la inserci\u00f3n controlada de los cuerpos en el aparato de producci\u00f3n y mediante un ajuste de los fen\u00f3menos de poblaci\u00f3n a los procesos econ\u00f3micos\u201d.4 M\u00e1s a\u00fan, \u201cel ajuste entre la acumulaci\u00f3n de los hombres y la del capital, la articulaci\u00f3n entre el crecimiento de los grupos humanos y la expansi\u00f3n de las fuerzas productivas [&#8230;] fueron posibles gracias al ejercicio del bio-poder en sus formas y procedimientos m\u00faltiples\u201d.5<\/p>\n<p>Los v\u00ednculos entre los movimientos econ\u00f3mico-pol\u00edticos del capital y la vida no constituyen puntos de atenci\u00f3n para Foucault en el tratamiento del tema, m\u00e1s all\u00e1 de las breves referencias antes se\u00f1aladas. Son esos v\u00ednculos, sin embargo, los que aqu\u00ed nos interesa destacar, porque conforman, como veremos, el piso primordial desde donde construir la reflexi\u00f3n sobre el biopoder. Postulamos que el campo del biopoder se aloja en la relaci\u00f3n capital-trabajo, que es la que articula el sentido del mundo societal en que hoy los hombres se desenvuelven. Esa relaci\u00f3n constituye entonces un punto privilegiado de an\u00e1lisis, como Marx ya lo destac\u00f3. Centremos nuestra atenci\u00f3n en ella destacando los aspectos que nos permitan asentar sobre nuevas bases la noci\u00f3n de biopoder.<\/p>\n<p><strong>CORPOREIDAD VIVA: BASAMENTO DEL BIOCAPITAL<\/strong><\/p>\n<p>El trabajo, como trabajo \u00fatil, es condici\u00f3n de vida del hombre, al permitir la gestaci\u00f3n de valores de uso, de bienes que permiten su vida y la reproducci\u00f3n de la sociedad. Esta condici\u00f3n perenne y natural de intercambio org\u00e1nico entre el hombre y la naturaleza asume, sin embargo, una impronta particular en el capitalismo, convirti\u00e9ndose en una actividad donde la vida misma de los trabajadores queda expuesta y en entredicho.<\/p>\n<p>El acontecimiento fundante en este giro hist\u00f3rico se ubica en los procesos que propiciaron la violenta y masiva separaci\u00f3n de los trabajadores de los medios de producci\u00f3n y de los medios de subsistencia6 y su conformaci\u00f3n en tanto capital, rese\u00f1ados por Marx en la llamada \u201cacumulaci\u00f3n originaria\u201d.7 De all\u00ed en adelante ser\u00e1 primordialmente la din\u00e1mica econ\u00f3mica y pol\u00edtica gestada a partir de ese proceso la que permitir\u00e1 que dichos medios se enfrenten a los trabajadores como algo ajeno y que los somete. Para los productores despojados, s\u00f3lo les ser\u00e1 posible acceder a los medios de subsistencia bajo formas mediadas por la venta de sus capacidades f\u00edsica y espirituales que le permiten trabajar. El trabajo se conforma as\u00ed como un proceso que pondr\u00e1 frente a frente, y de manera recurrente, al capitalista y a los trabajadores: uno, como poseedor de los medios de producci\u00f3n y de subsistencia; otros, como poseedores de su fuerza de trabajo.<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 4\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>Esta es la premisa b\u00e1sica que organiza el trabajo en el mundo regido por el capital. La constituci\u00f3n de la fuerza de trabajo en mercanc\u00eda encierra, como en toda mercanc\u00eda, una unidad contradictoria. Quien la vende la enajena por un valor de cambio, como forma de acceder a los medios de subsistencia. Quien la compra la adquiere para \u201cdisfrutar\u201d su valor de uso, esto es, del trabajo mismo. En esa situaci\u00f3n se dibujan las fronteras que enmarcan el territorio que aqu\u00ed nos importa destacar.<\/p>\n<p>Toda venta de una mercanc\u00eda supone para el vendedor desprenderse de la misma, al consumarse el proceso, y su entrega al comprador, para que \u00e9ste disponga de la misma como mejor le convenga. Pero en la venta y compra de la fuerza de trabajo se hace presente un hecho paradojal: las capacidades f\u00edsicas y creativas que permiten trabajar no son ajenas a la corporeidad viva del trabajador.8 Esto implica que no es posible separar materialmente la fuerza de trabajo de la existencia misma de su propietario. No hay una distinci\u00f3n ontol\u00f3gica entre una y otra. Por tanto, al hacer entrega de la mercanc\u00eda vendida, la fuerza de trabajo, su propietario no s\u00f3lo termina entregando a aqu\u00e9lla, sino el plus de su propia base material en tanto ser viviente. No hay desprendimiento posible entre su cuerpo vivo y su capacidad de trabajo y entre su existencia como ser vivo y dicha capacidad.9<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 5\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>Lo que se pone en juego en esta transacci\u00f3n, por tanto, no es algo ajeno a la vida misma del trabajador. En esta particular relaci\u00f3n mercantil no s\u00f3lo est\u00e1 presente el intercambio de valores y de productos \u00fatiles: es la propia existencia de uno de los contratantes la que se pone en entredicho. La \u201clibertad\u201d del trabajador de disponer de su fuerza vital y ponerla a la venta en el mercado, lleva consigo, de manera simult\u00e1nea, pero oculta, el poner a disposici\u00f3n de otro, el capital, su propia existencia. \u00c9sta parece un elemento excluido del proceso de intercambio. Sin embargo, es el elemento verdaderamente incluido. Sin vida y cuerpo no hay fuerza de trabajo.<\/p>\n<p>La recuperaci\u00f3n del trabajador de la integridad sobre su ser, al reapoderarse de su capacidad de trabajo al final de la jornada, s\u00f3lo sirve para velar que es su existencia toda la que queda en entredicho. Porque ese reapoderamiento s\u00f3lo constituye un peque\u00f1o par\u00e9ntesis dentro de un proceso que obliga al productor a tener que volver a presentarse durante toda su vida \u00fatil al mercado como vendedor de su fuerza vital.10 El dinero que percibe por su mercanc\u00eda, bajo la forma del salario, fluct\u00faa en torno al valor de los bienes que necesita para reponer sus fuerzas f\u00edsicas y espirituales, no para acumular y romper con su condici\u00f3n de hombre despojado de medios de producci\u00f3n y de subsistencia.11 A ello se reduce su condici\u00f3n de hombre libre en este terreno. Desde esta perspectiva, el peque\u00f1o par\u00e9ntesis de reapropiaci\u00f3n del trabajador de su existencia deja de ser tal, para convertirse en un tiempo de reposici\u00f3n que reclama el propio capital.<\/p>\n<p>Es en estas coordenadas donde se encuentran los puntos nodales del poder del capital sobre la vida y la base de una teor\u00eda del biopoder en el capitalismo. Ellos constituyen, sin embargo, los puntos ciegos de las reflexiones de Foucault y de Agamben, proyectando una sombra que cubre sus discursos, m\u00e1s all\u00e1 de las virtudes y nuevos horizontes que sus an\u00e1lisis han abierto sobre el tema.<\/p>\n<p>Si en t\u00e9rminos de la teor\u00eda de la explotaci\u00f3n desarrollada por Marx, la fuerza de trabajo se nos presenta como una mercanc\u00eda de excepci\u00f3n, capaz de crear m\u00e1s valor que el que ella vale, lo que como exclusi\u00f3n la convierte en lo sustancialmente incluido en el \u201cinmenso arsenal de mercanc\u00edas\u201d establecido por el capital, desde la teor\u00eda del biocapital el v\u00ednculo capital-corporeidad viva del trabajador destaca los cimientos de un orden social que reposa, como exclusi\u00f3n,12 en el poder del capital sobre la vida, siendo \u00e9sta lo verdaderamente incluido. Si aquella teor\u00eda nos lleva al examen del antagonismo- complemento capital-trabajo, \u00e9sta nos orienta hacia el antagonismo-complemento capital-vida. En t\u00e9rminos del an\u00e1lisis vale diferenciarlas, pero, a su vez, volver a integrarlas, como requisito para la cabal comprensi\u00f3n del proceso. Desde aqu\u00ed ya podemos vislumbrar la necesaria asunci\u00f3n del capital como unidad econ\u00f3mica y pol\u00edtica. Toda separaci\u00f3n forma parte de los velos que ocultan aquella condici\u00f3n.<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 6\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p><strong>LA VIDA COMO SIMPLE TRABAJO EXCEDENTE<\/strong><\/p>\n<p>El antagonismo-complemento que pone de manifiesto que es la vida misma del propietario de la mercanc\u00eda fuerza de trabajo la que se encuentra expuesta, asume nuevas dimensiones cuando consideramos la l\u00f3gica que rige el uso de esta mercanc\u00eda, esto es, el trabajo mismo. Para ello debemos abandonar la esfera de la circulaci\u00f3n para adentrarnos en la de la producci\u00f3n. Y ya en ese movimiento \u201cparece como si cambiase algo la fisonom\u00eda de los personajes de nuestro drama. El antiguo poseedor de dinero abre la marcha convertido en capitalista, y tras \u00e9l viene el poseedor de la fuerza de trabajo, transformado en obrero suyo [&#8230;]\u201d. El primero \u201cpisando recio\u201d, el segundo \u201creceloso, de mala gana, como quien va a vender su propia pelleja [&#8230;]\u201d.13<\/p>\n<p>Esta viva imagen puede parecer exagerada. Sin embargo s\u00f3lo es una p\u00e1lida expresi\u00f3n de la esencia del trabajo en el capitalismo, donde la l\u00f3gica de la valorizaci\u00f3n incesante del capital busca producir y apropiarse del mayor tiempo de trabajo excedente.14 La existencia del trabajador, en tanto encarnaci\u00f3n del potencial generador de nuevo valor se ve as\u00ed sometida a un mando desp\u00f3tico,15 el del capital, a cuya naturaleza le es inherente un hambre insaciable de tiempo de trabajo que rebase el tiempo de trabajo necesario.<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 7\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>Bajo esta din\u00e1mica, todas las formas de organizaci\u00f3n del trabajo operan para que el trabajador termine siendo simple encarnaci\u00f3n de tiempo de trabajo. El tiempo de descanso, que se proyecta como reapropiaci\u00f3n de su existencia, aparece para el capital como tiempo improductivo. Sin embargo, termina siendo en realidad tiempo del capital, ya que en \u00e9l el trabajador reproduce las condiciones para que el capital pueda volver a extraer sus fuerzas f\u00edsicas y espirituales. Por ello, en definitiva, \u201c[&#8230;] el obrero no es, desde que nace hasta que muere, m\u00e1s que fuerza de trabajo\u201d, se\u00f1ala Marx, y \u201ctodo su tiempo disponible es, por obra de la naturaleza y por obra del derecho, tiempo de trabajo y pertenece, como es l\u00f3gico, al capital para su incrementaci\u00f3n\u201d.16<\/p>\n<p>De condici\u00f3n de vida, en la organizaci\u00f3n capitalista el trabajo reposa en una tendencia contraria, tanto por la particular relaci\u00f3n entre fuerza de trabajo y corporeidad viva del trabajador, as\u00ed como por el elemento que motoriza el trabajo en esta organizaci\u00f3n societal, una insaciable hambre de trabajo excedente. Es el trabajo-vida expuesta el particular-universal, lo verdaderamente excluido-incluido en el orden capitalista, y que aparece, sin embargo, como pura excepci\u00f3n, frente a una realidad que se proyecta de manera inversa, en tanto trabajo-vida.<\/p>\n<p><strong>LA LIBERTAD DEL TRABAJADOR COMO FICCI\u00d3N DE UNA VIDA QUE NO LE PERTENECE<\/strong><\/p>\n<p>Una de las condiciones que reclama el proceso de venta de la fuerza de trabajo es que \u00e9sta sea ofrecida en el mercado \u201cpor su propio poseedor\u201d, lo que implica que \u201csea libre propietario de su capacidad de trabajo, de su persona\u201d. Es as\u00ed como el trabajador se pone enfrente de otro propietario, el del dinero-capital. Tenemos entonces un intercambio entre \u201cpersonas jur\u00eddicamente iguales\u201d. A ello se agrega que la venta de su fuerza vital se realice por tiempos delimitados, ya que \u201csi la vende en bloque y para siempre, lo que hace es venderse a s\u00ed mismo, convertirse de libre en esclavo, de poseedor de una mercanc\u00eda en mercanc\u00eda\u201d.17<\/p>\n<p>En definitiva, para que el dinero se convierta en capital, \u201cel poseedor del dinero tiene [&#8230;] que encontrarse en el mercado [&#8230;] con el obrero libre\u201d, entendido en una doble acepci\u00f3n: que pueda disponer libremente de su fuerza de trabajo como de su propia mercanc\u00eda\u201d, y que no disponga de otras mercanc\u00edas donde \u201csu trabajo se materialice\u201d.18<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 8\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>Pero \u201cla \u00f3rbita de la circulaci\u00f3n\u201d, que es donde se realiza la compra-venta de la fuerza de trabajo, opera como fetiche del proceso de reproducci\u00f3n en su conjunto. Por ello es que puede presentarse como \u201cel verdadero para\u00edso de los derechos de los hombres\u201d. En su interior \u201cs\u00f3lo reinan la libertad, la igualdad, la propiedad\u201d.19 En la realidad la figura del trabajador \u201clibre\u201d debe ser delimitada, para romper con las ilusiones que ella genera.<\/p>\n<p>En tanto \u201clibre\u201d por ser due\u00f1o de su mercanc\u00eda, esa ilusi\u00f3n se sostiene por la posibilidad del \u201ccambio constante de patr\u00f3n y la fictio juris del contrato de trabajo, (los que) mantienen en pie la apariencia de su libre personalidad\u201d.20 Pero, \u201cen realidad, el obrero pertenece al capital antes de venderse al capitalista. Su vasallaje econ\u00f3mico se realiza al mismo tiempo que se disfraza mediante la renovaci\u00f3n peri\u00f3dica de su venta gracias al cambio de sus patrones individuales [&#8230;]\u201d.21<\/p>\n<p>Ello se explica porque su otra condici\u00f3n de libertad, la no posesi\u00f3n de medios de producci\u00f3n y de medios de subsistencia, su despojo total, lo convierten en un no- libre,22 y esta condici\u00f3n hace que \u201cse vea obligado\u201d a vender \u201csu propia fuerza de trabajo\u201d.23 Es la \u201cesclavitud encubierta\u201d24 lo verdaderamente incluido en la existencia del obrero libre. La recuperaci\u00f3n de la posesi\u00f3n de su mercanc\u00eda fuerza de trabajo, una vez finalizada la jornada de trabajo, no hace m\u00e1s que ocultar e invertir la situaci\u00f3n de una vida que no le pertenece, \u201cpuesto que (en ese tiempo s\u00f3lo) reproduce la fuerza productora de riqueza para otros\u201d.25 Por ello, m\u00e1s all\u00e1 de la fictio juris, \u201cdesde el punto de vista social, la clase obrera, a\u00fan fuera del proceso directo de trabajo es atributo del capital, ni m\u00e1s ni menos que los instrumentos inanimados\u201d.26<\/p>\n<p>La \u201cesclavitud\u201d del trabajador moderno no significa desconocer sus especificidades. El esclavo de la organizaci\u00f3n esclavista pertenece jur\u00eddicamente al esclavista y, por tanto, es tan suyo como un arado o como un animal de carga. El moderno esclavo jur\u00eddicamente no pertenece al capitalista. Es un hombre libre. Pero su separaci\u00f3n de los medios de vida y de producci\u00f3n en un r\u00e9gimen que perpet\u00faa dicha separaci\u00f3n, lo obliga \u2013bajo una forma de violencia donde se juega su sobrevivencia\u2013 a tener que someterse diariamente al mando desp\u00f3tico del capital. \u201cEl esclavo romano se hallaba sujeto por cadenas a la voluntad de su se\u00f1or\u201d, en tanto \u201cel obrero asalariado se halla sometido a la f\u00e9rula de su propietario por medio de hilos invisibles\u201d.27<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 9\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>Frente a derechos iguales en la libertad del capital de comprar fuerza de trabajo y la libertad del trabajador de venderla (todos hombres \u201clibres\u201d en t\u00e9rminos jur\u00eddicos), termina imponi\u00e9ndose la fuerza. Es en ese cuadro que el capital crea los cuerpos d\u00f3ciles que su reproducci\u00f3n requiere. Esto reclama un largo proceso de violencia manifiesta del capital sobre los trabajadores y sus cuerpos, en aras de \u201cvencer todas (sus) resistencias\u201d y disciplinarse a la nueva condici\u00f3n de trabajadores \u201clibres\u201d.28 Alcanzada esa meta, \u201cse va formando una clase obrera que, a fuerza de educaci\u00f3n, de tradici\u00f3n, de costumbre, se somete a las exigencias de este r\u00e9gimen de producci\u00f3n como a las m\u00e1s l\u00f3gicas leyes naturales\u201d, proceso que \u201csella el poder de mando del capitalista sobre el obrero\u201d.29<\/p>\n<p>La apropiaci\u00f3n de la vida constituye un aspecto que pone de manifiesto la dimensi\u00f3n pol\u00edtica del capital. Sin embargo, esa dimensi\u00f3n encuentra fundamentos en un aspecto mucho m\u00e1s primario, referido a lo que se vincula. Lo particular del capital es que a ese aspecto primario vinculante, a\u00f1ade su capacidad de apropiarse de la vida en un cuadro donde los trabajadores son jur\u00eddicamente libres. Adentr\u00e9monos en estos asuntos y en los desdoblamientos y manifestaciones que presenta en el capitalismo.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"page\" title=\"Page 10\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p><strong>EL CAPITAL COMO UNIDAD ECON\u00d3MICO-POL\u00cdTICA<\/strong><\/p>\n<p>El capital es una unidad que se manifiesta bajo formas desarticuladas y ocultas. Es una condici\u00f3n de su despliegue la fetichizaci\u00f3n de su naturaleza; que las \u201cforma(s) exterior(es) de manifestarse, [&#8230;] ocult(en) y ha(gan) invisible la realidad invirti\u00e9ndola\u201d,30 a fin de que la explotaci\u00f3n, la dominaci\u00f3n y el mando desp\u00f3tico sobre la vida desaparezcan del horizonte en la simple vivencia y percepci\u00f3n. Por ello, es tarea central de la cr\u00edtica, rearticular la unidad de lo disperso para desentra\u00f1ar lo que permanece velado.<\/p>\n<p>Toda relaci\u00f3n de explotaci\u00f3n es primariamente una relaci\u00f3n pol\u00edtica.31 Sin mando y dominio la explotaci\u00f3n como fen\u00f3meno social reproducido de manera permanente no ser\u00eda posible.32 Esto es lo que se destaca cuando se afirma que el capital es fundamentalmente una relaci\u00f3n social: es mando, dominio y poder desp\u00f3tico (que se ejerce sobre hombres \u201clibres\u201d, y que incluye la vida de los trabajadores), y es un v\u00ednculo de explotaci\u00f3n. Es la condici\u00f3n de relaci\u00f3n social entonces lo que hace a la esencia pol\u00edtica-econ\u00f3mica del capital, lo que solda y condensa lo pol\u00edtico y lo econ\u00f3mico como una unidad que integra la apropiaci\u00f3n de la vida.<\/p>\n<p>Esa unidad, en su despliegue, el capital la fractura, proyectando y construyendo lo econ\u00f3mico y lo pol\u00edtico como mundos ajenos, separados y aut\u00f3nomos. Este paso permite \u201cla necesaria presencia como no-econ\u00f3mico de lo pol\u00edtico para que lo econ\u00f3mico se pueda presentar como lo no-pol\u00edtico\u201d.33 Este es un primer recurso de la fetichizaci\u00f3n, que permite dislocar dominio y explotaci\u00f3n.<\/p>\n<p>A ello se agrega un segundo recurso donde, una vez establecido lo econ\u00f3mico y lo pol\u00edtico como esferas independientes, trastoca, a su vez, la naturaleza de cada esfera, propiciando una nueva despolitizaci\u00f3n, tanto de la econom\u00eda como de la pol\u00edtica, por la v\u00eda de desarticular y encubrir el aspecto social de las relaciones que las caracterizan, esto es, las relaciones de explotaci\u00f3n, por un lado, y las de dominio, por el otro. El mercado y el contrato social se conforman as\u00ed en las formas fundamentales que reclama el capital para terminar de velar el aspecto relacional, sustentando en ambos al individuo como el soberano. En el primero, la econom\u00eda se proyecta como el resultado de decisiones individuales (y las desigualdades sociales como el resultado de diferencias en materia de esfuerzo, talento, preparaci\u00f3n y aprovechamiento de oportunidades). El segundo se concibe como el resultado del pacto entre individuos, de la cesi\u00f3n de soberan\u00edas entre iguales, lo que cristaliza en el Estado de todos.34<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 11\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>Hablar de la relaci\u00f3n social como el fundamento pol\u00edtico del capital implica poner a la luz el aspecto donde el capital es de manera simult\u00e1nea relaci\u00f3n de dominio y de explotaci\u00f3n.<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 11\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>Destacar la unidad pol\u00edtica y econ\u00f3mica del capital no significa desconocer la necesidad, con fines anal\u00edticos, de asumir la originalidad de la esfera econ\u00f3mica y la originalidad de la esfera pol\u00edtica. Es lo que considera Marx cuando en sus obras maduras se dedica a desbrozar la naturaleza de la econom\u00eda que despliega el capital. Pero este an\u00e1lisis se realiza por la v\u00eda de una \u201ccr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica\u201d, sin romper los v\u00ednculos de aqu\u00e9lla con su esencia pol\u00edtica. Por el contrario, all\u00ed se trata de poner de manifiesto esa esencia pol\u00edtica desde el campo econ\u00f3mico. La clave es que sea desde la econom\u00eda, sea desde la pol\u00edtica, no se establezcan rupturas entre la unidad pol\u00edtica y econ\u00f3mica del capital, y no se desarticule la relaci\u00f3n social que hacen a su esencia. As\u00ed podremos reconstituir lo que la fetichizaci\u00f3n disloca y fractura.<\/p>\n<p>Lo anterior permite una primera aproximaci\u00f3n al horizonte de visibilidad, as\u00ed como a los l\u00edmites que plantean la reflexi\u00f3n de Foucault y Agamben en torno al bio- poder. No es un problema menor que ambos dejen de lado el nudo m\u00e1s significativo de la moderna sociedad capitalista, la relaci\u00f3n capital-trabajo, como base de una teor\u00eda del biopoder. Como hemos intentado mostrar, es all\u00ed donde reposa el punto nodal para la comprensi\u00f3n del ejercicio del poder sobre la vida en este ordenamiento societal. Ambos autores asumen una perspectiva que despolitiza el an\u00e1lisis, a pesar de su aparente radicalidad, ya que diluyen los referentes sociales vinculados en las nociones de poder y de biopoder. \u00bfPoder y mando de qui\u00e9nes?, \u00bfsobre la vida y la existencia de qui\u00e9nes?, \u00bfpoder para alcanzar qu\u00e9? En uno y otro, estos interrogantes quedan sumidos en los l\u00edmites de la pol\u00edtica despolitizada a la que hemos hecho alusi\u00f3n, por lo que terminan atrapados en el vaciamiento de las relaciones sociales (de explotaci\u00f3n y de dominio, que terminan cristalizando en clases sociales) que realiza la fetichizaci\u00f3n del capital. Foucault habla del poder como relaci\u00f3n, pero al diluir las clases sociales y sus intereses en la infinidad de puntos donde el poder se ejerce, las relaciones entre aquellas pierden el sentido social propio del capital y no tienen mayor significaci\u00f3n que las relaciones de poder entre paciente-psiquiatra, penitente-confesor o profesor-alumno, en la microf\u00edsica de un poder atomizado, descentrado y desjerarquizado.35 En Agamben, hablar del poder soberano sin definir su sentido y encarnaciones sociales, es quedarse a nivel de una entelequia que flota en el devenir de los tiempos.<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 12\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p><strong>DIVERSAS MODALIDADES DE EJERCICIO DEL BIOCAPITAL<\/strong><\/p>\n<p>Hemos visto que el poder del capital sobre la vida reposa en el hecho de que la fuerza de trabajo que \u201ccompra\u201d y se apropia forma parte indisoluble de la corporeidad viva del trabajador y se encuentra inscrita en su propia existencia como simple ser viviente. Y que la apropiaci\u00f3n de la existencia misma, encubierta como libertad del obrero, es sometimiento al poder desp\u00f3tico del capital que busca, por su propia naturaleza, apropiarse de toda la vida del trabajador, a fin de incrementarse de manera incesante. En definitiva, \u201cel capitalista lo que m\u00e1s anhela es que el obrero disipe, lo m\u00e1s posible y sin interrupci\u00f3n, sus dosis de fuerza vital\u201d.36 Aqu\u00ed reposa la esencia de la apropiaci\u00f3n y exposici\u00f3n de la vida en el capitalismo. Veamos algunas de las modalidades como el capital lleva adelante este proceso.<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 13\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p><strong>VIDA INFRAHUMANA<\/strong><\/p>\n<p>Si en su tarea de desarrollar una teor\u00eda de la explotaci\u00f3n en el capitalismo para Marx era fundamental asumir como supuesto que \u201clas mercanc\u00edas [&#8230;] se compran y venden siempre por todo su valor\u201d, incluyendo a la \u201cfuerza de trabajo\u201d,37 esto es, \u201ctomar como punto de partida el cambio de equivalentes\u201d,38 ello no significa que desconociera el peso hist\u00f3rico de la tendencia del capital a \u201chacer descender el salario del obrero por debajo del valor de la fuerza de trabajo\u201d,39 o que desconociera que a la hora de \u201cdisfrutar\u201d el valor de uso de la fuerza de trabajo, el capital termine desfalcando y agotando de manera prematura a los trabajadores. En definitiva, haciendo del trabajo condici\u00f3n de muerte.<\/p>\n<p>Es necesario ver ahora desde un nivel de abstracci\u00f3n menos general \u2013que tiene como trasfondo la violaci\u00f3n del valor de la fuerza de trabajo, proceso que Ruy Mauro Marini calific\u00f3 de superexplotaci\u00f3n y que ubic\u00f3 como el elemento definitorio del capitalismo dependiente\u201340 qu\u00e9 ocurre cuando la voracidad de tiempo de trabajo excedente del capital rompe las fronteras civilizatorias con que se reviste, para regresar de manera recurrente (s\u00f3lo frenado por c\u00e1lculos de realizaci\u00f3n y de las luchas sociales) a sus olvidados or\u00edgenes hist\u00f3ricos, all\u00ed cuando el capital irrumpi\u00f3 en la vida humana \u201cchorreando sangre y lodo por todos los poros, desde los pies a la cabeza\u201d. Aquello que parec\u00eda una vieja historia de violencia y despotismo ya superada, es en realidad una historia siempre presente, excluida y encubierta en muchos momentos y espacios, pero que constituye lo verdaderamente incluido en su accionar, y con particular intensidad en el capitalismo dependiente.<\/p>\n<p>El valor diario de la fuera de trabajo tiene como referente una determinada noci\u00f3n de a\u00f1os de vida \u00fatil del trabajador y de a\u00f1os de vida sin m\u00e1s. Es este valor total el que define entonces el valor diario:41 Qu\u00e9 bienes, en t\u00e9rminos de alimentos, vestuario, vivienda, salud, educaci\u00f3n, descanso y otros deben considerarse a efectos de que un trabajador pueda vender su fuerza de trabajo y vivir a su vez en condiciones normales una determinada cantidad de a\u00f1os, y producir tambi\u00e9n los brazos que lo reemplazar\u00e1n. Por ello, el valor de aquella mercanc\u00eda incluye tambi\u00e9n el valor de reproducci\u00f3n de una familia. El elemento hist\u00f3rico moral le da a la mercanc\u00eda fuerza de trabajo una impronta particular, en tanto no se trata de reproducir animales sin m\u00e1s, sino seres humanos, acostumbrados a formas particulares de alimentaci\u00f3n, y que van formando parte de una sociedad donde aparecen nuevos bienes, que al abaratarse, pasan a formar parte de los bienes salarios.<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 14\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>En el acto mismo de la compra-venta de la fuerza de trabajo, que hemos visto que implica la apropiaci\u00f3n de la corporeidad viva del trabajador, se gesta un mecanismo en donde junto a la apropiaci\u00f3n de trabajo excedente se imbrica una otra violencia con implicaciones sobre las condiciones de existencia de los trabajadores. Porque cuando tenemos una reducci\u00f3n forzada del salario por debajo del valor de los bienes indispensables para reponer la vida del trabajador, el capital logra que \u201cel fondo necesario de consumo del obrero\u201d se transfiera a su \u00f3rbita y se convierta en parte de su \u201cfondo de acumulaci\u00f3n\u201d.42<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 14\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>El capital cuenta con m\u00faltiples recursos para imponer salarios por debajo del valor, donde la creaci\u00f3n de una superpoblaci\u00f3n relativa es uno de ellos. Apoyado en las leyes del mercado y de la libre concurrencia, sobre<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>las cuales opera su capacidad de generar poblaci\u00f3n excedente, el capital adquiere la fuerza de trabajo en condiciones que ponen de manifiesto a su poseedor y a su familia que no podr\u00e1n reproducir de manera normal su propia existencia como seres humanos. En este cuadro s\u00f3lo les espera una vida infrahumana. Y todo ello ocurre reci\u00e9n en la circulaci\u00f3n, en el contrato inicial, cuando el trabajador como libre poseedor no pasa a\u00fan al taller, como propiedad \u201cjur\u00eddica\u201d del capitalista.<\/p>\n<p>Este gesto \u201cantagonista y homicida\u201d del capital, esta desnudez de su poder desp\u00f3tico, constituye el modo en que se relacionan millones de trabajadores en nuestros d\u00edas con el proyecto civilizatorio del capital. M\u00e1s all\u00e1 de lo que diga el derecho a la vida y los derechos del hombre en el campo jur\u00eddico, lo cierto es que estos quedan como letra muerta en el capitalismo realmente existente, all\u00ed donde la excepci\u00f3n termina convir- ti\u00e9ndose en norma.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"page\" title=\"Page 15\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p><strong>VIDA DESFALCADA<\/strong><\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 es una jornada de trabajo? En esta pregunta se encierra mucho m\u00e1s que un asunto de dimensiones jur\u00eddicas y de tiempo. Expresa una frontera donde lo que se pone en juego es la mayor o menor rapidez como el capital consumir\u00e1 la vida del trabajador,43 es decir, establecer\u00e1 un ejercicio particular del biopoder o del biocapital. \u201cEn vez de ser la conservaci\u00f3n normal de la fuerza de trabajo la que trace el l\u00edmite a la jornada, ocurre lo contrario: es el m\u00e1ximo estrujamiento diario posible de aquella el que determina, por muy violento y penoso que resulte, el tiempo de descanso del obrero\u201d.44<\/p>\n<p>No es la protecci\u00f3n de la vida el punto de referencia. Es el incremento del capital el que pulsiona, exponiendo la existencia del trabajador. Por ello el capital \u201cno tiene inconveniente en abreviar la vida de la fuerza de trabajo, al modo que el agricultor codicioso hace dar a la tierra un rendimiento intensivo desfalcando su fertilidad\u201d.45<\/p>\n<p>A pesar de que se aumente el salario por las horas extraordinarias de trabajo, hay un punto donde dicho incremento no permite la recuperaci\u00f3n del trabajador. La simple prolongaci\u00f3n de la jornada por largos tiempos de vida del obrero, a\u00fan con mejores salarios, \u201cno conduce solamente al empobrecimiento de la fuerza humana de trabajo [&#8230;] Produce, adem\u00e1s, la extenuaci\u00f3n y la muerte prematura de la misma fuerza de trabajo\u201d, y tiende a \u201cacortar la duraci\u00f3n de (la) vida\u201d del trabajador.46<\/p>\n<p>El establecimiento de topes a este af\u00e1n desenfrenado de extender el tiempo de trabajo es resultado de \u201cuna larga y dif\u00edcil guerra civil, m\u00e1s o menos encubierta, entre la clase capitalista y la clase obrera\u201d.47 Como en toda guerra, la fuerza define las victorias y las derrotas. Sin embargo, no debe perderse de vista que las victorias de la clase obrera universal en la materia se desarrollan en el terreno de reducir el tiempo de trabajo excedente, lo que no es poco, pero a\u00fan insuficiente para que el trabajo retome su condici\u00f3n de vida.<\/p>\n<p>Con la intensificaci\u00f3n del trabajo el capital busca reducir las horas muertas y la porosidad presente en el tiempo de trabajo, a fin de elevar el trabajo excedente, todo lo cual termina expres\u00e1ndose en una mayor cantidad de valores de uso al final de la jornada. Esta forma de elevar la producci\u00f3n, que se sustenta en un mayor desgaste de la fuerza de trabajo, es distinto a un incremento apoyado en la elevaci\u00f3n de la capacidad productiva, v\u00eda nuevas m\u00e1quinas o nuevas formas de organizaci\u00f3n del trabajo. Intensidad y productividad son fen\u00f3menos ligados, pero diferenciados. La \u00faltima es la base de un nuevo orden societal, donde se multiplican la masa de bienes disponibles sobre la base de mantener e incluso reducir el esfuerzo y el desgaste f\u00edsico y espiritual individual, lo que permite ampliar el tiempo libre.<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 16\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>Pero el capital revierte esto en lo contrario y a mayor productividad, v\u00eda adelantos tecnol\u00f3gicos, abre las puertas para imponer \u201cun desgaste mayor de trabajo durante el mismo tiempo\u201d y propicia \u201cuna tensi\u00f3n redoblada de la fuerza de trabajo, tupiendo m\u00e1s densamente los poros del tiempo de trabajo\u201d.48 Si la prolongaci\u00f3n de la jornada consume la vida del trabajador considerando el tiempo en su magnitud extensa, con la intensificaci\u00f3n aquello se alcanza por la medida del tiempo en tanto su \u201cgrado de condensaci\u00f3n\u201d.49<\/p>\n<p>Con la prolongaci\u00f3n de la jornada, as\u00ed como con la intensificaci\u00f3n del trabajo, el capital logra apropiarse en la actualidad de a\u00f1os futuros de trabajo y de consumir ahora a\u00f1os futuros de vida del trabajador. A pesar de que exista un pago mayor por las horas extras o por la mayor producci\u00f3n, el valor total de la fuerza de trabajo se ve violada. Su vida es as\u00ed desfalcada y puesta en entredicho.<\/p>\n<p><strong>TORMENTOS DE TRABAJO Y TORMENTOS DE MISERIA<\/strong><\/p>\n<p>Al capital no le es suficiente la fuerza vital de un n\u00famero de cuerpos vivos determinada por la l\u00f3gica de su simple reproducci\u00f3n \u201cnatural\u201d. La valorizaci\u00f3n reclama brazos a su disposici\u00f3n para potenciales expansiones, para reemplazar a los prematuramente agotados y para que los obreros activos rindan m\u00e1s trabajo excedente. Todo ello es posible tras la conformaci\u00f3n de una poblaci\u00f3n relativa excedente, propiciada por la elevaci\u00f3n de la composici\u00f3n org\u00e1nica del capital. La supeditaci\u00f3n formal de los trabajadores al capital termina de cerrar su c\u00edrculo, convirti\u00e9ndose en supeditaci\u00f3n real.<\/p>\n<p>En locuci\u00f3n biopol\u00edtica, el proceso anterior termina de \u201cponer remate al despotismo del capital\u201d,50 ya que tanto los trabajadores activos como los semiactivos e inactivos quedan supeditados a su mando y sus vidas quedan instaladas en \u201cla necesidad del sacrificio como conditio sine qua non de la socialidad\u201d.51 Todos los trabajadores se constituyen en atributos del capital, diferenci\u00e1ndose simplemente en la forma en c\u00f3mo \u00e9ste los consumir\u00e1 y agotar\u00e1. A unos, por los tormentos del trabajo, a otros, por los tormentos de la miseria.52 A todos, por convertir sus vidas en vida desnuda, aquella a la que el capital puede dar muerte de manera impune.<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 17\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>Si en el trabajador activo (semiactivo o inactivo por temporadas) el capital termina atrapando la corporeidad viva en tanto se posesiona efectivamente de la fuerza de trabajo all\u00ed contenida, en el pauperismo,53 la violencia y el despotismo sobre la vida se realiza como una doble exclusi\u00f3n: ni el cuerpo vivo ni la fuerza vital de trabajo parecieran encontrarse bajo el reino del biocapital y su poder desp\u00f3tico. Es m\u00e1s, llegado a un cierto punto, el pauperismo se constituye en un lastre para aquel, lo que acent\u00faa su apariencia de ajeneidad con la valorizaci\u00f3n, a pesar de sus inseparables v\u00ednculos e inclusi\u00f3n.54 La contradicci\u00f3n entre valor y valor de uso, alcanza aqu\u00ed forma en la corporeidad de la clase obrera como un todo: la valorizaci\u00f3n del capital s\u00f3lo es posible a condici\u00f3n de la negaci\u00f3n, como valor de uso, de la fuerza de trabajo de uno de sus segmentos.<\/p>\n<p>La l\u00f3gica que rige la relaci\u00f3n capital-trabajo-vida pone de manifiesto que no son ni el derecho a la vida, ni el trabajo como condici\u00f3n de vida los elementos que subyacen en aquella l\u00f3gica y en su despliegue en el capitalismo. Por el contrario, es la tendencia a agotar la vida de los trabajadores lo verdaderamente incluido en esta organizaci\u00f3n societal. Con este horizonte regresemos a las propuestas de Foucault y Agamben en torno las particularidades del biopoder.<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 18\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p><strong>LOS L\u00cdMITES DEL \u201cHACER VIVIR\u201d Y EL MODERNO HOMO SACER<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u201cHACER VIVIR, DEJAR MORIR\u201d<\/strong><\/p>\n<p>En la modernidad \u201cya no se trata de hacer jugar la muerte en el campo de la soberan\u00eda, sino (m\u00e1s bien) de distribuir lo viviente en un dominio de valor y de utilidad\u201d,55 se\u00f1ala Foucault. Esto no implica olvidar que \u201cla vieja potencia de la muerte, en la cual se simboliza el poder soberano, se halla ahora cuidadosamente recubierta por la administraci\u00f3n de los cuerpos y la gesti\u00f3n calculadora de la vida\u201d.56<\/p>\n<p>Foucault no desconoce que el poder soberano de dar muerte sigue en pie en la modernidad capitalista. Pero es la vida ahora la que el poder busca gestionar. Por ello insiste en que \u201cel dominio que pueda ejercer sobre (los seres vivos) deber\u00e1 colocarse (ahora) en el nivel de la vida misma\u201d. M\u00e1s a\u00fan, \u201chaber tomado a su cargo a la vida, m\u00e1s que la amenaza de asesinato, dio al poder su acceso al cuerpo\u201d.57<\/p>\n<p>En definitiva, el poder soberano moderno reposa en producir y gestionar la vida. El giro no es menor: \u201cuna de las transformaciones [&#8230;] masivas del derecho pol\u00edtico del siglo XIX consisti\u00f3 [&#8230;] en completar ese viejo derecho de soberan\u00eda \u2013hacer morir o dejar vivir\u2013 con un nuevo derecho, que no borrar\u00eda el primero pero lo penetrar\u00eda, lo atravesar\u00eda, lo modificar\u00eda y ser\u00eda un derecho, o mejor, un poder exactamente inverso: poder de hacer vivir y dejar morir\u201d.58<\/p>\n<p>El apotegma \u201chacer vivir, dejar morir\u201d del actual poder soberano, como contraposici\u00f3n al derecho soberano anterior de \u201chacer morir, dejar vivir\u201d, presenta diversos problemas que tienden a obscurecer m\u00e1s que aclarar la relaci\u00f3n capital-vida en la moderna sociedad capitalista. \u00bfCu\u00e1l es el significado de este \u201chacer vivir\u201d?: \u00bfa qu\u00e9 vida se hace referencia?, \u00bfa una vida en condiciones humanas, digna de ser vivida, o a una en condiciones inhumanas?, \u00bfa una vida de hombres libres o a una sometida \u201cpor hilos invisibles\u201d a nuevas condiciones de esclavitud?<\/p>\n<p>Pero el problema m\u00e1s serio es que aquella sentencia deja a obscuras el aspecto clave: si el capital establece gestos de poder referidos a cuidar la vida, a reproducirla, estos gestos se establecen en un campo contradictorio con la din\u00e1mica que deviene de su propia naturaleza, que propicia no s\u00f3lo apoderarse de la vida, sino dejarla expuesta a la condici\u00f3n de una vida reclamada para ser arrebatada. Es por ello que \u201cel hombre moderno es un animal en cuya pol\u00edtica est\u00e1 puesta en entredicho su vida de ser viviente\u201d.59 Es Foucault el que se\u00f1ala lo anterior. Y esta formulaci\u00f3n, de enorme significaci\u00f3n a la luz del an\u00e1lisis que realiza Marx, seg\u00fan hemos visto, termina por no encontrar un espacio de resoluci\u00f3n en el discurso del pensador franc\u00e9s, desarmado para enfrentar el antagonismo, en el capitalismo, entre el \u201chacer vivir\u201d y el que la vida, sin embargo, est\u00e9 en entredicho.60<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 19\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p><strong>LA VIDA EXPUESTA<\/strong><\/p>\n<p>Es en la reflexi\u00f3n propuesta por Agamben donde la condici\u00f3n de vida expuesta, de vida en entredicho, alcanza mejores condiciones de explicaci\u00f3n, aunque pronto emergen, a su vez, los l\u00edmites impuestos por su construcci\u00f3n te\u00f3rica. El homo sacer, una figura del derecho romano arcaico, constituye para Agamben el ejemplo que resume la situaci\u00f3n paradojal del poder soberano occidental y su relaci\u00f3n con la vida: un hombre sagrado, que no puede ser objeto de sacrificio, por estar fuera del derecho divino, al cual, sin embargo, cualquiera puede dar muerte impunemente, sin ser considerado homicida, porque tambi\u00e9n se encuentra excluido del derecho de los hombres. Una doble exclusi\u00f3n que lo deja incluido en el derecho de una vida expuesta a la que cualquiera le puede poner fin.<\/p>\n<p>El andamiaje de la reflexi\u00f3n de Agamben se funda en \u201cla afirmaci\u00f3n seg\u00fan la cual \u2018la regla vive s\u00f3lo de la excepci\u00f3n\u2019 (por lo que) debe ser tomada [&#8230;] literalmente\u201d.61 M\u00e1s a\u00fan, \u201cla estructura de la excepci\u00f3n [&#8230;] parece ser [&#8230;] consustancial con la pol\u00edtica occidental\u201d.62 De all\u00ed que \u00e9sta constituya el nudo l\u00f3gico desde el cual construye su reflexi\u00f3n: el particular que da sentido al universal.<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 20\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>Si el Estado de excepci\u00f3n nos permite comprender uno de los ejes del poder soberano del Estado moderno, en tanto exclusi\u00f3n-inclusi\u00f3n,63 tambi\u00e9n all\u00ed se hace presente un segundo eje, referido a la relaci\u00f3n que guarda dicho poder con la vida: el derecho siempre ha contado como fundamento su v\u00ednculo con la vida desnuda, pero tambi\u00e9n como inclusi\u00f3n-excluida, en tanto en el estado de excepci\u00f3n los derechos fundamentales (siendo el principal el derecho a la vida) quedan suspendidos. De esta forma, son \u201clas implicaciones de la nuda vida en la esfera pol\u00edtica (lo que) constituyen el n\u00facleo originario \u2013aunque oculto del poder soberano\u201d.64<\/p>\n<p>Agamben analiza los conflictos presentes en la uni\u00f3n-distinci\u00f3n derechos del hombre y derechos ciudadanos, lo que lo lleva a se\u00f1alar que se ha producido una \u201cirremediable disociaci\u00f3n entre nacimiento y naci\u00f3n\u201c, como resultado de la creciente introducci\u00f3n en el derecho de Occidente de la distinci\u00f3n entre una vida aut\u00e9ntica (la de los ciudadanos, cualificados por pertenencia a un Estado-naci\u00f3n) y una nuda vida derivada del nacimiento, que termina despojada de todo valor pol\u00edtico. En esta l\u00ednea Agamben sostiene que \u201cel refugiado (se constituye en) un concepto l\u00edmite (ya) que pone en crisis radical las categor\u00edas fundamentales del Estado-naci\u00f3n, desde el nexo nacimiento-naci\u00f3n, al nexo hombre-ciudadano\u201d.65 Por ello, \u201cla creciente desconexi\u00f3n entre el nacimiento, la nuda vida, y el Estado-naci\u00f3n es el hecho nuevo de la pol\u00edtica de nuestro tiempo y lo que llamamos campo de concentraci\u00f3n es precisamente tal separaci\u00f3n\u201d.66<\/p>\n<p>Pero las nociones de ciudadano y su negaci\u00f3n, el no-ciudadano, no constituyen el mejor soporte para establecer las fronteras entre \u201cvida aut\u00e9ntica\u201d y nuda vida, \u201cdespojada de todo valor pol\u00edtico\u201d en el orden social capitalista. Ellas nos dejan atrapados en la pol\u00edtica no-pol\u00edtica desplegada por el capital, donde la ciudadan\u00eda oculta que la existencia del trabajador en su sentido relacional primario, sea o no ciudadano, es la que se encuentra expuesta en el mundo del capital. Es sobre este pelda\u00f1o que se establecen variadas formas de vidas desnudas sometidas a su poder desp\u00f3tico.<\/p>\n<p>Atrapado en la noci\u00f3n despolitizada de ciudadan\u00eda, de manera conclusiva Agamben afirma que es \u201cel campo de concentraci\u00f3n [&#8230;] el paradigma biopol\u00edtico de Occidente\u201d,67 entendido como \u201cla materializaci\u00f3n del estado de excepci\u00f3n y [&#8230;] la consiguiente creaci\u00f3n de un espacio en el que la nuda vida y la norma entran en un umbral de indistinci\u00f3n\u201d, abarcando los campos de detenci\u00f3n de migrantes, hasta las \u201czones d\u2018attente de los aeropuertos internacionales [&#8230;] en los que son retenidos los extranjeros que solicitan el reconocimiento del estatuto de refugiado\u201d.68<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 21\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p><strong>EL TRABAJADOR COMO MODERNO HOMO SACER<\/strong><\/p>\n<p>Estas conclusiones ponen de manifiesto los l\u00edmites se\u00f1alados en la reflexi\u00f3n sobre el biopoder de Agamben: terminan por reducir a un cierto n\u00famero de hombres, los no- ciudadanos, sean refugiados pol\u00edticos o migrantes, la expresi\u00f3n social de la vida expuesta en el capitalismo. Como hemos podido demostrar, es el trabajador69 la expresi\u00f3n del moderno homo sacer en la sociedad regida por la l\u00f3gica del capital. Su vida desnuda queda en entredicho desde el momento mismo que se ve obligado a poner a disposici\u00f3n del capital no s\u00f3lo su fuerza de trabajo sino su cuerpo viviente. Es su corporeidad viva la que termina expuesta diariamente, agotada y desfalcada por los diversos mecanismos que el capital emplea en el proceso de trabajo, azuzado por el hambre de valorizaci\u00f3n y de trabajo excedente. Este es un a\u00f1adido a su propio drama, \u201cun drama ajeno que lo sacrifica d\u00eda a d\u00eda y lo encamina [&#8230;] a la destrucci\u00f3n\u201d.70 La inclusi\u00f3n de ese cuerpo viviente est\u00e1 excluido del acuerdo que establece el intercambio. Es un plus de vida ajena que el capital se apropia, convirti\u00e9ndola en el verdadero soporte del orden econ\u00f3mico-pol\u00edtico que despliega. El capital conforma as\u00ed un espacio de poder soberano de excepci\u00f3n, una econom\u00eda-pol\u00edtica donde la vida expuesta de los trabajadores se constituye en norma.71 En esta condici\u00f3n de exclusi\u00f3n-incluida, \u201cninguna vida es m\u00e1s pol\u00edtica que la suya\u201d.72<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"page\" title=\"Page 22\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p><strong>BREVE CONCLUSI\u00d3N<\/strong><\/p>\n<p>Develando al capital, su unidad econ\u00f3mica y pol\u00edtica, y las relaciones sociales que lo constituyen, se estar\u00e1 en mejores condiciones para comprender por qu\u00e9 el orden econ\u00f3mico y pol\u00edtico que organiza se deposita en la vida desnuda, aquella que puede ser arrebatada de manera impune. La vida expuesta de los trabajadores es as\u00ed la clave para comprender cualquier otra forma (trabajadores activos, semiactivos o inactivos; no migrantes o migrantes; con o sin contrato; ciudadano o refugiado, etc\u00e9tera) como en el capitalismo la vida es puesta en entredicho. No es entonces el campo de concentraci\u00f3n el paradigma biopol\u00edtico en Occidente, como se\u00f1ala Agamben. Por el contrario, ese paradigma establece su nomos no s\u00f3lo en los espacios tradicionales que reclama el capital para valorizarse, sea en las esferas de la producci\u00f3n y de la circulaci\u00f3n, sino en todos los espacios societales donde se produzca y reproduzca la relaci\u00f3n capital-trabajo. Todo pauper (despojado de medios de producci\u00f3n) se encuentra atrapado en las redes de dicha valorizaci\u00f3n, la que conjuga vida-muerte en formas variadas y diversas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>B I B L I O G R A F \u00cd A<\/strong><\/p>\n<p>Agamben, Giorgio. Homo sacer. El poder soberano y la nuda vida, Pre-Textos, traducci\u00f3n y notas de Antonio Gimeno Cuspinera, Valencia, 1998.<\/p>\n<p>Anderson, Perry. Tras las huellas del materialismo hist\u00f3rico, Siglo XXI Editores, Madrid, 1983. Antunes, Ricardo. \u00bfAdi\u00f3s al trabajo? Ensayo sobre las metamorfosis y el rol central del mundo del trabajo,Ediciones Herramienta, Buenos Aires, 2003.<\/p>\n<p>Avalos, Gerardo. \u201cLa pol\u00edtica del capital\u201d, mimeo, UAM-Xochimilco, M\u00e9xico, 2005.<\/p>\n<p>Bales, Kevin. La nueva esclavitud en la econom\u00eda global, Siglo XXI Editores, Espa\u00f1a, 2000. Benjamin, Walter. Tesis sobre la historia y otros fragmentos. Contrahistorias, traducci\u00f3n y presentaci\u00f3n\u00a0de Bol\u00edvar Echeverr\u00eda, M\u00e9xico, 2005.<\/p>\n<p>Echeverr\u00eda, Bol\u00edvar. Valor de uso y utop\u00eda, Siglo XXI Editores, M\u00e9xico, 1998.<\/p>\n<p>Foucault, Michel. Historia de la sexualidad, I, \u201cLa voluntad de poder\u201d, Siglo XXI Editores, traducci\u00f3n\u00a0de Ulises Gui\u00f1az\u00fa, M\u00e9xico, 1977, d\u00e9cimo quinta edici\u00f3n 1987.<\/p>\n<p>\u2014\u2014. Vigilar y castigar, Siglo XXI Editores, M\u00e9xico, trad. Aurelio Garz\u00f3n del Camino, 1976. \u2014\u2014. Defender la sociedad, FCE, traducci\u00f3n de Horacio Pons, M\u00e9xico, 2002.<\/p>\n<p>\u2014\u2014. Seguridad, territorio, poblaci\u00f3n, FCE, Argentina, 2006.<br \/>\nMarx, Karl, El Capital, FCE, traducci\u00f3n de Wenceslao Roces, M\u00e9xico, tomo I, 1946 [1973]. \u2014\u2014. Elementos fundamentales para la cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica (borrador) 1857-1858, Siglo XXI Editores, M\u00e9xico, traducci\u00f3n de Jos\u00e9 Aric\u00f3, Miguel Murmis y Pedro Scar\u00f3n, 1971. Osorio, Jaime. El Estado en el centro de la mundializaci\u00f3n. La sociedad civil y el asunto del poder, FCE,M\u00e9xico, 2004.<\/p>\n<p>Tarcus, Horacio (comp.). Disparen sobre Foucault, El Cielo por Asalto, Buenos Aires, 1993.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Notas<\/strong><\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 2\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>1 Michel Foucault, Historia de la sexualidad, I, \u201cLa voluntad de poder\u201d, Siglo XXI Editores, M\u00e9xico (trad. Ulises Gui\u00f1az\u00fa), 1977, pp. 168-169.<\/p>\n<p>2 Ibid., p. 171 [cursivas del autor].<\/p>\n<p>3 Ibid., p. 172 [cursivas del autor].<\/p>\n<p>4 Ibid., p. 170.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"page\" title=\"Page 3\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>5 Ibid., p. 171.<\/p>\n<p>6 \u201cEl poner al individuo como trabajador, en esta desnudez, es en s\u00ed mismo un producto hist\u00f3rico\u201d.\u00a0Karl Marx, Elementos fundamentales para la cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica (borrador) 1857-1858, Siglo XXI Editores, M\u00e9xico (trad. de Jos\u00e9 Aric\u00f3, Miguel Murmis y Pedro Scar\u00f3n), tomo I, 1971, p. 434.<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 4\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>7 Karl Marx, El Capital, Fondo de Cultura Econ\u00f3mica, M\u00e9xico (trad. Wenceslao Roces), 1946, s\u00e9ptima reimpresi\u00f3n 1973, tomo I, cap. XXIV, pp. 607-649.<\/p>\n<p>8 \u201cEntendemos por capacidad o fuerza de trabajo el conjunto de las condiciones f\u00edsicas y espirituales que se dan en la corporeidad, en la personalidad viviente de un hombre y que \u00e9ste pone en acci\u00f3n al producir valores de uso de cualquier clase\u201d. Karl Marx, El Capital, op. cit., p. 121.<\/p>\n<p>9 \u201cLa fuerza de trabajo s\u00f3lo existe como actitud del ser viviente. Su producci\u00f3n presupone, por tanto, la existencia de \u00e9ste. Y, partiendo del supuesto de la existencia del individuo, la producci\u00f3n de la fuerza de trabajo consiste en la reproducci\u00f3n o conservaci\u00f3n de aqu\u00e9l\u201d, por lo que \u201cel valor de la fuerza de trabajo es el valor de los medios de vida necesarios para asegurar la subsistencia de los productores\u201d. Karl Marx, El Capital, op. cit., p. 124 [cursivas del autor].<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 5\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>10 \u201c[&#8230;] el obrero, tras un trabajo siempre repetido, s\u00f3lo tiene, para el intercambio, su trabajo vivo y directo. La propia repetici\u00f3n, in fact, es s\u00f3lo aparente. Lo que intercambia con el capital es toda su capacidad de trabajo que gasta, digamos, en 20 a\u00f1os\u201d. Karl Marx, Elementos fundamentales&#8230; op. cit., tomo I, p. 233.<\/p>\n<p>11 Aqu\u00ed tomamos como supuesto todav\u00eda la condici\u00f3n de un trabajador y no del conjunto de trabajadores. Pero entendemos que \u201chablar de obrero y no de clase obrera, implica dejar de lado por ahora el problema de los sustitutos del obrero debido al \u201cdesgaste\u201d. Por ello, al se\u00f1alar \u201cobrero\u201d se le supone \u201ccomo sujeto perenne presupuesto, al capital, y no todav\u00eda como individuo perecedero de la especie obrero\u201d. Karl Marx, Elementos fundamentales&#8230; op. cit., p. 264 [cursivas del autor].<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 6\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>12 \u201cLa nuda vida tiene, en la pol\u00edtica occidental, el singular privilegio de ser aquello sobre cuya exclusi\u00f3n se funda la ciudad de los hombres\u201d. Giorgio Agamben, Homo sacer. El poder soberano y la nuda vida, Pre-Textos, Espa\u00f1a (traducci\u00f3n y notas Antonio Gimeno Cuspinera), 1998, p. 17.<\/p>\n<p>13 Karl Marx, El Capital, op. cit., p. 129 [cursivas del autor].<\/p>\n<p>14 Esto difiere de \u201caquellas sociedades econ\u00f3micas en que no predomina el valor de cambio, sino el valor de uso del producto, (donde) el trabajo excedente se halla circunscrito a un sector m\u00e1s o menos amplio de necesidades, sin que del car\u00e1cter mismo de la producci\u00f3n, brote un hambre insaciable de trabajo excedente\u201d. Karl Marx, El Capital, op. cit., p. 181 [cursivas del autor].<\/p>\n<p>15 \u201cPero si, por su contenido, la direcci\u00f3n capitalista\u201d constituye \u201cun proceso social [&#8230;] para la creaci\u00f3n de un producto [&#8230;] y [&#8230;] un proceso de valorizaci\u00f3n del capital, por su forma, la direcci\u00f3n capitalista es una direcci\u00f3n desp\u00f3tica\u201d. Esto es \u201cel alto mando [&#8230;] se convierte en atributo del capital [&#8230;]\u201d. Karl Marx, op. cit., pp. 267-268 [cursivas del autor].<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 7\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>16 Karl Marx, op. cit., p. 207.<\/p>\n<p>17 Karl Marx, op. cit., p. 121.<\/p>\n<p>18 Karl Marx, op. cit., pp. 121-122.<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 8\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>19 Karl Marx, op. cit., p. 128.<\/p>\n<p>20 Karl Marx, op. cit., p. 482 [cursivas del autor].<\/p>\n<p>21 Karl Marx, op. cit., p. 486.<\/p>\n<p>22 Esta \u201cdesposesi\u00f3n\u201d es, sin embargo, su condici\u00f3n de libertad para organizar un nuevo orden,\u00a0que vaya m\u00e1s all\u00e1 de la propiedad privada sobre los medios de producci\u00f3n.<\/p>\n<p>23 Karl Marx, op. cit., p. 122. \u201cLa reproducci\u00f3n de la fuerza de trabajo, obligada, qui\u00e9ralo o no, a someterse incesantemente al capital como medio de explotaci\u00f3n, que no puede desprenderse de \u00e9l y cuyo esclavizamiento al capital no desaparece m\u00e1s que en apariencia porque cambien los capitalistas individuales a quien se vende, constituye en realidad uno de los factores de la reproducci\u00f3n del\u00a0capital\u201d. Karl Marx, op. cit., p. 518. 24 Karl Marx, op. cit., p. 646.<\/p>\n<p>25 Karl Marx, op. cit., p. 482.<\/p>\n<p>26 Karl Marx, op. cit., p. 482.<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 9\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>27 Karl Marx, op. cit., p. 482. En su estudio sobre la esclavitud a fines del siglo XX, Kevin Bales destaca como un elemento central \u201cla falta de propiedad legal\u201d del esclavo, lo que constituye \u201cun privilegio para los propietarios\u201d, dado su f\u00e1cil reemplazo, ante una masiva oferta de brazos (y cuerpos). En esta relaci\u00f3n, ya no se trata s\u00f3lo de \u201crobar el trabajo de alguien, sino su vida entera\u201d. En La nueva esclavitud en la econom\u00eda global, Siglo XXI, Espa\u00f1a, 2000, pp. 6-8. La esclavitud constituye una modalidad de explotaci\u00f3n que se adec\u00faa a la explotaci\u00f3n propiamente capitalista. De all\u00ed su acelerado crecimiento en las \u00faltimas d\u00e9cadas, como pone de manifiesto el estudio de Bales.<\/p>\n<p>28 \u201cA los trabajadores \u201clibres\u201d (\u201cde toda posesi\u00f3n\u201d y \u201cde toda forma de existencia objetiva\u201d) se le(s) presentaba como \u00fanica fuente de recursos la venta de su capacidad de trabajo o la mendicidad, el vagabundeo y el robo. Est\u00e1 hist\u00f3ricamente comprobado que esa masa (de fuerza de trabajo) intent\u00f3 al principio esto \u00faltimo, pero que fue empujada fuera, de esa v\u00eda, por medio de la horca, la picota, el l\u00e1tigo, hacia el estrecho camino que lleva al mercado de trabajo [&#8230;]\u201d. Karl Marx, Elementos fundamentales para la cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica, op. cit., p. 470.<\/p>\n<p>29 Karl Marx, El Capital, op. cit., p. 627.<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 10\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>30 Karl Marx, op. cit., p. 452. Marx se\u00f1ala lo anterior en referencia al salario y la transformaci\u00f3n que realiza del valor y precio de la fuerza de trabajo en valor y precio del trabajo, con lo cual \u201cborra toda huella\u201d entre \u201ctrabajo necesario y trabajo excedente\u201d.<\/p>\n<p>31 Foucault lo manifiesta as\u00ed: la \u201cconstituci\u00f3n (del cuerpo) como fuerza de trabajo s\u00f3lo es posible si se halla prendido un sistema de sujeci\u00f3n\u201d. Y agrega: \u201cEl cuerpo s\u00f3lo se convierte en fuerza \u00fatil cuando es a la vez cuerpo productivo y cuerpo sometido\u201d. Vigilar y castigar, Siglo XXI Editores, M\u00e9xico, 1976 (trad. de Aurelio Garz\u00f3n del Camino), pp. 32-33. Cabe se\u00f1alar que no compartimos la visi\u00f3n general de poder que Foucault despliega en este texto y en otros libros, y que criticaremos brevemente en p\u00e1ginas siguientes.<\/p>\n<p>32 La gestaci\u00f3n de un producto excedente permite su apropiaci\u00f3n por no productores. Ello supone un gesto pol\u00edtico de violencia y, para persistir y reproducirse, de dominio y ejercicio de poder pol\u00edtico.<\/p>\n<p>33 Gerardo \u00c1valos, \u201cEl despliegue pol\u00edtico del capital\u201d, mimeo, UAM-Xochimilco, p. 32.<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 11\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>34 \u201cLo pol\u00edtico del capital se presenta como no-pol\u00edtico, y lo que se presenta como pol\u00edtico est\u00e1 revestido de relatos m\u00edticos (la representaci\u00f3n popular, la soberan\u00eda \u2018popular\u2019, etc\u00e9tera)\u201d, Gerado \u00c1valos, op. cit., p. 32.<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 12\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>35 A ello alude Perry Anderson cuando sostiene, en relaci\u00f3n con Foucault (asunto que podemos extender a Agamben), que en su discurso \u201cel poder pierde cualquiera determinaci\u00f3n hist\u00f3rica; ya no hay detentadores espec\u00edficos del poder, ni metas espec\u00edficas a las que sirve su ejercicio\u201d. Perry Anderson, Tras las huellas del materialismo hist\u00f3rico, Siglo XXI Editores, Espa\u00f1a, 1983, p. 59 [cursivas del autor]. No es un problema menor la no distinci\u00f3n entre poder y poder pol\u00edtico en Foucault. Para una profundizaci\u00f3n cr\u00edtica de \u00e9ste y otros problemas, v\u00e9anse los ensayos de Dominique Lecourt y M\u00e1ximo Cacciari en el libro de Horacio Tarcus (compilador), Disparen sobre Foucault, Ediciones El Cielo por Asalto, Buenos Aires, 1993. Tambi\u00e9n, de Jaime Osorio, El Estado en el centro de la mundializaci\u00f3n. La sociedad civil y el asunto del poder, Fondo de Cultura Econ\u00f3mica, M\u00e9xico, 2004, en especial el cap. I, pp. 19-52.<\/p>\n<p>36 Karl Marx, Elementos fundamentales&#8230; op. cit., p. 234.<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 13\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>37 Karl Marx, El Capital, op. cit., p. 251.<\/p>\n<p>38 Karl Marx, op. cit., p. 120.<\/p>\n<p>39 Karl Marx, op. cit., p. 251.<\/p>\n<p>40 V\u00e9ase su Dial\u00e9ctica de la dependencia, M\u00e9xico, Editorial Era, 1973. Lo anterior no implica que\u00a0la violaci\u00f3n de la fuerza de trabajo no ocurra en el mundo central. Su especificidad en el capitalismo dependiente se ubica en su papel estructural, no contingente, y en la preeminencia de la compra- venta de la fuerza de trabajo por abajo del valor y de la prolongaci\u00f3n de la jornada de trabajo como formas fundamentales, lo que no excluye a la intensidad, aunque en niveles inferiores a lo que acontece en el mundo central.<\/p>\n<p>41 La relaci\u00f3n entre estos dos valores de la fuerza de trabajo se encuentra en Karl Marx, op. cit., p. 440.<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 14\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>42 Karl Marx, op. cit., p. 505.<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 15\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>43 Extendiendo o intensificando el trabajo \u201c[&#8230;] el capital consume la fuerza de trabajo con tanta rapidez, que un obrero de edad media es ya, en la mayor\u00eda de los casos, un hombre m\u00e1s o menos caduco\u201d, Karl Marx, op. cit., p. 543.<\/p>\n<p>44 Karl Marx, op. cit., p. 208.<\/p>\n<p>45 Ibid.<\/p>\n<p>46 Ibid.<\/p>\n<p>47 Ibid., p. 238 [cursivas del autor].<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 16\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>48 Karl Marx, op. cit., p. 337.<\/p>\n<p>49 Karl Marx, op. cit., p. 337.<\/p>\n<p>50 Karl Marx, op. cit., p. 542.<\/p>\n<p>51 Bol\u00edvar Echeverr\u00eda, Valor de uso y utop\u00eda, Siglo XXI Editores, M\u00e9xico, 1998, p. 113.<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 17\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>52 La ley general de la acumulaci\u00f3n capitalista da buena cuenta de este proceso: \u201clo que en un polo es acumulaci\u00f3n de riqueza es, en el polo contrario, es decir, en la clase [activa, semiactiva e inactiva (NdA)] que crea su propio producto como capital, acumulaci\u00f3n de miseria, de tormentos de trabajo, de esclavitud, de despotismo y de ignorancia y degradaci\u00f3n moral\u201d. Karl Marx, El Capital, op. cit., p. 547.<\/p>\n<p>53 \u201cLos \u00faltimos despojos de la superpoblaci\u00f3n relativa son [&#8230;] los que se refugian en el pauperismo\u201d. Esta capa social se conforma de tres categor\u00edas: \u201cPrimera: personas capacitadas para el trabajo\u201d [&#8230;] segunda: \u201chu\u00e9rfanos e hijos de pobres\u201d; tercera: \u201cdegradados, despojos, incapaces para el trabajo\u201d, como \u201clos obreros que sobreviven a la edad normal de su clase\u201d y \u201clas v\u00edctimas de la industria\u201d; \u201clos mutilados, los enfermos, las viudas, etc\u00e9tera\u201d. Karl Marx, op. cit., p. 545.<\/p>\n<p>54 \u201cEl pauperismo es el asilo de inv\u00e1lidos del ej\u00e9rcito obrero en activo y el peso muerto del ej\u00e9rcito industrial de reserva. Su existencia va impl\u00edcita en la existencia de la superpoblaci\u00f3n relativa, su necesidad en su necesidad, y con ella constituye una de las condiciones de vida de la producci\u00f3n capitalista\u201d. Karl Marx, op. cit., pp. 545-546.<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 18\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>55 Michel Foucault, Historia de la sexualidad, op. cit., p. 174.<\/p>\n<p>56 Michel Foucault, op. cit., p. 169 [cursivas del autor].<\/p>\n<p>57 Michel Foucault, op. cit., pp. 172-173.<\/p>\n<p>58 Michel Foucault, Defender la sociedad, Fondo de Cultura Econ\u00f3mica, Argentina, 2000;\u00a0M\u00e9xico, 2002 (traducci\u00f3n de Horacio Pons), p. 218 [primeras cursivas del autor]. Este libro recoge su curso en el Coll\u00e8ge de France en el ciclo lectivo 1975-1976.<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 19\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>59 Michel Foucault, Historia de la sexualidad, op. cit., p. 173 [cursivas del autor].<\/p>\n<p>60 Por ello afirma: \u201ccuando los individuos [en el nivel del contrato social] se re\u00fanen [&#8230;] para delegar a un soberano un poder absoluto sobre ellos [&#8230;] lo hacen para proteger su vida. Constituyen un soberano para poder vivir. \u00bfY puede la vida, en esa medida incluirse, efectivamente, entre los derechos del soberano? \u00bfAcaso no es ella la que funda esos derechos? [&#8230;] \u00bfLa vida no debe estar al margen del contrato, en la medida en que fue el motivo primero, inicial y fundamental de \u00e9ste?\u201d. Defender la sociedad, op. cit., pp. 217-218. El alegato anterior \u2013que \u201ccorresponde a una discusi\u00f3n de filosof\u00eda pol\u00edtica\u201d y de \u201cjuristas\u201d adscritos a las posturas contractualistas\u2013, retomado por Foucault, no permite sin embargo adscribir a \u00e9ste en esas corrientes. Pero lo trae a colaci\u00f3n para darle mayor peso a su planteamiento del cambio producido en el terreno del poder soberano en torno al \u201chacer vivir\u201d. La argumentaci\u00f3n camina en la direcci\u00f3n de negar el que la vida est\u00e9 realmente en entredicho.<\/p>\n<p>61 Giorgio Agamben, Homo sacer. El poder soberano y la nuda vida, op. cit., p. 42.<\/p>\n<p>62 Giorgio Agamben, op. cit., p. 16.<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 20\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>63 Agamben, siguiendo a Carl Schmitt, destaca que el soberano \u201cest\u00e1 al mismo tiempo, fuera y dentro del ordenamiento jur\u00eddico\u201d, ya que tiene \u201cel poder de proclamar el Estado de excepci\u00f3n y de suspender [&#8230;] la validez del orden jur\u00eddico mismo\u201d. De esta forma \u201ccae [&#8230;] fuera del orden jur\u00eddico normalmente vigente (pero) sin dejar por ello de pertenecer a \u00e9l\u201d. Op. cit., p. 30.<\/p>\n<p>64 Giorgio Agamben, op. cit., pp. 15-16.<\/p>\n<p>65 Giorgio Agamben, op. cit., p. 170.<\/p>\n<p>66 Giorgio Agamben, op. cit., p. 223.<\/p>\n<p>67 Giorgio Agamben, op. cit., p. 230.<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 21\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>68 Giorgio Agamben, op. cit., p. 222.<\/p>\n<p>69 En tanto trabajador colectivo, al decir de Marx, y las variadas existencias que lo conforman. Sobre una lectura para el presente v\u00e9ase de Ricardo Antunes, \u00bfAdi\u00f3s al trabajo? Ensayo sobre la metamorfosis y el rol central del mundo del trabajo, Ediciones Herramienta, Buenos Aires, 2003.<\/p>\n<p>70 Bol\u00edvar Echeverr\u00eda, Valor de uso y utop\u00eda, op. cit., p. 197.<\/p>\n<p>71 \u201cLa tradici\u00f3n de los oprimidos nos ense\u00f1a que el \u201cestado de excepci\u00f3n\u201d en que ahora vivimos es en verdad la regla\u201d. Walter Benjamin, Tesis sobre la historia y otros fragmentos. Contrahistorias, traducci\u00f3n y presentaci\u00f3n de Bol\u00edvar Echeverr\u00eda, M\u00e9xico, 2005, p. 22.<\/p>\n<p>72 Giorgio Agamben, op. cit., p. 233.<\/p>\n<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El trabajador como moderno homo sacer Por Jaime Osorio Texto publicado en Revista NUEVA \u00c9POCA \u02c6 A\u00d1O 19 \u02c6 N\u00daM. 52 \u02c6 SEPTIEMBRE-DICIEMBRE 2006 En este trabajo se establecen las particularidades del biopoder, en el contexto en que el capital, su din\u00e1mica y despliegue, rigen el sentido del mundo y su organizaci\u00f3n. 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